Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 11001 3199 001 2008 44993 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Oscar Fernando Yaya Peña

Fecha: 2014-05-21

Sujetos procesales: CRISTÓBAL BLOISE CLAVIJO / GENERAL MOTORS COLMOTORES S.A. Y CAESCA S.A.S.

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Se ordena reparar los da�os motivo de queja eximiendo de todo costo al consumidor. Fuente: Decreto 3466 de 1982. TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT� SALA S�PTIMA DE DECISI�N CIVIL 11001 3199 001 2008 44993 01 CONTINUACI�N DE LA AUDIENCIA DE FALLO EN EL PROCESO VERBAL DE CRIST�BAL BLOISE CLAVIJO CONTRA GENERAL MOTORS COLMOTORES S.A. Y CAESCA S.A.S. En Bogot� D. C., siendo el d�a veintiuno de mayo de dos mil catorce, a la hora se�alada en auto anterior, el Magistrado Sustanciador OSCAR FERNANDO YAYA PE�A, en asocio de los Magistrados MANUEL ALFONSO ZAMUDIO MORA y GERM�N VALENZUELA VALBUENA, integrantes de esta Sala de Decisi�n, dispone la reanudaci�n de la audiencia de que trata el art�culo 434 del C. de P. C. Se deja constancia que a la presente audiencia no compareci� ninguno de los apoderados de las partes.

A continuaci�n, el Tribunal profiere el siguiente fallo:

ANTECEDENTES 1. Mediante escrito radicado el 2 de mayo de 2008, se reclam� �la devoluci�n de los dineros aportados en la compra� de la camioneta Chevrolet Captiva de placas CXE 515, �o que le reciban el carro motivo de esta controversia y se lo cambien por otro, o se lo reciban en parte de pago� para adquirir otro automotor, y que �el importador y el concesionario indemnicen los da�os y perjuicios�.

Bloise Clavijo relat� que el 20 de noviembre de 2007, adquiri� el automotor en el concesionario Caesca S.A. (hoy Caesca S.A.S.) de la ciudad de Neiva, y que desde el 3 de enero de 2008, el rodante present� serios inconvenientes que no han sido solucionados por las demandadas, entre otros, �vibraci�n en el volante� y �golpeteo en la parte delantera al ir en marcha�.

Agreg� que la atenci�n t�cnica prodigada por GM Colmotores S.A. fue insuficiente, porque los inconvenientes anotados en el p�rrafo anterior no fueron superados. 2. LA OPOSICI�N. Caesca S.A. manifest� que �Bloise Clavijo s�lo efectu� a la oficina de Florencia una reclamaci�n el 15 de enero de 2008, por medio de la cual entera que ha llevado el veh�culo a Continautos S.A. y que el da�o persiste para tal fecha�; que el demandante �trajo el veh�culo a los talleres de Caesca S.A. en la ciudad de Neiva el d�a 20 de junio de 2008, con 11.623 kil�metros de recorrido, informando que este �presenta veri veri al frenar y en carretera le alumbra el check engine� y �golpeteo parte delantera derecha en rizado y al pasar por un polic�a acostado, silla delantera derecha chirrea estando el veh�culo en movimiento�, como consta en la orden de trabajo 83748�, y que �el servicio de atenci�n de postventa fue prestado por Caesca S.A. a plena satisfacci�n del se�or Bloise Clavijo, a quien se le entreg� el automotor bajo acta el d�a 25 de junio de 2008�.

Por su parte, GM Colmotores S.A. excepcion� �cumplimiento de los t�rminos o condiciones de la garant�a�; �inexistencia del derecho pretendido debido al cumplimiento de los t�rminos de la garant�a�; �calidad e idoneidad de los veh�culos fabricados e importados por GM Colmotores� y �ausencia de responsabilidad�, para lo cual destac� que �los inconvenientes reportados por el cliente han sido atendidos por garant�a por parte de nuestros concesionarios, sin cargos econ�micos para aquel�; que �en las hojas de servicio se dio mantenimiento y atenci�n a los requerimientos de la parte denunciante y adem�s no existi� una reparaci�n que constituya riesgo al correcto funcionamiento del veh�culo�; que �los da�os o reparaciones alegados no implican que hubiese existido un error de calidad o idoneidad en el veh�culo�, y que �no existe nexo de causalidad entre el da�o que sufre el veh�culo y el defecto de calidad que se le imputa�.

