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Magistrados Dr. Oscar Fernando Yaya Pe�a y Dr. Ricardo Zop� M�ndez, se constituy� en audiencia p�blica en el recinto del Despacho con el fin de proferir fallo en el proceso verbal de mayor cuant�a de la referencia, en los t�rminos del art�culo 434 del C. de P. C., una vez surtido el traslado para alegatos en la primera sesi�n de esta audiencia. Acto seguido, el Magistrado ponente design� como secretario ad hoc al auxiliar del despacho, Federico Salgado Ram�rez, quien por lo mismo no requiere de nueva posesi�n. Se hicieron presentes: el abogado Leoncio Ram�n Camargo Machado quien se identifica con la c.c. No. 19�268.402 de Bogot� y TP No. 22934 del C.S. de la J., apoderado del demandante, y el abogado Adel Alfredo Gonz�lez Guzm�n quien se identifica con la c.c. No. 92�505.715 de Sincelejo (Sucre) y TP No. 55567 del C.S. de la J., apoderado del Banco BBVA..
La Sala procedi� a proferir el siguiente fallo: - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - � ANTECEDENTES 1. Franco Jes�s Rengifo Matta, demand� al Banco Central Hipotecario (en liquidaci�n), y al Banco Granahorrar S.A., con el fin de que se declare que estos cobraron, en reiteradas oportunidades, intereses corrientes por encima de la tasa de Inter�s Bancario Corriente, durante la ejecuci�n del contrato de mutuo celebrado entre el demandante y el primero de los mencionados bancos, el 28 de diciembre de 1995.
Como consecuencia de lo anterior, demanda la aplicaci�n de los efectos que para esa situaci�n establecen los art�culos 64 de la ley 45 de 1.990 y 884 del C de Co., que contempla la p�rdida de todos los intereses. Adicionalmente y para un periodo espec�fico, demanda la condena a la restituci�n doblada de los intereses cobrados en exceso, con fundamento en el art�culo 72 de la ley 45 de 1.990. 2.
La demanda tiene fundamento en los hechos que as� se compendian: A. El 28 de diciembre de 1995 Franco Jes�s Rengifo Matta, obrando en nombre propio y actuando en representaci�n de la se�ora Leopoldina Matta de Rengifo, suscribe el pagar� No.01808270-9, a favor del BCH, por $47.000.000, correspondientes al desembolso del cr�dito que para la adquisici�n de vivienda le hizo el intermediario financiero.
B. En dicho t�tulo se estipul� por concepto de intereses remuneratorios que �se causar�n bajo la modalidad mes vencido y se obtienen a partir de la tasa D.T.F nominal anual trimestre anticipado, mas OCHO PUNTO CINCO------puntos porcentuales, es decir, D.T.F. +8.5%�. C. El demandante recibi� y pag� las cuotas correspondientes a los instalamentos mensuales, de acuerdo con la liquidaci�n que para tal fin hiciera el BCH, y las que con posterioridad realiz� el Banco Granahorrar, como consecuencia de la cesi�n del cr�dito.
D. El demandante someti� el cr�dito a un estudio t�cnico jur�dico de car�cter privado, el cual concluy� que en varias ocasiones se liquidaron y cobraron intereses remuneratorios con tasas que sobrepasaron la del Inter�s Bancario Corriente. E. Que lo anterior �perjudic� notablemente al deudor al hacer demasiado alto el costo financiero de la operaci�n crediticia�, a m�s de ser una pr�ctica no patrocinada por el ordenamiento jur�dico. 3.
Por auto de abril 26 de 2.005 (f. 59 c.1), el Juzgado del conocimiento admiti� la demanda y orden� la notificaci�n del extremo demandado. Granahorrar contest� a la demanda oponi�ndose a sus pretensiones; el BCH, se opuso igualmente al petitum y propuso las excepciones de m�rito que denomin�: �1.- ESTIPULACION VALIDA DE INTERESES�; �2.- PRESCRIPCION.�; y �3�.- FALTA DE LEGITIMACI�N ACTIVA.�, al tiempo que propuso las previas de �inepta demanda�, �falta de jurisdicci�n� y �falta de integraci�n del leg�timo contradictor�, las que se declararon infundadas (fs. 9-10 c.2). 4.
El 19 de abril de 2006 el a quo celebr� la audiencia prevista en el art�culo 432 del C. de P. C. All�, se declar� fracasada la conciliaci�n y luego de evacuado el saneamiento sin ninguna consideraci�n particular, el juez concedi� el uso de la palabra a las partes para precisar sus pretensiones y excepciones, oportunidad procesal que fue aprovechada por ambas; decret� las pruebas solicitadas por las partes y de oficio orden� la pr�ctica de un dictamen pericial. 5.
En audiencia realizada el 1� de febrero de 2007, se corri� traslado del dictamen pericial (fs. 170-182). El 20 de febrero de 2007, fecha indicada para la continuaci�n de la audiencia, los apoderados judiciales de los Bancos demandados lo objetaron por error grave. Por un lado el apoderado del BBVA consider� que el c�lculo de la correcci�n monetaria que refleja el experticio no se encuentra ajustado a los par�metros establecidos por la ley para tal prop�sito.
Adicionalmente, le endilga al peritazgo adolecer de error grave por haber estimado como l�mite m�ximo en materia de intereses para cr�ditos de financiaci�n de vivienda, el Inter�s Bancario Corriente certificado por la Superintendencia Bancaria, pues considera que, al tener como l�mite este inter�s, es muy probable que se presenten los �excesos o intereses cobrados de m�s que el perito refleja en su an�lisis�.
