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(Discutido y aprobado en sesi�n de 26 de febrero de 2008) Se deciden los recursos de apelaci�n interpuestos por las partes contra la sentencia de 16 de marzo de 2007, proferida por el Juzgado 10� Civil del Circuito de esta ciudad dentro del proceso de la referencia.
ANTECEDENTES 1. La sociedad Colombia Outsourcing Ltda. convoc� a proceso ordinario a Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., para que se declare la existencia de un contrato de agencia comercial celebrado entra dichas sociedades el 6 de octubre de 1995, as� como su incumplimiento por parte de la demandada y, en consecuencia, se condene a Pl�sticos Dumex S.A. a pagarle los perjuicios materiales y morales ocasionados por la terminaci�n injustificada; el equivalente a la doceava parte del promedio de la comisi�n pactada, as� como el valor de una indemnizaci�n equitativa que compense los esfuerzos que realiz� como agente durante cuatro (4) a�os para acreditar la marca y los productos de Pl�sticos Dumex, junto con los intereses moratorios a la tasa m�xima permitida y la desvalorizaci�n monetaria, liquidados desde el 31 de mayo de 1999. 2.
Para soportar sus peticiones, la sociedad demandante adujo que el 6 de octubre de 1995 fue suscrito, a termino indefinido, un contrato de agencia mercantil en virtud del cual Colombia Outsourcing Ltda. asumi� la representaci�n exclusiva de Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. en todo el territorio de la Rep�blica de Colombia, �para la venta de tapones inviolables e irrellenables fabricados por Dumex en la Rep�blica Mexicana�, el cual fue cumplido por ambas partes hasta el 30 de mayo de 1999, d�a en que la sociedad agenciada le remiti� a su agente una comunicaci�n en la que daba por terminado el contrato, en forma unilateral y sin justa causa, anunci�ndole, adem�s, que hab�a entregado a otras personas la promoci�n y venta de sus productos, con lo cual desconoci� el car�cter exclusivo del encargo.
Agreg� que como consecuencia de la exitosa gesti�n adelantada para acreditar el producto, a Pl�sticos Dumex le fueron solicitadas muchas cotizaciones y extendidas diversas invitaciones para participar en procesos de licitaci�n, que �no fue posible concretar� debido a �causas imputables de manera exclusiva� a la demandada (fl. 83, cdno. 1).
A�adi� que los perjuicios ocasionados consistieron en el pago de tiquetes a�reos para la promoci�n de los tapones en el territorio nacional; vi�ticos y gastos transporte a la ciudad de M�xico; cancelaci�n de honorarios a profesionales expertos en el sector de mercadeo; cuentas de tel�fonos y, en general, los costos de una oficina. 3. Una vez enterada del proceso, la sociedad demandada le dio contestaci�n al libelo con oposici�n a las pretensiones, amen de formular las defensas que denomin� �el convenio de representaci�n termin� por expiraci�n del plazo de preaviso pactado con el consentimiento de Colombia Outsourcing�; �incumplimiento por parte del demandante�; �inexistencia de la obligaci�n de pagar cesant�a comercial�; �ausencia total de acreditaci�n de la marca�; �inexistencia de la obligaci�n de indemnizar los esfuerzos de promoci�n�; �cumplimiento del contrato por parte de Pl�sticos Dumex� e �improcedencia de la pretensi�n de pago de perjuicios materiales y morales� (fls. 277 a 282, cdno. 1A). 4.
Pl�sticos Dumex S.A. tambi�n formul� demanda de reconvenci�n contra Colombia Outsourcing Ltda., para que se declare que �sta incumpli� de manera grave las obligaciones que contrajo bajo el �convenio de representaci�n�, por lo que pidi� que fuera condenada al pago de los prejuicios que le caus�, incluidos los intereses de mora o, subsidiariamente, la correspondiente indexaci�n. Soport� sus pretensiones en que Colombia Outsourcing Ltda. no desarroll� a cabalidad la tarea de promocionar y vender las tapas pl�sticas que produc�a Pl�sticos Dumex �cuyos representantes peri�dicamente hac�an visitas promoci�nales-, puesto que no hac�a un seguimiento constante para concretar los negocios.
Agreg� que su demandada se limit� a remitirle informaci�n sobre licitaciones que no se ajustaban a los tapones ofrecidos, ni a su precio y volumen producido; tampoco adelant� una verdadera estrategia para penetrar el mercado colombiano, ni impuls� ninguna campa�a promocional; por ello, en escrito de 31 de mayo de 1999, le comunic� su decisi�n de limitar el contrato a la zona de Caldas, la cual fue respondida de forma negativa por Colombia Outsourcing, quien propuso que �el contrato terminaba seg�n el preaviso pactado en la cl�usula 6 del convenio� (fl. 141, cdno. 2), por lo que el negocio jur�dico estuvo vigente hasta el 2 de septiembre de esa anualidad. 5.
A ese libelo se opuso Colombia Outsourcing Ltda., qui�n formul� como excepciones la de �falta de inter�s sustancial para demandar� y �contrato no cumplido�. LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA El juez de primer grado declar� la existencia del contrato de agencia comercial suscrito por las partes el 6 de octubre de 1995, como fue pedido en la demanda principal, y se�al� que fue Colombia Outsourcing Ltda. qui�n lo incumpli�, seg�n pronunciamiento reclamado por v�a de reconvenci�n. No obstante, tras acoger algunas de las excepciones que formul� Pl�sticos Dumex S.A., deneg� las restantes peticiones de ambos libelos, sin imponerle condena en costas a los contendientes.
Para arribar a esas conclusiones, el juzgador consider� que el �convenio de representaci�n� celebrado entre las partes es un contrato de agencia comercial, pero que �ante la ausencia absoluta de pruebas que conduzcan a tener por probada la materializaci�n de siquiera una venta durante el lapso de vigencia, mal podr�a siquiera asomarse a la imaginaci�n de qui�n analice tal negocio jur�dico, que la agente adquiri� el derecho a reclamar el pago de comisi�n alguna� (fl. 582, cdno. 1A).
Por eso, entonces, Colombia Outsourcing Ltda. no tenia derecho a reclamar el pago de la prestaci�n a que se refiere el articulo 1324 del C�digo de Comercio, en su primera parte. Se ocup� luego de las distintas gestiones adelantadas por la sociedad demandante ante empresas de licores, para resaltar que no fue por causas atribuibles al agenciado que dejaron de perfeccionarse negocios con dichas entidades, por lo que tampoco pod�a reconoc�rsele al agente su remuneraci�n, en los t�rminos del articulo 1322 del estatuto mercantil.
