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La Sala de Casaci�n Penal, en un asunto similar al planteado por la apoderada de DAG, esgrimi� lo siguiente: �Y es que la equivocada comprensi�n de la recurrente llevar�a a soluciones absurdas, pues son muchas las hip�tesis f�cticas en que los actos dirigidos a causar la muerte de una persona no se reflejan en un dictamen m�dico de muerte perentoria, o bien, ni siquiera alcanzan a producir lesiones corporales, pero est�n revestidos de incuestionable idoneidad� De ah� que la Sala, en el an�lisis de casos an�logos al ac� examinado, haya sostenido que �la conducta punible bajo el dispositivo amplificador de la tentativa puede a�n presentarse en el caso de que la v�ctima haya resultado ilesa�� HOMICIDIO / PRUEBA TESTIMONIAL / TESTIGO �NICO / VALIDEZ / AS� SEA EL OFENDIDO � no es la cantidad de testigos los que comparezcan a juicio lo que permite llegar a un veredicto en pro o en contra del acusado, sino el grado de verosimilitud que estos contengan, en tanto no puede ignorarse desde luego que un testimonio �nico� puede ser suficiente para la emisi�n de un fallo adverso al acusado, porque como dec�a el autor Bacon: �los testigos no se cuentan, se pesan�, afirmaci�n que se respalda en jurisprudencia de vieja data, conforme con la cual el dicho del testigo �nico, as� sea el del ofendido, es perfectamente v�lido para cimentar un fallo de condena, y no obstante, el que en un caso determinado la sola v�ctima, sea la �nica que declare a favor de una de las contrapartes, no implica que su narrativa pueda descalificarse� HOMICIDIO / VALORACI�N PROBATORIA / REQUISITOS / INMEDIACI�N / CONTRADICCI�N Ahora, en punto de la valoraci�n de la prueba y acorde con lo reglado en el canon 16 C.P.P., se tiene que el ordenamiento procesal penal, se estructura sobre la idea de que �nicamente pueden ser objeto de an�lisis las probanzas que hayan sido practicadas en juicio, con inmediaci�n, contradicci�n, confrontaci�n y publicidad, con la excepci�n, claro est�, de la admisi�n de las declaraciones anteriores como medios de prueba, como lo ser�a la prueba de referencia y lo sostenido por los testigos con antelaci�n y que se comporten inconsistentes respecto a lo esgrimido en la vista p�blica, debi�ndose tener en claro que el uso de tales documentos, est�n exclusivamente orientados a refrescar memoria, a impugnar su credibilidad.
REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, doce (12) de febrero de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n No 118 Segunda instancia Radicaci�n: 66001600003520180050301 Acusados: DAGM y otrosC�dulas de ciudadan�a:Delitos:Homicidio agravado en concurso con tentativa de homicidio agravado y fabricaci�n, tr�fico, porte o tenencia de armas de fuego (agravado).V�ctimas:CDAA y otrosProcedencia:Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la unidad de defensa contra la sentencia condenatoria de fecha abril 01 de 2020.
Se confirma. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos fueron plasmados por el A-quo en el fallo de la siguiente manera: �Aproximadamente a las 11:15 de la noche del 13 de febrero de 2018, en v�a p�blica frente a la Manzana 43 Casa 3 del barrio San Vicente Alto, sector Villasantana de esta ciudad, los ciudadanos DAGM y otros provistos de sendas armas de fuego dispararon indiscriminadamente en contra de varios j�venes que se encontraban en el sitio, impactando al joven Christian David Alzate Agudelo y al menor Josstin Estivf Agudelo Loaiza quienes fallecieron producto de las m�ltiples heridas producidas.
Los disparos tambi�n se dirigieron a la humanidad del ciudadano Jhonatan Agudelo Loaiza quien logr� refugiarse en su residencia y result� ileso. La autoridad militar competente certific� que ninguno de los procesados contaba con permiso de porte de armas.� 1.2.- Desarrollado el programa metodol�gico, lograda la identificaci�n de los presuntos participes de la ilicitud como DAGM y otros, y ordenada su aprehensi�n, a instancias de la Fiscal�a se llevaron a cabo las audiencias preliminares (mayo 29 de 2018) ante el Juzgado Tercero Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de esta capital, por medio de las cuales: (i) se declararon legales las diligencias de allanamiento y captura de KAMM y otros;
(ii) se les formul� imputaci�n como coautores a t�tulo de dolo, de un concurso homog�neo y sucesivo de las conductas de homicidio agravado -arts. 31, 103 y 104 numeral 7 C.P.-, por tratarse de dos eventos, en concurso con homicidio agravado en grado de tentativa -arts. 27, 31, 103 y 104 numeral 7 � C.P.-, en concurso heterog�neo con fabricaci�n, tr�fico, porte o tenencia de armas de fuego (agravada) -art. 365 numeral 5� C.P.-, cargos que NO ACEPTARON; y (iii) se les impuso medida de aseguramiento privativa de la libertad en centro carcelario.
Posteriormente (agosto 21 de 2018) ante el Juzgado Primero Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Pereira, se le formul� imputaci�n al se�or DAGM, por id�nticas conductas a las referidas con antelaci�n, las que NO ACEPT�, imponi�ndosele igualmente medida de aseguramiento en centro carcelario. 1.3.- La Fiscal�a present� formal escrito de acusaci�n (septiembre 17 de 2018), donde le atribuy� las mismas conductas que le fueron imputadas a los se�ores DAGM y otros, cuyo conocimiento le fue asignado al Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), autoridad ante la cual, luego de diversos aplazamientos, se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (diciembre 18 de 2018), preparatoria (septiembre 11 de 2019), y juicio oral (noviembre 15, diciembre 11 y 18 de 2019, enero 22 y 23, marzo 06 y 01 de abril de 2020), fecha esta �ltima en la cual se dict� un sentido de fallo de car�cter condenatorio y se emiti� la sentencia respectiva por medio de la cual: (i) declar� penalmente responsables los se�ores DAGM y otros, a t�tulo de dolo, como coautores de un concurso de conductas punibles de homicidio agravado por cometerse aprovechando circunstancias de indefensi�n, al causarse la muerte de dos personas, en concurso homog�neo con tentativa de homicidio agravado por la misma causal y, en concurso heterog�neo con la conducta punible de fabricaci�n, tr�fico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones agravada por coparticipaci�n criminal;
(ii) les impuso una pena de prisi�n de 522 meses de prisi�n para cada uno de ellos, as� como a la inhabilitaci�n en el ejercicio de derechos y funciones p�blicas por un lapso de veinte (20) a�os; (iii) los sentenci� a la pena accesoria de privaci�n del derecho a tener o portar armas de fuego por un per�odo de 54 meses, y (iv) les neg� la suspensi�n condicional de la ejecuci�n de la pena y la prisi�n domiciliaria. 1.4.-Los fundamentos que tuvo el A-quo para llegar a tal determinaci�n, los hizo consistir en lo siguiente: No hay duda alguna respecto de la materialidad de la ilicitud, al acreditarse con las estipulaciones probatorias, que CHRISTIAN DAVID ALZATE AGUDELO y el menor JOSSTIN ESTIVF AGUDELO LOAIZA perdieron la vida como consecuencia de m�ltiples proyectiles que los impactaron, y adem�s ninguno de los encartados ten�a permiso de porte o tenencia de armas de fuego.
Luego del an�lisis sobre la existencia de la tentativa de homicidio agravado frente a JHONATAN AGUDELO, indic� que en efecto la misma se dio, toda vez que el dispositivo amplificador del tipo no exige la efectiva lesi�n al bien jur�dico tutelado, sino que una vez iniciada la acci�n de la conducta mediante actos id�neos dirigidos a su consumaci�n, esta no se produjere por circunstancias ajenas a la voluntad de quien as� procedi�, lo que ac� sucedi�, y en punto de la agravaci�n del homicidio, los hechos dan cuenta que en el ataque hubo desequilibrio, por cuanto los agresores actuaron sobre seguro, superaban en n�mero a las v�ctimas y las armas les daban todas las ventajas, sin que los afectados pudieran rechazar el ataque al estar desarmados, dos de los cuales all� fallecieron, y esa imposibilidad de defensa es lo que la jurisprudencia prev� como causal espec�fica de agravaci�n, por lo cual esta no pude ser desvinculada.
En relaci�n con el punible contra la seguridad p�blica, esgrime que se actu� en coparticipaci�n criminal, todos los sentenciados accionaron armas de fuego y no contaban con permiso de autoridad competente. Respecto a la responsabilidad en la ilicitud, no le asiste duda que los investigados fueron los autores de los delitos por los cuales se les acus� y se pidi� condena, y da plena credibilidad a lo expuesto por el testigo de cargo LEANDRO AGUDELO LOAIZA, en relaci�n con los se�alamientos que efect�a sobre cada uno de los acusados, en tanto su versi�n fue coherente, serena y producto de lo que percibi� el d�a del hecho, quien relat� cada uno de los comportamientos que observ� de parte de los procesados, desde la ventana del segundo piso de la vivienda donde se hallaba, a quienes hab�a visto anteriormente, los distingu�a y a los que reconoci� en juicio, sin evidenciarse circunstancia de animadversi�n de roces o problemas entre este o su n�cleo familiar con los agresores.
Tal testimonio es corroborado con lo narrado por LUCELLY AGUDELO, madre de CHRISTIAN DAVID ALZATE y el video de una c�mara de seguridad, que si bien no capta el instante de los homicidios, muestra el lapso cuando algunas personas compart�an en la noche, luego otros corr�an por la conmoci�n e igualmente se evidencia las condiciones clim�ticas y la buena luminosidad del sector, lo que se refuerza con la entrevista que rindi� JHONATAN AGUDELO LOAIZA que ingres� como prueba de referencia acerca de los se�alamientos que hizo el testigo principal, y pese a los reconocimientos fotogr�ficos que realiz�, dadas las contradicciones existentes, como lo resalt� la defensa, no pueden catalogarse como pruebas, sino como medios probatorios ante su ausencia en juicio, sin que ello le reste m�rito a lo referido en su entrevista.
Alude que los testigos de la defensa no lograron derruir la solidez de tales se�alamientos, analiza lo expuesto por cada uno de ellos, y expone serias dudas frente a lo dicho por estos para desvirtuar la presencia en el lugar de los hechos de KAMM y otros y ubicarlos en sus respectivas residencias, lo cual no le ofrece mayor credibilidad y no superan el tamiz de la sana cr�tica, en tanto dichos testimonios ostentan contradicciones que chocan de frente con la seguridad, precisi�n y contundencia con la que declar� LEANDRO, y solo pueden ser tomados como intentos fallidos de familiares y amigos para abrir el cerco probatorio que se cierne sobre los procesados; y pese a que en un frente com�n la defensa pretendi� restarle credibilidad a lo sostenido por LEANDRO, al tildarlo de mentiroso, en los contrainterrogatorios a que fue sometido ello no se logr� demostrar, por el contrario se fortalecieron los se�alamientos efectuados.
