Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2004-041201

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Rodolfo Arciniegas Cuadros

Fecha: 2004-09-09

Sujetos procesales: OTILIA FERRUCHO MALDONADO / OCTAVIANO CÁRDENAS ACOSTA

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Acta de la misma fecha Magistrado Ponente: RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS SENTENCIA. Ordinario. Otilia ferrucho Maldonado contra Octaviano C�rdenas Acosta. Dec�dese el recurso de apelaci�n propuesto contra la sentencia calendada el doce (12) de abril de dos mil cuatro (2004), pronunciada por el Juzgado Cuarenta y uno (41) Civil del Circuito de Bogot�, en el proceso de la referencia. I ANTECEDENTES 1.- Otilia Ferrucho Maldonado, cit� a OCTAVIANO C�RDENAS GUZM�N para que, previo el tr�mite del proceso ordinario de mayor cuant�a, se hagan las siguientes declaraciones y condenas: �PRIMERO - [ ] aceptar la demanda REIVINDICATORIA o acci�n de dominio, por hallarse el dominio pleno y absoluto que tiene la se�ora OTILIA FERRUCHO MALDONADO sobre el inmueble de la carrera 41 n�mero 128B � 58 � 56 del barrio PRADO VERANIEGO de Santa Fe de Bogot� y cuya extensi�n es de 154.21 metros cuadrados con veintiun cent�metros de metros del antiguo municipio de Suba, hoy Distrito Especial de Bogot� y cuyos linderos los anot� en los hechos de esta demanda. �SEGUNDO - Que de acuerdo a la ANTERIOR DECLARACI�N se sirva condenar al demandado se�or OCTAVIANO C�RDENAS GUZM�N a RESTITUIR el inmueble ya mencionado anteriormente en �sta, una vez est� en firme la sentencia que profiera su despacho a favor de la actora �TERCERO � Que se sirva tal como lo ordena la ley, en sus art�culos 714, 715, 716, 717, 718 del C.C. condenar a pagar los frutos naturales y civiles consistentes en los c�nones de arrendamiento que debe OCTAVIANO C�RDEN�S GUZM�N desde los a�os que el afirm�, haberse pasado al inmueble de mi patrocinada, seg�n la sentencia de PERTENENCIA QUE entabl� ante el Juez 37 Civil de Circuito de Santa F� de Bogot� y la cual su fallo fue contrario a su pedimento.

(sic) �CUARTO � Que se sirva declarar que la ACTORA, no est� obligada a indemnizar al demandado por concepto de expensas invertidas al inmueble por ser un poseedor de mala fe y por el fallo que hubo en el juzgado 37 civil del circuito de Santaf� de Bogot�, ni a pagar mejora alguna. �QUINTO � Que al hacerse la restituci�n - entrega del inmueble ya citado se debe hacer con las cosas que forman el bien � inmueble tal colo (sic) lo dice el C�digo Civil T�tulo Primero del Libro Segundo de �ste. �SEXTO � Que se nombre perito para que aval�e los frutos civil (sic) desde hace proximadamente siete a�os, los que se deben avaluar mensualmente. �S�PTIMO � Que se ordene la inscripci�n de esta demanda y que la sentencia se inscriba en el folio de matr�cula inmobiliaria en la oficina de registro. �OCTAVO � Que se condene a pagar costas y agencias en derecho.� 2.- Como hechos se alegaron los que a continuaci�n se sintetizan: 2.1.- OTILIA FERRUCHO MALDONADO, compr� por escritura p�blica n�mero 6010 de 1974, hecha en la Notar�a Tercera del C�rculo de Bogot� el inmueble ubicado en la carrera 41 n�mero 128 B � 58 actualmente; y, 58 � 56 por compra hecha a CAMPO ELIAS ROMERO MART�N. 2.2.- El inmueble mencionado en el punto primero de los hechos fue adquirido por CAMPO EL�AS ROMERO MART�N a MARCO RICARDO MENDEZ MONTENEGRO por escritura n�mero 4401 de 31 de agosto de 1972; que fue debidamente registrada el 14 de noviembre de 1972. 2.3.- La escritura 6010 de 1974 de la Notar�a 3 de Bogot�, tambi�n fue debidamente registrada. 2.4.- La descripci�n cabida y linderos del bien, son los siguientes: �Un lote de terreno con una cabida de 154.21 mts. cuadrados en el antiguo municipio de Suba hoy distrito especial de Bogot�, lote que hizo parte de uno de mayor extensi�n de los lotes 193 y 194 de la manzana 18 y se encuentra comprendido dentro de los siguientes linderos: POR EL NORTE: En extensi�n de 18.25 metros con los lotes 1 y 2 de propiedad del vendedor, POR EL SUR: En extensi�n de 18.25 metros con el lote n�mero 6 de propiedad de ROBERTO CLAVIJO, POR EL ORIENTE: En extensi�n de 8.45 metro con el lote n�mero 10 de propiedad del vendedor y POR EL OCCIDENTE: En extensi�n de 8.45 metros con la carrera 41 del barrio.

Estos linderos est�n especificados en la escritura 6010 del 1974. 2.5.- Octaviano C�rdenas Guzm�n quiso a la fuerza, tomar el inmueble de la accionante y debido a ello, tramit� una pertenencia en el Juzgado 37 Civil de circuito de Bogot�; proceso que se fall� en su contra en noviembre de 1999. 2.6.- De acuerdo a lo all� decidido, es que se presenta esta acci�n, demostrando que la patrocinada es la due�a de acuerdo a la escritura que tiene y el certificado de libertad que se allega. 2.7.- Octaviano C�rdenas Guzm�n ha disfrutado del inmueble, en el cual se hallan construidas varias piezas, que arrend� y ha recibido frutos civiles, desde hace unos siete a�os, que le debe a la actora. 3.- El demandado Octaviano C�rdenas Guzm�n se opuso a las pretensiones de la demanda Aceptando algunos hechos y negando otros, propuso la excepci�n de prescripci�n extintiva del dominio de la demandante.

