Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001310301819990279 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Maria Teresa Plazas Alvarado

Fecha: 2004-05-05

Sujetos procesales: CLAUDIO A. MARINO BOHORQUEZ ESCOBAR Y OTROS / GUSTAVO ABONDANO FRANCO Y OTROS

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No.: 11001310301819990279 01 Ref. Proceso ORDINARIO. Demandante: CLAUDIO A. MARINO BOHORQUEZ ESCOBAR Y OTROS. Demandado: GUSTAVO ABONDANO FRANCO Y OTROS. Motivo de la Decisi�n: Apelaci�n Sentencia Aprobaci�n: 20 de Abril de 2004 Decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto en este asunto por la parte demandante, contra la sentencia de fecha diez (10) de Septiembre de dos mil dos, proferida por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito.

I.

ANTECEDENTES: En su condici�n de herederos, como hijos del causante Celso Boh�rquez Perilla, los se�ores Claudio Antonio Marino, Carlos Eduardo Arturo, Ana Mar�a, Claudia Consuelo y Celso Ernesto, Boh�rquez Escobar, solicitan se les reconozca su calidad de due�os, por prescripci�n extraordinaria adquisitiva de dominio respecto del inmueble constituido por el apartamento 901 perteneciente al Edificio Caranday identificado en esta ciudad con los n�meros 12-51/55/59 de la calle 16, sometido al r�gimen de propiedad horizontal, y en la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos con la matr�cula inmobiliaria No. 50C-88358, en raz�n de hab�rse pose�do por el causante Boh�rquez Perilla junto con su familia desde el doce (12) de Abril de mil novecientos setenta y cinco (1975) y que le fuera entregado por Gustavo Abondano F. a t�tulo de permuta, seg�n documento suscrito en esa fecha, sin que posteriormente se hubiera solemnizado, hasta el d�a de su fallecimiento, ocurrido el quince (15) de Enero de mil novecientos noventa y seis (1996), habi�ndoseles adjudicado en la respectiva mortuoria a los indicados demandantes el respectivo derecho de posesi�n, continuando as� ellos con el ejercicio de la posesi�n. Tramitado en el Juzgado Dieciocho (18) Civil del Circuito de esta ciudad lo correspondiente al proceso de pertenencia, all� fue proferida la sentencia de m�rito el diez (10) de Septiembre de dos mil dos (2002) en que se les negara a los demandantes su pretensi�n de dominio por raz�n de no haber logrado probar el ejercicio de la posesi�n alegada �en toda su extensi�n o contenido, mediante testimonios que no dejen duda sobre los elementos que la conforman como lo es el animus y el corpus es decir que debe demostrarse plenamente la voluntad de comportarse como verdadero due�o por parte de quien se dice poseedor y la realizaci�n por �ste de verdaderos actos significativos de dominio�, no sin antes hacerse por el a-quo una �mplia referencia al fen�meno de la propiedad susceptible de ser adquirida por medio de la extinci�n del dominio mediante el curso de un determinado tiempo, tal cual se prev� en la vigente legislaci�n sobre la materia.

Ahora, mediante los escritos que la representaci�n judicial de los demandantes presentara, uno ante el a-quo, en la oportunidad en que se interpusiera la alzada, y otro ante esta superioridad, se pretendi� sustentar la alzada; sin embargo, a trav�s de dichas exposiciones s�lamente se trat� de la prescripci�n adquisitiva de dominio a trav�s de an�lisis meramente te�ricos, logr�ndose hacer, s�, una referencia concreta de los �nicos testimonios de terceros reportado a los autos, mera prueba que en esta materia de posesi�n material es la indicada para el establecimiento de su ejercicio, como quiera que, siendo un hecho el ejercicio de la posesi�n material, su demostraci�n s�lo es posible a trav�s de testigos.

