Micelio

AUTO — Tribunal Superior de Pereira

Radicado: 66001600000020190000504

Sala: SALA PENAL

Ponente: Carlos Alberto Paz Zúñiga

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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. DERECHO PENAL / ESTAFA AGRAVADA / APELACION / PRESCRIPCION / INDEBIDA SUSTENTACION / DECLARA DESIERTA � �[�] no s�lo la interposici�n oportuna del recurso de apelaci�n habilita la intervenci�n de la segunda instancia en el proceso, sino que es necesario sustentar la impugnaci�n, porque constituye una obligaci�n para el apelante informar cu�les son los motivos que lo llevan a disentir de la providencia impugnada, pues, si la competencia del superior es funcional, debe limitarse a resolver acerca de los aspectos que fueron objeto de desacuerdo [�] esta carga se traduce en la manifestaci�n expl�cita de rechazo por los fundamentos de la decisi�n atacada, con indicaci�n de las motivaciones o conclusiones que se consideran equivocadas y la presentaci�n del criterio cuya prevalencia [se] demanda�. -negrillas de la Sala- Lo anterior, por cuanto de no hacerlo, comportar�a como sanci�n la declaratoria de desierto del recurso� REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintitr�s (23) de julio de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N N� 800 SEGUNDA INSTANCIA Procesados: JOVL, MSSB, SMAV, HECV y LAHC C�dulas de ciudadan�a:16.287.522, 1.113.595.036, 66.753.498, 1.047.396.555 y 91.265.501, respectivamenteDelito:Estafa agravadaV�ctimas:RML y 24 personas m�s.Procedencia:Juzgado Primero Penal del Circuito de Pereira (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por uno de los apoderados de v�ctimas, contra la sentencia absolutoria proferida en febrero 10 de 2025.

Decreta prescripci�n y abstiene de conocer alzada El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y actuaci�n procesal 1.1.- De la informaci�n contenida en fallo y extra�da del escrito de acusaci�n, se tiene que luego de labores investigativas desarrolladas por funcionarios de la SIJ�N, se logr� establecer que un grupo de personas se dedicaban a la venta de veh�culos y motocicletas que ten�as procesos judiciales pendientes -embargos- o con mala importaci�n -remates de la DIAN- o eran hurtados, los cuales por medio de enga�os comercializaban con ciudadanos que desconoc�an el estado de compromiso de esos automotores.

Dentro de las referidas actividades se logr� identificar la estructura de dicha organizaci�n delictiva, que era liderada por DIEGO PA�L MURILLO RIVERA, y JOVL, en la que igualmente se identificaron a los se�ores LAHC, HECV, MSSB y SMAV, quien era la esposa de Diego Pa�l, todos los �ltimos encargados de recibir dinero de las v�ctimas. Tambi�n se identific� a MISAEL ARANZAZU VEL�SQUEZ quien registr� en C�mara de Comercio el establecimiento �JD LOS �NGELES parqueadero judicial�, donde promocionaban los rodantes sin contar con autorizaci�n del Consejo Seccional de la Judicatura, y adem�s entregaban publicidad fraudulenta por medio de tarjetas en la que se consignaba direcci�n, raz�n social y el nombre de JHON HAMILTON L�PEZ ZAPATA. 1.2.- A consecuencia de lo anterior y una vez adelantados los actos de investigaci�n que permitieron la identificaci�n de los presuntos autores de la ilicitud, la Fiscal�a solicit� orden de captura en contra de varios de los indiciados, y luego de haberse hecho efectiva la captura de LAHC, HECV, MSSB y SMAV, se llevaron a cabo ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con funciones de control de garant�as de Pereira (Rda.), las audiencias preliminares de legalizaci�n de captura, formulaci�n de imputaci�n, e imposici�n de media de aseguramiento (febrero 21 de 2019), en la cual se les atribuy� a los antes mencionados en calidad de autores y a t�tulo de dolo, la conducta punible de concierto para delinquir en concurso heterog�neo con estafa agravada -art�culos 246 inc. 1�, 247 numeral 4� y 340 inc. 1� C.P.-, con la circunstancia de agravaci�n del numeral 10 del art. 58 C.P., por obrar en coparticipaci�n criminal, cargos que NO ACEPTARON.

El juez se abstuvo de imponerles medida de aseguramiento, y con ocasi�n de la apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a, el Juzgado Sexto Penal del Circuito la revoc� �nicamente en relaci�n con el se�or LUIS ALFONSO HERN�NDEZ CALDERON, a quien se le impuso y por ende se libr� captura en su contra. Por su parte, al se�or JOVL, se le formul� imputaci�n ante el Juzgado 31 Penal Municipal de Cali (V.) con funci�n de control de garant�as (agosto 25 de 2019), por concierto para delinquir agravado, en concurso con estafa agravada, cargos que NO ACEPT�. 1.3.- Posteriormente, la Fiscal�a present� formal escrito de acusaci�n (mayo 24 de 2019) en contra de los referidos coprocesados y el conocimiento se le asign� al Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), cuyo titular se declar� impedido para conocer el asunto, a consecuencia de lo cual el proceso pas� a su hom�logo del Juzgado S�ptimo, autoridad que convoc� a la audiencia de formulaci�n de acusaci�n, misma a la que se dio comienzo en octubre 21 de 2019 luego de varios aplazamientos, momento en el que el apoderado de la se�ora SMAV manifest� que su cliente deseaba aceptar parcialmente los cargos por el delito de concierto para delinquir -art. 340 C.P.-, la que luego de ser sustentada, fue improbada por el A-quo (febrero 6 de 2020), y recurrida tal prove�do, la Sala decret� la nulidad de la audiencia de octubre 21/19, a partir del momento en que se le ilustr� a la procesada sobre las consecuencias de tal aceptaci�n de cargos.

