Micelio

AUTO — Tribunal Superior de Pereira

Radicado: 66001600003520210224001

Sala: SALA PENAL

Ponente: Carlos Alberto Paz Zúñiga

Fecha: 2024-01-23

Sujetos procesales: CDFC

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A ese respecto, la jurisprudencia ha sostenido: �As�, la regla general respecto de que las providencias interlocutorias, car�cter que ostenta la que niega la preclusi�n solicitada por la Fiscal�a, admiten el recurso, debe ser valorada de conformidad con el sistema de partes implementado en la Ley 906 del 2004, de donde resulta que ese medio de gravamen solamente puede ser propuesto por el sujeto procesal legitimado para hacer la solicitud�� PRECLUSI�N / FUERZA MAYOR Y CASO FORTUITO / DIFERENCIAS � el punto �lgido a dilucidar es si en efecto lo all� sucedido obedeci� a una culpa exclusiva de la v�ctima, al haber faltado al deber objetivo de cuidado al ingresar de manera intempestiva al carril por el cual se desplazaba el cami�n que guiaba CDFC, sin que este pudiera evitar lo acontecido, lo que apareja una �fuerza mayor� o un caso fortuito� Pues bien, en relaci�n con la existencia de una �fuerza mayor� o un caso fortuito, que pregona la delegada fiscal y coadyuva la defensa, al sostener que con la invasi�n de improvisto por parte de Mayra Alejandra del carril por el que conduc�a CDFC su cami�n, al mismo le era imprevisible e irresistible evitar el hecho de tr�nsito, a ese respecto debe empezar por clarificarse que solo el caso fortuito obedece a la acci�n generada por un ser humano, en tanto la �fuerza mayor� es derivada de la fuerza de la naturaleza� PRECLUSI�N / ACTIVIDAD PELIGROSA / CONDUCCI�N / DEBER OBJETIVO DE CUIDADO � es claro que para el enjuiciado era perfectamente previsible que al ser la acci�n de conducir una actividad peligrosa, y que le exig�a un deber objetivo de cuidado normativamente impuesto por el legislador, le estaba igualmente vedado cruzar el l�mite del riesgo jur�dicamente permitido y aumentarlo al desplegar la acci�n de manejar su veh�culo, no uno cualquiera, sino una tractomula que llevaba consigo un peso de 52 toneladas de carb�n, en una v�a descendiente, y a una velocidad, que si bien no est� debidamente acreditada, al parecer superaba la m�xima autorizada para dicho sector� puede decir el Tribunal, que la causal contemplada en el numeral 2� del art�culo 332 C.P.P., concordante con el numeral 1� del art. 32 C.P., a la hora de ahora no tiene aplicaci�n en este asunto, en tanto no se tiene claridad, de si el hecho de que haya sido la joven MAYRA ALEJANDRA VILLADA la que incursionara de manera intempestiva a la v�a por donde transitaba el se�or CDFC en su cami�n, ello fuere un caso fortuito, por cuanto a�n no se ha establecido con meridiana claridad, si el ac� procesado vulner� o no el deber objetivo de cuidado� REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintitr�s (23) de enero de dos mil veinticuatro (2024) Acta de aprobaci�n N� 061 Segunda instancia Radicaci�n: 66001600003520210224001 Indiciado: CDFCC�dula de ciudadan�a:Delito:Homicidio culposo V�ctima:Mayra Alejandra Isaza VilladaProcedencia:Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pereira (Rda.) Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a contra auto proferido en noviembre 17 de 2023, por medio del cual se neg� la preclusi�n de la investigaci�n. SE CONFIRMA. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos tuvieron ocurrencia en noviembre 02 de 2021, siendo aproximadamente las 06:50 a.m. en la Ye de la v�a Cerritos- Caucaya, kil�metro 4+300 ms, sector Hato Viejo, donde el veh�culo tracto cami�n Kenworth de placas SYU-126 conducido por el se�or CDFC, colision� con la motocicleta Suzuki de placas SUVX-99 guiada por la joven MAYRA ALEJANDRA ISAZA VILLADA, quien falleci� en el mismo lugar del siniestro. 1.2.- En septiembre 26 de 2023, por parte de la Fiscal�a 1� Seccional de Pereira, se sustent� ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito de esta capital, solicitud de preclusi�n, con fundamento en los art�culos 331 y 332, numeral 2� -existencia de una causal que excluya la responsabilidad, esto es la del numeral 1� art. 32 C.P., caso fortuito o fuerza mayor-, y numeral 6� C.P.P. -imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia- y al efecto, luego de hacer alusi�n en extenso a la situaci�n f�ctica, as� como a los elementos de prueba recolectados en curso del programa metodol�gico de investigaci�n -informe IPAT, fijaci�n fotogr�fica, interrogatorio del indiciado y entrevista a la madre de la v�ctima, inspecci�n al cad�ver y veh�culos involucrados, informe de perito en f�sica forense del INMLC-, se�al� que con estos se estableci� que la v�ctima MAYRA ALEJANDRA VILLADA, quien guiaba la motocicleta, invadi� el carril por el cual se desplazaba el tracto cami�n, y adem�s expuso: Fue la joven MAYRA ALEJANDRA quien infringi� el deber objetivo de cuidado, al invadir el carril por el cual se movilizaba la tractomula, cuyo conductor trat� de maniobrar de manera evasiva hacia el lado derecho con el fin de esquivarla, pero no le fue posible, dado el tama�o de dicho rodante, y ser impactada por la parte delantera izquierda, donde qued� incrustada, y los elementos recaudados no permiten desvirtuar la presunci�n de inocencia de CDFC, toda vez que la muerte ocurri� por una fuerza mayor o caso fortuito.

Debe mirarse si efectivamente CDFC tuvo alguna motivaci�n para causar el hecho, pero en este caso no le era exigible realizar una actividad diferente, en tanto iba por su v�a, no vulner� el deber objetivo de cuidado y por ello no le era predicable actuar de forma diferente, y aunque reaccion� al lanzarse al lado derecho para tratar de esquivar la moto, dada la invasi�n de su carril, a�n as� la impact�, sin haber tenido otra forma de proceder para evitar lo sucedido.

Hace referencia a jurisprudencia de la Sala de Casaci�n Penal -SP0150-2023 rad. 58859-, para sostener que en este asunto, acorde con los EMP, la muerte de MAYRA ALEJANDRA VILLADA, se produjo por su actuar imprudente al invadir el carril contrario, y por ende para el conductor de la tractomula se gener� una fuerza mayor o un caso fortuito, sin haber podido ejecutar un actuar diferente, ya que cumpl�a las normas, y pese a tratar de maniobrar para sortear el accidente ello no le fue posible, dado el tama�o del cami�n. Pide en consecuencia se precluya la presente indagaci�n en favor del ciudadano CDFC. 1.3.- En audiencia celebrada en octubre 20, se pronunciaron los dem�s sujetos procesales sobre tal pretensi�n de la siguiente manera: 1.3.1.- El apoderado de v�ctimas se opuso a la solicitud de preclusi�n elevada por el ente acusador, al sostener que si bien MAYRA ALEJANDRA se transportaba en su motocicleta y al parecer invadi� el carril del tractocami�n, no hay elementos que desvirt�en que este rodante se desplazaba por el carril que le correspond�a en el sentido vial, y aunque CDFC indic� en su interrogatorio que se movilizaba entre 30 o 35 km/h, que el cami�n llevaba una carga de carb�n de 52 toneladas y que luego del impacto arrastr� a la v�ctima por unos 10 ms., del informe de f�sica forense, se advierte que hubo una huella de frenado de 58 ms, y del c�lculo efectuado se consider� que la velocidad a la que se mov�a oscilaba entre los 71 y 81 km/h, cuando el l�mite para ese sector era de 50 km/h, y aunque esto no cambia el hecho que se desplazara por su carril, si dice que fue la motocicleta la que invadi� su v�a, afirmaci�n con la cual se estar�a de acuerdo, no obstante tiene algunos reproches, dado que pueden existir tres posibles escenarios a saber: (i) que CDFC, como lo dijo en el interrogatorio, iba entre 30 o 35 km/h con una carga de 52 toneladas, en una v�a descendiente;

(ii) en el sector hay un l�mite de velocidad de 50 km/h, y (iii) del informe de f�sica forense se tiene que la velocidad para el momento de la colisi�n estaba entre los 71 y 81 km/h. De haberse dado el hecho en la primera hip�tesis -a velocidad entre 30 y 35 km/h-, CDFC hubiera podido maniobrar y evitar la colisi�n, o aunque esta se hubiera presentado, �acaso ser�a suficiente para provocar las lesiones que sufri� la v�ctima y detalladas en la necropsia?, ya que existe un largo trecho entre un impacto a ese velocidad, con un arrastre de unos 10 ms, a uno producido a la referida por el perito en f�sica con un arrastre de unos 58 ms.

