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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. SISTEMA PENAL ACUSATOIO / AUDIENCIA DE JUICIO ORAL / SUSTITUCI�N DE LA PR�CTICA DE LA PRUEBA TESTIMONIAL / CONFIRMA �el testigo no fue enunciado y solicitado en la audiencia preparatoria como testigo perito, por lo cual no resulta posible acudir simplemente a su sustituci�n por no disponibilidad, m�xime cuando en la fundamentaci�n de quien se enunci� como su �remplazo�, es decir; el se�or Edilson de Jes�s Zapata Hern�ndez, no se indic� en ning�n momento que �l hubiese participado a la par o de alguna otra manera en las diligencias que desarroll� el se�or Arbey de Jes�s Gil, ni tuvo contacto alguno con los hechos. es claro que la declaraci�n que se pretend�a que brindara el se�or Arbey de Jes�s Gil estaba relacionada de manera directa con su percepci�n personal de los hechos, es decir, el conocimiento que obtuvo a trav�s de sus sentidos, motivo por el cual no hay lugar a determinar simplemente su sustituci�n directa por otro funcionario de la misma entidad que no cuenta con la condici�n de testigo directo de los hechos, ni particip� en actividades relacionadas con la investigaci�n. REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, doce (12) de mayo de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N N� 468 SEGUNDA INSTANCIA Acusado: LEGSC�dula de ciudadan�a:4.593.035 expedida en Sup�a (Caldas)Delito:Homicidio culposo agravadoV�ctima:Uriel Hernando Echeverry CardonaProcedencia:Juzgado Promiscuo del Circuito de Ap�a (Rda.) en traslado temporal a La Virginia (Rda.) Asunto:Decide la apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a contra el auto proferido en febrero 11 de 2025, por medio del cual se neg� la pr�ctica de un testimonio en el juicio oral.
SE CONFIRMA. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- De lo plasmado por la Fiscal�a en el escrito acusatorio se tiene que el d�a 3 de enero de 2013, en la intersecci�n vial de la calle 14 con carrera 9 del barrio Obrero del municipio de La Virginia (Rda.), se present� una colisi�n entre la motocicleta identificada con placas SPK71B, conducida por Uriel Hernando Echeverry Cardona y la camioneta de placas PFF116 tripulada por LEGS.
El 20 de enero de 2013 el se�or Echeverry Cardona falleci� en el Hospital San Jorge de Pereira (Rda.) como consecuencia de las heridas sufridas en el aludido accidente. Derivado de las labores investigativas adelantadas por la Fiscal�a General de la Naci�n, se determin� que la licencia de conducci�n del se�or LEGS, identificada con el n�mero 25214000-8160181-8, se encontraba vencida desde el 5 de agosto de 2012. 1.2.- Por lo anterior, el 1 de febrero de 2022 ante el Juzgado Promiscuo Municipal con Funci�n de Control de Garant�as de La Virginia (Rda.), se llev� a cabo audiencia de formulaci�n de imputaci�n, en la que se comunicaron cargos al se�or LEGS como autor del delito de Homicidio culposo, consagrado en el art�culo 109 inciso 2 C.P., con la circunstancia de agravaci�n contenida en el numeral 3 del art�culo 110 �dem.