II. CONSIDERACIONES El fallo a proferir es de m�rito ante la evidencia de los presupuestos procesales y sin vicio en la actuaci�n. Deteni�ndose la Sala en la realizaci�n del estudio de los autos, con referencia concreta a los mencionados escritos sustentatorios de la alzada, procede de la siguiente manera: De acuerdo al art�culo 2512 del C�digo Civil, siguiendo en esto la norma especifica que se contiene en su art�culo 673, define la Prescripci�n Adquisitiva de Dominio como el resultado de haberse pose�do las cosas durante un cierto tiempo concurriendo en ello condiciones legales, conforme se advierte en la norma 2518 ib�dem, debi�ndose al efecto tener en cuenta lo previsto en los art�culos 762 y 981 de la codificaci�n sustantiva en cita, entre otras reglas legales que le son inherentes; esto es, que para la conformaci�n del fen�meno de la posesi�n material deben concurrir dos elementos esenciales, ostensibles a los sentidos de quienes de ellos tienen conocimiento, cuales son, de una parte, la tenencia de la cosa, y de otra, el �nimo de due�o con que su tenedor la rodea, de manera que la conducta del tenedor con referencia a tales dos medios, traduzcan en quien observa ese comportamiento, plena convicci�n de ser la cosa de propiedad de quien la tiene.

En el sub-examine, teniendo en cuenta el relato de la demanda en cuanto a la adquisici�n de la tenencia del apartamento materia de la pretendida adquisici�n de dominio se logra establecer, intermediando para ello el fen�meno probatorio de la confesi�n por m�rito de lo previsto en el art�culo 197 del C�digo de Procedimiento Civil, que el causante Boh�rquez Perilla lo que adquiri� de parte de su copermutante, y ahora aqu� demandado, Gustavo Abondano, fue simplemente la tenencia del apartamento; en gracia de discusi�n se admite que la entrega del apartamento tuvo lugar fue a t�tulo de mera tenencia el doce (12) de Abril de mil novecientos setenta y cinco (1975), ya que ni el respectivo documento de constancia lo dice (folio 21), ni por otro medio probatorio se estableci�, que la entrega del apartamento lo fuera a t�tulo de posesi�n. Por esto, en principio, y desde la anotada fecha, el causante Boh�rquez Perilla fue tenedor del apartamento; se requiere, por tanto, conocer la fecha en que su conciencia lo convirti� en poseedor; vale decir, en qu� momento empez� a ejercer sobre el apartamento los actos de dominio que le hacen suponer poseedor.

Sobre este particular importante resulta la cita de esta doctrina de la H. Corte Suprema de Justicia: �Es indiscutible que la ley tolera que el mero tenedor cambie su posici�n jur�dica de tal por la de poseedor, pero es del mismo modo palmario que esta interversi�n del t�tulo no pueda tener eficacia sino desde el momento en que el tenedor, rompiendo por s� y ante s� todo nexo jur�dico con la persona de quien deriva su t�tulo de mera tenencia, se revela expresa y p�blicamente contra el derecho de �sta desconoci�ndole, desde entonces, su calidad de se�or y empezando una nueva etapa de se�or�o ejercido no solo a nombre propio sino con actos n�tidos de rechazo y desconocimiento del derecho de aqu�l a cuyo nombre con antelaci�n ejerc�a la tenencia ( ) Fuera de lo anterior, acompasa con la justicia y la equidad exigir a quien alega haber intervertido su t�tulo que pruebe, plenamente, desde cu�ndo se produjo esta trascendente mutaci�n y cu�les son los actos que afirman el se�or�o que ahora invoca� (Casaci�n Civil, sent. de Septiembre 15/83 puede consultarse tambi�n la sent. de Casaci�n Civil, de Marzo 16/98).

Y lo anterior, porque el art�culo 777 ejusdem advierte c�mo es que �El simple lapso de tiempo no muda la mera tenencia en posesi�n�, significando con esto que el transcurso de tiempo, por s� mismo, no muta la tenencia en posesi�n; esto es, que por s�lo el transcurso de tiempo no es posible entender que el tenedor se convierta en poseedor.

Para tener por intervertida la tenencia a posesi�n, se requiere demostrar el animus domini; por lo menos, la intenci�n de convertirse en due�o �animus rem sibi habendi-. Hasta aqu� se logra evidenciar que ausente como est� la prueba de haberse adquirido por el causante Boh�rquez Perilla la posesi�n material del apartamento mediante la entrega que de �l le hiciera su copermutante, no es posible tenerlo como poseedor desde el momento mismo en que recibiera el inmueble; esto es, desde el doce (12) de Abril de mil novecientos setenta y cinco (1975).

