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Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de 19 de diciembre de 2001, proferida por el Juzgado 04 Civil del Circuito de Bogot�, dentro de este proceso.
ANTECEDENTES: Mercedes Torres de Albarrac�n cit� a juicio por el sendero del proceso ordinario de mayor cuant�a a Enrique Hern�ndez Valderrama y Cooperativa Integral de Transportadores La Florida Ltda., seg�n los hechos que resumidos son: 1. El 27 de abril de 1992 a la hora de las 1:15 p.m., en la transversal 118 No. 133 A � 04 de Bogot�, el bus afiliado a Cooperativa Integral de Transportadores La Florida Ltda., portador de las placas SB-3364, conducido por Jos� Heraldo Vanegas Torres, atropell� al menor Juan de Dios Albarrac�n Torres caus�ndole la muerte. 2.
La Fiscal�a, quien adelant� la investigaci�n del homicidio, profiri� resoluci�n de acusaci�n contra el conductor, pero el Juzgado 06 Penal del Circuito de Bogot� lo absolvi�, mediante sentencia de 18 de julio de 1996. 3. En el proceso penal hubo parte civil, pero all� no se vincul� a los terceros civilmente responsables, motivo por el cual se adelanta esta acci�n, en el prop�sito de alcanzar el reconocimiento de los perjuicios materiales y morales con ocasi�n de la muerte del menor. 4.
El bus es de propiedad de Enrique Hern�ndez Valderrama y se encuentra afiliado a la Cooperativa demandada. 5. La sentencia absolutoria del conductor es de duda pues el Juez en su decisi�n adopt� el principio in dubio pro reo. Los hechos copiados le permiten a la demandante elevar las siguientes s�plicas: Que se declare que Enrique Hern�ndez Valderrama, en su condici�n de propietario del automotor, y la Cooperativa Integral de Transportadores La Florida Ltda., en su condici�n de afiliadora, son civilmente responsables de los da�os materiales y morales padecidos por la demandante con ocasi�n de la muerte de su menor hijo.
Que consecuencialmente se condene a los demandados a pagar los perjuicios morales y materiales en los conceptos de da�o emergente y el lucro cesante, este �ltimo equivalente a los salarios y prestaciones que hubiera podido recibir el menor una vez llegara a la mayor�a de edad. Admitida como fue la demanda de ella se corri� traslado a los demandados, as� que Jorge Abundio G�mez Fandi�o, en su condici�n de representante legal de la Cooperativa, se notific� el 08 de febrero de 1999 (fl. 118 cuad. 1) y Enrique Hern�ndez Valderrama el 23 de septiembre siguiente (fl. 141 Ib.).
La Cooperativa al replicar la demanda aleg� que el bus involucrado en este accidente solo se vincul� mediante contrato firmado el 26 de enero de 1993, y adicionalmente, en su defensa propuso las excepciones que denomin� �Culpa propia de la v�ctima� e �Inexistencia de la obligaci�n de indemnizar por parte de la sociedad demandada�, fundada esta �ltima en el hecho de que, de un lado, Jos� Heraldo Vanegas Torres no ha sido su trabajador, y de otro, el bus en cuesti�n no estaba vinculado en el momento del accidente.
Enrique Hern�ndez Valderrama en torno a los hechos solicit� su prueba, y para defenderse adujo las excepciones de �Inexigibilidad de la obligaci�n�, fundada en que vendi� el automotor a Heraldo Vanegas Torres y Hercilia S�nchez de Torres seg�n contrato de 26 de febrero de 1983; �Prescripci�n extintiva de la acci�n�, apoyada en el inciso 2� del art�culo 2358 del C. C.; y �Reducci�n en la estimaci�n del da�o por culpa de la v�ctima�, basada en que el menor fue quien se expuso al accidente.
