��ࡱ�>�� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ����bjbj�� B�r�r�_�9��������� X` @� � � ����� � � 8� �� d� 3,.L L "n n n � � � �+�+�+�+�+�+�+$a.�1��+� #� � ##�+� � n n 4�+j(j(j(#�� n � n �+j(#�+j(j(j(n �����)8Eg������$pj(�+,03,j(�1b%��1j(�1� j(4� �4 hj(� T� � � � �+�+&&D� � � 3,####���������������������������������������������������������������������1� � � � � � � � � �$ �: Demandante: Compa��a de gerenciamiento de activos S A S en liquidaci�n. Demandado: Milton Eduardo Su�rez Morales y otra.
Apelaci�n de sentencia. Ejecutivo 4-13-252-01 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� SALA CIVIL Magistrado Ponente: LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Discutido y aprobado en Sala Civil de Decisi�n del 25 de marzo de 2015. Acta 10. Bogot� D. C. veintis�is de marzo de dos mil quince. Decide la Sala el recurso de apelaci�n propuesto por la parte ejecutante respecto de la sentencia anticipada proferida el 19 de junio de la pasada anualidad, por el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de esta ciudad, dentro del proceso ejecutivo iniciado por la Compa��a de Gerenciamiento de Activos SAS, en liquidaci�n, contra Milton Eduardo Su�rez Morales y Martha Cecilia Rojas Krichilski.
ANTECEDENTES 1. Por escrito presentado el 10 de abril de 2013, el extremo activante impetr� demanda contra los se�ores Milton Eduardo Suarez Morales y Martha Cecilia Rojas Krichilski, por lo que el 30 de abril siguiente la autoridad de conocimiento libr� orden de pago en la forma solicitada. 2. Con el prop�sito de notificar a la parte demandada del mandamiento ejecutivo proferido, el actor present� la documentaci�n que dijo se aven�a a los t�rminos de los art�culos 315 y 320 adjetivos.
Posteriormente, los d�as 9 y 13 de mayo de 2014, los ejecutados Milton Eduardo Su�rez Morales y Martha Cecilia Rojas Krichilski, respectivamente, se notificaron personalmente y propusieron las excepciones de prescripci�n de la acci�n cambiaria, caducidad de la acci�n, ineptitud de la demanda por falta de requisitos formales y falta de legitimidad en la causa por activa, como previas y por el rito de la reposici�n, en cuyo traslado la ejecutante se opuso expresando que su proposici�n es extempor�nea, por cuanto la intimaci�n del mandamiento de pago se realiz� el d�a 6 de mayo de 2014, mediante aviso. 3.
El juez de conocimiento, en providencia del 19 de junio de 2014 declar� probada la excepci�n de prescripci�n de la acci�n cambiaria, explicando, en s�ntesis, que entre el vencimiento de la obligaci�n -19 de marzo de 2011- y la notificaci�n a los deudores de forma personal -9 y 13 de mayo de 2014- trascurrieron los tres a�os que contempla el art�culo 789 comercial, agregando, que la presentaci�n de la demanda no fue id�nea para interrumpir civilmente la prescripci�n. Tal conclusi�n se fund�, en que las diligencias de notificaci�n surtidas mediante aviso judicial, carecen de validez al considerar, que la documentaci�n que las contiene, fue allegada al plenario con posterioridad a la fecha en que se surti� la vinculaci�n personal de los ejecutados.
As� mismo, censur�, que la comunicaci�n enviada al domicilio del ejecutado, al no incorporar la copia del mandamiento de pago y de la demanda, es incompleta, y por, ende, sin idoneidad para tener bien notificado a este sujeto procesal. En desacuerdo con la decisi�n proferida, el actor interpuso recurso de apelaci�n. Como sustento de su opugnaci�n, argument�, en esencia, que (i) es ilegal, en tanto que no se analiz� que los recursos de reposici�n, por los que se plante� la excepci�n mixta, son extempor�neos;
(ii) el no darle valor a los avisos de notificaci�n -el primero por incompleto y, el segundo, porque no se hab�a adosado a la actuaci�n para cuando se practic� la diligencia de notificaci�n personal-, no est� autorizada por el ordenamiento adjetivo; (iii) ante la vinculaci�n de los ejecutados en la forma prevista en el art�culo 320 del C.P.C., el momento para interponer los censuras contra el mandamiento de pago venci� el 12 de mayo de 2014, por lo que, las presentadas el 14 y 16 de mayo hoga�o est�n fuera de tiempo, y;
(iv) que no se configura el fen�meno de la prescripci�n ya que, no se tuvo en cuenta, que el proceso estuvo al despacho aproximadamente 31 d�as, lapso que no se pod�a ignorar para realizar el c�mputo del t�rmino de interrupci�n establecido en el art�culo 90 del C�digo de Procedimiento Civil, alzada que se entra a resolver previas las siguientes, CONSIDERACIONES 1.
Como punto de partida, conveniente resulta precisar que el art�culo 6 de la ley 1395 de 2010 introdujo una significativa modificaci�n en cuanto al r�gimen de las excepciones previas, pues all� se autoriz� la proposici�n de las denominadas cosa juzgada, transacci�n, caducidad de la acci�n, prescripci�n extintiva y falta de legitimaci�n en la causa, que de resultar probadas, ello se declarar� mediante sentencia anticipada, orientaci�n que ignor� el fallador de primer grado, pues, n�tese, que la decisi�n la adopt� a trav�s de un auto, el cual inclusive, fue objeto de recurso de un fallido recurso de reposici�n. Sin embargo, en el tr�mite de segunda instancia, a la alzada se le imprimi� el tr�mite de apelaci�n de sentencias y as� habr� de fallarse, en respeto del art�culo 97, inciso final, pues la diferencia en punto de la naturaleza del prove�do no encarna, �nicamente, una discusi�n sem�ntica o terminol�gica que denote un capricho infundado sobre la denominaci�n de la providencia, y, por el contrario, ello entra�a consecuencias de orden jur�dico que no pueden ser desconocidas por el juzgador sobre quien pesa el inaplazable deber de materializar derechos de linaje constitucional como el de defensa, que inocultablemente se ver�a menguado por decidir a trav�s de auto lo que, por ley, debe ser resuelto mediante sentencia, particularmente en las situaciones, que, por la naturaleza del proceso, la cuant�a de las pretensiones desestimadas, etc., ella, eventualmente, admitir�a casaci�n. 2.
