Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2004-10570

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Ruth Marina Diaz Rueda

Fecha: 2005-01-21

Sujetos procesales: BLANCA ALCIRA BARAHONA Y OTROS / E.P.S. FAMISANAR LTDA

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REF: PROCESO ORDINARIO DE BLANCA ALCIRA BARAHONA Y OTROS Vs E.P.S. FAMISANAR LTDA. RD. 10570. Magistrada Ponente: RUTH MARINA DIAZ RUEDA Discutido y aprobado en Sala del 10 de noviembre de 2004. Acta No. 046. I.-A S U N T O Resuelve el Tribunal el recurso de apelaci�n que la parte actora interpuso contra la sentencia proferida el 16 de abril de 2.004 por el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogot�.

II.-A N T E C E D E N T E S Asumi� mediante reparto el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogot�, el conocimiento del proceso ordinario de responsabilidad civil promovido por Blanca Alcira Barahona, Guillermo Castro, Franz Mauricio y Giovanny Andr�s Castro Barahona, frente a la E.P.S. Famisanar Ltda. en el que impetran se declare a la demandada responsable por la muerte del joven Rudy Jos� Castro Barahona, acaecida el 8 de noviembre de 1.996, por descuido de los empleados, a consecuencia de una trombosis venosa MM II que ven�a padeciendo desde hac�a ocho d�as y que la entidad no pudo superar, conden�ndosele a pagar los da�os materiales y morales derivados del hecho generador de la obligaci�n de resarcimiento.

La actora ciment� sus pretensiones en los hechos que procede a compendiar la Sala as�: 1.- El 14 de mayo de 1.996, Rudy Jos� Castro Barahona, de 20 a�os y 4 meses de edad, ingres� a la E.P.S. Famisanar en estado de salud estable, logrando restablecerse luego de controles y chequeos, por lo que el m�dico Armando Vargas reconociendo la mejor�a del paciente, el 28 de octubre del a�o en cita le formul� 60 c�psulas de dicloxacilina por 500 grms, diclofenaco 50 mg, y laxis de 40 mg. 2.- El 5 de noviembre del mismo a�o Rudy Jos� present� una inflamaci�n en su pierna izquierda, siendo atendido por la doctora Teresa Ramos en la Cl�nica E.P.S. Famisanar Ltda. y proporcion�ndole algunos medicamentos. 3.- El ocho del mentado mes y a�o se agrav� la dolencia antes mencionada, por lo que su hermano Giovanny Andr�s lo traslad� al dispensario a las 7:45 A.M. siendo atendido a partir de las 8.00 A.M y luego de una serie de intr�ngulis y peripecias por la deficiente atenci�n brindada por la �accionada cl�nica� falleci�. 4.- Los demandantes Blanca Alcira Barahona Orjuela, Guillermo Castro, Franz Mauricio y Giovanny Andr�s Castro Barahona accionan los dos primeros en su condici�n de padres del occiso; y los �ltimos en calidad de hermanos del mismo.

Una vez subsanada la demanda fue admitida mediante auto del 8 de mayo de 1998 (Fol.52), prove�do que fue notificado personalmente al representante legal de Famisanar quien a trav�s de apoderado judicial replic� oportunamente la demanda, oponi�ndose a todas y cada una de las pretensiones deprecadas, negando todos los hechos y proponiendo las excepciones que denomin�: �Falta de legitimidad en la causa", sustent�ndola en el hecho que a la demandante no le asiste el derecho sustancial para obtener sentencia favorable, toda vez que no se apoya en unos hechos ni en unas normas que den lugar a ello.

El segundo medio defensivo de �Gen�rica� lo fundamenta en que si en el curso del proceso se comprobare excepci�n que desestime las pretensiones de la demanda solicita pronunciarse al Juez en ese sentido. Agotadas la etapas procesales de rigor, el A - quo dict� sentencia el 16 de abril de 2004, declarando: negar las pretensiones propuestas en la demanda y condenando a la actora en costas procesales.

