Micelio

2002-8856 — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2002-8856

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Ruth Marina Diaz Rueda

Fecha: 2002-07-04

Sujetos procesales: ORDINARIO DE PARASOLES TROPICALES / COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA.

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REF: ORDINARIO DE PARASOLES TROPICALES Vs. COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA. RD. 8856. Magistrado Ponente: RUTH MARINA DIAZ RUEDA Discutido y aprobado en Sala del 15 de mayo de 2002. Acta No. 019. I.- ASUNTO Resuelve el Tribunal el recurso de APELACION interpuesto por la parte demandante contra la sentencia calendada el 19 de diciembre de 1999, proferida por el Juzgado Diecinueve Civil del Circuito de Bogot�, en el proceso propuesto por PARASOLES TROPICALES contra COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA. II.- ANTECEDENTES 1.- PARASOLES TROPICALES LTDA, sociedad comercial con domicilio en la ciudad de Cali, mediante apoderado judicial legalmente constituido, present� demanda contra COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA, sociedad debidamente constituida, con domicilio en la ciudad de Cali, para que previos los tramites del proceso ordinario de mayor cuant�a se hagan las siguientes declaraciones y condenas: A.- se condene a la sociedad demandada al pago de perjuicios causados por concepto de da�o emergente y lucro cesante, junto con los intereses comerciales moratorios desde la ejecutoria de la sentencia, hasta el d�a del pago.

B.- Que dichos perjuicios sean liquidados en la forma se�alada por los arts. 307 y 308 del C de P.C. C.- Se condene a la demandada en costas del proceso. D.- Que por medio de multas sucesivas hasta por un valor de cincuenta mil pesos, transformables en arresto, se ordene a la demandada se abstenga de repetir actos de competencia desleal. 2.- Las anteriores pretensiones tienen como fundamentos f�cticos, los que a continuaci�n se compendian: A.- La sociedad demandada COIN TOLDOS & PARASOLES LTDA., en desarrollo de su objeto social fabrica toldos y parasoles, elementos que viene publicitando y comercializando con las marcas �BANETA�, �SOMBRALINA� y �CORBELLA�.

Dichas marcas tienen como titular en Colombia a PARASOLES TROPICALES LTDA seg�n los siguientes registros marcarios: a. Certificado de Registro No 121.730, con fecha de julio 25 de 1988, marca Baneta, para distinguir art�culos de cuero, maletas, sombrillas, bastones, paraguas y parasoles. (productos comprendidos en la clase 18 del Decreto 755/72.). b).

Certificado de Registro No 122.581, con fecha de septiembre 21 de 1988, marca Sombralina, para distinguir art�culos comprendidos en la clase 18 del decreto 755/72. c). Certificado de Registro No 121.680, con fecha de julio 25 de 1988, marca Corbella, para distinguir productos comprendidos en la clase 19 del decreto No 755/72. B.- PARASOLES TROPICALES LTDA., en su calidad de titular de dichas marcas, no ha concedido su uso para distinguir productos de la Clase 18 del Decreto 755/72, a la sociedad COIN TOLDOS & PARASOLES LTDA. C.- En el a�o de 1985, el gerente de la sociedad demandada se�or CAMILO NI�O VELEZ estuvo vinculado como asesor de la gerencia de PARASOLES TROPICALES LTDA, por espacio aproximado de un a�o, retir�ndose voluntariamente para constituir la sociedad COIN TOLDOS LTDA., con id�ntico objeto social al de la sociedad con quien hab�a trabajado.

D.- Al mismo tiempo con su retiro, convenci� al se�or HECTOR HUGO ARCE CALVINO, quien se desempe�aba como jefe de producci�n y dibujante industrial en PARASOLES TROPICALES LTDA., para que trabajara con COIN TOLDOS LTDA; hecho que se produjo el 1 de diciembre de 1985 a pesar del contrato de exclusividad existente entre el se�or Arce y PARASOLES TROPICALES LTDA. E.- Esta misma persuasi�n fue realizada con la sociedad GARCES ARCOS HERMANOS S. de H., quienes sosten�an un contrato de representaci�n comercial con PARASOLES TROPICALES LTDA, retir�ndose el 10 de diciembre de 1985 para vincularse con COIN TOLDOS LTDA. F.- La sociedad aqu� demandada, ha creado desorganizaci�n en el mercado al anunciar desde el inicio de sus actividades la fabricaci�n de sus productos con materia prima extranjera.

