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Se acredit� la ocurrencia del siniestro. Se revoca y ordena pagar indemnizaci�n igual al valor comercial del veh�culo e intereses moratorios Fuente Formal: art�culo 1037 del C�digo de Comercio TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C. SALA CIVIL DE DECISI�N Bogot� D. C. Quince (15) de abril del a�o dos mil trece (2013) Referencia: Proceso ordinario Demandante: Rafael Arturo Mej�a Fuentes Demandado: QBE Seguros S.A. Magistrado Ponente: ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Procede esta Sala Civil de decisi�n a decidir el recurso de apelaci�n invocado por la parte demandante en el proceso adelantado ante el Juzgado Cuarenta y Dos Civil del Circuito de Bogot�, contra la sentencia proferida por el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Descongesti�n de Bogot� D.C. el d�a 10 de octubre de 2012.
ANTECEDENTES El se�or Rafael Arturo Mej�a Fuentes, por intermedio de apoderado judicial, instaur� demanda en contra de QBE Seguros S.A. para que previo el tr�mite correspondiente y en sentencia definitiva, se hagan las siguientes declaraciones y condenas: Primera: Declarar civil y contractualmente responsable a la sociedad QBE Seguros S.A. por los perjuicios causados al actor al no haberle cancelado el valor del seguro por p�rdidas totales por hurto a que tiene derecho en virtud de haberlo adquirido mediante p�liza de seguro No. 106100000384 con relaci�n al veh�culo tractocami�n de placas REE 741 marca KENWORTH, modelo 1982 y el remolque de placas R 29159 marca CAPRI de servicio p�blico, de propiedad del actor.
Segunda: Como consecuencia de la anterior declaraci�n, se condene a la demandada QBE SEGUROS S.A. con siglas QBE COLOMBIA o QBE SEGUROS, a pagar al se�or Rafael Arturo Mej�a Fuentes las siguientes sumas de dinero: a- A t�tulo de da�o emergente la suma de $ 170.000.000,oo que corresponde al valor asegurado por haber ocurrido el riesgo por p�rdida total ocasionada por el hurto del veh�culo. b- A t�tulo de Lucro cesante, por el mismo hecho, cuya suma estima como m�nimo en $72.000.000,oo c- Se ordene la indexaci�n de todas las sumas de dinero a la tasa efectiva de pago, y se condene en costas.
Estas pretensiones se sustentan, en s�ntesis, en los siguientes hechos: El se�or RAFAEL ARTURO MEJIA FUENTES, en su calidad de propietario del veh�culo tracto cami�n, marca Kenworth, modelo 1982, color blanco y rojo, de placas REE 741, motor n�mero 11423864, n�mero de serie 457866,de servicio p�blico y del semiremolque de placas R 29159, marca CAPRI, modelo 1998, adquiri� una p�liza de seguros No 10610000038 de autom�viles pesados con la compa��a de la aseguradora QBE SEGUROS S.A. tomando varios riesgos, entre ellos el de P�RDIDA TOTAL POR HURTO, por los valores determinados en la p�liza.
El actor tom� la mencionada p�liza de seguros en su calidad de tomador, asegurado y beneficiario del seguro, el cual fue perfeccionado en su integridad al tenor de los art�culos 1036 y 1940 del c�digo de comercio al referirse a esta clase de contratos solemnes, bilaterales, onerosos, aleatorios y de ejecuci�n sucesiva. El 11 de agosto de 2008, en las horas de la noche, el veh�culo descrito fue hurtado en la calle 9 con carrera 34, barrio Pensilvania de Bogot�, a su conductor se�or Octavio Manuel Duque �vila quien lo trabajaba para la fecha de los hechos, como consta en la denuncia instaurada ante el grupo contra atracos de la Polic�a Nacional, radicado bajo el n�mero 110016101630200800416.
Dentro del t�rmino establecido por la ley, se dio aviso a la compa��a aseguradora sobre el siniestro ocurrido, y ante la reclamaci�n, la demandada procedi� a designar a la entidad denominada NACIONAL DE AJUSTES � ASESOR�AS T�CNICAS E INVESTIGACIONES DE SEGUROS, al parecer para que investigara sobre los hechos ocurridos al tracto cami�n hurtado.
La compa��a ajustadora designada por la aseguradora, el 22 de agosto de 2008 se comunic� con el demandante y le solicit� una serie de documentos relacionados con el tracto cami�n y con el remolque, documentos que se hicieron llegar el 17 de septiembre de 2008, pero la misma fue reclamada nuevamente mediante comunicaci�n del 19 de septiembre de 2008, por lo que nuevamente fueron aportados los documentos el 15 de octubre, 28 de octubre de 2008, el 4 de enero, 16 de febrero, 12 de marzo de 2009, en todos se aport� la documentaci�n, exceptuando la factura de compra del pa�s de origen del tracto cami�n de placas REE 74, sin que hasta la fecha se le haya cancelado el valor asegurado.
LA ACTUACI�N PROCESAL Por auto del 4 de septiembre de 2009 se admiti� la demanda y se dispuso que se notificara dicha providencia en forma personal a la parte demandada y se corriera el correspondiente traslado por el t�rmino legal. El referido auto se notific� personalmente a la parte demandada a trav�s de apoderado judicial, quien por conducto de su mandatario judicial procedi� a dar contestaci�n a la demanda, manifestando oposici�n a la totalidad de las pretensiones.
