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No se acredit� que entre las partes se hubiera configurado una verdadera comunidad de vida. Fuente Formal: Ley 54 de 1990- TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT�, D.C.. SALA DE FAMILIA Bogot�, D.C., diecinueve (19) de septiembre de dos mil trece (2013). Magistrados: CARLOS ALEJO BARRERA ARIAS (PONENTE) GLORIA ISABEL ESPINEL FAJARDO IV�N ALFREDO FAJARDO BERNAL REF: PROCESO ORDINARIO DE LUIS FRANCISCO PARRA URREGO EN CONTRA DE SONIA M�BEL RUIZ MORENO (AP.
SENTENCIA). Proyecto discutido en sesi�n de 19 de junio de 2013 y aprobado, definitivamente, en la de 18 de septiembre del mismo a�o. Surtido el tr�mite propio de la segunda instancia, procede la Sala a resolver el recurso de apelaci�n interpuesto en contra de la sentencia de 17 de agosto de 2012, dictada por el Juzgado 3� de Familia de Descongesti�n de esta ciudad.
ANTECEDENTES A trav�s de apoderado judicial debidamente constituido, el se�or LUIS FRANCISCO PARRA URREGO demand� en proceso ordinario a la se�ora SONIA M�BEL RUIZ MORENO, para que, luego de agotado el tr�mite de rigor, en sentencia, se acogieran las siguientes pretensiones: �1. S�rvase, Se�or Juez, declarar la existencia y la correspondiente disoluci�n de la sociedad patrimonial de hecho (sic) (?) conformada por el se�or LUIS FRANCISCO PARRA URREGO y la demandada, se�ora SONIA M�BEL RUIZ MORENO, la que tuvo su inicio desde el mes de Noviembre de 1.996 y su terminaci�n el d�a veintiuno (21) de agosto de 2007, conformada por el patrimonio social de que da cuenta la presente demanda. �2.
Que como consecuencia de la anterior declaraci�n se liquide la sociedad patrimonial de hecho (sic) (?), conformada por los compa�eros permanentes LUIS FRANCISCO PARRA URREGO y SONIA M�BEL RUIZ MORENO. �3. Que se condene en costas a la demandada� (el uso de las may�sculas y de la puntuaci�n es del texto). Como hechos sustentatorios de los anteriores pedimentos, se relacionaron en el libelo los siguientes: �1.- Desde finales del mes de noviembre de 1996, mi poderdante LUIS FRANCISCO PARRA URREGO y la demandada SONIA M�BEL RUIZ MORENO, convivieron en uni�n libre, en forma continua, p�blica y pac�fica, dando inicio a una uni�n marital de hecho, la cual subsisti� hasta el d�a veintiuno (21) de agosto del 2.007, pero que por diferencia de caracteres se hizo imposible continuarla, hasta el punto de llegar el compa�ero a ser v�ctima de persecuci�n laboral y judicial por parte de su excompa�era, de donde se hace necesaria su disoluci�n y liquidaci�n. �2.- En dicha uni�n marital de hecho, no se procrearon hijos. �3.- Hecho notorio de la uni�n marital de hecho es la presentaci�n e inscripci�n que como su compa�ero permanente hizo Sonia Ruiz Moreno ante la Aerol�nea ACES de Luis Francisco Parra Urrego, como consta en los documentos que all� obran en su folio de vida y por lo cual se le otorgaban pasajes a�reos de cortes�a a los destinos que cubr�a dicha aerol�nea. �4.- Igualmente confirman la uni�n marital de hecho la inscripci�n que como su c�nyuge hizo Sonia Ruiz Moreno ante Cafesalud�Medicina Prepagada de Luis Francisco Parra Urrego, tal y como consta en los documentos aut�nticos que anexo, entre ellos, la solicitud de afiliaci�n y el anexo de inclusi�n de Cafesalud y certificaci�n en tal sentido expedida por dicha entidad prestadora de salud. �5.- Otra prueba que demuestra la existencia de la uni�n marital de hecho es la correspondencia enviada por la demandada al actor, aceptando la propuesta de matrimonio formulada por mi poderdante en la �poca que �sta (sic) permaneci� en Londres (Inglaterra) y la solicitud que le hace en otra carta de que su relaci�n debe ser al derecho y al Derecho: ��cuando regrese no vamos a continuar como estavamos (sic) o empiezan al derecho las cosas o se acaban��. �De otro lado, varias personas que conocieron de la uni�n marital aqu� demandada, as� lo hacen constar en escritos debidamente autenticados ante notario, documentos que se adjuntan como prueba. �6.- Los compa�eros permanentes no celebraron capitulaciones de ninguna �ndole. �7.- El se�or LUIS FRANCISCO PARRA URREGO y su compa�era SONIA M�BEL RUIZ MORENO, con el fruto de su trabajo y esfuerzo adquirieron varios bienes inmuebles, veh�culos automotores y semovientes de los cuales se hicieron escrituras, tarjeta de propiedad y tenencia a nombre de su compa�era permanente SONIA M�BEL RUIZ MORENO, adem�s se adquiri� un veh�culo a nombre de mi poderdante. �8.- Como consecuencia de la uni�n marital de hecho anteriormente descrita se form� una sociedad patrimonial, la cual durante su existencia, constituy� un patrimonio social integrado por los siguientes bienes inmuebles y veh�culos a saber ����������������������������.. �9.- El se�or LUIS FRANCISCO PARRA URREGO me ha conferido poder especial para obtener la declaratoria de existencia y disoluci�n de la sociedad patrimonial de hecho (sic) (?) a fin de acudir a la liquidaci�n de la misma� (el uso de las may�sculas, de las negrillas, de las subrayas y de la puntuaci�n es del texto).
