Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103004200101177-01.

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Ana Lucía Pulgarín Delgado

Fecha: 2006-05-08

Sujetos procesales: HECTOR LEONARDO CAMARGO RODRIGUEZ / GERMAN POMPILIO CALDERON

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MAGISTRADA PONENTE: ANA LUC�A PULGAR�N DELGADO. RADICACI�N: No. 110013103004200101177-01. RAD. INTERNA 2153. PROCEDENCIA: JUZGADO 4� CIVIL DEL CIRCUITO DE BOGOTA. DEMANDANTE: HECTOR LEONARDO CAMARGO RODRIGUEZ. DEMANDADO: GERMAN POMPILIO CALDERON. CLASE DE PROCESO: ORDINARIO. MOTIVO DE ALZADA: APELACION SENTENCIA. FECHA DISCUSION Y APROBA- CION PROYECTO: Discutido en varias Salas y aprobado el 26-abril-2006.

ASUNTO Decide el Tribunal recurso de apelaci�n, otorgado en el efecto suspensivo a la parte demandante, contra la sentencia de fecha 15 de diciembre de 2004, proferido en el presente asunto por el Juzgado 4 Civil del Circuito de la ciudad, en la cual se negaron las pretensiones de la demanda.

ANTECEDENTES El se�or HECTOR LEONARDO CAMARGO RODRIGUEZ, por medio de apoderado judicial, present� demanda ordinaria de mayor cuant�a en contra de los se�ores GERMAN POMPILIO CALDERON e IBETH CONSUELO GONZALEZ GUYARA, para que con fundamento en los hechos que se narran en el l�belo, se hicieran las siguientes declaraciones y condenas: 1�.

Declarar resuelto el contrato de promesa de compraventa celebrado el d�a 20 de agosto de 1994, entre el se�or HECTOR LEONARDO CAMARGO RODRIGUEZ y los se�ores GERMAN POMPILIO CALDERON e IBETH CONSUELO GONZALEZ GUAYARA. 2�. Que se declare que la causa de la resoluci�n del contrato fue el incumplimiento por parte de los compradores, en el pago del precio en la forma pactada, ordenando en consecuencia a los demandados la restituci�n inmediata del inmueble a favor del actor. 3�.

Que como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a los demandados a pagar al demandante las siguientes sumas de dinero, de conformidad con lo previsto en el art�culo 1932 del C�digo Civil: a) La suma de $5�000.000, por concepto de arras pactadas, autorizando al actor retener dicha suma de dinero de los saldos que eventualmente se reconozca a favor de los demandados; b) la suma que resulte como frutos civiles que debi� producir el bien desde el d�a en que fue entregado materialmente a los demandados y hasta el d�a que se produzca la devoluci�n real y material al demandante. 4�.

Condenar en costas a los demandados. Como hechos de la demanda se indicaron que el d�a 20 de agosto de 1994 se suscribi� entre el demandante y los demandados un contrato de promesa de compraventa sobre el bien inmueble ubicado en la carrera 50 A No. 174 A - 50 de Bogot�, con matricula inmobiliaria No. 50N-457237, cuyos linderos y dem�s caracter�sticas que lo identifican obran en la demanda, incluida l�nea telef�nica n�mero 2366771; cuyo precio se pact� en $42�000.000, pagados as�: $5�000.000 a la firma de la promesa, el 20 de agosto de 1994; $35�000.000 el 2 de septiembre de 2004, d�a de la firma de la escritura p�blica; y $2�000.000 el 30 de noviembre de 1994; que se determin� que el contrato de promesa se perfeccionar�a mediante escritura p�blica el d�a 2 de septiembre de 1994, en la Notaria 2� del Circuito Notarial de la ciudad de Bogot�, a las 2:30 de la tarde, y que en este mismo d�a se har�a la entrega material del bien objeto de la venta; que sin embargo para el d�a de la firma de la Escritura P�blica ninguna de las partes asisti� a la notaria a cumplir con lo pactado; que la entrega material del inmueble se efectu� el d�a 5 de septiembre de 1998; que se pact� una cl�usula penal de $5�000.000, la que se hace exigible a la parte que incurriera en incumplimiento, sin perjuicio de la estipulaci�n de arras; que en cuanto al precio pactado el comprador no ha efectuado el pago establecido a pesar de los requerimientos, evadiendo cualquier responsabilidad y se niegan a recibir al demandante, habiendo cancelado la suma de $2�000.000 en diciembre de 1994, por concepto de intereses sobre el precio pactado; que independiente de lo anterior, el demandado Germ�n Pompilio Calder�n, propuso al actor importar de Venezuela, una niveladora marca Caterpillar referencia 120, escualizable y un cargador marca Caterpillar con llantas de coraza, para lo cual entregaron en dep�sito las siguientes sumas de dinero: a) $5�000.000 el 22 de agosto de 1994; b)$6�000.00 el 4 de octubre de 1994; c) $10�000.00 el 30 de enero de 1995; d) $10�000.000 el d�a 23 de mayo de 1995; e) $10�000.000 el d�a 2 de febrero de 1997; que con el objeto de efectuar la importaci�n, el demandante empez� a devolver las sumas de dinero recibidas, de la siguiente forma: a) $12�250.000 el 24 de abril de 1995, mediante cheque de gerencia expedido por Davivienda; b)$5�000.00 el 20 de junio de 1995, mediante cheque No. 00721538 expedido por Davivienda; c) $1�300.00 el 23 de agosto de 1995, mediante cheque No. 00721538 (sic) expedido por Davivienda; d)$4�500.000 el d�a 9 de noviembre de 1995, mediante cheque No. 00721538 (sic) expedido por Davivienda.

