Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2006 00421 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Liliana Aída Lizarazo Vaca

Fecha: 2008-12-09

Sujetos procesales: MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A. Y CHUBB DE COLOMBIA COMPAÑÍA DE SEGUROS S. A. / SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES DE USO DE BUEN RETIRO –SOVIP LTDA.

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(2008) REF: ORDINARIO. MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A. y CHUBB DE COLOMBIA COMPA��A DE SEGUROS S. A. contra SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES DE USO DE BUEN RETIRO �SOVIP LTDA. Radicaci�n No. 2006 00421 01. Magistrada Ponente Dra. LIANA A. LIZARAZO V. Discutido y aprobado en la Sala del 5 de diciembre de 2008. Se pronuncia el Tribunal respecto del recurso de apelaci�n aducido por el extremo demandado contra la sentencia de fecha veintiocho (28) de julio de dos mil ocho (2008) proferida por el Juzgado S�ptimo (7�) Civil del Circuito de esta ciudad, en el asunto del ep�grafe.

I.

ANTECEDENTES 1. Las sociedades MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A., y CHUBB DE COLOMBIA COMPA��A DE SEGUROS S. A., por conducto de gestor judicial, presentaron demanda en contra de la persona jur�dica SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA, para que previos los tr�mites de un proceso ordinario de mayor cuant�a se hicieran las siguientes declaraciones y condenas: 1.1.

Se DECLARE que la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., incumpli� el contrato de vigilancia suscrito con los se�ores UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA como consecuencia de los hurtos de bienes del contratante ocurridos los d�as 7 y 9 de enero de 2005 en sus dependencias. 1.2. Se DECLARE que la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA, es civilmente responsable por las p�rdidas sufridas por la UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, las cuales fueron indemnizadas por la aseguradora MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A. 1.3.

Como consecuencia de las anteriores declaraciones se condene a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., a pagar a las sociedades demandantes la cantidad de $43�358.597,00 valor cancelado por MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A., y CHUBB DE COLOMBIA COMPA��A DE SEGUROS S. A., por los siniestros sufridos por su asegurada UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, como indemnizaci�n por p�rdida de los equipos, as�: a) MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A. el 70% y b) CHUBB DE COLOMBIA COMPA��A DE SEGUROS S. A. el 30%. 1.4.

Se CONDENE a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., a pagar el correspondiente reajuste monetario o indemnizaci�n sobre los $43�358.597,00 desde el 25 de mayo de 2005, fecha del pago de las indemnizaciones y hasta el d�a que el extremo demandado de soluci�n a la obligaci�n. 1.5. SUBSIDIARIAMENTE se CONDENE a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., a reconocer los intereses comerciales correspondientes al valor indemnizado por la p�rdida de los equipos, por concepto de lucro cesante, el cual debe deber� ser reconocido y pagado desde el 25 de mayo de 2005, fecha del pago de las indemnizaciones y hasta cuando se satisfaga la obligaci�n. Los hechos 2.

En resumen, la causa petendi se concret� as�: 2.1. Los d�as 7 y 9 de enero de 2005 fueron hurtados los siguientes equipos m�dicos: (i) Un monitor de signos vitales marca Phillips s/n 4530003073 y accesorios y (ii) Cuatro traductores del ec�grafo. Acuson 128 XP de las instalaciones de la CL�NICA UNIVERSITARIA TELET�N. 2.2. La SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., suscribi� con la aseguradora UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA un contrato de servicio de vigilancia desde el 16 de febrero de 2004, el cual viene ejecut�ndose regularmente. 2.3.

SOVIP LTDA., tiene a su cargo la custodia y protecci�n de los bienes en las instalaciones de la UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA. 2.4. Las sociedades demandantes tienen suscrito con UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, la p�liza Todo Riesgo Da�os Materiales No. 5001204000007. 2.5. En atenci�n a las p�rdidas sufridas por UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA present� reclamaci�n formal a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., y habida consideraci�n que tiene con las sociedades demandantes la p�liza de todo riesgo da�os materiales, tambi�n present� reclamaci�n formal a la aseguradora l�der de la p�liza MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A. 2.6.

En virtud de la p�liza todo riesgo da�os materiales No. 5001204000007 pagaron a su asegurado la cifra de $43�358.597,00 suma que corresponde a la indemnizaci�n por los equipos hurtados, as�: a) $15�033.600,00 para el reclamo No. 22020000040, monitor de signos vitales marca Phillips s/n 4530003073 y sus accesorios y b) $28�324.997,00 para el reclamo No. 22020000046 correspondiente a cuatro (4) traductores del ec�grafo Acuson 128 XP. 2.7.

Las sociedades demandantes al realizar el pago de la indemnizaci�n a la asegurada, se subrogaron en todos los derechos y acciones de �ste y se encuentran legitimados para ejercer la presente acci�n de subrogaci�n. 2.8. La SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., fue convocada a la audiencia de conciliaci�n extrajudicial, declar�ndose fracasada por inasistencia de la convocada.

La actuaci�n surtida 3. El libelo correspondi� por reparto al Juzgado S�ptimo (7�) Civil del Circuito de Bogot�, D. C., Despacho que lo admiti� mediante auto de 30 de agosto de 2006 y dispuso la notificaci�n al extremo pasivo. (fl. 61 c.1) 3.1. La sociedad demandada se notific� por aviso y en oportunidad, a trav�s de apoderado judicial contest� el libelo, as�: los hechos 1, 4, 6, 7 y 8; es cierto el 2; el 9 cierto parcialmente y, 3 y 5 no son ciertos.

