Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Pereira

Radicado: 66001600003520150235502

Sala: SALA PENAL

Ponente: Carlos Alberto Paz Zúñiga

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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. PROCESAL PENAL / DELITO DE EXTORSI�N / TIPICIDAD / VALORACI�N PROBATORIA EXTORSI�N � Marco normativo. � Se tiene entonces que tal conducta se configura cuando el sujeto activo busca por medio del empleo de la violencia f�sica o moral compeler a otro para que haga, tolere u omita algo, con miras a la obtenci�n de un provecho que sea susceptible de valoraci�n econ�mica, siendo adem�s, un tipo penal pluriofensivo por cuanto con su incursi�n, no solo afecta la autonom�a personal, sino tambi�n el patrimonio econ�mico de los afectados, y al tratarse de un delito de resultado es admisible la tentativa como dispositivo amplificador del tipo.

VALORACI�N PROBATORIA � Caso concreto. � Acorde con las v�ctimas, cuyos dichos se advierten claros, contestes y coherentes, sin advertirse en ellas mendacidad o inter�s alguno en perjudicar al ac� procesado, se aprecia que fueron hostigadas telef�nicamente, amenaz�ndolas con atentar contra sus vidas, como meses antes ya hab�a ocurrido con un consangu�neo, lo cual a no dudarlo gener� temor y zozobra en ellas.

M�rese que desde la primera amenaza en contra de LUZ ZENEIDA, ello la llev� a desplazarse en contra de su voluntad a otro municipio, y luego de la actividad que su progenitora adelant� en julio 4 de 2015 con quien llam� �el canoso� para lograr que su hija pudiera retornar a su vivienda, dichas amenazas se trasladaron a ella tambi�n, mismas que se hicieron con m�s ah�nco, lo que empez� a enfermar a la se�ora ROSALBA, por lo que su hija se regres� y fue quien empez� a atender las comunicaciones que se tornaron agresivas y permanentes, lo que deriv� en que acudiera al grupo Gaula, componente Polic�a Nacional para buscar ayuda, como en efecto la encontr�, lo que deriv� en el plan de entrega y a la postre la captura en situaci�n de flagrancia de JECM. � Para la Sala entonces, no existe duda acerca de la materialidad del il�cito de extorsi�n agravado del que fueron v�ctimas LUZ ZENEIDA HURTADO y su madre ROSALBA �LVAREZ, si en cuenta tenemos, acorde con lo sostenido en el canon 244 C.P., que dicho punible se tipifica por quien �constri�a a otro a hacer, tolerar u omitir alguna cosa, con el prop�sito de obtener provecho il�cito o cualquier utilidad il�cita o beneficio il�cito, para s� o para un tercero�, lo que ac� tuvo ocurrencia, en tanto como se aprecia las mismas fueron constre�idas por personas que en un comportamiento a todas luces delictivo, como se desprende de los dichos de las testigos, les exigieron de manera il�cita el pago de una gruesa suma de dinero a cambio de no atentar contra sus vidas, intimidaciones que a todas luces ten�an la contundencia necesaria para doblegar sus voluntades, m�s a�n cuando al parecer un consangu�neo de ambas v�ctimas fue asesinado meses antes.

REP�BLICA DE COLOMBIA  RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, tres (3) de junio de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N No 551 SEGUNDA INSTANCIA RADICACI�N: 66001600003520150235502 Acusado: JECMC�dula de ciudadan�a:1.088.248.932 expedida en Pereira (Rda.)Delito:Extorsi�n agravada en grado de tentativa.V�ctima:El patrimonio econ�mico de HIAM.Procedencia:Juzgado Octavo Penal Municipal de Pereira (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a contra el fallo absolutorio de fecha noviembre 26 de 2024.

Se revoca y condena. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Lo f�ctico fue plasmado de la siguiente manera en el fallo de primera instancia: �El d�a 08 de julio de 2015, formul� denuncia la se�ora Luz Zeneido (sic) Hurtado �lvarez ante funcionarios del Gaula, consistente en que el d�a 10 de junio del 2015, el se�or HIAM, quien era su esposo, fue abordado por un sujeto en la puerta de su casa ubicada en el barrio la Albania, aduciendo que deb�a irse de all� junto con su familia, para que no se le hiciera algo, procediendo la se�ora Hurtado a trasladarse hacia la casa de su madre en compa��a de su hija y esposo, al d�a siguiente su esposo regresa a la casa y tambi�n recibe la orden que debe salir de all�.

Para el d�a 4 de julio la madre de la denunciante previa solicitud de esta, le solicita interceda con alias �El Canoso� a efectos de ellos poder volver al barrio, debiendo dejarle la se�ora Rosalba �lvarez Agudelo a este �ltimo, su n�mero de celular y nombre completo, siendo interceptada minutos despu�s por seis sujetos, con armas de fuego, quienes le hacen una exigencia econ�mica por la suma de $15.000.000 ya que deb�an responder por las herramientas (armas de fuego) manifestado la se�ora �lvarez Agudelo, que solo ten�an dos motos, y en donde estos sujetos aducen que de no cumplir la exigencia les pasar�a lo mismo que a el hermano de la denunciante a quien mataron hace 16 meses en el mismo barrio, ya que al parecer este no les respondi� a ellos por dichas herramientas y que lo piense ya que ellos la seguir�n llamando.

Para el mismo d�a, recibe una llamada a su celular en donde le manifiestan que si ha estado evolucionando el dinero y como plazo le dan una semana, las mismas llamadas las hacen del 5 al 8 de julio en donde le manifiestan que �ya est�n valiendo� y finalmente le realizan una �ltima llamada del n�mero celular 3217320560. Es por ello que el GAULA polic�a con la informaci�n aportada por la v�ctima proceden a realizar plan entrega para el 8 de julio del a�o 2015 en Pereira, y una vez la v�ctima llega al lugar del hecho de acuerdo a instrucciones que recibiera de uno de los victimarios v�a telef�nica, le manifiesta que haga la entrega del dinero a un sujeto que se desplaza en una bicicleta tipo Cross, acto seguido se da captura al se�or JECM a quien los agentes captores le hallaron una sustancia vegetal con color y olor a caracter�sticas a estupefacientes que al ser sometida a prueba preliminar, arroj� un peso neto de 92.9 gramos positivo para cannabis sativa.� 1.2.- Ante la aprehensi�n del se�or JECM, se llevaron a cabo ante el Juzgado Sexto Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de esta capital, las audiencias preliminares (julio 9 de 2015) por medio de las cuales: (i) se legaliz� su captura;

(ii) se le imput� cargos por el delito de extorsi�n agravada en grado de tentativa -arts. 27 y 244 y 245 numeral 3� C.P.- en concurso heterog�neo con tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes -art. 376 inc. 2� C.P.-, modalidad �llevar consigo�, los cuales NO ACEPT�; y (iii) no se le impuso medida de aseguramiento, lo cual fue objeto de apelaci�n por la Fiscal�a, y que confirm� el Juzgado Quinto Penal del Circuito -seg�n se plasm� en el escrito acusatorio-. 1.3.

Por lo anterior, la Fiscal�a 25 Local adscrita al Gaula de Pereira, present� formal escrito de acusaci�n (octubre 7 de 2015) donde acus� a JECM, por iguales conductas a las imputadas, cuyo conocimiento le fue asignado al Juzgado Tercero Penal del Circuito de Pereira, autoridad ante la cual se llev� a cabo la formulaci�n de acusaci�n (febrero 12 de 2016), preparatoria (julio 5 de 2016), y cuando se realizar�a el juicio oral (noviembre 18 de 2021), la defensa solicit� preclusi�n por prescripci�n del delito de tr�fico o porte de estupefacientes, como lo confirm� el delegado fiscal, misma que se decret� en su favor, ocasi�n en la cual el A-quo se declar� impedido para adelantar el tr�mite por el delito de extorsi�n, al ser de competencia de los Juzgados Penales Municipales, dada la cuant�a de la exigencia econ�mica, y orden� enviar lo actuado a esta Sala.