Que, contin�an los hechos de la demanda, a pesar que el se�or Germ�n Pompilio Calder�n import� las maquinarias, el 1� de julio de 1995 el cargador, y para el mes de noviembre del mismo a�o la niveladora, no ha cancelado ni el valor del inmueble ni participado de ninguna utilidad al demandante y por el contrario lo indujo en error al entregarle en garant�a los siguientes cheques: a) cheque No. 9163260 del Banco de Bogot�, por $11�300.000,s in fecha de exigibilidad; cheque NO. 3950274 del Banco de Bogot� por $15�000.000, con fecha de exigibilidad el 2 de febrero de 1995; y c) cheque No. 7443235 del Banco de Bogot� por $6�500.000, con fecha de exigibilidad el 12 de julio de 1995 (folios 6 y 14 C.1).

Por auto del 31 de enero de 2002 se admiti� la demanda, ordenando el traslado a la parte pasiva por el t�rmino legal (folio 15 cuaderno principal), decisi�n contra la cu�l no se interpuso recurso alguno. Seguidamente, la parte demandada se notific� del auto admisorio de la demanda el d�a 12 de abril de 2002 y por medio de apoderado judicial dio contestaci�n a la demanda.

En un primer escrito solicit� reconocer y regular las mejoras efectuadas al inmueble, ordenando el derecho de retenci�n hasta tanto no se le paguen, las que avalu� en $39�404.703, comprendidas en pagos del impuesto predial 1995 a 2001, pago de valorizaci�n, pago de servicios p�blicos, materiales de construcci�n para tres contratos de obra en el inmueble y otros materiales, y cuotas de administraci�n (folios 124 a 127 C.1).

En un segundo escrito se opuso a las pretensiones por cuanto carecen de suficiente respaldo jur�dico y probatorio; aduce que el actor no estableci� plenamente los presupuestos f�cticos de y jur�dicos respecto de la negociaci�n del contrato de promesa de compraventa del inmuebles, confundiendo los pagos reales y ciertos que se abonaron a la negociaci�n del bien con otros de una transacci�n bien diferente a la del presente litigio.

Conforme a ello manifiesta en su mayor�a que los hechos son ciertos para lo cual agrega algunas explicaciones; en cuanto al primero se�ala que es cierto; el segundo es cierto, pero aclara que la l�nea telef�nica es diferente; en el tercero aduce que es cierto, pero que le falto decir que los pagos fueron modificados mediante un acuerdo verbal, puesto que el inmueble necesitaba de unas mejoras; el cuarto es cierto; el quinto es cierto, pero agrega que las arras son confirmatorias, por tanto estas son parte del precio; el sexto es cierto y adiciona que los demandados efectuaron unas mejoras, dado que el inmueble objeto de la promesa se encontraba deteriorado, requer�a de refacciones y mejoras para ser habitado por los promitentes compradores; el s�ptimo es cierto, pero asevera que de forma verbal se acord� aplazar los pagos pactados y por ende el d�a en que se firmar�a la escritura p�blica; afirma que el octavo no es cierto, se indica que el precio pactado en la promesa de compraventa ha sido cancelado en su totalidad; igualmente indica que el noveno es falso, toda vez que las sumas de dinero giradas hacen parte de otra transacci�n; se�ala que el d�cimo no es cierto, para lo cual aduce que las sumas a que se refiere dicho numeral no corresponden a una devoluci�n, dado que estas se encuentran garantizadas con cheques de un pr�stamo que el mismo actor realiz� para efectuar la otra transacci�n comercial; el und�cimo no es cierto y se remite a las pruebas que se puedan allegar al plenario.