As� mismo, formul� las siguientes excepciones de m�rito:

3.1.1. INEXISTENCIA DEL DERECHO ALEGADO. � Argument� que conforme a la cl�usula 9� del contrato de vigilancia suscrito entre la demandada con UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, SOVIP LTDA, atender�a las reclamaciones hechas por el usuario, por hechos plenamente probados, donde se determine a cabalidad la preexistencia de los elementos o valores que se digan extraviados, y que fueron hurtados por negligencia del personal de guardias, flojedad que no existi� de parte de los vigilantes de SOVIP LTDA. A�adi�, que el servicio de vigilancia que prestaba la sociedad demandada, no cubr�a la totalidad de la Cl�nica TELET�N, en otras palabras, la vigilancia no era absolutamente suficiente para cubrir eficazmente todas las �reas del centro de rehabilitaci�n por parte de los vigilantes, ��nica posibilidad para que la sociedad por mi apoderada entrara a responder,��.

Increp�, que tal falencia fue puesta en consideraci�n de la Cl�nica TELET�N y que era necesario cubrir las dem�s puertas de acceso a urgencias, las cuales estaban desprotegidas, pero solamente, meses despu�s de presentarse el hurto, fue atendida por dicha entidad m�dica. Am�n de lo anterior, si bien se formularon las correspondientes denuncias, debe decirse que de tales pesquisas no se estableci� responsabilidad y/o negligencia por parte de SOVIP LTDA o de algunos de sus funcionarios, �que permita establecer, en consecuencia, que la empresa por mi apoderada incumpli� el contrato de vigilancia y que por tanto es responsable civilmente como se solicita en el petitum de la demanda�.

Adujo, que de acuerdo con el informe de investigaci�n de p�rdida de equipos remitido por SOVIP LTDA al Gerente General Dr. Enrique Bayer Tamayo (de enero 17 de 2005), se concluy� que el funcionario de la cl�nica se encargaba de la porter�a de urgencias y �l, por diferentes necesidades de administraci�n, se mov�a para realizar funciones dentro y fuera de la cl�nica permitiendo que quede expuesta la puerta sin control de seguridad en determinados momentos.

De otro lado, varias puertas carec�an de seguridad y no existe cerramiento perimetral ni los suficientes guardias recorredores de �rea. �Todo lo cual hac�a absolutamente imposible que los guardias de seguridad asignados por SOVIP LTDA, en la Cl�nica, tuviesen el control total del centro de rehabilitaci�n, lo que descarta a�n mas cualquier responsabilidad por parte de mi poderdante�.

Finalmente, record� que el servicio de vigilancia fue calificado con 25 puntos, m�xima calificaci�n, lo que dilucida que no existi� incumplimiento contractual, luego, no puede resultar comprometida civilmente, lo que torna absolutamente improcedente las pretensiones de la demanda. 3.1.2. LAS DEM�S EXCEPCIONES QUE RESULTEN PROBADAS. �Con apoyo en la preceptiva 306 del C�digo de Procedimiento Civil.

(fls. 96-99 c.1) 4. Otorgados los traslados respectivos de los enervantes propuestos, se convoc� a las partes a la audiencia prevista por el art�culo 101 del C�digo de Procedimiento Civil, no existi� �nimo conciliatorio y se surtieron las restantes etapas propias de dicho acto. Por auto de fecha julio 6 de 2007 se abri� a pruebas el proceso y practicadas en la medida posible, se otorg� traslado a las partes para alegar de conclusi�n, derecho ejercido por los extremos del litigio.

(fls. 109-179 c.1) II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA 5. El juzgado de conocimiento el 28 de julio de 2008, profiri� la sentencia, as�: � PRIMERO. DECLARAR no probada la excepci�n planteada. � SEGUNDO. DECLARAR pr�spera las pretensiones principales de la demanda. � TERCERO. DECLARAR impr�spera la pretensi�n subsidiaria. � CUARTO. CONDENAR a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., a pagar la suma de $35�993.284,00 a MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA y $15�425.693,00 a CHUBB DE COLOMBIA COMPA��A DE SEGUROS S. A., dentro de los cinco d�as siguientes a la ejecutora de la sentencia. � QUINTO. CONDENAR en costas a la parte demandada.

T�sense. 5.1. Se refiri� en primer lugar a la naturaleza de la acci�n, ubic�ndola en los l�mites del art�culo 1096 del C�digo de Comercio (subrogaci�n), donde el asegurador que paga la indemnizaci�n tiene derecho de repetir por ministerio de la ley contra el responsable del siniestro, precavi�ndose que �ste, puede oponer contra aqu�l las mismos enervantes que tendr�a contra el asegurado si hubiese accionado directamente, por ah�, encontr� la excepci�n al principio contractual res inter alios acta y de suyo la legitimaci�n en la causa del extremo demandante. 5.2.

Despu�s, realiz� un ejercicio sistem�tico de la normatividad comercial y civil que tratan la subrogaci�n para deducir como sus exigencias: a) Existencia de un contrato de seguro: b) un pago v�lido en virtud del respectivo contrato; c) que el da�o producido por el tercero sea de los cubiertos o amparados por la p�liza y d) que una vez ocurrido el siniestro surja para el asegurado una acci�n contra el responsable.

