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As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado� As�, los debates en materia de pertinencia deben reducirse al an�lisis de la relaci�n de los medios de prueba con el tema de prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en particular.� ACCESO CARNAL VIOLENTO / PRUEBAS INADMISIBLES / DISCRIMINACI�N DE LA V�CTIMA � existe otra raz�n fundamental para inadmitir como pruebas de la defensa las fotograf�as de Facebook y pantallazos del WhatsApp que se relacionan con una falda utilizada por la v�ctima, y lo es espec�ficamente, los argumentos que tuvo la funcionaria de primera instancia para negar la prueba.
Ciertamente, de lo expuesto por la defensora podr�a pensarse que en principio esas pruebas tienen como finalidad cuestionar a la v�ctima por su forma de vestir o por su comportamiento, y se da ese entendimiento, por cuanto la togada no dio en su momento mayores explicaciones en cuanto cu�l era el prop�sito de querer mostrar fotograf�as donde la v�ctima portaba una falda.
Siendo as�, las cosas, una prueba en tal sentido indudablemente estar�a en contrav�a de los derechos que le asiste a la v�ctima. REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veintisiete (27) de noviembre de dos mil veintitr�s (2023) Acta de aprobaci�n N� 1321 Segunda Instancia Radicaci�n: 66001600003520200111801 Acusado: CECL C�dula de ciudadan�a:Delito:Acceso carnal violento agravadoV�ctima:Z.L.C.C. -de 17 a�os de edad para la �poca de los hechos-Procedencia:Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pereira Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la defensa contra el auto proferido en agosto 15 de 2023, por medio del cual se neg� la admisi�n de algunas pruebas de la defensa.
SE CONFIRMA. El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira pronuncia la decisi�n en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y precedentes 1.1.- Los hechos materia del presente tr�mite, fueron plasmados por el ente acusador en el escrito acusatorio, as�: �El d�a 19 de mayo de 2020 en horas de la tarde despu�s de las 5:30 pm en la Vereda La Honda finca El Amparo � Sector Combia de la ciudad de Pereira en la residencia de sus padres en el segundo piso, el se�or CECL utilizando la fuerza le subi� la falda, le mordi� en la parte del pecho y de manera violenta accedi� carnalmente a la menor de 17 a�os de edad Z.L.C.C. con la ayuda de un adolescente, quien le tap� la boca y le ayuda a sostenerla [�]�. 1.2.- Adelantado el programa metodol�gico de investigaci�n, y luego de la captura del procesado, se llevaron a cabo las audiencias preliminares (julio 28 de 2020) ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Pereira (Rda.), por medio de las cuales: (i) se legaliz� la aprensi�n del se�or CECL;
(ii) se le formul� imputaci�n por el delito acceso carnal violento agravado -arts. 205 y 211 numeral 1� y 2� C.P.-, cargos que NO ACEPT�; y (ii) se le impuso medida de aseguramiento NO PRIVATIVA DE LA LIBERTAD -art. 307 literal B numerales 3, 4, 6 y 7 C.P.P.-. 1.3.- Por lo anterior, la Fiscal�a 07 local adscrita a la unidad CAIVAS de Pereira (Rda.) present� el respectivo escrito de acusaci�n (octubre 26 de 2020), donde le endilg� id�nticos cargos al se�or CECL, cuyo tr�mite le fue asignado al Juzgado Segundo Penal del Circuito de la misma municipalidad, ante el cual se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (diciembre 07 de 2020) y preparatoria (agosto 15 de 2023 -luego de m�ltiples aplazamientos de las partes-), actuaci�n en la que tanto defensa como fiscal�a enunciaron y sustentaron cuales pruebas pretend�an hacer valer en juicio oral; sin embargo, el ente acusador se opuso a la admisi�n de algunas pruebas de su contraparte, en los siguientes t�rminos: La se�ora defensora solicit� la admisi�n de unos elementos que resultan impertinentes.
Si bien el testimonio de la progenitora -Sandra Liliana Lima Valencia- del acusado es admisible, ello no ocurre con los elementos que se dicen servir�n para corroborar sus dichos, como lo son: (i) los nueve pantallazos de WhatsApp del celular No 3107432842 de la se�ora Sandra Liliana Lima; (ii) los audios de conversaciones entre Sandra Liliana y la v�ctima, antes y despu�s de los hechos, en un CD;
(iii) cuatro fotos del Facebook de Sandra Liliana donde se observa la falda que ten�a la v�ctima el d�a de los hechos; (iv) cuatro pantallazos de fotos del Facebook de la se�ora Sandra Liliana; (v) trece fotograf�as de estados de WhatsApp de la se�ora Sandra Liliana; y (vi) fotograf�as de la labor que desempe�aba la se�ora Sandra para el momento que se dice fueron los hechos.
