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El art�culo 161 de la Ley 906 de 2004 establece que las providencias judiciales se dividen en sentencias, si deciden sobre el objeto del proceso; autos, si resuelven alg�n incidente o aspecto sustancial; y �rdenes, si se limitan a disponer alg�n tr�mite de impulso procesal. Frente a la naturaleza jur�dica de la providencia que resuelve la solicitud de absoluci�n, es indiscutible que la misma participa de una doble naturaleza, pues, en caso de acogerse por el Juez de Conocimiento, debe proferir la sentencia que consecuentemente absuelve al procesado, decisi�n que resuelve de fondo el asunto y pone fin a la instancia. Por el contrario, en aquellos eventos en que se deniega, lo procedente es continuar con el tr�mite de que trata el art�culo 443 del C�digo de Procedimiento Penal� la providencia que deniega la solicitud de absoluci�n perentoria resuelve un asunto sustancial, pero de manera alguna agota la instancia, por lo que no media duda que se trata de un auto.� MOMENTO PROCESAL PARA DECIDIR / COMPROBACI�N OBJETIVA DE LA ATIPICIDAD / SIN VALORACI�N PROBATORIA � debe decir la Sala que el procedimiento que por parte de la� Juez�, al resolver mediante auto interlocutorio la solicitud de absoluci�n perentoria por parte del defensor del se�or JHVV no fue el correcto, y explicamos: De lo reglado en el art�culo 442 C.P.P. se advierte que la absoluci�n perentoria procede una vez culminada la pr�ctica probatoria, y cuando los hechos denunciados sean ostensiblemente at�picos, esto es, que no ameriten sino una mera comprobaci�n objetiva, y que por lo mismo no se haga necesario ingresar en valoraci�n de las pruebas que hayan sido practicadas en sede de juicio oral; contrario sensu, cuando ello no se colija de tal manera, lo correcto es proseguirse con las alegaciones finales, para que al emitir el respectivo fallo se dicte el prove�do de fondo que en derecho corresponda.
ATIPICIDAD OSTENSIBLE / TIPICIDAD / OBJETIVA Y SUBJETIVA / ALCANCES � la Sala de Casaci�n Penal, en el estudio de lo contemplado en el canon 442 C.P.P., en punto de lo que debe entenderse por �ostensiblemente at�pico�, indic�: �[�] el sentido natural de la expresi�n �ostensiblemente at�pica� hace referencia a un quehacer que, de manera palpable, demostrable, o manifiesto no colinde en la esfera del derecho penal al no adecuarse a la descripci�n t�pica que previamente ha efectuado el legislador. [�] la tipicidad est� compuesta por dos aspectos, el objetivo y subjetivo.
En el primero yacen los elementos descriptivos y normativos que cada tipo penal consagra, en tanto que el segundo abarca el dolo�� REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA N� 2 DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintis�is (26) de junio de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n N� 603 Segunda instancia Radicaci�n: 66001600003620170554901 Acusados: JHVVC�dula de ciudadan�a:Delitos:Actos sexuales con menor 14 a�osV�ctima:Menor E.P.B. de 13 a�os de edad -para la �poca del hecho-.Procedencia:Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.) Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa contra el auto proferido en noviembre 15 de 2023, por medio del cual neg� la absoluci�n perentoria solicitada.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos fueron plasmados en el escrito acusatorio, de la siguiente manera: �El d�a 22 de septiembre del a�o 2017, el se�or JHVV inicio una relaci�n sentimental con la menor de 13 a�os de edad de iniciales EPB identificada con tarjeta de identidad� de Viterbo, Caldas.
Un d�a del mes de octubre (la menor no recuerda la fecha) siendo las 19:30 horas aproximadamente, la menor se encontraba en la escuela de m�sica y danza denominada �Vuelta canela", que est� ubicada en el barrio San Luis de la ciudad de Pereira. Cuando ella sali�, el se�or JHVV la recogi� en la buseta que conduc�a y la invit� a comer en uno de los kioskos que est�n ubicados por los lados de la cancha sint�tica en el barrio Boston de esta ciudad.
