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Magistrado Ponente: JOSE ELIO FONSECA MELO. Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la demandante contra sentencia de 09 de febrero de 2006, proferida por el Juzgado 29 Civil del Circuito de la Ciudad, dentro de este proceso.
ANTECEDENTES: Seguros Comerciales Bolivar S.A. instaur� demanda por el tr�mite del proceso ordinario de mayor cuant�a contra Lu�s Hernando Pardo Pardo, seg�n los hechos que resumidos son: 1. El 09 de abril de 1999, a las 13:40 p.m., en la v�a que de Bogot� conduce a Melgar, en el puente de la Quebrada Los Guayabos, municipio de Fusagasuga, ocurri� un accidente de tr�nsito que involucr� a los veh�culos de placas UFE-302, WE-1818, FTG-522 y UFQ-525, conducidos en su orden por Luis Hernando Pardo Pardo, Carlos Enrique Rend�n Naranjo, Miguel Perdomo Guti�rrez y Pr�spero Antonio Mesa Rodr�guez. 2.
El accidente se produjo por la imprudencia de Luis Hernando Pardo Pardo, conductor y propietario del veh�culo de placas UFE � 302, al hacer �uso indebido del carril� seg�n lo se�al� la Unidad de Regional de Tr�nsito y Trasporte de Fusagasuga, autoridad que mediante Resoluci�n de 05 de noviembre de 1999 lo declar� infractor del art�culo 179-8 del C�digo Nacional de Transito, confirmada por el Departamento Administrativo de Tr�nsito y Transporte de Cundinamarca el 09 de febrero de 2001. 3.
Los veh�culos de placas UFQ-525 y FTG-522, el primero conducido por Pr�spero Antonio Mesa Rodr�guez y el segundo por Miguel Perdomo Guti�rrez, estaban asegurados contra todo riesgo por Seguros Comerciales Bol�var S.A., a trav�s de las p�lizas 1000486051501 y 1002515023003, respectivamente, vigentes en la fecha del accidente. 4. La Compa��a aseguradora asumi� la reposici�n del veh�culo de placas UFQ-525 realizando los siguientes pagos: $58�000.000.00 a Diesel Andino S.A., seg�n orden de pago 004947, para cancelar la factura IV 000824. $52�058.892.00 a Diesel Andino S.A., seg�n orden de pago 004948, para cancelar la factura IV 000824. $582.000.00 a Blanca Cecilia L�pez, seg�n orden de pago 005763, para cancelar arrendamiento de bodega a Autos Fontib�n. $384.714.00 a Asistencia Bol�var, seg�n orden de pago 003586, para cancelar la factura 00173 por servicio de gr�a. $114.700.00 a Auto Gr�as Ch�vez Ltda., seg�n orden de pago 006842, para cancelar la factura 09888. 5.
As� mismo la Compa��a aseguradora asumi� la reparaci�n del veh�culo de placas FTG-522 realizando los siguientes pagos: $3�207.349.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000490, para cancelar la factura 46256 por repuestos. $4�645.905.00 a Indumaq Ltda., seg�n orden de pago 000487, para cancelar la factura 0039457 por mano de obra. $2�751.238.00 a Indumaq Ltda., seg�n orden de pago 000488, para cancelar las facturas 0039458, 0039459, 0039460 y 0039461 por repuestos. $3�653.696.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000499, para cancelar la factura 46257 por repuestos. $4�759.454.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000489, para cancelar la factura 046255 por repuestos. $1�500.000.00 a Pavimentos Colombia Ltda., seg�n orden de pago 000512, para pagar servicio de gr�a. 6.
Las anteriores sumas cubrieron el total del valor asegurado en ambos casos, y en consecuencia, por ministerio de la ley Seguros Bol�var S.A. se subrog� en los derechos de los asegurados hasta la concurrencia de su importe, contra la persona responsable del siniestro. 7. La sociedad Leasing Ganadero S.A. figuraba como propietaria del veh�culo Chevrolet, modelo 1998 y de placas UFQ-525 y la sociedad Pavimentos Colombia S.A. figuraba como propietaria del veh�culo Mack, modelo 1979 y de placas FTG-522.
Con fundamento en estos hechos la Aseguradora eleva las siguientes s�plicas: 1. Que se declare que Luis Hernando Pardo Pardo, en su condici�n de conductor y propietario del veh�culo de placas UFE-302 al momento de la ocurrencia de los hechos, es civilmente responsable del aludido accidente, y en consecuencia, se le condene a pagar a Seguros Comerciales Bol�var S.A., como resultado de la subrogaci�n legal, las sumas de dinero relacionadas en los hechos. 2.
Que se condene a Luis Hernando Pardo Pardo, de igual manera, a pagar las sumas referidas debidamente indexadas de conformidad con la certificaci�n que expida el Banco de la Rep�blica sobre la depreciaci�n del peso. 3. Que se condene al demandado a pagar las costas del proceso. Admitida y notificada la demanda a Luis Hernando Pardo Pardo el 31 de marzo de 2003, asistido por abogado la contest�, de la siguiente manera: En punto a los hechos, tras expresar que el causante del accidente fue el conductor del veh�culo de placas FTG � 522 por cuanto que luego de la colisi�n recorri� 40 o 50 metros hasta recostarse sobre el veh�culo de placas UFQ � 525 cuando ha debido aplicar los frenos, manifest� que no eran ciertos en su mayor parte, se opuso frontalmente a las pretensiones, y por ultimo, en su defensa propuso las siguientes excepciones de fondo: �Conciliaci�n o pago de los presuntos perjuicios�, apoyada en que la Compa��a Central de Seguros, la firma aseguradora del veh�culo de placas UFE-302 seg�n la p�liza 10000201-7, cancel� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18.000.000.00 por concepto de los da�os ocasionados a los veh�culos que asegur�. �Culpa del conductor del veh�culo de placas FTG-522�, basada en que Miguel Perdono Guti�rrez, conductor de dicho veh�culo, invadi� el carril por donde se desplazaba el demandado y colision� en la parte trasera izquierda, luego de lo cual anduvo 40 o 50 metros �para quedar recostado frente al veh�culo de placas UFQ-525 que estaba parado sobre el puesto que cubre la Quebrada Los Guayabos�. �Falta de pruebas e inexistencia de los presuntos perjuicios�, fundada en que en el expediente llevado por las autoridades de tr�nsito no existe prueba pericial que se�ale el monto de los perjuicios, pues �solo obran facturas de compras de repuestos con los cuales en ning�n caso se demostrar�an los citados perjuicios�. �Inexistencia de obligaci�n alguna por parte de Luis Hernando Pardo�, basada en que el culpable del accidente fue Miguel Perdomo Guti�rrez, conductor del veh�culo de placas FTG-522.
Entrabada de esta forma la relaci�n jur�dico procesal, tramitada la reforma de la demanda tendiente a reconocer en los hechos el pago efectuado por la Compa��a Central de Seguros a Seguros Bol�var, Juzgado cit� a audiencia de conciliaci�n y frente a su fracaso el proceso continu� su curso a fin de evacuar las pruebas, de manera que recogidas algunas de estas especies y descorrido el traslado para alegar el A quo, a trav�s de la sentencia de 09 de febrero de 2006, neg� las pretensiones de la demanda y conden� a la Aseguradora a pagar las costas.
