Micelio

AUTO — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 2002-4643-01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Carlos Julio Moya Colmenares.

Fecha: 2003-02-14

Sujetos procesales: SUFINANCIAMIENTO S.A. CÍA. SURAMERICANA DE FINANCIAMIENTO COMERCIAL S.A. / JUAN ALBERTO SÁNCHEZ LALINDE Y OTROS.

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Rep�blica de Colombia Rama Judicial  INCLUDEPICTURE "\\\\Sc_arielvenegas\\mis document\\CORTE CONSTITUCIONAL\\Programas\\Varios\\Image4.gif" \* MERGEFORMATINET  26-00-4613-01 TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT�, D.C. SALA CIVIL DE DECISI�N Bogot�, D.C., catorce de febrero de dos mil tres. Magistrado Ponente: CARLOS JULIO MOYA COLMENARES. Ref.: Abreviado de SUFINANCIAMIENTO S.A. C�A. SURAMERICANA DE FINANCIAMIENTO COMERCIAL S.A. contra JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE y Otros.

Discutido y aprobado por la Sala en sesi�n de 29 de enero de 2003, seg�n Acta N� 02 de la misma fecha. Dec�dese el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandante, en contra del prove�do que en este asunto dictase el Juzgado Veintis�is Civil del Circuito de Bogot�, D.C., el d�a doce de septiembre de dos mil uno. SE CONSIDERA: Por virtud del auto impugnado, el Juzgado de conocimiento rechaz� la demanda por cuanto entendi� que la misma no se subsan� en las condiciones exigidas.

Contra lo as� resuelto, formul�ronse por el demandante los recursos de reposici�n, como principal, y de apelaci�n, como subsidiario, el que se decide al devenir frustr�neo aqu�l. La demanda, como el m�s importante acto de postulaci�n que es, ha de sujetarse a una serie de requisitos formales sin los cuales no puede ser recibida a tr�mite; exigencias de forma que lejos de traducir un criterio meramente formulista, garantizan eficazmente el derecho de contradicci�n, como que a trav�s de ella expone el actor la problem�tica jur�dica que lo movi� a ocurrir a la administraci�n de justicia; precisa cu�l es la medida de la tutela jur�dica que reclama y por la que llama a responder al demandado; y, en fin, establece, por ah� mismo, cu�l es el cuadro que delimita el litigio y, subsecuentemente, el deber que tiene el Estado de dispensar justicia no m�s que en lo que all� se encierra, aunque tampoco respecto de nada menos. Dada entonces la trascendencia que involucra el libelo introductor de la acci�n como pauta obligada que debe seguir el fallador en miras de determinar la viabilidad de la petici�n que all� se contiene, el legislador le impuso la tarea de verificar que el mismo se ajuste a tales condiciones de formalidad.

De all� pues, que el art�culo 85 del C�digo de Procedimiento Civil disponga que el Juez, al recibir la demanda, la estudiar� para determinar si re�ne los requisitos formales y que de no ser as�, la inadmitir� se�alando los defectos de que adolezca, para que el demandante los subsane en el t�rmino de cinco d�as. Pues bien. El legislador ha impuesto con celo que las demandas se adec�en a los presupuestos que all� se fijan; ellos son los puntales que el fallador debe entrar a establecer para determinar la admisibilidad o inadmisibilidad del libelo.

Por manera que s�lo cuando el fallador encuentre cumplidas tales exigencias, puede dar a tr�mite el libelo demandatorio. En contraste, cuando el libelo introductorio de la acci�n, adolece de vicios formales, sea ya por no contener las exigencias del art�culo 75, o porque no se encuentra acompa�ado de los anexos que obligatoriamente debe contener, tal y como para tal efecto lo disponen los subsiguientes art�culos 76 y 77, el Juzgador debe entonces proceder a la inadmisi�n. En el caso de autos, previo decreto de nulidad ante el fallecimiento del demandado JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE sin que se hubiesen citado sus herederos, la demanda fue inadmitida para que se corrigiese en lo siguiente: �a. De conformidad con lo se�alado en el Art. 75, num. 5� del C. de P. C., y los nuevos hechos conocidos, eleve las pretensiones de la demanda de acuerdo con la realidad procesal.