Se�al� tambi�n que fue Colombia Outsourcing Ltda. qui�n dio por terminado el contrato de agencia, puesto que invoc� la cl�usula 6� del �convenio� al aceptar la modificaci�n que le propuso Pl�sticos Dumex, para que su ejecuci�n se restringiera al Departamento de Caldas. Por tal raz�n, no pod�a conced�rsele la indemnizaci�n a que se refiere el articulo 1324 del C�digo de Comercio.
En cuanto a la demanda de reconvenci�n, el juez enumer� las obligaciones legales y contractuales contra�das por el agente, para luego resumir las distintas recomendaciones, directrices e instrucciones que le imparti� Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., tras lo cual afirm� que Colombia Outsourcing Ltda. �no cumpli� a cabalidad con sus deberes legales puesto que no acat� la totalidad de las instrucciones que le impart�a el empresario, omisi�n que pudo ser la causa de la ausencia de los resultados esperados � (fl. 589, cdno. 1A).
Sin embargo, estim� que no se probaron los perjuicios reclamados en la demanda de reconvenci�n, como el valor de los viajes efectuados, los gastos para la elaboraci�n de 250 muestras de tapones y la inversi�n en maquinaria, por lo que las pretensiones indemnizatorias no pod�an ser concedidas. LOS RECURSOS DE APELACI�N 1. Colombia Outsourcing Ltda. cuestion� el fallo de primera instancia, salvo la declaraci�n de existencia del contrato de agencia comercial, argumentando que Pl�sticos Dumex S.A. jam�s hizo una oferta de modificaci�n del contrato original, pues en la carta de 31 de mayo de 1999 impuso unilateralmente su decisi�n de modificar, a partir de esa fecha, el territorio en el que tendr�a vigencia ese negocio jur�dico, lo cual equivale a una terminaci�n unilateral del mismo, dado lo dr�stico de la determinaci�n. A�adi� que si el agente no logr� cerrar negocios en Colombia, fue por causas atribuibles al agenciado, qui�n asumi� una actitud negligente frente a las gestiones que Colombia Outsourcing Ltda. adelant� ante la Fabrica de Licores de Antioquia y la Licorera de Cundinamarca, resaltando, por ejemplo, el car�cter intempestivo de la informaci�n relacionada con su capacidad de producci�n. Es por eso que tiene derecho a que se le reconozca la prestaci�n a que se refiere el art�culo 1324 del C�digo de Comercio.
Se dio luego a la tarea de resaltar las condiciones para que proceda el pago de la indemnizaci�n equitativa, en orden a concluir que el agente ten�a derecho a esa prestaci�n porque contact� los potenciales clientes, a quienes inform� sobre la existencia de un producto que para ellos era desconocido, detallando sus caracter�sticas e impulsando la realizaci�n de varios negocios de compra.
A continuaci�n, abrevi� las pruebas que, a su juicio, consolidaban sus pretensiones, tras lo cual precis� que Colombia Outsourcing Ltda. logr� la acreditaci�n de la marca y del producto objeto del contrato. Finalmente, apunt� que si su obligaci�n contractual era de medio �puesto que se limitaba a la representaci�n de Pl�sticos Dumex S.A. frente a potenciales clientes-, no pod�a el juez sostener que hubo incumplimiento por parte de Colombia Outsourcing Ltda., m�xime si promovi� varios negocios que no se concretaron por causas atribuibles al empresario.
Y como no hab�a prueba de la cuant�a de los perjuicios reclamados por la sociedad agenciada, ni del nexo causal con el supuesto incumplimiento que se le imput� al agente, mal pod�an concederse las pretensiones de la demanda de reconvenci�n. 2. Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. disput� que no se hubiere condenado en perjuicios a qui�n fuera su agente, pues en el proceso exist�an pruebas que demostraban su ocurrencia y cuant�a, las cuales relacion� en los ac�pites de gastos generados durante los a�os 1995 a 1999 e inversi�n en maquinaria para el desarrollo del tap�n 2132 LK, poniendo particular �nfasis en los documentos aportados, la carta rogatoria diligenciada por la Juez Civil de Partido de San Jos� Iturbide y los dict�menes periciales.
Resalt� luego que los perjuicios eran ciertos y reales, resultantes del incumplimiento del contrato por parte de Colombia Outsourcing Ltda., entre otras razones, porque si esta hubiere hecho un estudio de mercado y una representaci�n sopesada, Pl�sticos Dumex habr�a vendido tapones en diferentes licoreras y en el sector privados. Luego, tras ocuparse de la teor�a de equivalencia de condiciones, se�al� que la causa del da�o fue el incumplimiento aludido, dado que la mala gesti�n de promoci�n y mercadeo impidi� que se vendieran los tapones en Colombia.
CONSIDERACIONES 1. Son dos las controversias que le corresponde definir al Tribunal, a saber: La primera, relativa a la terminaci�n del contrato de agencia mercantil �cuya configuraci�n no disputan las partes-, asunto en el que es necesario definir cual de los contratantes provoc� el rompimiento del vinculo contractual, si ese proceder se ajust� a la estipulaci�n negocial respectiva y s�, dado el caso, existi� una justa causa para ultimarlo; y la segunda, tocante con las prestaciones econ�micas que despuntan de esa terminaci�n, m�s concretamente si el agenciado tiene derecho al reconocimiento de la apellidada �cesant�a comercial� y a la indemnizaci�n por hab�rsele puesto fin a la agencia, en forma unilateral e injustificada, por parte de la sociedad agenciada, o si esta tiene derecho al pago de perjuicios por el incumplimiento de las obligaciones contra�das por su agente, tema este que, a la par con el de la causa justificada anunciado, se abordar�n a prop�sito de la demanda de reconvenci�n. Para dilucidar ambas disputas, es necesario tener en cuenta, como punto de partida, que a esta altura del proceso es pacifico que el negocio jur�dico celebrado entre las partes el 6 de octubre de 1995, denominado �Convenio de Representaci�n�, constituye un contrato de agencia comercial, como lo declar� el juez de primer grado, cuyo pronunciamiento en este sentido no fue impugnado por los contendientes, quienes circunscribieron sus apelaciones a otras decisiones del fallo (fls. 594 y 606, cdno. 1A).
