Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Pereira

Radicado: 66001310500120210030101

Sala: SALA LABORAL

Ponente: Dra. Ana Lucía Caicedo Calderón

Fecha: 2025-04-08

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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. SEGURIDAD SOCIAL / PENSIONES / PENSI�N DE SOBREVIVIENTES / BENEFICIARIOS / MADRE PENSI�N DE SOBREVIVIENTES PARA PADRES � Requisitos para valorar la dependencia econ�mica. � si bien la dependencia de los padres no debe ser total o absoluta, la misma debe cumplir con unos elementos b�sicos para que proceda el reconocimiento pensional.

Estos elementos fueron definidos en la sentencia SL14923 del 29/oct/2014 M.P. Rigoberto Echeverri Bueno -reiterados en la SL2886 de 2018 o en la m�s reciente sentencia SL-2117 de 2022, M.P. Fernando Castillo Cadena -, de la siguiente manera: �i) debe ser cierta y no presunta, esto es, que se tiene que demostrar efectivamente el suministro de recursos de la persona fallecida hacia el presunto beneficiario (�); ii) la participaci�n econ�mica debe ser regular y peri�dica, de manera que no pueden validarse dentro del concepto de dependencia los simples regalos, atenciones, o cualquier otro tipo de auxilio eventual del fallecido hac�a el presunto beneficiario; iii) las contribuciones que configuran la dependencia deben ser significativas, respecto al total de ingresos de beneficiarios de manera que se constituyan en un verdadero soporte o sustento econ�mico de �ste (�)�.

Radicaci�n No.: 66001-31-05-001-2021-00301-01 Proceso: Ordinario laboral Demandante: Mar�a Nori Valencia Montoya Demandado: Porvenir S.A. Juzgado de origen: Primero Laboral del Circuito de Pereira Magistrada ponente: Dra. Ana Luc�a Caicedo Calder�n TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE PEREIRA SALA PRIMERA DE DECISION LABORAL � � Magistrada Ponente:�Ana Luc�a Caicedo Calder�n� � Pereira, Risaralda, ocho (08) de abril de dos mil veinticinco (2025)/ �Acta No. 51 del 03 de abril de 2025 La Sala Primera de Decisi�n Laboral del Tribunal Superior de Pereira, integrada por las Magistradas ANA LUC�A CAICEDO CALDER�N como Ponente, OLGA LUC�A HOYOS SEP�LVEDA y el Magistrado GERM�N DAR�O�G�EZ�VINASCO, procede a proferir la siguiente sentencia escrita dentro del proceso ordinario laboral de primera instancia instaurado por Mar�a Nori Valencia Montoya en contra de la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANT�AS PORVENIR S.A., en el cual se llam� en garant�a a MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A. PUNTO A TRATAR Por esta providencia, la Sala resuelve los recursos de apelaci�n interpuesto por PORVENIR S.A. y MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A. contra la sentencia dictada por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Pereira el 26 de septiembre de 2024.

Para ello se tiene en cuenta lo siguiente: LA DEMANDA Y LA CONTESTACI�N DE LA DEMANDA. La se�ora MAR�A NORI VALENCIA MONTOYA persigue que la justicia laboral declare que su hijo ANDRES PEREZ VALENCIA caus� el derecho a la pensi�n de sobrevivientes y que ella depend�a econ�micamente de aquel. Por ello, pretende que PORVENIR S.A. reconozca y pague en su favor la pensi�n de sobrevivientes en calidad de madre a partir del 27 de octubre de 2013, junto con los intereses moratorios.

Como pretensiones subsidiarias, peticiona el pago de la devoluci�n de saldos. En sustento de su pedido, narra que su hijo ANDRES PEREZ VALENCIA era soltero, no ten�a hijos, estaba afiliado a PORVENIR S.A. y falleci� el 27 de octubre de 2013, momento para el cual ten�a 73 semanas cotizadas en pensi�n, de las cuales 57 septenarios corresponden a los tres a�os inmediatamente anteriores a la muerte.

Agrega que tanto ella como su esposo ARISTOBULO PEREZ MARTINEZ, quien falleci� con posterioridad a ANDRES PEREZ VALENCIA, depend�an econ�micamente de este �ltimo, puesto que aquel era la persona que prove�a todo lo necesario en el hogar, incluyendo la renta de la casa, la compra de alimentos y servicios p�blicos. Refiere que reclam� ante PORVENIR S.A. la pensi�n de sobrevivientes, pero la AFP neg� la prestaci�n, argumentando que no se presentaba dependencia econ�mica con el afiliado.

En respuesta a la demanda, la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANT�AS PORVENIR S.A. se opuso al reconocimiento de la pensi�n de sobrevivientes en favor de la actora, aduciendo que, si bien el afiliado fallecido dej� causado el derecho y que es posible que, para el momento de su deceso, contribuyera econ�micamente al n�cleo familiar, tal contribuci�n era peque�a, propia del auxilio menor del buen hijo de familia para con sus progenitores.

De acuerdo con lo anterior propuso como excepciones de m�rito las que denomin� �gen�rica o innominada�, �prescripci�n�, �compensaci�n�, �falta de la estructuraci�n f�ctica en la cual se basa la parte demandante para ser viable la pretensi�n principal�, �ausencia de los requisitos exigidos por el legislador para la configuraci�n de la pensi�n de sobrevivientes y/o inexistencia de la causa jur�dica que de origen a la exigencia del reconocimiento de la prestaci�n solicitada por falta de dependencia econ�mica�, �inexistencia de la obligaci�n�, �exoneraci�n de condena en costas y de intereses de mora�, �buena fe�, �falta de causa para pedir�, �falta de legitimaci�n en la causa por pasiva y/o falta de personer�a sustantiva por pasiva� e �inexistencia de la fuente de la obligaci�n�.