La parte demandante a trav�s de apoderado judicial, interpuso el recurso de apelaci�n, acto de impugnaci�n que dio g�nesis a esta segunda instancia, que entra a resolver la Corporaci�n. III.-FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA Luego de relatar los antecedentes que dieron origen a la iniciaci�n del proceso, referirse a las incidencias m�s relevantes de la tramitaci�n, se ocupa el sentenciador de primer grado de establecer primeramente que tradicionalmente la doctrina y la jurisprudencia han sostenido que la responsabilidad civil de los m�dicos se fundamenta en la culpa probada, dado que si es responsabilidad contractual las obligaciones contra�das son de medio o si se trata de responsabilidad de extracontractual ser�a injusto que sobre el m�dico pesara una presunci�n de culpa.

Posteriormente anota que los fundamentos b�sicos de la acci�n carecen de soporte probatorio, dado que las declaraciones rendidas, en la etapa probatoria, no tienen la virtualidad de llevar al convencimiento de la ineficiente atenci�n o el descuido de los empleados y contrario a ello los m�dicos que lo atendieron y el hermano que lo llev� al dispensario sostienen que se le prestaron los cuidados pertinentes y necesarios de acuerdo a la locaci�n, y no fue posible estabilizarlo para remitirlo a un hospital.

Considera que de las constancias procesales no se evidencia que la muerte de Rudy Jos� Castro Barahona, haya tenido como causa fundamental la deficiente atenci�n por parte de los m�dicos que lo trataron o del centro asistencial a donde acudi�, o a un descuido de los empleados del dispensario; por lo tanto no se encuentran satisfechos los elementos axiol�gicos de la responsabilidad: culpa, da�o y nexo de causalidad entre los dos primeros.

Finalmente, establece que dentro del plenario no existen siquiera indicios de que la atenci�n recibida por el paciente haya sido deficiente o demorada, o que no se haya tratado de enviarlo a un hospital; seg�n los m�dicos ante la gravedad se orden� enviarlo a un hospital pero no fue posible ante la ocurrencia de varios paros card�acos y el hecho de no poder estabilizarlo.

IV. -DEL RECURSO Dentro de la oportunidad de ley, la recurrente manifest� su inconformidad con el fallo de primer grado, por considerar que el paciente fallecido no fue asistido de manera inmediata y trascurrieron cuatro horas para que lo atendieran, sin que le fueran brindados eficientes servicios que ameritaba de manera inmediata el ser trasladado a un hospital.

Resalta que si el centro m�dico no tiene U.C.I., c�mo es posible que no remitan al paciente de manera inmediata al hospital que la tenga, sin necesidad de esperar tres horas a que se agrave y de esta forma no encontrar c�mo estabilizarlo de manera id�nea. A�ade, que el nexo de causalidad se encuentra inmerso en la raz�n por la cual fue demorado el paciente por m�s de tres horas sin que lo atendieran; que los m�dicos pretendieron rehabilitarlo sin la existencia de medios id�neos para ello, lo que indica la negligencia de la E.P.S. Por �ltimo, expresa que el A- quo no analiz� la hora de llegada ni de atenci�n al paciente en el centro hospitalario, soportando dolores y desatenciones con los respectivos desenlaces fatales.

A su turno la parte demandada solicita se confirme en su integridad la sentencia del A-quo, centr�ndo sus argumentos en que la demandante no logr� probar la culpa, ni los dem�s elementos que constituyen la responsabilidad por parte de la pasiva. V. CONSIDERACIONES Acreditados los requisitos llamados doctrinaria y jurisprudencialmente presupuestos procesales, de demanda en forma, capacidad para ser parte, capacidad procesal y competencia, indispensables para que la controversia pueda ser decidida en el fondo y descontada la existencia de vicios invalidantes de la actuaci�n surtida, corresponde al Tribunal acometer el examen de la cuesti�n litigiosa.

La acci�n ejercitada a trav�s del presente proceso se encamina a obtener se declare responsable civilmente a la entidad �Famisanar Limitada� por la muerte de Rudy Jos� Castro Barahona causada por descuido de los empleados, a consecuencia de una trombosis venosa MM, que ven�a padeciendo ocho d�as atr�s y que la entidad no pudo superar. El art. 177 de la ley 100 de 1.993, precept�a: � Las Entidades Promotoras de Salud son las entidades responsables de la afiliaci�n, y el registro de los afiliados y del recaudo de sus cotizaciones, por delegaci�n del Fondo de Solidaridad y Garant�a. Su funci�n b�sica ser� organizar y garantizar, directa o indirectamente, la prestaci�n del Plan de Salud Obligatorio a los afiliados y girar, dentro de los t�rminos previstos en la presente Ley, la diferencia entre los ingresos por cotizaciones de sus afiliados y el valor de las correspondientes Unidades de Pago por Captaci�n al Fondo de Solidaridad y Garant�a, de que trata el t�tulo III de la presente Ley�.

