Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 1100 1319 9001 2001 5887 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Germán Valenzuela Valbuena

Fecha: 2004-12-16

Sujetos procesales: MEMORY CARD TECHNOLOGY COLOMBIA LTDA, HOY, SOCIEDAD DATARM COLOMBIA LTDA. / INTERMEMORY LTDA.

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Magistrado ponente: Germ�n Valenzuela Valbuena Radicado: 1100 1319 9001 2001 5887 01 Procedencia: Superintendencia de Industria y Comercio Proceso: Competencia desleal Demandante: Memory Card Technology Colombia Ltda, hoy, Sociedad DATARM COLOMBIA LTDA. Demandado: INTERMEMORY Ltda. Aprobaci�n: Acta N�.33 � 14 septiembre 2004. Decisi�n: Confirma Se procede a resolver el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra la Resoluci�n N� 24432 de 30 de julio del 2002, proferida por la Superintendencia de Industria y Comercio dentro de la investigaci�n por competencia desleal de la referencia.

ANTECEDENTES Ante la Superintendencia de Industria y Comercio la sociedad Memory Card Technology Colombia Ltda., formul� denuncia por competencia desleal, a fin de que conforme a lo dispuesto en los art�culos 143 y 144 de la Ley 446 de 1998, art�culo 52 del CCA y dem�s normas concordantes, se declarara la ilegalidad de las siguientes actuaciones: a) Actos que violan la prohibici�n general, art. 7� Ley 256 de 1996, pues contra el principio de la buena fe comercial se inform� de manera errada y sesgada a diferentes clientes de la actora, la situaci�n econ�mica y financiera de la compa��a MEMORY CARD TECHNOLOGY DINAMARCA b) Actos de desviaci�n de clientela, art. 8� Ley 256/96, pues esa informaci�n tuvo �como objetivo final desviar a la clientela de Memory Card Technology Colombia Ltda., mediante actos contrarios a las sanas costumbres mercantiles�, ya que los destinatarios �han sido fieles clientes a mi representada�. c) Actos de desorganizaci�n, art. 9 Ley 256/96, comoquiera que esa informaci�n falsa y sesgada �logr� desorganizar interiormente a Memory Card� �, pues varios clientes supeditaron la realizaci�n de negocios a la presentaci�n de balances y estados financieros, �generando un alto costo para la empresa�. d) Actos de enga�o, art. 11 Ley 256/96, puesto que en la informaci�n suministrada se ocultaba a los clientes de Memory Card Technology Colombia Ltda., parte de lo que realmente estaba sucediendo y que la cesaci�n de pagos era aplicable solamente a MEMORY CARD TECHNOLOGY DINAMARCA e) Actos de descr�dito, art. 12 Ley 256/96: La referida divulgaci�n �demuestra la intenci�n de desacreditar a Memory Card Technology Colombia Ltda.�, pues no se advirti� que solo era aplicable a MEMORY CARD TECHNOLOGY DINAMARCA, generando alarma para la compa��a en Colombia, y tambi�n la sede en Dinamarca, por divulgar informaci�n totalmente sesgada y ajena a la verdad. 2.

Se pretendi� que una vez investigadas tales conductas y declarada su ilegalidad, se removieran los efectos perjudiciales producidos por los actos de competencia desleal, y se impusiera la sanci�n respectiva (num. 15, art. 4 Decr. 2153 de 1992). 3. En apoyo de la denuncia se expusieron los hechos que as� se resumen: A. El 7 de octubre de 1997 se constituy� MEMORY CARD TECHNOLOGY SOUTH AMERICA como sucursal de la sociedad Danesa MEMORY CARD TECHNOLOGY, dise�ador de memorias para computadoras.

B. El 7 de mayo de 1999 se constituy� MEMORY CARD TECHNOLOGY COLOMBIA LTDA., sociedad que asumi� toda la operaci�n que ven�a llevando dicha sucursal. Su operaci�n, que es financieramente sana y no presenta ning�n tipo de endeudamiento, depende del suministro y asistencia t�cnica de la planta en Estados Unidos, constituy�ndose as� en una operaci�n totalmente independiente de MEMORY CARD TECHNOLOGY A/S DINAMARCA C. El 18 de enero de 2001 MEMORY CARD TECHNOLOGY A/S DINAMARCA anunci� la suspensi�n de pagos, procedimiento exigido a esta sociedad ya que se encuentra cotizada en la Bolsa de Valores de Dinamarca; anuncio que fue publicado en la p�gina web de la sociedad el 29 de enero de 2001, aclarando que la suspensi�n solo era aplicable para la operaci�n de Dinamarca.