Asimismo, como mecanismo de defensa convoc� al litigio a la aseguradora MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A., quien se opuso a las pretensiones de la demanda, argumentando que no se acredit� la dependencia de la demandante frente al afiliado fallecido, puesto que con la investigaci�n realizada a trav�s de la firma CONSULTANDO LTDA., con informe final de fecha 17 de diciembre de 2020, se demuestra que la demandante no depend�a econ�micamente del joven ANDR�S P�REZ VALENCIA para el momento de su fallecimiento y por el contrario, aquel se beneficiaba al vivir en la casa de sus padres.

As�, solicit� que se declararan probadas las excepciones de m�rito propuestas por PORVENIR S.A. frente a la demanda inicial y, en cuanto al llamamiento en garant�a, formul� los medios exceptivos que denomin� �sujeci�n de amparos a las normas que regulan la seguridad social�, �l�mite de responsabilidad�, �improcedencia del pago por incumplimiento de los requisitos de ley� y �ecum�nica�.

SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA La jueza de primera instancia declar� parcialmente probada la excepci�n de prescripci�n, declar� que ANDRES PEREZ VALENCIA dej� causado el derecho a la pensi�n de sobrevivientes y que la se�ora MARIA NORI VALENCIA MONTOYA, en condici�n de madre, es beneficiaria de la gracia pensional de sobrevivencia. En consecuencia, orden� a PORVENIR S.A. reconocer y pagar en favor de la actora, en forma vitalicia, la prestaci�n a partir del 16 de octubre de 2017, en cuant�a del salario m�nimo, con un retroactivo que al momento de proferir sentencia calcul� en la suma de $86.336.941, m�s los intereses moratorios a partir del 16 de diciembre de 2020.

Finalmente, autoriz� a PORVENIR S.A. a descontar del retroactivo pensional las cotizaciones con destino al Sistema de Seguridad Social en Salud, orden� a la llamada en garant�a a aportar la suma adicional que se requiere para financiar la prestaci�n y le impuso a la AFP las costas procesales. Para llegar a tal conclusi�n, la a-quo se�al� que la demandante acredit� la dependencia econ�mica frente a su hijo, para ser beneficiaria de la pensi�n de sobrevivientes causada por su fallecimiento, como quiera que la prueba recaudada dio cuenta que el causante ayudaba constantemente a sus progenitores con la suma de $150.000 para el total de los gastos del hogar que ascend�an a $400.000, sin que la subordinaci�n econ�mica se desdibujara por el hecho de que aquel solo llevaba 15 d�as en un empleo formal al momento de su deceso, puesto que, en realidad, gran parte de las familias del pa�s derivan sus ingresos de la informalidad laboral.

En consecuencia, concluy� que PORVENIR S.A, debe reconocer a la demandante la pensi�n de sobrevivientes a en cuant�a no inferior al salario m�nimo, con un retroactivo pensional causado a partir del 16 de octubre de 2017, teniendo en cuenta que la reclamaci�n administrativa se elev� en esta calenda del a�o 2020. Seguidamente, en cuanto a los intereses moratorios, concluy� que, teniendo en cuenta que la entidad omiti� el reconocimiento del pago de la prestaci�n pese a que de la misma investigaci�n administrativa se desprende la dependencia econ�mica de la demandante frente a su hijo, debe reconocer estos r�ditos a partir del cumplimiento de los dos meses con los que contaba para reconocer la prestaci�n, es decir, a partir del 16 de diciembre de 2020 y hasta que se haga el pago del retroactivo pensional.

RECURSO DE APELACI�N La AFP demandada y la llamada en garant�a presentaron recurso de apelaci�n, as: PORVENIR S.A. sustent� la alzada en que no qued� acreditada la dependencia econ�mica frente al afiliado fallecido, como quiera que, en la investigaci�n administrativa, la misma demandante indic� que al momento del fallecimiento, el causante llevaba apenas 15 d�as trabajando y que no hab�a recibido su primera quincena, adicional a lo cual la actora ten�a una tienda de donde derivaba su sustento, mismo que al acumularse con el aporte de una de sus hijas mayores por valor de $100.000 y la suma de $150.000 con la que contribu�a el causante para su propia subsistencia, creaban una comunidad dentro del hogar, en la que todos se apoyaban mutuamente, m�s no depend�an entre s�.

Agreg� que, en caso de confirmarse el reconocimiento de la pensi�n de sobrevivientes, se absuelva a la entidad de la condena por intereses moratorios, en la medida que apenas se logr� demostrar la dependencia econ�mica en el tr�mite del proceso y, por ello, en sede administrativa no neg� la pensi�n por negligencia o capricho, sino porque realmente dentro de la investigaci�n no se acredit� el derecho.

Por su parte, MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A., atac� la decisi�n argumentando que en este caso no se cumple con el requisito de dependencia econ�mica de la demandante frente al afiliado fallecido, toda vez que la actora solventaba sus propios gastos y, por ello, su m�nimo vital no se vio afectado con la muerte del hijo, quien no ten�a gastos por asumir, en el entendido que apenas iba a completar 15 d�as trabajando y no hab�a recibido su primer pago, y que adem�s se beneficiaba de vivir en la casa de sus padres.

ALEGATOS DE CONCLUSI�N/ CONCEPTO DEL MINISTERIO P�BLICO Analizados�los alegatos presentados por PORVENIR S.A., mismos que obran en el expediente digital y a los cuales nos remitimos por econom�a procesal en virtud del art�culo 280 del C.G.P., la Sala encuentra que los argumentos f�cticos y jur�dicos expresados all� concuerdan con los�puntos�objeto de discusi�n en esta instancia y se relacionan con los problemas jur�dicos que se expresan a continuaci�n. Por su parte, la demandante y el vinculado guardaron silencio.

Problema jur�dico por resolver El problema jur�dico en este caso se circunscribe a determinar si la demandante depend�a econ�micamente de su hijo fallecido y, si en tal virtud, tiene derecho al pago de la pensi�n de sobrevivientes deprecada. En caso positivo, deber� determinarse si proceden los intereses moratorios. Consideraciones Pensi�n de sobrevivientes a favor de los padres dependientes del causante - concepto de dependencia econ�mica y gastos comunes de la unidad familiar Para resolver el problema jur�dico planteado es pertinente recurrir a los lineamientos expuestos por la jurisprudencia nacional en torno a los alcances de la dependencia econ�mica de los ascendientes respecto del causante.

