Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001310303119972277 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Maria Teresa Plazas Alvarado

Fecha: 2004-05-05

Sujetos procesales: JOSE ALCIBIADES QUINCHIA MARIN / TRANSPORTES EXPRESO SUR ORIENTE S.A. EXPRESUR

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No.: 11001310303119972277 01. Proceso: ORDINARIO. Demandante: JOSE ALCIBIADES QUINCHIA MARIN. Demandando: TRANSPORTES EXPRESO SUR ORIENTE S.A. EXPRESUR. Motivo de la Decisi�n: APELACI�N SENTENCIA. Aprobaci�n: 27 de Abril de 2004 Decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia proferida por el Juzgado Treinta y Uno (31) Civil del Circuito con fecha treinta (30) de Agosto de dos mil dos.

I.

ANTECEDENTES Jos� Alcibiades Quinch�a Mar�n, por intermedio de apoderado judicial present� demanda ordinaria de responsabilidad Civil Contractual �por incumplimiento- contra la empresa de transporte Expreso Sur Oriente S.A. Expresur, con el fin de obtener estas pretensiones: 1�. Se declare terminado el contrato de afiliaci�n No. 72-46, por incumplimiento de la demandada, sobre el veh�culo que se se�ala a continuaci�n. 2�.

Se le condene a indemnizar los perjuicios que sufriera el actor con la incineraci�n del automotor: Bus, marca Chevrolet LT 500, modelo 1992, color amarillo, rojo y blanco, n�mero de serie LMB86903, motor No. 6BG1840418, servicio p�blico ejecutivo, capacidad 42 pasajeros, placa �nica SFT 934; perjuicios que deben ser pagados dentro de los cinco (5) d�as siguientes a la ejecutoria de la providencia que haga la liquidaci�n en concreto y que el demandante se�ala en $53�000.000 por da�o emergente, con correcci�n monetaria, m�s $400.000 diarios por lucro cesante.

Los hechos en que se apoya el pedimento anterior son los que siguen: Primero: El quince (15) de Febrero de 1996, el demandante celebr� con la demandada el contrato de afiliaci�n del veh�culo, cuya referencia qued� atr�s consignada, contrato con plazo de tres a�os. Segundo: Jos� Alcibiades Quinch�a Mar�n hab�a comprado la tenencia del veh�culo, al se�or Carlos Julio Rodr�guez Alvarez, quien a su vez lo hab�a comprado a la empresa Leasing La Andina S.A., contrato de compraventa donde consta lo atinente a la afiliaci�n. Agr�gase dentro de los hechos demandatorios, que Carlos Julio Rodr�guez, se compromet�a a autorizar a Leasing La Andina para que otorgara el traspaso al �comprador� Jos� Alcibiades Quinch�a Mar�n. Tercero: Leasing La Andina S.A. acept� como nuevo tenedor a Quinch�a Mar�n. Cuarto: Al momento de incinerarse el carro �en lugar diferente al sitio de trabajo del automotor� en el paraje �Doral Country�, alto de las Canecas (Chinauta - Boquer�n), iba conducido por Jos� C�sar Arias, con quien la empresa transportadora ten�a en ese momento un contrato de trabajo registrado desde el diecinueve (19) de Enero de 1993.

Quinto: En los descargos �ocho (8) de Julio /96- el conductor dijo, que el s�bado veintinueve (29) de Junio /96 viaj� con el carro al Carmen de Apical� y cuando regres� el primero (1) de Julio hab�a ocurrido el insuceso. Que lo cierto es, que el carro sali� de la ciudad por tres d�as y la compa��a demandada ni siquiera se di� cuenta. Sexto: En raz�n de la afiliaci�n, el propietario pagaba a la empresa transportadora, diariamente, $15.700, mientras que el conductor pagaba al demandante $80.000 diarios una vez terminaba la jornada y llevaba el bus al barrio �Dorado Centro Oriental�, al pie de un Cai y lo guardaba.

