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As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado�� PRINCIPIO DE LEGALIDAD / CULPABILIDAD / DEFINICI�N Acorde con el canon 29, inciso 2� C.N., en curso de la investigaci�n penal, se establece el principio de legalidad basado en el derecho penal de acto, esto es, que las normas penales deben estar dirigidas a la conducta social del ser humano en funci�n de la protecci�n de bienes jur�dicos y no respecto de lo que se es, como acontece con el derecho penal de autor.
La Corte Constitucional en la sentencia C-181 de 2016, sobre ese particular plasm�: �La culpabilidad es aquel juicio de reproche sobre la conducta del actor que permite imponer una sanci�n penal a su acci�n t�pica y antijur�dica. Tiene como fundamento constitucional la consagraci�n del principio de presunci�n de inocencia y el avance hacia un derecho penal del acto, conforme al art�culo 29 Superior�� REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintiocho (28) de junio de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n N� 628 Segunda instancia Radicaci�n: 66682600004820220014101 Acusado: AFUON�mero de identificaci�n:Delito:Actos sexuales con menor de 14 a�os agravado, en concurso homog�neo y sucesivoV�ctima:Menor S.Y.V. Procedencia:Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosa de Cabal (Rda.).Asunto:Decide apelaci�n interpuesta contra el auto proferido en febrero 12 de 2024, por medio del cual se neg� la admisi�n de prueba solicitada por la Defensa.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos materia del presente tr�mite, fueron plasmados por el ente acusador en el escrito acusatorio, as�: �El se�or AFUO [�] realiz� en ocho ocasiones aproximadamente tocamientos en los senos, en la vagina, y las piernas de la menor v�ctima S.Y.V., las cuales realizaba momentos en que este dorm�a con la menor, mientras la madre de la v�ctima se encontraba laborando, unas veces los realiz� en cra 12 nro. 4-43 Barrio Colinas del Rosario de esta Municipalidad, otras veces en la manzana L casa 15 Barrio Laureles 2 de Cuba de la ciudad de Pereira, siendo la �ltima vez el pasado 23 de diciembre del a�o 2021 en la integraci�n familiar realizada en una finca en Cerritos � Pereira.� 1.2.- Adelantado el programa metodol�gico, y habi�ndose identificado como presunto autor de los il�citos, al ciudadano AFUO, por ante el Juzgado Penal Municipal de Santa Rosa de Cabal (Risaralda) con funci�n de control de garant�as, se llev� a cabo en septiembre 15 de 2023, la audiencia por medio de la cual se le formularon cargos en calidad de autor y a t�tulo de dolo, del delito de actos sexuales con menor de 14 a�os con circunstancias de agravaci�n -art�culos 209 y 211 numeral 2� C.P. (por la confianza depositada y superioridad al ser el novio de la madre de la menor-, en concurso homog�neo y sucesivo, los que NO ACEPT�. 1.3.- La Fiscal�a 30 Seccional de Santa Rosa de Cabal (Rda.) radic� escrito de acusaci�n (diciembre 9 de 2022), donde reiter� los cargos imputados, cuyo tr�mite le fue asignado al Juzgado Penal del Circuito de esa municipalidad, despacho ante el cual, luego de diversos aplazamientos, se realiz� la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (mayo 3 de 2023), en la cual la Fiscal�a clarific� la �poca en que ocurrieron los hechos -entre julio 22 de 2017 y julio 22 de 2020- e indic� que la �ltima ocasi�n sucedida en diciembre 23 de 2021, no se tendr� en consideraci�n por cuanto para esa fecha la menor ten�a 15 a�os; posteriormente, se desarroll� la audiencia preparatoria (octubre 5 y noviembre de 2023 y febrero 12 de 2024), fechas estas en las que tanto Fiscal�a, apoderada de v�ctimas como defensa enunciaron las pruebas que pretend�an hacer valer en juicio oral, y se pronunciaron sobre la pertinencia, conducencia y utilidad de las mismas.