En cuanto a los hechos, acept� como ciertos los enumerados como quinto y d�cimo y frente a los dem�s se est� a lo que se pruebe dentro del proceso. Como excepciones de m�rito propuso las siguientes: 1- Indeterminaci�n del siniestro, argumentando que, de acuerdo con la documentaci�n aportada no existe certeza alguna de la ocurrencia del siniestro, y mucho menos sobre la cuant�a a que asciende el mismo.
Que el actor no aport� la totalidad de la documentaci�n solicitada. 2- Carencia de los requisitos para que el da�o sea indemnizable, que para la prueba del da�o se deben aportar unos requisitos que indiquen que son ciertos, directos, y que afecte los intereses leg�timos de quien los reclama, pero que en el presente caso los perjuicios no son ciertos, son indeterminados, as� como el estado del bien asegurado al momento del supuesto hurto que es desconocido. 3- Improcedencia de la indemnizaci�n del supuesto lucro cesante.
Indica que a la fecha no se encuentra establecida la ocurrencia del siniestro que sirve de fundamento a la reclamaci�n y menos cuando en la p�liza se limita la cobertura al campo del seguro terrestre y el lucro cesante no ha sido objeto de inclusi�n expresa en el contrato de seguro, y por el contrario fue objeto de exclusi�n expresa. 4- L�mite de la eventual responsabilidad de QBE SEGUROS S.A. a los valores asegurados, afirma que la reclamaci�n excede los l�mites, siendo necesario tener en cuenta el valor del deducible. 5- La Gen�rica, solicit� declarar el hecho que la constituya y que se encuentre probado en el proceso.
Estando dentro del t�rmino legal, la parte actora reforma la demanda en el sentido de reclamar la indemnizaci�n del siniestro en la suma de $135.000.000, y aclar� que la p�liza que se reclama es la No. 106100000384, y una vez admitida, la parte demandada reiter� las excepciones antes anotadas. Fracasada la conciliaci�n, se defini� lo relacionado con las pruebas aportadas y solicitadas por las partes, y una vez preclu�da la etapa para practicarlas, consider� la juez de primer grado cumplido el tratamiento previo a la decisi�n de fondo que determinara lo relacionado con las pretensiones, por lo que dispuso el traslado para que las partes alegaran de conclusi�n, facultad de la que hizo uso la parte demandada, indicando que al no haberse entregado en forma completa la documentaci�n por parte del actor, �ste incurri� en reticencia, al no haber allegado las facturas, los contratos de transporte celebrados y ejecutados durante un periodo determinado antes de la fecha de los hechos, carga de la prueba que a �l le correspond�a, que ante la reticencia de allegarlo fund� varias dudas a la empresa aseguradora para no tener por probada la ocurrencia del siniestro y mucho menos la cuant�a del mismo, pues no les result� cre�ble que los documentos contentivos de los contratos estuvieran en la cajuela del automotor, y que m�s a�n no llevara la contabilidad exigida por la ley.
Que adem�s de lo anterior, advierte que al no haber informado a la aseguradora de las dos llamadas que recibi� en las que se indicaba que el veh�culo hab�a aparecido, lo considera una falta grave. A su turno la parte actora sostuvo que la entidad demandada niega el pago del siniestro por considerar que el hurto fue simulado para obtener el pago fraudulento de la indemnizaci�n, que pone en duda la preexistencia de veh�culo, y se escuda en que nunca se aport� la documentaci�n necesaria, pero olvida que, si considera que el hurto es simulado ha debido presentar la correspondiente denuncia. En cuanto a los documentos que se aduce que hicieron falta, la jurisprudencia ha dicho que solo se puede denominar como propietario de un veh�culo a quien aparezca como tal en la tarjeta de propiedad, que la entidad demandada, para constituir la p�liza toma fotograf�as, realiza videos, inspecciones en establecimientos especializados para establecer el estado mec�nico de los veh�culos y todos son controles para evitar los fraudes, que en consecuencia no est�n llamadas a prosperar las excepciones de m�rito y en su lugar solicita que se acceda a las pretensiones.
LA SENTENCIA APELADA El juzgador de descongesti�n puso fin a la primera instancia al proferir sentencia el 10 de octubre de 2012, en la que declar� probadas las excepciones de indeterminaci�n del siniestro y carencia de los requisitos para que el da�o sea indemnizable y en consecuencia neg� las pretensiones de la demanda. Para llegar a esta determinaci�n, el a quo estableci� primero la existencia del contrato, en la que no encontr� duda alguna al no ser objeto de discusi�n entre las partes, pero frente al vencimiento del contrato indic� que la vigencia del mismo estaba supeditada al plan de pagos de la correspondiente prima, y al haber incurrido el actor en mora en el pago, anuncia que se dio como consecuencia la terminaci�n autom�tica del contrato conforme a lo establecido por el art�culo 1068 del estatuto comercial.
Que por consiguiente, al no haberse acreditado el pago del mes de agosto de 2008, el contrato estaba terminado, y que de no ser as� la carga de la prueba le correspond�a al demandado. Que en gracia de discusi�n, en caso que se admitiera que para la fecha del siniestro hubiera tenido plena vigencia el contrato de seguro, el actor no demostr� la ocurrencia del siniestro ni la cuant�a del da�o, para lo cual, aunque existe libertad probatoria, de acuerdo con el numeral 3� del art�culo 1053 del c�digo de comercio, modificado por el art�culo 80 de la lay 45 de 1990, se establece que para la formulaci�n del reclamo se deben acompa�ar los comprobantes que se establece en la p�liza para acreditar los requisitos del art�culo 1077, y que adem�s, de conformidad con lo informado por la Fiscal�a General de la Naci�n, se indicaba que el ente investigador estaba pendiente de emitir la decisi�n sobre el archivo de las diligencias y la compulsa de copias por una eventual falsa denuncia, lo que dio lugar a admitir que no estaba acreditado el siniestro y por ende no proced�a su pago.
