��ࡱ�>�� UW����T��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������% ��IUbjbj%�%� 0hG�G��PO������l��������:::8r~,�V8��"����������7/���$� ������������������������������`�F���L:X��D&0V�zX�z��������TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTA S A L A C I V I L Magistrado Ponente: Jos� Alfonso Isaza D�vila Radicaci�n: 11001310300219972792 01 T 2 F 104 Exp 1284 Procedencia: Juzgado 2� Civil del Circuito Demandante: V�ctor Julio Rodr�guez Villalba Demandado: Luis Agapito Pinilla Castellanos y otro Proceso: Ordinario Recurso: Apelaci�n sentencia Discutido y aprobado en Salas de 15, 22 y 29 de junio de 2005.
Bogot�, D. C., veintiocho (28) de octubre de dos mil cinco (2005). Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada contra la sentencia de 5 de julio de 2002, proferida por el Juzgado 2� Civil del Circuito, en el proceso ordinario de V�ctor Julio Rodr�guez Villalba contra Luis Agapito Pinilla Castellanos y Representaciones Luis Pinilla y C�a. S. en C. Antecedentes 1.
El demandante pretende que se declare la resoluci�n de la promesa de compraventa que como vendedor celebr� el 8 de noviembre de 1994 con Luis Agapito como promitente comprador, porque �ste no pag� la totalidad de las cifras acordadas y, en consecuencia, se declare tambi�n resuelto el contrato de compraventa que consta en la escritura p�blica 4512 de 30 de noviembre de 1994 otorgada en la notar�a 38 de Bogot�, con la que el actor cumpli� la promesa y todas las actuaciones posteriores realizadas con base en �ste negocio jur�dico, para que la parte demandada devuelva, entonces, el inmueble de la calle 40 Sur No. 51 A-11 identificado con matr�cula 50 S 350591.
Subsidiariamente pidi� que se declare la rescisi�n por lesi�n enorme del contrato de compraventa recogido en la citada escritura, ya que el bien enajenado, al tiempo de la venta ten�a un precio de $252'000.000,oo y fue vendido por $110'000.000,oo, de los cuales el comprador s�lo pag� $94'400.000,oo. Pide, adem�s, se imponga el pago de la cl�usula penal pactada, con los reajustes en sus intereses y correcci�n monetaria desde el mes de enero de 1995 hasta la fecha del pago. 2.
Para fundar sus pretensiones anot�, en resumen, que en la se�alada promesa de compraventa se fij� como precio la suma de $110'000.000,oo, para cuyo pago el adquirente dar�a una bodega construida sobre cuatro lotes ubicados en el predio denominado "Lote A" de la urbanizaci�n San Mart�n de Porres I, distinguidos con las nomenclaturas diagonal 45B sur Nos. 75C-09 y 75C-11 lote 5 manzana 64, diagonal 45B sur Nos. 75C-03 y 75C-05 lote 6 manzana 64, calle 46A sur Nos. 75B-28 y 75B-30 lote 11 manzana 64 y calle 46A sur Nos. 75B-34 y 75B-36 lote 12 manzana 64.
Los $30'000.000,oo restantes se pagar�an: $10'000.000,oo con cheque de 15 de noviembre de 1994, y otro por $20'000.000,oo para la �poca de la firma de la escritura p�blica, es decir, el 30 de noviembre de 1994. Cumpli� con la obligaci�n de hacer a trav�s de la ya citada escritura No. 4512 e hizo entrega del bien a Luis Agapito, quien igualmente firm� la escritura No. 4511 de la misma fecha y notar�a por medio de la cual le vend�a la bodega aludida.
Sin embargo, no le entreg� y al intentar registrar la ultima escritura, se rechaz� porque no se hab�a desenglobado el predio. Entonces, dado que estaba presionado por sus acreedores acordaron anular la escritura 4511 y recibi� un abono de $66'000.000,oo de los 80 adeudados, as�: $18'000.000,oo en efectivo para pago de una deuda hipotecaria; $18'000.000,oo por arrendamientos de la oficina que ocupaba el demandante en el inmueble que hab�a vendido; $10'000.000,oo en un cheque; y $20'000.000,oo con la "tradici�n" que se hizo de un inmueble, aunque se avalu� en $15'000.000,oo, y $3'400.000,oo en dos cheques.