Arribado el expediente a este despacho, se abstuvo la Corporaci�n de conocer el asunto (diciembre 10 de 2021), en tanto lo que debi� hacerse fue remitir el dosier a esos juzgados para definir el tema, como as� lo dispuso este Tribunal. El proceso se le asign� al Juzgado Primero Penal Municipal de Conocimiento de Pereira, -actualmente Octavo Penal Municipal-, donde se realiz� el juicio oral (julio 10 de 2023, febrero 27, octubre 15 y 30 de 2024) fecha esta �ltima donde se profiri� un sentido de fallo absolutorio y en noviembre 26 de 2024 se dict� la respectiva sentencia. 1.4.- El A-quo luego de hacer alusi�n a la prueba testimonial, as� como a algunas consideraciones atinentes al delito de extorsi�n, se�al� que LUZ ZENEIDA HURTADO, manifest� acerca de las amenazas sufridas, consistentes en que matar�an a su esposo, hermano y madre a trav�s de llamadas constantes efectuadas entre junio 10 a julio 8 de 2015, fecha esta �ltima cuando se captur� a JECM.

Las constantes comunicaciones la llevaron a abandonar la ciudad y radicarse en Manizales, lo cual la motiv� a hablar con su madre para que intercediera por ella con alias �El Canoso� para poder regresar a su vivienda. La se�ora ROSALBA �LVAREZ AGUDELO, corrobor� las amenazas de que fue v�ctima su hija y ella misma, consistentes en llamadas donde se les preguntaban que si se iban a hacer matar como a su hijo, y para no hacerlo deb�an pagar $15.000.000,oo y entregar dos motos que ten�an, requerimientos que empezaron a realizar en julio 4 de 2015, cuando decidi� ir a hablar con alias �El Canoso�, quien al parecer era quien manejaba el barrio, aunado a que a su vivienda fueron dos j�venes a intimidarla, uno de ellos �oji apagado�.

Ambas testigos indicaron que el capturado no era ninguno de quienes las amenazaron, pues ten�an conocimiento de quienes lo hac�an. Aunque no se deslegitima el cobro mediante sucesos represivos, tampoco hay certeza que permita establecer que JECM fuera quien realizara las amenazas, ya que las testigos de cargo aducen no conocerlo, e incluso ZENEIDA enfatiz� respecto a quien la llamaba siempre fue el mismo, pero no era la persona con quien tuvo contacto para la entrega del supuesto dinero producto de la extorsi�n, lo que toma fuerza por cuanto los investigadores no dieron cuenta que quien ejecutaba las comunicaciones fuera quien recibi� el paquete.

Aunado a ello no se determin� que el abonado celular 3217320560 de donde al parecer se hicieron las llamadas extorsivas perteneciera al ac� procesado y si desde este efectu� alg�n tipo de exigencia econ�mica. Lo anterior llev� al juzgado a dudar si el requerimiento aludido por las v�ctimas fue realizado por JECM y si ten�a conocimiento de lo que recibir�a el d�a de su captura, y al obrar dudas sobre la tipicidad de la ilicitud, se decant� por su absoluci�n. 1.5.- Inconforme con tal prove�do, el delegado fiscal manifest� que apelar�a el fallo y lo sustentar�a de manera oral, como as� lo hizo. 2.- Debate 2.1.- Fiscal -recurrente- Pide se revoque la absoluci�n y se condene al procesado, lo que sustent� as�: Advera que el juez se incurri� en un falso raciocinio frente al an�lisis probatorio, al no existir duda de las solicitudes extorsivas de que fuera v�ctima la se�ora ZENEIDA, lo que gener� su desplazamiento hacia Manizales, e igualmente afect� a su se�ora madre, quien tambi�n recibi� llamadas extorsivas e intimidaciones por parte de algunos individuos.

Aunque en el fallo se indic� que deb�a demostrarse que la persona que amenazaba era la misma capturada, esto no es necesario, pues en esta conducta delinque tanto quien realiza la llamada extorsiva e intimida a la v�ctima, as� como quien materializa el apoderamiento econ�mico, que por lo general son personas distintas, m�xime que a EDISON se le endilg� el il�cito a t�tulo de coautor.

Aunque no se puede probar que JECM realiz� las llamadas, s� qued� claro que estaba directamente involucrado en la extorsi�n, al ser quien la materializar�a al recoger el dinero, y actuar como coautor.�Se demostr� que fue a recibir un paquete que simulaba ser el dinero, seg�n el plan de entrega. La se�ora ROSALBA fue contactada para entregar el dinero en dos lugares espec�ficos; en uno no lleg� JECM, pero s� en el segundo -a las afueras del �xito-, donde no dud� en acercarse a ella y le dijo que iba por el paquete, el cual no se lo facilit�, y al pregunt�rsele si era de los muchachos que la llamaban, sinti� angustia, temor y se retir� unos metros, pero al recibir la v�ctima una nueva comunicaci�n amenazante para que le entregara el paquete al muchacho, este retorna a reclamarlo, con lo que se demuestra el dolo, al existir una concatenaci�n evidente.

Si bien, la carga de la prueba recae en la Fiscal�a y el silencio del acusado no podr�a usarse en su contra, existen eventos donde esta se revierte transitoriamente, y por lo mismo EDISON deb�a explicar el por qu� fue por el paquete, qui�n lo mand�, si estaba bajo efectos de sustancias adictivas, como lo dijo la apoderada de v�ctimas, o era una persona totalmente ajena a los hechos.

De lo expuesto por la v�ctima y los investigadores que la acompa�aron en el operativo, se pudo establecer que JECM no era ajeno a conocer que estaba bajo el requerimiento de un paquete extorsivo y esa extorsi�n est� demostrada justo cuando se hizo el proceso de entrega, incluso ZENEDIA dijo que luego de la captura la llamaron nuevamente para increparla al respecto y de ese abonado celular nunca m�s volvi� a tener contacto.

Ac� no hubo discusi�n sobre la materialidad y la existencia de la ilicitud, est� corroborado el dolo, as� como la lesi�n sin justa causa del bien jur�dico de la libre determinaci�n y la pretensi�n de afectar el patrimonio; e igualmente la culpabilidad, en tanto nunca se aleg� que EDISON hubiera actuado bajo un constre�imiento por terceros, o mediante el ejercicio de amenaza o que fuera inimputable.

Es decir, la defensa nunca soport� que existiera alguna circunstancia que pudiese impedir un juicio de reproche. Finaliza por sostener que dolo es inferencial, est� demostrado desde lo probatorio y para ello se ten�a que concatenar los elementos materiales con el ejercicio del plan de entrega y la presencia m�ltiple del victimario, acerc�ndose a la v�ctima. 2.2.- Apoderada de v�ctimas -no recurrente- Solicita se confirme la sentencia absolutoria y para ello refiri�: El fallo contiene las razones f�cticas, jur�dicas y probatorias que lo fundamentan, sin existir equivocaci�n en la valoraci�n probatoria; por el contrario, de su an�lisis concluy� el A-quo no era suficiente radicar responsabilidad penal en cabeza del investigado, ante la duda razonable.

