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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. PROCESAL PENAL / DELITO DE TRAFICO, PORTE O DISTRIBUCI�N DE ESTUPEFACIENTES / ANTIJURIDICIDAD / MODALIDAD PORTE / DOSIS PERSONAL PORTE DE ESTUPEFACIENTES � Dosis personal. � la misma Corte ha precisado que la problem�tica relacionada con el porte o conservaci�n de estupefacientes no es asunto que responde a la categor�a de la antijuridicidad sino al �mbito de la tipicidad, de manera que se aten�a la relevancia de las cantidades definidas en la ley como dosis personal y se acent�a como elemento adicional, impl�cito en el tipo, los fines que se persiguen con la conducta de llevar consigo de cara al bien jur�dico que es objeto de protecci�n. � Ha resaltado la Corte, frente a la conducta de portar o conservar estupefacientes, que resulta imperativo determinar la voluntad del sujeto activo �de consumo propio o de distribuci�n- Ello, como ingrediente subjetivo o finalidad del porte o conservaci�n de sustancias alucin�genas, con miras a excluir la responsabilidad penal o estimar realizado el tipo de prohibici�n, lo que significa que aparte del dolo constitutivo de la tipicidad subjetiva de la conducta prevista en el art�culo 376 del C�digo Penal, es necesario constatar la presencia de elementos especiales de �nimo relativos a una peculiar finalidad de consumo personal o de distribuci�n por parte del sujeto que ejecuta el comportamiento descrito en el tipo penal. � En ese orden de ideas, el porte, transporte o conservaci�n de una cantidad de droga compatible exclusivamente con el prop�sito de consumo inmediato o con fines de aprovisionamiento para futuras ingestas es una conducta penalmente at�pica, mientras que, si se desvirt�a ese ingrediente subjetivo o finalidad espec�fica contenida en el tipo penal, la acci�n corresponde a la ilicitud descrita en el art�culo 376 del C�digo Penal.
REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veinticuatro (24) de junio de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N No 642 SEGUNDA INSTANCIA RADICACI�N: 66682600004820190036701 Acusado: SFHDC�dula de ciudadan�a:XXX de la Vega, CaucaDelito:Tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientesV�ctima:La Salubridad P�blicaProcedencia:Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa contra el fallo condenatorio de fecha septiembre 17 de 2020.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos fueron narrados por la funcionaria de primer nivel en el fallo confutado de la siguiente manera: �Se prob� que el 25 de julio del 2019 siendo las 18:00 horas, los policiales Sebasti�n Arias Mar�n y Jos� Wilder Uribe Jaramillo de la subestaci�n de la vereda �El Espa�ol�, en patrullaje de rutina que estaban haciendo en la Y de entrada a ese lugar, le hicieron se�al de pare a una motocicleta en la que se desplazaba el se�or SFHD, y al realizarle un registro a la motocicleta, encontraron debajo del sill�n de la moto una envoltura con cinta adhesiva que en su interior conten�a una sustancia con caracter�sticas a estupefacientes, a la cual le realizaron la prueba de PIPH y arroj� 197.4 gramos positivo para coca�na y sus derivados.� 1.2.- En julio 26 de 2019, ante el Juzgado primero Penal Municipal de Dosquebradas (Rda.), con funci�n de control de garant�as, se llevaron a cabo las audiencias preliminares por medio de las cuales: (i) se declar� legal la captura de SFHD, y la legalizaci�n a la droga y motocicleta incautada, respecto de la cual se dispuso la suspensi�n del poder dispositivo;
(ii) se le formul� imputaci�n en calidad de autor y a t�tulo de dolo del delito de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes -art�culos 376 inciso 3� C.P.-, verbo rector �transportar�, el cual NO ACEPT�; y (iii) al retirarse solicitud de imposici�n de medida de aseguramiento, se dispuso su libertad. 1.3.- La Fiscal�a 30 Seccional de Santa Rosa de Cabal (Rda.) present� escrito de acusaci�n, donde le atribuy� iguales cargos a SFHD, cuyo conocimiento correspondi� al Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Rda.), donde se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (noviembre 29 de 2019), preparatoria (febrero 17 de 2020) y juicio oral (septiembre 8 y 17 de 2020) al final del cual se anunci� sentido de fallo condenatorio, y en esa misma ocasi�n se dict� sentencia en la que: (i) se declar� penalmente responsable a SFHD como autor de la conducta punible de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes, en modalidad de �transportar� y se conden� a la pena de 96 meses de prisi�n y multa de 124 S.M.L.M.V.;
(ii) se le impuso la inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por similar t�rmino de la pena principal, y la de perpetuidad acorde con el canon 122 C.N.; (iii) se neg� el subrogado de la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y la prisi�n domiciliaria, orden�ndose expedir captura en su contra -como as� se hizo-. 1.4.- La A-quo estim� que en este asunto se acredit� la materialidad de la ilicitud, am�n de las estipulaciones celebradas, donde se dilucid� que lo encontrado fue identificado como coca�na y sus derivados con peso neto de 197.4 gramos, y con la declaraci�n del perito, se tiene que correspond�a a la encontrada en la moto donde se desplazaba el procesado, sin existir duda que transportaba coca�na y derivados -entre ellos cafe�na-; y si bien no se pudo establecer cu�l era la cantidad de esta �ltima, como lo dijo la defensa, se explic� que las dos sustancias unidas crean la coca�na y sus derivados, sin que se haga necesario determinar el monto de cada una, m�xime que para incurrir en la ilicitud solo se requiere que la lleve en m�nima cantidad y aqu� fueron 197.4 gramos, con lo cual se da por consumado el verbo rector.
