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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. PROEDIMIENTO PENAL / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA / VALORACI�N PROBATORIA / CONOCIMIENTO MAS ALL� DE TODA DUDA PRINCIPIO DE CONGRUENCIA � Contenido. � En cuanto al principio de congruencia consagrado en el art�culo 448 C.P.P. se tiene que el mismo hace parte de ese c�mulo de garant�as que el art�culo 29 superior ha denominado como debido proceso.
Seg�n los postulados de dicho principio, se exige que entre la imputaci�n, la acusaci�n y la sentencia, exista una especie de relaci�n de consonancia o correspondencia en lo que tiene que ver con los hechos y la calificaci�n jur�dica dada a estos, lo que quiere decir que los cargos tenidos en consideraci�n en cada uno de esos segmentos procesales, deben ser similares en su contexto f�ctico-normativo, a efectos de poder declarar la responsabilidad penal del acriminado, raz�n por la cual es v�lido colegir que se erigen como el l�mite o el norte de la sentencia. � Si bien el art�culo 448 C.P.P. refiere que la congruencia f�ctica lo es b�sicamente entre la acusaci�n y la sentencia, la Corte Constitucional en sentencia C-025/10 aclar� que ese principio es igualmente aplicable a la relaci�n obrante entre la imputaci�n de cargos y la formulaci�n de acusaci�n. VALORACI�N PROBATORIA � Para emitir sentencia se requiere conocimiento m�s all� de toda duda.
De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 DE decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, seis (6) de marzo de dos mil veinticinco (2025) ACTA DE APROBACI�N N� 260 SEGUNDA INSTANCIA Imputado: EALAC�dula de ciudadan�a:__________ de CartagoDelitos:Acceso carnal violento y otros.Bien jur�dico afectado:La libertad, integridad y formaci�n sexuales.Procedencia:Juzgado Promiscuo del Circuito de Bel�n de Umbr�a (Rda.) Asunto:Se decide la apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a y el Representante judicial de las v�ctimas contra la sentencia proferida el 10 de mayo de 2021 a trav�s de la cual, se absolvi� a EALA del cargo contemplado en el art�culo 205 C.P. por el cual solicit� condena el ente acusador.
Se confirma parcialmente.El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y actuaci�n procesal 1.1.- De lo plasmado en el escrito acusatorio se desprende que el se�or EALA, quien desempe�aba los personajes de payaso e hipnotizador en el circo denominado �Puchis Show�, en explotaci�n de tales roles y bajo expresiones de que era predictor del futuro, vali�ndose del escenario de una sesi�n de limpieza de maleficios venideros que le practicaba a la menor S.G.R -15 a�os- realiz� tocamientos en su cuerpo y; posteriormente, con exactitud el 11 de febrero de 2015, nuevamente bajo el pretexto de culminar con la limpieza que hab�a iniciado anteriormente, toc� las partes �ntimas de la ni�a quien al sentirse �mareada� fue tomada por aquel de sus brazos, la volte� con fuerza de cara contra una pared y la penetr� v�a vaginal por aproximadamente 2 a 3 minutos. 1.2.- Similar situaci�n se present� con la menor G.G.R. -16 a�os- quien relat� que el 14 de febrero de 2015 el se�or EALA, a quien conoc�a como �Puchis�, le hizo correr su ropa interior y subir su blusa, ante lo cual por espacio aproximado de 10 minutos le realiz� tocamientos en sus partes �ntimas, maniobras para las cuales tambi�n aludi� que se trataba de una �limpieza para evitar situaciones malignas que ve�a en su futuro�. 1.3.- Por tales motivos, el 10 de marzo de 2015 ante el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Bel�n en ejercicio de la Funci�n de Control de Garant�as, se llevaron a cabo audiencias preliminares de (i) control posterior de diligencia de allanamiento, (ii) control de legalidad de allanamiento, (iii) legalizaci�n de captura, (iv) formulaci�n de imputaci�n -autor a t�tulo de dolo de Acceso carnal violento agravado (arts. 205 y 211 #2 C.P.)- y;
(v) solicitud de medida de aseguramiento � se impuso la privativa de la libertad de detenci�n preventiva en establecimiento carcelario-. 1.4.- El 7 de mayo de 2015 la Fiscal�a General de la Naci�n, a trav�s de su Delegado 32 Seccional, radic� escrito de acusaci�n ante el Juzgado �nico Promiscuo del Circuito de Bel�n, los t�rminos de este fueron variados en audiencia del 23 de octubre de 2015 en la cual el se�alamiento criminal se fij� como autor a t�tulo de dolo de los delitos de Acceso carnal violento (Art. 205 y 211 # 2 C.P.) en concurso con Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir (Art. 210 C.P.). 1.5.- La audiencia preparatoria tuvo lugar el 21 de octubre de 2016 y; el juicio oral se agot� en sesiones del 4 de diciembre de 2016, 17 de marzo de 2017, 8 de agosto y 24 de octubre de 2018, fecha esta �ltima en la que se dio a conocer sentido de fallo de car�cter absolutorio.
Cabe advertir que, en las alegaciones iniciales del juicio oral el se�or Fiscal vari� nuevamente la calificaci�n jur�dica, para lo cual solicit� se condenara por el cargo contenido en el art�culo 207 C.P; es decir, Acceso carnal o acto sexual con persona puesta en incapacidad de resistir, para ello indic� que se respetaba el n�cleo f�ctico de la imputaci�n, los punibles contemplan id�ntica pena y est�n ubicados en el mismo t�tulo y cap�tulo del C�digo Penal, no obstante; en los alegatos conclusivos se solicit� la emisi�n de sentencia condenatoria por el delito de Acceso carnal violento del art�culo 205 C.P. 1.6.- El 10 de mayo de 2021 se dio lectura a la consecuente sentencia, en ella estim� el A-quo que de manera alguna qued� probado en el juicio esa actividad desplegada por el se�or EALA para inducir el estado de incapacidad de resistencia de ambas menores y; en provecho de ello, realizar los actos libidinosos.
Argument� que la �nica exposici�n realizada por las v�ctimas fue la de unas maniobras de car�cter hipn�tico o sugestivo, frente a las cuales tal y como se indic� en los testimonios, dos menores simplemente resistieron la continuidad de las limpiezas cuando estas �sub�an de temperatura� ante la exigencia de que deb�an masturbarse hasta llegar al orgasmo para poder sacar el ��xtasis� de sus cuerpos, mientras que S.G.R. fue la �nica que no huy� del lugar, sin arg�ir para ello alg�n acto del se�or EALA tendiente a ponerla en incapacidad de resistir, en estado de inconciencia o en condiciones de inferioridad ps�quica, m�xime cuando indic� que se opuso, intent� zafarse y subir su pantal�n para evitar que bajara su ropa interior, escenario que corresponde a uno de resistencia. De otro lado, hizo hincapi� en la existencia de dudas en cuanto a la configuraci�n de un acceso carnal violento.
En consonancia con la argumentaci�n referida indic� que, en la valoraci�n realizada por psiquiatr�a forense no se analiz� un aspecto tan fundamental como lo era la determinaci�n de algunas condiciones de incapacidad que pudieron afectar a la v�ctima, pues este desilusionantemente solo estuvo dirigido a determinar la l�gica y coherencia del relato de la para entonces menor S.G.R., sin ni siquiera valorarse a las dem�s v�ctimas.
Aunado a ello, destac� que ante la pregunta realizada en juicio por el Despacho a la perito, pudo concluir que la sugesti�n que eventualmente pudo influir en S.G.R. no tuvo como origen las acciones o dichos del se�or EALA sino las de su grupo de amigas. Por ello, no advirti� acreditado que se realizara maniobra, se suministrara sustancia alguna o que mediaran unas sugestiones de car�cter suficiente para quebrar la capacidad de resistir el acercamiento sexual del presunto agresor hacia la v�ctima.
Por �ltimo, descart� que lo acontecido se enmarcara en otro de los tipos penales que protegen el bien jur�dico de la libertad, integridad y formaci�n sexuales, al tener las menores de edad para el momento de los hechos m�s de 14 a�os y; aunado a ello, no acreditarse en la pr�ctica probatoria el presupuesto de violencia en los actos o penetraciones relatados.
As� concluy� que no cab�a duda en cuanto a la existencia de una desfloraci�n reciente con desgarro de himen, empero no de las circunstancias espec�ficas de afectaci�n del consentimiento o resistencia defensiva, como tampoco de una violencia carnal, pues de modo alguno se aport� certeza acerca de la manera en la que el se�or EALA dobleg� a la v�ctima mediante el uso de la fuerza. 1.7.- Sobre lo decidido manifestaron su inconformidad el se�or Fiscal y el Representante judicial de las v�ctimas, quienes solicitaron la revocatoria de la sentencia y cumplieron con la carga de sustentar de manera verbal y en debida forma las alzadas. 2.- Debate 2.1.- Fiscal�a -recurrente- Adujo la existencia de un falso juicio de convicci�n e indic� que se fall� en la valoraci�n probatoria, pues consider� que el Juez hizo b�sicamente una exigencia de presentaci�n de un dictamen o alguna otra prueba cient�fica relativa a la puesta en incapacidad de resistir de las menores, presupuesto este que configura casi que una tarifa legal y; a su vez, desconoce de manera evidente la libertad probatoria que contempla la Ley 906 de 2004.
