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FRUTOS CIVILES. Veh�culos de servicio particular MEJORAS. NULIDAD ABSOLUTA DEL CONTRATO DE PROMESA DE COMPRAVENTA POR FALTA DE DETERMINACI�N DEL BIEN INMUEBLE QUE SE VENDE POR NO SE�ALAR SUS LINDEROS ESPECIALES Art�culo 1611 del C.C. Art�culo 1741 del C.C. TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL Bogot� D.C. once (11) de mayo de dos mil cuatro (2004) Magistrado Ponente: JOSE ELIO FONSECA MELO Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada contra sentencia de 17 de febrero de 1999, proferida por el Juzgado 13 Civil del Circuito de la Ciudad, dentro de este proceso.
ANTECEDENTES: Nelson Lifardo �vila Su�rez instaur� demanda por el tr�mite del proceso ordinario de mayor cuant�a contra Omar Medina Mendoza y Julio Cesar Hern�ndez Caballero, seg�n los hechos que resumidos son: 1. El 17 de enero de 1995, Nelson Lifardo �vila Suarez, en su condici�n de promitente vendedor, y Omar Medina Mendoza y Julio Cesar Hern�ndez Caballero, en su condici�n de promitentes compradores, suscribieron una promesa de compraventa, seg�n la cual se obligaba a enajenar el predio ubicado en la vereda Sirivana del municipio de Yopal, cuyo precio ascend�a a la suma de $105.000.000.00. 2.
Esa cantidad los promitentes compradores se obligaron a pagarla de la siguiente manera: a) $46.000.000.00 representados en la camioneta Toyota Hilux modelo 1994 de placas CHQ-963 y el campero Mitsubishi modelo 1995 de placas FUK-710. b) $2.000.000.00 a trav�s del cheque del Banco Uconal de fecha 17 de enero de 1995. c) $2.000.000.00 que se cancelar�an el 27 de enero de 1995. d) $5.000.000.00 que se cancelar�an el 18 de febrero del mismo a�o. e) $50.000.000.00 que se cancelar�an el 18 de agosto de 1995. 3.
Las partes acordaron que el d�a 18 de agosto de 1995, a la hora de las 3:00 p.m., en la Notar�a Sexta del C�rculo de Bogot� se elevar�a la respectiva escritura p�blica que perfeccionara la promesa, empero, seg�n el acta de presentaci�n levantada por el Notario al acto no concurri� Julio C�sar Hern�ndez Caballero. 4. De la misma manera, los promitentes compradores no han pagado las sumas de dinero convenidas para los d�as 18 de febrero y 18 de agosto de 1995, y pese a que hicieron entrega de los veh�culos al promitente vendedor, a�n no han hecho traspaso de los mismos, y adem�s, no se ha cancelado la prenda sin tenencia que grava al campero. 5.
La finca est� en posesi�n de los promitentes compradores, y no obstante, contra ella pesa un embargo sobre los derechos herenciales de V�ctor Armando Avila Su�rez, hermano del demandante, condici�n que � en nada impide la venta �. Con fundamento en estos hechos el demandante eleva las siguientes s�plicas: 1. Que se decrete la resoluci�n del contrato de promesa de compraventa firmado el 17 de enero de 1995, celebrado entre el demandante como promitente vendedor y los demandados como promitentes compradores, debido a que estos lo incumplieron. 2.
Que en consecuencia, se condene a los demandados a restituir al demandante el globo de terreno objeto de la promesa, junto con los frutos civiles y naturales que con mediana inteligencia hubiere producido y atendiendo que es cultivable en un 100%. 3. Que igualmente se ordene al demandante restituir a favor de los demandados la tenencia de los veh�culos en menci�n. 4.
Que se condene a los demandados a pagar las costas del proceso. Admitida como fue la demanda de ella se notici� a Omar Medina Mendoza el 12 de junio de 1996 y a Julio C�sar Hern�ndez Caballero, a trav�s de juez comisionado, el 07 de junio de 1996. El primero de los notificados contest� el libelo, y luego de aceptar la celebraci�n de la promesa, neg� la mayor parte de los hechos, aclarando que el contrato fue incumplido por el demandante, pues obligado en el documento a vender 56 hect�reas de tierra, al efectuar la medici�n solo resultaron escasamente 30.