3. LA SENTENCIA RECURRIDA. La Superintendencia desestim� las mencionadas defensas y orden� a las demandadas que procedan �a reparar el sistema de frenos y de direcci�n del veh�culo�, lo mismo que �a efectuar una revisi�n exhaustiva del veh�culo y a reparar todas las fallas a que haya lugar, asumiendo todos los costos que tales reparaciones generen como lo son los repuestos y la mano de obra, de tal suerte que el veh�culo quede en perfectas condiciones de funcionamiento�.

Advirti� que �el retraso en el cumplimiento de la orden� acarrear� la imposici�n de las sanciones a que refiere el art�culo 57 (numeral 11, literales a y b) de la Ley 1480 de 2011. Tras invocar los art�culos 11, 13, 26 y 29 del Decreto 3466 de 1982, el fallador a quo precis� que �ninguna de las demandadas niega la existencia de los defectos en el automotor y, por lo tanto, del da�o derivado de las fallas mec�nicas�; que �entendiendo que s�lo se logr� probar un s�ntoma repetitivo y no una falla, y que no existen medios suficientes para considerar que tales defectos tuvieran una envergadura tal que impida el uso normal del veh�culo, resultar�a desproporcionado ordenar el cambio del automotor o la devoluci�n del dinero�; que �la ley aplicable dispone que para dar efectividad a la garant�a se podr� ordenar la reparaci�n del bien�, y que �el demandante no acredit�, siquiera de manera sumaria, la causaci�n de los perjuicios morales y econ�micos que incluy� en su demanda�.

A�adi� que el dictamen pericial �no aporta elementos de juicio nuevos y no cumple con los requisitos m�nimos de una experticia t�cnica�, por lo que no hab�a lugar a pronunciarse sobre las objeciones que por error grave formularon las opositoras. 4. LA APELACI�N. La inconforme destac� que la cuestionada sentencia �est� fundada en el numeral 9� del art�culo 58 de la Ley 1480 de 2011, que permite decidir en justicia conforme lo probado y por fuera de lo pedido�; que �la norma vigente para la fecha en que se formul� la pretensi�n de efectividad de la garant�a era del Decreto 3466 de 1982, por lo que la decisi�n debe ajustarse a las previsiones all� contenidas�; que dicho Decreto no permit�a un fallo extra o ultra petita, y que la Superintendencia pas� por alto �que el veh�culo es modelo 2007, que tiene un desgaste natural por el uso, y una revisi�n exhaustiva para reparar todas las fallas de modo tal que el veh�culo quede en perfectas condiciones de funcionamiento, rompe el equilibrio en las relaciones de consumo, pues traslada tanto al fabricante como al vendedor una obligaci�n de efectividad de la garant�a que va m�s all� del t�rmino de la garant�a misma, ora por tiempo, ya por kilometraje�.

Con apoyo en la motivaci�n de la sentencia T 796 de 2006 (de la Corte Constitucional), acot� que �la oportunidad para valorar y apreciar el dictamen es al proferir decisi�n de fondo, y no en la etapa de pr�ctica de pruebas�, y que la Superintendencia �cercen� el derecho de contradicci�n, al no dar tr�mite a la objeci�n que de consuno y con petici�n de pruebas para demostrar el error grave de la pericia, formularon las demandadas�.

As� mismo, la inconforme expres� su desacuerdo frente a la imposici�n de condena en costas y a la tasaci�n de agencias en derecho en primera instancia, en atenci�n a que �el proceso padeci� receso por causa ajena a las partes�. CONSIDERACIONES En lo medular, el Tribunal encuentra de recibo las principales argumentaciones f�cticas y jur�dicas contenidas en la sentencia recurrida, especialmente, en lo que ata�e a la demostraci�n de las fallas en el funcionamiento del automotor que se refiri� en los antecedentes de esta providencia (incluso con posterioridad a la fecha en que tuvo su inicio este litigio), y anticipa tambi�n que no eran atendibles las alegaciones que, con miras a lograr la absoluci�n total de los aqu� demandados, se invocaron en los escritos de oposici�n y de sustentaci�n de la alzada que hoy se decide.

Por concernir a una eventual nulidad procesal, desde ya advierte el Tribunal que tampoco se incurri� en tal con motivo del manejo que la Superintendencia dispuso frente a la objeci�n que por error grave formularon los opositores contra el dictamen que se recaud� en primera instancia, en su intento de desvirtuar las conclusiones que para nada les favorec�an.