Procedieron a ingerir los alimentos en el interior del rodante. Posterior a esto el imputado bes� a la menor en el cuello y la boca, tambi�n la abraz� y le dio una palmada en los gl�teos. La menor no dijo nada cuando este ciudadano le toc� los gl�teos, teniendo en cuenta que para ese momento sosten�an una relaci�n de noviazgo. No le toc� ninguna otra parte del cuerpo y el evento fue con el consentimiento de la menor de edad.� 1.2.- Adelantado el programa metodol�gico de investigaci�n, y habi�ndose identificado al presunto autor de la ilicitud como JHVV, se llev� a cabo ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal de Pereira (Rda.) con funci�n de control de garant�as, la audiencia por medio de la cual se le imputaron cargos por el delito de actos sexuales con menor de 14 a�os -art. 209 C.P.-, los cuales NO ACEPT�. 1.3.- Por lo anterior, la Fiscal�a present� el respectivo escrito de acusaci�n en contra de JHVV (diciembre 9 de 2020), donde le endilg� igual cargo al imputado, cuyo tr�mite le fue asignado al Juzgado Quinto Penal del Circuito de Dosquebradas (Rda.), autoridad ante la cual se llev� a cabo la audiencia de formulaci�n de acusaci�n (marzo 9 de 2022), en la que el delegado de la Fiscal�a adicion� que los hechos jur�dicamente relevantes ocurrieron en octubre de 2017, posteriormente se realiz� la audiencia preparatoria (febrero 21 de 2023), y se prosigui� con el juicio oral (noviembre 14) donde luego de presentada la teor�a del caso, ingresarse algunos documentos de manera directa -plena identidad del procesado, Registro Civil de Nacimiento de la ni�a e informes escolares-, se escucharon los testimonios de la menor E.P.B., y de su madre C.B.B., a la vez que se efectu� una estipulaci�n probatoria solicitada por Fiscal�a -valoraci�n sexol�gica-, la que as� se acept�, con lo cual concluy� su pr�ctica probatoria.
A su turno la defensa manifest� que declina de la totalidad de las pruebas pedidas, a la vez que se efectu� otra estipulaci�n probatoria -contenido del �lbum fotogr�fico del lugar donde se dio la interacci�n entre procesado y la peque�a-, la que tambi�n fue aceptada, y seguidamente procedi� a reclamar a la A-quo que decretara la absoluci�n perentoria en favor de su prohijado para lo cual expuso: Expuso el defensor que acorde con lo reglado en el canon 442 C.P.P., los hechos atribuidos a su defendido por la generaci�n de un beso y el tocamiento de un gl�teo a la entonces menor E.P.B., son ostensiblemente at�picos, por cuanto como lo ha indicado la Corte en sentencia 52024 de 2020, un acto sexual abusivo no es cualquier acci�n objetiva, sino que debe tener trascendencia para que encuadre en el canon 209 C.P., as� mismo este debe ser id�neo para satisfacer la lujuria de uno o ambos sujetos del delito.
En este caso acorde con lo dicho por la joven E.P.B., al interior de un veh�culo se dio un beso, sin clarificarse de qu� manera se hizo, y de deducirse que fue en la boca e igualmente que se le dio una palmada en una nalga, ello no tiene connotaci�n al no tener un car�cter libidinoso, pues como lo dijo la joven, esta fue accidental o inconsciente, sin haber sentido ofensa alguna por tal raz�n, y por lo mismo no tiene la entidad para afectar la integridad y formaci�n sexual, por lo cual la acci�n resulta at�pica.
Adem�s, debe mirarse el contexto donde se dio tal beso o palmada, y ac� no hubo un abordaje er�tico sexual, no existieron propuestas indecentes tendientes para tener relaciones sexuales, ni otro tipo de tocamientos libidinosos o expresiones er�ticas dirigidas a vulnerar la integridad sexual, por ende, no se advierte en el agente un �nimo libidinoso, y si bien debe reproch�rsele a JHVV, el que a su edad haya interactuado con una joven de 13 a�os, ello no debe trascender al campo penal.
A su turno la delegada del ente acusador comparte lo expuesto por la defensa, al tratarse de una conducta at�pica, ya que la misma menor indic� que fue quien se enamor� de JHVV, con quien entabl� un noviazgo, y aunque no lo record� bien, en octubre de 2017 cuando le faltaba menos de un mes para cumplir sus 14 a�os, tuvo un encuentro con �l, donde comieron, departieron, se dieron besos, pero en momento alguno estos fueron libidinosos, ya que el adulto no le hizo malas propuestas, siempre la respet�, y aunque le dio una palmada en la nalga aunque no supo si fue accidental tampoco tuvo �nimo libidinoso o de contenido sexual.
