Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Pereira

Radicado: 66001600003520190052301

Sala: SALA PENAL

Ponente: Carlos Alberto Paz Zúñiga

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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. SISTEMA PENAL ACUSATORIO / SENTENCIA / RECURSO DE APELACI�N / CONFIRMA �concluye la Sala que el accionar del ciudadano GAHO lo ubica indefectiblemente en la conducta descrita en el canon 217A C.P., por cuanto por intermedio de una tercera persona, esto es, la madre de K.D.R.P., demand� la realizaci�n de encuentros sexuales con dicha joven cuanto contaba con 14 a�os de edad.

As� las cosas, para la Corporaci�n, como igualmente lo fue para el funcionario de primer nivel, en este asunto obra prueba que permite acreditar, m�s all� de toda duda razonable, no solo la materialidad de la ilicitud, sino tambi�n el compromiso que le asiste al procesado en el il�cito atribuido, raz�n por la cual se tornaba inevitable el condigno reproche penal.

REP�BLICA DE COLOMBIA  RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintitr�s (23) de abril de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N No 412 SEGUNDA INSTANCIA Acusado: GAHOC�dula de ciudadan�a:9.892.217 expedida en Quinch�a (Rda.)Delito:Demanda de explotaci�n sexual comercial de persona menor de 18 a�os, en concurso homog�neo.V�ctima:Menor K.D.R.P.  -de 14 a�os de edad para la �poca de los hechos-.Procedencia:Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa, contra el fallo condenatorio de fecha abril 22 de 2021.

Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos fueron plasmados en el fallo confutado en concordancia con el pliego acusatorio de la siguiente manera: �El se�or GAHO por intermedio de la se�ora DIANA YANETH PARRA GARC�A solicit� en dos oportunidades en la vivienda ubicada en la manzana 4 casa 14 del barrio San Judas, sector Hernando V�lez de esta ciudad, en los meses de diciembre del a�o 2018 y enero del a�o 2019, los servicios sexuales de la menor C.D.R.P- (sic) de catorce a�os de edad por la �poca de los hechos, a quien acced�a carnalmente v�a vaginal, cancelando una suma de dinero en efectivo por esos favores sexuales.� 1.2.- Adelantado el programa metodol�gico de investigaci�n, y materializada la aprehensi�n del se�or GAHO, se llevaron cabo las audiencias preliminares (marzo 21 de 2019) ante el Juzgado Primero Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Pereira (Rda.), por medio de las cuales: (i) se legaliz� la aprehensi�n del se�or GAHO;

(ii) se le formul� imputaci�n como probable autor a t�tulo de dolo de la conducta de demanda de explotaci�n sexual comercial con persona menor de 18 a�os -art. 217A C.P.-, cargos que NO ACEPT�; y (iii) se le impuso medida de aseguramiento consistente en detenci�n preventiva en establecimiento carcelario. 1.3.- Por lo anterior, la Fiscal�a 13 CAIVAS, present� formal escrito de acusaci�n (abril 12 de 2019) en el que atribuy� id�nticos cargos al imputado, cuyo conocimiento le fue asignado al Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), autoridad ante la cual se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (junio 18 de 2019), preparatoria (julio 29 de 2019), y juicio oral (diciembre 6 de 2019, febrero 18, agosto 27 y 28 de 2020 y enero 20 de 2021) fecha esta �ltima donde se emiti� un sentido de fallo de car�cter condenatorio y en abril 22 de 2021, se dict� la respectiva sentencia, por medio de la cual: (i) se conden� al se�or GAHO, a la pena de 14 a�os y 6 meses de prisi�n por el delito de demanda de explotaci�n sexual comercial de persona menor de 18 a�os de edad, as� como a la inhabilidad en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por el t�rmino de duraci�n de la pena; y (ii) no se le concedi� la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena. 1.4.- Para proferir tal decisi�n, el A-quo se�al� que en este caso la �nica prueba para demostrar la circunstancia f�ctica fue el testimonio de la ni�a ofendida, quien ostenta una condici�n especial a ra�z de su coeficiente intelectual bajo para la edad, aunque su juicio y raciocinio sean normales, como lo indic� el psic�logo forense, lo expuesto por su hermano en entrevista que rindi�, apunta a ratificar lo que ella refiri� y los informes de los expertos brindan apoyo a la hora de emitir decisi�n de fondo, no sin antes dejar claro que la evaluaci�n del relato de K.D.R. compete al juzgado.

La joven afectada, incluso antes de ostentar los 14 a�os, era ofrecida por su madre a distintos hombres quienes a cambio de obtener sus favores sexuales daban dinero a la progenitora y a la menor, cuyo testimonio adquiere mayor relevancia, al ser la �nica fuente de informaci�n. La misma identific� al acusado como GAHO, a quien le present� su madre por los puentes de la 12, al ser amigos, sab�a que laboraba en construcci�n, que viv�a en el barrio Alfonso L�pez, quien le daba dinero y ropa y que estuvo varias veces con �l; describe la casa de este donde era llevada por �l en una motocicleta, persona que luego de sostener las relaciones sexuales le daba dinero a su mam�, sin que ella voluntariamente accediera a tener intimidad con GAHO, pero se vio obligada pues la mam� le pegaba si no lo hac�a. La ofendida no solo hizo alusi�n a la identidad del agresor, sino a los actos libidinosos que fue objeto -le quitaba la ropa, le met�a el pene en la vagina-, y le entregaba plata, dio cuenta del lugar donde ello sucedi� y las dem�s circunstancias modales y temporales.

Esas particularidades fueron reiteradas al legista y psic�logo, lo que tambi�n mencion� en juicio, donde dijo que era obligada por su madre y a cambio de dinero debi� doblegarse y tener relaciones con GAHO, que no es otro que el ac� procesado, sin que pueda pregonarse que lo narrado por ella fuera producto de su imaginaci�n, en tanto basta escuchar sus dichos para deducir que relat� lo que realmente vivi�, ya que no solo se�al� a GAHO como el hombre que la hizo objeto de acceso carnal, sino que explic� por qu� deb�a aceptar dichos encuentros.