A la objeci�n s� se le imparti� el tr�mite legal (art. 238, C. de P. C.), solo que finalmente el juez a quo se abstuvo de decidir la susodicha objeci�n, en cuanto encontr� que ni siquiera hab�a lugar a valorar la experticia, por manera que con el resumido proceder no se pudo comprometer el derecho de defensa de la parte que, ni por asomo, estaba interesada en acogerse a ninguna de las conclusiones del perito, a lo que se suma que no fue por la iniciativa de los demandados que se dispuso la pr�ctica del fallido dictamen.

A sustentar tales asertos se destinar�n los siguientes p�rrafos: 1. Ha dicho la Corte Suprema de Justicia que �el desarrollo y evoluci�n de la industria, la producci�n en serie, la masificaci�n de las relaciones jur�dicas y econ�micas, el mercadeo y la distribuci�n comercial, entre otros factores, han sido determinantes para el surgimiento de una disciplina de orientaci�n tuitiva que se ha denominado Derecho del Consumidor o, para otros, del Consumo, esencialmente caracterizada por regular lo que concierne a los consumidores y a las relaciones de consumo�.

La naturaleza particularmente proteccionista que caracteriza al Derecho del Consumidor fue plasmada en la exposici�n de motivos de la Ley 73 de 1981, mediante la cual se autoriz� la expedici�n del Decreto 3466 de 1982 (aplicable al asunto sub lite, seg�n la misma apelante lo resalt�). Al respecto y en la providencia que viene de citarse, la Corte puntualiz� que �emerge innegablemente de los antecedentes legislativos que una de las principales pretensiones del estatuto fue la de amparar los intereses de un sector de la comunidad que, por lo menos en t�rminos generales, se encuentra en condiciones de debilidad frente a los operadores comerciales profesionales -proveedores, expendedores, productores, etc.-�.

Tambi�n con soporte en el Decreto 3466 de 1982, la Corte precis�, en otra oportunidad, que el Derecho del Consumidor �busca la efectividad material del derecho a la igualdad, imponi�ndose, entonces, que para tal fin se trate de manera distinta a personas ubicadas en situaciones diferentes, como sucede con el productor y el consumidor, pues �ste, por la posici�n en la que se encuentra frente al otro, demanda una especial protecci�n de sus derechos, en la medida que es la parte d�bil de la relaci�n de consumo�.

Deviene de lo anterior, que en el criterio del Tribunal, el principio de congruencia que rige en los procesos civiles (art�culo 305 del C. de P. C.), amerita alguna laxitud en litigios como el que aqu� se examina. No en vano ha sido el mismo legislador quien, de tiempo atr�s, ha promovido un trato diferenciado y favorable al consumidor que en vez de sufrir merma con la expedici�n de la normatividad hoy vigente, fue consagrado en forma expresa y tajante.

En efecto, esa orientaci�n legislativa tendiente a reducir el grado de severidad del principio de congruencia en el Derecho del Consumidor, y que otrora cab�a inferir por v�a de interpretaci�n, actualmente encuentra consagraci�n expresa en el art�culo 58 (num. 9�) de la Ley 1480 de 2011, a cuyo tenor, el juez de primera instancia o la Superintendencia de Industria y Comercio �resolver� sobre las pretensiones de la forma que considere m�s justa para las partes seg�n lo probado en el proceso, con plenas facultades para fallar infra, extra y ultra petita, y emitir� las �rdenes a que haya lugar con indicaci�n de la forma y t�rminos en que se deber�n cumplir�.

As� las cosas, quedan sin piso las numerosas alegaciones que esgrimi� la inconforme sobre estos particulares, puesto que en �ltimas, ninguna de las normatividades consagraban la limitante que aquella adujo. 2. Precisado lo anterior, a�ade la Sala que acorde con el art�culo 11 del Decreto 3466 de 1982 que reg�a para la �poca de los hechos que ofrecen incidencia en este proceso, en los contratos de compraventa de bienes sometidos al r�gimen de garant�a m�nima, se entiende pactada, a cargo del productor y del expendedor, la obligaci�n de garantizar plenamente las condiciones de calidad e idoneidad del producto correspondiente, de forma tal que resulte apto para satisfacer la necesidad que justific� su elaboraci�n. La garant�a m�nima de calidad e idoneidad en comento se extiende, seg�n el art�culo 13, ib�dem, a la obligaci�n de proporcionar al consumidor la asistencia t�cnica indispensable con miras a la adecuada utilizaci�n del bien, su reparaci�n y el suministro de los repuestos necesarios para dicho prop�sito, debi�ndose destacar que los gastos que implique la mencionada reparaci�n, as� como los de transporte y devoluci�n del producto, deben ser asumidos por el proveedor o productor, y no por el consumidor.