D. La sociedad demandada, �competidora [de la accionante] en el mercado colombiano de la memoria de equipos electr�nicos, tuvo acceso a dicha informaci�n y por medio de sus funcionarios baj� dicha informaci�n de la p�gina web y procedi� a mandarla v�a correo electr�nico a casi la totalidad de la base de clientes de MEMORY CARD TECHNOLOGY COLOMBIA LTDA.�.

E. El mensaje fue remitido del servidor de la demandada, y reenviado por varios empleados de la misma, lo que demuestra que �dicha sociedad est� dedicada a dicha pr�ctica�. En el de 7 de febrero de 2001, la gerente comercial de INTERMEMORY LTDA, Alba Luc�a Agudelo Vargas, �adem�s de anexar parte del texto tomado de la p�gina web, contiene la siguiente introducci�n efectuada por ella misma: �Asunto: Es importante saber quienes son nuestros socios de negocios. �Amigos me gustar�a que visitaran esta p�gina www.memory-card-technology.com �No hay muy buenas noticias sobre este fabricante, recuerden que un valor agregado de Intermemory es su buen posicionamiento y estabilidad en el mercado, �Es bueno saber con quien contamos como socios de negocios �Anexo, el comunicado de Memory Card Technology A/S Dinamarca, sobre suspensi�n de pagos�. [Sic, para toda la trascripci�n].

F. En el comunicado n�mero 3 de 2001, dirigido �A la Bolsa de Valores y prensa de Copenhaguen�, por Memory Card Technology A/S Dinamarca, transmitido por Alba Luc�a Agudelo Vargas el 7 de febrero de 2001, est� incluida la siguiente frase: �La suspensi�n de pagos se aplica solamente a la casa matriz Danesa�. El Proceso Notificada la apertura de investigaci�n tan solo por actos de desviaci�n de clientela, actos de enga�o y actos de descr�dito, decretadas las pruebas solicitadas por las partes en la oportunidad procesal correspondiente, y una vez �stas se manifestaron sobre el informe motivado por la Superintendencia, como lo ordena el art�culo 52 del Decreto 2153 de 1992, la funcionaria de conocimiento profiri� la resoluci�n N� 24432 de 30 de julio de 2002, en la que dispuso: �ART�CULO PRIMERO: Facultades jurisdiccionales �1.

La Superintendencia de Industria y Comercio en uso de sus facultades jurisdiccionales DECLARA que con la conducta objeto de la investigaci�n, la sociedad Intermemory Ltda, no infringi� lo dispuesto en los art�culos 8, 11 y 12 de la ley 256 de 1996. �2. En consecuencia ordena el archivo de la investigaci�n�. Adem�s, tambi�n hizo los pronunciamientos que le corresponden en ejercicio de sus �facultades administrativas�, y en tal virtud se abstuvo de imponer sanci�n pecuniaria.

La Resoluci�n impugnada Se descartan actos de enga�o �pues en el mensaje no se observa ocultamiento de informaci�n�, la gerente de la accionada orden� la transmisi�n fiel de toda la informaci�n que aparec�a en la pagina web, y al invitarse a visitar un dominio de internet, el destinatario pod�a profundizar para tener una visi�n completa y pormenorizada de la situaci�n, por lo cual �no se puede concluir la omisi�n de informaci�n relevante�.

Puntualiza que tampoco hay indicios de tal conducta al haberse invitado con frases sugestivas en castellano, a que se leyera un informe en ingl�s, pues ese es un acto con un trasfondo agresivo pero dentro de los l�mites de la competencia, al despertar la curiosidad del p�blico y llevarlo a investigar la informaci�n contenida en la p�gina a que se remite, que por decisi�n de su titular est� en otro idioma.

Sobre los actos de descr�dito, concluye que no se presentan porque la informaci�n suministrada no es falsa o incorrecta, pues el transmisor de la misma identific� su fuente, invit� a consultarla y adem�s reprodujo en el mensaje la parte m�s relevante para aclarar la situaci�n de la denunciante, en cuanto �la suspensi�n de pagos se aplica solamente a la casa matriz danesa�.