De estar frente al escenario planteado por el procesado, podr�amos estar enfrentados a unas lesiones, dado que las leyes de la f�sica no permiten ignorar la diferencia de una colisi�n a esas velocidades, y en su sentir, la Fiscal�a s� cuenta con EMP para llevar a CDFC a juicio. Reitera que si bien podr�a afirmarse que MAYRA ALEJANDRA invadi� el carril del trato cami�n, tambi�n es cierto que la velocidad de este se pudo establecer con el dictamen del perito en f�sica, lo que gener� un aporte importante en el resultado, esto es la muerte de MAYRA, ya que si su desplazamiento hubiera sido a la velocidad autorizada en el sitio o a aquella que plasm� el indiciado, posiblemente estar�amos ante unas lesiones. 1.3.2.-.

Por parte del apoderado del se�or CDFC, se comparten los planteamientos del ente acusador, dada la invasi�n repentina y s�bita por parte de MAYRA ALEJANDRA del carril por donde su cliente se movilizaba, lo que constituye un fen�meno de caso fortuito o fuerza mayor en la medida que era un hecho impredecible e irresistible que no ten�a forma de superarlo o impedirlo.

Difiere de lo esgrimido por el apoderado de v�ctimas, en cuanto a que si bien en el informe de f�sica forense, se aduce que la huella de frenado supera los 50 metros, en el IPAT no aparece la trayectoria de esa medida, pues lo que se aprecia en las fotograf�as del expediente es un recorrido de la llanta delantera lado izquierdo cuando la motociclista impact� en el b�mper de la tractomula; aunado a ello existe en el expediente un documento relativo a las velocidades que reporta el GPS del cami�n, desde que inici� su recorrido hasta que ocurre el accidente y la �ltima reportada fue de 57 km/h, por lo cual no es cierto que se desplazara a velocidad superior a 70km/h como lo dice el dictamen, lo que en su sentir es un error y de irse a imputaci�n, acusaci�n o juicio, se presentar�a otro dictamen para controvertir lo all� se�alado.

Si su defendido iba a una velocidad entre 30 o 35 km/h, con una carga de m�s de 50 toneladas de carb�n deben revisarse las tablas de c�lculo de velocidad y distancia de recorrido en metros por segundo -alude a la obra �Tratado t�cnico Jur�dico de Accidentes de Tr�nsito de Carlos Alberto Olano Valderrama�-, para indicar que a una velocidad de 30 km/h se recorren 8.33 m/s, a 50 km/h se recorren 13.83 m/s y a 70 km/h unos 20.83 m/s, ello le permite sostener que si CDFC, como lo dijo en su versi�n, vio cuanto la joven motociclista le apareci� de repente a unos 3 o 4 metros, de creerle que iba a 30 km/h, dado el recorrido que tendr�a de 8.33 m/s nada podr�a hacer, la arrastra, como as� ocurri� y a una velocidad mayor igualmente ser�a imposible evitar la colisi�n. Hace referencia a las cuatro teor�as relativas al nexo de causalidad, y se�ala que para este caso concreto, se debe tener en cuenta la de la causa eficiente, al ser la que ac� se aplica, y seg�n la cual, para que CDFC sea responsable del hecho da�oso tendr�a que ser que su conducta imprudente fuera la causa eficiente de la muerte de MAYRA ALEJANDRA, pero ac� sucede lo contrario, esto es, aunque en gracia de discusi�n se aceptara que fuera a exceso de velocidad, si MAYRA no comete la imprudencia de invadir su carril, aunque CDFC fuera despacio, a alta velocidad o incluso alicorado, el accidente no se produce.

Ac� debe mirarse cu�l es el comportamiento imprudente que ocasiona el resultado, y en su sentir fue el de MAYRA, por cuanto de no haber invadido el carril del tracto cami�n, el accidente no se produce, y por ende debe ser convalidada la solicitud preclusiva. 1.4.- Una vez analizados los argumentos esbozados, la funcionaria de primer grado en decisi�n de noviembre 17 de 2023, no accedi� a la petici�n de preclusi�n, en la que luego de hacer alusi�n a la situaci�n f�ctica, a los EMP arrimados por el ente acusador, as� como a jurisprudencia de la Sala Civil de la Corte Suprema, relativo al caso fortuito o fuerza mayor y de la Sala Penal frente a la imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia, manifest�: En este caso no admite duda, como lo admiten tanto fiscal�a, defensor y apoderado de v�ctimas, de la forma en que se gener� el hecho y sus consecuencias, y que la hip�tesis posible consagrada en el informe de tr�nsito se se�ala que lo fue por cuanto el veh�culo 02 -motocicleta- adelant� invadiendo el carril en sentido contrario, lo que es coherente y se tuvo en consideraci�n para la experticia de f�sica forense, as� como otros elementos, donde se determina, entre otros aspectos, que la colisi�n se dio en el carril por donde se desplazaba el tracto cami�n antes del accidente.

Ahora, en lo relativo a la velocidad, se calcul� la misma, acorde con al huella de frenado en el rango de 71 a 81 km/h, y en el sitio se advierte una se�al de un m�ximo permitido de 50Km/h que deben observar los veh�culos que por all� transitan, lo que se contrapone a lo dicho por el indiciado al rendir interrogatorio al sostener que lo hac�a entre 30 o 35 km/h, aunado a que la defensa dijo que la velocidad que report� el GPS del rodante para ese momento lo fue de 57KM/h. Agrega que no existe discusi�n, en cuanto a que hubo una imprudencia por parte de la v�ctima, al invadir el carril contrario en una maniobra de sobrepaso, como se advierte de los EMP, pero frente a la causal eximente de responsabilidad, esto es la del caso fortuito o fuerza mayor, debe establecerse si se cumplen sus exigencias, esto es, que el evento haya sido imprevisible e irresistible o insuperable, y frente a ello no se tiene certeza.

Y es que al ser la conducci�n una actividad de peligro, no puede ser imprevisible pese al principio de confianza, que una persona infrinja las normas de tr�nsito y realice una maniobra como la que al parecer se efectu� por parte de la v�ctima, y en este caso tiene relevancia que si se present� una huella de frenado, que el indiciado vio a la v�ctima a unos 3 o 4 ms de distancia y trata de esquivarla, sin logarlo, ello podr�a dar a pensar que se trat� de una situaci�n intempestiva, pero para el despacho no hay claridad, aunado a que si se dio el impacto a una tal proximidad, las consecuencias pudieron ser diferentes, como lo dice el apoderado de v�ctimas.