S�ptimo: Una vez hecha la cotizaci�n de da�os (como lo orden� el gerente de la empresa demandada), por destrucci�n total, el Gerente de �Expresur�, se�or Ernesto Riveros Celeita, le anunci� al demandante que no pagaba. La demanda se admiti� el veinte (20) de Junio de 1997 y con apoderado judicial la enfrenta la parte pasiva, con oposici�n, alegando que es empresa afiliadora mas no administradora y que, tampoco se debe pagar del Fondo Com�n Contra Accidentes (Fondo de Solidaridad) por cuanto el accidente ocurri� fuera de la ciudad de Bogot�, y que, el contrato de trabajo lo celebr� ella con Jos� Oscar Arias y no con C�sar Arias, agregando que el carro se encontraba por cuenta y riesgo del demandante, por lo que la demandada ni siquiera sab�a d�nde lo guardaban.

Que el hecho de solicitar el traslado del veh�culo para cotizaciones no indicaba que la empresa estuviera obligada a su reparaci�n, dado que, apenas se estaba estudiando el caso. Igualmente, propuso la excepci�n de �Falta de Legitimaci�n en la Causa por Pasiva�, repitiendo que el contrato que ella celebr� con Jos� Alcibiades Quinch�a fue de afiliaci�n y no de administraci�n, adem�s, que el contrato de trabajo que celebr� con el conductor, fue variado por el demandante, al darle a �ste �al conductor- el carro en arrendamiento.

Dice probarlo con el acta de descargos, de fecha ocho (8) de Julio de 1996 y con la demanda. Afirma que de �l recib�a $80.000 pesos diarios, pues esa fue la exigencia del demandante. La defensa es respondida por quien demanda, para negar lo del contrato de arrendamiento que se le endilga y por ende la vigilancia que se le atribuye del automotor.

Resalta que hay dos diligencias de descargos diferentes y dudosas. Fracasada la conciliaci�n el tr�mite procesal sigue su curso hasta llegar a sentencia de fondo por medio de la cual el Juez niega prosperidad a la excepci�n propuesta y condena al demandado al pago de $40�000.000 por concepto de da�o emergente y $157�446.072 por lucro cesante.

II. CONSIDERACIONES: Se hallan presentes los presupuestos procesales y no hay vicio en la actuaci�n, luego, el fallo a emitir es de m�rito. T�ngase presente que contra el fallo de primera instancia se mostr� inconforme la parte demandada con fundamento en los razonamientos consignados en el escrito con el que fundament� el recurso ante el a-quo, basado en t�rminos generales, en el hecho de ser Oscar Arias, el conductor del veh�culo, arrendatario del mismo, por contrato celebrado con el demandante, a la vez que se estableciera que el contrato de afiliaci�n no da a la empresa afiliadora la administraci�n del veh�culo afiliado, quedando el carro por cuenta y riesgo de sus propietarios, quienes pagan a la afiliadora lo correspondiente al rodamiento.

As� las cosas, estudiados los t�rminos de la demanda, pudo establecerse que la acci�n indemnizator�a deviene del contrato de afiliaci�n; esto es, que por cuenta y raz�n de tal convenio, la empresa se responsabilizaba del veh�culo, hasta el punto de que el conductor del mismo era contratado por ella. En estas condiciones, la soluci�n de la litis debe necesariamente comprender la dilucidaci�n de las condiciones esenciales de tal contrato.

Basta con la lectura de los t�rminos en que se concibe el contrato de afiliaci�n de que da cuenta el documento glosado a folio tres (3) del cuaderno uno (1), reportado al proceso por el demandante como anexo de la demanda, para dar por establecido que tal convenio carece en absoluto de toda gesti�n administradora en cabeza de la afiliadora, en este caso, la empresa demandada, toda vez que ella se limita a patrocinar el veh�culo en la prestaci�n del servicio p�blico de transporte urbano, en este caso, dentro de la ciudad de Bogot�, pero sin que tales objetivos conlleven su tenencia para administraci�n. Destaca el a-quo en su fallo (folio 112, C. 2) el testimonio de Carlos Julio Rodr�guez Alvarez en cuanto advierte que es el propietario y no la empresa quien asume el cuidado del veh�culo, claro que es el conductor, de acuerdo con el due�o del veh�culo, quien procede a guardarlo; luego de la prestaci�n del respectivo servicio y que la empresa, a falta de chofer designado por el propietario, indica qui�n es la persona que ha de ejercer su conducci�n, pagando la respectiva contraprestaci�n econ�mico-laboral con cargo al producido diario del veh�culo.

