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Magistrada: MARTHA LUC�A N��EZ DE SALAMANCA Referencia: Proceso ordinario de LUISA FERNANDA MORALES OSORIO en contra de MARCO ANTONIO MORALES CRUZ. Aprobado en la Sala de Decisi�n de que da cuenta el Acta N� 046 del a�o 2.005. Procede la Sala a decidir el recurso de apelaci�n interpuesto por el apoderado de la parte actora en contra de la sentencia de fecha veintisiete (27) de julio del a�o dos mil uno (2.001), proferida por el Juzgado Tercero de Familia de Bogot�, D.C., en el proceso ordinario de LUISA FERNANDA MORALES OSORIO en contra de MARCO ANTONIO MORALES OSORIO; as� como la consulta ordenada para la misma.
A N T E C E D E N T E S Por conducto de apoderado judicial legalmente constituido, LUISA FERNANDA MORALES OSORIO formula demanda ordinaria de mayor cuant�a (petici�n de herencia) en contra de MARCO ANTONIO MORALES CRUZ, para que previos los tr�mites establecidos en los art�culos 398 y s.s. del C�digo de Procedimiento Civil, se declare que la citada LUISA FERNANDA MORALES OSORIO tiene vocaci�n hereditaria para suceder a su abuela paterna AURA MARINO DE MORALES, con mejor derecho que el demandado MARCO ANTONIO MORALES CRUZ; se ordene adjudicar a la demandante la cuota hereditaria que le corresponde dentro de la sucesi�n de AURA MARINO DE MORALES; se declare en lo pertinente, ineficaces los actos de partici�n y adjudicaci�n que a favor del demandado se hicieron en el proceso de sucesi�n de la referida causante, adelantado en el Juzgado Treinta y Tres Civil Municipal de esta ciudad, cuyos registros se deber�n ordenar carcelar y sustituir por la adjudicaci�n que pide se concrete en los siguientes t�rminos: adjudicar a LUISA FERNANDA MORALES OSORIO una cuota equivalente al 50% de la totalidad del inmueble con su construcciones y anexos, ubicado en el lote N� 11 de la manzana C de Bogot�, D.C, al cual le corresponde el folio de Matr�cula Inmobiliaria N� 50S � 40249362 y cuyos linderos y dem�s especificaciones se relacionan en los hechos de la demanda; se condene al demandado a restituir a la actora tanto la posesi�n material de la cuota del bien antes mencionado, ocupado por �l, como todos sus aumentos (accesiones), productos y frutos (civiles y naturales) percibidos desde la notificaci�n del auto admisorio de la demanda hasta su restituci�n material, o en su defecto, al pago de su valor, e igualmente condenarlo al pago de las indemnizaciones de los deterioros que por su hecho o culpa haya sufrido aquella cosa relicta, en las cantidades que resulten probadas; se ordene la inscripci�n del fallo en la oficina de registro de instrumentos p�blicos competente y para tal efecto se libren los oficios pertinentes con los insertos del caso; se ordene, adem�s, la cancelaci�n de los registros de transferencias de propiedad, grav�menes y limitaciones al dominio de los mencionados bienes herenciales adjudicados y que se hayan efectuado despu�s de la inscripci�n de la demanda, por �ltimo, se condene al demandado al pago de las costas que se causen con este tr�mite.
As� mismo, solicita el apoderado de la parte actora como medida cautelar, de conformidad con lo dispuesto en el literal a) del numeral 1� del art�culo 690 del C�digo de Procedimiento Civil, la inscripci�n de la demanda en el folio de Matr�cula Inmobiliaria No. 50S � 40249362, correspondiente al inmueble de la calle 4� Sur N� 7-74 de esta ciudad.