Retomada la audiencia por parte del Juzgado S�ptimo (agosto 18 de 2020), la procesada SMAV no acept� cargos, habi�ndose realizado finalmente la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (agosto 27 de 2020). 1.4.- Frente al coprocesado JOVL, la Fiscal�a present� escrito de acusaci�n (mayo 6 de 2021), cuyo conocimiento le fue asignado al Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), y cuando se efectuar�a la formulaci�n de acusaci�n (noviembre 5 de 2021), la defensa solicit� la conexidad de la acci�n penal con el asunto ya en curso ante el Juzgado Primero Penal del Circuito, pero se aclar� que ser�a el titular de ese despacho quien debe determinar lo pertinente, habi�ndosele remitido el expediente para que resolviera. 1.5-.

En febrero 01 de 2021, la juez S�ptima Penal del Circuito, se declar� impedida para proseguir la actuaci�n, al haber fungido como juez con funci�n de control de garant�as, la que al parecer fue aceptada por el titular del Juzgado Primero Penal del Circuito de Pereira -no existe copia de prove�do a ese respecto-, despacho ante el cual, cuando se llevar�a a cabo la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (agosto 5 de 2022), a pesar de no lograrse realizar por inasistencia de una de las abogadas, la Fiscal�a pidi� la conexidad del proceso surtido contra JOVL, con quien se efectu� la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (septiembre 20 de 2022) y se dispuso la conexidad procesal a este asunto.

Luego de diversos aplazamientos se desarroll� la audiencia preparatoria (febrero 8 y abril 15 de 2024), donde se negaron algunas pruebas tanto para Fiscal�a como para el apoderado de JOS� ORLANDO VANEGAS, lo que suscit� la alzada. Con antelaci�n a enviar la actuaci�n a esta Corporaci�n para resolver el recurso, y como el A-quo dispuso dar inicio al juicio en lo que no fue materia de alzada, en esa ocasi�n (junio 19 de 2024) estim� que la conducta de concierto para delinquir imputada a los coprocesados estaba prescrita, por lo que dispuso la preclusi�n por tal conducta -sin impetrarse recursos-, y en punto del delito de estafa expres� su incompetencia por cuanto esas ilicitudes ser�an de competencia de juzgados municipales de diversas cabeceras municipales de otras ciudades diferentes a Pereira, envi�ndose la actuaci�n a esa Sala, donde se estim� que el A-quo si era competente para continuar con el tr�mite (agosto 5 de 2024).

En ese interregno se alleg� por el juzgado lo relativo al recurso de apelaci�n contra el auto que admiti� e inadmiti� pruebas -en tanto no hab�a sido enviado en la debida oportunidad-, el cual resolvi� esta Corporaci�n (agosto 8 de 2024) declar�ndose improcedente el recurso alegado por el apoderado de JOS� VANEGAS y se confirm� parcialmente lo decidido respecto del �rgano persecutor.

Recibida de nuevo la actuaci�n en el despacho de primer nivel, se adelant� el juicio oral (septiembre 17, octubre 8, diciembre 10, 13 y 18 de 2024, enero 21 y 24, y febrero 3 y 10 de 2025, fecha esta �ltima donde se emiti� sentido de fallo absolutorio y se profiri� la sentencia. 1.6.- Los fundamentos que tuvo en consideraci�n el A-quo para llegar a tal decisi�n, luego de hacer alusi�n en extenso a las pruebas arrimadas a juicio, a las alegaciones finales y a jurisprudencia atinente al delito de estafa, se hicieron consistir en lo siguiente: Las pruebas presentadas no permitieron arribar al convencimiento m�s all� de toda duda de la responsabilidad de los coprocesados en el delito de estafa, y aunque no hay duda del desmedro econ�mico que sufrieron algunas personas, quienes adujeron haber sido mantenidas en enga�o para obtener sus dineros, de las pruebas testimoniales no se puede predicar que hayan sido los ac� procesados quienes defraudaron la confianza depositada por ellos en la compra de veh�culos automotores y menos que hayan sido quienes utilizaron los medios enga�osos propios de la estafa.

Fueron enf�ticas las mismas v�ctimas que acudieron a juicio -Andr�s Felipe Giraldo Mart�nez, Shirley Sofia Montealegre Garz�n, Diana Isabel Ram�rez Ospina, Jennifer Andrea Gonz�lez Villegas, y Jos� Arbey Z��iga Ram�rez-, en sostener que con ninguno de los ac� acusados realizaron negociaci�n, no los conocen ni tuvieron contacto con ellos y aunque a sus cuentas ingresaron dineros por compra de veh�culos, esa fue su �nica �participaci�n�, pero las ventas las ejecut� el se�or DIEGO PAUL MURILLO, quien era encargado de decirle a los clientes a qu� cuenta le consignaban.

