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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. PROCESAL PENAL / DELITO DE ACTOS SEXUALES CON MENOR DE 14 A�OS / VALORACI�N PROBATORIA / TESTIMONIO ADJUNTO E IMPUGNACI�N DE CREDIBILIDAD / REGISTRO FOTOGR�FICO DE LAS LESIONES SENTENCIA CONDENATORIA � Requiere conocimiento m�s all� de toda duda razonable. � De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
TESTIMONIO ADJUNTO � Valoraci�n en casos de delitos sexuales. � en relaci�n con lo reglado en la Ley 1652 de 2013, por medio de la cual se regul� lo concerniente a la entrevista forense de menores de edad, normativa plasmada en el canon 206A C.P.P., donde se design�, entre otros, a personal del Cuerpo T�cnico de Investigaci�n -C.T.I. entrenado en este tema para su acopio, la Sala de Casaci�n Penal ha aclarado que �las versiones anteriores de los menores, v�ctimas de delitos sexuales pueden estar contenidas, tambi�n, en las anamnesis de valoraciones f�sicas, sexol�gicas, psicol�gicas o psiqui�tricas, en documentos de contenido declarativo o testimonios, entre otros, y ser admisibles como prueba de referencia, aun cuando no correspondan en estricto sentido a una entrevista forense�; y en tal sentido, ha sostenido que � Exigir que las manifestaciones previas de los ni�os, ni�as y adolescentes solo puedan contenerse y aducirse al proceso mediante entrevistas forenses, desconoce el principio de libertad probatoria, en virtud del cual las partes pueden demostrar la existencia y contenido de las declaraciones anteriores al juicio por cualquier medio, como ya lo ha admitido esta Corporaci�n. REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, once (11) de junio de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N No 578 SEGUNDA INSTANCIA RADICACI�N: 66001600003520180401601 Acusado: DAGCC�dula de ciudadan�a:1.112.761.691 expedida en Cartago (V.)Delito:Actos sexuales con menor de 14 a�os, agravadoV�ctima:Menor M.C.E.L., de 10 a�os de edad -para la �poca de los hechos-Procedencia:Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Risaralda) Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa y la delegada de la Procuradur�a contra el fallo de condena de fecha diciembre 3 de 2020.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- De la informaci�n arribada a la actuaci�n, se tiene que los hechos tuvieron ocurrencia entre los meses de noviembre y diciembre de 2018, en la carrera 4� # 21-58 del corregimiento de Puerto Caldas, jurisdicci�n de esta capital, cuando la menor M.C.E.L. de 10 a�os de edad para la �poca, fue a visitar a su bisabuela, oportunidad que fue aprovechada por el se�or DAGC, familiar de la peque�a, para frotar su pene en la vagina, contagi�ndola con una enfermedad de trasmisi�n sexual denominada �Neisseria gonorrhoeae� -en el argot popular conocida como gonorrea-. 1.2.- Una vez materializada la aprehensi�n del se�or DAGC, se llevaron a cabo ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Pereira (Rda.), las audiencias preliminares (enero 18 de 2019), por medio de las cuales: (i) se declar� legal su captura;
(ii) se le formul� imputaci�n como probable autor a t�tulo de dolo del delito de actos sexuales con menor de 14 a�os agravado -art�culo 209 y 211 num 3� C.P.-, los cuales NO ACEPT�; y (iii) se le impuso medida de aseguramiento consistente en detenci�n preventiva en establecimiento carcelario, la que fuera revocada en julio 18 de 2019 por el Juzgado Tercero Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de esta capital. 1.3.- La Fiscal�a 6� CAIVAS, present� escrito de acusaci�n (febrero 18 de 2019) donde atribuy� id�nticos cargos al imputado, adicion�ndole la circunstancia de agravaci�n contenida en el art�culo 211 numeral 5� C.P., esto es, por ser el acusado primo de la v�ctima, cuyo conocimiento se le asign� al Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), autoridad ante la cual se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (marzo 20 de 2019), luego de diversos aplazamientos se realiz� la audiencia preparatoria (agosto 21 de 2020) y juicio oral (noviembre 9 y 10 de 2020), fecha esta en la que se emiti� sentido de fallo condenatorio, y en diciembre 3 de 2020 se dict� fallo en el que: (i) se conden� a DAGC como autor del delito de actos sexuales con menor de catorce a�os agravado, a la pena principal de 144 meses de prisi�n y como accesoria la inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por igual lapso;
(ii) se le neg� la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y la prisi�n domiciliaria, pero se difiri� su captura a la ejecutoria de la sentencia; y (iv) se dispuso adelantar el incidente de reparaci�n, una vez en firme la sentencia 1.4.- Para llegar a esa decisi�n, la A-quo consider� que se acredit� la materialidad de la ilicitud, al ser incontrovertible que la ni�a M.C.E.L. fue contaminada con una enfermedad de trasmisi�n sexual, misma que solo se puede adquirir por contacto sexual con una persona contagiada.
En punto de la responsabilidad, adujo que lo dicho por M.C.L.E. fue contundente al se�alar a DAGC como quien en casa de su bisabuela le roz� el pene en su vagina, y si bien una vez le fuera diagnosticada una enfermedad de trasmisi�n sexual -en adelante ETS- a la peque�a, �sta en principio lo endilg� a otros menores, lo fue por cuanto sent�a cierta atracci�n hacia DAGC, aunado a que los otros ni�os no enfrentar�an las consecuencias que ello ameritaba, explicaci�n que el despacho encontr� aceptable, pese a que defensa y Procuradur�a no le dieran credibilidad.
Adem�s, lo que se plasm� en la historia cl�nica de diciembre 18 de 2018, denota la reacci�n angustiosa al ser sacada de su hogar y dado lo ca�tico del ambiente hospitalario es entendible que haya tratado de desviar la atenci�n respecto del responsable del hecho, por lo que esas manifestaciones podr�an aceptarse como testimonio adjunto. No hay contradicci�n entre lo que dijo la ni�a en juicio y lo referido en escenarios diferentes, ya que sus manifestaciones son coherentes con la mente de una peque�a de 10 a�os que sent�a atracci�n por un familiar a quien no quer�a perjudicar, pese a la vivencia sexual que la oblig� a experimentar, pero en juicio nunca dio una versi�n diferente a que DAGC fue quien perpetr� el abuso.
Aunado a ello existe prueba de corroboraci�n, como lo es lo expuesto ante la m�dica ADRIANA JANNETH MENDOZA, durante el examen sexol�gico, lo cual se estipul�, donde fue clara en se�alar a DAGC como quien la roz� con el pene y aunque intent� penetrarla no se dej�. Aunque los abusos sexuales generalmente se presentan en la clandestinidad, ac� hay claros indicios de presencia y oportunidad para que el hecho se diera; primero, por cuanto DAGC viv�a en la casa donde los hechos se perpetraron; segundo, su mam� y una hermana estaban fuera de la vivienda, por lo que el actor cont� con el escenario propicio para llevar a la v�ctima a su habitaci�n; tercero, el se�alamiento contundente de la menor que fue corroborado con la versi�n de la forense, todo lo cual permite concluir que en efecto fue DAGC quien abus� de ella.
Por �ltimo, las entrevistas que fueron estipuladas con la defensa no lograron desvirtuar la prueba de cargo, y aunque all� se hacen cr�ticas a la menor y a su madre, de quien se dice se so�� que el sentenciado era el responsable del abuso de su hija como fuente de compromiso, ello choca con la contundencia de la sindicaci�n realizada. Y aunque se estipul� prueba pericial donde se concluy� que para marzo 16 de 2019 DAGC no padec�a gonorrea, ello no permite descartar que para el momento de los hechos la haya tenido, conforme la explicaci�n de la m�dica forense a ese respecto. 1.5.- Inconformes con tal prove�do, la Procuradora y la Defensora del sentenciado manifestaron que apelar�an el fallo, el cual sustentaron oralmente. 2.- Debate 2.1.- Agente del Ministerio P�blico -recurrente- Pide se revoque la condena y se emita fallo absolutorio, para lo cual sostuvo: En este asunto existe duda insalvable acerca del compromiso de DAGC en la ilicitud, sin haberse logrado resquebrajar por la Fiscal�a su presunci�n de inocencia, y el punto a analizar es si las primeras versiones que entreg� la menor donde refiri� a otras personas como responsables del hecho, son m�s cre�bles o no respecto de lo que dijo en juicio donde hizo un se�alamiento al procesado, m�xime que esas manifestaciones anteriores, ingresaron como testimonio, sin oposici�n alguna de las partes, y por ende deben ser valorados con miras a determinar cu�l tiene mayor peso probatorio.