Es claro, pues, que en virtud del aludido contrato, la sociedad Colombia Outsourcing Ltda. asumi�, en forma independiente y de manera estable, �la representaci�n exclusiva� en todo el territorio de la Rep�blica de Colombia de la sociedad Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., �para la venta de tapones inviolables e irrellenables� fabricados por �sta, en pago de lo cual recibir�a, a titulo de �comisi�n de venta�, el 5% calculado sobre el precio F.O.B. planta Dumex, pagadera una vez se recibiera por parte de la sociedad agenciada �el pago total de cada factura�, amen de una retribuci�n adicional, en caso de que el precio final de venta negociado por el agente con el cliente, superara �el precio m�nimo fijado por Dumex�, evento en el que �la diferencia se dividir� entre Dumex y Outsourcing al 50%� (fls. 2 y 3, cdno. 1).
De igual manera, por tratarse de un contrato de duraci�n en el que la estabilidad es elemento preponderante (art. 1317 C. Co.), las partes acordaron que la agencia comercial tendr�a una �duraci�n indeterminada�, pero que cualquiera de ellas lo pod�a �dar por cancelado mediante notificaci�n por escrito con un plazo de noventa (90) d�as� (cl�usula 6�; fl. 3, cdno. 1), estipulaci�n que, claro est�, no imped�a que el empresario o el agente dieran por terminado el contrato en forma unilateral y en cualquier tiempo, si se configuraba una cualquiera de las hip�tesis previstas en el articulo 1325 del C�digo Civil, entre las que se destaca el incumplimiento de las obligaciones contra�das por uno y otro.
Corresponde establecer, entonces, cual de los contratantes dio por terminado el contrato de agencia comercial, si para tal efecto procedi� con sujeci�n a lo pactado en la referida cl�usula, o con una justa causa. 2. Con este prop�sito, que constituye el primero de los problemas identificados, en necesario acotar que trat�ndose de negocios jur�dicos de duraci�n, como el de agencia comercial, las cl�usulas que fijan la vigencia del contrato y la manera de darlo por terminado en forma anticipada, adquieren particular importancia en la medida en que garantizan, de alg�n modo, la estabilidad en la ejecuci�n del encargo, como elemento necesario para una adecuada promoci�n y explotaci�n de los negocios del agenciado, la acreditaci�n del producto, la formaci�n y consolidaci�n de una clientela, am�n de que impiden que por una decisi�n intempestiva, el empresario se beneficie de la labor adelantada por el agente, la cual, incluso en los eventos de terminaci�n apropiada del contrato, se proyecta en el tiempo en provecho de aquel.
Mas a�n, cuando las partes fijan una duraci�n indeterminada del contrato de agencia, como en el caso que ocupa la atenci�n de la Sala, resaltan con ello la estabilidad que quieren darle al encargo, la firmeza y la perdurabilidad del acuerdo, hip�tesis en la que es necesario aplicar con rigor y estrictez los requisitos acordados por ellas en orden a posibilitar la terminaci�n del contrato, dadas las implicaciones econ�micas que tiene esa determinaci�n. Sobre la trascendencia de la estabilidad en el contrato de agencia, puntualiz� la Corte en sentencia de 20 de julio de 2000, que esta particularidad se justifica: � porque al lado de la importancia de la funci�n econ�mica de esta clase de intermediaci�n, aparecen los intereses particulares del agente, qui�n por virtud de la independencia que igualmente identifica la relaci�n establecida con el agenciado, se ve obligado a organizar su propia empresa, pues la funci�n del agente no se limita a poner en contacto compradores y vendedores, o a distribuir mercanc�as, sino que su gesti�n es mas especifica, pues a trav�s de su propia empresa, debe, de manera estable e independiente, explotar o promover los negocios del agenciado, actuando ante la clientela como representante o agente de �ste o como fabricante o distribuidor de sus productos�. En el mismo sentido, la Corte resalt� en sentencia de 28 de febrero de 2005, que el valor de la estabilidad en el contrato de agencia comercial, � se advierte con solo reparar en la labor que se le encomienda al agente, es decir, en la actividad que a favor del agenciado despliega, qui�n no se limita a perfeccionar o concluir determinados negocios �as� sean numerosos-, hecho lo cual termina su tarea, sino que su labor es de promoci�n, lo que de suyo ordinariamente comprende varias etapas que van desde la informaci�n que ofrece a terceros determinados o al publico en general, acerca de las caracter�sticas del producto que promueve, o de la marca o servicio que promociona, hasta la conquista del cliente; pero no s�lo eso, sino tambi�n la atenci�n y mantenimiento o preservaci�n de esa clientela y el incremento de la misma, lo que implica niveles de satisfacci�n de los consumidores y clientes anteriores, receptividad del producto, posicionamiento paulatino o creciente; en fin, tantas aristas propias de lo que hoy se conoce �en sentido lato- como �mercadeo�, que, en definitiva, permiten concluir que la agencia es un arquetipico contrato de duraci�n, caracter�stica que se contrapone a lo espor�dico o transitorio � Y m�s adelante agreg�: �Tan cara es la estabilidad al contrato de agencia mercantil, que no obstante ser una especie de mandato, no es posible finiquitarlo por causa de la revocaci�n que haga el agenciado (arts. 1279 y 1330 C. de Co.), toda vez que se trata de un negocio jur�dico que interesa a ambos contratantes.
De all� que el legislador, de una parte, se hubiere ocupado de establecer las �justas causas para dar por terminado unilateralmente el contrato� (art. 1325 C. de Co.), y de la otra, que haya establecido el derecho a una indemnizaci�n equitativa a favor de aquella parte �agente o agenciado- a qui�n se �revoque o de por terminado unilateralmente el contrato, sin justa causa comprobada� (inciso 2�, art. 1324, ib.), previsiones estas que no s�lo develan que la estabilidad no es un mero enunciado te�rico, sino que, de paso, evidencian tambi�n que no se trata de una caracter�stica absoluta y, por ende, infranqueable, pues habr� casos en que,, podr�n los contratantes ponerle fin a la relaci�n negocial, si se presenta una de las especiales y excepcional�simas circunstancias que �ex lege- habilitan la terminaci�n�.
En el presente caso, las pruebas recaudadas permiten afirmar que fue la sociedad agenciada la que dio por terminado el contrato de agencia comercial que celebr� con Colombia Outsourcing Ltda., sin que hubiere ajustado su comportamiento contractual a los requisitos establecidos en la transcrita cl�usula sexta, ni hubiere mediado una justa causa para proceder de ese modo.
En efecto, son tres los documentos de los que se deduce la manera como se produjo la terminaci�n del contrato: a) El primero de ellos es la comunicaci�n de 31 de mayo de 1999, dirigida por Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. a la sociedad demandante, a trav�s de la cual aquella quiso modificar, unilateral e inconsultamente, �el contrato de representaci�n para que �nicamente quede con efecto en el mercado de las licoreras de la provincia de Caldas� (fl. 17, cdno. 1).
