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Proyecto discutido y aprobado en sesi�n de 23 � VI � 2010 Radicaci�n 1999 113 01 _______________________________ Decide el Tribunal el recurso de apelaci�n interpuesto contra la sentencia de trece (13) de octubre de dos mil nueve (2009) proferida por el se�or Juez Octavo Civil del Circuito de Bogot�. I.
ANTECEDENTES A. Las pretensiones Leasing F�nix S.A., a trav�s de su representante Legal y por conducto de apoderado judicial, demand� por el tr�mite del proceso ejecutivo singular a William Velasco V�lez y Grace Kerguel�n Ricardo, a fin de obtener el pago de la suma de $12.179.735, correspondiente al capital insoluto contenido en pagar� N� 511569, m�s sus respectivos intereses moratorios a la tasa del 6.3% mensual. [Folio 13] B. Los hechos 1.
El 24 de abril de 1995 los demandados suscribieron el pagar� N� 511569, por valor de $13.000.000 a favor de la Compa��a demandante. 2. La obligaci�n contenida en dicho t�tulo valor deb�a ser cancelada en 60 cuotas mensuales por valor de $499.291, siendo la fecha de vencimiento de la primera el 24 de mayo de 1995, y la �ltima el 24 de mayo de 2000. 3.
Los demandados dejaron de pagar la obligaci�n a partir del 24 de febrero de 1997, incurriendo en mora desde esa fecha. C. El tr�mite de la primera instancia 1. La demanda fue presentada a reparto el diecisiete (17) de diciembre de mil novecientos noventa y ocho (1998). [Folio 14] 2. El ocho (8) de marzo de mil novecientos noventa y nueve (1999) se libr� mandamiento de pago por la suma de $12�179.735 como capital correspondiente al pagar�, e intereses sobre esa suma a la tasa del 58.02% anual, causados desde el 24 de mayo de 1997 hasta cuando se efect�e el pago total de la obligaci�n. [Folio 16] 3.
El seis (6) de julio de mil novecientos noventa y nueve (1999) se notific� personalmente el mandamiento de pago al demandado William Armando Velasco V�lez [folio 17], cuyas excepciones no se tuvieron en cuenta por haber sido extempor�neas. [Folio 24] 4. El treinta (30) de enero de dos mil ocho (2008) la otra demandada, Grace Helena Kerguel�n Ricardo, formul� contra el mandamiento de pago la excepci�n de prescripci�n [folio 28], teni�ndosele por notificada por conducta concluyente el ocho (8) de febrero siguiente. [F. 32] 5.
El trece (13) de octubre de dos mil nueve (2009) se dict� sentencia que declar� no probada la excepci�n de prescripci�n, y orden� seguir adelante la ejecuci�n en los t�rminos se�alados en el mandamiento de pago. [Folio 48] 6. Inconforme con la anterior decisi�n, la demandada la apel�, lo que justifica la presencia de las diligencias en esta sede.
II. CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL 1. Nada encuentra la Sala para objetar respecto de la presencia de los presupuestos jur�dico-procesales que requiere la codificaci�n adjetiva para la correcta conformaci�n del litigio, si se admite que se cuenta con una demanda correctamente formulada; con la capacidad de las partes para obligarse y para comparecer al proceso as� como con la competencia del juzgador para definir el asunto dejado a su consideraci�n. 2.
Se circunscribe el debate suscitado al recurso de apelaci�n interpuesto por la demandada Grace Kerguel�n Ricardo a fin de examinar la prosperidad de la excepci�n de prescripci�n que formulara contra el mandamiento de pago, teniendo en cuenta que el litisconsorcio pasivo de que da cuenta este proceso no tiene la calidad de necesario, por lo que la decisi�n llamada a definirlo admite pronunciamientos fraccionados, tal como lo dispone el art�culo 50 del C�digo de Procedimiento Civil; siendo distinta la situaci�n procesal de cada uno de ellos, pues al no impugnar el demandado William Velasco V�lez la sentencia de primer grado, �sta adquiri� firmeza con relaci�n a ese extremo procesal. 3.