A su turno, el art�culo 178 regula sus funciones entre la cuales se encuentran: �2. Promover la afiliaci�n de grupos de poblaci�n no cubiertos actualmente por la Seguridad Social. 3. Organizar la forma y mecanismos a trav�s de los cuales los afiliados y sus familias puedan acceder a los servicios de salud en todo el territorio nacional. Las Empresas Promotoras de Salud tienen la obligaci�n de aceptar a toda persona que solicite afiliaci�n y cumpla con los requisitos de Ley. 4.

Definir procedimientos para garantizar el libre acceso de los afiliados y sus familias, a las Instituciones Prestadoras con las cuales haya establecido convenios o contratos en su �rea de influencia o en cualquier lugar del territorio nacional, en caso de enfermedad del afiliado y su familia.�. El art. 179 consagra: &Para garantizar el Plan de Salud Obligatorio a sus afiliados, las Entidades Promotoras de Salud prestar�n directamente o contratar�n los servicios de salud con las Instituciones Prestadoras y los profesionales.

Para racionalizar la demanda por servicios, las Entidades Promotoras de Salud podr�n adoptar modalidades de contrataci�n y pago tales como captaci�n, protocolos o presupuestos globales fijos, de tal manera que incentiven las actividades de promoci�n y prevenci�n y el control de costos. Cada Entidad Promotora deber� ofrecer a sus afiliados varias alternativas de Instituciones Prestadoras de Salud, salvo cuando la restricci�n de oferta lo impida, de conformidad con el reglamento que para el efecto expida el Consejo Nacional de Seguridad Social en Salud.

El art. 183 proh�be a& las Entidades Promotoras de Salud �en forma unilateral, terminar la relaci�n contractual con sus afiliados, ni podr�n negar la afiliaci�n a quien desee ingresar al r�gimen, siempre y cuando garantice el pago de la cotizaci�n o del subsidio correspondiente, salvo los casos excepcionales por abuso o mala fe del usuario, de acuerdo con la reglamentaci�n que para el efecto expida el Gobierno Nacional.� La responsabilidad civil contractual como es bien sabido se origina en una obligaci�n o v�nculo previamente establecido, y por consiguiente tiene su fuente en la voluntad de las partes, por ello cuando se incumple o se ejecuta defectuosamente un contrato, la obligaci�n correlativa de indemnizar perjuicios emana del contrato mismo.

A su turno, la responsabilidad civil extracontractual surge cuando sin mediar vinculo obligacional alguno se causa perjuicio, infringi�ndose as� el deber general de conducta de no causar da�o a otro, so pena de reparar perjuicios; siendo diferente el r�gimen legal aplicable a una y otra, as� como sus consecuencias, lo concerniente a la prueba, el tratamiento de la culpa y los t�rminos de prescripci�n. El art�culo 1.604 del C�digo Sustantivo Civil, consagra las reglas generales sobre la responsabilidad del deudor por incumplimiento de su obligaciones, previendo que responde de la culpa leve en los casos en que los contratos se hacen para beneficio rec�proco, siendo modificadas unas veces por v�a legal y otras convencional, bien sea para agravar esa responsabilidad, para atenuarla y a�n para eximir de ella al mismo obligado, con las limitaciones que impone el orden p�blico y las buenas costumbres; previendo que el deudor no se hace responsable del caso fortuito.

La Jurisprudencia de la Corte, a partir de sus sentencia de 5 de marzo de 1.940, ha sostenido de manera general que la responsabilidad de las cl�nicas, hospitales, m�dicos, est� regida en la legislaci�n patria por el criterio de la culpa probada, salvo cuando se asume una expresa obligaci�n de sanaci�n y �sta se incumple, cual sucede por ejemplo, con las obligaciones llamadas de resultado.

