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Que la sentencia se imponga por conducta punible cuya pena m�nima prevista en la ley sea de ocho (8) a�os de prisi�n o menos. 2. Que no se trate de uno de los delitos incluidos en el inciso 2o del art�culo 68A de la Ley 599 de 2000. 3. Que se demuestre el arraigo familiar y social del condenado��. Ahora, el art�culo 1� de la Ley 1232/08, que modific� la Ley 82/93, prescribe: �[�] es Mujer Cabeza de Familia quien, siendo soltera o casada, ejerce la jefatura femenina de hogar y tiene bajo su cargo, afectiva, econ�mica o socialmente, en forma permanente, hijos menores propios u otras personas incapaces o incapacitadas para trabajar, ya sea por ausencia permanente o incapacidad f�sica, sensorial, s�quica o moral del c�nyuge o compa�ero permanente�� MADRE CABEZA DE FAMILIA / PRESUPUESTOS De las normas y jurisprudencia en comento, se desprende que para comprobar si se posee la condici�n de madre o padre cabeza de familia, se debe verificar que: (i) se tengan hijos menores de edad o en situaciones de debilidad manifiesta por incapacidad permanente;
(ii) los descendientes hayan estado bajo su cuidado de manera permanente, por ausencia del c�nyuge o compa�ero, o la ausencia de ayuda de los dem�s miembros del grupo familiar; y (iii) que el desempe�o personal, laboral, familiar o social del procesado, permita a la autoridad judicial competente establecer que no pondr� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos menores de edad o descendientes con incapacidad mental permanente.
SUSTITUCI�N DE PRISI�N DOMICILIARIA / POR SERVICIO DE UTILIDAD P�BLICA / REQUISITOS Frente al segundo cuestionamiento defensivo, esto es lo relativo a la solicitud de la sustituci�n de la prisi�n domiciliaria por el servicio de utilidad p�blica, a que alude la Ley 2293/23�, debe decirse que tal norma permite a las mujeres �cabeza de familia� que hayan sido condenadas por el delito de tr�fico de estupefacientes u otras conductas, cuya pena impuesta sea igual o inferior a ocho a�os de prisi�n, y que se demuestre por cualquier medio de prueba que la comisi�n del delito est� asociada a condiciones de marginalidad que afecten la manutenci�n del hogar y que adem�s cumplan con las exigencias contempladas en esa normativa, obtengan como medida sustitutiva de la pena de prisi�n, el servicio de utilidad p�blica.
REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, once (11) de julio de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n No 668 Segunda instancia Radicaci�n: 11001600000020230159401 Sentenciado: JAFRC�dula de ciudadan�a:Delitos:Concierto para delinquir agravado en concurso heterog�neo con tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientesBien jur�dico tutelado:La seguridad y la salud p�blica Procedencia:Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado itinerante de Pereira (Rda.) Asunto:Se decide apelaci�n interpuesta por la defensa contra la sentencia de octubre 31 de 2023.
Se confirma El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos a los cuales se contrae la presente actuaci�n quedaron consignados en el fallo de primera instancia de la siguiente manera: �(�) De los elementos materiales probatorios, evidencia f�sica e informaci�n legalmente obtenida se tiene que, en la ciudadela Cuba de la ciudad de Pereira Risaralda delinque una organizaci�n delincuencia organizada denominado ZOMBIES que har�an parte del GRUPO DELICTIVO ORGANIZADO GDO CORDILLERA o LA OFICINA que se habr�an concertado con el prop�sito de comercializar la sustancia estupefaciente tipo MARIHUANA, de la cual har�an parte los se�ores UCF Y OTROS Y JAFR, ENTRE OTROS, SE CONCERTARON para cometer la conducta punible de TR�FICO DE ESTUPEFACIENTES.
Dicho grupo de personas ten�a como finalidad el almacenamiento y venta de sustancia estupefaciente en los lugares antes se�alados para hacerse con las rentas que derivan de su actividad il�cita, cual es el tr�fico de sustancias estupefacientes, teniendo cada uno de sus integrantes un rol definido dentro de la organizaci�n. JAFR, har�a parte de esta organizaci�n delincuencial desde el a�o 2021 hasta el trece (13) de julio de dos mil veintitr�s (2023) cuando fue capturada por orden judicial en la presente investigaci�n, ser�a la persona encargada de coordinar el expendio del sector Santa Fe de la Ciudadela Cuba de Pereira y proveer la marihuana dosificada a los expendedores de dicho sector.
Ser�a la persona que le habr�a suministrado a LFGL una cantidad neta de 19 kilos con 105 gramos de MARIHUANA, los cuales fueron hallados e incautados en diligencia de allanamiento y registro realizado el d�a diecinueve (19) de febrero de dos mil veintid�s (2022) en el inmueble ubicado en la Clle (sic) 72 No. 26B-08, barrio El Oso, Ciudadela Cuba de Pereira donde resid�a LFGL.
(�)� 1.2.- Luego de adelantadas las labores investigativas se realizaron ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal de Pereira (Risaralda) con funci�n de control de garant�as -Julio 14 de 2023- las audiencias preliminares por medio de las cuales: (i) se legaliz� la captura de la se�ora JAFR; (ii) se le formularon cargos como autora a t�tulo de dolo del delito de concierto para delinquir agravado -art�culo 340 inc.2� C.P.-, en concurso heterog�neo como coautora de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes -art�culo 376 inciso 1� C.P.-, verbo rector �suministrar�, cargos que la indiciada NO ACEPT�; y (iii) se le impuso medida de aseguramiento consistente en detenci�n preventiva en su domicilio. 1.3.- La Fiscal�a 85 adscrita a la Direcci�n Especializada contra las Organizaciones Criminales -DECOC-, radic� escrito de preacuerdo -julio 25 de 2023-, cuyo conocimiento le correspondi� al Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado de esta capital, autoridad ante la cual se llev� a cabo la audiencia de sustentaci�n del preacuerdo -septiembre 20 de 2023-, donde se dio a conocer que la se�ora JAFR aceptaba de manera libre y voluntaria los cargos imputados, y como �nico beneficio, para efectos punitivos, se le degradar�a su participaci�n de autora a c�mplice, otorg�ndosele una rebaja del 50%, y por lo mismo la pena a imponer por el tr�fico de estupefacientes ser�a de 64 meses, que se incrementar�a en 8 meses por el concurso con el concierto para delinquir, para fijar la sanci�n en 72 meses de prisi�n y multa de 2.017 SMLMV -resultantes de 667 por el tr�fico de estupefacientes y 1350 por el concierto para delinquir-.
Dicho preacuerdo fue aceptado por la procesada, sin presentarse observaci�n alguna por los dem�s intervinientes. 1.4.- En octubre 31 de 2023, el funcionario de primer nivel, le imparte aprobaci�n al consenso celebrado, y le concede el uso de la palabra a las partes para que se pronuncien en los t�rminos de lo previsto en el Art. 447 del C.P.P., deprecando la defensa en favor de su prohijada, ya fuera el reconocimiento de la condici�n de madre cabeza de familia, o que su comportamiento se dio por situaci�n de marginalidad y consecuencialmente se de aplicaci�n en su favor de lo dispuesto en la Ley 2292/2023.