La apoderada de v�ctimas, comparte igualmente lo pedido por la defensa, por cuanto al no evidenciarse ninguno de los elementos estructurales del tipo objetivo y si bien en juicio se demostr� que hubo besos, abrazos y el tocamiento de una nalga, estos no tuvieron �nimo libidinoso para pretenderse la emisi�n de una condena, por lo cual la conducta es at�pica, aunado a que el procesado no tuvo ning�n tipo de insinuaci�n ni invitaci�n de tipo sexual, lo que acompa�� la valoraci�n m�dico legal sexol�gica, y por lo mismo las pruebas arrimadas a juicio no alcanzaron el grado de convencimiento que exige la ley para pedir un fallo de condena. 1.4.- La A-quo, en prove�do de noviembre 15 de 2023, neg� la absoluci�n perentoria al sostener, luego de hacer alusi�n a los hechos jur�dicamente relevantes contenidos en el escrito acusatorio y la pr�ctica probatoria en juicio, que contrario a la postura defensiva, del contexto de la narraci�n de la ni�a E.P.B. es posible extraer la ocurrencia del hecho dada la presunci�n legal de inmadurez que contempla la norma, y pese al juicioso an�lisis de la defensa, no hay duda de la existencia del il�cito y que ese d�a de octubre, llam� a JHVV para que la recogiera, se fueron a comer, se besaron y estando all� le dio una palmadita, que a ella le gust�, lo que se dio en el marco de los besos que se daban y no al momento de la despedida, a ra�z, podr�a decirse, de un trato amoroso; no obstante, ello permite concluir que esos besos ten�an un contexto sexual diferente a la familiaridad, no estaba libre de contenido libidinoso, por cuanto una menor de 14 a�os no tiene la madurez para que en una relaci�n de noviazgo salga a comer y besarse en el interior de un veh�culo, situaci�n reprochable de un adulto que ten�a la capacidad emocional de comprender que ello no era permitido moral ni legalmente.
Estima que el hecho se dio en un contexto de noviazgo de un hombre de 42 a�os con una ni�a de 13 a�os, lo que desde cualquier punto de vista es inaceptable y no puede pasar desapercibido, y por consiguiente no puede acompa�arse lo pedido por la defensa, ya que la conducta es t�pica y del testimonio de E.P.B. se puede concluir que esta se enmarca en el canon 209 C.P. 1.5- Inconforme con tal prove�do, el defensor del procesado interpuso y sustent� recurso de apelaci�n. 2.- Debate 2.1.- Defensor -recurrente- Pide se revoque la providencia emitida, y para ello expuso: Adem�s de reiterar algunos de los planteamientos que sostuvo al elevar la solicitud de absoluci�n perentoria, agrega, como lo dijo la juez, que en este asunto no hay discusi�n acerca de la existencia del comportamiento, lo cual no est� en duda, por cuanto en efecto se dio un encuentro entre JHVV y la menor E.P.B., lo que se ataca es que ese hecho sea una acci�n t�pica, ya que la presunci�n que cobija a los menores de 14 a�os, donde se fincaron los argumentos de la juez no fue discutido, ya que lo propuesto era lo atinente a si dar un beso o una palmadita constituye una acci�n t�pica, a lo que no se refiri� el despacho, y ello depender� del contexto en que se d�.
Reitera que la conducta de JHVV es at�pica, la ni�a E.P.B. dijo que se present� un beso y una palmada, y deb�a determinarse si configuraban un acto sexual abusivo, pero como lo ha plasmado la jurisprudencia, ello no se puede analizar en el plano objetivo, m�xime que el acto sexual va dirigido a una finalidad como lo es la relaci�n sexual, y aunque esta no se consuma, de haberse realizado actos id�neos, tendientes a ese fin libidinoso quedar�a en actos sexuales, por tener la entidad suficiente para enervar la integridad y formaci�n sexuales, pues el acto debe ser id�neo con miras a llevar a esa persona a otro tipo de actividad, como lo ser�a un acceso carnal.
Ac� se habl� de un beso, seguramente en la boca, aunque no se especific�, pero ello per se, no constituye delito si se mira aisladamente y aunque hubo una palmada, no tuvo finalidad libidinosa, estos hechos mirados en contexto no encajan en el tipo penal, y no ten�an idoneidad para ser considerados como un acto sexual, y por ende el hecho es at�pico.
Incluso, como lo ha sostenido la Corte, estos tocamientos fugases, como una palmadita, permitir�a hablar de una injuria por v�as de hecho. El despacho solo refiri� que la conducta era t�pica, pero no explic� por qu� los hechos endilgados encuadraban en un acto sexual, m�xime cuando la ni�a dijo que el trato hacia ella fue respetuoso, sin palabras vulgares o propuestas sexuales.