En su defensa este demandado propuso las excepciones de fondo que denomin� �Contrato no cumplido�, basada en el hecho que aclar�; �Mala fe y fraude�, apoyada en el mismo argumento, al cual a�ade que en el documento contentivo de la promesa se oblig� a entregar dos nacederos de aguas y solo se encontr� el que corre por la mitad de la finca.
Paralelamente el demandado formul� demanda de reconvenci�n, fundado en el incumplimiento que le endilga al demandante y sobre el cual apoya las excepciones de fondo, dirigida a alcanzar las siguientes pretensiones: Que se declare que el demandante inicial incumpli� la promesa en alusi�n, y en consecuencia, se le condene a entregar a los promitentes compradores las 56 hect�reas prometidas en venta, o en su defecto, disminuir el precio en la medida en que falten estas hect�reas, y adicionalmente, en las costas del proceso.
Al replicar el libelo el contrademandado propuso las excepciones de fondo que denomin� �incumplimiento del contrato�, apoyada en que el demandante en reconvenci�n, de un lado, recibi� el predio a satisfacci�n, y del otro, se halla incumpliendo la obligaci�n de pagar el precio y realizar los traspasos de los automotores; y �Nulidad del contrato de promesa de compraventa�, basada en que en la promesa � no se identific� plenamente el predio prometido en venta �.
Por su lado el segundo demandado, vale decir Julio C�sar Hern�ndez Caballero, respondi� el libelo en forma similar a como lo hizo Medina Mendoza, empero, en esta ocasi�n la demanda de reconvenci�n no fue replicada por el contrademandado. Entrabada de esta forma la relaci�n jur�dico procesal, una vez fracasada la conciliaci�n el proceso se abri� a pruebas, de modo que captadas en su mayor parte las especies probatorias solicitadas a instancia de las partes, el Juzgado de conocimiento mediante sentencia de 17 de febrero de 1999 decret� la nulidad absoluta de la promesa de compraventa, y por tanto, en procura de volver las cosas al estado anterior al contrato, oficiosamente dispuso: De una parte, la restituci�n del inmueble al demandante, junto con los frutos � representados en la correcci�n monetaria causada con respecto del precio dado al inmueble �.
De otra parte, conden� al demandante a devolver la suma de dinero recibida, m�s la depreciaci�n de la moneda � teniendo en cuenta que tal precio se encuentra representado en automotores, en el defecto de no restituir la suma de dinero en efectivo, los deber� reintegrar en el mismo estado que los recibi�, teni�ndose como usufructo de los mismos, la misma depreciaci�n de la moneda con respecto de los automotores al momento que los recibi�, pues no existe prueba diferente a ella �.
Y, por �ltimo, autoriz� las compensaciones a que haya lugar y conden� � a las partes demandante y demandada, al pago de las costas en proporci�n a cada una de un 50% �. Inconforme con esa decisi�n la parte demandada interpuso recurso de apelaci�n, y una vez tramitado en instancia, a continuaci�n la Sala procede a resolver. SE CONSIDERA: 1.
Presupuestos procesales. Los consabidos presupuestos procesales demanda en forma, capacidad de parte, capacidad procesal y competencia se hallan actualizados en el presente caso, motivo por el cual el proceso se ha desarrollado normalmente, y por ende, se impone una decisi�n de fondo. Desde el punto de vista de la actuaci�n tampoco observa la Sala causal de nulidad que pueda invalidar el proceso, de modo que ello aunado a lo anterior, conlleva a esa decisi�n de m�rito. 2.