Agrega que el mensaje se refiere a un �fabricante�, actividad que no cumple la sociedad actora; que indicar que la noticia sobre la cesaci�n de pagos no es muy buena, es algo cierto y beneficioso para los agentes del mercado; y que si bien la frase introductoria del mensaje tiende a comparar, es algo entendible dada la condici�n de competidores entre los cuales no se puede esperar una actitud totalmente objetiva e imparcial, sino que en su lucha por la clientela pueden emitir mensajes que para mantenerse dentro de la licitud deben ser veraces y comprobables, lo cual sucede en este caso en el que la denunciada puso al alcance de los receptores los medios para corroborar lo informado.

Y los imputados actos de desviaci�n de clientela los desestim�, por no hallarse acreditado el uso, ni alegado y probada la costumbre, de cuyo desconocimiento pudiera desprenderse un acto de competencia desleal en punto a la captaci�n de clientes. El Recurso El recurrente alega que la Superintendencia de Industria y Comercio, en cuanto a la valoraci�n probatoria, atenta contra el principio de igualdad y de la sana cr�tica, ya que ignora puntos relevantes dentro de la investigaci�n. Se�ala que con el testimonio rendido por la gerente comercial de la sociedad demandada se demuestra que al enviar el mensaje a la base de datos de sus clientes, entre ellos los de Memory Card Technology Colombia Ltda, �se buscaba retomar todos los clientes que hab�amos perdido, que se hab�an ido con Memory Card��, estrategia maquinada con ese fin como lo afirma la misma gerente.

Asimismo, reprocha el hecho de que la Superintendencia cite la opini�n del testigo Orlando G�mez Camacho, representante de la sociedad IMS, persona jur�dica a cargo de las relaciones p�blicas y asesor�a en comunicaciones hacia medios de comunicaci�n de Intermemory Ltda, donde se refleja su relaci�n contractual con la contraparte, as� como su compromiso de hablar bien de su cliente, quien en su testimonio niega el haber participado en la conducta aqu� investigada, pero sin que el a quo tuviera en cuenta que se pudo demostrar que Intermemory Ltda. no se asesor� por la sociedad IMS, para difundir el mail a todos sus clientes.

Igualmente, se�ala que los testimonios de Liliana Sep�lveda, Ivan Cepeda, Javier Moreno, fueron considerados no �tiles y por tanto no valorados en el fallo, a pesar de que todos reconocieron ser socios de negocios de mayoristas que recibieron el mensaje, lo cual demuestra que dicho mensaje s� fue enviado directamente a la clientela de la sociedad colombiana, y enfatiza que estos testimonios fueron solicitados por la parte demandada, por lo tanto no son testimonios sospechosos.

Por otra parte, expone el demandante que la Superintendencia en su raciocinio desconoce el postulado contenido en el art�culo 11 de la Ley 256 de 1996, ya que la sociedad Intermemory Ltda. pretendi� y logr� inducir al p�blico en error, mediante la omisi�n de informaci�n que era relevante. Aduce que si bien Intermemory invit� a visitar la p�gina www.memory-card-technology.com, no quiere decir que estuviera entregando toda la informaci�n necesaria y que no hubiera ocultado informaci�n relevante, ya que as� como tuvieron toda la intenci�n de informar en idioma castellano que no hab�a buenas noticias sobre este fabricante, debieron comunicar en el mismo idioma, que es el oficial (f. 10, c. 2), que la operaci�n de Memory Card Technology Colombia Ltda no estaba afectada, porque la situaci�n s�lo aplicaba a Dinamarca.

Se�ala que en la posici�n de la Superintendencia, cuando argumenta que Intermemory al referirse a un �fabricante� est� probando que no hac�a referencia a la operaci�n en Colombia ya que la sociedad denunciante no es fabricante, no analiza la intenci�n y el efecto perjudicial que gener� para la operaci�n en Colombia el remitir dicho mensaje, pues los clientes de la sociedad demandante no ten�an por qu� saber el objeto social de la operaci�n de Dinamarca.

CONSIDERACIONES 1. No existe reparo alguno para formular en cuanto a los denominados presupuestos procesales, en punto de lo cual baste memorar que la competencia del Tribunal para desatar la apelaci�n que se interponga respecto de las resoluciones emitidas por la Superintendencia de Industria y Comercio en ejercicio de funciones jurisdiccionales, est� prevista en el art. 148 de la Ley 446 de 1998, conforme a su declaraci�n de exequibilidad, condicionada por la Corte Constitucional en sentencia C-415 de 2002. 2.