Finiquitadas las intervenciones, el A-quo dict� sentencia por medio de la cual: (i) conden� a JAFR, a la pena de 72 meses de prisi�n y multa de 2.017 SMLMV, como autora del punible de concierto para delinquir agravado, en concurso heterog�neo como coautora del delito de tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes; (ii) se le impuso la inhabilitaci�n para el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por igual tiempo que la pena de prisi�n, as� como la inhabilitaci�n intemporal de conformidad con el art�culo 122 inciso 5� de la Constituci�n Pol�tica; y (iii) le neg� el subrogado de la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y el sustituto de la prisi�n domiciliaria como madre cabeza de familia, o por la prestaci�n de servicios de utilidad p�blica.
Frente a los subrogados y sustitutos penales se indic� que los mismos ostentan una prohibici�n legal, acorde con el art�culo 68A inciso 2� C.P. Tambi�n neg� la prisi�n domiciliaria como madre cabeza de familia, al considerar que si bien la sentenciada es la progenitora de cinco (5) hijos menores de edad -16, 13, 9, 4 a�os y el menor 23 meses-, no existe deficiencia en la ayuda sustancial de los dem�s miembros de su n�cleo familiar, en tanto estos cuentan con su abuela, quien pese a sufrir algunas dolencias, ello no le impide cumplir con sus obligaciones legales y morales de solidaridad para con sus nietos, los que adem�s tienen una t�a materna, y a ra�z de la privaci�n de libertad que ostentar� JAFR deber� establecer contacto con los padres de sus hijos para que asuman su responsabilidad.
De otro lado, carece de respaldo que su accionar se haya debido a sus necesidades econ�micas, y de las interceptaciones arrimadas se dio cuenta que ten�a un mando medio, por lo cual nada garantizar�a que, de permanecer en su vivienda, se alejar� de tal accionar delictivo y con ello afectar�a el desarrollo de sus hijos, pues gran parte de su actividad la ejecutaba desde su residencia. En cuanto a la solicitud para que purgue su pena por medio del servicio de utilidad p�blica, a ello no se puede acceder por cuanto no solo, carece de la calidad de madre cabeza de familia sino que adem�s no se acredit�, as� fuera m�nimamente, que delinqui� por la necesidad de atender los requerimientos de su n�cleo familiar, esto es, que actu� en condici�n de marginalidad, m�xime cuando de los medios de prueba arrimados, se da cuenta que JAFR, ten�a una posici�n privilegiada como mando medio de la organizaci�n delictiva dedicada al tr�fico de drogas, lo que indica que obr� motiva por el �nimo de obtener las ganancias que ello genera y no por satisfacer las necesidades de su familia. 1.5.- La defensa no estuvo de acuerdo con esa determinaci�n -solo en lo atinente a la no concesi�n del sustituto de la prisi�n domiciliaria como madre cabeza de familia y servicio de utilidad p�blica- y la impugn�, motivo por el cual, el recurso fue concedido en el efecto suspensivo y se dispuso la remisi�n de los registros ante esta Corporaci�n para desatar la alzada. 2.- Debate 2.1.- Defensa -recurrente- Pide se modifique el fallo para concederle la prisi�n domiciliaria a su defendida, o de manera subsidiaria se le otorgue como madre cabeza de familia, o en su defecto se le conceda la prestaci�n de servicio de utilidad p�blica, para lo cual expone: Respecto a la existencia de los padres de los menores, as� como la abuela y t�a, el juez ignora que la crianza solitaria de los ni�os se gener� por el abandono injustificado de los menores por sus padres, y suponer que estos asumir�n un rol que nunca han tenido, aunque loable, es un prop�sito que pone en riesgo a los peque�os y los revictimiza al dejarlos al desamparo de quien los protege.
La madre de su defendida tiene 73 a�os y ser�a inconcebible pretender que garantice las m�nimas necesidades a sus nietos, m�xime que tambi�n est� bajo la tutela de JAFR, que tiene problemas m�dicos, y es un desatino adjudicarle la jefatura del hogar cuando no puede valerse por ella misma, y la t�a de los ni�os cuenta con 56 a�os, pero el juez ignor� sus historias cl�nicas recientes, donde refiere una situaci�n de decaimiento, por lo que se le recomend� reposo, y en ese sentido ambas declararon ante Notar�a su incapacidad para ejercer la jefatura del hogar.
Agrega que su defendida no tiene ninguna relaci�n con su l�nea materna, y el �nico ser�a un t�o, quien como se dijo en la visita sociofamiliar, no es apto para el cuidado de menores por su alcoholismo. Su defendida nunca tuvo un inter�s de lucrarse de la comisi�n de delitos, y cuando inici� sus actividades il�citas, hace dos a�os, lo fue por cuanto no solo ten�a sus cinco hijos, sino que su madre padece una avanzada diabetes y su hermana sufr�a un c�ncer, por lo que ella ten�a la carga econ�mica del hogar que no le era posible asumir en condiciones normales, por lo cual el A-quo no contempl� �ntegramente las pruebas arrimadas que dan cuenta de un contexto de precariedad y marginalidad, sin que sea cierto que ostentara alg�n grado de jerarqu�a en la organizaci�n, ya que solo sirvi� de puente comunicativo y operadora rasa, quien por la necesidad opt� por efectuar tales labores sin la expectativa de un crecimiento econ�mico.
Se�ala que las actividades que se realizaron lo fueron por fuera de la vivienda, y en la actualidad ejecuta actividades econ�micas legales, como se evidencia de la visita domiciliaria, es decir, tiene inter�s en reconstruir su vida y garantizar los derechos de sus cinco hijos, lo cual la motiv� a pertenecer a la organizaci�n para suplir sus necesidades b�sicas, y de disponerse su prisi�n intramural, se generar�a una vulneraci�n latente frente a sus descendientes, frente a su desarrollo arm�nico e integral. 2.2.- Fiscal�a -no recurrente- Pide se confirme lo decidido por el A-quo y para ella expres�: Estima que la sentenciada cuenta con familia extensa a quienes por mandato constitucional, legal y moral est�n llamados a hacerse cargo de los menores y velar por su protecci�n, sin existir raz�n para que estos no puedan asumir tal obligaci�n, y en este asunto no se acredit� que los menores se encuentran en situaci�n de abandono, aunado a que por el rol que desempe�� JAFR en la organizaci�n criminal, resultar�a ser una influencia negativa para sus hijos de conced�rsele la prisi�n domiciliaria.