G.- Los productos distinguidos, con las marcas Baneta, Sombralina y Corbella son id�nticos a los productos producidos y suministrados por COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA. H.- Al realizar la comparaci�n entre las marcas registradas y usadas por la sociedad demandante y la sociedad demandada para utilizar los mismos productos, nos encontramos ante una competencia desleal, al haber cometido actos constitutivos de dicha figura, con exactitud lo dispuesto en los numerales 1, 3, 4, 5, 6, 7, y 8 del art. 75 del C de Co.

I.- La demandada ha usurpado las mencionadas marcas, hecho que se encuentra acreditado mediante cat�logos, material publicitario, facturas comerciales, cotizaciones y listas de precios; creando confusi�n entre el p�blico interesado en los productos, ya que las dos sociedades se encuentran domiciliadas en Cali (Valle) y est�n dedicadas a la misma actividad.

J.- Muestra de que la sociedad demandada viene realizando hechos que configuran grave lesi�n a los intereses econ�micos de la sociedad demandante, es el hecho de la contrataci�n con la sociedad INDELCO S.A., para dotar al centro comercial LA PASARELA de la ciudad de Cali de toldos identificados como Corbella Triangular, usurpando de esta forma dicha marca registrada por PARASOLES TROPICALES LTDA. Adem�s de realizar cotizaciones en la que excluye el cobro del IVA.

K.- Con estos hechos ha creado confusi�n con un competidor, con sus establecimientos de comercio, sus productos; ha utilizado sistemas tendientes a desorganizar una empresa competidora a obtener sus secretos; ha utilizado medios encausados a obtener la desviaci�n de la clientela; ha utilizado sistemas encaminados a crear desorganizaci�n en el mercado; ha utilizado directamente denominaciones de marcas tomadas textualmente de las usadas por la sociedad demandante; ha presentado indicaciones cuyos usos inducen al p�blico en error sobre la naturaleza de sus productos, adem�s de haber producido cotizaciones excluyendo el iIVA por lo que la acci�n seria viable. 3.- El Juzgado 26 Civil del Circuito de Cali, admiti� la demanda mediante auto de 16 de noviembre de 1989, (Fol. 82 Cd. 4) prove�do que fue notificado personalmente a la Sociedad demandada COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA., a trav�s de sus representantes legales (Fol. 90 Cd. 4), contestando la demanda (Fol. 98-101 Cd. 4.) oponi�ndose a todas y cada una de las pretensiones por carecer de fundamento legal; en cuanto a los hechos manifest� que el 1�, 2�, 3�, 5� se atiene a lo que se apruebe, en cuanto al 6�, 7�,10� manifest� que son ciertos, el 8� es cierto parcialmente, y, frente a los restantes hechos aclara que la sociedad demandada realmente no ejecut� actos de competencia desleal.

En escrito separado propuso excepciones previas (Fol. 10-14, Cd. No. 2.), las que denomin�: FALTA DE COMPETENCIA, argumentando que la competencia desleal nacida de la usurpaci�n de marcas es un problema marcario y por tal motivo la competencia se encuentra radicada en los jueces Civiles de Circuito. INDEBIDA ACUMULACION DE PRETENSIONES, Apoyada en que la parte demandante acumula 12 diferentes pretensiones, 9 de ellas se refieren a usurpaci�n de marca, y esto tiene un procedimiento especial y sui generis consagrado en el art. 568 del C de Co., por tal raz�n dichas pretensiones son inacumulables con las pretensiones que siguen el procedimiento especial.

PLEITO PENDIENTE ENTRE LAS MISMAS PARTES Y SOBRE EL MISMO ASUNTO, Estableciendo que la sociedad PARASOLES TROPICALES LTDA., con fundamento en el art. 568 del C de Co. formul� demanda contra COIN TOLDOS LTDA., por la usurpaci�n de las marcas �BANETA, SOMBRALINA y CORBELLA�, petici�n que se est� tramitando ante el Juez Veintiuno (21) Civil del Circuito de Bogot� en primera instancia; y, ante el Tribunal Superior de Bogot� en segunda.

De igual forma, se esta tramitando el proceso del art. 570 del C de Co., en el cual es parte demandante es COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA y, la demandada PARASOLES TROPICALES LTDA. 5.- La parte demandante descorri� el traslado de las excepciones previas (Fol. 16-18 Cd. 2), oponi�ndose a cada una de ellas; en cuanto a la primera, afirm� que la competencia para conocer de los procesos de competencia desleal, no es privativa de los jueces Civiles del Circuito de Bogot�.