As� mismo, formul� demanda de reconvenci�n, para que se acojan las siguientes pretensiones: �PRIMERA: DECLARAR que OCTAVIANO C�RDENAS GUZM�N, portador de la c�dula de ciudadan�a n�mero 19.103.693 de Bogot�, ha adquirido por prescripci�n extraordinaria el dominio del bien inmueble localizado en la carrera 41 n�mero 128 B 56 � 58 de la ciudad de Santa Fe de Bogot�, el cual qued� identificado en los hechos de la demanda y por haber reunido los requisitos determinados por la ley civil para acceder a este derecho.� �SEGUNDA: Como consecuencia de la anterior declaraci�n ORDENAR EL REGISTRO DE LA SENTENCIA, AL FOLIO DE MATR�CULA INMOBILIARIA N�MERO 50N - 79748, en la oficina de registro de instrumentos p�blicos de Santa Fe de Bogot�, zona Norte.

As� como la expedici�n de copias para la protocolizaci�n del fallo. �TERCERA: CONDENAR en costas procesales a la parte demandada.� 3.1.- Las anteriores solicitudes, se hicieron con fundamento en los hechos, que, contenidos en la contrademanda, a continuaci�n, se sintetizan: 3.1.1.- Octaviano C�rdenas Guzm�n es poseedor de buena fe, desde hace m�s de veintid�s a�os, del bien inmueble localizado en la carrera 41 n�mero 128 B � 56 / 58 de la ciudad de Bogot� y que se encuentra comprendido por los mismos linderos, atr�s detallados: [Existen con todo variaciones as�: POR EL NORTE: En extensi�n de 18.25 metros con los lotes 1 y 2 de propiedad del vendedor, POR EL SUR En extensi�n de 18.25 metros con el lote n�mero 6 de propiedad de ROBERTO CLAVIJO, POR EL ORIENTE: En extensi�n de 8.45 metros con el lote n�mero 10 de propiedad del vendedor y POR EL OCCIDENTE En extensi�n de 8.45 metros con la carrera 41.

Estos linderos est�n especificados en la escritura 6010 de 1974.] 3.2.- El inmueble adem�s de comprender las edificaciones desarrolladas, se dedica a la vivienda de Octaviano C�rdenas Guzm�n y su familia y al comercio. 3.3.- Octaviano C�rdenas Guzm�n posee el inmueble desde 1977, all� ten�a una habitaci�n para su uso cuando ven�a a Bogot�; pues resid�a en Gacheta y ten�a unos locales arrendados.

Posteriormente, adecu� la edificaci�n y se fue con su familia a habitar ese inmueble. 3.4.- Desde finales de 1977, Octaviano C�rdenas Guzm�n tiene la posesi�n del bien, por compra que hiciera a su hermana y ha ejercido actos de se�or y due�o sobre el mismo, desde esa �poca. 3.5.- El demandado tiene posesi�n anterior a la que esgrime Ferrucho Maldonado [dice haberla tenido durante 1982 a 1985, cuando fue despojada del mismo bien]; e incluso, tuvo arrendatarios, a los que tuvo que lanzar una vez, en proceso que conoci�, por competencia territorial, un juzgado de Suba. 3.6.- A pesar de que C�rdenas Guzm�n no pudo recibir escritura cuando compr� el bien, ha ganado su propiedad por prescripci�n adquisitiva de dominio; y Ferrucho Maldonado, no pudo hacerse con el bien, a pesar de que trat� de hacerlo, incluso por medios fraudulentos. 3.7.- C�rdenas Guzm�n no reconoce mejor derecho que el suyo sobre el inmueble y ha desarrollado actos de se�or y due�o. 4.- Las personas indeterminadas que eventualmente tuvieren derecho sobre el inmueble objeto del proceso, fueron emplazadas conforme a los art�culos 407 y 318 del C�digo de Procedimiento Civil, se les design� curador ad litem; de modo que se cumpli� con el prop�sito de publicidad.

II EL PROCESO 1. Practicadas las pruebas solicitadas por las partes y o�das �stas en alegatos de bien probado, el juez de conocimiento profiri� sentencia el 10 de Septiembre de 2003, en la que decidi�: �PRIMERO denegar las s�plicas de la demanda presentada por la se�ora OTILIA FERRUCHO MALDONADO. �SEGUNDO DECLARAR que pertenece a OCTAVIANO C�RDENAS GUZM�N, identificado con C�dula de Ciudadan�a n�mero 19.103.693 de Bogot� D.C., por haber adquirido por prescripci�n ordinaria de dominio del predio localizado en la carrera 41 n�mero 128 B � 56 � 58 de esta ciudad, con folio de matr�cula inmobiliaria n�mero 50N - 79748 de la oficina de instrumentos p�blicos de Bogot� Zona norte, cuyos linderos se han consignado en la demanda y en el folio de matr�cula inmobiliaria. �TERCERO..

Como consecuencia, se ordena la inscripci�n de la Sentencia en la Matr�cula Inmobiliaria Nos. 050N 79748 de la oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot� D.C., o en la que el se�or registrador ordene su apertura para el presente predio. Of�ciese. �CUARTO. Levantar la medida cautelar decretada sobre el predio referido, si estuviere vigente. �QUINTO: Condenar en costas a la se�ora OTILIA FERRUCHO.