Agrega que, respecto a lo plasmado por el perito bal�stico, al decir que solo se utilizaron dos armas, una pistola y un rev�lver, lo consignado se refiere al tipo de armas, no a la cantidad usada. Luego de dar respuesta a cada una de las posturas defensivas en punto de lo siguiente: (i) que LEANDRO haya visto que una de las armas usadas se �encascarara�;
(ii) que se refugiara en su vivienda y no ayudara a su hermano y primos v�ctimas del ataque; (iii) que tanto LEANDRO como JHONATAN por su condici�n de drogadictos no hayan podido relatar fielmente lo sucedido; (iv) que se equivoc� frente a la descripci�n de la altura de VAVR; (v) que nunca vio el rostro de los agresores; (vi) que los investigadores desarrollaron un plan para incriminar inocentes; y (vii) que LEANDRO rindi� varias entrevistas y solo se le descubri� una a la defensa; precis� la instancia que aplicadas las reglas de valoraci�n del testimonio cruzado de LEANDRO ALZATE LOAIZA, se observa ubicado en tiempo y espacio, evocando el hecho violento en donde fue asesinado su hermano menor y un primo suyo, sin que lo expuesto por �l se vea menguado con los contrainterrogatorios de la defensa, por el contrario, se solidific� y por ende es digno de credibilidad. 1.5.- La bancada defensiva estuvo inconforme con dicho prove�do, lo impugnaron, y pasaron a sustentar la apelaci�n en forma escrita. 2.- Debate 2.1.- Defensora de VAVR -recurrente- Solicita se revoque el fallo de condena y en su lugar se emita una sentencia absolutoria, con fundamento en lo siguiente: Se�ala que a trav�s de la valoraci�n de las declaraciones arrimadas a juicio, se puede establecer la disonancia del fallo con la realidad, destac�ndose las falacias en que estos incurrieron y con ello se demostrar� el errado alcance que el fallador dio a los mismos, en tanto los dichos de LEANDRO no son dignos de credibilidad, para lo cual hace alusi�n a diversos apartes de su declaraci�n en juicio, para indicar al respecto: (i) que no sabe de armas, pero un minuto despu�s dice que s� por cuanto trabaja en el INPEC, lo que es contradictorio;
(ii) si no escuch� lo que hablaban quienes dispararon -como lo hizo LUCELLY-, pese a estar tan cerca, lo fue por cuanto no vio lo trascendental de lo sucedido; (iii) jam�s ubic� a VAVR en la esquina, sino en la parte de abajo y a JHONATAN en un momento en la casa donde alcanz� a ingresar y en otros que trillaba marihuana o en medio de su hermano y de CHRISTIAN;
(iv) se contradice en la descripci�n de VAVR, en especial su altura; (v) si estaba tan seguro del reconocimiento de VAVR -cuya fotograf�a sali� de facebook-, �por qu� lo tuvo que ratificar en tres ocasiones?, y ello lo fue al parecer por cuanto ten�a duda de la persona a quien reconocer�a; (vi) se pregunta, �si no le ense�aron la misma foto de Facebook, de donde sacaron tanto el nombre como la foto de la c�dula de V�CTOR para los �lbumes? y ello en su sentir lo es de investigaciones infructuosas que solo saben perjudicar a inocentes;
(vii) LEANDRO sostuvo en juicio que no se encuentra amenazado, que solo distingu�a a VAVR, a quien sac� de una foto de Facebook, muy diferente a la de la c�dula que le ense�aron varias veces, lo que genera sospecha; (viii) desde los generales de ley se advierte la mentira de LEANDRO, pues pese a decir que trabaja en el INPEC, luego dice no saber de armas, para posteriormente decir que s� conoce de estas por su labor;
(vi) aunque JHONATAN no fue a declarar y su entrevista y reconocimientos ingresaron a juicio como prueba de referencia, se tiene que este no reconoci� a VAVR en los �lbumes y por ende no se le puede restar credibilidad y se deben tener en cuenta. Lo aportado por LEANDRO AGUDELO carece de contundencia para otorg�rsele la credibilidad que le dio el juez, al quedar una duda razonable de qu� persona fue la que este vio y que haya sido VAVR.
El A-quo le dio valor a su versi�n en toda su extensi�n, diferente al que la l�gica y la experiencia le hubieran podido dar, pues cualquier individuo al verse en una situaci�n de peligro, lo que busca es resguardar su vida, distinto al accionar que se dice tuvo LEANDRO; considera que el juez distorsion� la versi�n y la acomod� para dictar un fallo adverso, cuando el testigo no ubic� a su defendido en dicho lugar y su versi�n es extra�amente elaborada.
Aduce que la prueba de referencia introducida controvierte lo dicho por LEANDRO en su versi�n, aunado a que este coloc� a JHONATAN en varias posiciones -en el segundo piso, en medio de las v�ctimas y en el and�n-, lo que no tiene l�gica y por ende son incongruentes, ya que al confrontar lo expuesto en juicio LEANDRO con la entrevista de referencia y lo mencionado por LUCELLY, es totalmente diferente, por lo cual el �nico que dijo la verdad fue JHONATAN, quien s� estuvo en ese momento.
VAVR no estuvo en el sitio del hecho, estaba en uno distante como lo dijo su compa�era permanente, sobrina y compa�ero de trabajo, no se captur� en flagrancia, los primeros respondientes no recibieron informaci�n que diera cuenta sobre sus caracter�sticas, y por ende, se pregunta, �de d�nde sacaron sus fotograf�as?, y la respuesta, es de la nada, en tanto solo quer�an personas inocentes vinculadas, de ah� que el testigo se�alara que se las mostraron varias veces para poder reconocerlo.
No entiende c�mo en el fallo se deja sin piso dos �lbumes que fueron negativos y solo bastara decir que con el solo testimonio de LEANDRO se le endilga responsabilidad, lo que evidencia que la valoraci�n probatoria no fue exhaustiva. Resulta extra�o que de dos personas que estuvieron en el sitio, LEANDRO reconoce a cuatro agresores, mientras que JHONATAN solo a dos y con los mismos �lbumes, lo que no puede pasar inadvertido por el Tribunal.
Estima que en este asunto existen serias inconsistencias, sustanciales y trascendentales para restar credibilidad a los declarantes y desacreditar los hechos jur�dicamente relevantes. En relaci�n con los testigos de descargo, a saber: MAUREN YASARY VALENCIA CARVAJAL, BEATRIZ ELENA GALLEGO CORREA y RICARDO VALENCIA RODAS, �NGEL NORBEY PESCADOR GUAPACHA, luego de aludir a lo por estos manifestado en juicio, indica que son cre�bles, lo que no tuvo en cuenta el juez para demostrar d�nde se encontraba VAVR el d�a del hecho, quienes declararon bajo juramento, tranquilos, sin agregar episodios a lo vivido por ellos.
No considera que VAVR, haya incurrido en los delitos atribuidos, ya que nunca lo anim� el deseo, ni ten�a necesidad de causar da�o, ni se demostr� motivaci�n alguna como nexo causal, y si bien un solo testimonio puede abrir paso a un fallo de condena, lo ser� cuando cumpla con creces con las exigencias de un verdadero y exhaustivo examen de las circunstancias que rodearon su percepci�n y desarrollo de los hechos, pero en este caso lo dicho por LEANDRO esta lejos de servir de referente de verdad para fundar un fallo adverso. 2.2.- Defensora de KAMM y otro -recurrente- Pide se revoque el fallo condenatorio y se profiera uno de car�cter absolutorio, lo cual sustenta en lo siguiente: En este caso la prueba de cargo est� cimentada en los dichos de LEANDRO AGUDELO, quien hizo un relato poco acorde e il�gico, pues dice que cuando ingresaba los escalones de su vivienda, escuch� los disparos y al asomarse a la ventana vio a CHRISTIAN caminar hacia abajo por la loma, a JOSSTIN parado quien no alcanz� a correr y que el sujeto lo cogi� por la espalda, que visualiz� a cuatro personas y a todas disparar, lo que genera duda, ya que c�mo es posible que escuche repetidamente disparos, mientras sube y al asomarse aun observe v�ctimas en pie, cuando era de suponerse que hubieran recibido impactos.
Y aunque dice que los victimarios daban la espalda a la ventana de la casa, a�n as� pudo identificarlos, por conocerlos del barrio, lo que ri�e con la l�gica, pues hay ciudadanos con similitudes en contextura y f�cil resulta confundirlas, m�xime lo avanzada de la hora y pese a decirse que hab�a buena luminosidad, era factible la confusi�n por la disminuci�n de esta en raz�n a la nocturnidad.
Si conoci� los hechos de manera inmediata -febrero 14 de 2018-, lo l�gico era que diera a conocer a las autoridades lo sucedido, pero transcurrieron 10 d�as para ello, pese a la vinculaci�n y obtenci�n de fotograf�as de quienes supuestamente participaron en el hecho de manera irregular -por Facebook-. Y aunque dijo no tener problemas con la familia de KAMM y otro, dijo que su familia s� recibi� amenazas, por lo cual debieron salir del barrio desplazados, y es coincidente que el d�a en que se daban las exequias de CHRISTIAN y JOSSTIN, se exhumaban los restos de la menor hija de GERALDINE, de donde proven�an las amenazas hacia la familia de las v�ctimas en este asunto.
Por ende, si exist�a ese m�vil y amenazas graves, por qu� no se lleg� al fondo para establecer su responsabilidad, pero el m�vil que motiv� vincular a sus defendidos qued� en el vac�o, solo se vincularon como conejillos de indias para cubrir una persona que s� ten�a responsabilidad. Supuestamente LEANDRO vio cuando a uno de los agresores se le �encascar� un rev�lver, pero llama la atenci�n que un solo individuo observe tales detalles, aunado a que al parecer visualiz� a cuatro personas por la espalda, a quienes reconoce, as� como las armas que portaban, el lugar donde estaban las v�ctimas, la manera como JHONATAN esquiva las balas y describe con exactitud contra quien iban dirigidos los impactos, pero pese a visualizar tantos detalles, se pregunta �c�mo no supo que prendas vest�an los agresores?; adem�s, considera la defensa un hecho curioso que subiera ocho escalones en un segundo, lo que se cae por l�gica, y aunque dijo no saber de armas, luego expres� que s�, aunado a que dijo ver a cuatro personas disparar, pero que solo apreci� el arma de uno, no precisamente las que supuestamente portaban sus defendidos.
Tal testigo dijo que le fueron exhibidas en m�s o menos cuatro veces las fotograf�as para rectificar, como situaci�n que puede darse ante la inconformidad del polic�a judicial y querer ajustar su se�alamiento, y pese a que se estableci� que a LEANDRO se le recibieron varias entrevistas, la defensa solo pudo conocer una de ellas, lo que limita el principio de lealtad de la Fiscal�a de trasladar todos los EMP, m�xime que el fiscal al parecer desconoc�a tal aspecto, y se pregunta �Qu� dijo en las otras entrevistas que decidieron ocultarlas?.
Se�al� ver cuando JAAM le dispara a JHONATAN, pero este no sufri� lesiones, cuando esquiva los disparos, y como se le �encascar� el arma a otro de los implicados, pero curiosamente su hermano permanece all�, y se pregunta �c�mo es que permanece all� a la espera de que el agresor prepare su arma para atacarlo?, y si bien se�ala que los victimarios le daban la espalda, y estaban detr�s de su hermano y primo, posici�n desde la cual los reconoci�, por qu� las heridas de su hermano fueron en est�mago, pecho y cachete?.
No hay prueba que indique de qu� manera sus defendidos fueron vinculados a este asunto, el supuesto testigo nada pudo ver en ese momento, pero posteriormente indic� que s� con muchos detalles, como para reconocer a los presuntos victimarios por la espalda, y solo se dispuso la vinculaci�n de JAAM porque en el libro de poblaci�n de la polic�a se hall� un registro de una detenci�n transitoria al movilizarse en una moto, no existe otra raz�n m�s fuerte para ello.
Ahora los dichos de los testigos de la defensa EDELMIRA MU�OZ, VALERIA ANDREA MU�ET�N, JULIO C�SAR AGUDELO y ANGIE MARCELA ROMERO LADINO, dieron cuenta de la presencia de sus clientes en sus residencias El juez no tuvo en cuenta algo tan simple como el hecho de que el testigo LEANDRO AGUDELO solo vio a los victimarios de espalda y que los reconoci� por ser del barrio, sin verlos de frente como lo dijo el A-quo; no se hizo un an�lisis detallado de esas manifestaciones, como el hecho de que una persona en estado de �stop�, pueda observar con lujo de detalles todas las circunstancia que rodearon el hecho, al ser il�gico que pueda percibirlos todos, m�xime no ser coincidentes con lo plasmado en la entrevista por JHONATAN.
Omiti� valorar el juez la demora de LEANDRO para informar la supuesta verdad, no se estableci� el m�vil del hecho y no se consider� que la exhumaci�n de la hija de GERALDINE, quien hab�a sido asesinada, coincidiera con las exequias de JOSSTIN y CHRISTIAN. Sorprende a la defensa el an�lisis del A-quo para desechar lo dicho por EDELMIRA y VALERIA ANDREA, en tanto hay personas que se acostumbran a dormir tarde, pese a tener que madrugar, y por ende su apreciaci�n es subjetiva, o porque no hayan recordado las labores que KAMM realiz� d�as anteriores, ya que s� recuerdan esa fecha de los hechos, lo es por cuanto su familiar esta privado de la libertad, y el que hayan o�do o no los disparos en su habitaci�n, no tiene asidero desestimatorio.