Superado el anterior an�lisis, observa el Tribunal que el juzgado declar� el triunfo de la prescripci�n de la acci�n cambiaria, al estimar que el tr�mite notificatorio intentado por el actor, no guarda conformidad con las normas que regulan el punto, pues respecto del se�or Milton Eduardo Su�rez Morales no se ados� copia de la demanda ni de la providencia que se le entera y, que dichas actuaciones fueron allegadas a la actuaci�n con posterioridad a la vinculaci�n personal de los ejecutados, la que una vez aceptada le sirvi� de base para sellar que esa notificaci�n se produjo superados los tres a�os, posteriores al vencimiento de la obligaci�n, y por fuera del a�o previsto en el art�culo 90 adjetivo, por lo que la demanda no fue �til para tener por interrumpida la prescripci�n, decisi�n que, advierte el Tribunal, habr� de revocarse parcialmente, conforme las siguientes reflexiones: 2.1 La ley procesal civil, impone perentoriamente que al demandado, a su representante legal o a su apoderado judicial, se le debe notificar personalmente el auto que libra el mandamiento ejecutivo y en general la primera providencia que se dicte en todo proceso, tr�mites que se encuentran rigurosa y minuciosamente regulados en los art�culos 315 a 320 y 330 del C. de P. C., bloque del que cumple precisar que, el acto de enteramiento �busca asegurar el derecho de defensa, ya que al dar car�cter obligatorio a este tipo de actuaci�n procesal, se est� garantizando que sea directamente aquel cuyo derecho o inter�s resulta afectado, o quien lleva su representaci�n, el que se imponga con plena certidumbre acerca del contenido de providencias trascendentales en el curso del proceso.
Se constituye en uno de los actos de comunicaci�n procesal de mayor efectividad, en cuanto garantiza el conocimiento real de las decisiones judiciales con el fin de dar aplicaci�n concreta al debido proceso mediante la vinculaci�n de aquellos a quienes concierne la decisi�n judicial notificada, es un medio id�neo para lograr que el interesado ejercite el derecho de contradicci�n, planteando de manera oportuna sus defensas y excepciones.
Este acto procesal tambi�n desarrolla el principio de la seguridad jur�dica, pues de �l se deriva la certeza del conocimiento de las decisiones judiciales.� 2.2. La Ley 794 de 2003 regul� la forma de intimaci�n �entre otras providencias- la de la orden de pago -art�culo 315 del C.P.C-, al disponer que el interesado solicitar� la pr�ctica de la notificaci�n; que el secretario deber� enviar, en un plazo no mayor a 5 cinco d�as, una comunicaci�n al ejecutado inform�ndole la existencia del proceso, su naturaleza y la fecha de la providencia que se va a notificar, advirti�ndole que debe comparecer al juzgado dentro de los 5 d�as siguientes para agotar el rito de su notificaci�n. Por igual, si la persona a notificar no concurre dentro de la oportunidad se�alada y el interesado allega al proceso copia de la comunicaci�n y la constancia de su entrega en el lugar de destino, el secretario proceder�, en forma inmediata, a expedir el escrito para la notificaci�n por aviso, en la forma establecida en el art�culo 320, esto es, autorizando el env�o por correo a la direcci�n indicada en el numeral 1 del art�culo 315 ib., el cual ha de indicar las caracter�sticas de la controversia, acompa�ado de la copia informal de la providencia que se notifica y de la demanda, procedimiento administrativo que culmina con la inclusi�n, por parte del secretario, de la copia de este y el recibo de la empresa de servicio postal en el expediente. 2.3.
Confrontada la actuaci�n surtida en el presente asunto, con las normas regulatorias de la notificaci�n personal del auto que libra mandamiento ejecutivo, queda en descubierto que la gesti�n que se realiz� con tal fin, cumple con los requisitos necesarios para la debida intimaci�n y con la ritualidad exigida para el caso. En efecto, el actor denunci� como direcci�n de notificaciones la Avenida las Am�ricas n�mero 72C-29, apartamento 208 bloque B de Bogot�, a donde, efectivamente, se remitieron los avisos, el citatorio y el notificatorio, el d�a veintitr�s de abril de 2014.
Ante la actitud remisa de los ejecutados y como se alleg� copia de la comunicaci�n y la constancia de entrega en el lugar de destino se aplica la previsi�n que se�ala que �el secretario, sin necesidad de auto que lo ordene, proceder� en forma inmediata a practicar la notificaci�n por aviso en la forma establecida en el art�culo 320� avisos, que en verdad, fueron enviados por correo certificado al mismo lugar, y, positivamente, recibidos el 6 de mayo de 2014 por el se�or Jos� Mar�n. 3.
El juzgado de conocimiento desestim� la notificaci�n realizada a los ejecutados con dos argumentos: i) los vicios formales en el enteramiento oficial del se�or Su�rez Morales y ii) porque la documentaci�n que da cuenta de esas intimaciones se present� al proceso para cuando ya se hab�a practicado la notificaci�n personal a los ejecutados, fundamentos que procede la Sala a resolver, en los siguientes t�rminos: 3.1.
En lo que dice relaci�n con que las copias cotejadas est�n incompletas, hecho que en caso de estar probado constituye causal de nulidad por indebida notificaci�n por haberse obviado uno de los pasos que la ley previ� para la correcta y cabal intimaci�n del mandato de pago, empero ese motivo, que la ley califica como subsanable si el afectado con el vicio no lo alega, secuencia que se desgaja del inciso cuarto del art�culo 143 del C.P.C., que expresa que vicios tales como la indebida notificaci�n, citaci�n o emplazamiento se consideran remediados si quien est� legitimado para invocarla, act�a en el proceso sin alegarla dentro de su primera actuaci�n; depuraci�n que se presenta aunque no exista una manifestaci�n expresa que la convalide, bastando la conducta desplegada por la parte afectada, como aceptaci�n t�cita de la informalidad en que se pudo haber incurrido.
