Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001310300719951088 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Maria Teresa Plazas Alvarado

Fecha: 2004-02-25

Sujetos procesales: NUBIA MIREYA MARTÍNEZ PÉREZ.

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FRUTOS CIVILES. �LA RECURRENTE NO DISCUTE LA NULIDAD DECLARADA, TODA VEZ QUE SE REMITE A SOLICITAR EN EL FALLO EN ORDEN DE OBTENER DISPOSICIONES A SU FAVOR RESPECTO DE ASPECTOS ECON�MICOS RELACIONADOS CON LOS FRUTOS Y RENDIMIENTOS A QUE TIENE DERECHO, LA SALA PARTE DE UN PRONUNCIAMIENTO, SUPUESTO NO CONTROVERTIDO DE RECIBIR COMO BENEFICIOSA PARA SUS INTERESES PATRIMONIALES LA DECISI�N DE NULIDAD, ES DECIR QUE SE CONSIDER� EN CONTRA DEL EXTREMO PASIVO, POR DEVENIR DE ELLA LA IMPOSICI�N DE CONDENAS PATRIMONIALES QUE DE ALGUNA MANERA DEBE CUMPLIR.�FUENTE NORMATIVAART�CULO 350 DEL C.P.C ART�CULO 357 DEL C.P.C. TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL DE DECISI�N. Bogot� D.C., veinticinco de Febrero de dos mil cuatro Magistrada Ponente: MARIA TERESA PLAZAS ALVARADO Rad.

No.: 11001310300719951088 01. Ref.: Proceso ORDINARIO. Demandante: NUBIA MIREYA MART�NEZ P�REZ. Demandado: OSCAR ALEAN AMARIS. Motivo de la Decisi�n: SENTENCIA. Aprobaci�n: 3 de Febrero de 2004 Resuelve el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante e igualmente lo atinente a la consulta, respecto de la sentencia proferida por el Juez S�ptimo Civil del Circuito de Descongesti�n, con fecha diecisiete de noviembre del a�o dos mil.

I.

ANTECEDENTES Mediante apoderado judicial, NUBIA MIREYA MART�NEZ P�REZ, demand� a OSCAR ALEAN AMARIS, con el �nimo de se declare: 1�. Resuelto un contrato de compraventa (promesa � permuta), suscrito entre las partes ya conocidas � �l como prometiente vendedor y �lla como prometiente compradora -, el d�a 3 de junio de 1993, sobre la casa de habitaci�n localizada en la calle 76 D N� 112F - 06 del Barrio Villas de Granada de esta ciudad. 2�.

Se le condene al demandado al pago de da�os y perjuicios sufridos por la actora. 3�. Que pague igualmente $6.000.000. los cuales corresponden al dinero recibido el d�a de la firma de la promesa, lo mismo que el 6% de inter�s mensual sobre esa suma hasta el momento del pago, y la correcci�n monetaria sobre los $6.000.000. 4�. Se ordene la devoluci�n, a la propietaria del local 101 Interior 22 del Centro Comercial San Andr�s y Providencia (antes Plaza Espa�a), situado en la carrera 18 N� 11-66 de Bogot�, con el 6 % mensual sobre $ 4.000.000 que fue el monto por el que se avalu� el local, junto con la correcci�n monetaria, sin dejar de lado $2.000.000, convenidos como cl�usula penal.

Present� algunas pretensiones como subsidiarias, que en verdad, de lo que tratan es de recabar el incumplimiento de la parte pasiva. Los hechos del demandatorio apuntan: Al contrato realizado. Que la se�ora cancel� totalmente el precio. Que el d�a de la escritura � 2 de agosto/93-, la prometiente compradora estaba delicada de salud y le solicit� al prometiente vendedor que dejaran la diligencia para la semana siguiente, �l accedi�, pero lo que hizo de inmediato fue ir a la Notar�a a conseguir la constancia de comparecencia, olvidando que para ese momento el adeudaba impuesto predial y as�, aunque �lla hubiera asistido, la escritura no hab�a podido correrse.

Por su parte, NUBIA MIREYA MART�NEZ hizo todo lo pertinente para entregar y escriturar el local que daba como parte del precio. El demandado no ha hecho entrega del bien prometido ni ha pagado las cuotas con el producto del arriendo (el Sr. OSCAR ALEAN AMARIS lo tiene consignado a oficina arrendadora) a la Corporaci�n de Ahorro y Vivienda Las Villas.

