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Si es repetitivo, se convierte en superfluo, redundante e in�til o innecesario. Las pruebas irrelevantes, superfluas o repetitivas tienen escaso valor probatorio � o ninguno � y son injustamente dilatorias del procedimiento, de manera que en aplicaci�n de los literales b) y c) del art�culo 376, aunque pertinentes resultan inadmisibles��. N�MERO DE TESTIGOS / IRRELEVANTES POR LA CANTIDAD / IMPORTANTE LA CALIDAD � debe igualmente decirse que no es la cantidad de testigos los que comparezcan a juicio lo que permite llegar a un veredicto ya sea en pro o en contra del acusado, sino el grado de verosimilitud que estos contengan, en tanto no puede ignorarse que un testimonio �nico puede ser suficiente para la emisi�n de un fallo ya sea a favor o en contra del acusado, porque como dec�a el autor Bacon: �los testigos no se cuentan, se pesan�, afirmaci�n que se respalda en jurisprudencia de vieja data, conforme con la cual el dicho del testigo �nico, as� sea el del ofendido, es perfectamente v�lido para cimentar un fallo de condena.
REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, tres (03) de julio de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n N� 640 Segunda instancia Radicaci�n: 66682600004820220047801 Acusado: SZRN�mero de identificaci�n:Delito:Violencia contra servidor p�blicoV�ctima:La administraci�n P�blica Procedencia:Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Rda.).Asunto:Decide apelaci�n interpuesta contra el auto proferido en abril 10 de 2024, por medio del cual se limit� el n�mero de testigos de defensa y Fiscal�a para declarar en juicio.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos materia del presente tr�mite, fueron plasmados por el ente acusador en el escrito acusatorio, as�: �El d�a 25 de diciembre del a�o 2022 siendo las 17: 17 horas en la cra. 23 a Nro. 29-32 Senderos de la Hermosa de esta Municipalidad, el se�or SZR identificado con cedula de ciudadan�a 1.004.718.155 expedida en Antofagasta � Chile, es abordado por el cuadrante uno de la polic�a nacional ya que momentos antes se encontraba realizando quema de p�lvora, comportamiento contrario a la convivencia consagrada en la Ley 1801 del 2016, con el fin de realizar el registro personal, el cual emprende la huida e ingresa la residencia de un familiar, y desde all� de forma exaltado (sic) empieza a tratar con palabras soeces y a lanzarle materos con plantas y otros objetos, por lo que la due�a de la casa permite el ingreso de los uniformados quienes tratan de controlarlo, pero este los ataca con pu�os y patadas, y para poderlo reducir los uniformados utilizan la fuerza moderada, pero este logra safarse (sic) y ataca con la cabeza al se�or PT ANDRES FELIPE ROJAS, caus�ndole lesi�n en el tabique, por lo que nuevamente se hace necesario tratar de controlarlo y es en este forcejeo que golpea el PT YAMIR SUAREZ.� 1.2.- Ante la aprehensi�n del ciudadano SZR, por ante el Juzgado Segundo Penal Municipal de Dosquebradas (Risaralda) con funci�n de control de garant�as, se llevaron a cabo las audiencias preliminares (diciembre 26 de 2022), por medio de las cuales: (i) se declar� legal la captura;
(ii) se le formul� imputaci�n como autor a t�tulo de dolo del delito de violencia contra servidor p�blico agravado -arts. 429 y 429C C.P.-, los cuales NO ACEPT�; y (iii) la Fiscal�a retir� la solicitud de medida de aseguramiento. 1.3.- La Fiscal�a 30 Seccional de Santa Rosa de Cabal (Rda.) radic� escrito de acusaci�n (marzo 22 de 2023), donde reiter� los cargos imputados, cuyo tr�mite le fue asignado al Juzgado Penal del Circuito de esa municipalidad, despacho ante el cual se realiz� la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (julio 28 de 2023), y luego de diversos aplazamientos se efectu� la audiencia preparatoria (abril 10 de 2024), actuaci�n esta �ltima en la que tanto defensa como Fiscal�a enunciaron las pruebas que pretend�an hacer valer en juicio oral.