Ahora bien, en orden a resolver la impugnaci�n que ocupa a la Sala, p�rtese de recordar que en un sistema jur�dico caracterizado por el reconocimiento a la propiedad privada y a la libre empresa, puntales de una econom�a capitalista, todas las fuerzas econ�micas confluyen de tal manera que para que sus acciones resulten eficaces y sus derechos no sufran mengua, la libertad de industria y comercio no puede ser absoluta.

Por ello se proh�ben y sancionan los actos de competencia desleal, con lo cual, en �ltimas, se salvaguarda la misma actividad econ�mica, ya que en su din�mica los excesos pueden conducir a distorsiones y desequilibrios en el mercado, causando perjuicios a empresarios y consumidores. Por consiguiente, en principio resulta admisible que productores y comerciantes se disputen las preferencias de los consumidores, tratando de atraerlos para sus bienes y servicios, pues de no ser as�, ello querr�a decir que no habr�a competencia y el p�blico simplemente carecer�a de opciones.

Y los agentes del mercado podr�n desplegar todos los actos y emplear todos los medios a su alcance para lograr ese cometido, siempre que no incurran en pr�cticas deshonestas o de enga�o, que conlleven abuso del libre juego de la econom�a y que afecten a los consumidores. As� las cosas, partiendo del presupuesto de libertad que rige en materia comercial, las incorrecciones perniciosas de quienes participan en el mercado abusando de ella, son actos de competencia desleal que pueden generar perjuicios a competidores y consumidores, de tal suerte que con la regulaci�n al respecto lo que se castiga no es el fin en s� mismo perseguido, sino los medios utilizados para alcanzar ese fin. 3.

El C�digo de Comercio no consagr� una definici�n de competencia desleal, sino hizo una enunciaci�n de algunos de los actos que la constituyen. El cambio de las circunstancias econ�micas, la insuficiencia de los textos legales frente a las formas cambiantes que puede asumir la deslealtad en la competencia y dadas las nuevas y sofisticadas modalidades que van surgiendo d�a tras d�a en el mercado, hicieron que el legislador incluyera en nuestro ordenamiento jur�dico la reglamentaci�n de la competencia desleal mediante la Ley 256 de 1996, la cual consagra una serie de efectos, controles, sanciones para los actos y conductas constitutivos de competencia desleal, que se aplican, salvo disposici�n legal en contrario, a los comerciantes y a cualquier otra persona que participe en el mercado.

Es importante resaltar el concepto de competencia desleal que trae el art�culo 10 bis del Convenio de Par�s, aprobado por Colombia mediante la Ley 178 de 1994, como todo acto o hecho que se realice en el mercado con fines concurrenciales, cuando resulte contrario a las sanas costumbres mercantiles, al principio de la buena fe comercial, a los usos honestos en materia comercial o industrial, o bien cuando est� encaminado a afectar o afecte la libertad de decisi�n del comprador, o consumidor, o el funcionamiento concurrencial del mercado. 4.

En el presente caso se duele la demandante de que la denunciada hubiera reproducido con destino a clientes suyos un mensaje electr�nico que mencionaba la situaci�n de suspensi�n de pagos de la sociedad con el mismo nombre, con sede en Dinamarca, pues en su sentir con ello se les enga��, se caus� descr�dito y se desvi� esa clientela (arts. 8, 11 y 12, Ley 256 de 1996).

En efecto, el acto denunciado lo constituye la invitaci�n de Intermemory Ltda., por medio de mensaje electr�nico, a visitar la p�gina www.memory-card-technology.com, utilizando el siguiente texto: �Amigos no hay muy buenas noticias sobre este fabricante, recuerden que un valor agregado de Intermemory es su buen posicionamiento y estabilidad en el mercado, es bueno saber con quien contamos como socios de negocios�.

Y anex� el comunicado de Memory Card Technology A/S Dinamarca, sobre suspensi�n de pagos. (f. 16, c. 1). Sobre las imputadas conductas, se tiene: 4.1. �Art. 8. Actos de desviaci�n de clientela. �se califica como desleal toda conducta que tenga como objeto o como efecto desviar la clientela de la actividad, prestaciones mercantiles, o establecimientos ajenos, siempre que sea contraria a las sanas costumbres mercantiles o a los usos honestos en materia industrial o comercial�.