Aunque en algunas respuestas la ni�a incurri� en contradicciones en cuanto a fechas y n�mero de relaciones, ello no desvirt�a la sindicaci�n que efectu�, contradicciones que pueden obedecer a que no solo pudo haber sido prostituida con GAHO, sino con otros hombres y en distintas fechas, las que no tiene por qu� recordar con exactitud. Sostuvo -con apoyo jurisprudencial y doctrinario- que no puede descartarse lo expuesto por la menor al tratarse de testigo �nico, como tampoco por su minor�a de edad, m�xime cuando hechos traum�ticos dejan una impresi�n clara en la memoria, y en este caso lo relatado por ella guarda relaci�n con los encuentros sexuales y con los hombres con los que tuvo contacto, entre ellos GAHO; ha sido clara y recuerda lo que se le pregunta con la misma exactitud, sin que pueda descalificarse porque no recuerda cosas, lugares o fechas, m�s aun que el psic�logo no detect� en ella alteraciones de la sensopercepci�n, pensamiento, memoria de evocaci�n y sus versiones en cuando a lo sucedido son l�gicas y coherentes, por lo que no hay raz�n para desconfiar de la informaci�n que proporcion�. 1.5.- Inconforme con la sentencia, �nicamente el defensor indic� que apelar�a la misma, y que la sustentar�a en forma escrita. 2.- Debate 2.1.- Defensor -recurrente- Solicita se revoque el fallo emitido, y para ello expone lo siguiente: Estima que el juez no hizo una debida valoraci�n probatoria de los elementos arrimados a juicio y especialmente el testimonio de K.D.R.P., quien al ser testigo �nico fue absolutamente mendaz en su relato, adem�s de no tener corroboraci�n perif�rica.

El A-quo tuvo m�s en cuenta la supuesta existencia de unas relaciones sexuales, sin adentrarse en analizar el elemento del tipo exigido para configurar la conducta atribuida, esto es, que directamente o a trav�s de terceros se solicite o demande realizar acceso carnal o actos sexuales con persona menor de 18 a�os, mediante pago o promesa remuneratoria, ya que solo tuvo en consideraci�n lo que la ni�a dijo en el interrogatorio y desestim� el contrainterrogatorio, donde acept� haber dicho m�ltiples mentiras, evidenci�ndose su mendacidad, pues ni siquiera en juicio pudo efectuar el reconocimiento fotogr�fico que hab�a hecho al procesado, y si en gracia de discusi�n se da como ejecutadas unas relaciones sexuales, estas per se no son punibles, a no ser que se demuestren los elementos del tipo penal, esto es, solicitar o demandar a cambio de pago o promesa de pago en dinero, especie u otra retribuci�n. Trae a colaci�n en extenso lo que expuso la menor K.D.R.P., de la cual resalt� diversas contradicciones en que incurri�, y ello gener� incertidumbre en el delegado fiscal, frente al tema del supuesto dinero pagado por las relaciones sexuales, al punto que incluso termin� la declaraci�n sin tener claridad al respecto, en tanto unas veces dijo no saber porque GAHO le daba plata a la mam� y en otras no sab�a lo que hab�a entregado este a su progenitora, pero ella �pensaba� que era para venderla.

La ni�a conoc�a a GAHO con antelaci�n, y aunque dice que no quer�a tener relaciones sexuales con �l, actuaba como si las quisiera; adem�s no fue clara en cuanto a la edad en la que sostuvo el primer encuentro sexual, m�xime que a partir de los 14 a�os, si no existe coacci�n m�s all� de la voluntad, estas no son punibles y adem�s fue imprecisa en las fechas de lo ocurrido.

Hace referencia el letrado a lo manifestado por la peque�a en curso del contrainterrogatorio, para se�alar que en este la misma reconoci� haberle mentido a las profesionales LUZ ELIANA QUINTERO, ADRIANA JANETH MENDOZA JIM�NEZ y LUZ ADRIANA CORT�S PALACIO, pese a que antes de indagarla sobre las entrevistas anteriores, dijo que all� hab�a dicho la verdad, pero se contradice en las fechas en que adujo haber tenido las relaciones sexuales, as� como respecto de los lugares donde afirm� haber conocido a GAHO, y menos dio claridad sobre los motivos por los cuales este le daba plata a su mam�, lo que demuestra la no existencia del delito endilgado, por cuanto no se condicionaba la supuesta relaci�n sexual a la entrega de dinero, y la supuesta demanda de explotaci�n sexual no se dio.

La sex�loga ADRIANA JANETH MENDOZA nunca percibi� que la menor estuviera asustada, y que por tal raz�n les hubiera mentido, aunado a que la misma le indic� a la profesional que voluntariamente tuvo relaciones sexuales con su novio a los 13 a�os, y que esa fue la �ltima que esta le mencion�, aunque al fiscal le dijo que solo tuvo dos encuentros, una en diciembre de 2018 y otra en enero de 2019, no obstante a la investigadora le dijo que con GAHO las relaciones sexuales fueron como en 10 veces y la �ltima vez lo fue en enero, con lo que quedan claras sus contradicciones.

De igual manera, acorde con la entrevista de LUIS MIGUEL PARRA que ingres� como prueba de referencia, este dio a entender que ve�a a su hermana cuando sal�a con GAHO, pero en un contexto de amistad, sin percibir coacci�n alguna y se contradice en las horas de salida y la manera en que conoci� a GAHO, quien sal�a con su madre porque eran �amigos con derechos�, le daba plata y a veces mercados, lo que explica por qu� GAHO le daba dinero a la madre de la ni�a, lo que tergivers� K.D.R.P. El psic�logo JORGE OLMEDO CARDONA, solo dijo que el testimonio de K.D.R. fue l�gico y coherente, sin hacer una valoraci�n individual del caso, es decir, si eran 4 victimarios en diferentes procesos lo �nico que hizo fue escuchar una versi�n general de la menor para emitir su conclusi�n, sin valorar que lo dicho respecto de GAHO era l�gico y coherente, y ante el mismo qued� claro que la peque�a solo hizo alusi�n a una sola relaci�n sexual, distinto a lo que cont� en juicio.

Estima que el juez no realiz� una juiciosa valoraci�n probatoria de lo expuesto por K.D.R., pues de haberlo hecho, habr�a arrimado a la conclusi�n de la duda, sin saberse por qu� motivo pese a tantas mentiras, emiti� una condena escueta, al dar credibilidad a lo narrado por la ni�a, cuando todo fue un manto de dudas. En este caso para condenar solo con el dicho de la menor, se ten�a que hacer un estudio m�s juicioso del relato, m�xime que como defensor en otro proceso contra otra persona por id�nticos hechos y con la misma v�ctima, all� se decidi� absolver, pese a que la peque�a fue menos imprecisa, pero se apreciaba su mendacidad, para lo cual traslitera aspectos de ese fallo.

Ante tantas dudas, estas deb�an ser resueltas a favor de su defendido. 2.2.- Ministerio P�blico -no recurrente- Pide se confirme el fallo adoptado, para lo cual esgrimi�: Con los EMP debatidos en juicio, qued� plenamente demostrada, m�s all� de toda duda razonable la responsabilidad del procesado, y si bien la �nica prueba directa lo fue el testimonio de la menor ofendida, quien en efecto incurri� en algunas contradicciones, no por ello debe rest�rsele valor suasorio, al ser clara, contundente y precisa de la manera c�mo, cu�ndo y d�nde conoci� al acusado, quien frecuentaba a su se�ora madre, la cual se lucraba por los favores sexuales prestados por la ni�a como esta lo expres� en juicio, al decir que era vendida por su madre y por ello le entregaban plata a su mam� los se�ores GAHO, JOVANNY y JOS� �MAR.