De otro lado, expuso que la valoraci�n realizada por el fallador no se enmarc� en un conjunto tal cual lo ha determinado la Corte Constitucional, con lo cual se pas� por alto que no existi� ni una sola prueba que llevara a establecer que el se�or EALA no fuera responsable de las conductas endilgadas por la Fiscal�a, por el contrario, el ente persecutor ofreci� variedad de testigos; entre ellos, directos y mixtos.
Resalt� que se prob� testimonial y cient�ficamente a trav�s de dictamen m�dico legal sexol�gico que la menor S.G.R. fue indudablemente accedida v�a vaginal por parte del sentenciado. Cuestion� entonces �Cu�l es la prueba que se debe llevar al juicio para demostrar lo acontecido? Ello al no resultar suficiente para el fallador con los testimonios directos, la prueba documental y la pericial.
Precis� que la inferioridad ps�quica se deriv� precisamente de esa credibilidad profunda que ten�an las menores sobre los poderes de predicci�n del futuro que supuestamente ten�a el se�or LLANOS, creencia esta que fue expresada de manera invariable ante el Defensor de familia, el m�dico legal sexol�gico y la psiquiatra forense, �ltima esta que cabe recalcar, fue consistente en indicar la coherencia y l�gica interna y externa del relato ofrecido por la menor S.G.R. y del cual pudo concluir que cl�nicamente la narraci�n ten�a veracidad 2.2- Representante judicial de la v�ctima �recurrente- Apoy� los argumentos esbozados por el se�or Fiscal referentes a la aplicabilidad de la libertad probatoria.
Indic� que qued� probado sin lugar a dudas que los hechos materia de investigaci�n acontecieron y que el responsable de estos fue el se�or EALA, para ello hizo �nfasis en que, conforme a las pruebas arrimadas a la actuaci�n, despu�s de asistir la menor S.G.R. a la sesi�n de limpieza sali� del lugar con la blusa al rev�s, mal arreglada y con un estado an�mico deca�do y retra�da, distinto a la actitud que normalmente ten�a. De otro lado, precis� que tal vez la sugesti�n hipn�tica practicada a la menor surti� efectos y fue ello lo que la incapacit� para resistir, cit� la SP401 de 2021 radicaci�n 55833 M.P. Eugenio Fern�ndez Carlier con la cual hizo hincapi� en que los estados de inconciencia que tienen importancia para el derecho penal son el sue�o, la fiebre, la ebriedad, la sugesti�n hipn�tica y la intoxicaci�n por droga. 2.3.- Defensa -no recurrente- En calidad de sujeto no recurrente se pronunci� la se�ora Defensora y solicit� confirmar la providencia, para ello resalt� que en el asunto existieron ciertos quebrantos, los cuales se presentaron desde la formulaci�n de imputaci�n en la que se comunic� el cargo de Acceso carnal violento agravado (Art. 205 y 211 #2 C.P) el cual fue variado en sede de acusaci�n por los de Acceso carnal violento agravado (Art. 205 y 211 #2 C.P) en concurso con Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir (Art. 210 C.P.) y; finalmente, en sede de juicio oral se solicit� condenar por el punible de Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir -simple- (Art. 207 C.P.).
Derivado de lo anterior, consider� el irrespeto del principio de congruencia en el presente asunto, pues pese al arsenal probatorio aludido por el se�or Fiscal de manera alguna se logr� probar el cargo, toda vez que la estructura de los hechos jur�dicamente relevantes tuvo falencias, al igual que la adecuaci�n t�pica realizada. Acot� que en el asunto su representado fue imputado por un cargo, acusado por otros y se solicit� su condena nuevamente por otro punible.
Resalt� el contenido de la providencia 23290 de 2008 M.P. Lu�s Enrique Socha Salamanca, para recalcar que la incapacidad de resistir se da en la perspectiva netamente jur�dica en escenarios de obnubilaci�n, somnolencia y coma provocados con el fin espec�fico de lograr el acceso carnal o lograr el acto sexual, situaci�n que en el caso concreto no se configur� porque las menores reaccionaron y, aunado a ello, eran conscientes de lo que estaba aconteciendo, pues hab�a claridad de lo que era una relaci�n sexual y tambi�n un tocamiento libidinoso. 2.4.- Sustentado el recurso, el a-quo lo concedi� en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros ante esta Corporaci�n con el fin de desatar la alzada. 3.- Para resolver, SE CONSIDERA 3.1.- Competencia. La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004 -modificado este �ltimo por el art�culo 90 de la Ley 1395 de 2010-, al haber sido oportunamente interpuesto y debidamente sustentado recurso de apelaci�n contra la sentencia absolutoria, por parte del Fiscal y el Representante judicial de las v�ctimas. 3.2.- Problema jur�dico a resolver Corresponde al Tribunal establecer si la decisi�n de absoluci�n proferida en favor del se�or EALA se encuentra acorde con el material probatorio analizado en su conjunto, en cuyo caso se dispondr� su confirmaci�n o; de lo contrario, se proceder� a la revocatoria y en su reemplazo se dictar� sentencia de condena, como lo piden los recurrentes. 3.3.- Soluci�n a la controversia Se observa de entrada, que las pruebas fueron obtenidas en debida forma y las partes confrontadas tuvieron la oportunidad de conocerlas a plenitud en clara aplicaci�n de los principios de oralidad, inmediaci�n, publicidad, concentraci�n y contradicci�n. De acuerdo con lo preceptuado por el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo respecto de la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
En este caso se aprecia que el funcionario A-quo, luego del an�lisis de las pruebas debatidas en sede de juicio oral, consider� que el delegado del ente acusador no logr� acreditar m�s all� de toda duda razonable, el compromiso que le asist�a al se�or EALA, en la comisi�n de las ilicitudes ejecutadas en contra de G.G.R. y S.G.R., de conformidad con la calificaci�n jur�dica por �l se�alada.
Ello aunado a la falta de claridad de los hechos jur�dicamente relevantes frente al delito de Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir, situaciones que podr�an confabular contra el principio de congruencia. De las citadas exposiciones se distanci� el delegado de la Fiscal�a y para ello pregon� que la descripci�n f�ctica de la conducta atribuida fue clara y precisa, por lo cual el procesado pudo ejercer en debida forma su derecho de defensa, aunado al hecho de que, de las pruebas arrimadas al juicio se estableci� con contundencia la materialidad de las conductas y la responsabilidad del se�or EALA en su estructuraci�n. Con miras entonces a ingresar en el estudio de fondo de la presente actuaci�n, considera la Sala necesario referirse en primer lugar a s�, en efecto, se concretaron en debida forma los hechos jur�dicamente relevantes frente a las conductas por las cuales se realiz� el se�alamiento criminal atribuido al se�or EALA, tal como lo adujo el recurrente o; si le asiste raz�n al funcionario de primer nivel al develar tal omisi�n. Cabe recalcar en este punto que, si bien en la teor�a del caso se vari� la calificaci�n jur�dica inicialmente imputada de acceso carnal violento agravado a la de acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir, tal como se explic� en p�rrafos antecedentes, en los alegatos de conclusi�n se direccion� una solicitud de condena frente al delito de acceso carnal violento -simple-, es por ello que el an�lisis de la Sala se enmarcar� en ambas conductas. -.
Del principio de congruencia. En cuanto al principio de congruencia consagrado en el art�culo 448 C.P.P. se tiene que el mismo hace parte de ese c�mulo de garant�as que el art�culo 29 superior ha denominado como debido proceso. Seg�n los postulados de dicho principio, se exige que entre la imputaci�n, la acusaci�n y la sentencia, exista una especie de relaci�n de consonancia o correspondencia en lo que tiene que ver con los hechos y la calificaci�n jur�dica dada a estos, lo que quiere decir que los cargos tenidos en consideraci�n en cada uno de esos segmentos procesales, deben ser similares en su contexto f�ctico-normativo, a efectos de poder declarar la responsabilidad penal del acriminado, raz�n por la cual es v�lido colegir que se erigen como el l�mite o el norte de la sentencia. Si bien el art�culo 448 C.P.P. refiere que la congruencia f�ctica lo es b�sicamente entre la acusaci�n y la sentencia, la Corte Constitucional en sentencia C-025/10 aclar� que ese principio es igualmente aplicable a la relaci�n obrante entre la imputaci�n de cargos y la formulaci�n de acusaci�n. Sobre el tema, de tiempo atr�s la H. Corte Suprema de Justicia, tambi�n hab�a indicado: �Sin embargo, aquella se constituye en condicionante f�ctico de la acusaci�n, o del allanamiento o del preacuerdo, sin que los hechos puedan ser modificados, mediando as� una correspondencia s�lo desde la arista factual lo cual implica respetar el n�cleo de los hechos, sin que ello signifique la existencia de un nexo necesario o condicionante de �ndole jur�dica entre tales actos.