Aleda�amente, este demandado llam� en garant�a a Jos� Heraldo Vanegas Torres y Hercilia S�nchez de Torres, en raz�n de que fueron los adquirentes del automotor conforme al contrato firmado el 26 de febrero de 1983, as� que notificados simult�neamente el 14 de agosto de 2000 (fls. 13 y 14 cuad. 2), en el intento de sustraerse de la acci�n propusieron la excepci�n previa de cosa juzgada, apoyados en que el conductor, en la actualidad llamado en garant�a, fue absuelto por la justicia penal.
Negado el tr�mite de la excepci�n previa de cosa juzgada y teniendo por no contestada la demanda de los llamados, agotada la etapa conciliatoria, recogidas parcialmente las pruebas, surtido el traslado para alegar, el Juzgado 04 Civil del Circuito de Bogot� mediante sentencia de 19 de diciembre de 2001 decidi� el litigio de la siguiente manera: Declar� probadas las excepciones de �Inexigibilidad de obligaci�n alguna por no ser tercero responsable� propuesta por Enrique Hern�ndez Valderrama e �Inexistencia de la obligaci�n de indemnizar por parte de la sociedad demandada� propuesta por la Cooperativa, y en consecuencia, neg� las pretensiones de la demanda e impuso costas a la demandante.
Contra esa decisi�n se alz� la actora de suerte que tramitado el recurso en instancia la Sala procede a resolverlo SE CONSIDERA: Presupuestos procesales. Los consabidos presupuestos procesales demanda en forma, capacidad de parte, capacidad procesal y competencia se hallan actualizados en el presente caso, motivo por el cual el proceso se ha desarrollado normalmente, y por ende, se impone una decisi�n de fondo.
Desde el punto de vista de la actuaci�n tampoco observa la Sala causal de nulidad que pueda invalidar el proceso, de modo que ello aunado a lo anterior, conlleva a esa decisi�n de m�rito. El fallo del A quo. Tras historiar los antecedentes del proceso, ubicado en el campo de la responsabilidad civil extracontractual, el Juzgado menciona el da�o, la culpa y el nexo de causalidad como los elementos que estructuran este tipo de acci�n, as� que acreditados en el proceso, en el prop�sito de liberarse de responsabilidad el reo debe demostrar la causa extra�a, integrada por fuerza mayor o caso fortuito, culpa exclusiva de un tercero y culpa exclusiva de la v�ctima.
En torno al da�o, consistente en el fallecimiento del menor, el Juzgado lo da por acreditado dado lo evidente de esta circunstancia. Y, sobre la culpa, a partir de la teor�a de la actividad peligrosa como generadora del da�o, deja por sentado que en estos casos se presume. En relaci�n con la calidad de propietario del automotor, condici�n como se cit� al proceso a Enrique Hern�ndez Valderrama, el Juzgado consider� que, pese al certificado de tradici�n obrante en el proceso, no es quien ten�a el control sobre el veh�culo dado que se hab�a desprendido cuando, a trav�s de una promesa de contrato, se oblig� a traspasarlo a Jos� Heraldo Vanegas Torres y Hercilia S�nchez de Torres.
Y, siguiendo con esta secuencia, afirma el Juzgado que los Vanegas S�nchez, tampoco pueden considerarse como propietarios del rodante, en raz�n de que no aparecen inscritos como tales en el registro automotor. Finalmente, en torno a la Cooperativa demandada, el Juzgado asevera que de acuerdo con el contrato de afiliaci�n, esta se produjo con posterioridad al accidente.
De esta manera, tras insistir en que no se acredit� la condici�n como se cit� a los demandados, y siendo que por dem�s, no se comprob� la subordinaci�n laboral del conductor a la Cooperativa, el Juzgado, una vez acogidas las excepciones ya mencionadas, opt� por denegar las pretensiones. El recurso. Am�n de las cr�ticas que la recurrente hace a la sentencia, el recurso en este caso se orienta a desvirtuar, a trav�s del an�lisis de las pruebas aportadas, los argumentos sobre los cuales el Juzgado construy� la sentencia, vale decir, los relacionados con la falta de prueba sobre la condici�n como los demandados fueron vinculados al proceso.