La peque�a relat� la manera en que GAHO, luego de recogerla en su motocicleta, la llevaba a su residencia -la de �l-, en el barrio Alfonso L�pez, donde le quitaba la ropa, le met�a el pene por la vagina, para luego el adulto llamar a la mam� de la ni�a, quien iba por ella y le entregaba plata, pormenores que rese�� K.D.R.P. a la m�dico legista y psic�logo forense, ante quien sostuvo que era obligada por su madre a tener relaciones sexuales con varios hombres a cambio de dinero, siendo GAHO uno de ellos.

Lo sucedido con la ni�a qued� plasmado en la entrevista de su hermano LUIS MIGUEL PARRA, que ingres� como prueba de referencia. Estima acertada la valoraci�n realizada por el A-quo, al restarle importancia a las contradicciones -respecto a fechas y n�mero de relaciones sexuales- en que incursion� la menor y que sobrevalora la defensa para restarle credibilidad, dado que no desvirt�a el n�mero central del se�alamiento claro y preciso que la peque�a hizo frente al ac� procesado.

Por el contrario, como lo dijo en los alegatos conclusivos, dichas discrepancias pueden tornarse comprensibles al tenerse en cuenta la aberrante situaci�n a la que la ni�a fue sometida por su madre, quien recib�a dinero de personas como GAHO, a cambio de los favores sexuales de K.D.R. 2.3.- Fiscal -no recurrente- Solicita se confirme �ntegramente el fallo, lo cual sustent� as�: El juez efectu� una correcta valoraci�n probatoria, y a ese respecto, sostiene que el an�lisis del A-quo fue acertado, dio credibilidad a los dichos de la ni�a frente a fechas, lugares, sucesos, se�alamiento del autor, y sobre todo valorado conforme la sana cr�tica y la realidad en que se hallaba K.D.R., que ostentaba algo grado de vulnerabilidad, al ser sometida a la prostituci�n por parte de su madre, para mantener relaciones por dinero, sin estudio, un n�cleo familiar destruido, con ambos padres en la c�rcel y el hermano en la indigencia por drogadicci�n. Bajo ese panorama, c�mo reclamar de la ni�a aptitud diferente a la que se observ� en juicio, donde cont� con lujo de detalles lo vivido, con su poca o nula experiencia acad�mica y duro trasegar, pese a su corta edad, refiri� fechas y lugares de lo acaecido y se�al� al acusado como uno de sus compradores sexuales.

Los medios de prueba fueron analizados en conjunto por el juez, sin advertirse dudas acerca de la ocurrencia de los hechos y menos respecto a la responsabilidad del procesado, y si bien se habl� de contradicciones, como se esgrimi� en el fallo, no alcanzan a desfigurar la prueba de cargo. 2.4.- Debidamente sustentado el recurso, el funcionario de primer nivel lo concedi� en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros pertinentes ante esta Corporaci�n con el fin de desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004, al haberse interpuesto oportunamente recurso apelaci�n contra sentencia condenatoria, por parte de la defensa. 3.2.- Problema jur�dico Corresponde al Tribunal determinar si el fallo de condena proferido en contra del se�or GAHO se encuentra acorde con el material probatorio analizado en su conjunto, en cuyo caso se dispondr� su confirmaci�n; o, de lo contrario, se proceder� a la revocaci�n y en su reemplazo a dictar sentencia absolutoria, de persistir la existencia de duda probatoria, como se solicita por parte de la defensa recurrente. 3.3.- Soluci�n a la controversia De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas al juicio.

De lo obrante en la actuaci�n se advierte, que los hechos que le fueron endilgados por el ente acusador al aqu� procesado, hacen relaci�n a que la ni�a K.D.R.P. -de 14 a�os de edad para la �poca de los hechos- fue utilizada por su se�ora madre DIANA -procesada por cuerda separada por este mismo asunto-, para que personas mayores de edad, entre ellos el ac� procesado GAHO, procediera a sostener sexo con la peque�a, a cambio de dinero que recib�a su progenitora.

Luego de desarrollado el debate probatorio, consider� el A-quo que la Fiscal�a logr� probar su teor�a del caso, no solo con el testimonio de la menor afectada, sino con las dem�s pruebas de �ndole pericial que permitieron corroborar lo mencionado por esta, sin que las contradicciones en que la menor K.D.R.P., relativas a la fechas, sitios y n�mero de encuentros sexuales, hayan derruido la sindicaci�n elevada frente a GAHO.

Contra tal determinaci�n �nicamente mostr� su disenso el defensor contractual del procesado, al expresar que el funcionario de primer nivel no realiz� una debida valoraci�n probatoria, especialmente lo dicho por la ni�a, y dadas las contradicciones y mendacidades en que esta incursion�, emerge duda probatoria que deb�a ser resuelta a favor de su defendido, por lo que pide se emita un fallo absolutorio.

Valga decir ab initio, como es de usanza hacerlo en el an�lisis judicial de los delitos que atentan contra la libertad y formaci�n sexuales, que estos se caracterizan por la escasez probatoria al ser comprensible que se lleven a cabo en sitios solitarios o en la mayor�a de los casos se aprovecha la intimidad del domicilio de la v�ctima o del victimario.

Y en este evento se tiene que tal situaci�n an�mala en la que se vio involucrada la menor K.D.R.P., tuvo ocurrencia, conforme lo relat� K.D.R.P. en juicio, en el domicilio del se�or GAHO, a la cual este la llevaba luego de recogerla en su motocicleta en la residencia �California� donde viv�a con su madre y hermanos. Del an�lisis conjunto de la prueba testimonial allegada al juicio, como corresponde, se evidencia que en efecto, salvo K.D.R.P., no existen otros testigos directos de los hechos, aunque la informaci�n que aportaron los dos profesionales de medicina legal, esto es, la m�dica y el psic�logo forense, tienen esa connotaci�n, am�n de la percepci�n que de la ni�a tuvieron al momento de realizar las respectivas valoraciones.

Para la Sala, desde ahora, en contrav�a de la postura del defensor recurrente, y en consonancia con lo esgrimido por el funcionario de primer nivel, as� como de la agente del Ministerio P�blico y Fiscal�a, como no recurrentes, considera que en este asunto no solo se acredit� la materialidad de la ilicitud donde fue v�ctima K.D.R.P., sino adem�s la responsabilidad atribuida al procesado.