En cuanto a las excepciones de m�rito planteadas por el extremo pasivo, se observa la de "CONTRATO DE PROMESA DE COMPRAVENTA NO CUMPLIDO", sustentada en la sentencia de la Corte Suprema de Justicia del 27 de junio de 1981, Magistrado Ponente Dr. Humberto Murcia Ballen, en la que se ratific�, que todo contrato legalmente celebrado es ley para los contratantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales, que en �l se requieren tres condiciones esenciales: existencia de un contrato bilateral valido, incumplimiento de las obligaciones y que la otra parte haya cumplido o cuando menos se hubiere allanado a cumplir; al efecto se aduce que el demandante no cumpli�, toda vez que no se ha perfeccionado la promesa, es decir, no se ha efectuado la escritura p�blica, contrario sensu se afirma que los demandado si han cumplido con sus obligaciones, en raz�n a que ellos realizaron el pago seg�n lo estipulado en la promesa, por lo tanto el demandante carece de legitimaci�n por activa para instaurar la acci�n ordinaria de resoluci�n de la promesa de contrato;

"FRAUDE PROCESAL Y OBTENCION DE DOCUMENTO PUBLICO FALSO", fundamentada en que con la acci�n se pretenden confundir las sumas que recibi� el actor por el contrato celebrado, con el dinero que prest� por concepto de la importaci�n de una mercanc�a, de modo que se han distorsionando los hechos, queriendo dejar sin efecto una relaci�n jur�dica valida por una abiertamente contraria a la realidad inicial;

"MUTUO DISENSO TACITO O RESOLUCI�N POR INCUMPLIMIENTO MUTUO DE LAS PARTES EN EL CONTRATO", asever�ndose que en el evento de no quedar demostrado que el incumplimiento es del actor, hubo un incumplimiento de las dos partes, pues ninguno cumpli� con la cita para la firma de la escritura p�blica en el d�a se�alado en el contrato de promesa, por lo tanto al incumplir las dos partes no se constituye en mora a ninguno, lo que implica que no hay lugar a indemnizar perjuicios (folios 128 a 143 C.1).

Seguidamente se corri� traslado al demandante quien se opuso a la prosperidad de las excepciones, y para desvirtuarlas solicit� que se decretaran nuevas pruebas (folios 144 y 145 cuaderno principal). Mediante prove�do de fecha 27 de julio de 2002 se fij� fecha para llevar a cabo audiencia del art�culo 101 del C�digo de Procedimiento Civil, llegado el d�a se declar� fracasada la etapa de conciliaci�n pese al intento de acuerdo surgido, se precis� que no era necesario adoptar medida de saneamiento, que no se propusieron excepciones previas y se fijo el litigio ratific�ndose las partes en las pretensiones y excepciones (folios 147 y 148 C.1).

Acto seguido se abri� a pruebas el proceso, decret�ndose las siguientes: a favor de la parte actora la documental allegadas al proceso, interrogatorio de parte a los demandados, testimoniales y prueba pericial; a favor de la parte demandada la documental allegada al proceso, prueba pericial y testimonial (folio 150 cuaderno principal). Despu�s de la practica de los testimonios e interrogatorios de parte solicitados y allegado el dictamen efectuado por el perito, se procedi� a clausurar el t�rmino probatorio, mediante prove�do del 24 de marzo de 2004, y se corri� traslado a las partes para alegar de conclusi�n (folio 242 cuaderno principal), derecho del cu�l hizo uso la parte demandante manifestando que la promesa de compraventa se celebr� conforme a los requisitos previstos en la Ley 153 de 1889, art�culo 89, por lo tanto no se observa ning�n vicio; que est�n cumplidos los presupuestos de la acci�n de resoluci�n del contrato, por el incumplimiento de los demandados; que la obligaci�n de los demandados no fue modificada en ning�n momento, pues el acuerdo verbal a que se refieren los demandados de pr�rroga de la fecha en que se deb�a suscribir la escritura p�blica y antes de la entrega, es contraria al contrato mismo y las pruebas recaudadas; que con la recepci�n de los testimonios se logr� probar que dichas personas no conocen las intimidades de la negociaci�n, sobre la celebraci�n del contrato, ni les consta su desarrollo; adem�s que el dinero entregado por los demandados no pude tenerse como pago del precio del inmueble ya que se efectu� en fechas diferentes a las pactadas, nunca tuvieron esa finalidad, se destinaron para la realizaci�n de un negocio diferente, la importaci�n de una maquinaria de Venezuela, sumas que fueron devueltas a los compradores en las cuant�as y fechas relacionadas en el hecho d�cimo de la demanda; sin que pueda atribuirse el hecho de no haber comparecido a la notar�a a otorgar el actor el documento p�blico como un incumplimiento de su parte, pues tuvo plena justificaci�n en su actuar ante el incumplimiento de los demandados, ya que gentilmente le solicitaron aplazar por unos d�as la firma de la escritura con la promesa que el demandado Germ�n Pompilio Calder�n le daba su palabra sobre cumplimiento, a lo cual acept�; que los testigos declararon que e inmueble se encontraba apto para habitaci�n cuando se le entreg� a los promitentes compradores; por lo que se dan los presupuestos de la acci�n resolutoria, debiendo disponerse adem�s de la restituci�n del inmueble la retenci�n de la suma de $5�000.000, recibida a t�tulo de arras, al igual que el pago de los frutos producidos por el bien, valorados por los peritos en la suma de $92�830.857,80 (folios 243 a 248 C.1).

