Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2000-6718

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Ricardo Zopó Méndez

Fecha: 2004-07-23

Sujetos procesales: GLORIA STELLA OSORIO RIOS / JUSTINIANO LEGUIZAMÓN VELÁSQUEZ

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Resuelve la Sala el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte actora, contra la sentencia proferida por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de esta ciudad, por medio de la cual declar� probadas las excepciones de fondo denominadas �ausencia de causa�, �falta de causa legal y del derecho para exigir las condenas� y � ausencia de responsabilidad� ANTECEDENTES LA DEMANDA A trav�s de apoderado judicial, la se�ora GLORIA STELLA OSORIO RIOS present� demanda de responsabilidad civil extracontractual contra COMPA��A METROPOLITANA DE TRANSPORTES S.A., INVERSIONES MARIBER Ltda. y JUSTINIANO LEGUIZAM�N VEL�SQUEZ, para que por los tr�mites del procedimiento ordinario se realizaran las siguientes declaraciones y condenas: 1.1.

Que se declare civilmente responsables a los demandados de los hechos y las consecuencias perjudiciales, que por raz�n del accidente de tr�nsito sufri� en su salud, persona, integridad y autoestima la parte actora, en forma com�n y solidaria. 1.2. Que como consecuencia de la condena pretendida se condene a los demandados al pago de los perjuicios materiales y morales que se tasen y experticien dentro del proceso, o en incidente posterior a �l, determinados as�: A. Perjuicios materiales valorables pecuniariamente: por raz�n de la incapacidad definitiva de 120 d�as calculados en salarios m�nimos equivalente a $809.200; por los ingresos dejados de percibir su esposo al dedicarse a cuidarla durante los 120 d�as de incapacidad tambi�n calculados en salarios m�nimos equivalente a $809.200; y por el costo de un tratamiento rehabilitatorio parcial de ortopedia $3�000.000.

B. Perjuicios materiales no valorables pecuniariamente, calculados en 600 gramos oro. C. Perjuicios morales calculados en 700 gramos oro. 1.3. Que se condene a los demandados en costas y agencias en derecho.

2. LOS HECHOS El apoderado de la parte demandante fundament� sus pretensiones en los hechos que a continuaci�n se resumen: 2.1. El d�a 11 de enero de 1994 en la Avenida Caracas con calle 27 Sur de esta ciudad, el veh�culo conducido por JUSTINIANO LEGUIZAM�N VEL�SQUEZ, afiliado y bajo el control de la COMPA��A METROPOLITANA DE TRANSPORTES S.A. y de propiedad de INVERSIONES MARIBER Ltda., atropell� a la se�ora GLORIA STELLA OSORIO RIOS, ocasion�ndole lesiones delicadas que le generaron secuelas permanentes.

Adicion�, que en las indagatorias que fueron adelantadas ante la Fiscal�a se presentan contradicciones de las que se colige que el conductor �viol� la ley de tr�nsito� de diversas formas, entre las cuales el hecho de conducir sin anteojos al momento del accidente cuando esta circunstancia se constituye como una de las restricciones en la licencia de conducci�n que le fue expedida; adelantar a otro veh�culo que iba por su derecha y en intersecci�n; llevar una velocidad de 40Km/H acabando de arrancar; y adem�s, encontrarse realizando �una actividad pirata�. 2.2.

Los anteriores hechos fueron producidos por culpa del conductor, la empresa transportadora y el propietario, por lo que deben responder solidariamente. 2.3. Los anteriores hechos, acciones, omisiones, violaciones y conductas procesales, posteriores a los hechos del accidente han originado perjuicios a la demandante v�ctima 3. TR�MITE 3.1.