De ello se denota una colosal falencia de la Fiscal�a, al no haber tra�do a MURILLO RIVERA quien al parecer era quien comet�a dichas ilicitudes, ni siquiera se inform� si de su situaci�n ya el ente acusador se hizo cargo. Lo �nico que ata a los ac� investigados en esta actuaci�n, itera, es que a sus cuentas ingresaron dineros por venta de automotores que realizaba DIEGO PAUL MURILLO y aunque a simple vista pudiera pensarse que se trata de un entramado dedicado a timar personas para obtener provecho il�cito a trav�s de venta de automotores, ello queda en una simple suposici�n, al no existir una sola prueba que indique que alguno de ellos actu� de tal manera, que su comportamiento revistiera los elementos de la estafa.

Incluso, ninguna prueba se aport� en el sentido que los veh�culos que se ofrec�an en venta eran los que se hab�an incautado en diversas partes del pa�s por tener problemas jur�dicos y que hayan sido dejados a �rdenes de la Fiscal�a, y si as� lo fuera no se estar�a frente a una estafa, sino a otros punibles como fraude procesal o resoluci�n judicial.

En este caso, la Fiscal�a no fue capaz de derruir la presunci�n de inocencia que pesa sobre los enjuiciados y por ende los acusados deben ser absueltos de los cargos formulados por el delito de estafa al no haberse configurado los elementos requeridos para dictar fallo de condena en su contra. 1.7.- Inconformes con la sentencia adoptada, tanto el delegado fiscal como uno de los apoderados de v�ctimas, hicieron expresa su manifestaci�n de apelar el fallo en forma escrita, pero �nicamente lo sustento el �ltimo. 2.- Debate 2.1.- Apoderado de v�ctimas -recurrente- Pide se revoque el fallo absolutorio y en su lugar se declare la responsabilidad de los coprocesados, para lo cual argument�: En curso del juicio, la delegada fiscal present� pruebas suficientes que demostraban el compromiso de los acusados en la conformaci�n de un grupo organizado con el fin de cometer delitos de concierto para delinquir y estafa agravada, sin embargo el juez bas� su decisi�n en un an�lisis err�neo de las pruebas y un equ�voco entendimiento de los elementos jur�dicos de los delitos imputados, sin valorarse la participaci�n individual de cada uno de los acusados lo que afecta la certeza sobre su responsabilidad.

En punto de esos errores, indic�: Incorrecta valoraci�n probatoria. El fallo se sustenta en un estudio incompleto e incorrecto de las pruebas arrimadas a juicio, al haber pruebas documentales, testimoniales y periciales que demuestran la existencia de un acuerdo concertado entre los implicados para delinquir y cometer estafa agravada, sin que el juzgado analizara los movimientos econ�micos ni las declaraciones de los testigos, que fueron determinantes para establecer la existencia del grupo delictivo.

Errores en la interpretaci�n del concierto para delinquir. Se desconoci� que tal il�cito no requiere relaci�n de parentesco o v�nculos preexistentes entre los miembros del grupo, al ser suficiente que haya un acuerdo entre ellos para cometer actividades il�citas de forma organizada, y ac� actuaron de manera conjunta para cometer estafa agravada, lo que no se analiz�.

Estafa agravada. Se configura cuando existe una maniobra fraudulenta para obtener un beneficio econ�mico indebido empleando enga�os o medios fraudulentos y en este asunto, los acusados emplearon varias t�cticas para enga�ar a las v�ctimas y apropiarse de bienes y dinero lo que se demostr� en juicio, pero el juzgado no valor� los elementos que acreditaron su modus operandi y la intencionalidad para cometer esa conducta de forma concertada y coordinada, no aislada como se dijo en el fallo.

Violaci�n de principios del derecho penal. El fallo absolutorio vulnera el principio de legalidad, de culpabilidad, autor�a y participaci�n, al no haber considerado adecuadamente la conducta delictiva de los acusados, sin aplicar las normas penales pertinentes, lo que genera un grave perjuicio a la administraci�n de justicia y la protecci�n de la sociedad.

Pide en consecuencia, se revoque el fallo absolutorio y se condene a los acusados por los delitos de concierto para delinquir simple, en concurso con estafa agravada y se estudie adecuadamente la participaci�n de cada uno de los implicados en los hechos. 2.2.- Por parte de los sujetos procesales no recurrentes, se guard� silencio. 3.- Para resolver, SE CONSIDERA Ser�a del caso que la Sala se ocupara de resolver el recurso de apelaci�n que frente a la sentencia absolutoria proferida por el despacho A-quo interpuso uno de los apoderados de v�ctimas, de no ser que en este asunto se evidencia la ocurrencia de dos circunstancias que impiden a la Sala proceder en tal sentido.

Ello por cuanto en este caso se advierte que, con antelaci�n a la emisi�n del fallo de primer nivel, se present� para la mayor�a de los acusados, con excepci�n del se�or LUIS ORLANDO VANEGAS LONDO�O, el fen�meno prescriptivo; y aunado a ello, la sustentaci�n del recurso de apelaci�n por parte del apoderado de v�ctimas fue a todas luces insuficiente, lo que impide a la Sala ingresar en el estudio de fondo de la alzada propuesta.