EL RECURSO DE APELACI�N Ante el a-quo, la parte demandante interpuso el recurso de apelaci�n contra el referido fallo. Argumenta que el juez se equivoc� al indicar que al momento del hurto del veh�culo el contrato de seguro hab�a expirado, como consecuencia del no pago de la prima, cuando en realidad �sta se hab�a contratado para cancelar por instalamentos, y el mes comprendido entre el 14 de julio y el 13 de agosto de 2008, ya estaba cancelado, y el siniestro ocurri� el 11 de agosto de esta anualidad.
Otra cosa es que se hubieran devuelto unos cheques, pero esto ocurri� con posterioridad al mes dentro del cual acaeci� el hurto del veh�culo. Y el otro argumento de la sentencia, que no se aport� la totalidad de los documentos solicitados por la entidad ajustadora, es falso, ya que estos s� fueron allegados, de lo cual obra constancia en el proceso.
CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL Concurren en el asunto los requisitos establecidos por la ley como necesarios para la regular formaci�n y perfecto desarrollo del proceso. En efecto, esta Sala Civil del Tribunal es competente para decidir el recurso de apelaci�n propuesto en contra de la sentencia dictada por el juez de primera instancia; la demanda observ� en su estructuraci�n las formalidades de ley; la actuaci�n recibi� el tr�mite del proceso ordinario.
As� mismo, la capacidad para ser parte y para comparecer al proceso est�n presentes; de este asunto conoci� el juez competente por la naturaleza de la acci�n, la cuant�a y el domicilio de las partes. Se sabe por el libelo introductorio que la parte demandante persigue que en sentencia definitiva se declare que QBE SEGUROS S.A. incumpli� el contrato de seguro instrumentado en la p�liza No. 10610000384 expedida el 14 de mayo de 2008 y que se le condene al pago de la indemnizaci�n por valor de $135.000.000,oo ante la ocurrencia de uno de los riesgos amparados que es la p�rdida total del bien asegurado por hurto.
Lo anterior con intereses moratorios comerciales a la tasa m�xima permitida hasta cuando se haga el pago. Por su parte, la demandada se opuso a la prosperidad de las pretensiones al estimar bajo las excepciones de m�rito, que ella est� exenta de la obligaci�n de pagar el seguro por no haber cumplido la demandante con la obligaci�n que le correspond�a de acreditar la existencia del da�o para obtener el pago de la indemnizaci�n de parte de la aseguradora.
Para definir la controversia, el juzgado de conocimiento dict� la sentencia que a la postre fue motivo del recurso de apelaci�n, en la que decidi�, como ya se dijo en el recuento hist�rico del proceso, declarar probadas las excepciones perentorias y condenar a la demandante al pago de las costas. Lo primero para la Sala es precisar lo relativo al contrato de seguro, con respecto al cual advierte el art�culo 1037 del C�digo de Comercio, que son partes del mismo, el asegurador y el tomador del seguro, advirtiendo que el primero es la persona jur�dica que asume los riesgos con la debida autorizaci�n para ello, con arreglo l�gicamente a las leyes y a los respectivos reglamentos.
El tomador es la persona que actuando por cuenta propia o ajena, traslada al asegurador los riesgos, puede ser cualquier sujeto de derecho, persona natural o jur�dica, pero igualmente puede adem�s adquirir la calidad de asegurado y nada se opone para que al un�sono tambi�n sea el beneficiario, puesto que no necesariamente el tomador debe tener inter�s asegurable, que s� se precisa para el asegurado, lo que permite concluir, que quien contrata un seguro, traslada el riesgo y puede ser el titular del inter�s asegurable y a m�s de ser el tomador puede ser asegurado, pero igualmente, tomador, asegurado o beneficiario y afianzado pueden ser personas distintas, lo que significa que las partes en el contrato de seguro, que es bilateral, son el asegurador, el tomador, beneficiario y asegurado.
De otra parte, la p�liza de seguro, a t�rminos del art�culo 1046 del estatuto mercantil, es el documento por medio del cual se perfecciona y prueba el contrato de seguro, aunque tras la reforma introducida por la ley 398 de 1997, �ste ya no es un contrato solemne, de ah� que a partir de su vigencia no haya lugar a exigir la p�liza como �nica prueba de su existencia. En el caso que ocupa a esta instancia, el se�or Rafael Arturo Mej�a tom� de QBE SEGUROS S.A. la p�liza de autom�viles 106100000384, en la que se se�ala como asegurado y beneficiario el mismo tomador, por un valor asegurado de $135.000.000.oo en lo que atiende al riesgo de p�rdida total por hurto del bien objeto del seguro. Con el marco anterior y teniendo en cuenta que en la sentencia apelada el a-quo desestim� las pretensiones de la parte actora y ello motiva la inconformidad del recurrente, a la Sala le corresponde asumir el examen de aqu�llas, con el fin de establecer si se impone mantener las determinaciones del fallo enervado o si por el contrario �stas deben perder la fuerza que imponen en el proceso y por ende procede revocarlas.