Frente a la responsabilidad se tiene los dichos de los uniformados que dieron cuenta del hallazgo de la sustancia debajo del sill�n de la moto, envuelta y compacta en una panela, arrojando positivo para coca�na, testimonios que se aprecian coherentes, claros y precisos, sin haber sido refutados por la defensa. La conducta endilgada a SFHD, es t�pica, antijur�dica y culpable, al ser sabedor que transportar estupefacientes configura un delito; adem�s la llevaba escondida, bajo llave, lo que no permit�a que las dem�s personas la vieran f�cilmente.
Frente a la absoluci�n pedida por la defensa a favor de su prohijado, por ser adicto, lo que se prob� mediante estipulaci�n probatoria es el hecho de haberse realizado unos ex�menes, sin ser suficiente para acreditar tal aspecto, pero aunque se dijera que ello se hizo, en raz�n del verbo rector �transportar�, ello no tiene trascendencia, pues es penalmente responsable quien la transporte, sea consumidor o adicto; adem�s, la jurisprudencia que adujo la defensa se podr�an aplicar cuando se trata del verbo rector �llevar consigo�, lo que no se presenta en este caso. 1.5.- �nicamente la defensa se mostr� inconforme con esa determinaci�n, la apel�, y manifest� que la sustentaci�n la har�a en forma escrita. 2.- Debate 2.1.- Defensa -recurrente- Pide se revoque la condena y se emita absoluci�n en favor de su prohijado, para lo cual sostuvo: Empieza por decir que tanto el dictamen pericial del INMLCF como la sustentaci�n por parte de V�CTOR HUGO HERN�NDEZ, perito en toxicolog�a, carece de idoneidad, por cuanto el nombre en el r�tulo del EMP es ilegible y al plasmarse dos fechas e interrog�rsele sobre ello, no lo explic� con suficiencia, solo se limit� a decir que fue el per�odo de an�lisis.
Tampoco especific� si fue la coca�na o cafe�na la de mayor contenido, y por lo mismo tal peritaje no es concluyente en cuanto a la sustancia analizada; aunado a lo advertido respecto al nombre del indiciado que se registr� en la cadena de custodia. Estima que el informe pericial y su sustento no re�nen los requisitos de fidelidad y/o autenticidad probatoria, acorde con los principios que rigen la cadena de custodia.
Reitera lo que sustent� en sus alegatos de cierre, esto es, que acorde con la jurisprudencia no importa la cantidad de estupefacientes que la persona lleve consigo, sino que la Fiscal�a debe probar la finalidad del porte de la sustancia, por cuanto debe establecerse si el prop�sito es el uso personal o la distribuci�n o tr�fico; ello adem�s de la materializaci�n de la ilicitud como carga que se le impone a la Fiscal�a. 2.2.- Los dem�s sujetos procesales guardaron silencio. 2.3.- Sustentado el recurso, la juez lo concedi� en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros a esta Sala con el fin de desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004, al haberse interpuesto y sustentado debidamente recurso de apelaci�n contra la sentencia condenatoria, por parte de la defensa. 3.2.- Problema jur�dico planteado Corresponde al Tribunal establecer si la sentencia de condena declarada en contra de SFHD, est� acorde con el material probatorio analizado en su conjunto, en cuyo caso se dispondr� la confirmaci�n; o, de lo contrario, se proceder� a su revocatoria para dictar en reemplazo una de car�cter absolutorio como lo solicita la parte inconforme. 3.3.- Soluci�n a la controversia De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
Como se dijo al comienzo, los hechos g�nesis de esta actuaci�n ocurrieron en julio 25 de 2019 siendo las 18:00 horas, cuando en el sector conocido como la �Y� de la vereda �El Espa�ol� de Santa Rosa de Cabal, miembros de la Polic�a Nacional realizaron se�al de �Pare� a una motocicleta conducida por el ciudadano SFHD, y al registrarla encontraron debajo del sill�n una envoltura con cinta adhesiva que en su interior conten�a sustancia con caracter�sticas a estupefacientes, que al someterse a la prueba de PIPH, arroj� 197.4 gramos positivo para coca�na y sus derivados.
La funcionaria de primer nivel, luego de culminado el debate probatorio, consider� que no solo se acredit� materialidad de la ilicitud, sino tambi�n la responsabilidad endilgada a SFHD, ya que con la informaci�n de los policiales se dio cuenta del hallazgo en la moto que este conduc�a, sin que el hecho de haberse aportado posteriormente ex�menes que dan cuenta de la presencia de alucin�genos en su organismo, sea suficiente para soportar una adicci�n, m�xime que ello carece de relevancia, dado el verbo rector imputado, esto es, �transportar�.
