Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001310300219990738202

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Marco Antonio Alvarez Gomez

Fecha: 2007-08-13

Sujetos procesales: MARTA LUCIA MARTÍNEZ PINZÓN / RAIMUNDO BERNABÉ TRINCADO OLIVERA Y BLANCA ISABEL PINZÓN DE MARTÍNEZ.

��ࡱ�>�� jl����i��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������% ���Wbjbj%�%� /qG�G��P�F������l"222F���8��<F�l>>TTTTTT$� �*2TTTTT*Z22TT?ZZZT�2T2TZTZfZ�22�T2 ��zl��Fd ����DU0���P�v� �ZFF2222� TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT� SALA CIVIL Magistrado Ponente: MARCO ANTONIO ALVAREZ GOMEZ Bogot� D.C., trece (13) de agosto de dos mil siete (2007) Ref: Proceso ordinario de Marta Lucia Mart�nez Pinz�n contra Raimundo Bernab� Trincado Olivera y Blanca Isabel Pinz�n de Mart�nez.

(Discutido y aprobado en sesi�n de 17 de julio de 2007). Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia calendada 20 de junio de 2006, corregida y adicionada mediante providencia de 23 de enero de 2007, proferida por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de la ciudad, dentro del proceso de la referencia.

ANTECEDENTES 1. La se�ora Martha Luc�a Mart�nez Pinz�n demand� a los se�ores Raimundo Bernab� Trincado Olivera y Blanca Isabel Pinz�n de Mart�nez, para que se declararan simulados los siguientes contratos: a) En forma relativa, el de promesa de compraventa de 28 de febrero de 1994, a trav�s del cual el se�or Trincado le prometi� vender a la se�ora Pinz�n el establecimiento de comercio denominado �Parrillada La Caba�a�, negocio que en realidad consisti� en la promesa de enajenar el 75% del bien a la demandante, quien intervino a trav�s de su mandataria oculta, la se�ora Pinz�n. b) Con el mismo alcance, el de compraventa de 19 de octubre de 1995, cuyo objeto real fue la transferencia de la cuota parte de propiedad del se�or Trincado a la demandante por $300�000.000.oo, y no por $81�500.000.oo, como qued� registrado, de los cuales la se�ora Mart�nez le cancel� al vendedor $218�000.000.oo. c) Con alcance absoluto, el �contrato de resoluci�n de compraventa� de 14 de diciembre de 1995, en el que participaron los demandados y la demandante, con el fin de aparentar ante los proveedores y acreedores de la se�ora Mart�nez que la totalidad del bien le pertenec�a al se�or Trincado. d) De igual manera, la aclaraci�n realizada ante la C�mara de Comercio el 3 de enero de 1996, bajo el No. 0068615 del libro 6�, inscrita en la matr�cula No. 170410, referente al mencionado establecimiento de comercio, en la que se precis� que el �nico propietario del mismo era el demandado.

Como secuela de esas declaraciones, solicit�, en s�ntesis, que se hicieran prevalecer los actos verdaderos; declarar que ella es la �nica y verdadera propietaria del establecimiento de comercio; que los demandados obraron �seg�n el contrato- como sus mandatarios ocultos, y que se ordenara el pago de las prestaciones mutuas desde el 13 de diciembre de 1995 hasta el momento del fallo, en la cuant�a y forma detallados en el libelo (s�plicas 2�, 4�, 7� a 12). 2.

Las pretensiones se soportaron en los hechos que as� se resumen: a) Como consecuencia de la liquidaci�n de la sociedad conyugal conformada por los esposos Trincado � Mart�nez, le correspondi� al primero el 75% del establecimiento de comercio �Parrillada La Caba�a� y a la segunda el restante 25%, seg�n consta en la escritura p�blica No. 1989 de 30 de abril de 1991, inscrita en la Oficina de Instrumentos P�blicos y en el Registro Mercantil de la C�mara de Comercio de Bogot�. b) Dicho restaurante fue establecido por el demandado en un predio que la se�ora Pinz�n ten�a en arrendamiento en el municipio de Cajic� (Cund.), pero como el se�or Trincado no le participaba de las utilidades a la demandante, acordaron que �sta le compraba su porcentaje a trav�s de aquella.

El valor de la negociaci�n fue de $300�000.000.oo, de los cuales la promitente compradora s�lo adeudaba $81�500.000.oo para el momento de la celebraci�n del contrato de compraventa (19 de octubre de 1995), tambi�n simulado en cuanto a la identidad del comprador y el precio de la venta. c) Cuando ya se hab�an celebrado los contratos para que la totalidad del establecimiento le perteneciera a la demandante, los pasivos del mismo aumentaron, al tiempo que disminuyeron las utilidades, raz�n por la cual la se�ora Mart�nez se vio avocada a celebrar con los demandados un acto �simulado- de resoluci�n de la venta, para aparentar que el se�or Trincado era el �nico propietario.

De esta forma se evitar�a un concordato, el demandado asumir�a la administraci�n del restaurante con el fin de cancelar las obligaciones con terceros, para luego devolverlo a la libelista. d) Agreg� que el se�or Trincado, en forma habilidosa, se apoder� del bien sin entregarle participaci�n alguna en las utilidades y sin solucionar las obligaciones que la demandante hab�a contra�do con sus acreedores.

