Micelio

SENTENCIA — Tribunal Superior de Bogotá

Radicado: 3103 032 2005 00285 01

Sala: SALA CIVIL

Ponente: Oscar Fernando Yaya Peña

Fecha: 2008-09-09

Sujetos procesales: EDILMA GONZÁLEZ DE CÁRDENAS, HUGO ORLANDO CÁRDENAS GONZÁLEZ Y RUBY NELSY CÁRDENAS GONZÁLEZ, / LA COMPAÑÍA AGRÍCOLA DE SEGUROS DE VIDA S.A.

��ࡱ�>�� PR����O��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������9 ��9Cbjbj���� 5V����?7������l��������� � � 8� �,�� Z&&"HHH###  $�! $l. �#####.

G��HH�C GGG#��H�H G# G�G�x���H �t��.�� � ���DY 0� �,o$��o$�G��$^����� TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT� SALA CIVIL DE DECISI�N Magistrado Ponente OSCAR FERNANDO YAYA PE�A Bogot� D.C., de dos mil ocho (aprobado en sala de septiembre 9 de 2008) Ref. 11001 3103 032 2005 00285 01 Dec�dese la apelaci�n que formul� la parte demandante contra la sentencia proferida por el Juzgado 32 Civil del Circuito de Bogot� el 14 de enero de 2008, en el proceso ordinario seguido por Edilma Gonz�lez de C�rdenas, Hugo Orlando C�rdenas Gonz�lez y Ruby Nelsy C�rdenas Gonz�lez, contra la Compa��a Agr�cola de Seguros de Vida S.A.

ANTECEDENTES 1. Mediante escrito repartido el 27 de mayo de 2005, la actora pidi� que se declarara infundada la objeci�n que formul� la aseguradora demandada ante la reclamaci�n que le presentara el Banco Agrario de Colombia en desarrollo del contrato de seguro de vida grupo � deudores celebrado entre dichas entidades. En consecuencia, solicit� la libelista que se condenara a su contraparte a pagarle $40�000.000, junto con sus correspondientes intereses de mora, a t�tulo de indemnizaci�n por el acaecimiento del siniestro estipulado en el referido contrato aseguraticio.

Sostuvo la parte demandante que el 27 de febrero de 2004, junto con el se�or Helver C�rdenas Gonz�lez (hijo y hermano de los miembros de la actora), accedi� a un cr�dito hipotecario con el Banco Agrario de Colombia, por lo cual el referido se�or C�rdenas Gonz�lez fue incluido en la p�liza No. D-22200, de seguro de vida grupo � deudores, otorgada por la Compa��a Agr�cola de Seguros de Vida S.A., cuyo valor asegurado correspond�a al saldo del cr�dito a la fecha de ocurrencia del siniestro.

Agreg� que el 16 de mayo de 2004 falleci� el se�or Helver C�rdenas Gonz�lez debido a un accidente cerebro-vascular (hemorragia cerebral); que la entidad bancaria solicit� a la aseguradora el pago de la indemnizaci�n correspondiente, pero que la misma fue objetada por la demandada el 12 de octubre de 2004, quien pretext� una reticencia en la declaraci�n de asegurabilidad, hecho que la actora considera falso, pues, en su sentir, el codeudor fallecido gozaba de un excelente estado de salud al momento de declarar el estado del riesgo. 2.

La demandada excepcion� falta de legitimaci�n en la causa por activa; nulidad del contrato de seguro derivada de la reticencia existente en la declaraci�n del estado del riesgo por parte del tomador y responsabilidad de la aseguradora limitada al saldo insoluto de la deuda. Asever� la excepcionante que la legitimaci�n en la causa por activa para efectos de solicitar el pago de la indemnizaci�n por la ocurrencia del siniestro viene determinada exclusivamente por la condici�n de beneficiario del contrato de seguro, calidad que en el presente caso se predica �nicamente del Banco Agrario de Colombia.