Ahora, conforme a las directrices del art�culo 29 del mismo estatuto y en caso de incumplimiento total o parcial de la garant�a m�nima, el consumidor estaba habilitado para exigir (tanto del productor, como del expendedor), la efectividad de aquella obligaci�n, o el cambio del bien defectuoso por otro que s� cumpla los par�metros m�nimos de calidad e idoneidad, en caso de que la falla se torne reiterativa, e inclusive el reintegro del precio pagado por el bien, esto si deseaba desistir del negocio jur�dico.

En consonancia con el art�culo 23 del citado Decreto 3466, en aquellos eventos en que los est�ndares de calidad del producto no hubieran sido materia del registro previsto en los art�culos 3� a 7� del mismo estatuto, o de una norma t�cnica oficializada, si el consumidor demandante demuestra la existencia del contrato por el cual adquiri� el bien y el da�o, se presumir� que los inconvenientes demostrados responden a la deficiente calidad e idoneidad del producto, de modo que el productor o proveedor demandados s�lo podr�n exonerarse de responsabilidad si acreditan que han dado cumplimiento cabal a la obligaci�n de garant�a de calidad o demuestran alguna de las causales de exoneraci�n previstas en el art�culo 29, ib�dem.

Tampoco puede perderse de vista que �las medidas tuitivas a favor del consumidor, como parte d�bil en la mayor�a de las relaciones de comercio, se extienden al extremo de penetrar �la esfera del productor o fabricante�, en la medida en que �ste �ha gestionado, controlado o dirigido el dise�o y elaboraci�n del producto, entre otros aspectos, as� como ha determinado ponerlo en circulaci�n o introducirlo en el mercado�, es quien adquiere �un compromiso en torno de la calidad e idoneidad del mismo�, de donde �no puede resultar ajeno o indiferente a sus eventuales defectos o anomal�as, ni a los peligros o riesgos que estos pudieran generar, como tampoco a las secuelas de orden patrimonial que llegaren a afectar a su destinatario final -consumidores o usuarios- o a terceros��. 3.

En el asunto sub lite, ha de verse, de un lado, que el demandante acredit� la existencia de da�os reiterados que han obstaculizado, seria y repetidamente, la normal utilizaci�n del automotor, y del otro, que si bien las demandadas intentaron atender en tiempo tales aver�as, no demostraron que esas anomal�as cesaron o que se originaron en causas distintas a la deficiente calidad del producto. 3.1.

En efecto, la �orden de taller No. 552810�, da cuenta que el 3 de enero de 2008, cuando el veh�culo acumulaba un recorrido de apenas 3.578 kil�metros, Bloise Clavijo report� a Continautos S.A. (�concesionario autorizado� de GM Colmotores S.A., seg�n lo admiti� esta �ltima en su escrito de contestaci�n, fls. 67 y 68), algunas inconsistencias: un �golpeteo en la parte delantera al ir en marcha�, y que �al ir entre 80 y 90 km/hora y frenar vibra el tim�n�, por lo que fue necesario cambiar los dos amortiguadores delanteros (ver fls. 22 y 25).

A pesar del ajuste mec�nico a que se ha hecho referencia, la �orden r�pida de servicio No. 19750�, refleja que el 5 de febrero del mismo a�o, esto es, aproximadamente un mes despu�s de su salida, el rodante (con 5.910 Km de recorrido) reingres� al taller de Continautos S.A. En esta oportunidad, el quejoso manifest� que �cuando el veh�culo va a una velocidad de 90-100 km/h al pisar el freno vibra el tim�n considerablemente�; que �se ha encendido el testigo ABS�, y que se presentaba �ruido en la parte delantera derecha cuando se transita en rizado� (fl. 24), a lo que se a�ade que cinco d�as despu�s (11 de febrero de 2008), el mec�nico Edwin Chac�n consign� en el escrito de �descripci�n de los trabajos� realizados, que el �veh�culo al frenar vibra direcci�n y velocidad 130 Km� (documento �entrada 107�, fl. 23). 3.2.

