Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103037200300319

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Dora Consuelo Benítez Tobón

Fecha: 2006-06-30

Sujetos procesales: ALBERTO JESÚS GUERRA ROSALES Y ANGÉLICA MARÍA TAFACHE PÉREZ, CONTRA SOCIEDAD COMERCIAL GUERRA O. ASOCIADOS Y COMPAÑÍA. S. EN C. EN LIQUIDACIÓN, Y PERSONAS INDETERMINADAS.

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I. EL LITIGIO 1. Pretende la parte demandante que se declare que adquiri� por prescripci�n extraordinaria adquisitiva el dominio del apartamento 303 y del garaje S1-14 ubicados en la calle 99 No. 8-16 de la zona urbana de esta ciudad, con las medidas consecuenciales pertinentes. 2. La causa para pedir admite el siguiente resumen: a) Alberto J. Guerra Rosales ha pose�do, en forma pac�fica y tranquila, los bienes inmuebles pretendidos desde el 4 de septiembre de 1992, fecha en la cual le fueron entregados por parte de la sociedad demandada, quien hab�a recibido la posesi�n de Inversiones Rodmor Ltda. Construcciones, Turismo y Recreaci�n; �sta a su vez de Felipe P�rez Cabrera, desde el 29 de noviembre de 1999 y, �ste de Inversiones la Ermita Ltda., a partir del 26 de febrero de 1979. b) Por tal raz�n ha ejercido actos de se�or y due�o, tales como la ejecuci�n de mejoras, el pago de cuotas extraordinarias de administraci�n, ha vivido en el inmueble junto con su familia e incluso lo ha dado en arrendamiento. 2.

La notificaci�n del auto admisorio de la demanda se surti� por conducto de curador ad litem a la demandada Mar�a Carolina Morales de La Roche y a las personas indeterminadas, sin que dicho auxiliar se hubiese opuesto a lo pedido, mientras que la representante legal de la sociedad Guerra O. Asociados y Compa��a S. en C. en liquidaci�n se notific� por conducta concluyente allan�ndose a las s�plicas del libelo. 3.

El tr�mite de primer grado concluy� con la sentencia impugnada, mediante la cual se estimaron las pretensiones a favor de la cesionaria de los derechos litigiosos Ang�lica Mar�a Tafache P�rez, momento procesal en el que compareci� al proceso la demandada Mar�a Carolina Morales de la Roche para impugnar el referido fallo y paralelamente proponer incidente de nulidad por indebida notificaci�n. II.

LA SENTENCIA OBJETO DE APELACI�N En lo de fondo, analiz� los presupuestos de la acci�n de pertenencia, para concluir que se encontraban demostrados, pues el bien es susceptible de ser adquirido por prescripci�n y las pruebas testimoniales mostraron que el demandante detent� la posesi�n del mismo durante un t�rmino superior a 10 a�os en forma continua, pac�fica y p�blica sin reconocer dominio ajeno. III.

LA IMPUGNACI�N 1. La recurrente dice no se cumple el requisito de la aprehensi�n material de los bienes por parte del demandante, con fundamento en que el 50% de dichos inmuebles fue secuestrado el 27 de mayo de 1991, por la Inspecci�n Segunda A Distrital de Polic�a comisionada por el juzgado 32 Civil del Circuito de esta ciudad dentro del proceso ejecutivo de Rodrigo Restrepo Puerta contra Mar�a Carolina Morales de la Roche y, en diligencia de remate de 18 de noviembre de 2004 fue adjudicado al ejecutante, por lo que afirma que el actor no tuvo la posesi�n material del inmueble durante 20 a�os en forma ininterrumpida. 2.

De igual forma, aduce que tampoco se cumple con el requisito del animus, en la medida en que en los hechos de la demanda hipotecaria que formul� el aqu� demandante el 21 de septiembre de 1992, en contra de los mismos demandados indic� que ellos eran los propietarios inscritos de los bienes y, por tanto solicit� la venta en p�blica subasta de los inmuebles de propiedad y posesi�n de los ejecutados, esto es, reconoci� dominio ajeno. 3.