Al final el demandado s�lo pag� $94'400.000,oo del precio total estipulado, no obstante que recibi� la casa, recibi� arrendamientos y no le ha pagado intereses de ninguna clase. Adem�s, el bien fue vendido por menos de la mitad del justo precio. 3. Al replicar los demandados destacaron que se ajust� fue un contrato de permuta, que no puede resolverse porque el inmueble fue vendido a otra persona.
No hay lesi�n enorme porque los argumentos del demandante se basan en un precio que �l mismo fij� sin soporte y, adem�s, "ninguna de las dos partes cumpli� lo pactado en la promesa, porque las escrituras de venta firmadas fueron devueltas por la oficina competente, acaeciendo as� un incumplimiento de las dos partes" (folio 107 del cuaderno 1).
Por �ltimo, las partes modificaron el contrato en el sentido de devolver la bodega y recibir a cambio dinero en efectivo. Con todo, el demandante "carece de la acci�n tanto de resoluci�n de compraventa como de rescisi�n por lesi�n enorme debido a que el comprador 'permutante' enajen� el inmueble". 4. Surtidas las etapas pertinentes, el juzgado termin� acogiendo la pretensi�n principal respecto de la compraventa, conden� en costas a la parte demandada.
Para el efecto consider� que la resoluci�n de la promesa no era viable, porque se materializ� el contrato prometido, que era de permuta, lo cual hizo desaparecer sus efectos. En cuanto a la modificaci�n de las cl�usulas del contrato inicial, la sola afirmaci�n en tal sentido no tiene valor probatorio, ya que trat�ndose de negocios solemnes, sus aclaraciones y modificaciones deben seguir la misma regla de derecho en punto a la solemnidad del acto inicial.
Basta con la sola confesi�n de la parte demandada y la documentaci�n allegada, para tener por sentado que el precio convenido en $110'000.000,oo, no fue sufragado en su totalidad por el comprador, raz�n que conduce seg�n el art�culo 1930 del C�digo Civil a declarar la resoluci�n del contrato. No es de recibo lo alegado por la demandada en el sentido de que el registro de la escritura de venta del inmueble del demandante tambi�n fue rechazado, pues ha de entenderse que el acto fue ratificado t�citamente por los contratantes, ya que en �ltimas, la inscripci�n se verific�, por lo que desapareci� el vicio, como establece el art�culo 1752 del C�digo Civil.
Por �ltimo, no tiene lugar la presunci�n de que contra terceros poseedores de buena fe no procede la restituci�n del bien, porque seg�n el art�culo 1932 del C�digo Civil al comprador incumplido se le considera de mala fe y el dominio lo transfiri� Luis Pinilla a una persona jur�dica constituida por �l mismo, lo que implica que la posesi�n nunca sali� de sus manos. Conden� a los demandados a devolver el bien "previa purificaci�n del gravamen hipotecario y de la venta que aparece hecha", orden� al demandante devolver $94'400.000,oo que recibi� como parte del precio, y neg� la condena en perjuicios.
El recurso de apelaci�n S�lo se alz� la parte demandada alegando, en compendio, que el juez de primera instancia omiti� tener en cuenta que el actor no cumpli� lo pactado en los contratos realizados, toda vez que la escritura p�blica mediante la cual transfer�a el dominio del inmueble, en principio, fue devuelta por la oficina de registro, de modo que "la sentencia debi� ser inhibitoria" o, en su defecto, negar la resoluci�n del contrato debido a que el inmueble respectivo ya se enajen�.
El precio se pag�, afirmaci�n de la escritura que no admite prueba en contrario, sino la nulidad del contrato seg�n el art�culo 1934 del C�digo Civil. As�, pidi� revocar la decisi�n o, subsidiariamente, fijar un plazo para la restituci�n a cargo del demandante y que el demandado, por las transferencias hechas, pueda devolver otro bien de igual valor.
Consideraciones 1. Ninguna discusi�n hay en lo que toca con la estructura propia del tr�mite judicial, ya que los presupuestos procesales, indispensables para la regular formaci�n y desarrollo de la relaci�n jur�dico-procesal, hacen presencia y no se detecta motivo de nulidad que invalide lo actuado. 2. Ahora, como puede haber alg�n grado de confusi�n en las pretensiones, toda vez que se pide como primera principal la resoluci�n del contrato de promesa que precedi� al contrato de compraventa y, consecuentemente, la resoluci�n de �ste �ltimo, hay que empezar por deslindar el tema.