De analizarse solo lo expresado por M.C.E.L. en juicio, se podr�a decir que fue clara, coherente y sincera en cuanto a la sindicaci�n sobre DAGC, pero como debe valorarse sus dichos anteriores, es ah� donde cobran relevancia esas exposiciones realizadas en diciembre 18 de 2018, donde a los profesionales que la atendieron mencion� inicialmente que tuvo un acercamiento sexual con un primo J., de 10 a�os, que luego con otro primo quien en una moto tambi�n le roz� el pene en la vagina y ten�a una secreci�n grande, aunque posteriormente ante la psic�loga NATALIA CARDONA, dijo que no recordaba c�mo sucedieron los hechos, lo que reiter� en mayo 6 de 2019 en el examen mental, donde se percibi� a M.C.E.L. sincera, tranquila, un poco nerviosa ante algunas preguntas, pero con pensamiento l�gico, y al verificar todas estas versiones se tiene que la ni�a hizo un se�alamiento a otras personas que tambi�n eran familiares, como el se�or DAGC.
Lo expuesto por ella, en el sentido que no le quer�a ocasionar un mal a este no es cre�ble, porque tambi�n hizo acusaciones a otros menores familiares. Es cierto que M.C.E.L. s� tuvo una situaci�n de abuso y en efecto fue contagiada con una enfermedad ven�rea, frente a lo que no hay reproche, pero de ah� que la responsabilidad recaiga en DAGC, existe una duda insalvable.
Aunque el juez, respecto a la explicaci�n de esas versiones anteriores, que no coincid�an, expres� que M.C.E.L. se encontraba en un ambiente de presi�n, ello est� en el campo de la especulaci�n, pues la menor nunca dijo en juicio sentirse bajo circunstancia que la llevara a hacer se�alamientos a personas diferentes, y cuando la m�dica la valora, la describe tranquila, y por ello esas narrativas anteriores tienen mayor credibilidad que las rendidas en juicio, donde la menor retoma la sindicaci�n que hizo a DAGC cuando ya hab�a dicho a la galena que dec�a la verdad, sin advertirse que all� haya sido presionada, por el contrario se dio con igual espontaneidad que lo hizo en juicio, de ah� la duda de saber si finalmente fue el ac� procesado o no quien cometi� la conducta punible. 2.2.- Defensa -recurrente- Solicita revocar el fallo de condena y dicte uno absolutorio, y expone: Para el juez, fue de recibo las manifestaciones que la ni�a hizo en juicio donde apunt� a DAGC como quien en casa de su abuela le roz� el pene y producto de ello adquiri� una ETS, siendo eso suficiente para endilgarle responsabilidad, y aunque justifica las contradicciones por cuanto M.C.E.L. tuvo un ambiente tenso en el hospital, lo que gener� un se�alamiento frente a otras personas inicialmente, tal teor�a no es m�s que una suposici�n del juez, al no evidenciarse en juicio tales presiones para que la menor declarara contra otros menores.
Ac� jam�s se ha dicho que el hecho no existi�, lo que se ha desvirtuado es el compromiso de su defendido. Aunque la menor hizo una sindicaci�n en juicio, obran otras donde no figura DAGC como el autor, como as� se plasm� en las atenciones que recibi� en diciembre 18 de 2018 ante los m�dicos, sin que all� se aprecie que la ni�a estuviera presionada; fue su primera informaci�n libre y all� dio dos versiones con nombres exactos de personas con quienes hab�a tenido un contacto sexual previo, sin haberse valorado esos testimonios, y simplemente se justifica como un momento de presi�n, y que la menor sab�a que DAGC pod�a ir a la c�rcel, lo que surgi� solo en la sentencia. Se itera que el nombre de DAGC no aparece en lo referido por la menor ante los m�dicos ese 18 de diciembre, y el hecho de no querer lastimarlo o hacerle da�o apareci� solo en el juicio, cuando se conoc�a que hab�an existido varias exposiciones, sin que tenga sentido que la ni�a dijera que hab�a se�alado a otras personas y no a DAGC para que no hubiera problemas familiares, sin que le importara que con el primero de los referidos si los tuviera.
Y aunque ante la m�dica forense relat� los hechos donde supuestamente DAGC toc� su vagina con el pene, ante el psic�logo, cinco meses despu�s, dice que no se acuerda, que nadie la entiende y no quiere hablar de eso, por lo que fueron cinco o seis narraciones distintas, pero una de ellas fue suficiente para condenar, lo que se acompa�a con lo dicho por la forense, pero nada se dijo de las otras manifestaciones, sin saberse por qu� concluye que fue presionada para esas primeras versiones, y por qu� no pensar que lo fue para esta �ltima.
El A-quo no dio valor probatorio a las entrevistas que alleg� la defensa y que fueron estipuladas, desconoci� lo que sostuvieron las se�oras GLORIA ARACELI y MARTHA LUC�A, madres de dos de los menores se�alados por la v�ctima. Reitera que la menor narr� escenarios diferentes de lo ocurrido, su versi�n est� llena de contradicciones, sin obrar prueba para condenar.
En este asunto campea la duda y era imposible emitir un fallo de condena. 2.3.- Apoderada de v�ctimas -no recurrente- Solicita se confirme el fallo de condena, y para ello dijo: La sentencia se fundament� en la valoraci�n individual y conjunta de los medios de conocimiento allegados, los que llevaron al juez a alcanzar el convencimiento, m�s all� de toda duda razonable para emitir la misma.
Los actos ejecutados DAGC fueron dirigidos a preparar a la menor para generar en ella un estado de confianza que le permitiera propiciar el abuso que se propon�a, comportamiento que se enmarca en el il�cito por el cual se le sentenci� y que solo fueron conocidos a ra�z del contagio de esta. Dicha conducta, al tratarse de una menor de 14 a�os, sin capacidad para disponer libremente de su sexualidad, fue calificada como t�pica y aunque el comportamiento libidinoso de DAGC al parecer se dio con el consentimiento de la ni�a, existe prohibici�n legal, lo que amerito la sentencia. 2.4.- Fiscal�a -no recurrente- Solicita se conforme el fallo proferido, lo que fundamenta as�: El an�lisis del juez de cada una de las pruebas fue claro y detallado, con lo que concluy� acreditada no solo la materialidad de la conducta imputada sino la responsabilidad del acusado.
No obstante, reitera que M.C.E.L. en juicio manifest� quien abus� sexualmente de ella, y aunque expres� que inicialmente al ser llevada al centro m�dico dijo que otro ni�o hab�a abusado de ella, tambi�n cont� porqu� lo hab�a hecho, esto es, para evitar problemas familiares, como efectivamente se presentaron cuando DAGC fue capturado, en tanto simplemente quer�a protegerlo.
Incluso en la misma cl�nica, al ser confrontada cuando llevan los menores y se determin� que no ten�an ninguna enfermedad de transmisi�n sexual, ella acepta que no fueron ellos e intenta otra versi�n, pero no recuerda lo que pas�. Es claro que M.C.E.L. fue presionada all�, por cuanto los adultos tratan de establecer qu� fue lo que le pas� y aunque ella sab�a que el responsable era DAGC, lo quiso proteger porque era familiar y porque cualquier ni�a de 10 a�os sabe que si un adulto agrede sexualmente de un menor se va para la c�rcel, aunado a que ten�a un sentimiento de atracci�n hacia �l, por lo cual lo acompa�� a la habitaci�n de la casa, pero no contaba con que el se�or ten�a una enfermedad y todo saldr�a a la luz.