Agreg� la parte opositora que el contrato de seguro se encuentra viciado de nulidad relativa, ya que en su declaraci�n de asegurabilidad el se�or Helver C�rdenas Gonz�lez omiti� informar que padec�a arterioesclerosis, hipertensi�n arterial e hiperlipidemia, as� como que se encontraba sometido a un tratamiento por dichas patolog�as, todo lo cual fundament� la aseguradora en la historia cl�nica suscrita por el doctor Aquileo Molina.

Por �ltimo, la demandada se�al� que su eventual responsabilidad estar�a limitada a la suma de $38�333.400, suma que corresponde al saldo insoluto del cr�dito hipotecario al momento de la muerte del asegurado.

3. EL FALLO DE PRIMERA INSTANCIA. El juez a quo acogi� la excepci�n de falta de legitimaci�n por activa, pues consider� que la actora no reclam� la correspondiente indemnizaci�n a favor de la entidad beneficiaria del contrato de seguro, con miras a que se aplicara dicho pago al saldo del cr�dito hipotecario, ni tampoco invoc� la subrogaci�n de los derechos de aquella entidad bancaria, sino que exigi� el mencionado pago como si tuviera la calidad de beneficiario del seguro de vida que ac� importa.

4. EL RECURSO DE APELACI�N. La actora impugn� la resumida providencia. Adujo que, en la medida en que continu� pagando el cr�dito hipotecario a favor del Banco Agrario de Colombia a�n despu�s de la muerte del codeudor Helver C�rdenas Gonz�lez, su legitimaci�n se deriva por el perjuicio que le caus� el incumplimiento de la aseguradora demandada.

CONSIDERACIONES 1. Reunidos los presupuestos de orden procesal y ante la ausencia de irregularidades que comprometan lo actuado, se decidir� de fondo el presente asunto. 2. Es necesario precisar, respecto de la existencia del contrato de seguro rese�ado en la demanda, que la misma es un hecho pac�fico en el presente proceso, pues fue reconocido por las partes en sus correspondientes actos de postulaci�n (demanda y su contestaci�n, fls. 20 y 67), debi�ndose agregar que, en rigor, aquellas no centraron su discusi�n en la existencia del vinculo aseguraticio, sino que, de un lado, la controversia gira en torno a la legitimaci�n de la actora para reclamar el importe de la indemnizaci�n que estar�a obligada a pagar la aseguradora y, por el otro, a la eventual nulidad relativa del referido contrato aseguraticio con ocasi�n de una reticencia en la declaraci�n de asegurabilidad, aspectos ambos que en seguida abordar� el Tribunal. 3.

Es asunto sabido, con apoyo en el art�culo 1602 del C�digo Civil, que en virtud del principio de relatividad de los contratos la ley contractual creada por el acuerdo de las partes tiene efectos vinculantes �nicamente respecto de tales contratantes, sin que su car�cter obligatorio pueda extenderse, por regla, a terceros, �para quienes el contrato a cuya celebraci�n no concurrieron es ajeno, como quiera que frente a ellos ha de aplicarse la m�xima romana de que esa convenci�n constituye �res inter alios acta�, que ni les aprovecha ni les perjudica� (Cas.

Civ. Sent. de octubre 20 de 2005, exp. 1289). No obstante, el principio mencionado no es absoluto. Es as� como la jurisprudencia ha reconocido que la ejecuci�n o inejecuci�n de los negocios jur�dicos bilaterales s� puede afectar, aunque de manera indirecta, a quienes no ostenten respecto de ellos la calidad de parte, de modo que el principio en comento ha de plantearse, en estrictez, as�: �las consecuencias directas del contrato, las soportan o usufruct�an exclusivamente los contratantes; evidentemente, la condici�n de acreedor o de deudor s�lo se concibe respecto de quienes consintieron el v�nculo jur�dico.