Para dilucidar lo pertinente, se partir� de decir que desde un primer instante se cont� con lo expresado por K.D.R.P. a la m�dica forense quien le realiz� el examen sexol�gico en febrero 5 de 2019, cuando la peque�a apenas contaba con 14 a�os y 3 meses de edad, encontr�ndose en evidente estado de gestaci�n -unos cinco meses-, por lo cual no fue pertinente proceder a efectuar la revisi�n de sus genitales, pero en su relato a la profesional, mismo que se rindi� de manera libre y espont�nea, la ni�a adem�s de aludir a encuentros sexuales con otras personas diferentes al ac� procesado, para lo cual era entregada por su se�ora madre, a cambio de recibir un aporte econ�mico, con la que esta le garantizaba techo y comida, en punto de lo que es materia de este diligenciamiento, y cuando se le indag� si algo m�s ten�a que agregar, lo que ingres� como prueba de referencia -sin oposici�n alguna por la defensa-, la ni�a le cont�: �es que mi mam� me obligaba con otras personas, mi mam� me obligaba, me dec�a que ten�a que hacerlo, uno se llama GAHO, solamente s� que vive aqu� en Pereira, trabaja aqu� tambi�n y vive tambi�n, tiene la familia y tiene hijos y de todo�, y al pregunt�rsele cu�ndo y d�nde pas� lo relativo a GAHO, la menor dijo ��cu�ndo pas�?, fue como en diciembre que mi mam� me llevo donde �l en la casa de �l�, a la vez que se�al� que �fue solamente una vez y ya, y ese d�a me invit� a comer y le dio plata a mi mam�, no s� cu�nto, porque �l arreglaba cuentas con ella�.

Se advierte que desde ese primer encuentro que la menor K.D.R.P. tuvo con la m�dica forense, fue enf�tica en sostener que su se�ora madre la vend�a a personas adultas para que tuvieran sexo con ella, lo que se daba a cambio de dinero que era recibido por su progenitora. As� mismo, K.D.R.P. le cont� al psic�logo, como este as� lo refiri� en juicio, las circunstancias que rodearon los hechos, y ante dicho profesional nuevamente reiter� lo que sucedi�, quien al respecto manifest�: �La ni�a refiri� que fue objeto de abuso sexual en varias ocasiones por varios hombres, al parecer con consentimiento de la madre, algunas al parecer la mam� recib�a dinero a cambio de estos encuentros sexuales, (�) dio varios nombres, entre esos el del se�or JOS� OMAR VEL�SQUEZ, el del se�or EDWARD YAMID LIMA, sobre el se�or GAHO, y el otro llamado GIOVANNI�, narrando adem�s que �la madre al parecer recib�a dinero a cambio de estos servicios sexuales [�] que este se�or al parecer era conocido de la madre [�] y que la madre al parecer la llev� al se�or por San Judas, y que ya la ni�a ingres� a la habitaci�n de �l y a la casa de �l, y este se�or al parecer tuvo relaciones sexuales con la ni�a y al parecer la madre, pues esperaba en la parte de afuera�; igualmente expres� el profesional que �(�) ella hace un relato donde refiere que fue objeto de abuso sexual por varias personas en varias ocasiones, al parecer con consentimiento de la madre y al parecer la madre recib�a dinero o favores.

Por esto la ni�a refiere que fue de manera reiterada en diferentes momentos con diferentes hombres. Guarda detalles de manera (sic), tiempo y lugar que se conserva en las diferentes versiones. Hay acompa�amiento afectivo y la ni�a, pues tiene una capacidad cognitiva para relatar estos vividos�. Ahora bien, lo que cont� en su oportunidad K.D.R.P. a los profesionales del INMCLF, fue sostenido por ella en curso del interrogatorio directo, y porque no decirlo desde ahora, reiterado incluso en sede del contrainterrogatorio, pese a las sendas contradicciones que sac� a la luz el apoderado del acusado, pero ello para la Corporaci�n carece de la connotaci�n suficiente para se�alar que lo dicho por la ni�a K.D.R.P. fue mendaz, y por lo mismo que no haya tenido ocurrencia, m�xime que el profesional advirti� la l�gica y coherencia en su relato, en tanto siempre guard� un mismo hilo conductor, pese a las inconsistencias, se itera, que narr� en juicio.

En efecto K.D.R.P., fue enf�tica al momento de ser interrogada por el delegado del ente acusador, que si hab�a conocido al se�or GAHO -independientemente que lo hubiera sido por los puentes de la 12 donde su mam� se lo present�, o que lo haya hecho su hermano LUIS MIGUEL PARRA, como lo plasm� en la entrevista que ingres� como prueba de referencia-, de quien indic� laboraba en construcci�n, ten�a hijos, viv�a en el barrio Alfonso L�pez en una casa de color naranja con paredes blancas, con una escalera para ingresar a un segundo piso; sujeto que describi� adem�s como bajito, �acuerpadito�, viejo, el cual le colaboraba a su madre, le daba plata y muchas cosas, y que en febrero o antes del a�o anterior -2018-, cuando fue a la casa de este a saludarlo, la oblig� a tener relaciones sexuales con �l, luego de lo cual su madre lleg� por ella y el adulto le entrego �algo� a su progenitora, al parecer �plata, (�) como para pagarle por haber tenido relaciones sexuales conmigo�.

Sobre ese particular, fue clara la menor al afirmar que pensaba de dicha manera por cuanto su mam� �desde que yo principio (sic) a crecer, ya lo hab�a hecho varias veces�, esto es, �venderme con personas y ellos le entregaba plata [�] a mi mam�, dando cuenta de esas personas como GAHO, GIOVANNY y JOS� �MAR, e indic� respecto del ac� procesado, que le daba ropa, zapatos, plata y que con el mismo estuvo �varias veces�, sin recordar cu�ndo fue la primera o la �ltima vez del acto lascivo; sin embargo, posteriormente se�al� que la primera vez con GAHO, lo fue cuando ya ten�a 14 a�os -los que cumpli� en noviembre 2 de 2018-, �poca en la que ya hab�a tenido sexo con el pap� de su hija, y que lo acontecido se dio en la casa del ac� procesado, a la que iban por cuanto este la llevaba en su moto; una vez en la vivienda, GAHO le quitaba su ropa y le met�a el pene en su vagina, quien luego de terminar llamaba a la mam� de la menor y le entregaba dinero, de lo cual piensa que ��l le pagaba por tener relaciones sexuales conmigo�, lo que sucedi� �2 o 3 veces�, aunque casi no recuerda.

La v�ctima K.D.R.P. precis� en juicio que no quer�a tener relaciones sexuales con el se�or GAHO, pero que lo hac�a �porque mi mam� me pegaba, me amenazaba [�] y me dec�a que si no lo hac�a que ella me pegaba m�s duro�, a la vez que sostuvo que la plata que la mam� recib�a era �para darle vicio a mis hermanos�, y fue enf�tica en aducir que fue su mam� -al parecer detenida- quien la oblig� a tener sexo con GAHO.

De lo narrado por K.D.R.P. en curso del interrogatorio directo del ente acusador, no queda duda para la Sala, como ella mismo lo sostuvo con ah�nco, que fue coaccionada por su madre DIANA, a mantener relaciones sexuales con el se�or GAHO -de quien realiz� un reconocimiento fotogr�fico-, y ello se dio con el fin de que su progenitora recibiera retribuciones econ�micas de parte del adulto.