EL FALLO IMPUGNADO Finalmente se dict� sentencia el 15 de diciembre de 2004, negando las pretensiones de la demanda y se conden� en costas del proceso a la parte demandante; decisi�n contra la que se interpuso el recurso de apelaci�n de cuya decisi�n hoy se ocupa la Sala. Como sustento de su decisi�n manifest� el a quo que los sujetos pueden con fundamento en la libertad contractual, seg�n su conveniencia, celebrar pactos y convenciones destinados a regular sus intereses, los que por regla general no tienen otra limitaci�n que el orden p�blico y las buenas costumbres (art�culo 1602 C�digo Civil); que sobre el sentido de dicha libertad la doctrina precisa que �el ordenamiento jur�dico considera en principio como vinculantes aquellos contratos libremente concluidos por las partes equiparadas jur�dicamente, otorgando con ello al individuo la posibilidad de adoptar una actividad creadora de derecho en el campo jur�dico privado, mediante la configuraci�n coincidente de las relaciones rec�procas (autonom�a de la voluntad)]�, vinculaci�n que se logra solo si el contrato re�ne los presupuestos de existencia y validez; y que la inejecuci�n de dichas obligaciones genera para el deudor el deber subsidiario de indemnizar al acreedor los da�os y perjuicios que con su incumplimiento le genere (art�culo s 1608, 1609, 1613 y 1614 C�digo Civil).

Esto es, que la base de la responsabilidad civil es el incumplimiento de una obligaci�n preestablecida, de modo que es necesario que el demandante pruebe la existencia de dicha obligaci�n para la cual se debe acreditar la celebraci�n del contrato (art�culo 1757 C�digo Civil). Sobre el anterior pre�mbulo el a quo precisa que la acci�n se promueve por el incumplimiento de la parte demandada en el pago por el precio fijado por la cosa, y que conforme a la carga de la prueba, la persona que afirma algo debe justificar lo afirmado; que de las pruebas allegadas el a quo encontr� algunas contradicciones del demandante, cuando manifiesta que recibi� la suma de $5.000.000 como arras, pro en el hecho noveno de la demanda relaciona ese pago como una suma entregada en calidad de deposito, cuando en realidad hace parte del precio seg�n los cheques con los valores que se relacionan; observa que la parte demandada aporta como prueba copia de los extractos bancarios donde aparecen las sumas relacionadas en el mencionado hecho noveno de la demanda, que se refieren al pago del precio pactado en relaci�n con la promesa de compraventa; finalmente sienta que las condiciones de la promesa fueron modificadas de forma verbal por las partes, en el sentido que el demandante acept� recibir el pago fijado para el 2 de septiembre de 1994, en fecha posterior; que si se devolvieron algunos dineros como lo afirma el accionante ellos no fueron a ra�z de la promesa de contrato sino por otra clase de negocio realizado con posterioridad, que en nada tiene que ver con la materia del presente asunto, raz�n por la cual encontr�ndose acreditado el pago del precio acordado, no puede pretenderse la acci�n resolutoria reclamada por el demandante, por lo que las pretensiones de la demanda no est�n llamadas a prosperar.

LA IMPUGNACI�N La parte demandante se opone a la sentencia proferida por el a quo, por ello solicita que sea revocada; como argumento indica que la promesa de contrato re�ne todos los requisitos legales, al ser una convenci�n valida, se tiene que la �nica forma de romper con dichos efectos es al mutuo consentimiento o las causas legales; el mencionado consentimiento debe ser por escrito, seg�n lo consagrado por la ley, por ser este un formalismo especial, exigencia que adem�s se encuentra en el documento contentivo del contrato en su cl�usula s�ptima, por tal raz�n no se puede dar por modificado el contrato en forma verbal como lo afirma el juez, toda vez que no se encuentra soporte alguno, no se hizo por escrito, ni en la supuesta modificaci�n intervinieron todos los contratantes.