Inconforme con esta decisi�n la demandante interpuso recurso de apelaci�n, el que rituado en la instancia, en la actualidad ocupa la atenci�n de la Sala. SE CONSIDERA: 1. Presupuestos procesales Los consabidos presupuestos procesales demanda en forma, capacidad de parte, capacidad procesal y competencia se hallan actualizados en el presente caso, motivo por el cual el proceso se ha desarrollado normalmente, y por ende, se impone una decisi�n de fondo.
Desde el punto de vista de la actuaci�n tampoco observa la Sala causal de nulidad que pueda invalidar el proceso, de modo que ello aunado a lo anterior, conlleva a una decisi�n de esa naturaleza. 2. La sentencia del A quo. Luego de historiar los antecedentes del proceso, el Juez emprende el an�lisis de la acci�n subrogatoria contemplada en el art�culo 1096 del C. de Co., y acorde con la jurisprudencia enuncia los requisitos indispensables para su prosperidad, relacionados con la existencia de un contrato de seguro, un pago valido en virtud de dicho contrato, un da�o producido por un tercero y cubierto por el seguro, y finalmente, el surgimiento de una acci�n resarcitoria del asegurado contra el causante del da�o. Con esta perspectiva, contin�a el Juez analizando las especies probatorias allegadas a fin de constatar la presencia de tales requisitos, luego de lo cual concluye que las p�lizas acercadas dan cuenta del contrato de seguros y el amparo de los da�os, y no obstante, el pago realizado por la Aseguradora no se reputa v�lido dado que no se hizo a las personas que figuran como beneficiarias.
Para arribar a esta �ltima conclusi�n el Juez consider� que la p�liza que amparaba al veh�culo de placas FGT � 522 ten�a como beneficiario a Pavimentos Colombia Ltda., y del otro lado, la relacionada con el veh�culo de placas UFQ � 525 ten�a como beneficiario al Banco Ganadero, de manera que al examinar los documentos adosados para acreditar el pago de la indemnizaci�n, excepto uno a favor de Pavimentos Colombia Ltda. que a la postre descarta, los dem�s acreditan pagos que fueron realizados a personas ajenas.
Con fundamento en lo anterior el Juez se abstuvo de estudiar, de una parte, las excepciones de fondo, y de la otra, como era apenas natural la responsabilidad del demandado en la ocurrencia del accidente. 3. El recurso de apelaci�n Seguros Bol�var S.A., luego de destacar los ejes sobre los cuales el A quo edific� su fallo y opinar que careci� de an�lisis, pas� a atacarlo con fundamento en este cardinal argumento: Al tenor del art�culo 1110 del C. de Co., seg�n el cual la indemnizaci�n ser� pagadera en dinero o mediante reposici�n, reparaci�n o reconstrucci�n de la cosa asegurada, Seguros Bol�var S.A. dentro de su autonom�a opt� por reparar el veh�culo de placas FGT � 522 y reponer el placas UFQ � 525, de suerte que los pagos para cubrir estos conceptos se hicieron a terceros que no a los beneficiarios que aparecen en las sendas p�lizas, tal como se acredita con las facturas y las ordenes de pago allegadas con el libelo.
Con fundamento en este argumento y reiterando que en el asunto sub lite se dan todos los requisitos de la acci�n subrogatoria la recurrente solicito al Tribunal la revocatoria del fallo. 4. El caso concreto. Constituye verdad averiguada que con respecto de la apelaci�n en principio corresponde al recurrente se�alar el �mbito dentro del cual ha de moverse el Ad quem, pues inmerso a�n el recurso dentro de un criterio dispositivo es aqu�l a quien le conviene se�alar los motivos que lo separan del fallo de primer grado, pues de esta manera hace m�s precisa y expresiva su inconformidad.
Con esta perspectiva la Sala acomete el examen del recurso interpuesto, de manera que como se encaus� para atacar el fallo absolutorio en cuanto que desestim� la prueba allegada para demostrar el pago de la indemnizaci�n, se impone estudiar la acci�n en toda su dimensi�n. 4.1. Prescribe el art�culo 1096 del C. de Co. que en los seguros de da�os el asegurador que pague la indemnizaci�n al asegurado por ministerio de la ley se subroga en los derechos y acciones de �ste contra los responsables del siniestro hasta la concurrencia de lo pagado.
Esta subrogaci�n tiene justificaci�n cuando quiera que con ello se pretende evitar la impunidad de los responsables, quienes de no ser as� quedar�an liberados de la obligaci�n que surge del principio seg�n el cual quien ha causado un da�o debe repararlo en forma integral, a titulo de indemnizaci�n. 4.2. Constituye requisito sine qua non para que exista subrogaci�n un pago v�lido de la indemnizaci�n por el asegurador, el cual ha de ser producto de un contrato de seguro igualmente v�lido, cuyo siniestro debe ser objeto de amparo, sin que adicionalmente, medie una circunstancia de exoneraci�n del asegurador para hacer dicho pago.
De esta manera, el tercero responsable frente al asegurador tiene, adem�s de las excepciones que hubiere podido oponer contra el asegurado seg�n voces de la antecitada norma, todas las que hacen relaci�n al pago y las personales que tenga contra el asegurador, verbi gratia, la compensaci�n. 4.3. En relaci�n con el presente caso, al analizar la prueba allegada para establecer el contrato de seguro que ampar� los veh�culos de placas FGT � 522 y UFQ � 525, cuya existencia es por dem�s un punto pacifico en este juicio, la Sala observa que los certificados presentados por la Aseguradora son prueba fehaciente de tal relaci�n contractual, as� que de manera que sin sombra de duda podr�a afirmarse que, en relaci�n con el primero la perdida parcial por da�os cubr�a la suma de $49.000.000, y en relaci�n con el segundo, el da�o total cubr�a la suma de $140.000.000, seg�n los t�rminos del contrato ajustado, entre otras, vigente para la fecha del accidente (09 de abril de 1999). 4.4.
Entonces, como ning�n reparo cabe hacer con respecto de los requisitos que tocan con la existencia del contrato de seguro y su validez, y as� mismo con respecto del riesgo amparado y la suma asegurada, en el prop�sito de imprimirle orden a este fallo se aborda el estudio de la acci�n resarcitoria contra el responsable del siniestro, pues trat�ndose de un caso de responsabilidad civil extracontractual basada en la culpa del demandado, comporta estudiarla dentro de su propio contexto. 4.5.
Acerca de la naturaleza de esta acci�n, basta se�alar que la responsabilidad civil extracontractual es reglada por el Ordenamiento Civil (arts. 2341 a 2357), partiendo del principio universal que precept�a que quien ha causado un da�o est� en la obligaci�n de repararlo. En torno a la actividad calificada como peligrosa, la doctrina elaborada principalmente por la Corte en derredor del art�culo 2356 del C�digo Civil se asienta sobre el hecho de que el hombre al utilizar m�quinas en su labor le imprime a su actividad fuerzas sobre las cuales en la mayor�a de las veces no ejerce un control absoluto, colocando a los asociados bajo el riesgo de recibir da�os, a pesar de observar en su operaci�n la diligencia y cuidado debidos.
Dentro de este marco conceptual, y como quiera que dicha concepci�n abarca el problema probatorio, desde este punto de vista la v�ctima, es decir, quien ha padecido un da�o en ejercicio de actividades peligrosas, se halla dispensada de probar la culpa del agente, estableci�ndose de este modo un presunci�n legal en su contra, la que por su naturaleza es desvirtuable a trav�s de la demostraci�n de la causa extra�a, figura omnicomprensiva de la fuerza mayor o caso fortuito, culpa exclusiva de la v�ctima y culpa exclusiva de un tercero. No empece lo anterior, cuando la v�ctima y el causante del da�o ejercen simult�neamente una actividad peligrosa, tal cual ocurre cuando se trata de veh�culos en marcha, siendo que dentro de este contexto ambos se hallan amparados por la presunci�n de culpa, la doctrina y la jurisprudencia han admitido que en casos como �ste, ab initio, dichas presunciones se aniquilan mutuamente, abri�ndole paso a la culpa probada.