En la primera de las conductas, en que a juicio del recurrente, incurri� el demandado, esto es, la plasmada en el art�culo 8 de la Ley 256 de 1996, se advierte que en s� misma la desviaci�n de clientela no es il�cita, lo que se castiga es el medio para realizarla, es decir, que se trate de m�todos enga�osos, fraudulentos, insidiosos, que contrar�en los usos honestos y las sanas costumbres en materia industrial y comercial.

Ahora, el concepto de contravenci�n a las buenas costumbres, requiere una previa calificaci�n con base en la conciencia �tica de quienes piensen en forma equitativa y justa. Como las concepciones �ticas no son iguales para todas las personas que se encuentran sometidas a un mismo orden jur�dico, se precisa el principio consider�ndose relevantes los criterios dominantes, observados por la mayor�a de personas pertenecientes a una determinada esfera social, que ofrezca pertinencia para el caso concreto.

Para el campo de la competencia, los criterios dominantes son las imperantes en el medio mercantil, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 6 del C�digo de Comercio. Considerando que conforme al art�culo 189 del C�digo de Procedimiento Civil �los usos y costumbres aplicables conforme a la ley sustancial, deber�n acreditarse con documentos aut�nticos o con un conjunto de testimonios�, se tiene que concluir que en este caso las probanzas recaudadas no demostraron su existencia. Y como el recurrente se limita a esgrimir en la sustentaci�n del recurso que se ha violado la buena fe comercial, del an�lisis del mensaje enviado la Sala considera que no se puede predicar la existencia de competencia desleal por el concepto de desviaci�n de clientela, ya que el mismo art�culo 8 de la Ley 256 de 1996 tipifica que se incurre en esa conducta ��siempre que sea contraria a las sanas costumbres mercantiles, o a los usos honestos en materia mercantil o industrial�, y en el acervo probatorio no aparece la prueba de dicha costumbre o uso industrial.

Adem�s, no se pod�an acopiar pruebas sobre �sanas� costumbres y usos honestos en materia mercantil o industrial, siendo que el denunciante no precis� cu�les eran en concreto, y no indic� de manera exacta la existencia de determinados usos y costumbres que hubieran resultado infringidos. 4.2. �Art. 11. Actos de Enga�o. � se considera desleal toda conducta que tenga por objeto o como efecto inducir al p�blico a error sobre la actividad, las prestaciones mercantiles o los establecimientos ajenos. Se presume desleal la utilizaci�n o difusi�n de indicaciones o aseveraciones incorrectas o falsas, la omisi�n de las verdaderas y cualquier otro tipo de pr�ctica que, por las circunstancias en que tenga lugar, sea susceptible de inducir a las personas a las que se dirige o alcanza sobre la actividad, las prestaciones mercantiles o el establecimiento ajeno, as� como sobre la naturaleza, el modo de fabricaci�n, las caracter�sticas, la aptitud en el empleo o la cantidad de los productos�.

Para determinar si la sociedad demandada incurri� en actos de enga�o, se distinguen dos elementos: el primero hace alusi�n a que la conducta que se ataca tenga por objeto o efecto inducir en error al p�blico sobre la actividad, las prestaciones o los establecimientos ajenos; y el segundo, se refiere a la presunci�n de que es desleal la utilizaci�n o difusi�n de indicaciones o aseveraciones incorrectas o falsas, la omisi�n de las verdaderas y cualquier otro tipo de pr�cticas que por las circunstancias en que tenga lugar, sean susceptibles de inducir en error a las personas a las que se dirige o alcanza, sobre la actividad, las prestaciones mercantiles o el establecimiento ajeno. En relaci�n con el primer aspecto, conforme a las pruebas recaudadas se estableci� que en el mensaje enviado por Intermemory Ltda. el 7 de febrero de 2001, no se observa ocultamiento de informaci�n, pues como se puede ver el mensaje invita a visitar un dominio de internet de Memory Card Technology A/S en el que claramente se dice �The suspension of payments applies only to the Danish parent Company�, frase traducida debidamente y obrante a folio 116: �la suspensi�n de pagos se aplica solamente a la casa matriz Danesa�.

Reafirma lo anterior que no se encuentra en los documentos aportados como prueba, frases sesgadas que indujeran a error, pues la p�gina que se invita a visitar contiene una informaci�n clara, la cual es enf�tica en comunicar que la cesaci�n de pagos s�lo aplica a la matriz danesa, y adem�s, que �las operaciones de la compa��a se mantendr�n en lo posible durante la suspensi�n de pagos�.