Y es que nada diferente a ello podr�a pensarse en una situaci�n como la ac� sucedida, al no ser l�gico que pueda pregonarse que los encuentros sexuales de la ni�a con el adulto ac� investigado, como as� lo propone la defensa en su alzada, hayan sido consentidos, por cuanto como se aprecia, estas se dieron no por la voluntad de K.D.R.P., ya mayor de 14 a�os, sino por la imposici�n o coacci�n que al respecto le hizo su progenitora, para lucrarse con ello, ya fuera para procurar el sostenimiento de su hija y hermanos, ora, para procurarles a estos el consumo de sustancias, como lo dijo la afectada.

Ahora, se evidenci� en sede del contrainterrogatorio, al que en extenso acudi� el recurrente, de diversas contradicciones en que incurri� la menor, para hacer denotar que esta minti� ante las investigadoras, los profesionales del INMCF e incluso ante el juez; no obstante ello, pese a que no se puede ocultar esas contrariedades referidas por K.D.R.P., especialmente en cuanto a la fecha en que se dieron los encuentros l�bricos con el se�or GAHO, o el n�mero de veces en que ello aconteci�, ello per se, en sentir de la Sala y como igualmente lo resalt� el A-quo, no es suficiente para aducir la mendacidad en sus dichos y si tales situaciones ocurrieron, lo fue por cuanto dado el n�mero de personas comprometidas en los hechos -cuyas investigaciones se surten por cuerda separada-, y la cantidad de veces que la misma fue accedida carnalmente, es muy probable que ello le hubiese dificultado recordar con exactitud los datos que se echan de menos. En efecto, en curso del contrainterrogatorio, K.D.R.P., divag� acerca de la fecha en que sostuvo relaciones sexuales con GAHO, al decir que fue en marzo, mayo o junio y noviembre de 2018, aunque luego se�al� no recordarlo, lo que permiti� a la defensa hacer uso de las entrevistas que esta rindi�, sin que previo a ello solicitara autorizaci�n del juez, ni mucho menos dijera que las utilizar�a para impugnar credibilidad -lo que solo hizo al final del contrainterrogatorio-, mismas que ni siquiera exhibi� para su reconocimiento por la menor -que tampoco fueron ingresadas-, frente a lo cual ni el A-quo, Fiscal�a o Ministerio P�blico hicieron manifestaci�n alguna; no obstante, lo que se aprecia es que el letrado cuestion� a la menor sobre el porqu� a la investigadora le dijo que hab�an sido dos encuentros sexuales con el se�or GAHO, pero a la m�dica forense, le dijo que una, ante lo cual la ni�a expres�: �Es que no sabr�a decirles c�mo, [�] no me recuerdo bien las cosas, los hechos�, para posteriormente referir � (�) yo me recuerdo que fueron 2 veces, sino que en esos momentos dije eso porque estaba muy, muy asustada con todo, pues me hab�an separado de mi familia, de mis hermanos, estaba en un instituto, me hab�an dicho que estaba en embarazo, entonces en esos momentos estaba muy asustada.�, para luego decir que la verdad es que fueron dos relaciones con GAHO.

Es cierto las contradicciones en que incurri� la menor en el contrainterrogatorio, respecto de: (i) el n�mero de ocasiones que la menor dijo a los investigadores haber mantenido relaciones sexuales con GAHO -en unas afirm� que 2, otras que 10-; (ii) haber dicho que el se�or GAHO no le hab�a dado plata a ella, para luego decir que s� -en cantidad de $100.000 como lo dijo en entrevista previa-, los que entreg� a su mam�;

(iii) el sitio en donde por primera vez conoci� al actor, esto es, en los puentes de la 12 como lo narr� en juicio, pero entrevista previa dijo que lo fue en su casa en Boston; y (iv) la fecha de ocurrencia de los hechos al aducir que acaecieron en los meses de �noviembre, diciembre, enero, marzo o mayo�, lo cual motiv� a la defensa para que de manera insistente se le interrogase si minti� al respecto, ante lo cual la menor asinti�, pero a la par con ello manifest� que cuando ello sucedi� se encontraba muy asustada, lo que conllev� a que el funcionario interviniera para aducir que ante tanta contradicci�n, daba la impresi�n que ment�a, por lo cual pidi� que respondiera si cuando ella se asustaba ment�a, y ante ello K.D.R.P. de manera enf�tica dijo que no, y que a las profesionales les expuso la verdad.

Luego de ese intenso interrogatorio, K.D.R.P. reiter� en el redirecto que con el se�or GAHO tuvo dos encuentros en diciembre de 2018 y enero de 2019, cuando ya hab�a cumplido 14 a�os, y lo hac�a porque su progenitora la obligaba, y en esas dos ocasiones el acusado le entreg� dinero a su mam�, y ella vio cuando lo sac� del bolsillo. De ese sucinto pero necesario recuento de lo narrado por K.D.R.P. en juicio, puede sostener la Sala que en efecto la misma se mantuvo en la sindicaci�n que le realiz� a GAHO, como una de las personas adultas con las que ten�a relaciones sexuales, obligada por su madre, quien a cambio de ello recib�a retribuci�n econ�mica.

La menor en este caso es una testigo directa de excepci�n, fue sobre su cuerpo en el que el adulto saci� sus instintos sexuales, y no ten�a la v�ctima por qu� inventarse tales hechos, si no fuera porque lo que narr� fue precisamente lo que vivi� durante mucho tiempo, hasta que por la oportuna intervenci�n de la Defensor�a se logr� establecer la deplorable situaci�n en que hab�a sido puesta por parte de su progenitora.

La jurisprudencia, ha expresado que lo importante, no es la cantidad o calidad moral de los testigos que concurran a afirmar un hecho (si es uno o m�s o si son directos o indirectos), sino la coherencia y corroboraci�n con las dem�s pruebas legalmente allegadas a la actuaci�n. Por lo mismo, igualmente se ha planteado por nuestra Superioridad que: �En tal virtud, es posible edificar, sobre un testigo �nico y directo, la certeza para proferir sentencia condenatoria �siempre y cuando su exposici�n de los hechos sea l�gica, un�voca, coherente y est� corroborada con las dem�s evidencias acopiadas en el debate probatorio�. Luego entonces, con una operaci�n rigurosa de control interno del testimonio �nico como la que ordena singularmente el art�culo 404 del C�digo de Procedimiento Penal de 2004, es factible llegar a una conclusi�n de verosimilitud, racionalidad y consistencia de �ste o, por el contrario, descartar o rechazar la veracidad de su relato.� Y es que no es la cantidad de testigos los que comparezcan a juicio lo que permite llegar a un veredicto ya sea en pro o en contra del acusado, sino el grado de verosimilitud que estos contengan, en tanto no puede ignorarse que un testimonio �nico puede ser suficiente para la emisi�n de un fallo ya sea a favor o en contra del acusado, porque como dec�a el autor BACON: �los testigos no se cuentan, se pesan�, afirmaci�n que se respalda en jurisprudencia de vieja data, conforme con la cual la exposici�n del testigo �nico, as� sea el del ofendido, es perfectamente v�lido para cimentar un fallo de condena.