Ante tal determinaci�n, el defensor atac� el fallo al sostener que el informe pericial y lo sustentado por el perito carece de idoneidad ante la falta de autenticidad probatoria; aunado a que no importa la cantidad de sustancia que lleve la persona, toda vez que la Fiscal�a tiene el deber de probar que el prop�sito era diferente al del uso personal.
En punto de la conducta atribuida al se�or SFHD, debe decirse que la jurisprudencia de la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia ha sido pac�fica en establecer que, trat�ndose del delito de Tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes, descrito y sancionado en el art�culo 376 del C�digo Penal, resulta necesario diferenciar si la persona portadora de la sustancia tiene la condici�n de mero consumidor de alucin�genos prohibidos, o si el comportamiento objeto de juzgamiento est� relacionado con el tr�fico de �stos, pues s�lo este �ltimo evento es penalizable.
Con ello se enfatiz�, en la necesaria distinci�n entre el porte, conservaci�n o consumo de sustancias estupefacientes destinadas al uso personal y el narcotr�fico como actividad il�cita alentada por el af�n de lucro, resultando incuestionable la penalizaci�n de esta �ltima como criterio pol�tico-criminal impl�cito en la tipificaci�n de las conductas punibles que le son afines.
De igual forma, la misma Corte ha precisado que la problem�tica relacionada con el porte o conservaci�n de estupefacientes no es asunto que responde a la categor�a de la antijuridicidad sino al �mbito de la tipicidad, de manera que se aten�a la relevancia de las cantidades definidas en la ley como dosis personal y se acent�a como elemento adicional, impl�cito en el tipo, los fines que se persiguen con la conducta de llevar consigo de cara al bien jur�dico que es objeto de protecci�n. Ha resaltado la Corte, frente a la conducta de portar o conservar estupefacientes, que resulta imperativo determinar la voluntad del sujeto activo �de consumo propio o de distribuci�n- Ello, como ingrediente subjetivo o finalidad del porte o conservaci�n de sustancias alucin�genas, con miras a excluir la responsabilidad penal o estimar realizado el tipo de prohibici�n, lo que significa que aparte del dolo constitutivo de la tipicidad subjetiva de la conducta prevista en el art�culo 376 del C�digo Penal, es necesario constatar la presencia de elementos especiales de �nimo relativos a una peculiar finalidad de consumo personal o de distribuci�n por parte del sujeto que ejecuta el comportamiento descrito en el tipo penal.
Al respecto, igualmente se ha precisado: �[�] el recurso a los elementos subjetivos diferentes del dolo, tiene el prop�sito de efectuar una restricci�n teleol�gica del tipo penal, pues no obstante que el contenido objetivo del verbo rector llevar consigo remite a la realizaci�n de la conducta penalmente relevante con el solo acto de portar las sustancias estupefacientes, psicotr�picas o drogas sint�ticas, se ha reducido el contenido del injusto a la demostraci�n del �nimo por parte del portador de destinarlas a su distribuci�n o comercio, como fin de la norma.
En ese orden de ideas, el porte, transporte o conservaci�n de una cantidad de droga compatible exclusivamente con el prop�sito de consumo inmediato o con fines de aprovisionamiento para futuras ingestas es una conducta penalmente at�pica, mientras que, si se desvirt�a ese ingrediente subjetivo o finalidad espec�fica contenida en el tipo penal, la acci�n corresponde a la ilicitud descrita en el art�culo 376 del C�digo Penal.
Si bien es cierto, y acorde con la jurisprudencia de la Corte, la cantidad del estupefaciente dej� de ser el factor determinante para efectos de dilucidar la lesividad de la conducta, toda vez que lo trascendental para su reproche penal era la destinaci�n o finalidad que se tuviera con la sustancia, ello s� es un elemento indicador para llegar a establecer que su prop�sito era diferente al del consumo, ya fuera al �llevarla consigo� o �transportarla� incluso por parte de una persona considerada como adicta.
Sobre el particular la jurisprudencia ha dicho: �71. Ahora bien, la Sala ha reiterado en varias decisiones que uno de los elementos indicativos de la finalidad de comercializaci�n o distribuci�n del estupefaciente es la cantidad desproporcionada y, si bien la cantidad por s� sola no es suficiente para demostrar el �nimo exigido, s� es un elemento indicador de dicho prop�sito.
Al respecto se ha dicho que: la tipicidad de la conducta para los consumidores o adictos depender� de la finalidad cierta (no supuesta o fingida) de su consumo personal, lo que puede desvirtuarse en cada caso seg�n las circunstancias modales, temporales o espaciales, como cuando la cantidad supera exageradamente la requerida por el consumidor, adicto o enfermo, o la intenci�n es sacarla o introducirla al pa�s, transportarla, llevarla consigo, almacenarla, conservarla, elaborarla, venderla, ofrecerla, adquirirla, financiarla, suministrarla o portarla con �nimo diverso al consumo personal. 72.
