Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 110013103014200600279 04

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Alvaro Fernando Garcia Restrepo

Fecha: 2013-02-14

Sujetos procesales: COEXITO S.A. / PELÁEZ HERMANOS S.A. Y BATERÍAS WILLARD S.A.

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Actos de desviaci�n de clientela, confusi�n e imitaci�n. Fuente Formal: Ley 178 de 1994 (Convenio de Par�s). Ley 256 de 1996 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D.C. SALA CIVIL DE DECISI�N Bogot� D. C. Catorce (14) de febrero del a�o dos mil trece (2013) Referencia: Competencia Desleal Demandante: COEXITO S.A. Demandado: Pel�ez Hermanos S.A. y Bater�as Willard S.A. Magistrado Ponente: ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Procede el Tribunal a decidir el recurso de apelaci�n interpuesto por ambas partes contra la sentencia proferida en primera instancia el d�a 22 de junio de 2012 por el Juzgado Quince Civil del Circuito de Descongesti�n (proceso proveniente del Juzgado 14 Civil del Circuito).

ANTECEDENTES La sociedad Coexito S.A. instaur� demanda en contra de Pel�ez Hermanos S.A. y Bater�as Willard S.A. para solicitar las siguientes pretensiones y condenas: Que se declare que las sociedades Bater�as Willard S.A. y Pel�ez Hermanos S.A. han incurrido en actos de competencia desleal en contra de la sociedad COEXITO S.A. principalmente en lo siguiente: A) Actos de desviaci�n de clientela;

B) Actos de confusi�n y C) Actos de imitaci�n. Que como consecuencia de la anterior declaraci�n, se condene a las sociedades demandadas al pago de los perjuicios causados de conformidad con lo probado en el presente proceso o dentro del plazo que el despacho disponga, como tambi�n al pago de las costas del proceso. Que se ordene la publicaci�n de la sentencia en la Gaceta de la Propiedad Industrial.

Como sustento f�ctico de las pretensiones plante� los siguientes hechos: 1. Coexito S.A. es una sociedad que tiene como actividad mercantil principal la comercializaci�n a nivel nacional e internacional de Bater�as para uso de todo tipo de veh�culos automotores. 2. Co�xito S.A. comercializa sus bater�as, entre otros, en los establecimientos de comercio denominados ENERGITECAS ubicados en las principales ciudades del pa�s. 3.

De la misma forma COEXITO S.A. comercializa sus bater�as en los grandes almacenes de cadena y grandes superficies nacionales, as� como en los diferentes almacenes y establecimientos de comercio de todo el pa�s. 4. La sociedad COEXITO S.A. es titular de las marcas POWER TAXI, TAXI DRIVER en la clase 09 de la clasificaci�n internacional de Niza, que incluye BATERIAS PARA USO AUTOMOTRIZ, y todas incluyen dentro de su protecci�n especial el signo TAXI. 5.

Adicionalmente COEXITO S.A. es titular de las siguientes marcas que incluyen el signo TAXI: TAXI DRIVER y POWER TAXI de distintas clases. 6. La sociedad BATERIAS WILLARD S.A. con domicilio en la ciudad de Barranquilla, fabrica bater�as que incluyen el signo TAXI, para veh�culos de uso automotor, incurriendo e claros actos de competencia desleal, como quedar� suficientemente explicado a lo largo de los hechos. 7.

La sociedad PELAEZ HERMANOS S.A. con domicilio en la ciudad de Bogot� D.C. comercializa las BATER�AS para veh�culos de uso automotor fabricadas por la sociedad BATER�AS WILLARD S.A. que incluyen el signo TAXI, incurriendo en claros actos de competencia desleal. 8. La sociedad BATER�AS WILLARD S.A. intent� registrar en el expediente No. 02-117192, para distinguir productos de la clase 09 de la Clasificaci�n Internacional de Niza la siguiente marca mixta: �SUPER TAXI�, pero Dicha solicitud de registro fue negada en forma definitiva por el se�or Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial, por considerar que efectivamente hab�a posibilidad de confusi�n con las marcas de COEXITO S.A. tal y como qued� expresamente se�alado en las resoluciones administrativas siguientes: A. Resoluci�n No. 32.497 de fecha 26 de noviembre de 2003, emanada de la Divisi�n de Signos Distintivos B. Resoluci�n No. 3859 de fecha 26 de febrero de 2004, emitida por el Superintendente Delegado para la Propiedad Industrial. 9.