As�, en relaci�n con Enrique Hern�ndez Valderrama, la censura acepta que no est� llamado a responder por los da�os reclamados, porque si bien es cierto se cit� como propietario inscrito del automotor, tambi�n lo es que al venderlo dej� de ser tenedor, y por consiguiente, no ten�a el control en el momento del accidente. Con respecto de Heraldo Vanegas Torres y Hercilia S�nchez de Torres, llamados en garant�a por Enrique Hern�ndez Valderrama, en criterio de la apelante no pueden ser cobijados por el fallo absolutorio, alegando con este fin que no se present� prueba id�nea de la calidad de propietarios, porque efectuado el llamamiento su condici�n de poseedores, al Juzgado le correspond�a resolver esa relaci�n jur�dica al tenor del art�culo 59 del C. de P. C. Y, finalmente, acerca de la Cooperativa, la censura plantea que d�as despu�s del accidente el Gerente certific� ante la Fiscal�a sobre la afiliaci�n del automotor, hecho que se confirma con la orden a los despachadores para que se le suministrara al veh�culo cartulinas y los recibos de pago de rodamiento, unas y otros correspondientes al a�o de 1992.
Con fundamento en estos argumentos, y luego de insistir en los perjuicios ocasionados a la madre del menor fallecido, la recurrente pide que se revoque la sentencia impugnada, y en su lugar, se acceda a las pretensiones. 4. El caso concreto. En materia del recurso de apelaci�n, jurisprudencia y doctrina han sostenido que inmerso dentro del criterio dispositivo que a�n campea en el derecho privado, corresponde al censor indicar los motivos que lo separan del fallo, obligando de esta manera al Superior a analizar con mayor detenimiento los puntos en discordancia manifestados por la apelante.
Con esta perspectiva la Sala encara la apelaci�n, de manera que atacado el fallo por la censura desde distintos �ngulos, en la tarea de resolver el recurso se impone analizar el caso en forma general. 4.1. Desde el punto de vista conceptual jurisprudencia y doctrina han establecido que los da�os causados en ejercicio de actividades peligrosas, tal cual ocurre con la conducci�n de automotores, de un lado, la culpa se presume en el agente que los ocasiona, y del otro, en la perspectiva de liberarse ha de demostrar la causa extra�a, integrada como de todos es sabido por las subespecies de fuerza mayor o caso fortuito, culpa exclusiva de la v�ctima y el hecho exclusivo de un tercero. La figura de la causa extra�a es en s� sencilla, m�s sin embargo, la cuesti�n adquiere cierta complejidad cuando se trata de relacionar la causa extra�a con los efectos de la cosa juzgada penal absolutoria, de relativa frecuencia en trat�ndose de accidentes de tr�nsito, dado que el legislador en referencia al �ltimo fen�meno contempl� los casos en que la acci�n civil ��no podr� iniciarse ni proseguirse�� cuando en el proceso penal se ha declarado, por providencia en firme, que el hecho causante del perjuicio no se realiz�, o que de haberse realizado el sindicado no lo cometi�, o que obr� en estricto cumplimiento de un deber legal o en leg�tima defensa (art. 57 C. de P. P.). 4.2.
En este sentido, en la inteligencia que con esta norma el legislador pretendi� evitar fallos contradictorios en materias civil y penal, parece que ninguna duda queda en cuanto que la cosa juzgada penal subsume el concepto gen�rico de la causa extra�a, integrada como ya se dijo por las mencionadas subespecies, pues a ella refiere la circunstancia relacionada con que el hecho causante del da�o no haya sido cometido por el sindicado.
Con la advertencia que el fallo penal absolutorio, en la perspectiva de asimilarse a la causa extra�a no ha de dejar ninguna duda en torno a la configuraci�n de las subespecies que la integran, la Corte recientemente sobre el particular puntualiz�: �Evidentemente, llegarse a la absoluci�n porque se estima que medi� el caso fortuito o la fuerza mayor, o el hecho de un tercero, o la culpa de la v�ctima, es tanto como asegurar que el hecho generador de la responsabilidad que se imputa al procesado no lo cometi� �ste.