La sentencia del A quo. El Juzgado a trav�s del fallo apelado, se recuerda, decret� la nulidad absoluta de la promesa de compraventa, y como secuela de ello, a intento de volver las cosas al estado anterior al contrato orden� las restituciones mutuas que arriba se enunciaron, as� que para sustentar su posici�n acudi� a los siguientes argumentos: Luego de memorar acerca de los requisitos que debe llenar la promesa de contrato para su validez el Juzgado desciende al caso concreto, esta vez para se�alar que el ajustado entre los litigantes adolece de falta de determinaci�n de la compraventa prometida, pues siendo de su esencia los elementos cosa y precio, no existi� certeza sobre el primero porque en trat�ndose de un inmueble, en la promesa no se alinder�.
Para apoyar su postura el Juez, tras copiar la parte pertinente de la promesa que alude a la identificaci�n del predio y citar jurisprudencia de la Corte relativa a la forma de hacerlo, concluye que � el contrato presentado como base de la acci�n, no re�ne el supuesto consagrado en el numeral 4 del art�culo 89 de la Ley 135 (sic) de 1887, pues no se determin� con precisi�n y claridad, ni los linderos del predio materia de la promesa, ni los linderos del predio a que accede el mismo, dado que se desmembra de uno de mayor extensi�n �.
En estos t�rminos el A quo puso fin al litigio en esa instancia. 3. El recurso de apelaci�n. En primer lugar, sea decir que el recurso fue instaurado por los demandados, empero, dejaron pasar las oportunidades para sustentarlo, as� que en estas condiciones y como quiera que debe entenderse interpuesto para atacar la parte desfavorable del fallo, la Sala lo aborda desde esta perspectiva. 4.
El caso concreto. Con vista a desatar el recurso de apelaci�n en referencia, en el entendido que versa sobre lo desfavorable del fallo con respecto de los demandados, a su vez demandantes en reconvenci�n, se recuerda, la revisi�n se contrae, en primer lugar, a las pretensiones de la contrademanda que impl�citamente el Juzgado deneg�, y en segundo lugar, a la condena que tiene que ver con la restituci�n del inmueble junto con sus frutos.
Siendo estos puntos la parte desfavorable del fallo en relaci�n con los demandados, su revisi�n obliga a estudiar el tema de la nulidad absoluta de la promesa de compraventa, pues ello constituye la m�dula del proceso, y como secuela de ello, la raz�n para denegar las s�plicas de la demanda y la contrademanda, ambas impl�citas, se insiste, de acuerdo con la estructura del fallo censurado. 4.1.
La promesa de celebrar un contrato para que produzca efectos jur�dicos requiere que el contrato prometido sea valido, que la promesa contenga un plazo o condici�n para fijar la �poca en que el contrato prometido debe celebrarse, que el contrato prometido se determine de tal manera que para su perfeccionamiento solo falte la tradici�n de la cosa o la solemnidad de legales, y por �ltimo, que conste por escrito.
En punto a la determinaci�n del contrato objeto de la promesa de compraventa, constituye verdad averiguada que no es suficiente consignar algunas indicaciones que permitan identificarlo a la postre, sino que se hace necesario determinarlo de manera exhaustiva, incluyendo naturalmente la especificaci�n de la cosa materia de la compraventa.
En relaci�n con la promesa de compraventa de inmuebles, en el empe�o de identificar la cosa, prescribe el inciso final del art�culo 6� del Decreto 1250/70 que se identificar�n por su n�mero o nombre, linderos, per�metro y cabida. A tono con el art�culo 1887 del C. C. un predio r�stico puede venderse por cabida o como cuerpo cierto. Ocurre lo primero cuando en el contrato se expresa clara e inequ�vocamente que se vende por cabida, a menos que las partes declaren que la superficie real en nada influye en el precio convenido.
Ocurre lo segundo cuando el inmueble se especifica de tal modo que el precio convenido no toma en consideraci�n el �rea sino otros motivos. Con respecto de los linderos, forma habitual de identificar los predios r�sticos, su omisi�n en la promesa de compraventa trae como consecuencia la falta de determinaci�n del contrato prometido, y por este sendero la nulidad absoluta de la promesa al tenor del art�culo 1741 Ib., en el entendimiento que falta uno de los requisitos � que las leyes prescriben para el valor de ciertos actos o contratos �. 4.2.
