��ࡱ�>�� ac����`��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������9 ��CZbjbj���� 0x�����Tt�������l�������8<PT� �������� $�! �#�4 ������4 N����I NNN�H���� N� NZN�:z,������㋸���� �T_ 0� � G$@G$�N����� ACCI�N EJECUTIVA CON PRETENSI�N MIXTA- �esta clase de pretensi�n deviene de los derechos que el acreedor como sujeto activo posee, es decir, el personal y el real, aqu�l correlativo a la obligaci�n principal que se garantiza con la hipoteca y �ste accesorio al gravamen.
Estos derechos conllevan las acciones correspondientes, la personal dirigida a perseguir todos los bienes del deudor para hacerse pagar su cr�dito, y la real, a trav�s de la cual el bien ra�z hipotecado est� prioritaria y directamente afecto al pago de la acreencia, de modo que el acreedor lo puede hacer vender en p�blica subasta y con el producto de la venta obtener el pago de su cr�dito (arts. 2422 y 2448 del C.C.).� LA PRETENSI�N PERSONAL DEL ACREEDOR Y LA DE LINAJE REAL DERIVADA DE LA HIPOTECA PUEDEN ACUMULARSE EN EL MISMO LIBELO Y TRAMITARSE POR EL PROCESO EJECUTIVO COM�N. LA PRUEBA DEL GRAVAMEN ES DIFERENTE DE LA PRUEBA DE LA OBLIGACI�N �adicionalmente al documento que recoja la obligaci�n con las exigencias previstas en el art. 488 del estatuto procesal civil, el actor debe aportar con el libelo aqu�l que recoja el gravamen, por ello el t�tulo b�culo de la acci�n y del cual se depreca fuerza ejecutiva no lo es el instrumento p�blico del contrato de hipoteca, salvo que en la misma se conste una obligaci�n que se persiga ejecutivamente (art. 80 Dcto. 960 de 1970, mod. art. 42 Dcto. 2173 de 1970), sino la documental contentiva de la obligaci�n respecto de la cual se pide el pago, pues el fin de la escritura p�blica es acreditar la existencia y t�rminos de la convenci�n de la que devienen diversos derechos que le confiere la ley al acreedor (arts. 2448, 2422 y 2452 del C�digo Civil), y es que la prueba del gravamen no es la prueba de la obligaci�n, no bastar� la escritura en que se constituy� la hipoteca abierta.� CONFESI�N FICTA- POR LA INASISTENCIA DEL ACTOR A LA AUDIENCIA DE INTERROGATORIO HIPOTECA -CONTRATO EMINENTEMENTE ACCESORIO SE CELEBRA SOLO PARA GARANTIZAR UNA OBLIGACI�N PRINCIPAL ART�CULO 488 DEL C.P.C. ART�CULO 497 DEL C.P.C. ART�CULO 554 DEL C.P.C ART�CULO 2448 DEL C.C. ART�CULO 2422 DEL C.C. ART�CULO 2452 DEL C.C. LEY 95 DE 1890 ART�CULO 28 DECRETO 960 DE 1970 ART�CULO 80 DECRETO 2173 DE 1970 ART�CULO 42 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL SALA CIVIL Bogot�, D.C., veintinueve (29) de marzo de dos mil cuatro (2004).
REF: EJECUTIVO MIXTO de BANCO POPULAR S. A. contra RICARDO DIAZ HERRERA. No. Radicaci�n: 1999 1633 01 Magistrada Ponente: Dra. LIANA AIDA LIZARAZO V. Discutido y aprobado en Sala del 26 de marzo de 2004. Decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto por el apoderado de la demandada contra la sentencia de fecha trece (13) de junio de dos mil tres (2003), proferida por el Juzgado Treinta Civil del Circuito de esta ciudad.
I.