Dentro de las solicitudes probatorias de la defensa, se dijo, entre otras, que se arrimar�a al debate p�blico los testimonios de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO, con quienes introducir� como testigos de acreditaci�n la historia cl�nica de intervenci�n psicol�gica de AFUO y el peritaje psicol�gico efectuado al mismo, con el fin de demostrar que carece de trastornos de ninguna �ndole, que posee una adecuada capacidad de introspecci�n y juicio y por ende no es posible que una persona en sus condiciones haya podido cometer el delito que se le atribuye.
Frente a esas espec�ficas peticiones probatorias, se opuso la delegada del ente acusador, al manifestar que no se ha dicho que el acusado sea un incapaz o que tenga enfermedad mental que le impida comprender o autodeterminarse, y aunque las psic�logas indican que no es probable que AFUO cometa la conducta y que no evidenciaron en este predisposici�n para realizar actos sexuales, estos son supuestos de la psicolog�a, pues existen situaciones que no es posible establecerlas con un examen psicol�gico o psiqui�trico, por lo que considera que dicha prueba es impertinente, por lo cual pide su exclusi�n. A su turno la apoderada de v�ctimas, en punto de esa prueba, se limit� a decir que, en aplicaci�n de los principios de verdad y libertad probatoria, los medios de prueba deprecados ser�an de recibo para aclarar la investigaci�n. 1.4.- Luego de elevadas las pretensiones probatorias, la juez admiti� en su integridad las solicitadas por Fiscal�a, as� como las pedidas por la apoderada de v�ctimas, y defensa, con excepci�n para esta �ltima, entre otras, la relacionada con las intervenciones de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO, respecto de las cuales consider� que ser�an in�tiles, por cuanto ac� no se investiga una inimputabilidad del procesado, sin que nadie haya dicho que tenga problemas psicol�gicos, o comportamientos orientados a cometer abusos sexuales, ya que la Fiscal�a ha expresado que se trata de una persona normal, que en varias oportunidades, donde se referencia una sola menor, ocurrieron situaciones que generaron delitos sexuales, pero en momento alguno se se�al� como depravado sexual o que de manera permanente incurriese en esas conductas. 1.5- Inconforme con tal prove�do, �nicamente la defensa interpuso y sustent� recurso de reposici�n y en subsidio de apelaci�n. 2.- Debate 2.1.- La Defensa -recurrente- Pide se le autorice recibir en juicio las pruebas de las psic�logas, y expone: Debe partirse del principio de igualdad de armas y derecho a la defensa de su cliente, y estima que el despacho err� al excluir dichas pruebas, en tanto ac� ya se investig� la parte psicol�gica de la menor y por ende se coloca en una situaci�n desventajosa a AFUO al no permit�rsele dichas pruebas donde se respalda su propia evaluaci�n psicol�gica, m�xime que la apoderada de v�ctimas tambi�n presentar� unas historias cl�nicas relativas a las patolog�as psicol�gicas de la presunta afectada, y por ello, por igualdad de armas, quiso establecer lo que ten�a que ver con la salud mental de su defendido con expertas en la materia, para determinar si AFUO puede llegar a cometer una conducta punible, en tanto las profesionales con el estudio psicol�gico pueden demostrar si en realidad esa persona, de acuerdo a su forma de pensar, en que fue criado, de desenvolverse socialmente, es capaz de incursionar en un il�cito como el imputado.
Considera de suma importancia tales an�lisis, pues con ello podr� demostrar que AFUO no tiene tendencia a incurrir en agresiones de tipo sexual, y en punto de la pertinencia, conducencia y utilidad, lo pedido se relaciona �ntimamente con lo que se investiga, al verificarse que AFUO no presenta ning�n tipo de alteraciones en la percepci�n, lenguaje, memoria, y que posee una adecuada capacidad de introspecci�n y juicio, caracter�sticas que no corresponden al perfil psicol�gico de un agresor sexual.