Con relaci�n a la segunda, adujo que la demandada confunde los hechos con las pretensiones y, que la pretensi�n tiene un fin concreto, la acumulaci�n que menciona el excepcionante no existe. Respecto a la tercera, se opone en el sentido de que no es cierto que entre las partes exista pleito sobre el mismo asunto, pues son asuntos relacionables, pero no son los mismos.

En el presente asunto se pretende que se condene al pago de perjuicios por da�o emergente y lucro cesante por una competencia desleal, el otro proceso se refiere a la solicitud de unas medidas cautelares que se encuentran previstas en el art. 568 del C de Co. 6.- El Juez de conocimiento en la ciudad de Cali, resolvi� el incidente de excepciones previas, declarando probada la excepci�n de falta de competencia, remitiendo el expediente al juzgado Civil del Circuito de Bogot�. 7.- Contra la anterior decisi�n la parte demandante interpuso recurso de apelaci�n, argumentando que la competencia para conocer de los procesos de competencia desleal la tiene privativamente el juez del domicilio del demandado.

Recurso que fue negado por el a-quo. 8.- Se se�al� fecha y hora para la realizaci�n de la audiencia de conciliaci�n, y como quiera que las partes no llegaron a ning�n acuerdo se declar� fracasada. 9.- Ulteriormente el demandante present� adici�n a la petici�n primera de la demanda, en el sentido de que se declarara que COIN TOLDOS LTDA., hab�a incurrido en actos de competencia desleal y, que en consecuencia esta obligada a pagar los perjuicios causados por concepto de da�o emergente y lucro cesante, dicha adici�n fue negada por el Juzgado de primer grado por haberse presentado extempor�neamente. 10.- Rituada en legal forma la primera instancia, el a-quo procedi� a dictar sentencia el 19 de noviembre de 1999, en la cual deneg� las pretensiones de la demanda, absolviendo de las mismas a COIN TOLDOS PARASOLES LTDA. y condenando en costas a la parte demandante. 11.- Contra la anterior decisi�n la sociedad demandante, propuso recurso de apelaci�n, que fue concedido en el efecto suspensivo y que entra �sta Corporaci�n a decidir mediante esta providencia.

FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA Inicia el juzgador de primer grado el estudio del debate haciendo un resumen de los antecedentes que dieron lugar al proceso, refiriendo los hechos expuestos por la parte demandante en orden a fundamentar las pretensiones esbozadas, as� como la reconstrucci�n de la actuaci�n surtida en esa instancia; expone los fundamentos de las excepciones propuestas por los demandados y realiza un an�lisis del material probatorio.

Precisa que, uno de los motores para el auge del desarrollo industrial lo constituye la competencia, defini�ndola como la conducta leal y de buena fe que se debe guardar en el ejercicio de una actividad productiva en relaci�n con otros empresarios que compiten una misma clientela. As� mismo, corresponde al Estado velar por esa libre competencia evitando los abusos de la pr�ctica de deslealtad y mala fe.

Posteriormente hace referencia a la competencia desleal y, manifiesta que es una conducta maliciosa contraria a las costumbres mercantiles, que tiene la capacidad de causar un da�o a la empresa de otro profesional o al comercio y de afectar intereses de los consumidores. Hace menci�n a la clasificaci�n general de los casos en que puede incurrir un comerciante en competencia desleal, seg�n la doctrina; agrup�ndolos en dos: �Actos de competencia desleal, contra un comerciante determinado y contra el comercio en general�.

Respecto a los primeros, se encuentran los encaminados a la desorganizaci�n de la empresa y los dirigidos a afectar los medios de captaci�n y conservaci�n de la misma, debidamente contemplados en los art�culo 75 del C. de Co. En cuanto al segundo, se encuentran todos los actos de falsa propaganda. Inmediatamente procede al estudio de la controversia planteada, aseverando que las pretensiones contenidas en el libelo demandatorio no son precisas ni claras, ya que se limitan a solicitar una condena por perjuicios y la conminaci�n para que el demandado se abstenga de repetir los actos de competencia desleal.