En el mismo sentido, la Sala explic� que: Bajo esta perspectiva, la Sala de Casaci�n Penal ha reiterado que el porte de estupefacientes requiere de un ingrediente subjetivo adicional al dolo; por lo que, su tipicidad �no depende en �ltimas de la cantidad de sustancia llevada consigo sino de la verdadera intenci�n que se persigue a trav�s de la acci�n descrita�, aunque insisti�ndose en que el factor cuantitativo no puede menospreciarse, �pues hace parte de la informaci�n objetiva recogida en el proceso y, por tanto, junto con otros elementos materiales allegados en el juicio permitir�n la inferencia razonable del prop�sito que alentaba al portador�.� Y en cuanto a la dosis de aprovisionamiento, se ha dicho: �[c]uando esa cantidad sobrepasa los l�mites moderados de una dosis de aprovisionamiento o de lo que un farmacodependiente podr�a llegar a adquirir para asegurarse de tener producto suficiente con el cual pueda satisfacer su necesidad de consumo por un periodo de tiempo razonable y no tener que acudir diariamente o con cierta frecuencia a los sitios de expendio, se estructura el insoslayable indicio de que la verdadera intenci�n o finalidad de la realizaci�n del verbo rector �llevar consigo� es el tr�fico y no el propio consumo de un adicto promedio.
Sobre el particular, la Sala ha insistido en que �el factor cuantitativo no puede menospreciarse, pues hace parte de la informaci�n objetiva recogida en el proceso y, por tanto, junto con otros elementos materiales allegados en el juicio permitir�n la inferencia razonable del prop�sito que alentaba al portador�. Ahora, los incisos 2� y 3� del art�culo 7� de la Ley 906 de 2004, en desarrollo del art�culo 29 de la Constituci�n Pol�tica, precisan con claridad que �corresponde al �rgano de persecuci�n penal la carga de la prueba acerca de la responsabilidad penal�, y que �en ning�n caso podr� invertirse� dicha carga.
Lo anterior significa que el deber de comprobar la materialidad del delito, la participaci�n del acusado en su comisi�n y su responsabilidad penal recae exclusivamente en el �rgano de persecuci�n penal, sin que el procesado deba presentar pruebas de su inocencia. En consecuencia, es la Fiscal�a quien debe demostrar cada uno de los elementos del tipo penal, entre ellos, la acreditaci�n probatoria de los fines ya sea del porte, del transporte o conservaci�n de estupefacientes relacionados con la distribuci�n o tr�fico de �stos y, con ello, la afectaci�n o la efectiva puesta en peligro de los bienes jur�dicos protegidos.
Cometido para el cual no se exige necesariamente la existencia de pruebas directas sino que, como lo ha reconocido la Corte, puede soportarse a partir prueba indirecta basada en los datos comprobados e informaci�n objetiva recogida en el proceso penal. En este caso en concreto el defensor t�cnico del ciudadano SFHD, atac� el fallo de condena, tanto frente a la materialidad del il�cito, como de la responsabilidad.
Lo primero, por cuanto en su sentir, la prueba o el informe pericial que sustent� la materialidad del il�cito no re�ne los requisitos de fidelidad y/o autenticidad probatoria, al no cumplirse con los lineamientos de la cadena de custodia; y lo segundo, por cuanto la Fiscal�a no soport� la finalidad de la sustancia incautada -transportar o llevar consigo-.
En relaci�n con la cadena de custodia, debe decirse que si por parte de la Fiscal�a se lleg� a omitir de manera parcial los protocolos de cadena de custodia, dada la falta de claridad de los datos contenidos en el r�tulo del elemento que fue objeto de an�lisis por parte del perito en toxicolog�a, con lo cual la defensa pone en duda que hayan correspondido a los incautados a su prohijado, v�ase que el canon 277 C.P.P. permite su autenticaci�n por cualquiera de los medios reglados por el ordenamiento procedimental y, en todo caso, su valor ser� el equivalente al de su capacidad probatoria y al alcance de su autenticaci�n. Sobre ello ha referido la jurisprudencia: �Por tanto, en el evento de que no se hubiesen observado los protocolos de cadena de custodia y, en consecuencia, �sta no cumpla los factores de autenticaci�n de las evidencias, el art�culo 277 de la Ley 906 de 2004, prev�, en virtud del principio de libertad probatoria, la posibilidad de que ello pueda realizarse a trav�s de cualquier medio probatorio, incluso, mediante testigos con conocimiento personal y directo con la posibilidad de contrainterrogatorio.
En ese orden, ser� en el juicio oral donde deber�n acreditarse las labores de autenticaci�n de los medios de convicci�n descubiertos, enunciados y solicitados como prueba, con fundamento en lo cual les otorgar� el respectivo valor probatorio�. En este caso, los policiales SEBASTI�N ARIAS MAR�N y JOS� WILDER URIBE JARAMILLO, adscritos a la Subestaci�n de Polic�a de la vereda �El Espa�ol� de Santa Rosa de Cabal, se�alaron al un�sono que en julio 25 de 2019, luego de revisar la motocicleta que conduc�a el ciudadano SFHD, encontraron en el compartimento situado debajo del sill�n -generalmente usado para guardar algunas herramientas-, un paquete envuelto en cinta adhesiva que conten�a una sustancia rocosa, el cual por su color y fuerte olor los llev� a pregonar que se trataba de estupefaciente.