Para la ley mercantil el fen�meno prescriptivo encuentra, en torno a sus principios reguladores, similares fundamentos a los que consagra la ley sustantiva civil dado que siempre ser� un modo de adquirir o extinguir los derechos ajenos. Ocurre, empero, que aquella legislaci�n sistematiz� la figura para atemperarla a la preceptiva propia de los instrumentos negociables, tanto a los de contenido crediticio como a otra serie de t�tulos espec�ficamente creados para la circulaci�n que por su trascendencia en el comercio y en las relaciones de los particulares estaban llamados a tener una vida ef�mera.
Dentro de las disposiciones relativas a los t�tulos valores edific� la extinci�n de las obligaciones de esa forma representadas en consideraci�n a las partes inmediatas en la relaci�n cartular, a los endosantes, a los avalistas y a otras por acomodamiento, distinguiendo si la acci�n que de all� emanaba era directa o de regreso, espec�ficamente en qu� casos la misma era solidaria y cu�les las consecuencias que por efectos de la prescripci�n y de la caducidad deb�an deducirse, se�alando, de forma clara y en raz�n al t�tulo valor, en qu� lapso operaba ese fen�meno. 4.
El principio de la solidaridad en los t�tulos valores. A voces del art�culo 632 de la ley mercantil, cuando dos o m�s personas suscriben un t�tulo valor en un mismo grado �como giradores, otorgantes, aceptantes, endosantes, o avalistas, se obligar�n solidariamente�. El principio general introducido por esa norma es que en las obligaciones contra�das por muchos se presume la solidaridad.
La ley, en tal sentido, al tratar a los suscriptores �en un mismo grado� como solidariamente obligados al pago de la obligaci�n representada en el t�tulo, no hace m�s que reconocer una situaci�n de hecho que emana del texto mismo del documento. Basta, en fin, que los suscriptores adquieran la calidad de obligados pari gradu para que de inmediato queden cobijados por los efectos de la solidaridad. 5.
La solidaridad y la interrupci�n del fen�meno prescriptivo. Ha sido el art�culo 792 del estatuto comercial el que ha originado la convicci�n, fundada �nicamente en su construcci�n gramatical, de que la prescripci�n se interrumpe respecto a todos los obligados cambiariamente cuando son �signatarios en un mismo grado�. Ello no acontece trat�ndose, como ab intitio reza la disposici�n, respecto de los deudores cambiarios que no son firmantes pari gradu, o sea cuando la obligaci�n no es solidaria por efectos del principio de la autonom�a o independencia de las firmas de cada suscriptor. 5.1.
Tal principio se deduce de lo establecido por el art�culo 2540 del C�digo Civil, seg�n el cual la interrupci�n que obra en perjuicio de uno o varios codeudores no perjudica a los otros �a menos que haya solidaridad�. De suerte que existiendo obligados solidarios en calidad de codeudores, coaceptantes, coendosatarios o coavalistas, los efectos de la interrupci�n se extienden a todos ellos, de igual forma a lo que acontece en la legislaci�n civil.
As�, en presencia de una obligaci�n solidaria tanto en la ley civil como en la mercantil ocurre un fen�meno similar frente a la interrupci�n de la prescripci�n: la que obra en perjuicio de uno de los codeudores perjudica a los restantes. No opera, en este supuesto, el principio de la autonom�a. 5.2. Cuando la ley comercial en el preanotado art�culo 792 se refiere a �las causas� que interrumpen la prescripci�n lo hace de manera general, sin especificarlas.
Ello da lugar a que, por remisi�n de normas �art�culos 2 y 822 del C�digo de Comercio� sea imprescindible acudir a la legislaci�n civil para analizar cu�les son aqu�llas y en qu� casos se da el fen�meno interruptivo. El art�culo 2539 del C�digo Civil se refiere, expresamente, a tales causas. A su tenor la prescripci�n que extingue las acciones ajenas �puede interrumpirse, ya natural, ya civilmente�.