Nuevamente, el 3 de mayo de 2004, esta vez a trav�s de la sociedad PELAEZ HERMANOS S.A. solicitaron el registro de exactamente la misma marca TAXI, en la misma clase 09, en evidente acto de competencia desleal, petici�n que fue declarada infundada por lo que se concedi� el registro de la marca mixta SUPERTAXI PELAEZ HERMANOS, para distinguirlos de los productos de la clase 09 a favor de la sociedad PEALEZ HERMANOS, decisi�n que fue impugnada, pero confirmada por la Superintendencia de Industria y Comercio mediante Resoluci�n No. 2.916 del 10 de febrero de 2006. 10.

Que en raz�n de ello procedi� a solicitar la protecci�n de la marca para lo cual interpuso el proceso de protecci�n de la marca la que considera que fue usurpada por la entidad demanda, proceso que cursa ante el Juzgado 18 civil del circuito, y el de nulidad y restablecimiento del derecho ante el CONSEJO DE ESTADO y en contra de la resoluci�n emitida por la Superintendencia de sociedades.

Adem�s, solicit� u obtuvo del Juzgado Dieciocho Civil del Circuito, como medidas cautelares dentro del proceso de protecci�n de marcas, el cese de la fabricaci�n y comercializaci�n de bater�as distinguidas con la marca TAXI por parte de las sociedades demandadas y les impuso una cauci�n para garantizar el cumplimiento de la orden. 11. Las anteriores medidas no han sido cumplidas por las sociedades demandadas, por lo cual se han solicitado al juez las medidas sancionatorias para evitar perjuicios. 12.

As� mismo, la sociedad Bater�as Willard S.A. ha solicitado el registro de la marca EXTREMA TAXI TITANIO, lo que prueba las argucias jur�dicas de las demandadas para incurrir en actos de competencia desleal, frente a lo cual Co�xito formul� la correspondiente oposici�n aduciendo entre otras bases, la existencia de actos de competencia desleal.

EL TR�MITE PROCESAL Mediante auto del 21 de julio de 2006, fue admitida la demanda instaurada por COEXITO S.A. en contra de PELAEZ HERMANOS S.A. Y BATERIAS WILLARD S.A. a la cual se le dio el tr�mite del proceso Abreviado previsto en el c�digo de procedimiento civil. Una vez notificada la parte demandada, se opuso a las pretensiones, y frente a los hechos indic� que la Superintendencia de Industria y Comercio determin� que el signo distintivo TAXI, por ser una expresi�n general y com�n se puede usar en diferentes marcas de productos, neg� que hubiera incurrido en claros actos de competencia desleal, y propuso como excepciones de m�rito las siguientes: 1- Inexistencia de la competencia desleal en el actuar de las demandadas.

Argumenta que la parte actora al arrimar las resoluciones demostr� ser titular de las marcas �powertaxi� y �taxidriver�, pero que estas dos marcas son constituidas por expresiones generales y comunes, por lo que considera que la Superintendencia de Industria y Comercio no debi� haberlas concedido por violar normas precisas de irregistrabilidad.

Que la demanda se imputa por el uso indebido de las marcas de productos �Supertaxi Pel�ez Hermanos� y �Extrema Taxi Titanio�, en cuanto a la primera se concedi� el registro por lo que considera que no puede existir competencia desleal, independientemente de cualquier consideraci�n. Se�ala que COEXITO no es due�o de la marca TAXI e indica que tal hecho fue confesado en la demanda, de lo que es due�o es de las marcas �powertaxi� y �taxidriver�, que est�n integradas en dos palabras y no por solo una de ellas, que la actora incurre en error al considerar que es propietaria de cada una de las palabras, lo que considera absurdo y un abuso del derecho.