En este sentido, comporta evocar que las relaciones de derecho privado en litigio, propia del orden civil, como las que ahora se discuten, para el decreto de una nulidad se requiere petici�n de parte, pues si esta es saneable, el juez no puede declararla ex officio, -ni literal, ni impl�citamente, fen�meno �ste que se presenta cuando simplemente se le desconoce sus efectos al acto- ante la posibilidad de que, expresa o t�citamente, la parte afectada remedie el defecto que vici� el acto jur�dico, destac�ndose que si el interesado aval� la actuaci�n contaminada, o simplemente, la acept� de manera impl�cita al no haber propuesto censura alguna, entiende la ley que la irregularidad se purific�.
De tal suerte que si se aceptara que al se�or Su�rez no se le envi� la copia de la providencia a notificar y de la demanda con el aviso intimatorio, la falta de alegaci�n de ese motivo de nulidad impide que posteriormente se pueda desconocer la diligencia notificatoria, -anularla- fundado en la ausencia de tal documentaci�n, quedando en pleno vigor la validez de tal actuaci�n, ratificada por la manifestaci�n obrante en el aviso de enteramiento, en donde se expres� que se adjuntan los anexos que exige la ley; a lo que se adiciona �en sentido que proclama la validez del acto- que ese aviso fue entregado a nombre del notificable, en la direcci�n del citatorio, acto del que dio fe la oficina postal, como lo exige el art�culo 320, examen que deja en claro la plena eficacia del referido acto procesal.
Con la misma orientaci�n, no puede dejarse en el olvido que respecto de la se�ora Martha Cecilia Rojas Krichilski, no hay censura alguna sobre la totalidad de los documentos enviados, los cuales se dirigieron a la misma direcci�n de su co-ejecutado, en la misma fecha y hora, esto es, el 6 de mayo pasado, siendo recibidos por la misma persona, gesti�n notificatoria que cumple con los requisitos necesarios para la debida intimaci�n por aviso, quedando en descubierto que la notificaci�n del auto de mandamiento de pago qued� debidamente realizada para los ejecutados desde la �ltima hora de actividad judicial del d�a 7 de mayo de 2014, en aplicaci�n de lo dispuesto en los art�culos 315 y 320 del C�digo de Procedimiento Civil, enteramiento que se entiende realizado con total independencia de la fecha de arribo al proceso del aviso notificatorio. 3.2.
Superado lo anterior, queda por elucidar los efectos emanados de la notificaci�n realizada de manera personal �por medio de apoderado judicial-, en la oficina de conocimiento y antes de que el ejecutante presentara la documentaci�n contentiva del rito de enteramiento de la orden de pago �que el juzgador desestim� al analizar que hubo comunicaci�n personal directa de ese auto a los ejecutados-, conclusi�n que no respalda el Tribunal, en la medida en que lo cierto es que los ejecutados ya estaban enterados �oficialmente- de ese prove�do desde el 7 de mayo, diligencia que no pierde su eficacia por la pr�ctica de una nueva, al ya estar formalmente vinculados al contradictorio, de donde resulta que no era jur�dico ni procedente repetir o realizar las postrimeras diligencias de la misma naturaleza, materializadas el 9 y 13 de mayo de 2014, aunque por otra de las formas apellidadas como personales.
As� las cosas, realizado el procedimiento notificatorio en consonancia con lo previsto en el art�culo 320, el hecho de que la prueba de su cabal realizaci�n se hubiere allegado al contradictorio despu�s de que se practicara �a instancia de los ejecutados- un enteramiento personal, no se pierden los efectos derivados del primer llamado oficial al proceso, pues, de una parte, la ley adjetiva, de manera cogente regul� el tema del momento en que se entiende notificado el emplazado y, de otra, porque no existe texto legal que imponga esa preclusiva sanci�n, debi�ndose se�alar, al paso, que tal pluralidad de notificaciones conmina a que el juzgador�simplemente- fije cu�l de las dos va a irrogar las consecuencias previstas en la ley que, indudablemente, recaen en la primera amonestaci�n. De otra parte, ante el hecho cierto de la notificaci�n realizada el 6 de mayo, la presencia del apoderado judicial de los ejecutados se justificaba �no para recibir la notificaci�n de la orden de pago, que ya se hab�a efectuado-, sino para retirar las copias del traslado, a t�rminos de la parte final del inciso 1 del art�culo 320. 4.
Secuencia de lo anterior, el t�rmino para proponer excepciones previas mediante la reposici�n contra la orden de apremio, corr�a, perentoriamente, para los demandados, despu�s de la notificaci�n por aviso judicial, los que, conforme a lo previsto en el art�culo 320 del c�digo de procedimiento civil les empez� a correr transcurridos los tres d�as que ten�an para el retiro de copias o sea al tercer d�a despu�s del 7 de mayo de 2014, de la siguiente forma: Entrega aviso judicialNotificaci�n surtida finalizar d�a siguienteTres d�as retiro copias.Tres d�as para reponer mandamiento de pago.6 de mayo de 2014.7 de mayo de 2014.8, 9 y 12 de mayo de 2014.13, 14 y 15 de mayo de 2014 De manera que el tope l�mite que ten�an los demandados para controvertir -mediante la proposici�n de la excepci�n previa de prescripci�n contra el mandamiento de pago, era el 15 de mayo de 2014-, lo que desgaja, que dicho acto opositorio fue materializado en tiempo por parte del togado judicial que representa al ejecutado Su�rez Morales, conclusi�n que no florece respecto de la demandada Rojas Krichilski, ya que, su censura fue presentada el 16 de mayo de 2014, esto es, cuando el mandamiento de pago se encontraba en firme para ella, lo que impone, la revocatoria parcial de la decisi�n. 5.