La demanda se admiti� el 9 de febrero de 1995. El demandado estuvo asistido por curador ad-litem. Auxiliar que se opone a las pretensiones pero anuncia estarse a lo probado, excepcionando s�, con Contrato no Cumplido, aduciendo incumplimiento de la actora por su no presentaci�n a la Notar�a. El proceso sigui� su curso, finalizando con sentencia, mediante la cual se declar� la nulidad absoluta de la promesa, con apoyo en el art�culo 1740 del C�digo Civil, al estimarse por el a-quo, faltarle al escrito que la contiene, la circunstancia 4� exigida por el art�culo 89 de la ley 153 de 1887.

II. CONSIDERACIONES Hall�nse presente los presupuestos procesales y no se avizora causal de nulidad que invalide lo actuado, luego, el fallo a proferir es de m�rito. Se ha surtido el tr�mite previsto en el Libro 3�, t�tulo 21, cap�tulo 2� del C�digo de Procedimiento Civil. La recurrente no discute la nulidad declarada, toda vez que se remite a solicitar modificaci�n del fallo en orden de obtener disposiciones a su favor respecto de aspectos econ�micos relacionados con los frutos y rendimientos a que tiene derecho.

Esto significa que debe partirse del supuesto no controvertido de recibir como beneficiosa para sus intereses patrimoniales la decisi�n de nulidad, por lo que sobre ese particular no ha de hacer la Sala pronunciamiento en contrario ninguno, ajust�ndose de esa manera a la filosof�a que orienta el sentido de los art�culos 350 y 357 de la citada codificaci�n adjetiva civil; luego el fallo a ese respecto, ha de considerarse inmodificable.

Es importante, si, advertir que, en principio, si�ndole adverso el fallo impugnado al demandado que ha venido siendo asistido por curador-ad litem, se impone, primeramente su revisi�n por v�a de la consulta prevista en el art�culo 386 ibidem, labor para la cual ha de examinarse si la nulidad declarada se ajusta a derecho como quiera que es esa decisi�n la que se considera en contra del extremo pasivo, por devenir de ella la imposici�n de condenas patrimoniales que de alguna manera debe cumplir.

Se analiza: Como quiera que el precio acordado para la compraventa prometida consiste parte en dinero y parte en un local ubicado en un centro comercial, el pago debe hacerse conforme a las previsiones del art�culo 1627 del C�digo Civil., esto es, conforme se adquiere la obligaci�n. As� concebida la convenci�n precontractual, resulta incuestionable la interpretaci�n del pago mediante la tradici�n., del dinero, de una parte, y del inmueble, de otra.

En tales condiciones debi� preverse en el escrito de promesa todo aquello relativo a la tradici�n del local comercial, de la misma manera como se acord� la entrega del dinero. En esta litis se tiene que la promesa en cuesti�n no tuvo satisfacci�n legal sino en cuanto se previ� lo de la escrituraci�n del inmueble prometido en venta por parte del demandado acord�ndose para ello lo pertinente seg�n el literal de la cl�usula 5�, dej�ndose por fuera igual ejercicio respecto del inmueble considerado como parte del precio, pues apenas se advirti� procederse al otorgamiento de la escritura en una fecha incierta �antes del 2 de agosto de 1993� (final literal b) de la cl�usula 6� folio 4), situaci�n que perjudica al demandado, pues en esas condiciones no podr�a lograr la escrituraci�n del local ya que, a ese respecto la prometiente compradora no adquir�a obligaci�n ninguna.

Por lo dem�s, tiene raz�n el a-quo al encontrar insatisfecha la circunstancia 4� del citado art�culo 89, que da como fundamento para la declaratoria de nulidad, por cuanto para la escrituraci�n del local no se cuenta con los datos necesarios al perfeccionamiento del negocio, como son aquellos indicados en los art�culos 31,32 y 33 del Decreto 969 de 1970.

Entonces, es evidente, as� las cosas, que la promesa declarada nula no produce obligaci�n ninguna, al faltarle las circunstancias 3� y 4� del citado art�culo 89 por lo que hace al inmueble comprometido en el convenio como parte de pago del precio del inmueble que a la actora el demandado le prometiera vender. La sentencia apelada, sobre este particular, se ajusta a derecho, raz�n por la que se hace viable la examinaci�n de las razones que tuviera la demandante para intentar su revisi�n por v�a de alzada en relaci�n con los puntos 3�.4� y 6� de su parte resolutiva.