Y sobre lo anterior, la Superintendencia de Industria y Comercio en la Resoluci�n, sus p�ginas 3 y 4 indic� que la expresi�n TAXI no puede ser apropiable de forma exclusiva por un tercero. 2- Inexistencia de derecho alguno para que la actora reclame la MARCA TAXI. Advierte que las marcas �powertaxi� y �taxidriver� son expresiones completamente generales y comunes, pero en especial la expresi�n TAXI no es de propiedad de la actora, sino de la comunidad, en consecuencia no puede decir que es v�ctima de actos de competencia desleal. 3- Inexistencia de perjuicio alguno; como la palabra TAXI no puede ser apropiada de manera exclusiva por un sujeto de derecho, en consecuencia al haber utilizado EXTREMA TAXI TITANIO no gener�, ni genera perjuicio alguno. 4- Legitimidad por parte de bater�as WILLARD S.A. y PELAEZ HERMANOS S.A. para fabricar y comercializar bater�as para autom�viles con marcas que tengan la expresi�n com�n y general TAXI;

La expresi�n TAXI no solo puede ser utilizada por el pasivo sino por cualquier comerciante. 5- Falta de legitimidad activa. Que al no ser COEXITO due�o de la marca TAXI no tiene legitimidad activa para reclamar respecto de dicha marca. 6- Gen�rica. El d�a 15 de junio de 2010 se llev� a cabo la audiencia del 101 del c�digo de procedimiento civil, se abri� el proceso a pruebas y una vez vencido el periodo probatorio, por auto del 7 de marzo de 2012 se corri� traslado a las partes para alegar de conclusi�n. Dentro del t�rmino para presentar los alegatos la parte actora insisti� en las pretensiones de la demanda haciendo un recuento de los hechos y concluyendo que la marca TAXI acompa�ada o no de expresiones o t�rminos subjetivos o sugestivos es totalmente apropiable o reivindicable como marca para distinguir sus productos de clase 9, y que al intentar COEXITO registrar la marca SUPER TAXI y posteriormente la marca SUPERTAXI PELAEZ HERMANOS, actu� deslealmente, y al aceptarlo la Superintendencia actu� contrariando su propia jurisprudencia. LA SENTENCIA APELADA El a quo, mediante sentencia proferida el 22 de junio de 2012, puso fin a la primera instancia desestimando la totalidad de las pretensiones al declarar probada la excepci�n de FALTA DE CAUSA PARA PEDIR EN LA PARTE ACTORA.

Para llegar a esta decisi�n, procedi� el juzgador a analizar cada una de las pruebas recibidas, como los requisitos de cada uno de los actos que le fueron imputados como actuar en competencia desleal, para lo cual dej� sentado desde el comienzo que la marca SUPERTAXI PELAEZ HERMANOS hab�a sido ya registrada ante la Superintendencia de Industria y Comercio conforme la resoluci�n No. 019398 del 12 de agosto de 2005, la que se encontraba en firme, lo que no ocurri� con la marca SUPERTAXI, de la entidad BATERIAS WILLARD S.A. pero sin embargo cuenta con la autorizaci�n legal para patrocinar la marca comentada.

De igual forma la entidad PELAEZ HERMANOS cuenta con la autorizaci�n para explotar la marca EXTREMA TAXI TITANIO que le fue concedida con la Resoluci�n 47970 del 25 de noviembre de 2008, la que fue mantenida mediante la Resoluci�n No. 6721 del 20 de febrero de 2009, actos que mantienen su legalidad, que en raz�n de ello no puede ahora decirse que han vulnerado normas de competencia como lo expone la actora.

Que si no estaba de acuerdo debi� hacer uso de las acciones administrativas para sacar del orden jur�dico legal dichas decisiones, las cuales hoy por hoy se conciben en firme. EL RECURSO DE APELACI�N Inconforme con lo decidido, la parte demandante interpuso recurso de apelaci�n con el fin de que se revoque en su totalidad la sentencia proferida en primera instancia, para lo cual solicita que se tengan en cuenta las siguientes consideraciones: Que las partes han estado en el mercado colombiano desde hace m�s de 50 a�os y tradicionalmente se han respetado el mercado.