Lo anterior, por cuanto ninguna relaci�n directa tiene esos elementos con los hechos que son materia de investigaci�n, y las conversaciones con la v�ctima no dicen nada, y las fotograf�as de Facebook no pueden ser utilizadas para referirse a las condiciones en que se vest�a la v�ctima o para efectos de una desaprobaci�n. En cuanto a los testigos que fueron pedidos como comunes -la v�ctima Z.L.C.C., ANA MILENA CORREA RESTREPO, NERY AMPARO CORREA CASTA�EDA, KAROL NATALY SALAZAR ROJAS -psic�loga-, y NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE -psic�loga de la IPS NUEVE LUNAS-, la defensa no hizo una argumentaci�n diferente a las explicaciones que dio la Fiscal�a para pedir dichos testimonios, cuando es claro que existe una carga para la defensa en ese sentido.
Sin embargo, la abogada del acusado si cumpli� con esa obligaci�n en relaci�n con el testimonio FLOR MAR�A TANGARIFE por lo que no se opone a que se decrete como prueba com�n. La anterior petici�n fue acompa�ada por el representante judicial de la v�ctima. 1.4.- Sustentadas las pretensiones probatorias, la a-quo admiti� en su integridad aquellas reclamadas por la Fiscal�a y la defensora, con excepci�n para esta �ltima de las siguientes pruebas: (i) los nueve pantallazos de WhatsApp del celular No 3107432842 de la se�ora Sandra Liliana Lima;
(ii) los audios de conversaciones entre Sandra Liliana y la v�ctima, antes y despu�s de los hechos, en un CD; (iii) cuatro fotos del Facebook de Sandra Liliana donde se observa la falda que ten�a la v�ctima el d�a de los hechos; (iv) cuatro pantallazos de fotos del Facebook de la se�ora Sandra Liliana; (v) trece fotograf�as de estados de WhatsApp de la se�ora Sandra Liliana; y (vi) fotograf�as de la labor que desempe�aba la se�ora Sandra para el momento que se dice fueron los hechos.
Lo anterior, por cuanto esos elementos no se relacionan con los hechos materia de investigaci�n, y no pueden ser utilizados para cuestionar el comportamiento de la v�ctima, en atenci�n a los tratados internacionales acogidos por Colombia a trav�s del bloque de constitucionalidad que protege a las mujeres v�ctimas de abuso sexual. En cuanto a los testigos pedidos como prueba en com�n, inadmiti� a: (i) la v�ctima Z.L.C.C;
(ii) a la se�ora ANA MILENA CORREA RESTREPO; (iii) a la se�ora NERY AMPARO CORREA CASTA�EDA; (iv) a la Doctora KAROL NATALY SALAZAR ROJAS -psic�loga-; y (v) a la Doctora NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE. Por cuanto la argumentaci�n de la defensa frente a esos testigos no fue suficiente para estructurar su solicitud, o para indicar que ten�an un prop�sito diferente a los argumentos que esboz� la fiscal�a para pedirlos como prueba de cargos. 1.5- Inconforme con tal prove�do, la defensora interpuso y sustent� recurso de apelaci�n. 2.- Debate 2.1.- La defensora -recurrente- Solicit� que se revoque la decisi�n en cuanto a la no admisi�n de los elementos que se pretenden incorporar en juicio oral con la se�ora Sandra Liliana Lima Valencia, y los testigos comunes que fueron negados.
Para que, en su lugar, se decreten los mismos. Cuando se anunci� la pertinencia y conducencia de la testigo Sandra Liliana Lima Valencia se indic� que exist�an unos elementos de corroboraci�n, y son importantes por que los nueve pantallazos demuestran que la v�ctima continu� frecuentando la casa de Cristian. Por su parte, los audios antes y despu�s de los hechos que la v�ctima tuvo una conversaci�n fluida y que nunca dej� de ir donde Cristian.
Adem�s, las cuatro fotograf�as de la falda de la v�ctima, demostrar� que esa falda de la cual hace menci�n la v�ctima en su entrevista y que dice fue da�ada, aparece en fechas posteriores en publicaciones que hace en el Facebook. Con los cuatro pantallazos se pretende demostrar la persecuci�n que ten�a la v�ctima con Cristian, y donde se observa el comportamiento de ella.
Las trece fotograf�as del estado del WhatsApp igualmente demostran la persecuci�n que ten�a la v�ctima con el acusado. Y las fotograf�as de la labor que desempe�aba la se�ora Sandra Liliana sirven para demostrar la ubicaci�n de las personas que estaban en la casa. Si bien ese ultimo elemento no es respecto de los hechos, los dem�s s� se relacionan, por cuanto se demostrar� la persecuci�n que la v�ctima ten�a con el acusado, y, adem�s, se puede advertir que una v�ctima jam�s vuelve donde el victimario.