De otro lado considera incorrecta la apreciaci�n de la quo al concluir que el precio del contrato fue pagado por los demandados y que la devoluci�n del dinero no se deb�a al primer negocio, afirma que no tendr�a objeto la entrega de los cheques en garant�a por parte de los demandados; que ello tiene que ver con la imposibilidad que ten�an los demandados de cumplir con el precio prometido; as� que el actor ha cumplido con sus obligaciones al entregar el inmueble.

Finalmente manifiesta lo pertinente al incumplimiento de ambas partes, lo que no impide la acci�n resolutoria, para lo cual hace nuevamente la citaci�n de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, de fecha 29 de noviembre de 1978; pues si en un momento dado se tiene al actor por incumplido, por no firmar la escritura p�blica en al fecha acordada, ello no significa avalar el incumplimiento del demandado, ni impide la acci�n resolutoria del contrato.

Planteado lo anterior procede la Sala a decidir lo pertinente, previas las siguientes, CONSIDERACIONES Los presupuestos procesales se encuentran reunidos a cabalidad y sobre ellos no hay lugar a reparo alguno; as� mismo, examinada la actuaci�n procesal, rituada en ambas instancias, no se observa irregularidad alguna que pueda invalidar lo actuado.

Por lo anterior est�n presentes las condiciones necesarias para proferir sentencia de m�rito, que decida de fondo sobre la apelaci�n formulada. Conocidos los antecedentes de la presente causa, al igual que la inconformidad respecto de la decisi�n apelada, procede la Sala a estudiar el objeto de la impugnaci�n, cotej�ndola con el acervo probatorio y con el fallo, a fin de establecer si procede a confirmar o revocar este �ltimo.

Descendiendo al caso sub examine, y como quiera que la demanda se refiere a un contrato de promesa de compraventa de bien inmueble, el an�lisis ha de referirse a dicho acto, a fin de precisar en primer lugar su validez, no discutida por las partes extremas del litigio. Sobre el particular el art�culo 89 de la ley 153 de 1.887, que subrog� el art�culo 1611 del C�digo Civil, consagra que la promesa de celebrar un contrato constituye fuente de obligaciones, siempre que se den las circunstancias siguientes: Que la promesa conste por escrito.

Que el contrato a que la promesa se refiere no sea de aquellos que las leyes declaran ineficaces por no concurrir los requisitos que establece el art�culo 1502 del C�digo Civil. La ley cita el art�culo 1511 pero es evidente que quiso hacer referencia al art�culo 1502, y as� se ha entendido doctrinal y jurisprudencialmente. Que la promesa contenga un plazo o condici�n que fije la �poca en que ha de celebrarse el contrato.

Que se determine de tal suerte el contrato, que para perfeccionarlo s�lo falte la tradici�n de la cosa o las formalidades legales. As� mismo, prev� que los t�rminos de un contrato prometido, s�lo se aplicar�n a la materia sobre la que se ha contratado. Las caracter�sticas se�aladas le dan naturaleza de solemne y para su validez requiere el cumplimiento de tales requisitos; en caso contrario no es fuente creadora de derechos ni produce efectos civiles.

Revisado el documento base de la acci�n, visible a folio 2 del cuaderno principal, se observa que contiene todos los requisitos de la norma antes mencionada, adem�s no fue tachado de falso por la parte pasiva, reconoci�ndose con ello plenamente su autenticidad, al tenor de lo establecido en los art�culos 252 y 276 del C�digo de Procedimiento Civil.

De dicho documento se establece que efectivamente el contrato prometido consta por escrito; se acomoda a las prescripciones del art�culo 1502 del C�digo Civil, en cuanto los sujetos de la relaci�n eran legalmente capaces; su consentimiento es expreso y no aparece prueba, ni las partes alegaron, que adolezca de vicio; recae sobre un objeto l�cito y su causa es legal; la convenci�n celebrada no es de aquellas prohibidas por la ley; e igualmente contiene un plazo respecto a la �poca en que ha debido celebrarse el contrato.