La demanda, as� concebida, se admiti� por el Juzgado 4� de Familia de esta ciudad, a trav�s del auto proferido el d�a 27 de junio de 2008, y se orden� su notificaci�n y el traslado a la demandada, la que, oportunamente, dio contestaci�n al libelo, se opuso rotundamente a las pretensiones y propuso las excepciones de m�rito que denomin� �INEXISTENCIA DE LA SOCIEDAD (sic) MARITAL DE HECHO�, �AUSENCIA DE AFFECTIO SOCIETATIS�, �FALTA DE CONSENTIMIENTO ENTRE LAS PARTES�, �TEMERIDAD Y MALA FE DE LA PARTE DEMANDANTE�, �INEXISTENCIA DE LA OBLIGACI�N�, �PRESCRIPCI�N�, �CADUCIDAD� y �P�RDIDA DE PORCI�N POR OCULTAMIENTO DOLOSO�.
Siguiendo con el tr�mite del proceso, se celebr� la audiencia de que trata el art�culo 101 del C�digo de Procedimiento Civil, con los resultados de que da cuenta el acta levantada al efecto (fols. 255 y 256 cuad. 1). Por auto proferido el d�a 24 de julio de 2009 se decretaron las pruebas que oportunamente se invocaron por las partes (fols. 257 y 258 cuad. 1), y se recaudaron las que aparecen en el plenario.
En desarrollo de las medidas implementadas por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, el proceso fue enviado al Juzgado 3� de Familia de Descongesti�n de esta ciudad, el que, por auto de 6 de junio de 2012, declar� cerrado el respectivo t�rmino probatorio y concedi� el de ley para que las partes presentaran sus alegaciones.
El d�a 17 de agosto de 2012 se profiri� la respectiva sentencia de instancia, desfavorable a las pretensiones del demandante, fallo que ahora se revisa en v�a de apelaci�n, recurso que fue interpuesto por aqu�l, en vista de que tal decisi�n le fue adversa. CONSIDERACIONES En el sub-lite se encuentran presentes los denominados presupuestos procesales, y no observ�ndose vicio procesal alguno capaz de invalidar total o parcialmente lo actuado, procede proferir sentencia de fondo o de m�rito.
Tal como qued� consignado en los antecedentes, la demanda tiende a que se acoja como pretensi�n principal la de que se declare la existencia de la uni�n marital y la disoluci�n de la sociedad patrimonial conformadas por el demandante LUIS FRANCISCO PARRA URREGO y la demandada SONIA M�BEL RUIZ MORENO, pues aunque nada dijo el actor en el libelo acerca de la pretensi�n de declaratoria de la existencia de aquella (la uni�n marital), se trata de una petici�n impl�cita en la declaratoria y disoluci�n de la sociedad patrimonial, tal como lo tiene establecido la jurisprudencia (cons.
C.S.J., Sala de Casaci�n Civil, sentencia de 25 de mayo de 2005. M.P.: doctor CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO). Se reproduce, a continuaci�n, lo que ha venido sosteniendo esta Sala, en numerosos pronunciamientos, los que hoy se reiteran: �A la uni�n marital de hecho se le dio relevancia jur�dica en Colombia con la ley 54 de 1.990, que la define en su art�culo 1�. como �la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una comunidad de vida permanente y singular�. �Antes de la ley 54 de 1.990, el legislador no se hab�a ocupado de la uni�n marital de hecho.
Se hab�a pronunciado, reiteradamente, la jurisprudencia sobre la sociedad de hecho surgida entre los concubinos por su esfuerzo y trabajo com�n, pero sin asignarle ning�n efecto jur�dico a la relaci�n concubinaria. �Se hab�a presentado un proyecto de ley en 1.978 sobre sociedad patrimonial entre concubinos, el cual dec�a lo siguiente: �Por el hecho de vivir por dos o m�s a�os continuos en estado de concubinato, se crea una sociedad patrimonial entre los concubinos con efectos desde la iniciaci�n de aquel�. �En el proyecto de C�digo de Derecho Privado de autor�a del profesor Arturo Valencia Zea, en el Libro VII, dedicado al Derecho de Familia, se dijo: �El hombre y la mujer que sin estar casados entre s� hicieren vida en com�n y mediante una serie de actos de mutua colaboraci�n, formaren un capital, este les pertenece por partes iguales Cualquiera de los concubinos o sus herederos podr�n pedir la liquidaci�n de la sociedad de hecho y la adjudicaci�n de los bienes�. �En el proyecto de C�digo de Derecho Civil a cargo de la comisi�n integrada mediante el Decreto 959 de 1.980, de la cual hicieron parte los doctores ARTURO VALENCIA ZEA, GABINO PINZ�N, JOS� ALEJANDRO BONIVENTO FERN�NDEZ, LUIS MANRIQUE NARANJO, PEDRO LAFONT PIANETTA y GILBERTO PE�A CASTRILL�N, se estableci� lo siguiente: �Art�culo 1.211: �El hombre y la mujer que sin estar casados entre s�, hicieren vida com�n y mediante una serie de actos de mutua colaboraci�n formaren un capital, �ste les pertenece por partes iguales Cualquiera de los concubinos o los herederos podr�n pedir la liquidaci�n de la sociedad concubinaria y la adjudicaci�n de la mitad de los bienes.
