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El contenido total y fiel de la decisi�n debe ser verificado en la respectiva Secretar�a. TEMA: SISTEMA PENAL ACUSATORIO / DETENCI�N DOMICILIARIA / CALIDAD DE HOMBRE JEFE DE HOGAR HOMBRE JEFE DE HOGAR � Beneficio para la ejecuci�n de la pena privativa de la libertad en lugar de residencia. �el art�culo 1� de la Ley 750 de 2002 consagra: �La ejecuci�n de la pena privativa de la libertad se cumplir�, cuando la infractora sea mujer cabeza de familia, en el lugar de su residencia o en su defecto en el lugar se�alado por el juez en caso de que la v�ctima de la conducta punible resida en aquel lugar, siempre que se cumplan los siguientes requisitos: Que el desempe�o personal, laboral, familiar o social de la infractora permita a la autoridad judicial competente determinar que no colocar� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos menores de edad o hijos con incapacidad mental permanente�.
Tal norma se hace extensible a los hombres que se consideran jefes de hogar, seg�n as� lo plasm� la Corte Constitucional en la sentencia C-964/03, al estudiar la demanda formulada contra algunos de los art�culos contenidos en la Ley 89/93, donde se dispuso �[�] los beneficios establecidos en dichos art�culos a favor de las personas dependientes de la mujer cabeza de familia se har�n extensivos a los hijos menores y a los hijos impedidos dependientes del hombre que, de hecho, se encuentre en la misma situaci�n que una mujer cabeza de familia [�]�.
HOMBRE JEFE DE HOGAR � Condiciones que se deben verificar. De las normas y jurisprudencia en comento, se puede decir que para verificar la posici�n de hombre de familia, se debe establecer: (i) que se tengan en el hogar personas en incapacidad de valerse por s� mismas; (ii) que sea el sentenciado quien haya tenido bajo su cuidado de manera permanente a sus familiares, y se carezca de la ayuda de los dem�s miembros del grupo familiar; y (iii) que el desempe�o personal, laboral, familiar o social del procesado, permita a la autoridad judicial competente determinar que no pondr� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo.
REP�BLICA DE COLOMBIA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA n� 2 de decisi�n PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, once (11) de diciembre de dos mil veinticuatro (2024) Acta de Aprobaci�n N� 1316 Hora: 10:55 a.m. Radicaci�n: 66001600003520200210102 1.- VISTOS Desata la Sala el recurso de apelaci�n interpuesto por el apoderado del se�or G.A.M., contra el auto interlocutorio de octubre 11 de 2024, proferido por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de esta ciudad, por medio del cual neg� la concesi�n de la prisi�n domiciliaria como padre cabeza de familia. 2.- antecedentes El se�or G.A.M. fue condenado por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito en sentencia de abril 27 de 2022, a la pena principal de 128 meses de prisi�n y multa de 1334 SMLMV, como autor responsable de la conducta punible de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes, verbo rector �transportar�, neg�ndosele cualquier subrogado o sustituto penal.
Contra ese prove�do se interpuso apelaci�n, mismo que correspondi� a esta Corporaci�n, en cabeza de quien ahora funge como ponente, sin que a la hora de ahora se haya emitido decisi�n de segundo grado. El apoderado judicial del se�or G.A.M., elev� solicitud por medio de la cual pidi� se le concediera el sustituto de la prisi�n domiciliaria, por ostentar la condici�n de jefe cabeza de familia, con fundamento en ser el encargado de velar por su se�ora madre M.D.R.M.D.A., de 78 a�os, quien sufre diabetes, carece de renta o pensi�n alguna y por su salud no puede laborar, as� como por la esposa del encartado, se�ora D.C.O.M., que tampoco tiene forma de velar por s� misma, en tanto siempre ha sido ama de casa, siendo precisamente el se�or G.A.M., el que prove�a lo necesario para su sostenimiento. 2.1- Mediante auto octubre 11 de 2024, el despacho neg� la sustituci�n de la prisi�n intramural por la domiciliaria a favor de G.A.M., con fundamento en lo siguiente: Luego de hacer referencia a lo reglado en las Leyes 82 de 1993, 750 de 2002 y 1232 de 2008, se�ala que en este asunto no existen elementos probatorios que permitan soportar que el sentenciado era quien prove�a el sustento econ�mico y emocional a su familia, m�xime que desde el momento en que fue privado de su libertad -noviembre 17 de 2020- y pese a permanecer en detenci�n domiciliaria, la cual se revoc� al instante de emitirse el fallo de condena, no tuvo permiso para laborar, para advertirse que fuera el encargado de sufragar los gastos de su familia de forma exclusiva, mucho menos obra informaci�n acerca de la incapacidad de la se�ora D.C.O. para trabajar, pese a ser miembro de dicho n�cleo familiar, ni patolog�a que le impida prever su sustento, aunado a que la falta de acompa�amiento, lo es a consecuencia del cumplimiento del fallo proferido en su contra.