Frente a las pruebas que se pidieron como comunes con la Fiscal�a, si bien es cierto no se habl� de la pertinencia de la v�ctima, de la prima y de la t�a, lo cierto es que s� son �tiles para la defensa; sin embargo, la unidad de defensa solo hasta el momento del interrogatorio cruzado tendr� el conocimiento de aquellas preguntas que no ser�n realizadas por la Fiscal�a, y en tal situaci�n poder la defensa preguntar directamente sobre temas no tratados, con la finalidad de que la juez valore los testimonios.
Sin embargo, en el caso de la doctora NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE se preguntar� apartes de la historia cl�nica de Nueve Lunas, en aquellos temas donde ella intervino. 2.2.- El Fiscal -no recurrente- Pidi� que se confirme la determinaci�n adoptada por la juez de primera instancia, toda vez que las etapas en el proceso penal son preclusivas y no se permite argumentaciones posteriores a la sustentaci�n de pertinencia, conducencia y utilidad de la prueba, y precisamente eso es lo que ocurre aqu�.
En cuanto a la historia cl�nica que se menciona, esos temas podr�n ser tratados en el interrogatorio cruzado, y la psic�loga estar�a autorizada para tratar cualquier punto de ese documento. 2.3.- Representante judicial de la v�ctima -no recurrente- no se pronunci�, pero manifest� que coadyuva la intervenci�n del delegado fiscal. 2.4- Debidamente sustentada la alzada, la a-quo la concedi� en el efecto suspensivo y orden� remitir el expediente para que sea desatada la alzada. 3.- Para resolver, se considera 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura conforme lo reglado en los art�culos 20, 34.1 y 178 de la Ley 906 de 2004, al haber sido oportunamente interpuesta y debidamente sustentada una apelaci�n contra providencia susceptible de ese recurso y por parte habilitada para hacerlo -en nuestro caso la defensa-. 3.2.
Problema jur�dico El asunto que concita la atenci�n de la Sala se reduce b�sicamente a establecer el grado de acierto de la decisi�n proferida en primera instancia, en cuanto neg� a la defensa la admisi�n de unas pruebas documentales y testimoniales para ser presentadas en la audiencia de juicio oral. 3.3.- Soluci�n a la controversia En este evento en particular, en desarrollo de la audiencia preparatoria, la defensora solicit� como pruebas para practicar en juicio, entre otras, nueve pantallazos de WhatsApp del celular No 3107432842 de la se�ora Sandra Liliana Lima; los audios de conversaciones entre Sandra Liliana y la v�ctima, antes y despu�s de los hechos, en un CD; cuatro fotos del Facebook de Sandra Liliana donde se observa la falda que ten�a la v�ctima el d�a de los hechos; cuatro pantallazos de fotos del Facebook de la se�ora Sandra Liliana; trece fotograf�as de estados de WhatsApp de la se�ora Sandra Liliana; y fotograf�as de la labor que desempe�aba la se�ora Sandra para el momento que se dice fueron los hechos, todos ellos con la finalidad de ser introducidos con el testimonio de la se�ora Sandra Liliana Lima Valencia -testimonio que s� fue decretado-.
As� como los testimonios de la v�ctima Z.L.C.C; ANA MILENA CORREA RESTREPO; NERY AMPARO CORREA CASTA�EDA; la Doctora KAROL NATALY SALAZAR ROJAS -psic�loga-; y la Doctora NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE, que fueron pedidos como pruebas en com�n con la Fiscal�a La jueza a-quo inadmiti�, las anteriores pruebas principalmente por tres razones: (i) por cuanto los pantallazos de WhatsApp, los audios y las fotograf�as de la labor que desempe�a la testigo Sandra Liliana Lima Valencia, no tienen una relaci�n directa con los hechos, y se pretenden demostrar circunstancias posteriores a lo que es motivo de juzgamiento;
(ii) porque las fotograf�as de Facebook y pantallazos de WhatsApp son impertinente, toda vez que se pretenden con ellos demostrar el comportamiento de la v�ctima, lo que est� totalmente prohibido bajo los tratados internacionales acogidos por Colombia; y (iii) no se sustent� en debida forma la pertinencia, conducencia y utilidad de las pruebas testimoniales en com�n con la Fiscal�a. En punto de lo que a la hora de ahora es materia de disenso, debe empezar por decir la Sala, como ya est� debidamente decantado por la jurisprudencia, que todas las discusiones relativas a la admisibilidad de la prueba, al debido, oportuno y completo descubrimiento de la misma, as� como lo atinente a la sustentaci�n de su pertinencia, conducencia y utilidad, as� como su eventual rechazo y exclusi�n, deben tramitarse en curso de la audiencia preparatoria, en tanto esta, acorde con lo reglado en el canon 356 CPP y siguientes, se torna en el escenario procesal pertinente, donde se deben resolver tales asuntos.