Hace �nfasis en que para efectos de la suma de posesiones no se acredit� la forma en que el demandante la adquiri� del anterior poseedor, ni los presupuestos de la acci�n de pertenencia en cabeza de los anteriores poseedores, para culminar se�alando que el se�or Felipe P�rez tan s�lo era condue�o del inmueble y no poseedor, por lo que tampoco puede aducirse que recibi� la posesi�n de su parte. 4.

Adem�s, la recurrente refiri� la sentencia como contraria a derecho por apoyarse en �situaciones f�cticas err�neas por haberse ocultado la situaci�n jur�dica real del inmueble�, acusando al demandante de haber obrado de mala fe. IV. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1. Toda vez que la parte actora cuestiona el inter�s que le asiste a la impugnante, es preciso detallar que por el hecho de haber sido adjudicado en remate el 50% del inmueble objeto de pertenencia a una persona diferente a la recurrente, ello no la despoja, per se, de la calidad de demandada, por cuanto procesalmente lo que acontece es que se configura la sucesi�n procesal prevista en el inciso 3� del art�culo 60 del C�digo de Procedimiento Civil, con la secuela inmediata de que la demandada original puede continuar como tal mientras no sea sustituida por el nuevo propietario, evento que no ha acaecido en esta ocasi�n porque este �ltimo ni siquiera compareci� al proceso y menos a�n ha podido aceptarse la hipot�tica sustituci�n por la parte actora.

Sobre el particular, ha se�alado la jurisprudencia que �el art. 60 del C. de P.C., reglamenta la llamada �sucesi�n procesal�, entendiendo por tal la intervenci�n sobreviniente de un tercero que no era inicial titular del derecho controvertido en el proceso, pero que por virtud de un acto jur�dico posterior, para situar el punto en el inciso tercero del art. 60, que es el pertinente para el caso, adquiere la cosa o derecho litigioso, y por contera el inter�s jur�dicamente relevante, y a su vez, la legitimaci�n para hacerse parte del proceso donde �ste era objeto de la pretensi�n, bien para constituirse en litisconsorte del anterior titular (parte del mismo), o para desplazarlo y �sustituirlo en el proceso, siempre que la parte contraria lo acepte expresamente�, caso en el cual opera a plenitud la sucesi�n procesal. 2.

Allanado en consecuencia el camino para resolver la apelaci�n interpuesta, corresponde recordar que son dos los requisitos que debe acreditar la parte demandante para obtener la declaraci�n de pertenencia de un bien por prescripci�n extraordinaria: posesi�n material y ejercicio p�blico e ininterrumpido de la misma por el tiempo establecido en la ley.

La primera, conforme lo dispuesto por el art�culo 762 del C�digo Civil, es la tenencia de una cosa con �nimo de se�or y due�o, perspectiva desde la cual, la posesi�n se presenta como una situaci�n de hecho que exterioriza, por v�a de ejemplo, la propiedad, lo que justifica la protecci�n especial que le conceden las leyes, al punto que el poseedor es reputado due�o, mientras otra persona no justifique serlo (inc. 2 ib.).

Desde luego que para poseer no es suficiente detentar, pues se hace necesario, adem�s, ejercer actos p�blicos excluyentes de tal linaje, que la persona que los ejecuta sea considerado como due�o, justamente por gracia de los mismos. Por eso la Corte Suprema de Justicia, de tiempo atr�s, ha se�alado que "La posesi�n no se configura jur�dicamente con los simples actos materiales o mera tenencia que percibieron los declarantes como hecho externo o corpus aprehensible por los sentidos, sino que requiere esencialmente la intenci�n de ser due�o, animus domini -o de hacerse due�o, animus rem sibi habendi-, elemento intr�nseco que escapa a la percepci�n de los sentidos.