Pero con miras a el verdadero sentido de la demanda, acudi� el a-quo al estudio de los hechos, que es una s�ntesis fundamentada en el abuso del derecho. Hizo alusi�n a lo que se entiende por marca, defini�ndola como el signo que permite a los empresarios diferenciar en el mercado sus productos o servicios de los productos o servicios de los empresarios competidores.

La marca protege el inter�s de las empresas y el inter�s general de los consumidores. Posteriormente, transcribe los art. 593, 616 del C. de Co. y los arts. 68, 71, 72 y 74 de la decisi�n 85 de la Comisi�n de Cartagena, los cuales se�alan los derechos que confiere ser titular de una marca. Afirma, que es el registro el que confiere esos derechos sobre la marca, pues la propiedad o exclusividad solo puede predicarse del titular de la marca registrada.

El simple uso no confiere protecci�n alguna. Se�ala, que la irregistrabilidad se limita a productos o servicios comprendidos en una misma clase amparada por la marca registrada, por lo que el derecho de propiedad o exclusividad solo existe respecto de la marca que se registro en la clase determinada, es decir, que no obstante en casos de evidente semejanza de productos en conflicto, si estos est�n clasificados en clases diferentes, no es posible pedir protecci�n de marca.

Es por ello, que en la solicitud de registro de marca, se debe indicar la clase o clases de productos o servicios para los cuales se solicita el registro de la marca (Lit. c) Art. 60 Decs. 85). Del an�lisis de los siguientes presupuestos concluye la improcedibilidad de la pretensi�n resarcitoria y, a continuaci�n esgrime sus razones: La actora aduciendo ser titular de marcas registradas en la clase 18, no puede solicitar amparo a las mismas contra productos de su competidor catalogados en la clase 22, a�n cuando las marcas sean id�nticas, pues se trata de productos de clase diferente.

Precisa que la notoriedad de la marca debe probarse y en el plenario no obra medio de prueba que lleve a la convicci�n de que las marcas gozan del beneficio de notoriedad. Para el a-quo a pesar que la demandante tambi�n es propietaria de las marcas referidas en la clase 22, no se puede reconocer su vulneraci�n pues no lo solicit� el demandante y si se reconociera se violar�a el derecho de defensa del demandado.

Por otra parte no probo el demandante, lo referente a la desorganizaci�n del mercado, ya que con la simple afirmaci�n no se acredita la ocurrencia del suceso; es por todo lo anteriormente expuesto que el juzgador de primer grado deneg� las pretensiones de la demanda. ALEGATOS DE LAS PARTES Dentro de la oportunidad procesal otorgada en esta instancia, el impugnante manifiesta su inconformidad con la sentencia de primer grado, sustent�ndola en el hecho de que el fallo apelado es abiertamente contraevidente, pues est� equivocado el a-quo al concluir, que no hay competencia desleal, en raz�n a que la sociedad demandada usa las marcas de la sociedad demandante para productos de la clase 22, aduce que por tratarse la competencia desleal que nace de la protecci�n a la propiedad industrial y fundamentado en el principio de buena fe, no es posible aceptar la permisividad en la calificaci�n de los actos que han ido en contra de estos principios para conducir a un fallo absolutorio, donde la contundencia de las pruebas evidencian que la sociedad demandada cometi� actos de competencia desleal.

Alega, que el a-quo no evacuo, ni interpret� adecuadamente las pruebas, pues los hechos acontecidos, como son la utilizaci�n de medios y sistemas dirigidos a desorganizar la empresa competidora y a obtener sus secretos, la contrataci�n del personal y la utilizaci�n de las marcas; son elementos probatorios suficientes para configurar la competencia desleal.

Posteriormente el recurrente hace alusi�n a los hechos que indican que realmente la sociedad demandada esta ejecutando actos de competencia desleal y transcribe un aparte de la sentencia del 18 de diciembre dentro del proceso de medidas cautelares marcarias de PARASOLES TROPICALES LTDA contra COIN TOLDOS Y PARASOLES LTDA, en el cual se estableci� que la sociedad demandada ha usurpado y viene usurpando las marcas registradas en favor de la demandante.

III. CONSIDERACIONES DE LA SALA Cumplidos los presupuestos procesales de demanda en forma, capacidad para ser parte, capacidad procesal y competencia; adem�s de no observarse causal de invalidez de lo actuado, procede dictar sentencia de m�rito. Los antecedentes relatados demuestran inequ�vocamente que el sub-judice gira alrededor de la reclamaci�n de indemnizaci�n de perjuicios, causados por actos de competencia desleal, figura esta consagrada en los art�culo 75, 76 y 77 del C�digo de Comercio, que reg�an para el momento en que se instaur� la demanda genitora del proceso, siendo a la postre derogados por la ley 256 de 1996.