Con relaci�n al cuarto requisito es indispensable, por tratarse de compraventa de inmuebles, que se determine claramente la cosa prometida en venta y el precio acordado; elementos esenciales de esta clase de contratos; y as� mismo determinar la notar�a en que, en su momento, habr�a de otorgarse la Escritura P�blica, ya que la venta de bienes ra�ces no se reputa perfecta ante la ley mientras no se ha otorgado dicha Escritura P�blica (art�culo 1857 C�digo Civil), pues en �ltimas es este hecho el objeto prometido, en donde tanto el promitente vendedor como promitente comprador, tienen la doble calidad de acreedores y deudores de esa espec�fica obligaci�n. Del contenido del contrato de promesa se observa que se determin� el precio acordado y las fechas en que deb�a pagarse por haberse pactado en tres instalamentos, el primero por $5�000.0000 a la firma de la promesa de contrato de compraventa, a t�tulo de arras y que ser�an abonadas al precio; as� mismo, el documento aludido, es claro respecto a la identificaci�n del inmueble tanto por su denominaci�n, como por ubicaci�n, y se indic� que la escritura p�blica correspondiente se otorgar�a en la Notar�a 2� del C�rculo de Bogot�, el 2 de septiembre de 1994, a las 2:30p.m., fecha y hora en que el promitente comprador pagar�a el valor de $35�000.000, y el d�a 30 de noviembre de 1994 el saldo restante del precio de $2�000.000; debiendo aceptarse entonces, como lo precis� el a quo, la validez de la promesa de compraventa allegada como soporte de las pretensiones.

Precisada la eficacia de la referida promesa, corresponde a la Sala adentrarse en el estudio de la pretensi�n resolutoria del mismo; determinando para tales efectos el incumplimiento de las obligaciones contraidas; aspectos que constituyen el soporte de la acci�n promovida, sabido que ella est� reservada para el contratante que ha cumplido con sus prestaciones, o se ha allanado a cumplirlas en la forma y tiempo debidos, frente al contratante que ha dejado de cumplir con lo pactado.

Veamos: Como presupuestos de la acci�n incoada, la doctrina y la jurisprudencia nacional tienen como fundamento el art�culo 1546 del C�digo Civil, la cual indica que la acci�n resolutoria requiere, para su viabilidad y procedencia, el cumplimiento de las siguientes condiciones: Existencia de un contrato bilateral v�lido; Incumplimiento del demandado, total o parcial, de las obligaciones que para �l gener� la convenci�n, porque en eso consiste la realizaci�n de la condici�n t�cita; y Que el demandante haya cumplido los deberes que le impone la convenci�n, o cuando menos se haya allanado a cumplirlos en la forma y tiempo estipulados.

La declaraci�n judicial de resoluci�n se fundamenta en el acto de retrotraer las cosas al estado en que se hallar�an si no hubiese existido el acto o contrato resuelto, con la consiguiente restituci�n de las prestaciones mutuas, en virtud de la cual cada parte tiene que devolver a la otra lo que ha recibido como prestaci�n del negocio jur�dico resuelto, o en otros t�rminos, las partes quedan obligadas a restituirse lo que rec�procamente se hubiesen entregado en desarrollo de la relaci�n jur�dica declarada resuelta, lo que implica tener en cuenta si el contrato se cumpli� en todo o en parte.

De lo anterior se establece que el debate en esta instancia gira en torno a establecer si el promitente vendedor, aqu� demandante, se�or HECTOR LEONARDO CAMARGO, logr� demostrar en el plenario que efectivamente los demandados incumplieron el contrato de promesa de compraventa a que se refiere en su pretensi�n, y as� obtener decisi�n favorable en relaci�n con la resoluci�n del contrato; o si logr� demostrar el demandado que cumpli� con las exigencias pactadas en la mencionada convenci�n, seg�n los t�rminos expuestos por el Juez del conocimiento.

El primer punto a dilucidar consiste en establecer el porque las partes no acudieron el d�a 2 de noviembre de 1994, a las 2:30 p.m., a suscribir la escritura p�blica por la cual se perfeccionar�a el contrato de venta, y correlativamente a pagar y recibir el segundo contado del precio de $35�000.000; aclarando el cardumem probatorio, espec�ficamente la misma confesi�n del demandante, que uno de los promitentes compradores, el se�or Germ�n Pompilio Calder�n, ante su incapacidad de cumplir con el pago de la cuota en la fecha se�alada, dos d�as antes a dicha fecha, le solicit� al promitente vendedor aplazar por unos d�as la firma de la escritura, lo cual, sin ning�n inconveniente, y bajo la palabra de cumplimiento de dicho promitente comprador, acept� el demandante, �y le dije que espero que me diga qu� d�a vamos a firmarla�, procediendo luego, el 5 de septiembre de 1994, en otro acto de gentileza como lo aduce, a entregarle el inmueble para que lo habitaran los demandados, apto para tal fin como lo atestiguaron la mayor�a de los declarantes, procediendo a remodelarlo y mejorarlo como lo precisan los testigos y lo acepta el actor y su esposa quien tambi�n rindi� versi�n en este juicio.