ANTECEDENTES 1.1. El BANCO POPULAR S. A. mediante apoderado judicial debidamente constituido, instaur� demanda ejecutiva mixta en contra de RICARDO DIAZ HERRERA, para obtener el pago de los siguientes conceptos: -La cantidad de $97.000.000,oo como capital adeudado seg�n pagar� N�. 061-01-3757-7. - M�s los intereses moratorios sobre el capital desde el 28 de diciembre de 1998 hasta cuando se verifique el pago integral de la obligaci�n, a la tasa de 39.69% anual. 1.2.
La demanda se fundamenta en los siguientes supuestos de hecho: El demandado se constituy� deudor del Banco Popular S. A. por la suma de $97.000.000,oo mediante el pagar� N�. 061-01-3757-7 de 28 de septiembre de 1998, que deb�a pagar el d�a 28 de diciembre de 1998, pactando como tasa de inter�s corriente el equivalente al D.T.F. m�s el 11% anual y los moratorios a la equivalente a la tasa m�xima legal permitida.
El deudor no pag� la suma adeudada en la fecha pactada, debiendo intereses de mora desde la fecha del incumplimiento, a la tasa del 39.69% anual. Para garantizar la obligaci�n el ejecutado Ricardo D�az Herrera a trav�s de escritura p�blica N�. 1353 de marzo 21 de 1997 de la Notaria 31 de Bogot�, constituy� hipoteca abierta de primer grado y de cuant�a indeterminada a favor del Banco Popular S. A. sobre el inmueble ubicado en la cale 15 No. 58 � 36 de esta ciudad. 1.3.
La demanda fue asignada por reparto al Juzgado Treinta Civil del Circuito, el que libr� mandamiento de pago por capital e intereses solicitados, mediante auto de fecha 16 de diciembre de 1999 (fl. 41 a 43, cdno 1). Notificado el demandado en forma personal de la orden de pago, a trav�s de apoderado judicial propuso excepciones de m�rito que nomin� �INEXIGIBILIDAD DE LA OBLIGACI�N, COBRO DE LO NO DEBIDO, NOVACI�N y COMPENSACI�N�, defensas de las que se corri� traslado al ejecutante, quien se opuso a su prosperidad. 1.4.
Fracasada la audiencia de conciliaci�n se abri� a pruebas el proceso, y agotada la etapa probatoria se corri� traslado para alegar. Seguidamente se profiri� sentencia el 13 de junio de 2003, en la que el a- quo declar� infundadas las excepciones de m�rito propuestas, orden� seguir adelante la ejecuci�n, el aval�o y remate de los bienes embargados y de los que posteriormente se cautelen, practicar la liquidaci�n del cr�dito, y conden� en costas a la parte demandada.
II FUNDAMENTOS DEL FALLO APELADO Se fundamenta la sentencia de primer grado en los siguientes supuestos: Tras analizar los medios exceptivos invocados por la parte pasiva no encontr� el a- quo fundamento alguno que desvirtuara la exigibilidad de su obligaci�n, toda vez que la forma para la falta de exigibilidad del contrato de hipoteca deviene de la carencia de t�tulo o su extinci�n o alguna de las causas previstas en el art. 2457 del C.C. En torno a la carencia de vigencia de la garant�a record� que ella puede otorgarse bajo cualquier condici�n, desde o hasta cierto d�a, en cualquier tiempo, antes o despu�s de los contratos a que acceda, por lo que no era indispensable demostrar la coetaniedad del contrato principal y la hipoteca, adem�s, el gravamen se constituy� sin l�mite de cuant�a y para pagar cualquier obligaci�n que el ejecutado en forma conjunta o separada tenga o llegue a tener con el ejecutante.
Frente a la novaci�n se�al� que no se alleg� al plenario medio de prueba sobre el sentir de las partes en novar la obligaci�n y que diera como resultado el t�tulo valor base de la ejecuci�n. En cuanto a la compensaci�n alegada el juez de conocimiento consider� que no podr�a predicarse reciprocidad actual de deudas, pues el pagar� surge a la vida jur�dica en la medida que cumple las exigencias legales.
De otra parte hizo una revisi�n oficiosa de la orden de pago, determinando que el pagar� soporte del recaudo reun�a los requisitos contenidos en los arts. 621, 709 y 710 del C. de Co. y 488 del C.P.C., encontrando ajustado a derecho el precitado auto, empero efectu� una modificaci�n al mandamiento en punto al l�mite de los intereses de mora.