La carga de la prueba la tiene la Fiscal�a, sin que pueda reprocharse al acusado el que no haya comparecido a explicar si pertenec�a o no al grupo de personas que participaron en el hecho extorsivo, pues en este caso no se hizo una investigaci�n completa, sin que pueda acreditarse el dolo de manera inferencial, m�xime que desde los albores de la actuaci�n se tuvo dudas de su participaci�n. Ac� cada parte quiso sacar sus propias conclusiones, pero estas deben ser sin desconocer el principio de favor rei, al no tener c�mo soportar la participaci�n directa o indirecta de EDISON en los hechos, sin que sea una raz�n l�gica ni tampoco una regla de la experiencia, el que por haber ido a recibir el paquete extorsivo haya participado en todo el entramado criminal; menos aun el dolo puede colegirse, m�xime que las testigos de cargos indicaron no reconocerlo como una de las personas que participara en la ilicitud, ni tampoco se corrobor� si los tel�fonos usados ten�an relaci�n directa o indirecta con �l. No se demostr� cu�l fue la manifestaci�n externa de la voluntad de EDISON para concluir su directa participaci�n en el momento de recibir el paquete que supuestamente conten�a del dinero objeto de la extorsi�n; faltaron muchas pruebas en esta investigaci�n y con las que hay no pod�a emitirse decisi�n distinta a una absoluci�n. En ese asunto la materialidad del il�cito se dio con las llamadas extorsivas, por lo que la conducta es t�pica, pero no hay ninguna actuaci�n por parte del acusado que lleve a colegir su participaci�n dolosa en la referida conducta punible. 2.3.- Defensa -no recurrente- Pide se confirme el fallo, y su disertaci�n se puede sintetizar as�: El A-quo valor� cada uno de los testimonios presentados en juicio oral, plasm� en el fallo que estos fueron claros, contundentes, donde se percib�a la existencia de una conducta delictual, sin haber reparo por ninguna de las partes acerca de la existencia del hecho, y por ende el debate se centr� sobre la presunta responsabilidad, autor�a o participaci�n de su defendido, y al respecto le quedaron dudas al juez, ya que la exigencia normativa del canon 381 C.P.P. no fue satisfecha por la Fiscal�a. Esa valoraci�n se dio precisamente a partir de lo dicho por ZENEIDA, quien dijo que a EDISON no lo hab�a visto; que este solamente le pidi� que le entregara el paquete y ac� no puede decirse que le habl� en lenguaje cifrado, pues si era clara la reclamaci�n de un dinero, eso era lo que hab�a tenido que pedir, sin que se pueda elucubrar sobre ello, y pese a que la Fiscal�a dice que era coautor, a ra�z de una divisi�n de trabajo como encargado de recolectar el dinero, ello debi� ser acreditado, esto es, establecer cu�l era el rol de las personas, m�xime que aunque ROSALBA vio a los muchachos que le ped�an dinero a su hija, fue clara en decir que no sabe qui�n la llam� y no puede relacionar al capturado con quienes le hicieron las exigencias; y el que EDISON recibiera el paquete tampoco demuestra su responsabilidad.

Ac� no se demostr� el dolo, y al no lograr la Fiscal�a comprobar la participaci�n de EDISON se impon�a su absoluci�n, por cuanto era requisito soportar esa intencionalidad, lo que requer�a un mayor recaudo probatorio, lo que no hizo, y no puede concluirse su existencia mediante suposiciones. Incluso se alter� el testimonio de la v�ctima, quien dijo que no entreg� el paquete que le pidi� el joven al tener que verificar, y ah� recibe la llamada de una tercera persona, por lo que no exist�a certeza de su participaci�n. Aunque el fiscal pretende justificar una condena con un indicio de mala justificaci�n, al no acudir su defendido a juicio, la presunci�n de inocencia es un principio fundamental y por ende su no comparecencia no puede tomarse como sin�nimo de la existencia de una conducta criminal y mucho menos que sea dolosa, m�xime que la carga probatoria le compete a la Fiscal�a. Finaliza por decir que existi� una valoraci�n adecuada, acorde con lo debatido en juicio, sin que por la peligrosidad del il�cito o por ser pluriofensiva, se pueda imponer una condena al no cumplirse con la carga probatoria requerida para ello. 2.4.- El A-quo concedi� la apelaci�n en el efecto suspensivo, y dispuso la remisi�n de los registros pertinentes a esta Sala para desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004, al haberse interpuesto y sustentando oportunamente recurso de apelaci�n contra la sentencia absolutoria, por parte de la Fiscal�a. 3.2.- Problema jur�dico planteado Corresponde al Tribunal determinar si la decisi�n de absoluci�n proferida a favor del se�or JECM se encuentra acorde con el material probatorio analizado en su conjunto, en cuyo caso se dispondr� su confirmaci�n; o, de lo contrario, se proceder� a la revocaci�n y en su reemplazo se dictar� sentencia condenatoria, como lo pide el fiscal recurrente. 3.3.- Soluci�n a la controversia No se percibe, ni ha sido tema objeto de contradictorio, la existencia de alg�n vicio sustancial que pueda afectar las garant�as fundamentales en cabeza de alguna de las partes e intervinientes, o que comprometa la estructura o ritualidad legalmente establecidas para este diligenciamiento, en desconocimiento del debido proceso protegido por el art�culo 29 Superior.

Se observa de entrada, que las pruebas fueron obtenidas en debida forma y las partes confrontadas tuvieron la oportunidad de conocerlas a plenitud en clara aplicaci�n de los principios de oralidad, inmediaci�n, publicidad, concentraci�n y contradicci�n. De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda razonable, no solo frente a la existencia del punible atribuido, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas a juicio.

Como se indic�, la raz�n que motiva el examen de la sentencia absolutoria proferida a favor del se�or JECM, no es otra que establecer si, contrario a lo esgrimido por el fallador de instancia, quien acogi� los planteamientos de la defensa y la apoderada de v�ctimas, al sostener que en este caso emergen serias dudas respecto al compromiso atribuido en la comisi�n de la conducta punible de extorsi�n agravada en grado de tentativa; o si, por el contrario, como lo pregon� el fiscal recurrente, en este caso se logr� demostrar tanto la materialidad como la responsabilidad del investigado.

El delito de extorsi�n, en grado de tentativa, que se le endilg� JECM, se encuentra tipificado en el canon 244 C.P., el cual dispone: �El que constri�a a otro a hacer, tolerar u omitir alguna cosa, con el prop�sito de obtener provecho il�cito o cualquier utilidad il�cita o beneficio il�cito, para s� o para un tercero, incurrir� en prisi�n de ciento noventa y dos (192) a doscientos ochenta y ocho (288) meses y multa de ochocientos (800) a mil ochocientos (1.800) salarios m�nimos legales mensuales vigentes.�.

De igual manera, se le atribuy� la circunstancia de agravaci�n, contemplada en el numeral 3� del art�culo 245 �dem, la cual se presenta cuando: �[�] el constre�imiento se hace consistir en amenaza de ejecutar muerte, [�]�. Se tiene entonces que tal conducta se configura cuando el sujeto activo busca por medio del empleo de la violencia f�sica o moral compeler a otro para que haga, tolere u omita algo, con miras a la obtenci�n de un provecho que sea susceptible de valoraci�n econ�mica, siendo adem�s, un tipo penal pluriofensivo por cuanto con su incursi�n, no solo afecta la autonom�a personal, sino tambi�n el patrimonio econ�mico de los afectados, y al tratarse de un delito de resultado es admisible la tentativa como dispositivo amplificador del tipo.

En este caso, y como pruebas de cargo de la Fiscal�a, en tanto la defensa no alleg� ninguna a la actuaci�n, como quiera que no logr� ubicar al se�or JECM para coordinar con �l su estrategia defensiva, se recibieron los testimonios de las v�ctimas LUZ ZENEIDA HURTADO �LVAREZ y su se�ora madre ROSALBA �LVAREZ AGUDELO, as� como de los investigadores de la Polic�a Nacional, adscritos al GAULA, se�ores �DGAR RAFAEL ARROYAVE V�LEZ y ANDR�S FELIPE RIVERA TREJOS.

Se advierte de lo anterior, que aunque la prueba de cargo fue poca, no por ello se estima insuficiente para llegar a determinar con fundamento en la misma, si al acusado le puede o no asistir responsabilidad en la ilicitud endilgada, m�xime que la Sala de Casaci�n Penal, ha sostenido que cuando se trata de prueba directa, es suficiente con lo declarado por un testigo en juicio oral, siempre y cuando sus dichos se tornen cre�bles, como quiera que ello se soporta en consideraciones cualitativas y no cuantitativas.

En efecto, esa Alta Corporaci�n en sentencia AP5641, 7 dic. 2022, rad. 54335, hab�a se�alado que: �[�] la persuasi�n del juez depender� de la solidez del testimonio -sea que proceda de un tercero o del ofendido- la cual puede derivar, entre otros factores, de las condiciones de percepci�n del testigo, de su capacidad de recordaci�n, de la ausencia de circunstancia anteriores o concomitantes al hecho incidentes en su imparcialidad, de la ponderaci�n, coherencia, razonabilidad y seguridad, y no del n�mero de testigos con que se cuente.