No se acredit� que la madre o c�nyuge del procesado, carezcan de deficiencia sustancial de ayuda o abandono y a pesar de la enfermedad de su progenitora no se da cuenta de la gravedad de sus padecimientos, ni mucho menos la dependencia exclusiva en cabeza del se�or G.A.M. para superarlos, por lo que es desacertado afirmar que sus familiares se encuentran desprotegidos y de contera que les sea imposible subsistir mientras este cumple su sanci�n. 3.- RECURSO 3.1.- Dentro del t�rmino oportuno el apoderado del procesado interpuso recurso de apelaci�n, y lo sustent� en los siguientes t�rminos: Si el juzgado pretend�a explicar la ausencia de necesidad o vulnerabilidad de las personas que componen el n�cleo familiar de su defendido, debi� efectuar una debida fundamentaci�n, sin desconocer las reglas de la sana cr�tica, pues en los documentos en los que soport� su petici�n se advierte la gravedad de la enfermedad de la madre de su representado, en tanto de all� se desprende no solo su edad, sino sus padecimientos m�dicos que exponen esa incapacidad para laborar y denotan la dependencia respecto al se�or G.A.M.; y aunque se se�ala que su compa�era permanente carece de incapacidad para trabajar, se olvida que la misma de toda la vida ha sido ama de casa, pero se dice que esta puede proveer su propio sostenimiento, lo cual desconoce el contexto sociol�gico inmenso en el que se han visto envueltas las mujeres, pues las oportunidades laborales para alguien sin capacitaci�n y despu�s de cierta edad, son en extremo reducidas, lo que refleja su dependencia de parte de su cliente.
Estima que s� existen personas en el grupo familiar que requieren la presencia del acusado en su hogar para que supla sus necesidades y velar por su cuidado, por lo que pide se revoque lo decidido y se le conceda la prisi�n domiciliaria a su defendido. 4.- Para resolver, SE CONSIDERA Se tiene competencia funcional para desatar el recurso de apelaci�n interpuesto contra la decisi�n por medio de la cual el Juez Cuarto Penal del Circuito neg� la solicitud de sustituci�n de la prisi�n intramural por la domiciliaria al procesado G.A.M., al estimar que no acredit� ser hombre cabeza de familia.
De la situaci�n f�ctica ventilada se observa que la inconformidad del recurrente va encaminada a atacar el no otorgamiento de la prisi�n domiciliaria como hombre cabeza de familia -no como padre-. A ese respecto debe indicarse que el art�culo 1� de la Ley 750 de 2002 consagra: �La ejecuci�n de la pena privativa de la libertad se cumplir�, cuando la infractora sea mujer cabeza de familia, en el lugar de su residencia o en su defecto en el lugar se�alado por el juez en caso de que la v�ctima de la conducta punible resida en aquel lugar, siempre que se cumplan los siguientes requisitos: Que el desempe�o personal, laboral, familiar o social de la infractora permita a la autoridad judicial competente determinar que no colocar� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos menores de edad o hijos con incapacidad mental permanente�.
Tal norma se hace extensible a los hombres que se consideran jefes de hogar, seg�n as� lo plasm� la Corte Constitucional en la sentencia C-964/03, al estudiar la demanda formulada contra algunos de los art�culos contenidos en la Ley 89/93, donde se dispuso �[�] los beneficios establecidos en dichos art�culos a favor de las personas dependientes de la mujer cabeza de familia se har�n extensivos a los hijos menores y a los hijos impedidos dependientes del hombre que, de hecho, se encuentre en la misma situaci�n que una mujer cabeza de familia [�]�.
Como debe determinarse si el ac� procesado tiene la condici�n de hombre cabeza de familia, es indispensable la remisi�n al art�culo 1� de la Ley 1232 de 2008, modificatoria de la Ley 82 de 1993, que prescribe: �[�] es mujer Cabeza de Familia, quien siendo soltera o casada, ejerce la jefatura femenina de hogar y tiene bajo su cargo, afectiva, econ�mica o socialmente, en forma permanente, hijos menores propios u otras personas incapaces o incapacitadas para trabajar, ya sea por ausencia permanente o incapacidad f�sica, sensorial, s�quica o moral del c�nyuge o compa�ero permanente o deficiencia sustancial de ayuda de los dem�s miembros del n�cleo familiar� -resaltado fuera del texto- De igual modo, la Corte Constitucional en sentencia T-003/18, indic� que tal condici�n se acredita cuando la persona: �(i) tiene la responsabilidad permanente de hijos menores o personas incapacitadas para trabajar, (ii) no cuenta con la ayuda de otros miembros de la familia y (iii) su pareja muri�, est� ausente de manera permanente o abandon� el hogar y se demuestra que esta se sustrae del cumplimiento de sus obligaciones, o cuando su pareja se encuentre presente pero no asuma la responsabilidad que le corresponde por motivos como la incapacidad f�sica, sensorial, s�quica o mental�. -negrilla de la Sala- De las normas y jurisprudencia en comento, se puede decir que para verificar la posici�n de hombre de familia, se debe establecer: (i) que se tengan en el hogar personas en incapacidad de valerse por s� mismas;
(ii) que sea el sentenciado quien haya tenido bajo su cuidado de manera permanente a sus familiares, y se carezca de la ayuda de los dem�s miembros del grupo familiar; y (iii) que el desempe�o personal, laboral, familiar o social del procesado, permita a la autoridad judicial competente determinar que no pondr� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo.
