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Magistrado ponente: Germ�n Valenzuela Valbuena Radicado: 1100 1310 3032 1996 0008 01 Procedencia: Juzgado 32 Civil del Circuito Bogot� Proceso: Ejecutivo Singular Demandante: Rito Celio Ardila Torres Demandado: Luis Antonio Morales, Rosalba Ochoa de Morales y Luis Alexander Morales Ochoa Instancia: Apelaci�n de Sentencia Aprobaci�n: Acta No. 28 � 17 agosto 2004.
Decisi�n: Modifica Se decide el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de 18 de junio de 2003.
ANTECEDENTES 1. Con base en pagar� por $6.000.000, suscrito el 16 de junio de 1995 y con vencimiento el 16 de diciembre de 1995, se promovi� demanda ejecutiva aduciendo falta de pago. 2. El mandamiento ejecutivo se libr� el 27 de febrero de 1996 (f.13, c.1), que fue notificado personalmente a Rosalba Ochoa el 21 de agosto de 1999 (f. 16), habiendo guardado silencio; a Alexander Morales el 7 de septiembre de 2001 (f. 46), quien tampoco propuso excepciones; y por conducto de curador ad litem, a Luis Antonio Morales el 28 de enero de 2002 (f. 52). 3.
Dicho curador propuso la excepci�n de �prescripci�n de la acci�n cambiaria� con apoyo en que no fue interrumpida, y que, para cuando fue notificado el mandamiento ejecutivo, hab�an transcurrido �aproximadamente treinta y ocho meses despu�s de operarse el fen�meno jur�dico�, citando al efecto el art. 789 del C. de Co. (f. 57). El apoderado del demandante se opuso a tal excepci�n pues en su sentir con la notificaci�n personal a los otros dos demandados, �se interrumpi� la prescripci�n dada la solidaridad existente en los t�tulo-valores� (f. 61).
FALLO IMPUGNADO El a quo declar� probada la excepci�n de prescripci�n al considerar �que entre la fecha de notificaci�n de la precitada providencia a la demandante y la notificaci�n al primero de los demandados que compareci� al proceso, medi� un t�rmino superior a los ciento veinte d�as, por lo cual la demanda no tuvo la virtud de interrumpir el t�rmino prescriptivo�.
Y agreg� que �se torna balad� el hecho que los ejecutados hayan suscrito el titulo (�) como signatarios en un mismo grado, ya que la prescripci�n no se interrumpi� respecto de ninguno de ellos� (f. 76). LA APELACI�N El demandante sustenta su impugnaci�n mencionando que los demandados Luis Antonio y Rosalba suscribieron una �transacci�n� con el apoderado actor, reconociendo la existencia de la obligaci�n y comprometi�ndose a su pago por cuotas, algunas de las cuales ya cumplieron, lo cual no informaron al juzgado �por consideraci�n con los demandados�, y porque confiaron en que ellos quer�an cumplir de buena fe con ese arreglo.
Ya en segunda instancia, invoca �la garant�a constitucional fundamental de justicia� (f. 6, c. 3), en aras de hacer prevalecer el derecho sustancial sobre la formalidad del proceso, �por lo cual, debe primar la verdad real sobre la verdad aparente�. De otro lado, aduce que los demandados no se opusieron a la obligaci�n perseguida, pese a haber sido notificados personalmente del auto ejecutivo, y que Rosalba Ochoa reconoci� la obligaci�n en el momento en que se practicaba la diligencia de secuestro.
Por �ltimo, manifiesta que el 13 de septiembre de 2002 fue violentada su oficina, y sostiene: �como era obvio, revolcaron todas las carpetas y archivos de nuestros negocios buscando dinero, y por ello el documento mencionado en el literal anterior se traspapel� y hasta despu�s de dictado el fallo apelado apareci� habiendo sido imposible allegarlo con anterioridad, pero como manifest�, fue por fuerza mayor y/o caso fortuito� (f. 7, c. 3).