Dichos cargos no fueron aceptados. 1.3.- El 7 de febrero de 2022, la Fiscal�a General de la Naci�n a trav�s de su delegado Uno Seccional de Vida de Pereira, present� el correspondiente escrito de acusaci�n en el cual se reiteraron los cargos comunicados en la imputaci�n -art�culo 109 inciso 2 y 110 # 3 C.P.-. Inicialmente, el conocimiento del asunto fue asignado al Juzgado Promiscuo del Circuito de La Virginia (Rda.), pero ante el impedimento planteado por la titular del despacho el desarrollo de la etapa de juzgamiento pas� al Juzgado Promiscuo del Circuito de Ap�a (Rda.), autoridad que procedi� a tramitar la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (abril 29 de 2022), en la que el abogado defensor solicit� preclusi�n con fundamento en el par�grafo del art�culo 332 C.P.P. Dicha solicitud fue negada por la Juez y confirmada en segunda instancia por esta corporaci�n. 1.4.- El 16 de junio de 2023 se llev� a cabo la audiencia de formulaci�n de acusaci�n; el 8 de agosto de dicha anualidad la audiencia preparatoria; el juicio oral se tramit� en sesiones del 13 y 14 de agosto de 2024 y 11 de febrero de 2025, fecha est� ultima en la cual la delegada del ente acusador pretendi� presentar como testigo al agente de tr�nsito Edilson de Jes�s Zapata Hern�ndez- quien no fue solicitado ni decretado en la preparatoria-, para lo cual precis� que la Secretar�a de Tr�nsito y Transporte de La Virginia lo design� para que interviniera como testigo sustituto del agente de tr�nsito Arbey Gil Vanegas, respecto de quien se elev� solicitud probatoria en audiencia preparatoria, pero para la fecha del juicio ya no se encontraba vinculado a la entidad y no fue posible determinar su ubicaci�n. Para fundamentar su solicitud cit� la decisi�n proferida el 17 de septiembre de 2008 en radicaci�n 30214 por la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia. 1.5.- El defensor se opuso a la solicitud de la Fiscal�a y para ello indic� que, una vez revisado el contenido de lo acontecido en la audiencia preparatoria no avizor� que el testimonio del se�or Edilson de Jes�s Zapata hubiese sido objeto de solicitud probatoria, por ende, aquel no fue decretado como prueba a practicar en el juicio, por lo que ante la indisponibilidad del testigo Arbey Gil Vanegas se debi� haber acudido a la prueba de referencia. 1.6.- La a-quo acot� que la solicitud probatoria de la Fiscal�a en el marco de la audiencia preparatoria se limit� al testimonio de Arbey de Jes�s Gil Vanegas como el funcionario de tr�nsito que atendi� el reporte del siniestro y con quien se pretend�a la introducci�n del informe policial de accidente de tr�nsito y el correspondiente plano topogr�fico; empero no se solicit� en el marco de un testigo experto ni perito, por lo cual, como acertadamente lo acot� la defensa debi� acudirse a la instituci�n de la prueba de referencia ante la indisponibilidad del testigo.
Por otro lado, precis� que en la decisi�n que cit� la delegada de la Fiscal�a para sustentar su solicitud precisamente hace referencia a la posibilidad de sustituci�n de testigo �nicamente en el marco del experto o perito, situaci�n que no operaba en el caso concreto. 2.- Debate La representante del ente acusador se mostr� inconforme con la decisi�n; por tal motivo interpuso recurso de reposici�n y en subsidio el de apelaci�n. 2.1.- La fiscal -recurrente � La argumentaci�n para sustentar el disenso se expuso as�: Resalt� que el asunto presentado frente al testigo se enmarcaba en un contexto de excepcionalidad.
Para ello, hizo hincapi� en la falta de disponibilidad del se�or Arbey de Jes�s Gil Vanegas y a su vez, en la idoneidad del testigo Edilson de Jes�s Zapata Hern�ndez para sustituir su testimonio. Su intervenci�n se limit� a la lectura de los siguientes apartados de la decisi�n emitida por la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia el 17 de septiembre de 2008 en radicaci�n 30214: �Estima la Sala, bajo estos mismos presupuestos argumentales, que en casos excepcionales, referidos a la imposibilidad absoluta de que el perito pueda rendir su versi�n en audiencia p�blica �ha fallecido, se ignora su paradero, no cuenta ya con facultades mentales para el efecto, solo por v�a enunciativa en el �nimo de citar ejemplos pertinentes-, y a la p�rdida o desnaturalizaci�n del objeto sobre el cual debe realizarse el examen o experticia, es posible que acuda a rendir el peritaje una persona diferente de aquella que elabor� el examen y present� el informe.
Al efecto, debe destacarse que en el com�n de los casos la ley habilita mecanismos para que a�n en la lejan�a o bajo padecimientos de salud que le impidan desplazarse, el perito pueda rendir su versi�n oral, conforme lo establecido por el art�culo 419 del C.P.P., arriba transcrito. (�) Sin embargo, si ninguna de estas dos opciones se hace factible �no se halla disponible el perito para rendir su dictamen y no es posible efectuar otro examen al objeto o fen�meno-, estima la Corte que por el camino de la excepcionalidad, dentro de un criterio de razonabilidad y ponderaci�n que tenga en cuenta los derechos de las partes �recu�rdese, dentro del presupuesto adversarial y de igualdad de armas, tanto la fiscal�a como la defensa pueden, y deben, presentar este tipo de pruebas para favorecer su teor�a del caso- y la esencia misma del proceso penal, representada por la norma rectora consagrada en el art�culo 10 de la Ley 906 de 2004 (�La actuaci�n procesal se desarrollar� teniendo en cuenta el respeto a los derechos fundamentales de las personas que intervienen en ella y la necesidad de lograr la eficacia del ejercicio de la justicia. En ella los funcionarios judiciales har�n prevalecer el derecho sustancial�), debe aceptarse que ese informe, entendido como base de la atestaci�n pericial, sirva de soporte al dictamen que rinda un experto distinto a aquel que lo elabor�.