Est� decantado que la dependencia econ�mica se concibe bajo el presupuesto de subordinaci�n de los padres en relaci�n con la ayuda pecuniaria del hijo para subsistir, con lo que no se descarta que aquellos reciban un ingreso adicional fruto de su trabajo o actividad, siempre que este no los convierta en autosuficientes econ�micamente. Por ello, es indispensable comprobar la imposibilidad de mantener el m�nimo existencial que les permita a los padres subsistir de manera digna, el cual debe predicarse de la situaci�n que estos ten�an al momento de fallecer el hijo.

En efecto, la Corte Constitucional estableci�, entre otras, en la sentencia C-111 de 2006, que no constituye independencia econ�mica de los padres el hecho de que incluso perciban otra prestaci�n; que tampoco se configura por el simple hecho de que el beneficiario est� percibiendo una asignaci�n mensual o un ingreso adicional y que los ingresos ocasionales o el hecho de poseer un predio no generan independencia, de manera que la dependencia econ�mica es una situaci�n que s�lo puede ser definida en cada caso concreto.

Sobre este particular, el �rgano de cierre de la jurisdicci�n ordinaria laboral, ha precisado, tal como ha sido acogido por esta Corporaci�n en m�ltiples providencias, que, si bien la dependencia de los padres no debe ser total o absoluta, la misma debe cumplir con unos elementos b�sicos para que proceda el reconocimiento pensional. Estos elementos fueron definidos en la sentencia SL14923 del 29/oct/2014 M.P. Rigoberto Echeverri Bueno -reiterados en la SL2886 de 2018 o en la m�s reciente sentencia SL-2117 de 2022, M.P. Fernando Castillo Cadena -, de la siguiente manera: �i) debe ser cierta y no presunta, esto es, que se tiene que demostrar efectivamente el suministro de recursos de la persona fallecida hacia el presunto beneficiario (�); ii) la participaci�n econ�mica debe ser regular y peri�dica, de manera que no pueden validarse dentro del concepto de dependencia los simples regalos, atenciones, o cualquier otro tipo de auxilio eventual del fallecido hac�a el presunto beneficiario; iii) las contribuciones que configuran la dependencia deben ser significativas, respecto al total de ingresos de beneficiarios de manera que se constituyan en un verdadero soporte o sustento econ�mico de �ste (�)�.

En otra sentencia sobre la misma materia, la Corte precis� que la dependencia econ�mica no se presume y mucho menos se puede tener por cierta con la sola afirmaci�n que se haga al respecto, pues los pretendidos beneficiarios deben demostrar que el aporte que recib�an del afiliado en efecto era regular y significativo o subordinante al punto que, a su muerte, ya no pueden solventar sus condiciones de existencia en condiciones dignas.

En esa sentencia, el �rgano de cierre de la jurisdicci�n laboral precis� que una persona es dependiente cuando no tiene autonom�a econ�mica suficiente y su nivel de vida digna y decorosa est� subordinada a los recursos provenientes del que fallece y que esas asignaciones eran proporcionalmente representativas frente a otros ingresos que percibir el sobreviviente, porque, si recibe rentas muy superiores al aporte del causante, no es posible hablar de dependencia (sentencia SL18517 del 1 de noviembre de 2017).

De modo que una cosa es la dependencia total y absoluta que implica carencia de recursos de distinta �ndole, y otra muy distinta, la imprescindibilidad de una ayuda, que implica, pese a que se tengan ciertos recursos, que esa ayuda resulta vital y necesaria para el mantenimiento de las condiciones de vida, que, sin ella, se deteriorar�an.

Por otra parte, debe recordarse que la Sala de Casaci�n Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia Radicado No. 35351, del 21 de abril de 2009, M.P. Dr. Luis Javier Osorio L�pez, determin� que son los demandantes que pretenden obtener la pensi�n de sobreviviente en calidad de padres del causante, a quienes les corresponde probar por cualquier medio legalmente autorizado, que eran dependientes econ�micamente del causante y, cumplida esta exigencia, es la administradora demandada la que debe demostrar, dentro de la contienda judicial, la existencia de ingresos o rentas propias de los ascendientes, que los puedan hacer autosuficiente en relaci�n con su hijo fallecido.

Ahora, para el caso, vale la pena traer a colaci�n lo ense�ado por la Sala de Casaci�n Laboral de la Corte Suprema de Justicia en la Sentencia SL2991/2022, respecto a la forma de evaluar los gastos familiares, cuando el causante hace parte de un hogar compuesto por varias personas, as�: �[�] Para determinar la dependencia econ�mica de los�padres�no es procedente individualizar los gastos de cada uno de los miembros de la unidad familiar, pues ha de entenderse que las necesidades de quienes integran el hogar entran en el presupuesto com�n, siempre que atiendan el concepto de vida digna y el �mbito de congrua subsistencia -los aportes son de car�cter general y no espec�fico- [..] �las necesidades que integran un hogar ingresan al presupuesto com�n de gastos de la familia siempre que est�n dentro del �mbito de la congrua subsistencia y atiendan al concepto de una vida digna.