CONSIDERACIONES El examen del juicio permite a la sala concluir que la actividad desplegada en primera instancia no merece reparo alguno, y por ello el proceso es id�neo para culminar con decisi�n que disipe la incertidumbre existente entre las partes. No obstante lo relacionado con la solicitud de pruebas en segunda instancia qued� definido mediante auto de 24 de marzo del a�o en curso (f. 13, c. 3), como el argumento principal de la apelaci�n se hace consistir en la celebraci�n de un acuerdo para el pago de la deuda aqu� cobrada y en la imposibilidad de haberlo aportado oportunamente, es de ver que tal circunstancia no resulta coherente ni con las fechas en que habr�an ocurrido los hechos ni con los deberes del apoderado.
En efecto, si el referido acuerdo en realidad se celebr� el 5 de septiembre de 2001, no tiene ninguna justificaci�n que el 20 de mayo de 2002, fecha en que se descorri� el traslado de la excepciones (f. 66), no se aportara el documento y ni siquiera se hubiera invocado tal circunstancia; y menos puede tener alguna incidencia en tal omisi�n, un hurto padecido varios meses despu�s (13 de septiembre de 2002 - f. 14, c.3).
Por ende, carece de raz�n este aspecto de la apelaci�n. Ahora bien, en cuanto hace a que la demandada Rosalba Ochoa habr�a reconocido la obligaci�n en la diligencia de secuestro llevada a cabo el 2 de junio de 2001, dado que en el acta qued� consignado que manifest�: �yo estaba enterada y acepto el secuestro del inmueble que vienen a hacer� (f. 59, c. 2), se advierte que de tal expresi�n no se puede deducir un reconocimiento como el alegado, por cuanto all� tan solo se estaba respondiendo al objeto de la diligencia que se le acababa de enterar; es decir, el funcionario de marras, a la saz�n un inspector de polic�a comisionado para la pr�ctica de la diligencia de secuestro, no pod�a estarle notificando la orden de pago, ni poniendo de presente el documento de deuda.
Con todo, el hecho de que los demandados Rosalba Ochoa y Luis Alexander Morales se hubieran notificado del mandamiento ejecutivo despu�s de vencido el t�rmino de prescripci�n, sin que hubieran propuesto esa excepci�n, significa que renunciaron a la misma sin que el a quo hubiera tenido en cuenta esa circunstancia. En efecto, el pagar� base de la ejecuci�n venc�a el 16 de diciembre de 1995 y de conformidad con el art. 789 del C. de Co. la acci�n cambiaria directa prescribe en tres a�os a partir del d�a del vencimiento, es decir, para el caso, el 16 de diciembre de 1998; y dichos demandados se notificaron personalmente con posterioridad, sin proponer excepci�n alguna.
El art. 2514 del C.C. prev� que �la prescripci�n puede ser renunciada expresa o t�citamente; pero solo despu�s de cumplida�. En el caso sub- j�dice, el silencio de los demandados constituye renuncia t�cita a una prescripci�n que ya se hab�a cumplido, consecuencia que encuentra corroboraci�n justamente respecto de una excepci�n que no puede ser reconocida de oficio (arts. 2513 C.C. y 306 cpc), y, a fortiori, en un proceso en el cual la falta de excepciones implica que se dicte sentencia en que se ordene seguir adelante la ejecuci�n. Ahora bien, los efectos de la renuncia no pueden ser enervados por la circunstancia de que otro de los codeudores con posterioridad hubiere propuesto la excepci�n de prescripci�n, puesto que para entonces, habi�ndose cumplido el t�rmino prescriptivo, la obligaci�n hab�a devenido en natural y de suyo se hab�a deshecho la solidaridad entre los deudores.