En este sentido la Corte ha sentado la siguiente ense�anza: �Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes est�n bajo la presunci�n de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas frente al da�o causado. Siendo esto as�, se hallan demandante y demandado en id�nticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del da�o sufrido mientras no se demuestre otra cosa.
Dicho de otra manera, se vuelve a la situaci�n inicial o sea, que quien pretende indemnizaci�n debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el subjetivo o culpa� (Sentencia de Casaci�n Civil de 12 de abril de 1.991). En este orden de ideas, puesto que en esta ocasi�n los da�os reclamados por los asegurados se produjeron como consecuencia de la concurrencia de actividades peligrosas, habida cuenta que los veh�culos involucrados en el accidente se hallaban en marcha no ofrece duda que a la Aseguradora le correspond�a demostrar el elemento culpa, en la perspectiva de configurar la responsabilidad que le endilga al demandado. 4.6.
En este prop�sito, el informe del accidente No. 94-009727 presentado por la Aseguradora con el libelo constituye la pieza probatoria central acerca de la manera como ocurri� el siniestro (fls. 5�7 Ib), en el entendido que rendido por la Polic�a de Carreteras que atendi� el siniestro es prueba de primera mano. En efecto: Adem�s del d�a y hora del accidente, las condiciones de la v�a y el lugar donde ocurri�, tal informe indica que los veh�culos de placas UFE � 302 y FTG � 522, conducidos en su orden por Hernando Pardo Pardo y Miguel Perdomo Guti�rrez se dirig�an el primero hac�a Melgar y el segundo hacia Bogot� cuando colisionaron, anotando como causa probable �adelantar en curva� en relaci�n con el veh�culo de placas UFE � 302.
Desde otro �ngulo, al poner en relaci�n esta parte del informe con la fotograf�a allegada con la contestaci�n de la demanda se evidencia que la colisi�n afect� la carrocer�a del veh�culo UFE � 302 en la parte trasera izquierda (fl. 92 Ib.), circunstancia que conduce a pensar que, efectivamente, el accidente se produjo cuando este veh�culo invadi� el carril por donde se desplazaba el veh�culo de placas FTG � 522.
Ahora, con respecto de los da�os ocasionados al veh�culo de placas UFQ � 525 es el demandando quien explic� la manera como se causaron, pues en el interrogatorio de parte que absolvi�, luego de resaltar que el culpable del accidente fue el conductor del veh�culo con el que choc� por cuanto que no se detuvo de inmediato, sobre el particular se�al�: �dicha mula no toc� con el cabezote la que estaba parada en el puente, al atravesarse por al frente de la mula que estaba parada en el puente, el volco que jalaba la mula de placas 522 se acost� de medio lado, al acostarse, con la labio del volco impact� el bomper de la mula 525, la mula 522 iba cargada con arena, la arena salt� del volco, impact� la tapa de la mula que estaba parada en el puente de placas 525, reventando dicha tapa del motor y da�ando el bomper y la persiana.
La 522 se descolg� por el lateral del puente hacia la quebrada, qued� colgando del quinpin del volco, luego no ocurri�ndole nada a ninguno de los motoristas, tampoco a dicha mula que se descolg� del puente, ah� paro el accidente� (fl. 140 Ib.). Al analizar el dicho del absolvente se llega por lo menos a dos conclusiones que refuerzan la idea de c�mo ocurri� el accidente, la primera consistente en que el veh�culo de placas UFQ � 525 sufri� los da�os cuando se encontraba parado y se produjo el volcamiento de la carrocer�a del veh�culo de placas FTG � 522 y colision� con todo sobre su cabezote, y la segunda, relacionada con la velocidad de desplazamiento de este �ltimo automotor, pues en este sentido es necesario tener en cuenta que transportaba un denso viaje de arena.
En esta secuencia, otro aspecto que coadyuva a endilgarle culpa al demandado tiene que ver con el trayecto que alcanz� a recorrer el veh�culo que conduc�a en el intento de retomar la v�a, pues al sumar las distancias consignadas en el informe del accidente alcanz� cuando menos 91.10 metros, habida consideraci�n que los restos de la carrocer�a y la llanta desplazada del veh�culo de placas UFE � 302 se encontraron aproximadamente a esta distancia. Coincide la posici�n de la Sala con las decisiones adoptadas por las autoridades de tr�nsito que conocieron de la contravenci�n, porque la Directora de la Unidad Regional de Tr�nsito y Transporte de Fusagasuga declar� contraventor al demandado y absolvi� a los restantes conductores, decisi�n que el Departamento Administrativo de Tr�nsito y Transporte de Cundinamarca confirm�, mediante actos administrativos que de alguna manera contienen un juicio de valor sobre la culpabilidad que se le achaca al demandado.
Aunadas estas razones, no cabe duda de que el culpable del accidente fue el demandado, y no obstante, como al proceso adujo los testimonios de Ingrid Rodr�guez Gonz�lez (fls. 18 � 20 cuad. 4), Jos� Jaime Mojica Castillo (fls. 22 � 24 Ib.) y Jorge Meziat Restrepo (fls. 25 � 26 Ib.), quienes en sus deposiciones lo liberan de cargos, sobre estas especies probatorias ha de decirse que se descartan por completo con esta finalidad, porque el primero y el �ltimo no presenciaron el accidente sino que se limitaron a expresar la ubicaci�n de los veh�culos que se observa mejor en el informe, y el segundo, porque falla al exponer aspectos b�sicos como el supuesto exceso de velocidad del veh�culo portador de las placas FTG � 522 y los da�os ocasionados al veh�culo de placas UFQ � 525 que en su decir no fue colisionado. 4.7.
Puestas en este orden las cosas, resta analizar el punto relacionado con el pago que efectu� la Aseguradora, pues siendo este el tema crucial de la controversia la Sala opt� por estudiarlo, luego de encontrar actualizados los restantes presupuestos de la acci�n subrogatoria, en cap�tulo aparte y a �ltima hora. Prescribe el art�culo 1110 del C. de Co. que la indemnizaci�n ser� pagadera en dinero o mediante la reposici�n, reparaci�n o reconstrucci�n de la cosa asegurada, a opci�n del asegurador.
En el asunto sub lite Seguros Bol�var S.A. opt� por reparar el da�o ocasionado al veh�culo de placas FTG � 522 y reponer el veh�culo de placas UFQ � 525. Lo anterior significa que siendo la obligaci�n de indemnizar alternativa, Seguros Bol�var S.A. para cubrir los da�os descart� la indemnizaci�n en met�lico, raz�n por la cual el pago no pod�a hacerse al beneficiario se�alado en los respectivos contratos de seguros sino a los terceros con los cuales se contrat�, de un lado, la mano de obra, los repuestos y los dem�s gastos relacionados con la reparaci�n, y de otro lado, el suministro del veh�culo, los gastos de bodegaje y gr�as en relaci�n con la reposici�n. En estas condiciones, con respecto del veh�culo de placas FTG � 522, de acuerdo con las �rdenes de pago allegadas por aquellos conceptos y las pretensiones de la demanda, Seguros Bol�var S.A. pag� $20�517.642.00.