III. LA APELACION Inconforme con el fallo, la parte demandada interpuso recurso de apelaci�n, cuyos fundamentos se sintetizan de la siguiente forma: Que el a quo asumi� como t�tulo base de la obligaci�n desconociendo que se hab�a impetrado una �acci�n hipotecaria� aportando la respectiva escritura, documento en el cual no se hizo constar el plazo o fecha de vencimiento o vigencia, lo que ri�e con el art. 488 del C.P.C., de esta forma adolece de uno de los requisitos sustanciales y formales para exigir el pago del t�tulo valor a trav�s de la acci�n hipotecaria, por lo cual no es exigible ejecutivamente la garant�a. Que el juez de instancia no consider� la prueba relativa al confesi�n del actor en virtud a su inasistencia al interrogatorio de parte, igualmente omiti� el estudio de la excepci�n de cobro de lo no debido y que fuera sustentada en que la obligaci�n por capital no corresponde a los $97.000.000 consignados en el pagar� porque all� se incluy� lo causado por intereses y lo entregado fueron $60.000.000 como figura en la aprobaci�n del cr�dito protocolizada con la escritura de hipoteca.
IV. CONSIDERACIONES 1. Los llamados presupuestos procesales se encuentran acreditados en el presente proceso, y no se observa causal de nulidad que pueda invalidar la actuaci�n o impedimento para proferir la decisi�n que en derecho corresponda. En primera media se ha de precisar que el acreedor en este asunto ha impetrado la llamada acci�n ejecutiva con pretensi�n mixta, autorizada por el inciso final del art. 554 del C.P.C. y no la real como lo afirma el censor.
As� es, esta clase de pretensi�n deviene de los derechos que el acreedor como sujeto activo posee, es decir, el personal y el real, aqu�l correlativo a la obligaci�n principal que se garantiza con la hipoteca y �ste accesorio al gravamen. Estos derechos conllevan las acciones correspondientes, la personal dirigida a perseguir todos los bienes del deudor para hacerse pagar su cr�dito, y la real, a trav�s de la cual el bien ra�z hipotecado est� prioritaria y directamente afecto al pago de la acreencia, de modo que el acreedor lo puede hacer vender en p�blica subasta y con el producto de la venta obtener el pago de su cr�dito (arts. 2422 y 2448 del C.C.).
Ahora bien, si la obligaci�n est� contenida en un documento que preste m�rito ejecutivo, la acci�n personal del acreedor se adelanta por los tr�mites contemplados para el proceso ejecutivo com�n (arts. 497 y ss del C.P.C.), en tanto, que si promueve la acci�n de linaje real derivada de la hipoteca el proceso ejecutivo transita bajo los lineamientos del art. 554 y ss ib.
Empero, el acreedor no est� compelido a elegir entre uno y otra pretensi�n, sino que puede acumularlas en el mismo libelo, de esta forma el proceso sigue los senderos del ejecutivo com�n a voces del inciso final del art. 554 del ordenamiento procesal civil. En efecto, acorde con la norma mencionada �Cuando el acreedor persiga, adem�s, bienes distintos de los gravados con la hipoteca o la prenda, se seguir� exclusivamente el procedimiento se�alado en los anteriores cap�tulos de este t�tulo.�, para ello, el demandante debe se�alar expresamente en el libelo que se ejercita la pretensi�n mixta, pretensi�n prevista en el art. 28 de la ley 95 de 1890, que permite perseguir simult�neamente el bien gravado y los dem�s del deudor.
La H. Corte Suprema de Justicia ha se�alado que �el acreedor hipotecario, cuando la obligaci�n se hace exigible, tiene distintas acciones para hacerla judicialmente efectiva; de car�cter personal, derivado del derecho de cr�dito, contra el deudor de la obligaci�n, y otra real, proveniente de la hipoteca, contra el due�o del bien hipotecado (C�digo de Procedimiento Civil, art�culo 554, inciso 3�).