En este asunto, para acreditar la existencia de dichos requisitos, se alleg� la historia cl�nica del Centro Cardiovascular de Caldas, donde se da cuenta que la se�ora M.D.R.M.A., adem�s de contar con un marcapasos, padece de diabetes Mellitus tipo 2, desde el a�o 2003, sin requerimiento de insulina, ni complicaciones microvasculares y macrovasculares documentadas hasta ese momento -noviembre 3 de 2022-; as� mismo se aport� declaraci�n extrajuicio, donde esta da cuenta que es su hijo G.A.M. quien �[�] responde econ�micamente y en forma exclusiva por m�, ya que es quien vela por todas mis necesidades b�sicas, en raz�n a que yo no recibo sueldos, ni rentas, ni pensi�n del Estado, ni ning�n otro tipo de ingreso que me permita el sustento�.
Igualmente, la se�ora D.C.O.M., quien convive en uni�n marital de hecho con el ac� procesado, rindi� id�ntica declaraci�n ante Notar�a donde expuso que �[�] es �l como mi compa�ero permanente quien responde econ�micamente y en forma exclusiva por m�, ya que es quien vela por todas mis necesidades b�sicas, en raz�n a que yo no recibo ni sueldos, ni rentas, ni pensi�n del Estado, ni ning�n otro tipo de ingreso que permita el sustento�.
Salvo lo anterior, ning�n otro EMP se alleg� por parte de la defensa, para establecer que su progenitora o compa�era permanente se encuentran en condici�n de abandono o desprotecci�n, nada se dijo que acerca de que su madre no tuviera otros hijos o familiares que, ante la situaci�n judicial de G.A.M., sean los encargados de velar por ella, dado que son precisamente ellos los primeros llamados en socorrer a sus ascendientes, o colaterales, ante el contexto por el que atraviesa, dado precisamente que el ac� procesado no puede colaborar a ra�z del estado de detenci�n en el que encuentra.
Todo lo cual descarta el estado de desprotecci�n de su madre, al igual que su estado grave de salud, pues si bien es cierto, no se desconoce que tiene un marcapasos y que padece de diabetes, con fundamento en la historia cl�nica no se puede suponer que dicha enfermedad ostenta una gravedad que amerite el acompa�amiento de su hijo, m�xime cuando de lo all� ventilado se evidencia que al menos la diabetes se advierte debidamente controlada y respecto de la patolog�a card�aca, nada se soport�, y aunque as� se hubiera efectuado, la Sala carece de los conocimientos en medicina para dilucidar si la afectaci�n que padece puede tener o no la connotaci�n de gravedad, y que por lo mismo se haga indispensable la presencia de su hijo en el hogar.
Tampoco puede decirse a priori, esto es, con la mera manifestaci�n que igualmente rindi� al se�ora D.C.O., que por el hecho de haber sido ama de casa, ello per se, le impida trabajar para procurar no solo su sostenimiento, sino incluso el de la se�ora M.D.R.M.A., con quien al parecer convive, aunado a que ninguna otra informaci�n de esta reposa para determinar, como as� lo se�al� el A-quo que por su edad o por padecer alguna patolog�a o enfermedad ello le impida procurar por su propia supervivencia, sin que el argumento tra�do por el letrado, en el sentido que sociol�gicamente, el hecho de haber sido por mucho tiempo ama de casa, pueda ser talanquera para que esta pueda laborar en cualquier actividad l�cita, por m�s humilde que esta sea, para obtener recursos para su subsistencia, m�xime las circunstancias por las que al parecer ahora padecen.
Por lo dem�s, y frente a dicha persona, se desconoce si tiene un n�cleo familiar extenso que le pueda colaborar, de decirse en gracia de discusi�n que est� impedida para laborar -lo que no se acredit�-, y por lo mismo tampoco se soport� ese estado de abandono o desprotecci�n que ahora alega el recurrente, para reclamar el beneficio pretendido.