Luego de lo cual, se inmiscuy� en la configuraci�n de tales presupuestos de cara al causal probatorio. 5.3. En cuanto a la existencia del contrato, la hall� bajo copia de la p�liza No. 5001204000007, vigente desde el 8 de agosto de 2004 al 24 de agosto de 2005, donde aparece como cobertura � el hurto calificado � bien asegurado en $1.000�000.000.00 con valor de prima de $22�143.864,00 siendo tomador, asegurado y beneficiario la UNIVERSITARIA TELECON CORPORACI�N CL�NICA (ubicada en el kil�metro 21 Autopista La Caro) y entre los bienes asegurados est�n: equipos, maquinaria, muebles, etc., otorgada por MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA, documento al que se le otorg� plena validez.

(Arts. 252 y 254 CPC) 5.4. Continu�, que siendo la sociedad UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA la asegurada y beneficiaria del contrato de seguro, es a �sta a quien debe cancelarse la indemnizaci�n como en efecto ocurri�, seg�n los documentos de folios 31 y 32 del cuaderno uno, referidos a �Recibo de Indemnizaci�n� donde se registra el valor de lo pagado por MAPFRE SEGUROS GENERALES DE COLOMBIA S. A., recibos firmados por el beneficiario el 25 de mayo de 2005, por valores de $15�033.600,00 y $28�324.997,00, documentos que, seg�n sentir, provienen de un tercero y puede ser apreciado sin necesidad de ratificaci�n. (Art. 277 CPC) 5.5.

Con fundamento en el contrato de seguro, estim� el a-quo, que los bienes sustra�dos de las instalaciones de UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, estaban asegurados con la p�liza No. 5001204000007 y que, dicho documento cubr�a el hurto calificado. As� entonces, �Una vez ocurrido el siniestro, el asegurado, tiene acci�n contra su asegurador, y �ste a su vez si ha indemnizado, tiene acci�n contra la empresa encargada de vigilar los bienes asegurados�. 5.6.

Seguidamente, se ubic� el juez de conocimiento en analizar la excepci�n del extremo demandado de � INEXISTENCIA DEL HECHO ALEGADO � y en relaci�n con el testimonio de Jos� Fernando Agudelo �Jefe de Seguridad � y, de su dicho se deja ver que los guardias a la hora del almuerzo dejaban su puesto, cuando la demandada, en el contrato de vigilancia, se comprometi� a custodiar y proteger los bienes en la Cl�nica las 24 horas del d�a, inclusive, s�bados y domingos, precavi�ndose la responsabilidad de SOVIP LTDA., en el pago de las sumas generadas por los siniestros ocurridos, �Pues si en virtud del contrato de vigilancia, SOVIP se comprometi� exclusivamente a custodiar y proteger los bienes en las instalaciones de la Cl�nica las 24 horas del d�a, el incumplimiento de este deber en �ltimas genera una acci�n a favor del otro extremo del contrato, es decir, de la Cl�nica Universitaria Telet�n. Por consiguiente, la excepci�n de Inexistencia del derecho no es pr�spera�, en tanto que refulge el advenimiento positivo de las pretensiones del libelo, empero limitada a restituir el valor cancelado al asegurado con su debida indexaci�n por la p�rdida del valor nominal de la moneda, de donde, la pretensi�n subsidiaria no es de recibo, en tanto aqu�lla lo ser� desde el momento en que sali� del patrimonio del demandante.

III. LA APELACI�N 6. La parte demandada formul� apelaci�n contra el fallo de primera instancia. 6.1. Dijo que la sentencia de primera instancia desconoce la naturaleza jur�dica de los contratos de vigilancia y seguro, el primero porque debe propender por proteger y cuidar determinados bienes, sin que implique reconocimiento patrimonial, en atenci�n a las eventualidades, tales como: da�os o p�rdida de bienes, etc., y s�lo lo ser� frente al incumplimiento en sus obligaciones.

En el segundo, est� impl�cita la reparaci�n; de manera que, en el contrato de seguro, la compa��a debe cumplir con el pago de la p�liza que se contrat�, haciendo abstracci�n de si la beneficiaria y asegurada contaba o no con un servicio de vigilancia. Frente al contrato de vigilancia, se�al�, la obligaci�n es de cuidar y proteger los bienes del contratante, pero no entrar a reparar y/o indemnizar por las eventualidades que ocurran, que s�, por el incumplimiento contractual, lo que debe estar demostrado �y no solo por el hecho de haber suscrito este tipo de contrato, tal y como err�neamente lo ha se�alado el A-quo en su sentencia, pues de ser as� el proceso a seguir ser�a el de ejecuci�n y no el ordinario�. 6.2.

Con los medios de prueba recaudados no se prob� el incumplimiento contractual de la sociedad demandada, entre ellos, se registran dos (2) denuncias ante la Inspecci�n 1� de Polic�a de Ch�a y la Unidad de Reacci�n Inmediata � Zona Sabana Centro Norte � en ellas funcionarios de la Cl�nica ponen en conocimiento la versi�n de los hechos relacionados con los hurtos, sin que puedan establecer en qu� momento y ni siquiera el d�a exacto en que se dieron los hechos materia de la investigaci�n, ello debido a la falta de controles por parte del usuario de servicio de vigilancia. Adem�s se estableci� que los equipos objeto del hurto eran manipulados por distintos funcionarios que prestaban sus servicios a UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, sin ning�n tipo de control, inclusive, las llaves que permit�an el acceso a los lugares en que se guardaban, eran dejados en una percha, al alcance de cualquier persona. 6.3.