De esta forma, el agenciado pretendi� circunscribir, a partir del 2 de junio siguiente, d�a en que fue recibida la carta, el territorio dentro del cual su agente adelantar�a el encargo de promocionar y vender los tapones inviolables e irrellenables que �l fabricaba, alterando as� la cl�usula segunda del �convenio�, que hab�a precisado como tal la Rep�blica de Colombia.
Desde luego que esta determinaci�n de Dumex debe considerarse como una propuesta de modificaci�n del contrato de agencia comercial, dado que los propios contratantes acordaron que los cambios deb�an ser aceptados por ambas partes (cl�usula 11; fl. 4, cdno. 1), como efectivamente ocurri�. b) La segunda es la carta de 21 de junio de 1999, dirigida por los se�ores Perdomo, Gavaza y P�rez a Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., en cuyos numerales 5� y 6� se acept� la referida modificaci�n, aunque puntualizando que �los cambios anunciados,, comienzan a regir a partir del d�a 2 de junio de 1999 o sea 90 d�as despu�s del recibo de su carta�, lo que se justific� en la cl�usula 6� del convenio, ya reproducida.
Por supuesto que la imprecisi�n en el se�alamiento de la fecha (2 de junio/99), no afecta el sentido de la condici�n bajo la cual se aceptaba la propuesta de modificaci�n, al punto que en el numeral 6� se dej� claro que �resulta entonces perfectamente evidente que hasta el d�a 2 de septiembre de 1999, cualquier negocio que se haga en Colombia con Rexam�Plasticos Dumex S.A., de C.V. debe ser por intermedio de nuestra empresa Colombia Outsourcing Ltda., pues lo contrario ser�a violatorio de nuestro convenio de representaci�n� (fl. 269, cdno. 1A).
Con otras palabras, a la modificaci�n que plante� la sociedad agenciada, el agente respondi� de manera positiva, pero anteponiendo que esa variaci�n en el territorio s�lo regir�a �noventa d�as despu�s del recibo de su carta� (fl. 269, cdno. 1A). En ninguna parte de la comunicaci�n aludida, Colombia Outsourcing Ltda. dio por terminado el contrato de agencia, puesto que se limit� a disentir de algunas consideraciones efectuadas por su agenciado en la carta de 31 de mayo de 1999, pese a las cuales acept�, con un condicionamiento, la alteraci�n propuesta.
Es entendido que por no haberse aceptado la proposici�n de Pl�sticos Dumex en los t�rminos en que fue comunicada, la modificaci�n del contrato qued� sujeta a que aquella aceptara el planteamiento de Colombia Outsourcing Ltda., qui�n, se itera, no daba por terminado el contrato a partir del 2 de septiembre de 1999, sino que propon�a que la modificaci�n al territorio en el que se ejercer�a la representaci�n como agente, �nicamente aplicar�a a partir del d�a siguiente a esa fecha. c) Es por eso que resulta incoherente con este orden de cosas la tercera comunicaci�n, de 23 de junio de 1999, a trav�s de la cual Dumex le respondi� a su hoy demandante �que nuestro entendimiento es tambi�n el de que (sic) el contrato termina el d�a 2 de septiembre de 1999, y que sobre cualquier negocio que se celebre hasta esa fecha tienen ustedes el derecho a percibir su comisi�n la cual le ser� reconocida en caso de causarse.� (fls. 23, cdno. 3 y 271, cdno. 1A).
Si Colombia Outsourcing Ltda. no hab�a planteado la terminaci�n del contrato, mal pod�a la sociedad agenciada se�alar que tambi�n entend�a que el contrato terminaba el 2 de septiembre de 1999. Lo que el agente hab�a referido, a manera de propuesta, es que hasta esa fecha cualquier negocio que se hiciera en Colombia por parte de Rexam�Plasticos Dumex S.A. de C.V., deb�a materializarse a trav�s de �l, pues la modificaci�n del contrato en el sentido de circunscribir el territorio a �la provincia de Caldas�, solo producir�a efectos a partir del d�a siguiente.
Por consiguiente, puede afirmarse, sin asomo de duda, que a trav�s de la comunicaci�n de 23 de junio de 1999, Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. dio por terminado el contrato de agencia comercial que hab�a celebrado con Colombia Outsoursing Ltda., sin que hubiere plegado su conducta a la regla establecida en la cl�usula 6� del �convenio�, en la que se exig�a una �notificaci�n por escrito con un plazo de 90 d�as�, pues entre aquella fecha y el 2 de septiembre de esa misma anualidad, transcurri� un termino inferior, lo que significa que la sociedad agenciada no finiquit� de manera apropiada el vinculo contractual. 3.
As� las cosas, la Sala debe examinar si procede el reconocimiento de las prestaciones econ�micas solicitadas en la demanda principal, las cuales se concretan a las que establece el art�culo 1324 del C�digo de Comercio. Esta disposici�n, como es sabido, precisa que al terminar el contrato de agencia el empresario debe pagarle a su agente �una suma equivalente a la doceava parte del promedio de la comisi�n, regal�a o utilidad recibida en los tres �ltimos a�os, por cada uno de vigencia del contrato, o al promedio de todo lo recibido, si el tiempo del contrato fuere menor� (inc. 1�), la cual se justifica, entre otras razones, en que la clientela formada o preservada por el agente continuar� report�ndole beneficios econ�micos al agenciado, a�n despu�s de terminado el contrato, motivo por el cual resulta claro que esa prestaci�n no se causa si no existe clientela.
De all� que para su determinaci�n el legislador hubiere acudido a los pagos recibidos por el agente a titulo de comisi�n, regal�a o utilidad. Sobre este particular, nuestra m�s alta Corporaci�n de justicia ha precisado que la comentada prestaci�n, �se explica claramente por las incidencias que en beneficio del agenciado presenta la conquista o reconquista de una clientela con efectos econ�micos que se prolongan en el tiempo con beneficio solo para el empresario agenciador �.