En su oportunidad procesal por la secretar�a liqu�dense.� 2.- Contra la anterior decisi�n, la parte demandante inicial, propuso recurso de apelaci�n, que fue concedido y que compete a esta Sala resolver, satisfecho como se encuentra el tr�mite de instancia. 3.- No se observa defecto material o formal que impida una sentencia de merito, ya que los presupuestos procesales se hallan cumplidos: el a quo es competente, la existencia y representaci�n de las partes aparecen acreditadas y no se observa vicio de nulidad que deba declararse de oficio, las personas indeterminadas, con eventuales derechos sobre el inmueble, fueron emplazadas en debida forma.

III EL RECURSO El censor finca su inconformidad, esencialmente, en que: 1.- La inicial demandante Otilia Ferrucho Maldonado tiene un t�tulo justo, consistente en la escritura 6010 de 1977, por virtud de la cual, adquiri� el dominio del bien materia de litigio. Le compr� al se�or Campo Elias Romero Mart�n, como bien se desprende del folio de matr�cula inmobiliaria.

Por ende, que la due�a del bien es Otilia Ferrucho Maldonado. 2.- As� mismo, que el interrogatorio evacuado en el Juzgado 37 Civil de Circuito, en anterior proceso de pertenencia, promovido por el aqu� demandante en reconvenci�n tambi�n de pertenencia, no fue tenido en cuenta, de una manera adecuada; pues all�, se evidencia que no cumpl�a con el t�rmino de posesi�n suficiente, para adquirir por prescripci�n adquisitiva de dominio.

Tambi�n en la demanda con que se inici� ese proceso, se manifest� que tan solo llevaba 7 a�os de posesi�n. 3.- Manifiesta que todos los testimonios recaudados dentro del presente asunto son sospechosos y falsos; y, pretende �demostrarlo� haciendo afirmaciones respecto de cada uno de ellos. 4.- Expone adicionalmente que, [en el escrito de sustentaci�n en esta instancia tras definir el proceso reivindicatorio y la acci�n de dominio consagrada en el art�culo 946 del C.C.] la escritura 6010 de 12 de diciembre de 1974, fue debidamente inscrita en el folio de matr�cula inmobiliaria.

Y, por ser anterior al momento en que se principi� la posesi�n por parte C�rdenas Guzm�n, se viola la ley, al no haberse accedido a las pretensiones de la demandante en reivindicaci�n. 5.- Y, ante el hecho de que este proceso es el mismo que se tramit� en el Juzgado 37 Civil de Circuito; y, adicionalmente, que C�rdenas Guzm�n no trajo ninguna clase de t�tulo, es menester concluir que deben denegarse sus pretensiones. 6.- Que para el buen suceso del proceso de pertenencia es necesario tener la posesi�n inscrita. 7.- Que en la sentencia se acot� el tema del proceso �reivindicantorio (sic)� y no el del reivindicatorio; motivo por el cual es del caso revocar la sentencia, pues por un cambio de palabra, se configura una interpretaci�n err�nea. 8.- Que la demanda reivindicatoria inicialmente presentada, cumpli� con todos los requisitos legales, en tanto que la demanda de pertenencia no; y, adem�s, aleg� la prescripci�n extraordinaria, a pesar de que no tiene el t�rmino de posesi�n para que le prospere. 9.- Que el fallo recurrido no cita la sentencia del Juzgado 37 Civil del Circuito, proferida dentro del mismo asunto. 10.- Que las pruebas recaudadas all� fueron juramentadas, en tanto que el Juez 41 no recaud� testimonios bajo juramento; e, incurre, en consecuencia, en un prevaricato. 11.- Que el poder para iniciar la demanda de reconvenci�n est� mal otorgado. 12.- Que debe observarse el interrogatorio rendido por Cardenas Guzm�n en el Juzgado 37 Civil de Circuito; y, que existe cosa juzgada en ese asunto.

IV LA PRETENSION 1.- Se dirige a que se acepte la demanda REIVINDICATORIA o acci�n de dominio, por hallarse el dominio pleno y absoluto que tiene la se�ora OTILIA FERRUCHO MALDONADO sobre el inmueble de la carrera 41 n�mero 128B � 58 � 56 de Bogot�, con la consiguiente restituci�n del inmueble, junto con los frutos civiles que este hubiere producido a favor de la demandante. 1.1.- El dominio es "el derecho real en una cosa corporal, para gozar y disponer de ella, no siendo contra la ley o contra derecho ajeno".

Y como aqu�l confiere a su titular el poder de persecuci�n de la cosa en manos de quien se encuentre, se estableci� la acci�n reivindicatoria en el Libro Segundo, T�tulo XII del C�digo Civil, para hacer efectivo el atributo de persecuci�n que es consubstancial al dominio y lograr la restituci�n de la cosa al due�o que no la tiene en posesi�n. 1.2.- La acci�n de dominio seg�n el art�culo 946 ib�dem exige, entonces, que se amerite el derecho de dominio a nombre del demandante, la posesi�n material del demandado, identidad entre la cosa que se pretende y la pose�da por el �ltimo, y que se trate de cosa singular o cuota determinada de cosa singular. 2.- Con la demanda se aport� copia de la escritura por virtud de la cual la demandante adquiri� el derecho de dominio del bien materia de litigio, por el modo de la tradici�n. Por lo que, en ella recae la titularidad del derecho de dominio a que se ha venido haciendo referencia. [folios 2 a 7 del cuaderno de la demanda inicial].