A�adi�, que seg�n el contrato de vigilancia en su cl�usula 9� se estipul�: �SOVIP LTDA atender� a las reclamaciones hechas por el usuario, por hechos plenamente comprobados, donde se determine a cabalidad la preexistencia de los elementos o valores que se digan extraviados, y que fueron hurtados o robados por negligencia del personal de guardias�, en cualquier otro evento, se seguir�a el procedimiento de ley (denuncia ante la Fiscal�a) y, contando, con que la negligencia del personal de vigilancia est� debidamente probada en un juicio judicial en el que, de manera n�tida, se establezca que efectivamente en este caso los hurtos se presentaron por descuido de los funcionarios de SOVIP LTDA., decisiones ausentes en el expediente. 6.4.

En el informe de investigaci�n de p�rdida de equipos presentado por la demandada a UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, se estableci� la ausencia de elementales controles por parte de �sta, en el ingreso de personal y visitantes como tambi�n la falta de control de los equipos m�dicos, agudiz�ndose la inseguridad y facilitad para los delincuentes en la perpetraci�n del hurto; aunado a ello, el 28 de marzo de 2006, las partes en el contrato de vigilancia, realizaron un �otro s�� en el que aumentaron el servicio a un puesto de seguridad de 13 horas diarias de lunes a viernes para el parqueadero, �lo que corrobora a�n m�s la necesidad que exist�a de ampliar el n�mero de vigilantes que permitieran ofrecer una mayor seguridad al usuario, en este caso la Cl�nica Telet�n�. 6.5.

Los documentos: p�liza, comprobantes de pago de las indemnizaciones, constancia de inasistencia a la audiencia de conciliaci�n, certificados de C�mara de Comercio, factura cambiaria de compraventa de cobro de servicios de vigilancia e informe del ajustador, no dan cuenta del tipo de responsabilidad por parte de la demandada. 6.6. Refiri�se al informe del ajustador (McLarens Young International) en �l se consign�: �RESPONSABILIDAD DE LA P�LIZA (�) 2.

Los hechos tienen car�cter de accidentales, s�bitos e imprevistos (�) 6. el incumplimiento de alarma monitoreada se verific�. No obstante, por ser una entidad de atenci�n hospitalaria, algunos puntos (consultorios) no tienen instalado en su interior estos elementos, dado que permanecen en servicio con entrada y salida de pacientes� (�) en nuestro concepto y teniendo en cuenta la forma en que ocurrieron los hechos, consideramos viable el recobro en colaboraci�n del asegurado, hacia la empresa de vigilancia SOVIG por la posible responsabilidad en el hecho�.

Argument� el recurrente, que en dicho marco informativo no se determina responsabilidad alguna de los vigilantes en los hurtos presentados y, no es el ajustador el id�neo para precaver responsabilidades. Am�n de que tal informe no se centr� en determinar los posibles autores del hurto. Por su parte, el testigo Alfredo Amortegui Iba�ez � persona que suscribi�, como ajustador, el informe � evoc� en su declaraci�n que exist�an fallas en el control que permitieron que los bienes saliesen de sus sitios sin que fueran detectados, como s� tuviera conocimiento de por qu� sitio se sustrajeron tales elementos y, posteriormente, sin ninguna sustentaci�n, se�al� que existi� negligencia en la prestaci�n del servicio de vigilancia, �negligencia que no obstante su transcendencia no fue tampoco mencionada en los informes que �l present�; sin contar con la memoria fotogr�fica que se desprende de su narraci�n sobre ciertos aspectos.

Sugiere que este testigo falt� a la verdad en detrimento de los intereses de la demandada, adem�s se denota la parcialidad en su dicho, situaci�n que tiene una explicaci�n, pues �l, ha tenido una permanente relaci�n comercial con la sociedad demandante, dada su dedicaci�n de m�s de 30 a�os como ajustador de seguros. 6.7. Heyder Doney ratific� que la cl�nica no contaba con cerramiento de sus instalaciones y los ventanales no ten�an rejas, siendo l�gico que, �si hay una ventada sin seguro, por ah� puede salir cualquier elemento�.

Por su parte, el se�or Agudelo Moreno, narr� que se contaba, �nicamente, con dos vigilantes, uno en la puerta de entrada principal y otro en la sala de urgencias, personal, a todas luces, insuficiente para lo robusto de la edificaci�n. Testigo, que tambi�n dio cuenta de que la vigilancia se prestaba por funcionarios de la Cl�nica y evoc�: �hab�an otras personas que prestaban servicio de seguridad en el d�a 12 horas diurno un funcionario de la cl�nica y en los relevos de almuerzo de nuestro personal sovip era cubierto tambi�n por una persona de la cl�nica�.

Situaci�n que gener� la recomendaci�n de aumentar el personal de vigilancia de SOVIP. Agreg�, que tampoco exist�a cerramiento perimetral y que la demandada fue calificada con el mayor puntaje. Am�n de las deficiencias encontradas en la diligencia de inspecci�n judicial que se practic� en las instalaciones de UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA. 6.8.

Sostuvo igualmente, que el a-quo declar� responsable a la empresa de vigilancia por el solo hecho de haber suscrito el contrato de vigilancia, razonamiento inaceptable, puesto que las sociedades de vigilancia no pueden obligar a sus clientes a que realicen ciertas obras o implementen sistemas de seguridad, que s�, hacer recomendaci�n como ciertamente ocurri�.