Es as� como la actora, en el a�o 2001 solicit� y obtuvo ante la Superintendencia de Industria y Comercio el registro de la marca POWER TAXI, pero que ante su �xito comercial en el mercado colombiano de las bater�as, la sociedad BATERIAS WILLARD S.A. intent� el registro de la marca mixta SUPER TAXI, para lo cual tramit� el expediente No. 02-117192, la que considera que fue negada con s�lidos argumentos, y que ante el fracaso, la sociedad Pel�ez Hermanos procedi� a solicitar nuevamente el registro de la marca mixta Super Taxi, la que fue concedida, por lo que considera que son actos contradictorios que consolidaron el acto de competencia desleal.

Que haber concedido su registro va en contra de la decisi�n 486 de la comisi�n de la comunidad andina. CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL Est�n presentes en su totalidad los presupuestos jur�dicos procesales que reclama nuestro r�gimen para la correcta formaci�n del litigio, por lo que la decisi�n que se debe imponer es de fondo o m�rito. El concepto de la libertad de mercado, de la industria y del comercio implica que cualquier persona tiene la posibilidad de realizar negocios de la forma que m�s le convenga, estableciendo el contenido, el alcance, las condiciones y modalidades de sus actos jur�dicos, pero tal facultad est� limitada por la protecci�n del inter�s general.

Es as� como, esta iniciativa privada de la libre competencia encuentra respaldo en el ordenamiento patrio en el art�culo 333 de la Constituci�n Pol�tica, en donde surge tambi�n la noci�n de l�mites del bien com�n, lo que determina incuestionables restricciones, correctivos y controles para garantizar en t�rminos de equidad el acceso y funcionamiento del mercado.

En desarrollo del anterior ordenamiento constitucional, fueron creadas medidas para impedir que se obstruya o restrinja la libertad econ�mica, con el fin de controlar y evitar el abuso de la posici�n dominante que puedan ejercer en el mercado algunas personas, para lo cual se crearon pr�cticas restrictivas de la competencia y de la ejecuci�n de actos desleales en el comercio.

Conforme a lo anterior, se aprob� el Convenio de Par�s mediante la ley 178 de 1994, y, a trav�s de la ley 256 de 1996, dentro de la cual el Estado Colombiano se oblig� a asegurar para los nacionales una protecci�n eficaz contra la competencia desleal, que se orienta a garantizar los derechos de los empresarios a laborar en condiciones de igualdad, para lo cual se crean, controles, sanciones y manifestaciones de la competencia desleal, todo lo cual est� en manos de la Superintendencia de Industria y Comercio o del juez del circuito, a prevenci�n, para lo cual se identificaron ciertos actos y conductas desleales, contribuyendo a que se pase a obrar de buena fe.

La anterior ley expresamente ordena que su aplicaci�n "no podr� supeditarse a la existencia de una relaci�n de competencia entre el sujeto activo y el sujeto pasivo en el acto de competencia desleal", sino que por el contrario se aplica tanto a los comerciantes como a cualquier otro participante en el mercado. Lo anterior constituye un cambio significativo en la concepci�n y regulaci�n tradicional de la competencia desleal seg�n la cual deb�a existir una relaci�n de competencia directa, el empresario afectado y el autor de los actos desleales para que se considerara que exist�a competencia desleal.

Todo ello por cuanto lo que se buscaba era proteger a los empresarios frente a las actuaciones incorrectas de sus competidores directos que pudieran perjudicarles. En consecuencia, la Ley 256 de 1996 refleja una nueva perspectiva de la competencia desleal, por cuanto, adem�s de garantizar los derechos de los empresarios en condiciones de igualdad, tambi�n busca asegurar el funcionamiento eficiente del sistema competitivo de econom�a de mercado y la del p�blico en general.