Entonces, si el demandante dice que el mensaje ten�a como �nico fin transmitir una informaci�n sesgada, debe advertirse que no se incurre all� en actos de omisi�n o desfiguraci�n que comporten un enga�o, por no haberse adjuntado en la invitaci�n a visitar el dominio de internet la traducci�n del contenido del comunicado a visitar. Adem�s, dicha informaci�n no es sesgada: m�s bien se advierte de su contenido un informe que no es perjudicial porque tiende a mantener a los destinatarios al tanto de la situaci�n financiera de una compa��a cuyo actividad les puede interesar.

Y en relaci�n con el segundo elemento de la norma objeto de an�lisis, esto es, la presunci�n de deslealtad, baste reiterar que no hubo siquiera una imprecisi�n en el mensaje, puesto que, al margen de la forma en que fue redactado, se parte de la advertencia obvia sobre la necesidad de conocer los socios de negocios, se invita a consultar la p�gina de internet, se alude la mala noticia, se afirma que por contraste su situaci�n en el mercado es buena, y se anexa el comunicado que da cuenta sobre la suspensi�n de pagos �solamente a la casa matriz danesa� de Memory Card Technology A/S Dinamarca.

Entonces, no es v�lida la aseveraci�n del apelante en el sentido de que con ese mensaje se pretendi� y logr� inducir en error mediante la omisi�n de informaci�n relevante, puesto que si all� no se dejaron de incluir apartes determinantes para comprender de modo completo lo que se comunicaba, no se pudo haber incurrido en omisi�n o sesgo alguno. De una sola lectura se entiende que, en ejercicio de su libertad de competencia, la demandada invitaba a clientes propios o potenciales a consultar una informaci�n sobre la situaci�n de �suspensi�n de pagos� que atravesaba un fabricante dan�s de memorias de computador, situaci�n que por comparaci�n era opuesta a la suya, que es la ideal para realizar negocios.

Se echa de menos que el mensaje no hubiera dicho en castellano que la suspensi�n de pagos solo afectaba a la operaci�n en Dinamarca y que por ello al menos un destinatario les pedi� explicaciones sobre su situaci�n financiera. Y que m�s all� del idioma empleado, se trat� de una conducta mal intencionada porque el mensaje se envi� a sus clientes, y por advertir sobre la clase de socios siendo que no eran clientes de la operaci�n en Dinamarca.

Sin embargo, si bien no se hizo tal puntualizaci�n en castellano, lo cierto es que se trat� de la reproducci�n de un mensaje que estaba en ingl�s, que no es extra�o a la actividad de los negocios inform�ticos y al medio empleado para su difusi�n, en el cual es bien frecuente el uso de expresiones en ese otro idioma, sin que la falta de traducci�n pueda ser entendida como un estrategia de enga�o o una deformaci�n de un dato cuya veracidad no ha sido puesta en duda y respecto de la cual era f�cil establecer la distinci�n. Por cierto, �el castellano es el idioma oficial de Colombia� (art. 10 C.P.), lo cual no puede tener como contrapartida la proscripci�n de otros idiomas, menos para su uso privado, en un mundo cada vez m�s globalizado.

Y el hecho de que un cliente hubiera pedido explicaciones al respecto, no puede significar por s� solo que fuera como consecuencia de enga�o en la informaci�n, porque de todos modos la misma no fue incorrecta, y a la demandada le hubiera bastado con poner de presente que sus finanzas no pasaban por ninguna mala situaci�n pues el informe se refer�a a otra compa��a totalmente independiente.

Y en cuanto el demandante afirma que los clientes no ten�an por qu� saber el objeto social de la operaci�n de Dinamarca, baste anotar que a�n si ello fuera as�, s� estaban en posici�n de saber qu� car�cter ten�a su distribuidor mayorista, es decir, ten�an c�mo saber que no era fabricante. En suma, si en la invitaci�n, la comparaci�n y la afirmaci�n ��es bueno saber con qui�n contamos como socios de negocios� no se puede observar ocultamiento de informaci�n o utilizaci�n de aseveraciones falsas o incorrectas, forzoso es concluir que no se incurri� en un acto de enga�o por parte de Intermemory Ltda. que haya perjudicado a Memory Card Technology Colombia Ltda, hoy Dataram Colombia Ltda. 4.3. �Art. 12.