Por lo dem�s, esta facultad excepcional otorgada a las partes no afecta profundamente los principios de inmediaci�n, contradicci�n y oralidad, tan caros a la sistem�tica acusatoria, dado que el experto acude a la audiencia p�blica, ante el juez, a exponer su particular visi�n, acorde con sus conocimientos, de lo que el examen del anterior experto arroja, pudiendo interrog�rsele y contrainterrog�rsele al respecto.
(�) Al tanto de ello, entonces, el funcionario judicial encargado de verificar su justeza y alcances, debe necesariamente, dentro de los postulados de la sana cr�tica que signan su labor de evaluaci�n probatoria, tomar en consideraci�n tales factores y as� explicarlo en el fallo, en complemento de los criterios de ponderaci�n establecidos en el art�culo 420 de la Ley 906 de 2004, que as� reza: �Apreciaci�n de la prueba pericial.
Para apreciar la prueba pericial, en el juicio oral y p�blico, se tendr� en cuenta la idoneidad t�cnico cient�fica y moral del perito, la claridad y exactitud de sus respuestas, su comportamiento al responder, el grado de aceptaci�n de los principios cient�ficos, t�cnicos o art�sticos en que se apoya el perito, los instrumentos utilizados y la consistencia del conjunto de respuestas.� (�) La discusi�n, frente a esta posibilidad excepcional (desde luego, la condici�n de excepcionalidad corresponde evaluarla al juez de conocimiento de cara a lo que sobre el particular exponga y demuestre la parte interesada, concretamente, respecto de la doble imposibilidad de concurrencia del experto y de realizar un nuevo examen al objeto o la persona), no se presenta en el terreno de la legitimidad, legalidad o validez de la prueba, ni tampoco dentro de los linderos de la prueba de referencia admisible �en tanto, el perito que acude a la audiencia de juicio oral en reemplazo del experto imposibilitado de concurrir, no opera como simple avalista de lo dicho por este, o reproductor de su particular auscultaci�n, sino que realiza un verdadero examen de lo verificado (�)�.
Culmin� su intervenci�n con la acotaci�n de que el juicio no puede quedarse sin la declaraci�n que se solicita y sin la introducci�n de los elementos que se pretenden hacer valer como prueba. 2.2.- Defensa -como no recurrente� Solicit� confirmar la decisi�n proferida y para ello: Reafirm� que en el acta de la audiencia preparatoria no registraba el se�or Arbey de Jes�s Gil Vanegas dentro de las solicitudes probatorias referidas a peritos, por lo cual lo que debi� sustentarse por parte del ente acusador era la posibilidad de presentaci�n de una prueba de referencia previendo la no disponibilidad de dicho testigo y con el cumplimiento de los presupuestos que tal instituto exige. 2.3.- Al haberse sustentado de manera paralela y adecuada los recursos de reposici�n y apelaci�n y ante la negativa de reponer la determinaci�n, la juez concedi� la alzada en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros ante esta Corporaci�n con el fin de proveer al respecto. 3.- Para resolver, SE considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004 -modificado este �ltimo por el art�culo 90 de la Ley 1395 de 2010-, al haberse interpuesto oportunamente recurso de apelaci�n contra la negativa de permitir la pr�ctica de un testimonio por parte de la Fiscal�a en el escenario del juicio oral. 3.2.- Problema jur�dico a resolver El asunto que ocupa la atenci�n de la Sala se reduce esencialmente a establecer el grado de acierto de la decisi�n proferida en primera instancia, relativa a negar la sustituci�n de la pr�ctica de la prueba testimonial de Arbey de Jes�s Gil Vanegas por la de Edilson de Jes�s Zapata Hern�ndez debido a la indisponibilidad del primero de estos. 3.3.- Soluci�n a la controversia De acuerdo con el tema expuesto, la Sala encuentra que el asunto a examinar en esta ocasi�n se enmarca de manera precisa en el contexto de la audiencia de juicio oral, puntualmente en el escenario de la pr�ctica de una prueba testimonial y en determinar si, trat�ndose de un testimonio que no tiene car�cter pericial, es posible sustituir de manera directa a la persona que va a declarar sin recurrir a la instituci�n de la prueba de referencia. Sea lo primero precisar que en el sistema judicial colombiano existen diferentes tipos de testigos, cuya variaci�n se presenta en raz�n del rol o naturaleza del testimonio que brindan, entre ellos, es posible se�alar al testigo presencial, el t�cnico y el perito.