El apoderado de la parte actora fundamenta sus pretensiones en los siguientes hechos: 1.- El d�a 21 de agosto de 1.994, en esta ciudad lugar donde tuvo su �ltimo domicilio, falleci� la causante AURA MARINO DE MORALES; 2.- La causante contrajo matrimonio cat�lico con el demandado MARCO ANTONIO MORALES CRUZ; 3.- En dicha uni�n se procre� un hijo de nombre FERNANDO ANTONIO; 4.- FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO falleci� el d�a 19 de febrero de 1.974, en Melgar - Tolima; 5.- En vida de FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, �ste procre� junto con LIGIA OSORIO DE MORALES a LUISA FERNANDA MORALES OSORIO, quien es su hija leg�tima; 6.- En raz�n a que FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO era hijo leg�timo de AURA MARINO DE MORALES, �ste estaba llamado a heredar a su madre dentro del primer orden sucesoral, con exclusi�n de cualquier otro heredero; sin embargo, no obstante gozar de dignidad y vocaci�n para hederarla, adolec�a de vocaci�n por encontrarse premuerto; 7.- Al encontrarse premuerto FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, estaba llamada a heredar por representaci�n LUISA FERNANDA MORALES OSORIO dentro del sucesorio de AURA MARINO DE MORALES; 8.- Ante el Juzgado Treinta y Tres Civil Municipal de esta ciudad, se adelant� y concluy� el proceso de sucesi�n de AURA MARINO DE MORALES cuya partici�n debidamente aprobada, tuvo las siguientes caracter�sticas: a) se bas� en bienes del causante (sic), los cuales fueron debidamente avaluados, b) el c�nyuge aqu� demandado, a m�s de ser reconocido como heredero del tercer orden, opt� por gananciales en la liquidaci�n de la sociedad conyugal, c) la totalidad de los bienes de la causante le fueron adjudicados a MARCO ANTONIO MORALES CRUZ; 9.- La cuota hereditaria del demandado fue cancelada, al parecer, mediante la siguiente adjudicaci�n: el 100% del derecho de dominio sobre una porci�n de terreno ubicado en la calle 4� Sur de esta ciudad, marcada con el N� 11 de la manzana C del plano de la urbanizaci�n Calvo Sur, N� 326/4, comprendido dentro de los linderos que se describen en la demanda, inmueble que actualmente se identifica con el N� 7-74 de la calle 4� Sur y en el cual la causante hab�a construido tres apartamentos; 10.- La demandante goza de mejor derecho para heredar, por encontrarse dentro del primer orden hereditario (en representaci�n de su padre); y 11.- El demandado es actualmente poseedor material de los bienes herenciales respecto de los cuales se pide la adjudicaci�n para la demandante.
Admite la demanda el Juzgado Tercero de Familia de esta ciudad, quien ordena notificar al Agente del Ministerio P�blico y al Defensora de Familia; ordena, adem�s, notificar en legal forma al demandado y correrle traslado de la demanda por el t�rmino legal de 20 d�as y tramitar la acci�n de conformidad con lo establecido en el T�tulo XXI del C�digo de Procedimiento Civil.