En este orden, adem�s del principio de congruencia que se materializa desde el acto de acusaci�n al definir los aspectos material, jur�dico y personal del objeto del proceso los cuales se reflejar�n en la sentencia, se debe tambi�n abogar por un principio de coherencia a lo largo del diligenciamiento a fin de que entre los actos de formulaci�n de imputaci�n y acusaci�n; entre el allanamiento a cargos o preacuerdos y alguna de aquellas audiencias; entre la formulaci�n de la acusaci�n y los alegatos de conclusi�n; as� como entre el anuncio del sentido de fallo y la sentencia propiamente dicha se preserve siempre el n�cleo b�sico f�ctico de la imputaci�n [�]� De lo anterior se puede colegir: (i) que la formulaci�n de la imputaci�n se erige como una especie de condicionamiento f�ctico de la acusaci�n, lo que implica que en este �ltimo acto procesal no pueda ser posible modificar o trocar, ya sea por sustracci�n o adici�n, los hechos o el n�cleo esencial de lo acontecido;
(ii) que a pesar de lo anterior, no se puede desconocer que la calificaci�n jur�dica dada a los hechos en la formulaci�n de la imputaci�n es provisional y por ende flexible, por lo que, como consecuencia de los principios de progresividad y gradualidad, es posible que a la actuaci�n procesal se alleguen elementos de juicio sobrevinientes o noveles que de una u otra forma puedan tener incidencia en la misma; y (iii) de igual forma, se puede presentar la posibilidad de que la Fiscal�a, en aplicaci�n del principio de correcci�n de actos irregulares consagrado en el inciso final del art�culo 10 C.P.P., decida cambiar o modificar los cargos enrostrados al procesado en la imputaci�n, como consecuencia de unos notorios yerros en los cuales se haya podido incurrir al momento de la audiencia preliminar, que implique que esos cargos se encuentren manifiestamente divorciados de la realidad factual y probatoria.
De conformidad con lo anterior, hay lugar a resaltar que en principio le est� permitido a la Fiscal�a variar la calificaci�n jur�dica -ya sea en el escrito de acusaci�n formalizado en la respectiva audiencia o en los alegatos de conclusivos-, e incluso esa adecuaci�n igualmente se extiende al juez de conocimiento -sentencia SP3608, rad. 59422 agosto 18 de 2021-.
Sin embargo, el nuevo ajuste jur�dico debe guardar identidad con el n�cleo b�sico de la imputaci�n f�ctica, como tambi�n lo ha sostenido la jurisprudencia. Ahora, respecto a los alcances y caracter�sticas de la imputaci�n, y de la construcci�n de los hechos jur�dicamente relevantes, la Sala de Casaci�n Penal refiri� de manera reciente que: �[�] La Fiscal�a, en consecuencia, �debe proceder cuidadosamente, dada la trascendencia del acto en la estructura del proceso�, pues la imputaci�n -por ser el escenario en el que se determina el marco f�ctico- constituye la garant�a del �ejercicio del derecho de defensa�, mediante, se insiste, la construcci�n adecuada de los hechos jur�dicamente relevantes, los cuales �deben expresarse de manera sucinta, clara, precisa y completa.
En este sentido, ha se�alado que, al estructurar la hip�tesis, la Fiscal�a debe, entre otros aspectos, (i) delimitar la conducta que se le atribuye al indiciado; (ii) establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar que rodearon la misma; (iii) constatar todos y cada uno de los elementos del respectivo tipo penal; y (iv) analizar los aspectos atinentes a la antijuridicidad y la culpabilidad.
Ha de indicar, adem�s, las circunstancias de hecho, relativas a la agravaci�n o atenuaci�n punitiva, las de mayor o menor punibilidad, etc�tera�. El tema ha sido ampliamente examinado por la Corte, fij�ndose un criterio pac�fico sobre la naturaleza de los hechos jur�dicamente relevantes y la obligatoriedad de su adecuada postulaci�n, teniendo en consideraci�n su incidencia en el debido proceso y derecho de defensa, as� como el car�cter determinante que ostentan en torno a la verificaci�n de la observancia del principio de congruencia, contemplado en el art�culo 448 de la Ley 906 de 2004, seg�n el cual �el acusado no podr� ser declarado culpable por hechos que no consten en la acusaci�n, ni por delitos por los cuales no se ha solicitado condena�.
Bajo tales premisas, si la imputaci�n o la acusaci�n carecen de una relaci�n clara y suficiente de los hechos que configuran la conducta punible atribuida a una persona, la consecuencia ineludible es la nulidad de la actuaci�n ante la evidente afectaci�n a la estructura del proceso. Solo a partir de una correcta fijaci�n de los hechos jur�dicamente relevantes se puede determinar el tema de la prueba y estructurar la estrategia defensiva, pues es de esa manera que el procesado tiene la oportunidad de conocer de qu� cargos debe defenderse.� De lo anterior, resulta claro que los hechos jur�dicamente relevantes deben abarcar un relato descriptivo a precisi�n que permita definir su correspondencia con el presupuesto f�ctico definido por el legislador en la norma sustancial penal.
La elaboraci�n clara y fundamentada de una hip�tesis f�ctica, permite el curso arm�nico del proceso, pues se evidenciar� en la audiencia preparatoria una argumentaci�n sin obst�culos frente a componentes de pertinencia y utilidad de medios de prueba y tambi�n una adecuada exposici�n de la teor�a del caso en sede del juicio oral para definir qu� se probar� en dicho escenario.
En el presente caso, el funcionario de primer nivel consider� con notable acierto que aconteci� una extra�a y evidente variabilidad de la calificaci�n jur�dica realizada por la Fiscal�a General de la Naci�n, en la que desafortunadamente, influy� el hecho de que para cada escenario procesal interviniera un funcionario distinto -m�rese como la formulaci�n de imputaci�n fue comunicada por el Dr. C�sar Bola�os; el escrito de acusaci�n fue redactado por la Dra. �ngela Karina Casta�eda, la verbalizaci�n del escrito se materializ� a trav�s de, incluso, un funcionario de jerarqu�a local encargado de la Fiscal�a 32 Seccional, para el caso el Dr. Miguel Alberto Vargas; las primeras sesiones del juicio oral se adelantaron por el Dr. Bola�os nuevamente y el acto fue culminado por el Dr. Rob�n Espitia, no obstante, el Dr. C�sar Bola�os fue quien intervino en la lectura de sentencia y en la sustentaci�n del recurso interpuesto.
Lo anterior, -aunque no tendr�a por qu� ser as�- confabul� para que desde la �ptica de cada delegado se asintiera en que la conducta investigada resultaba vulneradora del bien jur�dico de la libertad, integridad y formaci�n sexuales, no obstante; este com�n acuerdo no se estructur� tambi�n frente a la adecuaci�n de la conducta delictiva propiamente dicha.
De lo anterior es que, precisamente en sede de imputaci�n se comunic� el cargo de Acceso carnal violento agravado (Arts. 205 y 211 # 2 C.P.), en la acusaci�n se adicion� el punible de Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir (Art. 210 C.P.) y; finalmente en sede de juicio oral, de manera espec�fica en escenario de exposici�n de la teor�a del caso, se vari� por la Fiscal�a nuevamente la calificaci�n a la de Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir (Art. 207 C.P.)., empero, n�tese como en los alegatos de cierre el delegado del ente persecutor precis� de manera textual �es all� donde se constituye el delito de Acceso carnal violento- r�cord 44:00-� y �este delegado considera de que se dan los presupuestos tanto desde el punto de vista de existencia del hecho como de responsabilidad, para determinar que efectivamente el se�or EALA si cometi� la conducta punible por la cual se le ha llamado a juicio y es la prevista en el C�digo Penal, la de Acceso carnal violento prevista en el art�culo 205 C�digo Penal, por lo tanto este delegado considera que�solicita para la judicatura que el sentido del fallo sea de car�cter condenatorio -r�cord 48:35-�.
Consonante con lo anterior, anuncia la Sala desde ya que esa variabilidad en la calificaci�n jur�dica no se configur� por la diversificaci�n de fiscales que intervinieron en el asunto, sino por la marcada confusi�n que ofrece la redacci�n tan general o imprecisa de los hechos jur�dicamente relevantes en el escrito acusatorio, lo cual abre la puerta a que los vac�os existentes en este sean suplidos a trav�s de m�ltiples interpretaciones, conclusiones o inferencias frente a lo acontecido.
Para analizar ese respaldo de hechos jur�dicamente relevantes se parte por indicar que, desde la formulaci�n de imputaci�n quien fungi� como defensor advirti� la existencia de confusi�n en la descripci�n de la situaci�n f�ctica as�: �Ante la narraci�n que hace el ente fiscal, desde ya dejo constancia que el consejo al ciudadano es de no aceptar cargos o guardar silencio, es casi similar, porque veo hechos confusos entonces preferimos llegar hasta un juicio (�).� �Quiero dejar la constancia de que, ante esa imputaci�n de acceso carnal violento aqu� pues no est� demostrada la violencia, es el dicho de una persona, no veo la violencia y en cuanto al agravante que se comunica al ciudadano del art�culo 211 numeral segundo, pues la verdad que tampoco veo ese agravante, aqu� no se ha probado que el se�or tenga esos dones o dotes, que sea un mentalista, parapsic�logo.� Escuchado en su totalidad el registro de las audiencias preliminares de legalizaci�n de captura y formulaci�n de imputaci�n llevadas a cabo el 10 de marzo de 2015, se advierte con evidente claridad que en el acto de comunicaci�n �nicamente se realiz� una imputaci�n de naturaleza jur�dica (art�culos 205 y 211 # 2 C.P.), pues referencia alguna se hizo sobre hechos jur�dicamente relevantes, la narrativa de los mismos se pas� por alto tal vez al considerar, de manera errada, que era suficiente con la lectura de la entrevista que se realiz� en sede de legalizaci�n de captura, con lo cual se desconoci� que el art�culo 287 plantea como situaci�n que determina la formulaci�n de imputaci�n, precisamente la existencia de una imputaci�n f�ctica.