Admitida la demanda por el Juzgado Tercero Civil del Circuito de Bogot�, de ella se corri� traslado a los demandados y en atenci�n a esta INVERSIONES MARIBER Ltda., por medio de apoderado judicial, se opuso a las pretensiones y propuso como excepciones de m�rito las que denomin� �Cosa Juzgada� y �falta de causa legal y del derecho para exigir condenas�; la COMPA��A METROPOLITANA DE TRANSPORTES S.A. tambi�n se opuso a las pretensiones y propuso como excepci�n de fondo �Ausencia de responsabilidad por parte de la demandada CIA METROPOLITANA DE TRANSPORTES S.A.�; as� mismo el se�or JUSTINIANO LEGUIZAM�N VEL�SQUEZ por medio de apoderada, contest� la demanda y propuso la excepci�n de �ausencia de causa�, pero fue rechazada dicha contestaci�n por extempor�nea. 3.2.

Propuso tambi�n la parte demandada las excepciones previas de cosa juzgada y caducidad, las que en su oportunidad fueron resueltas por el A-quo mediante providencia que no fue recurrida por la partes. 3.3 Llegada la fecha establecida para la celebraci�n de audiencia de conciliaci�n, no se hizo presente el se�or JUSTINIANO LEGUIZAM�N VEL�SQUEZ ni la demandante GLORIA STELLA OSORIO RIOS, y en consecuencia, fue declarada fracasada dicha actuaci�n. 3.4.

El A- quo abri� el periodo probatorio decretando para ello las solicitadas por las partes, y concluido este corri� traslado para alegar de conclusi�n, del cual hicieron uso las partes; posteriormente, profiri� sentencia en la que declar� probadas las excepciones de fondo denominadas �ausencia de causa�, �falta de causa legal y del derecho para exigir las condenas� y �ausencia de responsabilidad por parte de la demandada� y, en consecuencia, deneg� las pretensiones de la demanda. 3.5.

La Sentencia referida fue apelada por el apoderado de la parte demandante, con fundamento en que no es legal acoger una excepci�n que fue presentada extempor�neamente como la ausencia de causa.; y que hubo una interpretaci�n err�nea del art�culo 57 del C.P.P. pues no habi�ndose presentado ninguno de los eventos all� indicados, no hab�a lugar a dar aplicaci�n a la jurisprudencia que cit� el A quo y como consecuencia negar las pretensiones de la demanda.

Corresponde a esta Corporaci�n resolver el recurso de apelaci�n interpuesto por el apoderado de la parte demandante. CONSIDERACIONES 1. Presupuestos Procesales No encuentra la Sala reparo en el cumplimiento de los mismos, por cuanto las partes tanto por activa como por pasiva ostentan la capacidad para actuar, comparecieron adecuadamente al proceso, la demanda fue debidamente tramitada sin vicios de nulidad por el Juez competente, situaci�n que permite a esta Corporaci�n proferir decisi�n de fondo. 2.

Incidencia del fallo penal en lo civil En primer lugar es necesario entrar a determinar la incidencia del fallo adoptado por la justicia penal frente al proceso civil, pues aunque de forma expresa el juez no declar� probada la excepci�n de cosa juzgada, lo cierto es que fue precisamente este punto el que llev� a concluir al A quo que los demandados deb�an ser eximidos, pues la Fiscalia precluy� la investigaci�n adelantada contra el se�or Justiniano Leguizamon.

Para ello es preciso indicar que seg�n el art�culo 57 del C.P.P. (vigente para la fecha con que se profiri� resoluci�n de preclusi�n de investigaci�n), la acci�n civil es procedente aun cuando se haya adelantado un proceso penal, salvo que la decisi�n adoptada en este proceso haya constituido cosa juzgada, la cual se presenta en los eventos en que por providencia en firme se hubiere determinado que: la conducta causante del perjuicio no se realiz�, que el demandado no la cometi�, o que obr� en estricto cumplimiento de un deber legal o en legitima defensa.