As�, al descender al asunto sub lite se tiene que las partes en la promesa, a intento de identificar el predio materia del contrato prometido se�alaron que esta ubicado en Yopal, tiene una extensi�n de 56 hect�reas, hizo parte de la finca La Pascualera, cuyos � linderos y medidas establecidos en el plano topogr�fico de la subdivisi�n de la finca La Pascualera, efectuado para repartir entre los herederos y la esposa del causante V�ctor Fidel �vila Su�rez �, documento al cual se remitieron para efecto de establecer los linderos. 4.3.
Vale anotar que de acuerdo con el escrito de la promesa y el certificado de tradici�n allegado con posterioridad (fl. 110 cuad. 1), el promitente vendedor solo era titular de derechos herenciales vinculados al sucesorio de V�ctor Fidel �vila Su�rez en el momento de la firma, pues de aquel documento se extrae que el proceso culmin� con sentencia de 12 de enero de 1996, a trav�s de la cual se le adjudic� una cuota sobre el predio de nombre �Tres Esquinas�. 4.4.
En tales condiciones, am�n de que no se acerc� el plano topogr�fico a que refiere la promesa, no ofrece duda que el inmueble prometido en venta se dej� de identificar, entre otras cosas por sus linderos, anomal�a que no es de poca monta, dado que a su alrededor gir� este litigio. Ausente el requisito de la promesa que toca con la determinaci�n del contrato prometido, no existe manera distinta de resolver la controversia que la declaraci�n de nulidad adoptada por el Juez, as� que desde esta visualidad, de un lado, en esta parte el fallo apelado debe confirmarse, y desde otro �ngulo, tanto las suplicas de la demanda principal como las de la reconvenci�n, orientadas las primeras a obtener la resoluci�n del contrato, y las segundas a alcanzar su cumplimiento, por sustracci�n de materia est�n llamadas a naufragar. 5.
Restituciones Mutuas. La declaraci�n de nulidad, como de todos es sabido, al tenor del art�culo 1746 del C. C. tiene como efecto volver las cosas al estado anterior al contrato, de manera que con esta perspectiva las restituciones mutuas, surgidas de todo cuanto hubieren dado o recibido en desarrollo de la convenci�n, obedecen a los conceptos de devoluci�n de las cosas, indemnizaciones que provengan de la perdida culposa o deterioro que sufrieren mientras estuvieren en poder de la parte obligada a devolverlas, intereses y frutos, as� como el valor de los gastos y mejoras que se hubieren realizado en ellas.
En relaci�n con lo primero, vale decir en materia de restituci�n de las cosas, probado como esta que el promitente vendedor entreg� la posesi�n de la finca y los promitentes compradores pagaron parte del precio con los veh�culos, y adicionalmente, la suma de $4.000.000.00 en met�lico, para volver las cosas al estado anterior al contrato aquel est� obligado a devolver los automotores en la misma condici�n como los recibi�, junto con la suma de dinero en alusi�n, indexada a partir de las fechas en que se le entreg�.
Correlativamente los promitentes compradores, quienes en virtud del contrato recibieron la posesi�n material de la finca a partir del 28 de enero de 1995, est�n obligados a restituir el predio en cuesti�n, junto con las mejoras que implantaron, pues como se ver� m�s adelante el promitente vendedor debe reconocerlas en dinero. Ahora, en relaci�n con el segundo aspecto de las restituciones mutuas, atinente a los deterioros de las cosas, se recuerda, no se produce condena dado que ni se reclamaron ni aparecen probados en el expediente.
Dentro de esta secuencia, en punto a las mejoras, entendidas como las necesarias para la conservaci�n y explotaci�n del predio, el promitente vendedor debe pagarlas en el entendido que, de una parte, as� lo manda el art�culo 965 Ib, aplicable por remisi�n del art�culo 1746 Ib, y de otra parte, la orden de restituci�n de la finca se impone junto con las mejoras, esta vez referidas a las se�aladas por los peritos y avaluadas en la suma de $26.330.000.00 (fls.148 � 153 cuad.