En circunstancias tales, la opini�n del a-quo respecto de lo fr�gil de la prueba testimonial recaudada para los fines de la pretensi�n de dominio de que se viene tratando no es equivocada, porque si la se�ora Blanca Cecilia, la comodataria, declara, seg�n cita que en el escrito de sustentaci�n le hace el recurrente, que el primigenio poseedor estuvo poseyendo el apartamento desde aquel a�o hasta su fallecimiento, sin memorar aquellas circunstancias de tiempo, modo y lugar requeridas para respaldar el testimonio, teni�ndose ya conocimiento de que ese a�o lo que recibiera Boh�rquez fue la mera tenencia; por lo dem�s, el hecho de que mencione como reformas introducidas al inmueble el cambio de vidrios, la pintura, lo relacionado con el arreglo de goteras, es �ndice cierto del desconocimiento que la testigo tiene de lo que son realmente reformas o mejoras, como quiera que aquello se refiere a simples obras locativas, relacionadas con el mantenimiento del bien, que a trav�s del tiempo se van haciendo necesarias para los fines de c�modo uso y goce.

Y llama la atenci�n de la Sala el hecho de que la declarante Blanca Cecilia dijera que la posesi�n del apartamento hubiera sido cont�nua e ininterrumpida de parte del causante Boh�rquez Perilla cuando a la vez expresara que ��l lo habitaba espor�dicamente, porque �l como estaba radicado en la Costa �l de vez en cuando se quedaba ah� y a veces lo ten�a arrendado�, toda vez que tal manifestaci�n, sobre todo sin que esto �ltimo se hubiera probado, pone en evidencia no un cont�nuo e ininterrumpido ejercicio posesorio sino, solamente, una ocupaci�n espor�dica, de paso.

En este orden de ideas, lo que ha sido probado, sin intervenci�n de opositor alguno, es que entre el causante Boh�rquez Perilla y el tercero Abondano, aqu� demandado, hubo un cruce de rec�proca entrega de bienes ra�ces, con intenci�n de llevar a cabo consiguiente permuta, correspondi�ndole a aquel el apartamento materia de la pretensi�n adquisitiva de dominio demandada; empero, la alegada posesi�n material para tales fines no fue probada pues el comentado testimonio de los terceros, si bien alude al elemento objetivo por excelencia, vale decir, la tenencia, calific�ndola de posesi�n, no mencionaron el subjetivo, o sea, obrar sobre la cosa como si fuera due�o, ya que las reparaciones locativas, y a�n las necesarias, si bien pueden traducir �nimo de verdadero propietario, per se no indican esa apreciaci�n, ya que su condici�n de �ntima realidad requiere ciertas manifestaciones externas de indudable voluntad de propiedad, tal como lo ense�a este aparte doctrinal de la H. Corte Suprema de Justicia: �La posesi�n no se configura jur�dicamente con los simples actos materiales o mera tenencia que percibieron los declarantes como hecho externo o corpus aprehensible por los sentidos, sino que requiere esencialmente la intenci�n de ser due�o ( ) elemento intr�nseco que escapa a la percepci�n de los sentidos.

Claro est� que ese elemento interno o acto volitivo, intencional, se puede presumir ante la existencia de los hechos externos que son su indicio� (Sent. Noviembre 9/56, G.J. LXXXIII, p�g. 776). As� las cosas, como la posesi�n material no ha sido probada con todas las propiedades relacionadas con un verdadero ejercicio de la tenencia, como lo pudiera hacer el verdadero due�o, resulta imperativo para esta superioridad proceder a la confirmaci�n total de la sentencia objeto de alzada.

Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, Sala Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, III.

RESUELVE

PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia apelada, es decir la proferida aqu� por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito, calendada el diez (10) de Septiembre de dos mil dos (2002).