Actos de descr�dito. � se considera desleal la utilizaci�n o difusi�n de indicaciones o aseveraciones incorrectas o falsas, la omisi�n de las verdaderas y cualquier otro tipo de pr�ctica que tenga por objeto o como efecto desacreditar la actividad, las prestaciones, el establecimiento o las relaciones mercantiles de un tercero, a no ser que sean exactas, verdaderas y pertinentes�.

De lo que viene expuesto y del texto del mensaje difundido, forzoso es concluir que no se incurri� en falsedades o aseveraciones incorrectas o en omisiones que pudieran implicar deterioro o p�rdida de reputaci�n de la sociedad accionante, puesto que si, como se afirma por ella misma, su operaci�n es independiente de la danesa a que expresamente se refer�a el mensaje, de entrada queda descartada la posibilidad de que tal informaci�n tuviera un efecto perjudicial en la apreciaci�n suya por parte de sus clientes.

Y tanto en este caso como en los ejemplos que plantea el apelante, si los negocios de la sociedad en Colombia son completamente independientes, no tiene por qu� verse afectada por la informaci�n que hace menci�n de una sociedad que no obstante llevar su mismo nombre es diferente, por lo cual no podr�a haber descr�dito en un mensaje que tiene todos los elementos para establecer tal separaci�n o independencia. Situaci�n diferente se presentar�a si en el mensaje se hubiera hecho la aseveraci�n err�nea en el sentido de que se trataba de una misma sociedad y que los actos en Colombia estaban incididos o afectados por el estado de quiebra, suspensi�n de pagos, malos negocios, etc.

O que se omitiera la indicaci�n de que la situaci�n solo afectaba a los negocios que se llevan en otras latitudes. En el presente caso no existi� sesgo alguno, y si bien hubiera sido deseable para la actora que no se difundiera ning�n mensaje, la libertad de expresi�n y el ejercicio de la libre competencia le permitieron a la demandada emitirlo, sin que, en las circunstancias en que lo hizo, hubiera desacreditado a su competidora. 5.

Y en cuanto hace a los reparos sobre la apreciaci�n probatoria, que el recurrente dice que fue precaria, desigual, y atenta contra el principio de la sana cr�tica, se tiene: 5.1. Analizando el interrogatorio de Francisco Romero Conde, Director para Am�rica Latina de la empresa Memory Card Technology Colombia Ltda., se ve claramente que Memory Card Technology Dinamarca era uno de los proveedores de los productos que se comercializan por Memory Card Technology en Colombia, adem�s el dominio de internet no ten�a ning�n tipo de restricci�n para ser visitado, y el mensaje enviado por Intermemory Ltda. no hizo ninguna alteraci�n al reporte de la bolsa de valores de Copenhague.

Igualmente, esta sociedad hace referencia a un �fabricante� y la sociedad que cumple con dicho objeto social es Memory Card Technology A/S Dinamarca, frente a lo cual, valga reiterarlo, si se admitiera que los clientes no ten�an por qu� saber el objeto social de la operaci�n de Dinamarca, s� estaban en posici�n de saber qu� car�cter ten�a su distribuidor mayorista, es decir, ten�an como saber que no era fabricante. 5.2.

Sobre la respuesta de la gerente comercial de Intermemory Ltda. en el testimonio obrante a folios 330 a 333: �se buscaba retomar todos los clientes que hab�amos perdido, que se hab�an ido con Memory Card��, es muestra de una estrategia de mercadeo, y mal puede concluirse que toda conducta concurrencial se torne il�cita, pues lo que reprime la norma no es el hecho de la concurrencia, que es l�cita, permisible y esencial para la din�mica mercantil, sino que ello se logre por medios que sean contrarios a las sanas costumbres mercantiles o a los usos honestos en materia industrial o comercial, de donde la desviaci�n de clientela no conlleva per se un perjuicio, y no es una eventualidad a la que no deban someterse los competidores.

Por lo tanto, si la informaci�n enviada no reviste el car�cter de id�nea para inducir en error, y no se acredit� la existencia de un uso o costumbre mercantil que se hubiera soslayado con la misma, no puede decirse que el fin de retomar clientes tenga el car�cter de desleal. 5.3. Frente al testimonio de Orlando G�mez Camacho, representante de la sociedad IMS, sociedad encargada de las relaciones p�blicas y asesor�as en comunicaciones hac�a medios de comunicaci�n de Intermemory Ltda., si bien no fue objeto de valoraci�n por parte de la Superintendencia, no es relevante el hecho que la sociedad demandada no se hubiera asesorado por la sociedad IMS, ya que como lo anota Alba Luc�a Agudelo, Gerente Comercial de Intermemory Ltda. para el tiempo de los hechos, esta labor fue encomendada a ella dentro de sus funciones.