Establecido lo anterior, ninguna duda existe en torno a que el medio exceptivo propuesto por Milton Eduardo Su�rez Morales est� llamado a prosperar, en raz�n a que desde la exigibilidad de la obligaci�n y la fecha de notificaci�n del mandato de pago transcurri� un lapso superior a los tres a�os, circunstancia que demuestra la ocurrencia del hecho que funda la dilatoria mencionada. 5.1.
Sobre el tema debe recordarse que varias instituciones jur�dicas descansan en el transcurso del tiempo, dentro de las que importa destacar el fen�meno de la prescripci�n que, en materia cambiaria, tiene el poder de extinguir las obligaciones de los intervinientes en el t�tulo valor y opera por el inejercicio oportuno de las acciones que la ley le otorga al titular del derecho, mecanismo de car�cter objetivo que se hace valer por v�a de excepci�n, con la advertencia que esta, en todos los casos, debe ser alegada por el interesado.
La legislaci�n sustantiva y procesal contemplan que una vez se inicia el t�rmino prescriptivo, por la ausencia de ejercicio de las acciones previstas en la ley para obtener la satisfacci�n del derecho, es posible que el tiempo transcurrido no cuente por concurrencia de alguna de las causales que tipifican la interrupci�n, fen�meno que puede definirse como la p�rdida del tiempo que hab�a corrido para la extinci�n de la obligaci�n, la cual puede ser natural o civil, lo que trae como efecto que el lapso de extinci�n por el inejercicio del derecho, comienza nuevamente a contarse, puesto que el resultado de la interrupci�n �es la prescindencia de todo el tiempo de inercia corrido hasta entonces, de modo que el c�mputo se reinicia, con la posibilidad pr�cticamente indefinida de que se repitan los fen�menos, hasta que el t�rmino respectivo transcurra �ntegro nuevamente�.
La interrupci�n civil se materializa con la notificaci�n de la demanda ejecutiva, debi�ndose agregar que la presentaci�n de esta puede producir esa paralizaci�n siempre que la intimaci�n de la orden de pago se realice dentro del a�o que contempla el art�culo 90 del c�digo adjetivo, cuadro que en la situaci�n en an�lisis no concurre para el se�or Milton Eduardo Su�rez Morales, por cuanto la notificaci�n del mandato de pago al actor se surti� con anotaci�n en estado del 3 de mayo de 2013 y, por su parte, el ejecutado fue notificado, como ya se explic�, al finalizar el d�a 7 de mayo de 2014, hecho este que conlleva a que la presentaci�n de la demanda no genere los efectos interruptivos de la prescripci�n, y que estos se peoduzcan desde la fecha de notificaci�n al deudor, afirmaci�n que tiene como respaldo normativo la regla en cita que se�ala que la presentaci�n de la demanda interrumpe el t�rmino para la prescripci�n en la medida que el mandamiento ejecutivo se le comunique, oficialmente, al demandado dentro del t�rmino all� previsto, y que �pasado ese t�rmino, los mencionados efectos s�lo se producir�n con la notificaci�n al demandado� (destaca la Sala). 5.2.
Como quiera que en el presente asunto la notificaci�n v�lida es la realizada directamente a la parte demandada, el 7 de mayo de 2014, entre la data de la exigibilidad -19 de marzo de 2011- y la de la intimaci�n al deudor ha trascurrido el trienio establecido en la precitada norma comercial, escrutinio que sin necesidad de mayores disquisiciones, deja en claro la conducencia del �xito de la prescripci�n. 6.
Ahora bien, respecto de la otra ejecutada no hay lugar a estudiar el fen�meno como exceptiva previa, pues como ya se dijo, la interposici�n de las mismas es extempor�nea, lo cual deja en pie �respecto de ella- el mandamiento de pago en la forma como fue librado. Sin embargo como los ejecutados se vincularon al pagar� como obligados en el mismo grado, -co-otorgantes- es necesario establecer los efectos que se derivan de la solidaridad que de ellos se predica, a la voz del art�culo 632 comercial que se�ala que �Cuando dos o m�s personas suscriban un t�tulo valor, en un mismo grado, como giradores, otorgantes, aceptantes, endosantes, avalistas, se obligar�n solidariamente�. 6.1.
De acuerdo con el art�culo 2513 civil quien �quiera verse beneficiado con la prescripci�n debe alegarla��, previsi�n que deja en claro que a pesar de la concurrencia del tiempo objetivo que se exige para su ocurrencia, sin embargo es posible que el deudor no quiera cobijarse con ella y por tanto no la proponga, eventualidad en la que la obligaci�n cobrada continua surtiendo efectos, tema destacado por la Corte Suprema al se�alar que su alegaci�n "es una facultad de que est� investido el deudor y, por lo tanto, solo a �l corresponde ejercitar" (Cas. 17 de octubre de 1945, LIX, 724); habi�ndose agregado que �cualquiera que sea el razonamiento con el que pretenda justificarse la prescripci�n, no es posible desconocer el fundamento �tico que la anima, en la inteligencia de que s�lo al deudor incumbe decidir si la invoca o no; es este en su fuero interno el que determina si apela al transcurso del tiempo, las m�s de las veces para que en adelante se lo tenga como si efectivamente hubiese pagado la deuda.
(CSJ. Sentencia S-034 de 2001) 6.2. De otra parte, desde la perspectiva procesal ha de tenerse en cuenta que cuando el ejecutado se abstiene de proponer excepciones, la providencia que contra �l se profiera tiene como respaldo el art�culo 507 que predica su inapelabilidad para este convocado, previsi�n normativa que excluye ese beneficio en virtud del reconocimiento de que, ante la pasividad del posible contradictor, no existe tema de debate en ninguna de las instancias, lo cual no descarta, eso s�, la contingencia de que el juzgador analice aspectos lindantes que por iniciativa de los otros demandados y a�n por la gesti�n oficiosa se deban considerar en la justificaci�n de la ejecuci�n que en su contra se reconoce. 7.