Cuando la ni�a le dijo al psic�logo forense que no recordaba, lo que hac�a era proteger a DAGC, pero en juicio fue clara al decir que ella no hizo manifestaciones respecto a otras personas. La conducta delictiva existi�, fue �l quien que abus� de la menor y las dudas que pudo presentarse inicialmente cuando estuvo en el hospital, se clarificaron con su testimonio en juicio. 2.5.- Sustentado el recurso, el A-quo lo concedi� en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros pertinentes a la Sala para desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004, al haberse interpuesto y sustentado oportunamente recurso de apelaci�n por parte de la Defensa y el agente del Ministerio P�blico contra la sentencia condenatoria. 3.2.- Problema jur�dico planteado Corresponde al Tribunal determinar si el fallo condenatorio proferido en contra de DAGC se encuentra acorde con el material probatorio analizado en su conjunto, en cuyo caso se dispondr� su confirmaci�n; o, de lo contrario, si lo que procede es su revocatoria y en su reemplazo dictase una sentencia absolutoria, como lo piden la delegada del Ministerio P�blico y la defensa. 3.3.- Soluci�n a la controversia De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
De conformidad con la informaci�n arrimada al juicio oral, se desprende que a finales de noviembre o principios de diciembre de 2018, cuando M.C.E.L., de 10 a�os de edad para la �poca, en compa��a de su abuela fue a visitar a su bisabuela en la carrera 4� # 21-58 del corregimiento de Puerto Caldas, de esta comprensi�n municipal, fue v�ctima de abuso sexual, el cual se le endilg� al se�or DAGC, quien a voces de la menor, le frot� el pene en su vagina, contagi�ndola de una ETS, denominada �Neisseria Gonorrhoeae�, conocida popularmente como �gonorrea�.
En curso del debate probatorio se escucharon como pruebas de cargos de la Fiscal�a, los testimonios de la menor M.C.E.L. -v�ctima-, y de la Dra. ADRIANA JANNET MENDOZA JIM�NEZ -m�dica forense del INMLCF- con quien se ingres� el informe pericial de cl�nica forense. Igualmente, desde la preparatoria y en curso del juicio oral, por la v�a de estipulaci�n probatoria, se dio por acreditado: (i) la historia cl�nica perteneciente a M.C.E.L. en su totalidad, esto es, la atenci�n recibida por una enfermedad de trasmisi�n sexual y los relatos que de la ni�a quedaron all� consignados;
(ii) el contenido del informe pericial rendido por el perito en psicolog�a JORGE OLMEDO CARDONA LONDO�O; (iii) la edad e identidad de M.C.E.L., acreditada con el registro civil de nacimiento; y (iv) el informe pericial realizado al se�or DAGC, en el sentido para marzo 16 de 2019 dio negativo para ETS. A su turno la defensa, estipul� con la Fiscal�a lo plasmado en las entrevistas rendidas por las se�oras GLORIA ARACELLY CALLE RAM�REZ, MARTHA LUC�A TORO y SILVANA RAM�REZ MAFLA, quienes de haber acudido a juicio declarar�an sobre lo all� consignado.
En este asunto, el funcionario A-quo consider� que por parte de la Fiscal�a se logr� acreditar no solo la materialidad, sino adem�s el compromiso que en la ilicitud le asist�a al se�or DAGC, pese a los reparos elevados por parte de la defensa y la agente del Ministerio P�blico, al sostener que la informaci�n que en juicio entreg� M.C.E.L., es aquella a la que deb�a d�rsele credibilidad, al estar corroborada con lo expuesto por la m�dica forense, m�xime que las contradicciones frente a lo dicho en otros escenarios encuentra explicaci�n, en el sentido que quer�a proteger a DAGC, al sentir atracci�n por este, no querer perjudicarlo y evitar problemas familiares.
Tal determinaci�n fue objeto de alzada por la agente del Ministerio p�blico y defensa, al estimar la existencia de duda probatoria frente al compromiso del encartado, ya que las primeras versiones que dio la menor, que ingresaron como testimonio adjunto, y que no valor� en debida forma el A-quo, son aquellas que mayor peso probatorio ostentan.
Pues bien, con antelaci�n a desarrollar tal planteamiento, estima la Sala necesario hacer alusi�n a lo que jurisprudencialmente se ha establecido en punto del testimonio adjunto y la impugnaci�n de credibilidad, ya que en diversas ocasiones suelen confundirse. Al respecto ha sostenido la Corte que: �En ese escenario, la Sala ha se�alado que no puede confundirse la utilizaci�n de declaraciones anteriores con fines de impugnaci�n, con la incorporaci�n de una declaraci�n anterior al juicio oral como medio de prueba.
En el primer evento, la finalidad de la parte adversa (la que no solicit� la pr�ctica de la prueba testimonial), es mostrar que existen contradicciones que le restan verosimilitud al relato o credibilidad al testigo. En el segundo, la parte que solicit� la pr�ctica de la prueba y que se enfrenta a la situaci�n de que �ste cambi� su versi�n, pretende que la versi�n anterior ingrese como medio de prueba, para que el juez la valore como tal al momento de decidir sobre la responsabilidad penal�.
En forma resumida, de acuerdo con lo establecido por la Corte, la admisibilidad de las declaraciones anteriores como medio de prueba, est� sujeta principalmente a dos requisitos: i) que la declaraci�n anterior sea inconsistente con lo declarado en juicio, y ii) que la parte contra la que se aduce el testimonio tenga la oportunidad de ejercer el contrainterrogatorio. [�] As� las cosas, la posibilidad de ingresar como prueba las declaraciones anteriores al juicio oral est� supeditada a que el testigo: i) se haya retractado o cambiado la versi�n; ii) est� disponible en el juicio oral para ser interrogado sobre lo declarado en este escenario y lo que atestigu� con antelaci�n, si no est� disponible para el contrainterrogatorio, la declaraci�n anterior quedar� sometida a las reglas de la prueba de referencia; iii) por otra parte, que la declaraci�n se incorpore mediante lectura; iv) por solicitud de la respectiva parte, para que pueda ser valorada por el juez.
En tales condiciones, el sentenciador contar� con las dos versiones, que le permitir�n con mayor criterio adoptar la determinaci�n correspondiente� -Subrayas fuera del texto.- De manera m�s reciente la jurisprudencia ha reiterado: � 50. -Para los efectos que resultan relevantes en este caso, la utilizaci�n de declaraciones anteriores al juicio, con fines de impugnaci�n, constituye una de las herramientas al alcance de las partes para cuestionar la credibilidad de los testigos presentados por su extremo contrario y/o para restarle credibilidad a la narraci�n. [�] 53.- Ahora bien, la impugnaci�n de credibilidad corresponde a un procedimiento distinto a la incorporaci�n de una declaraci�n anterior como testimonio adjunto.
La diferencia sustancial tiene que ver con los presupuestos que habilitan una u otra y, sus consecuencias a nivel probatorio. 54.- La categor�a de testimonio adjunto ha sido desarrollada por la jurisprudencia para afrontar aquellos eventos en los que los testigos que comparecen al juicio se retractan o desdicen de la sustancialidad de lo que han dicho en entrevistas y/o declaraciones anteriores, permiti�ndose la incorporaci�n de manifestaciones previas en observancia de la confrontaci�n y contradicci�n de la prueba. 55.- En suma, se impugna credibilidad para restarle fuerza demostrativa al declarante, mientras que el testimonio adjunto supone la incorporaci�n de una versi�n rendida antes del juicio, cuando el testigo se ha retractado en el debate oral, con el prop�sito de que sea tenida en cuenta por el juez como prueba al dictar el fallo (CSJ SP3408-2022, 28 sept. 2022, rad. 51855).� Ahora bien, en relaci�n con lo reglado en la Ley 1652 de 2013, por medio de la cual se regul� lo concerniente a la entrevista forense de menores de edad, normativa plasmada en el canon 206A C.P.P., donde se design�, entre otros, a personal del Cuerpo T�cnico de Investigaci�n -C.T.I. entrenado en este tema para su acopio, la Sala de Casaci�n Penal ha aclarado que �las versiones anteriores de los menores, v�ctimas de delitos sexuales pueden estar contenidas, tambi�n, en las anamnesis de valoraciones f�sicas, sexol�gicas, psicol�gicas o psiqui�tricas, en documentos de contenido declarativo o testimonios, entre otros, y ser admisibles como prueba de referencia, aun cuando no correspondan en estricto sentido a una entrevista forense�; y en tal sentido, ha sostenido que � Exigir que las manifestaciones previas de los ni�os, ni�as y adolescentes solo puedan contenerse y aducirse al proceso mediante entrevistas forenses, desconoce el principio de libertad probatoria, en virtud del cual las partes pueden demostrar la existencia y contenido de las declaraciones anteriores al juicio por cualquier medio, como ya lo ha admitido esta Corporaci�n�.