Agrega que en efecto, ac� no se investiga si AFUO es inimputable, en tanto de ello no se trata, sino que personas con conocimiento cient�fico establecieran a partir del estudio que se le hizo a su cliente, que no puede cometer un delito de ese tipo, lo cual no se trata de supuestos, sino de un examen cient�fico que se refiere directamente a los hechos investigados. 2.2.- Fiscal�a -no recurrente- Pide se confirme el prove�do emitido y para ello argumenta: En este asunto debe tenerse en cuenta dos circunstancias, una el estado mental de la v�ctima como consecuencia de los hechos investigados en su psiquis y comportamiento; y la otra, respecto al procesado lo �nico que pod�a traerse a colaci�n ser�a una inimputabilidad, sin que ese sea el tema de discusi�n. La Fiscal�a, como lo se�al� la juez, jam�s ha dicho que AFUO sea un abusador serial, y como se demuestra en ese estudio psicol�gico es una persona normal, sin problemas, que no denota ninguna enfermedad o situaci�n que le impidiera comprender y determinarse frente a la acusaci�n que lanz� la Fiscal�a, aunado a ello tal perfil no es concluyente, y es m�s, con este se corrobora que tiene sus cinco sentidos. 2.3.- La apoderada de v�ctimas -no recurrente- Adem�s de referirse a otros aspectos que no fueron objeto de disenso por la defensa, en lo relativo a lo que fue motivo de alzada, estima que la inadmisi�n de la prueba en psicolog�a fue acertado, al no demostrarse su conducencia y utilidad, y las razones que indica la defensa al recurrir, con fundamento en la igual de armas, al decir que al admitirse la valoraci�n psicol�gica de la v�ctima, la de �l tambi�n debe aceptarse, no tiene aplicaci�n, en tanto la valoraci�n de la menor se realiz� a ra�z de los hechos del proceso. 2.4.- Sustentado el recurso, la A-quo, lo concedi� en el efecto suspensivo y dispuso remitir el expediente digital a esta Sala para desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura conforme lo reglado en los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004, al haber sido oportunamente interpuesto y debidamente sustentado el recurso de apelaci�n contra providencia interlocutoria que resolvi� las solicitudes probatorias en la audiencia preparatoria, por parte del apoderado defensor. 3.2.
Problema jur�dico El asunto que concita la atenci�n de la Sala se reduce a establecer el grado de acierto de la decisi�n proferida en primera instancia, en cuanto neg� al apoderado del procesado la admisi�n de unas pruebas periciales, para ser presentadas en la audiencia de juicio oral. 3.3.- Soluci�n a la controversia En este evento en particular, en desarrollo de la audiencia preparatoria, el defensor del se�or AFUO pidi�, como pruebas para practicar en juicio, entre otras, las declaraciones de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO, con quienes, como testigos de acreditaci�n -como as� lo esgrimi�-, arrimar�a la historia cl�nica de intervenci�n psicol�gica y el peritaje que le fuera practicado a su defendido, con el fin de demostrar que carece de trastornos, que posee una adecuada capacidad de introspecci�n y juicio y por ende no es posible que una persona en sus condiciones haya cometido el delito que se le adjudic�.
Con miras a ingresar en el estudio del presente caso, debemos partir por decir, como ya est� debidamente decantado por la jurisprudencia, que todas las discusiones relativas a la admisibilidad de la prueba, al debido, oportuno y completo descubrimiento de la misma, as� como lo atinente a la sustentaci�n de su pertinencia, conducencia y utilidad, as� como su eventual rechazo y exclusi�n, deben tramitarse en curso de la audiencia preparatoria, ya que esta, acorde con lo reglado en el canon 356 C.P.P. y siguientes, se torna en el escenario procesal, donde se deben resolver tales asuntos.