Se interrumpe �naturalmente por el hecho de reconocer el deudor la obligaci�n, ya expresa, ya t�citamente�. Y lo es civilmente �por la demanda judicial, salvo los casos enumerados en el art�culo 2524. Es natural entender que el primer supuesto no tiene incidencia en el caso que se examina. Es la interrupci�n civil la que realmente interesa para la especie de esta litis.
A este respecto se ha dicho que si la prescripci�n liberatoria supone no solo la inercia del acreedor en hacer efectiva la satisfacci�n del cr�dito, �sino que esta actitud se prolongue durante el t�rmino que la ley se�ala, m�s all� del cual se considera injustificada la sujeci�n del deudor, es claro que si, antes del vencimiento de dicho t�rmino, el acreedor exige el cumplimiento de la obligaci�n, la prescripci�n deja de operar; el tiempo hasta entonces transcurrido equivale a un plazo de gracia concedido al deudor y que no produce consecuencia alguna.
Tal es el efecto de la llamada interrupci�n civil de la prescripci�n. �Sin embargo, para que esta interrupci�n se produzca no es suficiente que el acreedor abandone su actitud negativa, requiriendo privada o judicialmente al deudor para que cumpla; es necesario que aqu�l realice un acto espec�fico e insustituible por otro cualquiera: la instauraci�n de una demanda judicial (art. 2539)� Al tratar los efectos de la interrupci�n, aduce el mismo autor �concepto con el cual se identifican otros tratadistas� que �el tiempo corrido desde que �sta se inici�, se pierde.
As�, salvo los casos en que la interrupci�n es ineficaz, producido el hecho interruptivo, comienza a correr una nueva prescripci�n�. 5.3. Sentado el principio de que la interrupci�n civil de la prescripci�n solo encuentra su fundamento en la presentaci�n de la demanda judicial, cabe recordar el inciso 3 del art�culo 2539 conforme al cual la prescripci�n se interrumpe por la demanda judicial, �salvo los casos enumerados en el art�culo 2524�.
M�s como este art�culo fuera suprimido al entrar en vigencia el C�digo de Procedimiento Civil que reglamenta la materia, es el actual art�culo 90 de esta codificaci�n al que debe atenderse. Resulta entonces que desde el aspecto puramente civil la interrupci�n encuentra su expresi�n en la presentaci�n de la demanda, desde el momento en que �como lo anota OSPINA FERN�NDEZ� la ley requiere la demanda judicial como medio id�neo para que el acreedor manifieste su voluntad de hacer valer su derecho, sin que califique las pretensiones que la demanda debe contener. �Por lo tanto �agrega� para que la prescripci�n se interrumpa es suficiente que el acreedor ejerza cualquiera de las acciones que la ley otorga para el caso de incumplimiento del deudor: la acci�n de cumplimiento, ejecutiva u ordinaria, la acci�n de indemnizaci�n de perjuicios o la acci�n resolutoria del contrato�. 5.4.
La presentaci�n de la demanda, ya desde el punto de vista del derecho procesal, carece de plenos efectos interruptivos mientras no se llenen los requisitos que establece el preanotado art�culo 90 del respectivo C�digo, en armon�a con el 91 ibidem. As�, dispone el primero que se tendr� como fecha de interrupci�n la de presentaci�n de la demanda, siempre que el auto admisorio de ella o el mandamiento ejecutivo se notifique al demandado dentro del a�o siguiente a la notificaci�n al demandante de tales providencias, por estado o personalmente.
Pasado este t�rmino �anota el inciso 1� in fine�, los mencionados efectos s�lo se producir�n con la notificaci�n al demandado. 5.5. Esta serie de disposiciones contiene una reglamentaci�n precisa respecto a la interrupci�n de la prescripci�n, aplicable, reit�rase, al campo mercantil. Mas el punto a destacar estriba en saber lo que acontece cuando, por inactividad de la parte actora en una acci�n cambiaria, el proceso se ha abandonado y solo despu�s de transcurridos los t�rminos prescriptivos, a instancia de uno de los demandados se revive con el �nico prop�sito de notificarse y formular la excepci�n que se estudia, no obstante haber comparecido a la acci�n otro de los sujetos pasivos de la misma. 5.6.
