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REF: Expediente No. 110013103006200101314 (Discutido y aprobado en sesi�n de sala de 9 de mayo de 2006).- Se decide el recurso de apelaci�n interpuesto por ambas partes contra la sentencia adiada el 6 de julio de 2005, corregida el 27 de septiembre siguiente, proferida por el Juzgado Sexto Civil del Circuito de esta ciudad, en el proceso ordinario promovido por Jorge Humberto Rojas Melo contra la compa��a Liberty Seguros S. A., antes Latinoamericana de Seguros S. A. I. EL LITIGIO 1.
Se pide que se declare que con el contrato de seguro de cumplimiento suscrito entre las partes, se garantiz� al demandante la buena inversi�n del anticipo de $200�000.000 relacionado en el contrato de suministro de material de ladrillo que pact� con la compa��a Aloma Ltda., as� como el cumplimiento del mismo por $20�000.000, de manera que como se dio el siniestro amparado, se condene a la aseguradora a pagar dichas sumas de dinero, junto con la correspondiente indexaci�n, los intereses moratorios causados a partir del 21 de abril de 1997, e intereses sobre los r�ditos causados con m�s de un a�o de anterioridad y con posterioridad a la presentaci�n de la demanda. 2.
Esa causa para pedir tiene sustento en los hechos que a continuaci�n se compendian: a) El 24 de octubre de 1996, el demandante celebr� un contrato de suministro de ladrillo con la compa��a Aloma Ltda., por el cual �sta �ltima se comprometi� a entregar dicho material el 28 de marzo de 1997, contra entrega de un anticipo de $200�000.000 que el actor pag� oportunamente. b) Entre las partes en litigio se celebr� un contrato de seguro de cumplimiento, por el cual se expidi� la p�liza 460967, vigente desde el 24 de octubre de 1996, por valor asegurado de $220�000.000 que amparaba el anticipo entregado para el suministro del ladrillo y el cumplimiento del contrato referido. c) La compa��a Aloma Ltda., incumpli� con la entrega del ladrillo, como as� se le hizo conocer a la aseguradora con las declaraciones extrajuicio de Camilo Alfonso Parra Ramos y Gabriel Jaime G�mez Garces, y la correspondiente reclamaci�n que alleg� a la referida aseguradora el 21 de marzo de 1997. d) Toda vez que no hubo objeci�n seria y fundada por parte de la aseguradora, el ac� demandante inici� el 19 de septiembre de 1997, en contra de aqu�lla proceso ejecutivo que correspondi� al juzgado 38 civil del circuito de esta ciudad, quien profiri� sentencia que orden� seguir adelante con la ejecuci�n, la que revoc� este tribunal en virtud de la apelaci�n interpuesta, por concluir que el t�tulo carec�a de exigibilidad, toda vez que fue presentado antes del plazo dado a la compa��a que habr�a de suministrar el material de construcci�n. e) A juicio del demandante, la presente acci�n se presenta en el t�rmino legal, toda vez que desde la fecha en que se present� la demanda ejecutiva, hasta cuando qued� ejecutoriada la sentencia del tribunal, transcurrieron m�s de tres a�os, �periodo que debe descontarse del t�rmino prescriptivo�. 3.
La compa��a demandada se opuso al �xito de las pretensiones y formul� como excepciones de fondo las que denomin� de prescripci�n de la acci�n; inexistencia de la obligaci�n a indemnizar; e, inexistencia del contrato de seguro por riesgo no asegurable. 4. El juzgado de primer grado, una vez concluido el debate probatorio, profiri� sentencia en la que conden� a la compa��a aseguradora a pagar las sumas de dinero pretendidas por el demandante, con su correspondiente indexaci�n, pero sin intereses; inconformes, ambas partes recurrieron en apelaci�n. II.
FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA IMPUGNADA 1. Luego de resaltar, en extenso, la naturaleza solemne del contrato de seguro, y de subrayar las caracter�sticas sobresalientes del contrato de cumplimiento, que �participa de la naturaleza de la fianza�, concluy� que se prob� la existencia del contrato asegurado, de manera que a rengl�n seguido estim� que para este asunto en particular la prescripci�n extintiva es la extraordinaria de cinco a�os, a la que alude el inciso segundo del art�culo 1081 del C�digo de Comercio, porque la reclamaci�n la presenta el beneficiario que se incluye en el t�rmino �toda persona� a que se refiere la mencionada norma, de manera que como dicho quinquenio no hab�a vencido para cuando se present� la demanda ordinaria, la excepci�n pertinente no pod�a prosperar. 2.