As� mismo, complemente los hechos del libelo en el mismo sentido.� Cuando el actor dijo subsanar la demanda el Juzgado encontr� que la misma no se ajustaba a lo requerido en la medida en que no resultaba prudente se�alar herederos determinados sin precisar sus nombres, por lo que, sin inadmitir la demanda y obviamente sin fijar alg�n t�rmino para ello, requiri� del actor que se hiciesen las correcciones pertinentes.

Nuevamente el actor dijo ajustarse a lo pedido se�alando entonces a qui�nes ten�a como herederos determinados de JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE. No obstante, el Juzgado, sin que tampoco inadmitiese ni fijase t�rmino, dedujo que la demanda tampoco se aven�a a los requisitos legales pues era menester previamente �dar cumplimiento a lo normado en el numeral 2� del art. 75 del C. P. C., respecto de las personas indicadas como herederos determinados y se�alar el lugar donde estas puedan recibir notificaciones�.

Frente a ello, el actor simplemente manifest� que �con el fin de dar cumplimiento al Numeral 2 del art�culo 75 del C�digo de Procedimiento Civil esto es manifest�ndole a su despacho que las direcciones donde se puede notificar a los herederos determinados e indeterminados como a los padres del se�or JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE (q.e.p.d.) es en la Calle 128 B No 48A �53 de esta ciudad�.

Observ� entonces el Juzgado que no se hab�a dado cabal cumplimiento a lo requerido en punto de la exigencia del numeral 2 del art�culo 75 del C�digo de Procedimiento Civil, lo que motiv� que exigiese del actor nuevamente que a ello se diese �estricto cumplimiento�. Por su parte, el demandante advirti� �en aras de Dar (sic) cumplimiento al Art. 75 � No 2, que la direcci�n donde se puede notificar a los herederos indeterminados, como a los padres del SR. JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE (Q.E.P.D.) en la Calle 128 B No. 48A-53 de esta ciudad�.

Como evidentemente no fue eso lo solicitado, el Juzgado le explic� al actor que tuviese en cuenta que �conforme con el numeral 2� del Art. 75 del C.P.C., debe indicarse s� (sic) los citados son o no mayores de edad y el lugar de domicilio o residencia de ellos�. Requiri� as� nuevamente del actor, el dar �estricto cumplimiento a lo ordenado�.

Dijo entonces el actor cumplir lo ordenado se�alando as� los requisitos exigidos. Posteriormente el Juzgado rechaz� la demanda pues dedujo que no se hab�an aportado �los Registros Civiles que demostraran la calidad de herederos de los mencionados: SAMUEL ALBERTO S�NCHEZ MORENO, CONSUELO LALINDE y ELIZABETH SAVI HANNELORE�. Del breviario que precede, lo primero que se descubre es que la demanda en cuesti�n fue inadmitida en una sola ocasi�n. Y sin embargo de que el actor no cumpli� lo entonces requerido, la demanda no se rechaz�; por el contrario, el Juzgado consider� con singular laxitud que a�n cab�a la posibilidad de que el libelo se adecuase a los par�metros de Ley y de ah� que anduvo presto a se�alarle al actor que diese �estricto cumplimiento� a lo ordenado.

Por modo que por cuatro ocasiones m�s exigi� del actor tal conducta e incluso, la �ltima vez, se extendi� hasta explicarle qu� el numeral 2 del art�culo 75 del C�digo de Procedimiento Civil, hace relaci�n con el nombre, edad y domicilio de las partes, y no con la direcci�n para notificaciones; algo de lo que al parecer no se hab�a percatado el demandante.

Pero lo m�s curioso es que finalmente result� rechazando la demanda por un motivo que, a diferencia de los anteriores, no fue expuesto con la misma precisi�n antes referida. De all� que el censor se muestre sumamente extra�ado de que en esas condiciones hubiese operado el rechazo. Mas es palmar que a pesar de la absurda y exagerada paciencia del Juzgado, el rechazo es sin duda legal.