Por lo tanto si no era usual transmitir este tipo de informaci�n por medio de IMS, es porque esta funci�n seg�n criterio de la sociedad, estaba asignada a la Gerencia Comercial. 5.4. Por �ltimo, el que fueran desechados los testimonios de Liliana Sep�lveda, Ivan Cepeda, y Javier Moreno, est� bien sustentado (f. 428), pues que hayan sido empleados de empresas mayoristas que ten�an negocios con la demandada, y que se afirma recibieron el mensaje, no tiene ninguna trascendencia para establecer la consumaci�n de actos de competencia de desleal.

Por lo dem�s, Liliana Le�n Sep�lveda desconoc�a el mensaje y el hecho de su remisi�n a �Sed, su mayorista� (f. 336); Iv�n Cepeda, no recuerda haber recibido el mensaje de marras (f. 338), y Javier Moreno desconoce la remisi�n del referido mensaje a �sus mayoristas� (f. 354). Y, en todo caso, de lo declarado por esos testigos no se evidencia demostraci�n alguna sobre actos de enga�o, de descr�dito o de desviaci�n de clientela, que fue lo denunciado. 6.

En consecuencia, se confirmar� la resoluci�n impugnada, y se condenar� en costas al apelante (art. 392-1 cpc). DECISI�N Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�. D.C., en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la resoluci�n apelada, de fecha y origen anotados.

Cond�nase en costas al apelante. T�sense. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE Los Magistrados, GERM�N VALENZUELA VALBUENA RICARDO ZOP� M�NDEZ DORA CONSUELO BEN�TEZ TOB�N PAGE  PAGE 16 Competencia Desleal 1100 1319 9001 2001 5887 01 HIY����� F � � � C P � � � � � ��̼̫̙���j�̫�WF�W!h� �@���CJOJQJ]�mH sH $h� �6�@���CJOJQJ]�mH sH (h�e�h� �@���CJOJQJaJmH sH "h� �@���CJOJQJaJmH sH h� �CJaJ"h� �@���CJOJQJaJmH sH !h� �5�@���CJOJQJmH sH h�{�@���CJOJQJmH sH h� �@���CJOJQJmH sH "h� �@���CJOJQJaJmH sH "h� �@���CJOJQJaJmH sH 2IJK����� F � � � 9 B �Q ���Q ����Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ��Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q ����Q ���Q O $�d`�^�a$gd� �$ �0�d`�*$a$gd� �$ �0�dh*$a$gd� �$ �0��7��dh*$^�7`��a$gd� � $ ��*$a$gd� ������B C P Q � � � � ��78������Q ���Q ���Q ���Q "��Q ���Q O ��Q ���Q "��Q ���Q "��Q ���Q O ��Q ���Q ���Q ���Q O ��Q �$ & F �0�dh*$a$gd� �$ & F �0���dh*$^�`�a$gd� �$ �0�dh*$a$gd� �$ �0�dh*$a$gd� �$ �0��7��dh*$^�7`��a$gd� �� � � �*0F|��7DNb���� "J>A�������9nr��)���մ���մŴ���մŴŠ���|�|�|�|�|�|�|�h'h� �5�6�@���CJOJQJ]�mH sH !h� �6�@���CJOJQJmH sH $h�.�h� �@���CJOJQJmH sH 'h�.�h� �6�@���CJOJQJmH sH !h� �@���CJOJQJ]�mH sH h� �@���CJOJQJmH sH $h� �6�@���CJOJQJ]�mH sH -h�N�h� �5�6�@���CJOJQJ]�mH sH '�����KL��"#��I�z���������Q ���Q ���Q { ��Q ���Q ���Q ���Q ���Q ���Q "��Q ���Q ���Q ���Q ���Q { ��Q ���Q ���Q ���Q ���Q "��Q ���Q ���Q ���Q �$ �0�dh*$a$gd� �$ & F �0�dh*$a$gd� �$ �0�dh*$a$gd� �)Gy{~����� _�!�! 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