Por �ltimo, estima que el perito cometi� un error al hacer sus c�lculos en lo que hace al alivio de reliquidaci�n. El apoderado del BCH., objet� el dictamen por la misma especie de error y con consideraciones similares en relaci�n con la funci�n que el perito le asigna a la tasa de Inter�s Bancario Corriente, por lo que mal hace �al pretender imputarle al cr�dito una tasa que no fue pactada�.
As� las cosas, el juez de la causa decret� la pr�ctica de un nuevo experticio para darle tr�mite a la objeci�n. 6. En audiencia fijada para el 29 de marzo de 2007, se corri� traslado a las partes del �ltimo dictamen pericial, siendo criticado por el representante del BCH, debido a la funci�n que el perito le asigna al Inter�s Bancario Corriente, al considerar que este no se puede sobrepasar so pena de ilegalidad.
El apoderado del BBVA, solicita aclaraci�n, complementaci�n y que se verifique una serie de operaciones realizadas por el primer perito. Agotada la fase probatoria el juez corri� traslado para alegar de conclusi�n, ocasi�n que fue aprovechada por ambos extremos del litigio. EL FALLO IMPUGNADO En audiencia del 14 de noviembre de 2007, el juez a-quo profiri� fallo de primera instancia. Luego de hacer un an�lisis de la legitimaci�n en la causa, descart� la excepci�n de falta de legitimaci�n por activa, al considerar que el ejercicio de la acci�n de p�rdida de intereses puede ser intentado por cualquiera de los deudores en virtud de la solidaridad de la obligaci�n, de manera que no es preciso integrar un litisconsorcio necesario, ni obligatoria la presencia de la otra persona que se haya comprometido como deudora.
Luego emprende un an�lisis del art�culo 884 del C. de Co., reconoce su naturaleza de disposici�n supletiva, pero advierte, echando mano de jurisprudencia constitucional, que en materia comercial y en punto a los intereses remuneratorios convencionales, no se puede exceder el inter�s bancario corriente certificado por la Superbancaria, so pena de perder la totalidad de los intereses cuando se presente el exceso, y que la sanci�n es id�ntica cuando se sobrepase el l�mite fijado por la legislaci�n mercantil para el inter�s moratorio.
Pasa a determinar si la demandada se excedi� en el cobro del inter�s de plazo, destacando, previamente, que el cr�dito fue solicitado y concedido para la financiaci�n de vivienda. En este punto rese�a algunas vicisitudes del sistema, como que la Corte Constitucional declar� inexequibles las normas del estatuto org�nico del sistema financiero que regulaban su adquisici�n a trav�s del sistema de cr�dito UPAC, y que posteriormente el congreso expidi� la ley marco para la financiaci�n de vivienda (ley 546 de 1.999), cuyo control autom�tico por la Corte Constitucional, arroj� ciertas precisiones sobre el inter�s remuneratorio condicionando su constitucionalidad.
A�ade el juzgador de instancia, con fundamento en la sentencia C-955/2000 de la misma corporaci�n, que es la Junta Directiva del Banco de la Rep�blica, en su condici�n de autoridad monetaria y crediticia, la que debe fijar la tasa m�xima de inter�s remuneratorio que se puede cobrar en ese tipo de cr�ditos, quedando plasmado dicho l�mite en la Resoluci�n No. 014 de 3 de septiembre de 2.000, en �13,1 puntos porcentuales nominales anuales, pagaderos mes vencido, adicionales a la UVR�, y que la Superintendencia Bancaria en Circular Externa 068, 13 de septiembre de 2.000, estableci� que equivalen a 13,92 efectivo anual.
Partiendo de estas premisas concluye que �hasta la entrada en vigencia de la ley 546 de 1.999, se liquidan los intereses a la tasa convenida por las partes, sin que se excedan los l�mites del art. 884 del C de Cio.; y de dicha normatividad en adelante obviamente lo pactado por las partes, siempre que no exceda el tope que fije la Junta Directiva del Banco de la Rep�blica�.
Entra a estudiar c�mo fue que se liquidaron, causaron y cobraron los intereses de acuerdo con las pruebas que se recaudaron en la instancia, principalmente las de car�cter pericial. Antes de pronunciarse de fondo, resuelve la objeci�n que por error grave se imput� al primer dictamen, para concluir que, teniendo en cuenta las pruebas decretadas y practicadas para el tr�mite de la objeci�n, no se presenta un yerro de tal entidad, y que si bien se incurri� en varias imprecisiones, �stas no alcanzan a tener la categor�a de graves.
Para fallar el fondo de la controversia, considera que el dictamen pericial corrobora que en varias oportunidades dentro del periodo que abarca de enero de 2.000 a agosto de 2.005, se excedi� el tope m�ximo que se pod�a cobrar por inter�s remuneratorio (13,92% efectivo anual). Concluye en dar paso a los efectos jur�dicos que contempla el Art�culo 884 del estatuto mercantil, conden�ndose a perder las sumas cobradas y recibidas por concepto de intereses -$17�290.978,26-, aumentando dicho importe en una suma igual.
Sostiene que el dictamen no permite realizar las operaciones con base en las cuales se determin� lo cobrado en exceso respecto del periodo comprendido entre el 28 de diciembre de 1.995 y el 31 de diciembre de 1.999, �poca en la que el titular del cr�dito era el BCH., por lo que lo exonera de cualquier sanci�n. En la parte resolutiva del fallo, declara que Granahorrar, hoy BBVA, cobr� intereses por encima de los l�mites legales por $17�290.987,26, consecuencialmente, condena al Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Colombia (BBVA) al pago de $34�581.974,52 en favor del demandante y al pago de las costas del litigio.