Pese a lo anterior, no se puede desconocer que al tener como referencia los hechos narrados en la entrevista a la cual se dio lectura por parte del delegado Fiscal, el escenario de violencia descrito por la adolescente fue que, posterior a los tocamientos permitidos de sus senos y vagina por tener esta la convicci�n de que se trataba de una limpieza de car�cter energ�tica o espiritual para repeler maleficios en su futuro, seguidamente ante el se�alamiento de inmadura que le realiz� el se�or EALA por desconocer S.G.R. de que se trataba la expresi�n �bajarle al �xtasis�, ella intent� vestirse, se sent�a maluca, como sin fuerza y �l la tom� duro de uno de sus brazos y le indic� que no se pod�a ir, ella lo estruj�, por lo que �l la tom� nuevamente de un brazo y un seno y la volte� de cara contra la pared, se desabroch� el pantal�n y estando los dos de pies la penetr� v�a vaginal, ella insist�a en que por favor la soltara y �l la segu�a sosteniendo con fuerza.
Dicha situaci�n se replic� en el escrito acusatorio ante el se�alamiento de que �al sentirse mareada este la cogio (sic) de sus brazos, volteandola (sic) de cara contra la pared con fuerza y procediendo a penetrarla por espacio de 2 a 3 minutos.� Cabe resaltar del contenido del escrito de acusaci�n que, si bien no representa el contexto m�s claro de exposici�n frente a unos hechos jur�dicamente relevantes, tampoco da lugar a determinar una ausencia absoluta de ellos en cuanto al delito del art�culo 205 C.P., pues m�rese como est� delimitada la v�ctima S.G.R., su edad, se indica que los hechos acontecieron el 11 y 14 de febrero de 2015, se narran unos tocamientos libidinosos que culminan en un acceso carnal en el que medi� el uso de la fuerza y se determina el espacio aproximado por el cual se extendi� el asalto sexual.
En un polo marcadamente opuesto, no hay lugar a se�alar, aunque sea de manera m�nima, esa estructuraci�n de hechos jur�dicamente relevantes frente al reato contenido en el art�culo 207 C.P., bien fuere en el escrito acusatorio o en el escenario de su verbalizaci�n, pues frente a la menor S.G.R. �nicamente se plantea que se sinti� �mareada� y en lo que respecta a G.G.R. ninguna situaci�n sensorial extra�a se alude, no se puede pasar por alto que en respeto precisamente del derecho defensivo, con miras a garantizar esa oportunidad de establecer una estrategia en tal sentido, es que resulta vital y necesario que quien est� siendo procesado conozca con claridad y seguridad de qu� se debe defender, lo que a su vez efectiviza la garant�a a un debido proceso.
De tal relevancia resulta la formulaci�n de unos hechos dotados de claridad que incluso la Corte ha determinado que la labor del funcionario judicial no puede erigirse pasiva al amparo de una mal entendida imparcialidad, para ello se ha indicado: �En efecto, si se entiende que el juez se alza como fiel de la balanza que garantiza derechos y posibilita la adecuada tramitaci�n del proceso, no puede �l permanecer imp�vido cuando advierte que la diligencia no cumple su cometido central, independientemente del tipo de acci�n u omisi�n que conduce a ello.
As� las cosas, siendo requisito sustancial de las audiencias de formulaci�n de imputaci�n y de acusaci�n, la presentaci�n clara y completa de los hechos jur�dicamente relevantes, es deber del juez de control de garant�as y el de conocimiento, velar porque ese presupuesto se cumpla.� En el caso sub examine tanto por la funcionaria que ejerci� la funci�n de control de garant�as como por la que intervino en el acto de formulaci�n de acusaci�n, no se cumpli� con ese deber aludido.
M�rese como sumado a los reclamos realizados en sede de imputaci�n, en el escenario de exposici�n de observaciones frente al escrito de acusaci�n el se�or defensor requiri� textualmente que se le precisara: �solicito al se�or fiscal nos aclare el escrito de acusaci�n en el sentido de que �l ha variado la imputaci�n que se hizo inicialmente, nos habla aqu� de un Acceso carnal violento en concurso homog�neo con Acceso carnal o actos sexuales abusivos con incapaz de resistir, entonces que nos aclare qu� es lo que est� imputando� �En segundo lugar que nos determine claramente en este caso quienes ser�an las v�ctimas por el uno y por el otro y; que concrete la fecha de los hechos del acceso y de los actos sexuales en tal caso, circunstancias de tiempo, modo y lugar�.
Al culminar la intervenci�n de la defensa la juez advirti� la necesidad de que hubiese congruencia entre los t�rminos de la imputaci�n y la acusaci�n, empero al conceder la palabra al Fiscal para aclarar los puntos solicitados el funcionario aludi� b�sicamente que har�a lectura de todo el escrito de acusaci�n que conten�a �lo que hab�a dejado el titular del despacho�, ello porque ah� estaba narrado lo que requer�a el defensor.
Dicha situaci�n fue avalada por la Juez para lo cual expres� �Tiene el uso de la palabra el Fiscal para formular oralmente la acusaci�n en t�rminos precisos y con la indicaci�n de lo f�ctico que ha sido reclamado por la defensa�. Culminada la intervenci�n del Fiscal ning�n requerimiento de informaci�n adicional fue realizado, por lo cual las prevenciones esbozadas por la Juez en torno a que deb�a existir congruencia entre imputaci�n y acusaci�n y; que la acusaci�n deb�a surtirse en t�rminos precisos, quedaron simplemente en lo formal, pues continu� la vaguedad presentada desde la comunicaci�n inicial de cargos.
En hilo con la ambig�edad enunciada, se puede observar que no se mencion� por parte de la Fiscal�a cu�l fue esa acci�n dotada de idoneidad que despleg� el se�or EALA para poner a las v�ctimas en un estado de p�rdida de la capacidad cognitiva que consecuentemente se tradujera en imposibilidad de resistir el encuentro sexual, no se narr� un contexto embriaguez, suministro de alg�n f�rmaco o estupefaciente, somnolencia, inconciencia. etc.; en s�, no se describi� cual fue la estructuraci�n de ese estado mental que imposibilitara para el momento de los hechos el comprender y consensuar las pr�cticas sexuales y de qu� manera el mismo fue propiciado por el victimario.
Aunado a lo anterior, obs�rvese como la v�ctima G.G.R. con contundencia afirm� en el juicio que el despojo de sus prendas de vestir y ropa interior lo hizo con total voluntariedad, empero ante la propuesta de llevar a cabo una masturbaci�n para repeler las malas situaciones que se advert�an en su futuro incluso ella indic� �yo tampoco boba iba a ser de creer una cosa de esas�, lo cual exhibe un claro ejercicio de raciocinio, de consciencia del contexto sexual que se estaba presentado y de su capacidad de expresar de manera libre y voluntaria su decisi�n de no materializar lo pedido, pensamiento que trascendi� al plano f�sico a trav�s del comportamiento de vestirse y abandonar el lugar, manifest�ndole al supuesto hipnotizador que prefer�a quedar embarazada antes de acceder a lo por �l pretendido, entonces �C�mo resulta posible en ese contexto entender la existencia de los presupuestos que exige la norma para la conducta de Acceso carnal o acto sexual abusivos en persona puesta en incapacidad de resistir? �En qu� parte de la imputaci�n f�ctica y de la narrativa de los hechos jur�dicamente relevantes se se�ala y desarrolla ese estado de inconciencia o condiciones de inferioridad? La respuesta no es otra que la ausencia total de menci�n y corroboraci�n de esa exigencia normativa.
De otro lado, si se eval�a el contexto de los tocamientos realizados a S.G.R. el d�a previo al acceso carnal denunciado o; en los momentos previos a �ste, tampoco tiene vocaci�n de prosperidad alguna la adecuaci�n t�pica elegida, pues la menor indic� que se despoj� de sus prendas consciente y voluntariamente y que permiti� en este plano los tocamientos que el se�or ERB�N EALA realiz� en sus senos y vagina, tan consciente estaba en el momento que incluso record� sentirse asustada y; posteriormente entrar en estado de rabia por el calificativo de inmadura que �l le realiz� derivado de lo cual no quiso continuar con el acto de �limpieza�.
De otro lado, en la declaraci�n brindada en el juicio la v�ctima �nicamente aludi� que en dicho momento se sinti� maluca, como sin fuerzas, empero no advirti� nada m�s y; fue precisa y contundente en indicar que los cigarrillos que fumaron en las sesiones fueron aportados por ella y que ambos aspiraron de los mismos, sumado al important�simo hecho de que narra como intent� incluso repeler el posterior acceso carnal a trav�s de peticiones de car�cter verbal, un estruj�n y el forcejear con sus brazos para que el la soltara.
Todo ello muestra un marcado estado de conciencia e incluso el despliegue de variedad de actos f�sicos para oponer resistencia a la penetraci�n. Es por todo lo anterior, que de entrada al no observarse el presupuesto f�ctico de provocar el agente ese estado de incapacidad de resistir en la v�ctima, se descarta el estudio a fondo de la materialidad y responsabilidad penal del se�or EALA frente a la espec�fica conducta descrita en el art�culo 207 C.P., mucho menos frente al punible de Acceso carnal o acto sexual abusivos con incapaz de resistir, tipificado en el art�culo 210 del C.P. De otro lado, al considerar la Sala que la Fiscal�a s� le hizo saber al se�or ERB�N ALBERTO LLANOS el marco f�ctico en que ocurri� el delito contemplado en el art�culo 205 C.P., se pasar� a ahondar en el estudio de su materialidad y; de sobrepasarse dicho examen, se definir�a si la pr�ctica probatoria realizada enrostra o no la responsabilidad penal del procesado en los hechos y la conducta. -.