La libre competencia es consecuencia de la libertad de industria y comercio, y ha sido consagrada a nivel constitucional en casi todos los pa�ses del mundo; previ�ndola nuestra Carta Pol�tica en el art�culo 333. Constituye entonces, desarrollo de la libertad de industria y comercio y garant�a de la misma; encontrando su fuente tanto en la libertad econ�mica como en el intervencionismo estatal, el cual puede definirse como el conjunto de reglas jur�dicas que gobiernan las rivalidades entre los agentes econ�micos, en la b�squeda y conservaci�n de una clientela; siendo su finalidad la de controlar y sancionar, en aras de un inter�s p�blico econ�mico, los acuerdos y las pr�cticas siempre que sean abusivos.

Las normas de competencia desleal est�n destinadas a reprimir y castigar comportamientos que son contrarios a la costumbre mercantil y que causan perjuicio a un comerciante en particular. Por competencia desleal, se entiende, seg�n el art.10 Bis del Convenio para la protecci�n de la propiedad industrial de Paris: �Todo acto de competencia contrario a los usos honestos en materia industrial y comercial�; defini�ndola el art�culo 2� de la ley 59 de 1936 como: �Todo acto o hecho contrario a la buena fe comercial o al normal y honrado desenvolvimiento de las actividades industriales y comerciales�; y Cabanellas en el diccionario jur�dico de derecho usual como � el ejercicio abusivo del comercio o de la industria, empleo o cantidad del producto, y en general, cualquier otro procedimiento similar, realizado en detrimento de otros o de la colectividad cuando sea contrario a las costumbres mercantiles.

El art�culo 76 del C de Co. original reza: �El perjudicado por actos de competencia desleal tendr� acci�n para que se le indemnicen los perjuicios causados y se conmine en la sentencia al infractor, bajo multas sucesivas hasta cincuenta mil pesos, convertibles en arresto, a fin de que se abstenga de repetir los actos de competencia desleal.�.

De la norma anteriormente transcrita, se deriva que la acci�n de competencia desleal tiene tres modalidades: 1. Aqu�lla que va dirigida a la suspensi�n, a la terminaci�n, al cese, de la conducta que la origin�. 2. La acci�n que tiene por objeto reclamar la indemnizaci�n por los perjuicios causados. 3.- Tambi�n puede tener una caracter�stica mixta, en los casos que se solicita tanto la suspensi�n como la indemnizaci�n. La doctrina ha establecido que son conductas de competencia desleal las siguientes: Actos de confusi�n: actos de Desviaci�n de clientela; actos de desorganizaci�n de los competidores y actos de desorganizaci�n de los mercados.

ACTOS DE CONFUSION, son aqu�llos medios o sistemas dirigidos a tal fin contra un competidor, sus establecimientos o productos. Tiene tres modalidades de actos que pueden producir confusi�n: El uso y utilizaci�n de un nombre personal o comercial que debe darse deliberadamente a sabiendas que ese nombre comercial pertenece y esta adjudicado a otro competidor.

La utilizaci�n directa o indirecta o una denominaci�n de origen falso y enga�oso; la utilizaci�n de una imitaci�n de origen o denominaci�n de origen falsa o enga�osa; y las indicaciones o ponderaciones cuyo uso pueda inducir al p�blico en error sobre la naturaleza, modo de fabricaci�n, caracter�sticas. ACTOS DE DESVIACION DE CLIENTELA son aqu�llos medios o sistemas tendientes a desacreditar a un competidor, sus establecimientos de comercio, sus productos.

ACTOS DE DESORGANIZACION DE LOS COMPETIDORES son todos los medios o sistemas dirigidos a desorganizar internamente una empresa competidora, obtener sus secretos e igualmente las maquinaciones reiteradas tendientes a privar de sus t�cnicos o empleados de confianza, aunque no produzca desorganizaci�n, ni, se obtengan sus secretos. Los ACTOS DE DESORGANIZACION DE LOS MERCADOS, comprende todos aquellos medios o sistemas encaminados a crear desorganizaci�n general del mercado, tales como, difusi�n de noticias falsas o el uso de cualquier otro medio fraudulento siempre que se determine un aumento o disminuci�n en los precios; empero este hecho ya no tiende a proteger a los comerciantes en si, sino a los consumidores, a la clientela, al p�blico.