Similar a este testimonio se registra en el fallo la declaraci�n rendida por Edgardo Restrepo Guti�rrez (fl. 113, ib�dem), pues alude a que el conductor, sin importar que lo designe la empresa, est� controlado por el due�o del veh�culo, quien puede designarlo ante la empresa, llevando a ella la documentaci�n respectiva para una previa inspecci�n y aceptaci�n. Sobre el mismo particular resulta ser la declaraci�n de Juan de Jes�s Cifuentes.

De todo lo anterior el Juez en los t�rminos del literal f) (folio 117, ib) llega a la convicci�n de hallarse establecido que la responsabilidad de la demandada no lo es por cuesti�n del contrato de afiliaci�n sino por causa de la relaci�n laboral probada entre ella y el chofer del veh�culo, sustentada en la responsabilidad que por culpa in eligendo, y a�n in vigilando, surge cuando el dependiente, obrando en desarrollo de sus tareas laborales pero sin el conocimiento de su patr�n, causa da�os a terceros; es que la llegada del a-quo a tal convicci�n se estima por la falta de cuidado en la contrataci�n de trabajadores, lo mismo que en la vigilancia del desarrollo de sus actividades; y esto por cuanto, como se ha venido diciendo, la demandada design� a Jos� Oscar Arias, su trabajador de tiempo atr�s, como conductor del veh�culo del demandante, en raz�n a que esa relaci�n laboral, debidamente probada en el caso de autos, convierte a la empresa afiliadora en guardi�n jur�dico de su dependiente, y por extensi�n, del veh�culo mismo, circunstancias que le impone responsabilidad por los desafueros del conductor que est� bajo su cuidado.

Sobre el tema se afianza el a-quo en la cl�usula 5� del contrato de afiliaci�n, en cuanto all� se establece una imposici�n de la empresa afiliadora en el sentido de ser ella quien designa directa o libremente la persona que ha de conducir el veh�culo afiliado, salvo que sea su propietario quien lo maneje, caso en el cual puede o no suscribir el respectivo contrato de trabajo.

Esto realmente significa que el automotor afiliado, si no queda bajo la conducci�n del propietario, s� queda bajo la tenencia exclusiva de la empresa, a trav�s de su dependiente, por lo que su vigilancia por parte de la empresa resulta indiscutible. Lo as� considerado en primera instancia no se demerita con la r�plica recursiva de la demandada por cuanto su defensa, en relaci�n con el contrato de arrendamiento que se alega como celebrado entre el conductor Jos� Oscar Arias y el propietario del veh�culo no se prob�; por ello no hay nada que pueda opon�rsele a la concepci�n jur�dica que el a-quo da a conocer en su fallo respecto de la responsabilidad civil que asume la empresa afiliadora frente a su afiliado en cuanto la conducta desplegada por su trabajador en la conducci�n del veh�culo.

Y en esta reflexi�n se comprende la referencia que la recurrente presenta respecto de las pruebas, en el sentido de no llegar a demostrar nada distinto al parecer de los testigos en cuanto al sistema de afiliaci�n de los veh�culos a la empresa demandada, pero que nada prueban referente al contrato de arrendamiento, pues negocios jur�dicos de tal �ndole requieren para su establecimiento objetivo el acuerdo real de la voluntad del arrendador y el arrendatario, en cuanto a una determinada cosa, obra o servicio y al precio que por su uso y goce, obra o servicio, se ha de pagar, tal como se encuentra definido esta especie de contrato en el art�culo 1973 del C�digo Civil sin que pueda inferirse de indicios.

Y por lo que hace a los descargos rendidos por el chofer del bus, respecto de lo que reclama el recurrente haberse pasado por alto, es importante anotar que su versi�n ciertamente constituye un caso de sospecha por parcialidad, debido a sus nexos laborales con la demandada, que le inhabilita para dar testimonio, seg�n lo establecido en el art�culo 217 del C�digo de Procedimiento Civil.