Ello explica la prevalencia de la apreciaci�n cualitativa y no cuantitativa del acervo probatorio por parte del juez, donde lo importante no es el n�mero de pruebas de respaldo a una y otra teor�a del caso, sino la coherencia interna del elemento de juicio y su corroboraci�n externa con los restantes medios probatorios que llegasen a concurrir.� Pues bien, en este caso debe decirse de entrada, que al A-quo y los intervinientes en momento alguno pusieron en entredicho la existencia o materialidad de la ilicitud de que fueron v�ctimas LUZ ZENEIDA HURTADO �LVAREZ y su madre ROSALBA �LVAREZ, y de contera su n�cleo familiar, consistente en las llamadas de �ndole extorsivas que a estas se les realiz� para que entregaran la suma de $15.000.000,oo as� como dos motos, una de propiedad de LUZ ZENEIDA y otra de su hermano V�CTOR, so pena de atentar contra sus vidas, como ya le hab�a pasado a un hijo y hermano de las afectadas meses atr�s; y precisamente este accionar delictivo fue el que motiv� a LUZ ZENEIDA a buscar ayuda ante el grupo Gaula de la Polic�a Nacional, con quienes se coordin� un operativo de entrega simulada de la exigencia econ�mica, misma que a la postre conllev� a la captura en situaci�n de flagrancia de JECM.

Al respecto y para corroborar tal aserto, v�ase que la se�ora LUZ ZENEIDA HURTADO, fue enf�tica en sostener que fueron abordadas por unos sujetos quienes les pidieron la suma de $15.000.000,oo y la entrega de una moto BWS de su propiedad y otra Rx115 de su hermano, por haberle alquilado la vivienda ubicada en la manzana 7, casa 12 del el barrio la Albania, sector 2500 del barrio Cuba de Pereira, a unos muchachos que al parecer ten�an �negocios raros�, con nexos con alguna pandilla y quienes los hab�an robado, por lo que como due�os del inmueble les realizaron tal exigencia, advirti�ndoles que si no actuaban seg�n lo requerido, terminar�an como su hermano, quien fue asesinado 16 meses antes, raz�n por la cual se dirigi� inicialmente a la vivienda de su madre y dos d�as despu�s se traslad� a Manizales por miedo, pero al no tener nada que ver con lo reclamado le pidi� a su madre ROSALBA �LVAREZ que hablara con el se�or �canoso�, quien ten�a mucho poder por el lugar, como en efecto lo hizo y luego de ello le enviaron unos muchachos a su mam� quienes la amenazaron y desde ah�, esto es, en julio 4 de 2015 -fecha que rememor� al exhib�rsele la entrevista- empez� la extorsi�n, por lo que en su sentir, �el canoso� contact� a quienes intimidaron a su progenitora, recibiendo luego muchas llamadas donde las amenazaban de muerte, y aunque no supo quien las efectuaba, siempre �habl� el mismo muchacho�.

Adujo que regres� a la casa de su madre, y a ra�z de las constantes llamadas -las que ZENEIDA contestaba por cuanto su progenitora no les dio el n�mero de ella- acudi� al Gaula de la Polic�a en julio 8 de 2015, donde le colaboraron y se acord� con los extorsionistas que se les dar�a $5.000.000,oo y quedar�an pendientes de la entrega de las motos y de $10.000.000,oo, habi�ndose coordinado frente al �xito de Cuba, donde se realiz� la captura del se�or JECM.

De similar manera, ROSALBA �LVAREZ AGUDELO, adem�s de dar cuenta de lo acontecido a su hija LUZ ZENEIDA, se�al� que ante la petici�n que esta le hizo para que hablara �con los que mandan� con el objeto de lograr que ella pudiera vivir en su casa, se contact� con una persona a quien denomin� como �el canoso�, por cuanto quer�a saber el motivo por el que su hija no pod�a estar en la vivienda con ella, ante lo cual el sujeto le dijo que hablar�a con el jefe y que se fuera para la casa.

Esgrimi� que pasados unos 15 minutos, bajaron cuatro muchachos pero no le dijeron nada y luego, despu�s de una llamada, donde la tildaron de mentirosa por no haber estado en la casa, llegaron a la casa dos muchachos, entre ellos un �oji apagado�, quienes le indicaron que el jefe le mandaba a decir que sus hijos le hab�an arrendado una pieza a unos muchachos a quienes se les hab�a dado un vicio y unas armas �para trabajar� y que ten�an que pagar por eso, o de lo contrario ser�a �recogida�, esto es, que matar�an a sus hijos y a ella y la �nica que se salvar�a ser�a la ni�a, enfatiz�ndole que ella ya hab�a perdido un hijo y seguro no quer�a perder otros, ante lo cual se puso a llorar.

Se le comunic� adem�s, que el jefe le mandaba a decir que eran $15.000.000,oo, respondi�ndoles que no pod�a pagarlos ni vendiendo la casa y al pregunt�rsele qu� m�s ten�a, y responder que dos motos, se le exigi� que tambi�n deb�a entregarlas, pidi�ndole el tel�fono para llamarla luego a fin de que les dijera si entregar�a o no la plata. Luego de ello siguieron llam�ndola y la amenazaban continuamente lo cual la enferm�, por lo que su hija se vino de Manizales; fueron tres d�as que no sab�an qu� hacer, ante lo cual LUZ ZENEIDA fue al Gaula, quienes les dijeron que grabaran cuando las volvieran a amenazar y ya se pusieron de acuerdo para ir a entregar en el �Oso� y luego en el �xito, donde cogieron a un muchacho que nunca ha visto, reiterando no saber qui�n es el patr�n al que se refer�an los extorsionistas.

De lo expuesto por ambas declarantes, surge meridianamente claro que fueron objeto de exigencias econ�micas, por parte de miembros de un grupo delincuencial, que pretend�an, conforme lo sostenido por ROSALBA �LVAREZ, recuperar a como diera lugar las sumas derivadas al parecer del apoderamiento de sustancias narc�ticas y armas de fuego por personas que hab�an residido en alquiler en la casa de LUZ ZENEDIA, no obstante que estas, como as� lo dijeron, nada ten�an que ver con esos turbios negocios.

Acorde con las v�ctimas, cuyos dichos se advierten claros, contestes y coherentes, sin advertirse en ellas mendacidad o inter�s alguno en perjudicar al ac� procesado, se aprecia que fueron hostigadas telef�nicamente, amenaz�ndolas con atentar contra sus vidas, como meses antes ya hab�a ocurrido con un consangu�neo, lo cual a no dudarlo gener� temor y zozobra en ellas.

M�rese que desde la primera amenaza en contra de LUZ ZENEIDA, ello la llev� a desplazarse en contra de su voluntad a otro municipio, y luego de la actividad que su progenitora adelant� en julio 4 de 2015 con quien llam� �el canoso� para lograr que su hija pudiera retornar a su vivienda, dichas amenazas se trasladaron a ella tambi�n, mismas que se hicieron con m�s ah�nco, lo que empez� a enfermar a la se�ora ROSALBA, por lo que su hija se regres� y fue quien empez� a atender las comunicaciones que se tornaron agresivas y permanentes, lo que deriv� en que acudiera al grupo Gaula, componente Polic�a Nacional para buscar ayuda, como en efecto la encontr�, lo que deriv� en el plan de entrega y a la postre la captura en situaci�n de flagrancia de JECM.

Para la Sala entonces, no existe duda acerca de la materialidad del il�cito de extorsi�n agravado del que fueron v�ctimas LUZ ZENEIDA HURTADO y su madre ROSALBA �LVAREZ, si en cuenta tenemos, acorde con lo sostenido en el canon 244 C.P., que dicho punible se tipifica por quien �constri�a a otro a hacer, tolerar u omitir alguna cosa, con el prop�sito de obtener provecho il�cito o cualquier utilidad il�cita o beneficio il�cito, para s� o para un tercero�, lo que ac� tuvo ocurrencia, en tanto como se aprecia las mismas fueron constre�idas por personas que en un comportamiento a todas luces delictivo, como se desprende de los dichos de las testigos, les exigieron de manera il�cita el pago de una gruesa suma de dinero a cambio de no atentar contra sus vidas, intimidaciones que a todas luces ten�an la contundencia necesaria para doblegar sus voluntades, m�s a�n cuando al parecer un consangu�neo de ambas v�ctimas fue asesinado meses antes.

Ahora bien, el punto m�s �lgido en discusi�n, lo es si en realidad JECM, es o no responsable de la ilicitud atribuida, o si en ello persiste duda alguna, como en su momento lo pidieron la defensa y apoderada de v�ctima, lo que finalmente aval� el A-quo y para ello debemos traer a colaci�n, lo que en punto de su participaci�n esgrimieron tanto las v�ctimas, como los funcionarios adscritos al Gaula que intervinieron en el procedimiento de captura.