Igualmente, se alleg� con el l�belo genitor del proceso, el folio de matr�cula respectivo en que aparece inscrita la mencionada compraventa. 2.1.- En esa demanda se solicit� - como se ha dicho - la reivindicaci�n del inmueble determinado por los linderos aludidos y transcritos atr�s. 2.1.1.- En el folio de matr�cula inmobiliaria n�mero 50 N-79748 (fl. 7., C. 1) de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�, respecto del lote de terreno, alinderado en la misma forma que consigna en la anotada escritura n�mero 6010, aparece que a dicho bien le corresponde la siguiente nomenclatura urbana de la ciudad: carrera 41 n�mero 128 B � 58 y calle 128 B n�mero 40 � 50.

Existe, por lo dem�s, identidad sobre el bien reclamado en reivindicaci�n y sobre el cual se solicita la declaraci�n de pertenencia en la contrademanda. 2.1.2.- En efecto, para la Sala es evidente que el inmueble identificado en la demanda inicial por sus linderos actuales, es el mismo descrito en la demanda de reconvenci�n y en la inspecci�n judicial, el que concuerta con el descrito en los t�tulo de adquisici�n, por lo que no obstante existir algunas variaciones en los propietarios de los predios colindantes o en la numeraci�n de los lotes vecinos, se concluye que existe identidad entre el predio pretendido en reivindicaci�n y el pose�do por el demandado, aspecto sobre el que, adem�s no existi� controversia. 2.1.3.- Al respecto ha dicho la H. Corte Suprema de justicia que: �El primer yerro f�ctico que la censura le endilga al tribunal consiste en que el fallador consider� que el predio que se pretende reivindicar no est� debidamente identificado por error en la apreciaci�n de la inspecci�n judicial y de los dos dict�menes periciales. �Respecto a este punto ha dicho la Corte que la identificaci�n se refiere a dos aspectos, el uno sustancial y el otro procesal, la identidad material entre el predio de propiedad del demandante y aqu�l pose�do por el demandado y la identidad entre este �ltimo y el se�alado en la demanda de conformidad con el art�culo 76 del C�digo de Procedimiento Civil y as� lo ha reiterado al sostener que �la identidad del bien reivindicado se impone como un presupuesto de desdoblamiento bifronte, en cuanto la cosa sobre que versa la reivindicaci�n no solamente debe ser la misma pose�da por el demandado, sino estar comprendida por el t�tulo de dominio en que se funda la acci�n, vale decir que de nada servir�a demostrar la identidad entre lo pretendido por el actor y lo pose�do por el demandado, si la identidad falla entre lo que se persigue y el bien a que se refiere el t�tulo alegado como base de la pretensi�n (Cas.

Civil de 30 de abril de 1963 tomo Cll, p�g. 23; 18 de mayo de 1965 tomos CXI y CXII p�g. 191; 2 de noviembre de 1966, 6 de abril de 1967, 13 de abril de 1985, 26 de abril de 1994 y 14 de marzo de 1997). �Pero esta identidad, como se se�al� anteriormente no puede quedar sometida a par�metros de exactitud matem�tica, sobre todo si se trata de inmuebles, y m�s si �stos son rurales, dada la falta de sistemas t�cnicos de identificaci�n: No es de rigor que exista una absoluta coincidencia de linderos entre los t�tulos y el bien pretendido porque bien pueden variar con el correr de los tiempos por segregaciones, variaciones en nomenclatura y calles, mutaci�n de colindantes, etc.

Precisamente la Corte en el punto ha sostenido que queda en abrigo de cualquier duda que para hallar la identidad del fondo reivindicado no es de rigor que los linderos se puntualicen de modo absoluto sobre el terreno; o que la medici�n acuse exactamente la superficie que los t�tulos declaran; o que haya coincidencia matem�tica en todos y cada uno de los pormenores por examinar.

Basta que razonablemente se trate del mismo predio por sus caracter�sticas fundamentales (Cas. Civil de 25 de noviembre de 1993) �Adem�s de lo anterior, es oportuno aclarar que para la identificaci�n del bien rige a plenitud la libertad probatoria, y aunque los medios m�s adecuados para demostrar tanto �sta como la posesi�n son la inspecci�n judicial y los testimonios, no puede decirse que sean los �nicos, ni que la confesi�n del demandado no sea adecuada o eficaz".

(CSJ, Cas. Civil, Sent. feb. 8/02. Exp. 6758. M.P. Jorge Santos Ballesteros). 2.1.5.- Aparece, por lo dem�s, acreditado que la accionante es propietaria del inmueble que ocupa Octaviano C�rdenas Guzm�n. [anotaciones 7 y siguientes del folio de matr�cula inmobiliaria obrante a folio 7 y siguientes del cuaderno n�mero 1; Igualmente de ello da fe, la escritura 6010 de 12 de diciembre de 1974 (folios 2 - 6 y ss. del cuaderno 1.)]. 3.- Debido a que el inmueble de propiedad de la demandante es el mismo que posee el demandado y se trata de una cosa determinada, se configuran los elementos exigidos para incoar la acci�n reivindicatoria; pero, como atr�s se acot�, existe excepci�n que enerva las pretensiones de la misma, en virtud de la cual, se manifiesta que la acci�n de dominio se encuentra prescrita. 4.- Por econom�a procesal, la Sala se referir�, previamente, a la demanda de reconvenci�n, que C�rdenas Guzm�n present� y a cuyas pretensiones accedi� el juez de conocimiento, por hallar acreditados los supuestos f�cticos que determina la ley.