En curso del pronunciamiento de la Fiscal�a sobre la pertinencia, conducencia y utilidad de las pruebas que allegar� a juicio, expres� que arrimar�a al debate p�blico, entre otras, los testimonios de JUAN CARLOS GALLEGO TORRES y LEIDY DIANA PEREA ACEVEDO -miembros de la polic�a nacional y testigos de los hechos-, e igualmente la defensa pidi� la declaraci�n de los menores DANIELA RAM�REZ, JUAN MANUEL RAM�REZ, JOHAN RAM�REZ, SOF�A RAM�REZ, MIGUEL �NGEL RAM�REZ y ANDR�S RAM�REZ -primos del procesado y testigos de los hechos-, aunque expuso que por ser repetitivos, solo traer�a a tres de ellos, a su elecci�n. Frente a esas espec�ficas peticiones probatorias de la defensa, la delegada del ente acusador indic� que como estos son repetitivos, considera que dos ser�a suficiente, m�xime que existen otras personas que tambi�n fueron testigos y fueron llamadas a declarar sobre los mismos hechos.
Por parte de la defensa, no hubo oposici�n a lo solicitado por la Fiscal�a. 1.4.- Luego de elevadas las pretensiones probatorias, el juez admiti� en su integridad las pedidas por Fiscal�a y defensa, pero limit� la recepci�n de las declaraciones de los policiales CARLOS GALLEGO Y LEIDY PEREZ, a uno solo de ellos, en tanto la motivaci�n fue la misma, a discreci�n del ente acusador, y en cuanto a los testimonios de los menores que reclam� la defensa, como tambi�n son repetitivos, acogi� lo planteado por la Fiscal�a y los limit� a un n�mero de dos, que escoger� la defensora, ya que con cada uno de ellos podr� Fiscal�a o Defensa acreditar su teor�a del caso. 1.5- Inconformes con tal prove�do, tanto Fiscal�a como defensa interpusieron y sustentaron recurso de apelaci�n. 2.- Debate 2.1.- Fiscal�a -recurrente- Pide se autorice la declaraci�n de los dos policiales JUAN CARLOS GALLEGO y LEIDY DIANA PEREA y no se condicione a uno solo, y para ello expone: Solicita se aprecie la pertinencia, conducencia y utilidad de los dos agentes que llegaron a apoyar a YAMIR y ANDR�S FELIPE, por cuanto aunque se diga que van a declarar sobre lo mismo, ellos llegaron a servir de respaldo a sus compa�eros y tuvieron una visi�n de lo que suced�a en ese momento, por lo que para mostrar el desarrollo de lo sucedido ese 25 de diciembre, requiere saber por qu� tuvieron que acudir, la percepci�n de cada uno de ellos al instante en que acudieron en ayuda de sus compa�eros agentes YAMIR y ANDR�S FELIPE, pueden dar fe de c�mo sucedieron los acontecimientos luego de que YAMIR y ANDRES hab�an iniciado el procedimiento, pues llegan tambi�n a contener lo que suced�a y podr�an dar una declaraci�n precisa frente a la teor�a de la defensa.
Estima que hubo pertinencia, conducencia y utilidad frente a tales aspectos, m�xime cuando el hecho ocurri� en un espacio abierto, con presencia de muchas personas, y es importante la percepci�n de los testigos JUAN CARLOS GALLEGO y LEIDY DIANA PEREA desde sus puntos de vista, que es diferente y con ella enriquecer� su teor�a del caso. 2.2.- Defensa -no recurrente- Manifest� que no realizar� argumentaci�n alguna, ya que dada la sustentaci�n de la fiscal�a le parece que esta necesita los testigos deprecados, y advierte que condicionar testimonios cuando las personas observamos y tenemos percepciones diferentes en un campo abierto, violentar�a el derecho que tienen las partes para probar su teor�a del caso. 2.3.- Defensa -recurrente- Pide se autorice la declaraci�n de tres de los testigos menores que solicit� y que no se limite a solo dos de ellos, para lo cual expone: No comparte lo decidido, al condicionarse la prueba a solo dos testimonios, pues pese a sustentar que eran seis y que de ellos requerir�a solo tres, lo fue por cuanto el problema se suscit� en dos espacios, uno en la calle y otro dentro del inmueble, y los menores dir�n c�mo actuaron los policiales ante el requerimiento a SEBASTI�N, al encontrarse afuera y percibir el ataque que este sufri� por parte de YAMIR y ANDR�S FELIPE, polic�as del cuadrante, sin que con dos menores pueda determinar la violencia y demostrar la no responsabilidad de su representado, quien fue atacado.
