Circular 25 de 1997
Circular Externa No. 025
Circular Externa No. 025
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CIRCULAR EXTERNA No. 025
(18 NOV. 1997 )
Señores
ADMINISTRADORES, REPRESENTANTES
LEGALES Y REVISORES FISCALES DE SOCIEDADES COMERCIALES.
REFERENCIA : REPRESENTACIÓN DE ACCIONES DE UNA SUCESIÓN ILIQUIDA. (Aplicación del art,. 378
del Código de Comercio).
Por considerarlo de interés con la presente transcribimos el concepto que emitió este Despacho el 11 de noviembre
de los corrientes en oficio 59777, atendiendo una consulta cuyo objeto es establecer, de acuerdo con las normas
que regulan la materia, a quien le corresponde representar los derechos de acciones de una sucesión ilíquida, y si
es posible aceptar que los hijos del accionista fallecido y la cónyuge sobreviviente ejerzan los derechos
correspondientes a la representación y administración de las mismas.
1. ANÁLISIS DEL DESPACHO
1.1. Representación de las acciones de una sucesión ilíquida
El régimen de representación de las acciones que pertenecen a la sucesión iliquida de un accionista fallecido se
encuentra determinado en el inciso tercero del artículo 378 del Código de Comercio el cual expresa:
"(...) El albacea con tenencia de bienes representará las acciones que pertenezcan a la sucesión ilíquida. Siendo
varios los albaceas designarán un solo representante, salvo que uno de ellos hubiere sido autorizado por el juez
para tal efecto. A falta de albacea, llevará la representación la persona que elijan por mayoría de votos los
sucesores reconocidos en el juicio."
Teniendo en cuenta esta previsión legal de carácter especial, será preciso establecer si existe albacea con tenencia
de bienes en la sucesión o si las personas que pretenden representar las acciones de la sucesión ilíquida tienen el
carácter de herederos reconocidos. Para determinar si los sucesores han sido reconocidos y por tanto tienen
capacidad de representar las acciones de la sucesión ilíquida, es necesario remitirse a lo dispuesto por el Código de
Procedimiento Civil que regula la materia relativa al reconocimiento de los sucesores del causante.
En efecto, el Código de Procedimiento Civil en su artículo 590 modificado por el artículo 1 num. 318 del decreto
2282 de 1989 establece el procedimiento para el reconocimiento de los interesados en el proceso de sucesión y
expresa:
"Para el reconocimiento de interesados se aplicarán las siguientes reglas:
1.En el auto que declare abierto el proceso se reconocerá a los herederos, legatarios, cónyuge sobreviviente y
albacea que hayan solicitado la apertura, si aparece la prueba de su respectiva calidad.
(...)
3. Desde que se declare abierto el proceso hasta antes de proferirse la sentencia aprobatoria de la partición o
adjudicación de bienes, cualquier heredero o legatario, el cónyuge sobreviviente o el albacea podrán pedir que se
les reconozca la calidad. Si se trata de heredero, se aplicará lo dispuesto en el numeral 5 del artículo 587. (...)"
A este respecto el artículo 587 numeral 5 indica que la petición de reconocimiento del heredero, debe incluir: "(...)
5. La manifestación de sí acepta la herencia pura y simplemente o con beneficio de inventario cuando se trate de
heredero. En caso de guardarse silencio sobre este punto se entenderá que se acepta en la segunda forma."
Para el caso del trámite liquidación sucesoral ante notario, el Decreto 902 de 1988 modificado por el Decreto 1729
de 1989, señala que en acta de aceptación de la solicitud se efectuará el reconocimiento de las personas que de
común acuerdo se presentan como herederos, legatarios y el cónyuge sobreviviente o los cesionarios de estos,
previa la afirmación de que aceptan la herencia y bajo juramento expresan que no conocen otros interesados de
igual o mejor derecho.
El artículo 378 del Código de Comercio, impone a los interesados en ejercer la representación de los derechos de
acciones de una sucesión ilíquida, la carga de acreditar el carácter de albacea con tenencia de bienes, o de sucesor
reconocido en el juicio. Para ello será preciso promover el respectivo trámite sucesoral y solicitar el reconocimiento
que lo habilita para ejercer durante el trámite de la liquidación sucesoral; los derechos correspondientes a las
acciones de la sucesión que representa.