En cuanto al segundo evento, que es el que nos interesa en el presente asunto, esto es que el sindicado no lo cometi�, pues la Fiscalia eximi� de responsabilidad penal al se�or Justiniano Leguizamnon, argumentando para ello la ausencia de culpabilidad, fundada en el caso fortuito, indic� la H. Corte Suprema de Justicia en sentencia 050 del 11 de abril de 2003 con ponencia del Dr. Carlos Ignacio Jaramillo que: �Finalmente, si lo que pretendi� el casacionista fue cuestionar que la culpa de la v�ctima no est� enlistada dentro de los hechos que provocan los efectos de cosa juzgada en el proceso civil, sobre el punto importa recordar, que respecto de las causales una y tres previstas en el art�culo 55 del C�digo Penal, entonces vigente, no existieron mayores cuestionamientos sobre su materializaci�n; las inquietudes en puridad, surgieron en torno a la genuina intelecci�n de la expresi�n �el demandado no lo cometi�", t�pico que la Corte resolvi�, bajo el entendimiento de que en ese marco normativo se encasillan � los acontecimientos que dependen de lo que se ha denominado una "causa extra�a", vale decir, aquellos en que, cual sucede con el caso fortuito o la fuerza mayor, entre el hecho y el da�o se ha roto el nexo causal, indispensable para la configuraci�n de la responsabilidad.

"Evidentemente - expres� la Corte en la providencia atr�s citada- llegarse a la absoluci�n porque se estima que medi� el caso fortuito o la fuerza mayor, o el hecho de un tercero o la culpa de la v�ctima, es tanto como asegurar que el hecho generador de la responsabilidad no lo cometi� �ste" (se subraya; sentencia a�n no publicada de 24 de noviembre de 2000, exp. 5365) As� tenemos entonces, que si penalmente se determin� que no se hab�a configurado el elemento culpabilidad, pues se present� caso fortuito, en principio hablar�amos de que existe cosa juzgada; sin embargo, en sentencia del 16 de mayo de 2003 la H. Corte Suprema de Justicia, al abordar el mismo asunto, se�al� que no basta que se haya indicado que existi� caso fortuito para que sin m�s consideraciones se declare probada la excepci�n de cosa juzgada, sino que es menester que el juez civil examine la determinaci�n penalmente adoptada, la cual debe tener como caracter�sticas que sea puntual, clara y cierta, esto es, que no est� afectada de duda o confusi�n, para que resulte as� procedente hablar que se est� en presencia de cosa juzgada.

En efecto, se�al� la Corte que �Mas, la detenida lectura de esos fallos en cuanto atribuyeron el resultado da�ino a una fuerza extra�a, se erige paladinamente como uno de aquellos casos en que, cual lo ha precisado la Corte, no viene posible transplantar mec�nicamente la decisi�n penal al litigio civil, como con prontitud result� haci�ndolo el tribunal al declarar la cosa juzgada; no lo es, porque aun cuando para absolver al procesado se habl� de caso fortuito, lo cierto es que ese pronunciamiento en punto del fen�meno exonerativo aludido no pasa de ser simplemente formal. �De resaltar es, pues, conforme a los lineamientos que preceden, que uno de los casos en que la acci�n civil se acalla por la decisi�n penal absolutoria, es la que surge con la declaraci�n de que el sindicado no cometi� el hecho causante del perjuicio; situaci�n en la que quedan comprendidos los acontecimientos que dependen de lo que se ha denominado una �causa extra�a�, vale decir, aquellos en que, cual sucede con el caso fortuito o la fuerza mayor, entre el hecho y el da�o se ha fracturado el nexo causal, indispensable para la configuraci�n de la responsabilidad.� ( ) �Expresado en otras palabras, �para que el supradicho alcance normativo sea de recibo, requi�rese que de la decisi�n penal brote inequ�vocamente que la soluci�n descansa en una cualquiera de las causas ya descritas, porque es natural pensar que la preceptiva en cita, atendidos sus peculiares efectos, rechaza su aplicaci�n en aquellos eventos en que, como ocurre a menudo, el pronunciamiento penal se ofrece oscuro, ambiguo y hasta contradictorio.