En materia sustantiva la sola presentaci�n de la demanda basta, como se expresa en el segundo inciso del art�culo 2539 del C�digo Civil, para interrumpir la prescripci�n. Por ello es suficiente �como lo explica OSPINA FERN�NDEZ en la obra ya comentada y en el p�rrafo que fuera citado� que el acreedor �ejerza cualquiera de las acciones que la ley le otorga para el caso de incumplimiento del deudor�, no importando si es la de cumplimiento, ejecutiva u ordinaria, de indemnizaci�n de perjuicios o la resolutoria del contrato.
ALESSANDRI RODR�GUEZ va m�s all�. En su opini�n si la ley exige, para efectos de la interrupci�n civil, una demanda judicial y que sea notificada en forma legal, �guarda silencio el C�digo respecto a la demanda intentada ante un tribunal incompetente, que a mi juicio, interrumpe la prescripci�n, porque hay una manifestaci�n expresa del acreedor de no renunciar a su derecho�. Siendo lo indispensable para la ley civil el simple hecho de la presentaci�n de la demanda, porque a partir de ese momento y de su notificaci�n afirma el acreedor la voluntad de que la obligaci�n le sea solucionada por el deudor, nada empece a que la misma se formule en una acci�n diferente a la ejecutiva porque desde el momento en que se notifica ya se hace saber al deudor el inter�s de su acreedor de lograr la satisfacci�n. Aqu�, en otras palabras, importa poco la clase de proceso en que se notifique esa voluntad.
La conformidad de la ley se cumple con el hecho de su presentaci�n y notificaci�n. 6. Pero la pregunta a resolver, que emerge espont�nea de tal situaci�n y ya en el supuesto de autos, es la siguiente: �Puede reiniciarse el per�odo prescriptivo luego de interrumpida la prescripci�n? Recu�rdese, para alinderar el marco del problema, que de no haberse opuesto circunstancia alguna el t�tulo estar�a llamado a prescribir el 24 de febrero de 2000, si se atiende a la fecha en que los deudores incurrieron en mora. 6.1.
Manuel J. Arga�ares, citado por TRUJILLO CALLE, al estudiar el aspecto relativo a la reiniciaci�n de la prescripci�n anota que �la interrupci�n de la prescripci�n produce sus efectos con respecto al pasado: borra el tiempo ya corrido de la prescripci�n, pero permite que �sta comience de nuevo su curso, como si no hubiera existido la prescripci�n anterior�.
(Negrillas fuera del texto). Y luego expresa en relaci�n con este mismo tema el propio Trujillo que �prescrita la acci�n cambiaria ya no es susceptible de interrupci�n.� Si bien en el C�digo de Procedimiento Civil no existe disposici�n alguna que prevea la reiniciaci�n de la prescripci�n luego de ocurrida la interrupci�n, no es menos cierto que de atender a la normatividad sustantiva civil, la soluci�n no ofrecer�a duda alguna desde el momento en que, interrumpida la prescripci�n, nada se opondr�a a que el t�rmino prescriptivo corriera nuevamente. 6.2.
Luego, en el caso sub judice, la interrupci�n tuvo lugar �tal como lo consider� el juez a quo� con la notificaci�n del mandamiento de pago a uno de los demandados el 6 de julio de 1999 [folio 17], esto es cuando a�n no hab�a prescrito la acci�n cambiaria. Sin embargo, tambi�n es cierto que desde esa misma fecha el t�rmino prescriptivo volvi� a correr hasta por tres a�os m�s, es decir hasta el 6 de julio de 2002, cuando en efecto se dio la prescripci�n. Mientras que la notificaci�n a la otra demandada se surti� el 30 de enero de 2008, por fuera del l�mite previsto en el art�culo 789 del C�digo de Comercio. 7.