Posteriormente, una vez prestada la cauci�n ordenada y de conformidad con lo establecido en el art�culo 690 del C�digo de Procedimiento Civil, se decreta la inscripci�n de la demanda en la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos correspondiente. Ante la imposibilidad de notificar personalmente al demandado, se orden� su emplazamiento de conformidad con lo previsto en los art�culo 320 y 318 del C�digo de Procedimiento Civil, el cual se llev� a cabo en debida forma y como aqu�l no compareci� se le design� un curador ad litem, auxiliar de la justicia que se notific� del auto admisorio de la demanda y le dio contestaci�n a �sta, manifestando estar de acuerdo con las pretensiones y respecto de los hechos, dijo no constarle el octavo, el noveno y el once y que se aten�a a lo que se probara; en cuanto al segundo, manifest� que no obraba la partida eclesi�stica del matrimonio contra�do por la causante y el demandado y, por �ltimo, dijo que eran ciertos los dem�s. Agotado el tr�mite procesal correspondiente a esta clase de asuntos, el juzgado de primera instancia declara que la demandante en representaci�n de su padre FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, tiene vocaci�n hereditaria para suceder como �nica heredera a AURA MARINO DE MORALES; en consecuencia, le adjudica la cuota hereditaria pedida, equivalente al 50% del inmueble con Matr�cula Inmobiliaria N� 050S-40249362, que le fue adjudicado al demandado; declara ineficaces los actos de partici�n y adjudicaci�n como heredero a favor del demandado, practicados dentro del proceso de sucesi�n de la citada AURA MARINO DE MORALES tramitado en el juzgado Treinta y Tres Civil Municipal de esta ciudad, en lo que toca con los reconocimientos y adjudicaciones; condena a la parte demandada a restituir a la actora la cuota de bienes heredados junto con sus frutos y productos civiles y naturales, as� como las accesiones que hubiere podido tener; ordena la inscripci�n de la sentencia en la competente Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos; ordena, adem�s, la cancelaci�n de todos los registros de transferencia de la propiedad, grav�menes y limitaciones del dominio, posteriores a la fecha de anotaci�n de la demanda en la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�, D.C., con excepci�n del que aparece se�alado con el N� 5 de derechos de cuota por un 33% a Lucero Cadavid Hern�ndez; condena, as� mismo, al demandado al pago de las costas y costos del proceso y, por �ltimo, dispone la consulta de la providencia y ordena que una vez ejecutoriada �sta, se expidan copias de la misma a costa de la parte que las solicita.
Expone el juzgador de primera instancia como fundamento de lo decidido, en s�ntesis, en primer lugar, que la demandante con los registros civiles de nacimiento y de defunci�n de su padre FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, el de matrimonio de sus padres y el de nacimiento de ella, prob� su calidad de heredera de la causante AURA MARINO DE MORALES en representaci�n de aqu�l, por haber demostrado, adem�s, que a la fecha del fallecimiento de la citada causante, su padre ya hab�a fallecido, d�ndose as� los elementos necesarios para el reconocimiento de heredera por representaci�n dentro del primer orden hereditario, pues no existe prueba de que a quien representa, hubiera sido afectado por sentencia que declarase su indignidad respecto a su madre o hubiese sido desheredado por ella.
En segundo lugar, argumenta el a-quo que la actora con el certificado de libertad y tradici�n del inmueble con Matr�cula Inmobiliaria N� 50S-40249362, acredit� la adjudicaci�n a favor del demandado en el proceso de sucesi�n de dicha causante, al igual que con la piezas procesales aportadas por la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�, Zona Sur, que contienen el trabajo de adjudicaci�n de bienes hecho a aqu�l, el cual consta de dos partidas, la primera que se refiere al citado inmueble y la segunda constituida por la tercera parte del bien ubicado en esta ciudad en la calle 71A N� 87-13 y que no se mencion� en la demanda, aunque era de propiedad de la causante, por lo que al haberse limitado las pretensiones de la demanda al 50% del inmueble de la partida primera, debe reconoc�rsele a la demandante su calidad de heredera en las proporciones solicitas por ella, esto es, en el 50% del aludido bien, habi�ndose de condenar al demandado a realizar las restituciones con los reconocimientos pertinentes de frutos y productos civiles o naturales que se produjeron o debieron producirse entre la fecha de notificaci�n del auto admisorio de la demanda y la de restituci�n efectiva de los mismos y que fueron tasados y avaluados en la suma de $21.212.235.oo, de los cuales habr� de reconoc�rsele a aquella un 50% en proporci�n a los derechos sucesorales que sobre el bien se le reconocen.
Por �ltimo, como quiera que el demandado dispuso de unos derechos de cuota equivalentes al 33% del inmueble, lo que no alcanza a afectar el 50% de la propiedad y posesi�n del inmueble que se le reconoce a la demandante como derecho herencial, dispone mantener la anotaci�n N� 5 que aparece en el Certificado de Libertad y Tradici�n del mismo, a fin de respetar el derecho del tercer adquirente cuya buena fe debe presumirse.