Tribunal). Por �ltimo, en relaci�n con los frutos, materia de decisi�n por doble v�a, pues en este sentido el promitente vendedor esta obligado a restituir los producidos por los automotores al paso que los promitentes compradores deben restituirlos con respecto de la finca, la Sala con el prop�sito de se�alarlos hace los siguientes planteamientos: En primer lugar, con respecto de los fulminados en la sentencia contra el promitente vendedor, reducidos a la � depreciaci�n de la moneda con respecto del valor de los automotores al momento en que los recibi� �, tal condena resulta inalterable en virtud del principio prohibitivo de la reformatio in pejus, porque a pesar de que los veh�culos particulares no producen lucro cesante (C.S.J., Sent. oct. 08/75), en apelaci�n no puede revocarse dado que los promitentes compradores, en cuyo beneficio se impuso la condena, son los �nicos apelantes.
En segundo lugar, en relaci�n con los frutos producidos por la finca e impuestos en la sentencia recurrida a los promitentes compradores, consistentes � en la correcci�n monetaria causada con respecto del precio dado al inmueble �, tal condena no puede sostenerse en estos t�rminos, por la elemental raz�n que los fulminados no corresponden a este concepto, y por dem�s, existe prueba en el expediente sobre el particular.
En el anterior sentido la sentencia debe modificarse, ello a efecto de aplicar los valores dados por los peritos, todo conforme se explica en el siguiente cuadro: FECHA VALOR DIARIONo. DE DIASVALOR ANUAL1995$6.000.00332$1.992.000.001996$7.000.00360$2.520.000.001997$8.000.00360$2.880.000.001998$9.000.00360$3.240.000.001999$10.000.00360$3.600.000.002000$11.000.00360$3.960.000.002001$12.000.00360$4.320.000.002002$13.000.00360$4.680.000.002003$14.000.00360$5.040.000.002004$15.000.0090$1.350.000.00VALOR TOTAL $33.582.000.00 1.
En el a�o de 1995 los frutos se tomaron a partir del 28 de enero, fecha en que se entreg� materialmente la finca. 2. En el a�o de 2004 los frutos se tomaron hasta el 30 de marzo, fecha aproximada de la sentencia. 3. Los frutos a�o por a�o se incrementaron en $1.000.00, en el entendido que as� lo hicieron los peritos hasta septiembre de 2001.
Dos cosas es necesario agregar con relaci�n al cuadro que precede, la primera consistente en que en lo sucesivo y hasta que se produzca el pago los frutos deben liquidarse tal como se hizo hasta el 30 de marzo de 2004. Y, la segunda ata�ente al hecho de que los peritos al se�alar que �En la anterior finca pastan en promedio unas 30 reses que pagan por su pastaje los siguientes valores por d�a, mes y a�o�, en verdad no establecieron el producido de la finca, tal como podr�a ocurrir con las utilidades dejadas por el ganado que past�, venta de productos agr�colas o de pastos, etc., m�s sin embargo, la Sala adopta la cifra dada por este concepto en raz�n de que, a contrario sensu, corresponder�a a cuanto el promitente vendedor dej� de recibir estando la finca en su poder.
Secuela de lo anterior es que en la presente restituci�n de frutos � los gastos ordinarios que ha invertido en producirlos � (art. 964 In fine) no es posible abonarlos a favor de los promitentes compradores, ello por cuanto que, se reitera, la cifra adoptada como frutos corresponde a cuanto el promitente vendedor dej� de recibir estando la finca en su poder. 6.
Puestas as� las cosas, la sentencia apelada deber� confirmarse en lo fundamental, pero para dar cabida a lo expuesto en los renglones que preceden, se modificar� en lo pertinente. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot� en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero. Confirmar los numerales primero y cuarto de la parte resolutiva de la sentencia de 17 de febrero de 1999 proferida por el Juzgado 13 Civil del Circuito de la Ciudad dentro de este proceso. Segundo. Revocar los numerales segundo y tercero de la misma sentencia, y en su lugar, se condena a las partes a realizar las restituciones mutuas aludidas en la parte considerativa, en la forma que sigue: 1.