Por tanto coinciden en una misma persona esas dos calidades, esto es, la de deudor de la obligaci�n y propietario del bien hipotecado, puede el acreedor escoger la acci�n que le parezca m�s conveniente y promover contra su deudor proceso ejecutivo, o el antes llamado juicio de venta de la cosa hipotecada, hoy proceso de ejecuci�n con t�tulo hipotecario; en este �ltimo inciso del citado art�culo 554, cuando pretende perseguir �adem�s, bienes distintos de los gravados con hipoteca��, caso en el cual el proceso se seguir� por los tr�mites que se�ala la ley para el ejecutivo arriba mencionado.� 2.
Puestas as� las cosas, acorde con el libelo genitor, el demandante clara y expresamente se�al� que eleg�a el procedimiento ejecutivo con pretensi�n mixta, ejerciendo tanto la acci�n personal como la real, situaci�n que se adecua a las previsiones de la normatividad sustancial y procesal se�alada en precedencia. 3. De otra parte, acorde con lo previsto en el inciso 2� del art. 554 del C.P.C., vigente a la presentaci�n de la demanda �septiembre de 1999-, a la demanda que promueva el acreedor hipotecario para obtener el pago de la obligaci�n en dinero con el solo producto de los bienes gravados con hipoteca o prenda, debe acompa�ar �t�tulo que preste m�rito ejecutivo, as� como el de la hipoteca o prenda,� (se subraya).
De suerte que adicionalmente al documento que recoja la obligaci�n con las exigencias previstas en el art. 488 del estatuto procesal civil, el actor debe aportar con el libelo aqu�l que recoja el gravamen, por ello el t�tulo b�culo de la acci�n y del cual se depreca fuerza ejecutiva no lo es el instrumento p�blico del contrato de hipoteca, salvo que en la misma se conste una obligaci�n que se persiga ejecutivamente (art. 80 Dcto. 960 de 1970, mod. art. 42 Dcto. 2173 de 1970), sino la documental contentiva de la obligaci�n respecto de la cual se pide el pago, pues el fin de la escritura p�blica es acreditar la existencia y t�rminos de la convenci�n de la que devienen diversos derechos que le confiere la ley al acreedor (arts. 2448, 2422 y 2452 del C�digo Civil), y es que la prueba del gravamen no es la prueba de la obligaci�n, no bastar� la escritura en que se constituy� la hipoteca abierta.
Ser� necesario que esta vaya acompa�ada de un t�tulo que preste m�rito ejecutivo, en el cual conste la existencia de una obligaci�n clara, expresa y exigible a cargo del deudor. 3. Descendiendo al caso que nos ocupa, el documento anunciado en la demanda como fuente y soporte a la ejecuci�n lo es el pagar� 061 � 01 � 3757 - 7, de fecha 28 de septiembre de 1998, otorgado por Ricardo D�az Herrera, a favor del Banco Popular, por la suma de $97.000.000,oo, instrumento que contiene una obligaci�n clara, expresa y exigible en las condiciones establecidas en el art. 488 del C.P.C. Adicionalmente, para los fines de la acci�n real, el acreedor aport� la Escritura P�blica No. 1353 del 21 de marzo de 1997, protocolizada en la Notar�a Treinta y Una del C�rculo de Bogot�, instrumento que expresa que el aqu� demandado Ricardo D�az Herrera adem�s de obligarse personalmente, constituye �HIPOTECA ABIERTA DE PRIMER GRADO, SIN LIMITE DE CUANTIA� a favor del BANCO POPULAR sobre el inmueble situado en la calle 15 No. 58 � 36 de esta ciudad, documento que cumple las exigencias del art. 42 del decreto 2163 de 1970. 4.