Pero las secuelas indirectas que de ello se derivan, las soportan o aprovechan ciertos terceros� (Cas. Civ. Sent. de julio 28 de 2005, exp. 0449). Pues bien, tal afectaci�n a los derechos de terceros, que puede ser generadora de perjuicios para estos, los legitima para reclamar el resarcimiento correspondiente, pero no a manera de parte dentro del contrato cuya ejecuci�n fallida o defectuosa les result� da�osa, toda vez que tal posibilidad le est� vedada a quien no es contratante, sino como persona ajena al v�nculo, que exige del causante del da�o la reparaci�n del perjuicio que le ha ocasionado, acudiendo para el efecto al campo propio de la responsabilidad extracontractual. �Dicho de modo axiom�tico: dir� que no demanda al contratante, sino al agente de un hecho� (Ib�dem).

En el caso sub lite, se aprecia que solo el banco acreedor del cr�dito hipotecario amparado por la demandada, en su calidad de tomador y beneficiario del contrato de seguro que aqu� interesa, estaba legitimado para exigir el cumplimiento de la prestaci�n contractual que en este proceso se reclama, ya que, como parte en el contrato, al acaecimiento del siniestro la entidad financiera se torn� en acreedora de la aseguradora, por el saldo de la obligaci�n que estaba a cargo del difunto (arts. 1053 y 1080, C. de Comercio), todo de conformidad con las estipulaciones que, por la convenci�n, se convirtieron en ley para los contratantes (art. 1602, C. Civil).

Sin embargo, resalta el Tribunal que a la luz de la jurisprudencia reci�n tra�da a cuento, a los codeudores del se�or Helver C�rdenas Gonz�lez, hoy demandantes, tambi�n les asiste un leg�timo inter�s para reclamar a la aseguradora por los da�os que les habr�an sido infringidos por el eventual incumplimiento de la aludida demandada. En efecto, es ostensible que como la Compa��a Agr�cola de Seguros de Vida S.A. no pag� la indemnizaci�n a la que se hab�a comprometido una vez acaecido el siniestro, se caus� una afectaci�n patrimonial a los rese�ados codeudores, quienes continuaron pagando las sucesivas cuotas mensuales, circunstancia esta que se encuentra acreditada con la certificaci�n expedida por el Banco Agrario de Colombia (fl. 121) y la declaraci�n testimonial de Ruth Roa Roa, Directora de la Oficina de Guateque (Boyac�) del mencionado establecimiento de cr�dito (fl. 107). 4.

A pesar de lo expuesto en los p�rrafos que preceden, la alzada que la parte actora impetr� contra el fallo de primera instancia no tendr� �xito, dado que con la prueba recaudada durante la instancia inicial se acredit� la reticencia aducida por la parte opositora, lo que conlleva la prosperidad de la excepci�n de nulidad relativa del contrato de seguro derivada de tal circunstancia, ello en armon�a con el art�culo 1058 del C�digo de Comercio.

En el caso que ocupa la atenci�n de la Sala, se observa que el 24 de febrero de 2004, el se�or Helver C�rdenas Gonz�lez, al momento de diligenciar la declaraci�n de asegurabilidad en su calidad de codeudor de la obligaci�n No. 52.940, manifest� que a �l no le fue diagnosticada ninguna �enfermedad cardiovascular, hipertensi�n o c�ncer� (fl. 59).

Sin embargo, en la historia cl�nica que elabor� el m�dico Aquileo Molina con ocasi�n de la atenci�n que dispens� al interpelado el 6 de noviembre de 2003 (fl. 64), consta que la impresi�n diagn�stica del galeno fue que el se�or C�rdenas Gonz�lez padec�a las patolog�as arterioesclerosis, hipertensi�n e hiperlipidemia (colesterol alto), habi�ndose consignado (en la misma historia cl�nica) informaci�n adicional de inter�s para las resultas de este proceso, como sucede, por v�a de ejemplo, con los antecedentes familiares (�madre hiperlipid�mica�) y con el tratamiento prescrito con base en los medicamentos Enalapril y Genfibrozil, el primero recetado para controlar la hipertensi�n y el segundo con el fin de normalizar los l�pidos, esto �ltimo seg�n lo dictamin� el perito m�dico designado en la instancia inicial.