Posteriormente, el apoderado de la parte actora solicita se profiera sentencia complementaria a fin de que se adjudique a su representada, no s�lo el 50% del inmueble distinguido con la Matr�cula Inmobiliaria N� 50S-40249362, sino adem�s el 50% de la cuota parte correspondiente al apartamento 202 de la agrupaci�n residencial Zarzamora Cafam, agrupaci�n N� 4 de la calle 71A N� 87 � 13 de esta ciudad y, adem�s, se profiera condena en concreto respecto de los frutos y productos civiles y naturales dejados de percibir por aquella hasta la fecha de proferirse la sentencia y que de ah� en adelante deber� estarse a lo dispuesto en el inciso segundo del art�culo 308 del C�digo de Procedimiento Civil.
La anterior solicitud es negada por el aquo, por cuanto, en s�ntesis, no es procedente jur�dicamente fallar en sentencia complementaria sobre un bien que en ning�n momento se solicit� en la demanda ni en las pretensiones y, adem�s, en lo que ata�e a la condena en concreto, debe tenerse en cuenta que en la parte motiva de la sentencia se efectu� el pronunciamiento de rigor.
Contra la decisi�n de primera instancia el apoderado de la demandante interpone recurso de apelaci�n, sin exponer las razones de su inconformidad. C O N S I D E R A C I O N E S: Concurren en el presente asunto los presupuestos procesales necesarios para proferir un pronunciamiento de fondo, pues existe demanda en forma, tanto el juzgado de primera instancia como esta Corporaci�n son competentes para conocer del mismo, los litigantes tienen legitimaci�n en la causa y capacidad para ser partes, por lo que el fallo que se proferir� ser� de fondo, ya que tampoco se avizora vicio alguno capaz de generar la nulidad de todo o parte de la actuaci�n surtida y, de otra parte, existe legitimaci�n en la causa en los dos extremos de la litis.
Por otro lado, es necesario precisar que la Sala en virtud de la consulta ordenada a favor del demandado, quien est� representado por curador ad-litem, habr� de analizar la totalidad del proceso y no s�lo los puntos materia de apelaci�n. Como es bien sabido, de conformidad con lo preceptuado por el art�culo 1321 del C�digo Civil, la acci�n de petici�n de herencia es la que ejerce quien alega tener derecho a una herencia, ocupada por otra persona en calidad de heredero, para que se le reconozca tal derecho y se le adjudiquen y restituyan las cosas hereditarias de manera absoluta y excluyente si demuestra ser heredero universal �nico, o de modo relativo o parcial si admite la concurrencia de los dem�s demandados como herederos, caso en el cual tal adjudicaci�n y restituci�n ser� en la proporci�n que legalmente le corresponda, pero no s�lo de las cosas, sino tambi�n de los accesorios de ellas, pues en este aspecto es evidente que la ley equipar� los efectos de la petici�n de herencia a los que surgen de la reivindicaci�n. En efecto, sabido es que la acci�n de petici�n de herencia se extiende como lo dispone el art�culo 1322 del C�digo Civil " no s�lo a las cosas que al tiempo de la muerte pertenec�an al difunto, sino a los aumentos que posteriormente haya tenido la herencia.", entendi�ndose que estos aumentos deben comprender las acciones, mejoras, beneficios y frutos, tanto civiles como naturales causados, desde luego, despu�s de iniciada la ocupaci�n del heredero vencido en petici�n de herencia y sin perjuicio de los derechos que a �ste le correspondan sobre los mismos accesorios; sin embargo, es necesario precisar que la restituci�n de los mismos debe hacerse siguiendo los postulados del art�culo 964 del C�digo Civil, como resulta de la remisi�n que en este aspecto hace el art�culo 1323 de la misma normatividad que precept�a:"A la restituci�n de los frutos y al abono de mejoras en la petici�n de herencia, se aplicar�n las mismas reglas que en la acci�n reivindicatoria".