Estima que ac� es claro que no solamente se evidencia una falta al deber objetivo de cuidado, a una norma de tr�nsito por parte de la v�ctima al hacer el adelantamiento e invadir el carril, sino que tambi�n debe cotejarse la velocidad del tracto cami�n, respecto de lo cual tampoco hay claridad, de ah� que deba preguntarse, �hasta qu� punto en caso de que el hecho fuese imprevisible, y que se cumpla con ese primer presupuesto? Respecto a que el hecho sea irresistible e insuperable y que se hubiese podido evitar, de haberse guiado a una velocidad que se establec�a como m�xima o incluso que las consecuencias, como lo dice el apoderado de v�ctimas, no hubieran sido necesariamente la muerte, sino otras diversas, como las lesiones, en este caso se sabe que el tracto cami�n arrastr� a la v�ctima que qued� incrustada en la parte delantera por unos 10 metros, pero frente a ello tampoco hay claridad, lo que se opondr�a a la segunda causal invocada, esto es a la imposibilidad de derruir la presunci�n de inocencia, en tanto por parte de la Fiscal�a se puede adelantar una mejor labor investigativa en aras de determinar con otros EMP, si el hecho de que hipot�ticamente el cami�n se desplazara a una velocidad como la permitida, las consecuencias hubieran sido distintas a la sucedida, sin que en este caso pueda concluirse que la �nica causa que gener� el hecho haya sido la imprudencia o falta al deber objetivo de cuidado de la v�ctima, al no saberse cu�l fue la causa eficiente de ese resultado, esto es, si tuvo incidencia la presunta falta que al parecer se comete por el aqu� indiciado al no observar la velocidad autorizada e incrementar el riesgo.

Finaliza por sostener, que los EMP con que se cuenta, no permiten concluir que se den las causas esgrimidas por la Fiscal�a, respecto de las cuales debe tenerse claridad, como lo ha sostenido la jurisprudencia, y en este caso la Fiscal�a puede efectuar un mejor esfuerzo investigativo para recolectar otros EMP en relaci�n con la segunda causal a la que acude, m�xime que la defensa admite que existe contradicci�n entre el reporte del GPS y el estudio de f�sica forense, y ya ser� entonces la Fiscal�a quien deba establecer si cuenta con elementos para derruir la presunci�n de inocencia del procesado para persistir en la preclusi�n o por el contrario para imputarle cargos y proseguir el tr�mite de ley. 1.5.- Si bien la juez manifest� en principio que la �nica legitimada para interponer recurso lo ser�a el ente acusador, dada la etapa en que se present� la petici�n, consider� que si los dem�s sujetos tienen posiciones encontradas les dar�a el uso de la palabra, al estimar que podr�an recurrir.

En ese orden tanto la Delegada del ente acusador como por parte de la defensa, se manifest� que interpondr�an apelaci�n, no obstante, refiri� la a-quo que ser� el Tribunal quien dilucide si le da a este �ltimo, el tr�mite pertinente. 2.- Debate 2.1.- Fiscal�a -recurrente- Pide se revoque la decisi�n adoptada y se precluya la investigaci�n, para lo cual esgrimi�: De conformidad con los EMP arrimados, se puede evidenciar que fue la v�ctima quien infringi� el deber objetivo de cuidado, y acorde con el principio de confianza, el se�or CDFC iba por su carril, sin haber certeza sobre la velocidad y si exced�a la m�xima permitida, en tanto el GPS arroja una diferente, aunado a que aquella a la que se desplazaba la afectada no se pudo establecer, pero fue quien invadi� el carril contrario, independientemente de la aceleraci�n del tracto cami�n, y esta debi� movilizarse a alta velocidad, dado que el trauma que sufri� lo fue por el golpe contra el veh�culo, y de irse a juicio carecer�a de elementos para desvirtuar la presunci�n de inocencia del procesado, lo que ser�a un desgaste para la administraci�n de justicia. Aunque pudiera decirse que el procesado conduc�a a alta velocidad, iba por su carril y fue la afectada quien lo invadi�, y por ende no puede predic�rsele la responsabilidad en su deceso, m�xime que al ser un veh�culo pesado el impacto es irremediablemente contra el mismo, sin saberse las razones por las que ingresa a dicha calzada, ya que de haber venido a baja velocidad, podr�a haber visto el cami�n y ser�an muchos los an�lisis para hacer frente a este caso, lo que ser�a un desgaste y genera perjuicios al indiciado, por cuanto no ha podido conseguir trabajo por esta investigaci�n, cuando lo que se present� fue un imprevisto. pues en este caso si se va por su carril y viene un veh�culo a alta velocidad, que trata de esquivar, hizo lo que humanamente pudo, y aunque se dio un arrastre, la causa de la muerte no fue por ello, sino por un trauma contundente, que pudo originarse porque la v�ctima ven�a a alta velocidad y no hab�a forma de que no sucediera el impacto.

No existe duda entonces que la culpa en este caso recae en la propia v�ctima. 2.2.- Apoderado de v�ctimas -no recurrente- Solicita se confirme la decisi�n emitida y para ello expone: En este caso se present� una colisi�n entre un cami�n que se dirig�a a La Virginia, en zona de descenso, con 52 toneladas y que iba a una velocidad entre 71 y 81 km/h, e igualmente se cuenta con otra lectura de la velocidad, esto es, de 57 km/h seg�n el GPS del rodante, pero el l�mite de velocidad para el sitio del hecho es de 50 km/h, y aunque Fiscal�a y Defensa han sostenido que es responsabilidad exclusiva de la v�ctima la ocurrencia del hecho y que la causa eficiente es la invasi�n del carril por parte de la v�ctima, considera que debe distinguirse entre la muerte como resultado y la colisi�n como resultado, como hip�tesis distintas.

Si se plantea desde el punto de vista de la colisi�n la invasi�n del carril por parte de la v�ctima, ser� la causa eficiente de la colisi�n, pero la causa de su muerte no fue la aludida invasi�n, ya que la tractomula iba a alta velocidad, en una zona de descenso, con 52 toneladas de carga, y aunque el procesado dijo en su interrogatorio que iba entre 30 o 35 km/h, lo fue por cuanto esa es la velocidad a la que deb�a desplazarse, pero como lo dijo el perito en f�sico, ello no ocurri�, y por ende la causa eficiente del deceso no fue la invasi�n de la v�a, aunque s� de la colisi�n. Agrega que si la velocidad hubiera sido la indicada por el procesado, estar�amos hablando de una lesiones o incluso de solo da�o de latas, y aunque la Fiscal�a dice que est� imposibilitada para adelantar m�s labor investigativa, en este asunto no se han imputado cargos y est� en t�rmino para agotar otras labores, pero de decirse que no se pueden efectuar otros actos de investigaci�n, con los EMP que cuenta es suficiente para la imputaci�n y adelantar el proceso penal, en tanto para imputar solo se exige la inferencia razonable de autor�a y participaci�n. 2.3.- Defensor -recurrente- Empieza por decir que est� legitimado para interponer alzada, acorde con el numeral 7�, art�culo 125 C.P.P. y numeral 2� art. 177 �dem, y se�ala que comparte lo argumentado por la Fiscal�a al ser mucha la investigaci�n desarrollada y existir EMP para adoptar decisi�n de fondo.

Discrepa de lo planteado por el apoderado de v�ctimas, acerca de la causa eficiente para la colisi�n y las lesiones de la v�ctima, por cuanto respecto al tema de la velocidad, obran tres EMP diferentes que establecen diversas velocidades, y en consonancia con la juez no es posible determinar un dato real acerca de ello. En ese orden, el ejercicio acad�mico que debe realizarse, es determinar quien puso la causa eficiente, el factor determinante para producir el da�o, y aunque se suponga que el conductor del tracto cami�n fuera alicorado, o a exceso de velocidad de no haberse invadido su carril, nada habr�a pasado, y aunque ac� se reprocha que iba a m�s de 50 km/h, ello no fue la causa eficiente, pues pese a que fuera a 30 km/h, tampoco habr�a sido capaz de evitar el accidente, ya que la invasi�n de la v�a fue sorpresiva a unos 3 o 4 metros, y un veh�culo a 30 km/h, recorre unos 8.33 m/s. Trajo a colaci�n decisi�n adoptada por un juzgado de Dosquebradas, sobre un tema similar al ac� planteado, al que hizo referencia, para sostener que en este caso, aunque CDFC hubiera ido bajo los efectos del licor o a exceso de velocidad, si la moto no invade su carril nada pasa, al estar amparado por el principio de confianza, y pese a que el tema de la velocidad est� en discusi�n, ello no fue la causa eficiente del hecho, pues si MAYRA no invade el carril no acontece el accidente que se dio su culpa exclusiva, lo que equivale a una situaci�n de caso fortuito o fuerza mayor, al ser un hecho imprevisible e irresistible, al no tener forma de impedirlo, y por ende no es justo que se contin�e con este proceso.