Al fin y al cabo, �el agente comercial, mediante su labor de �promover o explotar� los negocios del principal, acredita sus productos y marcas, ya sea mediante actos de publicidad o por la actividad complementaria de las ventas mismas, gener�ndole al agenciado un intangible de un aquilatado valor econ�mico que, inclusive, podr� subsistir a�n despu�s de haber expirado el contrato, esto es, que el proponente podr� seguir benefici�ndose econ�micamente de la labor realizada por aquel� Por consiguiente, como Colombia Outsourcing Ltda. no deveng� ninguna comisi�n durante los a�os de vigencia del contrato de agencia que celebr� con Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., justamente porque, en estrictez, no gener� una verdadera clientela, hizo bien el juzgador de primer grado al denegar la suplica de la demanda que persegu�a el pago de una suma de dinero por el referido concepto, para acoger, por el contrario, la excepci�n que se perfil� contra esa puntual reclamaci�n. As�, por lo dem�s, lo acept� el propio apoderado de la parte demandante, al precisar en su escrito de resumen de los alegatos expuestos en la audiencia practicada ante esta Corporaci�n, que �es claro que a mi representada no le asiste el derecho a recibir la cesant�a comercial � (fl. 154, cdno. 11).
La Sala no discute que la prestaci�n aludida despunta sin miramiento al motivo que dio lugar a la terminaci�n del contrato de agencia. Justa o no la causa que dio lugar al rompimiento del vinculo negocial, ajustada o no a la ley o al contrato, el empresario debe reconocerla, pero s�lo bajo el supuesto de existir una clientela formada o preservada por el agente en el territorio en el que despleg� su actividad, con la cual materializ� y podr� materializar negocios jur�dicos por los que, en su momento, se le reconoci� al agente una comisi�n o regal�a. No basta, entonces, la simple promoci�n del producto, o la existencia de potenciales clientes, para que se cause la apellidada �cesant�a comercial�, la que tampoco se puede conceder al amparo de los contratos que habr�an podido celebrarse mientras existi� la agencia, como lo sugiri� la demandante en su primer escrito de alegaciones (fl. 81, cdno. 11), dado que, en rigor, cualquiera que haya sido la causa que frustr� esas negociaciones, lo cierto es que no se form� clientela, amen de que, si se miran bien las cosas, la prestaci�n en comento no tiene una naturaleza indemnizatoria.
Ahora bien, en lo que ata�e a la �indemnizaci�n equitativa� prevista en el inciso 2� del articulo 1324 del C�digo de Comercio �prestaci�n que, a diferencia de la anterior, s� est� vinculada a la injusticia de la terminaci�n unilateral del contrato por parte del agenciado, o a la configuraci�n de una justa causa imputable al empresario, cuando es el agente el que rompe el v�nculo-, cumple recordar que ella no depende de la existencia de una clientela, toda vez que procura retribuir los �esfuerzos para acreditar la marca, la l�nea de productos o los servicios objeto del contrato�.
Para su fijaci�n, el juez debe tener en cuenta la equidad, como criterio rector, aplicado a diversos factores como �la extensi�n, importancia y volumen de los negocios que el agente adelant� en desarrollo del contrato� (inc. 3�), sin que esta indicaci�n legal pueda considerarse taxativa, sino apenas ilustrativa de los elementos de juicio que pueden ser apreciados por el juzgador para cuantificar el valor de la indemnizaci�n. As� por ejemplo, bien puede considerar el car�cter temporal o indefinido del contrato de agencia; el plazo faltante cuando se fij� una duraci�n determinada; la gesti�n impulsada por el agente para generar clientela o consolidarla; los negocios pendientes de conclusi�n al momento de la terminaci�n del contrato, entre otros elementos de juicio, sin que se pueda afirmar que s�lo se tiene derecho a la indemnizaci�n cuando el agente logra la conclusi�n de negocios, toda vez que con ella, por definici�n legal, se persigue compensar su esfuerzo en el posicionamiento de la marca, producto o servicio, lo que resulta consecuente con la naturaleza de la obligaci�n de medio que contrae, consistente en promover o explotar los negocios del agenciado.
Es importante resaltar que para reconocer esta indemnizaci�n, el agente debe probar que la terminaci�n del contrato le gener� un perjuicio cierto (presente o futuro) y real (no hipot�tico). No se trata de resarcir perjuicios te�ricos o imaginarios, ni meras expectativas, sino da�os concretos, actuales o de seguro sobrevinientes que, adem�s, hayan sido probados y cuantificados, a los que debe aproximarse el juez orientado por la equidad, esto es, por la justicia particular que el caso reclama, atendiendo factores de distinto orden, no necesariamente legales, de suyo propios y espec�ficos del litigio objeto de definici�n. Incluso, si se miran bien las cosas, la indemnizaci�n aludida comprende b�sicamente el lucro cesante, comoquiera que guarda relaci�n con la ganancia o provecho que el agente deja de reportar a consecuencia de la rotura del contrato (art. 1614 C. Civil).
Es por eso que en dicha prestaci�n no se pueden incluir, por regla general, los gastos en que incurri� el agente para el cumplimiento de su obligaci�n, porque en la agencia comercial este asume su tarea en forma independiente, lo que significa, entre otros efectos, que son suyos los riesgos de la operaci�n y, por tanto, suyos los costos en que incurra para llevarla a buen termino, como lo precisa el art�culo 1323 del C�digo de Comercio.
Desde luego que si se trata de costos no amortizados para la �poca en que se le puso fin al contrato, o de gastos que se generan con ocasi�n de esa medida (p.ej.: indemnizaciones laborales), bien pueden incluirse dentro del valor de la indemnizaci�n, en cuanto tienen su manantial en el hecho de la terminaci�n misma. Puestas de este modo las cosas, la Sala advierte que las pruebas recaudadas no permiten afirmar la configuraci�n de un perjuicio que la sociedad demandada deba resarcirle a su agente, por las siguientes razones: a) En primer lugar, porque el �nico proyecto de negocio que exist�a para la �poca en que se le puso fin al contrato (junio de 1999), era el que se gestionaba con la Industria Licorera de Caldas, como se desprende de las comunicaciones visibles a folios 17 del cuaderno 1 y 59 del cuaderno 2.
Sin embargo, por m�s que se reconozca que lo retribuible es el esfuerzo, no puede perderse de vista que se trat� de una simple expectativa de negocio jur�dico, de cuyos perfiles no existe prueba, al punto que ninguno de los peritos consider� ese factor al momento de elaborar su dictamen (fls. 362 a 394 y 412 a 424, cdno. 1A). Por supuesto que comunicaciones como las de 13 de octubre de 1995 (fl. 22, cdno. 1) y 29 de marzo de 1996 (fl. 96, cdno. 2), no sirven para ese prop�sito, toda vez que se refieren a una f�llida gesti�n que se adelant� con la misma licorera en a�os anteriores. b) En segundo lugar, porque esa indemnizaci�n no se pod�a cuantificar con referencia a la �retribuci�n salarial� que habr�an podido recibir los se�ores Eduardo Perdomo, Jos� Ignacio P�rez y Rafael Gavaza, en su condici�n de socios de Colombia Outsourcing Ltda., como lo hicieron ambos peritos, porque ellos no eran los agentes, sino la sociedad, siendo claro que �sta forma una persona jur�dica distinta de aquellos, individualmente considerados (inc. 2�. art. 98 C. Co.).