Igualmente es sabido, que la acci�n de petici�n de herencia s�lo puede ser ejercida eficazmente, como lo tiene sentado la jurisprudencia, por quien ostenta t�tulo de heredero de igual o mejor derecho que el del que ocupa la herencia dici�ndose tambi�n heredero, de donde se concluye que para poder ejercitarse la misma, es necesario que el demandante compruebe plenamente su car�cter de sucesor a t�tulo universal, ya que la controversia se establece entre quien prueba derecho a una herencia frente a quien la posee alegando tambi�n t�tulo de heredero.
En el presente caso, la demandante afirma que en su condici�n de hija leg�tima del causante FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, tiene vocaci�n hereditaria para suceder por derecho de representaci�n a la madre de �ste AURA MARINO DE MORALES, con exclusi�n del demandado, por lo que habr� de examinarse si con la prueba aportada se acredita tal afirmaci�n. Obran al proceso, entre otros, los siguientes documentos: a) el registro civil de defunci�n del causante FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, b) el registro civil de defunci�n de la causante AURA MARINO DE MORALES, c) el registro civil de matrimonio de FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO con LIGIA OSORIO OLAYA y d) el registro civil de nacimiento de la demandante.
Con los documentos antes relacionados, se demuestra plenamente que la actora es hija leg�tima del mencionado causante FERNANDO ANTONIO MORALES MARINO, que �ste es hijo de AURA MARINO DE MORALES y, adem�s, que aqu�l falleci� el 19 de febrero de 1.974, esto es, antes de su madre, quien falleci� el 21 de agosto de 1.994, por lo que se concluye, entonces, que la demandante est� legitimada para reclamar por derecho de representaci�n, la porci�n de la herencia que le corresponde en los bienes dejados por su abuela materna, por no haber sido parte en el respectivo proceso de sucesi�n, hecho este que tambi�n se encuentra acreditado al proceso con las fotocopias autenticadas de los documentos remitidos por el Registrador Principal de Instrumentos P�blicos de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�, D.C., Zona Sur, visibles a folios 76 a 84 del cuaderno de primera instancia. Ahora bien, el art�culo 1041 del C�digo Civil dispone lo siguiente: �Se sucede abintestato, ya por derecho personal, ya por derecho de representaci�n. La representaci�n es una ficci�n legal en que se supone que una persona tiene el lugar y por consiguiente el grado de parentesco y los derechos hereditarios que tendr�a su padre o madre si �sta o aqu�l no quisiese o no pudiese suceder.
Se puede representar a un padre o una madre que, si hubiese podido o querido suceder, habr�a sucedido por derecho de representaci�n� (resaltado fuera del texto). A su vez, el art�culo 1043 de la misma codificaci�n prev� que siempre hay lugar a la representaci�n en la descendencia del difunto y en la de sus hermanos. Sobre la representaci�n hereditaria dijo la Corte Suprema de Justicia en la Sentencia 068 del 14 de marzo de 1.992, Magistrado Ponente: Dr. Rafael Romero Sierra, lo siguiente: �En cambio, ha dicho la misma Corte �la representaci�n sucesoria es un modo de heredar, en cuya virtud el descendiente leg�timo de un hijo leg�timo o natural del causante, o de un hermano leg�timo o natural de �ste, sube a ocupar el lugar hereditario del dicho hijo o hermano, que no pudo o no quiso suceder (arts.: 1041, 1043 y 1044 C.C.).
Son condiciones de esta representaci�n: a) que el lugar del representado est� vacante, lo que puede producirse por su muerte anterior a la del de cujus, por su indignidad para sucederle, su desheredaci�n o por haber repudiado la herencia; b) que, si el representante no es inmediato descendiente del representado, los grados intermedios de parentesco est�n igualmente vacantes; y c) que el representante tenga en relaci�n con el cujus (sic) las condiciones personales de capacidad y de dignidad indispensables para heredarlo.