Si por raz�n del contrato de afiliaci�n de que se da cuenta en la demanda la empresa demandada hubo de imponerle al propietario del veh�culo afiliado, esto es, al aqu� demandante Quinch�a Mar�n, su derecho a designar libremente a la persona que ir�a a manejarlo, bajo contrato de trabajo celebrado con ella, en esto comprometi� su propia responsabilidad, debido a la mencionada culpa in eligendo e in vigilando, como quiera que al designar a una determinada persona para ese oficio, con plena libertad, seg�n el pacto, qued� responsabilizada de la integridad del veh�culo ante eventual irregular proceder de su trabajador, de tal manera, que bajo su directa y permanente vigilancia, el conductor no hubiera podido darse, por s� y ante s�, la libertad de conducir el veh�culo, ni fuera del territorio propio de trabajo, y menos en actividades impropias de sus habituales labores, para las cuales fue contratado.

As� las cosas, no puede desligarse el contrato de afiliaci�n del de trabajo, bajo el argumento de que en aqu�l no consta la obligaci�n de permanente vigilancia del veh�culo por no haberse comprometido la empresa demandada a administrarlo, trayendo a colaci�n adem�s la prueba testimonial que predica que la afiliadora nada tiene que ver en la vigilancia; pues si bien es cierto tal compromiso no aparece expreso, el solo contrato de trabajo hace caer bajo su peso los testimonios recaudados, dado que, como en este caso, quien afilia corre con la designaci�n del conductor, dependencia que entre patrono y trabajador no puede desconocerse.

No se entiende como vaya a estar el chofer bajo mando del propietario cuando fue otro quien lo contrat�. Ahora que si aqu�l ten�a que reconocer un dinero al hoy demandante, esa situaci�n es propia de la forma como se maneja el transporte bajo esta modalidad contractual. De otro lado, que no se diga que no hay relaci�n de causa a efecto, en vista que probablemente la incineraci�n fue por causa de un corto circuito y no por una maniobra del conductor que lo llev� a ese fracaso; no, eso no puede sostenerse bajo esa mira porque lo que aqu� se predica, seg�n la demanda, es el contrato de afiliaci�n y como ya lo vimos, �ste unido a la facultad de contrataci�n del conductor por parte de Expresur, conlleva a hacer evidente, que a la compa��a, se le sali� de las manos la conducta de su empleado tom�ndose atribuciones que no ten�a y para las que no estaba autorizado, como era sacar del per�metro urbano el bus para utilizarlo en su beneficio.

O sea, que la incineraci�n hubiera podido ser dentro de la ciudad de Bogot� o fuer-.ma de ella, pues, lo que se sanciona aqu�, es el abuso del conductor, que como est�n las cosas, es como si ese abuso lo hubiera cometido la afiliadora, con tan mala suerte que el siniestro se ocasion� y cuya indemnizaci�n, de acuerdo al informativo viene a ser la pericial, la que no tuvo reparo por las partes.

La sentencia entonces, que en este grado de alzada se impone, necesariamente es confirmatoria del fallo apelado. Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, III.

RESUELVE

PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia proferida en este asunto por el Juzgado Treinta y uno (31) Civil del Circuito, calendada el treinta (30) de Agosto de dos mil dos (2002)