Estima entonces, que existen EMP para precluir la investigaci�n. 2.4.- Fiscal -no recurrente- Coadyuva lo pedido por la defensa, al carecer de EMP para acusar a CDFC, toda vez que lo recaudado da cuenta que el accidente se dio por la invasi�n del carril por el cual este se movilizaba, sin poderse establecer cu�l era su velocidad, pero independientemente que viniera a 50 km/h, era un veh�culo cargado y no hubiera podido maniobrar de manera diferente a la que hizo, m�xime que la causa b�sica de la muerte de MAUYRA fue un golpe contundente y nada tuvo que ver el arrastre.

Cuenta con los EMP para sustentar porque no puede adelantar un juicio, el cual culminar�a con una absoluci�n y una posible demanda para la Fiscal�a, dados los perjuicios ocasionados a CDFC. 2.5.- Apoderado de v�ctimas -no recurrente- Reitera lo ya planteado y pide se confirme lo decidido, por cuanto ac� se desconoce que la infracci�n de tr�nsito es un hecho y tambi�n es la causa eficiente del resultado muerte, por lo que la Fiscal�a tiene EMP para imputar cargos a CDFC y adelantar el proceso penal, sin que con ello se vulneran derechos al indiciado por cuanto el tr�mite se efect�a bajo el principio de la presunci�n de inocencia, sin que sea la preclusi�n el estadio para tal discusi�n. 2.6.- Sustentado el recurso, la a-quo lo concedi� en el efecto suspensivo, y dispuso enviar el expediente electr�nico a esta Sala para desatar la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004 -modificado este �ltimo por el art�culo 90 de la Ley 1395 de 2010-, al haber sido oportunamente interpuesta y debidamente sustentada una apelaci�n contra providencia susceptible de ese recurso y por parte habilitada para hacerlo -en nuestro caso la Delegada del ente acusador-. 3.2.- Problema jur�dico planteado El asunto que concita la atenci�n de la Sala se contrae b�sicamente a establecer el grado de acierto que contiene la decisi�n emitida por la funcionaria a quo al haber negado la preclusi�n de la indagaci�n, b�sicamente al se�alar que no se acredit� una causal de exclusi�n de responsabilidad, aunado a que no se ha agotado en debida forma la investigaci�n para considerar la imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia; o si, por el contrario, como lo sostuvo la delegada de la Fiscal�a, en este asunto debe decretarse la prescripci�n de la acci�n penal, toda vez que el hecho se present� por la culpa exclusiva de la v�ctima y ya se agot� todo el tr�mite investigativo.

No obstante, previo a ello, deber� determinarse si en este caso, el defensor ten�a legitimaci�n para interponer recurso contra la decisi�n proferida, o el mismo solo pod�a intervenir como sujeto procesal no recurrente. 3.3.- Soluci�n a la controversia En este asunto se tiene que, una vez por parte de la funcionaria de primer nivel se emiti� decisi�n por medio de la cual neg� la preclusi�n que la Fiscal�a reclam� en favor del se�or CDFC, concedi� la posibilidad que tanto la delegada del ente persecutor, como el abogado del procesado, interpusieran y sustentaran el recurso de apelaci�n contra la aludida determinaci�n; no obstante, dej� al criterio de la Corporaci�n determinar si los argumentos del letrado pod�an ser tenidos en cuenta como tal, para lo cual permiti� que los no recurrentes de pronunciaran.

Debe empezar la Sala por decir, que si bien a la defensa, dados los deberes y atribuciones que el ordenamiento procedimental penal le otorga -art. 125 C.P.P.-, le asiste la posibilidad de interponer y sustentar los recursos ordinarios que considere ya sea contra los autos interlocutorios o sentencias y que a no dudarlo, contra la determinaci�n por medio de la cual se niega la preclusi�n procede la alzada, como lo ense�a el numeral 2� del canon 177 �dem, no por ello en este asunto en particular ten�a la posibilidad de acudir en apelaci�n, tal y como se le facult� por parte de la funcionaria de primer nivel.

Ello lo sostenemos, por cuanto es un hecho claro, como as� lo tiene perfectamente dilucidado la a-quo, que quien acudi� en ejercicio de la solicitud de preclusi�n lo fue precisamente la delegada del ente acusador, conforme lo estipula el canon 332 C.P.P., por cuanto la actuaci�n surtida contra el se�or CDFC, se encuentra en etapa de indagaci�n, y en ese orden, era la �nica facultada para sustentar la preclusi�n por cualquiera de las causales que contempla tal normativa y por ende recurrir la decisi�n que le fuera desfavorable.

Ello, sin dejar de lado que en etapa de juicio, se abre la posibilidad, tanto el Ministerio P�blico como la defensa, para reclamar la preclusi�n, pero �nicamente por las causales 1 y 3, como lo ense�a el par�grafo del canon 332 C.P.P. Ning�n sujeto procesal, diferente a la Fiscal�a, puede acudir a pedir la preclusi�n de la actuaci�n cuando la misma se encuentra en etapa previa o de indagaci�n, y si ello es as�, surge impajaritable, que la �nica que ten�a legitimaci�n para oponerse a la negativa en su concesi�n es el �rgano persecutor, independientemente que la determinaci�n judicial, tenga efectos contrarios a las pretensiones del apoderado del procesado.

A ese respecto, la jurisprudencia ha sostenido: �As�, la regla general respecto de que las providencias interlocutorias, car�cter que ostenta la que niega la preclusi�n solicitada por la Fiscal�a, admiten el recurso, debe ser valorada de conformidad con el sistema de partes implementado en la Ley 906 del 2004, de donde resulta que ese medio de gravamen solamente puede ser propuesto por el sujeto procesal legitimado para hacer la solicitud, en tanto si por mandato legal solamente la Fiscal�a puede hacer lo �ltimo y esta declina recurrir la negativa del juez, esto es, muestra conformidad con lo resuelto, mal podr�a permitirse que un interviniente diverso impugnase con la pretensi�n de que la segunda instancia disponga la preclusi�n, pues en tal supuesto lo que acontecer�a en la pr�ctica ser�a la habilitaci�n de ese recurrente para reclamar y lograr la preclusi�n, cuando ello solamente est� permitido al �due�o� de la acci�n penal, que lo es la Fiscal�a. [CSJ, AP2655-2017, 26 abr. 2017, rad.�49993, CSJ AP1880-2018, 9 may. 2018, rad.52169, CSJ, AP1314-2019, 10 abr. 2019, rad. 54744, entre otros].� De ello se desprende, sin duda alguna que, si la Fiscal�a es la �nica habilitada para reclamar la preclusi�n en etapa de indagaci�n, como ac� ocurre, la defensa del indiciado, solo puede acudir de manera accesoria para coadyuvar lo pedido, y por consiguiente, como en este caso espec�fico sucedi�, al mostrarse inconforme la Fiscal�a con lo resuelto por la funcionaria de primer nivel, en ese contexto los otros intervinientes, solo pod�an actuar como no recurrentes.

As� las cosas, la Sala no dar� curso al recurso de apelaci�n que interpuso el apoderado del se�or CDFC y su exposici�n solo se tendr� en cuenta, como as� debi� haber sido desde un principio, como la de un sujeto no recurrente. Dilucidado lo anterior y con miras a ingresar en el fondo de la situaci�n objeto de debate, debe decirse en principio que por parte de la Delegada de la Fiscal�a, se presentaron como causales de preclusi�n las contenidas en el numeral 2� del art. 332 C.P.P., esto es la atinente a la �existencia de una causal que excluya la responsabilidad, de acuerdo con el C�digo Penal�, ello en concordancia con el numeral 1�, art�culo 32 C.P. alusiva a �los eventos de caso fortuito y fuerza mayor�, y la del numeral 6� del canon 332 �imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia�; las que fundament� en el hecho de que los EMP arrimados a la actuaci�n dan cuenta que fue la v�ctima MAYRA ALEJANDRA VILLADA, quien en su motocicleta invadi� el carril por el cual transitaba el se�or CDFC en un tracto cami�n, sin que este hubiera podido prever tal imprevisto, ni mucho menos poder resistirse a su ocurrencia, pese a la maniobra evasiva que efectu�.