De aceptarse el argumento del juez de conocimiento, seria tanto como asentir que las empresas de vigilancia estar�an en la obligaci�n de indemnizar los da�os y perjuicios en todos los casos. De otro lado, �stas prestan el servicio con los puestos de vigilancia que contrate el usuario y no de acuerdo con el n�mero de personal que efectivamente requiera cada usuario, �cada quien decide si contrato o no servicio de vigilancia y/o que n�mero de ellos contrata.

(sic) teniendo en claro que a mayor n�mero de puestos y vigilantes mayor seguridad existir� y viceversa.�. IV. CONSIDERACIONES 1. En la especie de este proceso, las compa��as aseguradoras demandantes acuden a demandar a la SOCIEDAD DE VIGILANCIA PRIVADA DE AGENTES EN USO DE BUEN RETIRO SOVIP LTDA., respaldadas en que �sta es la responsable del siniestro consistente en el hurto de ciertos artefactos m�dicos que fueron sustra�dos de las instalaciones de UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, en cuyos derechos se subrogan aqu�llas, en los t�rminos del art�culo 1096 del C�digo de Comercio, por raz�n del pago de la indemnizaci�n que hicieron a la �ltima, de la p�liza �TODO RIESGO DA�OS MATERIALES� No. 5001204000007.

(fl. 25 c.1) 2. Prescribe el art�culo 1096 del C�digo de Comercio que en los seguros de da�os el asegurador que pague la indemnizaci�n al asegurado, por ministerio de la ley, se subroga en los derechos y acciones de �ste contra los responsables del siniestro, hasta la concurrencia de lo pagado. Esta subrogaci�n tiene justificaci�n cuando quiera que con ello se pretende evitar la impunidad de los responsables, quienes de no ser as� quedar�an liberados de la obligaci�n de indemnizar que surge del principio seg�n el cual quien ha causado un da�o debe repararlo.

Constituye requisito sine qua non para que exista subrogaci�n un pago v�lido de la indemnizaci�n por el asegurador, el cual ha de ser producto de un contrato de seguro igualmente v�lido, cuyo siniestro debe ser objeto de amparo, sin que adicionalmente, medie una circunstancia de exoneraci�n del asegurador para hacer dicho pago. De esta manera, el tercero responsable frente al asegurador tiene fuera de las excepciones que hubiere podido oponer contra el asegurado seg�n voces de la antecitada norma, todas las que hacen relaci�n al pago, y por dem�s, las personales que tengan contra el asegurador, por ejemplo, la compensaci�n y/o cualquiera otra que ata�e a los consabidos eximentes de responsabilidad.

Sobre el particular, la Sala de Casaci�n Civil de la Corte Suprema de Justicia, en un asunto cuyos matices guardan armon�a con el tema tratado, preciso: �El art�culo 1096 del C�digo de Comercio, que tambi�n integra el r�gimen jur�dico del negocio asegurativo, consagra la subrogaci�n que, por ministerio de la ley, obra en favor del asegurador que satisface el d�bito contractual, en los derechos del asegurado frente al responsable del da�o, hasta concurrencia de la suma indemnizada, subrogaci�n que si bien tiene una naturaleza y teleolog�a singular, como lo dej� sentado la Corte en su sentencia del 18 de mayo de 2005, �se encuentra �ntima y funcionalmente enlazada con la instituci�n de la subrogaci�n disciplinada por el ordenamiento civil, al punto que los fundamentos y los postulados medulares que le sirven de apoyatura en este espec�fico r�gimen, en general, son los que informan la figura en la esfera mercantil�, normatividad cuyos principios deben presidir, en consecuencia, la hermen�utica del derecho que ex lege se consagra en favor del asegurador, porque el hecho que �tenga como presupuesto material el pago de la obligaci�n condicional del asegurador, emanada del contrato de seguro, no impide considerar la acci�n subrogatoria a que se refiere el art�culo 1096 del estatuto mercantil, bajo la �gida de la subrogaci�n establecida en el derecho com�n, de la que es, mutatis mutandis, una de sus aplicaciones individuales, por ministerio de la ley, esa misma que no emple� un vocablo o arquitectura diferentes a la de la �subrogaci�n�, con todo lo que ello implica, muy especialmente de cara a lo consignado en el art�culo 822 del C�digo de Comercio, esto es, a la integraci�n preceptiva, en lo pertinente, en el campo de las codificaciones del Ius privatum�.