Frente a la pretendida inexigibilidad de la obligaci�n alegada por el extremo pasivo, basta decir que acorde con el art. 488 del C.P.C., esta caracter�stica alude es a la prestaci�n inmersa en el t�tulo venero de la ejecuci�n, cariz que deviene del poder para que pueda ser demandado su inmediato cumplimiento por no estar pendiente de un plazo o de una condici�n o que habiendo estado sujeta a plazo o condici�n suspensiva, haya vencido aqu�l o se haya cumplido �sta, de lo contrario ser�a prematuro solicitar el cumplimiento de la obligaci�n; exigibilidad que debe existir al momento de introducir la demanda, aun cuando existen eventos en los que se anticipa la exigibilidad de la obligaci�n, bien por la ley o por previo acuerdo de las partes.
Y en el presente evento, el pagar� fuente de la acci�n era exigible para la fecha de formulaci�n del libelo, 16 de septiembre de 1999, pues ten�a como vencimiento el 28 de diciembre de 1998 circunstancia que habilitaba la ejecuci�n. Y no infirma la anterior conclusi�n la alegaci�n dirigida a endilgar la ausencia de un �plazo de vigencia� de la hipoteca para su vencimiento, si se mira que tal contrato es eminentemente accesorio, lo que implica que se celebra solo para garantizar una obligaci�n principal, sea civil o natural, de modo que todo lo pueda afectar el nacimiento y la existencia de la obligaci�n garantizada afecta el nacimiento o existencia del gravamen, as� como todo lo que pueda retardar la exigibilidad o efectos de la primera, incide sobre la exigibilidad o efectos de la segunda, siguiendo el aforismo accessorium sequitur principale (arts. 65 y 1499 del C.C.). 5.
De otra parte, por el mismo car�cter accesorio de la hipoteca nada obliga a que al momento de constituirse deba ya haberse celebrado el contrato principal o existir la obligaci�n a la que accede, toda vez que la hipoteca �podr� otorgarse en cualquier tiempo, antes o despu�s de los contratos a que acceda.� (inciso final del art. 2438 del C.C.).
Lo anterior cobra mayor vigor si se considera que se pueden garantizar las obligaciones futuras que una persona pueda contraer para con otra, como acontece en las denominadas �hipotecas abiertas�; igualmente es admisible que la obligaci�n garantizada sea de monto indeterminado. 6. En el evento sometido a estudio si se mira el contenido del contrato de hipoteca acompa�ado con el libelo, fluye que en la cl�usula segunda las partes estipularon que el gravamen se constitu�a para garantizar �el pago de cualquier obligaci�n que el compareciente RICARDO DIAZ HERRERA, en forma conjunta o separada tenga o llegue a tener a favor del BANCO POPULAR en CUANTIA INDETERMINADA, con el fin de que ampare obligaciones por valor indeterminado sin exceder del duplo del importe de las obligaciones que se contraigan durante la vigencia de esta garant�a, por concepto de capital, suma que ser� incrementada por el valor de los intereses, gastos y costas, � (fl. 14, cdno. 1), y si la escritura p�blica data de 21 de marzo de 1997 nada imped�a que se creara una obligaci�n de fecha posterior, como la aqu� demandada.
Lo �nico que se hace es anticipar la constituci�n del gravamen el que puede estar sujeto al futuro nacimiento de la obligaci�n principal; si esta llega a ser, la garant�a cumplir� su papel, en caso contrario, ser� bald�a. 7. Respecto a la excepci�n de cobro de lo no debido, la alegaci�n del demandado referida a la pretensa conminaci�n del establecimiento bancario demandante para que firmara el pagar� base de la acci�n, y la inclusi�n de una capitalizaci�n de intereses sobre deudas anteriores, cobr�ndose as� intereses de intereses, no tiene respaldo probatorio.
Tampoco fue acreditado que la deuda contra�da con el demandante, �nicamente ascendi� a $60.000.000,oo. Y aunque obra una carta del demandante de fecha 8 de enero de 1997, dirigida al demandado donde le comunica que fue autorizado un cupo de cr�dito por $60.000.000, de la misma no se establece que la obligaci�n perseguida corresponda a tal autorizaci�n, ya que de un lado, la tasa de intereses acordada en el t�tulo valor no corresponde a la mencionada en la carta, y, de otro, la prestaci�n ejecutada data de una fecha posterior, 28 de septiembre de 1998.