Es claro, acorde con lo planteado en curso de la aludida audiencia, y de los elementos de prueba que se arrimaron al dossier electr�nico, que en este caso no existe hesitaci�n alguna, en el sentido que el hecho de tr�nsito al parecer tuvo ocurrencia por cuanto la joven MAYRA ALEJANDRA VILLADA, quien se dirig�a desde su residencia en el corregimiento de CAIMALITO de esta capital, con destino al Hospital Universitario San Jorge de Pereira, colision� con el tracto cami�n que transitaba en sentido contrario, esto es, con destino al Ingenio de Risaralda, a la altura del sector conocido como �Hato Grande�, donde perdi� la vida, debido a los traumas contundentes que sufri� am�n de la colisi�n con el referido rodante.

Y ello se dio, por cuanto al parecer la joven en una maniobra de adelantamiento invadi� la v�a por la cual transitaba el veh�culo de carga, aspecto este �ltimo que encuentra corroboraci�n con los EMP de prueba arrimados -IPAT, fijaciones fotogr�ficas y dictamen de f�sica forense-, lo que incluso es aceptado por el apoderado de v�ctimas, como se desprende de su argumentaci�n. Ahora bien, el punto �lgido a dilucidar es si en efecto lo all� sucedido obedeci� a una culpa exclusiva de la v�ctima, al haber faltado al deber objetivo de cuidado al ingresar de manera intempestiva al carril por el cual se desplazaba el cami�n que guiaba CDFC, sin que este pudiera evitar lo acontecido, lo que apareja una �fuerza mayor� o un caso fortuito, como lo sostuvo la Fiscal�a, aunado a la carencia de elementos de prueba para derruir su presunci�n de inocencia, o si este pudo incurrir igualmente en tal vulneraci�n al haber superado la velocidad m�xima permitida para el sitio donde se present� la colisi�n, y ser precisamente ello, en sentir del apoderado de v�ctimas, lo que conllev� al desenlace fatal, en contraposici�n de la postura de la delegada fiscal y el defensor del indiciado.

Pues bien, en relaci�n con la existencia de una �fuerza mayor� o un caso fortuito, que pregona la delegada fiscal y coadyuva la defensa, al sostener que con la invasi�n de improvisto por parte de MAYRA ALEJANDRA del carril por el que conduc�a CDFC su cami�n, al mismo le era imprevisible e irresistible evitar el hecho de tr�nsito, a ese respecto debe empezar por clarificarse que solo el caso fortuito obedece a la acci�n generada por un ser humano, en tanto la �fuerza mayor� es derivada de la fuerza de la naturaleza -terremoto, rayo, inundaci�n, etc.-, lo que ac� no tuvo ocurrencia, y en este asunto en particular, se tiene que el accionar ejecutado por MAYRA ALEJANDRA es el que se cataloga como imprevisto y frente al cual el se�or CDFC trat� de esquivar, al maniobrar el veh�culo hacia su derecha, sin conseguir impedir la colisi�n. En ese orden la Sala, en consenso con lo expuesto por la funcionaria de primer nivel, estima que la situaci�n f�ctica esgrimida no puede ser considerada per se como una circunstancia excluyente de responsabilidad, en tanto conforme con la prueba recaudada, es claro que para el enjuiciado era perfectamente previsible que al ser la acci�n de conducir una actividad peligrosa, y que le exig�a un deber objetivo de cuidado normativamente impuesto por el legislador, le estaba igualmente vedado cruzar el l�mite del riesgo jur�dicamente permitido y aumentarlo al desplegar la acci�n de manejar su veh�culo, no uno cualquiera, sino una tractomula que llevaba consigo un peso de 52 toneladas de carb�n, en una v�a descendiente, y a una velocidad, que si bien no est� debidamente acreditada, al parecer superaba la m�xima autorizada para dicho sector, y ello a no dudarlo, podr�a igualmente resultar lesivo para la vida e integridad f�sica de la v�ctima, pese a que la misma, como se vio, fue quien en mayor medida increment� el riesgo al haber invadido la v�a por la que este se movilizaba, aunque tambi�n se carece de datos respecto a la velocidad a la que esta se desplazaba, y que por estar efectuando una maniobra de sobrepaso, pudo haber sido alta.

Es cierto, en atenci�n al principio de confianza, que quienes se transportan por las v�as carreteables, esperan que los dem�s actores viales lo hagan de manera razonada y en cumplimiento irrestricto de las normas de tr�nsito, pero el que ello sea as�, no implica que cuando alguien las desconoce, como al parecer ac� sucedi� con el accionar de la joven MAYRA al realizar un sobrepaso sin percatarse de la existencia del veh�culo que en contrav�a conduc�a CDFC, la velocidad que este hubiera tra�do para ese momento espec�fico si puede tener relevancia para establecer si el mismo tambi�n quebrant� el deber objetivo de cuidado.

En este asunto, se tiene que hay al menos tres posibles velocidades a las que el procesado guiaba la tractomula, a saber: (i) la de 30 o 35 km/h de la cual dio cuenta el mismo el d�a del hecho ante interrogatorio que rindi� frente a la Polic�a de Carreteras; (ii) una que oscila entre 71 y 81 km/h, que fuera dictaminada por perito en f�sica del INMLCF, y (iii) una de 57 km/h que arroj� el GPS del cami�n al momento del hecho.

Ello permite sostener que una tal situaci�n no est� del todo clarificada y esta, itera la Sala, puede tener relevancia jur�dica, en tanto de ello pod�a tambi�n depender la reacci�n que tuviera el se�or CDFC al percatarse de la presencia de la joven MAYRA en la v�a por donde se movilizaba, la cual si bien era descendiente, se aprecia que era recta -como se ve en el informe de inspecci�n a lugares-, y por ende pod�a ser factible, que si este hubiera conducido a una velocidad igual o menor a la establecida en la zona, esto es, de 50 km/h, podr�a haber evitado la colisi�n o sus causas ser de un talante m�s leve al que finalmente se desencaden�.

En ese orden y en consonancia con lo sostenido por la a-quo, en este asunto bien podr�an tanto v�ctima como indiciado, haber vulnerado el deber objetivo de cuidado que a cada uno de ellos les correspond�a en el ejercicio de la actividad de conducci�n, la joven v�ctima, por cuanto adelant� otros veh�culos, sin la precauci�n pertinente, lo cual la llev� a ingresar al carril contrario por donde se movilizaba un tracto cami�n, y por parte del conductor de este, ya que al menos probatoriamente -que no solo sus dichos-, se advierte que super� la velocidad permitida para el sitio de los acontecimientos.

Y a ese respecto, se tiene que el perito en f�sica del INMLCF, en el dictamen DROC-FISFO-0000046-2022 de junio 16 de 2022, en punto de las velocidades de los rodantes involucrados en el hecho, en el �tem denominado �INTERPRETACI�N DE LOS RESULTADOS�, se�al�: �Velocidad. Con la distancia de cincuenta y ocho metros (58 m) comprendida entre el inicio de la �huella de frenada� y la posici�n de reposo del tracto cami�n, se encontr� que la velocidad del tracto cami�n al inicio de la huella estaba en el rango de setenta y un kil�metros por hora (71 km/h) y ochenta y un kil�metros por hora (81 km/h).