Entonces si se asume, acorde con el contrato de prestaci�n de servicios celebrado, el deber jur�dico de brindar al enfermo asistencia profesional tendiente a obtener su mejor�a y el resultado obtenido es la agravaci�n del estado de salud del paciente, que le cause un perjuicio espec�fico, este debe, con sujeci�n a ese acuerdo, demostrar, en l�nea de principio el comportamiento culpable del obligado.

En el caso sub-judice la demandante se�ala que Rudy Jos� Castro Barahona ingres� a la E.P.S. de Famisanar Limitada en un estado de salud estable y luego de una serie de controles y chequeos logra restablecerse, recet�ndole el m�dico Armando Vargas, diclozacilina, diclofenaco y laxis, presentando d�as mas tarde una inflamaci�n en su pierna para lo cual le proporcionaron otros medicamentos y a los 3 d�as siguientes es trasladado al dispensario por padecer un fuerte dolor y luego de una serie de intr�ngulis y peripecias por la deficiente atenci�n brindada por la accionada se produce el fallecimiento de aquel, aduciendo como pruebas demostrativas de sus aserciones: DOCUMENTAL: Sendos certificados de incapacidad, ordenes de interconsulta, expedidos por Famisanar Ltda, formulaci�n de medicamentos emanados de I.P.S. Cafam y de la Nueva Cl�nica Magdalena; ex�menes de laboratorio, flebogamagrafia de Medicina Nuclear del Occidente;

Historia cl�nica de servicios de urgencia del Hospital Universitario de San Ignacio. TESTIMONIAL: Se halla conformada por las versiones de Alicia Teresita del Ni�o Jes�s Ramos G�mez, Armando Vargas P�rez. Veamos: La testigo Alicia Teresita del Ni�o Jes�s Ramos G�mez, de profesi�n m�dica, empleada de Cafam, relata haber atendido a Rudy Castro dos meses antes de producirse su deceso, en raz�n de padecer neumon�a, restableci�ndose totalmente de esa enfermedad, empero le apareci� un aumento de volumen en una pierna y al sospechar que pod�a tratarse de una flebitis le orden� practicarse una flebrograf�a venosa con is�topos radiactivos, enter�ndose luego cuando lleg� a trabajar sobre su muerte.

A�ade que la causa de la fallecimiento fue probablemente una embolia pulmonar aguda, cuadro cl�nico que puede presentarse repentinamente o con secuencia de corta duraci�n. Ulteriormente al ser interrogada sobre el procedimiento cl�nico que se utiliza en el centro de atenci�n secundaria Kennedy de Cafam para la atenci�n de urgencias como la de este caso, replic� que es un centro ambulatorio de consulta externa, por lo que cuando se requiere para el paciente una instituci�n hospitalaria se hacen los contactos pertinentes y se remite, conducta esta que se cumpli� con el se�or Castro, precisando que en este tipo de centro de atenci�n ambulatoria no existe unidad de cuidado intensivo.

(Fls 84-86 Cdno No 1�). Armando Vargas P�rez, de profesi�n m�dico, empleado de Caffam, declara que el joven Ruddy Jos� Castro Barahona present� una celulitis de miembros inferiores, habi�ndolo recibido personalmente por posible trombo embolismo pulmonar, prest�ndole atenci�n hasta el momento que se produjo su fallecimiento. Agrega que ven�a siendo atendido en la Cl�nica Magdalena y Hospital San Ignacio y ellos lo remitieron a la Fundaci�n Shaio a donde no se logr� llevar por no poderse estabilizar el cuadro.

Precisa que la atenci�n otorgada por �l consisti� en efectuar apoyo diagn�stico y tratar de mantener una estabilidad vital, sac�ndolo de ocho paros cardiacos; que dicho centro es de atenci�n secundaria, esto es, solo presta servicio de consulta externa de medicina general y especializada, sin que est� dotado para atenci�n de urgencias vitales.

Expresa que el equipo multidisciplinario atendi� oportunamente al joven, prest�ndole el apoyo debido tal como oxigeno, terapia, entubaci�n oro traqueal, reanudaci�n cardio pulmonar( Fls 87-89 Cdno No 1�). INTERROGATORIOS DE PARTE. F�lix Fernando Isaza Arango, representante legal de la demandada Famisanar informa que esta no administra cl�nica alguna en particular, sino que celebra contrato de prestaci�n de servicios con varias para que atiendan a sus afiliados (Fls 40 a 42 Cdno No 1�).