Pues bien, como quiera que el tema objeto de debate se enmarca en la pertinencia de la prueba pedida por la defensa, debemos empezar por decir, que la Sala de Casaci�n Penal ha sostenido que un debate de tal naturaleza debe reducirse al an�lisis de la relaci�n del medio de prueba -en este caso de algunos elementos que se pretenden ingresar con la declaraci�n de la madre del acusado y los testimonios en com�n con la Fiscal�a- con el tema de prueba -los hechos que se pretenden acreditar-, v�ase: �M�ltiples son las decisiones de esta Corte en las que se afirma que la pertinencia tiene que ver con los hechos.
As� lo establece el art�culo 375 de la Ley 906 de 2004 en cuanto se�ala que �el elemento material probatorio, la evidencia f�sica y el medio de prueba, deber�n referirse, directa o indirectamente, a los hechos o circunstancias relativos a la comisi�n de la conducta delictiva y sus consecuencias, as� como a la identidad o a la responsabilidad penal del acusado.
Tambi�n es pertinente cuando s�lo sirve para hacer m�s probable uno de los hechos o circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un testigo o de un perito�. As�, los debates en materia de pertinencia deben reducirse al an�lisis de la relaci�n de los medios de prueba con el tema de prueba, esto es, con los hechos que deben probarse en cada caso en particular.
Ahora, la Ley 906 de 2004 consagra como regla general que las pruebas pertinentes son admisibles. As� se desprende del art�culo 357 en cuanto afirma que el juez dar� la palabra a la Fiscal�a y luego a la defensa para que soliciten las pruebas que requieran para sustentar su pretensi�n, y a rengl�n seguido precisa que el juez decretar� las pruebas solicitadas cuando ellas �se refieran a los hechos de la acusaci�n que requieran prueba, de acuerdo con las reglas de pertinencia y admisibilidad previstas en este c�digo�.
En la misma l�nea, el art�culo 376 establece que �toda prueba pertinente es admisible�, salvo en los eventos consagrados en sus tres literales.� As� mismo esa alta Corporaci�n, en otra decisi�n y donde se trajo a colaci�n lo que desde tiempo atr�s se ha definido como �pertinencia� de la prueba, reiter�: �(ii) La pertinencia: implica que el hecho guarde relaci�n con el objeto del debate, y, por tanto, que sirva para demostrar o infirmar las circunstancias relativas a la comisi�n de la conducta punible investigada y sus consecuencias, as� como sus posibles autores.
En tal sentido la prueba debe servir para demostrar ese hecho. Sobre el concepto la Sala ha puntualizado que �comprende dos aspectos perfectamente diferenciables, aunque est�n �ntimamente relacionados: la trascendencia del hecho que se pretende probar y la relaci�n del medio de prueba con ese hecho. La inadmisi�n de la prueba puede estar fundamentada en una u otra circunstancia, o en ambas�. [�] 25.
No resulta suficiente hacer menci�n de los criterios de pertinencia, conducencia y utilidad, para estimar correctamente acreditada la solicitud de pruebas que se pretende hacer valer en la audiencia p�blica de juzgamiento; pues, esos principios deben nutrirse de justificaci�n, de cara al preciso sentido del medio requerido [�]� -negrillas de la Sala- En este caso en concreto, debe empezar la Sala por resaltar que, en el recurso de impugnaci�n, en efecto la defensa frente algunas de las pruebas que fueron solicitadas y que inadmiti� la juez a-quo hizo argumentaciones adicionales a las que en su momento le correspond�a hacer en la audiencia preparatoria -espec�ficamente sobre las im�genes de Facebook y WhatsApp que se relacionan con una falda de la v�ctima-, y ante tal situaci�n, raz�n le asiste al delegado fiscal cuando se�al� que las etapas en el proceso penal son preclusivas.
Al respecto, la Corte Suprema de Justicia en providencia CSJ AP3560, de agosto 10 de 2022, rad. 61858, sostuvo que la apelaci�n no puede �suplirse con nuevas razones que soporten la pretensi�n denegada�, misma que indudablemente aplica para quien tambi�n lo hace como no recurrente. Como se ha indicado, la se�ora defensora al momento de sustentar el recurso de apelaci�n hizo manifestaciones que no realiz� en la etapa de solicitudes probatorias para tratar de justificar la pertinencia, conducencia y utilidad de las fotograf�as de Facebook y pantallazos del WhatsApp que se relacionan con una falda utilizada por la v�ctima, y esa sola situaci�n ser�a suficiente para confirmar y negar las mencionadas pruebas, porque como ya se indici� no se puede pretender con el recurso de apelaci�n traer nuevas argumentaciones con la finalidad de justificar una petici�n que fue negada, y eso fue lo que precisamente ocurri� en este asunto, toda vez que la abogada defensora cuando sustent� la impugnaci�n dio unas explicaciones en cuanto al entendimiento que se le deb�a dar a las fotograf�as y pantallazos que en ning�n momento exterioriz� al solicitar la prueba.