Importa resaltar que no es de recibo lo aseverado por la parte demandante en su libelo incoativo, esto es, que la �nica consulta que el codeudor fallecido realiz� al m�dico Aquileo Molina no podr�a interpretarse �como que el asegurado padeciera de alguna enfermedad de las mencionadas en la historia cl�nica � de manera permanente � y mucho menos que utilizara medicamentos de manera continua�, puesto que su estado de salud era excelente.

Sobre estos particulares, el Tribunal pone de presente, que am�n de lo consignado en la comentada historia cl�nica, la susodicha impresi�n diagn�stica fue corroborada por el mismo m�dico tratante en la declaraci�n testimonial que rindi� para este proceso, oportunidad en la que manifest�, entre otras cosas, que el paciente, �al momento del examen presentaba una crisis hipertensiva de bastante consideraci�n� (fl. 103); que �por su contextura f�sica era un paciente obeso con posibles signos de hiperlipidemia, causantes en mi concepto de su estado de hipertensi�n� (fl. 102), raz�n por la cual le prescribi� el tratamiento referido en la historia cl�nica, indic�ndole al paciente que �por su edad requiere una vigilancia permanente pues seguramente con el tiempo puede agravarse su enfermedad� (fl. 103) y, adem�s, que �estos tratamientos se recomiendan de por vida� (fl. 102).

Agr�gase a lo anterior que el perito m�dico designado para este proceso, doctor Hernando Posada Zamudio, ratific� el concepto del galeno cuya declaraci�n fue materia de estudio en los p�rrafos anteriores, en cuanto sostuvo en lo sustancial que el asegurado fallecido ten�a la condici�n de hipertenso (fl. 141) y que el medicamento Enalapril que le fue prescrito para controlar la hipertensi�n (fl. 94), le fue ordenado en �la m�xima dosis promedio recomendada para una persona�.

As� las cosas, teniendo en cuenta que la historia cl�nica en estudio y los conceptos m�dicos a los que se ha hecho referencia fueron proferidos por terceros especializados, cuya idoneidad y buena fe se presumen, no queda m�s que dar por cierto lo informado en la rese�ada documentaci�n. Sin duda lo registrado hasta esta altura del discurso acredita la reticencia del asegurado, quien se abstuvo de contestar con sinceridad la declaraci�n de asegurabilidad que diligenci� el 24 de febrero de 2004, a�n a sabiendas de las graves afectaciones que padec�a y las implicaciones de las mismas, lo que le hab�a sido informado por el m�dico Aquileo Molina el 6 de noviembre de 2003, seg�n lo registr� el Tribunal con antelaci�n. 5.

En el descrito orden de ideas, la Sala dar� por cierto que como es usual en esta suerte de situaciones, la aseguradora, de haber conocido el verdadero estado del riesgo del asegurado, o no lo hubiera asumido, o por lo menos lo hubiera hecho en condiciones dr�sticamente diferentes, pues como lo ha establecido destacada doctrina al referirse a las reticencias que podr�an influir en la decisi�n del asegurador, se encuentran entre �las que afectan el c�lculo de la prima ( ) si se trata de un seguro sobre la vida, la edad, estado de salud, enfermedades sufridas, profesi�n, etc., de la persona asegurada� (Garrigues, Joaqu�n. Citado en L�pez Blanco, Hern�n Fabio.

Comentarios al Contrato de Seguro, 2004, p�g. 149). DECISI�N En resumidas cuentas, acreditada la reticencia del asegurado y alegada la nulidad relativa del contrato por quien estaba legitimado para ello, emerge la necesaria aplicaci�n del art�culo 1058 del C�digo de Comercio, de tal modo que la sentencia impugnada se confirmar�., aunque por razones distintas de las consignadas por el juez a quo.