No pueden olvidarse, a este prop�sito, los rasgos prominentes que orientan tan delicado problema, empezando por tener siempre presente que la autoridad de la cosa juzgada penal absolutoria sobre lo civil, no se presenta frente a una decisi�n cualquiera, pues es forzoso que, con arreglo a un principio admitido por todos, el pronunciamiento penal, a m�s de necesario, sea cierto, aspecto este �ltimo sobre el que aqu� se est� llamando la atenci�n con el objeto de indicar que tal connotaci�n exige que ese pronunciamiento no puede estar afectado de dubitaci�n o confusi�n alguna�. �Lo que de suyo pone de presente que, si en algo ha de hacerse �nfasis, es en �el celo con que el juez civil se aplicar� a verificar una cualquiera de tales causas (hace referencia a las previstas en el precepto 55), fijando su atenci�n especialmente en el aspecto intr�nseco del pronunciamiento penal, antes que en nomenclaturas que f�cilmente lo puedan distorsionar.

En esto quiere ser insistente la Corte: si la decisi�n penal no es lo suficientemente puntual al respecto, la norma comentada reh�sa su aplicaci�n� (sentencia citada).� Vistas as� las cosas, es deber del Tribunal determinar si en el presente asunto se presentan las caracter�sticas atr�s citadas en el fallo penal emitido por la Fiscalia, mediante el cual precluy� la investigaci�n adelantada contra el se�or Justiniano Leguizam�n. En resoluci�n de preclusi�n de la investigaci�n, el Fiscal al momento de indicar que se present� caso fortuito como eximente de responsabilidad indic�: �En el caso en estudio damos por cierto que el sindicado viol� una norma de tr�nsito que proh�be el adelantamiento de veh�culos en intersecci�n de v�as, porque concretamente as� lo manifiesta en sus descargos.

Dando por cierta esta transgresi�n, debemos necesariamente dar por cierto tambi�n que el accidente ocurri� en la intersecci�n de las v�as, por donde pasaba el peat�n�; y agrega la agencia fiscal, � En este caso a�n subsistiendo la violaci�n de la ley, el conductor no incurre en responsabilidad penal por el evento grave, la lesi�n al peat�n, en raz�n a que falta de culpabilidad por la actualizaci�n de un caso fortuito.

En efecto a�n en el caso de no haber iniciado la maniobra de adelantamiento el conductor no habr�a podido evitar el atropellamiento dada la intempestuosidad de la actividad de la victima.� ( negrilla fuera de texto). ( Folio 265 y 264 resoluci�n de preclusi�n). De la lectura de la resoluci�n de preclusi�n de investigaci�n se deriva que la conclusi�n a la que lleg� el Fiscal, esto es, que se est� en presencia de un caso fortuito, da lugar a dudas, es ambigua y no genera la certeza suficiente para que pueda hablarse de cosa juzgada, por cuanto al hablarse de fuerza mayor o caso fortuito en reiteradas oportunidades ha sostenido la doctrina que deben concurrir las caracter�sticas de imprevisibilidad e irresistibilidad, y el Fiscal se limit� a indicar que era irresistible el atropellar a la demandante sin prueba diferente a la versi�n del sindicado, dejando de lado la conducta irregular de adelantar otro veh�culo de manera indebida, como as� lo reconoce el propio conductor enjuiciado.

Por tanto tenemos que, si seg�n la jurisprudencia antes trascrita, al juez civil no le es dable trasplantar mec�nicamente la decisi�n penal al litigio civil, sino que ha de analizar si la decisi�n all� adoptada no ofrece dudas, es clara, no es ambigua y es lo suficientemente puntual, dichas circunstancias no se presentan en este caso, pues si bien se absolvi� al sindicado por caso fortuito, lo cierto es que el Fiscal desde�� la conducta imprudente del conductor al adelantar el otro veh�culo, lo cual desdice de la presencia del �caso fortuito � y, desde luego, de la culpa exclusiva de la victima; por tanto, no existiendo tales eximentes de responsabilidad, no puede hablarse de cosa juzgada, lo que da plena libertad al Tribunal de analizar el caso en concreto, procediendo para ello a verificar si se presentan los elementos propios de la responsabilidad civil extracontractual. 2.

De la responsabilidad civil extracontractual El art�culo 2341 del C�digo Civil establece que �El que ha cometido un delito o culpa, que ha inferido da�o a otro, es obligado a la indemnizaci�n, sin perjuicio de la pena principal que la ley imponga por la culpa o el delito cometido�; de cuya disposici�n se extraen los elementos constitutivos de la responsabilidad civil extracontractual, cuales son: el hecho, el da�o, el nexo causal y la culpa, cuando quiera que esta no se presume, como en el caso del ejercicio de actividades peligrosas.