El testigo presencial o com�n se enmarca como la persona que ha presenciado de manera directa los hechos materia de investigaci�n. Por ello, cuenta con la capacidad de brindar una versi�n de la forma en la que ocurrieron estos, acorde con lo que observ�, escuch� o experiment� desde su esfera personal y sin requerir que su declaraci�n se materialice desde un �mbito de conocimientos y apreciaciones t�cnicas o cient�ficas.
Derivado de lo anterior, el art�culo 402 del C�digo de Procedimiento Penal plantea la limitaci�n del testimonio al conocimiento personal as�: �El testigo �nicamente podr� declarar sobre aspectos que en forma directa y personal hubiese tenido la ocasi�n de observar o percibir. En caso de mediar controversia sobre el fundamento del conocimiento personal podr� objetarse la declaraci�n mediante el procedimiento de impugnaci�n de la credibilidad del testigo.� Por su parte, el testigo t�cnico se refiere a quien tambi�n presenci� de manera directa los hechos que dieron origen a la investigaci�n, empero cuenta con unos conocimientos especializados en alg�n arte, t�cnica o ciencia que permiten que su declaraci�n represente una mezcla de sus apreciaciones directas y su experiencia t�cnica, lo cual constituye una declaraci�n m�s estructurada.
Respecto de dicha figura la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia ha precisado que: �A) Aunque el concepto de testigo t�cnico no aparece consagrado ni regulado expresamente en la Ley 906 de 2004, ninguna dificultad ofrece su aplicaci�n a los procesos seguidos bajo el procedimiento all� establecido, en raz�n de la remisi�n al C�digo de Procedimiento Civil, posible en virtud del principio de integraci�n establecido en el art�culo 25 de esa codificaci�n. B) El testigo t�cnico es, de todas maneras y a pesar de su cualificaci�n especial, un testigo, de modo que debe haber percibido de manera personal los hechos objeto de controversia u otros relacionados directa o indirectamente con aqu�llos, pues sobre eso debe ocuparse su declaraci�n. C) No obstante, el testigo experto se diferencia del com�n en cuanto, aunque ambos declaran sobre los hechos aprehendidos por los propios sentidos, el primero cuenta con cierta experticia en una determinada ciencia, t�cnica o arte de la que el segundo carece.
Esa distinci�n f�ctica entre uno y otro permite dispensarles un tratamiento jur�dico diferenciado, de modo que mientras al testigo com�n le est� vedado exponer apreciaciones o impresiones personales en el curso de su deposici�n, al testigo experto le est� permitido, siempre que aqu�llas, formadas como consecuencia de sus condiciones profesionales o acad�micas, se relacionen con los hechos objeto del testimonio y contribuyan a mejorar su ilustraci�n. (Negrita del Despacho) Por �ltimo, el testigo perito constituye una persona que tiene la condici�n de experto en alg�n campo t�cnico, art�stico, cient�fico o especializado y que no necesariamente debe haber apreciado los hechos directamente, empero por su conocimiento expone su opini�n profesional frente a estos para brindar claridad.
A su vez, el art�culo 405 C.P.P consagra la procedencia de la prueba pericial cuando sea necesario efectuar valoraciones que requieran conocimientos cient�ficos, t�cnicos, art�sticos o especializados. En ese �ltimo escenario de naturaleza pericial, la norma en cita contempla, aunque de manera limitada, la imposibilidad de comparecencia f�sica de un testigo al juicio oral.
A ra�z de esto, la Sala de Casaci�n Penal a trav�s de su jurisprudencia ampli� los escenarios all� descritos al estudio y determinaci�n del proceder en los casos de imposibilidad absoluta de comparecencia, como en el evento del fallecimiento del perito o cuando no resultare posible ubicarlo. Desde la decisi�n proferida el 17 de septiembre de 2008 en radicaci�n 30214 la Corte ha establecido una s�lida l�nea en el sentido de que, ante tales circunstancias se puede optar por la pr�ctica de un nuevo dictamen a cargo de otro profesional o por la introducci�n del dictamen existente a trav�s de otro experto.