SEGUNDO: Costas a cargo de la parte apelante vencida.. T�sense. C�piese, Notif�quese y devu�lvase el expediente al juzgado de origen. Los Magistrados, MARIA TERESA PLAZAS ALVARADO ANA LUCIA PULGAR�N DELGADO ARIEL SALAZAR RAM�REZ Ref. 0279 01 PAGE  PAGE 9 /0abm����YZ�������������%&�����)0^f� $!+!�.b/i/�02�2�2�2�2{3�������������������������û��⪠���������Ñ�5�@�mH $sH $6�CJCJ5�@�CJmH $sH $@�CJmH $sH $6�@�mH $sH $>*@�mH $sH $5�>*@�mH $sH $5�5�OJQJ\� 5�OJQJOJQJ @�mH $sH $mH sH OJQJ^JmH sH OJQJ^J9 $/0Cabm�����~P�u~��u~��u~�� $$Ifa$o$$If�F��0t�� �  R�0�������6������������4�4� Fa���$If  �C�"$If �4�4������+BYZ[����L�������{yw$a$$Ifo$$If�F��0t�� �  R�0�������6������������4�4� Fa��� $$Ifa$ ������78qr����������� � �����������������������$�`�a$��`����^�� $�.dh`�.a$ $��dh`��a$$dha$� @A %&��GH  XY��� � �"�"�*�*�.�����������������������  �L �]� �������]��^��`�$a$ ���^��`��|`�|�.�.�0�0�1�1�2�2�2�2y3{3�3�34444444��������������������$��`��a$$a$�`�  �L ���.]�`�. �����.���]��^�.`��� �����.���]��^�.`���{3�344p4r4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4������������������0JmHnHu0J j0JUCJ CJOJQJ5�OJQJ\�OJQJ @�mH $sH $5�@�mH $sH $4748494:4;4W4X4Y4Z4[4q4r4s4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4������������������������h]�h����&`#$$��`��a$$a$$��`��a$3 0&P1����/ �"I!��"��#��$��%��S�S �� i8@��8 NormalCJ_HaJmH $sH $tH FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.J>@�J T�tulo$dha$5�@���OJQJaJmH sH u|C@| Sangr�a de t. independiente$��dh^��a$5�@���OJQJaJmH sH u~R@~ Sangr�a 2 de t. independiente$��dh`��a$@���OJQJaJmH sH urS@"r Sangr�a 3 de t. independiente$��dh`��a$OJQJ\�aJ8J@28 Subt�tulo$dha$5�\�: @B: Pie de p�gina  �C�"0)@�Q0 N�mero de p�gina�0H���� $/0Cabm������+BYZ[�������78qr������������@ A %&��GH  XY�������&�&�*�*�,�,�-�-�.�.�.�.y/{/�/�/0000000708090:0;0W0X0Y0Z0[0q0r0s0�0�0�0�0�0�0�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0�� 0 {3�4"��� �.4�4 !#�4 !�!����=@TW��LSe k ��$+bn�������������� %(%+%9%y&�&�&�&i'q'�)�)�,�,�,�,s0v0�0�0�0�.�.�0�0�0��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 0279 01 Ord.

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Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano FCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAbC:\Mis documentos\Sentencias\Ordinarios\0279 01 Ord. Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano F..docCONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 0279 01 Ord. Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano FCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAbC:\Mis documentos\Sentencias\Ordinarios\0279 01 Ord.

Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano F..docCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAVC:\Mis documentos\Relator�a\0279 01 Ord. Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano F..docConsejo Superior�C:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\PLAZAS A. MARIA T\CLASIFICANDO\23 de abril a 10 de mayo-04\0279 01 Ord. Claudio Boh�rquez Vs. Gustavo Abondano F..docConsejo Superior{C:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\PLAZAS A. MARIA T\SENTENCIAS\ORDINARIOS\0279 01 PRESCRIPCI�N ADQUISITVA ENTRE HEREDEROS.doc�`�<`P�����������M<M��������������0���^��`�0�o(.��4 ����4 ^�4 `���.�� �L�� ^� `�L�.��������^��`���.��������^��`���.��t�L��t^�t`�L�.��D����D^�D`���.������^�`���.����L���^��`�L�.�d����d^�d`���o(.�`�<�M<M������������ $/0Cabm������+YZ�0�0���������@�BBp��::BBt�� �0�@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�ArialCF���Comic Sans MS"q�����a�f�a�fe"�F(UY���Nj��0 1 2�Q����'TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAConsejo Superior�� �����Oh��+'��0����� ( DP l x � ������(TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALRIBCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAONSONSNormal Consejo SuperiorJUD2nsMicrosoft Word 9.0D@@�!B�1�@�mt���@�mt���(�� ��՜.��+,��0( hp���� ���� � �CONSEJO SUPERIOR JUDICATURAU 1 (TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL T�tulo  !"#$����&'()*+,-./0123456����89:;<=>����@ABCDEF��������I����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F������K�1Table������������%%"WordDocument��������5HSummaryInformation(����7DocumentSummaryInformation8������������?CompObj����kObjectPool������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q