Lo anterior, resulta importante conocerlo por cuanto, a voces de la agente del Ministerio P�blico recurrente, el A-quo al momento de emitir el fallo no tuvo en cuenta los testimonios adjuntos cuya incorporaci�n solicit� la defensa y que, en su sentir, ten�an mayor peso probatorio que lo narrado en juicio. Con miras entonces a ingresar en el estudio de la situaci�n planteada, considera la Sala necesario trae a colaci�n lo que sucedi� en curso del juicio oral, concretamente cuando por parte de la defensa se contrainterrog� a la menor, para determinar si lo pretendido por la misma fue usar las manifestaciones previas que esta entreg� en el Hospital donde recibi� atenci�n m�dica durante los d�as 18 y 19 de diciembre de 2018, para impugnar credibilidad, o como testimonio adjunto ante su cambio de versi�n. A ese respecto, cuando la defensa contrainterrogaba a M.C.E.L. acerca de si hab�a contado lo ocurrido a su pap� y mam�, as� como a los m�dicos que la atendieron, aduciendo no recordar lo que mencion� a los galenos, la abogada expres�: �como la menor ha reiterado en varias ocasiones que no recuerda la informaci�n que suministr� a los tratantes, se les solicita autorizaci�n para dar traslado de una historia cl�nica en donde reposa la entrevista, una versi�n que ella da all�.
Inicialmente porque son dos documentos, entonces har�a traslado de la historia cl�nica, donde aparecen unas referencias que hace la menor a los m�dicos.� Ante lo cual le pregunta el juez cu�l es el prop�sito, y la letrada responde: �pues es para impugnar credibilidad, toda vez que ha manifestado unas cosas diferentes en el juicio.� No obstante, y luego del debate que se suscit� acerca de lo referido a sus padres a quienes les hab�a narrado que hab�a sido DAGC, -como as� se entiende- y luego a los m�dicos, a los que les cont� que fueron unos ni�os, como inclusive as� lo reiter� M.C.E.L. ante cuestionamiento de la defensa, para aclarar tal aspecto, la letrada la indag� si a los profesionales les dijo que era uno o varios menores, respondi�ndole que �otro ni�o�, lo que conllev� -como as� debe entenderse por cuanto la defensora no fue clara en ese momento-, a decir que usar�a la historia cl�nica que hab�a sido objeto de estipulaci�n para interrogar a la menor sobre ese aspecto.
En ese orden, la letrada dio lectura a dos de los apartes de lo contenido en la Historia cl�nica de diciembre 18 de 2018, donde la m�dica plasm� �entonces refiere la menor que la historia anterior con su primo es mentira�; y de diciembre 19 de 2018 ante una psic�loga quien consign�: �. Al momento de dialogar con la ni�a se le pregunta si sabe por qu� se encuentra hospitalizada.
Refiere que s�, que le sali� flujo y cuando le cont� a su mam�, ella la trajo a urgencias. Despu�s la llamaron y le dijeron que ten�a una enfermedad. Se le informa a la ni�a de una manera muy adecuada. Sobre lo que est� sucediendo. Refiere que no sabe c�mo sucedieron las cosas, que no se acuerda de nada. Mantiene con su abuela, la cual quiere mucho.
Refiere que cuando va donde la abuela juega con una amiga que se llama Camila y tiene 10 a�os, juega parques, juega parques con su amiga y la mam� de la ni�a. Tambi�n convive con el padre de la amiga, pero �l mantiene acostado porque lo operaron de un ojo. Refiere que eso le pas� seguro porque la durmieron, ya que ella no se acuerda de nada de lo que pas�; respecto de lo que la ni�a adujo no recordar por cuanto de ello hac�a mucho tiempo.
Y al le�rsele lo plasmado en el numeral 5� del dictamen de psicolog�a forense de mayo 6 de 2019 -tambi�n estipulado-, donde al pregunt�rsele porque estaba ah�, la menor sostuvo: �porque me pegaron una enfermedad, pero yo quiero decir algo, nadie me entiende, nadie me cree que no me acuerdo de nada, �expl�came?, piensan que yo no quiero decir, es que yo no me acuerdo de nada, no quiero hablar de eso (LLORA), yo quiero que no me hable m�s de eso, quiero seguir mi vida�.
La menor M.C.E.L. le manifest� a la abogada que dijo eso al no querer que hubiera problemas familiares ni que �l -refiri�ndose a DAGC- fuera la c�rcel. Finalizado el redirecto y contrainterrogatorio, la defensa expres�: �se�or juez, le solicit�, teniendo en cuenta que hay varias contradicciones en las declaraciones que ha rendido la menor en esta entrevista y teniendo en cuenta que dentro de la historia cl�nica y el dictamen de psicolog�a aparecen unas referencias de la menor diferentes, entonces que se tenga como un testimonio adjunto a esta declaraci�n de la menor, como se pidi� inicialmente para impugnar credibilidad� De lo anterior, se evidencia una clara confusi�n de la abogada en punto de la solicitud que elev� ante el juez; en primer lugar, por cuanto pidi� la incorporaci�n de la historia cl�nica y el dictamen del perito en psicolog�a forense, al pretender impugnar credibilidad, pero finalmente termino diciendo que se tuviera como un testimonio adjunto.
Como si ello no fuera suficiente, y si bien la Procuradora recalc� en su recurso que las exposiciones previas que M.C.E.L. se incorporaron como �testimonio adjunto�, por lo que deb�an ser valoradas como tal, sin que la Fiscal�a se opusiera a ello, a ese respecto debe decirse que si ello no se dio lo fue por cuanto el juez, inexplicablemente, y pese a la pretensi�n de la defensa, no se pronunci� sobre ese particular.
Para ello baste mirar que una vez la abogada realiz� tal petici�n, el A-quo procedi� otorgarle la palabra a la Procuradora para que efectuara preguntas aclaratorias, como as� lo hizo y una vez concluidas las preguntas y que el juez verificara con la Defensora de Familia que no se vulneraron en momento alguno los derechos de la ni�a, ninguna determinaci�n adopt� frente a la pretensi�n defensiva.
Ahora bien, pese a que la Procuradora especialmente se�ala que los dichos de M.C.E.L. contenidos en la historia cl�nica y ante el psic�logo forense, debe ser tenidos como testimonio adjunto, considera la Sala que acorde con los desarrollos jurisprudenciales rese�ados con antelaci�n, y tras escrutar lo que narr� la ni�a en juicio, no se advierte de su parte una retractaci�n o un cambio sustancial de versi�n, para tener dichas exposiciones en tal calidad.
A lo sumo, como as� lo aprecia la Sala y dado precisamente el uso que por parte de la defensa se le dio, y como en principio lo solicit�, podr�an tenerse tales manifestaciones como fundamento para impugnar credibilidad, con el fin de restar credibilidad a los dichos de la menor, acorde con lo contemplado en el numeral 4� del canon 403 C.P.P., mas no como prueba aut�noma susceptible de valoraci�n. Superado lo anterior, y como quiera que tanto Procuradora como Defensa, en su condici�n de recurrentes, consideraron que el an�lisis probatorio por parte del A-quo no fue acertado, teniendo en cuenta las informaciones previas que M.C.E.L. entreg� a los profesionales del hospital y al psic�logo forense, estima la Sala necesario determinar qu� cont� la ni�a en juicio y si su versi�n fue contradictoria con lo que narr� a quienes la trataron, y si ello en efecto pone en entredicho su credibilidad, para generar duda probatoria respecto al compromiso que le pueda asistir a DAGC.