Para el efecto es pertinente recordar que por ser la promesa un negocio preparatorio y distinto del contrato prometido, hase dicho con raz�n que la celebraci�n de �ste �ltimo deja "sin sentido el primer acuerdo, bien sea que estuviese viciado o no" (Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci�n Civil, sentencia de 21 de febrero de 1984). De esa manera, ejecutado el contrato prometido, la promesa fenece, desaparece del mundo jur�dico por extinci�n de su objeto, queda como una simple referencia o constancia hist�rica, y, en consecuencia, ya no puede ser cuestionada.
Es natural, si no existe ya como negocio jur�dico, no puede pedirse su invalidez o su inoperatividad, sencillamente porque es un imposible. De ah� que para el caso cabe extraer como conclusi�n primigenia que la petici�n de resoluci�n de la promesa no tiene asidero, no puede ni debe estudiarse por pura sustracci�n de materia, y debe analizarse la resoluci�n de la compraventa, sin que sea obst�culo insalvable la acumulaci�n de esta pretensi�n como consecuencial de aquella, puesto que de efectuar una hermen�utica integral de la demanda es factible derivar que en realidad lo que cuestiona el demandante es el contrato de compraventa, que es el que se dice incumplido en relaci�n con el pago del precio.
Dentro de ese temperamento, obs�rvese que la pretensi�n subsidiaria de lesi�n enorme est� circunscrita a la compraventa. 3. Delimitado el punto de la resoluci�n contractual solicitada, recu�rdase que conforme al art�culo 1602 del C�digo Civil, el negocio jur�dico legalmente celebrado es una ley para las partes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causales legales.
Por otra parte, seg�n el precepto 1546 del mismo estatuto, en todo contrato bilateral va envuelta la condici�n resolutoria t�cita, si uno de los contratantes incumple con lo pactado, eventualidad en que el otro podr� pedir la resoluci�n o el cumplimiento, en todo caso con indemnizaci�n de perjuicios. De esa preceptiva emana que los requisitos m�nimos para que proceda la declaratoria de resoluci�n son: que se trate de un negocio jur�dico legalmente celebrado, que haya incumplimiento por uno de los contratantes, y que el otro haya cumplido o por lo menos hubiese estado presto para hacerlo. 4.
Sobre el primero de los t�picos, que dice relaci�n no s�lo con la compraventa, sino con aquellos que una vez reunidos le confieren la calidad de negocio jur�dico, est�n previstos en el art�culo 1502 del C�digo Civil, que regula los requisitos generales de los actos y declaraciones de voluntad, as�: "para que una persona se obligue a otra por un acto o declaraci�n de voluntad, es necesario: 1�) que sea legalmente capaz; 2�) que consienta en dicho acto o declaraci�n y su consentimiento no adolezca de vicio; 3�) que recaiga sobre un objeto l�cito; 4�) que tenga una causa l�cita" (inciso 1�).
Frente a esos requisitos, que el c�digo desarrolla en detalle, el a-quo consider� que, a pesar de vicisitudes del itinerario contractual y lo que ata�e al cumplimiento, siempre estuvieron atentas a los requisitos legales. Inclusive, con respecto a la compraventa aqu� cuestionada, que en realidad era parte de una permuta, luego de las dificultades que un primer momento hubo con su inscripci�n, finalmente el demandante hizo la tradici�n en legal forma a favor del comprador, lo que signific� que las partes sacaran adelante el negocio despu�s de superarse los problemas que ten�a el bien.
Esas conclusiones del juzgado no est�n cuestionadas aqu�, pues sobre el particular no hubo controversia entre las partes. Tambi�n est�n presentes los elementos especiales para el contrato que las partes denominaron de compraventa, que son, b�sicamente, el acuerdo en el objeto y en el precio (arts. 1857 del C.C. y 905 del C.Co.). 5. Establecido lo anterior, al entrar a la pretensi�n resolutoria del negocio, establ�cese desde ya que no puede salir exitosa, por cuanto no est� demostrado el incumplimiento que el demandante endilga a los demandados.
En el asunto, del contrato de promesa de compraventa se deriv� la compraventa instrumentada con la escritura p�blica No. 4512 otorgada en la Notar�a 38 de Bogot� el 30 de noviembre de 1994, respecto del inmueble ubicado en la calle 40 sur No. 51A-11, con matr�cula inmobiliaria No. 50S-350591. El precio que fijaron los negociantes fue de $110'000.000,oo que se pagar�an: $10'000.000,oo con cheque del 15 de noviembre de 1994; $20'000.000,oo el d�a de la firma de la escritura p�blica, y el saldo de $80'000.000,oo con la tradici�n de una bodega compuesta por varios lotes de terreno (folios 2 a 6 del cuaderno 1).