Pues bien, como quiera que el tema objeto de debate se enmarca en la pertinencia de la prueba pedida por el defensor del procesado, debemos sostener, frente a esta, que la Sala de Casaci�n Penal ha manifestado que un debate de tal naturaleza debe reducirse al an�lisis de la relaci�n del medio de prueba -en este caso el testimonio- con el tema de prueba -los hechos que se pretenden acreditar-, v�ase: �M�ltiples son las decisiones de esta Corte en las que se afirma que la pertinencia tiene que ver con los hechos.
As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado.
Tambi�n es pertinente cuando s�lo sirve para hacer m�s probable uno de los hechos o circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un testigo o de un perito�. As�, los debates en materia de pertinencia deben reducirse al an�lisis de la relaci�n de los medios de prueba con el tema de prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en particular.
Ahora, la Ley 906 de 2004 consagra como regla general que las pruebas pertinentes son admisibles. As� se desprende del art�culo 357 en cuanto afirma que el juez dar� la palabra a la Fiscal�a y luego a la defensa para que soliciten las pruebas que requieran para sustentar su pretensi�n, y a rengl�n seguido precisa que el juez decretar� las pruebas solicitadas cuando ellas �se refieran a los hechos de la acusaci�n que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en este c�digo�.
En la misma l�nea, el art�culo 376 establece que �toda prueba pertinente es admisible�, salvo en los eventos consagrados en sus tres literales.� As� mismo esa alta Corporaci�n, en reciente decisi�n y donde se trajo a colaci�n lo que desde tiempo atr�s se ha definido como �pertinencia� de la prueba, reiter�: �(ii) La pertinencia: implica que el hecho guarde relaci�n con el objeto del debate, y, por tanto, que sirva para demostrar o infirmar las circunstancias relativas a la comisi�n de la conducta punible investigada y sus consecuencias, as� como sus posibles autores.
En tal sentido la prueba debe servir para demostrar ese hecho. Sobre el concepto la Sala ha puntualizado que �comprende dos aspectos perfectamente diferenciables, aunque est�n �ntimamente relacionados: la trascendencia del hecho que se pretende probar y la relaci�n del medio de prueba con ese hecho. La inadmisi�n de la prueba puede estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas�. [�] 25.
No resulta suficiente hacer menci�n de los criterios de pertinencia, conducencia y utilidad, para estimar correctamente acreditada la solicitud de pruebas que se pretende hacer valer en la audiencia p�blica de juzgamiento; pues, esos principios deben nutrirse de justificaci�n, de cara al preciso sentido del medio requerido [�]� -negrillas de la Sala- De igual manera, no puede perderse de vista que una prueba debe ser considerada como �til �cuando reporta alg�n beneficio, por oposici�n a lo superfluo o innecesario [�]� ; y en ese orden, una prueba se torna en in�til y por consiguiente innecesaria y superflua, pese a que en principio pueda ser conducente y pertinente, cuando exista �probabilidad de que genere confusi�n en lugar de mayor claridad al asunto, o exhiba escaso valor probatorio�, adem�s de �que sea injustamente dilatoria del procedimiento�, como bien nos lo ense�an los ordinales c) y d) del art�culo 376 C.P.P. En tales t�rminos, la doctrina ha dicho: �Un medio de prueba pertinente puede no ser relevante porque es repetitivo, cuando otros medios de prueba solicitados se dirigen al mismo objeto y tema de prueba.
Si es repetitivo, se convierte en superfluo, redundante e in�til o innecesario. Las pruebas irrelevantes, superfluas o repetitivas tienen escaso valor probatorio � o ninguno � y son injustamente dilatorias del procedimiento, de manera que en aplicaci�n de los literales b) y c) del art�culo 376, aunque pertinentes resultan inadmisibles��. -negrillas de la Sala- Pues bien, en esta actuaci�n se aprecia que por parte del apoderado del se�or AFUO se pidi�, como pr�ctica probatoria en juicio, los testimonios de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO, con las cuales, como se indic� en precedencia pretende arrimar a juicio la historia cl�nica de intervenci�n psicol�gica y el peritaje practicado al acusado, y el fundamento que frente a estas entreg� en sede de pertinencia, conducencia y utilidad, lo finc� en que las aludidas profesionales realizaron valoraci�n a su defendido, con lo que quiere demostrar que dadas sus condiciones psicol�gicas no es posible que haya cometido la conducta il�cita imputada.