Tales testimonios, como los percibi� la funcionaria A-quo y evidenci� la Sala, fueron claros, contestes y coherentes entre s�, y dan cuenta a no dudarlo del hallazgo del alcaloide en la motocicleta conducida por el ac� investigado. Igualmente, se estipul� como hecho probado, que a la sustancia incautada se le efectu� la prueba PIPH, arrojando positivo para coca�na y sus derivados con peso neto de 197.4 gramos.
Ahora bien, el perito en toxicolog�a adscrito al INMLCF, Dr. V�CTOR HUGO HERN�NDEZ MU�OZ, fue el encargado de realizar la prueba de certeza a la sustancia incautada, y en esta concluy� cient�ficamente que lo hallado era coca�na y sus derivados, siendo claro en el contrainterrogatorio que si bien all� aparecen dos fechas, -2019/11/21 y 2020/02/03-, estas corresponden al per�odo desde que se abord� la muestra, hasta aquella en que se emiti� el dictamen; y en punto de los datos que figuraban en el r�tulo del elemento entregado, fue enf�tico en sostener que no entend�a bien la letra del investigador que lo diligenci� y por lo mismo plasm� en su informe solo el primer nombre, esto es, �SFHD�, ya que del segundo le pareci� que era �sfhd�, y el apellido �SFHD�, sin entender el segundo apellido.
Aunque la defensa pretendi� cuestionar la materialidad del hecho ante las presuntas falencias en el r�tulo de la sustancia enviada al perito del INMLCF que realiz� la prueba de certeza, de lo expuesto por �l surge di�fano que no fue sustancia diferente a aquella que le fuera incautada a SFHD la que analiz�, como da cuenta la informaci�n que aport� el profesional, Y aunque al parecer no entendi� a cabalidad la letra que en el rotulo plasm� el investigador que lo elabor�, este s� conten�a el n�mero de radicaci�n de la noticia criminal -2019 00367-, as� como el primer nombre y primer apellido del ac� procesado.
No obra para la Sala entonces, ninguna irregularidad frente a esa situaci�n, y si en gracia de discusi�n se dijera que hubo alguna falencia en la elaboraci�n de la cadena de custodia, espec�ficamente en el rotulo del EMP que se envi� al perito en toxicolog�a -documento que ni siquiera ingres� a juicio, como tampoco lo fue la base de opini�n pericial-, ello fue clarificado por el profesional y por lo mismo, en atenci�n al principio de libertad probatoria, se advierte subsanada cualquier duda que al respecto haya existido, al advertirse acreditada la mismidad y autenticidad del EMP que se puso a disposici�n del perito para el an�lisis pertinente, el cual fue recibido en condiciones adecuadas, de ah� que se haya procedido a la evaluaci�n pertinente.
El recurrente, pretende igualmente soportar una duda probatoria, toda vez que en su sentir no se comprob� que lo incautado haya sido coca�na, al estar mezclada con otro elemento -cafe�na-, sin haberse determinado el monto de la una o de la otra. Al respecto, y como tambi�n lo manifest� el perito V�CTOR HUGO HERN�NDEZ ante contrainterrogatorio del defensor, con el an�lisis se evidencia que la misma, adem�s de contener coca�na -como aquella de inter�s- tambi�n conten�a cafe�na, como uno de los adulterantes, sin que dentro de su labor est� la de dilucidar cu�l de las dos ostenta mayor cantidad, concentraci�n o pureza, ya que el an�lisis realizado lo es desde el punto de vista cualitativo para reportar la presencia de las sustancias, m�s no frente a su cuantificaci�n. No puede olvidarse que quienes se dedican al tr�fico de narc�ticos, como las reglas de la experiencia lo ense�an, proceden a mezclar los alcaloides, en este caso, la coca�na, con otras sustancias como la cafe�na, como as� se ha establecido en estudios realizados donde se ha logrado determinar que los principales adulterantes de la coca�na, son la cafe�na, la fenacetina y el levamisol, con miras quiz�s no solo a maximizar sus rendimientos financieros, sino a potenciar sus efectos farmacol�gicos en quienes las usan.
De ah� entonces que si en el an�lisis qu�mico de la sustancia ubicada en poder de SFHD, adem�s de coca�na se advirti� la presencia de cafe�na, como adulterante que es, ello per se no merma la capacidad demostrativa de lo hallado, con miras a sostener que por parte del aludido ciudadano se incurr�a en un delito contra la salud p�blica, ya que la cantidad encontrada super� la dosis permitida para el consumo personal.
Ahora bien, con miras a establecer la responsabilidad que en los hechos le asiste al se�or SFHD, es cierto, como con ah�nco lo se�al� el abogado defensor, que debe determinarse la existencia del elemento subjetivo del tipo penal, esto es, que su intenci�n ya fuera al llevar consigo o transportar esos 197.4 gramos de coca�na, lo fuera para fines diferentes al de su propio consumo.