Con respecto del veh�culo de placas UFQ � 525, de acuerdo con las �rdenes de pago allegadas por aquellos conceptos y las pretensiones de la demanda, Seguros Bol�var S.A. pag� $111�140.306.00. Ahora, como la Compa��a Central de Seguros S.A. pag� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18�000.000.00 a buena cuenta del seguro del que amparaba el veh�culo de placas UFE � 302, tal cifra debe descontarse del importe de la indemnizaci�n, as� que realizadas las respectivas operaciones el demandado, en suma, debe a la Aseguradora la cantidad de $113�657.948.00. 4.8.
Frente a la pretensi�n de la Aseguradora, tocante con el reconocimiento de la anterior cifra debidamente indexada, la Sala acoge la doctrina sentada por la Corte en fecha reciente (Sent. 18 de mayo/05), en el sentido de reconocer la indexaci�n por razones de equidad, habida consideraci�n que la Aseguradora debe recibir el monto de lo pagado como indemnizaci�n, ni un peso m�s ni un peso menos. Entonces, para actualizar la suma reconocida la Sala echa mano de la siguiente f�rmula: IPC final (31/08/07) (1) Valor presente = Valor hist�rico ------------------------------- IPC inicial (11/09/01) (2) 176.10 V. P. = $113�657.948.00 (3) ------------ = $158�110.156.00 (4) 126.59 (1) Dato del IPC a la fecha m�s pr�xima a la sentencia. (2) Dato del IPC a la fecha de presentaci�n de la demanda en raz�n de que no existe certeza sobre la fecha en que Seguros Bol�var S.A. realiz� los pagos.
(3) Suma cubierta por Seguros Bol�var S.A. por concepto de los riesgos amparados. (4) Suma a cargo del demandado debidamente indexada. 5. Finalmente, en punto a las excepciones propuestas por el demandado a intento de enervar las pretensiones, ha de decirse que la que denomin� �conciliaci�n o pago�, fundada en que la Compa��a Central de Seguros cancel� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18�000.000.00, se qued� sin piso en raz�n de la reforma de la demanda efectuada para darla por recibida, y en relaci�n con las restantes excepciones, apoyadas al tiempo en la falta de culpa del demandado en el accidente, tal como se advirti� en los ac�pites que preceden tampoco encuentran asidero. 6.
Puestas as� las cosas, como quiera que la demandante logr� demostrar la existencia del contrato de seguro v�lido, el pago de la indemnizaci�n as� como la responsabilidad que dimana de la culpa del demandado, la sentencia recurrida debe revocarse para abrir espacio a las pretensiones. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot� en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE Primero. Revocar la sentencia de 09 de febrero de 2006 proferida por el Juzgado 29 Civil del Circuito de Bogot� dentro de �ste proceso.
Segundo. Como consecuencia de lo anterior se hacen los siguientes pronunciamientos: 1. Declarar no probadas las excepciones de fondo formuladas por la parte demandada. 2. Declarar que Luis Hernando Pardo Pardo, en su condici�n conductor del veh�culo de placas UFE-302, es civilmente responsable del accidente de tr�nsito ocurrido el 09 de abril de 1999 en la v�a que de Bogot� conduce a Melgar, en el que se causaron da�os a los veh�culos de placas FTG-522 y UFQ-525.
Tercero. Condenar a la Luis Hernando Pardo Pardo a pagar, una vez ejecutoriada esta sentencia, a Seguros Comerciales Bol�var S.A. la suma de $158�110.156.00. Par�grafo. Puesto que la anterior suma est� indexada en el lapso comprendido entre el 11 de septiembre de 2001, fecha en que la Aseguradora present� la demanda, y el 31 de agosto de 2007, fecha del �ltimo IPC, en lo sucesivo el A quo utilizar� la misma f�rmula a efecto de actualizar la condena, hasta cuando se realice el pago Cuarto. Absolver al demandado de los dem�s cargos formulados en la demanda.
Quinto. Costas de ambas instancias a cargo de la parte demandada.
NOTIFIQUESE Fallo discutido y aprobado en Sala Civil de Decisi�n seg�n Acta No. 39 de 06 de septiembre de 2007. JOSE ELIO FONSECA MELO Magistrado. ALVARO FERNANDO GARC�A RESTREPO Magistrado. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA Magistrado. TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL PROYECTO DE SENTENCIA A DICTARSE DENTRO DEL PROCESO ORDINARIO DE SEGUROS COMERCIALES BOLIVAR S.A. CONTRA LUIS HERNANDO PARDO PARDO.
Magistrado Ponente: JOSE ELIO FONSECA MELO. Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la demandante contra sentencia de 09 de febrero de 2006, proferida por el Juzgado 29 Civil del Circuito de la Ciudad, dentro de este proceso.
ANTECEDENTES: Seguros Comerciales Bolivar S.A. instaur� demanda por el tr�mite del proceso ordinario de mayor cuant�a contra Lu�s Hernando Pardo Pardo, seg�n los hechos que resumidos son: 1. El 09 de abril de 1999, a las 13:40 p.m., en la v�a que de Bogot� conduce a Melgar, en el puente de la Quebrada Los Guayabos, municipio de Fusagasuga, ocurri� un accidente de tr�nsito que involucr� a los veh�culos de placas UFE-302, WE-1818, FTG-522 y UFQ-525, conducidos en su orden por Luis Hernando Pardo Pardo, Carlos Enrique Rend�n Naranjo, Miguel Perdomo Guti�rrez y Pr�spero Antonio Mesa Rodr�guez. 2.
El accidente se produjo por la imprudencia de Luis Hernando Pardo Pardo, conductor y propietario del veh�culo de placas UFE � 302, al hacer �uso indebido del carril� seg�n lo se�al� la Unidad de Regional de Tr�nsito y Trasporte de Fusagasuga, autoridad que mediante Resoluci�n de 05 de noviembre de 1999 lo declar� infractor del art�culo 179-8 del C�digo Nacional de Transito, confirmada por el Departamento Administrativo de Tr�nsito y Transporte de Cundinamarca el 09 de febrero de 2001. 3.
Los veh�culos de placas UFQ-525 y FTG-522, el primero conducido por Pr�spero Antonio Mesa Rodr�guez y el segundo por Miguel Perdomo Guti�rrez, estaban asegurados contra todo riesgo por Seguros Comerciales Bol�var S.A., a trav�s de las p�lizas 1000486051501 y 1002515023003, respectivamente, vigentes en la fecha del accidente. 4. La Compa��a aseguradora asumi� la reposici�n del veh�culo de placas UFQ-525 realizando los siguientes pagos: $58�000.000.00 a Diesel Andino S.A., seg�n orden de pago 004947, para cancelar la factura IV 000824. $52�058.892.00 a Diesel Andino S.A., seg�n orden de pago 004948, para cancelar la factura IV 000824. $582.000.00 a Blanca Cecilia L�pez, seg�n orden de pago 005763, para cancelar arrendamiento de bodega a Autos Fontib�n. $384.714.00 a Asistencia Bol�var, seg�n orden de pago 003586, para cancelar la factura 00173 por servicio de gr�a. $114.700.00 a Auto Gr�as Ch�vez Ltda., seg�n orden de pago 006842, para cancelar la factura 09888. 5.