Obs�rvese bien que la ley, al referirse al hecho, no habla a secas, como para que entonces no pudiera hablarse m�s que de una participaci�n f�sica o material del sindicado, sino que alude es al hecho �causante� del perjuicio, para aludir as� al hecho jur�dicamente relevante en la producci�n del da�o� (Sala Civil, sentencia de 12 de octubre de 1.999). 4.3.
Dentro de este contexto, en raz�n de que el A quo pas� por alto la incidencia de la sentencia penal absolutoria en la responsabilidad que se le endilga al demandado, la Sala en el entendido que esa providencia guarda relaci�n con la causal de exoneraci�n de responsabilidad relacionada con la causa extra�a, fundante a su vez de la cosa juzgada penal, acomete el estudio de ese material con especial rigor, a fin de establecer si en realidad oper� o no dicha forma de liberaci�n. 4.4.
En la tarea de demostrar los supuestos f�cticos sobre los cuales apoya las excepciones, a instancia de la Cooperativa demandada se alleg� copia del proceso penal que se adelant� contra Jos� Heraldo Vanegas Torres, conductor del veh�culo, por el delito de homicidio culposo, concluido con sentencia absolutoria proferida por el Juzgado 06 Penal del Circuito de Bogot� el 31 de julio de 1996, en cuyo texto se consignan las razones que tuvo el Juez para adoptar esa decisi�n, y entre las cuales se advierte, a la letra, la siguiente: �Realmente en el pliego de cargos no se tuvieron en cuenta varias circunstancias que pudieron ser la causa del accidente, como es precisamente la imprudencia del menor, al salir intempestivamente dentro o por el medio de los dos veh�culos que se encontraban estacionados en el carril derecho, situaci�n que oblig� al conductor ir por el contrario, teniendo en cuenta igualmente que por la estatura del menor y la altura del bus dificultaron maniobrar el rodante no pudiendo evitar el fat�dico accidente��. 4.5.
En este orden de ideas, no ofrece duda que si el motivo que indujo al Juez para absolver al conductor del veh�culo fue el hecho de que, tal como lo relata el �nico testigo presencial del accidente, el menor C�sar Cubides S�nchez, el ni�o Juan de Dios Albarrac�n intent� atravesar la calle por medio de los carros y luego choc� con la defensa del veh�culo que lo atropell�, esta circunstancia es determinante en la perspectiva de establecer la responsabilidad del conductor del veh�culo, pues al rompe se advierte que se halla amparado por la causal de exoneraci�n tocante con la causa extra�a, en este caso relacionada con la culpa exclusiva de la v�ctima. 4.6.
Dentro de esta secuencia, no podr�a decirse que, a intento de destruir la causa extra�a en la modalidad enunciada, el accidente se produjo por exceso de velocidad, porque tal como aparece narrado en la sentencia que absolvi� al conductor al frenar el veh�culo no dej� huella en el pavimento, siendo que por dem�s, el cuerpo del menor, pese al impacto, no fue lanzado lejos. 4.7.
De la misma manera, no podr�a afirmarse con algo de certeza que el accidente se debi� a la imprudencia del conductor, pues como la salida del menor fue s�bita no tuvo campo para maniobrar el automotor, circunstancia a la cual cabe a�adir que, tal como lo pregon� el Juez de la causa penal, ��los ni�os a esa edad realmente son intempestivos e imprevisibles, que no tienen la capacidad de comprender las consecuencias de sus hechos��. 4.8.
En estas condiciones, como quiera que la Juez en el fallo atacado se desvi� del camino y de esta manera declar� probada, con respecto de la Cooperativa demandada, la excepci�n de �Inexistencia de la obligaci�n de indemnizar por parte de la sociedad demandada�, en raz�n de que en el asunto sub lite se halla probada la culpa exclusiva de la v�ctima como eximente de responsabilidad, desde esta perspectiva, de una parte, no hay raz�n para abordar el recurso desde el punto de vista de la censura, y de otra, la sentencia debe consignar esa inocultable realidad. 4.9.