Igualmente, ANGIE MARCELA ROMERO dijo que al instante de lo sucedido estaba con JAAM en su vivienda y desde la ventana fueron vistos por JULIO C�SAR, quien percibi� su presencia en el lugar. Se�ala que del enjuiciamiento, no se cuenta con elemento de prueba que permita demostrar la responsabilidad, por el contrario surgieron innumerables dudas. 2.3.- Defensora de DAGM -recurrente- Pide se revoque el fallo condenatorio y se profiera uno de car�cter absolutorio, lo cual sustenta en lo siguiente: La Fiscal�a no cumpli� con la carga de la prueba, y se�ala que en su sentir los hechos por los que fue condenado su prohijado carecen de la connotaci�n de la circunstancia de mayor punibilidad, por el estado de indefensi�n, y el que los autores llegaran de manera intempestiva, no ten�an por qu� tener la convicci�n que no ser�an repelidos de igual forma, esto es, con armas de fuego, por lo cual no se puede aplicar el agravante del numeral 7�, art. 14 C.P. Ello implicar�a que no hay homicidio simple, porque todos los seres humanos estamos indefensos, ya que cuando se causa la muerte de una persona, generalmente est� en imposibilidad de defenderse, sin que los agresores tuvieran la seguridad que el ataque no ser�a resistido, por ello no cabe tal agravante.
Tampoco acepta que se hable de una tentativa de homicidio contra JHONATAN, en tanto tal acci�n no la vio LEANDRO y JHONATAN no compareci� a juicio, por lo que tal prueba se queda sin afirmaci�n sin ser cre�ble que se haya accionado el arma por uno de los delincuentes frente a este y no sali� la bala, por lo cual la tentativa no existi�. En el caso de su defendido, nunca se estableci� una uni�n de voluntades, un acuerdo previo, reparto de tareas o v�nculo para delinquir por parte de DAG con los otros procesados, m�xime que como lo sostuvieron sus defensoras, no estuvieron en el sitio del hecho, y por ello nada lo enlaza con estos.
Agrega, que nada hizo la Fiscal�a para corroborar un presunto m�vil y el v�nculo de los j�venes para causar las muertes, ni qu� intereses les asist�a para acudir al sitio y proceder delictivamente con GERALDINE y DEYANIRA, f�cilmente ubicables, al ser un hecho notario el acceso carnal y posterior homicidio de una menor hija de la primera y nieta de la segunda en Villa Santana, por el cual hay una persona detenida, como para crear una raz�n de ser que llevara a la conexi�n entre estos j�venes.
No se prob� que DAG quien horas antes de los hechos le pidiera una dosis de estupefaciente a JHONATAN, sea la misma persona que con otros tres cometiera los hechos ac� investigados, y como creer en los dichos de LEANDRO AGUDELO, cuando dijo que desde tempranas horas estaba en el lugar del hecho bajo el influjo de sustancias alucin�genas y que pueda tener coherencia, diafanidad o integridad para imponer una condena, o que ante una �corazonada� se haya entrado y no ve la llegada de los agresores, pues debi� ver con qu� intensiones iban, c�mo se acercaban a su familia, pero dice que a la par en que entraba escuch� los disparos, y aunque una balacera dura unos segundos, c�mo creerle que subi� dos pisos y continu� viendo los disparos, sin precaver una bala perdida o un disparo directo por estar de observador.
Miente al decir que DAG le dispar� a JHONATAN, pues �acaso este �ltimo no estaba tambi�n en la casa y sub�a las escaleras cuando LEANDRO se asom� para ver qu� suced�a?, por lo que de alguna manera quiere implicar a su cliente. Tampoco es de recibo que en informe FPJ-11 de abril 19 de 2018, se diga que desde marzo 23 se ten�an plenamente identificados a los cuatro implicados, con nombre y c�dula, en tanto no se sab�a c�mo, cu�ndo y con qui�n se logr� ello, lo que no solo es llamativo sino que hasta roza con la falsedad de una adecuada investigaci�n al efectuar un reconocimiento fotogr�fico en abril 07 de 2018, y por ende, �de d�nde se sacaron las fotograf�as y las identidades para pon�rsele de presente a los testigos?, y aunque el investigador adujo en juicio que para lograr los reconocimientos de abril 7, se realiz� respecto de DAG una b�squeda por un indicio que reposaba en la Estaci�n de Polic�a de Villa Santana por otro delito, eso ocurri� en abril 29 de 2018, ante lo cual miente, porque primero se hizo el reconocimiento, y desde marzo 23 ya se ten�an identificados.
De ser despachada de manera desfavorable su pretensi�n, pide se revise la tasaci�n de la pena, pues si bien es cierto los 43 a�os y 10 meses a que fue condenado DAG es la pena que comporta el actuar delictivo que se reflej� en la investigaci�n, debe tenerse en cuenta la inexistencia de los agravantes, as� como del delito cometido contra JHONATAN LOAIZA. 2.4.- Fiscal -no recurrente- Pide se confirme el fallo de condena, para lo cual expone: Frente a lo dicho por la apoderada de KAMM y otro, no debe resultar extra�o que el testigo describa la manera como los agresores disparan y a qui�nes, ya que tanto v�ctimas como victimarios eran ampliamente conocidos por �l; diferente hubiera sido que nunca los hubiera visto, al no tener referente para hacer un proceso de rememoraci�n, y es que el lugar, como se prob�, estaba bien iluminado y el video de la c�mara de seguridad, as� lo registr�.
Sobre el tiempo que tard� el testigo en entregar la informaci�n, se�ala que la forma en que se gener� el atentado, indica que el prop�sito de los tiradores era el de matar a quienes all� se encontraban y al conocer la problem�tica que se vive en dicha comuna, f�cil es concluir que a las personas les da miedo denunciar, incluso testificar cuando han presenciado hechos criminales, sin que ac� sea la excepci�n. LEANDRO acudi� a juicio con valent�a y valor civil para testificar sobre los autores materiales de la muerte de sus familiares a sabiendas de lo que ello podr�a representar -intimidaci�n o amenazas-, como en efecto se dio, incluso en el mismo juicio DAG, quien compareci� de manera virtual, con ademanes le hizo se�as y apunt� hacia la cabeza al testigo, lo que advirti� el juez y por ello lo reconvino, incluso su propia abogada le llam� la atenci�n. En relaci�n con el m�vil del hecho, LUCELLY AGUDELO y LEANDRO AGUDELO aducen que causalmente el d�a que la se�ora GERALD�N, exhumaba los restos de su hija, quien falleci� de manera violenta, por parte de un allegado de la familia AGUDELO LOAIZA, ese d�a -febrero 13 de 2018-, fue el atentado contra CHRISTIAN DAVID ALZATE y el menor JOSSTIN ESTIVF AGUDELO LOAIZA, y que GERALDINE hab�a manifestado que iba a acabar con esa familia.
Pero conforme lo acreditado en juicio, no exist�a animadversi�n o enemistad entre procesados y v�ctimas y si la supuesta intenci�n de GERALDINE de acabar con la vida de la familia AGUDELO, era supuestamente por tener que ver en algo con la muerte de su hija, ese acto criminal coincide con ese prop�sito, pues el atentado iba dirigido contra todos quienes se encontraban en el sitio y que pertenec�an a la misma familia.
Aunque la defensa de KAMM y otro quiso demostrar la ajenidad de estos en los hechos, por encontrarse en sus residencias, de lo dicho por ANGIE MARCELA y JULIO C�SAR CASTA�O no se sabe qui�n dice la verdad sobre ese particular, y de lo referido por ANGIE MARCELA surgieron muchas imprecisiones que hicieron al A-quo cuestionar su credibilidad.
En relaci�n con VAVR, esgrime que LEANDRO fue claro al decir que al momento del ataque JHONATAN estaba un poco retirado, casi al frente donde �trillba� marihuana para luego consumirla; en ese instante JHONATAN sale corriendo y se refugia en su casa, no se advierte inconsistencia al respecto, tampoco cuando no suministra la estatura exacta de VAVR.
As� mismo, aunque cuestiona la defensa que LEANDRO se refiri� que fue entrevistado tres o cuatro veces, es claro que una persona que no conoce la din�mica del sistema no distingue entre entrevista verbal o escrita y este se refer�a a las veces que tuvo contacto con el investigador, y solo una fue por escrito. No es raro tampoco que, dada la facilidad de las redes sociales, como Facebook, donde se publican fotograf�as, le haya permitido tener conocimiento de ellos para superar esa simple referencia de distinguirlas.
Y LEANDRO no conoc�a armas para la fecha del hecho, pero para el juicio laboraba en el INPEC, donde adquiri� conocimiento sobre rev�lver y pistola, y el primero puede tener falla en su mecanismo de disparo o agotarse la munici�n. Por ende, no son contradicciones, sino interpretaciones para cuestionar al testigo. Aunque LEANDRO fue presionado por los familiares de VAVR para que variar�a su versi�n, se mantuvo en el prop�sito de declarar en juicio y decir la verdad y que se hiciera justicia, y si bien se mostr� algo nervioso en juicio, no era para menos, al haber sido amenazado y a corta distancia de los tres coprocesados, pero aun as� respondi� todas las preguntas convencido de lo que narraba, sin mostrarse evasivo ante el cuestionamiento defensivo, su relato fue coherente y cre�ble, incluso se�al� a VAVR como quien particip� en los hechos.
El perito solo determin� que en el hecho se usaron dos tipos de arma, una pistola 9 mm y un rev�lver.38, sin serle posible establecer cu�ntos de ellas se usaron, lo que escapa a la �rbita de su conocimiento. Finalmente, frente a DAGM, expresa que el ataque cometido se dio de manera sorpresiva, de noche, ninguno de las v�ctimas portaba armas de fuego o blancas, quienes fallecieron no tuvieron oportunidad de correr, murieron en el acto a consecuencias de los impactos en diversas partes del cuerpo, los victimarios se aprovecharon de su estado de indefensi�n. JHONATAN, en la entrevista que se arrim� como prueba de referencia, lo identific� como uno de los que dispararon, y aunque LEANDRO se sinti� amenazado por DAG en el juicio, lo se�al� como otro de los que particip� en el hecho y vio cuando le dispar� a su hermano YOSSTIN STIVF.
No es cierto que LEANDRO fuera consumidor y que estuviera bajo efectos de sustancias. Se prob� que cuatro personas que se hallaban en la parte de afuera de la residencia fueron atacadas por otros cuatro con armas de fuego, dos de las cuales murieron, una tercera estaba en el marco de la casa al momento del ataque y una cuarta corri�, esquiv� el ataque e ingres� a su vivienda, lo que corrobor� LEANDRO y LUCELLY, sin que sea extra�o que en uno de esos instantes las armas fallen, pero el actuar delictivo iba encaminado a atentar contra su integridad. 2.5.- Debidamente sustentado el recurso, el funcionario de primer nivel lo concedi� en el efecto suspensivo, y dispuso la remisi�n de los registros pertinentes a esta Corporaci�n con el fin de desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906/04 -modificado este �ltimo por el art�culo 91 de la Ley 1395 de 2010-, al haber sido oportunamente interpuesta y debidamente sustentada una apelaci�n contra providencia susceptible de ese recurso y por una parte habilitada para hacerlo -en nuestro caso la defensa-. 3.2.- Problema jur�dico planteado Se contrae b�sicamente a establecer el grado de acierto de la providencia de primer grado en cuanto profiri� fallo de condena en contra de los se�ores DAGM y otros, por los delitos contra la vida y la integridad personal en concurso homog�neo, y heterog�neo con la conducta contra la seguridad p�blica; o si, por el contrario, persisten serias dudas que permitan determinar el compromiso de cada uno de ellos en el presente caso, como lo pregonan las se�oras defensoras inconformes. 3.3.- Soluci�n a la controversia No observa la Colegiatura la existencia de vicios sustanciales que afecten garant�as fundamentales de las partes e intervinientes, puesto que el tr�mite de todas las etapas procesales se surti� con acatamiento del debido proceso, y los medios de conocimiento fueron incorporados en debida forma en consonancia con los principios que rigen el sistema penal acusatorio, por lo que se pasar� a realizar el an�lisis correspondiente del fallo adoptado por el A-quo.
Al tenor del art�culo 381 de la Ley 906/04, para proferir una sentencia de condena es indispensable que el juzgador llegue al conocimiento m�s all� de toda duda, no solo frente a la existencia de la conducta punible atribuida, sino tambi�n acerca de la responsabilidad de las personas involucradas, y que tengan cimiento en las pruebas legal y oportunamente aportadas en el juicio.
La raz�n que motiva el examen de la sentencia de condena proferida por el A-quo en contra de los se�ores DAGM y otros, no es otra que determinar si en los hechos por los cuales fueron acusados los referidos ciudadanos les asiste compromiso, seg�n as� lo sostuvo la Fiscal�a y fue acogido por el funcionario de primer nivel; o si, por el contrario, ello no es posible en atenci�n a la existencia de duda probatoria acerca del compromiso de los mismos en la ilicitud, a voces de la unidad defensiva inconforme.