La parte demandada a restituir la finca a que alude este proceso junto con las mejoras a que refieren los peritos, y adicionalmente, a pagar la suma de $33.582.000,00 por concepto de frutos. 2. La parte demandante a restituir los automotores a que alude este proceso en las mismas condiciones que los recibi�, y adem�s, a devolver la suma de $4.000.000,00 indexada teniendo en cuenta el IPC, a partir de la fecha en que la recibi� y hasta que el pago se verifique.
Adicionalmente, la parte demandante deber� pagar la suma de $26.330.000,00 por concepto de mejoras, as� como la � depreciaci�n de la moneda con respecto del valor de los automotores al momento en que lo recibi� � por concepto de frutos de los automotores, teniendo en cuenta para este efecto el IPC. Tercero. Absolver al demandante y a los demandados de los dem�s cargos formulados en la demanda y en la demanda de reconvenci�n. Cuarto. Sin costas en ambas instancias dado el hundimiento de las pretensiones de la demanda y la contrademanda (art. 392- 5 Ib).
NOTIFIQUESE Fallo discutido y aprobado en la Sala Civil de Decisi�n seg�n acta No. 12 de 15 de abril de 2004. JOSE ELIO FONSECA MELO Magistrado. ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Magistrado. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA Magistrado. PAGE PAGE 1 Radicaci�n 11001310301319950125201 ^_���*�����������?P}�j����b�M�� � � � �"�"Y&�&�&�'�'�'(>)S)3383p3�3�3�3�4�5�7�7�:;fBjB�B�B.E�E�E�E�G�G9I:ILIqIrIwI�I������������������������������������������������������������������� 5�CJ\�CJ \�5�CJ 6�]� 6�CJ ]�5�\�CJ 5�CJ \�5�CJOJQJ\�^JQ���^_v���������������������������$a$$a$X$$If�F����{��0�������6��������4� Fa� $$Ifa$�XY���()*������J K MN� � �����������������������������������$a$$a$��������$%������deNO� � � � � � ����������������������������$a$$a$� � �!�!�"�"�"�"�#�#�%�%�'�'�'�'((>)?)T)U)�*�*�,�,).*.�/����������������������������$a$$a$�/�/g0h02 2�3�3�5�5�7�7�8�8�:�:;;X=Y=b?c?�@�@�A�AiCjC�D����������������������������$a$$a$�D�D�F�F�H�H7I8I:ILIYIeIqI������������ $$Ifa$$If $$Ifa$$a$qIrIwI�I�I�I�I�I�I�I�In�e\\\n�e\\\ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� �I�I�I�I�I�I�I�I�I�I�I�IJJ"J?J@JEJcJhJ�J�J�J�J�J�J�J�J�JGLeM�M�N�N�O�O�O�O�P�P�P!R+R-R VsV�W�W�W�W�WMXpXtX�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X����������������������������������ɽ���糬������0J j0JU5�\�mH sH 5�CJ \�mH sH 6�]�5�CJ 5�CJ\�6�CJ ]�mH sH CJ mH sH CJ 5�\� 6�CJ ]� 5�CJ\�5�6�CJ \�]�B�I�I�I�I�I�I�I�I�I�I�In�e\\\n�e\\\ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� �I�I�I JJJJ"J-J1J?Jn�e\\\n�e\\\ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� ?J@JEJPJTJbJcJhJsJwJ�Jn�e\\\n�e\\\ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� �J�J�J�J�J�J�J�J�J�J�Jn�e\\\n�e\\\ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� �J�J�J�J�J�J�J�JGLHLSOn|e\\\nWWWW$a$ $$Ifa$ $$Ifa$�$$If�F��\�����{�����0�������6��������������������4� Fa� SOTO�P�P�Q�Q!R"R,R-R�R�R�S�S�T�T�U�U�V�VMWNW�W�W�W�WHXIXJX����������������������������$a$$a$JXKXLXMXdXpXqXrXsXtX�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X�XYYYY��������������������������h]�h����&`#$$a$�X�X�X�XYY����5�\�mH sH 0J j0JU0JmHnHu0&P1�h��/ ��I!