Desde luego que el reproche del censor deviene injustificado en la medida en que la inadmisi�n, esto es, la que aparece plasmada en el auto de 6 de julio de 2001 (fl. 51), exig�a del actor que adecuase su demanda al hecho de que el proceso deb�a ahora enfilarse contra los herederos determinados e indeterminados de JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE, obviamente, con todo lo que tal decisi�n implicaba, vale decir, cumpliendo bajo tal par�metro, los requisitos que refieren los art�culos 75 y siguientes del C�digo de Procedimiento Civil.

Y ello evidentemente no lo hizo el demandante muy a pesar de que se empecine en decir que �de una y otra forma se dio cumplimiento a lo requerido a los repetitivos autos�; las providencias de las que se hizo menci�n desmienten sin hesitaci�n tal aserto. Y sin que pueda alegarse que lo que sucedi� fue que el Juzgado le sorprendi� cuando previamente no le dijo expresamente que deb�a aportar tales registros a prop�sito que esa es cosa que, como todos los dem�s requerimientos que hizo el Juzgado, brotaba sin mayor inconveniente del auto inadmisorio.

N�tese que �l ordenaba ajustar su demanda a la nueva realidad procesal, lo que en particular implicaba de suyo mirar con algo de cuidado el contenido de los art�culos 75, 76 y 77 del C�digo de Procedimiento Civil, y entre ellos, desde luego, el contenido del numeral 5 del art�culo 77 ibidem, que justamente refiere a la necesidad de aportar �la prueba de la calidad de heredero �.

Tampoco puede ser de recibo que el demandante se duela de que, ante su incumplimiento, el Juzgado no hubiese rechazado la demanda y que ilegalmente estuviese incurriendo en �inadmisi�n de inadmisiones�; autor�zase a decir que no vale ahora arg�ir contra lo que otrora admiti� conscientemente. Ciertamente que el Juzgado se excedi�, y en mucho, al no rechazar de entrada la demanda, ante el incumplimiento de la primera orden y a�n incluso, de las que le sucedieron, m�xime si se ve que el actor tampoco las cumpli� como era debido al punto que alguna de ellas ni la entendi�; mas es patente que de tal situaci�n no puede ahora servirse el actor para con singular perspectiva, justificar las equivocaciones de las que hac�an gala los escritos subsanatorios.

Pues es patente que la inusitada tolerancia que tuvo en este caso el funcionario no puede ser ahora esgrimida para darle un matiz de legalidad a lo que en verdad no lo tiene. Desde luego que no cabe aducir como excusa que debi� el Juzgado, con la misma y extremada indulgencia, seguir por el mismo derrotero y explicarle entonces al actor con particular puntualidad, qu� anexos deb�a traer.

Apenas natural que ellos deb�a aportarlos imperiosamente si no son necesarios mayores discernimientos para descubrir que la inadmisi�n comprend�a igualmente esa orden. Acl�rase que al efecto de inadmitir el libelo debe el Juzgador ser lo suficientemente claro para que pueda as� el actor conocer con exactitud de qu� falencias adolece la demanda; empero, jam�s puede ello significar que en esa faena deba el fallador extenderse al extremo de exponerle con exagerado detalle minucioso, en qu� consisten tales y menos que con la misma escrupulosidad, se imponga la tarea de precisarle al actor, menudamente, c�mo debe entonces corregirla; ello, sin m�s ni menos, es inexplicablemente refundir que la labor en la elaboraci�n de las demandas no es oficio del Juez sino que es empresa de la exclusiva incumbencia del promotor del proceso.

A��dase a todo que a�n ahora el actor cree que no era menester aportar los registros civiles que acreditaran la calidad de herederos de quienes llam� al proceso; tanto que persiste en indicar que �en el expediente obran tanto el CERTIFICADO DE DEFUNCI�N como el CERTIFICADO DE NACIMIENTO del SR. JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE (Q.E.P.D.), pruebas documentales que llenan los requisitos formales para la demanda que se pretende incoar�.

Significa todo que el rechazo, por el motivo expuesto por el Juzgado as� como por los que le antecedieron, era legal; desemb�case entonces, sin m�s, en la confirmaci�n del prove�do censurado. En m�rito de lo as� expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., en Sala Civil de Decisi�n,

RESUELVE

PRIMERO. - Conf�rmase en su integridad el prove�do que en este asunto dictase el Juzgado Veintis�is Civil del Circuito de Bogot�, D.C., el d�a doce de septiembre de dos mil uno. SEGUNDO.- Sin costas, por no aparecer causadas. Notif�quese, CARLOS JULIO MOYA COLMENARES Magistrado. HUMBERTO ALFONSO NI�O ORTEGA Magistrado. MANUEL JOS� PARDO CARO Magistrado. PAGE 8 Apelaci�n Auto.