M�s a�n, aprovech� su ausencia del pa�s para consolidar la posesi�n del establecimiento, al punto que a su regreso la vincul� como representante de ventas, manteni�ndola as� en error para no restituirle el establecimiento. 3. Informados los demandados del auto admisorio de 2 de febrero de 1999, el se�or Trincado se opuso a las pretensiones y formul� las defensas que denomino �inexistencia de causa�; �inexistencia del hecho esencial alegado�; �ilegitimidad de la acci�n�; �ilegitimidad sustantiva de la parte pasiva� y �actuaci�n de la demandante en fraude a la ley�.

Por su lado, la demandada Blanca Isabel Pinz�n de Mart�nez se allan� a las pretensiones (fl. 21 cdno. 1). 4. El Juez de conocimiento, en el fallo materia de apelaci�n, deneg� las pretensiones de la demanda, lo que provoc� que la demandante interpusiera el recurso de apelaci�n que ocupa la atenci�n de la Sala. LA SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA Luego de precisar que no era procedente el allanamiento de la se�ora Pinz�n, porque exist�a litisconsorcio necesario entre los demandados, el juez hizo la acostumbrada distinci�n entre la simulaci�n absoluta y la relativa, cuyos perfiles rese��, para ocuparse, a rengl�n seguido, de las pruebas recaudadas, comenzando por restarle m�rito a la tacha de falsedad planteada por el demandado, pues �l mismo confes� haber celebrado el contrato de promesa de venta que disput�.

Enseguida hizo acopio de los testimonios recibidos, cuyas versiones cuestion�, para se�alar que �el comportamiento desplegado por las partes en esta litis, los indicios que surgen de sus conductas y de los medios probatorios adosados�, permit�an afirmar que la promesa y la venta eran relativamente simuladas, �en cuanto a la persona que figura como compradora y a la falta absoluta del precio, el cual no existi� de manera real y cierta como lo pretenden hacer ver los demandantes e interesados en las pretensiones� (fls. 1127 y 1128, cdno. 1A) Con todo, juzg� que no pod�a declararse la simulaci�n porque, a su juicio, los contratos de promesa y de compraventa perdieron eficacia jur�dica como consecuencia del contrato de resoluci�n celebrado entre las partes el 14 de diciembre de 1995, en virtud del cual se levant�, por expresa voluntad de los contratantes, el ropaje ficticio de los negocios jur�dicos que lo precedieron, circunstancia que, adem�s, extingu�a toda posibilidad de resarcimiento de perjuicios a favor de la demandante, vinculados al �nuevo acuerdo� de la partes, dado que la resoluci�n, cuya simulaci�n descart�, permit�a concluir que tambi�n feneci� �el conjunto de obligaciones a cargo de los contratantes� (fl. 1130, cdno. 1A).

Finalmente, al adicionar su fallo, el juez orden� el levantamiento de las medidas cautelares. EL RECURSO DE APELACION Para la recurrente, el juez no apreci� la totalidad de las pretensiones, particularmente aquella en la que se solicit� declarar totalmente simulada la aclaraci�n que se hizo el 3 de enero de 1996, sobre la propiedad del restaurante �Parrillada La Caba�a�.

Esa omisi�n, en su criterio, lo llev� a concluir que no era simulado el contrato celebrado el 14 de diciembre de 1995, a diferencia de los dos anteriores, cuya apariencia s� afirm�. A continuaci�n, resalt� que la venta s� tuvo un precio, cuyo monto y forma de pago detall�, por lo que consider� que la negativa de las pretensiones �deja un tufillo� de enriquecimiento sin causa por parte del demandado (fl. 7, cdno. 18), enfatizando en que el juez no tuvo en cuenta, por ejemplo, el documento suscrito el 21 de febrero de 1994, aportado por la demandante al rendir su declaraci�n. Fustig� tambi�n las respuestas que dio el se�or Trincado en su interrogatorio de parte, a quien tild� de evasivo, para detenerse luego en los testimonios de Luis Francisco Mart�nez y Gustavo Ladino, a quienes debi� d�rseles credibilidad, seg�n su opini�n. Finalmente, acot� que el juez no apreci� el interrogatorio de parte que absolvi� la demandante, cuyas �respuestas s� constituyen una verdadera confesi�n� (fl. 11, cdno. 18), como tampoco la conducta procesal que asumi� el demandado, quien entorpeci� el tr�mite del proceso.

Con fundamento en estas reflexiones, la parte demandante solicit� revocar la sentencia de primera instancia. CONSIDERACIONES 1. Es asunto averiguado que en la simulaci�n, sea ella absoluta o relativa, los contratantes aparentan la celebraci�n �o los t�rminos- de un negocio jur�dico, para que produzca determinados efectos frente a terceros.

En estrictez, no hay simulaciones graciosas o de balde, pues las partes suelen conchabarse para enga�ar a otros, de modo que esa apariencia de verdad, total o parcial seg�n la clase de simulaci�n, genere unas consecuencias jur�dicas precisas, de antemano previstas. Por v�a de ejemplo, un deudor simula la venta de sus bienes para evitar la acci�n de sus acreedores, o, con el mismo prop�sito, celebra contratos en los que hace figurar a otra persona, para que no ingresen formalmente a su patrimonio.