En relaci�n con el Banco Central Hipotecario, el juez deniega las pretensiones que en su contra se hacen en la demanda. LAS APELACIONES 1. Descontento con la decisi�n, el apoderado del demandante interpuso recurso de apelaci�n contra el fallo pues, en su parecer, el juzgador no le da plena aplicaci�n a lo dispuesto en el articulo 884 del c�digo de comercio, �seg�n el cual (cuando se sobrepase cualquiera de estos montos refiri�ndose a los intereses) el acreedor perder� TODOS los intereses, sin perjuicio de lo dispuesto en el articulo 72 de la ley 45 de 1990�.
Y al resumir sus alegaciones en esta instancia, la parte demandante solicita que se revoquen los numerales 4� y 5� del fallo impugnado, para que en su lugar se declare que est� probado que el BCH cobr� intereses que sobrepasaron �los intereses corrientes legales certificado (sic) por la superintendencia..�, y en consecuencia que se aplique la sanci�n de p�rdida de todos los intereses corrientes con fundamento en el art�culo 884 del C. de Co. y la p�rdida de todos los intereses cobrados en exceso en virtud del Art. 72 de la ley 45 de 1990.
Adicionalmente solicita que se reformen los numerales 2 y 3 de la sentencia de instancia en el sentido de que se condene de manera solidaria al banco BBVA junto con el BCH a la p�rdida de todos los intereses cobrados en exceso en aplicaci�n del art�culo 884 del C. de Co. Y dice no compartir la apreciaci�n del juez a-quo en cuanto para �ste no hay claridad en la experticia respecto del periodo comprendido entre diciembre de 1.995 a diciembre de 1.999, porque el perito manifest� que en ese lapso se sobrepas� el inter�s corriente certificado por la Superbancaria en 34 oportunidades.
Finalmente se expresa sobre los alcances del art�culo 884 del C de Co. y estima que la norma fija dos l�mites diferentes, uno para el inter�s remuneratorio que ser� el Inter�s Bancario Corriente, y otro para el moratorio que corresponde a dicha tasa aumentada en una mitad. 2. Por su parte, el apoderado judicial del Banco BBVA, solicit� adici�n y aclaraci�n de la sentencia, a lo que el juez procedi� negando la primera y declarando que no hay lugar a la segunda, motivo por el cual interpuso recurso de apelaci�n contra el fallo.
En esta instancia, la parte demandada sustent� el recurso alegando que el fallo impugnado adolece de varias inconsistencias como que �1.-se aplica la sanci�n del art�culo 884 del C. de Co. sin que se den los supuestos f�cticos consagrados en la norma�, ya que tal art�culo regula como hecho objeto de sanci�n que se cobre un inter�s remuneratorio superior al inter�s bancario corriente.
Considera el recurrente que si se observa el cuadro que obra a folio 15 de la sentencia, se concluye que ninguna de las tasas all� mencionadas, supera dicha tasa de inter�s; �2.- indebida aplicaci�n de las sanciones establecidas en el art�culo 72 de la ley 45 de 1990�, por cuanto dicha disposici�n establece como hecho generador de la sanci�n, que se cobren intereses superando los l�mites fijados en la ley o por la autoridad monetaria, frente a lo cual establece como sanci�n no la p�rdida de todos los intereses, como lo contempla el art�culo 884 del C. de Co., sino la p�rdida por parte del acreedor de los intereses cobrados en exceso m�s una suma igual a t�tulo de sanci�n. Afirma que los montos que el Juzgador tom� como base para imponer la sanci�n, corresponden al valor total de los intereses cobrados o causados, mas no a los intereses cobrados en exceso, de lo que se sigue que la suma a la que arriba el a-quo corresponde a un concepto totalmente diferente al que trae la norma sancionatoria; �3.- el fallo es extra petita�, porque la condena del numeral 3� del fallo no fue solicitada en ninguna de las pretensiones de la demanda.
Agrega que la �nica solicitud de condena a la sanci�n prevista en el art�culo 72 de la ley 45 de 1990, se encuentra en la pretensi�n cuarta de la demanda y est� circunscrita al periodo del 28/12/95 a 31/12/99, que es ciertamente, el periodo temporal dentro del cual no encontr� el Juez prueba sobre el cobro excesivo de intereses; finalmente �4.- le da credibilidad a la prueba pericial elaborada por Raul Cartagena, en la que se evidencia abiertamente un error grave en su elaboraci�n�.
Le anota dos yerros al dictamen, uno consistente en que el perito aplica una tasa de inter�s bancario corriente para ciertos d�as del mes, diferente a la certificada por la Superintendencia Bancaria; el otro ata�e al periodo de causaci�n, pues el perito utiliza uno diferente al utilizado por la demandada ya que en el dictamen se observa c�mo hay periodos de causaci�n calculados sobre 32 d�as, hay un mes que registra 34, y hay meses que registran menos d�as que los reales, como es el caso de una mensualidad considerada de 22 d�as, lo que es inadmisible y determina directamente el resultado de la tasa de inter�s. Finalmente, en la audiencia celebrada en segunda instancia, las partes ampliaron y reiteraron sus alegatos, cuyos res�menes allegaron oportunamente.
CONSIDERACIONES 1. Conforme a las previsiones del art�culo 427 del C. de P. C., �se tramitar�n en proceso verbal por el procedimiento consagrado en este cap�tulo�, entre otros asuntos, la �reducci�n o p�rdida de intereses pactados, o la fijaci�n de intereses corrientes, salvo norma en contrario�. Uno de los prop�sitos de dicha acci�n es hacer imperar el respeto de los l�mites que en materia de tasas de inter�s remuneratorio establece el legislador o la Junta Directiva del Banco de la Rep�blica, a quien se le asign�, desde 1992, la potestad excepcional y por periodos de tiempo que sumados en un a�o no excedan de 120 d�as, de se�alar �las tasas m�ximas de inter�s remuneratorio que los establecimientos de cr�dito pueden cobrar o pagar a su clientela sobre todas las operaciones activas y pasivas ( ) y que, a partir de la sentencia C-208/00 de la Corte Constitucional, se convirti� en una potestad discrecional -seg�n lo demanden los intereses p�blicos y sociales-, permanente y no circunscrita a periodo alguno. 2.