En este evento, la funcionaria de instancia, descart� los ex�menes aportados por la defensa que dan cuenta de la presencia de alucin�genos en su organismo, para soportar una adicci�n, toda vez que ello carece de relevancia, dado el verbo rector imputado, esto es, transportar y no llevar consigo, postura que no puede avalar la Corporaci�n, pues desconoce y se aparta de la reitera y pacifica jurisprudencia de la Sala de Casaci�n Penal Corte Suprema de Justicia, en cuanto a que incluso el porte en la modalidad de llevar consigo requiere la demostraci�n del �nimo de venta o distribuci�n, lo que aqu� se advierte acreditado por la v�a de los indicios, como se ver� m�s adelante.
Sobre el indicio, la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia tiene decantado que se trata de �una prueba indirecta, construida con base en un hecho (indicador o indicante) acreditado con otros medios de persuasi�n autorizados por la ley, del cual razonablemente, seg�n los postulados de la sana cr�tica, se infiere la existencia de otro hecho (indicado), hasta ahora desconocido y que interesa al objeto del proceso, el cual puede recaer sobre la materialidad de la conducta t�pica o la responsabilidad del sujeto agente, para confirmar o infirmar cualquiera de esas categor�as�.
En igual sentido, la misma Corte ha explicado que la importancia de la prueba indiciaria recae en su conexi�n con otros acontecimientos f�cticos que, estando demostrados en determinadas circunstancias, permiten establecer, con probabilidad, la realidad de lo acontecido. La Corte ha clasificado los indicios en: �[N]ecesarios, cuando el hecho indicador revela en forma cierta o inequ�voca la existencia de otro hecho a partir de relaciones de determinaci�n constantes como las que se presentan en las leyes de la naturaleza; o contingentes, cuando seg�n el grado de probabilidad de su causa o efecto, el hecho indicador evidencie la presencia del hecho indicado.
Estos, los contingentes, a su vez pueden calificarse de: graves cuando entre el hecho indicador y el indicado media un nexo de determinaci�n racional, l�gico, probable e inmediato, fundado en razones serias y estables, que no deben surgir de la imaginaci�n ni de la arbitrariedad, sino de la com�n ocurrencia de las cosas; o leves si el nexo entre el hecho indicador y el indicado constituye apenas una de las varias posibilidades que el fen�meno ofrece.� Para apreciar los indicios, ha ense�ado la Corte, el juzgador debe acudir a la sana cr�tica, con el fin de establecer el nivel de probabilidad y as� determinar si son necesarios o contingentes, graves o leves, lo cual exige que valore todas las posibilidades que confirman y/o invalidan la deducci�n que se pretende del hecho indicador, pues rechazar cualquiera de las hip�tesis posibles, solo porque se tiene una idea preconcebida, atenta contra la objetiva valoraci�n de la prueba que le corresponde al juzgador.
Espec�ficamente, sobre las m�ximas de la experiencia, la Sala de Casaci�n Penal de la Corte tiene decantado que se constituyen por aquellos �enunciados generales y abstractos, que dan cuenta de la manera como casi siempre ocurren ciertos fen�menos, a partir de su observaci�n cotidiana, de manera que el nivel de generalidad (o mayor cobertura del enunciado general y abstracto) incide en la solidez del argumento, para lograr aseverar que siempre o casi siempre que se da A, entonces sucede B�.
Ahora bien, frente al caso concreto, a juicio de la Sala, los hechos indicadores probados, en realidad, cuentan con la capacidad suficiente para edificar el conocimiento, m�s all� de toda duda razonable, en relaci�n con que el acusado ten�a la droga con el prop�sito de comercializarla. Veamos: Indicio de la cantidad de sustancia incautada En el asunto sometido a estudio, el primer hecho indicativo que advierte el Tribunal para inferir el �nimo de distribuci�n o comercializaci�n que ten�a SFHD de la sustancia estupefaciente que llevaban consigo, fue el de la cantidad de coca�na (y sus derivados) que ascendi� a 197.4 gramos, de conformidad con las estipulaciones que presentaron las partes.
Si bien, la reiterada jurisprudencia de la Corte ha sido clara en se�alar que el ingrediente subjetivo adicional al dolo que exige la tipicidad del art�culo 376 en la modalidad endilgada �no depende en �ltimas de la cantidad de sustancia llevada consigo si no de la verdadera intenci�n que se persigue a trav�s de la acci�n descrita�, que debe estar encaminada a la distribuci�n o venta, tambi�n ha reconocido que: [c]uando esa cantidad sobrepasa los l�mites moderados de una dosis de aprovisionamiento o de lo que un farmacodependiente podr�a llegar a adquirir para asegurarse de tener producto suficiente con el cual pueda satisfacer su necesidad de consumo por un periodo de tiempo razonable y no tener que acudir diariamente o con cierta frecuencia a los sitios de expendio, se estructura el insoslayable indicio de que la verdadera intenci�n o finalidad de la realizaci�n del verbo rector �llevar consigo� es el tr�fico y no el propio consumo de un adicto promedio.