V DEMANDA DE RECONVENCION 1.- Octaviano C�rdenas Guzm�n pretende el dominio del inmueble objeto del litigio, en la forma que determina en el libelo respectivo, por haberla ganado por el modo de la prescripci�n extraordinaria. Esta forma de usucapi�n reclama posesi�n quieta, pac�fica e ininterrumpida por un lapso superior a 20 a�os, siempre que el bien est� en el comercio humano. 1.1.- La posesi�n es una espec�fica relaci�n de un sujeto con una cosa singular, que exige de aqu�l, �nimo de se�or y due�o. Es una tenencia cualificada de bienes corporales, sin que importe que quien ostente la cosa, lo haga por s� mismo o por otra persona que la tenga en su lugar y a su nombre.

Y, ella se materializa por actos a que s�lo da derecho el dominio; los cuales, por lo dem�s, una vez acreditados, son indicio del �nimo de due�o - animus domini - o de hacerse due�o - animus rem sibi habendi -, mientras que no aparezcan otros que los infirmen. (Arts. 763 y s.s. y 981 C. C.). 1.1.1.- Al respecto la H. Corte Suprema de Justicia en su Sala de Casaci�n Civil, ha dejado expuesto: �Se ha dicho que el principio consagrado en el art�culo 762 no es de car�cter absoluto, esto es, que por el mero hecho de tener la posesi�n material de una cosa, cualquiera que sea el origen y naturaleza de aqu�lla, no se puede alegar que se haya consolidado plena y leg�timamente el dominio en cabeza de quien posee, merced a la presunci�n all� establecida.

Bien ense�an por ello, las normas legales y jurisprudenciales, que una cosa es la posesi�n efectiva, es decir, la posesi�n legal; y otra, la mera tenencia material de la cosa. Y cuando surge conflicto sobre aqu�lla posesi�n, y apareciere el verdadero due�o oponiendo un t�tulo eficaz a quien materialmente posee, desaparece ipso-jure la presunci�n legal de dominio que ampara al poseedor, en virtud del art�culo citado, en cuyo caso la ley desplaza toda su acci�n protectora para garantizar los derechos del leg�timo titular del bien disputado� (C.S.J. sent., del 23 de Junio de 1958.

G.J. t. LXXXVIII, p�g. 202). 1.2.- La posesi�n se inicia desde el instante en que el poseedor principia a efectuar los hechos que la configuran, a menos que desee incorporar a la suya, la de uno o varios poseedores anteriores, de las cuales, en consecuencia, se apropia; pero, con sus calidades y vicios. 1.3.- De otro lado, de acuerdo al art�culo 2512 del C.C., por la prescripci�n se puede adquirir el dominio de las cosas ajenas.

Y, el legitimado en la causa para ello, es el poseedor. (2518 ejusdem). 1.4.- En el caso que a la Sala ocupa, aparece acreditada la posesi�n del accionante en reconvenci�n, de acuerdo a los testimonios que se recibieron con esa finalidad y que son - entre otros - los de Elba Berm�dez de Calder�n y Helena Margarita Cubillos L�pez, y que en efecto refieren, entre varios apartes: 1.4.1.- El primero que �Este [Octaviano C�rdenas] toma posesi�n desde dicho a�o (1977), esta no ha sido interrumpida y desde entonces ha realizado actos de se�or y due�o, como residir en el lugar, arrendar, realizar toda clase de mejoras y desde esa fecha ha hoy all� reside.� (sic) 1.4.2.- As� mismo, manifiesta que�[ ] C�rdenas continu� con las obligaciones de un propietario de un inmueble, tales como pago de servicios, pago de impuestos, pero especialmente s� y se puede verificar que el se�or C�rdenas tiene su establecimiento abierto al p�blico y nunca ha sido interrumpido en sus labores [ ] � 1.4.3.- Y, concret� la raz�n de su dicho, acotando circunstancias de tiempo, modo y lugar; que, a m�s de no ser precisadas por los abogados cuestores, tampoco fueron tachadas o redarg�idas de falsas, de la siguiente manera: �Esto lo puedo asegurar bajo la gravedad del juramento que acabo de prestar y lo conozco de cerca porque somos paisanos y estamos muy relacionados, adem�s como yo fui asesora para estas negociaciones [ ] allega un documento p�blico (copia) donde aparece mi firma como testigo y donde se lee claramente mi nombre la inicial del apellido paterno y de casada (CALDERON). �[fls. 112 y 113 del cuaderno 2]. 1.5.- Y, el segundo testimonio indica que: �[ ]�l [Octaviano C�rdenas] lo ha arrendado, lo ha habitado, ha construido y coloc� un negocio, hizo un local y lo arrend�.� (Fls. 116 - 117 C.2). 1.6.- Los testigos son contestes en determinar los hechos que mencionan.