En lo que ata�e con la materialidad de la infracci�n, no hay duda que en febrero 13 de 2018 se gener� el deceso del menor JOSSTIN ESTIVF AGUDELO LOAIZA -de 17 a�os de edad para la �poca- y de su primo CHRISTIAN DAVID ALZATE AGUDELO, en hechos que tuvieron ocurrencia en v�a p�blica, frente a la Manzana 43 Casa 3 del barrio San Vicente Alto, sector Villa Santana de esta ciudad, quienes de conformidad con los dict�menes m�dico legales practicados, y que fueron objeto de estipulaci�n probatoria, fallecieron a consecuencia de heridas ocasionadas por proyectil de arma de fuego.
Tales decesos tambi�n se acreditaron con los registros civiles de defunci�n, frente a los cuales no existi� debate probatorio alguno. De igual manera, se tiene, acorde con el oficio 2795 de mayo 12 de 2018, suscrito por el Jefe Seccional Control Comercio de Armas, Municiones y Explosivos N� 37, que ninguno de los ac� procesados se encuentra registrado en el Sistema respectivo, por lo cual se desprende que carecen del permiso para el porte o tenencia de armas de fuego, documento este que fue objeto de estipulaci�n probatoria.
Ahora en lo atinente al agravante que les fue endilgado a los coprocesados, esto es, por haberse aprovechado de las circunstancias de indefensi�n en que se encontraban las v�ctimas -art. 104 numeral 7� C.P.-, as� como la incursi�n en el delito de tentativa de homicidio del que fue v�ctima el se�or JHONATAN AGUDELO LOAIZA, como quiera que la apoderada de DAG, en uno de sus puntos de disenso, considera que no se present� tal agravante ni la aludida tentativa, la Sala debe decir desde ahora, en consonancia con lo expresado por el funcionario de primer nivel, que los elementos de prueba arrimados a la actuaci�n, en especial lo atestado por el se�or LEANDRO AGUDELO LOAIZA, e incluso lo manifestado por su primo, JHONATAN AGUDELO LOAIZA, no permiten coincidir con lo alegado por la apoderada recurrente.
Frente a lo primero, debe decirse que en este asunto, acorde con las pruebas arrimadas a la actuaci�n, se tiene que para el instante previo al hecho criminal, los consangu�neos CHRISTIAN DAVID ALZATE AGUDELO y JHONATAN AGUDELO LOAIZA -hermanos por v�a materna-; y JOSSTIN ESTIVF y LEANDRO AGUDELO LOAIZA -tambi�n hermanos-, compart�an la noche de febrero 13 en la esquina de su residencia ubicada en la manzana 43, casa 3 del Barrio San Vicente Alto de la comuna Villa Santana, pero momentos despu�s de que el �ltimo de los referidos ingresara a su vivienda, se deton� el ataque contra los tres familiares que se encontraban aun en la calle, quienes fueron agredidos con armas de fuego por cuatro personas, esto es, para ese momento espec�fico los superaban en n�mero y su accionar iba encaminado indefectiblemente a ocasionar da�o a quienes all� se hallaban.
Y a la saz�n que as� lo consiguieron, por cuanto los proyectiles disparados por los agresores, alcanzaron a lesionar en su humanidad a JOSSTIN ESTIVF AGUDELO, quien recibi� seis impactos, y quien pese a ser trasladado a un centro m�dico falleci� horas despu�s, e igualmente fue herido mortalmente CHRISTIAN DAVID ALZATE quien recibi� ocho disparos en su cuerpo, todos en su espalda, sin contar con aquellos que tambi�n los perpetradores le generaron al se�or JHONATAN AGUDELO LOAIZA, quien en una maniobra evasiva logr� esquivar las balas de los sicarios y se refugi� en su vivienda, m�s concretamente en el techo de la misma.
Para la Sala, como lo indic� el A-quo, en este asunto los atacantes actuaron sobre seguro, llegaron al sitio disparando, sin darle al menos a dos de los j�venes que all� se encontraban la posibilidad de reaccionar ni de rechazar de manera alguna la agresi�n de que fueron v�ctimas, en tanto estaban desarmados, o al menos no se acredit� lo contrario.
Como de tiempo atr�s lo ha sostenido la jurisprudencia, la indefensi�n �comporta falta de defensa (acci�n y efecto de defenderse, esto es, de ampararse, protegerse, librarse)�, y en este asunto en particular, considera la Sala que ello fue lo que ac� tuvo ocurrencia, por cuanto dada la manera intempestiva en que los agresores llegaron al sitio donde para ese espec�fico instante se hallaban los tres j�venes, a quienes les dispararon en m�ltiples ocasiones, se les hizo imposible repeler el ataque con miras a protegerse, en tanto lo �nico que pudieron hacer fue tratar de correr, pero dos de ellos no lograron tal objetivo y por el contrario fueron alcanzados por los disparos que a la postre les generaron su deceso, mismos que como se ver� m�s adelante fueron en su mayor�a por la espalda, lo que refuerza la imposibilidad que tuvieron de defenderse.
Para la Sala entonces, en este asunto s� se logra extraer del aspecto f�ctico y de lo expuesto por los testigos de cargo, uno directo y otro de referencia, que en efecto una tal causal de agravaci�n punitiva s� se present�, por cuanto, a no dudarlo, que la situaci�n de indefensi�n en que se encontraban las v�ctimas fue utilizada por los agresores para atacarlos con miras a conseguir el fin perseguido por estos que no era nada distinto a causarles la muerte.
Ahora, aunque el se�or JHONATAN AGUDELO LOAIZA, se salv� de tan mort�fero ataque, lo fue a ra�z de las acciones evasivas que realiz�, con miras a evitar ser alcanzado por los disparos, lo que le permiti� acceder a las escaleras de su vivienda y refugiarse en el techo de esta, de ello dio cuenta su primo LEANDRO y el mismo JHONATAN en la entrevista que ingres� como prueba de referencia, quien indic� que en su huida pas� por el medio de primo y hermano, pero el que ello sea as�, no mengua la intencionalidad de los agresores, quienes pretend�an a toda costa, acabar tambi�n con la vida de este, lo que si bien no consiguieron, lo fue por su reacci�n oportuna.
Si bien la apoderada de DAG plantea que el delito de tentativa de homicidio contra JHONATAN AGUDELO LOAIZA no se dio por cuanto este no fue lesionado de manera alguna, como bien lo dijo el funcionario de primer nivel, para la configuraci�n de tal il�cito, como dispositivo amplificador del tipo, no se exige la efectiva lesi�n del bien jur�dico tutelado.
Al respecto el inciso 1� del canon 27 C.P, atinente a la tentativa dispone: �El que iniciare la ejecuci�n de una conducta punible mediante actos id�neos e inequ�vocamente dirigidos a su consumaci�n, y �sta no se produjere por circunstancias ajenas a su voluntad, incurrir� en pena no menor de la mitad del m�nimo ni mayor de las tres cuartas partes del m�ximo de la se�alada para la conducta punible consumada.� De ello se desprende, que lo que debe analizar es la situaci�n ex ante de lo acontecido, para establecer si ten�a la potencialidad o no para que el il�cito se consumara, y para la Sala, como tambi�n lo fue para el A-quo, ello fue lo que ocurri� en este asunto en particular, en punto de la intenci�n de los atacantes de ocasionarle la muerte tambi�n a JHONATAN AGUDELO, lo que no consiguieron por causas ajenas a su voluntad.
La Sala de Casaci�n Penal, en un asunto similar al planteado por la apoderada de DAG, esgrimi� lo siguiente: �Y es que la equivocada comprensi�n de la recurrente llevar�a a soluciones absurdas, pues son muchas las hip�tesis f�cticas en que los actos dirigidos a causar la muerte de una persona no se reflejan en un dictamen m�dico de muerte perentoria, o bien, ni siquiera alcanzan a producir lesiones corporales, pero est�n revestidos de incuestionable idoneidad.
Pi�nsese en el supuesto de quien acribilla con disparos a un tercero para asesinarlo, pero por su deficiente punter�a o por la reacci�n oportuna del agredido s�lo le impacta en una extremidad, ora ni siquiera logra impactarle. En ese escenario no existir� un diagn�stico m�dico indicativo de que la v�ctima estuvo en el umbral del deceso, pero la valoraci�n ex ante de los actos llevar� a la afirmaci�n cierta de su potencialidad para lograr la consumaci�n del delito.
De ah� que la Sala, en el an�lisis de casos an�logos al ac� examinado, haya sostenido que �la conducta punible bajo el dispositivo amplificador de la tentativa puede a�n presentarse en el caso de que la v�ctima haya resultado ilesa, sin que al efecto tenga trascendencia la naturaleza de las lesiones o la escasa incapacidad m�dica, pues lo que cuenta es la intenci�n del agente y la acci�n dirigida contra la vida ajena, que es puesta en peligro o riesgo, sin que la lesi�n resultare factor definitorio��[31].
Desde luego, la demostraci�n pericial de que la v�ctima estuvo cerca de fallecer puede incidir en la dosificaci�n judicial de la pena, para la cual, en el caso del delito tentado, es relevante establecer �el mayor o menor grado de aproximaci�n al momento consumativo�. Una prueba de esa naturaleza, entonces, podr� conllevar una mayor respuesta punitiva, pero en modo alguno resulta indispensable para calificar la idoneidad de los medios desplegados.� -negrilla de la Sala- En este caso, itera la Sala, acorde con la manera en que lo hechos tuvieron ocurrencia, se puede inferir, m�s all� de toda duda que por parte de los atacantes en efecto se desplegaron todos los actos tendientes a provocar la muerte de los tres j�venes que depart�an esa noche en la esquina de la manzana 43, casa 3 del Barrio San Vicente Alto de esta capital, lo que encuentra soporte, como ya se vio, con el deceso de los primos JOSSTIN y CHRISTIAN, y si bien JHONATAN no sufri� lesi�n alguna lo fue por cuanto logr� correr y evadir las balas asesinas para finalmente refugiarse en el techo de su vivienda; y del ataque que fue dirigido contra el mismo tambi�n dio cuenta el se�or LEANDRO AGUDELO LOAIZA, quien inform� que algunos de los atacantes, a quienes se�al� como DAG y JAAM, le dispararon a JHONATAN.
Para la Sala entonces, como tambi�n lo sostuvo el A-quo, en cuanto a la materialidad de la ilicitud se refiere, es claro que ac� se incurri� en las conductas de doble homicidio y tentativa de homicidio, con la circunstancia de agravaci�n ya referida, as� como el delito de fabricaci�n, tr�fico o porte de armas de fuego, igualmente agravado, am�n de haberse cometido en coparticipaci�n criminal, toda vez que en la ejecuci�n del hecho participaron cuatro personas, las cuales portaban armas de fuego que fueron utilizadas para atacar a sus v�ctimas.
Ahora bien, dilucidado ese primer aspecto, el punto que en sentir de la Sala es el m�s �lgido, es lo atinente al compromiso que en las conductas mencionadas, se les atribuy� a los ciudadanos DAGM y otros, frente a lo cual, para el A-quo am�n de las pruebas de cargo ofrecidas, se advierte su responsabilidad en el accionar criminoso, sin que aquellas aducidas por la bancada defensiva hubiesen tenido eco para desvirtuar la participaci�n de los encartados en tales ilicitudes.
De los sendos recursos de alzada presentados por la bancada defensiva, aprecia la Sala que los mismos est�n encaminados a atacar la valoraci�n probatoria con la que el funcionario de primer nivel soport� el fallo de condena contra los ac� procesados, y resaltan la existencia de dudas probatorias, para pregonar que la decisi�n a emitirse no debe ser distinta a la de absolverlos de los cargos endilgados.
Pues bien, la Sala desde ahora, debe decir que acompa�ar� la determinaci�n adoptada por el funcionario de primer nivel, en cuanto declar� la responsabilidad de los coacusados, ya que como se ver�, se percibe su compromiso m�s all� de toda duda razonable, en los hechos criminales que ac� se investigaron. Lo primero que debe advertir la Sala, es que la informaci�n entregada por el se�or LEANDRO AGUDELO LOAIZA y que a la postre es corroborada por los dichos que mediante prueba de referencia aport� su primo JHONATAN AGUDELO LOAIZA, guardan coherencia en relaci�n con lo sucedido, en tanto los datos que al un�sono dieron los testigos de descargo, quienes ubican a los coprocesados en un lugar distinto al de aqu�l donde se present� el hecho de sangre, carecen del peso suficiente para desequilibrar la balanza de la justicia a su favor.