Sin embargo, existe otra raz�n fundamental para inadmitir como pruebas de la defensa las fotograf�as de Facebook y pantallazos del WhatsApp que se relacionan con una falda utilizada por la v�ctima, y lo es espec�ficamente, los argumentos que tuvo la funcionaria de primera instancia para negar la prueba. Ciertamente, de lo expuesto por la defensora podr�a pensarse que en principio esas pruebas tienen como finalidad cuestionar a la v�ctima por su forma de vestir o por su comportamiento, y se da ese entendimiento, por cuanto la togada no dio en su momento mayores explicaciones en cuanto cu�l era el prop�sito de querer mostrar fotograf�as donde la v�ctima portaba una falda.
Siendo as�, las cosas, una prueba en tal sentido indudablemente estar�a en contrav�a de los derechos que le asiste a la v�ctima. Sobre la prevenci�n, sanci�n y erradicaci�n de la violencia contra la mujer, la Ley 248/95, que aprueba la Convenci�n suscrita en la ciudad de Belem Do Para, Brasil, dispuso en sus art�culos 5� y 6�: ART�CULO 5o.�Toda mujer podr� ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, pol�ticos, econ�micos, sociales y culturales y contar� con la total protecci�n de esos derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos. Los Estados Partes reconocen que la violencia contra la mujer impide y anula el ejercicio de esos derechos.
ART�CULO 6o. El derecho de toda mujer a una vida libre de violencia incluye, entre otros: a) El derecho de la mujer a ser libre de toda forma de discriminaci�n, y b) El derecho de la mujer a ser valorada y educada libre de patrones estereotipados de comportamiento y pr�cticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinaci�n. As� las cosas, se insiste, decretar una prueba con ese entendimiento que se dio en la audiencia preparatoria, afectar�a claramente la integridad moral de la v�ctima.
Pero, otro motivo m�s para negar la prueba es precisamente la ausencia de argumentaci�n en cuanto a la pertinencia de los mismos, toda vez que la se�ora defensora no precis� frente a cada una de las fotograf�as de Facebook y de WhatsApp que se pretend�a probar y cu�l era la relaci�n con los hechos materia de juzgamiento, y solo hasta la sustentaci�n del recurso de apelaci�n la abogada se�al� que la finalidad de las fotograf�as era demostrar que la falda de la v�ctima apareci� en buen estado d�as despu�s en publicaciones de las redes sociales, cuando la v�ctima hab�a manifestado anteriormente en una entrevista rendida ante la Fiscal�a que la falta hab�a sido da�ada.
Empero, se pregunta la Corporaci�n: �por qu� se afirma por la defensa que la falda del d�a de los hechos y la falda de las fotograf�as es la misma? Incluso, de aceptarse por valida dicha afirmaci�n; de la cual no se dio ninguna explicaci�n por parte de la defensa al momento de pedir la prueba, surge otro interrogante: �Por qu� asevera por la defensa que esas fotograf�as de la supuesta falda que llevaba la v�ctima el d�a de los hechos fueron tomadas con posterioridad? Pues bien, sobre ese punto tampoco la abogada argument� o aclar� alguna situaci�n que permitiera enlazar el prop�sito de la prueba con los hechos.
Ahora, igual situaci�n ocurre con los testigos que fueron solicitados como comunes con la Fiscal�a, toda vez que la profesional del derecho que representa los intereses del se�or CECL en realidad tuvo sendas falencias argumentativas al momento de pedir las declaraciones de la v�ctima Z.L.C.C; la se�ora ANA MILENA CORREA RESTREPO; la se�ora NERY AMPARO CORREA CASTA�EDA; la Dra. KAROL NATALY SALAZAR ROJAS -psic�loga-; y la Dra. NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE, y solo hasta el recurso de apelaci�n se�al� que la importancia del testimonio de la Doctora MONTES AGUIRRE obedec�a a que se requer�a preguntar sobre temas que se encontraban en la historia cl�nica de Nueve Lunas, y evidentemente se trata de situaciones nuevas.
Por tanto, aprecia la Corporaci�n que en realidad la defensora no agot� una argumentaci�n completa que permita establecer por qu� motivo el contrainterrogatorio no ser�a id�neo ni suficiente para satisfacer sus pretensiones defensivas, y esa situaci�n en efecto est� en contrav�a del principio l�gico seg�n el cual: por regla general una prueba solo sirve para demostrar una sola teor�a del caso, y no dos teor�as del caso que se sabe contrapuestas.
Salvo, claro est�, que se llegue a demostrar que, por ejemplo, trat�ndose de la prueba testimonial, un declarante podr�a llegar a probar la comisi�n de una conducta punible, pero asimismo y coet�neamente, una causal de justificaci�n o una espec�fica diminuente a favor del acusado. Pi�nsese, por ejemplo, en el testigo que pudo presenciar un homicidio, pero a su vez sabe de circunstancias previas o concomitantes que pudieran servir para establecer una leg�tima defensa o un exceso en la misma.