De lo esgrimido por la defensa, se advierte sin lugar a equ�vocos que le asist�a raz�n a la representante de la Fiscal�a, al reclamar la inadmisi�n -que no exclusi�n- del testimonio de las psic�logas, a lo que finalmente accedi� la A-quo, ello por cuanto las mismas solo dar�an cuenta en juicio que las caracter�sticas psicol�gicas del se�or AFUO no corresponden al perfil psicol�gico de un agresor sexual.
Acorde con el canon 29, inciso 2� C.N., en curso de la investigaci�n penal, se establece el principio de legalidad basado en el derecho penal de acto, esto es, que las normas penales deben estar dirigidas a la conducta social del ser humano en funci�n de la protecci�n de bienes jur�dicos y no respecto de lo que se es, como acontece con el derecho penal de autor.
La Corte Constitucional en la sentencia C-181 de 2016, sobre ese particular plasm�: �La culpabilidad es aquel juicio de reproche sobre la conducta del actor que permite imponer una sanci�n penal a su acci�n t�pica y antijur�dica. Tiene como fundamento constitucional la consagraci�n del principio de presunci�n de inocencia y el avance hacia un derecho penal del acto, conforme al art�culo 29 Superior.
En ese sentido, el desvalor se realiza sobre la conducta del actor en relaci�n con el resultado reprochable, m�s no sobre aspectos internos como su personalidad, pensamiento, sentimientos, temperamento entre otros. Conforme a lo anterior, est� proscrita cualquier forma de responsabilidad objetiva, pues la base de la imputaci�n es el juicio de reproche de la conducta del sujeto activo al momento de cometer el acto.
Por �ltimo, la culpabilidad permite graduar la imposici�n de la pena de manera proporcional, puesto que el an�lisis no se agota en la verificaci�n del dolo, la culpa o la preterintenci�n, sino que, adem�s, debe tenerse en cuenta el sentido espec�fico que a la acci�n u omisi�n le imprime el fin perseguido por el sujeto� -negrillas de la Sala- En este caso, y acorde con la sustentaci�n que en su oportunidad elev� la defensa, se tiene que la declaraci�n que pidi� de las mencionadas psic�logas, lo es frente a la valoraci�n que le realizaron al ac� procesado, donde determinaron que no pudo haber cometido la ilicitud que se le atribuy�, al carecer de trastornos de �ndole alguna y que, por lo mismo, se itera, no es posible que en sus condiciones haya podido realizar el delito.
Para la Sala, tal sustentaci�n no puede ser de recibo como argumento de pertinencia, por cuanto como bien se indic� por parte de la A-quo, ac� no se investiga si el procesado ostenta o no esa clase de tendencias, ni mucho menos si es inimputable, lo que incluso descart� la misma defensa, tampoco se pretende establecer c�mo ha sido su actuaci�n a lo largo de su vida, sino si en efecto incursion� en los hechos que fueron denunciados, esto es, por cuanto presuntamente entre julio 22 de 2017 y julio 22 de 2020, ejecut� tocamientos a la menor S.Y.V., hija de quien para tales calendas era su novia.
Es cierto, a no dudarlo, que las aludidas psic�logas no fueron testigos directos de ninguno de los hechos que al se�or AFUO le fueron endilgados, y por ende nada podr�n decir sobre ese particular, incluso, a la hora de ahora, se desconoce cu�les son realmente las conclusiones de sus pericias, por cuanto como viene de verse, estas ni siquiera han sido entregadas a la defensa, por cuanto tanto la historia cl�nica como el dictamen pericial se encuentran en �proceso de elaboraci�n�.