Sea lo primero se�alar, como ya lo tiene decantado la jurisprudencia, que una caracter�stica com�n en los delitos que atentan contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, es que su comisi�n se da en lugares reservados, privados y fuera del alcance de cualquier observador, por lo que la v�ctima resulta ser el �nico testigo de la agresi�n o el abuso, que para este caso en concreto lo ser�a la menor M.C.E.L., en tanto los hechos ocurrieron en casa de su bisabuela en el corregimiento de Puerto Caldas, lugar donde para esa calenda resid�a DAGC, quien era un primo de la madre de la v�ctima.
Y precisamente para enfrentar esa clase de situaciones, la Corte ha recurrido a la metodolog�a de la corroboraci�n perif�rica, con el fin de paliar las dificultades que se generan en este tipo de delitos, y la misma propone acudir a la comprobaci�n de datos marginales o secundarios que puedan hacer m�s cre�ble la versi�n de la afectada, y si bien no se ha realizado un listado taxativo de las formas de corroboraci�n de la declaraci�n de la v�ctima, se han indicado los siguientes ejemplos en casos de delitos sexuales contra menores: �(i) el da�o ps�quico sufrido por el menor;
(ii) el cambio comportamental de la v�ctima; (iii) las caracter�sticas del inmueble o el lugar donde ocurri� el abuso sexual; (iv) la verificaci�n de que los presuntos v�ctima y victimario pudieron estar a solas seg�n las circunstancias de tiempo y lugar incluidas en la teor�a del caso; (v) las actividades realizadas por el procesado para procurar estar a solas con la v�ctima;
(vi) los contactos que la presunta v�ctima y el procesado hayan tenido por v�a telef�nica, a trav�s de mensajes de texto, redes sociales, etc�tera; (vii) la explicaci�n de por qu� el abuso sexual no fue percibido por otras personas presentes en el lugar donde el mismo tuvo ocurrencia, cuando ello sea pertinente; (viii) la confirmaci�n de circunstancias espec�ficas que hayan rodeado el abuso sexual, entre otros.� Bajo esas condiciones, a juicio de la Corporaci�n, y en consonancia con lo sostenido por el funcionario A-quo, en este caso en particular s� obran suficientes elementos de convicci�n que llevan a concluir no solo la existencia de la conducta cometida en detrimento de la libertad, integridad y formaci�n sexuales de la menor M.C.E.L., sino la responsabilidad en cabeza del justiciable, en la situaci�n denunciada, sin que los reparos expuestos por la agente del Ministerio P�blico y la defensa recurrentes, atinentes a las versiones previas, tengan la capacidad de derruir la prueba de cargo.
En cuanto a la materialidad de la ilicitud puede decirse, que ninguno de los recurrentes la pone en duda, en tanto es un hecho cierto que una vez la ni�a M.C.E.L., de 10 a�os para la �poca, present� quebrantos de salud de inmediato fue llevada al hospital de Cartago (Valle), donde se le realiz� la prueba denominada �Tayer Martin�, confirm�ndose que presentaba una ETS, concretamente �Neisseria gonorrhoeae�, conocida popularmente como �gonorrea�.
Ello a no dudarlo comporta pregonar que s� fue objeto de abuso sexual por parte de una persona que a la postre la contagi� con tal virus, toda vez que ello se da exclusivamente por contacto sexual, como lo narr� la m�dica forense. Ahora bien, el punto en litigio, se encuentra radicado en el tema de la responsabilidad, ya que si bien para el A-quo esta se encuentra soportada con lo dicho por M.C.E.L. y la prueba de corroboraci�n; sin embargo, para las recurrentes en este asunto emerge duda probatoria, am�n de las diversas versiones que la v�ctima dio con antelaci�n a juicio, a las que debe d�rseles credibilidad, en contrav�a de lo que expresado en la vista p�blica.
Como se dijo en precedencia, en este caso fueron objeto de estipulaciones probatorias, entre otras, el contenido de la historia cl�nica de la IPS del municipio de Cartago, donde quedaron consignados los relatos que M.C.E.L. entreg� durante los d�as 18 y 19 de diciembre de 2018, el informe pericial de mayo 6 de 2019, rendido por el psic�logo forense JORGE OLMEDO CARDONA LONDO�O, y el de junio 6 de 2019, suscrito por JANETH FRANCO RIVERA, donde se concluye, acorde con examen practicado en marzo 16 de 2019 al acusado DAGC, que para esa fecha dio negativo para ETS.
Ello comport� que no existiera debate probatorio alguno al respecto. Ahora bien, por parte del ente acusador se ofreci� el testimonio de la menor M.C.E.L., de cuyo interrogatorio directo se advierte que los hechos ocurrieron a finales de noviembre y principios de diciembre de 2018 en la casa de su bisabuela en Puerto Caldas, a la que lleg� en compa��a de su �mamita� -enti�ndase abuela- y en esa ocasi�n, mientras estas se quedaron hablando en la sala, DAGC, quien es primo de su madre, la llev� a su habitaci�n ubicada en la parte de atr�s de la casa, lo que hizo con enga�os al decirle que era muy bonita y como a ella le gustaba y le parec�a lindo lo acompa��, pues la convido a hablar y estando all�, ella se acost� en la cama, �l le baj� la ropa y a la vez se quit� su pantaloneta y luego le roz� el pene en la vagina, lo que dur� aproximadamente dos minutos, para luego salir de all�.
Esgrime que de lo sucedido se enteraron por cuanto le llegaba un flujo, lo cual la asust� y al ser llevada al hospital le encontraron gonorrea. Se�al� que aun cuando hab�a dicho que fue �l -refiri�ndose a DAGC- el autor de los tocamientos narrados atr�s, ha cambiado mucho la versi�n y habl� de otras personas porque no quer�a que hubiera problemas familiares, pero finalmente tom� la decisi�n de decir la verdad �porque yo entend� que el que la hace la tiene que pagar�.
En curso del contrainterrogatorio empez� por retirar lo sucedido en la casa de su bisabuela con DAGC; que los hechos adem�s de su pap� y mam� los cont� en el hospital, sin que all� mencionara a DAGC porque al ser familiar habr�a problemas, y aunque las otras personas mencionadas por ella tambi�n eran familia, estos no tienen nada que ver, pero lo dijo por miedo a los problemas.
Sin embargo, al indag�rsele si al informar a los m�dicos y a los pap�s qu� nombre dio, si fue el de DAGC o el ni�o, respondi� que el de DAGC, sin recordar qu� dijo en esas entrevistas, esto es, lo plasmado en la historia cl�nica y ante el psic�logo forense, como se plasm� en precedencia. Seguidamente en el redirecto precis� a la fiscal que no refiri� ante los profesionales que la atendieron en el hospital que hab�a sido DAGC el autor de los tocamientos por los problemas familiares que se generar�an y porque lo llevar�an a la c�rcel.
Finalmente, ante preguntas aclaratorias de la delegada del Ministerio P�blico, adujo que el peque�o que relacion� como el que abuso de ella era familiar de suyo, pero no le dio miedo decirlo porque �el ni�o era chiquito y pues �l no iba a ir a la c�rcel y DAGC s�, y el temor era porque este pudiera ir a la c�rcel. De lo expresado por la v�ctima puede sostener la Sala, en consonancia con lo tambi�n argumentado por el funcionario de primer nivel, que la misma s� cont� a sus padres, una vez se revel� el hecho ante el hallazgo cient�fico en su organismo de una ETS, que el autor de la ilicitud no era persona diferente a DAGC, quien era primo de su madre, pero de igual forma no obr� con el personal m�dico que la atendi� en el Hospital de Cartago, ante los cuales, tal como se desprende de la informaci�n plasmada en la Historia Cl�nica -estipulada en todo su contenido-, dio cuenta inicialmente que los responsables del hecho hab�an sido otros menores de edad -teni�ndose en cuenta que respecto a uno de ellos la informaci�n parti� de su madre-; pero seguidamente, ante una psic�loga de ese centro m�dico manifest� no acordarse de nada de lo sucedido, lo que incluso reiter� meses despu�s frente al psic�logo forense, afirmando no recordar nada de lo que pas� y tampoco querer hablar.
Sin embargo, a pesar de las versiones distintas rendidas por la v�ctima M.C.E.L., frente a quienes fueron las personas responsables de realizar los tocamientos en su cuerpo y que conllevaron a que se contagiara con una ETS, para la Sala la versi�n mas plausible y a la cual debe d�rsele credibilidad, es la rendida en juicio, corroborada ante la m�dica forense que la valor� en enero 4 de 2019, lo permite colegir que el autor de la conducta punible de la que fue objeto la menor, no es otro distinto al acusado DAGC.