Respecto a la sustituci�n de la prisi�n domiciliaria por el servicio de utilidad p�blica, esgrime que la sentenciada hac�a parte de un GDO con presencia en al menos 200 barrios del barrio Cuba, que almacenaban, dosificaban y comercializaban estupefacientes, y JAFR ser�a la encargada de coordinar el expendio en el barrio Santa Fe y proveer la marihuana a los expendedores, ten�a un rol definido, con una permanencia en el grupo, con unos fines econ�micos, y se acredit� que se cometi� la misma desde el a�o 2021 hasta julio 13 de 2023, sin demostrarse que por situaci�n de marginalidad se vio avocada a la comisi�n de dichos il�citos. 2.3.- Los dem�s intervinientes guardaron absoluto silencio en su condici�n de no recurrentes. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004, al haber sido oportunamente interpuesto y debidamente sustentado el recurso de apelaci�n contra la sentencia condenatoria -v�a preacuerdo-, por parte del apoderado defensor. 3.2.- Problema jur�dico planteado Se contrae b�sicamente a establecer si la determinaci�n adoptada por el juez de instancia se encuentra ajustada a derecho espec�ficamente en lo concerniente con la negativa de otorgar el beneficio de la prisi�n domiciliaria a la sentenciada, por ostentar la calidad de madre cabeza de familia, o sustituirla por la prestaci�n de servicios de utilidad p�blica. 3.3.- Soluci�n a la controversia No se avizora irregularidad sustancial alguna de estructura o de garant�a, ni error in procedendo insubsanable que obligue a la Sala a retrotraer la actuaci�n a segmentos ya superados; en consecuencia, se proceder� al an�lisis de fondo que en derecho corresponda.
El profesional del derecho que asiste a la se�ora JAFR, no cuestiona la responsabilidad admitida por v�a de la aceptaci�n unilateral. Lo que se censura es lo relativo a la no concesi�n para su defendida de la prisi�n domiciliaria como madre cabeza de familia, o la sustituci�n de la misma por la prestaci�n de servicios de utilidad p�blica.
En ese orden, y con miras a resolver lo pertinente, proceder� la Sala inicialmente a abordar sus cuestionamientos. En relaci�n con la concesi�n de la prisi�n domiciliaria, debe iniciar la Sala por decir que el canon 38B C.P. dispone como requisitos para su concesi�n: �1. Que la sentencia se imponga por conducta punible cuya pena m�nima prevista en la ley sea de ocho (8) a�os de prisi�n o menos. 2.
Que no se trate de uno de los delitos incluidos en el inciso 2o del art�culo 68A de la Ley 599 de 2000. 3. Que se demuestre el arraigo familiar y social del condenado. En todo caso corresponde al juez de conocimiento, que imponga la medida, establecer con todos los elementos de prueba allegados a la actuaci�n la existencia o inexistencia del arraigo. 4.
Que se garantice mediante cauci�n el cumplimiento de las siguientes obligaciones: a) No cambiar de residencia sin autorizaci�n, previa del funcionario judicial; b) Que dentro del t�rmino que fije el juez sean reparados los da�os ocasionados con el delito. El pago de la indemnizaci�n debe asegurarse mediante garant�a personal, real, bancaria o mediante acuerdo con la v�ctima, salvo que demuestre insolvencia; c) Comparecer personalmente ante la autoridad judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerido para ello; d) Permitir la entrada a la residencia de los servidores p�blicos encargados de realizar la vigilancia del cumplimiento de la reclusi�n. Adem�s, deber� cumplir las condiciones de seguridad que le hayan sido impuestas en la sentencia, las contenidas en los reglamentos del Inpec para el cumplimiento de la prisi�n domiciliaria y las adicionales que impusiere el Juez de Ejecuci�n de Penas y Medidas de Seguridad.� (negrillas nuestras) Igualmente, y aunque su numeral segundo contempla una prohibici�n conforme a los delitos consagrados en el art�culo 68A C.P., esta �ltima disposici�n en su inciso tercero se�ala: �Lo dispuesto en el presente art�culo no se aplicar� respecto de la sustituci�n de la detenci�n preventiva y de la sustituci�n de la ejecuci�n de la pena en los eventos contemplados en los numerales 2�, 3�, 4� y 5� del art�culo 314 de la ley 906/04�.
Ahora, el art�culo 1� de la Ley 1232/08, que modific� la Ley 82/93, prescribe: �[�] es Mujer Cabeza de Familia, quien siendo soltera o casada, ejerce la jefatura femenina de hogar y tiene bajo su cargo, afectiva, econ�mica o socialmente, en forma permanente, hijos menores propios u otras personas incapaces o incapacitadas para trabajar, ya sea por ausencia permanente o incapacidad f�sica, sensorial, s�quica o moral del c�nyuge o compa�ero permanente o deficiencia sustancial de ayuda de los dem�s miembros del n�cleo familiar� -resaltado fuera del texto-.
Por su parte, el art�culo 1� de la Ley 750 de 2002, en punto de los requisitos para conceder la sustituci�n de la prisi�n, establece: �La ejecuci�n de la pena privativa de la libertad se cumplir�, cuando la infractora sea mujer cabeza de familia, en el lugar de su residencia o en su defecto en el lugar se�alado por el juez en caso de que la v�ctima de la conducta punible resida en aquel lugar, siempre que se cumplan los siguientes requisitos: Que el desempe�o personal, laboral, familiar o social de la infractora permita a la autoridad judicial competente determinar que no colocar� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos menores de edad o hijos con incapacidad mental permanente.
La presente ley no se aplicar� a las autoras o part�cipes de los delitos de genocidio, homicidio, delitos contra las cosas o personas y bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario, extorsi�n, secuestro o desaparici�n forzada o quienes registren antecedentes penales, salvo por delitos culposo o delitos pol�ticos.� Adem�s, la Corte Constitucional en la Sentencia SU-388/05, refiri� que para considerar que una persona ostenta la categor�a de madre cabeza de hogar, es presupuesto indispensable lo siguiente: �(i) que se tenga a cargo la responsabilidad de hijos menores o de otras personas incapacitadas para trabajar;
(ii) que esa responsabilidad sea de car�cter permanente; (iii) no s�lo la ausencia permanente o abandono del hogar por parte de la pareja, sino que aqu�lla se sustraiga del cumplimiento de sus obligaciones como padre; (iv) o bien que la pareja no asuma la responsabilidad que le corresponde y ello obedezca a un motivo verdaderamente poderoso como la incapacidad f�sica, sensorial, s�quica o mental o, como es obvio, la muerte;
(v) por �ltimo, que haya una deficiencia sustancial de ayuda de los dem�s miembros de la familia, lo cual significa la responsabilidad solitaria de la madre para sostener el hogar�. -negrillas de la Sala- De las normas y jurisprudencia en comento, se desprende que para comprobar si se posee la condici�n de madre o padre cabeza de familia, se debe verificar que: (i) se tengan hijos menores de edad o en situaciones de debilidad manifiesta por incapacidad permanente;
(ii) los descendientes hayan estado bajo su cuidado de manera permanente, por ausencia del c�nyuge o compa�ero, o la ausencia de ayuda de los dem�s miembros del grupo familiar; y (iii) que el desempe�o personal, laboral, familiar o social del procesado, permita a la autoridad judicial competente establecer que no pondr� en peligro a la comunidad o a las personas a su cargo, hijos menores de edad o descendientes con incapacidad mental permanente.