El primer motivo de inconformidad del demandado con el fallo consiste en que se �aplica la sanci�n del art�culo 884 del C. de Co. sin que se den los supuestos f�cticos consagrados en la norma�. De una lectura a la decisi�n impugnada se extracta que el fundamento jur�dico de la sanci�n que se impone es, precisamente, dicha disposici�n. En efecto, para el a-quo �se impone dar aplicaci�n al art. 884 del Estatuto Mercantil, conden�ndose a perder las sumas cobradas y recibidas por concepto de intereses seg�n el cuadro ut supra plasmado, aumentado en una suma igual�.
En esta breve pero determinante consideraci�n del juez de instancia, se encuentran tres imprecisiones a saber: i) La disposici�n aplicable en caso de que se cobren intereses remuneratorios abusivos en cr�ditos para la construcci�n o adquisici�n de vivienda, es el Articulo 72 de la ley 45 de 1.990, no el 884 del C�digo de Comercio. Se debe tener por sabido que para la �poca por la que impone condena el a-quo -que comprende algunos meses dentro del periodo que abarca de noviembre de 2.000 a julio de 2.005-, la Autoridad Monetaria, que es la Junta Directiva del Banco de la Rep�blica, ya hab�a ejercido espec�ficamente en materia de cr�ditos para la construcci�n o adquisici�n de vivienda, la potestad que le confiere la letra e) del art�culo 16 de la ley 31 de 1992, que se repite, consiste en se�alar �las tasas m�ximas de inter�s remuneratorio que los establecimientos de cr�dito pueden cobrar o pagar a su clientela sobre todas las operaciones activas y pasivas �, por medio de la Resoluci�n No. 014 de 3 de septiembre de 2.000.
Deducci�n inevitable de lo anterior es que, llegado el caso en que se exceda el l�mite del inter�s remuneratorio establecido en la citada Resoluci�n, la sanci�n aplicable es �nica y exclusivamente la contenida en el art�culo 72 de la ley 45 de 1.990, claro est�, sin perjuicio de que el exceso sea de tal entidad que alcance a ser constitutivo del il�cito que reprime el tipo penal de usura.
A esta conclusi�n arrib� igualmente el Consejo de Estado en un concepto emitido por la Sala de Consulta y Servicio Civil de 5 de julio de 2.000, cuya causa es una consulta elevada por el Ministro de Hacienda y Cr�dito P�blico. Para aquel �rgano de la jurisdicci�n, el cobro de intereses remuneratorios que sobrepasen el l�mite fijado por la Junta Directiva del Banco de la Rep�blica, da lugar a las sanciones establecidas en el art�culo 72 de la ley 45 de 1.990.
Adicionalmente, en un intento por esclarecer el tema de los l�mites a las tasas de inter�s en materia comercial, estima que el art�culo 884 del C. de Co. es una disposici�n que suple la voluntad de las partes cuando hayan de pagarse r�ditos de un capital y no se hubiere convenido expresamente por ellas la tasa de inter�s remuneratorio o moratorio; de all� que, a falta de estipulaci�n expresa de los intereses se aplicar� el inter�s bancario corriente como tasa de inter�s remuneratoria, sin exceder la tasa m�xima se�alada por la Autoridad Monetaria, y llegado el caso en que el l�mite no haya sido fijado por esta, no existe uno distinto al pactado por las partes al tiempo de la convenci�n, sin que se pueda cobrar ni recibir intereses que excedan la tasa constitutiva del delito de usura.
En efecto, para el Consejo de Estado �Por ser la norma penal de orden p�blico no pueden desconocerla los contratos celebrados. Se impone entonces, en la pr�ctica, un l�mite a los intereses, cuya infracci�n tiene efectos penales�. ii) Al aplicar la disposici�n incorrecta, impuso la sanci�n que no correspond�a al caso. El juez conden� a la entidad financiera a perder todos los intereses cobrados �los justos y los que en su sentir eran abusivos-.
Es decir, aplica la sanci�n que, como lo tiene por sentado la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, solo tiene establecida el art�culo 884 del C�digo de Comercio para la hip�tesis del cobro de intereses de mora que sobrepasen la tasa de Inter�s Bancario Corriente mas una mitad, y que a todas luces no es el supuesto de hecho por el que fustig� en la sentencia, toda vez que en esta utiliz� como �ndice de comparaci�n de la legalidad de los r�ditos cobrados, la tasa m�xima que el Banco de la Rep�blica fij� en la Resoluci�n No. 014 de 3 de septiembre de 2.000. iii) Y aplic� en indebida forma la sanci�n contenida en el art�culo 72 de la ley 45 de 1.990, que es el sentido en el que apunta el segundo argumento de la apelaci�n del demandado, por cuanto conden� al intermediario financiero a la restituci�n doblada de todos los intereses cobrados, siendo que esa restituci�n doblada, debe ser exclusivamente de los intereses que resulten excesivos. 3.
Lo que ha debido hacer el a-quo, una vez que estableci� que el cr�dito fue concedido para la adquisici�n de vivienda, era precisar en qu� oportunidades se cobraron intereses superiores a los legalmente fijados para ese efecto; luego determinar cu�nto fue lo que se cobr� en exceso, para finalmente condenar al intermediario financiero a la restituci�n de lo cobrado en exceso m�s una suma id�ntica a t�tulo de sanci�n (art. 72 Ley 45/90).