No obstante lo anterior, es relevante destacar que cuando en la obligaci�n garantizada varias personas funjan como deudoras y el v�nculo est� signado por la solidaridad, en materia de extinci�n tiene un tratamiento especial, pues en principio y solo desde el punto de vista estrictamente sustancial, esa destrucci�n del d�bito se comunica a los dem�s deudores, secuela que si bien en el derecho colombiano no tiene norma que expresamente la consagre �como si existe en la codificaci�n francesa-, si �es consecuencia precisa de la solidaridad pasiva�, pero, se acota, siempre que la solidaridad persista entre los deudores.
Tampoco pierde de vista el Tribunal que la prescripci�n se encuentra prevista en la legislaci�n patria como un modo de extinguir las obligaciones civiles (numeral 10 art�culo 1625 C. C.), y que ante el advenimiento de esta se extingue la obligaci�n para todos los deudores in solidum, en la forma como se estaba exigiendo en el proceso, en virtud de su connotaci�n indisoluble, de donde refulge que el fen�meno declarado a favor del se�or Su�rez, como obligado solidario, provocar�a el decaimiento del d�bito cambiario para la otra deudora solidaria, no porque se entienda que �sta tambi�n propuso el medio extintivo, en tanto que la prescripci�n siempre requiere de expresa petici�n de parte, sino porque al decaer el derecho sustancial, no habr�a contenido obligacional que justifique la continuaci�n de la ejecuci�n iniciada con base en ella.
Sin embargo, este efecto no puede reconocerse en el sub judice porque la otra deudora abdic� de la posibilidad de beneficiarse de la decadencia del derecho, por no haber propuesto �en tiempo- la excepci�n de prescripci�n, a pesar de gozar con esa posibilidad dentro de la actuaci�n. 8. En efecto, en la situaci�n bajo estudio y no obstante que del contenido literal del pagar� fluye que los demandados prometieron pagar la suma incorporada en condici�n de co-otorgantes y por tanto obligados en un mismo grado cambiario y adem�s solidarios (fl. 632 C.Cio.); la renuncia de la prescripci�n derivada de la abstenci�n de proponer la excepci�n, a pesar de que concurr�an las condiciones para obtener la extinci�n de la obligaci�n por esta v�a, impide que el �xito de la prescripci�n reconocida en beneficio de quien s� la formul� se le comunique por el sendero de la extinci�n del derecho, por cuanto que, al no haber sido interpuesta por el otro deudor, existiendo las condiciones de triunfo, la obligaci�n contra�da sigue vigente para �l, en la medida que no quiso ampararse, cuando debi� hacerlo, con el ocaso y extinci�n de la acci�n, subsistiendo en su contra el cr�dito insoluto.
Esta circunstancia omisiva, rompe la solidaridad que es el elemento justificante de que la destrucci�n del derecho a favor de uno se extienda a los dem�s; cuadro que tiene pleno respaldo en la doctrina al se�alar que �la solidaridad pasiva no va m�s all� del �mbito de la obligaci�n en s�, de donde se sigue que, cumplida la prescripci�n, cada deudor se independiza de sus antiguos compa�eros y, por lo mismo, lo que �l haga al respecto no tiene por qu� afectarlos� siendo dable concluir que �la renuncia a la prescripci�n aprovecha al solo titular del derecho en entredicho�.
Sobre el t�pico es conveniente evocar que cuando no se propone la prescripci�n �estando dadas las condiciones para su triunfo-, el deudor remiso queda vinculado al pago del cr�dito, por no proponerla, omisi�n que se califica como renuncia al beneficio extintivo, figura que se describe como �un acto potestativo y unilateral, o sea que es del resorte exclusivo del interesado b�sicamente el deudor, y recepticio, cuyos efectos extintivos de la posibilidad de alegar la prescripci�n se consuman con su s�lo comportamiento, y adem�s, al margen de cu�l haya sido su prop�sito, es decir, no se exige que sea deliberado o intencional.�, por el que �el interesado prescinde del derecho correspondiente en caso de dejaci�n con efectos irreversibles �; instituto del que, al paso, se precisa, difiere de la interrupci�n de la prescripci�n, pues los actos constitutivos de esta son anteriores a la ocurrencia del fen�meno extintivo, mientras que los de aquella se presentan despu�s de que la prescripci�n oper�.
Otra diferencia entre estas instituciones, radica en que la interrupci�n se comunica a los dem�s obligados, mientras que la renuncia aplica de manera personal en quien la practica; as� mismo �sta no se comunica a los dem�s deudores solidarios ni impide la ulterior proposici�n de esta defensa por parte de otro obligado, mientras que las causas de interrupci�n si surten efectos respecto de todos los solidarios. 9.
En consecuencia, como quiera que la ejecutada Rojas Krichilski propuso la excepci�n previa por fuera de tiempo de cara a la notificaci�n del mandamiento de pago, a pesar de que se presentaban las condiciones objetivas para el triunfo de la prescripci�n por cuanto el t�rmino procesal y sustancial id�neo para la interrupci�n civil derivada de la presentaci�n de la demanda se hab�a superado por algunos d�as; abdic�, en consecuencia, a la potestad con que la ley la beneficiaba, desatenci�n que comporta un vinculante acto de disposici�n del derecho, con las consecuencias que de esa abstenci�n se derivan.