Frente a este �ltimo contexto se precis�: Estima la Sala, bajo estos mismos presupuestos argumentales, que en casos excepcionales, referidos a la imposibilidad absoluta de que el perito pueda rendir su versi�n en audiencia p�blica �ha fallecido, se ignora su paradero, no cuenta ya con facultades mentales para el efecto, solo por v�a enunciativa en el �nimo de citar ejemplos pertinentes-, y a la p�rdida o desnaturalizaci�n del objeto sobre el cual debe realizarse el examen o experticia, es posible que acuda a rendir el peritaje una persona diferente de aquella que elabor� el examen y present� el informe.
(�) Lo fundamental, advierte la Sala, es que el informe o informes contengan elementos suficientes -particularmente, en el campo descriptivo, acerca de lo observado por quien examin� el objeto o fen�meno a evaluar-, que permitan al experto citado a la audiencia contar con bases s�lidas a fin de explicar adecuadamente qu� fue lo verificado, cu�les los m�todos y t�cnicas utilizadas, los resultados arrojados por la experticia y las conclusiones que de ello se pueden extractar.
Desde luego, entre m�s limitados sean los elementos puestos en el informe a disposici�n del perito, mayores ser�n las dificultades que su labor entra�a y, consecuencialmente, mucho menor el alcance probatorio de sus conclusiones. De la misma manera, si se trata de expertos vinculados a la misma entidad y de dict�menes que obedecen a procedimientos estandarizados �d�gase, para citar apenas un ejemplo, las pruebas realizadas para la detecci�n de alcaloides y su naturaleza espec�fica-, ser� mucho m�s elemental la tarea y mayor el grado de aceptaci�n de lo dicho por el nuevo perito.� (Negrita fuera del texto original) Ahora bien, para la eventualidad de indisponibidad absoluta de testigo que no se catalogue como perito, la normatividad procedimental penal tiene consagrado el instituto de la prueba de referencia, la cual est� desarrollada en el art�culo 438 y condiciona su admisibilidad a situaciones bastante espec�ficas, tales como la p�rdida de memoria del testigo, el padecimiento de una grave enfermedad que le impida materializar la declaraci�n, su fallecimiento, secuestro, desaparici�n forzada o evento similar, entre otros.
El anterior instituto debe ser solicitado en el escenario de la audiencia preparatoria y, de manera excepcional, puede tener lugar en el juicio oral si sobreviene el evento que fundamenta su solicitud, es decir; a modo de ejemplo, si posterior a la audiencia preparatoria acontece el fallecimiento del testigo o se agotan todas las herramientas y medios para garantizar su presencia en el juicio, empero no result� posible ubicarle, situaci�n esta �ltima que fue la referida por la Fiscal�a en el caso concreto para solicitar la sustituci�n del testigo.
Los escenarios descritos en precedencia, evidencian que la norma consagra de manera clara, precisa y concreta el camino a seguir ante la indisponibilidad de un testigo que no se enmarca dentro de un contexto probatorio de experto o pericial, el cual no es otro que el de la fundamentaci�n de una solicitud de prueba de referencia, la cual se ech� de menos en el asunto sub examine, pues m�rese que de manera alguna se conocen cu�les fueron esos medios o herramientas de los cuales se vali� la Fiscal�a para intentar ubicar al se�or Arbey de Jes�s Gil Vanegas, simplemente el ente acusador se limit� a expresar que aquel ya no estaba vinculado profesionalmente a la oficina de tr�nsito y movilidad del municipio de La Virginia (Rda.) y que no fue posible establecer su paradero.
Como acertadamente lo recalc� la a-quo y el se�or defensor, el testigo no fue enunciado y solicitado en la audiencia preparatoria como testigo perito, por lo cual no resulta posible acudir simplemente a su sustituci�n por no disponibilidad, m�xime cuando en la fundamentaci�n de quien se enunci� como su �remplazo�, es decir; el se�or Edilson de Jes�s Zapata Hern�ndez, no se indic� en ning�n momento que �l hubiese participado a la par o de alguna otra manera en las diligencias que desarroll� el se�or Arbey de Jes�s Gil, ni tuvo contacto alguno con los hechos, recu�rdese que la pertinencia invocada en la audiencia preparatoria para el testigo Arbey de Jes�s Gil se fundament� de manera precisa as�: �El testimonio de Arbey de Jes�s Gil Vanegas, identificado con c�dula 10.134.406, agente de tr�nsito del municipio de La Virginia, persona pues que atendi� el caso y quien elabora el informe policial de accidente de tr�nsito en el cual pues se relacionan los veh�culos involucrados, los conductores e igualmente elabora el respectivo bosquejo topogr�fico en el cual se establecen pues las trayectorias y medidas de huellas de arrastre, quien dir� pues todas estas caracter�sticas de la v�a, se�alizaci�n, las trayectorias, indicar� pues los protocolos que utiliz� para la elaboraci�n del respectivo croquis, informar� las fotograf�as respecto a la inspecci�n de los hechos, indicar� pues cada una de las fotograf�as tomadas en el lugar.