Y es que cuando el deudor cambiario es convocado ejecutivamente a la satisfacci�n del derecho cartular, le compete la carga de probar los hechos que le sirven de soporte a los medios exceptivos que proponga contra la acci�n cambiaria (arts. 177 C.P.C. y 784 C.Co.), pues as� lo impone la naturaleza misma de la relaci�n. En torno a la confecci�n ficta invocada por el demandado deducida por la inasistencia del actor a la audiencia de interrogatorio, cabe se�alar que el art. 201 del C.P.C. es contundente en prescribir que "Toda confesi�n admite prueba en contrario"; disposici�n que es predicable tanto a la confesi�n judicial que se hace expresamente, como a la ficta o presunta contemplada en el art. 210 de ese mismo ordenamiento.
Sin embargo, tal confesi�n, constituye un medio probatorio m�s, dentro del acervo de pruebas, para ser apreciado en conjunto de acuerdo con el art�culo 187 del C�digo de Procedimiento Civil, siendo como es, susceptible de infirmarse, confesi�n que no puede surtir los efectos irrogados al resultar infirmada con el material probatorio y as� otras son las conclusiones a las que se arriba. 8.
Finalmente debe decirse en relaci�n con la tasa de inter�s a aplicar, que se debe liquidar as�: a la tasa m�xima de intereses moratorios vigente para la fecha de exigibilidad de la obligaci�n respetando las fluctuaciones que tuvieron lugar durante este periodo hasta el 3 de agosto de 1999, d�a anterior a aquel (4 de agosto) en que empez� a regir la Ley 510 de 1999; y a la tasa del �bancario corriente�aumentado en la mitad�, desde el 4 de agosto de 1999 y hasta cuando se verifique el pago definitivo de la obligaci�n, de conformidad con lo ordenado por el par�grafo del art�culo 111 de la �ltima de las leyes aqu� citadas, teniendo en cuenta igualmente las fluctuaciones durante ese per�odo; todo sin que en ning�n caso se sobrepase el l�mite del inter�s de usura establecido por el c�digo penal.
Ello, en raz�n que las normas sobre intereses son de orden p�blico econ�mico y por tanto de obligatorio cumplimiento. 9. En ese orden de ideas, la sentencia apelada deber� ser confirmada. DECISI�N En armon�a con lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, R E S U E L V E: 1.
CONFIRMAR la sentencia de fecha trece (13) de junio de dos mil tres (2003), proferida por el Juzgado Treinta Civil del Circuito de esta ciudad, con la precisi�n se�alada en la parte motiva de esta providencia en punto a intereses. 2. CONDENAR en costas a la parte demandada. T�sense. C�PIESE, NOTIF�QUESE Y DEVU�LVASE LIANA AIDA LIZARAZO V. Magistrada LUZ MAGDALENA MOJICA R. CARLOS JULIO MOYA C. Magistrada Magistrado As� no menos valedero resulta que se trata �� de un medio artificial de convicci�n que tendr� la misma fuerza que a las confesiones reales y verdaderas se les atribuye, en la medida en que, de un lado, no exista dentro del proceso prueba en contrario (art�culo 201 del C�digo de Procedimiento Civil), y de otro, que se cumplan los requisitos previstos en el art�culo 195 ib�dem espec�ficamente para la validez de toda prueba por confesi�n (�)�.
(Cas. 16 de febrero de 1994). (Se subraya). Sentencia de 17 de junio de 1975. Alvaro P�rez Vives. Garant�as Civiles. Editorial Temis. Ib�dem. Ib�dem. PAGE 16 ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Ejecutivo Mixto.