Estima que cada persona puede visualizar o escuchar cosas diferentes y por eso requiri� tres declaraciones, pero se las limitan a dos por ser repetitivos, y aunque lo advirti� por eso pidi� solo tres, los que la defensa escoger� para ver qui�n le sirve, pues aunque todos vieron y escucharon lo mismo, quiz� uno vio m�s que el otro y por eso no pod�a condicion�rsele a dos, al necesitar que refuercen lo que sucedi� afuera cuando requirieron a SEBASTI�N, ya que los otros testigos se encontraban en el inmueble y nada tienen que decir respecto de lo que en la parte externa sucedi�.
Reitera que requiere los tres testigos para fortalecer sus dichos y concatenar las pruebas para demostrar la no responsabilidad de su defendido, quien por el contrario fue atacado por los polic�as y por su enfermedad -psiqui�trica- reaccion� ante el maltrato sufrido. 2.4.- Fiscal�a -no recurrente- Solicita se mantenga lo decidido, toda vez que dichas pruebas son repetitivas y con dos de las personas que estaban en la parte externa ser�a suficiente para que la defensa probara su teor�a del caso. 2.5.- Sustentados los recursos, el A-quo los concedi� en el efecto suspensivo, y dispuso la remisi�n del expediente digital a esta Corporaci�n para desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura conforme lo reglado en los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004, al haber sido oportunamente interpuesto y debidamente sustentado el recurso de apelaci�n contra providencia interlocutoria que resolvi� las peticiones probatorias en la audiencia preparatoria, por parte de la Fiscal�a y defensa. 3.2.
Problema jur�dico El asunto que concita la atenci�n de la Sala se reduce a establecer el grado de acierto de la decisi�n proferida en primera instancia, en cuanto, pese a haber admitido pruebas testimoniales tanto a Fiscal�a como a la defensa, limit� el n�mero de quienes declarar�an en juicio, al considerar que declarar�an sobre lo mismo, esto es, ser�an repetitivos. 3.3.- Soluci�n a la controversia En este evento en particular, en desarrollo de la audiencia preparatoria, la Fiscal�a solicit�, entre otros, que se escucharan en declaraci�n a los policiales JUAN CARLOS GALLEGO TORRES y LEIDY DIANA PEREA ACEVEDO, e igualmente por parte de la defensa, se pidi� que fueran escuchados en juicio tres de los menores que relacion� como testigos de los hechos -DANIELA RAM�REZ, JUAN MANUEL RAM�REZ, JOHAN RAM�REZ, SOF�A RAM�REZ, MIGUEL �NGEL RAM�REZ y ANDR�S RAM�REZ-.
Tales declaraciones fueron limitadas por el A-quo, uno para la Fiscal�a y dos para la defensa, a su elecci�n, al observar que ser�an repetitivos. En punto de lo que a la hora de ahora es objeto de disenso por parte de Fiscal�a y Defensa, aunque en principio podr�a decirse que no est�n legitimados para recurrir la decisi�n emitida, toda vez que a la postre la prueba testimonial que pidieron les fue admitida, la Sala considera que al haberse limitado el n�mero de testigos que cada uno de ellos pretend�a arribar a juicio, en la cantidad que reclam�, tal situaci�n per se comporta de manera impl�cita una �inadmisi�n� de dichas pruebas, y por consiguiente s� estar�an habilitados para recurrir la decisi�n adoptada, por lo cual la Sala se pronunciar� sobre ese particular.
Con miras a ingresar en el estudio del presente asunto, debemos partir por decir, como ya est� debidamente decantado por la jurisprudencia, que todas las discusiones relativas a la admisibilidad de la prueba, al debido, oportuno y completo descubrimiento de la misma, as� como lo atinente a la sustentaci�n de su pertinencia, conducencia y utilidad, as� como su eventual rechazo y exclusi�n, deben tramitarse en curso de la audiencia preparatoria, ya que esta, acorde con lo reglado en el canon 356 C.P.P. y siguientes, se torna en el escenario procesal, donde se deben resolver tales asuntos.