Se hace necesario entrar a analizar los argumentos que tuvo el juzgador de primera instancia para negar las peticiones de la demanda, que fueron el primero de ellos, el no pago de la prima, para lo cual debemos remitimos a la contestaci�n de la demanda y el planeamiento de las excepciones, siendo estas la indeterminaci�n del siniestro; la carencia de requisitos para que el da�o sea indemnizable; improcedencia de la indemnizaci�n del supuesto lucro cesante, el limite eventual responsabilidad de QBE seguros S.A. a los valores asegurados y la gen�rica; dentro de los cuales ninguno de los argumentos hizo referencia al pago o no de la prima de seguros, como tampoco se observa que la entidad accionada hubiera hecho relaci�n alguna a ella en la correspondencia cruzada entre la partes.
Luego, no era necesario que el juzgador entrara a analizar este punto, pues al no haberlo invocado la parte pasiva como una excepci�n para el no pago de la indemnizaci�n, o siquiera mencionado en los descargos, no le correspond�a al juez entrar a estudiar tal situaci�n. T�ngase en cuenta que al indicar el juez que el actor no cancel� la prima del seguro correspondiente al mes de agosto y que en raz�n de ello el contrato de seguro no se encontraba vigente, estaba incurriendo en un estudio que no fue objeto de debate dentro del proceso, y en su lugar estar�a vulnerando el derecho de defensa del demandante frente a situaciones que no fueron argumentos para desvirtuar las pretensiones de la demanda y ni siquiera fueron planteadas dentro de los hechos.
En segundo lugar, en el seguro de da�os, a fin de obtener su reclamaci�n para el cobro de la indemnizaci�n, el beneficiario debe dar cumplimiento a lo establecido en los art�culo 1075, 1076 y 1077 del c�digo de comercio, esto es, que dentro del t�rmino de tres d�as debe dar aviso de la ocurrencia del siniestro y proceder a la reclamaci�n, la que debe ser seria y fundamentada, y reunir� los requisitos all� previstos, en lo dem�s deber� procederse a trav�s de la v�a ordinaria.
Entonces, en esas condiciones se tiene que para que proceda al pago de la indemnizaci�n debe darse que: 1) haya ocurrido el siniestro que conforme al contrato de seguro est� se�alado con la cobertura para indemnizar; 2) que el asegurado o el beneficiario o quien lo represente haya hecho entrega a la aseguradora de la reclamaci�n aparejada de los comprobantes o documentaci�n necesaria y completa seg�n la propia p�liza; 3) que se hubiere acreditado el da�o y su cuant�a. Cumplido lo anterior, empieza a correr el plazo a la aseguradora para que si lo considera necesario objete o no la reclamaci�n, luego si al hacer la reclamaci�n llegare a faltar alg�n comprobante de los exigidos para ese fin, no corre el plazo para la objeci�n a la aseguradora hasta tanto no est� competa.
Se precisa entonces que algunas p�lizas contienen las disposiciones sobre los comprobantes que se deben allegar con la reclamaci�n para demostrar la responsabilidad del asegurador. Son estos los que se deben aportar, pero si se omite en la p�liza incluir disposiciones al respecto, el asegurador no puede exigir m�s de lo necesario, que en caso de la ocurrencia del siniestro se pueda demostrar el hecho da�oso y su cuant�a. Esto es, que para que sea exigible la p�liza en el caso tercero, no basta la entrega de la p�liza sino que se hace necesario el cumplimiento de los elementos antes se�alados.
Al respecto el tratadista Hern�n Fabio L�pez Blanco dijo: �La ocurrencia del siniestro es la base para que la aseguradora entre a cumplir con su obligaci�n principal, la de indemnizar los perjuicios ocasionados por aquel. Empero, para que pueda cumplir con esa prestaci�n, es necesario que el asegurado o beneficiario le demuestre no solo la ocurrencia, sino la cuant�a del siniestro cuando a ello hubiere lugar, de acuerdo con lo que establece el art�culo 1077 del C. de Co. al destacar que: �Corresponder� al asegurado demostrar la ocurrencia del siniestro, as� como la cuant�a de la perdida, si fuere el caso. �El asegurador deber� demostrar los hechos o circunstancias excluyentes de su responsabilidad.� Efectivamente, dos son los aspectos a los cuales se refiere la citada norma en su inciso primero: el uno, la demostraci�n de la ocurrencia del siniestro, obligaci�n que siempre debe cumplir el asegurado o beneficiario; y el otro, la cuant�a del mismo cuando sea necesario, es decir, que no siempre este deber se debe observar por el asegurado o el beneficiario, como adelante lo explicaremos.
En cuanto a la clase de pruebas necesarias para acreditar esos aspectos, se tiene que, trat�ndose de una demostraci�n extraprocesal, basta la libre utilizaci�n de medios de convicci�n id�neos para llevar la certeza de la ocurrencia de los hechos, sin que sea necesario extremar el planteamiento a la obligaci�n de que las pruebas se alleguen rituadas por intermedio de autoridad judicial, pues salvo raros casos donde ese requisito es necesario (en seguros de responsabilidad civil, por ejemplo, se podr� requerir prueba judicial de la obligaci�n mediante su declaraci�n en sentencia), la utilizaci�n de documentos tales como facturas, informes t�cnicos, versiones de testigos, certificados de autoridades o la percepci�n misma de los hechos por parte de la empresa aseguradora, pueden ser suficientes para demostrar la ocurrencia del siniestro y su cuant�a.� (Contrato de Seguro, 3� edici�n pag. 155 y 156) Para el caso presente, se advierte que de los anexos de la p�liza, documentos allegados por la parte pasiva se extrae que al numeral 8 en el ac�pite de PAGO DE INDEMNIZACIONES, se relacionan los instrumentos que se han de aportar a todos los amparos de la p�liza, incluyendo en el caso de hurto, que son: �8.1.1 prueba sobre la propiedad del veh�culo o de su inter�s asegurable. 8.1.2 Copia de la denuncia penal, si fuere el caso. 8.1.3.