M�rese que en cuanto a lo sucedido el d�a 8 de julio de 2015, en la entrada principal del �xito del barrio Cuba, la se�ora LUZ ZENEIDA HURTADO, narr� lo siguiente: �Lleg� un joven en una bicicleta, �l pas� y se devolvi� y me dijo: �venga a usted a la citaron? y yo le dije s�, �ah� para que me entregue eso, y yo le dije: no, d�gale a los muchachos, los que hablaron conmigo, que vengan ellos, entonces el muchacho se retir�.

Al momentico me llamaron, me dijeron no, entr�guele la plata al chino y ya, rel�jese, ya sabe que nos entrega las motos y quedamos pendientes de lo otro. El joven en la bicicleta regres�, yo le entregu� el paquete y ah� lo capturaron�. Adujo la misma testigo que cuando se encontraba en el Gaula, se dio una nueva comunicaci�n donde la insultaron y le indicaron que se hab�a �embalado por haber hecho coger al chino�, sin que a partir de ah� haya vuelto a recibir llamadas y que con anterioridad no hab�a visto al capturado.

En el contrainterrogatorio reiter� que no conoc�a al aprehendido, de quien no pod�a acreditar que haya sido quien la amenazaba, y refiri� que luego de negarse a entregarle el paquete este se fue a dar una vuelta, y por ah� a los cinco minutos, luego de que atendiera una llamada, donde la persona que la contact� le dijo �entr�guele el dinero al pelao que va en la bicicleta�, este regres� y en esa oportunidad le dijo: �Hola mujer, vine por el paquete, usted ya sabe qu� es�, siendo enf�tica al contestar que el dinero que facilit� lo fue para pagar la exigencia de quienes la amenazaban.

Frente a ese operativo de captura, la se�ora ROSALBA �LVAREZ nada supo, y solo se limit� a decir en su testimonio que no conoc�a como extorsionista a quien fue capturado, en tanto la misma qued� reconociendo a uno, espec�ficamente al �oji apagado� que fue a su casa, y a quien incluso despu�s de lo sucedido lo volvi� a ver en el sector, pero nada dijo en relaci�n con el se�or JECM.

Por su parte, los investigadores del Grupo Gaula �DGAR ARROYAVE V�LEZ y ANDR�S FELIPE RIVERA TREJOS, fueron contestes en se�alar que a ra�z de la informaci�n que les fue aportada en julio 8 de 2015 por parte de la se�ora LUZ ZENEIDA HURTADO, quien era objeto de llamadas de �ndole extorsivas donde se le exig�a el pago de $15.000.000,oo y la entrega de dos motocicletas, evidenciando las comunicaciones extorsivas -aunque estas no ingresaron a la actuaci�n-, se procedi� a coordinar con la Fiscal�a URI, el operativo pertinente, habi�ndose acordado un adelanto de $5.000.000,oo, lo que se realizar�a en la tarde de ese d�a en el �xito del barrio Cuba, para lo cual se elabor� un paquete ficticio.

En efecto en esa fecha observaron cuando un joven en una bicicleta tipo Cross, se le acerc� inicialmente a la se�ora LUZ ZENEIDA, intercambiaron algunas palabras, sin que ninguno alcanzara a escuchar, pese a la corte distancia en la que se hallaba de la afectada el investigador ANDR�S FELIPE RIVERA, para luego retirarse el joven, y pasados unos minutos -entre tres y cinco-, la v�ctima recibe una llamada donde le informan que le entregue el paquete al muchacho que iba en la bicicleta, quien regresa por segunda ocasi�n al sitio, y es donde la se�ora ZENEIDA se lo pas�, siendo inmediatamente interceptado por los policiales, quienes le hayan en la pretina de su pantal�n el paquete respectivo y una sustancia estupefaciente, procedi�ndose a su aprehensi�n. Surge claro entonces, de lo informado por la se�ora LUZ ZENEIDA y que corroboraron los miembros del Gaula que participaron en el operativo de entrega, que quien se acerc� a la misma, no en una, como lo adujo la abogada de la defensa como no recurrente, sino en dos ocasiones, fue el se�or JECM.

V�ase que en un primer momento, como as� lo indic� la afectada, este pas� por su lado, luego se devolvi� y le pregunt� si a ella la hab�an citado all� y al responderle afirmativamente la requiri� �para que me entregue eso�, refiri�ndose al paquete, pero al negarse a hacerlo pues le pidi� que fueran los que hab�an hablado con ella, dicha persona se retir� del lugar.

Y a ese respecto, la se�ora ZENEIDA sostuvo que el sujeto se fue a dar una vuelta y regres� minutos despu�s, casi concomitantemente con la llamada que nuevamente le hizo uno de los extorsionistas quien le dijo que le entregara el paquete. Ello, fue corroborado por los dos investigadores que declararon en juicio, quienes indicaron que luego de que el muchacho hablara una primera vez con la afectada, se alej� del lugar, sin que incluso los policiales, como as� lo mencion� ANDR�S FELIPE RIVERA, ante pregunta de la defensa, hubiesen podido verificar para donde se retir� el mismo.

No obstante, se itera, como quiera que la se�ora ZENEIDA, recibi� en esos momentos una llamada telef�nica de parte de los extorsionistas, quienes le reiteraron que deb�a hacerle entrega del dinero al �pelao� que iba en la bicicleta, instantes despu�s se acerc� nuevamente este, quien le dijo que ven�a por el paquete, y que ella sab�a que era, ante lo cual procedi� la afectada y de inmediato se produjo su aprehensi�n. De lo all� sucedido y en consonancia con lo dicho por el fiscal recurrente, se evidencia a no dudarlo, que JECM s� ten�a pleno conocimiento de la actividad a la que se dedicaba, y el hecho de que no haya llegado a pedirle directamente a ZENEIDA el dinero, como en sentir de la defensa debi� haberlo hecho de haber sabido lo que este conten�a, pueda ser considerado como motivo suficiente para predicar su extra�eza de la ilicitud.

Para la Corporaci�n, indudablemente en este asunto el procesado intervino a t�tulo de coautor de dicha ilicitud, lo cual refulge claro, por cuanto de la informaci�n que aportaron las afectadas se aprecia que fueron varias las personas que participaron desde el primer instante en que la se�ora ROSALBA fue intimidada para que entregara los $15.000.000,oo y las dos motos, en tanto a su vivienda acudieron dos j�venes, uno de ellos descrito como �oji apagado� y estos, al parecer fueron enviados por quien se conoce como �el canoso�, sin que ninguno de ellos se corresponda con el ac� investigado.

Sin embargo, el Tribunal estima desacertada la postura del A-quo al fincar la duda probatoria en este asunto por el hecho de que no se hubiese determinado si fue JECM quien ejecut� las llamadas extorsivas, en tanto las reglas de la experiencia ense�an que en esta clase de il�citos no siempre quien las realiza es el que acude al sitio donde se acuerda la entrega de lo exigido, y ello, para la Corporaci�n fue lo que ac� tuvo ocurrencia, en tanto como lo expuso la se�ora ZENEIDA, quien efectu� las comunicaciones siempre fue el mismo, aunque desconoce su identidad y en el momento en que inicialmente se neg� a facilitarle el paquete al joven que se arrim�, atendi� una llamada donde se le dijo que procediera de tal manera, para instantes despu�s aparecer el joven JECM a reclamar el paquete expres�ndole �usted ya sabe que es�, y ello no puede tener un entendimiento diferente a que no solo estaba coordinado con quien llam� a ZENEIDA, para proceder a recibir el paquete, sino que adem�s sab�a qu� se le entregar�a. M�rese incluso, como as� lo dijo ZENEIDA, que una vez que fue capturado el ac� procesado y al comparecer al Gaula, nuevamente recibi� una comunicaci�n de los extorsionistas, donde adem�s de insultarla le dijeron que sab�a que se hab�a �embalado, que porque hab�a hecho coger el chino [�] usted es una sapa [�] c�mo hizo coger el chino [�]� para luego colgarle, sin que nunca m�s a partir de all� se volvieran a contactar.