En ambos casos se genera una falsa realidad de la que se aprovechan los simulantes en desmedro de terceros. El contrato, en tales hip�tesis, es apenas el instrumento que les ha servido para enga�ar, bien porque el negocio jur�dico resulta hueco, o porque el verdadero contratante permaneci� tras bastidores. De la simulaci�n es, pues, la trascendencia jur�dica del acto.

De all� que resulte inocuo el negocio simulado que las partes se reservan o que no se divulga, el que no repercute o genera efectos en la vida jur�dica, lo mismo que aquel otro que los propios contratantes evidencian, pues una vez descubierta la mentira desaparece la simulaci�n. Lo propio acontece cuando los contratantes le restan eficacia al negocio que aparentaron, como cuando deciden, por mutuo acuerdo, resolverlo o terminarlo, eventos en los cuales es inane un pronunciamiento sobre la simulaci�n, dado que el contrato respectivo fue privado de sus efectos, volviendo las cosas al estado en que se encontraban con anterioridad a �l. Sobre este particular, apuntan Ospina Fern�ndez y Ospina Acosta que �si simular es aparentar lo que no es, carece de sentido calificar de simulada una actuaci�n que nada oculta a nadie.

As�, no habr�a simulaci�n cuando los agentes, caso ins�lito, declarasen p�blicamente celebrar un acto jur�dico y simult�neamente manifestasen del mismo modo su voluntad de restarle toda eficacia o revelasen su prop�sito de encubrir un acto distinto. Y tampoco habr�a simulaci�n cuando dichos agentes, despu�s de celebrado un contrato real, resolvieron recovarlo posteriormente (mutuo disenso).

Mientras no exista el prop�sito de enga�ar a los terceros o si se este enga�o no se realiza, la actuaci�n contradictoria de los agentes nada simula ni disimula�. (se subraya). 2. En el caso que ocupa la atenci�n de la Sala, el Tribunal concuerda con el juzgador de primera instancia en que los contratos de promesa de compraventa y de venta del establecimiento de comercio �Parrillada La Caba�a�, de fechas 28 de febrero 1994 y 19 de octubre de 1995, aunque ciertos, fueron realmente celebrados por la se�ora Martha Luc�a Mart�nez Pinz�n, como promitente compradora y ulterior adquirente, en su orden, puesto que la se�ora Blanca Isabel Pinz�n de Mart�nez apenas intervino para prestar su nombre.

Las pruebas de ese hecho son elocuentes, comenzando por la admisi�n que de �l hizo la ultima de las citadas demandadas al allanarse �ineficazmente- a las pretensiones (fl. 214, cdno. 1), pasando por la declaraci�n del se�or Trincado, quien pese a su inicial negativa al contestar el libelo (fls. 149 y ss, Ib.), termin� por reconocer que �decid� bajo la obligaci�n de no levantarse dichas medidas ofrecer en venta mi establecimiento de comercio� �sin que exista prueba del supuesto constre�imiento que aleg�- (fl. 426 Ib), hasta llegar al documento de 21 de febrero de 1994, visible a folios 445 a 453, aportado por la demandante en su declaraci�n de parte, en un todo conforme con lo dispuesto en el inciso 5� del art�culo 208 del C�digo de Procedimiento Civil, modificado por el art�culo 21 de la ley 794 de 2003, de suyo aut�ntico por reconocimiento impl�cito seg�n lo dispuesto en el art�culo 276 de la misma codificaci�n, en el que se detallan los alcances del negocio jur�dico celebrado entre la demandante y el se�or Trincado: objeto (el 75% del establecimiento de comercio �Parrillada La Caba�a); precio y forma de pago ($300�000.000.oo); fecha de entrega del establecimiento (1� del marzo de 1994), entre otros.

Sin embargo, no se puede desconocer, como no lo hizo el juzgador, que el 14 de diciembre de 1995, en una operaci�n en la que intervinieron Blanca In�s Pinz�n de Mart�nez, Martha Mart�nez Pinz�n y Raimundo Trincando Olivera, esto es, todos los que de una u otra forma participaron en los dos contratos precedentes, incluida la prestanombre y la compradora oculta, las partes celebraron un �contrato de resoluci�n de compraventa�, en virtud del cual convinieron �en resolver por mutuo acuerdo el contrato celebrado entre nosotros el pasado 19 de octubre de 1995�, a trav�s del cual se perfeccion� el negocio prometido el 28 de febrero de 1994, privando as� de efectos jur�dicos los contratos precedentes y retornando las cosas al estado en que se encontraban con anterioridad a ellos.

Obs�rvese que como consecuencia del acuerdo al que llegaron las partes para disolver la venta que hab�an celebrado �se insiste, con la intervenci�n directa del vendedor, la compradora aparente y la verdadera compradora-, y en un todo de conformidad con lo previsto en los art�culos 1602 y 1625 �inciso 1- del C�digo Civil, se le transfiri� nuevamente al se�or Trincado el derecho de dominio y la posesi�n del 75% del establecimiento de comercio �Parrillada La Caba�a�, para lo cual se utiliz� �innecesariamente- el esquema de una venta.