De la prescripci�n de la acci�n penal. Como se sabe la prescripci�n es un fen�meno procesal que pone fin al proceso penal, y que surge a ra�z de haberse cumplido el t�rmino m�ximo establecido en la ley, sin que el Estado hubiera logrado emitir una determinaci�n que culmine la acci�n penal dentro de un plazo razonable, convirti�ndose entonces en un castigo para el mismo al haber perdido su potestad sancionatoria, ante el acaecimiento de la figura de la extinci�n de la acci�n penal.

Al respecto la jurisprudencia ha se�alado: �La prescripci�n de la acci�n penal es una causal de extinci�n de la pretensi�n punitiva del Estado. Ha sido concebida con una doble connotaci�n. Es una garant�a constitucional en favor del procesado, consistente en que su situaci�n jur�dica debe ser definida dentro de un plazo razonable. Y, al propio tiempo, constituye una sanci�n para el Estado por la inactividad de sus agentes.� De tiempo atr�s la jurisprudencia de la Sala de Casaci�n, en punto de la declaratoria de la prescripci�n de la acci�n penal, hab�a proferido diversos pronunciamientos del siguiente tenor: - CSJ SP, 21 ago. 2013, rad. 40587: �[�] Cuando la prescripci�n opera despu�s de la sentencia de segunda instancia, se debe decretar directamente y cesar procedimiento con independencia del contenido de la demanda (se prescinde del juicio de admisibilidad), por haberse dictado el fallo en forma v�lida, en cuanto se hallaba vigente la facultad sancionadora del Estado [�] Cosa diferente ocurre cuando la prescripci�n opera antes de la sentencia de segunda instancia, evento en el cual la potestad sancionadora del Estado hab�a deca�do y, en consecuencia, el fallo carece de la condici�n de validez que se predica del primer evento [�]�. - CSJ SP, 13 oct. 1994, rad. 8690, reiterado en CSJ SP, 11 mar. 2015, rad. 45338: �[�] adelantar el juzgamiento de un ciudadano luego de que el Estado ha perdido por extinci�n de la acci�n la potestad sancionatoria frente a un conducta t�pica, constituye transgresi�n de las garant�as constitucionales sobre legalidad del juicio, con violaci�n del debido proceso y del derecho de defensa, pues ocurrido ese fen�meno por el transcurso ininterrumpido del t�rmino se�alado por la ley para su configuraci�n, el funcionario est� en la obligaci�n de declarar la prescripci�n, de la cual deriva para la persona imputada el reconocimiento de su presunci�n de inocencia�. - CSJ SP, 28 oct. 2015, rad. 42628: �[�] En el presente asunto, la Sala ha podido determinar que la prescripci�n de la acci�n penal por delito de lesiones personales culposas por el que fue condenado el procesado, se configur� con anterioridad a que se profiriera la sentencia de segunda instancia, lo que implica que tal decisi�n se produjo cuando el Estado ya hab�a perdido su potestad sancionatoria, por extinci�n de la acci�n penal, momento para el cual se hallaba en la obligaci�n de declarar el fen�meno prescriptivo, pues en caso contrario se incurrir�a en la violaci�n de los derechos anteriormente relacionados, como ciertamente ocurri�.

De manera, que ante el decaimiento de la facultad sancionadora del Estado, conforme con lo normado por los art�culos 83 y 86 de la Ley 599 de 2000 y 292 de la Ley 906 de 2004, el juzgador de segundo nivel debi� declarar la prescripci�n y la consecuente cesaci�n de procedimiento, de acuerdo con el precepto 331, numeral 1� del C�digo de Procedimiento Penal por el que se rigi� el asunto [�]�.

Ahora bien, aunque la Sala hab�a sido del criterio que cuando en casos como en este, donde se dict� un fallo absolutorio, al advertirse la presencia del fen�meno prescriptivo y en atenci�n al principio de prevalencia, se deb�a optar por la absoluci�n, con miras a restituir los derechos que se pusieron en tela de juicio, como as� lo sostuvo la Corte desde la sentencia CSP SP, 16 mayo 2007, rad. 24734, a ese respecto debe decirse que la Sala de Casaci�n clarific� el sentido de tal prove�do: �En efecto, la declaratoria del fen�meno prescriptivo de la acci�n penal, como regla general, cede, �nicamente frente a dos eventos: (i) cuando la sentencia de segundo grado es de car�cter absolutorio y la misma no es debatida en sede de casaci�n y, (ii) cuando el procesado renuncia a la prescripci�n. El primero de aquellos supuestos, esto es, cuando se confrontan la decisi�n absolutoria y la materializaci�n de la prescripci�n solo es procedente en sede del recurso extraordinario de casaci�n y as� lo ha desarrollado la jurisprudencia de la Corte, pues como bien se advierte, dicha determinaci�n, se presupone, ha arribado a esta Corporaci�n prevalida de una doble presunci�n de acierto y legalidad, ante lo cual �� alg�n valor debe darse a las decisiones de las instancias, cuando es claro que la prescripci�n, o mejor, el t�rmino de ellas, se cubri� con posterioridad a las mismas y no compete a la Corte, repetimos, porque no fue objeto de ning�n tipo de demanda, evaluar el t�pico espec�fico de la absoluci�n� (CSJ SP, 16 may. 2007, Rad. 24734).