La velocidad de la motocicleta no fue posible determinarse a falta de registro de huellas de frenada, entre otras�. Del estudio de tal documento, si bien el perito en f�sico da cuenta de la velocidad que ten�a el tracto cami�n al momento de iniciar la huella de frenado, en el referido estudio nada se dijo acerca de los posibles tiempos de reacci�n de su conductor, y de desplazamiento del veh�culo -a los que refiri� la defensa- luego de percibir a la motociclista sobre su carril, a una distancia de 3 o 4 ms., y antes de aplicar los frenos para lograr que el veh�culo se detuviera, aunado a que de lo plasmado en el informe, la Sala nada evidencia acerca de si para la realizaci�n de los c�lculos que estableci� el perito, se tuvo de presente que el rodante llevaba una carga de 52 toneladas, que bien podr�a haber tenido incidencia directa en la distancia que tal veh�culo podr�a haber tomado para detenerse, m�xime si se sabe que la v�a era descendiente.

Si bien del dictamen pericial se deduce que dada la huella de frenada de 58 ms., la tractomula se movilizaba a una velocidad entre de 71 a 81 km/h al instante en que el se�or CDFC procur� detener el rodante, respecto a tal cifra, la defensa se mostr� inconforme, quien a su vez, con apoyo en doctrina especializada, se�ala que de acuerdo a diferentes velocidades, antes de que el conductor reaccione ante el peligro, para lo cual por lo general se tarda un segundo, el recorrido del veh�culo puede variar -a 30 km/h se recorren 8.33 m/s, a 50 km/h se recorren 13.83 m/s y a 70 km/h unos 20.83 m/s-, desconoci�ndose si los aludidos valores, son gen�ricos para todos los automotores, o si para el caso en particular, al tratarse de un tracto cami�n, cargado con 52 toneladas de carb�n y que se desplazaba en una pendiente, pudieron ser diferentes.

Por ende, como quiera que el indiciado refiri� que se movilizaba a unos 30 o 35 km/h, que en el sitio la velocidad m�xima permitida era de 50 km/h, que al parecer el GPS del cami�n reporta para ese momento una velocidad de 57 km/h, considera la Sala que sobre esas velocidades se deb�a efectuar por parte del perito en f�sica el an�lisis pertinente para determinar: (i) cu�ntos metros por segundo habr�a recorrido la tractomula, para cada una de esas velocidades, luego de que CDFC visualizara a la motociclista a una distancia de 3 o 4 metros, mientras �l proced�a a aplicar los frenos -en un segundo-, debi�ndose tener en cuenta la carga de 52 toneladas que transportaba, y (ii) si la huella de frenado de 58 metros, puede corresponder, a alguna de esas velocidades, dada el peso que el cami�n llevaba consigo, o si, por el contrario, �nicamente corresponder�a a la velocidad que el perito estableci�, esto es, de entre 71 y 81 km/h. La Sala estima, que el perito en f�sica, en una ampliaci�n del dictamen, puede dar claridad sobre todos esos aspectos, con miras a determinar, no solo si en efecto el se�or CDFC excedi� la velocidad m�xima autorizada para el sitio del hecho, sino adem�s, dado el rodante que conduc�a y el peso que soportaba, si el mismo ten�a el tiempo de maniobrar de forma diferente de haberse desplazado a la velocidad permitida o incluso una menor, con miras a evitar la colisi�n, o si, como lo sostuvo la defensa, aunque se movilizara a 30 o 35 km/h, dada la cercan�a a la cual visualiz� a la motociclista que invadi� su carril -de 3 a 4 ms-, le era imposible impedir el accidente, dado el recorrido del cami�n antes de que este pudiera reaccionar, para aplicar los frenos y tratar de evadirla hacia la derecha.

En consonancia con lo sostenido por la funcionaria de primer nivel, se considera que en este caso, aun quedan aspectos t�cnicos que pueden ser clarificados, para corroborar si en efecto el se�or CDFC tambi�n falt� al deber objetivo de cuidado al haber incrementado la velocidad del rodante que conduc�a, pese al l�mite permitido en la zona, m�xime que el veh�culo era de gran tama�o, con m�s de 50 toneladas de carga, que transitaba por una v�a descendiente y que por lo mismo, ello podr�a generarle dificultades a la hora de maniobrar frente a una situaci�n de peligro.

De ah� entonces, puede decir el Tribunal, que la causal contemplada en el numeral 2� del art�culo 332 C.P.P., concordante con el numeral 1� del art. 32 C.P., a la hora de ahora no tiene aplicaci�n en este asunto, en tanto no se tiene claridad, de si el hecho de que haya sido la joven MAYRA ALEJANDRA VILLADA la que incursionara de manera intempestiva a la v�a por donde transitaba el se�or CDFC en su cami�n, ello fuere un caso fortuito, por cuanto a�n no se ha establecido con meridiana claridad, si el ac� procesado vulner� o no el deber objetivo de cuidado, y ello, podr�a dilucidarse con una experticia en f�sica m�s amplia que permita verificar, si el mismo, pese a que viniese a una velocidad inferior a la autorizada en la zona, en efecto le era imposible evitar la colisi�n con la motocicleta que conduc�a la afectada, dado el recorrido que la tractomula podr�a realizar luego de que este reaccionara ante tal circunstancia. De ah�, que al no haberse efectuado una investigaci�n a fondo de lo sucedido, para tener perfectamente claro que el hecho se ocasion� por el accionar exclusivo de la v�ctima, y no por cuanto el ahora indiciado tambi�n hubiera incrementado el riesgo, al movilizarse, al parecer, a una velocidad superior a all� establecida, que tampoco pod�a accederse a la preclusi�n por la imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia, como as� lo refiri� la a-quo, y respecto de lo cual la jurisprudencia ha sostenido: �el ente acusador probar� que realiz� una investigaci�n profunda y, a pesar de ello, no fue posible reunir los elementos demostrativos sobre la materialidad o la autor�a y responsabilidad del investigado, prevaleciendo la garant�a fundamental de la presunci�n de inocencia y el in dubio pro reo.

Ahora bien, en materia de preclusi�n, hay que determinar si la investigaci�n adelantada por la Fiscal�a alcanz� el est�ndar probatorio exigido normativamente, conforme el principio de progresividad del proceso penal. Significa lo anterior que, en etapa de indagaci�n, la imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia estar� atada a que, de los elementos materiales de prueba, evidencia f�sica e informaci�n l�citamente obtenida, se infiera razonablemente que el implicado es autor o part�cipe del delito que se investiga, nivel de conocimiento imperioso para imputar.

Si, evaluada la indagaci�n, no se logra el grado demostrativo forzoso para que la Fiscal�a acceda al siguiente estadio procesal, proceder� la preclusi�n por el 6� motivo, dado que es constitucionalmente inadmisible mantener a una persona vinculada a una actuaci�n penal que no tenga forma de resolverse para imputar o para precluir por una causal diversa a la imposibilidad de desvirtuar la presunci�n de inocencia.� Y ac� se aprecia, que pese a que la delegada del ente acusador adujo haber agotado la investigaci�n, y que con los EMP arrimados le era imposible imputar cargos al se�or CDFC, considera la Sala que ello no es del todo cierto, en tanto a la hora de ahora, falta esclarecer algunas dudas, en torno al compromiso que en el hecho le puede asistir al indiciado, con el fin de determinar si quebrant� o no el deber objetivo de cuidado y si, en realidad el evento ac� presentado fue imprevisible e insuperable para el mismo, lo que solo podr� acreditarse, con un dictamen pericial en f�sica forense m�s amplio y que dilucide todos los posibles escenarios que llevaron al tr�gico desenlace.

En consecuencia, al evidenciar el Tribunal que no pod�a ser diferente la decisi�n adoptada por la funcionaria de primer nivel, al negar la preclusi�n solicitada por la delegada de la Fiscal�a en favor del se�or CDFC, se acompa�ar� la determinaci�n emitida. En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala de Decisi�n Penal, CONFIRMA el auto de noviembre 17 de 2023, por medio del cual el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pereira (Rda.) neg� la preclusi�n a favor del procesado CDFC, conforme lo expuesto en la parte motiva de esta decisi�n. En atenci�n a lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura, y por ende esta providencia se notificar� por la Secretar�a de la Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes, determinaci�n contra la cual no procede recurso alguno. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado  Imposibilidad de iniciar o continuar con el ejercicio de la acci�n penal y de inexistencia del hecho investigado.  CSJ AP1750-2019, 8 may. 2019, rad. 54982  CSJ AP2431-2019, 18 jun.