Ello permite inferir, que era un individuo diferente al ac� investigado quien las intimidaba, y que la captura de quien iba a recoger el paquete, les generar�a represalias. Am�n de lo acontecido y como bien lo indic� el delegado fiscal, se advierte que nos encontramos ante una coautor�a, la que por supuesto no puede confundirse con el �concierto para delinquir�, pues mientras en este un grupo de personas con car�cter permanente se asocian, ya sea de manera previa, concomitante o posterior, con el fin de cometer delitos indeterminados, sin especificar un espacio y tiempo, delito catalogado como de mera conducta que no precisa un resultado, por lo que la ilicitud persiste con independencia de que los delitos se cometan o no, en la coautor�a, si bien media un acuerdo de voluntades previo o concomitante entre varias personas, esa intervenci�n plural de individuos es ocasional, ya sea para la comisi�n de uno o varios delitos determinados y una vez cometida la ilicitud, o por lo menos que se d� el comienzo de la ejecuci�n del punible -tentativa-, culmina el v�nculo entre los coautores, sin perjuicio, claro est�, que puedan cometer otros delitos, evento en el cual se dar�a inicio a una nueva coautor�a, esto, por cuanto como as� lo ha sentado la jurisprudencia �Por regla general la coautor�a material al ser de �ndole dependiente de la realizaci�n del delito pactado, comienza y se agota con la comisi�n de dicho punible�  Para este caso, y en consonancia con la imputaci�n, acusaci�n y la teor�a del caso del ente acusador, al se�or JECM se le formularon cargos por extorsi�n en grado de tentativa, a t�tulo de coautor, y esa coautor�a, a no dudarlo es impropia, en tanto existi� una verdadera divisi�n de trabajo de quienes intervinieron en el accionar delictivo, y si bien es cierto no se logr� establecer a qu� grupo pertenec�a o qui�nes pudieron haber sido los otros integrantes, ello per s� no genera una duda insalvable, como lo sostuvo la apoderada de v�ctimas.

Lo anterior, reitera la Sala, por cuanto de lo aducido por las afectadas fueron unas personas que no solo acudieron personalmente a realizar las extorsiones a la vivienda donde se encontraba la se�ora ROSALBA �LVAREZ, sino que luego de ello, otra persona ignota empez� a llamarlas insistentemente al abonado telef�nico que les aport�, muchas de las cuales atendi� su hija LUZ ZENEIDA, una vez regres� de Manizales, para finalmente ser el ac� procesado quien en atenci�n al rol que le correspond�a en el engranaje criminal, acudiera al sitio acordado para recibir el dinero exigido a las v�ctimas.

Ac� no puede decirse que la comparecencia a las afueras del �xito del barrio Cuba del se�or JECM, fue ocasional o fortuita, por el contrario lo que se evidencia de las pruebas testimoniales arrimadas, es que cuando lleg� al lugar una vez se percat� de la presencia de la se�ora LUZ ZENEIDA, la abord� para que le entregara el paquete, no en una sino en dos oportunidades, se reitera, y ello comporta pregonar que s� conoc�a de la ilicitud de su comportamiento y aun as� encamin� su voluntad a su realizaci�n, con lo que se configura el dolo en su actuar.

Para el Tribunal, el rol que en el accionar delictivo realiz� el se�or JECM, se advierte consciente y voluntario, en tanto se ali� con quienes ejecutaban las llamadas extorsivas de que eran v�ctimas las se�oras LUZ ZENEIDA HURTADO y su madre ROSALBA �LVAREZ, para materializar dicha ilicitud am�n de la exigencia econ�mica que se les hab�a efectuado, so pena de ocasionarles la muerte como hab�a sucedido con uno de sus allegados, con lo que incursion� en el il�cito atribuido, en grado de tentativa, al no haberse logrado finiquitar el punible, dado que una de las v�ctimas de manera valiente decidi� acudir a las autoridades, quienes a la postre frustraron dicha conducta.

Y el hecho de que las afectadas en momento alguno lo conocieran con antelaci�n, carece de la contundencia suficiente para extra�ar su compromiso o para generar una duda insalvable, precisamente, por cuanto en este asunto se desprende que no fue una, sino varias las personas que incurrieron en la ilicitud, de ah� que la se�ora ROSALBA, quien tuvo contacto personal con al menos tres de ellos -nos referimos al �canoso�, el �oji apagado� y otro joven-, no hubiese relacionado a EDISON como uno de quienes les exigieron dinero, como lo dijo la defensora en su condici�n de no recurrente.

Es cierto que en este tr�mite se podr�an haber adelantado diversas actividades investigativas para reforzar probatoriamente lo relativo al compromiso que en la ilicitud le asiste a JECM, como lo ser�a verificar si le pertenec�a o no el n�mero celular desde el que se hicieron las exigencias econ�micas, si fue quien realiz� las llamadas extorsivas, o si se contactaron con �l antes y durante el operativo, o si pertenec�a a alg�n grupo delictivo que operara en el barrio Cuba.

Pero el que ello no haya ocurrido no demerita el hecho de que el mismo s� particip� de manera activa en la comisi�n de la ilicitud, y su intervenci�n, acorde con lo sostenido en precedencia, se advirti� a t�tulo de coautor, como encargado, se reitera de recoger el producto de la extorsi�n, conforme qued� acreditado con las pruebas testimoniales allegadas a juicio.

De igual forma debe decirse, como lo dio a entrever la apoderada de v�ctimas, que si al parecer el se�or JECM, era adicto a los estupefacientes -al parecer por la sustancia a �l encontrada- para derivar posiblemente de all� alguna clase de instrumentalizaci�n para que recogiera el paquete extorsivo, se debe acudir a la denominada carga din�mica de la prueba, en cuanto, una vez el �rgano de persecuci�n penal cumple el deber de demostrar los elementos b�sicos de la acusaci�n, al procesado se le impone el compromiso de soportar lo pertinente en caso de que pretenda desvirtuar lo aseverado por medio de la denominada defensa activa o proactiva (consistente en intentar acreditar los supuestos de hecho en los cuales funda su medio de refutaci�n).

No se trata por tanto de invertir la carga de la prueba, sino de poner las cosas en su justa dimensi�n, como quiera que a la Fiscal�a no se le puede atribuir la obligaci�n de allegar prueba contraria a sus pretensiones procesales, aunque desde luego en virtud del principio de lealtad procesal s� est� en el deber de poner al descubierto toda aquello que haya entrado a su conocimiento y que directa o indirectamente pudiera beneficiar al procesado.

A ese respecto, la jurisprudencia nacional, ha se�alado, en diversas oportunidades: �Indudablemente que la Constituci�n Pol�tica y la ley amparan la presunci�n de inocencia de quien es sometido a la incriminaci�n penal, postulado que se constituye en regla b�sica sobre la carga de la prueba, tal y como aparece consagrado en numerosos tratados internacionales de derechos humanos. Ese principio fundamental se sustenta porque en un Estado Social de Derecho corresponde, en principio, al ente estatal competente la carga de probar que una persona es responsable de un delito o particip� en la comisi�n del mismo, � Bajo esa l�gica, no es obligaci�n del procesado desplegar actividades encaminadas a acreditar su inocencia, pues ello conducir�a a exigirle la demostraci�n de un hecho negativo, ya que, se reitera, es el ente acusador el que debe demostrarle su culpabilidad.

Ello significa, a la luz del principio del in dubio pro reo, que si no se logra desvirtuar la presunci�n de inocencia hay que absolver al implicado, pues toda duda debe resolverse a su favor. Pero, si bien es cierto que el principio de presunci�n de inocencia demanda del Estado la demostraci�n de los elementos suficientes para sustentar una solicitud de condena, ha de admitirse al mismo tiempo que en eventos en los cuales la Fiscal�a cumple con la carga probatoria necesaria, allegando las evidencias suficientes para determinar la existencia del delito y la participaci�n que en el mismo tiene el acusado, si lo buscado es controvertir la validez o capacidad suasoria de esa evidencia, es a la contraparte, d�gase defensa o procesado, a quien corresponde entregar los elementos de juicio suficientes para soportar su pretensi�n.� -negrilla de la Sala- Ahora, una cosa es que el Estado no tenga pruebas del il�cito y quiera suplir esa deficiencia al invertir la carga de probar -onus probando asignado al Estado- para adjudic�rsela al acusado, y otra bien diferente es, que de existir elementos de convicci�n que ense�an la ilicitud, el deber de desvirtuar esa inferencia est� a cargo de la parte contra la cual se aduce.