Para el caso, si el Tribunal, al emitir la decisi�n de segundo grado hall� materializada la prescripci�n de la acci�n penal, debi� proceder a declararla. Al no hacerlo aun constatando la configuraci�n de dicho fen�meno, quebrant� la garant�a del debido proceso, porque permiti� la prolongaci�n del debate jur�dico y probatorio, a pesar de que el Estado ya hab�a perdido, desde el 13 de febrero de 2018, la potestad de juzgamiento.

Menos a�n pod�a ocuparse de estudiar la responsabilidad penal que podr�a asistirle al procesado, aunque fuese para absolverlo de los cargos endilgados, pues como dijo la Sala en CSJ SP, 5 nov. 2013, rad. 40034: � la p�rdida de la potestad punitiva del Estado implica que la justicia no puede actuar a partir de ese momento, de manera que si el Tribunal lo hizo su decisi�n es inv�lida y as� debe declararlo la Corte casando la sentencia y declarando la prescripci�n de la acci�n penal.

Sobre este tema la jurisprudencia de la Corporaci�n tambi�n ha expresado: �Frente a dichos planteamientos es necesario resaltar que la prescripci�n de la acci�n penal, como lo ha destacado la Corte Constitucional, es una instituci�n de orden p�blico por virtud de la cual, debido al simple transcurso del tiempo se�alado en la ley, el Estado pierde su capacidad de investigaci�n y juzgamiento, de suerte tal que una vez logrado o superado el lapso previsto por el legislador para el efecto, no hay opci�n distinta para el operador jur�dico que decretar la prescripci�n, pues actuar en contrav�a del respectivo mandato, esto es, trascendiendo el l�mite cronol�gico m�ximo, implica desconocer las formas propias del juicio, sin que sea oponible para eludir el referido pronunciamiento, el que decisiones pr�ximas a tomar puedan favorecer al procesado.

En eventos tales, ni siquiera la presunci�n de inocencia como garant�a fundamental podr�a invocarse para justificar que debe emitirse la providencia liberatoria de responsabilidad (por ejemplo, por preclusi�n de la instrucci�n, cesaci�n de procedimiento o a�n sentencia absolutoria), por cuanto para proferirla se exige como requisito sine qua non que el Estado, a trav�s del respectivo funcionario, detente la capacidad para adelantar una actuaci�n penal, la cual desaparece ipso iure por virtud de extinguirse la acci�n penal, entendida �sta como el derecho-deber del Estado de investigar, juzgar o sancionar a una persona a quien se le imputa la comisi�n de una conducta definida como punible� (resaltados fuera del original).

As� las cosas, como para el 13 de febrero de 2018 no se hab�a emitido el fallo de segunda instancia (28 de junio de 2018), se torn� ilegal la sentencia impugnada en consideraci�n a la p�rdida de la potestad punitiva del Estado originada en el transcurso del tiempo. [�].� -Subrayas de la Sala- En este caso en concreto, se tiene que a los se�ores LAHC, HECV, MSSB y SMAV, se les formul� imputaci�n de cargos en audiencia que se celebr� ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con funciones de control de garant�as de Pereira (Rda.), en febrero 21 de 2019, donde se les atribuy� compromiso en calidad de autores y a t�tulo de dolo, de la conducta punible de concierto para delinquir -respecto de la cual el A-quo declar� su prescripci�n con antelaci�n a dar inicio a juicio oral, esto es en junio 19 de 2024-, en concurso heterog�neo con estafa agravada -art�culos 246 inc. 1�, 247 numeral 4� y 340 inc. 1� C.P.-, con la circunstancia de agravaci�n del numeral 10 del art. 58 C.P. En tanto al ciudadano JOVL, se le formul� imputaci�n ante el Juzgado 31 Penal Municipal de Cali (V.) con funci�n de control de garant�as en agosto 25 de 2019, por iguales conductas.

Acorde con lo reglado en el art�culo 347, inciso 4� la conducta de estafa agravada comporta una sanci�n penal que oscila entre los 64 y los 144 meses, y de conformidad con lo reglado en el art�culo 292 C.P.P., ese acto de comunicaci�n interrumpi� el t�rmino de prescripci�n, el cual empez� a correr nuevamente por un tiempo igual a la mitad del se�alado en el art�culo 83 C.P., que para este caso ser�an 6 a�os, y por consiguiente ese es el plazo que debe tenerse en consideraci�n para la prescripci�n, luego de producida esa interrupci�n. De ah� entonces que si a los se�ores LAHC, HECV, MSSB y SMAV, el �rgano persecutor les imput� cargos en febrero 21 de 2019, ello significa que el fen�meno prescriptivo tuvo lugar en febrero 21 de 2025, esto es, con posterioridad a que el funcionario de primer nivel emitiera el fallo de primera instancia -febrero 10 de 2025-, pero con antelaci�n a que el asunto arribara al despacho de quien ahora funge como magistrado ponente, esto es, marzo 3 de 2025.