Igualmente, tambi�n sustentar� con base en qu� estableci� la hip�tesis del mismo y con el testimonio de �l pues se incorporar� el respectivo informe policial de accidente de tr�nsito y su respectivo bosquejo topogr�fico.� En virtud de lo expuesto, es claro que la declaraci�n que se pretend�a que brindara el se�or Arbey de Jes�s Gil estaba relacionada de manera directa con su percepci�n personal de los hechos, es decir, el conocimiento que obtuvo a trav�s de sus sentidos, motivo por el cual no hay lugar a determinar simplemente su sustituci�n directa por otro funcionario de la misma entidad que no cuenta con la condici�n de testigo directo de los hechos, ni particip� en actividades relacionadas con la investigaci�n. Es por ello, que de considerar la delegada del ente acusador que dicha pr�ctica probatoria le resulta indispensable, debe acudir al uso adecuado del instrumento que determin� el legislador para tales eventualidades, que no resulta ser otro que el de la prueba de referencia, cuya admisibilidad excepcional ser� valorada y decidida por la a-quo.
Hilado a lo anterior, se aclara que, si el inter�s que tiene la Fiscal�a en insistir en dicha pr�ctica probatoria se reduce �nicamente al de contar con un testigo de acreditaci�n a trav�s del cual pueda materializar la introducci�n de los documentos -o evidencias- recolectados por el se�or Arbey de Jes�s Gil, en su funci�n como agente de tr�nsito, sin la connotaci�n de prueba pericial, ello deviene en innecesario si se tiene en cuenta que los documentos con naturaleza de p�blicos tienen la virtud de introducci�n directa como prueba en el juicio oral, toda vez que se presumen aut�nticos y, por ende, mientras no se demuestre lo contrario cuentan con plena validez probatoria.
En m�rito de lo expuesto, la Sala N� 2 de Decisi�n Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira CONFIRMA el auto objeto de apelaci�n proferido el 11 de febrero 2025, por medio del cual el Juzgado Promiscuo del Circuito de Ap�a (Rda.) en traslado temporal al municipio de La Virginia (Rda.) neg� la pr�ctica de una prueba testimonial en escenario del juicio oral; por lo cual la funcionaria de primer nivel deber� continuar con el tr�mite a que hubiere lugar.
Se ordena que por la Secretar�a de la Sala se notifique la presente decisi�n, v�a correo electr�nico, a las partes e intervinientes, determinaci�n contra la cual no procede recurso alguno. COMUN�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento Por la causal dispuesta en el numeral 5 del art�culo 56 C.P.P Mediante auto de marzo 10 de 2022. Radicado 30214 del 17 de septiembre de 2008. SP7732 de 2017 M.P. Luis Antonio Hern�ndez Barbosa: �Esa obligaci�n, se insiste, no opera en relaci�n con los