Claro est� que ese elemento interno o acto volitivo, intencional, se puede presumir ante la existencia de los hechos externos que son su indicio, mientras no aparezcan otros que demuestren lo contrario�" (LXXXIII, p�g. 776). La segunda exigencia, esto es, el tiempo de la posesi�n, se erige en un factor que consolida la condici�n de poseedor material en el prescribiente, puesto que descarta toda hip�tesis de transitoriedad en el ejercicio de la posesi�n y, al propio tiempo, devela la inactividad por parte del titular del derecho real; al fin y al cabo, en la prescripci�n "hay un fondo de justicia en reconocer derecho, por el transcurso del tiempo, a quien ha explotado el bien para utilidad com�n, y en desconocer toda pretensi�n al propietario que no cumpli� la obligaci�n de ejercer su derecho para servir a la sociedad" (C.S.J. Sentencia de constitucionalidad de mayo 4 de 1989). 3.

Para este caso en particular importa destacar, de entrada, que ninguno de los referidos presupuestos se encuentra demostrado y que, por ende, la sentencia impugnada habr� de revocarse �ntegramente tras de resaltar, igualmente, los errores en los que incurri� el juzgado de primer grado. En efecto, la decisi�n que por v�a de apelaci�n se revisa parti� de una premisa absolutamente equivocada y ya por eso la estructura se tiene que resentir hasta conducirla al fracaso, porque el juez de la causa edific� la prescripci�n adquisitiva de dominio sobre el tope m�nimo de que trata la ley 79 de2002, esto es, adujo que la posesi�n habr�a de haberse ejercido durante 10 a�os, cuando en realidad el actor demand� con sustento en una posesi�n de 20 a�os, y ello ten�a que ser de tal manera porque para la �poca en que present� la demanda, -17 de junio de 2003-, la ley referida no pod�a ser aplicada.

El asunto se rige por lo se�alado en el art�culo 41 de la ley 153 de 1887, de acuerdo con el cual �la prescripci�n iniciada bajo el imperio de una ley, y que no se hubiere completado a�n al tiempo de promulgarse otra que la modifique, podr� ser regida por la primera o la segunda, a voluntad del prescribiente; pero eligi�ndose la �ltima, la prescripci�n no empezar� a contarse sino desde la fecha en que la ley nueva hubiese empezado a regir�, por lo que de la simple lectura de la norma se advierte que el a quo no pod�a aplicar la ley actual, pues as� no lo hab�a solicitado el demandante y menos a�n cuando en tal evento el t�rmino prescriptivo empezaba a correr a partir del 27 de diciembre de 2002, fecha de promulgaci�n de la ley 791 de 2002, que redujo dicho t�rmino a 10 a�os, resultando evidente que para la fecha de presentaci�n del libelo (17 de junio de 2003) aqu�l a�n no se hab�a cumplido.

En esas condiciones adquir�a especial connotaci�n la suma de posesiones a la que tuvo que recurrir el demandante para afincar su pretensi�n porque sin ello la aludida posesi�n detentada desde el a�o 1992 no ten�a virtualidad suficiente para lograr la pertenencia, a no ser, claro est�, que se incurriera en el lamentable yerro que dio v�a libre a la referida pretensi�n. Respecto de dicha figura jur�dica los art�culos 778 y 2521 del C�digo Civil establecen como requisitos esenciales para su procedencia �a) que exista un v�nculo jur�dico entre el actual poseedor y su antecesor; y, b) que las posesiones que se suman sean sucesivas e ininterrumpidas�.