As� pues, hoy en d�a, la protecci�n contra la competencia desleal no s�lo responde al inter�s de los empresarios afectados, sino que existe un inter�s p�blico en general en que el sistema competitivo funcione. Por eso defini�, que se considera competencia desleal �Todo acto o hecho que se realice en el mercado con fines concurrenciales, cuando resulte contrario a las sanas costumbres mercantiles, al principio de la buena fe comercial, a los usos honestos en materia industrial o comercial, o bien cuando est� encaminado a afectar o afecte la libertad de decisi�n del comprador o consumidor, o el funcionamiento concurrencial del mercado." Y enuncia entre otros actos que de competencia desleal se tiene que son los siguientes: - Los actos de desviaci�n de la clientela siempre que dicha conducta sea contraria a las sanas costumbres mercantiles o a los usos honestos en materia industrial o comercial. - Los actos de desorganizaci�n, es decir, las conductas que tengan por objeto o como efecto desorganizar internamente las empresas, las prestaciones mercantiles o el establecimiento ajeno. - Las conductas tendientes a crear confusi�n con la actividad, las prestaciones mercantiles o el establecimiento ajeno. - Los actos que tienen por objeto o como efecto inducir al p�blico a error sobre la actividad, las prestaciones mercantiles o el establecimiento ajeno. - Los actos de descr�dito, es decir la utilizaci�n o difusi�n de indicaciones o aseveraciones incorrectas o falsas, la omisi�n de las verdaderas y cualquier otro tipo de pr�ctica que tenga por objeto o como efecto desacreditar la actividad, las prestaciones, el establecimiento o las relaciones mercantiles de un tercero. - Los actos de comparaci�n p�blica de la actividad, las prestaciones, o el establecimiento o las relaciones mercantiles de un tercero, cuando se utilicen indicaciones o aseveraciones incorrectas o falsas, u omita las verdaderas. - Los actos de imitaci�n de las prestaciones de un tercero cuando genere confusi�n acerca de la procedencia empresarial de la prestaci�n o comporte un aprovechamiento indebido de la reputaci�n ajena. - Los actos de explotaci�n de la reputaci�n ajena, es decir, el aprovechamiento en beneficio propio o ajeno, de las ventajas de la reputaci�n industrial, comercial o profesional adquirida por otro en el mercado. - Tambi�n es desleal la divulgaci�n o explotaci�n, sin autorizaci�n de su titular, de secretos industriales o de cualquiera otra clase de secretos empresariales a los que se haya tenido acceso leg�timamente pero con deber de reserva, o ileg�timamente.

Es as� misma desleal, la adquisici�n de secretos por medio de espionaje o procedimientos an�logos, sin perjuicio de las sanciones que otras normas establezcan. - Los actos de inducci�n a la ruptura contractual, es decir, la inducci�n a trabajadores, proveedores, clientes y dem�s obligados, a infringir los deberes contractuales b�sicos que han contra�do con los competidores siempre y cuando dicha conducta tenga por objeto la expansi�n de un sector industrial o empresarial o vaya acompa�ada de circunstancias tales como el enga�o, la intenci�n de eliminar a un competidor del mercado u otros an�logos. - La violaci�n de normas tambi�n es desleal cuando con ella se adquiere una ventaja competitiva frente a los competidores. - Los pactos desleales de exclusividad en los contratos de suministro cuando dichas acuerdos tengan por objeto o como efecto, restringir el acceso de los competidores al mercado, o monopolizar la distribuci�n de productos o servicios.

Pero no significa lo anterior que estos sean los �nicos o exclusivos actos que tienen esa naturaleza, ya que desde su inicio se indica que todos los participantes del mercado deben respetar en todas sus actuaciones el principio de la buena fe comercial. En la demanda se adujo que las demandadas hab�an incurrido en actos de competencia desleal, configurados por sus actuaciones relacionadas con las marcas de las bater�as que ambas sociedades comercializan bajo marcas que se confunden con las de la actora, constituyendo ACTOS DE DESVIACION DE LA CLIENTELA;

DE CONFUSION y de IMITACION. Como prueba de la existencia de la competencia desleal, se allegaron las resoluciones Nos. 2916; 019398; 3859; 32497; 30336; 27824; 29101; 14415; 14397; 14403; 14412; 14409; 14408; 14395; 14413; 14394; 14406; 14398; 15624; 14401; 14410; 14400; 14407; 14404; 20713; 35984; 31669; 29102; as� como los certificados de vigencia de las marcas concedidas.