Los perjuicios reclamados por la actora se originan seg�n el pliego de demanda, por el uso que ha venidos haciendo la accionada en desarrollo de su objeto social, que radica en fabricar toldos y parasoles, de las marcas �Baneta�, �Sombralina� y �Corbella� que le pertenecen a la sociedad demandante; y son usados en id�nticos productos, de igual clase; lo que crea confusi�n con el competidor y sus productos; as� como efectuar maquinaciones tendientes a privar a la accionante Parasoles Tropicales Ltda de su jefe de producci�n y dibujante industrial H�ctor Hugo Arce lo que en efecto se produjo el 1 de diciembre de 1985, y a Alfredo Garces Arcos con quien hab�a suscrito contrato de representaci�n comercial y se retir� el 1� de diciembre de 1985 para vincularse a la demandada; utilizando adem�s medios contrarios a las buenas costumbres mercantiles, encaminadas a crear desorganizaci�n en el mercado al anunciar la fabricaci�n de sus productos con materia prima extranjera, evadiendo el IVA.

Fincar una competencia desleal sobre la base de una usurpaci�n de marca es una mixtura que no es de recibo por que en verdad esto cabr�a pero dentro del campo de la propiedad industrial, que es una materia diferente a la figura de la instituci�n jur�dica de la competencia desleal. Concurrente con lo anterior la Sala procede a hacer algunas precisiones sobre el concepto jur�dico de lo que es marca.

Marca es, �todo signo que sirve para distinguir los productos de una empresa de los de otra� (art. 583 No. 1 C. de Co. original), o �todo signo perceptible capaz de distinguir en el mercado, los productos o servicios producidos o comercializados por una persona de los productos o servicios id�nticos o similares de otra persona� (inciso 2� art. 81 Decisi�n 344 de 29 de octubre de 1993 del Acuerdo de Cartagena, modificatorio de la Decisi�n 85); el art�culo 134 de la decisi�n 486 de 14 de septiembre de 2000 la define como: �cualquier signo que sea apto para distinguir de productos o servicios en el mercado�.

El art�culo 72 de la decisi�n 85 del Acuerdo de Cartagena, acogida por el decreto 1190 de 1978, prescribe: que �el derecho exclusivo a una marca se adquirir� por el registro de la misma ante la respectiva oficina nacional competente�, precepto este acogido en forma id�ntica por la decisi�n 344 de 1993 de la comisi�n del Acuerdo de Cartagena.

El art�culo 68 de la citada decisi�n 85 prev�: �El registro de una marca y su protecci�n se extender� solamente a una clase. Para registrar una marca en varias clases se requerir� solicitudes separadas para cada una de ellas.� Ahora bien, de las certificaciones expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio � Secretaria de la Divisi�n de Propiedad Industrial, se deduce que la demandante Parasoles Tropicales ltda, registr� las marcas �Baneta�, �Corbella� y �Sombralina� clase 18 del decreto 755 de 1972 para distinguir: �cuero e imitaciones de cuero, art�culos de estas materias no incluidos en otras clases; pieles, ba�les y maletas; paraguas, sombrillas y bastones; fustas, jaeces y guarniciones.

Especialmente parasoles, paraguas, sombrillas y quitasoles�,el 25 de julio de 1988 las dos primeras, y el 21 de septiembre de 1988 la �ltima; y las mismas marcas en clase 22, para distinguir �cuerdas, bramantes, redes, tiendas, toldos, velas, sacos; materiales de relleno (crin, capa, plumas, algas marinas, etc.); materias fibrosas, textiles en bruto, especialmente, toldos, carpas y similares productos comprendidos en la clase 22�, el 9 de diciembre de 1993, 2 de septiembre de 1993 y 9 de diciembre de 1993 (Fols. 122 a 124 Cd.

No. 2); y la sociedad Coin Toldos y Parasoles Ltda registr� las marcas antes enunciadas en la clase 12, el 14 de febrero de 1990, 26 de enero de 1990 y 14 de febrero de 1990 respectivamente, prescribiendo el Decreto 755 de 1972 art. 20 que se aplican a �veh�culos; aparatos de locomoci�n terrestre, a�rea o acu�tica� (Fols. 162 a 164 Cd. No. 2) presentando solicitud para la clase 22a el 23 de noviembre de 1989.