En este caso, por parte del apoderado de la sentenciada, se arrim� visita domiciliaria que realiz� la psic�loga MARYURI S�NCHEZ YARA a la vivienda de la ac� procesada JAFR, en la cual concluy�: (i) es una madre garante y comprometida con las pautas de crianza de sus hijos, quienes no cuentan con una red familiar extensa por l�nea materna ni paterna, que se haga responsables de su cuidado;
(ii) en ausencia de JAFR sus hijos quedar�an en estado de desprotecci�n y vulnerabilidad; (iii) a ra�z del proyecto de vida de JAFR, enmarcado en la empresa que labora que le genera independencia econ�mica como madre proveedora, se recomienda su interacci�n permanente con los hijos y progenitora; (iv) en relaci�n con la hermana y progenitora de JAFR, se encuentra una situaci�n de riesgo, dada la condici�n de salud de ambas y edad avanzada de la segunda, y ante la ausencia de JAFR, quedar�an en estado de abandono; y (v) respecto al grado de marginalidad de JAFR cuando cometi� el delito -como esta se lo manifest�-, al encontrarse sin trabajo, con su obligaci�n de manutenci�n de su hermana y madre, y sus cinco hijos, sin con qu� pagar arriendo, se hallaba en una circunstancia de alta necesidad por lo que acept� tal actividad.
Se arrim� tambi�n declaraci�n que ante la Notar�a S�ptima del Circulo de Pereira, presentaron las se�oras MARTHA LUCY RAM�REZ DE CARVAJAL y ANA MILENA CARVAJAL RAM�REZ -madre y hermana de la sentenciada-, donde indicaron que dada la avanzada edad de la primera y condici�n m�dica de ambas, �no tenemos la capacidad de tener el cuidado y custodia personal de estos menores, en el entendido que la �nica persona responsable del cuidado y custodia de los menores es la propia madre�.
A su vez se aportaron las historias cl�nicas de las mismas, as� como del se�or CARLOS ARTURO D�AZ BEDOYA, al parecer t�o materno de la procesada -hermano medio de MARTHA LUCY RAM�REZ, seg�n lo expuesto la defensa en curso del art. 447 C.P.P.-. Pues bien, con fundamento en tales elementos de prueba el letrado solicit� la concesi�n de la prisi�n domiciliaria como madre cabeza de familia en favor de la se�ora JAFR, mismo que como viene de verse, fue negado por el funcionario de primer nivel, conforme lo fundamentado en el fallo que ahora se ataca.
Con miras a dilucidar lo pertinente, y si bien no puede desconocerse que con la concesi�n de la prisi�n domiciliaria se propende por la protecci�n del inter�s superior de los ni�os, ni�as y adolescentes que pueden verse afectados con una medida que restrinja la libertad de sus progenitores, ello no releva a quien pretenda obtener tal beneficio de cumplir las exigencias que le permitan al funcionario judicial determinar, sin dubitaci�n alguna, que s� se ostenta la calidad que reclama.
En este caso en concreto y en consonancia con lo sostenido por el fallador de primer nivel, estima la Sala que ello no qued� debidamente acreditado, por cuanto las pruebas aportadas por la defensa no soportan con la debida suficiencia que los menores hijos de la se�ora JAFR FERN�NDEZ, se encuentren en una situaci�n de �abandono absoluto�, como tampoco que tanto su madre, hermana, e incluso t�o materno, sean incapaces para velar por su propia subsistencia y de contera cuidar los hijos de la sentenciada.
Es un hecho cierto, incluso la defensa lo ratifica, que los hijos de la procesada s� cuentan con una familia extensa, al menos por el lado materno, al tener a su abuela y una t�a, sin saberse si existen otros por esa misma v�a, salvo un hermano de su madre; igualmente, se evidencia que al menos cuatro de los cinco hijos de la se�ora JAFR, tienen padres que los reconocieron y por ende est�n obligados tanto estos como sus parientes, en atenci�n al principio de solidaridad, a procurar su cuidado, mientras persista la privaci�n de la libertad de su progenitora.
No desconoce la Sala, que tanto la madre como la hermana de la se�ora JAFR, acorde con las historias cl�nicas que se allegaron por la defensa, presentan algunas dificultades m�dicas, pero no se acredit� que fueran incapaces o que est�n incapacitadas para generar algunos recursos y velar por el cuidado de los menores, respeto de lo cual, absolutamente nada se soport� en la actuaci�n, y el hecho de que sufran algunas patolog�as, de ello per se, no puede inferirse tal circunstancia; aunado a que se desconoce si adem�s de esas dos personas y el t�o de la sentenciada -de quien se dijo alcoh�lico sin soporte probatorio, salvo que su atenci�n m�dica lo fue por una ca�da en estado de beodez-, existan otros familiares m�s por v�a materna que pudieran prestarle colaboraci�n para el cuidado de los menores, respecto de lo cual tampoco nada se dijo.
As� mismo, y aunque la defensa cuestion� que el juez le impuso a su defendida la tarea -aunque pareciera loable- de buscar a los padres de sus hijos para que asuman su rol, ello en sentir de la Sala no es desacertado, lo que se sostiene por cuanto de la informaci�n que se arrim� al expediente digital, se puede advertir que por lo menos el padre de algunos de ellos, s� le colaboran a la se�ora JAFR para su manutenci�n, como se acredit� con el interrogatorio y entrevista que en su momento rindi� la se�ora LFGL, quien fuera una de las investigadas por igual ilicitud, donde dio cuenta que labor� al servicio de JAFR, cuid�ndole sus hijos y aseo en su vivienda, y all� se percat� que esta laboraba con el tr�fico de estupefacientes, misma que en compa��a de otro sujeto la convencieron para que trabajara con ellos, como as� lo hizo, y a ra�z de esa relaci�n se percat� que el padre de uno de los hijos de JAFR le enviaba dinero desde el exterior para su manutenci�n. A ese respecto al ser interrogada si JAFR laboraba en alguna actividad, respondi� �Mientras yo la conoc�, nunca la vi trabajar, a ella le colaboraba en (sic) pap� de los ni�os los dos mayores, el (sic) estaba en Australia y le enviaba dinero, eso quincenalmente le enviaba el dinero [�]�.
Lo anterior, permite pregonar, en contrav�a de la postura defensiva, que la se�ora JAFR s� ha contado con la ayuda al menos de uno de los padres de sus hijos, y por ende tiene contacto con este, quien en atenci�n a la obligaci�n constitucional y legal que ostenta sobre algunos de los peque�os, ya sea de manera directa o por intermedio de su familia extensa, deber� brindar el cuidado y auxilio necesario, al ser uno de los primeros llamados a prestar la asistencia que estos requieren.
Ahora bien, no puede dejarse de lado, que los il�citos por los que se conden� a JAFR, son de aquellos que mayor conmoci�n causan en la sociedad, pues con ellos se atent� no solo contra la seguridad, sino adem�s contra la salud p�blica de la colectividad, en tanto el flagelo del narcotr�fico y por ende su consumo ha conllevado a que miles de individuos caigan en el abismo de la drogadicci�n con las consecuencias nocivas que ello les genera a t�tulo personal y que igualmente perturba a todo el conglomerado, situaciones �stas que parece no importarles a quienes hacen parte de esas organizaciones criminales, en tanto la �nica finalidad que los alienta son los extraordinarios dividendos que puede dejarles dicha actividad il�cita, nada m�s. En este asunto, en contrav�a de lo esgrimido por la defensa, quien da a entender que la se�ora JAFR, era una mera �operadora rasa�, lo que se advierte, como as� lo evidenci� el A-quo y lo corrobor� la Sala al verificar las interceptaciones telef�nicas efectuadas, es que su participaci�n en la ilicitud no solo se daba desde el interior de su vivienda, de ah� que LFGL, se enterara de lo que all� conversaban, de manera cifrada, sino que adem�s consegu�a personas para que laboraran con ellos -como ocurri� en su caso- en la distribuci�n y tr�fico de estupefacientes, e igualmente estaba pendiente de la producci�n, al respecto m�rese: -.