El punto de apelaci�n se centra en la contradicci�n de las resoluciones emitidas por la Superintendencia de Industria y Comercio dentro de la cual una de ellas neg� la concesi�n de la marca SUPER TAXI a Bater�as Willard S.A. y por otro lado la misma entidad concedi� la marca SUPER TAXI a Pel�ez Hermanos, aduciendo a favor de sus pretensiones que dicha contradicci�n es prueba suficiente del uso del registro marcario para concretar los hechos constitutivos de competencia desleal.

Entonces, seg�n la doctrina, para que se encuentre demostrada la existencia de la pretendida competencia desleal, se debi� probar que los demandados usaron sus actos para obtener la desviaci�n de la clientela, la confusi�n de los clientes y uso de la imitaci�n de marcas, para lo cual debi� acreditarse, que con ellos se estaba impidiendo a los consumidores diferencias las marcas en forma de confundir el producto de una empresa con el de otra, es decir, los de co�xito: POWER TAXI y TAXI DRIVER con las marcas SUPER TAXI y EXTREMA TAXI TITANIO, de las demandadas, impidiendo que a los consumidores les fuera posible a simple vista diferenciar los elementos de identificaci�n de un producto con otro, debido a que �stos son id�nticos o similares.

En punto de la desviaci�n de la clientela, �sta debi� acreditarse con el incremento de las ventas, o del aumento de los compradores de la parte pasiva, y la correlativa disminuci�n o merma en la parte actora, como consecuencia de los actos que se atribuyen a la parte pasiva, para que as� el juzgador pudiera inferir que en verdad en raz�n a tales actos pudieran prosperar las pretensiones.

Y en relaci�n con los actos de confusi�n y de imitaci�n, debi� acreditarse dentro del proceso que la confusi�n a que se atribuye la desviaci�n de la clientela hubiera sido provocada ante la imitaci�n o reproducci�n del producto o marca, que al consumidor no le sea f�cil diferenciar entre un producto y otro, o que creyera estar adquiriendo las bater�as que comercializa la sociedad actora cuando en verdad estaba era adquiriendo los de la competencia. Pero en el presente caso, al limitarse las pruebas a las decisiones que se dicen contradictorias y que fueron emitidas por la Superintendencia de Industria y Comercio, y la presentaci�n de las marcas para su registro que el actor considera que al usar palabras iguales constituyen por s� mismos actos de competencia desleal, se observa que l Superintendencia ya hizo una valoraci�n de las palabras utilizadas y sus caracter�sticas gramaticales, para concluir, aunque contradictoriamente, que a una de las demandadas le conced�a el registro y a la otra no, lo cual por s� mismo no es constitutivo de abuso si se tiene en cuenta que se est� recurriendo a las entidades competentes para el registro de marcas, y se trata de sociedades diferentes, todo lo cual deber� definirse en la jurisdicci�n de lo contencioso-administrativo, tal y como se est� adelantando, m�xime cuando tambi�n se intenta un proceso de protecci�n marcaria con medidas cautelares.

Retomando la definici�n de competencia desleal, conforme la establece el art�culo 18 de la ley 256 de 1996, es la efectiva realizaci�n en el mercado de una ventaja competitiva adquirida frente a los competidores mediante la infracci�n de una norma jur�dica. La ventaja ha de ser significativa, lo que indica que al no haberse probado el despliegue de actos realizados por parte de los demandados que hubieren incurrido en pr�cticas concretas de competencia desleal, o que hubieran atentado con la buena fe comercial, o con dolo en su actuar, o que de alguna manera se hubiere vulnerado una norma jur�dica, imped�an que pudiera despacharse favorablemente las pretensiones de la parte actora, pues es la pr�ctica del comercio con intenci�n de aprovechamiento de unas condiciones lo que constituye la competencia desleal y no la sola intenci�n de hacerlo como ser�a la imitaci�n de una marca, hecho que por s� solo no es sancionable, m�xime cuando al haber obtenido un registro se presume la validez de la marca, y que de ella debe hacerse una valoraci�n concreta relacionada con su contenido, la cual ya existe en las resoluciones de la Superintendencia de Industria y Comercio con presunci�n de validez, aunque sean contradictorias.