A su turno, el demandante Giovanni Andr�s Castro Barahona, hermano del occiso, relata que el d�a antes de fallecer Ruddy, se le puso rojo un tobillo caus�ndole dolor y en virtud de ello acudi� a donde la m�dica quien le formul� unas pastas que no le sirvieron y luego le recet� unas mas fuertes que le calmaron el padecimiento pero le aceleraron el pulso cardiaco; que como no le dieron incapacidad fue a trabajar en ese estado; que el 8 de noviembre se levant� muy mal, llev�ndolo al dispensario de Cafam Kennedy en donde lo atendi� una doctora y le dijo que volviera a la una de la tarde que llegaba la m�dica que lo hab�a visto antes, pero cuando bajaban al parqueadero se sinti� muy mal comunic�ndole esa circunstancia a la doctora quien le pidi� que lo subiera y cuando iban llegando al despacho de �sta se cay� y empez� a convulsionar, luego lo asisti� un doctor quien lo sac� del consultorio en forma grosera solicit�ndole la historia del paciente; que posteriormente una enfermera le dijo que deb�a pagar unos ex�menes, insinu�ndole se preparara para algo grave pues hab�a sufrido varios paros cardiacos y luego sali� una doctora y le expres� que lamentaba pero su hermano se hab�a ido; agrega que el deceso se produjo a las doce y veinte minutos, que al dispensario llegaron a las siete y cuarenta y cinco de la ma�ana, que el m�dico atendi� a su hermano esa ma�ana tres veces; que cuando regres� de buscar una silla de ruedas como a las diez y media de la ma�ana lo encontr� con oxigeno, que luego lo bajaron a radiolog�a poni�ndose mas delicado, entrando nuevamente el m�dico y sac�ndolo a �l groseramente; que al salir vio que entraron como siete doctores y enfermeras comunic�ndole una de estas que se encontraba muy mal y hab�a llegado una ambulancia para trasladarlo, observando que el param�dico sub�a instrumentos entre ellos un resucitador, y al momento lo llam� la trabajadora social y le hizo algunas preguntas.

(Fls 93 a 98). Al examinar la Corporaci�n el acervo probatorio aducido al proceso y referenciado en lo esencial en los ac�pites precedentes llega a la convicci�n de que la parte actora no logr� acreditar la culpabilidad de la demandada en la muerte de Rudy Castro Barahona, toda vez que por cuenta de aquella fue atendido por los diferentes centros asistenciales a que acudi� buscando mejor�a para sus enfermedades, empero no obstante ello se produjo su defunci�n, hecho este que no puede imput�rsele a los m�dicos y personal de enfermer�a que trataron con sus conocimientos humanos contribuir a su recuperaci�n. En este orden de ideas, y acorde con lo esbozado anteriormente se impone la confirmaci�n del fallo de primer grado por encontrarse ajustado a derecho.

V.- D E C I S I� N En m�rito de lo expuesto, EL TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOTA, EN SALA CIVIL DE DECISI�N, ADMINISTRANDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA REP�BLICA Y POR AUTORIDAD DE LA LEY, VI.-R E S U E L V E PRIMERO: Confirmar la sentencia proferida por el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogot�, el diecis�is de abril de dos mil cuatro.

TERCERO: Costas de esta instancia a cargo de la parte recurrente. T�sense. COPIESE,