En cuyo caso, desde luego, as� tendr� que ventilarse por parte de la defensa para que el juzgador pueda sopesar su viabilidad como prueba com�n en el caso espec�fico, y ser� esta parte quien llevar� en ese sentido la carga argumentativa. Es indiscutible que la defensa quiere agotar al m�ximo todas sus opciones probatorias, pero el rol que le corresponde asumir trat�ndose de las pruebas decretadas a favor de la parte contraria, es someterse a las reglas del interrogatorio cruzado, o sea, hacer uso del espacio que se tiene destinado por la ley para ese efecto.
As� que de querer ir m�s all� de lo que esas reglas indican, la carga argumentativa a la que se ha hecho menci�n debe ser por supuesto m�s exigente que la mera demostraci�n de pertinencia, conducencia y utilidad. Y ocurre que nada de eso ha sucedido. En conclusi�n, ni la juzgadora, ni este Tribunal, hemos podido conocer: (i) las razones por las cuales el mecanismo del contrainterrogatorio no es suficiente para lo que se requiere; y (ii) cu�les son esas situaciones distintas o diametralmente opuestas, que solo se podr�an llegar a acreditar con dos interrogatorios directos sucesivos.
Lo que incluso, ocurre con el testimonio de la Doctora NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE, por cuanto se dice que se requiere como testigo directo de la defensa con la finalidad de preguntarle respecto algunos temas que se encuentran en la historia cl�nica; sin embargo, la defensora no precis� qu� temas eran y por qu� consideraba que la Fiscal�a no los iba a tratar en el interrogatorio.
Es decir, nada impide que la defensa en el contrainterrogatorio pueda abordar al testigo, pues no se debe olvidar que el mismo se orienta, no por las PREGUNTAS espec�ficas que se formulen, sino m�s propiamente por los TEMAS tratados en el interrogatorio directo, y en este caso en concreto ser� lo atinente a la historia cl�nica o la entrevistas que la psic�loga le realiz� a la v�ctima, que obligatoriamente tendr�n que ser temas a abordar por el �rgano persecutor, respecto de los cuales bien podr� la defensa referirse en sede de contrainterrogatorio.
Sobre ese particular asunto se ha dicho a nivel jurisprudencial lo siguiente: �Insiste la Sala en que no es que le est� vedado al defensor acudir a la pr�ctica del testimonio com�n, pero si lo hace debe tener en cuenta que le asiste el deber de agotar una argumentaci�n completa y suficiente que le permita entender al juez de la causa por qu� el contrainterrogatorio no ser� id�neo ni suficiente para satisfacer las pretensiones probatorias, encaminadas a sustentar la teor�a del caso�. -negrillas de la Sala- As� mismo, con posterioridad, la Alta Corporaci�n refiri�: �En ese orden de ideas, puede concurrir inter�s del acusador y del defensor en la pr�ctica de determinada prueba testimonial, lo que no est� vedado por el ordenamiento jur�dico, caso en el cual de autorizarse la declaraci�n a quien la solicit�, la contraparte podr� reclamar interrogatorio directo, pero debe agotar una argumentaci�n completa y suficiente en la audiencia preparatoria que le permita al juez determinar por qu� se satisface la pretensi�n probatoria con ese tipo de interrogatorio, dados los supuestos de licitud, pertinencia, conducencia y utilidad y dem�s factores ya referidos en esta decisi�n�. Por lo anterior, considera el Tribunal que la petici�n probatoria de la defensa para escuchar en juicio a testigos comunes, no tiene vocaci�n de prosperidad En s�ntesis, es claro que no solo al momento de sustentar la petici�n probatoria la defensa omiti� realizar una carga argumentativa como lo exige la norma y la jurisprudencia, sino que tambi�n en los argumentos de la apelaci�n, la defensora quiso ir m�s all� de lo que ya hab�a sustentado en la audiencia preparatoria, y adicion� situaciones no tratadas en esa etapa, por lo que se debe entender son extempor�neas, y ello ser�a una raz�n adicional para negar la prueba pedida.
Finalmente, en cuanto a las pruebas relacionadas con los pantallazos de WhatsApp y los audios que se dice por parte de la defensa son para demostrar que la v�ctima frecuentaba la casa del acusado con posterioridad a los hechos, en realidad se trata de circunstancias que nada tienen que ver con los hechos por los cuales fue acusado el se�or CECL, y esa falta de relaci�n directa con el objeto del debate hace inadmisible esos elementos.