Ante esa inevitable conclusi�n, y como quiera que el expediente lleg� a la Sala 21 d�as despu�s de haberse suscitado el fen�meno de la prescripci�n, lo que le corresponde a la Corporaci�n es dar aplicaci�n al precedente jurisprudencial seg�n el cual, en los casos en donde ya se ha materializado tal fen�meno, lo que corresponde es disponer lo pertinente.

Tal situaci�n, como lo pregona el numeral 1� del canon 332 C.P.P., genera que nos encontremos ante la �imposibilidad de continuar el ejercicio de la acci�n penal�, en contra de los ciudadanos LAHC, HECV, MSSB y SMAV, por el delito de estafa agravada, por configurarse una de las causas de su extinci�n, como lo es la prescripci�n, a que alude el art�culo 77 C.P., por lo cual el camino a seguir es decretar la preclusi�n de la actuaci�n a su favor, como as� se ordenar� en este prove�do.

Circunstancia diferente acontece con el se�or JOVL, quien como se vio, los cargos le fueron endilgados en agosto 25 de 2019; por ende, a la hora de ahora, no se ha presentado para �l el fen�meno prescriptivo en su favor, el cual se configurar�a el d�a 25 de agosto de 2025, y por lo mismo ser�a el �nico frente al cual podr�a la Sala ingresar en el estudio de la actuaci�n. No obstante, como se indic� en precedencia, en este caso considera el Tribunal, no se expuso por parte del recurrente los argumentos necesarios para que la Corporaci�n proceda en ese sentido, como se ver�.

De la indebida sustentaci�n del recurso de apelaci�n. Para el surgimiento de la competencia funcional en segunda instancia, es indispensable la interposici�n oportuna del recurso de apelaci�n en forma principal o subsidiaria, que la impugnaci�n sea formulada por un sujeto procesal habilitado para el efecto, y que la providencia contra la cual se recurre admita esa clase de impugnaci�n; pero adem�s, que la parte inconforme presente adecuada sustentaci�n que d� al superior las bases suficientes para confrontar la posici�n de quien disiente con aquella asumida por el inferior, porque es la oportunidad �nica en que debe dar a conocer al Ad quem los elementos de juicio en que se funda la censura.

No se trata de un requisito meramente formal, sino de la raz�n de ser del principio de la doble instancia, por cuanto no se puede pretender el examen de una decisi�n judicial que se presume ajustada a derecho, sin exponer los motivos que se tienen para el disenso. Precisamente el art�culo 179 C.P.P. establece la obligaci�n de argumentar en debida forma el recurso por la parte o interviniente que lo interpone, so pena de declararlo desierto de acuerdo con lo previsto en el art�culo 179A �dem.

Significa entonces, que no suplen el requisito de la sustentaci�n expresiones abstractas que por su imprecisi�n y vaguedad no enuncian ni siquiera impl�citamente las razones o motivos de disenso, ni mucho menos hacerlo con premisas gen�ricas, sin fundamento alguno, en tanto deben exponerse las razones de hecho y de derecho que motivan la inconformidad ante lo resuelto, y presentar contraargumentos frente al soporte de la sentencia adoptada.

Y es que en efecto, quien muestra su contrariedad con un prove�do judicial, tiene la carga procesal de explicar los motivos por los que en su sentir, por parte del operador jur�dico se incurri� en alguna clase de yerro, ya sea de �ndole f�ctico, probatorio o jur�dico, respecto a lo cual desde tiempo atr�s, la jurisprudencia ha dicho: �[�] no s�lo la interposici�n oportuna del recurso de apelaci�n habilita la intervenci�n de la segunda instancia en el proceso, sino que es necesario sustentar la impugnaci�n, porque constituye una obligaci�n para el apelante informar cu�les son los motivos que lo llevan a disentir de la providencia impugnada, pues, si la competencia del superior es funcional, debe limitarse a resolver acerca de los aspectos que fueron objeto de desacuerdo [�] esta carga se traduce en la manifestaci�n expl�cita de rechazo por los fundamentos de la decisi�n atacada, con indicaci�n de las motivaciones o conclusiones que se consideran equivocadas y la presentaci�n del criterio cuya prevalencia [se] demanda�. -negrillas de la Sala- Lo anterior, por cuanto de no hacerlo, comportar�a como sanci�n la declaratoria de desierto del recurso, por lo cual para dar cumplimiento a esa exigencia, como de tiempo atr�s lo ha sostenido la Sala de Casaci�n Penal, la parte interesada debe: �concretar el tema o aspectos de los que disiente, presentando los argumentos f�cticos o jur�dicos que lo conducen a cuestionar la determinaci�n impugnada, de manera que no es suficiente con que el recurrente exteriorice inconformidad general con la providencia que impugna�.