La referida omisi�n est� regulada en el art�culo 2514 del C.C. que examina la posibilidad de que a pesar de la concurrencia de las condiciones para que la decadencia de la obligaci�n opere, su beneficiario dimita de ella al no formularla, impidiendo que la obligaci�n se extinga por esta v�a, en tanto que �sta siempre exige alegaci�n de parte, expresi�n que tiene pleno respaldo en la norma precitada, en armon�a con el art�culo 2513 que dispone que la prescripci�n no opera ipso jure, lo que deja de relieve que, invariablemente, debe ser alegada, de tal suerte que si esto no sucede, la inactividad del acreedor no va a tener consecuencias adversas para �ste, pues en su favor, en l�nea de principio, se ha resuelto la suerte de este deudor, que por no haber alegado el medio extintivo permanece afecto al pago de la obligaci�n. El profesor Fernando V�lez, vislumbra, de manera general, la contingencia de que ocurra la prescripci�n a favor de uno de los deudores solidarios y que subsista la obligaci�n para los dem�s, situaci�n que resuelve expresando que en la acci�n de cobro respecto de los restantes se descuenta la cuota de ese deudor en el cr�dito, cuestionando que �si se cumple la prescripci�n a favor de uno de los deudores subsistiendo la obligaci�n respecto de los dem�s �qu� ocurre?.
Extinguida este respecto del deudor, no puede el acreedor hacerla efectiva de los dem�s deudores sino con deducci�n de la cuota real de dicho deudor en la deuda, porque si pudiera demandarla �ntegra, entonces el que la satisficiese podr�a exigir aquella cuota, lo que equivaldr�a a que la prescripci�n de que se trata no surtiese sus efectos legales.
As� es que en este caso se disminuir�an los deudores y la obligaci�n primitiva�. De acuerdo con lo expuesto, se concluye que dentro de los casos en los que prescribe la obligaci�n para uno de los obligados solidarios y subsiste para otros, est� el de la renuncia predicable de uno de ellos, situaci�n en la que la obligaci�n persiste para este muy a pesar de que para el otro se haya extinguido; situaci�n similar ocurre cuando el acreedor renuncia a la solidaridad al dividir la prestaci�n, o existen pagos parciales por alguno de los obligados, etc., escisi�n posible, pues si bien la solidaridad exige unidad de prestaci�n, sin embargo hay tambi�n pluralidad de v�nculos, los cuales pueden verse afectados por particulares circunstancias que no se comunican a los dem�s, razones que justifican que la ejecuci�n contin�e respecto de la se�ora Rojas Krichilski. 10.
Argument� la actora que no se configur� el fen�meno de la prescripci�n puesto que el vencimiento del t�rmino previsto en el art�culo 90 del C. de P. C. se interrumpi� por las diversas entradas al Despacho que tuvo el expediente, postura que no conlleva la revocatoria de la decisi�n impugnada, tal como se procede a explicar: Es necesario precisar que con la reforma que introdujo la ley 794 de 2003 al art�culo 90 del CPC., se superaron las diferentes posiciones interpretativas que exist�an sobre la aplicaci�n del citado texto normativo, pues, a diferencia de lo que acontec�a en el conteo del t�rmino de 120 d�as que preve�a dicha disposici�n, en la hora de ahora, el anual imposibilita descontar del plazo legal los d�as que en el pasado incid�an en el c�mputo de aquellos, referidos a la gesti�n propia del proceso, a t�tulo ejemplificativo como las entradas del expediente al despacho, la actitud remisa o morosa de los funcionarios, la posici�n elusiva del demandado, la vacancia judicial, etc., lo que se explica porque el t�rmino ya no est� dado en d�as sino en a�os, situaci�n gobernada por el art�culo 59 del C�digo de R�gimen Pol�tico y Municipal, modificatorio del art�culo 67 de la Ley 57 de 1887, por cuya expresi�n el plazo de a�os se cuenta conforme al calendario, quedando comprendidas en ese lapso las vicisitudes que alg�n segmento de la jurisprudencia admit�a cuando se trataba del plazo consignado en d�as. 11.
Finalmente, como la excepci�n previa de prescripci�n enerva las pretensiones respecto del se�or Su�rez y las propuestas por la se�ora Rojas no se pueden considerar por haber sido interpuestas de manera extempor�nea, el Tribunal se abstiene de abordarlas. Corolario de lo expuesto, la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, administrando Justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley:
RESUELVE
PRIMERO: REVOCAR parcialmente la sentencia anticipada impugnada, de fecha diecinueve de junio de 2014.
SEGUNDO: En su lugar, abstenerse de resolver las excepciones previas propuestas por la ejecutada Martha Cecilia Rojas Krichilski. Contin�e el tr�mite del proceso respecto de �sta.
TERCERO: Revocar la condena en costas a favor de la se�ora Rojas Krichilski y la orden de archivo de la actuaci�n.
CUARTO: MANTENER inc�lume, en lo dem�s, la providencia impugnada.
QUINTO: Costas en esta instancia a cargo de la se�ora Martha Cecilia Rojas Krichilski. T�sense. El Magistrado Sustanciador fija como agencias en derecho la suma de $1.000.000. Notif�quese. LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ Magistrado Ponente Rad. 110013103004201300252-01 JUAN PABLO SU�REZ OROZCO Magistrado Rad. 110013103004201300252-01 GERM�N VALENZUELA VALBUENA Magistrado Rad. 110013103004201300252-01 Art�culo 314 numeral 1 y 505 del C. de P. C. Corte Constitucional.
Sentencia C- 472 de 1992. Folios 67 a 72 del cuaderno principal. Folios 142 y 146 cuaderno No. 1 El recurso fue radicado el 14 de mayo de 2014, folios 111 a 122 cuaderno 1. Corte Suprema de Justicia. Sentencia del 28 de febrero de 1984. Orientaci�n judicial que fue avalada por el legislador en el art�culo 8 de la Ley 791 de 2003. C�digo Franc�s, art�culo 1200, citado por V�lez Fernando.