Luego es claro que por gracia de esa convenci�n, los actos simulados en forma relativa cesaron en sus efectos, al punto que, con la anuencia de la verdadera compradora, como correspond�a, su vendedor se hizo otra vez a la propiedad del bien que hab�a vendido. Al fin y al cabo, en derecho las cosas se deshacen como se hacen, y por quienes las hicieron.

Por consiguiente, eliminada la eficacia de los negocios jur�dicos simulados, por voluntad de las propias partes, como expresamente se acord� en la cl�usula octava, resultaba innecesario cualquier pronunciamiento judicial que develara la apariencia, por lo que fue correcta la decisi�n desestimatoria de primer grado. 3. Ahora bien, aunque la demandante adujo que este �ltimo negocio jur�dico tambi�n es simulado, incluso en forma absoluta, de ello no existe prueba ninguna: ni de la disoluci�n de la venta propiamente dicha, ni de la transferencia que al mismo t�tulo le hizo la se�ora Mart�nez al se�or Trincado, del 25% del derecho de dominio que ella ten�a sobre el establecimiento de comercio aludido, �como compensaci�n parcial de los perjuicios causados al comprador por el incumplimiento del contrato de octubre 19 de 1995� (cl�usula 6�; fl. 17, cdno. 1).

Por el contrario, existe prueba que sugiere la veracidad del convenio, como por ejemplo la comunicaci�n de diciembre 13 de 1995, obrante a folio 164, no tachada ni redarguida de falsa por la demandante, en la que ella le solicita al se�or Trincado �que retome el negocio�, �rec�beme el negocio y ay�dame por lo que mas quieras a tratar de resolver mi situaci�n econ�mica�, pues el prop�sito com�n se concret� a �cancelar todo otro tipo de acuerdo general o particular que se haya hecho previo a este y finalmente restituir la caba�a a tus manos�, reconociendo que �tu te encuentras muy perjudicado por mis permanetes (sic) incumplimientos en los pagos pactados por el intento de comprar La caba�a�, manifestaciones que, en principio, justificar�an, de una parte, la disoluci�n de la venta celebrada el 19 de octubre de 1995, y de la otra, la transferencia del 25% del establecimiento como pago de los perjuicios causados al vendedor.

La ausencia de prueba sobre la simulaci�n absoluta del �contrato de resoluci�n de compraventa�, se patentiza a�n m�s si se considera la debilidad de la prueba testimonial, en la que tanto enfatiz� el apelante, pues el se�or Gustavo Ladino Delgado precis� que �a finales del a�o 95 supe de una nueva transacci�n entre Martha y Raimundo, pero dado que a partir de diciembre del 95 no tuve m�s contacto con el establecimiento de comercio, ni con sus propietarios, desconozco hasta la fecha que habr� sucedido� (fl. 381, cdno. 1), mientras que el se�or Luis Francisco Mart�nez Pinz�n afirm� que s�lo estuvo presente �al comienzo� de la reuni�n en la que las partes decidieron la suerte del establecimiento de comercio, reconociendo que �las decisiones y los compromisos que cada uno hizo no los conozco, ni los conoc�, solo se que ellos manejaron independientemente ese tema, posteriormente a la reuni�n� (fl. 369, ib.).

Y es claro que la versi�n de la demandante �nicamente hace fe contra ella, jam�s a su favor. As� las cosas, como la libelista no infirm� la presunci�n de veracidad o sinceridad que abriga el negocio jur�dico celebrado el 14 de diciembre de 1995, el Tribunal debe atenerse a la voluntad que en �l aparece declarada, que fue la que �al fin y al cabo- se hizo p�blica, siendo claro que cualquier duda debe resolverse a favor de la firmeza de la operaci�n, como lo ha sostenido la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, de cuyas sentencias se destaca la siguiente: � todo negocio jur�dico se estima verdadero y por eso mismo capaz de producir la plenitud de sus efectos, mientras no se demuestre de modo concluyente la ficci�n de la que fue producto.

De ah� que quien aspire a restarle eficacia o a lograr que de �l se predique una distinta de la que corresponde, dada la apariencia externa que ofrece, argumentando en uno y otro caso que fueron fruto de la simulaci�n, est� obligado a demostrar el hecho anormal de la discordancia entre la voluntad interna y su declaraci�n, de manera completa y segura, ya que de quedar alguna duda, debe estarse a la realidad de aquello que se hizo p�blico� (se subraya; sentencia de 24 de junio de 1992). 4.

Por consiguiente, como la demandante no demostr� la simulaci�n alegada, como se lo impon�a el art�culo 177 del C�digo de Procedimiento Civil, tambi�n se impon�a negar esta otra pretensi�n, sin que el acto aclaratorio de 3 de enero de 1996, al que se refiere la recurrente, evidencie la apariencia del negocio jur�dico (fl. 19, cdno. 1), en tanto se limita a precisar que �quien enajena el establecimiento es Martha Mart�nez Pinz�n, quedando como �nico propietario Raimundo Bernab� Trincado�.