Sin embargo, el juzgador hizo lo primero pero no lo segundo ni lo �ltimo, pues no determin� el exceso y tom� para calcular la sanci�n la suma global de todo los intereses cobrados; dicho en otras palabras, de lo que se ajusta al ordenamiento y de lo que no lo ser�a, llegando a un monto a t�tulo de sanci�n que desborda la inteligencia de la disposici�n legal aplicable al caso. 4.
Por otra parte, considera el BBVA que el fallo en cuesti�n es extra petita, ya que la �nica pretensi�n de condena a la sanci�n que contempla el art�culo 72 de la ley 45 de 1.990, est� referida exclusivamente para el periodo de 28 de diciembre de 1.995 a 28 de diciembre de 1.999. Si se revisan las pretensiones de la demanda, se concluye que en este aspecto a dicho demandada le asiste la raz�n, por lo cual la decisi�n proferida es incongruente, lo que se explica como sigue: El art�culo 2� del estatuto procedimental establece como regla general que los procesos inician por demanda de parte, y cuando esto acaece, el numeral 5� del art�culo 75 del mismo cuerpo normativo, determina que la demanda debe contener �lo que se pretenda expresado con precisi�n y claridad�, al paso que el art�culo 89, consagra y regula el derecho a reformarla, aclararla o corregirla.
Puestas de este modo las cosas, se parte del hecho de que en el libelo introductorio de esta causa se cuentan seis pretensiones (fs. 47-48), al tiempo que se advierte que el demandante dej� transcurrir la oportunidad de ejercer la facultad de reformar la demanda, a que se refiere el Art. 89, sin hacer uso de ella, y que iba hasta antes de resolver las excepciones previas que propuso el Banco Central Hipotecario (Art. 89 regla 1� C. de P.C.).
Se sigue de lo anterior que con posterioridad no se podr�a exitosamente introducir nuevas pretensiones, o hechos, como tampoco alterar las partes del proceso o solicitar nuevas pruebas, como quiera que todas esas conductas tienen por objeto y como efecto la reforma de la demanda, y que en el caso concreto fenecieron por inacci�n; de all� que cualquier intento de reforma posterior se debe tener como extempor�neo, recayendo sobre la parte demandante, especialmente en lo que a las pretensiones hace, las consecuencias que se deriven del cumplimiento o no de la carga de �precisi�n y claridad� con que deben quedar formuladas.
En audiencia que tuvo lugar en virtud del art�culo 432 del C. de P.C., a la que se aplica en lo relativo a la fijaci�n de los hechos, pretensiones y excepciones de m�rito lo dispuesto en el par�grafo 5� del art�culo 101 del mismo c�digo procesal, el apoderado de la parte actora hizo una serie de aclaraciones y precisiones de las pretensiones de la demanda (f.135 c.1), las que deben ser tomadas como tales, por manera que no pueden incluirse unas nuevas pretensiones.
Es decir, las que obran en la demanda -y de haberse ejercido el derecho de reforma, las que se incluyan en esta- deben permanecer inalteradas o intactas puesto que la oportunidad procesal para adicionar otras peticiones en ese momento hab�a expirado. En este caso, en la oportunidad legal respectiva no se reform� la demanda, y de lo dicho en la audiencia no se puede concluir que se hubiera reformado, porque as� no se expres�, y en todo caso, porque para entonces ya hubiera sido extempor�nea.
Todo lo anterior para concluir que el art�culo 305 del C. de P.C. sienta el principio de que las pretensiones atan al fallo, o mejor dicho, son el baremo de su congruencia, por lo que de un examen a las pretensiones que obran en el expediente, se remata que ninguna es �til para dictar sentencia en los t�rminos en que lo hizo el a-quo, siendo que la �nica en solicitar una condena por cuant�a determinada, como consecuencia de la aplicaci�n del art�culo 72 de la ley 45 de 1.990, se halla referida a un periodo espec�fico: �28/12/95 a 31/12/99�, que no corresponde al que el juez utiliz� para condenar al demandado y sobre el que no se encuentra formulada ninguna pretensi�n de condena con la precisi�n y claridad que exige la normativa procedimental; de all� que no es aceptable, ni a�n en el ejercicio de la facultad de interpretaci�n que le asiste al juez sobre el escrito de la demanda, resolver sobre pretensiones no propuestas, pues, de lo contrario, no solo la regla de congruencia del fallo sino el derecho de defensa del demandado ser�an inanes, motivos suficientes para que se proceda a revocar el fallo de instancia, sin que sea necesario reparar en detalle sobre los errores que en verdad contiene el dictamen en la parte tenida en cuenta para sancionar, y que puso de presente la demandada al apelar.
Y como la incongruencia es un defecto de la actividad judicial, el �xito de la apelaci�n no conllevar� costas. 5. Por lo dicho, igualmente se concluye que la apelaci�n de la parte demandante no puede prosperar, pues �sta recaba en que se sobrepasaron �los intereses corrientes legales�, siendo que para la �poca concretamente referida en la demanda la jurisprudencia ten�a sentado que el art. 884 C.Co. no fijaba un l�mite al inter�s remuneratorio y que los m�ximos intereses no pod�an rebasar la tasa de usura, siendo que en este caso no se demostr� que se hubieren cobrado intereses superiores a la misma, de donde ninguna de las entidades demandadas pod�a ser condenada.
En efecto, el demandante reclama la revocatoria parcial del fallo y que la condena que se imponga sea solidaria porque en su sentir est� probado que hubo cobro de intereses remuneratorios por encima de la tasa de Inter�s Bancario Corriente. La Sala considera que el demandante parte de la premisa errada de tener por l�mite en materia de intereses remuneratorios lo que certific� la Superbancaria, pues la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, al estudiar los alcances del art. 884 del C. de Co., lleg� a la conclusi�n que el prop�sito de la disposici�n no fue proporcionar un l�mite al cobro de intereses remuneratorios.