En lo relativo a las dos primeras prestaciones no existe discusi�n, puesto que en ning�n pasaje del proceso el demandante neg� haber recibido esas sumas, distinto a lo que sucedi� con el saldo de $80'000.000,oo, habida cuenta que el expediente refleja discrepancia en el tema. Las partes aceptan que se hizo el contrato de venta de la bodega por medio de la escritura publica 4111 de la misma fecha y notaria, pero la oficina de registro la devolvi� sin inscribirla, por lo cual, ante la imposibilidad de transferirse la bodega, hicieron un nuevo acuerdo, aunque difieren en los t�rminos de �ste.
El demandante dice que el acuerdo fue recibir un abono de $66'000.000,oo, as�: $18'000.000,oo en efectivo para cancelar una deuda hipotecaria; $18'000.000,oo por arrendamientos de la oficina que ocupaba �l en el inmueble que hab�a vendido; $10'000.000,oo en un cheque; y $20'000.000,oo con la "tradici�n" de un inmueble, que se hizo, aunque se avalu� en $15'000.000,oo, y $3'400.000,oo en dos cheques.
Sin embargo, el hecho de que esos sesenta y seis millones hubiese sido un simple abono, no es aceptado por los demandados, quienes indican que se trat� de una especie de arreglo o sustituci�n de la obligaci�n anterior en su totalidad. Pues bien: sobre el particular, an�tase que el demandante no acredita fehacientemente que se hubiese tratado de un simple abono, pues al contrario, de los elementos de juicio allegados al expediente se deduce que con ese acuerdo las partes quisieron finiquitar la obligaci�n pendiente de pago del saldo arriba indicado.
En efecto, las partes, en ejercicio de su presumida capacidad general, suscribieron el documento que obra a folio 28 del cuaderno 1, donde dejaron establecidas las nuevas obligaciones ya indicadas, y se�alaron que "de com�n acuerdo se anula la escritura de compraventa del se�or Luis Pinilla a la se�orita Luz Adriana Rodr�guez", luego de hacer contar las meras prestaciones que constituyeron la frustrada enajenaci�n de la bodega.
Y no es v�lido el argumento del juzgado de primer grado sobre la necesidad ineludible de ser solemne la anulaci�n del contrato, por tratarse de problema aqu� intrascendente, pues lo cierto es que la intenci�n clara e indiscutible de las partes fue dejar sin validez las obligaciones dimanadas del mismo, es decir, que los demandados no transfer�an la bodega al demandante y, en cambio, se obligan con nuevas prestaciones que sustituir�an la obligaci�n de transferencia de dicha bodega.
Adicionalmente, la eventual falencia de no haberse elevado a escritura p�blica la especie de anulaci�n del contrato que acordaron las partes, ser�a mayor problema para el demandante porque no est� atacando aqu� ese nuevo acuerdo, de tal manera que tendr�a que tenerse como subsistente y pieza del pago del precio del otro contrato de compraventa.
No es l�gico que pretenda resolverse el contrato de compraventa contenido en la citada escritura 4512, por incumplimiento en el pago del precio, y al mismo tiempo se sostenga la vigencia del otro contrato con cuya venta se dijo que se pagaba dicho precio. No suena acorde con la l�gica y con la equidad que de dos contratos relacionados �ntimamente se resuelva uno, pero no se ataque el otro donde se hizo contar su contraprestaci�n. 6.
Es claro, pues, que con el aludido documento de folio 28 del cuaderno 1 los contratantes sustituyeron la anterior obligaci�n de venta, que ins�stese, m�s bien era parte de una permuta, por una nueva prestaci�n con la cual qued� definitivamente extinguida la primera, es decir, la transferencia de la bodega, a trav�s de una especie de novaci�n, que en concreto es el primero de los tres modos consagrados en el art�culo 1690 del C�digo Civil y que consiste en la sustituci�n "una nueva obligaci�n a otra, sin que intervenga nuevos acuerdos o deudor" (ordinal 1).