Debe inicialmente decirse, que no es la cantidad de testigos los que comparezcan a juicio lo que permite llegar a un veredicto en pro o en contra del acusado, sino el grado de verosimilitud que estos contengan, en tanto no puede ignorarse desde luego que un testimonio �nico -como bien lo indic� una de las abogadas recurrentes-, puede ser suficiente para la emisi�n de un fallo adverso al acusado, porque como dec�a el autor BACON: �los testigos no se cuentan, se pesan�, afirmaci�n que se respalda en jurisprudencia de vieja data, conforme con la cual el dicho del testigo �nico, as� sea el del ofendido, es perfectamente v�lido para cimentar un fallo de condena, y no obstante, el que en un caso determinado la sola v�ctima, sea la �nica que declare a favor de una de las contrapartes, no implica que su narrativa pueda descalificarse, si luego del an�lisis de sus exposiciones acompasadas con prueba de corroboraci�n perif�rica, se considera que en efecto son dignas de credibilidad.
En relaci�n con el con el testigo �nico, la jurisprudencia ha se�alado: �[�] si bien �pret�ritas reglas de valoraci�n del testimonio se basaban en el principio de �testis unus testis nullus�, de modo que en medios probatorios tarifados se desechaba el poder suasorio del declarante �nico�, con el sistema de la libre apreciaci�n de las pruebas �tal postulado fue eliminado, ya que la veracidad no depende de la multiplicidad de testigos, sino de las condiciones personales, facultades superiores de aprehensi�n, recordaci�n y evocaci�n de la persona, de su ausencia de intereses en el proceso o circunstancias que afecten su imparcialidad, de las cuales se pueda establecer la correspondencia de su relato con la verdad de lo acontecido, en aras de arribar al estado de certeza� (CSJ SP16841-2014).
En consideraci�n de lo anterior, es posible que un �nico testigo, como ocurre en este caso, pueda sustentar un fallo de condena siempre y cuando su exposici�n de los hechos sea l�gica, un�voca, coherente y est� corroborada con las dem�s evidencias acopiadas en el debate probatorio. Ahora, en punto de la valoraci�n de la prueba y acorde con lo reglado en el canon 16 C.P.P., se tiene que el ordenamiento procesal penal, se estructura sobre la idea de que �nicamente pueden ser objeto de an�lisis las probanzas que hayan sido practicadas en juicio, con inmediaci�n, contradicci�n, confrontaci�n y publicidad, con la excepci�n, claro est�, de la admisi�n de las declaraciones anteriores como medios de prueba, como lo ser�a la prueba de referencia y lo sostenido por los testigos con antelaci�n y que se comporten inconsistentes respecto a lo esgrimido en la vista p�blica, debi�ndose tener en claro que el uso de tales documentos, est�n exclusivamente orientados a refrescar memoria, a impugnar su credibilidad.
De ah� el deber de analizar en debida forma, tanto individual como en conjunto la prueba arrimada a juicio, para establecer la credibilidad y el poder suasorio que una u otra declaraci�n ofrezca, toda vez que, como lo ha plasmado la Sala de Casaci�n Penal, as�: �al analizar el testimonio, lo que destruye su valor y credibilidad es la verdadera contradicci�n, interna o externa, sobre aspectos esenciales relevantes, cuya depreciaci�n ser� mayor cuando sea menos explicable la inconsistencia (CSJ SP 17 jun. 2010, rad. 33.734, reiterada en CSJ SP 22 may. 2013, rad. 40.555� En este asunto, y de la informaci�n que v�lidamente se aport� en juicio se advierte que los hechos fueron dados a conocer a las autoridades por dos de las personas que los conocieron de primera mano, es decir, de manera directa lo sucedido en febrero 13 de 2018.
Nos referimos al se�or LEANDRO AGUDELO LOAIZA y a su primo JHONATAN AGUDELO LOAIZA, aunque este �ltimo no compareci� a juicio, por lo cual las entrevistas que rindi� ante los investigadores ingresaron como prueba de referencia, as� como los reconocimientos que efectu�, pese a que estos fueron desestimados por el A-quo dada las contradicciones en que al parecer all� incurri�.
Ahora, de los datos que suministro el se�or LEANDRO AGUDELO se percibe, sin lugar a dudas, que el mismo fue testigo directo del atentado que sufrieron tanto su hermano JOSSTIN ESTIVF AGUDELO LOAIZA, como sus primos CHRISTIAN DAVID ALZATE AGUDELO y JHONATAN AGUDELO LOAIZA, por cuanto de sus dichos se advierte que este compart�a con sus consangu�neos en la esquina de la manzana 43 casa 3 del Barrio San Vicente Alto de la Comuna Villa Santana, como incluso as� lo revelan las im�genes de la C�mara de Seguridad del CAD de la Polic�a, la que en las tomas a los diversos barrios que componen dicha Comuna, registr� al grupo de j�venes que compart�an en la esquina donde finalmente tuvo ocurrencia el atentado criminal.
De tal prueba demostrativa, se evidencia que la informaci�n que entreg� el testigo LEANDRO acerca de la presencia en ese punto espec�fico de sus familiares es v�lida, y fue all� donde se gener� el ataque de que fueron v�ctimas, y si bien tal registro f�lmico, dado que se trat� de una c�mara con un recorrido autom�tico, no capt� el momento exacto de la agresi�n, si dio cuenta que en aquel sitio uno de los j�venes qued� tendido luego del atentado.
As� mismo, las im�genes captadas, permiten visualizar que el estado del clima y de la iluminaci�n, pese a ser artificial, permit�a notar las personas en el sector, lo que, en sentir de la Sala, igualmente le brind� la posibilidad al testigo, no solo de visualizar el accionar de los perpetradores, sino adem�s lograr su identificaci�n, como as� lo asegur� en sede de juicio, a lo cual el A-quo le dio plena credibilidad y que la Sala acompa�ar�.
Tal testigo LEANDRO AGUDELO LOAIZA, narr� de manera clara, coherente, consistente, sin ambages, sin temor alguno, pese a estar a escasos cent�metros de quienes atacaron a sus familiares, que los se�ores DAGM y otros s� tuvieron una participaci�n directa y activa en los hechos donde un hermano suyo y un primo perdieron la vida. Fue enf�tico en sostener como as� lo declar�, que encontr�ndose en la aludida esquina con su hermano JOSSTIN y sus primos CHRISTIAN y JHONATAN, de un momento a otro le dio por entrarse a la vivienda, al lado de donde se encontraban reunidos, y que al subir el primer escal�n escuch� la balacera, por lo cual subi� r�pido los ocho escalones y se asom� por la ventana que da a la calle, la que siempre permanece abierta, desde donde observ� a los antes mencionados e indic� que JAAM le dispar� a JHONATAN, KAMM y otro le dispararon a JOSSTIN, y VAVR percuti� su arma en contra de CHRISTIAN.
A todos ellos, sin excepci�n, los reconoci� en sede de juicio oral, incluso a DAG quien asisti� la vista p�blica por medio virtual. Aunque la defensa se duele de lo dicho por tal testigo, al no entenderse c�mo logr� apreciar cuando atacaban con disparos de armas de fuego a sus familiares, dado que se hallaba en el interior de la vivienda y mientras sub�a y se asomaba a la ventana aun se o�an disparos, sin que sea l�gico que en medio de una tal situaci�n, alguien se asome para ver qu� pasa, m�xime que este, como lo dijo se qued� en �stop�, ante lo sucedido, por lo cual, en sentir defensivo, el mismo no pudo ver lo que pas�; para la Sala, contrario a ello, lo que advierte, es que si bien es cierto el joven LEANDRO no presenci� el momento exacto en que se iniciaron los disparos, por cuanto ingres� a su vivienda un instante antes del hecho, fuera o no por una �corazonada�, lo que este hizo al escuchar las detonaciones, fue subir raudo los ocho escalones que lo separaban de la ventana del segundo piso donde pudo ver la escena que lo llev� a reconocer a quienes atacaron a sus familiares.
Y si bien se dice que la l�gica ense�a que ante una circunstancia como la vivida por LEANDRO, lo que debi� hacer es buscar refugio y no proceder a asomarse por una ventana, donde podr�a haber sido igualmente v�ctima de los disparos, lo que se sabe es que este corri� a dicho lugar, precisamente porque sab�a que afuera hab�an quedado sus allegados, y fue por eso que finalmente presenci� lo que cont� a las autoridades, y si bien adujo que se qued� en �Stop�, lo fue, como lo entiende la Sala, sin posibilidad de reaccionar, no de constatar o advertir con sus sentidos lo que ocurr�a. Fue tambi�n claro el se�or LEANDRO en el sentido que conoc�a de tiempo atr�s a los ac� procesados, ya fuera porque hayan estudiado con ellos en el mismo sal�n, lo que sucedi� con KAMM en la Julita, o en otros salones en la Instituci�n Educativa de Villa Santana como as� lo indic� frente a DAG y JAAM, o porque los distinguiera de vista, como en el caso de VAVR, y ese conocimiento previo de ellos le permit�a, como as� lo advierte la Sala, darse cuenta de qu� personas eran quienes accionaban sus armas contra la humanidad de sus seres queridos, m�xime que la luminosidad artificial del sector, le daba posibilidad de visualizarlos.
Si bien el aludido testigo no pudo dar cuenta de la estatura exacta de VAVR, o incluso no acordarse de la ropa que ten�a para el momento del hecho, ello per se, no tiene la contundencia necesaria para desvirtuar sus dichos, o restarle credibilidad, pues no es extra�o que un testigo en las circunstancias en que sucedieron los hechos, esto es, en medio de una balacera, no capte o recuerde algunos detalles de lo percibido.
De otra parte, acorde con el dictamen arrimado por perito en bal�stica forense del INMLCF y que fue objeto de estipulaci�n probatoria, se advierte que en la comisi�n de la ilicitud se utilizaron dos armas de fuego diferentes para cometer el hecho, esto es, un rev�lver y una pistola, dados los proyectiles recopilados, que permitieron determinar que una ten�a un calibre 9 mm y la otra.38 Special.
Sin embargo, el que el perito haya dicho que se �utilizaron dos armas de fuego� no puede significar, como de manera errada lo pretende la defensa, que solo fueron dos artefactos los usados para disparar, sino que de los EMP materiales probatorios, tanto vainillas como proyectiles, hallados en el sitio, se aprecia que fueron dos clases o tipos de armas usadas, y que acorde con lo expuesto por LEANDRO AGUDELO, fueron disparadas por la totalidad de los ac� procesados, aunque este no haya logrado identificarlas.
Y si bien es cierto, al inicio de su declaraci�n el se�or LEANDRO indic� que no sab�a nada de armas, pero en curso de la misma dijo lo contrario, contradicci�n que en sentir de la defensa hace pregonar su mendacidad, para la Corporaci�n, y como en su oportunidad lo advirti� el fiscal, lo que se aprecia es que si bien para el momento en que se cometieron los hechos el testigo desconoc�a la diferencia entre un rev�lver y una pistola, esa falta de conocimiento para el instante del juicio ya hab�a desaparecido, o por lo menos para esas calendas, ya conoc�a algo al respecto, por cuanto prestaba su servicio militar al servicio del INPEC, donde indudablemente lo entrenan en el manejo de estas, aunque pese a ello todav�a no se evidenci� mucho conocimiento sobre el particular, por cuanto al indagarle en sede de contrainterrogatorio la defensa de si conoc�a de armas, lo que afirm�, al pregunt�rsele si era una pistola o rev�lver la que vio, refiri� que era como una pistola y al indag�rsele por la diferencia entre estas, manifest� que el rev�lver se carga as� -hizo el adem�n con su mano como si halara la corredera del arma-, y que en la pistola se mete el tambor, cuando bien se sabe que el arma que tiene tambor es solo el rev�lver y que la corredera la tienen las pistolas.