Se presume la sociedad concubinaria desde su inscripci�n en el registro civil�. �Art�culo 1.212: �La liquidaci�n de que habla el art�culo anterior no comprende los bienes que el hombre o la mujer tuvieren en el momento de formar comunidad de vida, ni los que hubieren adquirido durante el concubinato a t�tulo gratuito. Tampoco comprender� los adquiridos por uno de los concubinos independientemente del trabajo y colaboraci�n del otro�. �Otras legislaciones distintas a la civil se hab�an ocupado de la protecci�n de los derechos de los compa�eros permanentes.
As� ocurri� por lo menos en el campo laboral, pero en el civil no se hab�a legislado antes al respecto, aunque se ve�a, s�, desde anta�o, la necesidad de una reglamentaci�n en este sentido, como se desprende de los diferentes proyectos de ley que no llegaron, finalmente, a cristalizarse. �Es por tanto, la ley 54 de 1990, la que desarrolla y define las uniones maritales de hecho y el r�gimen patrimonial entre compa�eros permanentes. �Varios elementos de fondo, seg�n los doctrinantes, deben concurrir a la conformaci�n de la uni�n marital de hecho.
Ellos son: �1) La idoneidad marital de los sujetos.- Este elemento se refiere a la aptitud de los compa�eros para la formaci�n y conservaci�n de la vida marital, y exige a la vez: a) Dualidad de seres humanos, b) Diferencia de sexos y c) Capacidad sexual. �2) La legitimaci�n marital.- Es el poder o potestad para conformarla; constituye un elemento aut�nomo; para ello es necesario que exista libertad marital, siendo �ste uno de los puntos en los que mayor vac�o dej� la ley 54 de 1990, toda vez que no dijo qui�nes pueden conformar una uni�n marital. �3) Comunidad de vida.- Esta tiene que ver con la real convivencia, traducida en la cohabitaci�n y en el socorro y ayuda mutuos. �4) Permanencia marital.- No dijo el legislador cu�nto tiempo deb�a perdurar la uni�n marital, para que sea considerada permanente, pero se estima que la necesaria para reflejar una efectiva comunidad de vida, y no menos de dos (2) a�os para que d� lugar a que se presuma la existencia de sociedad patrimonial. �5) Singularidad marital.- Este elemento guarda similitud con la uni�n conyugal la cual tiene que ser �nica o singular, por cuanto es elemento estructural de la familia el matrimonio monog�mico, lo cual indica que no es admisible la coexistencia dentro de un mismo lapso temporal, de otras relaciones maritales f�cticas. �El art�culo 2�., a la letra, dice: �Se presume sociedad patrimonial entre compa�eros permanentes y hay lugar a declararla judicialmente en cualquiera de los siguientes casos: ��a) Cuando exista uni�n marital de hecho durante un lapso no inferior a dos a�os, entre un hombre y una mujer sin impedimento legal para contraer matrimonio; ��b) Cuando exista una uni�n marital de hecho por un lapso no inferior a dos a�os e impedimento legal para contraer matrimonio por parte de uno o ambos compa�eros permanentes, siempre y cuando la sociedad o sociedades conyugales anteriores hayan sido disueltas y liquidadas por lo menos un a�o antes de la fecha en que se inici� la uni�n marital de hecho�. �El art�culo 3�., ib�dem, establece: �El patrimonio o capital producto del trabajo, ayuda y socorro mutuos pertenece por partes iguales a ambos compa�eros permanentes ��.
Pues bien: durante la etapa instructiva se recaudaron las declaraciones de las personas cuyos dichos se resumen a continuaci�n. Testimonios practicados por solicitud de la parte demandante. CLARA MARCELA PARRA CASALLAS (fols. 263 a 267 cuad. 1), hermana del demandante, dice que conoce a do�a SONIA desde 1991 cuando aqu�l comenz� la relaci�n de noviazgo con esta.
Menciona que los contrincantes eran reconocidos como una pareja estable y que viv�an juntos. Se�ala que el actor presentaba a la demandada como �su se�ora�, ante todo el mundo, y que los dos compraban cosas para la casa y vacas para la finca de aquel y que, inclusive, lo dos fueron padrinos del hijo de un medio hermano suyo (de la declarante y el actor) y que lo fueron porque eran una pareja estable.
Sostiene que cuando la citada regres� del viaje que hizo a Londres, empez� a �vivir en uni�n libre� con don FRANCISCO en el apartamento de la 142 con 15, en Cedritos, desde 1996 hasta el 2003 o 2004, luego de lo cual se pasaron, en arriendo, a El Salitre, lugar este, en el que para la �poca de ser recibida la declaraci�n, todav�a resid�a el demandante.