Y es que ante la m�dica ADRIANA JANNETH MENDOZA JIM�NEZ, la menor M.C.E.L. cont� lo que le ocurri�, como qued� debidamente plasmado en la anamnesis, esto es, el relato espont�neo que hizo la paciente, sin tratarse de un resumen o su apreciaci�n personal, sino lo que verbaliz� M.C.E.L. durante la valoraci�n, y a ese respecto la aludida profesional dio cuenta en juicio de manera textual lo plasmado en su dictamen, as�: �[�] la ni�a refiere que cu�ndo fue lo que me pas�, como hace un mes o m�s, y eso fue donde mi bisabuela en las piezas de atr�s. [�] y dice la ni�a, esa persona se llama DARLINTON, es que �l me meti� cosas en la cabeza y yo me dej� llevar, me dijo que me quer�a mucho, [�] y pas� eso, dijo la ni�a [�] pues que �l se sac� el pene y pas� y ya, pues lo sac� para hacer cochinada, [�] y lo introdujo en la vagina, pues adentro no, yo no me dej�.
Yo estaba con mi bisabuela, no con mi abuela, sino con mi bisabuela y nos fuimos para atr�s y pas� eso, es que como esa casa es grande. [�] le pregunto a la ni�a, �y c�mo estaba tu ropa?, la ropa yo me la desaboton� y �l me baj� solamente el pantal�n, est�bamos en la pieza y ah� hab�a una cama, estaba acostada, pero despu�s me par� y ya le dije a mi mamita que nos fu�ramos.
Yo le pregunt�, ��l en d�nde puso el pene? La ni�a me contest�, en mi vagina intent� como a rozarme. Yo le pregunt�, �te moj�? la ni�a me contest�, yo no me di cuenta, [�] �cu�ntas veces pas� eso? la ni�a me contest�, solamente una, esta vez porque yo ya no quise, [�] �qui�n es DARLINTON? y la ni�a me pregunt� (sic), es un primo de mi mam�, la hermana de mi mamita es t�a de �l, o sea [�] ellos dos ser�an primos, �l tiene como 31, �l es menor un a�o que mi mam�. [�] �antes te hab�a molestado?, entonces ella me contest�, No, pues �l manten�a mir�ndome as�, [�] �le hab�a ofrecido algo?, me contest� que no, [�] la amenaz�, entonces me dice no, sino que al comienzo ten�a miedo de contar que de pronto me rega�aron.
Le pregunt� �c�mo se supo?, la ni�a me contest� porque me comenz� a salir un flujo y me llevaron a hacerme ex�menes, hasta que un d�a, el 18 de diciembre, fue ese mismo d�a que me dijeron eso y me dejaron en el hospital porque al otro d�a me ten�an que hacer un examen y me pusieron ese medicamento, [�] �alguien m�s te ha molestado?, y la ni�a me contest�, no [�]� V�ase que la valoraci�n que dicha profesional adscrita al INMLCF le realiz� a la menor lo fue en enero 4 de 2019, es decir, un poco m�s de 15 d�as despu�s de hab�rsele detectado la ETS, y en esa ocasi�n no dud� en sostener que fue DAGC quien realiz� sobre su humanidad los tocamientos de �ndole sexual.
Y lo que all� narr� la v�ctima es absolutamente consistente con lo que sostuvo en juicio, donde explic� que fue precisamente en la vivienda de su bisabuela, en la que resid�a para la �poca el procesado, que tuvo ocurrencia el hecho. Acorde con la v�ctima, para el momento en que tal acontecimiento se present�, en la sala se hallaban su abuela y bisabuela, ya que la madre y hermana de DAGC se encontraban afuera, y ese fue sin duda el instante preciso para que el adulto, con palabras amorosas, embaucara a M.C.E.L. y aprovechara tal situaci�n para que esta lo acompa�ara hasta la parte de atr�s de la vivienda -donde quedaba su habitaci�n- para proceder de la manera en que lo hizo, esto es, a rozar el miembro viril en su vagina.
Ahora bien, no puede desconocerse que los hechos solo se conocieron por cuanto en la menor apareci� un flujo a nivel vaginal, lo que le caus� susto y al enterarse de ello sus progenitores acudieron al servicio de urgencias. Incluso, como se advierte de la historia cl�nica, la primera atenci�n m�dica se le hizo en diciembre 14 de 2018, donde a priori, se le diagnostic� una enfermedad infecci�n parasitaria e infecci�n de v�as urinarias, pero reingres� al servicio de urgencias 4 d�as despu�s, esto es, en diciembre 18, por cuanto el frotis vaginal realizado result� positivo y se determin� que ten�a una ETS.
De lo anterior se puede colegir, que pese a la manifestaci�n f�sica que M.C.E.L. presentaba a nivel vaginal, esto es, el flujo vaginal, ninguna manifestaci�n habr�a expresado frente a la posible causa de mismo, pero luego de conocerse el resultado positivo del frotis vaginal y ante las obvias indagaciones al respecto por parte del personal del hospital que la atendi�, en esa oportunidad, como se evidenci� de lo plasmado en la historia cl�nica, dio a entrever que hab�an sido otros ni�os menores de edad con los que al parecer tuvo el contacto sexual que la contamin�.
Sin embargo, el que ello haya sido as�, es decir, que M.C.E.L. en esa primera ocasi�n hubiese mencionado a otros menores como quienes la contagiaron de una ETS, tal como lo explic� en juicio, se dio por cuanto lo sucedido podr�a generar problemas familiares y adicionalmente DAGC podr�a ir preso, mientras que un ni�o peque�o no. Y ello, como as� lo sostuvo el A-quo pudo darse precisamente por el nivel de atracci�n f�sica que M.C.E.L. sent�a hacia este.
Es cierto, como lo dicen los recurrentes, que en momento alguno se observa que lo que expuesto por M.C.E.L. en el hospital lo haya sido por cuanto fue presionada, al no obrar elemento probatorio alguno al respecto; no obstante, no puede perderse de vista que se trataba de una menor de escasos 10 a�os, que indudablemente ante la ETS que le fue encontrada fue objeto de m�ltiples cuestionamientos, como incluso se percibe de lo plasmado en la Historia Cl�nica, y tal situaci�n en sentir de la Sala, la llev� en principio a tratar de excusar como responsable al adulto, frente al cual sab�a que pod�a ir a la c�rcel, para atribu�rselo a otros ni�os -a sus primos H.C. y J.C.L.-, quienes por su edad podr�an estar exentos de una medida de tal envergadura.
Adem�s, la falta de participaci�n de esos menores se verific� incluso ante el mismo hospital, como se consign� en la historia cl�nica, en tanto en diciembre 18 arrib� all� la madre de J.M., quien refiri� que su hijo estaba asintom�tico, sin caracter�stica alguna de Blenorragia -nombre con el que tambi�n se conoce la gonorrea-., lo que incluso reiter� su madre MARTHA LUC�A TORO, en la entrevista que fuera objeto de estipulaci�n probatoria.
Ahora, aunque cuatro meses despu�s, concretamente en mayo 9 de 2019, cuando fue citada la menor para la valoraci�n con psic�logo forense, se neg� a hablar, y reiter� que no se acordaba de lo acontecido, al punto de sostenerle al profesional que �yo quiero que no me hablen m�s de eso, quiero seguir mi vida�; sin embargo, esta manifestaci�n entenderse en su contexto, pues no puede perderse de vista que a su corta edad ya hab�a sido cuestionada en m�ltiples ocasiones acerca de lo sucedido, y con esa negativa lo que pretend�a la v�ctima era poner una barrera entre ella y quienes la indagaban continuamente por lo acontecido, toda vez que tanto a sus padres como a la m�dica forense que la valor�, ya hab�a expuesto lo que le pas� y se�alado qui�n fue el responsable del hecho.