Resta decir que la apelante insisti�, una y otra vez, en que la promesa y la venta fueron simuladas, sin parar mientes en que tanto el juez, como el Tribunal, concuerdan en que tales negocios fueron aparentes de manera relativa, por las razones se�aladas en la demanda (objeto de la promesa �75% y no el 100% del establecimiento; precio de la venta -$300�000.000.oo y no 81�500.000.oo; comprador �Martha Luc�a Martinez y no Blanca Isabel Pinz�n-), solo que la pretensi�n simulatoria ca�a en el vac�o, porque las mismas partes le hab�an quitado efectos jur�dicos a tales negocios, al acordar la resoluci�n de la compraventa.

Su constante reclamo por un enriquecimiento sin causa, pasa por alto que dicha pretensi�n no fue planteada en la demanda, por lo que no puede servir de argumento para reclamar la revocatoria del fallo. 5. As� pues, se confirmar� la sentencia apelada y se condenar� en costas de la segunda instancia a la demandante. DECISION Por el m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia de 20 de junio de 2006, corregida y adicionada mediante providencia de 23 de enero de 2007, proferida por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de la ciudad, dentro del proceso de la referencia. Costas del recurso a cargo del apelante.

Liqu�dense.

NOTIFIQUESE, MARCO ANTONIO ALVAREZ GOMEZ Magistrado RODOLFO ARCINIEGAS CUADROS Magistrado NANCY ESTHER ANGULO QUIROZ Magistrada  OSPINA Fern�ndez Guillermo, OSPINA Acosta Eduardo, Teor�a General el Contrato y el Negocio Jur�dico, p�g. 115 s�ptima edici�n.  Reza as� la cl�usula 8: �LA VENDEDORA como consecuencia e esta resoluci�n que le resta eficacia al contrato de compraventa de octubre 19 de 1995 lo que conlleva a que el establecimiento de comercio regresa a la propiedad del COMPRADOR, lo entrega libre de pasivos.� Rep�blica de Colombia  Tribunal Superior de Bogot� D.C. Sala Civil M.A.GO.