Y si bien es cierto, la no comparecencia del acusado en su juicio no puede tomarse como sin�nimo de la existencia de la conducta y menos que sea dolosa, como lo se�al� su apoderada como no recurrente, debe decirse que pese a no estar obligado JECM a renunciar a su derecho fundamental a guardar silencio, si se quer�a acreditar el hecho que fue instrumentalizado, ya fuera por su adicci�n -no soportada- o como �gancho ciego� para reclamar el paquete, del cual desconoc�a su contenido, si habr�a sido al menos prudente su comparecencia para referirse al respecto, pero si ello no se dio, no es una circunstancia atribuible a la defensa, sino al propio abandono procesal por parte del investigado, quien aunque ha estado en libertad se desentendi� de este tr�mite, pese a los esfuerzos de su apoderada para ubicarlo, lo que no logr�, quedando hu�rfana de pruebas que permitieran controvertir o al menos sembrar dudas frente a aquellas arrimadas por el ente acusador.

Por lo ya discurrido, en este caso en particular y en contrav�a de lo plasmado por A-quo, estima la Sala que por parte del ente acusador se acredit� la incursi�n del se�or JECM en el reato de extorsi�n agravada en grado de tentativa, y al haberse superado las dudas que pudieron haber surgido en juicio sobre su extra�amiento en la ilicitud, no queda alternativa diferente a la Corporaci�n que revocar el fallo absolutorio proferido por el funcionario de primer nivel, para en su lugar proferir uno de condena.

Punibilidad Al procesado JECM se le ha demostrado la participaci�n en el punible de extorsi�n agravada en grado de tentativa a voces de los art�culos 244, 245 numeral 3� y 27 C.P.; en consecuencia, de conformidad con lo reglado en los art�culos 60 y 61 del mismo estatuto se proceder� a fijar la sanci�n que en derecho corresponde por esa infracci�n penal y de all� se establecer� cu�nto debe degradarse con ocasi�n de su forma de participaci�n. La pena b�sica para el delito de extorsi�n agravada reglada en los art�culos 244 y 245 numeral 3� C.P., comporta una sanci�n que oscila entre 192 y los 384 meses de prisi�n y multa de 4.000 a 9.000 SMLMV.

Ahora bien, como quiera que en este evento nos encontramos ante un dispositivo amplificador del tipo, como lo es la tentativa, conforme con el canon 27 C.P. dichos guarismos deber�n reducirse en una cifra no inferior a 1/2 del m�nimo ni mayor a 3/4 del m�ximo, con lo cual, la sanci�n a imponer estar�a entre los 96 y los 288 meses de prisi�n y multa de 2.000 a 6.750 SMLMV.

Los cuartos de movilidad quedar�an de la siguiente manera. Para la pena de prisi�n: primer cuarto: de 96 a 144 meses, cuartos medios: de 144 meses, 1 d�a a 240 meses, y cuarto m�ximo: de 240 meses 1 d�a a 288 meses. Para la pena de multa: primer cuarto: de 2.000 a 3.187,5 SMLMV; cuartos medios: de 3.187,5 a 5.562,5 SMLMV; y cuarto m�ximo: de 5.562.5 a 6.750 SMLMV.

Como quiera que en este evento no se tienen acreditadas circunstancias de mayor punibilidad que le hubieren sido endilgadas al se�or JECM, en cambio s� concurren de menor punibilidad, concretamente la consagrada en el numeral 1� del art. 55 C.P., como lo es la ausencia de antecedentes, la Sala ponderar� la sanci�n dentro del primer cuarto de movilidad, y por consiguiente tomar� como sanci�n el l�mite inferior, por lo cual lo sentenciar� a una pena de 96 meses de prisi�n y multa de 2.000 SMLMV para el a�o 2015.

De conformidad con lo reglado en el art�culo 42 C.P., el valor de la multa deber� ser cancelado a �rdenes de la Naci�n -Ministerio de Justicia y del Derecho- dentro de los 10 d�as h�biles siguientes a la ejecutoria de este fallo. As� mismo y conforme lo indicado por el inciso 3 del art�culo 52 del CP, al penalmente responsable se le impondr� la inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un lapso igual al de la pena de prisi�n. Subrogados y sustitutos Con miras a dilucidar si se puede conceder a favor del ac� procesado alg�n subrogado o sustituto de ley, acorde con lo reglado en el art�culo 450 C.P.P., que consagra la posibilidad para que la captura se libre desde el momento en que se emite sentido de fallo, o como en este caso en concreto, al haber sido hallado responsable en segunda instancia, el Tribunal debe proceder a analizar en primer lugar si en este caso en concreto, se debe disponer de manera inmediata su captura, o si por el contrario, debe permanecer en libertad hasta la ejecutoria del fallo de condena dictado por esta Corporaci�n, para lo que se deber� tener en cuenta los fallos de �ndole constitucional, esto es, lo plasmado en la sentencia C-342/17, as� como los precedentes que sobre la materia ha esgrimido la Sala de Casaci�n Penal, en sede constitucional, al darle una aproximaci�n al an�lisis de la aplicaci�n de tal normativa, con miras a ajustarla en mayor medida a la Carta Pol�tica, donde se indic�:� � �Por lo tanto, a manera conclusiva, habr� de establecerse que: al momento de anunciar el sentido del fallo, si el acusado es declarado culpable y no se hallare detenido, el juez podr� disponer que contin�e en libertad hasta el momento de dictar sentencia o, si lo halla necesario, ordenar� y librar� inmediatamente la orden de encarcelamiento (art�culo 450 de la Ley 906 de 2004).

Para ello, deber� evaluar las circunstancias de mayor y menor punibilidad (art�culo 54 del C.P.), considerar si procede la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y mecanismos sustitutivos de la pena (art�culo 63 del C.P.), adem�s, realizar un juicio de adecuaci�n, necesidad y proporcionalidad (art�culo 295 de la Ley 906 de 2004), en el que eval�e los fines de la medida restrictiva de la libertad (art�culo 296 ejusdem) que sean aplicables al caso y sopese aspectos tales como el arraigo social, el comportamiento procesal de cara a la comparecencia, el quantum punitivo al cual se expone, la modalidad delictiva, entre otros�.� � Lo anterior, por cuanto para la Alta Corporaci�n, la presunci�n de inocencia y la libertad como valores torales del ordenamiento constitucional, comportan pregonar que el funcionario judicial debe justificar en mayor medida por qu� el enjuiciable deb�a esperar las resultas de la ejecutoria del fallo y del proceso en general en condici�n de detenido, m�s no en uso de su libertad.� � Pues bien, para dilucidar lo pertinente debe empezar la Sala por decir que en contra del aqu� procesado al momento de las audiencias preliminares�-julio 9 de 2015- no se le impuso medida de aseguramiento, y por tal raz�n no ha estado privado de su libertad por cuenta de esta actuaci�n. No obstante, el il�cito por el que ser� sentenciado el se�or JECM, supera los cuatro a�os de prisi�n, y por ende no colma las exigencias normativas� para ser merecedor a la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena -numeral 1�, art. 63 C.P.P.-, y si bien podr�a decirse que tendr�a derecho al sustitutivo de la prisi�n domiciliaria, ya que la pena m�nima del delito enrostrado es de ocho a�os de prisi�n -numeral 1�.

Art. 38B C.P.-, el delito de extorsi�n atribuido ostenta una prohibici�n de car�cter legal, que impide a la Sala conceder cualquier clase de subrogado o sustituto penal - art�culo 26 de la Ley 1121 de 2006-, lo que de contera comporta pregonar que el sentenciado no puede ser favorecido con ninguno de ellos.� � Ahora bien, en punto del juicio de adecuaci�n, necesidad y proporcionalidad, a que alude el canon 295 C.P.P. que reafirma la libertad como la regla general y su privaci�n la excepci�n, as� como los fines de la restricci�n, a que alude la norma 296 �dem, debe decir la Corporaci�n que, en este caso en particular, se considera necesaria y adecuada la privaci�n de la libertad del se�or JECM, desde la emisi�n del presente fallo de condena.