De modo que, como ocurre en el derecho com�n, en el que, por efecto de la subrogaci�n personal -como modalidad del pago-, se traslada al acreedor subrogado el cr�dito del cual era titular el subrogante, derecho que no sufre mutaci�n alguna y consiguientemente pasa inalterado de sus manos a las de aqu�l �art�culo 1666-, al verificarse el presupuesto que por ministerio de la ley sirve de percutor para que entre en funcionamiento el mecanismo de la subrogaci�n instituido en favor del asegurador, cual es el pago de la indemnizaci�n, ipso jure sustituye al asegurado-damnificado en el cr�dito que antes de ser indemnizado ten�a contra el responsable del da�o, es decir, ocupa su lugar en esa relaci�n obligacional, en id�ntica situaci�n a la que ten�a el asegurado como directo perjudicado, cuyo derecho a ser indemnizado por el responsable, se reitera, supervive sin modificaci�n en el asegurador como nuevo acreedor, desde luego, con la limitaci�n cuantitativa ya dicha, todo lo cual pone de relieve que el derecho que por ese medio adquiere la compa��a aseguradora no es un derecho propio, sino derivado del que ten�a el asegurado en su condici�n de primitivo acreedor, abreva en la misma fuente, que no es el contrato de seguro, al cual es ajeno, sino la conducta reprochable del causante del siniestro, en la cual tiene tambi�n origen la deuda de responsabilidad a cargo de �ste, circunstancia que explica, como apunt� la Corte en el fallo atr�s invocado, que est� �ayuno de sustantividad y autonom�a, como quiera que la entidad aseguradora �he ah� la importancia del fen�meno sustitutivo que aflora de la subrogaci�n-, adquiere el mismo derecho que antes del pago resid�a en la �rbita patrimonial del asegurado damnificado ( ) no sufre ninguna mella o alteraci�n por migrar del asegurado a la entidad aseguradora (principio de identidad).

Muy por el contrario, ese derecho permanece indeleble, al punto que los responsables del siniestro, como lo impera el art�culo 1096 del C�digo de Comercio �en muestra de diciente acatamiento de la prenotada etiolog�a y naturaleza-, podr�n oponer al asegurador las mismas excepciones que pudieren hacer valer contra el damnificado, es decir, no una defensa precaria o limitada por el hecho de ser su demandante el asegurador, sino una que tenga el talante que reclama el derecho litigado, sin miramiento a la persona que se presenta como su titular�. 3.

As� las cosas, el l�mite de la apelaci�n est� atrancado, en si el da�o causado es imputable a la responsabilidad del agente a quien se le irroga o, por el contrario, resulta avante su actuar de cara a las pautas concebidas en el contrato de vigilancia, ello en consonancia con el requisito de la validez del pago, como presupuesto de la acci�n subrogatoria. 3.1.

De acuerdo con el art�culo 1494 del C�digo Civil, �Las obligaciones nacen, ya del concurso real de voluntades de dos o m�s personas, como en los contratos y convenciones; ya de un hecho voluntario de la persona que se obliga, como en la aceptaci�n de una herencia o legado y en todos los cuasicontratos; ya a consecuencia de un hecho que ha infringido injuria o da�o a otra persona, como en los delitos; ya por disposici�n de la ley, como entre los padres y los hijos de familia.�.

La responsabilidad civil supone, siempre, una relaci�n entre dos sujetos de los cuales uno ha causado un da�o y otro lo ha padecido; aqu�lla es entonces la consecuencia jur�dica de una relaci�n de hecho, o sea la obligaci�n del autor de un da�o de reparar el perjuicio causado. Por estas razones se advierte, que la responsabilidad civil se resuelve en todos los casos en una obligaci�n de reparaci�n, por tanto, es responsable aquel sujeto que queda obligado a indemnizar el perjuicio causado a otro; y no es responsable quien a pesar de haber causado un da�o a otro, no es obligado a repararlo.

En todo caso, para que resulte comprometida la responsabilidad de una persona natural o jur�dica se requiere que haya cometido una culpa y que de esta sobrevengan perjuicios al reclamante, es decir, la concurrencia de los tres elementos que la doctrina ha resumido bajo las denominaciones de culpa, dolo y relaci�n de causalidad entre aqu�lla y �ste.

En tanto que, por da�o, debe entenderse aquel menoscabo que sufre un sujeto de derecho en su persona o patrimonio y para que sea indemnizable debe ser directo y cierto, adem�s debe ser susceptible de indemnizaci�n. La culpa se presenta cuando el actor prev� el da�o que puede ocasionar con un acto suyo, pero conf�a evitarlo; o cuando simplemente no lo prev� pudiendo hacerlo; as� mismo cuando act�a con negligencia o imprudencia. En otras palabras, culpa en sentido lato es la conducta contraria a la que deber�a haberse observado, conducta desviada, bien por torpeza, por ignorancia, por imprevisi�n, o por otro medio semejante.

Lo que nuestra Ley Sustantiva define sobre culpa cabe dentro de aquel concepto, pues la hay: cuando no se manejan los negocios ajenos con el cuidado que a�n personas negligentes o de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios; cuando falta la diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios; cuando falta la diligencia esmerada que un hombre juicioso emplea en la administraci�n de sus negocios importantes. 3.2.

Bajo ese cariz, las coberturas contratadas se discriminan as�: (A) SECCI�N TODO RIESGO MATERIALES $11.855�519.414,00; (B) SECCI�N TERREMOTO / MAREMOTO $ 11.855�519.414,00; (C) SECCI�N HMACC � AMIT $ 10.872�206.740,00; (D) SECCI�N EQUIPO ELECTR�NICO $2.708�065.932,00; (E) SECCI�N ROTURA DE MAQUINARIA $997�686.250,00 y (F) SECCI�N HURTO CALIFICADO $1.000�000.000,00 y, con apoyo en ellas las demandantes pagaron a la beneficiaria del seguro las indemnizaciones causadas a ra�z de los hurtos sucedidos los d�as 7 y 9 de enero de 2005, pago que entonces las legitima para subrogarse � por ministerio de la ley � y hasta la concurrencia de su importe, en los derechos del asegurado contra las personas responsables del siniestro, seg�n manda la norma �ltima citada. 3.2.1.