Exp. No. 0219907382 02  PAGE 1 +,.]`�XZ�!fg�0 J &1&�-�-�.A/�/�/�=�=WH�H8J<JeJ�J�JVL�L�L�L�R���������������������ﯡ��������~z~z~z~s� OJQJ^J>*CJCJ@���!j0J@���CJOJQJU^J>*@���CJOJQJ^J6�@���CJOJQJ]�^J@���CJOJQJ^JCJOJQJ^JmH sH ^JaJmH sH 5�OJQJ\�^J5�CJOJQJ\�^JCJOJQJ^J5�CJOJQJ^J5�\�^J,+,B^_`��XYZ}~��N���������������������$dha$ dh5$7$8$9DH$$a$ �_ (dh$dha$ �(ndh�T�V�W���N��  +, R S !fg/0OP��QR����������������������������dh$a$$dha$ $��dh`��a$�����  ��0 1 2 J K " "�$�$�%�%&&& &0&���������������������������$dha$$dha$dh0&1&((;*<*�,�,�/�/�12�6�6�9�9U=V=�>�>�@�@cDdDVHWH7J���������������������������`� $dh*$a$ $dh*$a$7J8J�L�L�L�N�NDQEQRR�R�R�R�R,T-TbTcTpTqTrT�T�T�����������������������$dha$$dha$ $dh*$a$$dha$ ���d�^��`��`��R�R�RSS\SbTpT�T�T�T�T�T�TuUvU�V�V�V�V WFWHW�W�W�W�W�W�W�W�W�W����������䴫�������uiuXu��!0J5�OJQJ\�^JmHnHu0J5�OJQJ\�^Jj0J5�OJQJU\�^J5�OJQJ\�^J @���OJQJj6�@���OJQJU6�@���OJQJCJOJQJ^Jj0JCJOJQJU^J5�6�CJOJQJ^J^JaJmH sH 5�CJOJQJ\�^JCJOJQJ^J5�CJOJQJ^JmH sH 5�^J�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�T�TuU�V�V�V W+WFWGWHW����������������������$a$$a$dh $ �dh*$a$ 5$7$8$9DH$$dha$$dha$HW�W�W�W�W����-����hx�hx�hx�hx�hx�hx�hx�hx�hx-o?�?�o?�?�o?�0 &PP��/ �"I!��"��#�� $��%�����8�$����������Ddh��t��<� � C ���������A���2���߿�)<�:������DI`!���߿�)<�:�����=9@� � ��x���o�uǫ�k�T:��Z�`䲀�\h�f��|�OJ�����������#�'s�%��Հ��"d{��]y�W��3��j0L/����TW�z��U)?"��R�O�'�!~@��T�L|J��#�^�П��?��%��_��ן��'������J�s����s!���ɿO����W��_����}G|���������ã�-��Ev�����$�����L�7}����[�3�S��7�?��ڄ��̅�����o�օO��p��u���:\��p��u���:\��p��u������doB%���^��g���B>��z���z�Z�m�#;��z�U�/D��WQޗ��>����5���5:��v���H�,7! =Y���ɣܝEF����V�cV}\ �QG�'K{�Lg� �-�"gqu��B=FDxsCCb��A���1#S&�1�>ۢ ")�M�M���c�B�z:��� Y7�%��8Յ���i���-3�-C�2�,�k �Cϼ_ѻ�������������0���4���0��+�'h�һKY\�"v���`�a�����U�U�:�FT���s�� ĉ�0J��� �e����"[A>�HI��[�$�0ʦ~N/' �a��xw0Cցa�ȬɡR�M9�S��r�PKO2FzUõ�iB�ǷC�T�)4��S�C� ���PĨ�M����$��hw���rY놡�Ω������'I�K����e�Kf80@>��� a�x!DE��&��+�rʄ�����~J �l,�_�%�|i�hK�qV'�Z��8Y������2�B�J��U`$[�R\�ťO��V�O�F:�wqI�¸#��uh.F="g���}�Β�БQEƘ�'��<,6M��6���sX�ZS��RV'~�5��^��&!�H�?�0.F;��/�e�a%�AY�40rRn\�2<��4I�.^I�cf6-��U`��ABG7'�;� � )b�~M2VBϷ�`���P93 A2+�YN�2���T@����d �L�R� TB��Ԗ�- ��3w�q ����*f����l����؋��b�AA��� إ"˅���9w�k0 1h�j�E�[��*Í�8g�KR&��ʇD��ƮfƉH��ҷ�q*��놮~��`dΑq��c�P�b8T�4��q�HN+�_�����S�n(�.f삑oL�2�/7��g�����Z�W.-0S���)�Vx3Х&:絾#w��w�(R�z��,GY`�\�o.O3+��m͑�wX��juw�0��u.�E�L9��VӴp:�ͻ:#����kIc�TA 67�7������ɂ4@�Yc#�����1\bД�k>��1��C�F�Y�E�x�@ӣ)�� r�6��as�n2����m�q�L: _�uɌ�z��jԅ����+F�1��ӎ�V�w��5���184�OAG)���f�!o�f?!+Zi�������(���"��Z�W���_��G��Y� �Ȱ�gԎ�1��4�T�T���H�ާ s\Cn��d� Y I���Z�E�xN���Q\�d%�}�m`����":e]XÉ��0m��C��貛�� W���A��3!2Q��b�B�g�"N�s�d����ㅯN�׺�A* ^9g�!�22t3���@{�� 8rm���� E4e�*4��3�6j'?wl�\���*o�1�r�A�ǽ��)��`������`{�N��ҝi�hM&���1i���P0���x|�4oұ%�`x0,�;?@�M[�D�K���0���ĩ F ��|�烌�@��e�� �Н�Ã���c�dP�Q쫖���><S��z�1H� s�|��qG�oɽ��� �o�z�L�!���B��ی�2�#��Jq�~�o�|;JpY0�e�kI����B� ӦU�4p�]��j0���.C~��}`M��J�I��f�}��Q���)����.N3�>pK]l��xh~X��30�e�G"����88!�_2ҠF��m�:�'B:�F+3��)��$�x���aִ� +���1�U�`�Ո�O'0LdĈJ�� v�;��qI�<���#m�Ycd|CrD\��d�`J�7�ų&%F�!7�C<Mx�ѓϞ!����=R��]��82�q�D<Iʆ�D��A# 1��g�q�����T]-��M���6A��L��C6�����V�q�},�g����w 7�Hع�Ā�@J�n0V��� �� %���G� 8�gn`�� ��Ȩ#s��%d��.0�b� �Xb��-�Ȏ�zgt�����7��}�S�EH|�ɪ�A�\���)3�9^�80tˠV:�ܕ��.