1.2. Representación de las acciones de la sucesión ilíquida antes de la apertura del proceso de Sucesión.
En el evento que el respectivo trámite de liquidación de la sucesión de un accionista fallecido no se haya promovido
por sus legitimarios, el cónyuge sobreviviente o el albacea, y por tanto no exista el reconocimiento de los sucesores
o del albacea y se quiera establecer la representación de las acciones que corresponden a la sucesión ilíquida, la
norma especial no indica nada al respecto por lo cual es preciso acudir a las reglas generales de la curaduría de
bienes consagradas en la legislación civil, por la expresa remisión que para el efecto, dispone el artículo 2 del
Código de Comercio.
La legislación civil señala que la representación de los bienes de la herencia que no ha sido aceptada, se regula
como una curaduría de bienes, en los términos del artículo 569 del Código Civil, donde se expresa:
" Art. 569 Se dará curador a la herencia yacente, esto es, a los bienes de un difunto cuya herencia no ha sido
aceptada.
La curaduría de la herencia yacente es dativa."
El mismo Código Civil señala la manera como habrá de establecerse la representación de la herencia y la
designación del curador de la herencia yacente en los siguientes términos:
"Art. 1297. - Herencia yacente. Si dentro de quince días de abrirse las sucesión no se hubiere aceptado la herencia
o una cuota de ella, ni hubiere albacea a quien el testador haya conferido la tenencia de los bienes, y que haya
aceptado su encargo, el juez, a instancia del cónyuge sobreviviente, o de cualquiera de los parientes o dependientes
del difunto, o de otra persona interesada en ello, o de oficio, declarará yacente la herencia; ( .....) y se procederá al
nombramiento del curador de la herencia yacente.
Si hubiere dos o más herederos, y aceptare uno de ellos, tendrá la administración de todos los bienes hereditarios
pro indiviso, previo inventario solemne; y aceptando sucesivamente sus coherederos, y suscribiendo el inventario
tomarán parte en la administración. Mientras no hayan aceptado todas las facultades del heredero o herederos que
administren, serán las mismas de los curadores de la herencia yacente; pero no serán obligados a prestar caución,
salvo que haya motivo de temer que bajo su administración peligren los bienes."
El discernimiento de esta clase de curaduría es pues atribución de juez y para el efecto en el artículo 581 y
siguientes, del Código de Procedimiento Civil reitera lo expresado por el Código Civil acerca de la manera como ha
de proveerse la representación de los bienes de la sucesión iliquida, con el nombramiento del curador de la herencia
yacente con las facultades que le señala la ley.
Al respecto se hace necesario transcribir la norma referida que expresa:
"Art. 581 C.P.C. Declaración de yacencia. Si dentro de quince días de abrirse la sucesión no se hubiere aceptado la
herencia o una cuota de ella, ni hubiere albacea con tenencia de bienes y que haya aceptado el cargo, el juez, de
oficio o a petición del cónyuge sobreviviente, o de cualquiera de los parientes o dependientes del difunto o de quien
pretenda promover demanda respecto de ella, declarará yacente la herencia y le designará curador. (...)"
Esta forma de curaduría de bienes del difunto, busca amparar los bienes que conforman el patrimonio de la persona
fallecida, herencia que tiene una clara finalidad que es la liquidación y adjudicación, a los sucesores del causante.
Lo anterior en todo caso lo establece la ley, sin perjuicio de los actos de administración provisoria urgente, custodia
inspección o mera conservación, que pueden realizar las personas sobre los bienes del causante, que signifiquen o
no una aceptación tácita de la herencia. Ello no significa que estarán exonerados de realizar el respectivo trámite
sucesoral y asumir el carácter de heredero o sucesor reconocido en el juicio o trámite notarial de la sucesión, para
poder ejercer los derechos a designar al representante de las acciones de la sucesión ilíquida.
Por lo anteriormente expresado, quienes estén interesados deben hacerse reconocer en el trámite sucesoral
consagrado en la ley. Mientras el proceso se concluye, los bienes que conforman la herencia serán representados y
administrados por la persona o personas que jurídicamente estén legitimadas para actuar y ejercer los derechos en
nombre de la sucesión ilíquida.