Rad. 50082.     Homicidio culposo Radicaci�n: 660016000035 2021 02240 01 Procesado: CDFC Confirma auto A N� 002 P�gina  PAGE 15 de  NUMPAGES 15  ;MUV  3 4 � � � � � � � � � U �������������oaP?P hP�hP�CJOJQJ^JaJ h�~�h�~�CJOJQJ^JaJ h�~�CJOJQJ^JaJ #hf7jh�t{5�CJOJQJ^JaJ hP�5�CJOJQJ^JaJ h- Eh- ECJOJQJ^JaJ hf7jCJOJQJ^JaJ hf7jhf7jCJOJQJ^JaJ #hf7jh- E5�CJOJQJ^JaJ h� F5�CJOJQJ^JaJ h�t{5�CJOJQJ^JaJ hf7j5�CJOJQJ^JaJ V� � � ab�    5GVs�������������������������dgd- E $da$gd- E $d�a$gd- Ed�gdP�d�gd�~�d�gd�t{d�gdf7jd�gd- EU X ,_`abo����� ����򮝎m_N_=/�h0K�CJOJQJ^JaJ h0K�h0K�CJOJQJ^JaJ h�Ch�CCJOJQJ^JaJ h�CCJOJQJ^JaJ #hf7jhP�5�CJOJQJ^JaJ h0K�5�CJOJQJ^JaJ hP�5�CJOJQJ^JaJ h- Eh- ECJOJQJ^JaJ h�~�h- ECJOJQJ^JaJ hP�hP�CJOJQJ^JaJ h�~�hP�CJOJQJ^JaJ h�~�h�~�CJOJQJ^JaJ hP�CJOJQJ^JaJ  GHUVrs�������������������Ĵĭ���teteVGeG�8 hDNh" �@���CJ^JaJ hDNh]!@���CJ^JaJ hDNhYK�@���CJ^JaJ hDNh�gM@���CJ^JaJ hDNh�f�@���CJ^JaJ hDNh�@���CJ^JaJ h- Eh- ECJEH��^JaJh- Eh- E5�CJaJ h- Eh- E h- Eh- E5�CJ OJQJaJ +h- Eh- E5�:�B*CJ OJQJaJ phh- Eh- ECJaJ jh- EUmHnHuh- Eh- E5�CJaJ ��� ()JLMNVWZ^��������ĸӸ���ӎpaUaFa7a hDNhS_i@���CJ^JaJ hDNh5!@���CJ^JaJh�$ @���CJ^JaJ hDNh�gM@���CJ^JaJ hDNhpD@���CJ^JaJ hDNh" �@���CJ^JaJ hDNh�e�@���CJ^JaJ h�q h�q @���CJ^JaJh�gM@���CJ^JaJh�q @���CJ^JaJ hDNhoT@���CJ^JaJ hDNh�q @���CJ^JaJ hDNh�gM@���CJ^JaJ hDNh]!@���CJ^JaJ���)MNZ_`v��������]�{kd$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�q $IfgdDNdgdDN $da$gd�q $da$gdDN vwx���{rr $IfgdDN{kd�$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�q $Ifgd�q �����{{ $IfgdDN{kd>$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�q �����{{ $IfgdDN{kd�$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt�q �����()45 B����Ƶ��m[[�[I[I[;h�$ 0J@���EH��^JaJ#hDNhp �0J5�@���EH��^JaJ#hDNh �0J5�@���EH��^JaJ#hDNhD�0J5�@���EH��^JaJ#hDNh� '0J5�@���EH��^JaJ#hDNhH7{0J5�@���EH��^JaJ#hDNh" �0J5�@���EH��^JaJ hDNh�gM0J@���EH��^JaJ hDNh�gM@���CJEH��^JaJhDNh?iCJ OJQJhDNh�gMCJ OJQJ hDNh�gM@���CJ^JaJB���������25�������������o]oL;)#hDNh �5�@���CJEH��^JaJ hDNh �@���CJEH��^JaJ hDNh�^@���CJEH��^JaJ#hDNhs�@���CJEH��^JaJh#hDNh �@���CJEH��^JaJh#hDNh@���CJEH��^JaJh&hDNh5�@���CJEH��^JaJh hDNh0J@���EH��^JaJ hDNh �0J@���EH��^JaJ#hDNhs�0J5�@���EH��^JaJ#hDNhp �0J5�@���EH��^JaJ#hDNh �0J5�@���EH��^JaJ�LV�����Ahw�� ! 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Car Car Car Car Car Car Car Car Car Car,texto de nota al pie,ft,Refd�5$7$8$9DH$CJOJQJtH J�/��1J �gM�Texto nota pie Car,Footnote Text Char Char Char Car,FA Fu Car Car Car1,FA Fu Car Car Car Car Car,FA Fu Car Car Car Car1,Car Car,FA Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH $&`��A$ '�gM�Ref. de nota al pie,Texto de nota al pie,FC,Footnotes refss,Appel note de bas de page,Footnote number,referencia nota al pie,BVI fnr,f,Footnote symbol,Footnote,Ref. de nota al pie2,Nota de pie,de nota al pie,Pie de pagina,Ref.,Ref1,4_G,16 Point,F,4,RCJH*OJQJRQRR �gM0Texto independiente 3�xCJaJn�/��an �gM0Texto independiente 3 Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH J�o��qJ �gMNumeraci�n t�tulo5�CJOJQJ4�o���4 �gMAlgerian CJ OJQJN @�N �gM Encabezado$ �C�"a$ CJOJQJX�/���X �gMEncabezado Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH R�O�R �gM0Tabla identificadorad�CJaJhR�h  �gM Sangr�a 2 de t. independiente �d��x^�~�/���~ �gM!Sangr�a 2 de t. independiente Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH R��R �S0Texto de globo d�CJOJ QJ ^J aJ`�/���`  �S0Texto de globo Car$CJOJ PJQJ ^J aJmH sH tH b^b �M 0 Normal (Web) $d��d�d[$\$a$CJOJQJaJtH *B*ph�>W ��!> �M `Texto en negrita5�\�FB@2F $/B0Texto independiente#�xb�/��Ab #/B0Texto independiente Car CJOJPJQJmH sH tH ^�OR^ �8� Profesi�n%$ �ndha$5�CJ OJQJmH $sH $tH �/��a  �\��Texto nota pie Car1,Footnote Text Char Char Char Char Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Car,Footnote reference Car,FA Fu Car,Footnote Text Char Car,Footnote Text Char Char Char Char Char Char Char Char Car,Ref Car,texto de nota al pie CarOJPJQJmHsHtH��r� �\�0�4_G Char,Appel note de bas de page Char,Appel note de bas de page Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char,Appel note de bas de page Char Char Char Char'd� CJH*OJPJQJmH $sH $tH $\�/���\ + BpCuerpo del texto_!OJPJQJ^JfHq� ������/���� BpCuerpo del texto + 10 ptoR5�6�7�:�>*@�B*CJEHOJPJQJRHd\�]�^J_H aJmH phsH tH ��/���� Bp�Cuerpo del texto + 10,5 pto,Negrita,Versales,Nota al pie + Franklin Gothic Heavy,9,Cursiva,Espaciado 0 pto,Cuerpo del texto (3) + 16 pto,Cuerpo del texto (4) + 9 ptoR5�6�7�:�>*@�B*CJEHOJPJQJRHd\�]�^J_H aJmH phsH tH |��| ( BpCuerpo del texto*+$d��� *@�B*CJEHOJPJQJRHd\�]�^J_H aJmH phsH tH ��/��� BpCuerpo del texto (6)R5�6�7�:�>*@�B*CJEHOJPJQJRHd\�]�^J_H aJmH phsH tH l�/��l 8 BpCuerpo del texto (8)_)CJOJ PJ QJ ^J aJfHq� ����r�/��!r 9 BpCuerpo del texto (9)_/5�CJOJPJQJ\�^JaJfHq� ����n�/��1n: BpCuerpo del texto (10)_)CJOJ PJ QJ ^J aJfHq� ����n�/��An;