Esto es, la no comparecencia a suscribir la escritura p�blica y pagar el segundo saldo del precio fue consentida por el demandante, quedando pendiente acordar la fecha en que se proceder�a a firmar el instrumento p�blico que perfeccionar�a el contrato y pagar el resto del precio, lo que no se hizo a continuaci�n, y por el contrario, seg�n manifestaci�n del mismo demandante, �se fueron generando plazos y plazos y la �nica persona que siempre estuvo presionando que el contrato se cumpliera fui yo como vendedor ya que por la parte de ellos siempre hubo dilaci�n del tiempo y la disculpa era que no reun�a la plata para cumplir con el negocio�.

Ahora bien, en cuanto al incumplimiento en el pago del precio, por parte de los demandados que aduce el demandante para sustentar sus pretensiones encaminadas a la resoluci�n del contrato celebrado, se tiene que el demandante informa haber recibido pagos de los compradores en diferentes cheques, incluida una parte por reconocimiento de intereses, suma que por su propia voluntad invirti� en un negocio diferente con el mismo demandado Germ�n Pompilio Calder�n, exigiendo por dem�s otros cheques en garant�a del cumplimiento de ese nuevo negocio; no otra explicaci�n tiene ese comportamiento del demandante, de devolverle el dinero ya recibido de manos de los demandados, y exigirle cheques en garant�a que dice tener en su poder, si no es que impulsado por el �nimo de participar en un negocio que le pareci� rentable reinvirti� el dinero.

As� se expreso al absolver interrogatorio de parte formulado acerca de si hab�a recibido de manos de la demandada los cheques que a efecto se indicaron por un valor total de $43�000.000: �CONTESTO: Los n�meros de cheques no los recuerdo pero los $5�000.000 del 22 de agosto si fueron arras del negocio, los 6 millones de octubre de 1994, fue ya un abono porque ya hab�a un incumplimiento y en ese momento ellos ya me hab�an planteado la posibilidad de que efectu�ramos un negocio que consist�a en traer maquinaria industrial y que este negocio generar�a muy buenas utilidades.

Que el inconveniente que �l ten�a para realizarlo en ese momento era que al entregarme la plata de la casa �l quedar�a il�quido para poderlo realizar y por lo tanto me sugiri� que porqu� no nos asoci�bamos y realiz�bamos este negocio y que incluso me lo dijo que ser�a mas beneficios para mi que llevar la plata a cualquier CDT en ese momento.

Para lo cal �l me invit� a conocer su negocio tuvimos una charla donde �l me explic� como funcionaba este negocio y lo rentable que pod�a ser el negocio si yo aceptaba que traj�ramos esa maquinaria motivo por lo cual yo le advert� que cualquier acuerdo al que lleg�ramos es este negocio estar�a sujeto a que la casa ser�a mi garante y que una vez se liquidara totalmente yo le otorgar�a sin ning�n problema la escritura de la casa �; ante la pregunta de si se asoci� para la compra de la maquinaria para obtener una utilidad econ�mica en beneficio de ambas partes, respondi� que: �Aclaro que en ning�n momento me asoci� como tal ni constituimos ning�n tipo de sociedad simplemente, el se�or GERMAN POMPILIO me propuso que realiz�ramos una compra de maquinaria que era un negocio que �l conoc�a divinamente y que como es l�gico si ir�a a generar unas utilidades que tendr�an que ser repartidas o distribuidas�, y m�s adelante agrega: �En ning�n momento celebr� un contrato como tal para traer motoniveladora, simplemente acept� la propuesta que me realiz� el se�or Germ�n Pompilio Calder�n de que podr�amos traer esta maquinaria.

Tambi�n aclaro que no solamente el me habl� de una motoniveladora sino tambi�n de un cargador�; y respecto a los cheques que exigi� en garant�a, indic�: �SIi RECIBI LOS CHEQUES DE LA SE�ORA IBETH, los cuales hacen parte de este proceso y antes aclaro que el cheque de 11 millones 300 mil est� en blanco no tiene ninguna fecha Estos cheques ella me los entreg� como una especie de garant�a ya que yo les manifest� que les estaba devolviendo la plata que me hab�an depositado y que a mi no me estaba quedando ning�n comprobante de esa devoluci�n. Entonces ella para tranquilizar la situaci�n me hizo entrega de esos cheques pero con la advertencia que no los pod�a hacer exigibles para la fecha que estaban girados ya que ellos no contaban con recursos..