Estudio sobre el Derecho Civil Colombiano. Tomo VI, P�g. 272. Art. 2513 del C.C. Art. 1625 No. 10 ib. Hinestrosa Fernando, La Prescripci�n Extintiva., p�gina 170 Ib., p�gina 168 P�g. 167. V�lez Fernando. Estudio sobre el Derecho Civil Colombiano. Tomo VI.p�g. 273 V�lez, Fernando. Ob citada, p�g. 273. PAGE PAGE 21 LRSG. 04-13-252-01 FHQSfw������������ U Z i k m n o | � � � ! % * 1 7 A B �������������������ɽ�����������zvrvrvnvjh��h�rhgq h�[ hgq hj5�mH sH h�rmH sH h�[ mH sH h�[ CJ mH sH h�@^CJ h�rCJ hY;�CJ hj5�CJ hj5�CJ hj5�hj5�5�CJ aJ hj5�h�[ CJ aJ h�[ CJ hgq CJH* h�[ CJH* hgq CJ hkCJ h�[ CJ h� �CJ)H{�������m n o � �, -:;
S T ����������������������gdM� $dha$gdM�gdM�gd�@^ $dha$gdj5�gdj5� $dha$gdM�gdM�gdM�B R X � � � � � � � � * +, -:; X Z ^ c g k p � � � � � � � � � � � S T V � +. /; > J L O P Y Z [ j ����������������źźźŲźźźŪŪ�ФОООООГ���h�c�h�c�CJ aJ h�c�h�[ CJ aJ h�c�CJ h�D�CJ hn+%CJ aJ hhr�CJ aJ hgq hgq CJ aJ hgq h�[ CJ aJ h�[ CJ h�[ 5�CJ OJQJhj5�mH sH hecE h��h�[ h��hgq h�[ 4j m x � � � � � � �����",-WX\`dh{���������� !HJNSW[pqrt{��������T�����������������־־־ֳ����������������������������������hhr�CJ aJ h�lCJ aJ h�[ CJ aJ h�{4h�[ CJ aJ h�H�CJ hecECJ hhr�CJ h�E�CJ h�[ CJ h�c�CJ h�c�h�[ CJ aJ h�c�h�c�CJ aJ h�c�CJ aJ; z|WXc����_`� � W!X!�&�&�(�(�������������������$ �0�dh*$a$gdM�gdM� $dha$gd�4b $dha$gd�a$ � dha$gd�a $dha$gdM�gdM�gdh(gdM�TUVX\foqx���������� MXstuy����������`bc�������������������������������������������������赭؞�� h�j�hY.j@���CJ ^JaJ hY.j@���CJ ^JaJ hV@UhV@U@���CJ ^JaJ h�[ CJ aJ h�{4h�[ CJ aJ h�lCJ aJ h� �CJ aJ hhr�CJ aJ hY.jCJ aJ h�E�CJ aJ h��CJ aJ h�:CJ aJ hecECJ aJ 0��������� 8htv}�������>?DXpqx���� DEl��� �����ʾ������������������������������vh�E@���CJ ^JaJ h^WF@���CJ ^JaJ hW�@���CJ ^JaJ hu@���CJ ^JaJ h'/�@���CJ ^JaJ h M>�A�D�DBFCF�����������������������gd\ $dha$gd�!gd~t�gdM�$ �0�dh*$a$gdM��+�+&,i,�,T-i-p-s-t-v-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-�-...........�.�.Z/z/��������������ٸ٭ٸ������ٸ٭���������Β��Ό����� h��CJ h�cCJ h~t�CJ jh�H0JCJ U]�aJ hkCJ ]�^JaJ h�HCJ ]�^JaJ h�cCJ ]�^JaJ hzzCJ ]�^JaJ h�f�CJ ]�^JaJ h�[ CJ ]�^JaJ h�[ CJ ^Jh�[ CJ ^JaJ h�cCJ ^JaJ 2z/�/�/�/�/�/�/�/�/�/000F0H0g0j0t0u0�0�0�0�0�0�0�0�1�1�1�2�2�2�233a3q3�3�394C4T4�4�4�4�455"5���������������ƽ��ٰ����٧С������������������h�!CJ aJ h�3�hkCJ h�3�h�3�CJ h�3�CJ h�HCJ h�Hh�cCJ hkCJ hk6�CJ hkhkCJ h�Hh�H6�CJ h�Hh~t�CJ h�Hh�HCJ jh~t�0JCJ U h�cCJ hzzCJ h~t�CJ /"5#5J5d5e5�5�5�5�5�5�5�56 6�6�6�6�6�6�677*7+72767 M>N>P>R>S>[>|>�>�>J?N?�?&@������������������˻û�˻˻˻��˨˨�óóÕÍ����}h�TbCJ aJ h�[9CJ aJ h�h�CJ aJ h\h\CJ aJ hkCJ aJ hi�hh�CJ aJ h�f CJ aJ hi�CJ aJ h\CJ aJ hi�hi�CJ aJ h\CJ h�^�CJ h��CJ h�f CJ h0;�CJ h�JCJ h,�CJ 1&@)@-@ *h��ha+ hqF�h�[ h�[ aJ hqF�h�[ aJ h?EtmH sH jh�[ 0JU^Jh�[ 6�mH sH h�[ mH sH h�Ah�x�h�[ BRK�L�L�NgRhR�V�V�X�XG[H[c_d_b b�d�d�g�g�������������������"$��dh^�`�a$gd�/�gd�x�"gd1cP"$���dh^�`��a$gd1cP��`��gd1cP$��dh`��a$gd1cP $dha$gd1cPgdM��V�V�V�VWvWwW{WW�W�W�W�W�W�W�W�W�WoX�X�X�X�X]YpY�YZZ~Z�ZE[M[P[&\'\3\\\�\�\�������������������ξ���������|qcqcqcqh�0!h1cPCJ \�^JaJ h1cPCJ \�^JaJ h1cPCJ hf^h1cPCJ h1cPCJ aJ mH sH h�!CJ aJ mH sH hy?