NOTIFIQUESE Y DEVUELVASE EL EXPEDIENTE AL JUZGADO DE ORIGEN. LOS MAGISTRADOS RUTH MARINA DIAZ RUEDA JORGE EDUARDO FERREIRA VARGAS JOSE ELIO FONSECA MELO PAGE  PAGE 15 At�����IJKL[\^234������1BDE���u"y"�"�"�������������������Ԟ�����}��l 6�B* CJOJQJmH ph�sH 5�>*CJOJQJOJQJ5�6�OJQJ6�OJQJmH sH 6�CJOJQJmH sH 6�@���CJOJQJ6�CJOJQJmH sH mH sH  5�mH sH 5�6�>*OJQJ6�>*OJQJ5�6�>*CJOJQJ5�6�CJOJQJ6�CJOJQJ 6�OJQJ$*ABCrst����JKL[\]^����������������������� $�hdh^�ha$�^� $��dh]��a$�dh^�$dha$$a$�P�P��234���H I � � � � � � � � � ���������������������������$ ���hdh^�ha$ $ ��dha$�hdh^�h$dha$$dha$������������������-./01BCD�������������������������$dha$�^���d^� $ �0�dh*$a$DE��������������� !!!"!t"u"v"�,����������������������� $dh7$8$H$a$$dha$dh$dha$$a$$��^��a$$dha$�"/(0(F+G+�,8NKNLNNNfN�N O O O�O,P0PAPBPXPYP[PzP{P|P�P�P�P�����κ�����������{o�g\gRKH0J j0JU5�OJQJ\�^J5�6�CJOJQJ\�5�OJQJ\�5�6�OJQJmH $sH $5�6�OJQJ6�CJOJQJ6�CJOJQJmH sH mH sH 5�6�>*OJQJOJQJ 5�OJQJ5�OJQJmH sH &5�6�>*B*CJOJQJmH phsH 5�6�>*CJOJQJmH sH #6�<�B*CJOJQJmH phsH 6�B*CJOJQJmH phsH �,�,�,�/�/�/222&5'5(5�7�7�7�7/90919>9?9�9�9e>f>g>|B}B~B���������������������������� $dh7$8$H$a$~B�B�B�C�C�C@KAKBK�M�M�M6N7N8NLNMNNN�N�N�N O O O O�O�������������������������$dha$dh$dha$dh $7$8$H$a$�O�O�O�O�O�O,P/P0PAPBPYPZP[PzP{P|P�P�P�P�P�P����������������������h]�h����&`#$$dha$$dha$$dha$dh$dha$dh$dha$�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P���������5�OJQJ\�^J0JmHnHu0J j0JU �P�P�P�P�P����$dha$�h]�h3 0&P1�h��/ �"I!��"��#��$��%��7�7 �� i8@��8 NormalCJ_HaJmH $sH $tH F@F T�tulo 1$@&CJOJQJaJmH sH uR@R T�tulo 2$$�ndh@&^�na$5�CJOJQJaJ8@8 T�tulo 3$dh@&6�CJ\@\ T�tulo 4$$�Sdh@&^�Sa$5�CJOJQJaJmH sH uH@H T�tulo 5$$dh@&a$5�6�>*CJaJFA@���F Fuente de p�rrafo predeter.,>@�, T�tulo$a$6�]�DB@D Texto independiente 6�CJ]�bQb Texto independiente 3$�2dh]�2a$CJOJQJ^JdP@"d Texto independiente 2$dha$6�CJOJQJmH sH u8�O�8 $�ndh^�na$CJOJQJaJpR@Bp Sangr�a 2 de t. independiente$�n^�na$5�CJOJQJaJrS@Rr Sangr�a 3 de t. independiente$�ndh^�na$CJOJQJaJ: @b: Pie de p�gina  �C�"0)@�q0 N�mero de p�ginaVC�V Sangr�a de t. independiente��x^��Lj���� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� ��Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg� �� Vg� ��Vg� ��Vg�U� �E�Q!�(~.�4e:�?�F�J�L[�>^�� �  � S *ABCrst����JKL[\]^234���HI�������� � � � � � �����������������-./01BCDE��������������� !"tuv�(�(�(�+�+�+...&1'1(1�3�3�3�3/50515>5?5�5�5e:f:g:|>}>~>�>�>�?�?�?@GAGBG�I�I�I6J7J8JLJMJNJ�J�J�J K K K K�K�K�K�K�K�K,L/L0LALBLYLZL[LzL{L|L�L�L�L�L�L�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0��0���0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��������������������8���������0��������0���������0������������0���0��������H�����������(0��(0��(0���������0���0���0���0���0������0���0���0���0���0������������������0���������0���������0���������0������0���0������������0���������������������0���������0���������0���0���0���������0���������0������������������0���0���0���0���0�����0������������0������������0������0������������0�����0���0���������0���0���@���0���@0����� �"�P�P)/3�D�,~B�O�P�P*,-.0124�P+ !�!������BM177v�L��LJM���� 27:C��ei������������������puw�GJqt " 6;

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