Pero en tal caso, �es necesario acreditar que este �ltimo �el antecesor- tambi�n posey� el bien�. Paralelamente la Corte Suprema de Justicia tiene definido que �la facultad consagrada por el art. 778 del C. Civil en armon�a con el art. 2521 ib�dem, por medio de la cual se autoriza la llamada suma o uni�n de posesiones, a t�tulo universal o singular, tiene como finalidad �entre otros fundamentos�, �lograr� �la propiedad mediante la prescripci�n adquisitiva� (sent. de 26 de junio de 1986), es decir, permitir acumular, excepcion�ndose as� el principio de que la posesi�n comienza en quien la ostente, al tiempo posesorio propio el de uno o varios poseedores anteriores, bajo el supuesto de la concurrencia de las condiciones que para tal efecto tiene establecidas la doctrina de la Corte, cuales son: a) que halla un t�tulo id�neo que sirva de puente o v�nculo sustancial entre antecesor y sucesor, b) que antecesor y sucesor hayan ejercido la posesi�n de manera ininterrumpida y c) que haya habido entrega del bien, lo cual descarta entonces la situaci�n de hecho derivada de la usurpaci�n o el despojo�.

En relaci�n, pues, con tales requerimientos importa subrayar que del acervo probatorio no se advierte que las sociedades Inversiones Rodmar Ltda. Construcciones, Turismo y Recreaci�n, Inversiones la Ermita Ltda. y Felipe P�rez Cabrera hayan tenido la posesi�n del inmueble con anterioridad al a�o de 1992, pues los declarantes se limitaron a referirse a la posesi�n en cabeza de Alberto Guerra Rosales y el tiempo durante el cual el mismo la ha ejercido, mas nada dijeron de las personas naturales y jur�dicas referidas, siendo claro que si se pretend�a hacer efectiva la suma de posesiones, correspond�a al demandante acreditar no s�lo los actos constitutivos de su posesi�n sino los de sus antecesores.

Obs�rvese que del certificado de tradici�n de los inmuebles objeto de usucapi�n se puede apreciar que la Sociedad Inversiones Rodmar Ltda. Construcciones, Turismo y Recreaci�n, el se�or Felipe P�rez Cabrera e Inversiones la Ermita Ltda. fueron propietarios del inmueble, calidad que no implica la calidad de poseedores del mismo y, que la primera sociedad citada vendi� una cuota parte del mismo a la sociedad Guerra O Asociados y Compa��a S. en C., tal como lo muestran las anotaciones No. 3, 7 y 9 de dicho documento (fls. 20 a 24, cdno. 1). 4.

El otro factor determinante para denegar la pretensi�n el dominio, tiene que ver con que tampoco era factible atribuirle la calidad de poseedor a Alberto J. Guerra Rosales, porque de la simple lectura del certificado de tradici�n del inmueble se desprende, sin dubitaci�n, que dicha persona embarg� en el a�o 1993 la cuota correspondiente a Mar�a Carolina Morales y en 1994 en el 50% de que era titular la sociedad Guerra y Asociados, medida cautelar que tan s�lo se cancel� el 16 de julio de 2002, lo que implica, como significaci�n �nica, que el demandante reconoci� dominio ajeno durante la �poca referida, lo que en consecuencia lo despoja del �nimo de se�or y due�o que sumado al t�rmino legal, hubiera dado posibilidad de adquirir el dominio. 5.

As� las cosas, es claro que la sentencia impugnada debe revocarse para, en su lugar, denegar la pretensi�n de pertenencia. V. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, REVOCA la sentencia adiada el 19 de septiembre de 2005 y, en su lugar, DENIEGA las pretensiones presentadas por la parte demandante.

Costas en ambas instancias a cargo del demandante. T�sense las de esta instancia. NOTIF�QUESE. DORA CONSUELO BEN�TEZ TOB�N Magistrada RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS Magistrado JOS� DAVID CORREDOR ESPITIA Magistrado  C.S.J. Auto de 7 de octubre de 1997. Exp. No. 5166, M.P. Dr. JOS� FERNANDO RAM�REZ G�MEZ  C.S.J. Gaceta Judicial, tomo CLIX, p�g. 360.  Cfme: Cas.