Licencia vigente del conductor, si fuere pertinente. 8.1.4. Copia del croquis de circulaci�n en caso de choque o vuelco y de la respectiva resoluci�n de autoridad competente, siguiente el caso. En caso de no tener croquis, se requiere declaraci�n extra juicio en donde se rinda declaraci�n de los hechos. 8.1.5. Licencia de tr�nsito o tarjeta de propiedad del veh�culo en favor de la Compa��a en el evento de p�rdida total o por da�os, por hurto o hurto calificado.
Adem�s, en caso de hurto o hurto calificado copia de la solicitud ante el organismo de transito competente de la cancelaci�n definitiva de la matr�cula del veh�culo. 8.1.6. En el amparo de responsabilidad Civil Extracontractual, la prueba de la calidad de beneficiario, del perjuicio sufrido y de su cuant�a. 8.1.7. Formulario �nico de vinculaci�n, debidamente diligenciado.
De la anterior relaci�n de los documentos, se ha de observar que son los que son pertinentes para el caso del hurto, y que fueron debidamente aportados a la entidad demandada, lo que se deja en claro al indicar en su comunicaci�n del 12 de febrero de 2009 que despu�s de una larga lista como se ve en la comunicaci�n del 22 de agosto de 2008 que rebasaba lo indicado en su p�liza al punto que se dijo que faltaba la � 1.
Fotocopia de la factura de compra del pa�s de origen y manifest� de importaci�n No. 025991 de fecha 13 de diciembre de 1983 de Aduana Interior de Barranquilla, 2... fotocopia de los documentos de los contratos de transportes tales como manifiestos de carga y remesas de los despachos efectuados durante los �ltimos 3 meses con las empresas TransGraneles de la ciudad de Medell�n y RC carga S.A. y otras; 3.� y el Aval�o comercial de un veh�culo de similares caracter�sticas. 4.
Y la certificaci�n sin pendientes del automotor, documentos que comparados con los que le fueron reclamados inicialmente a la parte actora, se advierte que �stos resultaban m�s una traba a sus aspiraciones. M�s cuando de los hechos de la demanda se advierte que en verdad solo hizo falta el primero de ellos, estos es, fotocopia de la factura de compra del pa�s de origen y manifiesto de importaci�n No. 025991 de fecha 13 de diciembre de 1983 de Aduana Interior de Barranquilla, debe observarse lo que dice al respecto el tratadista Hern�n Fabio L�pez Blanco: �Ahora bien, respecto a este tema, debemos igualmente ser muy claros en manifestar que a veces las empresas aseguradoras exigen pruebas adicionales a las ya presentadas.
Si esas pruebas son relevantes y necesarias en orden a demostrar la existencia del siniestro o su cuant�a, deben ser procuradas por el asegurado o el beneficiario, pero cuando se trata simplemente de maniobras dilatorias a fin de retardar el computo del plazo, estimamos a que este empieza a contarse y a correr la aseguradora con las consecuencias que su conducta implica, correspondi�ndole, por �ltimo, al juez la posibilidad de determinar si aquellas eran o no pertinente para completar la reclamaci�n, pues creemos que dentro de una bien entendida operancia del principio de la lealtad procesal, as� como el asegurado o el beneficiario est�n en el deber de procurar la totalidad de las pruebas necesarias para demostrar la ocurrencia del siniestro y su cuant�a, no puede la aseguradora exigir pruebas irrelevantes o superfluas con el solo prop�sito de dilatar el cumplimiento de su obligaci�n.� Como pruebas obrantes dentro del proceso se observan las siguientes: la p�liza, copia de la denuncia del hurto, certificado de propiedad tanto del remolque como de la tracto mula, copia de la entrega de los documentos, como de las comunicaciones remitida por la entidad demandada, del aviso del siniestro, de las exclusiones de la car�tula, copia de dos aval�os tanto del remolque como de la tracto mula y las siguientes declaraciones: El Se�or William L�pez Salazar quien fue la persona que dio cuenta del aviso del siniestro, indicando que lo hizo a tiempo, esto es, una vez fue informado, que le manifest� al actor que le pod�a colaborar con la consecuci�n de los documentos para efectuar la reclamaci�n, pero que el actor le manifest� que lo hac�a a trav�s de su apoderado.