As� mismo la Compa��a aseguradora asumi� la reparaci�n del veh�culo de placas FTG-522 realizando los siguientes pagos: $3�207.349.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000490, para cancelar la factura 46256 por repuestos. $4�645.905.00 a Indumaq Ltda., seg�n orden de pago 000487, para cancelar la factura 0039457 por mano de obra. $2�751.238.00 a Indumaq Ltda., seg�n orden de pago 000488, para cancelar las facturas 0039458, 0039459, 0039460 y 0039461 por repuestos. $3�653.696.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000499, para cancelar la factura 46257 por repuestos. $4�759.454.00 a Didacol S.A., seg�n orden de pago 000489, para cancelar la factura 046255 por repuestos. $1�500.000.00 a Pavimentos Colombia Ltda., seg�n orden de pago 000512, para pagar servicio de gr�a. 6.
Las anteriores sumas cubrieron el total del valor asegurado en ambos casos, y en consecuencia, por ministerio de la ley Seguros Bol�var S.A. se subrog� en los derechos de los asegurados hasta la concurrencia de su importe, contra la persona responsable del siniestro. 7. La sociedad Leasing Ganadero S.A. figuraba como propietaria del veh�culo Chevrolet, modelo 1998 y de placas UFQ-525 y la sociedad Pavimentos Colombia S.A. figuraba como propietaria del veh�culo Mack, modelo 1979 y de placas FTG-522.
Con fundamento en estos hechos la Aseguradora eleva las siguientes s�plicas: 1. Que se declare que Luis Hernando Pardo Pardo, en su condici�n de conductor y propietario del veh�culo de placas UFE-302 al momento de la ocurrencia de los hechos, es civilmente responsable del aludido accidente, y en consecuencia, se le condene a pagar a Seguros Comerciales Bol�var S.A., como resultado de la subrogaci�n legal, las sumas de dinero relacionadas en los hechos. 2.
Que se condene a Luis Hernando Pardo Pardo, de igual manera, a pagar las sumas referidas debidamente indexadas de conformidad con la certificaci�n que expida el Banco de la Rep�blica sobre la depreciaci�n del peso. 3. Que se condene al demandado a pagar las costas del proceso. Admitida y notificada la demanda a Luis Hernando Pardo Pardo el 31 de marzo de 2003, asistido por abogado la contest�, de la siguiente manera: En punto a los hechos, tras expresar que el causante del accidente fue el conductor del veh�culo de placas FTG � 522 por cuanto que luego de la colisi�n recorri� 40 o 50 metros hasta recostarse sobre el veh�culo de placas UFQ � 525 cuando ha debido aplicar los frenos, manifest� que no eran ciertos en su mayor parte, se opuso frontalmente a las pretensiones, y por ultimo, en su defensa propuso las siguientes excepciones de fondo: �Conciliaci�n o pago de los presuntos perjuicios�, apoyada en que la Compa��a Central de Seguros, la firma aseguradora del veh�culo de placas UFE-302 seg�n la p�liza 10000201-7, cancel� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18.000.000.00 por concepto de los da�os ocasionados a los veh�culos que asegur�. �Culpa del conductor del veh�culo de placas FTG-522�, basada en que Miguel Perdono Guti�rrez, conductor de dicho veh�culo, invadi� el carril por donde se desplazaba el demandado y colision� en la parte trasera izquierda, luego de lo cual anduvo 40 o 50 metros �para quedar recostado frente al veh�culo de placas UFQ-525 que estaba parado sobre el puesto que cubre la Quebrada Los Guayabos�. �Falta de pruebas e inexistencia de los presuntos perjuicios�, fundada en que en el expediente llevado por las autoridades de tr�nsito no existe prueba pericial que se�ale el monto de los perjuicios, pues �solo obran facturas de compras de repuestos con los cuales en ning�n caso se demostrar�an los citados perjuicios�. �Inexistencia de obligaci�n alguna por parte de Luis Hernando Pardo�, basada en que el culpable del accidente fue Miguel Perdomo Guti�rrez, conductor del veh�culo de placas FTG-522.
Entrabada de esta forma la relaci�n jur�dico procesal, tramitada la reforma de la demanda tendiente a reconocer en los hechos el pago efectuado por la Compa��a Central de Seguros a Seguros Bol�var, Juzgado cit� a audiencia de conciliaci�n y frente a su fracaso el proceso continu� su curso a fin de evacuar las pruebas, de manera que recogidas algunas de estas especies y descorrido el traslado para alegar el A quo, a trav�s de la sentencia de 09 de febrero de 2006, neg� las pretensiones de la demanda y conden� a la Aseguradora a pagar las costas.
Inconforme con esta decisi�n la demandante interpuso recurso de apelaci�n, el que rituado en la instancia, en la actualidad ocupa la atenci�n de la Sala. SE CONSIDERA: 1. Presupuestos procesales Los consabidos presupuestos procesales demanda en forma, capacidad de parte, capacidad procesal y competencia se hallan actualizados en el presente caso, motivo por el cual el proceso se ha desarrollado normalmente, y por ende, se impone una decisi�n de fondo.
Desde el punto de vista de la actuaci�n tampoco observa la Sala causal de nulidad que pueda invalidar el proceso, de modo que ello aunado a lo anterior, conlleva a una decisi�n de esa naturaleza. 2. La sentencia del A quo. Luego de historiar los antecedentes del proceso, el Juez emprende el an�lisis de la acci�n subrogatoria contemplada en el art�culo 1096 del C. de Co., y acorde con la jurisprudencia enuncia los requisitos indispensables para su prosperidad, relacionados con la existencia de un contrato de seguro, un pago valido en virtud de dicho contrato, un da�o producido por un tercero y cubierto por el seguro, y finalmente, el surgimiento de una acci�n resarcitoria del asegurado contra el causante del da�o. Con esta perspectiva, contin�a el Juez analizando las especies probatorias allegadas a fin de constatar la presencia de tales requisitos, luego de lo cual concluye que las p�lizas acercadas dan cuenta del contrato de seguros y el amparo de los da�os, y no obstante, el pago realizado por la Aseguradora no se reputa v�lido dado que no se hizo a las personas que figuran como beneficiarias.
Para arribar a esta �ltima conclusi�n el Juez consider� que la p�liza que amparaba al veh�culo de placas FGT � 522 ten�a como beneficiario a Pavimentos Colombia Ltda., y del otro lado, la relacionada con el veh�culo de placas UFQ � 525 ten�a como beneficiario al Banco Ganadero, de manera que al examinar los documentos adosados para acreditar el pago de la indemnizaci�n, excepto uno a favor de Pavimentos Colombia Ltda. que a la postre descarta, los dem�s acreditan pagos que fueron realizados a personas ajenas.
Con fundamento en lo anterior el Juez se abstuvo de estudiar, de una parte, las excepciones de fondo, y de la otra, como era apenas natural la responsabilidad del demandado en la ocurrencia del accidente. 3. El recurso de apelaci�n Seguros Bol�var S.A., luego de destacar los ejes sobre los cuales el A quo edific� su fallo y opinar que careci� de an�lisis, pas� a atacarlo con fundamento en este cardinal argumento: Al tenor del art�culo 1110 del C. de Co., seg�n el cual la indemnizaci�n ser� pagadera en dinero o mediante reposici�n, reparaci�n o reconstrucci�n de la cosa asegurada, Seguros Bol�var S.A. dentro de su autonom�a opt� por reparar el veh�culo de placas FGT � 522 y reponer el placas UFQ � 525, de suerte que los pagos para cubrir estos conceptos se hicieron a terceros que no a los beneficiarios que aparecen en las sendas p�lizas, tal como se acredita con las facturas y las ordenes de pago allegadas con el libelo.