As� pues, para que proceda la declaraci�n de responsabilidad y la consiguiente condena indemnizatoria, es preciso que tales elementos estructurales, sobre los cuales ha sido insistente y reiterativa la jurisprudencia, aparezcan plenamente demostrados, a excepci�n desde luego de la culpa, en aquellos eventos en que el hecho se hubiese producido en ejercicio de una actividad peligrosa, como tambi�n al un�sono lo han sostenido jurisprudencia y doctrina. 4.

Del caso concreto En el caso en concreto frente a los elementos propios de la responsabilidad civil extracontractual tenemos que: Frente al primer elemento, esto es, el hecho, no cabe duda que el mismo existi� y est� dado por el accidente de transito que le ocasion� las lesiones a la demandante, hecho sobre el cual no existe controversia en cuanto es aceptado por las partes El cuanto a la culpa, tampoco se discute que cuando la responsabilidad es consecuencia del desarrollo de actividades peligrosas, como la conducci�n de veh�culo, esta se presume, por lo que corresponde al demandado romper dicha presunci�n a trav�s de la demostraci�n de un caso fortuito, fuerza mayor o culpa exclusiva de la victima; presunci�n de culpa que efectivamente no se desvirtu�, pues no hay prueba alguna que tienda a demostrar que se present� cualquiera de los eventos atr�s indicados.

N�tese que en el presente caso no puede hablarse de caso fortuito como as� lo determin� el Fiscal, porque dentro del expediente no obra prueba alguna de la cual se derive que atropellar a la demandante haya sido un hecho imprevisible o irresistible, caracter�sticas propias del denominado caso fortuito. En lo que ata�e al da�o, encuentra la Sala que este elemento tambi�n se prob� dentro del proceso, pues dentro de las pruebas trasladadas obra dictamen de Medicina Legal obrante a folio 110 del cuaderno de copias, en el que se dictamin�: � Incapacidad medico legal de ciento veinte (120) d�as.

Secuelas: Deformidad f�sica de car�cter transitorio, perturbaci�n funcional del �rgano de la locomoci�n de car�cter permanente�. Finalmente tambi�n el nexo causal entre el hecho y el da�o se encuentran probado, pues no hay duda alguna que las lesiones que se causaron a la demandante antes indicadas fueron producto del accidente de tr�nsito ocurrido el d�a 11 de enero de 1994, seg�n se desprende del examen medico realizado a la demandante por el Instituto de Medicina Legal el mismo d�a del accidente ( folio 9 del cuaderno de copias).

En suma, encontrando la Sala en el presente asunto configurados todos los elementos de la responsabilidad civil extracontratual, corresponde en este momento entrar a determinar el monto de la indeminizaci�n correspondiente, para lo cual entrara a estudiar los perjuicios reclamados. Los perjuicios que se pueden derivar de la declaraci�n de responsabilidad civil extracontratual son materiales y morales; los primeros comprenden tanto el da�o emergente como el lucro cesante y afectan el patrimonio del agraviado, y los segundos ata�en a la afectaci�n de aspectos emocionales.

En cuanto a los perjuicios tanto materiales como fisiol�gicos, resulta evidente para la Sala la ausencia de prueba de los mismos en el caso en an�lisis, pues en cuanto al da�o emergente no existe prueba alguna de los gastos en los que haya incurrido la demandante con el fin de cubrir los gastos m�dicos generados como consecuencia de su atenci�n medica ni los costos que tendr�a la rehabilitaci�n por la lesi�n sufrida.

Lo mismo ha de indicarse en lo que se refiere al lucro cesante, pues tampoco se aport� prueba de la cual se pueda determinar cual era la actividad econ�mica a la que se dedicaba la demandante, impidiendo de esta forma determinar el valor de lo dejado de percibir durante los 120 d�as de incapacidad dictaminada por Medicina Legal. Entonces, siendo evidente la falta de prueba de los perjuicios materiales ocasionados a la demandante, estos deben ser negados pues el presupuesto para que proceda la orden de pago de los mismos es que hayan sido probados, situaci�n que no se present� en este asunto.