Expresa que do�a SONIA se radic� en Canad� en 1998, a pesar de lo cual siguieron en una �relaci�n de pareja normal�, esto es, que se hablaban y escrib�an. Informa que la pareja viajaba a la finca ya mencionada los fines de semana y que la citada ten�a inscrito al actor en ACES, como esposo, y que, en ocasiones, viajaban a Miami, los fines de semana.
Manifiesta que don FRANCISCO le dejaba dinero con ella a la demandada, para que esta pagara los servicios o hiciera mercado y que, tambi�n, le dejaba cheques en blanco, para que los llenara y, con ellos, pagara las cuentas de la finca, las facturas y los servicios. A�ade que visitaba los lugares en donde resid�an las partes, cada 15 d�as o cada mes y que la relaci�n entre las mismas fue continua, desde 1996, hasta principios de 2007, cuando la citada descubri� que el actor comenz� una relaci�n con una dama de nombre LILIANA RODR�GUEZ, con la que ella (la testigo) y don FRANCISCO realizaron un viaje a Estados unidos, en el 2006.
ROC�O MIREYA FORERO REND�N (fols. 269 a 272 cuad. 1) dice haber conocido a las partes a finales de 1998, cuando estando en un concurso organizado por el Club de Caza, Tiro y Pesca del Valle de Ubat�, durante las ferias y fiestas de Simijaca, don FRANCISCO le present� a do�a SONIA como su esposa. Informa que ve�a frecuentemente a las partes en los eventos que organizaba el mencionado Club hasta el 2003 y que, en ellos, los litigantes se presentaban como esposos, y que el citado ten�a afiliada a aquella como beneficiaria del servicio de salud, y que le compr� un carro nuevo, de lo cual se enter� porque ella (la testigo) trabajaba en Tr�nsito y aquel la llam� para preguntarle d�nde le suger�a matricularlo.
Se�ala que visitaba a las partes en su residencia una o dos veces al a�o, y que desde el 2003 visit� 5 veces el apartamento ubicado en El Salitre, oportunidades en las cuales siempre la citada estuvo presente, y que cuando ella (la testigo) se retiraba, tarde en la noche, la demandada se quedaba ah�, y que, en ocasiones, esta se encontraba descansando en la habitaci�n principal.
A�ade que el actor ten�a un apartamento en Cedritos, el cual vendi� y le dio el dinero a do�a SONIA, para que esta comprara el de La Colina. Agrega que la relaci�n entre los contendores termin� porque don FRANCISCO inici� una relaci�n sentimental con do�a LILIANA RODR�GUEZ HERN�NDEZ, a mediados de 2006. BERTHA EMILIA URREGO DE CASTILLO (fols. 541 a 545 cuad. 1), t�a del demandante, dice que conoce a do�a SONIA desde 1995, porque era la novia de aquel y que la convivencia entre las partes transcurri� entre 1997 y 2006, a las que observaba como una pareja feliz, que se entend�a muy bien y que se presentaban mutuamente como compa�eros.
Manifiesta que en 1997, do�a SONIA, estando en una reuni�n organizada en la casa de do�a LIGIA URREGO, expres� que estaba viviendo con el actor desde ese a�o, y que en 2005 llam� a las cinco de la ma�ana al apartamento que ten�a don FRANCISCO y le contest� la citada, y que los dos han vivido siempre en Bogot�, aunque ignora d�nde ha residido la demandada.
Se�ala que do�a SONIA se radic� en Simijaca a partir del a�o 2005 o 2006, y que don FRANCISCO le regal� un carro a la mencionada en aquel �ltimo a�o. Agrega que, en medio de las partes, apareci� do�a LILIANA HERN�NDEZ, por la que el demandante dej� a aquella. ZEIFAR GERM�N CORT�S VEGA (fol. 293 a 297 cuad. 1) informa que fue trasladado en junio de 1996, de la Fuerza A�rea Colombiana al Comando General de las Fuerzas Militares, y que, por ello, fue compa�ero de trabajo del demandante, hasta el 15 de noviembre de 2002, fecha en la que se retir� de esta instituci�n. A�ade que el citado le present� a do�a SONIA y le expres� que entre ellos hab�a un noviazgo de muchos a�os atr�s. Indica que don FRANCISCO solicit� el reconocimiento del subsidio familiar por su compa�era permanente, que era aquella y que, a su turno, esta ten�a al mencionado como su compa�ero permanente ante ACES, y que, por eso, viajaban con frecuencia. Se�ala que percibi� el trato amoroso y cordial que exist�a entre las partes cuando se llamaban y que, a veces, �l y el actor recog�an a do�a SONIA en el Aeropuerto El Dorado, y que estuvo en reuniones sociales, donde la invitaci�n era para el titular y su esposa, a las cuales siempre asist�an los contendientes.
Manifiesta que, en varias ocasiones, visit� el apartamento en el que viv�an las partes, ubicado en la calle 142 con carrera 16, en donde vi� fotograf�as de los dos y cosas de aquella, por lo cual concluy� que all� viv�a la misma. De o�das, el testigo dice saber que el apelante entabl� una nueva relaci�n con una dama de nombre LILIANA que trabajaba en el Comando General, la que, hoy en d�a, es su esposa, y que eso motiv� la separaci�n de do�a SONIA.