Llamada del 02/10/2021 a las 12:08:29, ID 1631581589: donde acorde con lo plasmado por el analista, se plasm�: �Yesica llama a Francy a quien le dice que si desea mirar alguno de esos, as� mismo le pregunta si le van a recoger lo que tuviera, Francy responde que s�, indica que hoy se reparte eso, as� mismo pregunta lleva, Francy responde que 163 paquetes por 6, indica que le faltan 22 para las mil, Yesica refiere que las mil que tiene que las repartan en Cuba y lo que termine lo reparta en los dos mil quinientos [�]�. -.
Llamada del 11/10/2021 a las 00:25:32, ID 1642149380: �Yesica llama a Francy a quien le pregunta cu�ntas salieron, Francy que 320 paquetes e indica que debe multiplicarse por seis, Yesica responde que son 1920, as� mismo, indica que le va a decir, sugiere que trate de hacerse las 80 para que reporte dos mil�. -. Llamada del 11/10/2021 a las 11:14:24, ID 1642512475: �[�]Francy refiere que lo �nico que le qued� es el �ripio del costal�, Yesica sugiere que termine con eso, Francy se�ala as� lo va a hacer, Yesica refiere que necesitan �quinientas empanadas�, Francy dice que ah� est�n que tiene dos mil; as� mismo se�ala: �A vea que con el ripio que pegue con eso, todo eso se pega�, Francy dice que va a terminar de hacer ese ripio, Yesica refiere �hasta el ripio se fuma uno�. -.
Llamada del 20/02/2022 a las 12:04:32, ID 1779111909: �[�] Yesica menciona que le da pesar de LFGL [a quien hab�an capturado], Lili menciona que ellos vivieran muy preocupados cuando �usted estaba enredada en eso�, Yesica menciona �pero yo fui la que la met� en eso�. De ese sucinto recuento de las m�ltiples interceptaciones, se da cuenta que el papel de la se�ora JAFR, en efecto lo fue de un mando medio e incluso se evidencia que muchas de las personas con las que telef�nicamente ten�a contacto llegaban hasta su vivienda, en un conjunto cerrado de esta capital, seguramente a reportarle las actividades realizadas y a llevarle dinero, en tanto como tambi�n lo expres� LFGL, ve�a cuando llegaba a la casa con mucha plata �menuda� -billetes de baja denominaci�n-.
Es evidente, que el internamiento intramural de la se�ora JAFR, afectara indudablemente a sus menores hijos, pero ello es la consecuencia directa de su accionar delictivo. Adicionalmente, se advierte que en momento alguno se acredit� el presupuesto de �abandono absoluto� de los menores hijos a su cargo, ni la imposibilidad o discapacidad de su hermana y madre de obtener los recursos para la subsistencia propia y la de los menores, aunado, se itera, a la existencia de por lo menos uno de los padres de estos, a quien le asiste el deber constitucional, legal y moral de procurar su protecci�n. En ese orden de ideas, la Sala acompa�ar� la decisi�n del funcionario de primer nivel.
Frente al segundo cuestionamiento defensivo, esto es lo relativo a la solicitud de la sustituci�n de la prisi�n domiciliaria por el servicio de utilidad p�blica, a que alude la Ley 2293/23 -por medio de la cual se adoptan acciones afirmativas para mujeres cabeza de familia en materias de pol�tica criminal y penitenciaria-, debe decirse que tal norma permite a las mujeres �cabeza de familia� que hayan sido condenadas por el delito de tr�fico de estupefacientes u otras conductas, cuya pena impuesta sea igual o inferior a ocho a�os de prisi�n, y que se demuestre por cualquier medio de prueba que la comisi�n del delito est� asociada a condiciones de marginalidad que afecten la manutenci�n del hogar y que adem�s cumplan con las exigencias contempladas en esa normativa, obtengan como medida sustitutiva de la pena de prisi�n, el servicio de utilidad p�blica.
En efecto, entre los requisitos para la concesi�n de tal beneficio, como quedaron plasmadas en el art�culo 38i C.P., se tienen: �1. Que la pena impuesta sea igual o inferior a ocho (8) a�os o se trate de condenas impuestas por la comisi�n de los delitos establecidos en los art�culos� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr009.html" \l "239" 239,� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr009.html" \l "240" 240,� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr009.html" \l "241" 241,� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr014.html" \l "375" 375,� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr014.html" \l "376" 376�y� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr014.html" \l "377" 377�del C�digo Penal. 2.
Que la condenada no tenga antecedentes judiciales, esto es, una condena en firme dentro de los cinco (5) a�os anteriores a la comisi�n del delito, salvo que se trate de delitos culposos, que tengan como pena principal la multa o que sea por los mismos delitos del numeral anterior. 3. Que la condenada manifieste su voluntad de vincularse libremente a la pena sustitutiva de prestaci�n de servicios de utilidad p�blica. 4.
Que se demuestre que es madre cabeza de familia, que para los efectos de esta ley ser� entendido como tener v�nculos familiares, demostrando que la condenada ejerce la jefatura del hogar y tiene bajo su cargo afectiva, econ�mica y socialmente de manera permanente hijos menores o personas en condici�n de discapacidad permanente. 5. Que la conducta atribuida a la condenada no tipifique el delito establecido en el art�culo� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr006.html" \l "188D" 188-D�del C�digo Penal. 6.
Que se demuestre que la comisi�n del delito est� asociada a condiciones de marginalidad que afectan la manutenci�n del hogar. 7. Que la condenada comparezca personalmente ante la autoridad judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerida para ello o en los t�rminos acordados en el plan de servicios. El servicio de utilidad p�blica en los t�rminos descritos podr� aplicarse en los casos de concurso de conductas punibles y de concierto para delinquir, de conformidad con lo establecido en el art�culo� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_2292_2023.html" \l "2" 2o�de la presente ley.
La medida consagrada en la presente ley no ser� aplicable cuando la pena menor a ocho (8) a�os de prisi�n se refiera al tipo penal de violencia intrafamiliar consagrado en el art�culo� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr008.html" \l "229" 229�del C�digo Penal. [�]� De igual manera, y como lo contempla tal normativa, en el inciso 5� numeral 2�: �Las condiciones de marginalidad que deben probarse para otorgar el servicio de utilidad p�blica como medida sustitutiva de la pena de prisi�n no dependen de la acreditaci�n de la causal de atenuaci�n punitiva consagrada en el art�culo� HYPERLINK "http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0599_2000_pr001.html" \l "56" 56�de la Ley 599 de 2000 y el beneficio otorgado en virtud de esta �ltima, no afectar� la obtenci�n de la medida sustitutiva consagrada en la presente ley.� En este caso y como as� lo analiz� el A-quo se advierte que la se�ora JAFR, cumple los aspectos objetivos de tal normativa, atinentes al monto de la pena impuesta, la naturaleza de los il�citos por los que fue sentenciada, adem�s de carecer de antecedentes penales; no obstante, para que se pueda otorgar, debe estar debidamente soportado que las conductas en que incurri� hubieran estado motivadas por la necesidad de suplir los requerimientos b�sicos de su n�cleo familiar.