De ah� que no hubiera sido correcto que el Tribunal para verificar si se cumpl�a con la dependencia econ�mica requerida en estos casos, hubiera desagregado las erogaciones que implicaba la atenci�n de la salud de uno de los integrantes del grupo familiar. Sobre esa tem�tica, la Corte en decisi�n CSJ SL15116-2014 dijo: �Por �ltimo, habida cuenta de que la demandante y el de cujus hac�an parte de la misma unidad familiar, pues no se ha controvertido que al momento del deceso viv�an en la misma casa, no es procedente desagregar los gastos b�sicos de cada uno de ellos al momento de determinar si exist�a dependencia econ�mica, pues ha de entenderse que las necesidades de quienes integran el hogar com�n en lo que toca con servicios p�blicos, arrendamiento, salud, vestuario, alimentaci�n dentro y fuera del hogar, y desplazamientos para atender lo propio de la jornada laboral y las actividades diarias, siempre que est�n dentro del �mbito de la congrua subsistencia y atiendan al concepto de una vida digna, entran en el presupuesto com�n de gastos y siempre que la contribuci�n econ�mica del afiliado fallecido hubiera sido imprescindible para garantizar a los padres la satisfacci�n de esos requerimientos primordiales no es predicable su autonom�a econ�mica�. [entre otras, SL3746-2022].

(Negrillas fuera de texto) M�s recientemente, en providencia SL377 de 2024, la Sala de Casaci�n Laboral, reiter� el criterio advertido en precedencia, conforme a lo siguiente: �Precisamente la Corte en sentencias CSJ SL1913-2019 y CSJ SL650-2020, reiterada en la CSJ SL1931-2021, entre otras, ha se�alado que la interdependencia econ�mica implica que varias personas del grupo familiar contribuyen al sostenimiento del hogar, de manera que la p�rdida de alguno de sus miembros pone en entredicho la sostenibilidad econ�mica del n�cleo familiar, por lo menos en el nivel de vida que se ten�a cuando el miembro desaparecido concurr�a a su sostenimiento.

Luego, al ser indiscutido que en el asunto el n�cleo familiar de la accionante estaba compuesto por m�s integrantes que tambi�n aportaban al hogar y del cual se subvencionaban las necesidades b�sicas no solo de la progenitora, sino de los dem�s, no era procedente que el Tribunal dejara de lado el precedente que frente a estos asuntos ha contemplado la Corporaci�n para fundamentar jur�dicamente su decisi�n, y a partir de otro entendimiento, desagregara los gastos del grupo familiar.

Ese yerro jur�dico, sin duda, llev� al juzgador de segundo grado a aterrizar en el soporte probatorio de la sentencia impugnada, bajo un fundamento de derecho que no se acompasa con lo dispuesto por la Corte, toda vez que, se repite, era viable que el n�cleo familiar pudiera observarse como una unidad de consumo y que, por ende, bajo el haz probatorio del proceso se advirtieran preponderantes al momento de establecer el requisito de dependencia econ�mica de la accionante respecto de su hijo fallecido. 6.2.

Naturaleza resarcitoria de los intereses moratorios Se�ala el art�culo 141 de la ley 100 de 1993, que �a partir del 1� de enero de 1994, en caso de mora en el pago de las mesadas pensi�nales de que trata esta ley, la entidad correspondiente reconocer� y pagar� al pensionado, adem�s de la obligaci�n a su cargo y sobre el importe de ella, la tasa m�xima de inter�s moratorio vigente en el momento en que se efect�e el pago�.

La norma en comento opera como un mecanismo resarcitorio que se activa ante la tardanza en el pago de las mesadas pensionales derivadas de los riesgos de invalidez, vejez y muerte. El resarcimiento previene de la p�rdida del poder adquisitivo del dinero y busca reparar el da�o patrimonial que supone la demora en el pago de las obligaciones pensionales a cargo de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

El car�cter particularmente resarcitorio del inter�s previsto en el art�culo 141 de la Ley 100 de 1993, lo emparenta al mundo de las obligaciones objetivas, pues la norma en comento no se detiene en miramientos particulares o subjetivos, ya que solo basta la mora para que, de iure, asome la obligaci�n de pagar intereses moratorios. En cambio, frente a las sanciones, por su relaci�n directa con la conducta del autor del da�o antijur�dico, es posible que se hable de causales o circunstancias de exoneraci�n, dentro de la que perfectamente cabe, por ejemplo, la buena fe del moroso.

Empero, esto no es lo que ocurre cuando nos referimos a los intereses previstos en el art�culo 141 de la ley 100 de 1993. En este mismo sentido se ha pronunciado en m�ltiples providencias la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, entre ellas la sentencia No. 26728 de 2006, donde indic� que con este tipo de intereses se pretende la reparaci�n de los perjuicios causados a quien teniendo derecho a la pensi�n no recibe oportunamente su valor.

De all� se abstrae una naturaleza resarcitoria y no sancionatoria. En este orden, el concepto de buena o mala fe del deudor o las circunstancias particulares que hayan conducido a la discusi�n del derecho no pueden ser considerados para establecer la procedencia de los intereses moratorios. Cabe aclarar que, por v�a de una interpretaci�n jurisprudencial m�s cercana en el tiempo, La Sala de Casaci�n Laboral de la Corte Suprema de Justicia ha consentido una especie de excepci�n insular a la l�nea jurisprudencial imperante, pues no la recoge del todo, pero la �modera�, en palabras de la misma Corte, �para aquellos eventos en que las actuaciones de las administradoras de pensiones p�blicas o privadas, al no reconocer o pagar las prestaciones peri�dicas a su cargo, encuentren plena justificaci�n bien porque tengan respaldo normativo, ora porque su postura provenga de la aplicaci�n minuciosa de la ley, sin los alcances o efectos que en un momento dado puedan darle los jueces en la funci�n que les es propia de interpretar las normas sociales y ajustarlas a los postulados y objetivos fundamentales de la seguridad social, y que a las entidades que la gestionan no les compete y les es imposible predecir�.

(sentencia de casaci�n No. 46602 de la Sala de Casaci�n Laboral de la Corte Suprema de Justicia.) En sinton�a con lo anterior, en varias oportunidades esta Sala ha sostenido que no es procedente la condena al pago de los intereses moratorios de que trata el art�culo 141 de la Ley 100 de 1993, �cuando la pensi�n se reconoce en virtud de una interpretaci�n constitucional favorable�, criterio que conserva aplicabilidad en aquellos eventos donde la pensi�n es reconocida en sede judicial, despu�s de que hubiere sido negada por una Administradora de Fondos de Pensiones, cuando la negativa del demandado se sustent� con estricta sujeci�n a las leyes imperantes, puesto que, en principio, a estas entidades no se les puede exigir que act�en a priori de los fallos judiciales que interpretan la textura abierta del lenguaje jur�dico. 6.4.