No hay duda que eso fue lo ocurrido, pues est�n presentes los elementos de esa forma de novaci�n, como que hay una obligaci�n anterior que se extingui�, otra nueva que la sustituye, y aunque no hay manifestaci�n expresa de novaci�n, si aparece indudablemente que hubo intenci�n de novar conforme al art�culo 1693 ib�dem, porque dijeron en el susodicho escrito los contratantes que respecto de la negociaci�n de la bodega "el valor convenido es por sesenta y seis millones de pesos", pagaderos como all� establecieron, y obligaciones que se cumplieron, seg�n es aceptado desde la demanda misma.
Y la eventualidad de cualquier duda sobre la intenci�n de novar se disipa con el trascrito segmento del documento donde anotaron que "de com�n acuerdo se anula escritura de compraventa del se�or Luis Pinilla a la se�orita Luz Adriana Rodr�guez". Las cosas no pueden entenderse como algo distinto a una novaci�n, porque lo l�gico es que si cambian o sustituyen la transferencia de la bodega por esas nuevas obligaciones contenidas en el documento susodicho, y, adem�s, establecen que de com�n acuerdo anulan la escritura de esa transferencia, fluye incontestablemente la intenci�n de novar.
Si la escritura deb�a invalidarse por las partes a trav�s de instrumento p�blico, eso no impide considerar y tener por establecida la novaci�n, porque lo que ellas quisieron all� fue, en t�rminos reales, cambiar las obligaciones. Adem�s, de conformidad de numeral 2 del citado art�culo 1693, no aparece del documento de cambio de las obligaciones que estas puedan mirarse "como coexistentes", porque, it�rase, fueron cambiadas las primeras por las segundas. 7.
Por otra parte, la s�plica de lesi�n enorme planteada como subsidiaria tampoco puede salir avante, ya que el inmueble que el demandante vendi� al demandando fue a su vez enajenado, situaci�n que impide la rescisi�n del contrato, a voces del art�culo 1951 del C�digo Civil, seg�n el cual "perdida la cosa en poder del comprador, no habr� derecho por una ni por otra parte para la rescisi�n del contrato", lo que es igual "si el comprador hubiese enajenado la cosa".
As�, de acuerdo con el certificado matr�cula inmobiliaria tra�do a esta instancia, que el Tribunal orden� tener como prueba ( folios 4 a 6 y 12 del cuaderno 2), despu�s de la compraventa del actor V�ctor Julio Rodr�guez a Representaciones Luis Pinilla y C�a, S en C., hubo otras transferencias a Luis Pinilla y C�a, Ltda., y finalmente a Mario Rodr�guez D�az, Mercedes Ocampo, Mariela Mart�nez y Ofelia Agudelo.
De ese modo, estas �ltimas cuatro personas son las propietarias actuales del inmueble, situaci�n que impide la rescisi�n del contrato por lesi�n enorme. Tampoco puede d�rse la hip�tesis de cobro por el demandante del exceso en la venta que hizo el comprador, primero, porque no es s�plica de la demanda en este proceso, y segundo, porque no est� acreditado que el precio de la venta posterior hubiese sido superior al de la cuestionada.
No sobra decir que la demanda no fue inscrita, pues aunque se pidi� en un comienzo (folio 30 del cuaderno 1) no se decret� y el demandante no insisti� en la medida. Por tal motivo, los negocios de enajenaci�n comentados y subsiguientes tienen que permanecer inc�lumes. 8. Corolario de lo esbozado es que se revocar� la sentencia recurrida, para en su lugar denegar las pretensiones de la demanda.
Conforme al art�culo 392 del C�digo de Procedimiento Civil, debido a que se revoca totalmente la sentencia recurrida, el demandante ser� condenado en las costas de ambas instancias. Decisi�n Con base en lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, revoca la sentencia de fecha y procedencia anotadas, y, en su lugar, dispone: 1.