Todo esto, porque en el �mbito del fen�meno de que se trata, el representante no es sucesor del representado, sino tan solo del causante, desde luego que han padecido eclipse todos los grados que se interpon�an entre ese y quien le sucede por representaci�n, el cual se constituye entonces en su causahabiente inmediato. La representaci�n es as� un derecho propio del representante, que lo legitima para ocupar el puesto que ha dejado vac�o el representado en la sucesi�n del difunto.
De aqu� que se puede representar, no solo al premuerto, sino al indigno. Y a�n m�s: que se puede representar al ascendiente cuya herencia se ha repudiado (1044)� (Cas. Civ. De 17 de julio de 1961. G.J. T. XCIV, 160,161; 9 de agosto de 1.965, G.J T. CXIII,142)�, Pedro Lafont Pianetta, Jurisprudencia Sucesoral, 1.991 � 1.996, Tomo VI, p�g. 2693, Ediciones Librer�a del Profesional.
Ahora bien, conforme a los preceptos del art�culo 1045 del C�digo Civil: �Los hijos leg�timos, adoptivos y extramatrimoniales, excluyen a todos los otros herederos y recibir�n entre ellos iguales cuotas, sin perjuicio de la porci�n conyugal�, (el resaltado no es del texto), quienes por ser herederos � tipo excluyen a cualquier otro heredero.
Luego, demostrado como est� que la demandante tiene vocaci�n hereditaria para heredar por derecho de representaci�n a la causante AURA MARINO DE MORALES, con exclusi�n del demandado por ser heredera de mejor derecho y cumplirse todos los requisitos para que opere la representaci�n hereditaria, toda vez que falta el representado, quien es hijo de la aludida causante y padre leg�timo de la actora y, adem�s, porque no se acredit� que �sta carezca de las condiciones personales de capacidad y dignidad indispensables para heredarla; debe establecer, entonces, si el demandado es la persona obligada a restituirle la cuota hereditaria que le corresponde, por hab�rsele adjudicado en el proceso de sucesi�n de la causante en menci�n. Del examen de las fotocopias autenticadas remitidos por el Registrador Principal de Instrumentos P�blicos de la Oficina de Registro de Instrumentos P�blicos de Bogot�, D.C., Zona Sur, del trabajo de adjudicaci�n efectuado en el proceso de sucesi�n de AURA MARINO DE MORALES y de la sentencia aprobatoria del mismo, se concluye que, efectivamente, el demandado MARCO ANTONIO MORALES CRUZ concurri� al proceso de sucesi�n en su condici�n de c�nyuge sobreviviente de la misma, habi�ndosele adjudicado la totalidad de los bienes hereditarios, raz�n por la cual la acci�n de petici�n de herencia est� llamada a prosperar en su contra y, en consecuencia, la actora tiene derecho a que se le adjudique la herencia que legalmente le corresponda y a que se les restituya la misma.
Por �ltimo, la demandante tiene derecho no s�lo a que se le adjudique la herencia que le corresponde y se le restituyan los bienes hereditarios, sino, adem�s, a que se le paguen los frutos civiles y naturales por ellos producidos desde el momento de la notificaci�n al demandado del auto admisorio de la demanda, por no haberse demostrado mala fe por parte de aqu�l. Sin embargo, tales frutos como as� lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia, deber�n tasarse y valorarse en el proceso de sucesi�n; en efecto, en la Sentencia 046 del 27 de marzo del a�o 2.001, Magistrado Ponente: Dr. Jorge Santos Ballesteros, dijo lo siguiente: �Respecto a los frutos, si bien es cierto que en el memorial sustentatorio del recurso de apelaci�n, el recurrente se refiri� a ellos solicitando que le fueren pagados a la demandante seg�n la estimaci�n efectuada por la demandada �, como �stos tambi�n deber ser reintegrados a la masa herencial de �, es en el proceso de sucesi�n, cuando se rehaga la partici�n que deber�n tasarse y valorarse�.