La Sala, debe decir que en este proceso no se juzga el comportamiento anterior del se�or AFUO, si ha tenido o no trastornos sexuales o adicciones, sino lo que al parecer aconteci� en unas fechas espec�ficas, acorde con la denuncia formulada en su contra, y a ese respecto, nada podr�n referir las mencionadas profesionales. As� mismo, no por el hecho de que sean profesionales especializadas en alguna materia, ello per se, torne en admisible el medio de prueba pretendido, como equ�vocamente lo dio a entender el recurrente, ni mucho menos que por haberse admitido otros similares para la contraparte, ello torne imperativo proceder de similar manera con la defensa, en atenci�n al principio de igualdad de armas, en tanto para que se obre en tal sentido, debe argumentarse en debida forma la sustentaci�n de pertinencia, conducencia y utilidad de los referidos medios de prueba, y ello en este caso no acaeci�, m�xime que tampoco se indic� que las psic�logas cuya prueba pidi�, servir�an como testigos de refutaci�n de los dem�s dict�menes que se allegar�an a juicio.
A diferencia de lo expresado por el letrado en sede de alzada, al mencionar que los estudios realizados por las psic�logas que valoraron a AFUO, tienen relaci�n con los hechos objeto de investigaci�n, lo que se advierte es que las valoraciones que al parecer estas efectuaron, cuya conclusi�n todav�a se desconoce por cuanto no han finiquitado sus dict�menes, ser� �nicamente respecto de que su cliente no pudo haber incurrido en la ilicitud por la que se le acus�, pues sus condiciones psicol�gicas y sociales as� lo ense�an; pero un resultado de tal naturaleza, en instante alguno puede servir para endilgar o no responsabilidad en la ilicitud que se le reprocha, como tampoco para soportar o no su ocurrencia, ni mucho menos, como erradamente lo esgrime la defensa en su alzada, las profesionales en psicolog�a pese al conocimiento cient�fico que ostentan en esa materia, pueden conceptuar que su defendido no pod�a cometer la conducta imputada, por cuanto ser� el juez, de manera exclusiva y excluyente, una vez analice la prueba arrimada a juicio, quien declarare la inocencia o ausencia de compromiso del acusado en la ilicitud por la cual se le imput� y acus�, no lo que un perito hubiere manifestado a ese respecto.
Y es que lo que ac� se juzga, trat�ndose precisamente de un derecho penal de acto, es lo que haya o no realizado el se�or AFUO, para las calendas en las que presuntamente se gener� la ilicitud, no si carec�a de alguna clase de trastorno psicol�gico, con lo que se aspira acreditar su ajenidad en los hechos investigados, y, como bien lo indicaron en su oportunidad tanto Fiscal�a como la funcionaria de primer nivel, de haberse querido soportar con esas valoraciones, que el se�or AFUO padec�a alg�n trastorno psicol�gico para las fechas de ocurrencia de la ilicitud, tal circunstancia a lo sumo habr�a servido para sustentar una posible inimputabilidad, pero ello no fue lo pretendido por la defensa al sustentar esas valoraciones, m�xime que estos, a voces de la defensa, dan cuenta que no ten�a problema de �ndole mental y que por lo mismo, pudo conocer y comprender los hechos constitutivos de la infracci�n penal.
En ese orden y sin lugar a mayores disquisiciones, considera el Tribunal, que la determinaci�n del despacho de primer nivel, en cuanto inadmiti� el testimonio de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO, con quienes ingresar�a a juicio, la historia cl�nica de intervenci�n psicol�gica de AFUO y el an�lisis psicol�gico, como base de opini�n pericial que le fuera efectuado a este -a�n no descubierto a las partes-, fue ajustado a derecho, y por tal motivo la Sala proceder� a acompa�ar el prove�do emitido.