Pues bien, como quiera que el tema objeto de debate se enmarca en la pertinencia de la prueba pedida por el defensor del procesado, debemos sostener, frente a esta, que la Sala de Casaci�n Penal ha manifestado que un debate de tal naturaleza debe reducirse al an�lisis de la relaci�n del medio de prueba -en este caso el testimonio- con el tema de prueba -los hechos que se pretenden acreditar-, v�ase: �M�ltiples son las decisiones de esta Corte en las que se afirma que la pertinencia tiene que ver con los hechos.
As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado.
Tambi�n es pertinente cuando s�lo sirve para hacer m�s probable uno de los hechos o circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un testigo o de un perito�. As�, los debates en materia de pertinencia deben reducirse al an�lisis de la relaci�n de los medios de prueba con el tema de prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en particular.
Ahora, la Ley 906 de 2004 consagra como regla general que las pruebas pertinentes son admisibles. As� se desprende del art�culo 357 en cuanto afirma que el juez dar� la palabra a la Fiscal�a y luego a la defensa para que soliciten las pruebas que requieran para sustentar su pretensi�n, y a rengl�n seguido precisa que el juez decretar� las pruebas solicitadas cuando ellas �se refieran a los hechos de la acusaci�n que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en este c�digo�.
En la misma l�nea, el art�culo 376 establece que �toda prueba pertinente es admisible�, salvo en los eventos consagrados en sus tres literales.� As� mismo esa alta Corporaci�n, en reciente decisi�n y donde se trajo a colaci�n lo que desde tiempo atr�s se ha definido como �pertinencia� de la prueba, reiter�: �(ii) La pertinencia: implica que el hecho guarde relaci�n con el objeto del debate, y, por tanto, que sirva para demostrar o infirmar las circunstancias relativas a la comisi�n de la conducta punible investigada y sus consecuencias, as� como sus posibles autores.
En tal sentido la prueba debe servir para demostrar ese hecho. Sobre el concepto la Sala ha puntualizado que �comprende dos aspectos perfectamente diferenciables, aunque est�n �ntimamente relacionados: la trascendencia del hecho que se pretende probar y la relaci�n del medio de prueba con ese hecho. La inadmisi�n de la prueba puede estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas�. [�] 25.
No resulta suficiente hacer menci�n de los criterios de pertinencia, conducencia y utilidad, para estimar correctamente acreditada la solicitud de pruebas que se pretende hacer valer en la audiencia p�blica de juzgamiento; pues, esos principios deben nutrirse de justificaci�n, de cara al preciso sentido del medio requerido [�]� -negrillas de la Sala- De igual manera, no puede perderse de vista que una prueba debe ser considerada como �til �cuando reporta alg�n beneficio, por oposici�n a lo superfluo o innecesario [�]� ; y en ese orden, una prueba se torna en in�til y por consiguiente innecesaria y superflua, al ser repetitiva en cuanto al tema u objeto de prueba, es decir, cuando con cualquier medio de conocimiento se pretenda demostrar unos hechos, los que tambi�n se procura ser corroborados con otros medios probatorios diferentes.
Lo anterior, comporta pregonar, que al advertirse como repetitivo el objeto de la prueba tornar�a en inadmisible un medio de prueba, aunque por ser conducente y pertinente, en principio ser�a admisible, como bien nos lo ense�a el ordinal c) del art�culo 376 C.P.P. el cual es del siguiente tenor: �Toda prueba pertinente es admisible, salvo en alguno de los siguientes casos: [�] c) Que sea injustamente dilatoria del procedimiento. [�]�.
En tales t�rminos, la doctrina ha dicho: �Un medio de prueba pertinente puede no ser relevante porque es repetitivo, cuando otros medios de prueba solicitados se dirigen al mismo objeto y tema de prueba. Si es repetitivo, se convierte en superfluo, redundante e in�til o innecesario. Las pruebas irrelevantes, superfluas o repetitivas tienen escaso valor probatorio � o ninguno � y son injustamente dilatorias del procedimiento, de manera que en aplicaci�n de los literales b) y c) del art�culo 376, aunque pertinentes resultan inadmisibles��.