Sobre el particular, la Sala ha insistido en que �el factor cuantitativo no puede menospreciarse, pues hace parte de la informaci�n objetiva recogida en el proceso y, por tanto, junto con otros elementos materiales allegados en el juicio permitir�n la inferencia razonable del prop�sito que alentaba al portador�. Ahora, si bien se prob� en juicio a trav�s de dos ex�menes de toxicolog�a (de fechas diciembre 5 de 2019 y febrero 10 de 2020) la situaci�n de consumo habitual y adicci�n que el procesado ten�a a la sustancia incautada, dicha circunstancia no es prueba concluyente de que este la llevara consigo con esa finalidad, pues la atipicidad de la conducta para los consumidores o adictos depender� de la finalidad cierta, no supuesta o fingida, de la posibilidad del consumo personal de todo el estupefaciente incautado, lo que se desvirt�a cuando la cantidad supera exageradamente la requerida por el consumidor, como ocurre en el presente caso.
Se tiene que en el presente asunto SFHD fue capturado por llevar consigo 197.4 gramos de coca�na, cantidad que supera en 196.4 veces la dosis personal que establece el literal j) del art�culo 2 de la Ley 30 de 1986 para este tipo de sustancia y que, por esa raz�n, resulta excesiva para ser considerada incluso como una dosis de aprovisionamiento y, menos a�n, como una cantidad que un adicto promedio lograr�a consumir dentro de un plazo razonable.
Tal exceso no resulta f�til o banal, sino que por el contrario es significativo, se erige como hecho indicador objetivo que s�lidamente sugiere que la coca�na iba a ser distribuida por el procesado. En este sentido, los gramajes legalmente definidos como dosis personal son �tiles como criterio de an�lisis y la cantidad notablemente superior a la dosis permitida es un claro indicativo de la intenci�n de vender o distribuir el alucin�geno. Indicio de ocultamiento Un segundo indicio que advierte la Sala, es el ocultamiento de la sustancia incautada, a partir del testimonio de los patrulleros SEBASTI�N ARIAS MAR�N y JOS� WILDER URIBE JARAMILLO, en cuanto a que la sustancia fue hallada dentro de la motocicleta, concretamente en compartimiento ubicado debajo del sill�n, el cual requiere llave para ser abierto, misma que se encontraba envuelta en cinta adhesiva color beige, y al abrirlo advirtieron que estaba prensada o en roca, con color y fuerte olor, caracter�stico al estupefaciente, de lo cual puede deducirse que el implicado sab�a que ten�a la sustancia prohibida y que esta era para su distribuci�n. Si bien la Sala reconoce que evadir los requerimientos de las autoridades no puede considerarse como una m�xima de la experiencia apta para ser aplicada con pretensi�n de universalidad, lo cierto es que, seg�n las circunstancias del caso, podr�a inferirse de ella la comisi�n de un delito.
En el sub lite, el procesado se movilizaba en una moto en el que transportaba 197.4 gramos de coca�na, pero adicionalmente estaba prensada o en roca y empacada en cinta adhesiva, lo cual es propio de las redes que trafican con sustancias il�citas, pues con ello adem�s de ocultar el contenido espurio, minimiza los olores que expele la misma y por ende se dificulta su detecci�n por parte de las autoridades.
As�, en el caso concreto, el ocultamiento es un indicio que, valorado en conjunto con la exagerada cantidad de estupefaciente que llevaba consigo el procesado, permite inferir que la sustancia iba a ser distribuida y que este conoc�a la ilicitud de su conducta. En conclusi�n, para la Sala en este asunto se cuenta tanto con prueba directa como indirecta, con las cuales se logr� acreditar no solo la materialidad, sino la responsabilidad de SFHD, en el il�cito de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes, m�s all� de toda duda razonable, por lo que se acompa�ar� el fallo emitido.
En firme el fallo, por parte del despacho de primer nivel se deber�n enviar las comunicaciones de ley. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Risaralda), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia de condena proferida en septiembre 17 de 2020 por el Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Rda.), en contra del ciudadano SFHD, por el delito de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes en la modalidad de �transportar� con fines de distribuci�n. La presente sentencia se notificar� en estrados y contra la misma los interesados podr�n interponer el recurso extraordinario de casaci�n que deber� hacerse dentro del t�rmino de ley.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento CSJ SP, 12 nov. 2014, rad. 42617; CSJ SP 9 mar. de 2016, rad. 41760; CSJ SP 15 mar. 2017, rad. 43725;
CSJ SP, 11 jul. 2017, rad. 44997; CSJ SP, 28 feb. 2018, rad. 50512; CSJ SP, 23 ene. 2019, rad. 51204. Corte Constitucional, sentencia C-689 de 2002. CSJ SP, 9 mar. 2016, rad. 41760; CSJ SP 6 abr. 2016, rad. 43512; y, CSJ SP, 15 mar. 2017, rad. 43725. CSJ SP, 29 nov. 2023, rad. 57802 CSJ SP, 29 abr. 2020, rad. 51627 y CSJ SP, 21 jun. 2023.