Adicionalmente, tampoco precis� la abogada que conten�an cada uno de esos pantallazos y audios, y esa sola manifestaci�n de querer pretender demostrar que la v�ctima frecuentaba la vivienda del acusado con posterioridad a la fecha d ellos hechos, sin duda alguna no guardan una relaci�n directa con lo que es motivo de juzgamiento. As� las cosas, queda claro que la funcionaria judicial no pod�a adoptar una decisi�n diferente a inadmitir, (i) los nueve pantallazos de WhatsApp del celular No 3107432842 de la se�ora Sandra Liliana Lima;
(ii) los audios de conversaciones entre Sandra Liliana y la v�ctima, antes y despu�s de los hechos, en un CD; (iii) cuatro fotos del Facebook de Sandra Liliana donde se observa la falda que ten�a la v�ctima el d�a de los hechos; (iv) cuatro pantallazos de fotos del Facebook de la se�ora Sandra Liliana; (v) trece fotograf�as de estados de WhatsApp de la se�ora Sandra Liliana; y (vi) fotograf�as de la labor que desempe�aba la se�ora Sandra Liliana para el momento de los hechos.
Al igual que las pruebas testimoniales de la v�ctima Z.L.C.C, ANA MILENA CORREA RESTREPO, NERY AMPARO CORREA CASTA�EDA, la Doctora KAROL NATALY SALAZAR ROJAS -psic�loga-, y la Doctora NIZ YORELLY MONTES AGUIRRE. Por tanto, se confirmar� la determinaci�n adoptada por la Juez Segunda Penal del Circuito de Pereira (Rda.) En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), Sala de Decisi�n Penal, RESUELVE:
PRIMERO: SE CONFIRMA el auto proferido por parte del Juzgado Segundo Penal del Circuito de Pereira (Rda.), en agosto 15 de 2023, en cuanto inadmiti� algunas pruebas de la defensa, acorde con lo expuesto por el funcionario de primer nivel.
SEGUNDO: Contra esta providencia no procede recurso alguno, y se ordena a la Secretar�a de la Sala que de manera inmediata se devuelva la actuaci�n al despacho de primer nivel. De conformidad con lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura de decisi�n, y por ende este prove�do se le notificar� por la Secretar�a de esta Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado En ausencia justificada CSJ AP, 26 ene. 2022. rad. 59986. �a) Que exista peligro de causar grave perjuicio indebido. b). Probabilidad de que genere confusi�n en lugar de mayor claridad al asunto, o que exhiba escaso valor probatorio, y, c) que sea injustamente dilatoria del procedimiento�. CSJ AP 30 sep. 2015, rad. 46153, reiterado en CSJ AP3975, 17 sept. 2019, Rad. 55830. CSJ AP, 06 dic. 2017, rad. 39765 CSJ AP, 30 nov. 2022, rad. 61887. Cfr. CSJ SP de 21 de mayo de 2014, Radicado 42864. CSJ AP, 25 feb. 2015, Rad. 45011. Acceso carnal violento agravado Radicaci�n: 660016000035 2020 01118 01 Procesado: CECL Confirma auto A N� 084 P�gina PAGE 2 de NUMPAGES 11 "/02��? @ H I $ & � � � � A B D ^���̾������������m^�P? h��h��CJOJQJ^JaJ h��CJOJQJ^JaJ h�cN5�CJOJQJ^JaJ #h�n;h��5�CJOJQJ^JaJ h��5�CJOJQJ^JaJ h�4 CJOJQJ^JaJ h�n;h�4 CJOJQJ^JaJ h�n;h�n;CJOJQJ^JaJ h�n;CJOJQJ^JaJ #h�n;h�4 5�CJOJQJ^JaJ h&?�5�CJOJQJ^JaJ #h�n;h�n;5�CJOJQJ^JaJ 0� � B _`abx�������?@A\n�������������������������dgd�4 $da$gd�4 $d�a$gd�4 d�gd��d�gd�n;d�gd�4 ^_`b�������������Ķī���~rcRA0 h�4 hpwm@���CJEH��^JaJ h�4 h� �@���CJEH��^JaJ h�4 h: �@���CJEH��^JaJ h�=7h�4 CJEH��^JaJh�=7h�4 5�CJaJ h�=7h�4 h�=7h�4 5�CJ OJQJaJ +h�=7h�4 5�:�B*CJ OJQJaJ phh�=7h�4 CJaJ jh�4 UmHnHuh�=7h�4 5�CJaJ h�=7h�4 CJOJQJ^JaJ h�4 CJOJQJ^JaJ h��h�4 CJOJQJ^JaJ !"