Caso concreto En el presente proceso se encuentra por fuera de discusi�n la calidad de madre de la demandante, conforme se acredita con el certificado civil de nacimiento del se�or ANDRES PEREZ VALENCIA. Asimismo, se encuentra plenamente demostrado que el causante cotiz� 56 semanas en los �ltimos tres a�os de vida. Establecido lo anterior, �nicamente se encuentra en entredicho el requisito de dependencia econ�mica, pues a juicio de la AFP y de la llamada en garant�a, las pruebas recaudadas en sede judicial y en la investigaci�n administrativa no acreditan tal supuesto.

As�, con el objeto de dar luces sobre el asunto, la parte actora solicit� que fueran escuchados los testimonios de PEDRO ANTONIO LEDESMA y JOS� LEONEL LEDESMA V�LEZ; mientras que el fondo privado de pensiones PORVENIR S.A. y la llamada en garant�a, pidieron que fuera escuchada la se�ora MARIA NORI VALENCIA MONTOYA en interrogatorio de parte.

Como primera medida la demandante MARIA NORI VALENCIA MONTOYA, al rendir interrogatorio de parte, se�al� que para el 2013 su hogar estaba conformado por su esposo, su hijo menor ANDR�S y ella, puesto que sus 3 hijas mayores ya hab�an formado su propio hogar. Agreg� que su hijo trabajaba en oficios varios y en la vigilancia y que, en los momentos en que no ten�a contrato, se dedicaba a recolectar naranja o la construcci�n, por lo que siempre estaba trabajando.

Aclar� que al momento del fallecimiento solo llevaba una quincena trabajada en su �ltimo empleo, no obstante, eso no significaba que antes no hubiese laborado, puesto que, iter�, siempre acud�a a la recolecci�n de frutas para obtener ingresos. Asegur� que el causante aportaba quincenalmente la suma de $150.000 al hogar, que ella, la demandante, colaboraba sacando alg�n dinero de la peque�a tienda que ten�a y que su esposo no pod�a aportar ning�n ingreso porque padec�a de Alzheimer y, antes bien, generaba mayores gastos debido a los pa�ales, medicamentos y vitaminas que necesitaba, �ltimos con los cuales, en muy pocas ocasiones, sus hijas mayores les ayudaron.

Precis� que los gastos de la casa eran los servicios p�blicos como energ�a y agua, la televisi�n y la pipeta de gas, ya que no ten�an que pagar arriendo, porque la casa donde viv�an en la Pintada, Antioqu�a era propia. Finalmente indic� que cuando falleci� su hijo, ella empez� a lavar ropa y hacer otras ventas para solventar sus gastos porque su esposo segu�a en cama y no pod�a dejarlo solo y que, cuando aquel tambi�n falleci�, busc� a su familia en Cartago o a la compa��a de alguna de sus hijas.

De los deponentes convocados por la parte activa, el primero en rendir testimonio fue el se�or PEDRO ANTONIO LEDESMA, quien asegur� que conoci� a la demandante y a su familia porque �l viajaba por todo el pa�s vendiendo s�banas, tenis y ropa en compa��a de un familiar del esposo de la actora y que cada vez que pasaba por la Pintada, visitaba la casa donde viv�an MARIA NORI, ARIST�BULO y ANDR�S, pudiendo apreciar en esas visitas que el hijo ayudaba econ�micamente a sus padres con los ingresos que obten�a recogiendo naranja, en vigilancia o en oficios varios porque desde muy joven empez� a trabajar para llevar dinero a la casa, lo que hac�a de forma constante, aunque fuese $70.000 o $80.000 que lograra obtener con la recolecci�n de fruta, los destinaba para el hogar.

Record� que el esposo de la demandante y padre del causante, antes de enfermarse trabajaba en fincas, pero que el �ltimo tiempo que precedi� al deceso de ANDR�S, el padre ya estaba muy enfermo y no trabajaba, mientras que la demandante ten�a una peque�a tienda donde vend�a helados, con lo que ayudaba en la casa. Agreg� que, aunque la actora tiene 3 hijas mayores, el �nico que viv�a con los padres era el causante y, por eso, no sabe si las hijas ayudaban econ�micamente y en qu� proporci�n. A continuaci�n, el se�or JOS� LEONEL LEDESMA V�LEZ, advirti� que su esposa es sobrina de la demandante y, en raz�n a ello conoce a la actora desde el a�o 2010.

Refiri� que junto con su esposa visitaban frecuentemente a la demandante en la Pintada y que por eso le consta que ANDR�S era el que aportaba econ�micamente para el hogar con los ingresos que obten�a recogiendo naranjas, o trabajando en oficios varios o vigilancia. Aclar� que ANDR�S viv�a con sus padres al momento del fallecimiento y que en los meses en que estuvo trabajando en el Centro Comercial Ciudad Victoria como vigilante y, por ello, viviendo en Pereira a principios del 2013, le hac�a giros constantes a la demandante para que ella comprara el mercado o pagara servicios, lo cual le consta porque en varias ocasiones �l, el testigo, acompa�� al causante a las oficinas donde hac�a las transferencias.

Memor� que el padre del causante ten�a varias enfermedades y no trabajaba, por lo que el hogar derivaba su sustento del aporte del hijo y de lo que obten�a la demandante de la peque�a tienda que manejaba, �ltima que tampoco era mucho lo que produc�a porque solo se vend�an cosas peque�as como cigarrillos y gaseosa. Indic� que, aunque la demandante ten�a otras hijas, no viv�an con ella porque ten�an su propio hogar y depend�an de sus esposos, por lo que tampoco pod�an ayudarla econ�micamente.