Pero adem�s, en el proceso no existe ninguna prueba que acredite que la sociedad demandante le cancel� efectivamente a sus socios una determinada remuneraci�n, por lo que las operaciones y las sumas fijadas por dichos auxiliares, no pasan de ser simples conjeturas. Incluso, reconocer un valor por ese concepto, implicar�a aceptar que en la indemnizaci�n pueden ser considerados los gastos o costos pasados en que incurri� el agente, sin advertir que este, como se acot�, obra con independencia, asumiendo �por regla- los riesgos econ�micos de la agencia. c) Por esta misma raz�n, no luce razonable que tanto el perito Capacho como el perito Gonz�lez, hubieren tomado en cuenta los vi�ticos, arrendamientos, pagos de servicios p�blicos y gastos de viaje, entre otros conceptos, que constituyen los costos del encargo asumido por Colombia Outsourcing Ltda., menos a�n si no se causaron con motivo de la terminaci�n del contrato, sino durante la vigencia de este.
Ese es el �precio� de la independencia del agente, por lo que, salvo casos excepcionales o estipulaci�n en contrario, no podr�an incluirse en el valor de la indemnizaci�n, sin desconocer esa caracter�stica del contrato. d) En cuarto lugar, porque aunque pudieran tenerse en cuenta los referidos gastos, no existe soporte probatorio de ellos.
Aunque el perito Luis Francisco Capacho dijo haberse remitido a los libros de contabilidad de Colombia Outsourcing Ltda. (fl. 364, cdno. 1A), no puede pasarse por alto que el examen del perito a esa especial�sima clase de documentos, no pod�a suplir la exhibici�n de los mismos, como medio adecuado para recaudar la prueba. En este sentido, es importante se�alar que los libros y papeles de un comerciante pueden servir como prueba en un proceso civil, para lo cual es necesaria una exhibici�n ordenada por el respectivo juzgador, a petici�n de parte legitima, como se desprende de los art�culos 61, 63, 64 a 66 del C�digo de Comercio y 288 del C�digo de Procedimiento Civil.
Su valoraci�n, en buena medida, depende de que se ajusten a las prescripciones legales (arts. 48 a 60 C. Co.), al punto que el juez, como primer acto, debe hacer constar cual es su estado general, �con el fin de apreciar si se llevan conforme a la ley, y en consecuencia, reconocerles el valor probatorio correspondiente� (art. 66, ib.). Permitir que se aporte al proceso la informaci�n contenida en los libros de comercio, a trav�s de una peritaci�n, constituir�a grave quebranto al debido proceso, porque el examen de los libros no se surtir�a en presencia de la parte contra la que se quieren oponer, m�xime si se trata de los libros del litigante que busca beneficiarse de ellos.
Y aunque los peritos pueden realizar las investigaciones que consideren necesarias para rendir su dictamen (num. 2�, art. 237 C.P.C.), no se puede perder de vista que si su pesquisa recae sobre documentos que gozan de reserva (arts. 15 C. Pol. y 61 C. Co.), sometidos para su aportaci�n al proceso a un tr�mite singular y especial, deben plegarse a esas formalidades, que no pueden soslayarse so pretexto de la referida autorizaci�n. Por consiguiente, aunque se admitiera la posibilidad de incluir los gastos dentro de la indemnizaci�n en comento, lo cierto es que no existe prueba de ellos. e) En quinto lugar, porque si bien es cierto que la sociedad demandante adelant� gestiones ante distintas empresas para tratar de posicionar los tapones fabricados por Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., no aparece demostrada su acreditaci�n, independientemente de que no se concretaron negocios.
Aunque se trata de retribuir el esfuerzo, no bastaba con probar que hubo ciertas tratativas con empresas licoreras, sino que era necesario establecer la mayor o menor incidencia de esa gesti�n en el buen cr�dito del producto. A ese respecto, la Sala destaca que el perito Capacho hizo mas �nfasis en el producto final (botella de licor) que en el insumo (fl. 382, cdno. 1A), sin que se pueda sostener que el volumen de ventas de aquel refleja que el tap�n fue posicionado, gracias a la gesti�n de Colombia Outsourcing Ltda. Por su lado, el perito Gonz�lez resalt� que �los productos y marcas de Pl�sticos Dumex no han estado ni est�n acreditados en Colombia�, agregando, en forma razonada, que el solo adelantamiento de gestiones no implica posicionamiento del tap�n irrellenable fabricado por esa empresa (fl. 416, ib.).
No se trataba de demostrar que en el mercado comenzaron a preferirse las tapas de seguridad, sino de probar que hubo esfuerzos para posicionar el tap�n de seguridad producido por el agenciado. Por eso cobra sentido la declaraci�n del se�or Hernando Herrera Beltr�n, qui�n al ser preguntado �si esta marca de productos �se refiere a la Dumex- es actualmente conocida por el mercado de las embotelladoras de Colombia�, respondi� que �este tipo de tapas, tipo guala es conocido en Colombia a trav�s de un fabricante nacional llamado Tapas Albert�; y aunque m�s adelante puntualiz� que �la tapa Dumex tenia una ventaja sobre la tapa del fabricante nacional en cuanto a que era m�s dif�cil extraer la falda de la tapa mediante la aplicaci�n de calor por el tipo de pl�stico utilizado y un sistema de u�as interiores que dificultaban la extracci�n de la misma�, tambi�n se�al� que �hoy en d�a el fabricante nacional ofrece estas caracter�sticas de seguridad antes mencionadas� (fl. 177 y 178, cdno. 1), por lo que no existen bases suficientes, desde una �ptica probatoria, para concluir que las gestiones adelantadas por Colombia Outsourcing Ltda. tuvieron repercusi�n en el posicionamiento de los tapones elaborados por Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. De all� que el juez hubiere acogido, con raz�n, la excepci�n de ausencia total de acreditaci�n de la marca.
As� las cosas, fue correcta la decisi�n del juzgado de negar las pretensiones de la demanda inicial. 4. En lo que concierne a la demanda de reconvenci�n, es necesario precisar que el solo hecho de haberse concluido que fue la sociedad agenciada la que termin� el contrato, sin sujeci�n a la regla establecida por las partes para generar unilateralmente ese efecto, no excusa el an�lisis de las pretensiones formuladas en dicho libelo, fincadas en el incumplimiento grave de las obligaciones contra�das por el agente, dado que el empresario bien pudo proceder con justa causa, como lo establece el literal a) del numeral 1� del art�culo 1325 del C�digo de Comercio, evento que, de configurarse, tambi�n dar�a al traste, por rebote, con la demanda principal.