Desestim� adicionalmente la de que no se demostr� la ocurrencia del siniestro, ni la cuant�a del da�o, tras de apreciar la prueba testimonial vertida al proceso, mediante la cual se demostr� el incumplimiento del contrato asegurado, y la reclamaci�n que en su momento hizo el beneficiario del seguro, de donde dedujo que la cuant�a del mismo correspond�a al anticipo entregado y obviamente al valor estipulado en la p�liza como asegurado. 3.
De la inexistencia del contrato de seguro adujo que el contrato asegurado fue de suministro porque as� se calific� por los contratantes y porque adicionalmente fue esa la intenci�n al pactarse que el material de construcci�n deb�a ser entregado por instalamentos, de todo lo cual concluy� que ninguno de los medios exceptivos prosperaba por lo que conden� a la compa��a aseguradora a pagar $601�802.200 como anticipo indexado, y $60�180.229 correspondiente al valor asegurado e indexado; por otra parte neg� la condena a pagar intereses, �por no estar obligado el asegurador a responder sino hasta concurrencia de la suma asegurada�.
III. LOS RECURSOS DE APELACI�N 1. El demandante impugn� el aparte desfavorable de la sentencia que en el resto le fue totalmente favorable, consistente en la negativa a condenar tambi�n por los intereses causados por las sumas de dinero a las que fue condenada la compa��a aseguradora y aunque en el escrito de sustentaci�n del recurso repiti� la totalidad de los argumentos que fueron base de sus alegatos de instancia, lo pertinente para este momento es lo que argument� en relaci�n con los intereses que, a su juicio, tiene soporte en lo reglado por el art�culo 1080 del C�digo de Comercio que �obliga a la aseguradora reconocer y pagar al beneficiario en este caso, adem�s de la obligaci�n o capital a su cargo y sobre el importe de ella, la tasa m�xima de inter�s moratorio vigente en el momento en que se efectu� el pago�.
Igualmente la jurisprudencia ha previsto que si la obligaci�n de pagar el seguro proviene de una sentencia, el asegurador debe ser condenado a pagar intereses moratorios, de suerte que el monto m�ximo al cual se refiere el art�culo 1079 ib�dem, es pertinente al evento de que una vez hecha la reclamaci�n la aseguradora pague el siniestro, esto es, que cumpla dentro del t�rmino legal con su obligaci�n, situaci�n que debe tener otro trato para cuando el pago deviene luego del incumplimiento, evento en el cual opera la indexaci�n y el concepto de perjuicios, dentro de los cuales cabe plenamente el rubro de intereses de mora. 2.
Por su parte, la sociedad demandada insisti� en el �xito de las excepciones propuestas porque, a su juicio, la acci�n ordinaria que promovi� el demandado se encuentra prescrita si se considera que el t�rmino legal corresponde al de dos a�os de que trata la prescripci�n ordinaria prevista en el art�culo 1081 del C�digo de Comercio, sin que en tal evento hubiese operado la interrupci�n a la que se refiere el art�culo 90 del C�digo de Procedimiento Civil, consistente en la presentaci�n de la demanda dentro del proceso ejecutivo que se inici� con antelaci�n a este tr�mite, porque all� se profiri� sentencia absolutoria de la demandada, lo que significa que se dio la circunstancia de que trata el art�culo 91 ib�dem., para que no opere la interrupci�n de la prescripci�n. Adicionalmente, el contrato asegurado no fue de suministro sino una compraventa de la que surgieron las obligaciones de pagar el precio, al cual se refiri� el anticipo, y la de entregar el material, obligaci�n que habr�a de cumplirse en un solo contado el 28 de marzo de 1997, toda vez que �no se fijaron ni fechas ni cantidades�, lo que descartaba la posibilidad de hacerlo viable del contrato de seguro de cumplimiento.