En cuanto a la constancia presentada ante la aseguradora en la que manifest� que no pod�a dar fe de la moral del actor, indic� que es una constancia, por cuanto no puede dar fe de nadie, ya que las personas cambian de un momento a otro, pero que en verdad no vio nada raro respecto de la conducta del demandante. De la declaraci�n de la se�ora Gloria Luc�a Su�rez Duque, gerente de indemnizaciones de la demandada, manifest� que se objet� la reclamaci�n realizada por la parte actora ante la falta de unos documentos por no haberse acreditado la ocurrencia del siniestro, esto es, la p�rdida del veh�culo ante la falta de claridad en las circunstancias de tiempo, modo y lugar, en que se dijo que ocurri� el hurto, que es as� como las investigaciones de la fiscal�a giraron alrededor de una falsa denuncia. Frente a la declaraci�n de Isauro Rojas Cruz, ejecutivo de indemnizaciones de transportes de la entidad demandada, manifest� en su declaraci�n que efectivamente se asign� como entidad ajustadora a la Empresa Nacional de Ajustes, quien lleg� a la conclusi�n que el actor no alleg� la documentaci�n requerida para la formalizaci�n de la reclamaci�n, por ejemplo, factura de compra del veh�culo del pa�s de origen, teniendo en cuanta que se trataba de un veh�culo importado, documentos como contratos de transporte de los �ltimos tres meses a la fecha del siniestro con el fin de verificar la preexistencia del automotor, adicionalmente se requirieron otros documentos como la acreditaci�n del valor comercial del veh�culo a la fecha del siniestro con el fin de demostrar la cuant�a de la p�rdida, los anteriores entre otros documentos que se solicitaron.
Que adem�s hizo �nfasis en la concurrencia del conductor, quien fue la persona que estuvo presente en el momento del hurto, lo anterior debido a que se encontraron inconsistencias en la declaraci�n del se�or Mej�a. Del interrogatorio del se�or Rafael Mej�a Fuentes, se advierte que acepta que recibi� una llamada en la que se le hac�a saber que la polic�a hab�a recuperado la tracto mula en Popay�n, de lo cual no dio parte a la aseguradora, como tampoco fue, ya que le dijeron que no fuera porque eso era una trampa para sacarle dinero, que los n�meros telef�nicos de donde recibi� las llamadas no se los exigieron en la polic�a, por tanto no los suministr�.
En cuanto al conductor, acepta que llevaba dos meses laborando con �l, pero que era una persona que conoc�a hace nueve a�os. En punto de la titularidad de la persona que tiene derecho para reclamar la indemnizaci�n, no se puede olvidar que de acuerdo con el art�culo 1083 del C�digo de Comercio �tiene inter�s asegurable toda persona cuyo patrimonio pueda resultar afectado, directa o indirectamente, por la realizaci�n de un riesgo.
Es asegurable todo inter�s que, adem�s de l�cito, sea susceptible de estimaci�n en dinero�, de modo que lo �nico que se requiere del inter�s es su licitud y la posibilidad de estimarlo en dinero, pero no se exige que ese inter�s dependa necesariamente de la propiedad, sino que �l puede provenir de v�nculos de diferente naturaleza como el del propietario, usufructuario, arrendatario, acreedor hipotecario, etc.
Para mayor claridad, la Corte Suprema de Justicia ha anotado que dicho concepto refiere a la �relaci�n �relatio de car�cter econ�mico que liga �o vincula- a una persona con una cosa, con una universalidad, consigo misma, etc, in potentia amenazadas por la realizaci�n del riesgo cubierto (arts. 1045, numeral. 1�, 1083 y 1137 ib.)� (Cas. Civ.
Sentencia de 21 de marzo de 2003, Exp. 6642). Ahora, respecto de un bien pueden concurrir distintos intereses y todos ellos son asegurables, bien sea, simult�nea ora sucesivamente, por el valor que tenga cada uno de ellos, el �nico condicionamiento que sobre ese aspecto impone la ley es que el valor de la indemnizaci�n, en caso de producirse el hecho que la origina, �no podr� exceder del valor total de la cosa en el momento del siniestro�(art. 1084 C. Co.) y para el caso, como bien se propuso en las defensas de la demandada, se pretendi� la suma asegurada que era $135.000.000,oo cuando en el proceso existe prueba que el valor de los bienes hurtados era de $ 97.000.000,oo pero adem�s que en la p�liza estaba pactado un deducible del 15 % por lo que, saliendo adelante las pretensiones, deber� limitarse la indemnizaci�n a esa cifra, o sea que deber� reconocerse la exc opci�n denominada: �4- L�mite de la eventual responsabilidad de QBE SEGUROS S.A. a los valores asegurados.� Trat�ndose del contrato de seguro sobre bienes, como aqu�l que recae sobre autom�viles, sobre el inter�s asegurable, tambi�n se ha dicho que no necesariamente debe coincidir la persona en quien recae con el titular del derecho de dominio �como principal relaci�n jur�dica predicable del bien afectado con la realizaci�n del riesgo, mucho m�s, si inclusive el inter�s puede ser indirecto, como expresamente lo consigna la ley comercial� (Cas.
Civ. Sentencia de 30 de septiembre de 2002, exp. No. 4799). Luego en el presente caso, el beneficiario o asegurado es el se�or Rafael Mej�a Fuentes, siendo �l quien adem�s cuenta con la titularidad del bien como lo acredit� con el certificado de tradici�n del mismo, documento que es p�blico del cual no existi� discusi�n alguna, luego no pod�a exigirse otro.
En cuanto a la preexistencia del bien, en escrito presentado por el demandante se alleg� copia del contrato de carga y certificaci�n de la empresa transportadora, y, en cuanto al valor del da�o, se alleg� un aval�o comercial del veh�culo, documentos de los cuales no se hace menci�n de que pudiera existir alguna sombra de duda, m�s a�n cuando en las declaraciones rendidas por los se�ores Gloria Luc�a Su�rez e Isauro Rojas, dicen no haberlos confrontado.