Y aunque no se discute que hubo un beso o una palmada, no se sabe c�mo se present�, ni cual era el �nimo de ello, pero este no fue libidinoso, er�tico o imp�dico, como se decant� de la pr�ctica probatoria y por ello hay ausencia de dolo. Ac� el an�lisis no era frente a la inmadurez o falta de capacidad, o que el hecho haya existido o no, sino que lo era respecto de la tipicidad, lo que no se hizo, y en ese contexto, al no haber propuesta de ninguna naturaleza, ese beso y palmada estaban ajenos a cualquier contexto er�tico y por lo mismo hace at�pica la ilicitud. 2.2.
Fiscal -no recurrente- Pide se acepte lo pedido por la defensa, y para ello manifest�: Comparte lo argumentado por la defensa, al encontrarnos ante unos actos que no ten�an �nimo libidinoso, acorde con lo sostenido por la v�ctima, quien indic� que el procesado la respet� y para la Fiscal�a es imposible solicitar que se contin�e con el proceso pues su conclusi�n sobre esos actos, es que esos besos y la palmada en la �cola�, cuando ten�a 13 a�os -a un mes de cumplir los 14 a�os-, carec�a de �nimo libidinoso, pues de haber sido as�, hubiera podido pasar muchas cosas en el momento en que el procesado estuvo a solas con la menor, por eso le resulta imposible no coadyuvar lo pedido por la defensa y por consiguiente pide se acepte lo reclamado y se decrete la absoluci�n perentoria. 2.3.- Por parte de la Apoderada de v�ctimas, solo se manifest� que se aten�a a lo que decidiera el Tribunal. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura conforme lo reglado en los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004, al haber sido oportunamente interpuesto y debidamente sustentado el recurso de apelaci�n contra providencia que neg� la petici�n de absoluci�n perentoria por parte del defensor.
Respecto a la naturaleza jur�dica de la providencia que resuelve la solicitud de absoluci�n perentoria, la Sala de Casaci�n Penal de la Corte Suprema de Justicia, en auto de definici�n de competencia, radicaci�n 50626 (AP4277-2017), del cinco (05) de julio de dos mil diecisiete (2017), Magistrado Ponente LUIS ANTONIO HERN�NDEZ BARBOSA, manifest� lo siguiente: �(�) 5.
El art�culo 161 de la Ley 906 de 2004 establece que las providencias judiciales se dividen en sentencias, si deciden sobre el objeto del proceso; autos, si resuelven alg�n incidente o aspecto sustancial; y �rdenes, si se limitan a disponer alg�n tr�mite de impulso procesal. Frente a la naturaleza jur�dica de la providencia que resuelve la solicitud de absoluci�n, es indiscutible que la misma participa de una doble naturaleza, pues, en caso de acogerse por el Juez de Conocimiento, debe proferir la sentencia que consecuentemente absuelve al procesado, decisi�n que resuelve de fondo el asunto y pone fin a la instancia. Por el contrario, en aquellos eventos en que se deniega, lo procedente es continuar con el tr�mite de que trata el art�culo 443 del C�digo de Procedimiento Penal, otorgando el uso de la palabra a las partes para que expongan sus alegatos finales y, a continuaci�n, anunciar el sentido del fallo.
En otras palabras, la providencia que deniega la solicitud de absoluci�n perentoria resuelve un asunto sustancial, pero de manera alguna agota la instancia, por lo que no media duda que se trata de un auto. (�) De lo anterior se colige, sin mayores dificultades, que la competencia para resolver el recurso de apelaci�n contra el auto que neg� la solicitud de absoluci�n perentoria elevada por la Fiscal�a, recae indiscutiblemente en los Jueces Penales del Circuito de Neiva, a cuyo reparto se remitir� la presente actuaci�n. (�)� (negrillas nuestras) 3.2.
Problema jur�dico El asunto que concita la atenci�n de la Sala se reduce b�sicamente a establecer si en este caso en particular, es procedente la aplicaci�n en favor del procesado JHVV de la figura de la absoluci�n perentoria, reclamada por su defensa, y que fuera negada por la funcionaria de primer nivel. 3.3.- Soluci�n a la controversia Cuesti�n previa.