JOS� MIGUEL PACH�N PATAQUIVA (fols. 345 a 348 cuad. 1), cu�ado del demandante, dice conocer a este �ltimo desde 1990. Informa que do�a SONIA siempre se presentaba como �la pareja� de don LUIS FRANCISCO ante toda la familia del citado y que las partes viv�an en un apartamento de la calle 142, con 9�, desde 1997. Se�ala que comparti� con los citados en diferentes paseos y, por eso, le consta que, cuando asist�an ellos, los dos compart�an habitaci�n. Informa que s�lo visit� el lugar de residencia de la pareja en tres oportunidades y que la relaci�n dur� hasta finales de 2007, tiempo durante el cual la convivencia fue continua y que cuando no la hubo, fue porque la mencionada se encontraba estudiando en el exterior.
Expuso que el matrimonio de una cu�ada suya se realiz� en el 2001, en el sal�n comunal del edificio en donde quedaba el apartamento en el que las partes desarrollaban su vida en com�n, el cual se halla ubicado en la Calle 142 con 9� y que los litigantes asistieron al bautizo del primer hijo de la misma pareja, en el a�o 2003. Finalmente, dice que conoce a do�a LILIANA RODR�GUEZ, esposa del demandante, desde 2008, cuando se casaron.
Testimonios practicados por solicitud de la parte demandada. HENRY OLIVERIO RUIZ MORENO (fols. 286 a 291 cuad. 1), hermano de la demandada, dice haber conocido al actor a finales de los a�os 90, porque este y �l (el deponente) son oriundos de Simijaca. Manifiesta que s� existi� una relaci�n de amistad entre las partes y que no sabe con precisi�n cu�ndo comenz�, pero que lo cierto es que despu�s del a�o 2003 dej� de ver a don FRANCISCO y este no volvi� a frecuentar a su familia (la del testigo).
Se�ala que la relaci�n de do�a SONIA y el citado era de amistad, porque las partes nunca estuvieron en uni�n permanente, sino espor�dica, y que el actor tuvo otras relaciones sentimentales, pero que desconoce los nombres de las respectivas damas, aunque recuerda que estando la demandada por fuera del pa�s, lo mismo que en otras ocasiones, el mencionado llevaba los fines de semana a Simijaca, o a las fiestas en el mismo pueblo, a otras mujeres.
Expresa que, en el 2006, don FRANCISCO lo visit� a �l en el apartamento de La Colina y le cont� que ten�a una relaci�n con do�a LILIANA RODR�GUEZ y que esa persona trabajaba con �l en el Ministerio de Defensa. Manifiesta que durante el periodo comprendido entre 1995 y el 31 de septiembre de 2007, la demandada estuvo radicada en Inglaterra, y que cuando regres�, vivi� en la casa de Quinta Paredes, inmueble que �l habit� hasta finales del a�o 2006, tiempo durante el cual do�a SONIA pernoct� all�.
A�ade que en el momento en que la citada dej� de trabajar con ACES, permaneci� en la casa de Quinta Paredes con sus padres, en la casa de Simijaca, o en el apartamento de La Colina, y que, posteriormente, traslad� su domicilio a dicho municipio y se hizo cargo de la finca de sus padres, hasta cuando se produjo la liquidaci�n de la herencia de estos, luego de lo cual resolvi� tomar en arriendo un apartamento en el barrio Los Pinos, desde enero de 2007, el cual viene ocupando, hasta la fecha en que se recibi� la declaraci�n. �NGELA BIBIANA D�AZ GONZ�LEZ (fols. 301 a 305 cuad. 1), cu�ada de la demandada, pues es novia de don HENRY OLIVERIO RUIZ, manifest� que le dijeron que las partes hab�an sostenido una relaci�n de noviazgo, que termin� en el 2003 y que luego fue de negocios, porque do�a SONIA le prestaba dinero al actor y este empez� a incumplir los pagos de los intereses a aquella.
Se�ala que cuando la demandada trabajaba para la aerol�nea ACES, estaba afiliada a Cafesalud, como cotizante, y ten�a a sus padres registrados en calidad de beneficiarios, y que, posteriormente, cuando se retir�, en febrero o marzo de 2003, don FRANCISCO la afili� como empleada suya, pag�ndole, de esa manera, intereses por sumas de dinero que le deb�a y que, en todo caso, luego de dejar aquel trabajo, la citada vivi� con sus padres en Simijaca y en la casa de estos en Quinta Paredes y que en 2005 les entregaron a la misma y a su progenitora un apartamento, raz�n por la que se pasaron a este y arrendaron la casa y que cuando falleci� la madre de do�a SONIA, cambi� su residencia a Simijaca y habit�, primero en la casa de su padre, luego, en 2006, en la suya propia y, en enero de 2007, se mud� a un apartamento ubicado en el barrio Los pinos, donde actualmente tiene establecida su residencia. A�ade que en septiembre de 2005 se enter� de que el demandante ten�a una relaci�n con una dama de nombre LILIANA, con la que ya llevaba cerca de 2 a�os de noviazgo.
TIBERIO TORRES P�EZ (fols 307 a 309 cuad. 1), vecino de la demandada, a quien conoce desde que esta se fue a vivir a Simijaca, lo cual ocurri� tres o cuatro a�os antes de la recepci�n de la declaraci�n (2005 o 2006), primero en la casa de su padre y, luego, en un apartamento que tom� en arriendo, afirma que, desde entonces, no ha visto o tratado al demandante y que tampoco sabe que entre los citados haya existido o exista relaci�n alguna.