As� las cosas, en cuanto a los documentos aportados por el peticionario, que muchos de ellos son adicionales a los establecidos en la p�liza, de los cuales conforme el memorial de la demandada solo hizo falta, la fotocopia de la factura de compra del pa�s de origen, el cual no se hace necesario ya que no se requiere para acreditar la titularidad del bien, toda vez que como ya se dijo, el arrendatario, el acreedor o cualquier otra persona interesada en el bien, puede asegurarlo, como tampoco se est� indagando la forma en que �ste hubiera sido adquirido, ni es prueba suficiente de su preexistencia, y adem�s, si no fue tachado el certificado de tradici�n, que es el soporte con el cual se acredita la propiedad y que goza de la presunci�n de legalidad por ser un documento de origen oficial, no pod�a exigirse otro instrumento adicional.
En cuanto a la fotocopia de los contratos de transporte, sobre ellos se advierte que s� fueron aportados como se observa en los folios 21, 22 y 25, sin que existiera objeci�n alguna sobre ellos. En punto del aval�o comercial de un veh�culo de similares caracter�sticas, se tiene que �ste s� fue allegado, y como prueba de ello es que fue precisamente la aseguradora demandada quien los arrimo al proceso.
Y por �ltimo, respecto del certificado sin pendientes del automotor expedido por el organismo de tr�nsito, aquel igualmente fue allegado a la entidad demandada como se relaciona en el escrito del 17 de septiembre de 2008, sin que hubiera existido objeci�n alguna. De �sta forma, si la objeci�n a la reclamaci�n era la inexistencia del siniestro, por cuanto consideraba que exist�a un manto de duda en el sentido que �ste hubiera acaecido, e igualmente que no se hubieran aportado los documentos necesarios para su acreditaci�n, lo que no es verdad como ya lo indic� la sala, exceptuando la factura de compra del pa�s de origen, documento que no es indispensable que lo tuviera en sus manos el actor, m�s a�n cuando adquiri� el veh�culo por adjudicaci�n en sucesi�n como est� sentado en el certificado de tradici�n. Y si exist�a incertidumbre respecto a si el veh�culo realmente hab�a sido sustra�do, en ese sentido no es aceptable tal titubeo de parte de la aseguradora, pues la �nica prueba en que se soporta es la no entrega de los documentos, el no haber concurrido a absolver una entrevista el conductor de la �poca, y la certificaci�n dada por la fiscal�a en la cual se compulsan copias ante una supuesta falsa denuncia, pero no se da cuenta de hechos o circunstancias precisas, que sirvan de base para que no se considere la existencia del hurto sino una simple duda al respecto, la cual no puede obrar eficazmente en contra del demandante.
As� pues, allegada la documentaci�n requerida, se debe concluir que el asegurado s� demostr� ante su asegurador la ocurrencia del siniestro, y por ende el menoscabo patrimonial, y con los aval�os la cuant�a del rodante, que es de pleno conocimiento y que solo alcanza el valor comercial del bien y hasta la concurrencia del valor asegurado.
En consecuencia, se ha de revocar la sentencia impugnada, y en su lugar se dar� cumplimiento a lo establecido en el art�culo 1077 del C�digo de Comercio que establece que al asegurado o beneficiario, seg�n sea el caso, le incumbe probar la ocurrencia del siniestro, as� como la cuant�a de la p�rdida en el caso de que fuere necesario, cumplido lo cual empieza a computarse el plazo que tiene el asegurador para efectuar el pago de la indemnizaci�n, y una vez vencido sin haberse satisfecho la obligaci�n, apareja la mora del deudor.
Y para el caso en estudio, al haber cumplido el asegurado con la carga de la prueba, a la aseguradora le corresponde no s�lo pagar el valor de la prestaci�n asegurada en el monto acreditado en el aval�o, sino tambi�n los intereses moratorios previstos en el art�culo 1080 del C�digo de Comercio, modificado por el art�culo 111 de la Ley 510 de 1999.
En consecuencia, se condena a la aseguradora al pago a favor del actor de una indemnizaci�n igual al valor comercial veh�culo conforme al aval�o allegado al proceso, precisamente por la parte demandada, o sea la suma de $97.000.000,oo pero rest�ndole el 15 % que es el deducible pactado en la p�liza para el tipo de siniestro. A esta suma se deber� reconocer los intereses moratorios causados a partir del 4 de febrero de 2009, o sea desde el mes siguiente a la fecha en que se allegaron los �ltimos documentos, que es cuando venci� el t�rmino para objetar dicho pago.
En cuanto al lucro cesante que se reclamaba en las pretensiones iniciales, no se har� ninguna referencia porque la demanda fue reformada excluyendo dicha pretensi�n. DECISI�N En m�rito de todo lo expuesto, EL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D. C. administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley;
RESUELVE
Primero: REVOCAR la sentencia apelada por la parte actora, proferida dentro del proceso de la referencia, adelantado ante el Juzgado Cuarenta y Dos Civil del Circuito de Bogot�, proferida por el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Descongesti�n de Bogot� D.C., el d�a 10 de octubre de 2012. Segundo: DECLARAR PROBADA la excepci�n de m�rito propuesta, denominada �4- L�mite de la eventual responsabilidad de QBE SEGUROS S.A. a los valores asegurados.� Y rechazar las dem�s. Tercero: CONDENAR a la aseguradora QBE SEGUROS S.A. al se�or RAFAEL ARTURO MEJIA FUENTES, a t�tulo de indemnizaci�n por la ocurrencia del siniestro asegurado en la p�liza objeto de este proceso, No 106100000384, la suma de OCHENTA Y DOS MILLONES CUATROCIENTOS CINCUENTA MIL PESOS M/CTE ($82.450.000.oo), m�s los intereses moratorios previstos en el art�culo 1080 del C�digo de Comercio, modificado por el art�culo 111 de la Ley 510 de 1999, a partir del 4 de febrero de 2009 hasta su pago efectivo.