De la materialidad y compromiso del procesado en la ilicitud de Acceso carnal violento. Con miras a establecer la responsabilidad del se�or EALA en la conducta de Acceso carnal violento, la Fiscal�a arrib� a juicio los testimonios de las v�ctimas S.G.R. y G.G.R., as� como el de sus madres Luz Marina Ram�rez Gonz�lez y Dorian del Socorro Ram�rez Mej�a, el de la menor A.M.S.R. y los m�dicos legistas Olmes Arias Montoya (sexolog�a) y Carolina Toro Jaramillo (psicolog�a y psiquiatr�a).
La defensa por su parte no present� pruebas de descargos. As� mismo, se estipularon como �hechos probados�-no resultaron ser hechos sino documentos- los siguientes: �(i) orden de registro y allanamiento de fecha 5 de marzo de 2015 emitida por la Fiscal�a 32 Seccional de Bel�n de Umbr�a. (ii) Informe ejecutivo FPJ-13 del 9 de marzo de 2015 suscrito por los investigadores Leonardo Morales Garc�a y Jes�s David Casta�eda Molina, mediante el cual se realiza la orden de registro y allanamiento y captura del se�or EALA por orden judicial.
(iii) el Registro civil de nacimiento de la menor G.G.R. (iv) Registro civil de nacimiento de la menor S.G.R. (v) Registro civil de nacimiento de la menor A.M.S.R. (vi) El informe de investigador de laboratorio FPJ-13 de fecha 3 de marzo de 2016, mediante el cual se establece la plena identidad del se�or EALA suscrito por la perito en dactiloscopia Mar�a Romelia Londo�o Hincapi�, adscrita a la SIJIN de Risaralda.
(vii) Informe de investigador de campo FPJ-11 de fecha 11 de diciembre de 2015, suscrito por el investigador Dahi�n Camilo Dur�n Quintero, quien desarroll� la respuesta al programa metodol�gico con relaci�n a labores de verificaci�n.� De lo anterior, se extracta que no medi� controversia alguna frente a la existencia y resultado de la diligencia de allanamiento y registro practicada en la carpa principal del circo denominado �Pushis Show�, de la captura del se�or EALA como consecuencia de tal labor investigativa, de la edad que ten�an las menores G.G.R., S.G.R., y A.M.S.R. para la fecha de los hechos, todas mayores de catorce a�os, as� como tampoco se vacil� acerca de la identidad del acusado.
Ahora bien, el art�culo 205 C.P. por el cual se imput�, acus� y solicit� condena reza: ART�CULO 205. ACCESO CARNAL VIOLENTO.� El que realice acceso carnal con otra persona mediante violencia, incurrir� en prisi�n de doce (12) a veinte (20) a�os. De la redacci�n del injusto penal es posible concluir que se requiere de la estructuraci�n de dos presupuestos para que se configure la conducta, el primero de ellos, que un sujeto indeterminado acceda carnalmente a una persona y; el segundo, que el uso de la violencia constituya el medio para lograr la ejecuci�n de ese acceso.
Al aterrizar lo indicado al caso concreto se tiene que, sumado al se�alamiento realizado por la menor S.G.R. en la entrevista rendida ante Defensora de familia y en la declaraci�n vertida en escenario del juicio oral acerca de haber sido accedida carnalmente por el se�or EALA el 15 de febrero de 2015, se suma una contundente prueba de origen cient�fico, esto es, la valoraci�n m�dico legal sexol�gica practicada por el profesional Olmes Arias Montoya a la v�ctima y que fue debidamente introducida a juicio a trav�s de este.
Como resultados del examen genital realizado en el marco de la valoraci�n se observaron regi�n p�bica, labios mayores, labios menores, cl�toris, perin�, regi�n inguinal y meato urinario sin lesiones ni alteraciones traum�ticas, no obstante; a nivel de horquilla vulvar se describi� como hallazgo un eritema de dos cent�metros de di�metro y una fisura de 0.5 cent�metros de longitud, a nivel vaginal un eritema en introito vaginal con fisuras en lado derecho y en el himen se determin� un desgarro reciente, frente a esta �ltima lesi�n se indic� que contaba con borde eritematoso no cicatrizado que iba desde el borde de implantaci�n en el meridiano de las cuatro en el sentido de las manecillas del reloj.
En contexto de las conclusiones se precis� que existi� una actividad sexual con penetraci�n a la vagina de S.G.R. que hab�a acontecido en un tiempo menor a los diez d�as. En consonancia con lo anterior, el testigo precis� en juicio que no encontr� lesiones externas a nivel corporal; es decir, extra genital. En cuanto a la lesi�n de desgarro reciente de himen indic� que no hab�a manera de definir un d�a u hora exacta, que �nicamente la ausencia de cicatrizaci�n de bordes y esa ruptura de la membrana fibrosa que constituye el himen permit�an determinar una lesi�n con menos de diez d�as de evoluci�n. Cabe resaltar en este punto que, en el examen qued� consignado que S.G.R. neg� haber tenido un inicio de vida sexual previo a los hechos.
De lo anterior resulta incontrovertible que, conforme al marco de diez d�as precisado por el m�dico legista, el acceso carnal de S.G.R. se present� entre el 8 y 18 de febrero de 2015, rango temporal en el que se encuentra incluida la fecha que ella se�al� como de ocurrencia del hecho que a voces de la v�ctima no fue consentido; es decir, 15 de febrero de 2015, calenda que tambi�n fue ilustrada por sus amigas G.G.R. y A.M.S.R. Todas estas situaciones que permean de credibilidad el se�alamiento.
Ahora bien, frente al an�lisis de la segunda exigencia normativa; es decir, el componente de violencia que debe mediar en el acceso carnal, resulta necesario traer a colaci�n el art�culo 212A del C�digo Penal que desarrolla tal ingrediente as�: �ART�CULO 212A. VIOLENCIA.� Para los efectos de las conductas descritas en los cap�tulos anteriores, se entender� por violencia: el uso de la fuerza; la amenaza del uso de la fuerza; la coacci�n f�sica o psicol�gica, como la causada por el temor a la violencia, la intimidaci�n; la detenci�n ilegal; la opresi�n psicol�gica; el abuso de poder; la utilizaci�n de entornos de coacci�n y circunstancias similares que impidan a la v�ctima dar su libre consentimiento.� De entrada habr� de indicarse que, conforme a la descripci�n de hechos jur�dicamente relevantes, la entrevista rendida por la v�ctima y su intervenci�n en el juicio oral, el contexto de violencia aqu� aludido es el de uso de la fuerza y coacci�n f�sica, pues la menor narr� que ante su expresi�n negativa de acceder a la petici�n de masturbaci�n se�alada por el se�or EALA como necesaria para evitar los infortunios que visualiz� en su futuro, as� como tambi�n por tildarla este de inmadura, ella procedi� a intentar vestirse para abandonar el lugar e interrumpi� el acto de �limpieza� que estaban llevando a cabo, acci�n que no tuvo el resultado por ella esperado, porque desencaden� que el acusado le expresara que de all� no se pod�a ir, la tomara fuerte de uno de sus brazos, la volteara, le agarrara fuerte uno de sus senos y la recostara con fuerza contra un muro, o tal como ella lo refiere �de cara contra la pared�, sin poder obviarse que aquella relat� que le dec�a al agresor que por favor la soltara, que la dejara ir e incluso intent� forcejar mediante el movimiento de sus brazos, pero no logr� zafarse.
En palabras de la Corte, ese factor de violencia exteriorizado a trav�s del uso de la fuerza se puede producir desde la arista f�sica o la moral. En cuanto a la que resulta relevante para el estudio del caso concreto; es decir la material, se determin� en SP439 de 2018 lo siguiente: �se presenta si durante la ejecuci�n del injusto el sujeto activo se vale de cualquier v�a de hecho o agresi�n contra la libertad f�sica o la libertad de disposici�n del sujeto pasivo o de terceros, que dependiendo las circunstancias de cada situaci�n en particular resulte suficiente a fin de vencer la resistencia que una persona en id�nticas condiciones a las de la v�ctima pudiera ofrecer al comportamiento desplegado.� En virtud de los planteamientos que anteceden, desde ya se anuncia que la Sala se aparta de la conclusi�n a la que arrib� el fallador de primera instancia en el sentido de que en el asunto la pr�ctica probatoria gener� dudas acerca de la existencia del componente de violencia en el acceso carnal que se perpetr� contra S.G.R. Advierte la Sala que la violencia en el asunto fue ejecutada por el se�or EALA contra S.G.R. mediante el ejercicio de la fuerza material, lo cual ocasion� que la v�ctima experimentara un contexto de coacci�n que dobleg� su voluntad ante el ataque sexual al que se enfrent�, para ello medi� el siguiente marco probatorio.