BANCO POPULAR S. A. contra RICARDO DIAZ HERRERA. ��b!3q������E T X l s � � � � � 1�������g��������k##�#�#e$j$�*4050�2�2X7Y7:8;8<8AAaA|A}A�C�C�C�CHHOHzHVI�������������������������������������������������aJ 5�>*\� j0JU6�]�\�mH sH @���5�5�CJOJQJ\�^J5�\�CJ\�aJ\� 5�CJ\�CJ\�K��^b!"st�����"�����������������X$$If�F�����!�!�0�������6��������4� Fa�$If$d�$Ifa$ $$*$Ifa$�XLYBZ���"9Pg��������? @ ������������s$�L�dh^�L`�a$$dha$$dha$$dha$X$$If�F�����!�!�0�������6��������4� Fa�$d�$Ifa$ @ � � � � � � ����3���()*������������������������$�Ldh`�La$$��dh`��a$$dha$$�L�dh^�L`�a$*���$%&lmLMN���bcd����� �����������������������������$��dh`��a$$dha$������x!y!z!f#g#h##�#e$f$g$I%J%K%�'����������������������� $dh*$a$ $ �0�dh*$a$ 5$7$8$9DH$$�Odh`�Oa$$dha$�'�'�'�'c*d*h*F,G,H,607080w1x1y1333[7\7]7�8�8�8;;;���������������������������$dha$ $dh*$a$;�=>>�>�>�>~AA�A�C�C�CHHH�I�I�I�K�K�L�L�LPPP�S���������������������������$dha$ $dh*$a$VI�K�KrMPP~P?S�STTTT1T�T�T�T�U�U$V;VYV�V�V�V�V?WX�X�X�X�X�X7Y8YAYBYLYMYSYTYVYWYXYZY@ZBZCZ����������������������������CJOJQJ^J0JmHnHu0J j0JU j0JU>*5�5�\�mH sH \�mH sH @���aJ/�S�S�STTTTTT�T�T�T�T�T�T�T�U�U�U�U�U V!V"V�����������������������dhdh$��dh`��a$$dha$ 5$7$8$9DH$ $ �0�dh*$a$"V#V$V;VFVGVHVIVYV�V�X�X�X7YAYKYLYXYYYZY[Y\Y����������������������h]�h����&`�N�v�dh^�N`�v�$dha$$���x�dh^��`�x�a$dh$dha$dh\Y�Y@ZAZBZCZ������N�v�dh^�N`�v�$dha$. 00 &PP��/ �"I!��"��#��$��%��S iD@��DNormal#CJOJQJ\�^J_HmH sH tH 4@4T�tulo 1$$@&a$5�D@DT�tulo 2$$����@&^��`��a$5�B@BT�tulo 4$$��dh@&`��a$5�FA@���FFuente de p�rrafo predeter.`@�` Encabezado ��8!5$7$8$9DH$CJOJQJ\�^JmH sH fP@fTexto independiente 2$dh5$7$8$9DH$a$\�mH sH :&@�:Ref. de nota al pieH*4@"4Texto nota pieCJ0)@�10N�mero de p�ginaf @Bf Pie de p�gina ��8!5$7$8$9DH$CJOJQJ\�^JmH sH 0>@R0T�tulo$dha$5�HB`bHTexto independiente$*$a$CJ4,X3|=DCV%_isvCVx������^b!"�����"������? @ � � � � � � � � ��3���( ) * ���$%&lmLMN���bcd����� �������xyzfgh�e f g I!J!K!�#�#�#�#c&d&h&F(G(H(6,7,8,w-x-y-///[3\3]3�4�4�4 777�9::�:�:�:~==�=�?�?�?DDD�E�E�E�G�G�H�H�HLLL�O�O�OPPPPPP�P�P�P�P�P�P�P�Q�Q�Q�Q�Q R!R"R#R$R;RFRGRHRIRYR�R�T�T�T7UAUKULUXUYUZU[U\U�U@VDV�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��80���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0���0���0���@0���@0���@0���@0�� 0�@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� 0����VICZ/8"@ *��';�S"V\YCZ02345679:;BZ1 �!�������;?CG[_cgqu!� � 16��CG&1�$�$X%Z%�0�0�0�0A=L=M=U=V=`=�A�A�B�B HH�T�T�TLUAVDV�R�R�T�T�T7UJULUAVDV��csjlC:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de S. 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