En relaci�n con el con el testigo �nico, la jurisprudencia ha plasmado: �[�] si bien �pret�ritas reglas de valoraci�n del testimonio se basaban en el principio de �testis unus testis nullus�, de modo que en medios probatorios tarifados se desechaba el poder suasorio del declarante �nico�, con el sistema de la libre apreciaci�n de las pruebas �tal postulado fue eliminado, ya que la veracidad no depende de la multiplicidad de testigos, sino de las condiciones personales, facultades superiores de aprehensi�n, recordaci�n y evocaci�n de la persona, de su ausencia de intereses en el proceso o circunstancias que afecten su imparcialidad, de las cuales se pueda establecer la correspondencia de su relato con la verdad de lo acontecido, en aras de arribar al estado de certeza� (CSJ SP16841-2014).

En consideraci�n de lo anterior, es posible que un �nico testigo, como ocurre en este caso, pueda sustentar un fallo de condena siempre y cuando su exposici�n de los hechos sea l�gica, un�voca, coherente y est� corroborada con las dem�s evidencias acopiadas en el debate probatorio.�  (negrillas nuestras) En este caso, los datos que en sede de juicio oral entreg� K.D.R.P. pese a las aludidas inconsistencias, resaltadas al extremo por el abogado recurrente, dan cuenta sin lugar a equ�vocos que el se�or GAHO, tuvo al menos un encuentro sexual con ella, luego de lo cual este le entreg� un dinero a la madre de la menor, lo que comporta pregonar que si esa relaci�n �ntima se dio, no lo fue como consecuencia del consentimiento libre y espont�neo de la menor, sino de la presi�n abusiva e indebida de su propia madre con el fin de obtener una remuneraci�n ya fuera econ�mica o en especie, acorde con lo sostenido por K.D.R.P., sin que el hecho de que la peque�a haya dicho que �pensaba� que ese dinero era para venderla, le reste credibilidad a sus dichos, pues es apenas obvio que el dinero que el acusado entregaba a la madre de la menor era para pagar por sus favores sexuales.

Esa informaci�n que aport� a juicio la menor K.D.R.P. no se encuentra insular, sino que como se dijo desde el comienzo, fue reiterada ante la m�dica forense y el psic�logo forense, ante quienes igualmente dio cuenta de la situaci�n por la que atravesaba. Y aunque en efecto, tal como se resalt� atr�s, la menor incursion� en diversas contradicciones, la jurisprudencia ha referido de anta�o, que �las contradicciones en que incurra un mismo testigo, o varios de ellos entre s�, no constituye raz�n de peso para desvirtuar su capacidad suasoria, pues, justamente, el funcionario judicial tiene la carga de examinar el contenido de las diferentes declaraciones y, con apoyo en las reglas de la sana cr�tica, establecer los segmentos que le merecen credibilidad y cu�les no�; y lo anterior por cuanto el hecho de que uno o varios testigos caigan en discrepancias, ello �no impide atender sus declaraciones, entre otras razones, porque pueden versar sobre aspectos secundarios u obedecer a causas diferentes a que hayan mentido (tiempo transcurrido desde la percepci�n, capacidad de rememoraci�n, entre otras).�  M�xime aun, cuando quien incurre en las mismas es un menor de edad, que ha pasado por una situaci�n a todas luces traum�tica, generada incluso por quien ten�a el deber legal y moral de protegerla, como era su se�ora madre, de quien a ra�z de lo sucedido fue separada, as� como el hecho de encontrarse en un instituto y estar en embarazo, son aspectos que a todas luces pudieron haber influido en que esta variara su versi�n cuando rindi� entrevistas, pero no lo fue en aspecto nucleares, sino otros, que a la postre no le restan verosimilitud a lo expuesto por ella, relativo a la sindicaci�n que efectu� al ac� procesado y a otras personas, entre ellas su propia madre, quienes al parecer fueron judicializados por cuerda separada.

No puede desconocer el Tribunal lo que sostuvo el psic�logo forense en juicio, cuando la defensa lo cuestion� sobre el motivo por el cual estim� que el relato de la menor era l�gico y coherente, dadas las m�ltiples contradicciones que le resalt�, siendo enf�tico dicho profesional en decir que si bien la peque�a no especific� cu�ntas veces ocurrieron los hechos, ello lo fue por cuanto �fueron tantas las relaciones sexuales con diferentes hombres, pues es dif�cil para la ni�a, pues decir exactamente el n�mero de relaciones sexuales, pero s� refiri� de manera exacta que fue llevada a una casa en el Barrio San Judas y que all� al parecer por la madre, al parecer tuvo relaciones sexuales con este se�or GAHO�; y as� mismo explic� que �dentro del an�lisis de la l�gica y la coherencia interna, pues observa que la ni�a refiere los encuentros sexuales en las diferentes versiones.

Lo que pasa es que como se observaron en las investigaciones y en la bibliograf�a, es dif�cil para una ni�a que tiene bajo nivel intelectual, que ha tenido bajos recursos econ�micos, que no ha tenido un buen ambiente socio familiar y socio afectivo [�] pues es dif�cil para esa edad y con esas condiciones que la ni�a d� de manera exacta en las diferentes versiones, pues, el n�mero de relaciones sexuales, porque al parecer fueron tantas, pues que la ni�a dif�cilmente puede diferenciar entre las versiones, cu�ntas fueron�.

Igualmente, el psic�logo, ante pregunta complementaria de la agente del Ministerio P�blico fue claro en manifestar que �cuando sucede que hay muchos abusos de manera reiterada y cuando la ni�a en esas condiciones [�] ha tenido una baja estimulaci�n del medio, donde ha sido maltratada, ha sido violentada, donde ha tenido unas condiciones psicosociales efectivas, muy deprimidas, que se ha demostrado que dif�cilmente los ni�os pues puedan tener pues datos exactos de los sucesos de abuso sexual, porque son varios y de varios hombres y adem�s del n�mero de abusos sexuales, eso es una condici�n que se da, pues por la manera del estr�s [�] que genera, pues todos sus sucesos de abusos sexual en un menor�.

Ello en sentir de la Corporaci�n, fue lo que en este asunto en espec�fico tuvo ocurrencia, por cuanto como all� se conoci�, al parecer la ni�a fue v�ctima de encuentros sexuales con al menos tres personas mayores de edad, los cuales fueron propiciados por su se�ora madre, con un fin netamente comercial, y ello a no dudarlo influy� para que K.D.R. tuviera dificultades para esgrimir espec�ficamente las fechas y n�meros de relaciones a las que fue forzada, pero tal circunstancia de ninguna manera desvirt�a el il�cito que se cometi� en su contra.