Empero, estableci� que deb�a tenerse como l�mite m�ximo para tales r�ditos el que el ordenamiento mercantil consagr� como tal para los intereses moratorios, que en principio era de 2 veces la tasa de Inter�s Bancario Corriente, y que hoy, por la reforma del Art. 884, equivale a la misma tasa aumentada en una mitad, en todo caso sin rebasar la tasa que se estima como l�mite para incurrir en usura.
Por lo tanto, si bien el dictamen pericial muestra que se cobraron intereses por encima de la tasa de Inter�s Bancario Corriente (f. 174), ello por s� solo no significa que el exceso superara dicha tasa en una mitad, por lo que sobre esa base no puede imponerse sanci�n alguna a las entidades financieras demandadas. En efecto, ninguna de las �tasas efectivas anuales cobradas�, all� relacionadas, excede en una mitad el �inter�s bancario corriente certificado�, de donde la correcta valoraci�n de ese aparte del dictamen permite concluir que no hubo irregularidad alguna en el cobro de intereses.
Y como las objeciones por error grave se refieren a lo concluido para el lapso respecto del cual no se formul� pretensi�n alguna (f. 178), y que hizo que el fallo sancionatorio fuera incongruente, nada afecta la resoluci�n que declar� infundada esa objeci�n. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., en Sala de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley,
RESUELVE
Primero. REVOCAR los numerales 2�, 3� y 6� de la sentencia apelada, de fecha y origen preanotados, y en su lugar NEGAR las pretensiones de la demanda. Segundo. Se MODIFICA el numeral 5� de la sentencia apelada para se�alar que se condena en costas al demandante a favor de las dos entidades demandadas. Tercero. En lo dem�s se CONFIRMA la sentencia apelada.
Cuarto. Sin costas en la apelaci�n. - - - La presente decisi�n queda notificada en ESTRADOS. - - - El apoderado de la parte demandante en uso palabra que se le concede, manifiesta: con todo el respeto manifiesto que interpongo recurso de suplica para que el fallo emitido por esta Honorable sala sea revisado ya que considero que las interpretaci�n dada al Art. 884 del C de Co.
Y 72 de la ley 45 de 1.990 no se tienen como tal en los hechos y pretensiones de la demanda; creo que el Art 884 cuando dice �en cuanto sobrepase cualquiera de estos montos�, llamo la atenci�n de que habla en plural, �el acreedor perder� todos los intereses� y adem�s agrega que esto es sin perjuicio de lo dispuesto en el Art. 72 de la ley 45 de 1.990.
Tambi�n debe tenerse en cuenta que aunque el Art. Hace referencia que cuando los intereses no se hayan pactado por convenio, este ser� el bancario corriente; pero esto no quiere decir que si una persona quiere cobrar intereses a su arbitrio no tenga limites, al contrario, es este Art. 884 que establece el limite que es el Bancario corriente.
Y en cuanto a los intereses de mora, es muy claro en establecer que es una quinta vez sea de los intereses corrientes, para que no supere el inter�s cobrado como mora. Como se puede ver el fallo desconoce los alcances del Art. 884 del C de Co. Y adem�s solamente suscribe la perdida de intereses de la forma como lo regula el Art. 72 de la ley 45 de 1.990; la realidad jur�dica es que aqu� son dos sanciones, la que establece el Art. 884 del C de Co que es que cuando se cobren intereses que sobrepasen el inter�s bancario corriente, el acreedor perder� todos los intereses pagados por el deudor y el Art. 72 de la ley 45 de 1.990 establece como sanci�n que perder� los intereses cobrados en exceso y los devolver� doblados.
Ante esto tengo que manifestar y suplicar que se revise el fallo teniendo en cuenta los peritazgos realizados que valga llamar la atenci�n, con los mismos documentos expedidos por la parte demandada. Ruego nuevamente, revisar y considerar las normas expresadas y decretar las pretensiones de la demanda. En caso de que me den la oportunidad, ya que la norma no es muy clara de los 3 d�as de que habla el procedimiento, presentar� un resumen a profundidad de lo aqu� expresado. -*--- En este estado de la audiencia, los magistrados que siguen en turno, proceden, en sala dual, a desestimar por improcedente el recurso de suplica interpuesto por el apoderado judicial de la parte demandante, por cuanto en el Art. 363 de C de P.C. ni en ning�n otro, autoriza tal recurso frente a sentencias judiciales.
Adem�s, acorde con el Art 309 del mismo estatuto procesal, la sentencia no es revocable ni reformable por el juez que la pronunci�. De esta decisi�n de sala dual se entienden las partes notificadas por estrados. No siendo otro el motivo de la presente diligencia, se termina y firma el acta por quienes en ella intervinieron. - - - - - - - Los Magistrados, GERM�N VALENZUELA VALBUENA OSCAR FERNANDO YAYA PE�A RICARDO ZOP� M�NDEZ Los apoderados, LEONCIO RAM�N CAMARGO MACHADO ADEL ALFREDO GONZ�LEZ GUZM�N El secretario ad hoc, FEDERICO SALGADO RAM�REZ Letra e), art�culo 16 ley 31 de 1992. Corte Constitucional, Sentencia C-208/2.000.
Referencia: expediente D-2482. M.P. Dr. Antonio Barrera Carbonell. Ley 45 de 1.990Art. 72..-sanci�n por el cobro de intereses en exceso. Cuando se cobren intereses que sobrepasen los l�mites fijados en la ley o por la autoridad monetaria, el acreedor perder� todos los intereses cobrados en exceso, remuneratorios, moratorios o ambos, seg�n se trate, aumentados en un monto igual.