Por lo dem�s, el reconocimiento de la deuda despu�s de cumplida la prescripci�n no obliga a los dem�s deudores, y la renuncia a la prescripci�n es un acto exclusivamente personal del renunciante. Al estudiar los efectos de la �solidariedad (sic) pasiva� en las relaciones de los codeudores solidarios con el acreedor, y en punto a la interrupci�n de la prescripci�n, Luis Claro Solar, una vez ha puntualizado que esto acaece por el hecho de reconocer la obligaci�n uno de los deudores solidarios, incluso por conducto de la demanda notificada a uno de ellos, y luego de citar a Pothier quien habla de que as� se �interrumpe el curso de la prescripci�n� �se destaca-, pasa a distinguir lo que sucede cuando la prescripci�n ya se ha cumplido: �En cuanto al reconocimiento de la deuda por uno de los deudores, quibusdam ex debitoribus debitum agnoscentibus, que seg�n el inciso segundo del art. 2518 [C.C.Chileno] interrumpe la prescripci�n, se entiende que se trata de un acto anterior a la prescripci�n ganada; pues, si es cierto que cada deudor solidario puede, en beneficio del acreedor, renunciar a la prescripci�n ya consumada, no podr�a el acreedor valerse de esa renuncia de uno de los deudores solidarios contra los coobligados que no hayan renunciado, porque la deuda estaba realmente extinguida por esa prescripci�n consumada�. Y m�s adelante, agrega: �Cumplida la prescripci�n, que extingue las acciones y derechos ajenos solamente con el lapso de tiempo durante el cual no se han ejercido dichas acciones (art. 2514), la renuncia a esta prescripci�n viene a dar vida a una obligaci�n distinta, a una obligaci�n natural (art�culo 1740 n� 2�) a que no puede extenderse la solidariedad sin la expresa voluntad de los dem�s deudores solidarios. �Los tratadistas franceses dan como raz�n, par sostener que el reconocimiento de la deuda, despu�s de cumplida la prescripci�n, no obliga a los dem�s deudores solidarios, que no podr�a depender de la voluntad de uno de los codeudores solidarios sacrificar el derecho de los dem�s puesto que la prescripci�n cumplida, que extingue la deuda com�n, ha extinguido el mandato en virtud del cual los codeudores se representan rec�procamente con respecto al acreedor.
Esta teor�a del mandato t�cito no es necesaria para explicar los efectos de la renuncia de una prescripci�n ya cumplida que constituye un acto exclusivamente personal del renunciante�. As� las cosas, a m�s de que innecesariamente se hizo referencia al t�rmino del art. 90 del C. de P. C., porque cuando se present� la demanda no era inminente el vencimiento del t�rmino de prescripci�n, el a quo incurri� en el error de favorecer con tal fen�meno prescriptivo a dos de los demandados que hab�an renunciado al mismo.
Por consiguiente, la prescripci�n solo puede declararse a favor de quien la propuso, esto es, Luis Antonio Morales Vargas, pues ciertamente, cuando se notific� el curador ad litem designado para su representaci�n, la prescripci�n extintiva ya hab�a operado. En consecuencia, se modificar� el fallo impugnado, declarando la prescripci�n solamente respecto de Luis Antonio Morales, y haciendo las dem�s declaraciones de que trata el literal e) del art. 510 del C. de P. C. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial Bogot�, D.C., en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, MODIFICA el fallo apelado, de fecha y procedencia preanotadas, y en su lugar, RESUELVE:
PRIMERO: Decl�rese probada la excepci�n de prescripci�n de la acci�n cambiaria, �nicamente en cuanto al ejecutado Luis Antonio Morales Vargas. Decr�tase la cancelaci�n de las medidas cautelares que afecten bienes de dicho demandado.
SEGUNDO: Siga adelante la ejecuci�n en la forma dispuesta en el mandamiento ejecutivo, pero s�lo respecto de Rosalba Ochoa de Morales y Luis Alexander Morales Ochoa. Pract�quese la liquidaci�n del cr�dito ante el a quo.
TERCERO: Cond�nese en costas a los demandados Rosalba Ochoa de Morales y Luis Alexander Morales Ochoa, las cuales deber�n ser tasadas y liquidadas por el juez de primera instancia.