�ˣ��ې:�>��p���:�� d-�)����ߒ�ɯ�"���j%�r����ع=�Px��� z^��� ���O€� ���ɽT~���Z� ��8�h� j�̤��r��  �������u+Q% ��Ud���$C ]�[��̯��<k�~ȎXU���vy h��Fo��@ޕ�3�A�S�F�f�*����T6nr�20�EFɰ���-{�����PX �� լl���p��53vOd�' �/�ɓ���"�ކ���>( C L�� ���H�vYIi����8*CI�I�KG]��..nSo����f��K2f֨9���R���� )b�q�}n�ݦ�f1n�>�+TFڈ�����U���A ��7*:O��+7Kd�3(NzT����[ � �=��+�X�.Z�W�Q�)bԑa�+���F��Hz3��*dI��q&4� xf���ޅ���^� ��&!mF��-�_�2O��-�6���̥zЙ �?�E�gk \� A���9�� �2���n��� �*��SG2|G D���Y����Xr0�#$[�+Ut�֯�����İ/����&�ƥ?�d�7޿�"� ١7�� ��I�n 2�XTdM򾑚�����vri���A�yr�#�|�� 1N������#�[ٷ�j��ߠF�X��CHc�߇4@/#A���qL������x����ρ�d�c&�Z��j�_��X4�~�(�І"�[���ߩ�)��87��< � L�?C�m���z� �����vcќ���V�(:��/0���X�� �=�����qKI�x����&���2�9�3hBٴcdM]{L ��~�2vr�H�A#P����Z�/G g�H!�sw! B��q9���@; 3�H9m�"��a����$�b�a�ȱG7�A:e��� $d�q� 0J6r�Yw�5��y;�c. M�C߿�s9�2X�Xs�sE~�Y(��� �^~!N��qU�-ɸ-`n/B;�/�_9q��� �U0�}�X��6\6 ��U%�M��m0�%��t�id<�>�fЌW����z��xbpF�M%>b�#}��f����@ 7 ���� ���`i��H�Xv���0.�ad�i�$a��hVd���"�" `�C5"$f���h^l@��q�~Y�Bp���[�%3.�`���ax��s��H]r���U��Ч`���`E�r�AD,�w�L���l� g�hCwސ�F.="�<Ua�U���$�`(^Wi-ǩ1q�Y������g��� r��Pn�0�1��8�i�3 >.�X��T�3�č0HE^�p1�b��y\R(�Q���_u�5,�01�?ڎ3�����b�E� ^��Gюt�a/�w�܄(4jQ �?jV�Ⱥ�������Mz�KW�P�5�Q#�8��`�&���!Ff�ѤZ! ҷ�����@XU�#��ic ̜Y��*�_�k/�ʽ�udp(H ۘFǑ/���;b���,��k�����g�s�=���w)�8��~�G0�l��@߸��3nGaV����!��� W�+2C�2�}d��|������`�-N���40C�b ��>`Ч��@�s���yU��m �r�_g�������=�˰� �����SQ1~�,C)�����t�^W�-�'ĸb����2jb@Ő��������8C�~<��=f���w!ƥت{��&0�r��r���ZL�����VZJ� �1����b`��m%�e���m3��P�^�qy4T�t�^:n֢R�u`�{�m3�oW@��eh�ۺ����K}�Y�����Æu��eP�F����vOa�2��w���6��?0���#yn����=o�V����Y�x��祋��!�oQ-���qǸ�ȗ�|��S0���m���񇌷v���Tw+*]���fU}�7� ��m(����,��7~f��]�fT��Җ�y3P�8c�Z 0n���f����Ң}������Pv�� �������bfd� ���b�?.2l��Xlr~�A>�f��aFT[5�IG c���G�&����,.�7 h�� 0XK�x�؈��@%Fiގ0�y�����F�ӟn��`�Q\t�0�,Rt��^�0^���ܨ2�Cb��c,0.� S��\�����M��M�"U ��(#�� {��T_����)�7ĸn�.;F���m�b�MF3.L�h;B�0�d���Y?#D:��|���#m�#�z�Sf��/6�I �� ���j즜��w^�[W*�ϛ�`����5���k��h�H6��r�a}�t�,�����j�a��ĺ��2Z=��� �j#sY�(���CM`�iU�_�j�c6�Q�ێanUè�3 �mY^e�,�-�w�ڱ� �����ˊ����d�^� �|��j9�ZgP�n��,��9K���>d�� ?2�и=V1�' i�m��C � ��+ͼ�F�֪�tm�c>�(��]��j"#�fU�Ѡ�ڧ�� �cw2r��D�B��] ���D�}�iݼ ����3�p�����UE$X)~�~FŚ����nZ��M�*n�����b9��e�3Tdxw�#e�1�M`T�C��s,�� L�F���P�y`ܱ�``�Nx�5����[����x�ZXS�B �2����>j�56$ƃ�Y�E6?��n�!��_�M` ��u�(Y'��bK����T�L`8��5oU���6���,i{E�8��#�B�y�V�S20��c�I.�eȆQ=`TB�ҝ�3P�6@�P�X��s]K�A�<^��$8 �]�q��2�P��q�a�����eq2����I�*��c��p��|"�� �H�֛�Y�#�� Ủ�%���'�1'��1��o��&MQf� �a��v�1�V���!M1OrZ�P�\!eI��uj6��j ᫟��h�����jȱ��!C���+}��T��wѲ9C>��~��o� �܎�m�M�P+P4Τ�[�:y9�@?TX�ú`�m�Zb�Vu���S�ʇ%��㬥y|þ�#�r�%�v�q��M+�hE"s۷��e|�D'�m)@(슛����\��I�90X�Ɠ�����b@y۸!3��0�]��3"��ah�F�-��4�l�βو;v�-gC!�2�� �V��—� �[xe�f|�m67��� c�ާ�����W|$�n9�����qf�`@��5K��Δ7� 3V�.ު��$�oJ��v� �양��%�f1��r"㎍ �(U���Z�֩Va�2֑�A؋�. vk(�(�C����;���"|�W�ӥ�¸g�úᤎ�:L��Q 2\0�����%@��-�Ƀ� �d�ƇY����d7�a�Lbؠ.����1¼�%���1�f�������c!h H�w�W�%��B�`9[��g���;�kq���[s!)�~K������#����²j/P���2�(b���?���'|�a�X+@IZ���F�� �u�u�[K$�M�OY3X��q�slh\LE�a��"�k�P[s�<G�q��ZQ�7��K� ��Z����~#}�u›#Jb�M7m�l�a�M�3�:�|�KW�J�l�-��� ���&�Ǹf�/F�j���ʼ�R��Y��U�����E� o��ag:3�"�z�.r�G��r�uW��1zH7�����H;��Iy5>�t*��b�R�2-�.�1z� �8҇|*���z4�8�&���f�&�N����n� �)*���-Ǐ��� �u���du��YM8��XLOY ��/����dw~*t+Ѐ9šp<%��7����fs1i«,�T�tuq��fP�"A}.�Y �B� ��^�pa� ����tΫ~���xݵ���zz�O�"��L8э��$�N�aC���jū�n��r�Q:�䲼Y�W��l�e�rl`���'�/ � ��ϛ�I���V�f�آF�6/:����� Lx��v�$a��Sη�N �|�������Ք�G��J�� �|�g�'0���eV����+r��P<a' m�p~�Y��ey��Q��J���عجw��)��R�W�t=��ӆQ�� �̖� k�N;v4t�3�R.