ANA ARMINDA D�AZ DE TORRES (fols. 310 a 314 cuad. 1 del expediente), esposa del anterior declarante, dice conocer a la demandada porque la casa de esta y la suya estaban ubicadas, en Simijaca, a tres cuadras de distancia la una de la otra. Informa que conoce al actor, porque en un pueblo todos saben de la existencia de todos, pero que nunca ha dialogado con �l y que �nicamente lo ha saludado y que no tiene conocimiento sobre la existencia de una relaci�n entre las partes, porque siempre ha visto a do�a SONIA sola y nunca le ha conocido novio.
A�ade que para cuando la madre de la mencionada falleci�, en 2005, esta viv�a en Bogot�, en una casa en Quinta Paredes y que, a partir de entonces, se fue a vivir a Simijaca, tiempo desde el cual han compartido muchas actividades juntas y que desde hace dos o dos a�os y medio (2007), la citada arrend� un apartamento en el barrio Los Pinos, en donde vive sola.
JORGE ENRIQUE MORENO LADINO (fols. 315 a 317 cuad. 1), t�o de la demandada, dice haber conocido a don FRANCISCO en 2004 o 2005, durante la novena que, con ocasi�n de la muerte de la progenitora de do�a SONIA, se realiz� en el apartamento de esta, ubicado en la Calle 138 cerca al Ca�o C�rdoba en Bogot�, porque el citado asisti� una de esas noches.
Manifiesta que no le consta que haya existido alguna relaci�n entre las partes, y que siempre observ� que la citada viv�a con sus padres, en la casa del barrio Quinta Paredes, o en la de Simijaca, o en la de vacaciones en Melgar y que en ninguno de dichos lugares estaba presente el actor. Manifiesta que �l (el deponente) pasaba las festividades decembrinas con la familia de la mencionada, sin que, en ocasi�n alguna, se encontrara presente el demandante.
MAR�A TERESA DE JES�S SILVA CALDER�N (fols. 318 a 321 del cuad. 1 del expediente) dice conocer a la demandada por ser la sobrina de su esposo y que conoci� a don FRANCISCO durante una novena que se llev� a cabo luego de la muerte de la progenitora de do�a SONIA. Sostiene que 10 a�os antes de rendir su declaraci�n (1999), se enter� de que las partes ten�an una relaci�n, pero que no conoce m�s detalles de la misma.
Se�ala que luego de que la citada se retir� de la empresa ACES en donde laboraba, se dedic� a sus padres y que asisti� a varios paseos con su familia, entre los cuales recuerda el que hicieron a Cove�as en el 2005, despu�s de lo cual muri� la progenitora de la misma, �poca en que regres� a Simijaca y se puso a trabajar en la finca familiar.
Se�ala que nunca tuvo conocimiento acerca de que para 1996 y los a�os siguientes, la demandada asistiera a reuniones sociales con don FRANCISCO. Aclara, finalmente, que do�a SONIA vivi� en la casa de Quinta Paredes, mientras estudiaba y trabajaba, y que, posteriormente, junto con su progenitora compr� un apartamento en la Calle 138. NOHORA LUCILA LADINO DE ALBORNOZ (fols. 361 a 363 cuad. 1), t�a de la demandada, dice conocer al actor desde 1996, porque llegaba a la casa de Quinta Paredes o a la de Simijaca e invitaba a almorzar a su sobrina (de la testigo).
Informa que desconoce si entre las partes existi� alguna relaci�n y de qu� clase. Se�ala que do�a SONIA no pasaba la noche en casa de don FRANCISCO, porque la misma siempre se encontraba en la casa de Quinta Paredes o en Simijaca, con sus padres. Agrega que la citada trabaj� en la aerol�nea ACES hasta el 2003 y que despu�s se dedic� a cuidar a su progenitora.
Sostiene que la demandada y esta arrendaron la casa de Quinta Paredes, habitaron un tiempo en la de ella (de la testigo) y, posteriormente, se trasladaron a vivir al apartamento que conjuntamente hab�an adquirido en La Colina, y que luego del deceso de su progenitora, do�a SONIA resolvi� irse para Simijaca, a un apartamento en el que todav�a habita.
Finalmente, dice desconocer si los contrincantes viajaban juntos dentro del pa�s o al exterior. De los interrogatorios absueltos por los litigantes, no se extrae estrictamente, hecho alguno que los perjudique o que beneficie a su respectiva contraparte. Del an�lisis de las pruebas oportuna y regularmente recaudadas, no puede establecerse que entre las partes haya existido una verdadera comunidad de vida, que llegue a configurar la uni�n marital de hecho alegada en la demanda.