En cuanto a los perjuicios morales se refiere, habr� lugar a ordenar que sean cancelados, pues resulta evidente para la Sala la afectaci�n sicol�gica de la demandante, sobre todo si se tiene en cuenta que fue sometida a cirug�as y que como consecuencia del accidente qued� con una �deformidad fisica de car�cter permanente�; por lo que la Sala, atendiendo criterios jurisprudenciales en razonable arbitrio judicial, los estima en OCHO MILLONES DE PESOS ($8.000.000), condena que se hace de manera solidaria, atendiendo la responsabilidad que conjuntamente con el conductor del veh�culo Justiniano Leguizamon vel�squez les cabe a las sociedades Inversiones Mariber Ltda. y Compa��a Metropolitana de Transportes S. A, en raz�n de ser propietaria la primera y administrador la segunda, quienes siendo guardianes del bien y explotadores de la actividad econ�mica que reportaba est�n llamadas a responder por da�os que con �l a terceros se causen.

Las anteriores consideraciones llevan a la Sala a revocar el fallo proferido por el A- quo y en su lugar a declarar civilmente responsables a los demandados y a condenarlos a pagar a la demandante por concepto de perjuicios morales la suma de OCHO MILLONES DE PESOS. DECISI�N Con fundamento en lo anteriormente expuesto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� administrando Justicia en nombre de la Rep�blica y por mandato de la ley

RESUELVE

PRIMERO: REVOCAR la sentencia apelada proferida por el Juzgado 3 Civil del Circuito, mediante la cual se negaron las pretensiones de la demanda, en su lugar se dispone:

SEGUNDO: Declarar no probadas las excepciones propuestas por la parte demandada.

TERCERO: Declarar civilmente responsables a JUSTINIANO LEGUIZAMON, INVERSIONES MARIBER LTDA. Y COMPA��A METROPOLITANA DE TRANSIPORTES S.A. por los perjuicios ocasionados a la se�ora GLORIA STELLA OSORIO RIOS por el accidente de transito ocurrido en 11 de enero de 1994.

CUARTO: Como consecuencia de la anterior declaraci�n, se condena a los demandados JUSTINIANO LEGUIZAMON, INVERSIONES MARIBER LTDA. Y COMPA��A METROPOLITANA DE TRANSIPORTES S.A. a pagar en forma solidaria a la se�ora GLORIA STELLA OSORIO RIOS la suma de $ 8.000.000 por concepto de perjuicios morales, dentro de los cinco (5) d�as siguientes a la ejecutoria de la presente providencia.

QUINTO: Denegar la condena en relaci�n con los dem�s perjuicios pretendidos.