Es norma legal constante aplicable a toda declaratoria de nulidad por v�a judicial mediante sentencia con fuerza de cosa juzgada, aquella que da a las partes el derecho a �ser restituidas al mismo estado en que se hallar�an si no hubiese existido el acto o contrato nulo�, de donde establece la aplicaci�n del sistema conocido como de �prestaciones mutuas�, consistente en la obligaci�n que adquieren los contratantes fallidos para restituirse mutuamente lo que han recibido del otro, con los aumentos correspondientes, todo aquello con respaldo en el art�culo 1746 del C�digo Civil.

Y esto, porque la declaratoria de nulidad produce efectos ex-tunc, es decir, retroactivos, comprendiendo todo el tiempo corrido desde la celebraci�n del acto o contrato nulo. Significa la premisa as� esbozada que el demandado, para cumplir su deber restitutorio del precio recibido, tanto en dinero como en especie, representado en el local comercial, por cuenta de la prometida compraventa, debe hacerlo con los debidos aumentos, conocidos gen�ricamente como frutos, que en el evento sub-examine bien pueden referirse a intereses liquidados a la tasa bancaria corriente, teniendo en cuenta los valores que tales efectos representan y el respaldo de las siguientes notas jurisprudenciales: �2.

En el punto de las prestaciones rec�procas, ha dicho la Corte que las disposiciones legales que gobiernan las prestaciones mutuas a que pueden haber lugar, por ejemplo, en las acciones reivindicatorias y de nulidad, tienen su fundamento en evidentes y claras razones de equidad que procuran conjurar un enriquecimiento indebido. Por tal raz�n, ha repetido esta corporaci�n, tales restituciones mutuas quedan incluidas en la demanda, de tal manera que el juzgador debe siempre considerarlas en el fallo, bien a petici�n de parte, ora de oficio.

De suerte que cuando se declara la nulidad de un negocio jur�dico, o su ineficacia, como en el caso presente, no solo debe restituirse, por la parte obligada a ello, la suma de dinero recibida en desarrollo del contrato anulado o ineficaz, con la consiguiente correcci�n monetaria, sino tambi�n el valor de los intereses que como consecuencia normal habr�a de producir toda suma de dinero, pues el efecto general propio de toda declaraci�n de nulidad de un negocio jur�dico, es el de retrotraer las cosas al estado en que se hallar�an si no hubiese existido el acto o contrato nulo.

Por tal virtud, la sentencia de nulidad ciertamente produce efectos retroactivos y, por consiguiente, cada parte tiene que devolver a la otra lo que ha recibido como prestaci�n del negocio jur�dico anulado, o sea, las partes quedan obligadas a devolverse lo que rec�procamente se hubieren entregado en desarrollo de la relaci�n jur�dica declarada nula, raz�n por la cual dice el art�culo 1746 del C�digo Civil, que �en las restituciones que hayan de hacerse los contratantes en virtud de este pronunciamiento ser� cada cual responsable de la p�rdida de las especies o su deterioro, de los intereses y frutos, y del abono de la mejoras necesarias, �tiles o voluptuarias, tom�ndose a consideraci�n los casos fortuitos, y la posesi�n de buena o mala fe de las partes; todo ello seg�n las reglas generales y sin perjuicio de los dispuesto en el art�culo siguiente �(subraya la sala)�.

(CSJ, Cas. Civil, Sent. Jun. 15/95. Exp. 4389. M.P. Rafael Romero Sierra)�. � Toda indemnizaci�n debe ser �ntegra y completa, de modo que compense para su acreedor el da�o que se le produce con el no pago oportuno de la obligaci�n. As�, debe comprender no solo el rendimiento que dej� de percibir, traducido ordinariamente en intereses, sino tambi�n la p�rdida del valor adquisitivo de la moneda con la que se pretende pagar.