Es m�s, lejos de establecerse que las prenotadas anomal�as fueron superadas, la foliatura da cuenta de su persistencia para la �poca en que tuvo su inicio este litigio (mayo 2 de 2008). De conformidad con la orden de trabajo No. 83748 del 20 de junio de 2008, Bloise Clavijo hizo saber a Caesca S.A., que �el veh�culo presenta �veri veri� al frenar y en carretera le alumbra el check engine�, al igual que �golpeteo parte delantera derecha en rizado y al pasar por un polic�a acostado silla delantera derecha chirrea estando el veh�culo en movimiento� (fl. 63).

Ante la situaci�n reci�n rese�ada, Caesca S.A. acometi� las labores de �cambio de disco de frenos y pastillas delanteros quedando corregido este problema, conforme a los antecedentes que reporta el cliente se deja en verificaci�n� y �retorqueo suspensi�n delantera quedando solucionado�, el 21 de junio de 2008 (ver acta No. 036, fls. 64 y 65).

El parte de �normalidad� sugerido en las reci�n citadas documentales, no va m�s all� de una manifestaci�n unilateral de personal al servicio la entidad apelante. Otra ha sido la percepci�n del demandante, siendo de observar que las �rdenes de trabajo atinentes a las revisiones efectuadas los d�as 13 de septiembre de 2008 (No. 87188, con 15951 Km), 29 de diciembre de 2008 (No. 136535, 22.303 Km) y 16 de enero de 2009 (No. 92605, 24.765 Km), dan cuenta que Bloise Clavijo antepuso en cada una de esas ocasiones, que su autom�vil presentaba vibraci�n en la parte delantera, y en la direcci�n (�veri veri�), esto �ltimo al momento de aplicar el freno (fls. 83, 84, 85 y 87).

A la persistente inconformidad del demandante ha de agregarse que en la experticia de fecha 21 de diciembre de 2009, se consign�, de manera un tanto escueta, que �al hacer prueba de ruta encontramos una fuerte vibraci�n en parte delantera del veh�culo� (fl. 110), lo cual, a juicio de la Sala, es indicativo de la continuidad del da�o. Dos comentarios se imponen a esta altura del discurso, uno, que esa aseveraci�n en comento la hizo el perito, m�s a manera de testigo, en cuanto observ� el hecho de la fuerte vibraci�n en la parte delantera del veh�culo, que como experto, pues con ello no respondi� ninguno de los puntos por los que se le requiri� para que dictaminara sobre el posible origen y trascendencia de las imperfecciones de funcionamiento del automotor.

Y dos, que -contrario a lo que plante� la censura- la objeci�n que las demandadas formularon se tramit� en debida forma. Ha de a�adirse que la situaci�n f�ctica que acaeci� en el sub lite difiere de la que dio origen al pronunciamiento jurisprudencial que invoc� la inconforme al presentar sus alegaciones verbales en esta instancia, es decir, la sentencia T 796 de 2006, de la Corte Constitucional, oportunidad en que se destac� que la autoridad administrativa que all� fungi� como accionada �ni exigi� que los peritos cumplieron con su deber ni corri� traslado a las partes para que pudieran pronunciarse objet�ndolo por error grave, en los t�rminos del numeral 4� del art�culo 238 del C.P.C.�.

Tales vicisitudes brillan por su ausencia en este asunto en el que, como viene de verse, fue legalmente tramitada la objeci�n, sin que amerite reproche que la Superintendencia se abstuviera de decidirla, en tanto le neg� cualquier m�rito probatorio a un dictamen cuyas conclusiones no defendieron los objetantes, quienes tampoco fueron los peticionarios de esa prueba. 3.3.

Tambi�n es del caso resaltar que todos los acontecimientos rese�ados en precedencia tuvieron lugar dentro del t�rmino de vigencia de la garant�a m�nima presunta que contempla el art�culo 11 del Decreto 3466 de 1982. Ciertamente, la foliatura refleja que el veh�culo tantas veces citado est� amparado por una garant�a �de f�brica� de 2 a�os (comprendidos entre el 20 de noviembre de 2007 y el 20 de noviembre de 2009, fl. 20), cuya duraci�n fue �extendida� por otros 2 a�os, contabilizados �desde el cumplimiento del plazo estipulado en la garant�a de f�brica� (del 20 de noviembre de 2009 al 20 de noviembre de 2011, fl. 21).