Para la Corporaci�n, en consonancia con lo referido por el funcionario de primer nivel, se aprecia que en este asunto no puede reconocerse al procesado la calidad de hombre cabeza de familia, en tanto no se sabe si tiene familia extendida -hermanos u otros parientes-, quienes as� sea m�nimamente, tienen el deber legal y moral de colaborar con el sostenimiento de su progenitora, circunstancia contraria al presupuesto de �abandono absoluto� en que se deben encontrar las personas desvalidas del medio familiar, como predicado indispensable para la prosperidad del sustituto.
Contexto este que tambi�n se predica con respecto a quien tiene la condici�n de compa�era permanente. No duda la Sala que la situaci�n econ�mica de dicho hogar puede ser precaria como as� se entiende, pero como bien lo analiz� el A-quo ello no es nuevo, por cuanto si en este asunto el se�or G.A.M. se hallaba inicialmente privado de la libertad en su domicilio, hasta que se emiti� sentencia de condena en su contra, cuando se dispuso su reclusi�n en centro carcelario, debe decirse que no fue �l quien en ese lapso vel� por el sostenimiento del hogar, sino alguien diferente, ya que a este, como as� se indic�, no se le concedi� permiso trabajar y por consiguiente se le imposibilitaba salir de su residencia para obtener alguna clase de ingresos, los que a la postre debieron provenir de un tercero. Ello, permite a la Sala igualmente inferir que adem�s del se�or G.A.M., bien pueden existir otras personas que han asumido el sostenimiento b�sico no solo de su progenitora sino de su compa�era, mientras se encuentre privado de su libertad.
Debe quedar claro, que la sustituci�n de la prisi�n intramural por la domiciliaria tiene como norte la protecci�n de los derechos de quien se halla en debilidad manifiesta, en donde se haga urgente y necesaria la presencia de quien est� privado de la libertad para que les brinde el cuidado que requieren. Circunstancias respecto de las cuales no existe probanza en la actuaci�n, como tampoco se avizora, como ha quedado dicho, el presupuesto de �abandono absoluto� en el que se deben encontrar las personas desvalidas del medio familiar, no solo en el aspecto econ�mico sino tambi�n afectivo.
Por lo anterior, considera el Tribunal que fue acertada la motivaci�n esgrimida por el funcionario de primer nivel, en el sentido que el caso concreto no colma las exigencias legales para que el procesado acceda a la prisi�n domiciliaria como hombre cabeza de familia, por cuanto ello no fue debidamente acreditado. 5.- DECISI�N El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto interlocutorio proferido en octubre 11 de 2024, por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de esta capital por medio del cual neg� la sustituci�n de la prisi�n intramural por la domiciliaria que reclama el procesado G.A.M. como hombre cabeza de familia.
Contra la presente determinaci�n no procede recurso alguno. COMUN�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado JAIRO MAURICIO CARVAJAL BELTR�N Magistrado TR�FICO DE ESTUPEFACIENTES RADICACI�N: 660016000035 2020 02101 02 PROCESADO: G.A.M. CONFIRMA AUTO A.N�065 P�gina PAGE 10 de NUMPAGES 10 ����8 _ � � � � @ E PQR���ʶ����o_M_@3h�4�6�CJ^JnH $tH $h�hW6�CJ^JnH $tH $"h�hWh�hW6�>*CJ^JnH $tH $ h�hWh�hW6�CJ^JnH $tH $'h�hWh�hW6�CJ^JmH nH $sH tH $!h�hW6�CJ^JmH nH $sH tH $!h�K�5�CJ^JmH $nH $sH $tH $!h�hW5�CJ^JmH $nH $sH $tH $'h�hWh�hW5�CJ^JmH $nH $sH $tH $h�hWh�hW5�CJ^JhP �5�CJ aJ h-F5�CJ aJ -h3[�h�hW@���B*CJ^JaJnH ph�tH ���F G H � � ' ( QR�����������������������d�5$7$8$9DH$^���gd�4����d�5$7$8$9DH$^���gd�hWd�gd�L ��!�����d$d%d&d'd-DM� ����N��O��P��Q��]��^���gd�hWR�`d �������!',>PQjk��������Ļį�į�}q}j_SGh#Gh�L Qkl������ 78������������������dgd�L Ccf�����ln{���� � ����������ӵӞ�ӵ�ӏӏ������ӃӃӃ��ӵ���ӵӏ�hP �@���EH��mH $sH $ h-FhbE�@���EH��mH $sH $,h-FhMa�@���CJEH��OJQJaJmH $sH $ h-Fh@���EH��mH $sH $ h-Fh `�@���EH��mH $sH $ h-FhMa�@���EH��mH $sH $ h-Fh� |@���EH��mH $sH $ h-Fh~"�@���EH��mH $sH $.� � � � � � � � � � � � � � 4 7 � � Q R � � � 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