A r�cord 24:44 del registro contentivo de la declaraci�n que brind� la v�ctima S.G.R. la menor relata en t�rminos exactos lo siguiente: �ya despu�s me dijo que me ten�a que hacer una limpieza, que me ten�a que bajar el �xtasis me parece. Entonces yo le dije, yo le pregunt� que qu� era eso porque yo no sab�a que era eso. Entonces �l me dijo �C�mo as� que no sabe? usted es muy inmadura todav�a. Yo le dije: �Oigan a este! entonces yo me empec� a subir los pantalones y �l no me dej� ir, �l lo primero que hizo fue cogerme de un brazo y jalarme y me dijo que no me pod�a ir. �l antes me preguntaba que si ten�a miedo y yo le dec�a que no porque me daba miedo y; pues claro yo ten�a miedo y ya estaba asustada porque ya estaba muy oscuro, ya era como las siete o siete y algo y ya estaba s�per oscuro y por ah� no hay luces� El Fiscal le indaga sobre lo que acontece entonces, a lo que ella manifiesta: �Yo estaba muy asustada y el me cogi� de un brazo y me dijo que no me pod�a ir y entonces yo le dec�a que no, que me soltara, cuando ya �l me dijo que no, que no me pod�a ir y que no me pod�a ir (hace una pausa de silencio en la declaraci�n, entra en llanto y suspira para retomar un poco la calma) entonces yo trat� de subirme los pantalones porque no me los pude subir, entonces �l lleg� y me cogi� del brazo izquierdo creo, y me cogi� de un seno y me volteo y como que me forz� contra el muro y ya despu�s� �tengo que decir? (el Juez le indica que �l entiende lo incomodo y doloroso que puede ser pero que es de vital importancia ese punto, le pide hacer un esfuerzo para tener un poco de tranquilidad y contar con total verdad lo que pas�) entonces �l lleg� y me forz� y �l como que empez� a bajarse los pantalones y yo solo le dec�a que me dejara ir y que me dejara ir, que me soltara y yo hac�a fuerza y al final �l se baj� los pantalones creo yo, no vi, ehhh� y me baj� mis cucos y ya me penetr� con su pene en la vagina y no se demor� mucho.
Entonces �l me dijo �V�yase, v�yase! Me empec� a poner la blusa y los pantalones y yo sal� corriendo asustada, sal� llorando, pero de una como que, porque los vi a ellos, a M y a V y G iba bajando, y yo los vi a ellos y lo primero que hice fue limpiarme las l�grimas, pero yo iba asustada, yo no hablaba. Cuando como a la media hora G y ellos me peguntaron que qu� era lo que ten�a y yo nada, nada y nada y ya yo le cont� solo a G porque a ellos no� El se�or Fiscal indag� sobre la postura en la que se encontraban para el momento de la penetraci�n, y S.G.R. respondi� que ella estaba parada y �l se ubicaba tambi�n de pie detr�s de ella, esa posici�n se dio como resultado de que �l la llevara mediante empuje con su cuerpo contra la pared. En expresi�n corporal en la audiencia represent� con su cuerpo como la parte tor�xica y abdominal del se�or EALA empujaron a su vez la parte de la lumbar alta y media de la menor hasta llevarla contra un muro.
Explic� que pese a que ella se encontraba de pie no estaba totalmente recta; es decir, que se encontraba un poco inclinada, para demostrar su postura se puso de pie en el acto p�blico -r�cord 33:06-, se recost� contra uno de los m�dulos del estrado y represent� una posici�n cercana a lo que es un �ngulo de cuarenta y cinco grados, especific� que el muro era una construcci�n muy alta.
De otro lado el delegado del ente acusador le solicit� precisar si ella trat� de defenderse, a lo que la v�ctima indic� que ella intentaba mover sus brazos hacia atr�s, pero �l evitaba que ella se soltar�, imagina que apretando con los brazos de �l. Cabe recalcar en este punto que, la coherencia y l�gica del relato ofertado por la menor a la perito en psicolog�a y psiquiatr�a forense (el cual coincide con el realizado en juicio), fueron corroboradas tanto a nivel interno como externo por la profesional en la valoraci�n practicada, ello al advertir la existencia de una misma estructura generalizada en la narraci�n de hechos que se hizo en entrevista ante la Defensora de familia, en relato realizado al momento de la valoraci�n sexol�gica y en el brindado en la de psiquiatr�a. Aunado a lo expuesto, de la lectura del informe pericial, de manera espec�fica en el apartado de antecedentes familiares, personales y espec�ficos, se puede extractar que, a partir de la fecha de los hechos investigados la menor experiment� un cambio en su personalidad en el sentido de decaer en su rendimiento estudiantil, pues precis� la madre que aquella nunca hab�a perdido materias y en el momento de la valoraci�n -ocho meses despu�s- estaba perdiendo siete.
En igual sentido se pronunci� la menor al precisar �a todas las materias les cog� como pereza, desde que pas� eso la vida la llevo tan relajada que a veces no me entiendo ni a misma�a veces me dan ganas hasta de no volver al colegio, no s� porque (sic)�. Sumado a todo ello, no se pueden pasar por alto los detalles ofrecidos por sus amigas G.G.R. y A.M.S.R. en los cuales precisan que al salir de la sesi�n de �limpieza� S.G.R. estaba con la blusa al rev�s, muy despelucada, se notaba asustada, actuaba raro, estaba achantada y caminaba siempre qued�ndose atr�s de sus amigos y ante la pregunta que le formul� G.G.R. en sentido de que si le hab�a pasado algo, simplemente entr� en llanto y despu�s de mucho rato �nicamente le manifest� �me comi�.
En virtud de lo hasta aqu� esbozado, se observa un contexto de corroboraci�n perif�rica que ocasiona a�n m�s que no se acompa�en de manera alguna, los argumentos expuestos por el A-quo para fundamentar la existencia de un contexto de duda en la configuraci�n del delito de Acceso carnal violento, siendo estos los siguientes: �Tampoco se acredito (sic) fuerza o violencia en actos o penetraciones sexuales en que fundar una Violencia carnal, pues todas las testigos v�ctimas no lo mencionan, a excepci�n del uso de la fuerza por SGR, en una narraci�n en que pone a su victimario asi�ndola, volte�ndola, desnud�ndola y desnud�ndose y penetr�ndola con solo dos manos, mientras que ella se opon�a y trataba de zafarse, lo que desnaturalizo la puesta en incapacidad de resistir, pues seg�n ella resisti� tratando de huir, verbalmente (sin que oyeran los dem�s) y asiendo su ropa intentando subir su pantal�n que ella misma hab�a bajado para la limpieza y evitar que le bajara los cucos.� (�) por ello y como se anuncio (sic) en el sentido del fallo, a pesar de la prueba tangible de una desfloraci�n reciente, ella solo prueba la penetraci�n material del pene en la vagina desgarrando un himen, mas no las circunstancias especificas (sic) frente a una afectaci�n del consentimiento o de la resistencia defensiva, postura llevada como pretensi�n condenatoria, ni tampoco la existencia en interpretaci�n extensiva de una posible violencia Carnal, pues la �nica testigo de ello, no ofrece claridad suficiente frente al declarado modo de como logro (sic), un individuo de menor estatura y contextura que la propia v�ctima, la doblegarla a la fuerza.� La fundamentaci�n expuesta no tiene vocaci�n de prosperidad, porque recu�rdese que la v�ctima fue espec�fica en indicar que desde previo a la penetraci�n ella ten�a miedo, estaba muy asustada.
Para la Sala refulge indudable concluir que la joven para ese momento se encontraba en un estado de vulnerabilidad, ello si se reflexiona acerca de que la acompa�aba un desconocido que doblaba su edad, ubicada en un lugar desolado, sumamente oscuro seg�n su relato, en el cual sus esfuerzos verbales no dieron fruto alguno porque como bien ella lo indic� sus amigos estaban a una distancia lejana del sitio donde ella permanec�a con su agresor y; aunado a ello, al estar el lugar ubicado a orillas del r�o el ruido que aquel ocasionaba no permit�a que se percibieran sus pedimentos de ayuda, incluso recu�rdese que ella manifest� sentirse �como sin fuerzas�, lo cual bajo la aplicaci�n de las reglas de la experiencia resulta ser para algunas personas una consecuencia propia del estado de miedo o intimidaci�n, de all� el uso com�n de la expresi�n �paralizado del miedo�.
Es que ser�a estereotipar el hecho de esperar siempre una actitud desenfrenadamente reactiva de una v�ctima ante un ataque sexual, no todas las personas se enfrentan a un agresi�n de manera id�ntica, incluso hay algunas que entran en estado de total pasividad sin mostrar expresi�n verbal o f�sica alguna, por lo cual muy desfasado ser�a el recriminarles tal postura;
S.G.R. fue clara en expresar que no quer�a que el encuentro sexual tuviera lugar, lo manifest� a viva voz y tambi�n a trav�s de sus intenciones de vestirse y retirarse del lugar; en efecto, para la Sala s� resulta posible que un individuo reduzca a otra persona con el mero uso de su peso corporal y el maniobrar de sus brazos, para nada se escapa de la realidad que aquel la tomara por su brazo, la aprisionara con el cuerpo contra la pared, la despojara de su ropa interior y la penetrara, ella era tan solo una joven de 15 a�os y �l, aunque contaba con 31 a�os, desde la perspectiva de la menor parec�a un hombre de 38 a�os.
Entonces, c�mo es que se puede advertir su versi�n como poco cre�ble o vislumbrar como desfasado el pensar que aquel generara intimidaci�n en la menor y la redujera mediante la fuerza. Ahora bien, m�s alejado de la realidad a�n est� el se�alamiento de que no se entiende como el se�or EALA logr� doblegar a la fuerza a la menor y accederla cuando ten�a una estatura y contextura menor que ella.
Sin embargo, S.G.R. fue clara en se�alar que el procesado era una persona gorda y de talla baja o media, situaci�n que se corrobora con los documentos allegados para probar la identidad del victimario, donde registra con una clasificaci�n de contextura OBESA y una estatura de 158 cent�metros; en marcado contraste, si se observa el dictamen emitido a ra�z de la valoraci�n sexol�gica de la menor resulta claro que aquella para el 18 de febrero de 2015 (3 d�as despu�s de los hechos) presentaba un peso de 55 kilogramos y 154 cent�metros.