SEXTO: Cond�nese en costas a los demandados en primera y segunda instancia. Por secretaria del Tribunal liquidense las correspondientes a est� instancia. RICARDO ZOP� M�NDEZ Magistrado 6718 MARCO ANTONIO ALVAREZ GOMEZ Magistrado 6718 RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS Magistrado 6718 &KN&'(6F� � � 2 5 8 � � � �  & ��O�(j6 L N _ �&A'B'E'{'�'�(�(f,�.�.1115��������������������������������������꼯����5�6�CJOJQJ\�^JaJ!5�6�CJOJQJ\�aJmH $sH $6�CJOJQJ^JaJ5�6�CJOJQJ\�aJ6�CJOJQJaJmH $sH $6�>*CJOJQJaJ6�aJaJ5�aJCJOJQJaJ6�CJOJQJaJ5�6�CJOJQJaJ-'(KLw��� :PQ���'(67BC������������������������ $��dh`��a$$ & F ��dha$$dha$dh$dha$�`���� � � � � 1 2 � � � �   % & � � hi ���������������������������� $�;dh^�;a$$dha$ $��dh`��a$������������6Oyz��()jk6 ���������������������� $ �&dha$ $��dh`��a$ $��dh`��a$ $��dh`��a$$dha$6 N �"�"u$v$_)`)e,f,�.�.1155*7,7F8G8t<u<���������������������$dha$$a$$d�a$$a$$��`��a$ $��dh`��a$$��`��a$ $ �&dha$5*7,79�9+;i;v;�;m?�? CVCgE;GQG�G�G�K�Z�Z][j[r[�[!\*\t\}\�]�]__c_i_`V`W`�`�`�`����ؿؿؿؿ������ؿؿؿؿؿؿؿؿؿؿ�5�aJaJ5�CJOJQJaJ5�6�CJOJQJaJ5�6�CJOJQJ\�aJ6�CJOJQJaJCJOJQJ\�aJmH $sH $6�CJOJQJ\�aJmH $sH $(u<i?m? CCUCVCgEhE;G<GQGRG�G�G�H�H�K�K�M�MYOZOP�P�������������������������;`�;�;^�;$dha$ $ �&dha$ $��dh`��a$�P�Q�Q�Q�U�U�Y�Y�Z�Z�Z�Z\[][k[o[\\s\t\�]�]__b_c_�_�������������������������� $��dh`��a$$dha$ $��dh`��a$�_�_�_```$`%`&`'`(`)`F`Q`W`X`Y`Z`[`\`w`�`�`�`�����������������������$ �ha$$dha$ $��dh`��a$,1�h��/ ��=!��"��#��$��%����� �� i8@��8 NormalCJ_HaJmH sH tH ``` T�tulo 1$$$dh5$7$8$9D@&H$a$5�6�OJQJaJmH sH d`d T�tulo 3 $���<5$7$8$9D@&H$"5�CJOJQJ\�^JaJmH sH FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.rB`�r Texto independiente$dh5$7$8$9DH$a$6�CJOJQJaJmH sH hP`h Texto independiente 2d��x5$7$8$9DH$CJaJmH sH bQ`b Texto independiente 3�x5$7$8$9DH$CJaJmH sH �\v����'(KLw��� :PQ���'(67BC�������12����  % & � � h i ��������������6Oyz��()jk6N��u v _%`%e(f(�*�*--11*3,3F4G4t8u8i;m; ??U?V?gAhA;C<CQCRC�C�C�D�D�G�G�I�IYKZKL�L�M�M�M�Q�Q�U�U�V�V�V�V\W]WkWoWXXsXtX�Y�Y[[b[c[�[�[�[\\\$\%\&\'\(\)\F\Q\W\X\Y\Z\[\\\w\�\�\�\�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��(0���0�(� 0�(�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0�� 0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0�� 05�`17��6 u<�P�_�`245689:�`3/2����1<���S]������cf������'1��PX��� � �*�*^-h-�3�3�3494C4�5�53:C:F:V:�> ?C?S?�@�@�C�C�K�K#L1L�L�LS S8TBTCTLTsTzT�U�U�[�[�\\\w\�\�\��Consejo Superior`C:\PROVIDENCIAS SALA CIVIL 2004\ZOPO M. RICARDO\2004 RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACT ZMR.doc�4�F�(�`�@xh�����^��`���.�4�F��������Kw� P�% ��\�\�@��\�\�6��\�\�\�@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�ArialA&� ��Arial Narrow"q����Y���Z���b ML'�!�������0�]B 2�Q���TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT�Consejo SuperiorConsejo Superior�� �����Oh��+'��0��������  (4 P \ ht|���TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT�RIBConsejo Superior DEonsonsNormal Consejo Superior DE1nsMicrosoft Word 9.0E@F�#@f��X��@�v�X��b ML�� ��՜.��+,��0 hp���� ���� � ��Consejo SuperiorR�'�] TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT� T�tulo  !"#$%&'()*+,-./0123456789:;����=>?@ABCDEFGH����JKLMNOP����RSTUVWX��������[����������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �Fs�Y��]�1Table������������<GWordDocument��������.vSummaryInformation(����IDocumentSummaryInformation8������������QCompObj����kObjectPool������������s�Y��s�Y�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q