Adicional a la prueba testimonial y a los interrogatorios de parte, reposa en el plenario informe de investigaci�n por reclamaci�n de pensi�n a PORVENIR S.A. realizado por la empresa CONSULTANDO S.A.S. el 17 de diciembre de 2020 en la que se dio cuenta de entrevista telef�nica a la reclamante, a una hija de la demandante - CLAUDIA CRISTINA P�REZ VALENCIA y 3 amigos de la familia - JOSE LEONEL LEDESMA VELEZ, PEDRO ANTONIO LEDESMA y VIVIANA MAR�A CARDONA MONTOYA-, quienes indicaron, en s�ntesis, que el causante era el que se hac�a cargo del hogar donde viv�a con sus padres, puesto que el progenitor estaba enfermo, la demandante era muy poco lo que percib�a y las hermanas mayores resid�an aparte.

Adem�s de lo anterior, en el informe se concluye que �En cuanto a la posible dependencia econ�mica de los padres del afiliado, para con el causante, se establece que no hab�a tal, si tenemos en cuenta que, para la fecha del deceso del afiliado, �l hasta ahora iba a completar una quincena de trabajo, raz�n por la cual no hab�a recibido su primer pago.

Tambi�n se deja ver que, en las diligencias realizadas, los entrevistados tampoco conocen sobre la actividad laboral del afiliado al momento de su deceso, pero si destacan que el causante no era una persona estable laboralmente, ya que indican que cada que �l se quedaba sin trabajo, recurr�a a actividades informales de jornal por d�as para obtener alg�n tipo de ingreso, por lo que ratifica la no dependencia de los padres del afiliado para con �l�.

Antes de pasar al an�lisis conjunto de las pruebas antes relacionadas, es necesario precisar que los informes que recogen las investigaciones realizadas por las administradoras de pensiones, a efectos de establecer la convivencia o la dependencia econ�mica, no son prueba calificada y se asimilan al testimonio, tal como reiteradamente lo ha se�alado la Corte Suprema de Justicia, en sentencias SL1921-2019, SL5605-2019, SL2447 de 2021, SL803 de 2022, y SL 2768 de 2022 entre otras, �ltima en la que adem�s conceptu� que la �aludida investigaci�n administrativa, es simple y llanamente un informe que recoge entrevistas y por tanto tiene valor de testimonio, agreg�ndose, adem�s, que no tiene la firma de la demandante, en donde solo consta que esta y unos testigos fueron entrevistados.� En ese sentido, las declaraciones vertidas en dichos informes ser�n v�lidas y deber�n ser valoradas por el juez o jueza de la causa, a menos que se pida su ratificaci�n y el testigo no concurra a la audiencia, caso en el cual perder�n todo valor, conforme lo previenen los art�culos 188 y 222 del C.G.P. Ahora bien, para que dichas declaraciones tengan ese valor probatorio, es necesario que el informe no solo recoja la informaci�n recaudada por el respectivo investigador, sino que se acompa�e de las respectivas declaraciones, que pueden ser escritas, caso en el cual deber�n estar suscritas por el declarante, en se�al de aceptaci�n de su contenido, u orales, es decir, soportadas en grabaci�n magnetof�nica o audiovisual de la misma, de modo que se pueda identificar e individualizar plenamente al autor de la misma. � Aclarado lo anterior, el informe de la AFP demandada no cumple con los criterios para apreciarse como un documento con valor declarativo y mucho menos como testimonio extraprocesal, pues se limita a recoger dichos y afirmaciones que supuestamente hicieron personas entrevistadas en la investigaci�n, pero no se corrobora que dicha informaci�n corresponda a lo que efectivamente expresaron los respondientes al entrevistador o investigador, pues las declaraciones no aparecen suscritas por ellos, ya que se llevaron a cabo de forma telef�nica debido a las restricciones por el Covid-19 y tampoco se aportaron las grabaciones de tales llamadas.

En esos t�rminos, no hay manera de establecer la ciencia de los valores recaudados, en tanto la simple consigna escrita en el informe, sin que el investigador pusiera de presente las circunstancias de tiempo, modo y lugar en la obtenci�n de los datos, tal como lo exige el art�culo 221 del C.G.P., impide otorgarle mayor probatorio a lo all� afirmado, hasta el punto de que la misma AFP parece desconocer la totalidad del contenido de su investigaci�n administrativa.

As� las cosas, acert� la a-quo al concederle mayor entidad probatoria a las declaraciones y testimonios recaudados en el tr�mite del proceso, aunque, si se tomara por cierto lo advertido en el informe de investigaci�n, las conclusiones ser�an las mismas, como quiera que, tanto en sede judicial como administrativa, se dio cuenta de que ANDRES PEREZ VALENCIA era el �nico de los hijos de la se�ora MARIA NORI VALENCIA MONTOYA y del se�or ARISTOBULO PEREZ MARTINEZ que viv�a con ellos y aportaba constantemente al sostenimiento del hogar, siendo este aporte indispensable para aquellos, debido a que el padre se encontraba gravemente enfermo y, por ello no generaba ingresos, mientras que la madre obten�a muy poco de su actividad, ya fuese en la tienda o lavando ropa.

Por otra parte, llama la atenci�n de la Sala que el informe se centre en gran parte en los a�os que transcurrieron entre el deceso -2013- y la reclamaci�n -2020- y pase por alto que precisamente debido al trascurso del tiempo, no se puede exigir tanta precisi�n a los entrevistados o que, incluso se presenten confusiones en la relaci�n de los gastos actuales y los que correspond�an al hogar del causante.

Adicionalmente, en la conclusi�n se resalta que el causante no hab�a cumplido una quincena en su �ltimo empleo, dejando de lado que los entrevistados no indicaron que este hubiese sido su �nico trabajo, sino que relacionaron otras ocupaciones previas como vigilancia, construcci�n o recolecci�n de frutas, �ltimas que no por catalogarse como informales, deben ser desconocidas, puesto que de las mismas tambi�n obten�a ingresos.