Denegar las s�plicas de la demanda en este proceso ordinario de V�ctor Julio Rodr�guez Villalba contra Luis Agapito Pinilla Castellanos y Representaciones Luis Pinilla y C�a. S. en C. 2. Condenar al demandante al pago de las costas en ambas instancias. T�sense. C�piese, notif�quese y oportunamente devu�lvase. JOSE ALFONSO ISAZA DAVILA LIANA AIDA LIZARAZO VACA LUZ MAGDALENA MOJICA RODRIGUEZ PAGE TSB - Sala Civil - exp. 0219972792-01 PAGE 2 FH]v9F��� !�#S&�.�.�E�EiRrRSSmT�T�T�T�T�T�T�TUUUUUU UUU;U<UBUCUDUEUFUHUIU����������������������������������������0J5�mHnHu0J5�j0J5�U5�0J j0JU jU>*CJOJQJaJ5�>*CJOJQJaJCJOJQJaJ@���CJOJQJaJ5�CJOJQJaJ.2FGHwx���Ma����89FG� � ������������������������������$dha$$dha$�THU����$%HI��KL����� � !!+","&&�(�( ++2,3,���������������������������$dha$$dha$3,�.�.d1e162725�5�7�7^:_:T=U=LBMB�D�D�G�G�J�J�L�LP P.Q/Q����������������������������$dha$/QhRiRrRsR^S_STTlTmT�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T���������������������������$dha$$dha$�TUUUUUUUFUGUHUIU�����������$dha$$�h]�ha$�h]�h����&`#$. 00&PxP��/ �"I!�� "��#��$��%��n i0@��0Normal_HmH sH tH VVT�tulo 1$$ ��dh*$a$5�@���CJOJQJkH�DDT�tulo 2$CJOJQJkH�mH sH uHHT�tulo 3$$dha$5�CJOJQJkH�DDT�tulo 4$$dha$CJOJQJkH�JJT�tulo 5$$dha$5�>*CJOJQJkH�HHT�tulo 6$$dha$5�CJOJQJkH�DDT�tulo 7$$dha$CJOJQJkH�BBT�tulo 8$$dh@&a$CJOJQJL LT�tulo 9 $$dh@&a$5�>*CJOJQJ\�FA@���FFuente de p�rrafo predeter.0�0Texto nota pie4@4 Encabezado ��8!: : Pie de p�gina ��8!0)@�!0N�mero de p�gina:&@�1:Ref. de nota al pieH*^BB^Texto independiente$a$6�CJOJQJkH�mH sH uF�RFBody Text 2$dha$CJOJQJkH�VYbVMapa del documento-D M� ��OJQJ^JN>rNT�tulo$dh*$@&a$5�@���CJOJQJ^JaJVP�VTexto independiente 2$dha$CJOJQJVQ�VTexto independiente 3$dha$CJOJQJ0J�0 Subt�tulo$a$CJ`��`descripcion�d�d[$\$(B*CJOJQJ^JaJmH phsH uIQh����2FGHwx���Ma����89FG����� � $%HI��KL������+,""�$�$ ''2(3(�*�*d-e-6.7.1�1�3�3^6_6T9U9L>M>�@�@�C�C�F�F�H�HL L.M/MhNiNrNsN^O_OPPlPmP�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�PQFQJQ�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@���@0�� NNNNNQIU-�3,/Q�TIU.0123HU/BIKQ!�!���������NP�� 0 2 q s (4����) + � � � � Y[DFac��%%...".�.�.v0x0�0�0�0�011P2R2 4"46484w4y4�4�4�4�4L5N5]5_5�6�6�>�>�A�A�F�F�I�IJJ_JfJKK�P�P�P�P�P�P�P�PQQQQGQJQ��.7.�F�FiNsNP P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�PQQQQQ;QGQJQ��Consejo SuperiorX\\SC_JISAZADA\DocuTribunal\Borradores\0219972792 01 ord resol contrato sustitu oblig.docConsejo SuperiorX\\BOG18TSBC01\DocuTribunal\Borradores\0219972792 01 ord resol contrato sustitu oblig.docM�P�P�PQQGQJQ�@IBM Proprinter X24eLPT1:PROPRN24IBM Proprinter X24eIBM Proprinter X24e�@f���@MSUDIBM Proprinter X24e�dIBM Proprinter X24e�@f���@MSUDIBM Proprinter X24e�d����d��IQ@@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&��:�ArialK,��Bookman Old Style5&��:�Tahoma"������f_ܚ�u���K��B"��tD#�!�������0d�QvP2�����HX��(TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL JOSE ALFONSO ISAZA DAVILAConsejo Superior�� �����Oh��+'��0�����, HT p|� ������)TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL ordRIBJOSE ALFONSO ISAZA DAVILARIOSEOSENormalFConsejo SuperiorA D128Microsoft Word 9.0D@��R@�R�9�@b�|�@*,F����B�� ��՜.��+,��0hp�������� ��� UNIMESO S.A.P�"�Q )TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL T�tulo !"#$%&'()*+,-./01234����6789:;<=>?@ABC����EFGHIJK����MNOPQRS��������V������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F F��X�1Table������������5zWordDocument��������0hSummaryInformation(����DDocumentSummaryInformation8������������LCompObj����kObjectPool������������ F�� F�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q