As� mismo, la Alta Corporaci�n, ha expresado: �[�] el recurso de apelaci�n impone a la parte impugnante la carga argumentativa de demostrar el yerro en que incurri� el juzgador en la decisi�n recurrida, labor en la cual le es exigible que haga manifiestos los argumentos de hecho y de derecho por los cuales estima errada la postura del funcionario de primera instancia. Por ello, ha dicho invariablemente la Sala, con el prop�sito de sustentar en debida forma el recurso no basta con manifestar de manera abstracta la inconformidad con el fallo o insistir en los argumentos expuestos en etapas previas de la actuaci�n. Por el contrario, se requiere atacar los fundamentos de la providencia recurrida, pues solo de esta manera es posible para la segunda instancia abordar el ejercicio dial�ctico respecto de su acierto y legalidad.

Por ende, si el apelante incumple la carga de sustentar en debida forma el recurso, el superior carece de competencia para pronunciarse sobre la decisi�n censurada, la cual est� l�gica y jur�dicamente limitada a las razones de inconformidad del impugnante y a los asuntos inescindiblemente ligados a aqu�llas�. -negrillas de la Sala-. En el caso concreto, quien apel� fue el apoderado de varias de las v�ctimas reconocidas en este asunto -RML, GMA, AFGM, LJGC, CNSC, DOJ, WCT, CACM y YARM, JAZR, ACR, DIRO, TRT, LFBS, y SMG, pero cuando se esperaba que mostrara su contrariedad con la determinaci�n adoptada, y aportara argumentos por medio de los cuales controvirtiera la decisi�n del A-quo, se�alara los equ�vocos en que presuntamente incurri� o qu� pruebas dej� de valorar o lo hizo de forma incorrecta, nada de ello realiz�.

Por el contrario, como se aprecia de su disenso, pareciera que al letrado le bast� manifestar su inconformidad con el fallo absolutorio, sin atacar de manera alguna los fundamentos que tuvo en consideraci�n el A-quo para dictar sentencia, por lo que la Sala carece de los insumos suficientes para proceder a abordar el estudio de si en verdad el fallo ostenta las anomal�as que gen�ricamente refiere el recurrente.

V�ase que el recurrente hace alusi�n a que el juez efectu� un incorrecto estudio de la prueba y ello lo sustenta, en el hecho de que existen algunas de car�cter documental, testimonial y pericial que demuestran la existencia de un acuerdo concertado entre los implicados para delinquir y llevar a cabo actividades de estafa agravada, lo que no valor� el A-quo, quien dej� de analizar los documentos que evidencian los movimientos econ�micos fraudulentos y los dichos de los testigos que participaron, los que en su sentir determinantes para establecer la existencia de ese grupo.

A ese respecto, debe dec�rsele al recurrente, que en audiencia celebrada en junio 19 de 2024, ante el despacho de primer nivel, en la que �l no particip� por cuanto aun no ostentaba la condici�n de apoderado de v�ctimas -seg�n obra en las actas eran estudiantes de derecho de la Universidad Libre-, cuando se iba a dar inicio al juicio oral se estableci� que en relaci�n con el delito de concierto para delinquir hab�a operado la prescripci�n de la acci�n penal, decret�ndose en esa ocasi�n la preclusi�n de la actuaci�n, sin haberse interpuesto recurso alguno, y por lo mismo, no podr�a hoy analizarse las pruebas para considerar que el aludido grupo delincuencial s� existi�, toda vez que la decisi�n emitida por el funcionario de primer nivel ya hizo tr�nsito a cosa juzgada.

De igual forma, aunque sostiene el apelante que el juez no valor� lo relativo a los movimientos econ�micos fraudulentos, esa mera expresi�n no habilita a la Sala para conocer de fondo la actuaci�n, en tanto era deber del letrado esgrimir los fundamentos f�cticos que soportan esa manifestaci�n, la cual es insular y abstracta, m�xime cuando se aprecia que el A-quo si hizo referencia en el fallo a tal aspecto, pero aun as� no encontr� configurado en los procesados las exigencias para endilgarles el delito de estafa agravada, sin que el apoderado de v�ctimas, se itera, hubiera aportado argumentos suficientes para exponer a la Sala cu�les fueron los motivos para disentir de lo analizado sobre ese particular por el funcionario de primer nivel en la sentencia atacada.

Ahora, en punto espec�fico de la conducta de estafa agravada, se�al� el apelante que los acusados emplearon varias t�cticas para enga�ar a las v�ctimas y apropiarse de bienes y dinero lo que, en su sentir, se demostr� en juicio sin que el juzgado valorara los elementos que acreditaron su modus operandi y la intencionalidad para cometer esa conducta.

No obstante, para el Tribunal de esa escueta sustentaci�n se evidencia que el letrado solo hace menci�n a aspectos gen�ricos, pretermitiendo exponer con claridad y precisi�n los argumentos de disconformidad para que la Sala pudiera determinar, luego de abordar el estudio de lo pertinente, si en efecto existi� alg�n equivoco en el an�lisis probatorio.

Tampoco hizo el letrado la m�s m�nima referencia acerca de las razones por las que, como as� lo aludi� en su alzada, con el fallo absolutorio se vulneraron los principios de legalidad, culpabilidad, autor�a y participaci�n, frente a lo cual lo �nico que adujo es que en este caso no se consideraron adecuadamente las conductas delictivas de los acusados y no se aplicaron las normas penales pertinentes, postura respecto de la cual la Sala lo �nico que puede predicar es que se trata de una manifestaci�n m�s del recurrente, sin soporte alguno y por consiguiente estas no pueden ser v�lidas para habilitar a la Corporaci�n a resolver la alzada, al advertirse que las razones de inconformidad son gen�ricas e imprecisas, sin que ataquen o controviertan de fondo el fallo proferido.