+-378; $$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:&������(7>?]efp���������������K��͚�ޫ�xgx�VD#h:&�h?y�@���CJEH��\�^JaJ h:&�h?y�@���CJEH��^JaJ h:&�h�z�@���CJEH��^JaJ h:&�h�EB@���CJEH��^JaJ h:&�h[�@���CJEH��^JaJ h:&�h�)@���CJEH��^JaJ h:&�hdd @���CJEH��^JaJ h:&�hiK�@���CJEH��^JaJ h:&�h�*@@���CJEH��^JaJ h:&�hu1w@���CJEH��^JaJ h:&�h�Ib@���CJEH��^JaJ)*7g�{{ $Ifgd:&�{kd�$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:&�ghp!�{{ $Ifgd:&�{kd|$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:&� "#$:Y����������۸���|�obUG:-:h�4 h8 CJ^JaJh�4 h$E_CJ^JaJh�4 h�Fa0J5�^JaJh�4 h�Fa0J^JaJh�4 h�FaCJ^JaJh�4 h�TJCJ OJQJh�4 h)>�CJ^JaJh�4 h- CJ^JaJ h�4 h�MU@���CJEH��^JaJ h�4 h�Ib@���CJEH��^JaJ h:&�h�Ib@���CJEH��^JaJ#h:&�h��@���CJEH��\�^JaJ#h:&�h?y�@���CJEH��\�^JaJ#h:&�h�Qz@���CJEH��\�^JaJ!"#$���� ��||||||||l����d�]��^��gd�J�dgd�4 {kd$$If�F���0� U"� ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�Fyt:&� ��������KLUV`npx�����������̵̨��reXeKXeXeXrXeXreh�4 hU$�CJ^JaJh�4 hyqACJ^JaJh�4 hWO�CJ^JaJh�4 h#!�CJ^JaJh�4 h I|CJ^JaJh�4 h I|5�CJ^JaJh�4 h�)5�CJ^JaJh�J�hdd CJ^JaJh�J�h�E�CJ^JaJh�r�CJ^JaJh�J�hu1wCJ^JaJh�J�h$E_CJ^JaJh�4 h$E_CJ^JaJh�4 h�5�CJ^JaJ ��-.� � ! !_!`!l$m$�%�%�'�')(*(5(6(W(X(Y)Z)l-��������������������������dgd�4 �j�7d]�j^�7gd�4 ����!%RSrswxyz|}�������*,-.0134QSu������������������ٌ~p~c���h�4 h�CJ^JaJh�4 h�K\5�CJ^JaJh�4 h�5�CJ^JaJh�4 h.o�0J5�^JaJh�4 h.o�CJ^JaJh�4 h e�CJ^JaJh�4 hWO�CJ^JaJh�4 h#!�CJ^JaJh�r�5�CJ^JaJh�4 h I|CJ^JaJh�4 hn�CJ^JaJh�4 hyqACJ^JaJ!uy������������"*1=WY���� $J`�������ٲ���ٚ����sfY�sh�4 hDbVCJ^JaJh�4 h8 CJ^JaJh�4 h�axCJ^JaJh�4 h�:�CJ^JaJh�4 h��CJ^JaJh�4 h#!�CJ^JaJh�r�5�CJ^JaJh�4 h[btCJ^JaJh�4 hWO�CJ^JaJh�4 h�SECJ^JaJh�4 h.o�CJ^JaJh�4 hyqACJ^JaJh�4 hy�CJ^JaJ `qr� ��� #$� � � � � � � !^!_!`!f!�!�!�!�����پ��������������z���l^Q�Qh�4 h"i�CJ^JaJh�4 h"i�5�CJ^JaJh�4 h�B(5�CJ^JaJh�4 h�ItCJ^JaJh�4 h?CJ^JaJ h�4 h�8�5�CJ\�^JaJh�4 h�8�CJ^JaJh�4 hyqACJ^JaJ *h�4 h#!�CJ^JaJh�4 h�B(CJ^JaJh�4 h�axCJ^JaJh�4 h[btCJ^JaJh�4 h�&�CJ^JaJ �!�!�!�!�!�!�!�!�!�!�!�!""" 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Car Car CarOJ PJQJ mH sH tH Z�Z�mfCar!$d���a$(B*CJOJQJmHnHphsH $tH uR�"R #8z�Texto de globo"d�CJOJ QJ ^J aJ`�/��1` "8z�Texto de globo Car$CJOJ PJQJ ^J aJmH sH tH P�/��AP �Fa T�tulo 2 Car 5�CJOJPJQJmH sH tH 8�/��Q8 laapple-style-span��b� ���4_G Char,Appel note de bas de page Char,Appel note de bas de page Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char Char,Appel note de bas de page Char Char Char Char&d� CJH*OJ PJQJ mH $sH $tH $|� ��r| )�� Sin espaciado'$5$7$8$9DH$a$/5�@�CJOJ PJQJ ^J_HaJmH sH tH d��d �� P�rrafo de lista($��d�^��a$CJOJQJaJtH f�/���f '��Sin espaciado Car+5�@�CJOJ PJQJ ^JaJmH sH tH hZh +C0Texto sin formato*$d�7$8$H$a$CJOJQJaJtH b�/���b *C0Texto sin formato Car CJOJPJQJaJmH sH tH FB�F -��Texto independiente,�xb�/���b,��Texto independiente Car CJOJPJQJmH sH tH d��d 8�Etiqueta.$ $d��x�x*$a$ 6�CJOJQJ]�^JaJtHj^@�j BA�0 Normal (Web) /$d��d�d[$\$a$ CJOJQJaJmH $sH $tH $PK!���� [Content_Types].xml���N�0E�H���-J��@%�ǎǢ|�ș$�ز�U��L�TB� 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