As� mismo, existe identidad en cuanto a las manifestaciones de tiempo, [algunos exceden la referencia a los 20 a�os necesarios para adquirir por prescripci�n adquisitiva de dominio], modo y lugar, respecto de la posesi�n que directamente ha ejercido Octaviano C�rdenas Guzm�n. Y, los dos testimonios transcritos, igualmente explicitan que conocen al �ltimo por un lapso comprendido entre los a�os de 1975 � 77, hasta el momento en que se evacuaban esas pruebas (31 de enero de 2002), como poseedor del predio, tantas veces referido. 1.7.- Por lo anterior, la Sala concluye que Octaviano C�rdenas Guzm�n acredit� posesi�n, pues principi� a realizar actos de se�or y de due�o, seg�n las declaraciones de los testigos recaudadas, desde 1977. 1.8.- Y, desde ya acota la Sala que, si bien es cierto, existi� proceso de pertenencia que se fall� en contra de las pretensiones del mismo Octaviano C�rdenas Guzm�n, no lo es menos que - como en providencia anterior esta Sala de decisi�n lo acot� - la variaci�n temporal que se ha producido, [en el sentido de que la posesi�n � hoy - ha sido ejercida por m�s tiempo], rompe la identidad de causa entre la cosa juzgada, alegada por el apelante; y, el caso que se decide. 1.8.1.- Propender por una posici�n contraria, atentar�a contra el derecho del poseedor vencido en proceso declarativo, pero no despojado de su posesi�n por cualquier persona.

En efecto es claro que la posesi�n ininterrumpida - respecto de la que puede o no existir fallo judicial - siempre tendr� la virtualidad de convertir en propietario a quien ejerce actos de se�or y due�o. La doctrina y la jurisprudencia se han inclinado en ese sentido. 1.9.- Coinciden sus dichos, adem�s, en cuanto a la �poca de la iniciaci�n de la posesi�n, con la de la de la causa negocial que, se aduce, posibilit� a C�rdenas Guzm�n, para entrar a ejercer actos de se�or y due�o sobre el mencionado inmueble. [compraventa a Mar�a del Carmen C�rdenas de Calder�n].

La Sala aclara que, esta acotaci�n tiene una �nica finalidad indiciaria, pues en atenci�n a que la prescripci�n demandada es la extraordinaria, no es posible exigir al poseedor, ninguna clase de t�tulo. 2.- As� las cosas, conviene referirse a los puntos materia de apelaci�n, en el orden en que han sido propuestos y de la siguiente manera: 2.1.- Ante las alegaciones seg�n las cuales, la inicial demandante Otilia Ferrucho Maldonado tiene un t�tulo justo, consistente en la escritura 6010 de 1977, por virtud de la cual, adquiri� el dominio del bien materia de litigio; que le compr� al se�or Campo Elias Romero Mart�n, como bien se desprende del folio de matr�cula inmobiliaria y que por ende, la due�a del bien es ella, cabe hacer las siguientes precisiones: 2.2.- De la existencia de los presupuestos necesarios para que el titular del derecho de domino, no poseedor, pueda ejercitar la acci�n restitutoria plena de reivindicaci�n, no se deriva, sin m�s, la prosperidad del mismo ejercicio de ese derecho subjetivo. 2.3.- En efecto, una cosa es la concurrencia de esos requisitos necesarios para la procedencia de la acci�n y otra muy diferente el hecho de que la jurisdicci�n, acoja lo solicitado por el titular de esa acci�n. 2.4.- En el caso que ocupa a la Sala, es evidente, que - bajo el supuesto de que no se hubiere iniciado acci�n de declaraci�n de pertenencia en reconvenci�n, por el inicial demandado � le pesaba, a la parte demandante, en reivindicaci�n inicial, la carga de probar, no solo su dominio, sino que los t�tulos que para tal efecto esgrim�a eran anteriores a la posesi�n del demandado y que no exist�a un mejor derecho legalmente tutelado, al que se enarbolaba como de dominio.

Pero atendida la excepci�n de prescripci�n extintiva propuesta, si el convocado al asunto, acreditaba los supuestos f�cticos del medio defensivo, la pretensi�n reivindicatoria, tampoco pod�a - bajo ninguna circunstancia - prosperar. 2.5.- Pero, interpuestas excepciones que debilitaban la pretensi�n del reivindicante inicial; y, m�s all� de ello, propuesta la contrademanda contentiva de la acci�n de pertenencia, que tambi�n se decide, es claro que el periodo exigido por la ley para el prescribiente adquirente, es un t�rmino que - de manera din�mica - corre tambi�n para el titular del derecho de dominio, pero � huelga decirlo � en su contra. 2.6.- Es prol�fica la jurisprudencia sobre el punto, y en su parte pertinente, la Sala, considera necesario, recordarla: 2.6.1.- �Con fundamento en el art�culo 2512 del C.C. la doctrina afirma que la prescripci�n registra dos especies: Adquisitiva y extintiva o liberatoria.

La primera opera en el campo de la adquisici�n de los derechos reales y la segunda en la extinci�n de las obligaciones y acciones en general. A pesar de que la prescripci�n adquisitiva conlleva un efecto extintivo correlativo, una y otra especie difieren: en la usucapi�n es presupuesto sine qua non la posesi�n en el prescribiente y en la prescripci�n liberatoria la inactividad del acreedor o titular de la acci�n.� (subrayas fuera de texto) (Cas.

Civ. Sent. 15 de mayo de 1972, CXLL, 180) 2.7.- Por lo anterior, no solamente es adecuada la interpretaci�n que el a quo hace respecto del tiempo de prescripci�n cursado, en cuanto a darle un doble alcance: extintivo y adquisitivo, para propietario y usucapiente, respectivamente; sino que, es la consecuencia veraz y l�gica; extra�da de la arraigada reflexi�n jur�dica, reiterada por la m�s ortodoxa jurisprudencia nacional.