En el criterio del Tribunal, la acreditaci�n de las anomal�as del rodante de placas CXE 515 abre paso a la adopci�n de los mecanismos de efectividad de dicha garant�a (art. 29 del Decreto 3466 de 1982, vigente para la �poca en que el se�or Bloise Clavijo radic� su reclamaci�n), por lo que no se atender� el argumento de la inconforme seg�n el cual el fallo apelado �traslada tanto al fabricante como al vendedor una obligaci�n de efectividad de la garant�a que va m�s all� del t�rmino de la garant�a misma�. 4.

Visto que se acredit� el da�o padecido por el veh�culo, conviene se�alar que como lo resalt� la Superintendencia, no fueron demostrados los fundamentos f�cticos en que los opositores fincaron sus defensas, alusivas a que dieron cabal cumplimiento a la garant�a de calidad prevista en el art�culo 11 del Decreto 3466 de 1982; a que �los da�os o reparaciones alegados no implican que hubiese existido un error de calidad o idoneidad en el veh�culo�, y a que �no existe nexo de causalidad entre el da�o que sufre el veh�culo y el defecto de calidad que se le imputa�.

Cumple agregar que ninguno de los demandados acredit� alguna causal eximente de responsabilidad, como lo ser�a la violaci�n de los t�rminos de dicha garant�a por parte del consumidor, o la imposibilidad de hacerla efectiva por una causa extra�a. Tampoco resulta atendible la inconformidad que expres� la censura respecto a la condena en costas que se le impuso en el fallo materia de alzada, y a la tasaci�n de agencias en derecho.

Obs�rvese que el ordenamiento habilita dicha condena a cargo de la parte vencida en el proceso (art. 392, num. 1�, C. de P. C.), y que el fallador a quo es el llamado a resolver cualquier cuestionamiento frente a la cuantificaci�n de agencias en derecho que �l efectu�, a trav�s del mecanismo que contempla el art�culo 393, ib�dem. As� las cosas, y desechadas tambi�n todas las argumentaciones esgrimidas por la recurrente en su intento de conseguir una absoluci�n total, colige el Tribunal que la reclamaci�n elevada por Bloise Clavijo, encuentra respaldo en los art�culos 11, 12, 13 y 23 del Decreto 3466 de 1982, en los que se establece que recae en proveedores y productores la responsabilidad derivada de no cumplirse los requisitos de calidad e idoneidad de un bien, y de la asistencia t�cnica exigible a aquellas entidades en tales circunstancias, situaciones estas demostradas en casos como el presente con la prueba de la existencia del da�o. 5.

En lo que s� le asiste raz�n a la apelante, es en que, por lo menos prima facie, luce excesiva la protecci�n que se dispuso en el ordinal primero del fallo impugnado, con el que se orden� a los demandados que procedan �a reparar el sistema de frenos y de direcci�n del veh�culo� y �a efectuar una revisi�n exhaustiva del veh�culo y a reparar todas las fallas a que haya lugar, asumiendo todos los costos que tales reparaciones generen como lo son los repuestos y la mano de obra, de tal suerte que el veh�culo quede en perfectas condiciones de funcionamiento�.

Por supuesto, la garant�a debe versar sobre las anomal�as que encontr� demostradas la Superintendencia, que conciernen principalmente �al sistema de frenos y de direcci�n del veh�culo�, y no en forma indiscriminada como pudiera colegirse de lo que arriba se resalt�. Tambi�n ha de entenderse que las �perfectas condiciones de funcionamiento� posteriores a la reparaci�n del rodante, no corresponden a aquellas propias de un veh�culo nuevo (modelo 2014), sino a las que se reputen �ptimas en atenci�n al deterioro derivado del uso normal y corriente de un automotor modelo 2008.

Se har� entonces el referido ajuste, en lo resolutivo de este fallo. RECAPITULACI�N En resumidas cuentas, como el se�or Bloise Clavijo acredit� la existencia de varios da�os que, am�n de reiterados, afectaron la funcionalidad del veh�culo materia del litigio, mientras que la parte opositora, si bien atendi� oportunamente algunas de las reclamaciones del mencionado consumidor, no prob� que hubiera realizado los ajustes necesarios para garantizar la idoneidad del rodante, ni tampoco que el origen de los anotados defectos no le fuera imputable, hab�a lugar a condenar a las demandadas, en su calidad de productor y proveedor del bien, a revisar en forma exhaustiva y reparar el veh�culo de placas CXE 515.