Mas si lo que prescribe es la acci�n y no la obligaci�n porque as� lo expresa la ley, tanto la civil como la comercial, lo que el medio exceptivo persigue es atacarla, ponerle fin. Y desde el aspecto civil de la solidaridad pasiva las defensas de los deudores solidarios se consagran por el art�culo 1577 del C�digo Civil al expresar que el demandado puede oponer a la demanda �todas las excepciones que resulten de la naturaleza de la obligaci�n, adem�s de todas las personales suyas�, advirtiendo s� que no puede oponer, por v�a de compensaci�n, �el cr�dito de un codeudor solidario contra el demandante, si el codeudor solidario no le ha cedido su derecho�. 7.1.
Conforme al art�culo 2380 de la misma codificaci�n los medios de defensa que son comunes a todos los deudores solidarios, as� como los de car�cter individual, se clasifican en reales y personales. �Son reales �anota GONZ�LEZ G�MEZ� las que dicen relaci�n a la obligaci�n en s� misma, intr�nseca y subjetivamente considerada, con abstracci�n de la calidad, situaci�n o estado de las personas que la han contra�do.
Tales ser�an la inexistencia de la obligaci�n, la nulidad absoluta proveniente de objeto o causa il�citos, el pago, la novaci�n, la prescripci�n, la transacci�n, etc. �Estas excepciones reales son comunes a todos; cualquier deudor demandado para el pago de la obligaci�n las puede oponer, y la sentencia que se pronuncie, si la excepci�n prospera, libera a todos los deudores�. Ahora bien: de atender a lo previsto por el art�culo 2513 del C�digo Civil, el que quiera aprovecharse de la prescripci�n �debe alegarla; el juez no puede declararla de oficio�.
Es este un principio b�sico en materia de obligaciones y es el mismo que est� consagrado en la ley procesal civil; lo que no obsta para que la prescripci�n, por ser una excepci�n real, pueda ser formulada por otro cualquiera de los demandados. 7.2. Cumplido, como se dejara visto, el tiempo suficiente para que pudiera darse de nuevo el fen�meno prescriptivo, luego de la interrupci�n por la notificaci�n a un deudor solidario, nada impide que el codemandado que no hab�a sido notificado, ni a�n por curador para el litigio, pueda formular esa excepci�n al comparecer al proceso.
Trat�ndose, como se trata, de una excepci�n real, la sentencia que la acoja tiene el importante efecto de liberar a todos los deudores aunque no la hubiesen formulado. 8. Sin embargo, como quiera que el demandado William Velasco V�lez no apel� la sentencia, la competencia del Tribunal se limita a resolver la apelaci�n interpuesta por Grace Kerguel�n Ricardo, cuya excepci�n de prescripci�n de la acci�n cambiaria ha de ser aceptada.
En consecuencia, habr� de proseguirse la ejecuci�n �nicamente en contra del demandado William Velasco V�lez, por las sumas de dinero se�aladas en el mandamiento de pago. En raz�n a ello, se condenar� al demandante a pagar las costas de esta instancia a favor de Grace Kerguel�n Ricardo, merced a lo previsto en el art�culo 392 del C�digo de Procedimiento Civil.
La liquidaci�n de �stas habr� de hacerse en forma separada a la que corresponda pagar en primera instancia al otro demandado en contra de quien se sigue la ejecuci�n. III. DECISI�N En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot� D.C., en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE:
PRIMERO: REVOCAR el numeral primero de la sentencia de trece (13) de octubre de dos mil nueve (2009) proferida por el se�or Juez Octavo Civil del Circuito de Bogot�. En su lugar, declarar probada la excepci�n de �prescripci�n del proceso ejecutivo�, formulada por la demandada Grace Kerguel�n Ricardo.
SEGUNDO. MODIFICAR el numeral segundo de la sentencia apelada en el sentido de ordenar seguir adelante la ejecuci�n �nicamente en contra de William Velasco V�lez por las sumas se�aladas en el mandamiento de pago.
TERCERO. MODIFICAR el numeral tercero del fallo impugnado en el sentido de disponer el remate y aval�o de los bienes embargados o que llegaren a embargarse, de propiedad de William Velasco V�lez.