Pues bien, en este asunto y al momento en que por parte de la delegada del ente acusador se solicit� el testimonio de los policiales JUAN CARLOS GALLEGO TORRES y LEIDY DIANA PEREA ACEVEDO, compa�eros de las presuntas v�ctimas YAMIR SU�REZ Y ANDR�S FELIPE ROJAS, indic� que estos acudieron al lugar de los hechos, fueron testigos de la violencia ejercida contra servidores p�blicos y por consiguiente declarar�n sobre c�mo ocurrieron los mismos, qu� funci�n cumpl�an YAMIR Y ANDR�S FELIPE, c�mo llegaron al lugar de los hechos para acompa�ar y ayudar a resolver la situaci�n a estos, y por qu� ellos -JUAN CARLOS y LEIDY- llegaron a ese lugar y fueron testigos de lo sucedido.
De esa espec�fica sustentaci�n, se advierte a no dudarlo, que los tambi�n uniformados JUAN CARLOS GALLEGO y LEIDY DIANA PEREA ACEVEDO, dar�an cuenta de la percepci�n que tuvieron al llegar al sitio a respaldar a sus compa�eros, sin que en momento alguno fueran a sostener situaciones diversas a las que el otro apreci� en el instante el hecho.
En efecto la motivaci�n que realiz� la delegada del ente acusador fue gen�rica para ambos declarantes, no clarific� si alguno de ellos en particular, como lo pretendi� aducir en sede del recurso de apelaci�n, tuvo una visi�n diferente a lo que all� suced�a. Lo que se desprende de la argumentaci�n de pertinencia, conducencia y utilidad, es que ambos uniformados declarar�an sobre los mismos aspectos, y a no dudarlo que ello har�a que la prueba fuera repetitiva, como as� lo apreci� el A-quo, y por consiguiente superflua.
Y es que si en realidad, cada uno de los dos policiales que lleg� en apoyo de sus dem�s compa�eros, tuvo una perspectiva diferente de los hechos sucedidos en diciembre 25 de 2022, cuando YAMIR y ANDR�S FELIPE requirieron al se�or SZR, quien quemaba p�lvora en v�a p�blica, as� debi� argumentarlo, pero ello no fue as�, y como viene de verse, se realiz� de manera gen�rica, lo que da a entrever, sin lugar a dudas que los mismos declarar�an sobre iguales circunstancias y por ende se hac�a necesario limitar su pr�ctica a solo uno de ellos.
Ahora bien, debe igualmente decirse que no es la cantidad de testigos los que comparezcan a juicio lo que permite llegar a un veredicto ya sea en pro o en contra del acusado, sino el grado de verosimilitud que estos contengan, en tanto no puede ignorarse que un testimonio �nico puede ser suficiente para la emisi�n de un fallo ya sea a favor o en contra del acusado, porque como dec�a el autor BACON: �los testigos no se cuentan, se pesan�, afirmaci�n que se respalda en jurisprudencia de vieja data, conforme con la cual el dicho del testigo �nico, as� sea el del ofendido, es perfectamente v�lido para cimentar un fallo de condena.
En relaci�n con el testigo �nico, la jurisprudencia ha se�alado: �[�] si bien �pret�ritas reglas de valoraci�n del testimonio se basaban en el principio de �testis unus testis nullus�, de modo que en medios probatorios tarifados se desechaba el poder suasorio del declarante �nico�, con el sistema de la libre apreciaci�n de las pruebas �tal postulado fue eliminado, ya que la veracidad no depende de la multiplicidad de testigos, sino de las condiciones personales, facultades superiores de aprehensi�n, recordaci�n y evocaci�n de la persona, de su ausencia de intereses en el proceso o circunstancias que afecten su imparcialidad, de las cuales se pueda establecer la correspondencia de su relato con la verdad de lo acontecido, en aras de arribar al estado de certeza� (CSJ SP16841-2014).