Con antelaci�n a ingresar en el fondo de la situaci�n objeto de debate, debe decir la Sala, que el procedimiento que por parte de la entonces Juez Quinta Penal del Circuito de Pereira (Rda.), al resolver mediante auto interlocutorio la solicitud de absoluci�n perentoria por parte del defensor del se�or JHVV no fue el correcto, y explicamos: De lo reglado en el art�culo 442 C.P.P. se advierte que la absoluci�n perentoria procede una vez culminada la pr�ctica probatoria, y cuando los hechos denunciados sean ostensiblemente at�picos, esto es, que no ameriten sino una mera comprobaci�n objetiva, y que por lo mismo no se haga necesario ingresar en valoraci�n de las pruebas que hayan sido practicadas en sede de juicio oral; contrario sensu, cuando ello no se colija de tal manera, lo correcto es proseguirse con las alegaciones finales, para que al emitir el respectivo fallo se dicte el prove�do de fondo que en derecho corresponda.
En este caso, se advierte a no dudarlo, que la pretensi�n de absoluci�n perentoria por atipicidad objetiva que al culminar la pr�ctica probatoria elev� la defensa, a diferencia de lo por �l sostenido, no emerg�a de forma ostensible o manifiesta, y por el contrario requer�a que la funcionaria de primer nivel ingresara en la valoraci�n de los testimonios arrimados a juicio, esto es, el de la menor v�ctima y de su se�ora madre, y por lo mismo, la juez pese a advertir tal situaci�n, incurri� en el yerro de haber permitido que el defensor ingresara en su argumentaci�n en el campo de la tipicidad subjetiva, pues ello oblig� a la juez, se itera, a que incursionara en la valoraci�n de fondo de la prueba practicada.
M�rese que desde un inicio el defensor argument� que, no obstante la v�ctima menor dijo que entre ella y el acusado se present� un beso y una palmada en la nalga, estos no ten�an �nimo libidinoso, afirmando adem�s que �ello no se puede analizar en el plano objetivo�, lo que necesariamente implicaba un an�lisis de la tipicidad subjetiva, por lo que la juez ante la evidente improcedencia de la petici�n, debi� requerir a las partes para que finalmente alegaran de conclusi�n -valorando integralmente la prueba-, y luego de ello proceder a emitir el respectivo sentido del fallo.
Superado lo anterior, proceder� en consecuencia la Corporaci�n a resolver la alzada impetrada por la defensa, contra el auto que neg� la absoluci�n perentoria y a ese respecto, debemos indicar que en este tr�mite, luego de agotadas las pruebas que se practicaron en curso del juicio oral que por la conducta de actos sexuales con menor de catorce a�os se le endilg� al ciudadano JHVV, y acorde con lo reglado en el canon 442 C.P.P., su defensor pidi� la aplicaci�n de la absoluci�n perentoria, lo que fuera coadyuvado por fiscal y apoderada de v�ctimas, al considerar que el il�cito atribuido era ostensiblemente at�pico, petici�n que, como viene de verse, neg� la A-quo al considerar que el hecho s� existi�, dada precisamente la presunci�n iuris et de iure que opera en relaci�n con la capacidad de disponer libremente de su sexualidad por parte de quien no ha superado los catorce a�os de edad.
La Sala inicia aludiendo a que el canon 442 C.P.P., dispone expresamente lo siguiente: �Terminada la pr�ctica de las pruebas, el fiscal o el defensor podr�n solicitar al juez la absoluci�n perentoria cuando resulten ostensiblemente at�picos los hechos en que se fundament� la acusaci�n, y el juez resolver� sin escuchar alegatos de las partes e intervinientes�.
Negrillas de la Sala. En este caso el defensor, una vez concluida la pr�ctica probatoria, que se circunscribi� �nicamente a los testimonios de la joven E.P.B -de 19 a�os de edad para el momento del juicio-, y de su se�ora madre C.B.B., habi�ndose dado como probado, am�n de las estipulaciones probatorias, que a la entonces menor no se le hallaron huellas de lesiones en sus genitales, as� como el sitio donde se present� el presunto hecho, deprec� la absoluci�n perentoria por cuanto en su sentir los hechos que le fueron atribuidos al se�or JHVV, consistentes en un beso y una palmada en la nalga de E.P.B., cuando ten�a 13 a�os de edad, eran ostensiblemente at�picos, dado no solo el contexto en que ello se gener�, cuya existencia no pone en duda, sino porque adem�s no tuvo una connotaci�n sexual o libidinosa.