�CJ aJ mH sH hxeha+CJ aJ mH sH h�ACJ aJ mH sH h�[ ha+mH sH h�[ mH sH h�[ @���mH sH h�A@���mH sH h�Ah�[ hqF�h�[ &�\�\�\]]]q]�]�]C_E_V_Y___c_d_i_�_�_D`G`O`U` b d d�d�d�dLeRe�e�e�e�e?fMfffofrf�f�f�f�������������˻�������������|�|l|�|��|�|�| h��h1cP6�CJ \�^JaJ h��h1cPCJ \�^JaJ h�x�CJ jh1cP0JCJ Uh�/�CJ \�aJ h1cPCJ \�aJ h1cPCJ \�aJ mH $sH $ h1cPCJ h1cPCJ ^JaJ h�0!h1cPCJ ^JaJ h�0!h1cP6�CJ ^JaJ h1cPCJ \�^JaJ h�0!h1cPCJ \�^JaJ *�f�f�f�f�f�f�fDgEgrgsgzg~g�g�g�g�g�g h'h)h-h.h5h6h�h�h�h+i>i�i�i�i�i.jajbjkkfkgk�����������������������������z�t�tntzth h��CJ h�/�CJ h1cPCJ h!Y�CJ hPxwh1cPCJ hPxwh1cPCJ mH sH h1cPCJ mH sH h1cPCJ \�aJ h��h1cPCJ \�aJ h�x�h�/�CJ h1cPCJ \�^JaJ 'jh��h1cPCJ H*U\�^JaJ h4 �CJ \�^JaJ h��h1cPCJ \�^JaJ h�/�CJ \�aJ (�g�h�l�l�n�n�r�rRtSt�v�v�y�y~}}������������������gd1cP$�3dh]�3a$gd�x�$�3dh]�3a$gd�/�$�3��dh]�3`��a$gd1cP$�3dh]�3a$gd1cP $dha$gd1cP"$�dh^�a$gd�x�"$�dh^�a$gd�/�gk~k.l6l~l�l�l�lmmZm[mBnCnQnRnSnon�n�n�n�n�n�no�o�o�o�o�o�o9q;q=qIq�q�q�q�q�q�q�q�q�qrr,ryr|r}rr�r�r�r�r�rtsus��������������ٹ��ٹ���������������ٹ�������������������� h��CJ h��CJ mH sH h,w>h1cPCJ mH sH h1cPCJ mH sH jh,w>h1cP0JCJ U h�/�6�CJ h �h1cP6�CJ h,w>h1cPCJ h�/�CJ hIp�CJ h�x�CJ h1cPCJ h!Y�CJ 9usPtQtStwt�t�t�t�t�t�t�t�t�t�t�t�tu u^uu�u�u�u�u�u�u�u�u�u�u%v'v(v5v@vDvNv\v}v�v�v�v�v�v�v��������⽰��������������������~��~��t�������h��CJ mH sH hIp�CJ mH sH h,�CJ mH sH h�/�CJ mH sH h1cPCJ mH sH h�x�CJ mH sH h,w>h1cPCJ mH sH h�x�CJ \�aJ h�x�h�x�CJ \�aJ h�x�h�x�h�/�CJ \�aJ h1cPCJ \�aJ h�/�CJ h,w>h1cPCJ h1cPCJ -�v�v�v�v�v�vww2wQwlw�w�w�w�w�w�w�w�w�w�w�w�w�w�w#x�x�x�x�x�xyy yAyHyKyMy�y�y�y�yzzz z0z1z@{M{R{���������������������������������������������hIp�CJ \�^JaJ h,�CJ \�^JaJ jh1cP0JCJ U\�aJ h1cPCJ \�^JaJ h�x�h1cP@���CJ mH sH hBI%h1cPCJ h��CJ hIp�CJ h,w>hIp�CJ h,w>h,�CJ h,w>h1cPCJ h1cPCJ 2R{{}|}~}�}�}5~C~[~e~8;EO��2���������������,cy��$�wc.b��Q�K��G�7fK˵��R�i���v4( ��xL}�m��{ d$J����fN2�68�k���.����~4$���� ^�����6�.������%�����2��`���Z�7ZW� ��� �q�#A���.��K��[Ҳ��MU��0�P3~�����St��� > �*D8����i&��X��\�a�,W��x��=j6�!�v��.��^���Uh������V�dL���V�J�YZݨf��#�0Y�� ���i�Xx��xyN�Z4 v0#����Q �� ��0�)�뀦�{>Fu� f��O�(8B#6�¯S� �������io�WnsΊ�|#fpv �4�Y��%�W����T�`�J�m����o�)� 2����3S�~�+�����#])m� q�BiD��������߅אTpEm��P�ok��0e �H�OC$(�G*��A[2�w �z�wY�,cd2���L��#rH�P��U��{(�T7�$kw2��笂F� r���t�b�5�OO>���(���&��b1 �vUKo��l�~1�yU���V����5U8�Vk;֜���\9��ŰX D)�!!��T��~����CoE��B3�����d��] ��dm2iVֵ�褽�o� r� &�'NBcJ \D_r_Rf�f�ir{u�� /a����+B����������� 888;B j T� � �&�+z/"5J;&@�D�HrL�V�\�fgkus�vR{݁2��� ������HJKMNOPQRTUVWXY]^`abdefgijlnopr �(CF�H�HRK�g��p�_�����ILSZ[\_chkmq !;!�!�����@� @ ���������H ��0�( � ����0�( � ��B �S � ��� ?��� �L��L��L��L��L��L��L� �L��L��L� ��N�T?]b���������� ��N�TE]b������Ӆ�� 9*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�place�9*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�State�C*�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags�metricconverter�> *�urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags �PersonName� ��n�1625 C�632 C�la Corte Suprema�la LeyLa Prescripci��n Extintiva., la Rep��blica�la Sala �ProductID *�-�-..�0�0>2I2_3i3�3�3Y4f4p;w;�; \�hr�4� L�W�Ce��c� ?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrs����uvwxyz{����}~������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F�)8Eg��Data ������������t1Table��������|�1WordDocument ����B�SummaryInformation(�������������DocumentSummaryInformation8���������MsoDataStore�������� � 8Eg��)8Eg���X�V��FT�S�D��B0OOF��==2�������� � 8Eg��)8Eg�Item ���� �����Properties������������UCompObj���� v���������������� ���� ������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������ �� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q