CUARTO. ORDENAR el levantamiento de las medidas cautelares que pesen sobre bienes de propiedad de Grace Kerguel�n Ricardo.
QUINTO. CONFIRMAR el numeral cuarto de la sentencia apelada.
SEXTO. MODIFICAR el numeral quinto de la sentencia apelada, aclarando que se condena en costas de la primera instancia �nicamente al demandado William Velasco V�lez. S�PTIMO. CONDENAR a la demandante a pagar a favor de Grace Kerguel�n Ricardo las costas causadas en esta instancia. C�PIESE, NOTIF�QUESE Y DEVU�LVASE Los Magistrados, ARIEL SALAZAR RAM�REZ 1999 113 01 LUIS ROBERTO SU�REZ GONZ�LEZ 1999 113 01 GERM�N VALENZUELA VALBUENA 1999 113 01 OSPINA FERN�NDEZ, Guillermo.
R�gimen General de las Obligaciones. 4� ed. Bogot�: Temis, 1984. p�g. 509. Ibid. P�g. 512. Ibid. P�g. 509. ALESSANDRI RODR�GUEZ, Arturo. Derecho Civil. Teor�a de las Obligaciones. Bogot�: Librer�a del Profesional. P�g. 482. GONZ�LEZ G�MEZ, Eudoro. De las obligaciones en el derecho civil colombiano. Bogot�: Peque�o Foro. p�g. 183. PAGE 6 1999 113 01 PAGE (+017ABCDEWXY[stu������겡�|k]K�|=h�h�CJ OJQJ^JaJ #h�R`h�s�5�CJ OJQJ^JaJ h�R`CJ OJQJ^JaJ h�R`h�s�CJ OJQJ^JaJ h�R`h_l=CJ OJQJ^JaJ &h�R`h}^5�CJ OJQJ\�^JaJ h_l=5�CJ OJQJ\�^JaJ &h�R`h_l=5�CJ OJQJ\�^JaJ #hk~5�CJ OJQJ\�]�^JaJ #h�R`5�CJ OJQJ\�]�^JaJ )h�R`h_l=5�CJ OJQJ\�]�^JaJ (7BCDEstu�����* > X x ������������������$�L��1$^�L`��a$gd�t�$�L�9�1$^�L`�9�a$gd�t�$�L��1$^�L`��a$gd�t�$� �?�1$^� `�?�a$gd�t� $1$a$gd�t�1$gd�t� $1$a$gd�t�u�������������������п���}pbRBpb4b�hPq�5�OJQJ\�]�^J hk~hk~OJQJ\�]�^J hk~h�[�OJQJ\�]�^Jhk~5�OJQJ\�]�^Jh y�h_l=OJQJ^Jh y�5�OJQJ\�]�^J!h y�h_l=5�OJQJ\�]�^J)h y�h y�5�CJ OJQJ\�]�^JaJ h}^CJ OJQJ^JaJ hk~h_l=CJ OJQJ^JaJ hk~h3LKCJ OJQJ^JaJ h�CJ OJQJ^JaJ hk~h�R`CJ OJQJ^JaJ � ) *. / 1 4 7 = > ? @ A L P Q U W x y z � ��������վ���骝��q`K(h��h_l=CJ OJQJ^JaJ mH sH h�3�5�CJ OJQJ\�^JaJ h�z5�CJ OJQJ\�^JaJ h y�h_l=CJ OJQJ^JaJ hk~OJQJ^Jh y�h�x OJQJ^Jh�[�OJQJ^Jhd�OJQJ^Jh y�h�zOJQJ^Jh�OJQJ^Jh�OJQJ^Jh�oOJQJ^Jh y�h_l=OJQJ^Jh�3�OJQJ^Jx y z 7 8 H I ] ^ � � � � � \ ] � � �������������������� $dh1$a$gd�h $dh1$a$gd�T� dh1$5$9Dgd�t�$��dh1$`��a$gd�t���dh1$5$9D`��gd�t� $dh1$a$gd�t�� � � � � � � � � � � � 8:;
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