Ello lo sostiene la Sala por cuanto es un hecho cierto, como as� se evidenci� en esta determinaci�n, que: (i) si bien al ahora condenado, no ha estado privado de su libertad por cuenta de este asunto, salvo la derivada de su captura, el mismo nunca compareci� a la actuaci�n, se mostr� totalmente ajeno al tr�mite, al punto que su defensora ante ese abandono del proceso por parte de su cliente, no cont� con prueba alguna para llevar a juicio en su favor;

(ii) se desconoce el arraigo familiar y social de JECM, por cuanto desde las audiencias preliminares, no se sabe si reside en el igual sitio al que lo hac�a con antelaci�n a su captura, tampoco se conoce a qu� se dedica o si incluso ha vuelto a reincidir en alg�n il�cito; y (iii) la pena que ahora se le impone, de 96 meses de prisi�n, o lo que es lo mismo 8 a�os, es evidentemente alta y de permitirse que el sentenciado contin�e en libertad, es probable que eluda la acci�n de las autoridades, con miras a evitar su aprehensi�n.� � Para la Sala entonces, de conformidad con lo reglado en el art�culo 450 C.P.P., la sanci�n impuesta al se�or JECM deber� cumplirse en forma intramural y; por consiguiente, se ordenar� librar inmediatamente la correspondiente orden de captura.�� De los perjuicios El Tribunal no har� pronunciamiento en torno a los perjuicios que con la ilicitud se le ocasionaron a las se�oras LUZ ZENEIDA HURTADO �LVAREZ y ROSALBA �LVAREZ AGUDELO.

No obstante, les queda la v�a libre para que una vez ejecutoriada la presente sentencia, y dentro de los t�rminos de ley, procedan a adelantar el incidente de reparaci�n integral. De la doble conformidad Seg�n lo ordenado por la Corte Constitucional en las sentencias C-792/14 y SU-215/16, que regularon el principio de la doble conformidad, y de lo que en t�rminos similares aduj� la misma Alta Corporaci�n en sentencia SU-146/20, al igual que la Sala de Casaci�n Penal en CSJ AP, 03 abr. 2019, Rad. 54215 y CSJ AP, 03 sept. 2020, Rad. 34017, al haber sido emitido por primera vez el fallo de car�cter condenatorio en sede de segunda instancia, el sentenciado tendr� derecho, bien sea de manera directa o por intermedio de su apoderada, a interponer y sustentar dentro de las oportunidades establecidas el recurso de impugnaci�n excepcional.

Las dem�s partes e intervinientes -Fiscal�a, apoderado de v�ctimas y agente del Ministerio P�blico- tienen la posibilidad de interponer exclusivamente el recurso de casaci�n. Por lo anteriormente expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, falla PRIMERO: SE REVOCA la sentencia absolutoria proferida a favor del acusado JECM por parte del Juzgado Octavo Penal Municipal de Pereira, en noviembre 26 de 2024; y en su lugar, SE CONDENA como coautor material de la conducta punible de extorsi�n agravada, en grado de tentativa, a las penas principales de NOVENTA Y SEIS (96) meses de prisi�n y multa de dos mil (2.000) salarios m�nimos legales vigentes para el a�o 2015.

El valor de la multa deber� ser cancelada a �rdenes de la Naci�n -Ministerio de Justicia y del Derecho-, dentro de los 10 d�as h�biles siguientes a la ejecutoria de este fallo.

SEGUNDO: Imponer como pena accesoria al mismo condenado, la inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por igual t�rmino al de la pena principal.

TERCERO: SE DECLARA que el sentenciado JECM no tiene derecho a la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena, ni a la prisi�n domiciliaria; en consecuencia, se har� efectiva la sanci�n a voces del art�culo 450 de la Ley. L�brese la correspondiente orden de captura.

CUARTO: Se ordena al despacho de primer nivel, que una vez ejecutoriada la sentencia, proceda a comunicar lo decidido a las autoridades a las cuales hace referencia el art�culo 166 C.P.P. La presente sentencia se notifica en estrados y contra ella el sentenciado tendr� derecho, bien sea de manera directa o por intermedio de su apoderada, a interponer y sustentar dentro de las oportunidades establecidas el recurso de impugnaci�n excepcional.

Las dem�s partes e intervinientes -Fiscal�a, apoderado de v�ctimas y agente del Ministerio P�blico- tienen la posibilidad de interponer exclusivamente el recurso de casaci�n. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ ZU�IGA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento  De lo anterior, nada reposa en el expediente enviado a la Sala, y se conoce, dadas las memorias que obran en este despacho.  Aunque no figura en la actuaci�n, ya sea acta de reparto o auto por medio del cual se asumiera la competencia.  Cfr. CSJ SP833-2024, rad. 57803, reiterado en CSJ SP1166-2025, 30 abr. 2025, rad. 58134.  Cfr. CSJ SP2772-2018,11 jul. 2018.

Rad. 51773.  Cfr. CSJ AP3217-2020, 18 nov. 2020, rad. 56341, donde se trajo a colaci�n la sentencia SP282-2017, ene. 18, rad. 40120, misma que a su vez reprodujo lo dicho en la SP, mayo. 13/2009, rad. 31147; AP, jul. 31/2013, rad. 40634, entre otras.  Seg�n palabras de la Corte: �[�]�la interpretaci�n de acuerdo con la cual, la norma demandada contiene�un mandato que impone la privaci�n de la libertad, cuando se anuncia la condena de un procesado a pena privativa de la libertad y se le niegan subrogados o penas sustitutivas, resulta contraria a la Constituci�n y las garant�as del debido proceso, en tanto que invierte la comprensi�n constitucional del derecho fundamental a la libertad personal, al establecer como regla general el encarcelamiento y como�excepci�n la libertad personal� [�]��el juez de conocimiento al momento de dictar el sentido de fallo y tomar decisiones alrededor de la libertad del acusado, est� en la obligaci�n de evaluar todas las circunstancias relacionadas con el caso y la conducta del mismo, velando por la integridad de sus derechos fundamentales y la vigencia del principio�pro�libertate.

Adicionalmente debe considerar, que la privaci�n de la libertad es excepcional y que m�s a�n debe serlo la privaci�n de la libertad intramural, por implicar una�afectaci�n m�s profunda de los derechos fundamentales�[�]��  CSJ STP, 08 jun. 2023, Rad. 130745.     TENTATIVA DE EXTORSI�N AGRAVADA RADICACI�N: 660016000035 2015 02355 02 PROCESADO: JHON EDISON CASTA�O MIRANDA REVOCA SENTENCIA Y CONDENA S. N�023 P�gina  PAGE 21 de  NUMPAGES 26 ��   3 6 ? B Q R S T U o p � � ������������Ӱ���xhxXJXxXhwB5�6�@���CJEH��]� hVB�hVB�6�@���CJEH��]� hVB�hVB�5�@���CJEH��]�hVB�6�@���CJEH��]�&hVB�hVB�6�@���CJEH��]�mH sH heiBh�_*@���EH��h f�h�_*6�CJ]�$h�l�h�_*5�B*CJnH $phtH $ hVB�5�B*CJnH $phtH $ h�_*5�B*CJnH $phtH $h�_*5�CJ aJ %h: Zh�_*@���B*CJnH ph�tH ��5 6 S o p � �   ���������������� $d�a$gd�_*d�gdmO�d�gdVB�d�gd�_* ��d�]��gd�_*2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gd�_*��  !���������������������εεε���qcqRNF:h��h F�5�CJaJhKffh F�5�h F� h{ �h F�@�CJ OJQJaJ h��@�CJ OJQJaJ h-F�h F�@�CJ OJQJaJ hv[�h F�CJ OJQJaJ,hv[�h F�:�@�B*CJ OJQJaJ phh�S�h F�@�CJ aJ h F�5�@�CJ aJ jhQ5*UmHnHuh�]�h F�5�@�CJ aJ h�_*@�CJ aJ h�)@�CJ aJ hVB�h�)6�@���CJEH��]� �����-jk���������������������� $IfgdmO� $d�a$gdVB�d�gdmO�$ ��d�a$gdmO� $d�a$gdmO� � 6d�gdmO����,9:>?@AFLWcfghkm����������������������������ܷ�������yqf�y^f�yh��^JaJh�)h F�^JaJhwB^JaJh�)h F�aJh�)hVB�CJaJ hVB�hVB�CJaJmH sH h F�CJaJh HSCJaJh�)h F�CJaJh�)h F�CJaJ h�)hu�h��h�5/h HS h�)hb[ h�)h F�h F�h��h 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