El punto materia de impugnaci�n no est� llamado a prosperar. 2.8.- Por otra parte, ante las afirmaciones de que el interrogatorio evacuado por C�rdenas Guzm�n en el Juzgado 37 Civil de Circuito en el anterior proceso de pertenencia, promovido por el mismo demandante en reconvenci�n, no fue tenido en cuenta, adecuadamente, pues all� se evidencia que no ten�a el t�rmino de posesi�n suficiente, para adquirir por prescripci�n adquisitiva de dominio; y, que en la demanda con que se inici� ese proceso, se manifest� que tan solo llevaba 7 a�os de posesi�n; cabe referir que, como se ha manifestado con anterioridad, el proceso que curs� y se decidi� en el Juzgado 37 Civil de Circuito, no puede tener � se itera � efectos en el que ahora se juzga, pues los supuestos f�cticos de acumulaci�n de tiempo, en ejercicio de actos posesorios, ha variado. 2.9.- Si, no obstante, se desatendiera esa insoslayable situaci�n, es claro que � como bien puede leerse en la sentencia que decidi� ese proceso [folio 30 y ss del cuaderno 2], en la causa petendi se dijo que el poseedor lo era, desde hace m�s de veinte a�os, para el a�o de 1997, de donde se colige, que no le asiste verdad, en punto de esa afirmaci�n al impugnante. 2.10.- Y, por otro lado, m�s all� de lo anterior, es claro que lo que el fallador de aquel entonces arguy�, fue que �El demandante [ ] manifest� que llevaba cuatro a�os viviendo en forma continua, lo que equivale que a partir de 1994 comenz� a ejercer la posesi�n� [folio 43, c. 2].

Tan estrecha interpretaci�n jur�dica, atenta claramente contra la expresa norma legal que autoriza a los particulares a ejercer posesi�n directamente o a trav�s de interpuesta persona; como bien lo precept�a el art�culo 762 del C.C. 2.11.-En el espec�fico caso que se desata, es claro que existen pruebas fehacientes del ejercicio de la posesi�n ejercida desde 1977, por parte de C�rdenas Guzm�n; como bien lo ha hecho notar el a quo, en su fallo, al referirse a las pruebas documentales.

Este medio impugnativo no prospera. 2.12.- Respecto a la afirmaci�n seg�n la cual, los testigos son sospechosos y falsos, y que as� se les tach�, acota la Sala que la carga de demostrar esas imprecaciones le incumb�a al impugnante, prueba plena que brilla por su ausencia. Por lo dem�s, no percibe la Sala, irregularidad que deba implicar declaraci�n de vicio procesal o probatorio.

El ataque referido en la impugnaci�n tampoco prospera. 2.13.- Ante la afirmaci�n de que la escritura 6010 de 12 de diciembre de 1974, fue debidamente inscrita en el folio de matr�cula inmobiliaria y que por ser anterior al momento en que se principi� la posesi�n por parte de C�rdenas Guzm�n, se viola la ley al no haberse accedido a las pretensiones de la demandante en reivindicaci�n; cabe referir que, uno de los presupuestos de la acci�n reivindicatoria en materia de bienes inmuebles es la inscripci�n del t�tulo respectivo en el folio de matr�cula inmobiliaria, que, jur�dicamente, perfecciona el modo mediante el cual el reivindicante se hace due�o. Pero, m�s all� de ello, esa situaci�n no confiere ninguna otra clase de prerrogativa estimatoria a las pretensiones dentro del juicio de dominio; pues, en caso de que la acci�n se encuentre prescrita y � como en el caso que se decide acontece � existan s�lidos medios probatorios que acrediten el trascurso del tiempo necesario para adquirir por prescripci�n adquisitiva de dominio; el t�tulo, a pesar de encontrarse debidamente inscrito, tendr� que ser desatendido, dadas esas precisas circunstancias que conllevan a declarar la prosperidad de la contrademanda de usucapi�n. El punto materia de apelaci�n tampoco prospera. 2.14.- Por lo dem�s, es claro que ante el hecho de que se alegaba la prescripci�n adquisitiva de car�cter extraordinario, no deb�a el demandante en pertenencia acreditar ninguna clase de t�tulo, pues los requisitos para que se declarase la titularidad del dominio � por prescripci�n extraordinaria �; se encuentran claramente delimitados por el art�culo 2531 del C.C. El cargo propuesto tampoco est� llamado a prosperar. 2.15.- De otro lado, ante la afirmaci�n de que para el buen suceso del proceso de pertenencia es necesario tener la posesi�n inscrita, la Sala - en aras de la brevedad - anota que desde el fallo de 27 de abril de 1955, la posesi�n inscrita cedi� paso a la posesi�n material; la que por supuesto, es la �nica que tiene la virtud de dar derecho de adquirir los bienes por usucapi�n. All�, la Corte en vanguardista fallo, expuso de manera precisa las ambivalencias en que Don Andr�s Bello incurri� al consignar en el C�digo Civil Chileno, la posesi�n inscrita.