En relaci�n con la normativa a la que se acude, la Corte Constitucional, al momento de estudiar su exequibilidad, plasm� en la sentencia C-651 de 2011, lo siguiente: �La expresi�n ostensiblemente at�picos, supone entonces que los hechos en los cuales se fundamenta la acusaci�n, despu�s de practicadas las pruebas en el juicio oral, no encajan de manera manifiesta en la descripci�n de la conducta punible que previamente ha previsto el legislador en el C�digo Penal, situaci�n que desvirt�a la necesidad de continuar con el proceso ante el peso de una conducta evidentemente at�pica� De igual manera la Sala de Casaci�n Penal, en el estudio de lo contemplado en el canon 442 C.P.P., en punto de lo que debe entenderse por �ostensiblemente at�pico�, indic�: �[�] el sentido natural de la expresi�n �ostensiblemente at�pica� hace referencia a un quehacer que, de manera palpable, demostrable, o manifiesto no colinde en la esfera del derecho penal al no adecuarse a la descripci�n t�pica que previamente ha efectuado el legislador. [�] la tipicidad est� compuesta por dos aspectos, el objetivo y subjetivo.
En el primero yacen los elementos descriptivos y normativos que cada tipo penal consagra, en tanto que el segundo abarca el dolo en su doble manifestaci�n: conocimiento de los hechos que tengan relevancia t�pica y voluntad, con lo cual resulta evidente que la atipicidad de un comportamiento se puede predicar por ausencia de cualquiera de los elementos objetivos o subjetivos del tipo, circunstancias en las que en todo caso se predica la ATIPICIDAD DEL COMPORTAMIENTO. 6.
Ahora bien, el legislador estableci� que la absoluci�n perentoria s�lo ser� procedente frente a hechos �ostensiblemente at�picos�, luego la pregunta que surge de cara a la situaci�n planteada en este proceso es: �en qu� condiciones resulta viable? Para dar respuesta a este interrogante tenemos que la expresi�n ostensiblemente at�pica consagrada en el art�culo 442 de la Ley 906 de 2004, sugiere como conclusi�n v�lida que tal calificativo est� referido exclusivamente a aquellos casos en los que faltan uno o varios de los elementos objetivos del tipo; es decir cuando no hay tipicidad en relaci�n con la figura en concreto, como cuando falta el sujeto pasivo o cualquier otro elemento de la conducta t�pica.
As� por ejemplo no existir� da�o en bien ajeno, si el bien es propio, o fuga de presos si el presunto autor no se encuentra privado de la libertad. De donde deviene, que ante la ausencia de alguno de los elementos estructurales del tipo objetivo, aquellos que como viene de verse no requieren un especial proceso valorativo para su comprensi�n por parte del juzgador, la conducta se torne manifiestamente at�pica; siendo por ello que resulta excusada la intervenci�n de los sujetos procesales para sus alegaciones finales, pues aquellas resultar�an inanes ante la evidencia de la conclusi�n, siendo en tales casos en los que resulta posible invocar la absoluci�n perentoria.
En forma sencilla d�gase que, sostener una tesis contraria, lo ostensible dejar�a de serlo si abarcara el tipo subjetivo, porque en tal caso el juicio de atipicidad estar�a sometido a un proceso de valoraci�n extra�o a la perentoriedad que este tipo de absoluci�n demanda; pues en el caso de los comportamientos dolosos, se transitar�a por la fase del conocimiento y la comprensi�n de la tipicidad objetiva, y, se impondr�a valorar el querer, la voluntad de realizar ese comportamiento que se sabe il�cito; proceso intelectivo que impone al juzgador estudiar la controversia probatoria que plantean las partes, as� como las pruebas que en uno u otro sentido hayan sido incorporadas, lo que resulta contrario a lo �ostensible� de la atipicidad que soporta esta figura.� Conforme a lo referido en la aludida cita jurisprudencial, para que una solicitud de absoluci�n perentoria sea procedente, debe acreditarse que la conducta endilgada no encaje objetivamente en el tipo penal, sin que para ello se requiera acudir a �complejas elucubraciones o a elocuentes y refinadas interpretaciones�, y por consiguiente no debe comportar un proceso valorativo especial para su comprensi�n por el operador jur�dico, situaci�n que en sentir de la Sala no sucede en este caso en particular.
Para el defensor surge di�fana la ajenidad del se�or JHVV en la comisi�n del delito endilgado, postura que acompa�an tanto la Fiscal�a como la apoderada de v�ctimas, por cuanto en su sentir en los actos que de �l se predican, y que tuvieron ocurrencia, lo que no desconoce, no existi� jam�s la intencionalidad de agredir la integridad y formaci�n sexual de la entonces peque�a B.E.P., de lo cual surge su atipicidad, al no encuadrar su conducta en la de actos sexuales con menor de 14 a�os, y a lo sumo, en punto de la palmada en los gl�teos, se habr�a podido incurrir quiz�s en injurias por v�as de hecho.