Sea como fuere, es indudable, que en este asunto s� se usaron distintas armas de fuego y si bien se pone en duda que un rev�lver al parecer se �encascarara�, dado que as� lo indic� tal testigo, lo que debe tenerse en cuenta es que el n�mero de municiones de esa clase de arma, a diferencia de la pistola, es m�s limitado y por ende, en sentir de la Sala, si bien en este caso pudo no haberse presentado una tal anomal�a en el arma, lo que pudo suceder, como as� se evidencia de los EMP que se recopilaron por los t�cnicos en criminal�stica del CTI en el lugar del hecho, es que las balas que conten�a uno de los rev�lveres debi� agotarse dada la multiplicidad de disparos y ello pudo generar que pese a que se continuara martillando el arma, ning�n disparo emitiera, lo que conllev� a que el agresor debi� vaciar el tambor para introducir nueva recarga de munici�n. A ese respecto v�ase que, en lugar del hecho, adem�s de encontrar vainillas de munici�n 9 m.m., que son expulsadas de manera autom�tica, luego de la detonaci�n, tambi�n se hallaron otras calibre.38, que corresponden a rev�lver, y ello sin lugar a duda da cuenta que toda la munici�n de un rev�lver se gast� y se necesit� volver a recargar el tambor.
Otro punto que para la defensa genera inquietud o perplejidad, es el hecho de que el aludido testigo refiriera, como se entiende de su disertaci�n, que a su hermano JOSSTIN y a CHRISTIAN los atacantes les dispararan por la espalda, pese a que el primero ten�a disparos en su est�mago y �cachete�, y que aun de espaldas los reconoci�. En cuanto a tal situaci�n, debe decirse que el se�or LEANDRO fue enf�tico al decir que los vio de frente, que apreci� sus caras y por ende los reconoci�, como as� lo sostuvo en algunas ocasiones en juicio y se entiende que pese a que estos le dieron la espalda, los identific� por ser conocidos o distinguirlos en el barrio Villa Santana.
No por nada, fue que �l mismo de manera valiente acudi� a juicio para narrar con lujo de detalles lo que percibi� e incluso ratific� la informaci�n que en su momento entreg� a los investigadores acerca de qui�nes fueron los que atentaron contra sus familiares, e identificar en sede de audiencia a quienes all� se encontraban en calidad de coprocesados, como quienes cometieron la ilicitud, pese incluso a las solicitudes extraprocesales que por parte de un hermano y al parecer de quien para esa oportunidad representaba los intereses de VAVR, se le efectuaron para que lo sacara de este asunto.
Ahora, LEANDRO desde su perspectiva en la ventana del segundo piso de su vivienda, pudo ver cuando le disparaban por detr�s a su hermano JOSSTIN e incluso a CHRISTIAN, y ello no ofrece para la Sala incertidumbre alguna ni mucho menos puede sembrar duda respecto de lo que vio tal testigo. Ello lo sostenemos por cuanto se sabe que los j�venes antes del hecho se hallaban en la esquina de la casa y all� empez� el tiroteo, lo que sin duda alguna conllev� a que en principio les dispararan de frente, lo que con seguridad le gener� la herida a nivel de la mejilla derecha de JOSSTIN, pero ellos en la escasa reacci�n que tuvieron trataron de correr al frente de la calle, momento en que ya LEANDRO tuvo visual y pudo apreciar que se continu� con el ataque, mismo que se perpetr� de espaldas contra los agredidos y de ello dan cuenta las necropsias m�dico legales, donde se observa en el caso de JOSSTIN, que adem�s de esa lesi�n en su rosto, solo tiene otra a nivel del cuarto espacio intercostal izquierdo, pero los dem�s disparos ingresaron todos por su parte posterior, o si se quiere decir, por la espalda, como igualmente sucedi� con todas las lesiones que le fueron evidenciadas a CHRISTIAN, y como se refleja de manera clara en el diagrama a escala de la posici�n anat�mica del cuerpo y donde se detallan los puntos de entrada y salida de los proyectiles, anexo al aludido dictamen pericial, que ingres� como estipulaci�n probatoria.
De ah� que, contrario a lo referido por la defensa, tales hallazgos forenses no solo refuerzan el dicho del testigo cuando indic� que al asomarse por la ventana vio a su hermano parado, porque corr�a o se mov�a con el fin de evitar la agresi�n, como seguramente tambi�n trat� de hacerlo CHISTIAN, sino que adem�s advirti� cuando les dispararon por la espalda contra sus humanidades lo que a la postre impidi� que huyeran y por ende cayeron abatidos a pocos pasos de donde inicialmente compart�an esa noche.
Para la Sala, la informaci�n que entreg� LEANDRO, tiene plena validez, pese a los sendos contrainterrogatorios de la bancada defensiva, siempre se mostr� conteste, respondi� de manera serena y coherente, y si bien pudo verse algo temeroso, las circunstancias en la que debi� declarar en el juicio con seguridad lo gener�, en tanto estaba a solo unos cent�metros de quienes atentaron contra su familia, pero aun as� nunca evit� dar respuesta a las preguntas que sobre el hecho se le efectuaron y si bien en algunos pasajes intent� controvertir algunos dichos rendidos en entrevistas previas, lo fue, no por cuanto pretendiera mentir, sino por desconocer seguramente las reglas del contrainterrogatorio, pero a la postre siempre contest� con vehemencia y sus dichos dan cuenta, sin lugar a dudas, que s� presenci� el ataque dirigido contra sus allegados y fue precisamente tal persona, quien a la postre arroj� datos a las autoridades para lograr la individualizaci�n y posterior identificaci�n de los ac� procesados.
Y aunque la bancada defensiva se queja de la manera en que se procedi� para realizar la identificaci�n e individualizaci�n de sus defendidos, sin saberse como se lleg� a ello, lo que se aprecia de los datos que entreg� el investigador JHONNY ANDR�S MORENO MU�OZ, es que precisamente con lo aportado por los testigos, procedieron a efectuar las labores de campo pertinentes, entre ellas la consecuci�n de datos que daban cuenta de las anotaciones que en la estaci�n de Polic�a de Villa Santana reposaban a nombre de JAAM, o incluso la obtenci�n, por medio de polic�a de vigilancia, de los datos de VAVR, a la vez que con los testigos de cargo se procedi� a adelantar los reconocimientos fotogr�ficos pertinentes.
M�rese que, en este asunto, aunque para la defensa aparece como insular la informaci�n que de los hechos aport� el se�or LEANDRO AGUDELO, pero contrario a ello, lo que se advierte, conforme la entrevista de JHONATAN AGUDELO LOAIZA, que ingres� al juicio como prueba de referencia, es que este tambi�n dio cuenta de la manera en que tuvieron ocurrencia los hechos, lo cual guarda coherencia con lo narrado por el testigo que acudi� a juicio.
M�rese que en la entrevista que el se�or JHONATAN entreg� en febrero 22 de 2018, expres� que la noche del suceso, cuando se encontraba con su hermano CHRISTIAN y su primo JOSSTIN, en momentos en que �l estaba sentado y daba la espalda, por cuanto limpiaba la trilladora de marihuana, al instante escuch� disparos y vio a una persona dispar�ndole a JOSSTIN, y aprecia a otro sujeto que se vino de frente a dispararle a �l y de una se tir� para su casa, por lo cual se cruza con su hermano CHRISTIAN, a quien ve caer al suelo, y su reacci�n fue subir las escaleras al segundo piso y de ah� continu� hasta el techo de la vivienda, desde donde ve a quien le dispara a CHRISTIAN y a su perrita pitbull, e igualmente observ� a JOSSTIN tirado en la esquina.
Fue enf�tico tambi�n en se�alar que en el hecho participaron cuatro personas, pero �l solo alcanz� a ver a dos de ellos, describi� f�sicamente a quien le dispar� a JOSSTIN como trigue�o, flaco, de estatura mediana, rapado por los d�as, a quien no hab�a llegado a ver y quien le dispar� a �l fue DAG, quien esa misma tarde lo hab�a visto por cuanto se le acerc� y le pidi� �la traba�.
Con tal testigo se realizaron sendas diligencias de reconocimiento fotogr�fico que ingresaron como prueba de referencia con el investigador que particip� en tal procedimiento, y en ellas reconoci� a los se�ores KAMM -quien le dispar� a CHRISTIAN para rematarlo- y DAGM -quien le dispar� a su primo JOSSTIN-, como dos de los que participaron en la ilicitud.
Y si bien los datos que all� entreg�, no tuvieron plena coincidencia con lo expuesto en su inicial entrevista, en punto de qui�n le dispar� a �l o a su primo JOSSTIN, por lo cual el A-quo le rest� credibilidad a tal reconocimiento, para la Sala pese a esa contradicci�n respecto a qu� persona fue quien le dispar� a �l o a su primo JOSSTIN, lo que tiene relevancia es que en efecto reconoci� a dos individuos como aquellos que junto a otros dos, que no conoc�a, participaron en la ilicitud, y estos ciudadanos que se�al� fueron aquellos que tambi�n apreci� LEANDRO AGUDELO.
Tales testimonios, en sentir de la Sala, se complementan, en tanto cada uno, desde sus propias perspectivas dieron cuenta de lo que vivenciaron; LEANDRO desde la ventana de su vivienda, donde observ� el acontecer f�ctico, vio a los cuatro individuos que atacaron a sus familiares, a los cuales, como as� lo indic� de manera enf�tica en juicio les observ� sus caras y los reconoci� por ser criados en el mismo barrio, pese a que estos le dieron la espalda cuando le propinaban el ataque a sus allegados, y los se�al� en juicio sin dubitaci�n alguna; y a su turno el se�or JHONATAN, encontr�ndose en medio de la balacera alcanz� a ver a dos de los atacantes, a quienes posteriormente reconoci� por medio de fotograf�as, y si bien esta persona no dio cuenta de los otros dos individuos que les disparaban, no lo fue por cuanto no hayan existido, sino porque a ra�z del atentado, su reacci�n fue la de correr, en tanto todo fue muy r�pido.
No puede tampoco restarse credibilidad a LEANDRO, ya que en lugar de protegerse procedi� a buscar la ventana para mirar lo que suced�a, pues sab�a que afuera estaban sus familiares, y si bien nada pod�a hacer para protegerlos ante el feroz ataque, lo que percibi� s� permiti� conocer de primera mano de qui�nes se trataba, y el que no hubiera escuchado conversaci�n alguna entre atacantes y v�ctimas, o incluso lo que al parecer CHRISTIAN esgrim�a, al clamar el por qu� lo mataban si con ellos no ten�a nada, de lo cual dio cuenta su se�ora madre LUCELLY, aunque como testigo de o�das -ella tampoco lo escuch� directamente-, tampoco teje duda alguna sobre lo que finalmente apreci�.
Sea como fuere, para la Sala como viene de verse, de la informaci�n que en juicio entreg� el se�or LEANDRO AGUDELO LOAIZA, misma que incluso se complementa con aquella que en su momento aport� a las autoridades su primo JHONATAN AGUDELO, quien fue una de las v�ctimas del atentado criminal, se puede colegir que en la comisi�n del hecho, sin duda alguna, s� intervinieron los se�ores DAGM y otros.
Si bien es cierto, acerca del m�vil del hecho no se tuvo claridad alguna, en tanto lo �nico que sobre ello surgi�, fue el problema que al parecer la familia AGUDELO LOAIZA, tuvo con una se�ora de nombre GERALDINE, a quien hac�a unos cinco a�os atr�s su hija menor hab�a sido v�ctima de una violaci�n y posteriormente fue asesinada, hechos donde se vio involucrado un hermano de JHONATAN y CHRISTIAN, quien a la postre result� exonerado, al esclarecerse que quien cometi� tal deplorable crimen fue un cu�ado de este, pero aun as�, la madre de la peque�a los amenaz� y ello conllev� a que tuvieran que irse del barrio por alg�n tiempo.
Al respecto, no se sabe si la Fiscal�a adelant� alguna indagaci�n para establecer si hubo o no de alg�n v�nculo entre la se�ora GERALDINE y alguno de los ac� procesados, para dilucidar si ese atroz hecho, haya sido el m�vil para que se quisiera atentar, como en efecto se hizo, contra la vida de los primos JOSSTIN, CRISTIAN y JHONATAN, en tanto lo �nico que se sabe, como as� lo expres� la se�ora LUCELLY AGUDELO, es que ella le formul� denuncias ante la Fiscal�a por las amenazas que le realiz� directamente a ella y su n�cleo familiar.
Pero no obstante que a la hora de ahora no se sepa a ciencia cierta cu�l fue el motivo que llev� a los ac� procesados a atacar a los referidos j�venes, ello no demerita la existencia del hecho il�cito, y mucho menos la responsabilidad de estos que en sentir del A-quo y que avala la Sala, se aprecia de las pruebas arrimadas a juicio. Ahora, de las pruebas de descargos que present� en sede de juicio la bancada defensiva, se puede advertir que la misma estuvo encaminada en su integridad, con excepci�n de la apoderada de DAG quien no arrim� pruebas a juicio, y se concret� en contrainterrogar a los testigos, se centr� en ubicar a KAMM y otros, el d�a de los hechos y a la hora en que estos tuvieron ocurrencia -pasadas las 11:00 p.m.-, en sitios totalmente distantes de aqu�l donde perdieron la vida los j�venes JOSSTIN Y CHRISTIAN y se atent� contra JHONATAN AGUDELO.