IV. CONSIDERACIONES DE LA SALA 1. Antes de profundizar en los aspectos estrictamente jur�dicos que las partes proponen para esta instancia, es preciso hacer ver que las motivaciones que sirvieron de soporte al juez del conocimiento para sustentar la sentencia objeto del recurso de apelaci�n interpuesto por ambas partes, emanan, algunas de ellas, de supuestos absolutamente equivocados, por sustentarse en preceptos derogados o porque fluyen, como por �arte de magia�, de conclusiones que en ning�n momento las preceden.
En primer lugar, causa absoluta extra�eza que la decisi�n fundamente su primera parte en el contrato solemne de seguro, sin hacer salvedad en que para la fecha de la decisi�n dicho contrato es, y sigue siendo, consensual; de manera que si para la �poca de la celebraci�n del contrato que dio origen al presente litigio, aqu�l era solemne, debi� el juzgador hacer dicha acotaci�n para efectos de evitar equ�vocos.
En segundo t�rmino, sin consideraci�n previa, el juez dedujo que para este caso la prescripci�n extintiva de la acci�n derivada del contrato de seguro es la extraordinaria de cinco a�os, aserto que como se ver� a continuaci�n no s�lo carece de argumentaci�n previa, sino que adicionalmente es completamente errado. 2. Los temas que anteceden se traen a colaci�n, desde el umbral, porque aunque el primero es meramente formal, esto es, no tiene incidencia ninguna para la decisi�n final que se adopte, c�mo que en efecto, cualquiera sea la manera en que se trate, es evidente que para este evento el contrato de seguro de cumplimiento se prob� sin ambages con el documento que obra a folios 10, 11 y 12 del cuaderno principal, contra el cual ninguna objeci�n formul� la parte demandada, el siguiente, por su trascendental importancia para la clase de litigio al que se refiere este proceso, hace que sin m�s pre�mbulos el tribunal profundice en el estudio de la primera excepci�n propuesta por la compa��a aseguradora, consistente en la prescripci�n extintiva de la acci�n para cuando se demand� el cumplimiento del seguro previamente contratado.
Para el efecto es preciso dilucidar dos aspectos puntuales, el primero consistente en la clase de prescripci�n que opera en este asunto, y el segundo, en la posibilidad de apreciar que con una acci�n ejecutiva que previamente a este proceso inici� la sociedad asegurada, se interrumpi� civilmente dicho t�rmino extintivo. 2.1. La primera parte de la discusi�n tiene g�nesis en lo que sobre el particular prev� el art�culo 1081 del C�digo de Comercio, toda vez que �l contempla dos clases de prescripci�n, la ordinaria de dos a�os, y la extraordinaria de 5 a�os; a la primera se refiere la sociedad demandada, y a la segunda la parte demandante, -como se vio con el inexplicable aval del juzgado del conocimiento-, y lo que es evidente, de entrada, es que uno u otro t�rmino no operan caprichosamente, esto es, esa dualidad no se encuentra consagrada legislativamente para que las partes de un contrato de seguro acogen, sin m�s, una u otra prescripci�n. La referida bifurcaci�n tiene explicaciones, obviamente, m�s profundas, c�mo que la ordinaria se refiere a una perspectiva meramente subjetiva referida a las condiciones del sujeto que debe iniciar la acci�n, y la segunda, esto es, la extraordinaria, a una visi�n puramente objetiva que hace relaci�n, entonces, �nicamente con el paso del tiempo y que se refiere, por tanto, a cualquier clase de personas, esto es, a capaces y a incapaces.
As� lo ha dejado claramente explicado la Corte Suprema de Justicia, cuando sobre el particular ha explicado que el legislador previ� esa doble prescripci�n porque �al contrario de lo que acontece en un apreciable n�mero de naciones, el legislador colombiano, ex profeso, le dio carta de ciudadan�a a una prescripci�n (la extraordinaria) fundada en razonamientos absolutamente objetivos, haciendo, para el efecto, tabla rasa de aquel acerado y pot�simo axioma de raigambre romana, conforme al cual �contra quien no puede ejercitar una acci�n no corre la prescripci�n� (�), tambi�n conocido a trav�s del enunciado jur�dico: �la acci�n que no ha nacido, no puede prescribir�� (Casaci�n Civil 3 de mayo de 2000, expediente 5360).