As� entonces, conforme al estado de miedo y vulnerabilidad que ten�a la menor, la postura en la cual ella relat� y represent� en que se dio el acceso, la diferencia de edad, la fuerza utilizada, el aprisionamiento corporal ocasionado, el contraste morfol�gico que exist�a entre v�ctima y victimario, la claridad que ofreci� S.G.R. en su testimonio, la marcada correspondencia de este con sus versiones anteriores expuesta por la perito en psiquiatr�a, la evidente afectaci�n emocional que advirtieron sus familiares y amigos posterior al hecho y la existencia de corroboraci�n perif�rica es probable concluir que el acceso carnal de car�cter violento fue una realidad.
La Sala deja de lado todos los se�alamientos que se realizaron en primera instancia, referidos a lo prematuro que resultaron los embarazos de las adolescentes, a su pr�ctica de fumar cigarrillo, a sus �roces� por el pueblo y sus relaciones sentimentales �lo cual es propio de su libertad de desarrollo de personalidad y su esfera �ntima- y; en su lugar, m�s bien se cuestiona el motivo por el cual si el se�or EALA, quien se hac�a llamar hipnotizador y predictor del futuro y el cual iba a realizar una pr�ctica propia de su ocupaci�n -como lo era el predecir el futuro a 3 adolescentes- prefiri� apartarse del sitio oficial de desempe�o de sus labores llevando a los menores a un lugar desolado, y �por qu� ante la incapacidad econ�mica que ten�an los integrantes de este grupo de amigos para cubrir el precio de sus servicios result� tan insistente en llevar a cabo la denominada limpieza a tal punto de �rebuscarse sus contactos telef�nicos�?.
Todas las aristas desde las cuales se aborda el estudio del caso llevan a concluir la efectiva materialidad de la conducta y la responsabilidad penal del se�or EALA en su comisi�n. Por �ltimo, es importante precisar que no obstante de que la imputaci�n inicial, respecto del delito de acceso carnal violento, fue agravado, conforme el numeral 2� del art�culo 211 del C�digo Penal, ninguna prueba se aport� al juicio en el sentido de acreditar que el acusado hubiese tenido cualquier car�cter, posici�n o cargo que le diese particular autoridad sobre la v�ctima o la impulsare a depositar en �l su confianza.
En virtud de lo anterior, se revocar� la absoluci�n emitida en primera instancia frente al delito de Acceso carnal violento que estuvo fundamentada en el argumento de existencia de duda insalvable. Punibilidad� �� Como se recuerda, al procesado EALA se le atribuy� autor�a material en el delito de Acceso carnal violento al que se contrae el art�culo 205 C.P., lo que conlleva una sanci�n de 12 a 20 a�os de prisi�n, o lo que es lo mismo de 144 a 240 meses de prisi�n. � El �mbito de movilidad es de 96 meses, en consecuencia, que al ser dividido en cuartos arroja 24 meses, por lo que los cuartos punitivos ser�an: cuarto inferior de 144 meses a 168 meses; primer cuarto medio de 168 meses y 1 d�a a 192 meses; segundo cuarto medio de 192 meses y 1 d�a a 216 meses y; cuarto superior de 216 meses y 1 d�a a 240 meses. �� As� las cosas, la Corporaci�n ponderar� la sanci�n dentro del primer cuarto de movilidad, como quiera que no se tienen acreditadas circunstancias de mayor punibilidad, en cambio s� concurren de menor punibilidad, concretamente la consagrada en el numeral 1� del art. 55 C.P., como lo es la ausencia de antecedentes.�� � Los l�mites punitivos de ese cuarto inferior del il�cito contemplado en el art�culo 205 C.P. oscilan entre 144 y 168 meses de prisi�n. La Sala tomar� como sanci�n el l�mite inferior, esto es, 144 meses, la que corresponde a la sanci�n definitiva. � Se impondr� tambi�n la pena accesoria de inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un tiempo igual a la pena principal privativa de la libertad.� Subrogado� �� Con miras a establecer si se puede conceder a favor del ac� procesado alg�n subrogado o sustituto de ley, acorde con lo reglado en el art�culo 450 C.P.P., que consagra la posibilidad para que la captura se libre desde el momento en que se emite sentido de fallo, o como en este caso en concreto, al haber sido hallado responsable en segunda instancia, la Sala debe proceder a analizar en primer lugar si en este caso en concreto, se debe disponer de manera inmediata su captura, o si por el contrario, debe permanecer en libertad hasta la ejecutoria del fallo de condena emitido por esta Corporaci�n, para lo que se deber� tener en cuenta los fallos de �ndole constitucional, esto es, lo plasmado en la sentencia C-342/17, as� como los m�s recientes precedentes que sobre la materia ha esgrimido la Sala de Casaci�n Penal, en sede constitucional, al darle una aproximaci�n al an�lisis de la aplicaci�n de tal normativa, con miras a ajustarla en mayor medida a la Carta Pol�tica, donde se indic�:� � �Por lo tanto, a manera conclusiva, habr� de establecerse que: al momento de anunciar el sentido del fallo, si el acusado es declarado culpable y no se hallare detenido, el juez podr� disponer que contin�e en libertad hasta el momento de dictar sentencia o, si lo halla necesario, ordenar� y librar� inmediatamente la orden de encarcelamiento (art�culo 450 de la Ley 906 de 2004).
Para ello, deber� evaluar las circunstancias de mayor y menor punibilidad (art�culo 54 del C.P.), considerar si procede la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y mecanismos sustitutivos de la pena (art�culo 63 del C.P.), adem�s, realizar un juicio de adecuaci�n, necesidad y proporcionalidad (art�culo 295 de la Ley 906 de 2004), en el que eval�e los fines de la medida restrictiva de la libertad (art�culo 296 ejusdem) que sean aplicables al caso y sopese aspectos tales como el arraigo social, el comportamiento procesal de cara a la comparecencia, el quantum punitivo al cual se expone, la modalidad delictiva, entre otros�.� � Lo anterior, por cuanto para la Alta Corporaci�n, la presunci�n de inocencia y la libertad como valores torales del ordenamiento constitucional, comportan pregonar que el funcionario judicial debe justificar en mayor medida por qu� el enjuiciable deb�a esperar las resultas de la ejecutoria del fallo y del proceso en general en condici�n de detenido, m�s no en uso de su libertad.� � Pues bien, para dilucidar lo pertinente debe empezar la Sala por decir que en contra del aqu� procesado se emiti� al momento de las audiencias preliminares���� -marzo 10 de 2015- medida de aseguramiento de detenci�n preventiva en establecimiento carcelario, y por tal raz�n estuvo privado de su libertad desde la captura hasta el 16 de junio de 2017 que le fue concedida libertad por vencimiento de t�rminos. No obstante, en este asunto se advierte que la conducta por la que fue sentenciado el se�or EALA, supera los cuatro a�os de prisi�n, y por ende no colma las exigencias normativas� para ser merecedor a la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena -numeral 1�, art. 63 C.P.P.-, ni al sustitutivo de la prisi�n domiciliaria, ya que la pena m�nima del delito enrostrado es superior� a los ocho a�os de prisi�n -numeral 1�.
Art. 38B C.P.-; y como si esto no fuera suficiente, al figurar en la comisi�n del delito objeto de juzgamiento, una menor de edad como v�ctima de un delito contra la libertad, integridad y formaci�n sexuales, igualmente se presenta una prohibici�n de car�cter legal, que impide a la Sala conceder cualquier clase de subrogado o sustituto penal -numeral 5� y 6�, art. 199 C.I.A.-, lo que de contera comporta pregonar que el sentenciado no puede ser favorecido con ninguno de ellos.� � Ahora bien, en punto del juicio de adecuaci�n, necesidad y proporcionalidad, a que alude el canon 295 C.P.P. que reafirma la libertad como la regla general y su privaci�n la excepci�n, as� como los fines de la restricci�n, a que alude la norma 296 �dem, debe decir la Corporaci�n que, en este caso en particular, se considera necesaria y adecuada la privaci�n de la libertad del se�or EALA, desde la emisi�n del presente fallo de condena.
Ello lo sostiene la Sala por cuanto es un hecho cierto, como as� se evidenci� en esta determinaci�n, que: (i) el ahora condenado, como se dijo, permaneci� privado de su libertad en curso del proceso y solo la recobr� ante la configuraci�n del fen�meno de vencimiento de t�rminos y; continu� en libertad por la emisi�n del fallo absolutorio que ahora se revoca;
(ii) se desconoce el arraigo familiar y social de EALA, por cuanto, se reitera, desde la emisi�n del fallo absolutorio hasta la fecha, no se sabe si reside en el mismo sitio que lo hac�a con antelaci�n a su captura, que incluso, su situaci�n era de itinerancia por residir en el circo que se desplazaba ofertando su espect�culo por diversos municipios en los que temporalmente se asentaba;
(iii) pese a estimarse que el se�or EALA compareci� a la mayor�a de las audiencias a las que fue convocado, ello se dio, precisamente, por la privaci�n de la libertad en la que se encontraba, no obstante, desde el 16 de junio de 2017 que oper� su libertad por vencimiento de t�rminos no volvi� a comparecer al proceso y; (iv) la pena que ahora se le impone, de 144 meses de prisi�n, o lo que es lo mismo 12 a�os, es evidentemente alta y de permitirse que el sentenciado contin�e en libertad, es probable que eluda la acci�n de las autoridades, con miras a evitar su retorno a prisi�n.� � Para la Sala entonces, de conformidad con lo reglado en el art�culo 450 C.P.P., la sanci�n impuesta al se�or EALA deber� cumplirse en forma intramural y; por consiguiente, se ordenar� librar inmediatamente la correspondiente orden de captura.�� � Indemnizaci�n de perjuicios� �� En atenci�n a lo reglado en los art�culos 86 a 89 de la Ley 1395 de 2010, que modific� los art�culos 102 y 106 C.P.P., se ordena que dentro de los 30 d�as siguientes a la ejecutoria de la presente sentencia se dar� iniciaci�n al incidente de reparaci�n de perjuicios.� � De la doble conformidad� � Seg�n lo ordenado por la Corte Constitucional en las sentencias C-792/14 y SU-215/16, que regularon el principio de la doble conformidad, y de lo que en t�rminos similares aduj� la misma Alta Corporaci�n en sentencia SU-146/20, al igual que la Sala de Casaci�n Penal en CSJ AP, 03 abr. 2019, Rad. 54215 y CSJ AP, 03 sept. 2020, Rad. 34017, al haber sido emitido por primera vez el fallo de car�cter condenatorio en sede de segunda instancia, el se�or EALA tiene derecho, bien sea de manera directa, o por intermedio de su apoderada, a interponer y sustentar dentro del t�rmino establecido en la ley el recurso de impugnaci�n excepcional.