Cuarto: COSTAS de primera y segunda instancia a cargo de la parte pasiva. Liqu�dense. Para el efecto, el magistrado sustanciador fija como agencias en derecho en esta instancia la suma de $5.000.000,oo
NOTIFIQUESE Y CUMPLASE �VARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Magistrado MARTHA PATRICIA GUZM�N �LVAREZ Magistrada LUISA MYRIAM LIZARAZO RICAURTE Magistrada Proyecto discutido y aprobado en sala de decisi�n del d�a 21 de febrero del a�o 2013. Folio 63 Folio 111 a 116 Folio 150 Folio 157 Folio 2 y 3 Folios 74 a 96 Folio 51 y 52 Folio 41 y 42 Contrato de Seguro pag. 157 3� edici�n Folio 197 a 200 Folio 203 a 205 Folios 256 a 258 Folio 194 a 197 Folio 25 y 26 Folio 51 y 52 Folio 100 y 101 PAGE PAGE 20 Proceso ordinario Rafael Arturo Mej�a Fuentes contra QBE Seguros S,.A. 110013103042200900608 01 !#Cn� / 0 1 b c i � � � � � � � � � � � � � � � � ( ) = ����������ʿ�������������z�z���q�q�q�ghgg�hgg�5�6�hgg�5�CJ\� h�tTCJ h�y�CJ hBg�CJ hgg�CJh'hgg�5�CJ \�]�aJ h'6�CJ aJ h'hgg�6�CJ aJ hA6�CJ aJ hAhACJaJhACJaJh'h"�CJaJmH $sH $h"�CJaJmH $sH $h"�CJaJh�FhACJaJ&$�0 1 Z i � � � � � � ' ( ) ] ^ _ ������������������������� $dha$gd�y� $dha$gdgg�$��dh`��a$gdgg�dhgdgg� $dha$gdgg�gdgg�gdA= ] ^ � � � � JQ������� !,qr������ � bc{�����56UVWYt�%[fijx���#F������������������տ��ṿ���������ṿ�������᧿��������������� hlxqCJ h<8�CJ h1ERCJ h�I4CJ h�t�CJhgg�5�CJ\�]� h�y�CJ h�\�CJ h�90CJ hgg�CJhgg�5�6�CJ\�]�hgg�hgg�5�6�\�]�A����|}V jk���!"01uv��QR������������������������ $dha$gdlxq $dha$gd�t�$��dh`��a$gdgg� $dha$gdgg�FG������01wx����tv������d���ENwx�������PQs������gh ,C��������������������������������������������������������Ƽ���� h�G�CJhgg�5�CJ\�]�h�y�5�CJ\�]�h�5�CJ\�]� h�CJ h_D�CJ h@XCJ h�y�CJ h�I4CJ hgg�CJ hlxqCJ h\�CJ?��"".#/#8(9(�+,,,,J-K-�/0��������������������� $dha$gdgg���dh`��gdS�dhgd� �dhgdgg���dh`��gd�y�dhgd�y� $dha$gdgg�CD����4S����(~����������H����� 6FSgl{��������8KLP�������������������Ùýýýó���Ì������������������ hW!�CJ h �CJ h�5�CJ h`?RCJh�hgg�5�CJh�h~5�CJh�h�5�CJ h�CJ h~CJjh �0JCJU h�UCJ h��CJ h�G�CJ h�y�CJ hgg�CJjh�G�0JCJU4P����� ! 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independiente Car$CJOJPJQJ^JaJmH sH tH bP@bgg�Texto independiente 2$dha$5�6�CJ\�]�z�/��!zgg�Texto independiente 2 Car05�6�CJOJPJQJ\�]�^JaJmH sH tH @@2@ �G�0Texto nota pieCJaJT�/��AT�G�0Texto nota pie CarOJPJQJmH sH tH B&`��QB �G�0Ref. de nota al pieH*<@b<Kx�0 Encabezado �C�"T�/��qTKx�0Encabezado Car CJOJPJQJaJmH sH tH B @�BKx�0 Pie de p�gina �C�"Z�/���ZKx�0Pie de p�gina Car CJOJPJQJaJmH sH tH 8)@��8'N�mero de p�ginaPK!����[Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� l,�3��;�r��Ø��J��B+$�G]��7O٭V��<a������(7��I��R�{�pgL�=��r����8�5v&����uQ�뉑8��C����X=����$�?6N�JC�������F�B.ʹ'�.�+���Y�T���^e5�5�� ��ð�_�g -�;�����Yl�ݎ��|6^�N��`�?���[��PK!�֧��6_rels/.rels���j�0���}Q��%v/��C/�}�(h"���O� ������=������ ����C?�h�v=��Ʌ��%[xp��{۵_�Pѣ<�1�H�0���O�R�Bd���JE�4b$��q_����6L��R�7`�������0̞O��,�En7�Li�b��/�S���e��е������PK!ky���theme/theme/themeManager.xml�M � @�}�w��7c�(Eb�ˮ��C�AǠҟ����7��՛K Y,� �e�.���|,���H�,l����xɴ��I�sQ}#Ր���� ֵ+�!�,�^�$j=�GW���)�E�+& 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