Y en punto de esas exigencias, como se dijo con antelaci�n, para la Sala como tambi�n lo fue para el A-quo, la se�ora JAFR no puede ser catalogada como madre cabeza de familia, ni se advierte que su madre o hermana, se encuentren en condici�n de discapacidad y que por consiguiente dependieran de ella afectiva, econ�mica y socialmente, en tanto ello no fue debidamente acreditado, y por el incumplimiento de ese requisito sine qua non, habr�a lugar ipso facto a la negaci�n del referido sustituto.
No obstante, y si bien como la normativa plantea que tal situaci�n de marginalidad puede acreditarse por cualquier medio probatorio, en este caso la defensa la soport� con lo que la misma se�ora JAFR le manifest� a la psic�loga cl�nica durante la visita domiciliaria, quien al respecto consign� lo siguiente: �Se obtuvo que de acuerdo a las condiciones en que se encontraba sin trabajo con la obligaci�n de manutenci�n de su se�ora madre y hermana conoci� al se�or JUAN DAVID GOMEZ PALACIOS de quien sostuvo una relaci�n sentimental mas no de convivencia, tanto as� que la hija menor es de �l y nunca la reconoci� ni la conoce, que usted se siente utilizada y frente a las necesidades de cuidado de sus 5 hijos alimentaci�n, deb�a arriendo, entre otros aspectos, se encontraba en una situaci�n de alta necesidad para sostenibilidad de su familia que acept� la actividad dentro del grupo organizacional.� Si bien de lo all� plasmado, podr�a pensarse que las circunstancias por las que atravesaba la se�ora JAFR, quien ten�a cinco hijos por mantener, adem�s de su madre y hermana, la llev� a incursionar en la actividad delictiva, para la Sala esa argumentaci�n insular, sin corroboraci�n alguna, no es m�s que un medio defensivo para procurar aminorar la sanci�n penal que le fue impuesta, pero aun as�, no es suficiente para considerar acreditado tal requisito.
Si en realidad la condici�n econ�mica por la que atravesaba la se�ora JAFR, fue el detonante para incursionar en las ilicitudes que acept�, al punto que ante la psic�loga, como se entiende, dijo que carec�a hasta para pagar el arriendo y que era la encargada de velar por las necesidades de su madre y hermana, ese argumento pierde credibilidad, cuando de los medios de prueba arrimados, se desprende que resid�a en un conjunto cerrado de apartamentos de esta ciudad -Batar� Parque Residencial-, donde seguramente el arrendamiento no era nada econ�mico y, como si ello fuera poco, su se�ora madre resid�a en el barrio Perla del Sur.
Si en verdad su situaci�n financiera era apremiante, no se compadece que vivieran en residencias separadas, y si ello lo fue as�, como lo infiere la Sala, lo es por cuanto con el producto de su actividad il�cita obten�a altos recursos, m�xime cuando su rol en la organizaci�n, lo era como mando medio, y por lo mismo los r�ditos que le generaba le permit�an vivir con alguna solvencia -para poder mantener dos viviendas-, mas no como ahora se pretende hacer ver, que lo era �nicamente para satisfacer de manera exclusiva las necesidades de su n�cleo familiar.
En ese orden, y sin lugar a mayores elucubraciones, considera la Corporaci�n, en consonancia con lo expuesto por el despacho A-quo, que en este asunto tampoco se acreditaron las exigencias normativas para sustituir en favor de la se�ora JAFR la prisi�n domiciliaria por la prestaci�n de servicios de utilidad p�blica, y por consiguiente se acompa�ar� lo decidido.
En conclusi�n, para el Tribunal fue acertada la motivaci�n esgrimida por el funcionario de primer nivel, por cuanto en este caso no se colmaron los requisitos legales para que la procesada acceda a la prisi�n domiciliaria ya fuera como madre cabeza de familia, o por la prestaci�n de servicios de utilidad p�blica, por falta de acreditaci�n. En ese orden, se confirmar� en su integridad el fallo proferido, y se ordena que una vez en firme la presente sentencia, el despacho de primer nivel, proceda a librar las comunicaciones de Ley.
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA el fallo condenatorio proferido en octubre 31 de 2023 por el Juzgado Tercero Penal del Circuito Especializado Pereira (Rda.) en contra de la ciudadana JAFR, por los delitos de Concierto para delinquir agravado, en concurso heterog�neo con tr�fico, fabricaci�n o porte de estupefacientes.