documentos enlistados en el art�culo 425 de la Ley 906 de 2004, entre los cuales se encuentran los p�blicos, pues ellos gozan de presunci�n de autenticidad, de manera que los mismos, como se dijo en precedencia, pueden ser ingresados directamente en el juicio oral por la parte interesada, a condici�n de que hayan sido descubiertos oportunamente y su pr�ctica solicitada y decretada en la audiencia preparatoria (�).� Art�culo 425 C.P.P. DELITO: HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO PROCESADO: LEGS RADICACI�N: 664006000064 2013 00032 01 CONFIRMA AUTO A N�019 P�gina PAGE 11 de NUMPAGES 11 ���������� S T V ^ _ ` { � � � 1 h i ������������ӭ���t�Ӈ�hNNNNNNN2h�*Eh�*E6�@���CJEH��PJ]�^JaJnH tH h f�hW{~6�CJ]�$hW{~hW{~5�B*CJnH $phtH $$hDC�hW{~5�B*CJnH $phtH $$hDC�h�*E5�B*CJnH $phtH $$h�*Eh�*E5�B*CJnH $phtH $$h�X hW{~5�B*CJnH $phtH $ hW{~5�B*CJnH $phtH $hW{~5�CJ aJ %h: ZhW{~@���B*CJnH ph�tH ��_ 5 � � � .J]x���������z��$ ��d�a$gd�t� $d�a$gd�t�d�gd�g]� ��d�^� `��gd�K\d�gd�t�5dgdW{~d�gdW{~��]��gdW{~2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gdW{~ i s � � � � � � � � � 1 8 V X � �:; � � 3 4 5 � � � � � � � � � ��������������������������������{pe�h�K\5�@�CJ aJ h�Ib5�@�CJ aJ h@#k5�@�CJ aJ.jh�]�h�g]5�CJ U]�aJ mHnHuh�]�h�Ib5�@�CJ aJ h�K\@�CJ aJ h�Ib@�CJ aJ hW{~6�@���CJEH��PJ]�,h�*E6�@���CJEH��PJ]�^JaJnH tH 2h�*Eh�*E6�@���CJEH��PJ]�^JaJnH tH $-.358IJ]^wx��������ͼ�������tjcUJ?7h 71@���EH��hBOJh: �@���EH��hBOJh�T�@���EH��h'uh8e5�@���EH��\� hhh5�\�h� h�Ib5�\�h� h�Ib5�CJ\�aJh� h[�5�CJ\�aJh�Ib5�CJaJh�Ib h8eh�Ib@�CJ OJQJaJ hF @�CJ OJQJaJ h-F�h�Ib@�CJ OJQJaJ hv[�h�IbCJ OJQJaJ,hv[�h�Ib:�@�B*CJ OJQJaJ phh�S�h�Ib@�CJ aJ x�����"'����������� $Ifgd�s� $Ifgd�t�d�gd�} $d�a$gd�t�d�gd�t� �� d�gd'u ���������������������� "���������ڹ�������Ϟ��tte�[NhBOJh�Ib@���EH��aJhCWd@���EH��aJ hBOJh�Ib@���EH��mH $sH $ hBOJh�Ib@���CJEH��aJh��@���CJEH��aJ hBOJh9n�@���CJEH��aJhBOJh�@���EH��hF @���EH��h��@���EH��hBOJh/X@���EH��hBOJhiK�@���EH��hBOJh�Ib@���EH��hBOJh: �@���EH��h 71h�G@���EH��h 71@���EH��h��@���EH�� "&'(>GTZ[abcdl�����������"#*-JS���ɽ�������ə��ə���{o�co����{�{Wh�)@���EH��^JaJh�*�@���EH��^JaJhdd @���EH��^JaJ hBOJhiK�@���EH��^JaJ hBOJhugC@���EH��^JaJh3�@���EH��^JaJhF @���EH��^JaJh�&�@���EH��^JaJhV-�@���EH��^JaJhBOJh�Ib@���EH��aJ hBOJh�Ib@���CJEH��aJ hBOJh�Ib@���EH��^JaJh�*E@���EH��^JaJ"'(>c�{r $Ifgd�Fa $Ifgd�t�{kd$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W cdl��{r $IfgdugC $Ifgd�t�{kd�$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W �����{r $IfgdugC $Ifgd�t�{kd>$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W ����{r $IfgdugC $Ifgd�t�{kd�$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W #��{r $Ifgd3� $Ifgd�t�{kd|$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W