Si bien la Corporaci�n no ingresar� en el an�lisis de la prueba aportada a juicio, con miras a evitar prejuzgamientos, de la mera informaci�n que entreg� el defensor del procesado se advierte a priori, que en los hechos que se le endilgaron al se�or JHVV, presuntamente existieron besos -aunque aduce que no en la boca- y una palmada en uno de los gl�teos de la entonces menor, y ello por s� mismo desdice de la atipicidad objetiva que se debe acreditar para la aplicaci�n en favor del procesado de la absoluci�n perentoria.
Por el contrario, lo que ello ameritaba era un an�lisis de la prueba arrimada para establecer, como as� lo se�ala el recurrente, que apreciado de manera aislada lo sucedido entre el adulto y la menor, no encajaba en el tipo penal, y por consiguiente carec�an de idoneidad para ser considerados como un acto sexual, para llegar a sostener, como el mismo lo infiere, que el hecho atribuido a su defendido era at�pico.
De conformidad con lo anterior, para la Sala era absolutamente improcedente la petici�n absoluci�n perentoria deprecada por el defensor, luego que la fiscal�a culminara con la practica probatoria, pues, para llegar a una tal conclusi�n, se deb�a acreditar que los hechos imputados y probados en juicio, fueran ostensiblemente at�picos, y ello a no dudarlo en este caso en concreto es un juicio de valor que deber� emprender el funcionario judicial luego del an�lisis individual y en conjunto de la prueba que se arrim� a juicio.
En ese orden y sin lugar a mayores disquisiciones, para la Corporaci�n, la providencia adoptada por quien se desempe�aba como juez Quinta Penal del Circuito de Pereira, al negar la absoluci�n perentoria, se advierte ajustada a derecho y por lo mismo se proceder� a su confirmaci�n. Por tal raz�n, se ordenar� devolver la actuaci�n al despacho de primer nivel, para que se contin�e con el tr�mite de ley, esto es, para que los sujetos procesales procedan a verbalizar sus alegatos finales, luego de lo cual el actual titular del referido despacho, una vez analice las pruebas allegadas a juicio -en el que no particip�- emita el sentido de fallo que en derecho corresponda y la consecuente sentencia. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala N� 2 de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto proferido en noviembre 15 de 2023, proferido en su entonces por la Juez Quinta Penal del Circuito de esta capital, en cuanto neg� la absoluci�n perentoria solicitada por la defensa en favor del procesado JHVV; en consecuencia, se deber� continuar con el tr�mite de ley.
De conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura de decisi�n, y por consiguiente este prove�do se le notificar� por la Secretar�a de esta Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes.