Civ. Mayo 13 de 1967.  Sentencia de 6 de abril de 1999, expediente 4931. M.P. Dr. Jos� Fernando Ram�rez G�mez. PAGE  PAGE 11 DCBT. Exp. 00319 ������*��� ' 0 p q 2���~��j|�����D���������Ķ��������Đ���������wkwkwZ!j0J@���CJOJQJU^J6�@���CJOJQJ^J@���CJOJQJ^J6�CJOJQJ]�^JaJCJOJQJ^JaJmH $sH $6�CJOJQJmH $sH $CJOJQJmH $sH $CJOJQJ\�]�^JaJ5�6�CJOJQJ^JaJ5�CJOJQJ^JaJCJOJQJ^JaJ5�CJOJQJ^JaJCJOJQJ^JaJ#0e����OPQ������������  � � ����������������������������$dha$�@�A0B���� � � p q �12����9:����jk������56����������������������������$dha$��;�"�"# ###:#I$_$�&�&�*y,~,.�0�0�0�0�0�0�0�02h25555�7J8�9������������߸��ߝ��ߝߎ�s�b��U�U@���CJOJQJmH $sH $!j0JCJOJQJUmH $sH $6�CJOJQJ^JmH $sH $CJOJQJ^JmH $sH $CJOJQJ^JaJmH $sH $j0JCJOJQJU6�CJOJQJ]�mH sH CJOJQJmH sH ^JaJmH sH CJOJQJ6�CJOJQJmH $sH $CJOJQJmH $sH $CJOJQJ^JaJ@���CJOJQJ^J!6^$_$�&�&((|*}*..z/{/�0�055�7�7�9�9�<�<|=}=�=������������������������� $ �0�dh*$a$  �� 5$7$8$9DH$$dha$�9�9�<�< =i={=�=�=e>l>�>�>�@�@�@�@�@�@�@�@#A$A%A'A7AGAHAIAMAXA}A�A���ʿ�������������|u|�pe^�W| @���mH $sH $ CJOJQJCJOJQJmH sH mH sH  CJmH $sH $mH $sH $ j0JU@���CJCJj0JCJU5�CJOJQJ^JaJ5�6�CJOJQJ^JaJ6�CJOJQJ^JaJCJOJQJ^JaJCJOJQJmH $sH $CJOJQJ^JmH $sH $CJOJQJ^JaJmH $sH $@���CJOJQJ^JmH $sH $ �=�=�>�>=?>?K?L?M?N?O?�?�?�?�?�?�?�?�?'@(@)@*@+@,@a@�@�@���������������������������$a$$a$$dha$�@$AHA�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A*B+B,B-B.B/B0B1B��������������������$dha$�h]�h����&`#$�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A�A*B1B����������� 5�CJaJ0JmHnHu0J j0JU 3 0&P1�h��/ �PI!��"��#��$��%����� �� i8@��8 NormalCJ_HaJmH sH tH FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.4@�4 Encabezado  ��8!: @: Pie de p�gina  ��8!0)@�0 N�mero de p�ginaZB@"Z Texto independiente$dha$CJOJQJ^JaJ8@28 Texto nota pieCJaJ:&@�A: Ref. de nota al pieH*~P@R~ Texto independiente 2&$ �� dh5$7$8$9DH$a$CJOJQJ^JaJmH sH �Qb� Texto independiente 3$d�5$7$8$9DH$a$)B*CJOJQJ^JaJmH $phsH $tH $��,�,11>\�� 1>Z����0e����OPQ����������������p q � 1 2 � � � � 9:����jk������56^ _ �"�"$$|&}&**z+{+�,�,11�3�3�5�5�8�8|9}9�9�9�:�:=;>;K;L;M;N;O;�;�;�;�;�;�;�;�;'<(<)<*<+<,<a<�=�=�=�=�=*>+>,>->.>2>�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� 0������9�A1B#'),� 6�=�@1B$&(*+0B% �!�!���27#$*\a& - 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