En consideraci�n de lo anterior, es posible que un �nico testigo, como ocurre en este caso, pueda sustentar un fallo de condena siempre y cuando su exposici�n de los hechos sea l�gica, un�voca, coherente y est� corroborada con las dem�s evidencias acopiadas en el debate probatorio.� (negrillas nuestras) En similar sentido, en relaci�n con los testimonios pedidos por la defensa, se advierte que esta fue clara incluso desde el primer momento en que realiz� la sustentaci�n de pertinencia, conducencia y utilidad, que las seis declaraciones de los menores familiares del ac� procesado era repetitivas y por tal raz�n manifest� que solo allegar�a a tres de ellos, al ser testigos de lo que sucedi� en v�a p�blica.
Si ello es as� y que, a voces de la misma defensa, los menores testigos que acompa�aban a SZR el d�a del hecho en v�a p�blica, donde fue requerido por los miembros de la fuerza p�blica, van a dar cuenta de lo all� acontecido, se hac�a en efecto innecesario, o superfluo, traer a mas de dos de ellos para que narren lo que percibieron por sus sentidos.
Y es que contrario a lo que sostiene la defensa en su alzada, no por el hecho de que se escuchen a dos, tres o incluso m�s testigos de un mismo hecho se pueda dar mayor soporte la teor�a del caso, ni por limitarse su n�mero se vulnera su derecho a la controversia, pues como se dijo con antelaci�n, incluso con uno solo de ellos ello se podr�a acreditar la teor�a del caso, por cuanto el grado de verosimilitud de los dos testimonios de los menores que acudan al juicio, ser� aquella que le otorgue el juez al momento de emitir el fallo que en derecho corresponda, luego del an�lisis individual y en conjunto de la prueba debatida.
Por lo anterior, y sin lugar a otros an�lisis, considera el Tribunal que la decisi�n adoptada por el funcionario de primer nivel, en cuanto procedi� de forma atinada a limitar el n�mero de pruebas testimoniales de Fiscal�a y defensa se encuentra ajustada a derecho y por lo mismo se confirmar�. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto proferido por parte del Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Risaralda), en abril 10 de 2024 en cuanto limit� la cantidad de testigos pedidos por Fiscal�a y defensa para ser practicados en curso del juicio oral.
De conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura de decisi�n, y por ende este prove�do se le notificar� por la Secretar�a de esta Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes.
Decisi�n contra la cual no procede recurso alguno. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado JAIRO MAURICIO CARVAJAL BELTR�N Magistrado En ausencia justificada La Sala solo har� alusi�n a aquellas que solicit� la defensa y que a la postre fueron inadmitidas por el A-quo y que motivaron su disenso. CSJ AP, 26 ene. 2022. rad. 59986. �a) Que exista peligro de causar grave perjuicio indebido. b).
Probabilidad de que genere confusi�n en lugar de mayor claridad al asunto, o que exhiba escaso valor probatorio, y, c) que sea injustamente dilatoria del procedimiento�. CSJ AP 30 sep. 2015, rad. 46153, reiterado en CSJ AP3975, 17 sept. 2019, Rad. 55830. CSJ AP, 06 dic. 2017, rad. 39765 CSJ AP, 30 nov. 2022, rad. 61887. CSJ SP, 11 sept. 2013, rad. 41790. RAM�REZ CONTRERAS, LUIS FERNANDO: Evidencia y Pruebas.