En ese orden y ante el vac�o sustancial, al no haberse sustentado en debida forma el recurso de apelaci�n contra la determinaci�n proferida por el funcionario de primer nivel al emitir el fallo absolutorio, en favor del se�or JOVL -�nico procesado respecto del cual la acci�n penal a�n no ha prescrito-, se genera un obst�culo insalvable para que la Corporaci�n cumpla su deber de definir la alzada, y por consiguiente se est� en el deber de declarar desierto el recurso. 4.- DECISI�N De conformidad con lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, en Sala de N� 2 Decisi�n Penal, RESUELVE:

PRIMERO: SE PRECLUYE la actuaci�n que se adelant� en contra de los se�ores LAHC, HECV, MSSB y SMAV, por el delito de estafa agravado, al haber operado el fen�meno de la prescripci�n de la acci�n penal. Como consecuencia, se ordena al despacho A-quo, librar las comunicaciones a que haya lugar.

SEGUNDO: SE DECLARA DESIERTO el recurso de apelaci�n interpuesto por el apoderado de v�ctimas, contra el fallo absolutorio emitido en febrero 10 de 2025 por el Juzgado Primero Penal del Circuito en favor del ciudadano JOVL, por falta de sustentaci�n; en consecuencia, SE ABSTIENE de desatar la alzada oportunamente presentada. Por Secretar�a se proceder� a notificar esta determinaci�n a los interesados, y contra la misma �nicamente procede el recurso de reposici�n. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE.

CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento  De los se�ores RAFAEL MU�OZ LE�N, GILMA MANCILLA ANGULO, ANDR�S FELIPE GIRALDO MART�NEZ, LUIS JAVIER GRAJALES COLORADO, CLAUDIA NILENA S�NCHEZ CA�AVERAL, DUBERNEY OSPINA JARAMILLO, WILSON COLORADO TABARES, CARLOS ANDRIS CARDONA MEJ�A Y YASM�N ANDREA RESTREPO MAR�N, JOS� ARBEY ZU�IGA RAM�REZ, ADEMIR CASTRO ROJAS, DIANA ISABEL RAM�REZ OSPINA, TEOFILDE RUIZ TORRES, LUIS FERNANDO BARRERA SIERRA, y SOFIA MONTEALEGRE GARZ�N.  CSJ SP2230-2022, rad. 57221.  CSJ AP1138-2023, 3 may. 2023, rad. 61420.  Cfr. Sentencia C-416 de 28 de mayo de 2002.  CSJ SP353-2021, 10 feb. 2021, rad. 53726.  CSJ AP141-2016, 20 ene. 2016, Rad. 44408.  CSJ SP, 01 feb. 2017, rad. 47377.  Sentencia de 2 de mayo de 2002, radicaci�n 15262.

En el mismo sentido, fallos de 24 de junio de 2003, radicaci�n 19413; y 26 de junio de 2003, radicaci�n 15934; entre otros muchos.  CSJ AP, 30 ene. 2019, Rad. 47377, reiterado en CSJ AP, 16 jun. 2021, Rad. 59640.     ESTAFA AGRAVADA RADICACI�N: 660016000000 2019 00005 04 PROCESADOS: JOVL Y/O PRESCRIBE Y DECLARA DESIERTO RECURSO A N�032 P�gina  PAGE 1 de  NUMPAGES 15 ��  ' ( P Q R S T � � � � �������ӝӊt^K�5*h�G2h�}�6�@���CJEH��PJ]�^JaJ$h�}�6�@���CJEH��PJ]�^JaJ*h�}�h�}�6�@���CJEH��PJ]�^JaJ*h�G2hgj�6�@���CJEH��PJ]�^JaJ$hgj�6�@���CJEH��PJ]�^JaJ%h�-hgj�@���B*CJnH ph�tH  h�9�5�B*CJnH $phtH $$h�-hgj�5�B*CJnH $phtH $ hgj�5�B*CJnH $phtH $hgj�5�CJ aJ %h: Zhgj�@���B*CJnH ph�tH ��R & � � � � � � �  �������������� $ ��a$gd�� $ � a$gd��$a$gd��gdVE�dgd�}�$�Od]�Oa$gd�}�gdgj���]��gdgj�/$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gdgj�� � � � � � � � � � �    ���ک��{�j]NB6hVE�OJQJ^JaJhad�OJQJ^JaJ hVE�hVE�OJQJ^JaJhVE�hVE�OJQJ^J hLW�hVE�@�CJ OJQJaJ had�@�CJ OJQJaJ h�'�hVE�@�CJ OJQJaJ h�'�hVE�CJ OJQJaJ,h�'�hVE�:�@�B*CJ OJQJaJ ph3jh�'�h� �CJ OJQJU]�aJ mHnHu'hVE�hVE�5�@�CJ OJQJ^JaJ !h� 5�@�CJ OJQJ^JaJ  & 0 1 2 4 ^ t w � � � � � � � � � � � � � � 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