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala N� 2 de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto proferido por parte del Juzgado Penal del Circuito de Santa Rosas de Cabal (Risaralda), en febrero 12 de 2024, en cuanto inadmiti� la declaraci�n de las psic�logas CARMEN ELENA SALAS PALACIO y MARISOL ALBA SARMIENTO y de contera tanto la historia cl�nica y la base de opini�n pericial que con estas se pretend�a incorporar a juicio.
De conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura de decisi�n, y por ende este prove�do se le notificar� por la Secretar�a de esta Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes.
Decisi�n contra la cual no procede recurso alguno. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado JAIRO MAURICIO CARVAJAL BELTR�N Magistrado De la informaci�n arrimada al expediente digital, no se encontr� dato relativo a la edad de la presunta v�ctima, y el despacho no pudo tener acceso al registro de la formulaci�n de imputaci�n, para verificar lo pertinente. El acta del juzgado solo aparece a partir de la audiencia por la cual se abstiene el despacho de imponer medida de aseguramiento, no obra lo relativo a la formulaci�n de imputaci�n y de ella no se hizo alusi�n en el escrito de acusaci�n. La Sala solo har� alusi�n a aquellas que solicit� la defensa y que a la postre fueron inadmitidas por el A-quo y que motivaron su disenso. CSJ AP, 26 ene. 2022. rad. 59986. �a) Que exista peligro de causar grave perjuicio indebido. b).
Probabilidad de que genere confusi�n en lugar de mayor claridad al asunto, o que exhiba escaso valor probatorio, y, c) que sea injustamente dilatoria del procedimiento�. CSJ AP 30 sep. 2015, rad. 46153, reiterado en CSJ AP3975, 17 sept. 2019, Rad. 55830. CSJ AP, 06 dic. 2017, rad. 39765 CSJ AP, 30 nov. 2022, rad. 61887. CSJ SP, 11 sep. 2013, rad. 41790. RAM�REZ CONTRERAS, LUIS FERNANDO: Evidencia y Pruebas.
P�ginas 101 y 102. 1� Edici�n. Legis Editores. 2019. As� lo dijo el defensor al sustentar pertinencia, donde igualmente sostuvo que su defendido se encuentra todav�a en tratamiento psicol�gico con CARMEN ELENA SALAS. Actos sexuales con menor de 14 a�os Radicaci�n: 666826000048 2022 00141 01 Procesado: AFUO confirma auto A N� 027 P�gina PAGE 2 de NUMPAGES 9 HIK� � � � � � � � � � �������ппЮ���}o}o^�MAh�^Gh�^G5�CJaJ h�^Gh�^GCJOJQJ^JaJ h�V�h�^GCJOJQJ^JaJ h�V�CJOJQJ^JaJ h�V�h�V�CJOJQJ^JaJ #h�V�h�V�5�CJOJQJ^JaJ h�^GCJOJQJ^JaJ hIp�h�^GCJOJQJ^JaJ hIp�hIp�CJOJQJ^JaJ hIp�CJOJQJ^JaJ #h�V�h�^G5�CJOJQJ^JaJ h�V�5�CJOJQJ^JaJ I� � � ����� =YZ������ �����������������������dgd�^G $da$gd�^G $d�a$gd�^Gd�gd�V�d�gdIp�d�gd�^G @���CJEH��^JaJ h�^Gh�Z�@���CJEH��^JaJhN @���CJEH��^JaJ h�^Gh�Ib@���CJEH��^JaJ h�^GhCWd@���CJEH��^JaJ hN hN @���CJEH��^JaJ h�^Gh�^G@���CJEH��^JaJ h�^Gh�Ib@���CJEH��^JaJ ',-GH��{��{kd$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�w0 $Ifgd�^GHIQ��{{ $Ifgd�^G{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�w0�����{{ $Ifgd�^G{kd>$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�w0������������ DLNV��˺˩�ܩ�vev˺˩SAS#h�^Gh� �5�@���CJEH��^JaJ#h�^Gh�>5�@���CJEH��^JaJ h�^Gh��@���CJEH��^JaJ 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