En este sentido, lo primero que la Sala destaca es que Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. no refiri� en su comunicaci�n de 23 de junio de 1999, que terminaba el contrato de agencia por incumplimiento grave de las obligaciones por parte del agente. Y aunque en la carta de 31 de mayo de esa anualidad resalt� que no se hab�an �conseguido resultados satisfactorios�, llama la atenci�n que, pese a ello, no fulmin� �en esa fecha- unilateralmente el negocio jur�dico, sino que propuso modificar el �mbito territorial de su aplicaci�n, para circunscribirlo a �la provincia de Caldas� (fl. 17, cdno. 1).
M�s a�n, resulta elocuente que en la referida carta, dirigida por Pl�sticos Dumex S.A. a Colombia Outsourcing Ltda., aquella hubiere manifestado que ha existido una �estrecha cooperaci�n para tratar de introducir nuestros productos al mercado colombiano�; que �reconocemos ampliamente su esfuerzo durante estos a�os�; que �se han combinado fuerzas en un solo sentido, para alcanzar el objetivo com�n de participar con nuestros tapones en Colombia�; que fue �muy a nuestro pesar� que se tom� la decisi�n de �modificar la relaci�n comercial�, lo que obedeci� a �instrucci�n precisa a nuestra empresa, por parte del Grupo Rexam�; �que su compa��a ha efectuado considerables esfuerzos recientemente para introducir nuestro producto en el mercado de la provincia de Caldas�, y, finalmente, que �quedamos siempre agradecidos por su valiosa cooperaci�n� (fls. 17 y 18, cdno. 1).
Estas expresiones de reconocimiento del trabajo adelantado por el agente en desarrollo de las obligaciones contra�das en virtud del contrato de agencia comercial, se contradicen abiertamente con el reproche que la sociedad agenciada le formul� a trav�s de la demanda de mutua petici�n, en la que le censur� la falta de seguimiento adecuado a las visitas promoci�nales del tap�n; el haber sugerido la participaci�n en licitaciones que no se ajustaban al producto de Pl�sticos Dumex; la ausencia de una verdadera estrategia para penetrar el mercado y la falta de inversi�n en publicidad, as� como no haber adelantado campa�as promoci�nales o de mercadeo, ni contar con una fuerza de ventas calificada.
(fls. 1 y 2, cdno. 2) A juicio de la Sala, si Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. acept� que su agente hab�a adelantado amplios y considerables esfuerzos para vender en el mercado de Colombia los tapones que ella fabricaba, no puede luego, a prop�sito de la demanda que �ste le formul� por haber terminado el contrato, reclamarle por el incumplimiento grave de sus obligaciones.
Pero adem�s, aunque la falta de diligencia del agente puede �en determinadas circunstancias- ocasionarle perjuicios al empresario agenciado, no se podr�a sostener que el solo hecho de no haberse concluido ning�n negocio por parte de aquel, es indicativo de una gesti�n descuidada o negligente, para, por ese camino, afirmar que se configur� una grave infracci�n de sus obligaciones, las cuales, en lo fundamental, se concretan a promover o explotar negocios en un determinado ramo y dentro de una zona territorial prefijada.
Esa tarea de estimular el mercado en beneficio de los productos del agenciado, no se puede medir solamente en funci�n de los negocios concluidos, pues, como lo dijo la Corte en la sentencia de 28 de febrero de 2005, citada en p�rrafos anteriores, � lo determinante de la agencia comercial no son los contratos que el agente logre perfeccionar, concluir o poner a disposici�n del agenciado, sino el hecho mismo de la promoci�n del negocio de �ste, lo que supone una ingente actividad dirigida �en un comienzo- a la conquista de los mercados y de la potencial clientela, que debe �luego- ser canalizada por el agente para darle continuidad a la empresa desarrollada �a trav�s de �l- por el agenciado, de tal forma que, una vez consolidada, se preserve o aumente la clientela del empresario, seg�n el caso �.
Al fin y al cabo, la obligaci�n de hacer que contrae el agente no tiene como prestaci�n fundamental el perfeccionamiento de contratos, sino la promoci�n de negocios por cuenta del agenciado. En adici�n a lo anterior, no se puede pasar por alto que el agente desarrolla el encargo que se le hace �en forma independiente� (art. 1317 C. de Co.), raz�n por la cual el agenciado no puede, en l�nea de principio, inmiscuirse en la labor desplegada por aquel, a tal punto de cuestionarle los procedimientos, estrategias y mecanismos utilizados, menos a�n para aducir un incumplimiento grave de sus obligaciones.
Por supuesto que en el contrato de agencia comercial nada obsta para que el agenciado le de instrucciones a su agente en orden a la ejecuci�n del encargo (perspectiva desde la cual esta tipolog�a contractual se ofrece como negocio jur�dico marco, si aquellas apuntan a los negocios por celebrar), sin que, en todo caso, esas directrices puedan llegar a desvirtuar la autonom�a que le es propia al agente.
Un exceso de instrucciones y el apego a las mismas por parte de este puede, en determinados casos, traducir una subordinaci�n, que es totalmente ajena a este negocio jur�dico de intermediaci�n. Por eso la demanda de reconvenci�n no pod�a tener acogida, habida cuenta que en ella, a la postre, se le atribuye a Colombia Outsourcing Ltda. la responsabilidad por no haber logrado perfeccionar ning�n contrato de venta de tapones fabricados por Pl�sticos Dumex S.A. de C.V., para lo cual el demandante se dio a la tarea de censurarle la metodolog�a empleada aut�noma e independientemente por aquella, para promocionar esos productos Es pertinente resaltar, en todo caso, que si Colombia Outsourcing Ltda. no logr� concluir ninguna operaci�n de venta de tapones, fue por causas mayoritariamente ajenas a su voluntad.