Es indiscutible, que el principio de la congruencia o armon�a de la sentencia, consagrado positivamente en el art�culo 305 del estatuto procesal civil, ya no se fundamenta, solo en la necesidad de que esta se encuentra en consonancia con las pretensiones aducidas en la demanda y en las dem�s oportunidades que dicho estatuto contempla, y con las excepciones que aparezcan probadas, y hubieren sido alegados si as� lo exige la ley, sino tambi�n en la de que dicha providencia guarde simetr�a igualmente con los hechos constitutivos de la demanda o de las excepciones del demandado, que apareciendo probadas, hubieren sido alegadas por exigirlo as� la ley.

De all� que la Corte Suprema de Justicia en casaci�n de noviembre 27 de 1997 ha dicho: �La sentencia para ser congruente debe decidir s�lo sobre los temas sometidos a composici�n del juez y con apoyo en los mismos hechos alegados como causa petendi, pues si se funda en supuestos f�cticos que no fueron oportunamente invocados por las partes, lesionar�a gravemente el derecho de defensa del adversario, al sorprender con hechos de los que, por no haber sido alegados, no se le habr�a dado oportunidad para contradecirlos.

Tal el fundamento para firmar que igual da condenar a lo no pedido, que acoger una pretensi�n aducida, pero con causa distinta a la invocada, es decir con fundamento en hechos no alegados.� En el caso sub-lite, en el hecho 8� del pliego demandatorio se se�ala que la entidad demandada en desarrollo de su objeto social fabrica �toldos y parasoles� los cuales ven�a publicitando con las marcas �Baneta� �Sombralina� y �Corbella� cuyo titular es la sociedad demandante, precisando en el hecho 9�, para distinguir productos de la clase 18 del decreto 755 de 1972.

El art. 2� del decreto antes mencionado, clasifica los productos y servicios que se aplican a las marcas se�alando para la clase 18 �cuero e imitaciones de cuero, art�culos de estas materias no incluidas en otras clases; pieles, ba�les y maletas, paraguas, sombrillas y bastones; fustas, jaeces y guarniciones�. La sociedad demandada ha utilizado dichas marcas para productos diferentes a los enunciados en el p�rrafo precedente como son los toldos a los cuales hace alusi�n la clase 22 del decreto en comento, clasific�ndose dentro de ella �cuerda, bramantes, redes, tiendas, toldos, velas, sacos; materiales de relleno (crin, capoc, plumas, algas marinas etc.), materias fibrosas, textiles en bruto�.

Si bien es cierto, que en la actualidad la sociedad demandante tenia registradas las marcas referidas en la clase 22, descrita en el ac�pite precedente, tambi�n lo es que su registro se efect�o con posterioridad a la presentaci�n de la demanda genitora del proceso, toda vez que esta se instaur� el 10 de noviembre de 1989, y el registro para la clase 22 a favor de la accionante se efect�o el 2 de septiembre y 9 de diciembre de 1993, de donde se infiere que para la �poca en que se le acusa a la demandada de los hechos relacionados en la demanda, la actora no era titular de la marca para los productos indicados en la clase 22 y por ende no ostentaba el derecho a usarla en forma exclusiva.

Por toldo, entiende el gran diccionario general de la lengua espa�ola VOX: �cubierta de tela que se tiende para que de sombra, fuelle o capota de coches para autom�viles� y por sombrilla: �paraguas, quitasol�, encontr�ndose clasificado el primero de ellos en la clase 22 y la �ltima en la 18 del decreto 755 de 1972. As� las cosas, no puede considerarse que la demandada por el uso de los nombres �Baneta�, �Corbella� y �Sombralina� para productos distinguidos en la clase 22 hubiera incurrido en actos de competencia desleal que causen perjuicio a los actores, m�xime cuando no se acredit� que se tratase de una marca notoria, la cual ha sido definida por el Tribunal Jurisdiccional del Acuerdo de Cartagena como: �La que goza de difusi�n, o sea la que es conocida por los consumidores de la clase de producto o servicio de que se trata�; precisando sobre el punto la doctrina la necesidad de obtener �la demostraci�n por un medio probatorio id�neo, de la existencia de la notoriedad� (Manuel Pach�n �Protecci�n de derechos de propiedad industrial); se�alando a su vez el profesor Antonio Rocha, en su obra �De la prueba en derecho�:: �La notoriedad de la marca no es una noci�n que pueda fijarse de antemano, sino mas bien una comprobaci�n de un hecho�.