Con fundamento en este argumento y reiterando que en el asunto sub lite se dan todos los requisitos de la acci�n subrogatoria la recurrente solicito al Tribunal la revocatoria del fallo. 4. El caso concreto. Constituye verdad averiguada que con respecto de la apelaci�n en principio corresponde al recurrente se�alar el �mbito dentro del cual ha de moverse el Ad quem, pues inmerso a�n el recurso dentro de un criterio dispositivo es aqu�l a quien le conviene se�alar los motivos que lo separan del fallo de primer grado, pues de esta manera hace m�s precisa y expresiva su inconformidad.
Con esta perspectiva la Sala acomete el examen del recurso interpuesto, de manera que como se encaus� para atacar el fallo absolutorio en cuanto que desestim� la prueba allegada para demostrar el pago de la indemnizaci�n, se impone estudiar la acci�n en toda su dimensi�n. 4.1. Prescribe el art�culo 1096 del C. de Co. que en los seguros de da�os el asegurador que pague la indemnizaci�n al asegurado por ministerio de la ley se subroga en los derechos y acciones de �ste contra los responsables del siniestro hasta la concurrencia de lo pagado.
Esta subrogaci�n tiene justificaci�n cuando quiera que con ello se pretende evitar la impunidad de los responsables, quienes de no ser as� quedar�an liberados de la obligaci�n que surge del principio seg�n el cual quien ha causado un da�o debe repararlo en forma integral, a titulo de indemnizaci�n. 4.2. Constituye requisito sine qua non para que exista subrogaci�n un pago v�lido de la indemnizaci�n por el asegurador, el cual ha de ser producto de un contrato de seguro igualmente v�lido, cuyo siniestro debe ser objeto de amparo, sin que adicionalmente, medie una circunstancia de exoneraci�n del asegurador para hacer dicho pago.
De esta manera, el tercero responsable frente al asegurador tiene, adem�s de las excepciones que hubiere podido oponer contra el asegurado seg�n voces de la antecitada norma, todas las que hacen relaci�n al pago y las personales que tenga contra el asegurador, verbi gratia, la compensaci�n. 4.3. En relaci�n con el presente caso, al analizar la prueba allegada para establecer el contrato de seguro que ampar� los veh�culos de placas FGT � 522 y UFQ � 525, cuya existencia es por dem�s un punto pacifico en este juicio, la Sala observa que los certificados presentados por la Aseguradora son prueba fehaciente de tal relaci�n contractual, as� que de manera que sin sombra de duda podr�a afirmarse que, en relaci�n con el primero la perdida parcial por da�os cubr�a la suma de $49.000.000, y en relaci�n con el segundo, el da�o total cubr�a la suma de $140.000.000, seg�n los t�rminos del contrato ajustado, entre otras, vigente para la fecha del accidente (09 de abril de 1999). 4.4.
Entonces, como ning�n reparo cabe hacer con respecto de los requisitos que tocan con la existencia del contrato de seguro y su validez, y as� mismo con respecto del riesgo amparado y la suma asegurada, en el prop�sito de imprimirle orden a este fallo se aborda el estudio de la acci�n resarcitoria contra el responsable del siniestro, pues trat�ndose de un caso de responsabilidad civil extracontractual basada en la culpa del demandado, comporta estudiarla dentro de su propio contexto. 4.5.
Acerca de la naturaleza de esta acci�n, basta se�alar que la responsabilidad civil extracontractual es reglada por el Ordenamiento Civil (arts. 2341 a 2357), partiendo del principio universal que precept�a que quien ha causado un da�o est� en la obligaci�n de repararlo. En torno a la actividad calificada como peligrosa, la doctrina elaborada principalmente por la Corte en derredor del art�culo 2356 del C�digo Civil se asienta sobre el hecho de que el hombre al utilizar m�quinas en su labor le imprime a su actividad fuerzas sobre las cuales en la mayor�a de las veces no ejerce un control absoluto, colocando a los asociados bajo el riesgo de recibir da�os, a pesar de observar en su operaci�n la diligencia y cuidado debidos.
Dentro de este marco conceptual, y como quiera que dicha concepci�n abarca el problema probatorio, desde este punto de vista la v�ctima, es decir, quien ha padecido un da�o en ejercicio de actividades peligrosas, se halla dispensada de probar la culpa del agente, estableci�ndose de este modo un presunci�n legal en su contra, la que por su naturaleza es desvirtuable a trav�s de la demostraci�n de la causa extra�a, figura omnicomprensiva de la fuerza mayor o caso fortuito, culpa exclusiva de la v�ctima y culpa exclusiva de un tercero. No empece lo anterior, cuando la v�ctima y el causante del da�o ejercen simult�neamente una actividad peligrosa, tal cual ocurre cuando se trata de veh�culos en marcha, siendo que dentro de este contexto ambos se hallan amparados por la presunci�n de culpa, la doctrina y la jurisprudencia han admitido que en casos como �ste, ab initio, dichas presunciones se aniquilan mutuamente, abri�ndole paso a la culpa probada.
En este sentido la Corte ha sentado la siguiente ense�anza: �Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes est�n bajo la presunci�n de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas frente al da�o causado. Siendo esto as�, se hallan demandante y demandado en id�nticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del da�o sufrido mientras no se demuestre otra cosa.
Dicho de otra manera, se vuelve a la situaci�n inicial o sea, que quien pretende indemnizaci�n debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el subjetivo o culpa� (Sentencia de Casaci�n Civil de 12 de abril de 1.991). En este orden de ideas, puesto que en esta ocasi�n los da�os reclamados por los asegurados se produjeron como consecuencia de la concurrencia de actividades peligrosas, habida cuenta que los veh�culos involucrados en el accidente se hallaban en marcha no ofrece duda que a la Aseguradora le correspond�a demostrar el elemento culpa, en la perspectiva de configurar la responsabilidad que le endilga al demandado. 4.6.
En este prop�sito, el informe del accidente No. 94-009727 presentado por la Aseguradora con el libelo constituye la pieza probatoria central acerca de la manera como ocurri� el siniestro (fls. 5�7 Ib), en el entendido que rendido por la Polic�a de Carreteras que atendi� el siniestro es prueba de primera mano. En efecto: Adem�s del d�a y hora del accidente, las condiciones de la v�a y el lugar donde ocurri�, tal informe indica que los veh�culos de placas UFE � 302 y FTG � 522, conducidos en su orden por Hernando Pardo Pardo y Miguel Perdomo Guti�rrez se dirig�an el primero hac�a Melgar y el segundo hacia Bogot� cuando colisionaron, anotando como causa probable �adelantar en curva� en relaci�n con el veh�culo de placas UFE � 302.
Desde otro �ngulo, al poner en relaci�n esta parte del informe con la fotograf�a allegada con la contestaci�n de la demanda se evidencia que la colisi�n afect� la carrocer�a del veh�culo UFE � 302 en la parte trasera izquierda (fl. 92 Ib.), circunstancia que conduce a pensar que, efectivamente, el accidente se produjo cuando este veh�culo invadi� el carril por donde se desplazaba el veh�culo de placas FTG � 522.