Abreviado de SUFINANCIAMIENTO S.A. contra JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE y Otros. Apelaci�n Auto. Abreviado de SUFINANCIAMIENTO S.A. contra JUAN ALBERTO S�NCHEZ LALINDE y Otros. i����<=>?N���� � [��TW4+�!���)SA�Kw�I�� � &b&�&�&))9)a)*/*�*-Q-�0+1�1�24(4,464|4�4�4$5@5O5l5z5�5�5��������������������������������������������������������� 5�@���\� 6�@���]�mH $sH $ @���mH sH mH sH 5�\� jUCJaJjCJUaJCJ$OJQJaJ$@���G�����@Np������{|��� � � � " $ ������������������������� $��dh^��a$$dha$$a$$dha$�5n6��FG����TU34+,��!"��+,CD������������������������� $ �0�*$a$ $ �0�dh*$a$$dha$D������""0#1#�#�#�%�%�&�&c)d)�*�*^,_,�.�.-1.1�2�2����������������������������$dha$�2�3�344)4*4�4�455!5"5#5$5A5M5N5O5l5x5y5z5�5�5�5�5�������������������������� $����&`a$$dha$$dha$�5�5�5�5�5�5�5 6 6l6o6��������6�CJ]�aJ0J6�CJ]�aJmHnHu0J6�CJ]�aJj0J6�CJU]�aJ �5 6 6 6k6l6m6n6o6��������$a$$�h]�ha$3 01�hP��/ ��N!��"��#��$�� %����� ��DDd������ � c ����?� ���\\Sc_arielvenegas\mis document\CORTE CONSTITUCIONAL\Programas\Varios\Image4.gif"����� iH@��H Normal'CJOJQJ\�^J_HaJmH sH tH FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.^T`�^ Texto de bloque$�7�7]�7^�7a$6�OJQJ\�]�^JjB`j Texto independiente$dha$#@���CJOJQJ\�^JaJmH $sH $T`T Encabezado  �C�"CJOJQJ\�^JaJmH $sH $0)`�!0 N�mero de p�ginao2 z���������@Np������{|������"$  F G � � � � TU34+,��!"��+,CD������01���!�!�"�"c%d%�&�&^(_(�*�*--.-�.�.�/�/00)0*0�0�011!1"1#1$1A1M1N1O1l1x1y1z1�1�1�1�1 2 2 2k2l2m2p2�@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� �@0���@0���@0���@0���@0���@0���@0�� mmm����5o65;D�2�5o6689:<n67�<>o2C���� �!�����1�1�1�1 2 2l2p2l1z1�1�1�1m2p2��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURAmC:\RELATORIA GENERAL\JURISPRUDENCIA TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOTA\DE SALA CIVIL\2002 RECHAZO DE LA DEMANDA2.doc�@��1�1(���1�1o2�@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�ArialOB�CoronetCourier New"1����ɽyF˽yF-�(WA�������0=22����RECHAZO DE LA DEMANDACONSEJO SUPERIOR JUDICATURACONSEJO SUPERIOR JUDICATURA�������Oh��+'��0������� 4@ \ h t�����RECHAZO DE LA DEMANDA9ECHCONSEJO SUPERIOR JUDICATURAONSONSNormal CONSEJO SUPERIOR JUDICATURA1NSMicrosoft Word 9.0D@��G@���Q��@b��Q��-�(����՜.��+,��0 hp���� ���� � ��CONSEJO SUPERIOR JUDICATURAW=2� RECHAZO DE LA DEMANDA T�tulo  !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=����?@ABCDE����GHIJKLMNO����QRSTUVW����YZ[\]^_��������b������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F����Q��d�Data ������������>1Table��������FKWordDocument����5zSummaryInformation(������������PDocumentSummaryInformation8��������XCompObj����kObjectPool����������������Q������Q�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q