Debe pues tenerse en cuenta que la explotaci�n de la marca SUPERTAXI PELAEZ HERMANOS y SUPER TAXI es legal, toda vez que fue concedida mediante Resoluci�n No. 019398 del 12 de agosto de 2005, la que est� en firme, luego si su deseo es continuar con el debate sobre si es similar o no a POWER TAXI, o a cualquiera otra concedida a la actora, no es en esta sede judicial donde debe cuestionarse, pues este juzgador no puede inmiscuirse y dejar sin efecto decisiones ejecutoriadas de otras entidades, lo que corresponde a otras autoridades judiciales, como bien lo comprende la parte actora y as� ha procedido, buscando la nulidad de los actos que considera ilegales, con el correspondiente restablecimiento del derecho.

Con fundamento en lo anteriormente se�alado, y sin que se considere necesario ahondar en otros argumentos, se confirmar� la sentencia impugnada, proferida el 22 de junio de 2012 por el Juzgado Quince Civil del Circuito de Descongesti�n (proceso proveniente del Juzgado 14 Civil del Circuito). DECISI�N En virtud de lo expuesto, EL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT� D. C. en sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley:

RESUELVE

Primero: CONFIRMAR la sentencia apelada, proferida el 22 de junio de 2012 por el Juzgado Quince Civil del Circuito de Descongesti�n (proceso proveniente del Juzgado 14 Civil del Circuito). Segundo: CONDENAR en las costas a la parte actora. Liqu�dense Para el efecto el Magistrado Sustanciador fija como agencia en derecho la suma de $ 4.000.000,oo

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE ALVARO FERNANDO GARCIA RESTREPO Magistrado MARTHA PATRICIA GUZMAN �LVAREZ LUISA MYRIAM LIZARAZO RICAURTE Magistrada ausente con excusa Magistrada Proyecto discutido y aprobado en sala civil de decisi�n del d�a 14 de febrero del a�o 2013.  Folio 177  Folio 190  365  Folio 369 y 370     PAGE \* MERGEFORMAT16 Competencia desleal COEXITO contra PELAEZ HERMANOS 110013103014200600279 04   #C����� % & 3; < = > C J K [ ` e f i j y � � � ���������ǹ���������������{qeWh��h�Q25�CJmH sH h��h�Q25�CJ\�h��h�Q2CJ\�h��h�Q25�CJh��hjB�5�CJ h$4HCJ h�6CJ h�t<CJh)jh�Q2CJh��h�Q2B*CJaJ ph�fhzh�Q25�CJ \�aJ hzh�Q2CJ aJ h�W�CJ aJ h�W�CJaJh�kxh�kxCJaJh�kxCJaJh�Fh�W�CJaJ$���  % & h i j � � � � �    +, ��������������������� $dha$gd�Q2$��dh`��a$gd�Q2dhgd�Q2 $dha$gd�Q2  �;�gd�Q2  �;DgdiOgd�W�� � � � � � � � � � � �    ] c h i � � � � ) * +, -; < H ������ɹ�����x�r�r�lr�l�c�xYOrh�M8h�Q25�CJh�, h�Q25�CJh�, h�Q2CJ h7:�CJ h�Q2CJhjB�B*CJph�fh�Q2B*CJph�fh�,�h�Q25�6�\�]�h�,�h�Q25�6�h��hjB�CJh��h�Q2B*CJph�fh��h�Q2CJ hg�CJ\� h�Q2CJ\�h��h�Q25�CJ\�h��h�Q25�CJh��h�Q2CJ\�mH sH h�Q2CJ\�mH sH , -; < � � � � WXY��gh  �����������������$��dh`��a$gd�Q2 $dha$gd�A�$��dh`��a$gdg�$��dh^��a$gd�Q2$��dh`��a$gd�A�$��dh`��a$gd�Q2 $dha$gd�Q2 $dha$gd�Q2H T s � � � � � � � � � � � � 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