En punto de la expresado en juicio la joven VALERIA ANDREA MU�ET�N y EDELMIRA MU�OZ, -hermana y madre de KAMM-, se tiene que se�alan que para ese d�a 13 de febrero, en horas de la noche, se encontraban acompa�adas de KAMM, ve�an televisi�n en la �ltima habitaci�n de la vivienda -donde duermen los padres-, y que escucharon cuando sonaron unos tiros, por lo que tanto KAMM como la se�ora EDELMIRA salieron a mirar, pero luego ingresaron a su residencia. La madre de KAMM a su turno dijo que este lleg� a su vivienda a las 9:00 p.m., aunque en declaraci�n previa ante Notario expres� que lo hizo a las 10:00 p.m., y no volvi� a salir, y que el sitio donde sucedi� el hecho est� a unos 8 o 10 minutos desde su vivienda.
Se indic�, adem�s, que luego de salir, KAMM se qued� con un amiguito, su madre ingres� a la vivienda y luego le pidi� a este que hiciera lo mismo, y si bien no recuerda a qu� horas ingres� su hijo el d�a 12 o 14 de febrero, se�ala que recuerda el d�a 13 por ser la fecha desde la que acusan a su hijo de algo que no hizo, y adujo que KAMM siempre ingresa a la casa entre las 9:00 p.m. o 10:00 p.m., aunque unos d�as m�s temprano y otros m�s tarde.
De la informaci�n que entregaron la hermana y madre del se�or KAMM, si bien se advierte que tratan de ubicar a su familiar en la residencia para el d�a y la hora del hecho de sangre, para la Sala ello carece de la contundencia necesaria para otorgarle la verosimilitud suficiente para derruir la prueba de cargo. Y ello lo sostenemos, adem�s de lo manifestado por el A-quo en punto de la inquietud que le surge de que si la se�ora EDILMIRA y su hija VALER�A, deben madrugar para sus labores educativas o labores, no se aprecia l�gico que se queden hasta tarde viendo televisi�n, si bien ello por s� mismo, como as� lo estima la defensa, no ser�a suficiente para desvirtuar sus dichos, para la Corporaci�n qued� en la incertidumbre, el motivo por el cual recordaban con tanta precisi�n que para el d�a del hecho KAMM si se encontrara en su residencia, cuando no lo hicieron con el d�a previo y el posterior, lo que pone en duda que recordaran con exactitud lo sucedido en febrero 13, m�xime que estaban distantes del sitio donde tuvo lugar la balacera, que se hallaban en el �ltimo cuarto de la vivienda y que sumado a ello ve�an supuestamente televisi�n, por lo cual queda en entredicho si en verdad escucharon las detonaciones.
Y si bien es cierto, la madre de KAMM dijo que recuerda tal d�a por haber sido este el momento desde el cual lo acusan, ello no es del todo v�lido, pues indudablemente hechos tuvieron ocurrencia en febrero 13, pero formalmente el se�or KAMM vio que era sometido al escrutinio judicial, cuando en mayo 28 de 2018 fue privado de su libertad, es decir, tres meses despu�s de lo sucedido.
Si ello es as�, si los hechos que sucedieron en febrero, en su sentir nada ten�an que ver con KAMM, como se entiende de lo dicho por madre e hija, dif�cilmente habr�an podido recordar con tanta exactitud qu� hac�an ese d�a en espec�fico. En relaci�n con las pruebas de descargo que arrib� a juicio la apoderada del se�or JAAM, esto es, lo expresado por ANGIE MARCELA ROMERO LADINO, quien era su compa�era permanente para esa �poca y JULIO C�SAR AGUDELO CASTA�O, vecino suyo, se tiene que la primera fue clara en decir que para el d�a 13 de febrero de 2018, luego de llegar de su trabajo, del cual sal�a a las 6:00 p.m., se qued� con JAAM en la vivienda y que a eso de las 11:00 p.m. o 12 p.m., cuando estaban acostados, escucharon los disparos y se asomaron a la ventana -por unos 15 o 20 minutos-, donde vieron a varias personas, entre ellas al se�or JULIO con quien charlaron por un rato, sin saber a qui�n hab�a matado, luego de lo cual se acostaron, e igualmente inform� que desde su vivienda al sitio donde acaeci� el hecho hay una distancia de unas 8 o 10 cuadras.
En sede de contrainterrogatorio y en punto de una declaraci�n extraproceso que rindi�, indic� que JAAM estuvo en la vivienda desde las 10:00 p.m. Por su parte el se�or JULIO C�SAR AGUDELO CASTA�O, manifest� que encontr�ndose fuera de su vivienda, tom�ndose un tinto y fum�ndose un cigarrillo a la espera de que iniciaran las noticias de las 11:00 p.m. escuch� unos disparos hacia la parte de arriba, por lo cual, unos 15 minutos despu�s, como as� lo dijo, decidi� irse para la esquina y ah� fue cuando vio a JAAM con la esposa asomados en la ventana, a quienes salud� nada m�s; y en el contrainterrogatorio refiri� que estuvo all� unos cinco o diez minutos y que charlaron un ratico.
En cuando a lo dicho por esos dos testigos de cargo, debe decirse, en consonancia con lo sostenido en p�rrafos anteriores, que de la informaci�n que entreg� la joven ANGIE MARCELA, persiste una incertidumbre, no solo acerca de la manera por la cual recuerda con tanta precisi�n la fecha de los hechos, esto es, el haber escuchado unos disparos, lo que hizo que la tuviera tan presente, sino que adem�s, porque su compa�ero JAAM desde que ella lleg� de su trabajo, pasadas las 6:00 p.m., siempre estuvo en su vivienda; sin embargo, en curso del contrainterrogatorio al exhib�rsele una declaraci�n extraproceso que rindi� en mayo 29 de 2018 -la fecha de las audiencias preliminares en este asunto-, indic� que su compa�ero ingres� a las 10:00 p.m., lo que per se, ya genera duda de si en efecto recordaba con exactitud tal fecha y mucho m�s la hora en que JAAM ingres� a la vivienda, la que bien podr�a haber sido m�s tarde y concordante con la hora del hecho, en tanto para ese momento ya hab�a trascurrido m�s de tres meses, lo que podr�a haber afectado el proceso de recordaci�n de un d�a que, para ellos, salvo haber escuchado disparos, fue como cualquier otro.
Y si bien, podr�a decirse que, con lo expuesto por JULIO C�SAR AGUDELO, se corrobora tal afirmaci�n, para la Sala, ello tampoco permite establecer tal aspecto, por cuanto como bien lo dijo el testigo en su declaraci�n inicial y lo reiter� en el contrainterrogatorio, solo pasados unos 15 minutos despu�s de escuchar los disparos, se acerc� a la esquina donde queda la vivienda de JAAM y lo observ� en la ventana.
De ah�, que queda la incertidumbre, de si en ese lapso, el mismo pudo estar por fuera de la vivienda e ingresar a esta con antelaci�n a que el aludido vecino lo percibiera asomado a la ventana con su esposa, ya que ese tiempo, ser�a suficiente para que una persona corriendo bajara las 8 o 10 cuadras del barrio -cuya distancia es m�s corta que las que se conocen en la ciudad-, contadas desde el sitio donde ocurri� el hecho e ingresara a su vivienda.
De ese modo, lo manifestado por estos dos testigos, en consonancia con lo tambi�n referido por el A-quo no permite desvirtuar el se�alamiento directo que tanto LEANDRO AGUDELO LOAIZA en su testimonio en juicio le realiz�, sino que este igualmente se encuentra corroborado con lo plasmado en la entrevista que rindi� JHONATAN AGUDELO LOAIZA, quien tambi�n lo identific� como una de las personas que particip� de manera activa en el actuar criminal que le cost� la vida a sus consangu�neos JOSSTIN y CHRISTIAN.
De ah� que la Sala no pueda tener como soporte para desligar la participaci�n de JAAM en estos hechos lo narrado por los referidos declarantes, m�xime que a ra�z de la relaci�n afectiva que este sostiene con la joven ANGIE MARCELA ROMERO, ello puede conllevar a que esta realice afirmaciones, sin el debido sustento, con miras �nica y exclusivamente de favorecerlo.
En relaci�n con las pruebas de descargo que en favor del se�or VAVR arrim� a juicio su apoderada, se tiene que al respecto declar� su sobrina MAUREN YASARY VALENCIA CARVAJAL, quien adujo que vive en el parque industrial con su abuela y los t�os, entre ellos VAVR, quien para la semana de febrero 13 laboraba de 1:00 p.m. a 9:00 p.m. y llegaba a las 9:30 p.m., como lo hizo ese d�a, el cual recuerda por cuanto hablaron que al otro d�a, esto es, en febrero 14 se colocar�a la crucecita -refiri�ndose a la santa ceniza-, que �l no volvi� a salir y que ella se acost� a las once luego de que culmin� una novela.
A su turno BEATRIZ ELENA GALLEGO, compa�era sentimental de VAVR, reiter� que ese febrero 13 de 2018, este lleg� a las 9:30 p.m., hora a la que normalmente arribaba cuando ten�a el turno de 1:00 p.m. a 9:00 p.m., en Ol�mpica de la 30 de Agosto, esa noche vieron una novela, hablaron de muchos temas, entre ellos que al otro d�a era la santa ceniza, y luego de ello se acostaron, enter�ndose al d�a siguiente por parte de su mam� del homicidio que sucedi� en Villa Santana, donde siempre ha residido -como lo dijo en el contrainterrogatorio-.
Hace referencia, a que en mayo 28 de 2018 unos polic�as le tomaron los datos de la tarjeta de propiedad de la moto de VAVR y esta se la entregaron a unos judiciales, y al d�a 29 lo capturaron. En el contrainterrogatorio indic� que VAVR viv�a en Villa Santana y de all� se fueron en junio de 2018, sin acordarse que hizo el 12 de febrero y que el 14 despu�s del parque industrial -donde no viv�a todo el tiempo- se fue para su residencia, sin que tuviera un horario establecido para verse con VAVR, aunque lo hac�a con frecuencia. De lo mencionado por dichas declarantes, debe decirse que si bien es cierto, estas procuran ubicar a VAVR para febrero de 2018 en su residencia en el parque industrial, frente a tal aspecto existe una seria contradicci�n, ello por cuanto si bien la menor MAUREN dijo que se vinieron del barrio Villa Santana, donde no quer�an vivir dado que en mayo de 2017 le mataron un t�o, y pese a que del dicho de BEATRIZ ELENA GALLEGO, se advierte que para febrero 13 de 2018 pernoct� en esta vivienda con su pareja VAVR, para al d�a siguiente regresar a Villa Santana, la misma testigo fue clara en se�alar, en sede de contrainterrogatorio, que si bien el noviazgo con VAVR, empez� en dicho barrio en el a�o 2018, la familia de este se fue en junio de 2018, al parecer para el barrio Parque Industrial, donde actualmente residen.
Si ello es as�, como lo entiende la Sala de lo expuesto por tal testigo, ello per se, pone en senda tela de juicio lo dicho no solo ella, sino por la menor MAUREN VALENCIA, por cuanto si bien pretenden se�alar que VAVR resid�a en el barrio parque industrial para febrero 13 de 2018, la se�ora BEATRIZ, como su compa�era sentimental, fue clara en decir que este vivi� en Villa Santana hasta junio de 2018; no obstante, si en gracia de discusi�n se dijera que ello se trat� de un error de su parte y para esa fecha ya resid�a en el parque industrial, lo dicho por ambas testigos tampoco alcanza a derruir la prueba de cargo, seg�n la cual el se�or VAVR fue visto por LEANDRO AGUDELO cuando accion� un arma de fuego, contra sus familiares, la que detall� como de color plateada, y que al parecer en un instante dado dej� de disparar, pero que este sac� el tambor, la carg� y volvi� a disparar.