Para la Sala, si bien del relato que la menor M.C.E.L. realiz� en juicio, a priori, emergen contradicciones de sus dichos expuestos ante los m�dicos del hospital de Cartago en donde inicialmente recibi� atenci�n; se tiene que la versi�n rendida en juicio -a la postre corroborada con la declaraci�n rendida por la m�dica forense del INMCLF-, de forma expl�cita y un�voca se�al� a DAGC como el responsable de la ilicitud, sin que lo aludido previamente afecte su credibilidad, pues el cambio de versi�n fue razonablemente explicado por ella, justificaciones que se advierten v�lidas y veros�miles y por lo mismo no puede predicarse de manera alguna mendacidad en la sindicaci�n que a este le efectu� como el autor del hecho.
Ahora, aunque la defensa arrim� a juicio como prueba, tambi�n estipulada, documento suscrito por JANETH FRANCO RIVERA, profesional forense del INMLC, donde se da cuenta que para marzo 16 de 2019, cuando se le hizo examen de laboratorio al acusado DAGC para detectar gonorrea, arroj� resultados negativos, por lo cual se concluy� que para esa fecha no presentada ETS, ello carece de la contundencia suficiente para extra�ar su compromiso en el punible atribuible, y mucho menos para sembrar una duda razonable.
Y es que como bien lo analiz� el A-quo, acorde con lo que en juicio narr� la m�dica forense ADRIANA JANNETH, la �nica manera de adquirir la �gonorrea� lo es mediante contacto sexual, no existe forma diferente al tratarse de un germen bacteriano, y por lo mismo cuando es atacada con antibi�ticos, como lo ser�a el �benzetacil�, los rastros de tal bacteria desaparecen del organismo, esto es, no deja huellas, como lo sostuvo la profesional, y por ende no se puede determinar si para finales de noviembre o principios de noviembre de 2018, el se�or DAGC carec�a de tal infecci�n. Por el contrario, de lo referido por la v�ctima, a lo que la Sala le da plena credibilidad, aunado a que al menos a uno de los menores inicialmente involucrado, carec�a de ETS, ello refuerza la tesis que el ac� procesado fue el autor del contagi� y si ello se dio, lo fue a no dudarlo por cuanto sostuvo un contacto sexual directo con la v�ctima.
Ahora bien, la defensa aport� como pruebas a juicio, por la v�a de la estipulaci�n probatoria, las entrevistas que ante investigadora de la Defensor�a rindieron las se�oras GLORIA ARACELLY CALLE RAM�REZ, MARTHA LUC�A TORO ARISTIZABAL y SILVANA RAM�REZ MAFLA, sin que para la Sala nada de lo dicho por las mismas all�, que a la postre fue lo consensuado, tenga la virtualidad suficiente para desligar de los hechos al ac� procesado, ni sembrar duda probatoria alguna.
Al respecto, la se�ora GLORIA CALLE dio cuenta que frente a los dos primos, quienes seg�n la ni�a hab�an sido los que la contagiaron; al menor de 12 a�os a quien examinaron estaba sano, ya que al otro de 9 a�os no lo revisaron, y a la vez sostuvo, como as� debe entenderse, que la madre de M.C.E.L. tuvo un sue�o donde DAGC hab�a sido quien cometi� el hecho y al preguntarle a la menor sobre ello dijo que si porque estaba enamorada de �l; adem�s, al medio hermano de la madre de esta quien viv�a con ella nunca le hicieron ex�menes, pese a ser vicioso y luego salieron con el cuento que otro menor J. hab�a sido, pero tambi�n sali� limpio, a la vez que indic� que entre el padre de M.C.E.L. y DAGC ha habido problemas y que a la peque�a la han mantenido descuidada, incluso es enviada donde el abuelo, quien vive solo, hace fiestas y toma licor con la ni�a en la casa.
A su turno MARTHA LUC�A TORO, vecina del sector, reiter� que LEIDY, la madre de M.C.E.L. dijo que J.C. o J.M., sobrinos de la mam� de la ni�a, hab�an sido los que contagiaron a su hija, pero solo le hicieron el examen al mayor, y pasado un mes de estar DAGC en la c�rcel, LEIDY llam� a su hijo J.S. por cuanto la peque�a dec�a que �l hab�a sido quien le peg� la enfermedad, lo que tambi�n le cont� a ella, pero que no le fuera a decir a nadie de su familia, sin embargo al llevar a su hijo a la Cruz Roja, el resultado fue negativo.
Finalmente, SILVANA RAM�REZ MAFLA indic� que DAGC le manifest� acerca del problema, se reunieron con su familia y que M.C.E.L. empez� a decir que la mam� le hab�a preguntado si DARLINTON hab�a sido, porque lo hab�a so�ado, y esta dijo que s�, aunque d�as despu�s result� diciendo que hab�an sido dos ni�os de la cuadra y luego un primito de ella, para posteriormente decir que la menor estaba enamorada de DAGC y que se lo relat� a la mam�.
Adem�s sostuvo que el pap� de M.C.E.L. le dijo a un primo de DAGC que si �l se echaba la culpa al otro d�a lo sacaba libre; que la mam� de M.C.E.L. no le pone cuidado a sus hijos, se la pasan en la calle, que hacen org�as en la casa delante de la menor; que el abuelo de M.C.E.L. siempre sal�a con enfermedades ven�reas, aunado a que a la menor la dejaban ir donde este que vive solo, sin que nada hayan dicho de �l, o del medio hermano de la mam� de M.C.E.L., quien ya no vive con ellos, de donde fue sacado sin saber el motivo.
Aunque la defensa manifest� que el juez no valor� dichos testimonios, se tiene que lo expresado en esas entrevistas, no son m�s que prueba de referencia inadmisible, en tanto las tres personas, especialmente SILVANA, solo hacen alusi�n a comentarios que han recibido, nada m�s, sin soporte probatorio alguno, m�xime que muchos de los temas que all� aducen no fueron objeto de la acusaci�n ni ventilados en juicio.
Y en torno a lo referido respecto de los ni�os a quienes la menor endilg� en principio la comisi�n del hecho, la Sala ya advirti� cu�l fue la raz�n que la motiv� a ello, sin que el hecho de que la madre de M.C.E.L. haya sido o no descuidada con ella pueda tener relevancia jur�dico penal para desvirtuar la sindicaci�n que endilg� a DAGC, ya que, se itera, con la informaci�n que entreg� M.C.E.L. en juicio, corroborada por la m�dica forense, permite a la Sala, como igualmente lo fue para el A-quo, considerar que fue �l quien cometi� el abuso sexual contra la menor En ese orden y como quiera que para la Corporaci�n la decisi�n proferida por el despacho de primer nivel se encuentra ajustada a derecho, se proceder� a su confirmaci�n. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley CONFIRMA el fallo de condena proferido por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.) en diciembre 3 de 2020 en contra de DAGC, como autor material responsable del punible de ACTOS SEXUALES CON MENOR DE CATORCE A�OS AGRAVADO, al que se contrae los art�culos 209 y 211 numeral 3� del C�digo Penal, donde figura afectada en su integridad, libertad y dignidad sexuales la menor M.C.E.L. La presente sentencia se notificar� en estrados y contra ella solo procede el recurso extraordinario de casaci�n, que deber� ser interpuesto dentro de los t�rminos de ley.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YAREZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento De conformidad con lo reglado en el art�culo 13 Numeral 1� de la Ley 1719 de 2014, se omitir� en la presente decisi�n, el nombre de la menor afectada respecto a quien se utilizar�n sus iniciales, y en el caso de sus familiares, se usar� solo su nombre, para una mejor comprensi�n de la decisi�n, y con miras a garantizarles su derecho a la intimidad y privacidad. CSJ SP, 07 feb. 2018, rad. 43651, reiterado en CSJ SP, 17 jul. 2019, rad. 49509. Ello sin que pueda descartarse la posibilidad de que la parte que presenta al testigo se vea compelida a impugnar su credibilidad. [lo] cual puede suceder, por ejemplo, si durante el interrogatorio el fiscal o el defensor se percatan de que han sido enga�ados por el testigo. La disponibilidad del testigo no puede asociarse �nicamente a su presencia f�sica en el juicio oral.