As� por ejemplo, el negocio promocionado con Pedro Domecq Colombia Ltda., no se perfeccion� por decisi�n de dicha empresa, qui�n ya hab�a hecho un pedido de 600.000 unidades de tapones irrellenables e inviolables, modelo Dumex 2032/48 (v�ase comunicaci�n de 17 de octubre de 1995; fl. 23, cdno. 2); de igual manera, las gestiones ante la empresa de Licores de Cundinamarca no pudieron llegar a buen t�rmino, dado que esta entidad exigi� un dise�o igual o similar a la tapa Guala (v�anse cartas de 11 de marzo y 22 de abril de 1996, as� como las subsiguientes; fls. 27 a 33, ib.); as� mismo, aunque es cierto que Colombia Outsourcing Ltda. fue informada por Pl�sticos Dumex sobre los l�mites de producci�n de tapones que ten�a la empresa (carta de 20 de diciembre de 1996; fl. 41, ib.), no se puede soslayar que para esa fecha �y desde meses atr�s- se ven�an impulsando diligencias ante la F�brica de Licores de Antioquia, como lo revelan las misivas de 24 de junio y 17 de diciembre de esa anualidad (fls. 35, 38 y 39, ib.), lo que evidencia que m�s que una instrucci�n, se trat� de una circunstancia sobreviniente que pudo afectar la operaci�n. M�s a�n, los intentos de negocio posteriores con esa empresa, como el que se refiere en la invitaci�n a presentar propuestas remitida el 23 de abril de 1999, se frustraron por hechos no atribuibles al agente, como la brevedad del plazo (fls. 59 a 64, ib.).
Y si con la Industria de Licores del Valle del Cauca tampoco se concret� una compraventa de tapones, no est� demostrado que haya sido por descuido o falta de seguimiento de Colombia Outsourcing Ltda. y, menos a�n, que de haberse presentado configur� un incumplimiento grave de su obliogaci�n de promocionar los productos fabricados por Pl�sticos Dumex S.A. de C.V. En fin, si la falta de conclusi�n de los contratos de venta obedeci� en buena medida a hechos atribuibles a los potenciales compradores, no es posible, entonces, asignarle responsabilidad al agente, menos a�n al amparo de argumentos que, de alguna manera, menoscaban la autonom�a e independencia que le son inherentes.
Como precisa Farina, �Debe tenerse en cuenta, ante la falta de producci�n de negocios,, si el agente ha puesto toda su diligencia, pues de otro modo significar�a hacerlo responsable de hechos ajenos a su voluntad, lo que no puede estar en el esp�ritu de ninguna ley�. La Sala no niega que hubo instrucciones por parte del agenciado a su agente, algunas de las cuales refiri� el juzgador de primer grado en su fallo; pero no puede afirmarse que fue por su falta de atenci�n, mayor o menor, que dejaron de concluirse los contratos proyectados, o, lo que es m�s importante, que esa alegada �desobediencia� se tradujo en una ausencia de promoci�n de los tapones irrellenables, que afect� de manera grave los intereses de Pl�sticos Dumex S.A. En este orden de ideas, no pod�a concluirse, como lo hizo el juzgador de primer grado, que Colombia Outsourcing Ltda. incumpli� el contrato de agencia, menos a�n de manera grave, por lo que el Tribunal revocar� esta decisi�n. Por esa misma raz�n, confirmar� la negativa de las pretensiones del reconviniente. 5.
El sentido de este pronunciamiento, impone que no haya condena en costas. DECISI�N Por el m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� D.C., Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE 1. CONFIRMAR los numerales 1�, 3�, 5� y 6� de la sentencia de 16 de marzo de 2007, proferida por el Juzgado 10 Civil del Circuito de esta ciudad dentro del proceso de la referencia. 2.
REVOCAR el numeral 4� de su parte resolutiva, para tambi�n negar la pretensi�n primera de la demanda de reconvenci�n. 3. MODIFICAR el numeral 2�, en cuanto s�lo se acogen las excepciones de �inexistencia de la obligaci�n de pagar cesant�a comercial� y �ausencia total de acreditaci�n de la marca�. 4. Sin condena en costas, por raz�n de los recursos interpuestos.
NOTIFIQUESE MARCO ANTONIO ALVAREZ GOMEZ Magistrado NANCY ESTHER ANGULO QUIROZ Magistrada RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS Magistrado Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Civil; exp.:5497 Corte Suprema de Justicia. Sala de Casaci�n Civil; exp.:7504. Cfme: sentencias de 2 de diciembre de 1980 (G.J. No. 2047, p�gs. 250 y s.s., 270 y s.s.), y de 31 de octubre de 1995 (G.J. No. 2476, p�g. 1285). Corte Suprema de Justicia; cas. civ. de 22 de octubre de 2001; exp.:5817 Memorase que la Corte Constitucional, en sentencia C-990 de 2006, declar� inexequible la parte de la norma que remit�a a los peritos la fijaci�n del monto de la indemnizaci�n. Cfme: Corte Suprema de Justicia; cas. civ. de 5 de noviembre de 1998; exp.: 5002. Cfme.: Corte Suprema de Justicia. cas. civ. de 2 de diciembre de 1980. �El agente comercial asume precisamente el deber de organizar a su propio riesgo y en condiciones de autonom�a la colocaci�n de los productos o servicios ajenos�. Juan M. Farina.
Contratos comerciales modernos. Astrea. Buenos Aires. 1999. P�g. 451. Rep�blica de Colombia Tribunal Superior de Bogot� D. C. Sala Civil PAGE PAGE 37 M. A. G.O. Exp. 10200000155 02 Rep�blica de Colombia Tribunal Superior de Bogot� D. C. Sala Civil 46f���������������P"S"T"o"p"q$r$r&s&�(�("+%+&+(+---P/R/c/���������Ϻ����������x�xx��m�mx�x�OJQJ^JmH sH 5�CJOJQJ^JaJmH sH \�^JaJmH sH CJOJQJ^JmH sH \�^JCJOJQJ^JaJmH sH aJmH sH CJOJQJ^JaJ^J^JmH sH CJOJQJ^J5�CJOJQJ^JaJOJQJ^J5�@���CJOJQJ\�@���CJOJQJ)456Jfgh������������ �����������������������$dha$$dha$ �dh*$ $ �dh*$a$dh���m����;<� � ���� ���������)*��'!(!P"����������������������������dh$dha$P"T"U"o"p"q$r$r&s&�(�("+#+$+%+--P/Q/R/b/c/D3E3B5������������������������$dha$$a$dhdh5$7$8$9DH$$dha$c/f/D3J;�A}D~D�DEEZI�I�M�M�M�M�M\ObOfO�f�g�g�i�i�i�i�l�s�s�x�xa}b}c}d}c�x���w�}�����������ſŶ��������������r��gCJ^JaJmH sH 6�CJOJQJ]�^JaJ0JCJOJQJ^JaJ!j0JCJOJQJU^JaJj0JCJOJQJU^JCJOJQJ^Jj0JCJU 6�CJ]�CJ^JaJmH sH 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