Por ello ha subrayado que ��los dos a�os de la prescripci�n ordinaria corren para todas las personas capaces, a partir del momento en que conocen real o presuntamente del hecho que da base a la acci�n, por lo cual dicho t�rmino se suspende en relaci�n con los incapaces (C. C., art. 2541), y no corre contra quien no ha conocido ni podido o debido conocer aquel hecho; mientras que los cinco a�os de la prescripci�n extraordinaria corren sin soluci�n de continuidad, desde el momento en que nace el respectivo derecho, contra las personas capaces e incapaces, con total prescindencia del conocimiento de ese hecho, como a espacio se refiri�, y siempre que, al menos te�ricamente, no se haya consumado antes la prescripci�n ordinaria� (Sentencia de 19 de febrero de 2002).
Como corolario, la Corte ha se�alado que las dos clases de prescripci�n �se diferencian por su naturaleza: subjetiva, la primera, y objetiva, la segunda; por sus destinatarios: quienes siendo legalmente capaces conocieron o debieron conocer el hecho base de la acci�n, la ordinaria, y todas las personas, incluidos los incapaces, la extraordinaria; por el momento a partir del cual empieza a correr el t�rmino de cada una: en el mismo orden, desde cuando el interesado conoci� o debi� conocer el hecho base de la acci�n y desde cuando nace el correspondiente derecho; por el t�rmino necesario para su configuraci�n: dos y cinco a�os, respectivamente� (Sentencia ya citada de 19 de febrero de 2002 y de 31 de julio de 2002, exp. 7498).
Bajo dicha perspectiva, no cabe duda que el t�rmino prescriptivo para castigar al asegurado que no inicia oportunamente la reclamaci�n pertinente, es para este caso, en el que aqu�l es una persona capaz, que tuvo obviamente conocimiento del siniestro una vez concluy� el t�rmino para el cumplimiento del contrato amparado, de dos a�os, por referirse, sin duda, a la prescripci�n ordinaria, lo que consecuentemente lleva a la conclusi�n de que en este caso, donde el siniestro ocurri� el 28 de marzo de 1997, y la demanda ordinaria de reclamaci�n se present� el 13 de diciembre de 2001, el referido t�rmino extintivo se super� con creces. 2.2.
Con todo, la parte demandante, frente a la posibilidad de dicha interpretaci�n, ha argumentado siempre la posibilidad de que se entienda que dicho t�rmino se interrumpi� durante el tiempo en que se llev� adelante la pretensi�n ejecutiva que inicialmente promovi� en contra de la compa��a aseguradora. Para esclarecer dicho aparte del litigio, es preciso hacer alusi�n al proceso de ejecuci�n al que alude la parte demandante, y de dichas copias se desprende que en efecto aqu�l existi�, y que aunque en primera instancia prosper�, c�mo que ninguna de las excepciones se encontr� probada, posteriormente este mismo tribunal, en revisi�n del proceso por el recurso de apelaci�n interpuesto, encontr� que al t�tulo que se aport� como base de ejecuci�n, le falt� el presupuesto de exigibilidad, toda vez que se demand� el pago de un siniestro el 21 de marzo de 1997, cuando seg�n los t�rminos del contrato asegurado, el cumplimiento pod�a darse hasta el 28 de marzo de 1997, y por ende absolvi� de la pretensi�n ejecutiva a la sociedad demandada.
Bajo dichas premisas, es evidente que el acreedor, ahora demandante, no puede invocar en su favor la interrupci�n de la prescripci�n, porque en contra de su argumento se erige, sin dubitaci�n, lo dispuesto en el art�culo 91 del C�digo de Procedimiento Civil, cuando proscribe para tal efecto, las sentencias que absuelvan al demandado. Ocurre, que tambi�n para ampararse de una conclusi�n en tal sentido, el demandante ha pretendido demostrar que la sentencia de �inconstitucionalidad integradora� proferida el 8 de julio de 2004 por la Corte Constitucional, declar� inexequible dicho aparte normativo, cuando la verdad es sustancialmente diferente, como pasa a verse.
En efecto, en acci�n p�blica de inconstitucionalidad, se demand� el numeral 2� del art�culo 11 de la ley 794 de 2003, que modificaba el art�culo 91 del C�digo de Procedimiento Civil, cuyo texto se refer�a a que no operaba la interrupci�n y operar�a la caducidad, entre otros casos, �cuando el proceso termine por haber prosperado algunas de las excepciones mencionadas en el numeral 7� del art�culo 99 o con sentencia que absuelva al demandado�, pero la motivaci�n de esa demanda �nicamente se refiri� al primer aparte relacionado con las excepciones previas de falta de jurisdicci�n y de compromiso o de cl�usula compromisoria, por lo que esa corporaci�n dej� inc�lume el segundo aparte que, a su juicio, no fue objeto de demanda, lo que de contera constituye el primer argumento para dejar sin piso el argumento de la sociedad demandante, consistente en que ese aparte normativo fue declarado inconstitucional.