As�, por ejemplo, no puede hablarse de un testigo disponible para el contrainterrogatorio cuando, a pesar de estar presente en el juicio oral, se niega a contestar las preguntas, incluso frente a las amonestaciones que le haga el juez. Sentencia citada Rad. 44950 No puede ser por iniciativa del juez. Esta facultad oficiosa le est� vedada en la sistem�tica procesal regulada en la Ley 906 de 2004. La rendida por fuera del juicio oral y la que el testigo entrega en ese escenario. Cfr. CSJ SP859-2025, 2 abr. 2025.
Rad. 62221. CSJ SP, 13 mar. 2019, rad. 47140; CSJ SP, 9 sep. 2020, rad. 52268 y CSJ SP, 29 ene. 2025, rad. 58179, reiterado en CSJ SP754-2025, 19 mar. 2025, rad. 61272. Ver tercera sesi�n de juicio de noviembre 9 de 2020, a partir de minuto 18:52. Ver tercera sesi�n de juicio de noviembre 9 de 2020, a partir de minuto 54:01. Cfr. CSJ SP086-2023, 15 mar. 2023.
Rad. 53097, entre muchas otras. Cfr. SP3332-2016 del 16 de marzo de 2016. Radicado 43866, reiterada en CSJ AP126-2024, 7 feb. 2024. Rad. 61317. ACTOS SEXUALES CON MENOR DE 14 A�OS RADICACI�N: 660016000035 2018 04016 01 PROCESADO: DAGC CONFIRMA SENTENCIA S. N�024 P�gina PAGE 19 de NUMPAGES 19 ��� � � � � � � � BCDEH^��������p�`S`�H:hl�h�5�@���CJ aJ h�&�5�@���CJ aJ hK�6�@���CJEH��]� hK�hK�6�@���CJEH��]�&hK�hK�5�@���CJEH��]�mH sH hK�6�@���CJEH��]�mH sH &hK�hK�6�@���CJEH��]�mH sH heiBhK�@���EH��h f�hK�6�CJ]�$h�l�hK�5�B*CJnH $phtH $ hK�5�B*CJnH $phtH $hK�5�CJ aJ %h: ZhK�@���B*CJnH ph�tH ��� � � � � � DEFGH^m����������������� $d�a$gdFav $d�a$gd�g� $d�a$gd_a�d�gdK�d�gdK� ��d�]��gdK�2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gdK�^_lm�������� !���������x��k^UOICUIU= h�Vo@��� hU" @��� h�@��� hJ/$@���h� �h�@���hi�h�M"@���CJaJhi�h�@���CJaJ hPs;h�O�5�@���CJ\�aJ hPs;h�5�@���CJ\�aJh\$h�@���h_a�@���CJ OJQJaJ h\$h�@���CJ OJQJaJ,h\$h�:�@���B*CJ OJQJaJ phhl�h�@���CJ aJ hl�h�5�@���CJ aJ jh z�UmHnHu����EFGcw�������������������� $Ifgd�|@ $IfgdFav $d�a$gd�&�d�gdFav $d�a$gdFav$ ��d�a$gdFav!&'29>BCDEGI_bvw������������������̿�������uk^WuMhX. @���^JaJ h� �h�h� �h�|@@���^JaJhK�@���^JaJh� �h�@���aJh� �h�&�@���CJaJ h�&�h�&�@���CJaJmH sH h�@���CJaJh�@���CJaJh� �h�@���CJaJh� �h�@���CJaJhi�h�@���CJaJh� �h�@��� h�d�@��� h�s�@��� h�@��� h�V"@��� h��@��������}t $Ifgd�Vo $IfgdFavxkd$$If�F���0�"��0��������"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�|q�����"#$,-23; 0J CJaJh &�h�_10J 5�CJh�M�0J 5�CJh &�h�0>0J 5�CJh�G�0J 5�CJh &�h�|q0J 5�CJhK�0J CJaJh &�h:Q�0J 5�CJh &�h�Vo0J 5�CJhPT�0J 5�CJh &�h�|q0J 5�#���������������S������������������th�h_hSI>Ih &�h�|q0J aJh &�h�|q0J 5�h &�h�|q0J 5�CJh�M�0J 5�CJh &�h:Q�0J 5�CJh &�h�_10J 5�CJh &�h:Q�0J CJaJh &�h�|@0J CJaJh &�h��0J 5�CJh��h�|@0J 5�CJaJh &�h�|@0J 5�CJh &�h�Vo0J 5�CJ#h &�hQ�0J 5�CJOJQJaJ#h &�h�Vo0J 5�CJOJQJaJ h�G�0J 5�CJOJQJaJ�����*+,12WX������������������waKw8w%h��0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�Js0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�hQ�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�Z�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�0'0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h'�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�490J 5�CJaJmH $nH sH $tH h &�h:Q�0J 5�CJh��0J 5�CJh�G�0J 5�CJh &�h�|q0J 5�CJh�490J 5�CJ�������� ,014 0J 5�CJh�M�0J 5�CJh�G�0J 5�CJh &�h�|@0J 5�CJh &�h�|q0J 5�CJh &�h��0J 5�CJ+h &�h'�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�Z�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�490J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�G�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�'o0J 5�CJaJmH $nH sH $tH ���������� %'(.3@DFXdej�������������u�lV@+h &�hdu0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�hVKX0J 5�CJaJmH $nH sH $tH hvC0J 5�CJh &�h��0J 5�CJh &�h�*J0J 5�CJh &�h�}0J 5�CJh &�hdu0J 5�CJh &�h'�0J 5�CJh &�hj{�0J 5�CJh &�h�Z�0J 5�CJh� +0J 5�CJh &�h�|q0J 5�CJh�M�0J 5�CJh &�h�0'0J 5�CJh &�h�|@0J 5�CJjk~�����������������p^�H2+h &�h� 0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�|@0J 5�CJaJmH $nH sH $tH "hvC0J CJaJmH $nH sH $tH "hK�0J CJaJmH $nH sH $tH (h &�h�*J0J CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�*J0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�490J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�hdu0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hvC0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�hLb�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH ������ & � � � ��꾫��lV@�*�+h &�h��0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�Z�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�Js0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hvC0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�hQ�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�*J0J 5�CJaJmH $nH sH $tH $hvC0J 5�CJ\�mH $nH sH $tH *h &�h�Z�0J 5�CJ\�mH $nH sH $tH *h &�h��0J 5�CJ\�mH $nH sH $tH *h &�h�*J0J 5�CJ\�mH $nH sH $tH � � � � � � & ' *.: G \ ] ^ } ~ �տթ���k�X�B�X.'h &�h�0J 5�aJmH $nH sH $tH +h &�h�Js0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�490J 5�CJaJmH $nH sH $tH (h &�h06�0J CJaJmH $nH sH $tH +h &�hQ�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hvC0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h� 0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h06�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +h &�h�*J0J 5�CJaJmH $nH sH $tH (h &�h�*J0J CJaJmH $nH sH $tH ~ � � � � � � � � � � � � � � J ���ԾԨ�|�fP=P=P%hSo~0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h� +0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h�Js0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h� �0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �hj{�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h b}0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �hU\{0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH h &�h�0J aJh &�h�0J 5�J Y x � � � � � � � � � ! $ ( / 0 = > l w �����֪���s`M:M`M`M`%h��0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h(>�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hSo~0J 5�CJaJmH $nH sH $tH "hSo~0J CJaJmH $nH sH $tH "hK�0J CJaJmH $nH sH $tH %hF5d0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h* O0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h��0J 5�CJaJmH $nH sH $tH +hw �h� +0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hPT�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH � � ""#"�$�$�&�&&)')�)�)�)�)�)�)L*M*N*�,�,�0�0�����������������������dgd�sJdgd�9�dgd�t�dgd+dgd�dgd~B-dgdvCw � � � � � � � � � � � �ϸ��l�YGY4Y%ht 0J 5�CJaJmH $nH sH $tH "hK�0J CJaJmH $nH sH $tH %h�9�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %hF5d0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h��0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h�~�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH %h(>�0J 5�CJaJmH $nH sH $tH -h(>�0J 5�CJOJQJaJmH $nH sH $tH 3hw �hP e0J 5�CJOJQJaJmH $nH sH $tH +hw �hP e0J 5�CJaJmH $nH sH $tH � !! !"!#!7!S!�!�!�!�! 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