Se endilga adem�s a la accionada acusar perjuicios a la actora, por haber vinculado como socio a Camilo Ni�o Velez quien se desempe�aba como asesor de la gerencia de Parasoles Tropicales Ltda, retir�ndose voluntariamente el 22 de enero de 1986 para constituir el 29 de enero del mismo a�o la sociedad Coin Toldos & Parasoles Ltda, as� como el haber maquinado el retiro de su jefe de producci�n y dibujante industrial Hector Hugo Arce, el que tuvo lugar el 1� de diciembre de 1985 y haber vinculado a Alfredo Garces Arcos con quien la demandante hab�a suscrito contrato de representaci�n comercial.

Como es bien sabido la capacidad de adquirir derechos y de contraer obligaciones es atributo que solo pertenece a los individuos de la especie humana, que son las personas naturales y a las personas jur�dicas denominadas tambi�n morales o colectivas. De ah� que si la sociedad demandada naci� a la vida jur�dica el 29 de enero de 1986 como lo certifica la C�mara de Comercio de Cali, mal puede llam�rsele a responder por hechos ocurridos con antelaci�n a su existencia, entonces como es l�gico inferir los retiros de las personas indicadas en el p�rrafo precedente d�as antes de su constituci�n no pueden responsabiliz�rsele a la demandada.

Por �ltimo y en relaci�n con la conducta que se�ala la actora incurri� la demandada al anunciar la fabricaci�n de sus productos con materia prima extranjera y solo obtener la aprobaci�n de importaci�n en el a�o de 1988, as� como excluir el cobro del IVA en sus cotizaciones, son circunstancias que no afectar�an a la demandante, si no al consumidor y al Estado, amen de no haberse acreditado fehacientemente tales circunstancias.

As� las cosas, los razonamientos anteriores, infieren la confirmaci�n del fallo apelado, por encontrarse ajustado a derecho. IV.- D E C I S I O N En m�rito de lo expuesto, el TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTA D.C. EN SALA CIVIL DE DECISION, ADMINISTRANDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA REPUBLICA Y POR AUTORIDAD DE LA LEY, V.- R E S U E L V E 1.- CONFIRMAR la sentencia calendada el 19 de noviembre de 1999, proferida por el juzgado Diecinueve Civil del Circuito de esta ciudad. 2.- CONDENAR a la parte recurrente en costas de esta instancia. T�sense. 3.- REMITASE, el expediente al Juzgado de origen.

COPIESE,

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE RUTH MARINA DIAZ RUEDA MAGISTRADA JORGE EDUARDO FERREIRA VARGAS MAGISTRADO JOSE ELIO FONSECA M. MAGISTRADO Ex�����?LNtw��H L � � � � � � � EJhk������48������np}�Ot� � ##&#�&�&�'�'�(�(N)S)�*�*�+�+�,�,�>�>'E(E�����������������������������������������������������������������������5�>*5�5�@���CJOJQJ\�5�>*@���CJOJQJ@���CJOJQJ5�@���CJOJQJ@���CJOJQJ5�@���CJOJQJJ)FGHIxyz�����?@ABMNtuvw������������������������n^�n$ �0��ndh*$^�na$$ �0��ndh*$^�na$$ ���ndh*$^�na$���w���  ��T U � � F G H I � � DEgh��������������������������n^�n$ �0��ndh*$^�na$$ ���ndh*$^�na$h������34������klm{|OP� � !#"###�&���������������������������$ �0��ndh*$^�na$�&�&�&�'�'�'�(�(�(M)N)O)�*�*�*�+�+�+�,�,�,�,�,�,�,�.�������������������������$ �0��ndh*$^�na$$ �0��ndh*$^�na$�.�.0000111/202[3\3.5/5]6^6+7,7�7�78s:t:<<�<�<�=�=���������������������������$ �0��ndh*$^�na$�=�>�>�>�>�A�A]C^C%E&E'E(EIEJEKE!F"F�G�GoJpJqJ-K.K�������������������������ndh^�n$ �0��ndh*$^�na$$ �0��ndh*$^�na$(E.EIEN-N]O�Q�Q�T�T$UPUtV�V � �!�#�@�����ހ߀��������}���ȁ΁ρׁ��"�G�����������������õ������������������Ӡ�5�CJOJQJ@���CJOJQJmH sH 5�@���CJOJQJmH sH 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