So{�������������������ʻ嬚��vdUF;0h�q�h- B*phhBOJh�Ib@���EH�� hBOJh�Ib@���CJEH��aJ hBOJh�Ib@���EH��^JaJ#h{hF @���CJEH��\�^JaJ#h{h��5�@���CJEH��^JaJ#h{h�Qz5�@���CJEH��^JaJ#h{h?y�5�@���CJEH��^JaJ hBOJh?y�@���EH��^JaJ hBOJh�EB@���EH��^JaJ hBOJh[�@���EH��^JaJhF @���EH��^JaJh3�@���EH��^JaJ hBOJhiK�@���EH��^JaJ���EFfg�����|tttldddddgd�)dgd�Fadgd�A�d�gd�}{kd$$If�F���0U"A�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�W �"EFSefglmr������������"1�������ķ����rer[Q[Q[G[[h?c�B*^Jphh{B*^JphhV-�B*^Jphh�q�h�b�B*^Jphh�q�hF B*^Jphh�q�h*�B*^Jphh�q�h$E_B*^Jphh�q�h�&�B*^Jph h�q�h�Fa0J5�B*aJphh�q�h�Fa0JB*phh�q�h�FaB*phh�q�hG?0JB*phh�q�h�TJ0JB*phh�q�h- B*phh�q�h)>�B*ph178�����Q���������������"&'���������¸��᮸����ᐆ�|�|���p�fYh�q�hMj�B*^Jphh@k�B*^Jphh{5�B*^Jphh&59B*^Jphh�1NB*^Jphh lB*^Jphh�#�B*^JphhV-�B*^Jphh[*GB*^Jphh�J8B*^Jph h lhAE�5�B*^Jph h�*E5�B*CJ^JaJphh{B*^Jphh'uB*^Jphh ~B*^Jph ���������X[{��������'+-NOPQS���ȾȾȾ���������������������p_ hYh�5�B*CJaJph$h�q�h.o�0J5�B*CJaJphh�5�B*^Jph h�*E5�B*CJ^JaJphh[*GB*^Jphh�q�h_ B*^Jphh{B*^Jphh&59B*^Jphh�q�h535B*^Jphh�q�h�?/B*^Jphh�q�h� AB*^Jph h�q�h� A5�B*\�^Jph �PQ��t u 9: u!v!�"�"�"�"(#)#G#H#�#�#�$�$t%�����������������������dgd *idgd=qodgd=qodgd�8Mdgd�dgdH0dgd I|STVWXZfnop�������������������{�{l]Q]B3B h�q�h�SEB*^JaJph h�q�h.o�B*^JaJphh� pB*^JaJph h�q�hRWB*^JaJph h�q�h�v�B*^JaJph h�q�h�y B*^JaJph h�q�hVB*^JaJphh;h�B*^JaJphh?c�B*^JaJph hYhVB*^JaJph hYh?c�B*^JaJph hYh�B*^JaJph hYh�5�B*CJaJph hYh�K\5�B*CJaJph���� /2 >??�������������������������3$d��-DM� ��a$gd+ dgd *idgd�er�7�7�7�788 898I8K8N8R8s8}8�8�8�8�8�8�8�8999999�9������������������q��fUHUffh�q�h *i5�B*ph h�q�h *i5�B*CJaJphh�q�h *iB*ph-h�q�h *i0JB*CJOJQJ^JaJph-h�q�h *i0JB*CJ OJQJ^JaJ phh�q�h *i0JB*ph h+ h+ @���CJEH��aJ h�Lqh+ @���CJEH��aJ hOT�h+ @���CJEH��aJh>{@���CJEH��aJ hCUh+ @���CJEH��aJh+ @���CJEH��aJ�9�9�9�9�9�9:::(:::=:�:�:�:�:�:�:�:�:�:�:;k;l;r;�;�;�;�; > > >%>�>�>�>�>�>???������κ�έ�Σģģ�������{�qgq]qq�qh�P�B*aJphh��B*aJphh*uB*aJphh� B*aJphhprsB*aJphhNB*aJphh"CnB*aJphh "gB*aJphh�q�h�]B*aJphh�`B*aJphh4{B*aJphh�q�h *iB*aJph h�q�h *i5�B*CJaJphh�q�hT@8B*phh *iB*ph#?'?(?/?0?�?�?�?�?�?b@d@�@�@�@�@�@IAJA�A�B�B�B�B�B�B�B�C�C�C������������������{{h���Y��O�h"CnB*aJph hc"h*u5�B*aJph%hg�hg�B*CJOJQJaJph%hJshg�B*CJOJQJaJphhg�B*aJphhc"B*aJphh��B*aJphh�`�B*aJphh*uB*aJph hg�hg�5�B*aJph h�hg�5�B*CJaJph h�h*uB*CJaJph h�h*u5�B*CJaJph ?�@�@IAJA�B�B D DoDpD�E�EGGH H�I�I!K"K�K�K�������������������������7d�]��^�7gdg� ��d]��gd ����7d�]��^�7gdg�dgdg�dgd *i�C�C�CD D D"DoDpDqD�D�E�E�E�EPF�F�FGGpGqG�GHH�����ŶѪ������x��e�V��F hg�CJ OJQJaJ nH tH hg�hg�CJ OJQJaJ %hg�h �B*CJOJQJaJph hg�hg�5�CJOJQJaJ$hg�hg�CJOJQJaJnH tH hg�hg�CJOJQJaJhg�CJOJQJaJ hg�h �B*^JaJphhg�B*^JaJph h �B*CJOJQJaJphh. 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