En efecto: si bien algunos de los declarantes afirman que visitaron la casa en que, se supone, los contrincantes adelantaban su convivencia, lo cierto es que uno de ellos (GERM�N CORT�S), simplemente, manifest� que fue en varias ocasiones a un apartamento ubicado en la calle 142 con carrera 16, en donde vio fotograf�as de los citados y algunas cosas de la demandada, de lo cual dedujo que esta viv�a permanentemente en ese lugar, sin que dijera algo acerca del transcurso de la vida en com�n, esto es, de la cotidianidad de la relaci�n, que es lo que realmente interesa para la demostraci�n de la existencia de la uni�n; lo mismo puede se�alarse de los dichos de don JOS� MIGUEL PACH�N quien asever� haber visitado en 3 oportunidades el lugar en que, supuestamente, viv�an los contrincantes; y la otra deponente (BERTHA EMILIA URREGO) adujo que en 1997 do�a SONIA coment�, en alguna reuni�n, que estaba viviendo con el actor y que en el 2005 cuando llam� a la casa de este a las 5 de la ma�ana, aquella fue quien le contest�, dichos de los cuales no puede, tampoco, desprenderse que la uni�n marital, efectivamente, se configur�, en primer lugar, porque la primera de sus aseveraciones no est� rodeada de todas las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se supone se hizo tal afirmaci�n por la demandada y, adem�s, porque jam�s se ha dicho que entre las partes no existi� una relaci�n afectiva, la que supone el compartir, inclusive con frecuencia, el mismo lecho, pero que no llega a tener la caracter�stica de permanencia en el tiempo, para dar origen a la uni�n marital, sobre la cual, en concreto, poco o nada dijo la deponente, en cuanto a los hechos que la estructurar�an.
Lo propio puede decirse de los dichos de do�a ROC�O FORERO quien afirma que, desde el 2003, visit� en 5 ocasiones el apartamento de El Salitre, en el que supuestamente conviv�an los contendientes, y que en ellas siempre estuvo presente do�a SONIA y que, ya tarde en la noche, cuando se retiraba (la deponente) aquella se quedaba en el lugar, circunstancias de las que tampoco puede deducirse la existencia de la uni�n marital, pues, como ya se dijo, esta tiene unos rasgos que, necesariamente, deben estar claramente definidos, a trav�s de las pruebas aportadas, tales como la vida com�n, continua e ininterrumpida, expresada en el compartir la misma vivienda, la ayuda y el socorro entre los involucrados, as� como el auxilio en la vida diaria y en las labores del hogar.
En torno al tema, la Sala de Casaci�n Civil de la H. Corte Suprema de Justicia, en sentencia de 27 de julio de 2010, se�al� lo siguiente: �Tampoco, la simple convivencia peri�dica ni las relaciones amorosas, sexuales o el noviazgo, configuran per se una uni�n marital de hecho. �Es menester, la convivencia o comunidad de vida singular, permanente y estable, a punto que la uni�n marital de hecho �no nace, sino en cuanto que se exprese a trav�s de los hechos, reveladores de suyo de la intenci�n genuina de mantenerse juntos los compa�eros�.
(sent. sep. 10/2003, exp. 7603). �La comunidad, ha expresado la Corte, �por definici�n implica compartir la vida misma formando una unidad indisoluble como n�cleo familiar, ello adem�s de significar la existencia de lazos afectivos obliga el cohabitar compartiendo lecho; y de car�cter permanente, lo cual significa que la vida en pareja debe ser constante y continua (�), reflejando as� la estabilidad que ya reconoci� como aspecto fundamental de la relaci�n, reduciendo a la condici�n de poco serias las uniones espor�dicas o ef�meras que no cumplen con tal requisito� (cas. civ. sent. sep. 20/2000, exp. 6117)� (M.P.: doctor WILLIAM NAM�N VARGAS).
Adem�s, llama la atenci�n que la pen�ltima citada declarante afirma que los dos contendientes han vivido siempre en Bogot�, pero que ignora en d�nde lo ha hecho la demandada, pues como bien puede comprenderse, para hacer un se�alamiento como el inicial, necesariamente tendr�a que tener acceso a la informaci�n que se dice desconocer. Por otro lado, la hermana del actor, CLARA MARCELA PARRA, sostuvo que la convivencia de la pareja se inici� luego de que do�a SONIA regres� de Londres, en 1996, y que la relaci�n se prolong� hasta 2003 o 2004, aunque en 1998, la citada se radic� en Canad�, sin que se aporten detalles en torno a la vida cotidiana que desarrollaban los involucrados, aunque afirm� que estos ejecutaban actividades de negocios juntos, tales como compra de elementos para el hogar o de vacas para la finca, al parecer de don FRANCISCO, las cuales, en todo caso, no significan, por s� mismas, que tuvieran que realizarse por quienes son compa�eros permanentes, de modo que resultan solamente indicativas de una relaci�n bastante cercana, pero no necesariamente de quienes son marido y mujer.
Ahora bien: varios de los declarantes mencionan que don FRANCISCO y do�a SONIA se presentaban como pareja o como esposos, lo cual bien pod�a ser una formula para la aceptaci�n social de la relaci�n que sosten�an, pero que no tuvo las connotaciones de uni�n permanente y singular o, al menos, as� no se demostr� en el transcurso de la litis.
Por el contrario, otros de los testigos afirman que lo que existi� entre las partes fue solamente una relaci�n de noviazgo y que la demandada viv�a con sus padres o sola, en diferentes periodos de la �poca en que se alega existi� la uni�n marital, cuando no lo hizo en el exterior. Poco o nada dicen para enervar la anterior conclusi�n las fotograf�as aportadas, en principio, porque no se sabe cu�ndo fueron tomadas, por qui�n, en qu� circunstancias de modo y lugar, etc., que permitan deducir la consolidaci�n de la vida marital.