Las dem�s partes e intervinientes -Fiscal�a y apoderada de v�ctimas- tienen la posibilidad de interponer recurso de casaci�n.� � En m�rito de lo expuesto, la Sala N� 2 de Decisi�n Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley.� FALLA�� � PRIMERO: CONFIRMAR PARCIALMENTE el fallo absolutorio proferido el 10 de mayo de 2021 por el Juzgado Promiscuo del Circuito de Bel�n de Umbr�a (Rda.) a favor del se�or EALA, en lo que tiene que ver con la absoluci�n frente los delitos de Acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir (art.207 C.P.) y Acceso carnal o acto sexual abusivo con incapaz de resistir (art. 210 C.P.).
SEGUNDO: REVOCAR el aludido fallo en lo que tiene que ver con la declaraci�n de absoluci�n por existencia de duda frente al delito de Acceso carnal violento sobre la libertad, integridad y formaci�n sexuales de S.G.R. y; en su lugar, SE CONDENA a EALA, identificado con la c�dula de ciudadan�a n�mero 14.569.485 expedida en Cartago (Valle del Cauca), como autor material responsable del punible de ACCESO CARNAL VIOLENTO (art�culo 205 C.P.), a la pena principal restrictiva de la libertad de CIENTO CUARENTA Y CUATRO (144) MESES DE PRISI�N.�De igual manera se le impone la pena accesoria de inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas, por igual lapso que el de la pena principal.�� � TERCERO: SE DECLARA que el sentenciado no tiene derecho a ning�n subrogado o sustituto por expresa prohibici�n legal; en consecuencia, y conforme con lo reglado en el canon 450 C.P.P., se ordena librar de manera inmediata la respectiva orden de captura para purgar la sanci�n en forma intramural, de conformidad con lo indicado en el cuerpo motivo de esta providencia. Se tendr� como tiempo ya computado, el lapso durante el cual el se�or EALA ha estado privado de la libertad por cuenta de este mismo asunto.� � CUARTO: Una vez ejecutoriada la presente decisi�n, se dar� comienzo al incidente de reparaci�n integral.� La presente sentencia se notificar� en estrados y contra la misma proceder� la impugnaci�n especial por parte del procesado y/o su defensora, mientras que las dem�s partes e intervinientes tienen la posibilidad de interponer recurso extraordinario de casaci�n. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado Con firma electr�nica al final del documento CSJ, SP 08 julio 2009, rad. 31280 Sobre estos principios, se pueden consultar las siguientes sentencias: La del 18 de diciembre del 2.001.
Rad. # 15547; la del 25 de abril del 2.007. Rad. # # 26309 y la del 26 de octubre del 2.011. Lo que es viable si partimos del supuesto consistente en que las audiencias preliminares no hacen tr�nsito de cosa juzgada material sino formal. cfr. CSJ SP352-2021, rad. 52857; CSJ SP4088-2020, rad. 55745; CSJ SP368-2020, rad. 51094; CSJ SP 3580-2018, rad. 46227 y CSJ SP17352-2016, rad. 45589, entre muchas otras. CSJ SP367-2021 17 de Feb. 2021, rad. 48015. Ib�dem. CSJ SP3420-2021, 11 de Agos. 2021, rad. 55947. CSJ SP684-2024, 6 mar. 2024, rad. 58073. Sentencia 4792-2018, radicaci�n 52507 del 7 de noviembre de 2018 Seg�n palabras de la Corte: �[�]�la interpretaci�n de acuerdo con la cual, la norma demandada contiene�un mandato que impone la privaci�n de la libertad, cuando se anuncia la condena de un procesado a pena privativa de la libertad y se le niegan subrogados o penas sustitutivas, resulta contraria a la Constituci�n y las garant�as del debido proceso, en tanto que invierte la comprensi�n constitucional del derecho fundamental a la libertad personal, al establecer como regla general el encarcelamiento y como�excepci�n la libertad personal� [�]��el juez de conocimiento al momento de dictar el sentido de fallo y tomar decisiones alrededor de la libertad del acusado, est� en la obligaci�n de evaluar todas las circunstancias relacionadas con el caso y la conducta del mismo, velando por la integridad de sus derechos fundamentales y la vigencia del principio�pro�libertate.
Adicionalmente debe considerar, que la privaci�n de la libertad es excepcional y que m�s a�n debe serlo la privaci�n de la libertad intramural, por implicar una�afectaci�n m�s profunda de los derechos fundamentales�[�]�� � CSJ STP, 08 jun. 2023, Rad. 130745. ACCESO CARNAL VIOLENTO Y OTRO RADICACI�N: 660886000062 2015 00041 01 PROCESADO: EALA SE CONFIRMA PARCIALMENTE S.N�008 p�g. PAGE \* MERGEFORMAT22 ��e } � � � � � � � � �� $6��������������z�o�d�YKh� h�gM5�@���CJ aJ h�J\5�@���CJ aJ h� �5�@���CJ aJ h)�5�@���CJ aJ hXtbhXtb6�CJ]�hXtbhXtb5�CJ]�hb_dhb_d5�6�CJ]�hb_dhb_d6�CJ]�hb_d6�CJ]�h$hb_d5�CJ]�hb_d5�CJ]� hb_d5�B*CJnH $phtH $ hb_dCJ#hb_d@���B*CJaJnH ph�tH h� h�Z�5�@���CJ aJ ��d e � � � � �������6�������������������d�gdH+, ��d�`��gd)�d�gd�,�d�gdb_d2d�$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��gdb_d67���������34���ɼ���xj�_QA1 h,�h�gM5�@���CJ\�aJ h,�h|nF5�@���CJ\�aJhs&�h�gM5�@���\�aJhs&�h�gM@���aJh��@���CJ OJQJaJ h!�@���CJ OJQJaJ haj�@���CJ OJQJaJ h� h�gM@���CJ OJQJaJ,h� h�gM:�@���B*CJ OJQJaJ phh� h�gM@���CJ aJ h� h�gM5�@���CJ aJ hH+,5�@���CJ aJ h� �5�@���CJ aJ $jh� h� Jg@���CJ aJ h�s�h�gM@���CJ aJ hs&�hoT@���aJhs&�h�ms@���aJhs&�h|nF@���aJhH+,@���aJhs&�hX�@���aJh�4�@���aJhs&�h;2&@���aJhs&�ho:�@���aJhs&�hYK�@���aJhs&�h�gM@���aJh,�h�gM@���CJaJh,�h�gM@���CJaJ������ '=>?@AWY�����������������퓉���ti�_R��h��h�gM@���CJ^Jh�_�@���CJ^Jh��h�gM@���CJh��h�B@���CJh�g0@���CJ^Jh�" @���CJ^Jh�" 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����$CJOJPJQJ^JaJmH $sH $tH $\� ���\ Q9� Sin espaciadoI$a$ CJOJPJQJ_HmH sH tH ^�/���^ Q9�� T�tulo 1 Car.5�CJ KH OJ PJQJ \�^JaJ mH sH tH Z�/���Z Q9�� T�tulo 3 Car*5�CJOJ PJQJ \�^JaJmH sH tH Z�/���Z Q9�� T�tulo 4 Car*5�CJ OJPJQJ\�^JaJ mH sH tH `�/���` Q9�� T�tulo 5 Car05�6�CJOJPJQJ\�]�^JaJmH sH tH ,X ���, �J8@�nfasis6�]�^�/���^ ?x�Default O7$8$H$)B*CJOJQJ_HaJmH $phsH $tH $Vv!��V ?x�0Menci�n sin resolverB*ph`^\q� ������� %W0�4_G Char,Appel note de bas de page Char,Appel note de bas de page Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char,Appel note de bas de page Char Char Char CharQd� CJH*OJPJQJmH $sH $tH $|�"| � � P�rrafo de lista R$��d��^��a$m$$CJOJPJQJ^JaJmH $sH $tH �/��1 U�b_ajPPBP Ux�0Texto independiente 2 Td��xf�/��Qf Tx�0Texto independiente 2 Car CJOJPJQJmH sH tH 2�O�a2 ST normaltextrun^�r^ DL Profesi�nW$ �ndha$5�CJ OJQJmH $sH $tH �/��� 5[�i_ajd�O�d Fy� paragraph Y$d��d�d[$\$a$ CJOJQJaJmH $sH $tH $ �o��� Fy�eopPK!���� 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