En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior de Bogot�, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la Ley, RESUELVE Confirmar la sentencia proferida por el Juzgado 32 Civil del Circuito de Bogot� el 14 de enero de 2008, en el proceso ordinario seguido por Edilma Gonz�lez de C�rdenas, Hugo Orlando C�rdenas Gonz�lez y Ruby Nelsy C�rdenas Gonz�lez, contra la Compa��a Agr�cola de Seguros de Vida S.A. Costas de esta instancia a cargo de la parte apelante, las que ser�n liquidadas por la Secretar�a del Tribunal.

Cumplido, rem�tase el expediente al juzgado de origen. Rem�tase el expediente al Juzgado de origen. Notif�quese y c�mplase Los Magistrados OSCAR FERNANDO YAYA PE�A RICARDO ZOP� M�NDEZ MARCO ANTONIO �LVAREZ G�MEZ Decantado lo anterior, se impone destacar que en el asunto sub lite los demandantes est�n legitimados en la causa, puesto que se encuentra acreditado que una vez acaeci� el siniestro amparado por el contrato de seguro, ellos continuaron pagando el cr�dito hipotecario en el que el fallecido Helver C�rdenas Gonz�lez figur� como codeudor, como se infiere de la certificaci�n expedida por el Banco Agrario de Colombia (fl. 121) y de la declaraci�n testimonial de Ruth Roa Roa, Directora de la Oficina de Guateque (Boyac�) del mencionado establecimiento de cr�dito (fl. 107).

La circunstancia descrita implica que los demandantes se subrogaron en los derechos que la entidad beneficiaria del contrato de seguro ten�a frente a la aseguradora demandada (arts. 1666 y 1670 C.C.), pues �en calidad de terceros, al solucionar una obligaci�n que era de cargo de las aseguradoras, como deudoras principales, hab�an entrado a ocupar el lugar del acreedor, raz�n por la cual estaban facultados para demandar la repetici�n del pago� (Cas.