���쾬�P�͛�&1���ԽP+�x=wee�Sϔm�0ҿ�FE� �Lc�I��+����%���i����/ Ϛ p�t�|�55<�� FZ/��kV�K�N��x �q�W��Ϗ8Q:��:�a�ͽ�_&��kƼ������yv-��;`/���͢��V~+-<�W�����0+��?�2f\����ZW�X��P�2V$ �p�12]�k���P�(�a�C;J��bT]��J��P`��Q��GԪ �C3C����"~�C��a�`xb��`d�1�x�k7{3V~%��}`؏gXf��K_3c��w�/ʘ� ��=1�� 1�@v�no�dƭ˄ٛq�C����5�n�ǫ Y���ߥUZ�qW�À[G�z�.�>"c�� �e��`XY MJlON��b�؋�G)�����mH��� �ʍ���X��������q���\�e$�У�iO,�G���2�B��(�~3� ��=^���}/�ww��u��?^�Gv>O��.?~�������_���*?j�p�]i�z�_]��1�B����� i8@��8 NormalCJ_HaJmH sH tH ^@^ T�tulo 1$$$dh5$7$8$9D@&H$a$CJOJQJaJmH sH N@N T�tulo 2$$�hdh@&^�ha$5�CJOJQJ@@@ T�tulo 3$$@&a$6�@���OJQJFA@���F Fuente de p�rrafo predeter.X>@�X T�tulo$dh5$7$8$9DH$a$5�CJOJQJaJmH sH X�OX Body Text 2$5$7$8$9DH$a$CJOJQJaJmH sH dB@d Texto independiente$5$7$8$9DH$a$OJQJaJmH sH T@"T Encabezado �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH 0)@�10 N�mero de p�ginaZ @BZ Pie de p�gina �C�"5$7$8$9DH$CJaJmH sH 8@R8 Texto nota pieCJaJ:&@�a: Ref. de nota al pieH*�C@r� Sangr�a de t. independiente&$��dh5$7$8$9DH$`��a$CJOJQJ^JaJmH sH rR@�r Sangr�a 2 de t. independiente$��dh^��a$CJOJQJ^J�+�9�S����Sp����+,B^_`��XYZ}~��N��+,RS ! f g   / 0 OP��QR�������  ��012JK  � � �!�!""" "0"1"$$;&<&�(�(�+�+�-.�2�2�5�5U9V9�:�:�<�<c@d@VDWD7F8F�H�H�H�J�JDMEMNN�N�N�N�N,P-PbPcPpPqPrP�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�P�R�R S+SFSGSHS�S�S�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��0���0���0���0���0���0���0���0���0���0��*@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� 0��EEEH�R�W.5N0&7J�THW�W/123467�W09@BH!����gj����_ a � �  ����7!9!)#)0)6)�.�.//1/�/0x2z2t:�:�<�<]=g=?#?`BbB�C�C$J&J?LALRLTLnLvL�L�L�N�N�PXQ\Q�R&S)SHSNS�S�S.BYZ "1"�N�N�P�P�P�P�P�R�R;SFS�S�S��CSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJAC:\Mis documentos\Proyectos\2007-07 simulaci�n 02199907382 02.docCSJrC:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 2007-07 simulaci�n 02199907382 02.asdConsejo Superiorw\\Bog07tsbc49\definitivos\2a instancia\Apelacion sentencias\ordinarios\simulacion\2007-08 simulaci�n 02199907382 02.doc�HP�P�PuQ�R�S�S � ��@�YY��dYX�Sp@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�Arial9���Garamond?5� �:�Courier New;��Wingdings"q����#h�&%h�&#���� �B"�!��� ����0d�Q 2�Q���'TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALCSJConsejo Superior��������#�O� Subject: =?iso-8859-1?Q?2007-07_simulaci=F3n_02199907382_02?= Date: Thu, 19 Jul 2007 14:04:54 -0500 MIME-Version: 1.0 Content-Type: text/plain; charset="iso-8859-1" Content-Transfer-Encoding: 7bit X-Priority: 3 X-MSMail-Priority: Normal X-MimeOLE: Produced By Microsoft MimeOLE V6.00.2800.1409 ��� �����Oh��+'��0�������,8 T ` l x�����(TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIALRIBCSJSJSJNormalLConsejo Superior DE7nsMicrosoft Word 9.0E@��G@Z��L��@���k��@&G�k��� �B�� ��՜.��+,��0 hp|��� ���� � ��csj�"�Q (TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL T�tulo  !"#$%&'()*+,-./012345678����:;<=>?@ABCDEFG����IJKLMNOPQRSTUVWX����Z[\]^_`����bcdefgh��������k������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F��zl��m�Data ������������9�1Table��������H� WordDocument����/qSummaryInformation(������������YDocumentSummaryInformation8��������aCompObj����kObjectPool��������������zl����zl�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q