Pese a que las aludidas testigos aducen recordar con tanta claridad ese d�a 13 de febrero, ya que al parecer al d�a siguiente era el d�a de la santa cruz, para la Sala, en consonancia con lo plasmado por el A-quo, salvo aquellas personas que tengan una convicci�n religiosa f�rrea, que podr�an recordar con tanta precisi�n una tal fecha, lo que ac� se aprecia es que las mismas tuvieron como punto de referencia ese d�a, para sostener que el anterior se dialog� sobre el tema de la �crucecita� como lo dijeron ambas testigos, pero de esa mera expresi�n podr�a decirse que no se advierte un fervor religioso que les permitiera dilucidar, sin equ�voco, alguno que sea una fecha de f�cil rememoraci�n, m�xime cuando al indag�rsele a la se�ora BEATRIZ si recordaba qu� fecha hab�a sido la imposici�n de la santa ceniza en el a�o 2019, manifest� no acordarse.
Para la Sala, como se evidenci� con los dem�s testigos de descargo, con estos lo que se pretend�a era generar la duda acerca de la presencia del se�or VAVR en un lugar totalmente distante al de la ocurrencia del hecho, pero como viene de verse, dada la contradicci�n que se vio en punto de si para febrero 13 de 2018 viv�a aun en Villa Santana, como lo expuso la se�ora BEATRIZ, o por el contrario lo hac�a en el barrio Parque Industrial como lo narr� la ni�a MAUREN, deja un campo de duda, y ello podr�a conllevar a predicar que el mismo s� estuvo en esa fecha en Villa Santana, m�xime cuando all� era donde ten�a la residencia permanente su esposa, sin que la informaci�n de la sobrina de VAVR, en el sentido que este no iba por all�, encuentre soporte alguno. En cuanto a lo referido por el se�or �NGEL NORBEY PESCADOR GUAPACHA, compa�ero de trabajo en el Supermercado Ol�mpica del se�or VAVR, se tiene que este indic� que una vez finaliz� la jornada laboral de la semana del 13 de febrero de 2018, cuyo turno era de 1:00 p.m. a 9:00 p.m., sali� en su moto, como tambi�n lo hizo VAVR y que juntos se fueron hasta el sector de Tur�n, donde cada uno cog�a camino diferente, con tal testimonio, como bien lo dijo el A-quo dif�cilmente puede sacar de la escena del hecho al se�or VAVR, conforme la sindicaci�n clara y directa que frente a �l lanz� LEANDRO AGUDELO y que igualmente reiter� en su entrevista y reconocimiento el se�or JHONATAN AGUDELO, como uno de los atacantes, en tanto bien podr�a el se�or VICTOR, despu�s de despedirse de su compa�ero de trabajo haberse trasladado hasta el barrio Villa Santana, donde tuvo ocurrencia, entre las 11:21 y las 11:25 el hecho de sangre -ello acorde con lo evidenciado en la c�mara de seguridad del sector-.
Finalmente, en cuanto a lo expresado por el se�or RICARDO VALENCIA RODAS, hermano de VAVR, lo primero que debe decirse es que ning�n conocimiento directo o indirecto tiene de los hechos materia de esta investigaci�n y su declaraci�n se centr� en la informaci�n que obtuvo por medio de la novia de LEANDRO, a quien busc� con el fin de lograr dialogar con �ste, lo que en efecto hizo, persona que le manifest� que dir�a la verdad, esto es, que su hermano nada ten�a que ver en el hecho, pero que �ten�a temor porque hab�a dicho mentiras� para finalmente decirles que les iba a ayudar, lanzando la siguiente expresi�n: �pero bueno a quien m�s meto�, por cuanto eran cuatro, ante lo cual RICARDO le dijo que no sab�a, que solo necesitaba que sacara a su hermano, sin que a la postre LEANDRO acudiera a la Fiscal�a a referir tal situaci�n, y sin que por parte del testigo se le comunicara al ente acusador lo sucedido.
Refiri� que habl� con la mam� de LEANDRO, a quien inclusive se le dijo que se le daban los dineros de pasaje para que LEANDRO se trasladara desde Medell�n, pero finalmente no se lo recibi� para no comprometerse con �l. As� mismo, refiri� haber dialogado d�as antes del juicio con la mam� de JHONATAN quien le dijo que lo hab�an amenazado y que no ir�a al juicio.
De lo narrado por dicho testigo, se tiene que indic� haber adelantado diversas gestiones con miras a lograr que se dijera la verdad, por parte de quienes incriminaron a su consangu�neo VAVR en los hechos ac� investigados, y aunque en su sentir LEANDRO le dijo que as� proceder�a, para la Sala contrario a ello, lo que evidenci� es que dicho testigo de cargo, lo que procur� en juicio fue sostener, hasta la saciedad, que tanto VAVR, como los otros tres coprocesados, s� tuvieron participaci�n directa en el homicidio de sus familiares.
Si bien podr�a pensarse que esos di�logos que pretendi� realizar el hermano de VAVR con quienes acusaban a su hermano, lo eran con un fin loable, esto es, buscar que dijeran �la verdad�, lo que ello podr�a igualmente dar a pensar es que era una manera de presionar a los testigos para que cambiaran su versi�n. En este asunto, como viene de verse, si bien el se�or JHONATAN AGUDELO a ra�z de amenazas que al parecer recibi� d�as antes del juicio por parte de hombres armados -como lo relat� en entrevista que recibi� el servidor LUIS �NGEL GIRALDO BUSTAMANTE y que tambi�n ingres� a juicio-, para que se abstuviera de comparecer, as� obr� para protegerse �l y a su familia, por lo cual su versi�n y reconocimientos fotogr�ficos ingresaron como prueba de referencia, el se�or LEANDRO AGUDELO tuvo el valor c�vico de asistir a juicio, donde de manera valiente, reiter� y se�al� all� a quienes fueron las personas responsables del hecho, y aunque corrobora que tuvo una conversaci�n telef�nica con VAVR -no con su hermano- quien lo llam� para que lo ayudara, que lo sacara de all� por ser una mentira, al pregunt�rsele qu� pensaba de ello, respondi�: �no, pues que es verdad, si no, no estar�a ac�.
Para la Sala entonces, estas dos declaraciones, en momento alguno ponen en tela de juicio lo probado en juicio, en el cual, se reitera, con la informaci�n que entreg� LEANDRO AGUDELO LOAIZA, aunada a la que en su oportunidad aport� su primo JHONATAN AGUDELO LOAIZA, fue clave para que las autoridades en ejercicio de las labores investigativas procedieran a identificar e individualizar a los autores del hecho, quienes no son otros diferentes a los se�ores DAGM y otros.
Finalmente, y como quiera entonces, que para la Sala las conductas enrostradas a los ac� procesados, con las circunstancias de agravaci�n, son aquellas por las que en efecto fueron condenados por el A-quo, no habr� lugar a la redosificaci�n de la pena que reclam� de manera subsidiaria la abogada de DAGM. Por lo anterior, la Sala al advertir que la determinaci�n proferida por el funcionario judicial de primer nivel se encuentra ajustada a derecho, proceder� a su confirmaci�n. Por lo antes expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia de condena proferida en abril 01 de 2020 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Pereira (Rda.), en contra de los se�ores DAGM y otros, por los punibles homicidio agravado, en concurso homog�neo y sucesivo, en concurso con tentativa de homicidio agravado, donde figuran como v�ctimas CHRISTIAN DAVID ALZATE AGUDELO, el menor JOSSTIN ESTIVF AGUDELO LOAIZA y JHONATAN AGUDELO LOAIZA, en concurso heterog�neo con el punible de fabricaci�n, tr�fico, porte o tenencia de arma de fuego agravada.
De conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura, y por ende esta sentencia se notificar� por la Secretar�a de la Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes, medio por el cual los interesados podr�n interponer el recurso extraordinario de casaci�n, dentro del t�rmino de ley.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado CSJ SP, 26 nov. 2014, rad. 44817, reiterado en CSJ SP, 15 feb. 2023, rad. 60924 y CSJ SP, 28 jun. 2023, rad. 60036. Sentencia de 15 de mayo de 2003, citada en CSJ SP, 23 nov. 2016, rad. 44312. CSJ SP1175-2020 10 jun. 2020, rad. 52341. CSJ SP, 15 dic. 2000, Rad. 13119 CSJ AP, 30 sept. 2015, Rad. 46153. CSJ SP, 03 mar. 2021, Rad. 53057. A partir de las 11:08:44 se captan en las im�genes diversas personas dialogando en esa esquina, como tambi�n se visualizan a la hora 11:21:38, aunque para este instante solo se observan 3 individuos, para finalmente advertirse al minuto 11:25:57 un cuerpo en el suelo y otros ciudadanos tratando de ayudarlo, as� como muchas otros por el sector. Homicidio agravado y otros Radicaci�n: 660016000035 2018 00503 01 Procesados: DAGM y otros Confirma sentencia S. N� 004 P�gina PAGE 26 de NUMPAGES 29 >?AM N � � � � V W � � � � � � � � � � � �����67��ппппппб�𢐂q�q���_q���#h��h�,�5�CJOJQJ^JaJ h�,�h�,�CJOJQJ^JaJ h�,�CJOJQJ^JaJ #h��h��5�CJOJQJ^JaJ h�,�5�CJOJQJ^JaJ h `}CJOJQJ^JaJ h��h��CJOJQJ^JaJ h��CJOJQJ^JaJ #h��h `}5�CJOJQJ^JaJ h��5�CJOJQJ^JaJ !?� � � ��7);Jg~�����������������������������dgd `} $da$gd `} $d�a$gd `}d�gd�,�d�gd��d�gd `}; DFIMUVW]�����ٿ��ٱ����tgZMCZ�Zh�D@CJ^JaJh�D@h�a&CJ^JaJh�D@h|nCJ^JaJh�D@hth�CJ^JaJh�D@h�0�CJ^JaJ h `}h�D@CJ^JaJmH $sH $h|nCJ^JaJmH $sH $ h�D@h�D@CJ^JaJmH $sH $h�D@CJ^JaJmH $sH $h `}h�3HCJ^JaJh `}h�2�CJ^JaJh `}h|nCJ^JaJh `}h�a&CJ^JaJh `}hth�CJ^JaJ� IVWn�������]�{kd$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O� $Ifgd�D@dgd `} $da$gd�D@ $da$gd `} ]^opvwy�������� )1BNV\]^f������̲�̥���������zp���z�zc���h�D@h�F�CJ^JaJh'O�CJ^JaJh�D@h�%BCJ^JaJ h�D@h|nCJ^JaJmH $sH $h�D@h�I@CJ^JaJh�D@h�a&CJ^JaJh�D@h�}�CJ^JaJh�D@h�F�CJ^JaJh�D@hth�CJ^JaJh `}h|nCJ^JaJh�D@h|nCJ^JaJh�D@hS{OCJ^JaJ#nopy�xoo $Ifgd�D@{kd�$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O� $$Ifa$gd�D@�{r $Ifgd'O� $Ifgd�D@{kd>$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O� )]�{{ $Ifgd�D@{kd�$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O�]^f��{{ $Ifgd�D@{kd|$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O�fj����������������PQ����̿��uh[N? h `}h0+�OJQJ^JaJh `}h0+�CJ^JaJh `}h&�CJ^JaJh `}h|nCJ^JaJh�D@h|nCJ^JaJh�D@h;;qCJ^JaJ h�D@h�I@5�CJ\�^JaJ h�D@h,3�5�CJ\�^JaJ h�D@h,}�5�CJ\�^JaJh�D@h�xUCJ^JaJh�D@h7�CJ^JaJh�D@hth�CJ^JaJh�D@h SnCJ^JaJh�D@h,3�CJ^JaJ���PQqr����||q||ffV'$����]��^��a$gds|� '$da$gd `} $da$gd `}dgd `}{kd$$If�F���0� U"� ��0�������U"�������� ��� ���4�4� Fa�Fyt'O� Q^pqrwx�����\]��������ʾ����u�\�M@3h `}hx�0J^JaJh `}h� *CJPJ^JaJmH $nH sH $tH /h `}h=�>*CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h=�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h�_�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h�'�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH /h `}h�_�5�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH n � � � � � � * + z � � � � � � � ���������p��YB�,h `}hegCJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}hx�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH )h�O5�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h%h�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h.�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH h `}h�F�0J5�^JaJh `}hx�0J5�^JaJh `}hx�0J^JaJh `}h.�CJ^JaJ,h `}h3vCJPJ^JaJmH $nH sH $tH � � � � � � � � !.!0!Z!f!m!o!p!q!!�һ���vҍ�_�H�_1_,h `}h�7�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}hfNCJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h�@�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h��CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}hx�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h3Z�CJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h3vCJPJ^JaJmH $nH sH $tH ,h `}h� ?CJPJ^JaJmH $nH sH $tH !�!�!�!�!�!�!�!�! 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