En esas condiciones, los derechos del asegurado materia de subrogaci�n legal se concretan, en este caso, a exigir la responsabilidad civil derivada del incumplimiento que se le imputa a la demandada, respecto del contrato de vigilancia que �sta celebr� con UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA, de all� que, la fijaci�n de la naturaleza de ese v�nculo contractual adquiera significaci�n esencial para los efectos de este proceso y, por ende, para determinar el �xito o fracaso de la impugnaci�n. 3.2.2.

Sea lo primero advertir que son acciones de vigilancia y de seguridad privada, las actividades que tienden a prevenir, detener, disminuir o disuadir las amenazas que afecten o puedan afectar la vida, la integridad o los bienes de las personas que reciban la protecci�n o custodia que les brindan los servicios de vigilancia y seguridad privada, as� adquieran �stos una denominaci�n diferente y cuenten o no con licencia o credencial expedida por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. Quiere lo anterior significar que la empresa de vigilancia se compromete a prevenir cualquier amenaza que pueda recaer sobre la vida, la integridad o los bienes de las personas que est�n bajo su protecci�n o custodia, lo que deber� efectuar de la mejor manera posible para no incurrir en culpa. 3.2.3.

De una vez por todas, la Sala desecha el argumento del recurrente, seg�n el cual, el hecho de suscribir el contrato de vigilancia no implica per se responsabilidad de parte de la compa��a de vigilancia. Recu�rdese que cuando el contrato celebrado entre las partes ha sido concebido en t�rminos precisos que se ajustan con absoluta claridad a una de las figuras contractuales definidas por la ley y, por supuesto, sus objetivos y finalidades afloran con nitidez, no acarrea mayor dificultad, pues ser�n sus letras y estipulaciones las que marquen la pauta de las prestaciones surgidas entre los litigantes.

Bajo ese discurrir, revisado el texto del contrato de vigilancia de fecha 16 de febrero de 2004, en su cl�usula 1� se defini� su objeto, de la siguiente manera: �(�) SOVIP LTDA.- Se obliga a prestar servicio de vigilancia para proteger la propiedad y los bienes del USUARIO ubicada en el Kil�metro 21 Autopista Norte � La Caro. Los guardias ser�n destinados exclusivamente para la custodia y protecci�n de los bienes en las instalaciones mencionadas armados, actuando con la debida responsabilidad y diligencia de acuerdo a las funciones espec�ficas que por escrito le sean determinadas de com�n acuerdo entre las partes.

El USUARIO se compromete a mantener los sistemas de seguridad en correcto estado de funcionamiento, as� como de tomar atenta nota de las recomendaciones sobre seguridad hecha por SOVIP LTDA., a trav�s de sus directivos.�. (fl. 116 c.1) As� entonces, la demandada SOVIP LTDA, comprometi� su responsabilidad, por intermedio de sus agentes, en cuidar y custodiar los bienes y propiedades de la UNIVERSITARIA TELET�N CORPORACI�N CL�NICA y, en el ejercicio de tal agenciamiento, en realidad no se fijaron mayores limitaciones que las previstas en la ley, como eximentes de responsabilidad, de ah�, que el argumento del apelante no luce acertado, en la medida que si bien la suscripci�n del contrato de vigilancia, no sugiere, de suyo, incumplimiento contractual, si fij� las fronteras de la responsabilidad, v. gr., �proteger la propiedad y bienes del USUARIO� y �custodia y protecci�n de los bienes en las instalaciones referidas� situaci�n que fue materia de confesi�n por parte del representante legal de la demandada, cuando a la pregunta No. 1, sobre �diga como es cierto si o no que la empresa que ud, representa tenia a su cargo la vigilancia de los bienes y propiedades de UNIVERSITARIA TELETON CORPORACI�N CL�NICA por la �poca del mes de enero del a�o 2005�.

Contest�: Si es cierto. Y desde luego, si se incumple ese deber de prestaci�n, necesariamente debe entrar a resarcir el da�o sufrido. 3.2.4. N�tese que la culpa trae varias facetas, todas ellas importantes, empero, para el caso que ocupa la atenci�n de la Sala, es menester memorar que �sta, seg�n Francesco Carrara, al igual que la negligencia supone la �voluntaria omisi�n de diligencia en calcular las consecuencias posibles y previsibles del propio hecho�.

A esta teor�a se le han formulado diversas cr�ticas, lo que no implica que no se reconozca que el concepto de previsibilidad desempe�a un papel de importancia en la culpa, sino tan solo que ese elemento no puede considerarse como suficiente para servirle de fundamento, dado que entre otras razones, a�n siendo previsible el resultado, puede no darse la culpa, si el sujeto ha actuado con la debida diligencia y prudencia. Lo anterior para significar, que existen � formas de culpa � v. gr., la negligencia. � descuido en el actuar.

Omisi�n Consciente, descuido por impericia o dejar de cumplir un acto que el deber funcional exige; imprudencia � inexcusable negligencia con olvido de las precauciones que la prudencia vulgar aconseja, la cual conduce a ejecutar hechos que, a mediar malicia en el actor, ser�an delitos e impericia. � Falta de pericia, sabidur�a, pr�ctica, experiencia y habilidad en una ciencia o arte.