En atenci�n a lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura, y por ende esta providencia se notificar� por la Secretar�a de la Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes, determinaci�n contra la cual procede el recurso de casaci�n. En firme la sentencia se ordena que el despacho de primer nivel, actualmente a cargo del Juzgado/ 002/ Penal del Circuito Especializado Itinerante de/ Manizales, proceda a librar las comunicaciones de Ley.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado JAIRO MAURICIO CARVAJAL BELTR�N Magistrado El Consejo Superior de la Judicatura, mediante Acuerdo PCSJA23-12124 de diciembre 19 de 2023, traslad� con car�cter permanente, a partir del 11 de enero de 2024, el Juzgado/ 003/ Penal del/ Circuito Especializado Itinerante de Pereira, al Distrito Judicial de Manizales, como Juzgado/ 002/ Penal del/ Circuito Especializado Itinerante de/ Manizales. Dentro de los que se encuentra el delito de Concierto para delinquir agravado y los delitos relacionados con el Tr�fico de estupefacientes por los que ac� se acus�. Por la cual se expiden normas para apoyar de manera especial a la mujer cabeza de familia. Declarada exequible por la sentencia C-184 de 2003, en el entendido que el derecho puede ser concedido por el juez a los hombres que, se encuentren en igual situaci�n que una mujer cabeza de familia. Corte Constitucional, sentencia SU-388 de 2005 (MP Clara In�s Vargas Hern�ndez;
SV, Jaime Ara�jo Renter�a). En contrav�a de lo que pretendi� hacerse ver con la visita domiciliaria, donde se indic� que solo 3 de ellos hab�an sido debidamente reconocidos, y como lo dijo la defensa en curso de la audiencia del art.447 C.P.P. Aunque el letrado se�ala que la madre de la procesada tiene problemas de movilidad, ello como se aprecia de la historia cl�nica, lo fue por un dolor que present� a nivel de la cadera que amerit� atenci�n m�dica, pero no por cuanto sea una situaci�n cr�nica. Ver p�ginas 323 y 328, obrantes en el expediente digitcd��( * +, � � � � � � ��:;����ͿͿͿͿ������|͝�jYKYh� �CJOJQJ^JaJ h� �h� �CJOJQJ^JaJ #h�K�h� �5�CJOJQJ^JaJ #h�K�h�K�5�CJOJQJ^JaJ h� �5�CJOJQJ^JaJ h�7�h�7�CJOJQJ^JaJ h�K�h�7�CJOJQJ^JaJ h�K�CJOJQJ^JaJ h�K�h�K�CJOJQJ^JaJ #h�K�h�7�5�CJOJQJ^JaJ h�K�5�CJOJQJ^JaJ d� � ��;/APm����������������������������dgda dgd�7� $da$gd�7� $d�a$gd�7�d�gd� �d�gd�K�d�gd�7�ABOPlm��������п�����t�k_P?. h�7�h @�CJEH^JaJ h�7�h}w�@�CJEH^JaJ h�7�h�7�CJEH��^JaJh�7�h�7�5�CJaJh�7�h�7�aJ h�7�h�7�5�CJ OJQJaJ +h�7�h�7�5�:�B*CJ OJQJaJ phh�7�h�7�CJaJ jh�7�UmHnHuh�7�h�7�5�CJaJ h�7�h�7�CJOJQJ^JaJ h�7�h� �CJOJQJ^JaJ h�7�CJOJQJ^JaJ h� �h�7�CJOJQJ^JaJ ���������������� !-DEFQT�����ޫ���{頻��j��YH h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h�H�@�CJEH^JaJ h� �h� �@�CJEH^JaJ h�7�hj:.@�CJEH^JaJ h�7�h�7�@�CJEH^JaJha @�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h$o@�CJEH^JaJ h�7�h @�CJEH^JaJ h�7�h}w�@�CJEH^JaJ h�7�h�@�CJEH^JaJ !EFTYZpq�����h��{kd$$If�F���0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7� $Ifgd�7�dgd�7� $da$gd�7�TXYZqrxy{��������"������ᮝ���{j{Y�H�H h�7�h &s@�CJEH^JaJ h�7�h�`�@�CJEH^JaJ h�7�hS(@�CJEH^JaJ h�7�h}w�@�CJEH^JaJ h�7�h$o@�CJEH^JaJ h�7�h�eN@�CJEH^JaJ h�7�hK�@�CJEH^JaJ h�7�h�N@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJh�0�@�CJEH^JaJqr{��{{ $Ifgd�7�{kd�$$If�F���0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7���$�{{ $Ifgd�7�{kd>$$If�F���0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7�"#$%2:Bbxy}���������������xax��P? h�7�h 8@�CJEH^JaJ h�7�h�*�@�CJEH^JaJ,jh�7�h�J@�CJEHH*U^JaJ h�7�hl%�@�CJEH^JaJ h�7�h�J@�CJEH^JaJ h�7�h &s@�CJEH^JaJ h�7�h$o@�CJEH^JaJ h�7�h��@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h�@�CJEH^JaJ$%2��{{ $Ifgd�7�{kd�$$If�F���0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7�������{{{ $Ifgd�7�{kd|$$If�F���0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7�����������]^k}��ͼ���veTA2# h�7�hS(CJ OJQJaJ h�7�h/j�CJ OJQJaJ$h�7�h/j�@�EHOJQJ^JaJ h�7�h/j�@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ h�7�h|n@�CJEH^JaJ#h�7�h$o5�@�CJEH^JaJ#h�7�hJR5�@�CJEH^JaJ h�7�hl%�@�CJEH^JaJ h�7�h$o@�CJEH^JaJ h�7�hc�@�CJEH^JaJ h�7�h��@�CJEH^JaJ h�7�hJR@�CJEH^JaJ ���]^~ z �||t|hhhX����d�]��^��gd�7� ���d]���gd�7�dgd�7�dgd�7�{kd$$If�F����0� �"� B�0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�7� }~� ����(,o s y z { � � � ��Ͻ����������p_M;#h�7�h�G�0J5�@�EH^JaJ#h�7�h�FW0J5�@�EH^JaJ h�7�h�FW0J@�EH^JaJ#h�7�h^�0J5�@�EH^JaJh�7�h�|CJ^JaJh�CJ^JaJh�7�ho1CJ^JaJh�0�CJ^JaJh�7�h$oCJ^JaJ#h�7�h�|0J5�@�EH^JaJ h�7�h�|0J@�EH^JaJ h�7�h�|@�CJEH^JaJ h�7�h/j�CJ OJQJaJz { 7 8 P#Q#I(J(�(�(�,�,�/�/11%1&1A1B1;2 �������������~lYE'h�7�h`&�0J5�@�EHPJ^JaJ$h�7�h`&�0J@�EHPJ^JaJ#h�7�h5�0J5�@�EH^JaJ#h�7�h�FW0J5�@�EH^JaJh�7�h�Sj0J5�^JaJh�7�h$o0J^JaJh�7�h�J�0J5�^JaJh�7�h�G�0J5�^JaJh�7�hsl�0J5�^JaJh�7�h�180J5�^JaJh�7�h�|�0J5�^JaJh�7�h$o0J5�^JaJ> ? 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Ver p�gina 79, obrante en el expediente digital, carpeta denominada �EPM�, documento rotulado �EMP PARTE 1 JESSICA�. Ver p�gina 85, obrante en el expediente digital, carpeta denominada �EPM�, documento rotulado �EMP PARTE 1 JESSICA�. Ver p�gina 94 y 95, obrantes en el expediente digital, carpeta denominada �EPM�, documento rotulado �EMP PARTE 1 JESSICA�. Ver p�gina 132, obrante en el expediente digital, carpeta denominada �EPM�, documento rotulado �EMP PARTE 1 JESSICA�. Concierto para delinquir Radicaci�n: 110016000000 2023 01594 01 Procesada: JAFR Confirma sentencia S. N� 026 P�gina PAGE 14 de NUMPAGES 14 1:3:4:6:7:9::: �33�P�$���C[a ܆ ��/ �� bXc��a�'SɃ���s%U�=)�PUz!