Las conclusiones m�s relevantes del referido fallo fueron: �La reiteraci�n de la sentencia contenida en casaci�n de 24 de julio de 1937 (XLV 329), complement�ndola en el sentido de que entre la posesi�n material y la llamada inscrita, no hay conflicto doctrinario, en raz�n de la prevalencia de la primera, tr�tese de fundos rurales o de inmuebles urbanos. �Por tanto, sobre las disposiciones analizadas del C.C. [] tendientes a atribuir al registro de los t�tulos de la propiedad ra�z una funci�n posesoria, prevalecen los textos relativos a la posesi�n que el C.C. no califica, o sea, la material, la �nica verdadera posesi�n. �No existe, por lo mismo en la legislaci�n colombiana una posesi�n que consista en la inscripci�n de los t�tulos de los derechos reales inmuebles en el Registro P�blico, porque como lo ha consagrado la jurisprudencia nacional que este fallo acoge y compendia, la inscripci�n de los t�tulos carece de contenido y alcance posesorios. �La inscripci�n de los t�tulos en el registro p�blico, cumple los objetivos de transferir los derechos reales inmuebles, publicar las mutaciones del dominio y probar la titularidad de los mismos derechos, aparte de la seguridad que se desprende de la circunstancia de que en el mismo instrumento quede testimonio aut�ntico en dos oficinas p�blicas diferentes. �Esta �ltima conclusi�n est� de acuerdo con la constante jurisprudencia de la Corte, seg�n la cual, en caso de ventas separadas de una misma cosa a varias personas a que refiere el art�culo 1873 del C.C., se prefiere en trat�ndose de inmuebles al comprador que primeramente haya registrado su t�tulo, y en cuanto a muebles, a quien primero se haya entregado materialmente la cosa, esto es, a quien, por la prioridad de la inscripci�n o de la entrega material, pasa a ser propietario�. 2.16.- Atendida la afirmaci�n seg�n la cual en la sentencia se acot� el tema del proceso �reivindicantorio (sic)� y no el del reivindicatorio; motivo por el cual es del caso revocar la sentencia, pues por un cambio de palabra se configura una interpretaci�n err�nea, es evidente, que a pesar de que eventualmente en la sentencia apelada, se incurri� en el yerro ortogr�fico referido, ese lapsus calimi no tiene la virtud de tergiversar o hacer ininteligible la decisi�n tomada, tampoco ofrece serio motivo de duda o confusi�n, a la luz del art�culo 310 del C. de P. C., motivo por el cual, el medio impugnativo tambi�n debe ser desatendido por la Sala. 2.17.- Por otra parte, ante la manifestaci�n de que la demanda reivindicatoria presentada, cumpli� con todos los requisitos legales, en tanto que la demanda de pertenencia en reconvenci�n, no; es menester concluir que de la admisi�n de las dos demandas propuestas, dentro del asunto que se decide; se puede colegir que juntas reunieron los requisitos procesales consagrados en la ley, para ser admitidas a tr�mite.

Y, si as� no ocurri�, es claro que los mecanismos para evidenciar las correspondientes falencias, no pueden ser propuestos ni en este momento procesal y menos a�n por v�a de la apelaci�n de la sentencia. Por lo anterior, es del caso desechar el motivo de inconformidad propuesto. 3.- Por las razones expuestas, la sentencia apelada se confirmar� en todas sus partes, corrigiendo si, su resolutivo segundo, en cuanto all� se expresa que el predio se ha �[ ] adquirido por prescripci�n ordinaria de dominio [ ]�, para precisar que la prescripci�n solicitada y declarada es la extraordinaria.

VI DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:

PRIMERO. Conf�rmase la sentencia calendada el doce (12) de abril de dos mil cuatro (2004), pronunciada por el Juzgado Cuarenta y uno (41) Civil del Circuito de Bogot�, en el proceso de la referencia, con la correcci�n anotada en el numeral 3 de la parte motiva de esta providencia.

SEPTIMO. Costas a cargo del apelante. T�sense.

NOTIFIQUESE LOS MAGISTRADOS, RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS CLARA BEATRIZ CORTES DE ARAMBURO RUTH MARINA D�AZ RUEDA ______a la Dra. Cortes de Aramburo para firma, regres� el __________a la Dra. D�az Rueda y regres� el _______ SENTENCIA. Ordinario. Otilia ferrucho Maldonado contra Octaviano C�rdenas Acosta.  Entre otras clases de prescripci�n adquisitiva de dominio, se ha dicho respecto de la agraria, que: �Si el poseedor no llena los requisitos de la prescripci�n agraria, ello no es �bice para que pueda adquirir por prescripci�n extraordinaria.� Vel�squez Jaramillo, Luis Guillermo: Bienes, Bogot�, Novena Edici�n, 2004, pp. 358. PAGE 1  8K�>KL�$�$�%�%�)�)K+P+44�7�7H9b;h;@> NCN�R�U�U�U�UVV"V#V�V ZPZRZ]\g`�`�i�i�uUvuv�v�w�w�|�|W�]�v�w�����q�����������������������ù����ùùùùù�����������������������6�CJOJQJ]�5�CJOJQJj0JCJOJQJU6�@���CJOJQJ@���CJOJQJ5�>*CJOJQJ6�CJOJQJCJ@���CJOJQJ^JaJCJOJQJmH sH  CJOJQJ;8K����ST;<>KL��������������������dh $ ��dha$$ ���� ���dh^�� `���a$ $ �n�dha$$ ����dh^��a$ $ ��dha$$dha$ $��dh]��a$��?�O�S������� � � � � � � � 01�� QRVWTU������]��������������������������� $ ��dha$dh]^+,XY12st  ��dep q /!0!["\"i#j#�#���������������������������� $ ��dha$�#�#%%%%%%�%�%1&2& (())~))�)�)�*�*M,N,R,S,^,�������������������������� $ ��dha$ $ ��dha$^,`,�,�,..�/�/�0�0}2~2k3l3�3�3�4�4�5�58696�6�62737�7�7��������������������������� $ ��dha$�7�7�7�7�7I9J9/;0;f<g<A>B>�>�>�@�@7C8C|C}C�D��������������������� $ ��dha$$ �0��dh*$a$ $ �0�dh*$a$$$ �0��dha$ $ ��dha$�D�D�H�H�L�LoNpN�O�ONQOQERFRHRIRaRbR�S�SVV�V�V�����������������������$ �0��dh*$a$$ �0��dh*$a$ $ ��dha$ $ 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