En tales casos, el deudor podr� solicitar la inmediata devoluci�n de las sumas que haya cancelado por concepto de dichos intereses, m�s una suma igual al exceso a titulo de sanci�n. Consejo de Estado Sala de Consulta y Servicio Civil. 5 de julio de 2.000 Rad. 1276. Consejero Ponente Dr. Cesar Hoyos Salazar. Corte Suprema de Justicia. Casaci�n de 29 de mayo de 1981.
(G.J. No. 2.401 Pags. 437-439) M.P. Dr. German Giraldo Zuluaga ��(�)y aunque es verdad, como lo sostiene el recurrente, que el art. 884 citado, al fijar el tope m�ximo de intereses, lo hace solamente con relaci�n a los moratorios y que la sanci�n que impone por la trasgresi�n de ese principio es la p�rdida de todos los intereses y no su reducci�n, es lo cierto que, como se explico antes, hoy los intereses remuneratorios comerciales, es decir los de plazo, no se pueden pactar por encima del doble de los bancarios corrientes y que, por cuanto la sanci�n de p�rdida de todos los intereses para cuando se pacten por encima del tope legal, solo es aplicable a los moratorios y no a los de plazo, cuando estos se hayan convenido en suma mayor al doble de los bancarios corrientes, deben ser rebajados a este l�mite y no aplicarse la sanci�n de p�rdida que solo est� contemplada en la ley para cuando se pactan moratorios en cuant�a prohibida.�.
En el mismo sentido, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Civil, Sent. S-217 27 de noviembre de 2.002. M.P. Dr Silvio Fernando Trejos Bueno �El Tribunal entendi� que la sanci�n legal para cuando se pactan intereses por fuera de los legalmente permitidos, es la p�rdida de la totalidad de lo pagado por concepto de inter�s, sin detenerse a diferenciar el inter�s remuneratorio del de mora y en cada caso la sanci�n que imperaba para la �poca, esto es, que trat�ndose de inter�s remuneratorio superior al permitido, la sanci�n a imponer consist�a en la rebaja de los mismos y que los �nicos intereses que se pierden totalmente son los de mora, o sea incluyendo tanto los que est�n dentro del l�mite legal, como los que superan �ste�. Art. 111, Ley 510 de 1999. PAGE 1 PAGE 19 Audiencia Verbal fallo 11001310300820050011701 FG��� � <��"TYbjlm����, - � � � FJV���������PQ��a����������������嶮��垖��实��������~�h�i�CJaJh} CJaJh�$�CJaJh��CJaJhn2�CJaJh�>CJaJh�g�CJaJh�N�CJaJhM;6�CJaJhM;@���CJaJh�R!5�>*\�aJhM;5�>*\�aJhM;CJaJhM;5�CJaJh�g�5�CJaJ1/FGHIJ}~���FJWX{|��!�������������������������$dha$$dha$$a$$a$$a$gd�g���������a!"��)�����j�������!"@Ef��d �!�!�"�"�"�)�)�*�*�* +f+�+�+,i-�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4�4s5����������������������������ſ������������壛������hCJaJh�R�CJaJh{&CJaJh,UsCJaJhM;B*CJaJph� h{&aJ hM;aJhM;6�CJaJhM;CJ]�aJh�=�CJaJhM;CJaJhY#CJaJhM;6�CJ]�aJ:!""#��"#��c d �"�"�"�+�+j-k-�/�/�1�2�2�4�4���������������������������$dha$dh$dha$�4�4�4D6E6�;�;�<�<�G�G�G�G�H�H�K�K^N_N?O@O�S�S_Y������������������������^�gd�F� $dha$gd�y�dh $dha$gd$dha$$dha$s5�5�5B6C6E6u6u7w7v9x9�9�9�;�;�<�<N=�=�>Z?�A�A9B;B<B[BD�D�D�DGeG�G�G�G�G�H�J�J������ûûí����������������ኂ�y�s�ejhM;0JCJUaJ hM;aJhM;5�CJaJh/|�CJaJh�@�CJaJh�R�CJaJh�@�6�CJ]�aJh{&CJaJh z4h z46�CJ]�aJh z4CJaJh z4h z4CJaJh z4hCJaJhCJaJhM;CJaJhM;6�>*CJ]�aJhM;6�CJ]�aJ'�J K!KLLLxLM M!M#M�M_NbNOO>O@OOOvO}O�O�O�O�O�O�O�O�OQ�Q�R�R�S�S������������·���������···vj^jW hM;]�aJh�y�hM;CJ\�aJh�y�hM;CJ]�aJh�y�hM;6�CJ]�aJh�y�hM;6�CJaJh�y�hj�CJaJh�y�h�y�CJaJ!jh�y�hM;0JCJUaJh�y�hM;CJaJh�y�h�FCJaJhM;6�CJaJh�F�CJ]�aJhM;6�CJ]�aJjhM;0JCJUaJhM;CJaJ"�STTwXzX�X�X�X�X�X^Y`YdY�Y�Y�Y�Y�YZ.Z8Z;ZYZZZ�Z�Z�Z�ZY[Z[w\x\\�\�\�\�\�\�\�\K]L]�]�]�]�]�]^^#^+^���������������������о����вЫСЫ֛ЛЛЛЛЛГ�hT?