Sin embargo, la apelaci�n prospera parcialmente, acorde con lo que se consign� en la consideraci�n que precede. DECISI�N Por lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, Sala S�ptima de Decisi�n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la sentencia que la Delegatura para Asuntos Jurisdiccionales de la Superintendencia de Industria y Comercio dict� el 22 de agosto de 2013, en el proceso verbal que adelanta Crist�bal Bloise Clavijo contra General Motors Colmotores S.A. y Caesca S.A.S., salvedad hecha del ordinal primero de su parte resolutiva, que se entiende modificado seg�n se consign� en la consideraci�n quinta de esta providencia. Sin costas en esta instancia, ante la prosperidad parcial del recurso.

Rem�tase el expediente a la oficina de origen. Las partes quedan notificadas en estrados. No siendo otro el objeto de esta audiencia, se da por terminada la misma. La presente acta se firma como aparece, una vez le�da y aprobada por quienes en ella intervinieron. De ella exp�danse copias con destino y a cargo de los interesados, si estos lo estiman pertinente.

Los Magistrados, OSCAR FERNANDO YAYA PE�A MANUEL ALFONSO ZAMUDIO MORA GERM�N VALENZUELA VALBUENA  CSJ, sent. de mayo 3 de 2005, exp. 1999 04421 01, M.P. C�sar Julio Valencia Copete.  Ib�dem.  CSJ, sent. de abril 30 de 2009, exp. 1999 00629 01, citada en sent. de noviembre 1� de 2011, exp. 2002 00292 01, M.P. Ruth Marina D�az Rueda.  TSB, sents. de septiembre 13 de 2006 y septiembre 20 del mismo a�o, citadas a su vez en providencia de diciembre 9 de 2008, exp. 2007 05496 01.  CSJ, sent. de febrero 7 de 2007, exp. 1999 00097 01, citada en sent. de septiembre 24 de 2009, exp. 2005 00060 01, M.P. C�sar Julio Valencia Copete.  En efecto, mediante auto de abril 11 de 2012 (fl. 154), la Superintendencia corri� traslado de la objeci�n al dictamen pericial acorde con el art�culo 238 del C. de P. C., y neg� el decreto de las pruebas que se solicitaron con miras a acreditar dicha objeci�n, decisi�n �ltima que cobr� firmeza sin reparo oportuno de los litigantes.     OFYPVZ 2008 44993 01 FL. 21  PAGE 14 /�������������� # � � � � � � �  ) H c f � � ����������Ƚ��������w���o��a�a�U�h�Hph�0�5�OJQJh�Hph�0�5�OJQJ\�h�~�OJQJh�0�OJQJmH $sH $h�0�OJQJh�Hph�0�OJQJhL4tOJQJh,_OJQJmH $sH $h�V�h�6�OJQJh�H OJQJh�V�h�OJQJh,_h,_OJQJh,_5�OJQJhWV�5�OJQJh�#�CJaJh��CJaJhbh��CJaJ! ����������� � � � c d � � ������������������� $dha$gd�0�$�Ndh^�Na$gd�0�$��dh`��a$gd^-Y $dha$gd�~�dhgd�0�$ �s dha$gd�0�gd��� � � b c d � � � � � � � � � / 1 2 3 t � � � � � ������¶�����{�s�h]�U��UJhfjhfjOJQJhfjOJQJh�V�h\>�OJQJh�V�hm&BOJQJhcQ�OJQJhL )OJQJho$�OJQJh,_OJQJh�V�h,_OJQJh,_h�5�OJQJh,_h,_5�OJQJh,_OJQJmH $sH $hL4tOJQJmH $sH $h�0�OJQJmH $sH $h�0�h�0�OJQJhWV�OJQJh�Hph�0�OJQJh�0�OJQJ� � � 2 3 ��FG��ab�� ��������������� $dha$gd�0� $��`��a$gd�0�$��d�`��a$gd�~� $dh�a$gd�0�$a$gd�0� $d�a$gd�~� $dha$gd�0� $dh��a$gd�0�$��dh�`��a$gd�0� $dha$gd�0�� � � TUVm���������DEFGHYr��BCGU����������������̖��}rgr�r\rh I:5�OJQJaJh�3�5�OJQJaJh�Y_5�OJQJaJh�:5�OJQJaJh�V�h�5�OJQJaJh,_5�OJQJaJhfjOJQJ\�mH $sH $%hfjh�6�CJOJQJ\�]�aJhfjh\>�OJQJhfjhfjOJQJhfjho$�OJQJh�~�OJQJ\�mH $sH $ hfjhfjOJQJ\�mH $sH $ �,28>E���������%&'�����`a}�������������������������w�w�j]M h�V�h�5�OJQJ\�aJh�^�5�OJQJ\�aJh,_5�OJQJ\�aJh�R]OJQJmH $sH $h�~�OJQJmH $sH $h,_OJQJmH $sH $h�:OJQJmH $sH $hI�OJQJmH $sH $h�:h�:5�OJQJaJh,_5�OJQJaJhL )5�OJQJaJhL )h�Y_5�OJQJaJh�Y_5�OJQJaJ h,_h�Y_5�6�OJQJaJ ������%&' )A)C)�)�)�)�)�)�)����������������������������������������������ȏ�h!%ROJQJh�,�OJQJh3y OJQJhTOJQJh1�6�OJQJh1�OJQJh�^SOJQJh��OJQJh�R�OJQJh�c�OJQJh|�OJQJh�`tOJQJhW�OJQJhtOJQJh� �OJQJ1�)�)�*�*�* +v+w+x+y+z+�+�+�+�+�+�+�+i,q,s,�,�,�,�,�,�,�,�,�,�,�,"-.�����鼳���������������w���w��k]hK|�h�,�5�OJQJ\�hK|�h�,�OJQJ\�h�t�OJQJhK|�h!%R6�OJQJh!�OJQJhL )OJQJhK|�OJQJh!%ROJQJh�,�OJQJh!%ROJQJ\� jhK|�0J!OJQJU\� h!%Rh!%R5�>*OJQJ\�h!%Rh!%R5�OJQJ\�h!%Rh!%ROJQJ\�h!%Rh!%ROJQJ!..!.A.B.C.D.E.F.G.^.w.�.�.�.�.�.�.�.�/�/�/G0H0I0K0L0i0y0�0�0�0�0�0��������������������s�e]�����U�UhTOJQJhP$�OJQJjhP$�0J!OJQJUh��hP$�5�OJQJh��hP$�OJQJh��hP$�>*OJQJhP$�hP$�OJQJhK|�OJQJh�t�OJQJh�Y�OJQJh��OJQJh!�OJQJh�,�OJQJh�,eOJQJ\� jh�,�0J!OJQJU\�h�,�h�,�OJQJ\�h�,�OJQJ\�!z+F.G.K0L022�4�45�5�7�7|9}9~;;Y>[>jAkA�������������������� $d�a$gd�%$��dh`��a$gd�% $dha$gd�0�$��d�`��a$gd�%$��dh`��a$gd�/�$��dh`��a$gd�0��0111 1 151a1m1�1�1�1�1�1 22222%2>2U2g2h2i2�2�2�2�2�23 3F3�3�3�3�34)4.4�������������������������������д����wd%hb4�h�/�5�6�>*OJQJmH $sH $"hb4�h�/�5�>*OJQJmH $sH $ h!�h�/�>*OJQJmH $sH $ h�/�h�/�OJQJmH $sH $h�/�OJQJmH $sH $hHpXOJQJmH $sH $hb4�OJQJhHpXOJQJh�/�OJQJha�OJQJh��OJQJhTOJQJh!�OJQJh�t�OJQJ'.4045484D4�4�4�4�4�45}5�5�5�5�5�5�5+6d7�7�7�7�7�78������̱��������rfrZrZrHr"h�}�h�}�6�OJQJ]�mH $sH $hL )OJQJmH $sH $hTOJQJmH $sH $ h�}�h�}�OJQJmH $sH $hTOJQJhL )OJQJh�,eOJQJh�Y�OJQJh�/�OJQJhb4�OJQJ hHpXh!�OJQJmH $sH $h�/�OJQJmH $sH $ h�/�h�/�OJQJmH $sH $%hb4�h�/�5�6�>*OJQJmH $sH $"hb4�h�/�5�>*OJQJmH $sH $8848R8�8�8}9�9�9�9�9�9::$:*:0:2:Z:[:�:�:�:;;";\;^;;�;

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