En este orden de ideas el equilibrio o la justeza en la indemnizaci�n debe mostrar �sta o similar ecuaci�n: indemnizaci�n debida igual a deuda en la fecha del perjuicio, m�s intereses hasta que el pago se efect�e, m�s devaluaci�n. Los rubros de devaluaci�n e intereses puros no se excluyen entre s� puesto que tienen causas diferentes: los intereses buscan compensar el perjuicio sufrido por la privaci�n temporal del uso del capital, en tanto que la compensaci�n por depreciaci�n monetaria, seg�n Zannoni, se dirige a mantener indemne el patrimonio del acreedor que sufrir�a menoscabo si recibiese como reparaci�n el monto del da�o originado en signo monetario envilecido.

Se habla de interese puros porque los bancarios corrientes llevan en su seno una parte que busca compensar la evidencia del fen�meno inflacionario. De All� que no ser�a equitativo revaluar y cobrar esta clase de intereses. Estima la Sala que el extremo de la devaluaci�n deber� reconocerse, porque el concepto de indemnizaci�n, que busca o pretende volver las cosas al estado anterior, ordinariamente por equivalencia, lo implica.

No es justo que las obligaciones dinerarias sigan sometidas hoy, para efectos de soluci�n, al sistema nominalista, m�xime cuando la inflaci�n golpea desde hace varios a�os en forma alarmante a la econom�a colombiana y cuando los organismos estatales mismos aceptan �ndices de devaluaci�n del 18% y a�n mayores. En otros t�rminos, la actualizaci�n monetaria hace referencia al da�o emergente y por los intereses al lucro cesante, en la idea anterior�.

(C.E., Sec. Tercera, providencia mar. 20/80. M.P. Carlos Betancur Jaramillo). Estas versiones jurisprudenciales sirven para explicar que si en materia de contratos la nulidad que los afecta retrotrae las cosas al estado que antes de su celebraci�n ten�an, y estim�ndose que la nulidad absoluta traduce el nacimiento de un contrato muerto a la vida jur�dica, o sea, desprovisto de toda eficacia por afectarse in integrum, resalta f�cil entender que la entrega que la demandante le hiciera a su demandado, tanto del dinero como del local comercial, lo que se afirma en el punto 5� de los hechos del libelo demandatorio con la refrendaci�n testimonial hecha por el tercero PABLO SILVA SIERRA en su declaraci�n de folios 103 a 107, careci� por entero de causa, conduciendo tal situaci�n a concluir un cierto empobrecimiento de la prometiente compradora, con el correlativo enriquecimiento del prometiente vendedor, que debe ser reparado sin demora; entonces, como no hubo causa para la mencionada entrega, la restituci�n que exige el art�culo 1746 citado, ha de efectuarse con los debidos aumentos, sin discusi�n alguna.

Para ello, entonces, es preciso tener en cuenta un capital que asciende a $6�000.000.oo, representado en la suma de dinero entregada por la demandante al demandado junto con correcci�n monetaria, e intereses del 6 % anual sobre el valor nominal de $6�000.000,oo, liquidados desde la respectiva entrega de dinero por parte de la prometiente compradora, hasta la total devoluci�n del dinero, fecha aquella que el a-quo se�al� en el 30 de julio de 1993, que en verdad no es exacta, si se compara con la promesa que se adjunt� al informativo; de ah� que el 6% anual ha de pagarse atendiendo las sumas entregadas y sus fechas as�: sobre $ 500.000, desde el 3 de Junio de 1993; y desde la misma fecha pero en cuanto hace a la entrega de $ 1.500.000; sobre $ 500.000, desde el 15 de Junio de 1993; sobre $ 500.000 desde el 30 de Junio de 1993; sobre $ 1�000.000 desde el 3 de Julio de 1993 y, finalmente, sobre $ 2�000.000, desde el 30 de julio de 1993.

A su turno, el demandado debe hacer entrega a la demandante, del local que le entreg� aquella, como se dispuso en primera instancia, junto con los frutos civiles producidos por �ste, los que quedan liquidados en segunda instancia, a trav�s de prueba pericial, as�: $14�172.000,oo, hasta el 10 de Junio de 2002, la liquidaci�n, hasta el momento del pago, debe efectuarse, de acuerdo a los par�metros consignados por los auxiliares de la justicia en trabajo complementario presentado el 9 de agosto del mismo a�o, aclar�ndose, que se tom� para la peritaci�n el 10 de Junio de 1993, porque fue la �nica que dio luces sobre la fecha de entrega del local.