�CJaJhM;CJaJ h�6aJhM;B*aJph� hM;]�aJjhM;0JUaJ hn�aJ h�maJ h�F�aJ hM;aJ h�FaJ hM;]� hM;6�h�F�h�FjhM;0JU]�aJhM;2_Y`Yx\�\^ ^>a?a c"cffgf�h�h�l�l7r8rktltvx�������������������� $dha$gdo� $dha$gd)� $dha$gd��$dha$�^�gdn��^�gd�F�^�gdn�dhgd�Fdh+^,^�^�^�^�^�^�_�_�_�_�_�_b`m`u`w`�`�`>a?a_aca�a�a�b�b�b�b�b�bcc!c�cddFde1e�e�e�e�eZf^fgfhf�f���������������������������휔�����������|�h�v�CJaJh��CJaJhmjfCJaJh�C_CJaJh�+rCJaJhM;6�CJaJh�Z"CJaJhI2�CJaJh�=�CJaJh%8�CJaJhK^CJaJh�~�CJaJh�G�CJaJhT?�CJaJhM;CJaJhM;6�CJ]�aJ0�f�f�g�g�ghii�i�i�j�j�jkk6kCk�k�k�k-l_l`lolwl�l�l�l�l�l�l�l�m�muo�o�p�p�plqxq}q~q�q�q�q�q�q����������������������������������𗏗�����h�EICJaJh�CJaJh�9fCJaJh��CJaJh�4OCJaJhM;6�CJaJh�nPCJaJhAO CJaJhP�CJaJh��CJaJh�eCJaJh�c_CJaJh�l+CJaJh�-yCJaJhM;CJaJh�v�CJaJ/�qrr-r.r6r7r8rIrTr}r�r�r�rktltutxt�t�t�t�tBubu�u�u�u�u�u�u8vTvfvgvlwvw�w�w�wxuxvx�������������չ����������������������x�p�hQBCJaJjho�0JCJUaJh�@OCJaJho�CJaJho�ho�CJaJho�ho�CJ\�aJho�h)�CJ\�aJh)�h)�CJ\�aJh�5GCJaJh�_�CJaJh)�CJaJh��5�CJ\�aJhM;CJaJh�>CJaJh,jjCJaJ)vxwx�{�{�{�{�������������������$�������������������$a$gdN<�$����r�5$7$8$9DH$]���^�r�a$$a$$a$ $dha$gd�$dha$$dha$ $dha$gd�� $dha$gdo�vx�xyy yyyyy!y8y=y�y�y�y�y�y�y�y�z�z�zN{W{�{�{�{�{�{�|�|�|�|�|�|�|�|} }}}���������������������������������}�u�u�ih�p�h�p�5�CJaJh^�CJaJhM;5�CJaJhozOCJaJhozOhozO5�>*CJaJhozOhM;5�CJaJhM;CJaJhM;5�CJ\�aJh)�h)�CJ\�aJ h^�CJ h�ahCJ h m�CJ h�f�CJ htC�CJ h]�CJh]�h]�CJ hQBCJ ho�CJ(}}9}:}A}F}N}�}�}�}�}�} ~~~~~~~+~-~3~f~l~j�n��!�͂Ԃ6�<�������Ń:�A�b�i�����Ƅ̈́҄ل�������������������譢��𒊂��������������������������h�S�CJaJh�%MCJaJh�CJaJh,jjCJaJh/Vh/VCJaJh/V5�>*CJaJh/VCJaJh/Vh/V5�>*CJaJhozOhozO5�CJaJhozOhozO5�>*CJaJhozOCJaJhM;CJaJh�p�CJaJ3���� ��S� �P�X�{�����������߉�����#�$�%�(�=�D�E�m���������ߊ�������������ž��譡���~rj�`\`\h�7�jh�7�0JUho�ho�5�ho�ho�5�CJaJh��5�CJaJho�hM;aJmH sH h�9hM;5�CJaJh�9hN<�5�CJaJho�5�CJaJht\8CJaJ hM;5�aJhM;CJaJmH sH hM;5�\�aJ hM;aJh�CJaJhM;CJaJh�S�CJaJh�%MCJaJ!$�%�&�'�(�E�F�G�]�m�����#�$����l�m���������������������������������$a$$a$gdn�$a$gd�m$a$gd�S�$a$$a$$a$gdo�gdo� 5$7$8$9DH$ߊ#�$�%��������������k�l�m�n���������������������������������������������������������������������������������Ƶ������������wh�9hM;5�CJaJh�7�5�6�\�h�S�0J5�CJ\�mHnHuh�7�0J5�CJ\�jh�7�0J5�CJU\�h�7�0JmHnHu h�7�0Jjh�7�0JUjhM;UhM;h�7�CJaJh�7�mHsHjh�7�0JUh�7� h�7�aJ,��������������������������������������$a$�h]�h����&`#$ 8 00&Py:p�R!��/ �"I!��"��#��$��%��7�7����8@��8Normal_HmH sH tH X@XT�tulo 1$$5$7$8$9D@&H$a$CJmH sH uB@BT�tulo 2$$dh@&a$CJ0B@BT�tulo 3$$dh@&a$CJ$J@JT�tulo 4$$��dh@&^��a$CJNA@���NFuente de p�rrafo predeter.Vi@���VTabla normal:V�4�4� la�,k@���, Sin listaLB@�LTexto independiente$a$CJ<@< Encabezado �C�"8)@�8N�mero de p�ginaB @"B Pie de p�gina �C�"\P@2\Texto independiente 2$dha$ 5�CJ\�VQ@BVTexto independiente 3$dha$CJ88@R8Texto nota pieB&@�aBRef. de nota al pieH*D�OrDP�rrafo de lista ��^��F�O��FPie de p�gina CarmH sH tH L��L Texto de globoCJOJQJ^JaJ\���\Texto de globo Car CJOJQJ^JaJmH sH tH \U@��\Hiperv�nculo+5�6�>*B*CJOJQJ\�]�aJo(ph��B CGLYS�o�*��� �`�_����/FGHIJ}~���FJWX{ | � � !"" # 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