Civ. Sent. de mayo 25 de 2005, exp. C-7198). As� mismo, agreg� que el tratamiento al que fue sometido el referido Helver C�rdenas Gonz�lez propend�a por prevenir �enfermedades cardio y cerebro vasculares� (ib.) que, es del caso memorar con base en la manifestado por el m�dico Aquileo Molina (fl. 101), fue justamente uno de tales episodios el que caus� el fallecimiento del mencionado codeudor.     PAGE  PAGE 5 OFYP 2005 00285 01 +y~��<Q��  L*X*�021T1{1N8t899e:j:�:�:�:;=m=q=�=�=�?B@BCBEBCCCCCCC C C CCCCCCCC�������������������������������������������������0JCJj0JCJU0J j0JU jU5�6�OJQJ\�]�5�>*OJQJ\�5�OJQJ\�5�@���CJOJQJ\�aJ5�>*CJOJQJ\�5�6�CJOJQJ\�]�5�CJOJQJ\� CJOJQJ856Ibc�����,-`aN O h i  � �������������������������$dha$��dh`�� $��dh`��a$d�dhC8C��� ��NOEF����MNLM��}~���"�" & &�'���������������������������d�`��dh$dha$ $��dh`��a$�'�'_,`,�1�1h3i3�4�4;6<69999l:m:�:�:�:�:�<�<�<�<�������������������������$��`��a$dh$dha$ $��dh`��a$�<=======5=6=7=8=9=M=N=O=P=Q=m=n=o=p=q=�?�?�A�������������������������$a$$dha$��dh`��$a$ $��dh`��a$�A�ACCCCC C C C CCCC#C6C7C8C9C��������������������)���&�#$�h]�h����&`#$$a$C C!C"C#C6C9C����� CJOJQJ0JCJ0JCJmHnHuj0JCJU3 0&Pw1�h��/ �PI!��"��#��$��%��7�7 �� i8@��8 NormalCJ_HaJmH sH tH FA@���F Fuente de p�rrafo predeter.0>@�0 T�tulo$a$ 5�CJ\�PP Texto nota pie5$7$8$9DH$CJaJmH sH : @: Pie de p�gina  �C�"0)@�!0 N�mero de p�gina:&@�1: Ref. de nota al pieH*XTBX Texto de bloque $�h�h��]�h^�ha$OJQJ4R4 Encabezado  �C�"T^bT Normal (Web)��������]��^��OJPJQJ^J4U@�q4 Hiperv�nculo >*B*ph�HB�H Texto independiente$a$OJQJFV@��F Hiperv�nculo visitado >*B* ph��9? V����  ��pٵ ��pٵ ��pٵ ��pٵ ��pٵ ��pٵ ��pٵ ��pٵ �� pٵvO M�y%�.�5m99?�b����56Ibc�����,-`aNOhi � � � N O EF����MNLM��}~���� " "�#�#_(`(�-�-h/i/�0�0;2<25555l6m6�6�6�6�6�8�8�8�899999995969798999M9N9O9P9Q9m9n9o9p9q9�;�;�=�=??#?6?:?�0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���0���@0���0���@0����� 6669C9C#*� �'�<�A9C$&'()8C%  9!�!�����8�@�����������0�( � ��B �S ���� ?���������R^������� � D R \ b � � � � m t &X[����<@AFGLMR{|KLO�����  ���{|� r!s!u!�!�!"""0$6$v$�$"%#%%%f%m%�%�%�%9&J&[&i&?'N'�'�'�'�' ))�+�+�+�+�+,,O,P,R,4-5-7-}-~-�-�-�-�-�-�.�.�.�.�.///$121�1�1�4�4�455g6j6k6k6�7�7�7�7�7�7�9�9�:�:;;;G;J;�;�;�;^<_<c<q<t<n=o=r=�=�=%>+>B>C>E>�>�>�>�>�>????????? ? ? ? ???"?7?:?'6k699M9�=�=????????? ? ? ? ?#?5?:?��CSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJ�C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.asdCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJhC:\Mis documentos\FRANCISCO MELO\Sentencias\2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.docCSJ�C:\WINDOWS\Application Data\Microsoft\Word\Guardado con Autorrecuperaci�n de 2005 00285 seguro grupo deudores legitimacion reticencia.asdCSJ<A:\2005 00285 grupo deudores legitimacion reticencia DEF.doc�-wA���������������?���^��`�?�o(.� �������^��`����h�H.� �� �L��� ^�� `�L��h�H.� �� ����� ^�� `����h�H.� �m����m^�m`����h�H.� �=�L��=^�=`�L��h�H.� � ���� ^� `����h�H.� �������^��`����h�H.� ���L���^��`�L��h�H.�-wA����������I        O �Ml6n9�=?:?U V� V�U V� V��@���O9?�@��Unknown������������G��:�Times New Roman5��Symbol3&� �:�ArialK,��Bookman Old StyleW&�� ��������?�?Arial Unicode MSTahoma"1�����y�f�y�f��� �3 n�� +!�������0d�?$�2�q��HX��TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT�CSJCSJ�� �����Oh��+'��0��������  8 D P \hpx��TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT�RIBCSJSJSJNormalLCSJ2JMicrosoft Word 9.0E@��G@�P�>�@ʑ�.�@ʑ�.�  �3�� ��՜.��+,��0 hp|��� ���� � ��CSJn�?� TRIBUNAL SUPERIOR DE BOGOT� T�tulo  !"#$%&'()*+����-./0123456789:;<=>����@ABCDEF����HIJKLMN��������Q��������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������Root Entry�������� �F����.�S�1Table������������,o$WordDocument��������5VSummaryInformation(����?DocumentSummaryInformation8������������GCompObj����kObjectPool����������������.�����.������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������� ���� �FDocumento Microsoft Word MSWordDocWord.Document.8�9�q