Rad. 60.332, entre otras. CSJ SP, 21 jun. 2023. Rad. 60.332. Lo cual no lo ser�, a modo de ejemplo, cuando el transporte de sustancias, implique una cantidad tal que haga pensar que ello es un acto propio del delito de tr�fico, determinado en el traslado de droga ya sea para moverla de un lugar a otro o para su posterior entrega a terceros; y ello es importante por cuanto puede existir el porte o tenencia de drogas que conlleven el desplazamiento de las sustancias, pero que no impliquen per se, un tr�fico de estupefacientes, como cuando se realiza con fines de aprovisionamiento, de quien en efecto tiene la condici�n de adicto. CSJ SP2213-2024, 14 ago.2024, Rad. 59079. CSJ SP 3 sep. 2014, radicado. 33409 y SP, 12 nov. 2014, radicado. 42617.
Reiterado en la SP509-2023, Rad. 57802. CSJ SP3605-2017, 15 mar. 2017, radicado. 43725 CSJ SP3433-2021, 11 ago. 2021, radicado. 57266 CSJ SP497-2018, SP732-2018, SP025-2019, SP5400-2019 y SP345-2020 citadas en la SP2537-2022, Rad. 55944. CSJ SP, 21 jun. 2023. Rad. 60.332. CSJ AP, 28 jul. 2021, rad. 59233; CSJ AP, 8 mar. 2023, rad. 58237;
CSJ SP, 18 sep. 2024, rad. 62314, entre otros. CSJ SP248-2025, 12 feb. 2025, rad. 58275. �Estudio del contenido de alcaloides y pureza de muestras incautadas con el objetivo de determinar el potencial de producci�n de clorhidrato de coca�na en Colombia�, a�o 2021. Tomado de https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/ODC/Documents/SAT/Documentos/2022%20Informe%20de%20Pureza%20coca%C3%ADna.pdf. CSJ SP 3 de diciembre de 2009, Rad. 28267;
SP, 8 may. 1997, rad. 9858; SP 26 oct. 2000, rad. 15610; SP 8 jun. 2003, rad. 18583; SP 13 sep. 2006, rad. 23251; SP 2 y 17 sep. 2008, rad. 24469 y 24212 respectivamente y SP3397-2014, rad. 38793. Cfr. CSJ SP3397-2014, rad. 38793. Ibidem. CSJ AP, 29 de enero de 2014, Rad. 42086. CSJ AP, 29 DE ENERO DE 2014 Rad. 42086, reiterado en SP1467-2016 Rad. 37175, SP2296-2021 Rad. 52830, entre otras. Entre otras la CSJ SP497-2018, feb. 28, rad. 50512, as� como en la SP732-2018, mar. 14, rad. 46848, en SP025-2019, ene. 23, rad. 51204 y m�s reciente en la SP2695-2021 Rad. 55922. CSJ SP497-2018, SP732-2018, SP025-2019, SP5400-2019 y SP345-2020 citadas en la SP2537-2022, Rad. 55944. As� lo reconoci� la Corte en CSJ SP2537-2022, Rad. 55944.
En este caso el procesado fue sorprendido portando 86 gramos de coca�na, cantidad que superaba en 85 veces la dosis personal que establece el literal j) del art�culo 2 de la Ley 30 de 1986 para ese tipo de sustancia. ��� � � � w y PQRT�����ȵ���y�h�y�WB7h�f�5�@�CJ aJ )h�N�h�N�6�@���CJEH��]�mH sH �* h�W]6�@���CJEH��]�mH sH h�_�6�@���CJEH��]�mH sH h�N�6�@���CJEH��]�mH sH &h�N�h�N�6�@���CJEH��]�mH sH heiBh�N�@���EH��h f�h�N�6�CJ]�$h�l�h�N�5�B*CJnH $phtH $ h�N�5�B*CJnH $phtH $h�N�5�CJ aJ %h: Zh�N�@���B*CJnH ph�tH h�;�5�@�CJ aJ ��p q � w R������������������ $d�a$gd}L� � d�gd}L� $d�a$gd��d�gd�N�d�gd�N� ��d�]��gd�N�2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gd�N� |}~�������������������ʿ�ղ��{m{\XM?h"Nh�X�5�CJ\�aJh{ �h}L�CJaJh}L� h{ �h}L�@�CJ OJQJaJ h�%@�CJ OJQJaJ h-F�h}L�@�CJ OJQJaJ hv[�h}L�CJ OJQJaJ,hv[�h}L�:�@�B*CJ OJQJaJ phh�S�h}L�@�CJ aJ h�;�5�@�CJ aJ h}L�5�@�CJ aJ h�]�h}L�5�@�CJ aJ jh�:9UmHnHuh��h}L�5�@�CJ aJ ����/0vwx���������������������� $Ifgd�`� $d�a$gd1�d�gd}L� $d�a$gd}L�$ ��d�a$gd}L���./0 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