En este orden de ideas, todo indica que en la sentencia apelada debe recibir confirmaci�n, adicionando si, el tercero con los intereses atr�s referidos y el cuarto, para condenar en frutos al demandados seg�n lo que se acaba de puntualizar. Ahora en lo que respecta a las costas del proceso, ha de decirse que la negativa impuesta se ajusta a derecho, como quiera que al no prosperar lo fundamental de la demanda, impide que se considere al demandado como parte vencida.

Sucede lo mismo en segundo grado respecto al apelante, por haber conseguido lo pretendido en el recurso. Por lo expuesto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, III.

RESUELVE

Primero: CONFIRMAR la sentencia materia de consulta y apelaci�n, es decir, la proferida en este asunto por el Juzgado S�ptimo Civil del Circuito de Descongesti�n, con fecha diecisiete de noviembre del a�o dos mil. Segundo: ADICIONAR el numeral Cuarto de la parte resolutiva de la Sentencia del A-quo, para que sobre esa suma nominal, pague el demandado a la demandante intereses a la tasa del 6 % anual, durante los periodos se�alados en la parte motiva de este fallo y la respectivas cantidades all� indicadas.

Tercero: ADICIONAR el fallo materia de alzada, para CONDENAR en frutos civiles al se�or OSCAR ALEAN AMARIS, a favor de NUBIA MIREYA MART�NEZ P�REZ, as�: Por valor de $ 14�172.000,oo, liquidadas hasta 10 de Junio de 2002. De ah� en adelante y hasta la entrega del local, proc�dase conforme al Inciso 2�. del Art�culo 308 del C�digo de Procedimiento Civil, teniendo presentes los par�metros dejados consignados para el efecto por los peritos.

Cuarto: Sin costas en segunda instancia. C�piese, notif�quese y devu�lvase el expediente al Juzgado de origen. Los Magistrados, MARIA TERESA PLAZAS ALVARADO ANA LUCIA PULGAR�N DELGADO ARIEL SALAZAR RAM�REZ Rad. No.: 1088 01.  �C�digo Civil y Legislaci�n Complementaria�, 7878, P�g. 748 de nov/99, �Legis Editores S.A.� PAGE  PAGE 2 lm����'2 B �/�/�D�D�D�DE�E�E�E�F�F G-G5GQGcGpG�G�H�H;I�I�I�I�IJJJJ JJJJJJJJJJJ J�������������������������������������������������0J5�CJ\�mHnHu0J5�CJ\�j0J5�CJU\�5�CJ\�mH $sH $5�\�mH $sH $j0J5�U\�mH $sH $0JCJ j0JU 0J5�>*\�0J>* 0J5�\�0J 0JmH sH 5�OJQJ\�^J7 #l���D �� $$Ifa$k$$If�F��0��� � . ��0�������6������������4� Fa�$If�IJJ���lm~������$Ifm$$If�F��Z�0��� � . ��0�������6������������4� Fa��������'(YZ}~�������vvvvvvv $��dh`��a$$dha$dhdhk$$If�F��0��� � . ��0�������6������������4� Fa� ������'()1 2 B C � � -.Sj�������������������� & Fdh $��dh`��a$dh $��dh`��a$dh $��dh^��a$ $��dh`��a$jk��JK�������������������������������������$dha$dh�dh`� & Fdh ���dh^��`������!�!�"�"�%�%�'�'�/�/22�4�4�5�5�7�7�;�;c?d?�A�A�B�B�����������������������������dh�B1D2D�D�D�D�D�D�D�E�E�F�F�H�H�H�H&I'I8I9I:I;IXIYIZI[I\I����������������������������dh`�$dha$dh\IwIxIyIzI{I�I�I�I�IJJJJJJJJJ J��������������������h]�h����&`#$$a$�dh`�$dha$/0&PP��/ �"I!��"��#��$��%��S�S iD@��D Normal#5�@���CJOJQJ_HmH sH tH >@> T�tulo 1$��@&^�� mH sH u0@0 T�tulo 2$$@&a$8@8 T�tulo 3$$��@&`��a$FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.XC@�X Sangr�a de t. independiente$��^��a$`R@` Sangr�a 2 de t. independiente$��`��a$5�4@4 Texto nota pieCJ:&@�!: Ref. de nota al pieH*4@24 Encabezado  �C�": @B: Pie de p�gina  �C�"0)@�Q0 N�mero de p�gina�+ F_b Fd���� #lm~��������'(YZ}~������'()12BC� � -.

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