�� "��#��$��%������� i8@��8NormalCJ_HaJmH sH tH::T�tulo 1$$@&a$ 5�CJ \�::T�tulo 2$$@&a$ 6�CJ ]�4@4T�tulo 3$$@&a$CJ 6@6T�tulo 4$$@&a$5�\�66T�tulo 5$$@&a$5�\�FA@���FFuente de p�rrafo predeter.0>@�0T�tulo$a$ 5�CJ \�DB@DTexto independiente$a$CJ NPNTexto independiente 2$a$ 6�CJ ]�0)@�!0N�mero de p�gina: @2: Pie de p�gina �C�"DQBDTexto independiente 36�]�4R4 Encabezado �C�"U�������^_v����������()*������JKMN� � � � �� ����������$%������deNO����������������!�!�#�#�#�#$$>%?%T%U%�&�&�(�()***�+�+g,h,..�/�/�1�1�3�3�4�4�6�677X9Y9b;c;�<�<�=�=i?j?�@�@�B�B�D�D7E8E:ELEYEeEqErEwE�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E FFFF"F-F1F?F@FEFPFTFbFcFhFsFwF�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�FGHHHSKTK�L�L�M�M!N"N,N-N�N�N�O�O�P�P�Q�Q�R�RMSNS�S�S�S�SHTITJTKTLTMTdTpTqTrTsTtT�T�T�T�T�T�T�T�T�T�TUU�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0�� 0:::=�I�XY/8@��� �/�DqI�I�I?J�J�JSOJXY02345679:;<=>?Y1=!�!����qt������������iow|>M���#�#_&l&&(3(�A�A�A�A1I9I�K�K�S�S�S�S�TUUwE�E�E�E�S�SdTqT�T�T�T�TUUU��Jose FonsecatC:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de RESOLUCI�N DE CONTRATO NELSON AVILA.asdJose FonsecatC:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de RESOLUCI�N DE CONTRATO NELSON AVILA.asdJose FonsecatC:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de RESOLUCI�N DE CONTRATO NELSON AVILA.asdJose Fonseca@\\Sc_jose\c\archivo jose\RESOLUCI�N DE CONTRATO NELSON AVILA.docCONSEJO SUPERIOR JUDICATURA7C:\archivo jose\RESOLUCI�N DE CONTRATO NELSON AVILA.docCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAfC:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\FONSECA M. 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JOSE E\SENTENCIAS\ORDINARIOS\11001310301319950125201 FMJE.doc�U9�������������������^��`���o(.��������^��`���.��p�L��p^�p`�L�.��@����@^�@`���.������^�`���.����L���^��`�L�.��������^��`���.��������^��`���.��P�L��P^�P`�L�.�U9�������� ^_���6:ELEYEeEqErEwE�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E�E FFFF"F-F1F?F@FEFPFTFbFcFhFsFwF�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�F�FU���������������@ �EE��dED��{U`@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&��:�Arial"q����Y�fY�fR�&D�E#�Y�� �����0d�U 2�Q���'TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALCONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�������Oh��+'��0�����( LX t�� ������(TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALRIBCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAONSONSNormal CONSEJO SUPERIOR JUDICATURA2NSMicrosoft Word 9.0D@J�6@�sU�6�@�t�^�@�t�^�D�E����՜.��+,��0(hp�������� ��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�#�U� (TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALT�tulo !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@A����CDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWX����Z[\]^_`����bcdefgh��������k������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F��,��^�m�1Table������������B�-WordDocument��������2�SummaryInformation(����YDocumentSummaryInformation8������������aCompObj����kObjectPool��������������,��^���,��^������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q