CUARTO: Sin costas en esta instancia por haber prosperado el recurso. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE Los Magistrados, GERM�N VALENZUELA VALBUENA 1996-0008 RICARDO ZOP� M�NDEZ 1996-0008 DORA CONSUELO BEN�TEZ TOB�N 1996-0008 Luis Claro Solar, �Explicaciones de Derecho Civil chileno y comparado�. Vol. V. �De las obligaciones�, p�g. 416. Ed. Temis. 1992. Ob.
Cit. P�g. 434. PAGE PAGE 2 Rad.: 1100 1310 3032 1996 0008 01 'rs���`�����*:>Ck x ���rw����(N!O!�!�!�"#�#�#�%�%�)�*�*�+�+--�-�-'./.N.W.8/@/ 0000�0�01)1:1X1����������������������������������������������������������6�6�CJ]�aJj0JCJUaJCJaJmH sH 6�aJmH sH \�aJmH sH 6�CJ\�CJ\� 5�CJ\�CJaJ5�CJCJ5�\�aJ5�CJaJA%&'()\st��� ?��������zz$a$$dha$$a$$�V�]�V�a$X$$If�F����� � �0�������6��������4� Fa� $$Ifa$$�V�]�V�a$�1K2�2���?f��B`a��������I J )*:;j k x y ���������������������������$dha$$dha$$a$����������gh�� '(N!O!q#r#��������������������������$dha$dh5$7$8$9DH$r#�%�%f'g'�)�)9+:+<,=,----%.'.1.N.7/8/00�0�01�������������������������dh$dha$dh5$7$8$9DH$$dha$11)1:1;1<1=1X1b1c1d1e1f1g1{1�1�1�1�1�1�1�1�1�152J2K2��������������������������$a$$dha$$dha$dhX1b1{1�1�1�1�1�15262K2L2R2S2T2V2W2]2^2_2`2a2�2�2������������������6�CJaJ0JmHnHu0J j0JU j0JU5�CJCJaJK2T2U2V2a2�2�2�2�2�2���������$a$$dha$�h]�h����&`#$ 3 0&Py1����/ �"I!�� "��#�� $��%������� i8@��8NormalCJ_HaJmH sH tH @@@T�tulo 1$$dh@&a$ 5�CJ\�FA@���FFuente de p�rrafo predeter.`B@�`Texto independiente$5$7$8$9DH$a$CJaJmH sH 4@4 Encabezado ��8!0)@�0N�mero de p�gina: ": Pie de p�gina ��8!8@28Texto nota pieCJaJ:&@�A:Ref. de nota al pieH*��!�.����.H����:::::=X1�2"?r#1K2�2 !#�2=!�!���|y~��-K.�.�.Ba@Jk w %*'*=-c-{-�-�-�-�-K.a.�.�.�.��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURAevillampConsejo SuperioraC:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\VALENZUELA V. GERMAN\CLASIFICANDO\1100 1310 3032 1996 0008 01.doc�CH�������������8����8^�8`���o(.�����^�`���OJPJQJ^Jo(����� �L��� ^�� `�L�.��������^��`���.��x����x^�x`���.��H�L��H^�H`�L�.������^�`���.��������^��`���.����L���^��`�L�.�C�����������)f��� %&@K.a.�.�iB]C�@�''��''@��{�.`@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&��:�Arial"p����꺉�Bʒ�.É�f���%P��&R$�� � ���0D.I- 2�Q��H��2TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� CONSEJO SUPERIOR JUDICATURAevillamp�� �����Oh��+'��0�����$4 HT p|� ������3TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� SRIBCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAONSONSNormal evillampUPE102Microsoft Word 9.0D@`�7@�^Z^��@|#?���@��B���%�� ��՜.��+,��04hp�������� ��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURAPD. 3TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� T�tulo !"#$����&'()*+,����./01234����6789:;<��������?��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F���B�A�1Table������������%WordDocument��������5HSummaryInformation(����-DocumentSummaryInformation8������������5CompObj����kObjectPool���������������B����B������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q