Ahora, de las declaraciones rendidas en el proceso se desprende, con meridiana claridad, que el sustento familiar al momento del deceso del causante estaba comprendido �nicamente por el ingreso del hijo y el aporte de la madre obtenido de la peque�a tienda que manejaba, siendo la contribuci�n del causante, destinada a la alimentaci�n y los servicios p�blicos, toda vez que a pesar de vivir all� tambi�n el se�or ARISTOBULO PEREZ MARTINEZ, este �ltimo, debido a sus quebrantos de salud, no contribu�a activamente a la econom�a familiar y, antes bien, requer�a de insumos como pa�ales o vitaminas.

En cuanto a la representatividad del aporte del causante para su madre, si se tiene en cuenta que en los argumentos de la apelaci�n se reconoce que ANDR�S P�REZ VALENCIA contribu�a con la suma de $150.000 a la econ�mica familiar y que en el informe de investigaci�n se relacionan como gastos del hogar $298.000 representados en $18.000 de agua, $85.000 de luz, $150.000 de mercado y gas $45.000, es evidente que el causante aportaba de forma significativa a solventar los gastos y que esta contribuci�n era indispensable, pues representaba la mitad de lo necesario para cubrir las necesidades b�sicas.

La representatividad del aporte tambi�n debe ser analizada teniendo en cuenta el nivel socio econ�mico del hogar conformado por la se�ora MARIA NORI VALENCIA MONTOYA y el se�or ARISTOBULO PEREZ MARTINEZ, puesto que para una familia en la que ninguno de sus miembros cuenta con un trabajo estable y formal, la suma que aporte cada uno es indispensable para su subsistencia, raz�n por la cual, aun los $70.000 o $80.000 que lograba obtener el causante con la recolecci�n de fruta, conforme a lo afirmado por el testigo PEDRO ANTONIO LEDESMA, resultaba significativo para sus padres.

Por lo anterior, al no poder laborar el padre y no contar la madre con ingresos constantes m�s all� de la peque�a tienda, el aporte del causante se tornaba indispensable, pues no hab�a ninguna otra fuente de ingresos para solventar las necesidades b�sicas de los progenitores, ya que las hijas mayores hab�an formado sus propias familias y tampoco trabajaban.

Siguiendo este derrotero, se queda sin peso el argumento de PORVENIR S.A., en el sentido de que el aporte del causante se destinaba a cubrir sus gastos propios, puesto que en el mismo recurso reconoce el apoyo mutuo de la familia, pero concluye erradamente que ello evitaba que se configurara la dependencia econ�mica, con lo cual desconoce la amplia jurisprudencia de la Sala de Casaci�n Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en la que se ha decantado que no es posible disgregar los gatos individuales de una unidad dom�stica en la que ninguno de sus miembros cuenta con los ingresos necesarios para considerarse autosuficiente econ�micamente.

Por otra parte, el hecho de que a la demandante le hubiese empezado a dar una ayuda econ�mica una de sus hijas con posterioridad a la muerte del hijo no significa que en la actualidad la actora no eche en falta el aporte de aquel, pues, la ayuda de la hija no es de gran magnitud y, aun con el paso del tiempo, los $100.000 pesos a los que aduce la AFP en el recurso que recibe la actora por parte de su hija GLORIA, no alcanzan a suplir lo aportado por el causante.

Adem�s, resulta evidente que la situaci�n econ�mica de la demandante, sin el apoyo de ANDR�S P�REZ VALENCIA se torn� a�n m�s complicada, hasta el punto de que debi� dejar su vivienda en la Pinatada y cambiar su domicilio al eje cafetero, para estar m�s cerca de sus otros familiares y recibir de estos una ayuda. Finalmente, debe advertirse que los testigos referenciados resultan id�neos para dar cuenta de la dependencia econ�mica de la demandante frente a su hijo, toda vez que analizadas en conjunto sus declaraciones resultan cre�bles y contestes, puesto que son personas capaces para dar cuenta de que en efecto la actora recibi� una ayuda, cierta, representativa y peri�dica por parte del causante, hasta el punto que el se�or JOS� LEONEL LEDESMA V�LEZ afirm� haber acompa�ado al causante a hacer las transferencias a su madre, en el tiempo en que trabaj� en Pereira.

Adicionalmente, indicaron las razones de sus dichos, en los que se logr� apreciar que, en virtud de los lazos familiares y de amistad, pod�an apreciar directamente la forma en que se solventaban las necesidades b�sicas al interior del hogar y la forma en que cambi� la vida de la actora despu�s de la muerte del hijo. Con todo lo dicho, queda desvirtuada la argumentaci�n de las apelantes respecto a que los ingresos del causante se destinaban para su propia subsistencia, toda vez que exist�a una unidad familiar entre los padres y el hijo fallecido lo que hac�a imposible, en palabras de la citada sentencia de la Corte Suprema de Justicia, �desagregar los gastos b�sicos de cada uno de ellos al momento de determinar si exist�a dependencia econ�mica, pues ha de entenderse que las necesidades de quienes integran el hogar com�n en lo que toca con servicios p�blicos, arrendamiento, salud, vestuario, alimentaci�n dentro y fuera del hogar, y desplazamientos para atender lo propio de la jornada laboral y las actividades diarias, siempre que est�n dentro del �mbito de la congrua subsistencia y atiendan al concepto de una vida digna, entran en el presupuesto com�n de gastos y siempre que la contribuci�n econ�mica del afiliado fallecido hubiera sido imprescindible para garantizar a los padres la satisfacci�n de esos requerimientos primordiales no es predicable su autonom�a econ�mica� Superado lo anterior, pasando al segundo motivo de inconformidad de PORVENIR S.A., se tiene que esta reprocha que la jueza de primera instancia hubiese ordenado el reconocimiento de los intereses moratorios por cuanto aleg� que la negativa en sede administrativa no obedeci� a un capricho, sino a que no se demostr� la dependencia econ�mica.