Ahora, con respecto de los da�os ocasionados al veh�culo de placas UFQ � 525 es el demandando quien explic� la manera como se causaron, pues en el interrogatorio de parte que absolvi�, luego de resaltar que el culpable del accidente fue el conductor del veh�culo con el que choc� por cuanto que no se detuvo de inmediato, sobre el particular se�al�: �dicha mula no toc� con el cabezote la que estaba parada en el puente, al atravesarse por al frente de la mula que estaba parada en el puente, el volco que jalaba la mula de placas 522 se acost� de medio lado, al acostarse, con la labio del volco impact� el bomper de la mula 525, la mula 522 iba cargada con arena, la arena salt� del volco, impact� la tapa de la mula que estaba parada en el puente de placas 525, reventando dicha tapa del motor y da�ando el bomper y la persiana.
La 522 se descolg� por el lateral del puente hacia la quebrada, qued� colgando del quinpin del volco, luego no ocurri�ndole nada a ninguno de los motoristas, tampoco a dicha mula que se descolg� del puente, ah� paro el accidente� (fl. 140 Ib.). Al analizar el dicho del absolvente se llega por lo menos a dos conclusiones que refuerzan la idea de c�mo ocurri� el accidente, la primera consistente en que el veh�culo de placas UFQ � 525 sufri� los da�os cuando se encontraba parado y se produjo el volcamiento de la carrocer�a del veh�culo de placas FTG � 522 y colision� con todo sobre su cabezote, y la segunda, relacionada con la velocidad de desplazamiento de este �ltimo automotor, pues en este sentido es necesario tener en cuenta que transportaba un denso viaje de arena.
En esta secuencia, otro aspecto que coadyuva a endilgarle culpa al demandado tiene que ver con el trayecto que alcanz� a recorrer el veh�culo que conduc�a en el intento de retomar la v�a, pues al sumar las distancias consignadas en el informe del accidente alcanz� cuando menos 91.10 metros, habida consideraci�n que los restos de la carrocer�a y la llanta desplazada del veh�culo de placas UFE � 302 se encontraron aproximadamente a esta distancia. Coincide la posici�n de la Sala con las decisiones adoptadas por las autoridades de tr�nsito que conocieron de la contravenci�n, porque la Directora de la Unidad Regional de Tr�nsito y Transporte de Fusagasuga declar� contraventor al demandado y absolvi� a los restantes conductores, decisi�n que el Departamento Administrativo de Tr�nsito y Transporte de Cundinamarca confirm�, mediante actos administrativos que de alguna manera contienen un juicio de valor sobre la culpabilidad que se le achaca al demandado.
Aunadas estas razones, no cabe duda de que el culpable del accidente fue el demandado, y no obstante, como al proceso adujo los testimonios de Ingrid Rodr�guez Gonz�lez (fls. 18 � 20 cuad. 4), Jos� Jaime Mojica Castillo (fls. 22 � 24 Ib.) y Jorge Meziat Restrepo (fls. 25 � 26 Ib.), quienes en sus deposiciones lo liberan de cargos, sobre estas especies probatorias ha de decirse que se descartan por completo con esta finalidad, porque el primero y el �ltimo no presenciaron el accidente sino que se limitaron a expresar la ubicaci�n de los veh�culos que se observa mejor en el informe, y el segundo, porque falla al exponer aspectos b�sicos como el supuesto exceso de velocidad del veh�culo portador de las placas FTG � 522 y los da�os ocasionados al veh�culo de placas UFQ � 525 que en su decir no fue colisionado. 4.7.
Puestas en este orden las cosas, resta analizar el punto relacionado con el pago que efectu� la Aseguradora, pues siendo este el tema crucial de la controversia la Sala opt� por estudiarlo, luego de encontrar actualizados los restantes presupuestos de la acci�n subrogatoria, en cap�tulo aparte y a �ltima hora. Prescribe el art�culo 1110 del C. de Co. que la indemnizaci�n ser� pagadera en dinero o mediante la reposici�n, reparaci�n o reconstrucci�n de la cosa asegurada, a opci�n del asegurador.
En el asunto sub lite Seguros Bol�var S.A. opt� por reparar el da�o ocasionado al veh�culo de placas FTG � 522 y reponer el veh�culo de placas UFQ � 525. Lo anterior significa que siendo la obligaci�n de indemnizar alternativa, Seguros Bol�var S.A. para cubrir los da�os descart� la indemnizaci�n en met�lico, raz�n por la cual el pago no pod�a hacerse al beneficiario se�alado en los respectivos contratos de seguros sino a los terceros con los cuales se contrat�, de un lado, la mano de obra, los repuestos y los dem�s gastos relacionados con la reparaci�n, y de otro lado, el suministro del veh�culo, los gastos de bodegaje y gr�as en relaci�n con la reposici�n. En estas condiciones, con respecto del veh�culo de placas FTG � 522, de acuerdo con las �rdenes de pago allegadas por aquellos conceptos y las pretensiones de la demanda, Seguros Bol�var S.A. pag� $20�517.642.00.
Con respecto del veh�culo de placas UFQ � 525, de acuerdo con las �rdenes de pago allegadas por aquellos conceptos y las pretensiones de la demanda, Seguros Bol�var S.A. pag� $111�140.306.00. Ahora, como la Compa��a Central de Seguros S.A. pag� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18�000.000.00 a buena cuenta del seguro del que amparaba el veh�culo de placas UFE � 302, tal cifra debe descontarse del importe de la indemnizaci�n, as� que realizadas las respectivas operaciones el demandado, en suma, debe a la Aseguradora la cantidad de $113�657.948.00. 4.8.
Frente a la pretensi�n de la Aseguradora, tocante con el reconocimiento de la anterior cifra debidamente indexada, la Sala acoge la doctrina sentada por la Corte en fecha reciente (Sent. 18 de mayo/05), en el sentido de reconocer la indexaci�n por razones de equidad, habida consideraci�n que la Aseguradora debe recibir el monto de lo pagado como indemnizaci�n, ni un peso m�s ni un peso menos. Entonces, para actualizar la suma reconocida la Sala echa mano de la siguiente f�rmula: IPC final (31/08/07) (1) Valor presente = Valor hist�rico ------------------------------- IPC inicial (11/09/01) (2) 176.10 V. P. = $113�657.948.00 (3) ------------ = $158�110.156.00 (4) 126.59 (1) Dato del IPC a la fecha m�s pr�xima a la sentencia. (2) Dato del IPC a la fecha de presentaci�n de la demanda en raz�n de que no existe certeza sobre la fecha en que Seguros Bol�var S.A. realiz� los pagos.
(3) Suma cubierta por Seguros Bol�var S.A. por concepto de los riesgos amparados. (4) Suma a cargo del demandado debidamente indexada. 5. Finalmente, en punto a las excepciones propuestas por el demandado a intento de enervar las pretensiones, ha de decirse que la que denomin� �conciliaci�n o pago�, fundada en que la Compa��a Central de Seguros cancel� a Seguros Bol�var S.A. la suma de $18�000.000.00, se qued� sin piso en raz�n de la reforma de la demanda efectuada para darla por recibida, y en relaci�n con las restantes excepciones, apoyadas al tiempo en la falta de culpa del demandado en el accidente, tal como se advirti� en los ac�pites que preceden tampoco encuentran asidero. 6.
Puestas as� las cosas, como quiera que la demandante logr� demostrar la existencia del contrato de seguro v�lido, el pago de la indemnizaci�n as� como la responsabilidad que dimana de la culpa del demandado, la sentencia recurrida debe revocarse para abrir espacio a las pretensiones. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot� en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE Primero. Revocar la sentencia de 09 de febrero de 2006 proferida por el Juzgado 29 Civil del Circuito de Bogot� dentro de �ste proceso.