Como recurso adicional a tal forma de razonar, la parte actora adjunta la sentencia de tutela T-066-06, para demostrar que cuando las incidencias procesales que prolongan un determinado tr�mite, -para luego afectar el derecho sustancial de una de las partes-, provienen de la incorrecta actividad judicial del administrador de justicia, esas consecuencias adversas no pueden prosperar, sobre la base de que el tribunal, cuando conoci� del mandamiento de pago en el proceso ejecutivo que inici� con antelaci�n a este proceso, debi� advertir sobre la insuficiencia del t�tulo, y que como omiti� dicho deber, no puede imputarse en su contra ninguna carga, si esa segunda instancia demor� todo un proceso para llegar a una conclusi�n que ha debido adoptar desde el inicio, de forma que no se habr�a consolidado el t�rmino de prescripci�n. Tampoco esa �ltima forma de razonar tiene cabida en este asunto, porque el error en la forma de demandar provino directamente del acreedor, que prematuramente acudi� a un tr�mite que no era el pertinente en dicho momento, lo que incide consecuentemente en que fue su propio descuido o desidia, lo que llev� finalmente a que se proferir�a sentencia absolutoria a favor de la parte demandada, y a que, seguidamente, no operara la interrupci�n de la prescripci�n. 3.
Es punto pac�fico dentro de la doctrina y la jurisprudencia, que la prescripci�n extintiva sanciona la inactividad del acreedor para hacer efectivo su cr�dito, de manera que en dicha medida y s�lo hasta ese concepto de actividad o de inactividad, cualquier demanda interrumpir�a dicho t�rmino; pero adicionalmente se ha entendido que esa actividad debe ser id�nea, para excluir, por consiguiente, la posibilidad de que cualquier tr�mite judicial, a�n el menos apto, pudiera tener la virtualidad de interrumpir la prescripci�n que opera obviamente a favor del deudor y como reflejo connatural de principios superiores como el de la seguridad jur�dica y el de eficacia de la justicia que propende porque �el tiempo de conocimiento de una causa no se extienda innecesariamente, en tr�mite encauzados indebidamente por negligencia del demandante� (C-662-04).
Con mayor raz�n hace �nfasis ese prop�sito de idoneidad, con la imposibilidad de que una demanda absolutoria del demandado interrumpa la prescripci�n, y bien se ve que cuando el legislador incluye dicha circunstancia como excepci�n al hecho de que la demanda interrumpa la prescripci�n, nada dijo sobre los motivos que finalmente llevan a la absoluci�n, esa es pues una circunstancia objetiva que no se encuentra sujeta a ninguna otra modalidad y para la cual no tiene incidencia alguna el hecho de que eventualmente, como ocurre en este caso, el juez haya podido advertir desde el inicio del proceso sobre el vicio que finalmente afecta la pretensi�n hasta el punto de desestimarla, lo que de contera, fue un defecto que se dio con posterioridad al propiciado por el acreedor. 4.
No es factible que al demandado, una vez absuelto, por una causa jur�dica que no debi� producirse, se le sorprenda nuevamente con otro juicio sin que en su favor no pueda invocar la prescripci�n porque supuestamente esa eterna forma de demandar no tenga incidencia en contra del acreedor, que como corolario estar�a cuatro a�os despu�s del primer proceso, intentando nuevamente otro, a pesar de que en el primero se absolvi� al demandado y que en su caso han transcurrido dos a�os desde el momento en que expir� la posibilidad de hacer exigible la obligaci�n. Ninguna interpretaci�n en contrario a la n�tida disposici�n legal es viable para hacer perpetuar en el tiempo una acci�n que se frustr� desde el momento en que procesalmente se absolvi� al demandado, raz�n por la cual la excepci�n de prescripci�n se encuentra en este caso suficientemente probada y ella da al traste obviamente con las pretensiones del actor, motivo por el cual, adicionalmente, la sentencia impugnada habr� de revocarse para absolver a la sociedad aseguradora de la acci�n intentada en su contra, por cuanto no era viable su exigibilidad debido a que oper� el fen�meno extintivo de la prescripci�n, lo que adicionalmente exime al tribunal de analizar los restantes medios exceptivos y los argumentos expuestos por el otro recurrente.
V. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, REVOCA la sentencia proferida por el Juzgado 6� Civil del Circuito de esta ciudad, dentro del proceso promovido por Jorge Humberto Rojas Melo, contra la compa��a Liberty Seguros S. A., y en su lugar,
RESUELVE
PRIMERO: Declarar probada la excepci�n de fondo de prescripci�n extintiva de la acci�n.
SEGUNDO: En consecuencia, se absuelve a la sociedad demandada de las pretensiones propuestas por el demandante.
TERCERO: Condenar en costas de ambas instancias al actor. T�sense las de esta instancia. NOTIF�QUESE. Los Magistrados, DORA CONSUELO BEN�TEZ TOB�N. RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS. CONSTANCIA DE SECRETARIA: La providencia que antecede aparece suscrita por dos magistrados, porque el tercer despacho se encuentra vacante. MAR�A IN�S RODR�GUEZ Secretaria PAGE PAGE 2 DCBT Exp. 01314 �J���J|���r%�%sY�Y8Z>Z[6[7[?[�[�[\ \�\�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�������������������������������������������5�\�0JCJmHnHu0JCJj0JCJU0J j0JU6�@���CJCJ aJmH sH aJmH sH OJQJ^J5�6�OJQJ^JmH $sH $CJOJQJ^JaJmH $sH $5�OJQJ^JmH $sH $OJQJ^JmH $sH $/:j���� GHIJ������IJK|} ! ����������������������������$dha$�]�]��! x y ����� � GHGHuvw����bc�������������������������������$dha$>?� � �#�#f%g%h%�%�%�'�'-).)i*j*�-�-�.�.h1i1!3"3�5�5�8����������������������������$dha$�8�8�;�;\>]>�?�?wBxB�C�CEE�H�H�K�K�M�MQQ!T"TUVVVFYGYHY����������������������������$dha$HY�Y�Y[[6[7[�[�[\\[\\\i\j\k\|\}\~\\�\�\�\�\�\�\�\�\�\����������������������������$dha$�\�\}]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]�]��������������������$�h]�ha$�h]�h����&`#$$a$ 5$7$8$9DH$$dha$2 00 &PP��/ �"I!��"��#��$��%����n i8@��8NormalCJ_HaJmH sH tH bbT�tulo 1$$$dh5$7$8$9D@&H$a$CJOJQJ^JaJmH sH ^@^T�tulo 2$$$dh5$7$8$9D@&H$a$OJQJ^JaJmH sH LLT�tulo 3$$dh@&a$5�CJOJQJ\�^JPPT�tulo 4$$dh@&a$5�6�CJOJQJ]�^JLLT�tulo 5$$dh@&a$6�CJOJQJ]�^JFA@���FFuente de p�rrafo predeter.vP�vTexto independiente 2$dh5$7$8$9DH$a$CJOJQJ^JaJmH sH T@T Encabezado �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH 0)@�0N�mero de p�ginaZ @"Z Pie de p�gina �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH P2PTexto nota pie5$7$8$9DH$CJaJmH sH :&@�A:Ref. de nota al pieH*<'@�Q<Ref. de comentarioCJaJ<b<Texto comentarioCJaJH�rHBody Text 2$a$CJOJQJaJmH sH lB�lTexto independiente$5$7$8$9DH$a$CJOJQJ^JaJmH sH N>�NT�tulo$5$7$8$9DH$a$CJOJQJaJmH sH �Yr����:j���� GHIJ������IJK|} !xy����� � G H GHuvw����bc���>?����f!g!h!�!�!�#�#-%.%i&j&�)�)�*�*h-i-!/"/�1�1�4�4�7�7\:]:�;�;w>x>�?�?AA�D�D�G�G�I�IMM!P"PURVRFUGUHU�U�UWW6W7W�W�WXX[X\XiXjXkX|X}X~XX�X�X�X�X�X�X�X�X�X�X}Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�Y�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0��0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� 03669�]1! 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