��鮲e}�9���9�Jn�)��'��a�j IN7�y����;S��VU�(%/�ڽ+��%��9g�TV�j�m��ػ=5Pl �缦�������eg�?5�Hz(QX�s��r�o8DQ����~ޒ������R�pEz��[0�o�H�o�ݒj8���W@�'�sAU �q,NQ��I mc��G�#�:��=p�c�F7�#5��v��G�J�q�zE �;���[9yj��8E��-lU^U �'��(�M������~���8i�'�N�/L� ��� ���m��v3,u�4Wa6�p��}h�����e�o��J�{w*@1X vp ��U%���i*x�o���&!��Em�Z�|h��ϐ �*6-UNL[P�p� 0ޅ�6%��ɟN��έݭ )+]�&�ߏOQ�~Ꮓ�PM[L�D�e-HV�x��E�D�?�nv�)2p)��J�4�J߂ �sql 6����š��� �&���BPM�o6��aC�w�Xx��H��Xx�4��8w �"a�_ *�^ȣ6���o��y!��LTG V״0DC��x���#����\�� "˂�]��LT��.\��w��V1� F?���y�'�hw�7!�-�2Pc X= ��b�^eCV���e�~���d�THZ09�����wIl���:��Du� EH�%�P�w�����m�X�`,��W�VR*�� ��u�P�/��[y'q �"�0P�%���$ݞ���Rφ ��sq����T*ʍ��e � �|!Z�fV�;Q#�.u,O \��q �ڕG䚪���h7�Ov=�%* 8�n���O��TW�@}U9������T���� ǯ��w�F�Wh,��ND�"��k�� i�P�� ��w�pj Da/�wO�7�}%�{��h��xH!�\�P̫i3ljv�F/5��~�L��5B֩�0���jl��9S`�.�_�K��3�5 `{cs�Z�V9G� �H|,�T���f���w������o� lޫ%/��a�T�Dc ��4p.D��֚�0ڙٜ�د�\1l3t�%��J�)�T\\������~��� 5p ���A�3��}�qh��`����� O���x*m&q�����a��]� Ff��Ibxo+GF�J�j�� ����X��Х�e�����]x�M����U ���e��P �'��������V..�X=�k�2� �p�GdžՕӣ F�������� �K�.w�Wj\� �Y2_��.��6-hn��ʇ � ]1�.�x�5 ����j(��p-���a��(\+������+�C���C� 8�r 0 >�Gx�e�rf��j�)y[�L�Sp!P�Tp'��"�F�b$$ ��ѓ����~������.(~�Hİ�i�|ȑ��'v ��'��݁� Pp��>7�r.���$ � �n ������LC]8G��5 �� 帵ܪ�]��kjm l��i��{=o�Zm����;y�O�g(��og*��S���F�rBr1{ژ�U��� ����ټ�����=�5�k�0���ﰳ�ҫu�i���{(Źv�ݖ�}�[�0�ԟ���)Ӫ��k�R�c��ԹPx-'��� �8�u��;�O�S�fN��Q���c� S-��'�O�s:¸ƤRQ�+�_�����{Yn��BL�"����' R'�y�o�����^e4��vg��mȑ�Nۋ}?����[�f-� D�մ8�e�����6dM��>���R�G$7k�6({���ۗ��ɓdVAb�� �malS�� �v.�8iȹ 9��5ڠ���Z ȪVsR��!�a�i������G�����4qSw�G�ߓ�_��X� R�Ł.�I@5�v��i4zc���� �7-��_~��t�S�� ���"_]����Fo���Y ����A'�6��� Ľ���600 �"�8�O�XѨ q}�3��!��E�K���_G[/����)/ȑ�J�:���P��M������D��T�eP*��8���OQ��:�NP�y����� �UL}�A[?���i��T�@��`u���B�:� v�qv��؎��|\p;1����WӖ�kg�c`[��v� X+jN��sט?��ם֯ ���׆���6���&r���]��>M�_�5��sY���5�����h��˿/� e5�q�������-na �ō?\�6U�+ �� Q�̟!e����S���y\[ �T7V�h4̿C Ld=^�a�9ܝ(Q�q�0�ޜJd���h4RW��P�4'i �ؚ�Tn�&kX7^� ����B��E� �}^)[�N�p��e���رU��� �u�:��qwWj�h>L�xx"�����WQW�IU�è"� ��Ov�p�9h���Q�g+Ԣ*���l��Jp )���ߺ� �����鍳BU))W�E8M� :� ]�)�aj"�Q.[VV?Ъ��Wg���!�t��Z-�G�˿\�{"�(�KEs��3���[O���FW����lXB �φ+�hZ��RZ¾ ��}}�%�&��R�dA�� L��?T��P ��u[�e𰨯nbk6j��k��¼��,RM*��l �2 SY��ֆ�0�G� Q�(����:Մ�x�:��φ�T�` W5QP�U*⓸C��Ӗ����u� 3��6YbY�?�R��#hR���qj�Z�Y b�٢�e�ixH����W֞/���_Ui3��T�S��퇟(l������ƀaW_��jI�gs��>��z& ���3\v�\*'\q��� �}�]��c�X��]R ��\c�"����*vC�-��Q�$����N��'\m\a�������d � �\���`�>���@�>�y���v�F�MRB�����ԓuU�e�'b��am*6;P#���n>���q�s߷Q� �.O�Cs��V���#5� �+�o̺�+H����� �� L� ��a��-�*��w�(~ ��'Dk�z������v��F���� ��3@ ����4���ԕ�������ި�����`Z���F�G��`��٦e�=R�_���P��qb3�Z@?g �,�s�AӍ+�{��Tcߗ����o\�� � ��Fq+�=R�c�ە��F�}R� Т�>R����y ?� 7����f�� ��K�7���f+���M���t���h�*��u��i���?zp7*��e�(�, �j�)6n���I �od�� 666>666666666666666666666666666666666�66666666666hH66666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666666�62����&6FVfv������2(��&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv������&6FVfv��8X�V~�������� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@�� 0@ OJPJQJ_HmH nH sH tH X`��X r3�Normal$dha$$CJOJPJQJ_HaJmH sH tH TT r3�T�tulo 1$��� RP &M#�Puesto%$d�a$ CJ OJQJaJmH $sH $tH @�/��a@ %M#� Puesto CarCJ OJPJQJtH R�rR ( 80Texto de globo'd�CJOJ QJ ^J aJ`�/���` ' 80Texto de globo Car$CJOJ PJQJ ^J aJmH sH tH T�/���T ?By T�tulo Car'5�CJ OJPJQJ^JaJmH sH tH VC�V +?By0Sangr�a de texto normal*��x^�n�/���n *?By0Sangr�a de texto normal Car CJOJPJQJaJmH sH tH v�/���v /j�0Nueve,$��q1$7$8$H$`�a$1B*CJOJPJQJ^J_HaJmH phsH tH ���� /j�Texto independiente 21-��5$7$8$H$^��#6�CJ OJPJQJaJmH sH tH:U ���: KMj0 Hiperv�nculo >*ph�FB�F 0i�0Texto independiente/�xf�/��f /i�0Texto independiente Car CJOJPJQJaJmH sH tH b�Ob K� Profesi�n1$ �ndha$ 5�CJ OJQJaJmH $sH $tH V�/��!V �40Menci�n sin resolverB*ph`^\q� ����tT2t bt0Texto de bloque3�3��]�3^��*6�CJOJPJ QJ]�^JaJmH $sH $tH j^Bj ��0 Normal (Web) 4$d��d�d[$\$a$ CJOJQJaJmH $sH $tH $PK!���� [Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r� �Ø��J��B+$�G]��7O٭V�� !F\�(a�M�s�8 D�!�Cc6���HyY�B��� �s:��F���&���CL�0^Gs�"��!�� �}$B��"� ��)���1�6�[ �WK� �{��"2�� G6���1 �eGA���; q�c?�G0E�s� ���+D�C P�5��6�}����)�&�|2O,����1:AXI C�#�+�k���w�"z��sˈޏ�� �����b]M{k� �.�K�����.�Ƿ1,����Q�?ʶ����m�����J�A��5ݮ��{�u�>!�Ă�}��� �Ҹ��N����]n¥\�Ё��&H�8 _B4�=~ٕN� !�� ϩ�*�p�� � T�Le��C�- �r� i��J~� *~P(5�^��z�B�oW m߯�{~���T CaaT�ӓ�>|�����E�o��D�/mWF,*2u�RT��L�b����)�P ���yT����f�VhV�����4 ͠�)tkA���~���:� 쵫�W�5 �r�ZI�o4 u�Ri{�v�� g�y* Y, ������PK! 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