P�ginas 101 y 102. 1� Edici�n. Legis Editores. 2019. CSJ SP, 15 dic. 2000, Rad. 13119 CSJ SP1638-2022, 18 mayo 2022, Rad. 46808, reiterada en SP3994-2022, 7 dic. 2022, Rad. 52548 Violencia contra servidor p�blico Radicaci�n: 666826000048 2022 00478 01 Procesado: SZR Confirma auto A. N� 026 &>?� � z | ~ � � � � � � � � � ������̻�������������ލލn�]Qh�gh�g5�CJaJ h�gh�gCJOJQJ^JaJ h� \h� \CJOJQJ^JaJ h� \CJOJQJ^JaJ #h� @���CJEH��^JaJ h�gh�G�@���CJEH��^JaJ h�ghiK�@���CJEH��^JaJ h�ghugC@���CJEH��^JaJ h�gh�~�@���CJEH��^JaJ h�gh�Z�@���CJEH��^JaJh8�@���CJEH��^JaJ h�gh�Ib@���CJEH��^JaJ h�ghCWd@���CJEH��^JaJ����{{ $Ifgd�g{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:�+�{{ $Ifgd�g{kd>$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:�+,9s�{{ $Ifgd�g{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:�st|6�{{ $Ifgd�g{kd|$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:������')*45789��Ƕ���p^M?. h�gh�g@���CJEH��^JaJh�Ib@���CJEH��^JaJ h�gh�Ib@���CJEH��^JaJ#h�gh��5�@���CJEH��^JaJ#h�gh��5�@���CJEH��^JaJ#h�gh?y�5�@���CJEH��^JaJ h�gh?y�@���CJEH��^JaJ h�gh�~�@���CJEH��^JaJ h�gh�EB@���CJEH��^JaJ h�gh[�@���CJEH��^JaJ&h�gh�>5�@���CJEH��\�^JaJ&h�gh�~�5�@���CJEH��\�^JaJ 6789����78��||||||||l����d�]��^��gd:�dgd�g{kd$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:� 9On���������05789~��������ٿ�����}�pcVIV?Vh8�CJ^JaJh:�h�:�CJ^JaJh:�h�~�CJ^JaJh:�h�>CJ^JaJh�gh!.�CJ^JaJh�gh�5�CJ^JaJh�gh8 CJ^JaJh�gh$E_CJ^JaJh�gh�Fa0J5�^JaJh�gh�Fa0J^JaJh�gh�FaCJ^JaJh�ghhh�CJ OJQJh�gh�TJCJ OJQJh�gh)>�CJ^JaJh�gh- CJ^JaJ����������������� &(/3;�������ʽ�����~q~�d~q���Wq�q���h�gh) CCJ^JaJh�gh�G�CJ^JaJh�gh�g�CJ^JaJh�gh4}vCJ^JaJh�gh[\CJ^JaJh�ghWO�CJ^JaJh8�5�CJ^JaJh�gh� �CJ^JaJh�gh�~�CJ^JaJh�gh I|CJ^JaJh�gh I|5�CJ^JaJh�gh�~�5�CJ^JaJh:�h�)CJ^JaJ ����� � { | �"�"8#9#D#E#b#c#�#�#�&�&H(I(g(h(�)��������������������������dgd�g�j�7d]�j^�7gd�g !'.HIJMR�������������������� ����������潯����z�m`S�`S`mz�mzSh�gh�G�CJ^JaJh�ghy�CJ^JaJh�ghr�CJ^JaJh�gh.o�CJ^JaJh�ghxw=CJ^JaJh�gh�CJ^JaJh�gh�K\5�CJ^JaJh�gh�5�CJ^JaJh�gh.o�0J5�^JaJh�gh�~�5�CJ^JaJh�gh�%JCJ^JaJh�gh�~�CJ^JaJh�gh�p-CJ^JaJ !Npr{�������� ( ) * + 5 A K ���̿�̥���������~qdW~Jh�ghDbVCJ^JaJh�gh8 CJ^JaJh�ghQ�CJ^JaJh�gh�5�CJ^JaJh�gh�~�CJ^JaJh�gh@ 9CJ^JaJh�gh�~�CJ^JaJh�ghr�CJ^JaJh�gh �CJ^JaJh�ghy�CJ^JaJh�gh�G�CJ^JaJh�gh.o�CJ^JaJh�gh�]CJ^JaJh�gh�(�CJ^JaJK ^ _ r � � � � � � � � � � � � ' ( * ������̿����̋~���qdq�M�,jh�ghuKo@���CJEH��H*U^JaJh�gh�"=CJ^JaJh�gh�]CJ^JaJh�ghE?;CJ^JaJh�gh�L�CJ^JaJh�gh}z�CJ^JaJh�gh@ 9CJ^JaJh�gh�CJ^JaJh�gh�#�CJ^JaJh�gh�R7CJ^JaJh�gh�&�CJ^JaJh�gh(�CJ^JaJh�gh[btCJ^JaJ* 2 7 @ A Q ` c n o r s � � ! 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