Doctrina jurisprudencial reiterada en la Sentencia 001 del 13 de enero del a�o 2.003, Magistrado Ponente: Dr. Jorge Antonio Castillo Rugeles, en la cual dijo: �Igualmente, en relaci�n con los frutos que la accionante reclama, es patente que �es en el proceso de sucesi�n, cuando se rehaga la partici�n, que deber�n tasarse y valorarse� (sentencia del 27 de marzo de 2001, expediente 6365), entre otras cosas, porque mientras no se rehaga el acto partitivo, no se tiene certeza de cuales son los frutos que deber�n justipreciarse y restituirse.
En todo caso, para el efecto, se tendr� a los demandados como poseedores de buena fe, pues no se desvirtu� la presunci�n que en ese sentido los cobija (art�culo 769 del C�digo Civil, en concordancia con lo dispuesto en el art�culo 1323 ejusdem)�. Y en cuanto al otro motivo de inconformidad del apelante, es decir, que se incluya dentro del trabajo de adjudicaci�n que se orden� rehacer, la totalidad de los bienes que se le adjudicaron al demandado, esto no es procedente por cuanto no es en el proceso de petici�n de herencia donde debe rehacerse el mismo, toda vez que ello no es objeto de la acci�n de petici�n de herencia. En torno del punto la Corte Suprema de Justicia dijo lo siguiente: �Por lo dem�s, y en aras de la precisi�n conceptual, es conveniente anotar que no obstante que el demandante hubiera solicitado lo que ac� dispuso el Tribunal, legalmente tal medida no era de recibo, en atenci�n a que no es dentro de este proceso donde cabe que la partici�n sea reelaborada, pues no es su objeto el llevar a cabo la distribuci�n de los bienes relictos, materia esta que, como es obvio, es la propia del proceso sucesorio�.
(Sentencia del 7 de marzo de 1.994, Magistrado Ponente: doctor H�ctor Mar�n Naranjo). Por lo anterior, habr� de revocarse el numeral segundo del fallo objeto de apelaci�n y consulta, ya que como qued� dicho, no es en el proceso de petici�n de herencia donde debe rehacerse el trabajo de adjudicaci�n y se confirmar� en todo lo dem�s el fallo en menci�n. Se deja constancia de que el presente fallo se discuti� en las Salas de Decisi�n de que dan cuenta las Actas N� 037 del a�o 2.002, 018 y 022 del a�o 2.003, 048 del a�o 2.004, 025, 035 y 046 del a�o 2.005.
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, D.C., en Sala de Decisi�n de Familia, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, R E S U E L V E: 1.- REVOCAR el numeral segundo de la sentencia de primera instancia, por lo consignado en la parte motiva de esta providencia y, en su lugar, ordenar rehacer la partici�n. 2.- CONFIRMAR en todo lo dem�s la sentencia del 27 de julio del a�o 2.001, proferida por el Juzgado Tercero de Familia de Bogot�, D.C., en el proceso ordinario de LUISA FERNANDA MORALES OSORIO en contra de MARCO ANTONIO MORALES OSORIO. 3.- CONDENAR en costas a la apelante. 4.- ORDENAR devolver el proceso al juzgado de conocimiento.
N O T I F � Q U E S E MARTHA LUC�A N��EZ DE SALAMANCA Magistrada JAIME HUMBERTO ARAQUE GONZ�LEZ CARLOS ALEJO BARRERA ARIAS Magistrado Magistrado PAGE 13 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT�, D.C. - SALA DE FAMILIA - _______________ Proceso ordinario de LUISA FERNANDO MORALES OSORIO en contra de MARCO ANTONIO MORALES CRUZ. 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