Ahora, en relaci�n con Enrique Hern�ndez Valderrama, quien opuso la excepci�n que la Juez declar� probada y que denomin� �Inexigibilidad de obligaci�n alguna por no ser tercero responsable�, en este punto la sentencia es inalterable, dado que la censura acept� la decisi�n tomada por el A quo. 5. Con fundamento en estos argumentos y no los expuestos por el A quo, no sin antes advertir que la culpa exclusiva de la v�ctima act�a como eximente de responsabilidad de todos los llamados a reparar los da�os ocasionados con este accidente, la sentencia apelada debe confirmarse en lo fundamental.
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot� D.C. en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley,
RESUELVE
Primero. Confirmar la sentencia de 19 de diciembre de 2001 proferida por el Juzgado 04 Civil del Circuito de Bogot� dentro de este proceso, con las siguientes modificaciones: 1. Declarar probada, con respecto de la Cooperativa demandada, la excepci�n que denomin� �Culpa propia de la v�ctima�. 2. Confirmar el numeral primero de la parte resolutiva en cuanto hace relaci�n a declarar probada, con respecto de Enrique Hern�ndez Valderrama, la excepci�n que denomin� �Inexigibilidad de obligaci�n alguna por no ser tercero responsable�. 3.
Confirmar la sentencia apelada en lo dem�s. Segundo. Condenar en costas en esta instancia a la demandante.
NOTIFIQUESE Fallo discutido y aprobado en la Sala Civil de Decisi�n seg�n acta No. 24 de 15 de julio de 2004. JOSE ELIO FONSECA MELO Magistrado. ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Magistrado. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA Magistrado. PAGE PAGE 2 (35��gv_ q 1LQ���s��jv�1�j�Xm� � 0'D'�(s)�,�,�0;3N7I9�>?�?$@C@K@�ABTD^DiE�E3FxF�F�F�F^G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�������������������������������������������������������������������������0JmHnHu0J j0JU 5�CJ \�5�\�5� 6�CJ ]�CJ ]�6�CJ CJ 5�CJ P(345nop���fguvWX��{|� � � � u v � � ����������������������������$a$$a$�G�G��� # $ PU[\NO=>��klz{����WXlm��������������������������$ &Fa$$ &Fa$$a$$a$m89KL����ad� � � � �!�!/#0#�$�$Q&R&/'0'E'F'�(���������������������������$a$$ &Fa$$a$�(�(s)t)\+]+..�/�/�0�0>3@31525L7M7I9K9�;�;]=^=??SATAB����������������������������$a$B�B�C�CSDTD_D`DEE�E�EyFzF�F�F�F�F�F�FZG[G\G]G^GuG�G�G���������������������������$a$$a$$a$�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�G�����������������������h]�h����&`#$$a$$a$$a$�G�G�G�CJ * 00&PP��/ ��I!�� "��#��$��%� i8@��8NormalCJ_HaJmH sH tH 8@8T�tulo 1$$@&a$5�CJ FA@���FFuente de p�rrafo predeter.Z @�Z Pie de p�gina �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH 0)@�0N�mero de p�ginaHP@HTexto independiente 2$a$CJ DB@"DTexto independiente$a$CJ �C\����(345nop���fguvWX��{|����uv�� # $ P U [\NO=>��klz{����WXlm89KL����ad������/0� � Q"R"/#0#E#F#�$�$s%t%\']'**�+�+�,�,>/@/1121L3M3I5K5�7�7]9^9;;S=T=>�>�?�?S@T@_@`@AA�A�AyBzB�B�B�B�B�B�BZC[C\C]C^CuC�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�C�0��0���0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(� 0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(� 0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(�0�(� 0�(�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0�� 0�G�G%-� m�(B�G�G&()*+,�G'!�!���gm��ELux�� � �� % / 7 ��������$+HOYa�)�)�)z0�0�12%6,6K6U6�C�C�C�C�C�C5ml���0#E#�C�C�C�C�C�� jfonsecmCONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURA<A:\RESP.
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