Y pese a que la defensa expresa que la K.D.R.P. no pudo en juicio reconocer a su agresor con el �lbum fotogr�fico exhibido, lo que se evidenci� es que en efecto la menor s� manifest� haber realizado tal diligencia, para ello se le puso de presente el acta en la que reconoci� su firma y si bien cuando estaba en el tr�mite para que se�alara del �lbum expuesto al ac� procesado, intervino el A-quo para indicar que el reconocimiento ya se hab�a efectuado y lo que interesaba saber era que la menor lo efectu�, como as� asinti� el delegado fiscal, y por lo mismo se incorpor� a la actuaci�n tal acto de investigaci�n, sin existir oposici�n alguna por parte de la defensa, sin que a la hora de ahora pueda pregonarse como lo sostiene el recurrente, que la ni�a �fue salvada por la campana�, al no haber reconocido en juicio a su defendido, al ser claro que tal actuaci�n se surti� en su oportunidad con los intervinientes requeridos para ello, y fue all� donde reconoci� a su agresor, a quien conoc�a de tiempo atr�s. Para la Sala, de lo probado en juicio, se observa que K.D.R.P. s� fue v�ctima de accesos carnales por parte del se�or GAHO, cuando ya superaba los 14 a�os, pero no por cuanto estos hayan sido realizados de manera voluntaria, como lo da a entender el letrado en su alzada; por el contrario, lo que se advierte de la evidencia arrimada a juicio, es que fue su misma progenitora quien se la facilitaba al ac� procesado, e incluso a otros adultos, para que saciaran sus instintos libidinosos, a cambio de dinero, por lo cual no le queda a la Corporaci�n duda alguna que con tal accionar se incursion� en el delito contra el bien jur�dico de la libertad e integridad sexual que le fue atribuido.

M�rese incluso, que en la entrevista que el se�or L.M.P., hermano de la menor v�ctima, rindi� ante el investigador y que ingres� a juicio como prueba de referencia, a lo cual no se opuso la defensa, permite igualmente inferir que lo contado por la menor s� tuvo ocurrencia, pues aunque su consangu�neo no fue testigo directo de ello, de su exposici�n se desprende lo que al parecer acontec�a con su hermana, tanto con el ac� procesado, como con otras personas -JOS� �MAR y GIOVANNY-, respecto del cual sostuvo: �Tambi�n recib� una llamada de GAHO, el cual dijo que si ten�a problemas por lo de mi hermana, yo le dije que no sab�a, que yo no sab�a nada, que yo no sab�a nada, que �l sab�a lo que hac�a con ella.

Fue lo �nico que hablamos.�, Tambi�n refiri� que �cuando viv�amos en San Judas, GAHO sal�a con mi mam� porque ellos eran amigos con derecho, pero duraron casi un mes, �l le daba plata a mi mam�, le daba mercado y cuando nos fuimos a vivir a California este se�or iba en una moto RX 100 Yamaha color roja a recoger a mi hermana K. y supuestamente se la llevaba a comer en las horas de la ma�ana, en la tarde tambi�n, le daba plata a mi hermana en varias ocasiones.

Vi cuando le daba $20.000 a $30.000 pesos. [�]� Lo que el consangu�neo de K.D.R.P. mencion� al investigador y que ingres�, se itera, como prueba de referencia, corrobora que lo mencionado por la menor s� sucedi�, en tanto la misma fue clara al decir que GAHO iba a su residencia, sal�a con ella en una moto y adem�s le daba dinero. M�rese que fue el acusado quien llam� a L.M.P. para preguntarle si ten�a alg�n problema por lo de su hermana, y ese cuestionamiento, a no dudarlo, lo fue porque en efecto sab�a que comet�a una ilicitud al mantener relaciones sexuales con una ni�a, y si bien el se�or L.M.P., no se comprometi� en su entrevista para decir qu� pasaba con su hermana, el hecho de haberle dicho al procesado que ��l sab�a lo que hac�a con ella�, da a entrever de manera t�cita y sin lugar a dudas, que no era nada l�cito lo que el adulto realizaba con K.D.R.P., y de lo cual, como �sta lo indic�, tanto su madre como hermanos se favorec�an am�n de las prebendas que en dinero y especie recib�an.

El recurrente manifest� adem�s que en el proceso que se adelant� por cuerda separada contra otra persona investigada por similares hechos, donde figuraba como v�ctima la menor K.D.R.P., se emiti� fallo absolutorio, para lo cual trajo a colaci�n algunos apartes de lo expresado en ese fallo, la Sala al respecto debe simplemente decir, que el an�lisis que all� se haya surtido, en nada puede influir en este asunto, al tratarse de dos casos diferentes y por lo mismo ac� �nicamente podr�a valorarse lo que se arrim� a juicio, sin que tal fallo lo haya aportado la defensa, raz�n por la cual lo que all� se dijo o no, hace parte de un conocimiento privado que no tiene por que ingresar por la v�a de la apelaci�n a esta actuaci�n. De lo esgrimido, concluye la Sala que el accionar del ciudadano GAHO lo ubica indefectiblemente en la conducta descrita en el canon 217A C.P., por cuanto por intermedio de una tercera persona, esto es, la madre de K.D.R.P., demand� la realizaci�n de encuentros sexuales con dicha joven cuanto contaba con 14 a�os de edad.

As� las cosas, para la Corporaci�n, como igualmente lo fue para el funcionario de primer nivel, en este asunto obra prueba que permite acreditar, m�s all� de toda duda razonable, no solo la materialidad de la ilicitud, sino tambi�n el compromiso que le asiste al procesado en el il�cito atribuido, raz�n por la cual se tornaba inevitable el condigno reproche penal.

En m�rito de lo anterior, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia proferida por el Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), en abril 22 de 2021, en cuanto hall� responsable al ciudadano GAHO como autor material del delito de demanda de explotaci�n sexual comercial de persona menor de 18 a�os de edad.