Las facultades del curador de la herencia yacente están establecidas por el artículo 575 del Código Civil el cual
expresa:
"Art. 575 Facultades del curador de bienes. El curador de los bienes de una persona ausente, el curador de una
herencia yacente, el curador de los derechos eventuales del que está por nacer, están sujetos en su administración
a todas las trabas de los tutores o curadores y además se les prohibe ejecutar otros actos administrativos que los
de mera custodia y conservación y los necesarios para el cobro de los créditos y pago de las deudas de sus
respectivos representados."
En el marco de estas facultades será el curador de la herencia yacente la persona que represente los derechos de
acciones de la sucesión ilíquida, cuando la herencia no ha sido aceptada por los sucesores del causante. Esta
curaduría terminará en los términos de los artículos 579 y 572 del Código Civil.
1.3. La administración de la herencia durante el proceso de sucesión y la representación de las acciones de la
sucesión ilíquida.
Para ampliar lo expuesto anteriormente con relación a la administración de los bienes de la herencia durante el
proceso de sucesión, resulta pertinente remitirse a lo indicado en el artículo 595 del Código de Procedimiento Civil,
donde se atribuye al albacea con tenencia de bienes o a los herederos que hubieren aceptado la herencia de
acuerdo con el citado artículo 1297 del Código Civil, la administración de los mismos. Igualmente, se señala en la
norma referida que los bienes de la sociedad conyugal ilíquida "serán administrados conjuntamente por el cónyuge
sobreviviente y el albacea o por aquel y los mencionados herederos, según el caso." ( art. 595 C.P.C.)
Para el caso particular de la representación de las acciones del accionista fallecido y que pertenezca a la sucesión
ilíquida o a la sociedad conyugal disuelta, las personas interesadas, una vez se constituyan en sucesores reconocido
en el juicio o trámite sucesoral, deberán actuar en los términos del inciso tercero del artículo 378 del Código de
Comercio, mediante la designación de una persona elegida por la mayoría de los votos de los sucesores reconocidos
en el juicio.
Lo mismo se predicará de los demás derechos del accionista consagrados en el artículo 379 del Código de Comercio,
que se aplican a la sucesión iliquida, y que le corresponde ejercer a quien representa sus derechos, tales como el de
recibir el pago de los dividendos correspondientes. En este evento, el pago solo será valido cuando se efectúa a la
persona legalmente legitimada para recibirlo por tener la representación y administración de las acciones de la
sucesión.
No sobra afirmar, con el profesor ARTURO VALENCIA ZEA, que los derecho universales que se tienen por razón de la
herencia o en una sociedad conyugal ilíquida "tienen existencia transitoria, vale decir, que dada su propia naturaleza
no pueden vivir en forma autónoma mucho tiempo; tarde o temprano se transforman en otra clase de derechos o
se extinguen. Esto sucede con los derechos personales u obligaciones y con los derechos universales .
(... )
"Los derechos universales también están destinados a convertirse en derechos singulares. Así, el derecho
hereditario del heredero se transforma mediante la partición y adjudicación en derechos reales, en créditos y en
derechos inmateriales. Exactamente lo mismo sucede con los derechos sociales de los sucesores en el patrimonio
social de las personas jurídicas disueltas, y con los derechos de los cónyuges en la masa de gananciales de las
sociedades conyugales disueltas." (VALENCIA ZEA, ARTURO. Derecho Civil Tomo 1 Parte General Y Personas Ed.
TEMIS, Bogotá 1987 Pag. 240).
Por lo cual, debe entenderse que el trámite de la sucesión tiene un carácter transitorio, teniendo en cuenta que es
necesario establecer mediante la respectiva partición y adjudicación, los derechos ciertos y determinados que le
corresponden a los herederos, legatarios, al cónyuge sobreviviente y demás sucesores de una persona fallecida.