La promesa del se�or Germ�n Pompilio era que una vez tra�da la maquinaria, �l la arreglar�a y la vender�a a muy buen precio que dejar�a unas utilidades incluso superiores al 100% de lo que costaba en Venezuela y que esas utilidades si ser�an repartidas entre las partes, entre los dos digamos se repartir�an en el momento en que �l pudiera vender los equipos que tra�a o la maquinaria, que para esa �poca �l dec�a que era en menos de dos o tres meses que �l se compromet�a a arreglarlos o venderlos en muy buen precio y que en ese momento que �l hiciera el negocio recibiera la plata del comprador de esa maquinaria proceder�a cancelarme el valor de la casa y a entregarme la parte de utilidades que me correspondieran del cual yo tampoco sab�a el monto puesto que no sab�amos el precio a que �l podr�a vender la maquinaria pero supon�a que fuera el 50% de los que se generara de utilidades hubo importaci�n pero de dos equipos porque �l trajo dos equipos, cargador y una niveladora, para lo cual sugiero que sea directamente el se�or POMPILIO quien presente a este juzgado los documentos que acreditan que realiz� la operaci�n legalmente ya que los equipos si ingresaron al pa�s y est�n bajo la responsabilidad de �l�; y ante la pregunta de si hab�a asistido un a�o despu�s a una reuni�n familiar en la casa de los demandados, y si en esa ocasi�n tuvieron oportunidad de hablar sobre el cumplimiento del negocio de la casa, expuso: �Para esa fecha POMPILIO ya hab�a comprado un cargador que supuestamente estaba arreglando para la venta y se dispon�a a hacer la compra de la niveladora y algo en que le fui yo muy claro es que tan pronto como vendiera estos dos aparatos y �l cumpliera con lo que hab�a prometido yo le correr�a la escritura de la casa, cosa que no ha cumplido Simplemente lo que yo esperaba era que �l vendiera su maquinaria que hab�a comprado y que me cumpliera tal como me hab�a prometido verbalmente pero en ning�n momento hicimos referencia a reformar la promesa de compraventa �; indagado sobre si liquidaron o no los negocios de la motoniveladora y el cargador, contest�: �nunca se liquid� nada porque no conoc� ni en cuanto hab�a comprado la maquinaria ni tampoco sab�a en cuanto la pensaba vender.

Interrogado acerca de si a�n conserva los cheques que son garant�a de la negociaci�n de la motoniveladora y el cargador, contest�: �Los cheques que pose�a hacen parte de este proceso � (folios 196 a 200 C.1). Queda pues en claro que el demandante por su propia iniciativa y voluntad acept� la propuesta de negociaci�n del demandado Germ�n Pompilio Calder�n, procediendo a entregarle nuevamente las sumas de dinero que le fueron depositadas, habiendo podido incluso despu�s de que le fueron depositados los valores por concepto del precio de la venta, no aceptar la propuesta de importaci�n de maquinaria industrial, pero animado por lograr unas utilidades se involucr� en la negociaci�n tal como qued� expresado; de manera que acreditado que el demandante acept� recibir el pago en fechas posteriores a las pactadas en la promesa de contrato de compraventa, no puede endilg�rsele a los demandados el incumplimiento aducido en la demanda, sobre no pago del precio, quedando pendiente si ese es el deseo de los contratantes, que una vez se liquide el contrato o negocio de importaci�n de mercanc�a ya referido, las partes acuerden la fecha en que se realizar� la escritura p�blica que perfeccione la venta; de lo que se concluye que no demostrado el incumplimiento invocado como sustento de la pretensi�n, tal como lo estableci� el a quo, no se abre paso la acci�n resolutoria demandada, debi�ndose confirmar la sentencia que neg� las pretensiones de la demanda, relev�ndose de cualquier estudio de las restituciones mutuas por sustracci�n de materia, as� como sobre derechos de mejoras y de retenci�n alegados.

DECISI�N En m�rito de lo expuesto el Tribunal superior del Distrito Judicial de Bogot�, D. C., en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica de Colombia y por autoridad de la ley,

RESUELVE

PRIMERO. - CONFIRMAR la sentencia de fecha y procedencia preanotadas. SEGUNDO.- Ejecutoriada la presente providencia y cumplido lo ordenado, devu�lvase el expediente al Juzgado de origen. TERCERO.- CONDENAR en costas de esta instancia, a la parte apelante. T�sense. C�PIESE, NOTIF�QUESE Y C�MPLASE. Los Magistrados, ANA LUC�A PULGARIN DELGADO RAD.

No. 110013103004200101177-01. ARIEL SALAZAR RAM�REZ RAD. No. 110013103004200101177-01. EDGAR CARLOS SANABRIA MELO RAD. No. 110013103004200101177-01. 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