BpCuerpo del texto (11)_)CJOJ PJ QJ ^J aJfHq� ����r�Rr, BpNota al pie (2)"5$d-D1$M� ����a$CJPJ^JmH $sH $tH $h�bh - Bp Nota al pie 6d(�-D1$M� ���� CJPJ^JaJmH $sH $tH $~�r~. BpCuerpo del texto (4)$7d�,��-D1$M� ����CJPJ^JmH $sH $tH $~��~ 1 BpCuerpo del texto (8) 8d��-D1$M� ���� OJ PJ QJ ^J aJmH $sH $tH $���� 2 BpCuerpo del texto (9) 9d-D1$M� ����"5�CJPJ\�^JaJmH $sH $tH $���� 3 BpCuerpo del texto (10):d-D1$M� ���� OJ PJ QJ ^J aJmH $sH $tH $���� 4 BpCuerpo del texto (11);d�-D1$M� ����$CJOJ PJ QJ ^J aJmH $sH $tH $^Z�^ =">�Texto sin formato �Texto sin formato Car OJPJQJ^JmH sH tH ~���~ 1qpTabla con cuadr�cula7:V>�0������>b�/���b �qnDefault ?7$8$H$-B*CJOJ QJ ^J _HaJmH $phsH $tH $PK!���� [Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r� �Ø��J��B+$�G]��7O٭V�� !F\�(a�M�s�8 D�!�Cc6���HyY�B��� �s:��F���&���CL�0^Gs�"��!�� �}$B��"� ��)���1�6�[ �WK� �{��"2�� G6���1 �eGA���; q�c?�G0E�s� ���+D�C P�5��6�}����)�&�|2O,����1:AXI C�#�+�k���w�"z��sˈޏ�� �����b]M{k� �.�K�����.�Ƿ1,����Q�?ʶ����m�����J�A��5ݮ��{�u�>!�Ă�}��� �Ҹ��N����]n¥\�Ё��&H�8 _B4�=~ٕN� !�� ϩ�*�p�� � T�Le��C�- �r� i��J~� *~P(5�^��z�B�oW m߯�{~���T CaaT�ӓ�>|�����E�o��D�/mWF,*2u�RT��L�b����)�P ���yT����f�VhV�����4 ͠�)tkA���~���:� 쵫�W�5 �r�ZI�o4 u�Ri{�v�� g�y* Y, ������PK! ѐ��'theme/theme/_rels/themeManager.xml.rels��M �0���wooӺ�&݈Э���5 6?$Q�� �,.�a��i����c2�1h�:�q��m��@RN��;d�`��o7�g�K(M&$R(.1�r'J��ЊT���8��V�"��AȻ�H�u}��|�$�b{��P����8�g/ ]�QAsم(����#��L�[������PK-!���� [Content_Types].xmlPK-!�֧��6 0_rels/.relsPK-!ky��� theme/theme/themeManager.xmlPK-!�ؾ4���theme/theme/theme1.xmlPK-! ѐ��'� theme/theme/_rels/themeManager.xml.relsPK]� �o�q�Һt���Һ6���� oo����U ���B�� #-)�.�8#9� Bqqqy����� � � � � � -!3!�#�#�%�%�'�'E)E),,k,p,..D/H/'101� E>.D/D�E�E�F�F�F�FrGvG6L7LOUOU�Z�ZC]J]z]~]�_�_�_�_�`�`=c=c"d$d�h�h�h�h�j�j�k�k�m�m�o�o�op*s*s�u�u�u�u�u�u�u�u�wx�y�y�y�y�z�z�z�z { {�{�{�}�}��������������������s�t�{�{�������������"�&�������C�M�ԥإ���� �)�Ԩب������������������������ � �����������Ķȶ�q�r����9�:� �aA )T}P iE5n 'lRbvvt}�qRC Q$ E% � +4 �J �k �o vv �x � � R~ ]!�3�SpDmM/1q]QVX�fO/25�S� �+�^�. �F Ro Y � �* bK u{ �) v/ �[ �d uv )z a �$ > J f �Q U �f �q 7 !3!�$!�'!5!�~!�"�O"Ab" f"km"�v"=~"�";5$n%�I%L%H\%_\%�!&� '�(% (� (�9(Sb(d|(.) �=>%G>�L>b>:(?�o?�v?mI@On@TjA/BJB�C�C�%C2HCYC�{CXD� DUQD- E�=E�]E� FjaF iF�rF� G�G4GyG�>HqCHokH}I%`I*J^>J�KJ YJ�\J�fJ�KK�L�JL�&M�gME|MDN�NO?NsDN�ONKOPEOUHO^O�:P�BP)7Q�]Q�eQ�R}"ROBRqqRmS�S`T94T;ToT�U� UbRU}U�V�#V�6V;GV�UVOXh)X�2X�UX�}X�7Y�FY�MY�Z" Z�KZXRZ�oZ�#[�j[Q8\�F\L]�$]�A]�s]}z]�|]�W^(q^vX_�]_�s_�E`lL` \`s=aIPa{Wa`va}.b#?b$Nb�{b/cz1c�Hc�Sctbc7xcA1d�1d� e|e|*e�de�ee�seHxezf�f}#f@.f�Rf�!g�\guygr|g#$hR7h/kh� iHi?i CiS_i�j�jf7jd>j'ij� k0kLzk�-l:El�Sliltsl�m� mqn�,n)Nn�qnj>o Fo� p�p�@p Bp�Ip�IpQ^p�qM!q�)qFZq� r6rV>rqJr[ sTsZ3s�:s|ms�qs#t�t� t}2u}guVv.>w/ xH.x�hx�.yI_yhly z�=z�Rzn#{H7{�W{�a{�t{&|�|�%|�F|�c|�o|�}�}#h}�z}�{}� ~�#~�F~ZX~c~0l~M���6��G��J��N�E���� �AJ����/�mA�pO�kl���-;�TI�i ���U/��8�L|�p � �,�T=��A� I�L����B��M��W��\�l`�_w�ay�$�W,�$h��,��G��J��3�6�� ���� �v����(��-��F��_�s���M'��>���D�� ��_�Fm��0�2�$:�`2� E��n��p���� ��S��Y��r�Us���;� p��}�# ��9�&V�'w��&� �+Q�q��v���.��)�9{�$��j�6��C�lp��� �O�fN��b�^o�:G� I��i��k����K�cg�x}��v�K�gS��X�rq�) �7V�c�=�� �*8��D��K�@N�5{� l�T�]V�,_�Ww�g)�#Q��Z�Y[����!��'��*�50�&?��I�P��d�f��_��O�W�'Y�d�!U�7Y�-�[3�7� 5�OA��D�xe�Ar��u�t �S?��@��_��~�� �$�G��]����&� 6��x�&�L*�E�_~�s �dC��R��d� g�D�� �J���5�!&�`g��k��L��\��6��j�Iv�~>���8� ��8��S��_��f�j ��3��M�V;�8*���p �1(��)�6k�L�)0�" �:�q-�:�n"�i&��9��C�H��Y�s�"�t&��[�tj�� �5 ��+�S:��?�YK��d�k4�hm���xC��R�ff��m�]#�� �((��S��y���P����6�� �1:�X ?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz{|}~������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F �jl��@Data �������������1Table����������XWordDocument ����^JSummaryInformation(�������������DocumentSummaryInformation8���������MsoDataStore�����������il����il����R�T�E�E4WO�M������A==2�����������il����il�Item ���� ����2Properties������������UCompObj���� v���������������� ���� �������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� �� ���� �F$Documento de Microsoft Word 97-2003 MSWordDocWord.Document.8�9�q