2. DOCTRINA VIGENTE EN LA SUPERINTENDENCIA DE SOCIEDADES
El Despacho reitera en el presente pronunciamiento lo expresado en la doctrina vigente de la Superintendencia de
Sociedades, la cual se encuentra indicada en el oficio AN- 05302 del 12 de marzo de 1987, el oficio SL- 00036683
del 8 de septiembre de 1988, el oficio SL - 19438 de fecha octubre 5 de 1989 y en el oficio número 100 - 42480 del
31 de julio de 1997, de los cuales para su información me permito remitirle una copia.
La doctrina señalada por el tratadista Dr. José Ignacio Narváez Garcia, el su obra "Teoría General de las
Sociedades" y que es mencionada en su escrito, corresponde a un pronunciamiento de esta Superintendencia
expresado en el oficio COJ. PD 12360 del 18 de Junio de 1980. Esta doctrina ha sido modificada por los
pronunciamientos arriba indicados, por cuanto es preciso distinguir los actos de administración o conservación de
los bienes de la herencia, y la representación propiamente dicha de los derechos de acciones que le corresponden a
la sucesión ilíquida.
Los primeros, esto es los actos de conservación y administración o custodia, pueden ser ejecutados por personas
con vocación hereditaria, y los mismos pueden ser de aquellos que no suponen aceptación de la herencia de
acuerdo con lo previsto por el artículo 1300 del Código Civil, o pueden generar en esta persona la aceptación tácita
de la herencia si se cumplen los supuestos previstos en los artículos 1287 y 1298 del Código Civil y se han realizado
actos de heredero. En este último caso es aplicable la disposición del artículo 1309 del Código Civil sobre aceptación
de la herencia.
En cuanto se refiere a la representación de las acciones de la sucesión ilíquida, por mandato de la ley, corresponde
a las siguientes personas según el caso:
1.- Cuando hay albacea con tenencia de bienes corresponde a él la representación.
2.- Siendo varios los albaceas, debe designarse un solo representante, salvo que uno de ellos haya sido autorizado
por el juez para el efecto.
3.- Si no hay albacea, o habiéndolo este no acepta el encargo, corresponderá la representación a la persona que por
mayoría de votos designen los sucesores reconocidos en el juicio o el respectivo trámite sucesoral.
4.- En el evento de que no existan sucesores reconocidos, la representación le corresponderá al curador de la
herencia yacente designado por el juez, cuando la herencia haya sido declarada yacente Artículo 1297 del Código
Civil.
5.- Cuando ninguna de las situaciones anteriormente expuestas se verifique, no existe una persona que pueda
representar válidamente los derechos de acciones de la sucesión ilíquida, por lo cual será necesario promover ante
el juez la declaratoria de la herencia yacente y la designación del curador que la representa.
Los actos de administración y conservación o custodia realizados por los legitimarios no reconocidos como
herederos, no les confiere la representación de la herencia, ni la facultad de elegir por mayoría de votos la persona
que represente las acciones de la sucesión.
Para el caso del cónyuge sobreviviente, la representación y administración de los bienes que conforman la sociedad
conyugal ilíquida le corresponde a ejercerla a éste, conjuntamente con el albacea o con los herederos que hayan
aceptado la herencia, en los términos del artículo 595 del Código de Procedimiento Civil.
Los pronunciamientos de la Superintendencia de Sociedades en este caso se han expresado en desarrollo de las
funciones señaladas en la ley 222 de 1995 y el Decreto 1080 de 1996, que facultan al Superintendente y a los
Superintendente Delegados para asistir o enviar delegados a las reuniones de asamblea general y para velar porque
las sociedades en su formación, funcionamiento y en el desarrollo de su objeto social, se ajusten a la ley y a los
estatutos. Esta función se ejerce en forma permanente sobre la sociedad Flota Magdalena S.A.
El propósito de la autoridad administrativa, en este caso, es procurar que se dé aplicación a las normas que
establecen la seguridad jurídica en la representación de las acciones de una sucesión ilíquida, en beneficio de los
herederos y demás sucesores del causante y de la propia sociedad. Quienes, como en el caso presente, se
encuentren interesados en la representación de los derechos de acciones de una sucesión, deben adoptar
cualesquiera de las fórmulas y alternativas que ofrece la ley para el adecuado ejercicio de sus derechos.
Cordialmente,
DARIO LAGUADO MONSALVE
Superintendente de Sociedades
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