Segundo. Como consecuencia de lo anterior se hacen los siguientes pronunciamientos: 1. Declarar no probadas las excepciones de fondo formuladas por la parte demandada. 2. Declarar que Luis Hernando Pardo Pardo, en su condici�n conductor del veh�culo de placas UFE-302, es civilmente responsable del accidente de tr�nsito ocurrido el 09 de abril de 1999 en la v�a que de Bogot� conduce a Melgar, en el que se causaron da�os a los veh�culos de placas FTG-522 y UFQ-525.
Tercero. Condenar a la Luis Hernando Pardo Pardo a pagar, una vez ejecutoriada esta sentencia, a Seguros Comerciales Bol�var S.A. la suma de $158�110.156.00. Par�grafo. Puesto que la anterior suma est� indexada en el lapso comprendido entre el 11 de septiembre de 2001, fecha en que la Aseguradora present� la demanda, y el 31 de agosto de 2007, fecha del �ltimo IPC, en lo sucesivo el A quo utilizar� la misma f�rmula a efecto de actualizar la condena, hasta cuando se realice el pago Cuarto. Absolver al demandado de los dem�s cargos formulados en la demanda.
Quinto. Costas de ambas instancias a cargo de la parte demandada.
NOTIFIQUESE JOSE ELIO FONSECA MELO Magistrado. PAGE PAGE 1 Expediente No. 200100829 02 (3@v��f u U m ��� D � � � g q � � 2"8"\#l#�#S%n%�+�+�+),.,�.�.e/|/0 0�0l4x4�6�6s;o>z>������������������������������߶��������������������h�svCJ aJ h[eh�svCJ aJ h��h�sv6�CJ aJ( h�sv6�CJ h�svCJ \�aJ(h�sv5�CJ aJ(h~h�sv6�CJ aJ(h�sv6�CJ ]�aJ(h�sv6�CJ aJ(h�sv5�CJ \�aJ(hEj�CJ aJ( h�svCJ h�svCJ aJ(5(345xy��e f t u $ % � � � � �rs��>�������������������������$a$gd�svgd�sv$a$gd�svgd�svgd�svgd�sv�O���>?��+,�� vw��qr��GI�������wx����������������������������$a$gd�sv xRS��"#�� � � � � � � �"�"[#\#]#k#l#�#�#�$�$���������������������������$a$gd�sv$a$gd�sv�$R%S%T%o%p%e'�(�(�*�*�+�+�+�+�+�,�,�.�.e/f/g/|/}/�0�0��������������������������gd�svgd�sv$a$gd�sv$a$gd�sv�022Q4R4�6�6�9�9r;s;� [>z@{@ZB[B�D1F2FoGpG{G|G I I�J����������������������������$a$gd�sv z>�A�A[B�D�D�D�D�D�D�D�D�D�D�DqE�E�E�E�E�E4F5FiFjFlFnFoFqFvF�F�F�F�F�F�F�F�F�FGmG{G|G�G�H�H�H L�N�N�N`XcXZZ�_�_,`�a�a�a�a�a��������������������������������������������ʿ�ʴ�����өӞӞӞh�mh�svCJ aJ hR.Oh�svCJ aJ hh�h�svCJ aJ hXO�h�svCJ aJ h�sv6�CJ aJ h�svCJ aJ h[eh�sv6�CJ aJ h[eh�sv6�CJ ]�aJ h[eh�svCJ aJ >�J�J L L�N�N Q Q�R�R�T�T X XHYIYZZ�Z�Z�\�\v]w]7^8^�_�_>a����������������������������$a$gd�sv >a?a�a�a�a�a b!b;bb�b�b�cd*f+fLgMg�g�g�g�g�g�g�h�h�h�h���������������������������gd�sv$a$gd�sv$a$gd�sv�a�a�a�a�a�a�a�abbbbb b!b0b1b2b5b6bEbZblb~b�b�b�b�b�b�b�bd�d�d ff)f*f.f�f�fgIgLg�g�g�g�g�h0i�iZj[j\jsj������������������������������������������������������hz|�h�svCJ aJ h�svCJ h�sv5�CJ aJ(h�svCJ aJ(h[eh�svCJ aJ h�_Gh�svCJ aJ h S�h�svCJ aJ h�sv6�CJ aJ h�sv h0@Xh�svh%(�h�svCJaJh�mh�svCJ aJ h�svCJ aJ 6�h,i-i[j\j�j�jDlEl�l�l�l�l�l�l�lImJmKmLmMmdmpmqmrm������������������������gd�=O $d�a$gd�=Ogd�=O$a$gd�=Ogd�svgd�sv$a$gd�svsj�j�j�j�j�j�jdkik�k�k�k�k�k�k�k�kWlbl�l�l�l�l*m+m/m2m5m@mImJmMmdmpmqmsmtm�m�m�m�m�m�m�m�m�m�m�m��������������������ȼ������������������������xh�$�CJ aJ(h�=OCJ aJ(h�=Oh�=OCJ \�aJ h�=Oh�=O5�CJ aJ h�=O5�CJ aJ h�=OCJ aJ h�=Oh�=OCJ aJ h�=Oh�sv5�CJ aJ h�svCJ aJ(hz|�h�sv6�CJ aJ h�mh�svCJ aJ h�svCJ aJ hz|�h�svCJ aJ h�svCJ /rmsmtm�m�m�m�m�m�m�m�m�m�m�mnn�n�n�n�nsoto�o�o2p������������������������$a$gd�$�gd�$�$a$gd�$�gd�$�gd�$�gd�$�gd�=O$a$gd�=O�m�m�n�nto�op pcr{r uu�w�w�|}�� �R�"������u����.�@�F�������Ĉj�z���@�D�P�^�a�b�|�B�I�j�m�p�q�����ёՑ�7� �?�@�C�D�S�c�f�h�z�������������������������ź���������������������������������������h%(�CJ aJ h�mqCJ aJ h� CJ aJ h�k�CJ aJ hn-�CJ aJ h�CJ aJ h�CJ aJ h�mh�mCJ aJ h�lWCJ aJ hR.Oh�$�CJ aJ h�$�CJ aJ h�\CJ aJ h�\8CJ aJ h�:jCJ aJ h�s�CJ aJ 3����������x�������������� �b���������� �6�7�8�9� �F�J�d�e�������h�i�j��������������r�w�����������������e�p������������������������������������尨������历�}t�t�phK!�h�$�CJ \�aJ(h�a�5�CJ aJ(h�$�CJ aJ( hz|�CJ hz|�hz|�6�CJ aJ h�CJ aJ h�yCJ aJ h�mh�yCJ aJ hmU>CJ aJ hz|�CJ aJ h63)CJ aJ( h��CJ h� @�8 �$�T�tulo$a$ 5�CJ \�LB@L �$�Texto independiente$a$CJ B @B �$� Pie de p�gina ��8!8)@�!8 �$�N�mero de p�ginaBJ@2B �$� Subt�tulo$a$5�CJ \�aJ(PP@BP �=OTexto independiente 2 d��xP�����(345xy��eftu$%�����rs��>?��+, � � v w � � q r � � G I � � � � ���wxRS��"#�� ��������[\]kl��� � R S T o p e � � �"�"�#�#�#�#�#�$�$�&�&e'f'g'|'}'�(�(**Q,R,�.�.�1�1r3s3�4�4Z6[6z8{8Z:[:� 2>o?p?{?|? 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