Contra esta providencia no procede recurso alguno. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado JAIRO MAURICIO CARVAJAL BELTR�N Magistrado De conformidad con lo reglado en el art�culo 13 Numeral 1� de la Ley 1719 de 2014, se omitir� en esta decisi�n, tanto el nombre de la menor afectada, como el de sus familiares, por lo cual se usar�n sus iniciales, con miras a garantizar su derecho a la intimidad y privacidad. CSJ SP,31 ago. 2011, rad. 34848. Son los referidos a la exterioridad de la conducta. Denominado avalorado. Si bien las circunstancias de agravaci�n o de atenuaci�n son elementos objetivos del tipo, de su ausencia no deviene la atipicidad del comportamiento. Actos sexuales con menor 14 a�os Radicaci�n: 660016000036 2017 05549 01 Procesado: JHVV Confirma auto A N�018 P�gina PAGE 2 de NUMPAGES 10 `a # $ 5 6 � � � + h�^Gh^.L%h^.L5�:�B*CJ OJQJaJ ph h�^Gh^.L5�CJ OJQJaJ +h�^Gh^.L5�:�B*CJ OJQJaJ phh�^Gh^.LCJaJ jh^.LUmHnHuh�^Gh^.L5�CJaJ h�^Gh^.LCJOJQJ^JaJ h�^Gh6RCJOJQJ^JaJ h^.LCJOJQJ^JaJ h�"�CJOJQJ^JaJ h^z�h^z�CJOJQJ^JaJ h^z�CJOJQJ^JaJ ���� ,/013���±� ӏ~�m�\K\:K� h^.Lh��@���CJEH��^JaJ h^.Lhf7�@���CJEH��^JaJ h^.Lh/X@���CJEH��^JaJ h^.Lh�pT@���CJEH��^JaJ h^.Lh� r@���CJEH��^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.Lh�G@���CJEH��^JaJ h^.Lh�a�@���CJEH��^JaJ h^.LhLsm@���CJEH��^JaJ h^.Lh: �@���CJEH��^JaJ h�^Gh^.LCJEH��^JaJh�^Gh^.L5�CJaJ346ILORcdp��������������͝�~�i�XG9GXGh| �@���CJEH��^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.Lh� @���CJEH��^JaJ(h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJmH $sH $ h� �h� �@���CJEH��^JaJh^.L@���CJEH��^JaJh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.Lh�t@���CJEH��^JaJ h^.Lh^.L@���CJEH��^JaJ h^.Lh9n�@���CJEH��^JaJ h^.Lh�@���CJEH��^JaJPd��������������h��{kd$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt^.L $Ifgd^.Ldgd^.L $da$gd^.L �����{{ $Ifgd^.L{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt^.L�������#2:AJTW_efp��������↓�͛y�h�͛�TC h^.Lh[�@���CJEH��^JaJ&h^.Lh�t�5�@���CJEH��\�^JaJ h^.Lh��@���CJEH��^JaJ h^.Lh�)@���CJEH��^JaJ h^.Lh�Fa@���CJEH��^JaJ h^.LhiK�@���CJEH��^JaJ$jh^.Lh�t�CJH*U^JaJh^.Lh�t�CJH*^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.LhugC@���CJEH��^JaJ h^.Lh�t�@���CJEH��^JaJ���$�{{ $Ifgd^.L{kd>$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt^.L$%2g�{{ $Ifgd^.L{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt^.Lghp�{{ $Ifgd^.L{kd|$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt^.L��� 0O������ͼ����o^QDQ7*7h^.Lh� rCJ OJQJh^.Lh�TJCJ OJQJh^.Lh)>�CJ^JaJh^.Lh- CJ^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ h^.Lh�Ib@���CJEH��^JaJ&h^.Lh *CJ^JaJh^.Lh�#�CJ^JaJh^.Lh*�CJ^JaJh^.Lh�]eCJ^JaJ h^.Lh�-a5�CJ\�^JaJh^.Lh�-aCJ^JaJh^.Lh CaCJ^JaJh^.Lh�llCJ^JaJh^.Lh�X CJ^JaJ!0-5-b-c-e-i-�.�. /'/I/M//0=033U3W3X3Y3m3u3w3y3�3�3�3�����������y�l_lREREh^.Lhu*�CJ^JaJh^.LhCICJ^JaJh^.Lhy+'CJ^JaJh^.LhZ}�CJ^JaJh^.Lh�K\5�CJ^JaJh^.LhZ}�5�CJ^JaJh^.Lh�llCJ^JaJh| �5�CJ^JaJh^.LhhU{CJ^JaJh^.Lh�#�CJ^JaJ h^.Lh�E�5�CJ\�^JaJh^.Lh��CJ^JaJh^.Lh�E�CJ^JaJh^.Lh�E�5�CJ^JaJ�3�3�3�3�3�3�3�3�3�3�3 44!4#4$4�4�4H5I5L5R5W5X5���̱̾�����}�p�bW�J=h^.Lh�llCJ^JaJh^.Lh�#�CJ^JaJh| �5�CJ^JaJh^.Lh�8w5�CJ^JaJh^.Lhq5CJ^JaJh^.Lh�8CJ^JaJh^.Lh�X CJ^JaJh^.LhhU{CJ^JaJh^.Lh�8wCJ^JaJh^.Lh�3 CJ^JaJh^.Lh�5�CJ^JaJh^.Lh�CJ^JaJh^.Lh�V�CJ OJQJh^.LhwSCJ^JaJh^.LhZ}�CJ^JaJX5]5^5_5�5�56(6+6�6�6�6�6�6y7�7�7�7B8L8[8z8�8�8z9�9:!:I:O:a:c:�:������ɼ�ɯ������z���ɯl�����_�h^.Lh%\�CJ^JaJh^.Lhm3>*CJ^JaJh^.Lh�X CJ^JaJ h^.Lhm35�CJ\�^JaJh^.Lh&+�CJ^JaJh| �5�CJ^JaJh^.Lhm3CJ^JaJh^.Lhq5CJ^JaJh^.Lhp,CJ^JaJh^.Lh�#�CJ^JaJh^.Lh�8wCJ^JaJ h^.Lh�8w5�CJ\�^JaJ $4�6�6`9a9M;N;z>{>�>�>�>�>�A�ABB'B)B `>p>x>y>z>{>>�>�>�>���������̿����̲��沥���~qcq�qh^.Lh; 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