Ejecutoriada esta decisi�n, se ordena al despacho de primer nivel que d� inicio al incidente de reparaci�n integral. La presente sentencia se notificar� en estrados y contra la misma proceder� el recurso extraordinario de casaci�n, que deber� interponerse dentro de los t�rminos de ley. NOTIF�QUESE y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento  De conformidad con lo reglado en el art�culo 13 Numeral 1� de la Ley 1719 de 2014, se omitir� en la presente decisi�n, el nombre de la menor afectada y se utilizar�n sus iniciales, pero en relaci�n con sus familiares, �nicamente se har� referencia a uno de sus nombres, sin apellidos, para facilitar la comprensi�n de la decisi�n y con el fin de garantizar su intimidad y privacidad.  Entre otros, CSJ, SP2746-2019, de 17/07/2019, Rad. 51258;

SP1638-2022, de 18/05/2022, Rad. 46808.  CSJ, sentencia de casaci�n, de 15/12/2000, Rad. 13119.  CSJ, SP3994-2022, 7 dic. 2022, rad. 52548.  CSJ SP, 15 dic. 2000, Rad. 13119  CSJ SP1638-2022, 18 mayo 2022, Rad. 46808, reiterada en SP3994-2022, 7 dic. 2022, Rad. 52548  CSJ AP, 9 oct. 2013, rad. 40768 y CSJ AP, 6 abr. 2005, rad. 23154, entre otras.  CSJ SP17470�2015, 16 dic. 2015, rad. 41587.  CSJ AP3217-2020,18 nov. 2020, rad. 56341, reiterado en SP7830-2017, 1 jun.2017, rad. 46165.     DEMANDA DE EXPLOTACI�N SEXUAL RADICACI�N: 660016000035 2019 00523 01 PROCESADOS: GAHO CONFIRMA SENTENCIA S. N�017 P�gina  PAGE 20 de  NUMPAGES 39 ����    &. / 1 2 3 4 ? c g h � � � �   h t � � � E M ����̺̺̺̺̺���{{b{{{{{{{{{{{{{{{{{{0h�>�6�@���CJEH��PJ]�aJmH nH sH tH 6h�>�h�>�6�@���CJEH��PJ]�aJmH nH sH tH h f�h�>�6�CJ]�^J(h�l�h�>�5�B*CJaJnH $phtH $"h�>�5�B*CJaJnH $phtH $(h�>�h�>�5�B*CJaJnH $phtH $h�>�5�CJ aJ )h: Zh�>�@���B*CJaJnH ph�tH &��2 3 � � X �  ! 4 N O P � ���������������$ ��d�a$gd0?+ $d�a$gd0?+ � d�gd0?+d�gd0?+%dgd�>�d�gd�>� ��d]��gd�>�2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gd�>�M ^ a k l y z � � � � � � � � � � � � � � � � % > B X Y � � � � �    ����������������������ĺĬ������|kk]hh~f@���CJ OJQJaJ hl�h�>K@���CJ OJQJaJ,hl�h�>K:�@���B*CJ OJQJaJ phh�>K5�@���CJ aJ jh�>KUmHnHuhl�h�>K5�@���CJ aJ h�>K@���CJ aJ hl�h�>K@���CJ aJ h�>�@���CJ aJ h�>�5�CJ aJ 6h�>�h�>�6�@���CJEH��PJ]�aJmH nH sH tH $ ! 4 M N O P \ g i k p u v � � � � � � � � � � � � � � � � � ���ο����������������w�lcZNhh~fh�>K5�^JaJh�>�5�^JaJhx'�h�>KaJhx'�h�>KCJaJh��@���CJh�1h�>K@���CJh�1h�>K@���CJaJ hh~f@��� h7�@��� h =�@���h�1h�>K@���h�1h�>K@���CJaJ h�1h�>K@���CJEH��aJhh~fh�>K5�@���CJhh~fhh~f5�@���CJhl�h�>K@��� hl�h�>K@���CJ OJQJaJ � � � � � � � � � � � ��������j��xkd$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? 0$Ifgd0?+ $d�a$gd0?+d�gd0?+ � � �   Dbyz�������������������������4; KCJOJQJ^JaJ hh~fhh~fCJOJQJ^JaJ jh�#�h 6QH*U^Jh�#�h 6QH*^Jh��^JaJh�D�^JaJhx'�h�>K^JaJhh~f^JaJhx'�h�>KaJ hx'�h�>K0 y�}} 0$Ifgd0?+xkd�$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? yz���}} 0$Ifgd0?+xkd4$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? ����}} 0$Ifgd0?+xkd�$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? ��}} 0$Ifgd0?+xkdh$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? uv�������� FGVW[]o�����������¹�����q�q``��O h�+h�>KCJOJQJ^JaJ hx'�h6N=CJOJQJ^JaJh5}CJOJQJ^JaJ hx'�htyVCJOJQJ^JaJ hx'�h�>KCJOJQJ^JaJhx'�h�>K0Jhx'�htyV0J h7�0Jhx'�h�>K0J$hx'�h�>K0JCJOJQJ^JaJ hx'�h�>Khx'�h�>K^JaJhh~fhh~f5�^JaJhh~fh�>K5�^JaJ�������ij��~~~~vvvfv~1�O� d]�O^� gdS>�1dgdh~fdgdh~fxkd$$If�F����0CU"C�0�������U"������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�? ����~���hijop�����dl������������W�������ﮮ�����x������k]���x�k����hh~fh�>K0J5�CJaJhh~fh�>K0JCJaJh�>�0JCJaJhh~f0J5�CJaJhx'�h�>K0J5�CJaJhx'�h�>K0J5�hx'�h�>K0J h�+h�>KCJOJQJ^JaJ h�+h�D�CJOJQJ^JaJ h�+hS>�CJOJQJ^JaJh�>�CJOJQJ^JaJ h�+hh~fCJOJQJ^JaJ#Wgt}~������  EV��������7HXhz�����Ϳ�����������������wg�������Yhx'�h�c�0J5�CJaJ hx'�h�Nb0J5�CJ^JaJ#hx'�h�Nb0J5�CJOJQJaJh �h �0J5�h�!�0J5�CJaJhx'�h�>K0Jhx'�h�>K0J5�h �h�>K0JCJ\�aJhx'�h�>K0J5�CJaJh �0J5�CJaJh �hh~f0J5�hh~f0J5�CJaJ#hh~fhh~f0J5�CJOJQJaJ ����!"S T �"�"�%�%\&]&h&i&�&�&�&�&W+X+�.�.�1�16��������������������������dgd�FpdgdG)�dgdh~f57BKdgqr|�uz{~�������������u-��������۵۫�۵��۠����x�j�_�_TTh`�0J5�CJaJhGLe0J5�CJaJhx'�hmt0J5�CJaJhx'�hjg0J5�CJaJhx'�h�>K0J5�hx'�h�>K0J h�!�0J5�h�>K0J5�CJaJh�>�0JCJaJh*B�0J5�CJaJh�!�h�!�0JCJaJhx'�h��0J5�CJaJh�!�0J5�CJaJhx'�h�>K0J5�CJaJhS>�0J5�CJaJ -0luy|�   !"Z[u8 B ] a b c s z � / 0: = B P s w �   q � � � � ����������������鰠�������������xf#h�.�h`�0J5�CJOJQJaJ#h�.�h�.�0J5�CJOJQJaJh�*�0J5�CJaJh�.�0J5�CJaJ h��h�.�0J5�CJ\�aJh�>�0J5�CJ\�aJhBw0J5�CJaJh*B�0J5�CJaJh�p�0J5�CJaJhl_0J5�CJaJh`�0J5�CJaJhGLe0J5�CJaJ(� � � � S T Y q } ~ � � � � � � ! 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