SEGUNDO: Costas en segunda instancia a cargo de la parte apelante vencida. T�sense C�piese, notif�quese y devu�lvase el expediente a la oficina de origen. Los Magistrados, MARIA TERESA PLAZAS ALVARADO ANA LUCIA PULGAR�N DELGADO ARIEL SALAZAR RAM�REZ Rad. No. 2277 01 PAGE 1 PAGE 11 /0ab����YZ���������������>]?b?{?�?@@'@�@!A#A4A5A;A<A=A>A?AAABAHAIA�������������������Ҿ��ؾ�ز���ا��������� 0JOJQJj0JOJQJU0JmHnHu0J j0JUCJOJQJmH $sH $>*CJOJQJmH $sH $5�>*CJOJQJmH $sH $ >*mH $sH $ 5�mH $sH $CJOJQJmH $sH $mH $sH $5�CJOJQJmH $sH $mH sH OJQJ^J3 $/0Cabm�����~P�u~��u~��u~�� $$Ifa$o$$If�F��0t�� �  R�0�������6������������4�4� Fa���$If  �C�"$If 4APA������YZk��������H�������{yqi$dha$$dha$$a$$Ifo$$If�F��0t�� �  R�0�������6������������4�4� Fa��� $$Ifa$ ���#$GH]^����������  ����������������������$���dh^�`��a$$���dh^�`��a$$dha$ $��dh^��a$ $��dh`��a$ � � � �   � � ����EF��������mn����������������������������$dha$$���dh^�`��a$���{|56�!�!~%%�)�)o,p,\1]1�2�2r6s6::;><>�>��������������������������� $��dh`��a$$dha$�>�>`?a?b?q?r?s?@@s@t@�@�@�@�@�@�@�@�@ A A A"A#A4A�������������������������$dha$$dha$ $��dh`��a$4A?A@AAAMANAOAPAQA��������$dha$$�h]�ha$ $����&`#$a$�h]�h����&`#$IAKALAMANAPAQA�����CJOJQJmH $sH $OJQJ 0JOJQJj0JOJQJU0JOJQJmHnHu(&P��/ ��I!��"��#��$��%��S�S i0@��0 Normal_HmH sH tH R@R T�tulo 1$��dh@&^��5�CJOJQJmH sH uX@X T�tulo 2$$��dh@&^��a$5�CJOJQJmH sH uFA@���F Fuente de p�rrafo predeter.bC@�b Sangr�a de t. independiente ��^��5�CJOJQJzR@z Sangr�a 2 de t. independiente$�1��d|]�1`��a$B*CJOJQJb�O��b FR1*$�x��d,1$7$8$H$^�x`��a$6�CJ(OJQJ_HmH sH tH F�O��"F FR31$��H$7$8$CJOJQJ_HmH sH tH rS@2r Sangr�a 3 de t. independiente$��d|`��a$B*CJOJQJ: @B: Pie de p�gina  �C�"0)@�Q0 N�mero de p�ginabB@bb Texto independiente$dha$CJOJQJaJmH $sH $uVT@rV Texto de bloque$�n�ndh]�n^�na$OJQJ4@�4 Encabezado  �C�"J>@�J T�tulo$dha$5�CJOJQJ\�mH $sH $uQ=X���� $/0Cabm������YZk��������#$GH]^����������������� � � � E F � � ������mn����{|56��~!!�%�%o(p(\-]-�.�.r2s266;:<:�:�:`;a;b;q;r;s;<<s<t<�<�<�<�<�<�<�<�< = = ="=#=4=A=M=N=R=�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0�� 0 IAQA"+�� ��>4AQA#%&'()*PA$ !����!����|���  �  � � ��,. �"�"f0n0�3�3�7�7�8�899�9�94=O=R=��#=3=4=>=?=O=R=��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 2277 01 Ord.

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Jose Quinchia Vs Transp�rte expreso sur orienteCONSEJO SUPERIOR JUDICATURA\C:\Mis documentos\Relator�a\2277 01 Ord. Jose Quinchia Vs Transp�rte expreso sur oriente.docConsejo Superior�C:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\PLAZAS A. MARIA T\CLASIFICANDO\23 de abril a 10 de mayo-04\2277 01 Ord. Jose Quinchia Vs Transp�rte expreso sur oriente.docConsejo Superior�C:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\PLAZAS A. MARIA T\SENTENCIAS\ORDINARIOS\2277 01 RESPONSABILIDAD POR ADMINISTRACI�N DEFECTUOSA.docA�w�ݔo��d����d^�d`���o()A�w�������� $/0Cabm������YZk��3=4=O=R=��������@ ���\����t�� Q=�@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�ArialCF���Comic Sans MS"q�����a�f�a�f\"�F�w2k!������0�= 2�Q����'TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALConsejo Sup de la JudicaturaConsejo Superior�� �����Oh��+'��0������ 4@ \ h t ������(TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALRIBConsejo Sup de la JudicaturaO JonsNormal Consejo Superior Ju2nsMicrosoft Word 9.0u@F�#@XD�1�@$ ���@$ ����w2�� ��՜.��+,��0, hp���� ���� � �Consejo Sup de la JudicaturaEk�= (TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL T�tulo  !"#$%&'()*+,����./0123456789:;<=>?����ABCDEFG����IJKLMNO��������R����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F��,���T�1Table������������-4$WordDocument��������*XSummaryInformation(����@DocumentSummaryInformation8������������HCompObj����kObjectPool��������������,�����,��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q