Pues bien, frente a este argumento, debe decirse que no le asiste raz�n a PORVENIR S.A., como quiera que, tal como se ha rese�ado l�neas atr�s, en la investigaci�n administrativa se aport� informaci�n similar a la obtenida por parte de los testimonios escuchados en sede judicial, tanto as� que los dos testigos procurados por la demandante, fueron tambi�n entrevistados por la firma CONSULTANDO S.A.S., con la diferencia que, en el informe se parcializa la informaci�n para concluir que, como el causante no alcanz� a cumplir 15 d�as en su �ltimo empleo antes de fallecer, no pod�a haber generado ingresos, con lo cual pas� por alto las anteriores ocupaciones de orden laboral que, aunque informarles, le permit�an a ANDR�S P�REZ VALENCIA, contribuir econ�micamente a sus progenitores.

Conforme a lo expuesto, la AFP neg� sin sustento el reconocimiento de la pensi�n de sobrevivientes, toda vez que de la misma investigaci�n administrativa que dispuso, se desprende la veracidad de las afirmaciones de la actora en cuanto a su dependencia econ�mica frente al hijo, por lo cual, dado que no existe justificaci�n alguna para que la administradora pensional omitiera el reconocimiento y, teniendo en cuenta que a la fecha sigue sin reconocerle la gracia pensional, forzoso resulta que sobre el importe de las mesadas adeudadas le reconozca los intereses moratorios de que trata el art�culo 141 de la Ley 100 de 1993 a partir del segundo mes siguiente a la petici�n pensional, teniendo en cuenta de conformidad con la Ley 717 de 2001, t�rmino m�ximo con que cuenta el fondo de pensiones para resolver la pensi�n de sobrevivientes, raz�n por la cual, se confirmar� la sentencia de primera instancia tambi�n en este punto.

Para finalizar, en procura de la efectividad de la decisi�n, se ordenar� actualizar el monto de la condena hasta la fecha de corte del mes anterior a la emisi�n de la presente sentencia, conforme a la siguiente liquidaci�n:  En este orden de ideas, se confirmar� la sentencia de primera instancia, y ante el fracaso de los recursos de apelaci�n, de conformidad con el art�culo 365 del C.G.P se le impondr�n las costas en esta instancia a PORVENIR S.A. y a MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A. en favor de la demandante, sin que haya lugar a pronunciarse respecto a la forma en que se orden� el reconocimiento de la prestaci�n, al no haber sido motivo de apelaci�n. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira - Risaralda, Sala Primera de Decisi�n Laboral, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:

PRIMERO: �CONFIRMAR la sentencia proferida por el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Pereira el 26 de septiembre de 2024, dentro del proceso ordinario laboral instaurado por Mar�a Nori Valencia Montoya en contra de la ADMINISTRADORA DE FONDOS DE PENSIONES Y CESANT�AS PORVENIR S.A., en el cual se llam� en garant�a a MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A. actualizando la condena al 31 de marzo de 2025, en la suma de $95.951.932 por concepto de retroactivo pensional causado entre el 16 de octubre de 2017 y el 31 de marzo de 2025, sin perjuicio de las diferencias que se causen a partir del 01 de abril de 2025.� SEGUNDO: Costas en esta instancia procesal a cargo de PORVENIR S.A. y MAPFRE COLOMBIA VIDA SEGUROS S.A. en favor de la demandante.

Notif�quese y c�mplase. La Magistrada ponente, Con firma electr�nica al final del documento ANA LUC�A CAICEDO CALDER�N La Magistrada y el Magistrado, Con firma electr�nica al final del documento OLGA LUC�A HOYOS SEP�LVEDA Con firma electr�nica al final del documento GERMAN DARIO GOEZ VINASCO  Archivo 04, p�gina 06 cuaderno de primera instancia.  Archivo 09, p�gina 78 cuaderno de primera instancia.  P�ginas 173 y s.s., archivo 12 cuaderno de primera instancia     PAGE 16 Radicaci�n No.:���6; h_�h�*�0J9B*OJQJ^JfHmH phq� ����sH 8h�*�0J9B*OJQJ^JfHmH phq� ����sH h�kvh�r�h�;: h�kvh�R@ h�kvh�;:h�U�OJQJ^Jh�4� h�]�OJQJ^Jh�4� hןV5OJQJ^Jh�4� h�U�OJQJ^Jluv}������� "����ʶ��}l[J:* h�U�0J9OJQJ^JmH sH h /0J9OJQJ^JmH sH !hTN�0J95�OJQJ^JmH sH !h�0J95�OJQJ^JmH sH !h�0y0J95�OJQJ^JmH sH h}}0J9OJQJ^JmH sH $h�r�hR=�0J9OJQJ^JmH sH *h�U�h�U�0J95�;�OJQJ^JmH sH &h�U�h�U�5�;�OJQJ^JmH sH $h�r�h�*�0J9OJQJ^JmH sH h��0J9OJQJ^JmH sH $h�r�h��0J9OJQJ^JmH sH "0RSTWfgh�����������Ǵ���paUaUaUF7Ua h /h}�0J9OJQJ^J h /h /0J9OJQJ^Jh /0J9OJQJ^J h�ͮ+hWEF0J9OJQJ^J h�kvCJPJ^JaJmH $sH $h�BOJQJ^J-h�kv0J95�B*OJQJ\�^JmH phsH $h`50J95�OJQJ\�^JmH sH $h�-h0J95�OJQJ\�^JmH sH #h� hC�OJQJ\�^JmH sH 'h�U�h�U�0J95�OJQJ^JmH sH $h�U�h�U�0J9OJQJ^JmH sH gh�����JK������������~�����$��dh`��a$gd J� $dha$gd� � dh1$7$8$H$gd� �3�e1$7$8$H$^�egd� �3$ & F��1$7$8$H$^�`�a$gd� �$��dh`��a$gd� �!; �) ��L � �\ ��l 0!�#�d�]�gd� � 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