El sacrificio de un animal no destinado al consumo humano sólo podrá realizarse mediante procedimientos no sancionados por esta Ley en el capítulo anterior y que no entrañen crueldad, sufrimiento o prolongación de la agonía y únicamente en razón de las siguientes circunstancias:
Para poner fin a intensos sufrimientos producidos por lesión o herida corporal grave o enfermedad grave e incurable cualquier otra causa física irreversible capaz de producir sufrimiento innecesario;
Por incapacidad o impedimento grave debido a pérdida anatómica o de función de un órgano o miembro o por deformidad grave y permanente;
Por vejez extrema;
Cuando se obre en legítima defensa actual o inminente, propia o de un tercero;
Cuando razonablemente se obre en estado de necesidad o peligro inminente;
Por constituir una amenaza cierta o inminente para la salud pública o de otros animales;
Por constituir una amenaza para la economía o la ecología o cuando por exceso de su población signifique peligro grave para la sociedad. El sacrificio de animales comprendidos en las circunstancias de este literal, requiere la autorización previa de la entidad administradora del recurso, conforme a la Sección 4ª. del Decreto 1608 de 1978 titulado "caza de control"
Por cumplimiento de un deber legal;
Por cumplimiento de orden legítima de autoridad competente;
Con fines experimentales, investigativos o científicos pero de acuerdo con lo estipulado en el capítulo quinto de éste estatuto.