Por manera que, constituye una especie particular de culpa aquiliana en la que puede incurrirse desde la culpa m�s grave, equivalente al dolo, en el que el agente procede motivo por la intenci�n de causar da�o (animus nocendi), hasta el da�o ocasionado por simple negligencia o por imprudencia no intencional. 3.2.5. Tal vez uno de los argumentos que con ah�nco defiende el recurrente, se hizo consistir en que los art�culos m�dicos sustra�dos eran manipulados por m�ltiples funcionarios de la instituci�n de rehabilitaci�n y, sobre ellos no exist�a ning�n tipo de control, inclusive, se afirm�, con marcada insinuaci�n, que las llaves de acceso a los sitios donde permanec�an los aparatos hurtados eran dejados en un colgadero al arbitrio de cualquier persona.

Adem�s, se ilustr� la ausencia de controles de ingreso de personal y visitantes a la unidad cl�nica y la falta de una estructura adecuada � por ejemplo � no exist�a cerramiento perimetral como tampoco rejas en las ventanas. En realidad, estas falencias que se registraron, algunas de ellas con la diligencia de inspecci�n judicial, sin lugar a dudas, la demandada las percibi� � o mejor � las hizo visibles con posterioridad a la ocurrencia de los hechos (7 y 9 de enero de 2005) tal como se de desprende del documento INFORME INVESTIGACI�N P�RDIDA DE EQUIPOS, all� se emitieron una serie de recomendaciones, esto es, una especie de diagn�stico de seguridad desde varios frentes, algunos de ellos: el ingreso y salida de visitantes y empleados, ingreso y salida externa de equipos y elementos, zonas de parqueo, �reas de urgencias, etc., situaci�n que debi� preverse y no esperar a que sucediera el hurto para adoptar las medidas de seguridad suficientes, m�xime, cuando exist�a una directriz que le indicaba a la empresa de vigilancia c�mo actuar, verbigracia, SOVIP LTDA, debi� elaborar un estudio y an�lisis preventivo de riesgos y/o causas a fin de proveer por el cumplimiento no solo del contrato de vigilancia que suscribi�, sino tambi�n de las finalidades y objetivos que persigue, en s�, la seguridad privada. N�tese, que inclusive, dado el incidente del hurto, ah� s�, se tuvo la iniciativa de modificar el contrato de vigilancia inicial, para aumentar el servicio en un (1) puesto de seguridad con tiempo de 13 horas diarias en jornada de lunes a viernes para el �rea de parqueo.

(fl. 83 ib.) Ello demuestra que, por causa de no haber actuado la demandada con la debida diligencia y cuidado que la labor de vigilancia afloraba, se cometi� una culpa cifrada en la negligencia y falta de previsi�n y si con ellas se violaron las cl�usulas 1� y 9� del contrato de vigilancia, las consecuencias subrogatorias se imponen, porque no se acredit� un eximente de responsabilidad como tampoco la prestancia del cuidado y diligencia que el oficio de vigilancia ameritaba.

En cuanto al da�o est� acreditado con la p�rdida de los artefactos m�dicos y si el actuar hubiera sido otro, seguramente, se hubieran extremado las alertas en aras de repeler el il�cito. 4. La cr�tica que el recurrente hizo del testimonio de Alfredo Amortegui Iba�ez en realidad no amerita mayor an�lisis, toda vez que la sugerencia derivada del estudio presentado por McLarens Young International, obedece a una simple facultad legal derivada del mentado art�culo 1096 de la Ley Mercantil; por su parte, los documentos: p�liza, comprobantes de pago de las indemnizaciones, constancia de inasistencia a la audiencia de conciliaci�n, certificados de C�mara de Comercio, factura cambiaria de compraventa de cobro de servicios de vigilancia e informe del ajustador, obviamente, no tienen como prop�sito probar la clase de responsabilidad de la demanda, puesto que, le correspond�a a ella, acreditar que fue diligente y persuasiva en su actuar, a lo sumo, tales instrumentos, llevaban impl�cita la comprobaci�n de otros actos de car�cter procesal y sustancial, raz�n suficiente para despachar inane estos argumentos. 5.

Por �ltimo, la acreditaci�n de la culpa de la sociedad de vigilancia, no impon�a el develamiento de la persona o personas que cometieron el il�cito, pues, una y otra apuntaban a blancos distintos, aqu�lla a derivar la falta de cuidado en el actuar de SOVIP LTDA., y la otra a proteger un bien jur�dicamente tutelado. 6. En consecuencia, se confirmar� el fallo de primera instancia y se condenar� en costas al extremo demandado.

V. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:

PRIMERO. CONFIRMAR la sentencia del 28 de julio de 2008, proferida por el Juzgado S�ptimo (7�) Civil del Circuito de Bogot� D. C.

SEGUNDO. CONDENAR en costas de esta instancia a la parte apelante. T�sense. C�PIESE, NOTIF�QUESE Y C�MPLASE LIANA A. LIZARAZO VACA Magistrada CLARA IN�S M�RQUEZ B. LUZ MAGDALENA MOJICA R. Magistrada Magistrada  Casaci�n Civil. Sentencia diciembre 16 de 2005. Expediente 1999-00206-01. MP. Jaime Alberto Arrubla Paucar.  Decreto 2187 de 2001, art�culo 1�.  De fecha enero 17 de 2005.

(fls. 80-94 c.1)  Ver art�culos 31, 32 y 33 del Decreto 2187 de 2001, sobre consultor�a, asesor�a e investigaci�n y an�lisis de riesgos.     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