En suma: lo que interesa para tener por probada la conformaci�n de la uni�n, son los hechos de los cuales se desprende la comunidad de vida permanente, traducida en el compartir techo, lecho y mesa, la ayuda mutua y la solidaridad entre los dos miembros de aquella, lo cual no aparece por parte alguna del informativo y que, ciertamente, llevan al fracaso de las pretensiones del libelo.
Por otra parte, se aduce que la demandada afili� al actor al plan de medicina prepagada de Cafesalud y que all� se�al� que el mismo era su esposo; empero, el hecho de tal inscripci�n, a la que, por cierto, precedi� otra en la que no se incluy� al demandante (cfr. fol. 415 cuad. 1) y el contrato mismo de prestaci�n del servicio dicho (cfr. fol. 411 ib�dem) en el que tampoco aparece aquel, aunque seg�n el actor ya exist�a la uni�n marital, bien puede explicarse con el deseo de que alguien tenga acceso a la seguridad social en salud, m�s entre dos personas entre las cuales exist�a un v�nculo amoroso que no se discute y que se da en diversidad de parejas, que quieren prevenir cualquier eventualidad futura en un campo tan sensible, para cuya ejecuci�n se exige cierto parentesco o estado civil entre los miembros del grupo que se vincula al respectivo plan, como bien se sabe.
Lo propio puede decirse de la inscripci�n, por parte de do�a SONIA, del demandante como beneficiario de los tiquetes preferenciales en la Aerol�nea ACES, pues, a folio 477 del cuaderno 1 del expediente, se encuentra uno de los documentos aportados por la demandada, durante el interrogatorio practicado a instancia de la parte contraria, el cual se denomina �Anexo # 5 LOS TIQUETES PRIVILEGIO DE LOS COEQUIPEROS�POL�TICA CORPORATIVA�, en el que se menciona, claramente, lo siguiente: �Los Coequiperos, nuestro grupo familiar y un acompa�ante previamente inscrito, tenemos un privilegio del que pocos pueden gozar: tiquetes a los destinos nacionales e internacionales cubiertos por aces, cuyo n�mero depende de los a�os de servicio que llevemos en la Compa��a, as�:���� �El Coequipero s�lo podr� inscribir como miembros del grupo familiar a aquellos que pueda acreditar como tal, bien sea por parentesco de consanguinidad, parentesco civil (el derivado de la adopci�n legal) o a su c�nyuge o compa�ero(a) permanente �El Acompa�ante Privilegio: Los Coequiperos tenemos la posibilidad de designar, por fuera de nuestro grupo familiar, hasta una (1) persona adicional como beneficiario del privilegio de descuentos en tiquetes. �Requisitos para inscribir el Acompa�ante Privilegio:�No puede ser una persona que ya est� registrada dentro del grupo familiar del Coequipero o de otro integrante de la Organizaci�n� (el uso de las negrillas es del texto).
Significa lo expuesto que ten�an derecho a los beneficios derivados de dicha pol�tica corporativa, los �coequiperos�, esto es, los empleados de ACES, su grupo familiar y un acompa�ante previamente inscrito que estuviese por fuera del grupo familiar, porque, como seg�n se vio en el texto antes transcrito, dentro del grupo familiar se encontraba el c�nyuge o el compa�ero permanente del �coequipero�.
As� las cosas, si bien est� demostrado que el actor hizo uso efectivo de los tiquetes con descuento que la aerol�nea ACES entregaba a sus trabajadores por el tiempo de servicio en la compa��a, porque as� lo confes� la demandada en el interrogatorio que absolvi� (fol. 536 cuad. 1), no est� acreditado que la utilizaci�n de dicho beneficio hubiese sido consecuencia necesaria de su inscripci�n, a t�tulo de compa�ero permanente, dentro del grupo familiar de aqu�lla.
En otras palabras, aunque la propia demandada y varios de los testigos se�alan que don FRANCISCO s� utiliz� los �tiquetes privilegio�, con tales medios probatorios no se demuestra si dicha situaci�n obedeci� a que �ste hab�a sido inscrito como compa�ero permanente de aqu�lla, lo cual tampoco pudo dilucidarse con la prueba documental, porque no se obtuvo por parte de las aerol�neas a las que se ofici�, respuesta alguna.
Por otra parte, no era ni es posible la apreciaci�n de los testimonios recaudados en el proceso disciplinario que se le sigui� al actor, en primer lugar, porque ellos fueron recaudados en una actuaci�n administrativa y porque no se encuentran satisfechos los requisitos que, para la apreciaci�n de la prueba trasladada, consagra el C�digo de Procedimiento Civil.
En efecto, a�n en el evento de que se tratara de unas declaraciones en un asunto judicial, en el art�culo 89 del C�digo Disciplinario �nico (ley 734 de 2002), se dice que son sujetos procesales en la actuaci�n disciplinaria el investigado, su defensor y el Ministerio P�blico; por otra parte, en el art�culo 90 de dicha obra se indica que �nicamente los sujetos procesales pueden solicitar, aportar y controvertir pruebas e intervenir en la pr�ctica de las mismas, interponer los recursos correspondientes, presentar las solicitudes que consideren necesarias y obtener copias de la actuaci�n surtida.
As� las cosas, la intervenci�n del quejoso, persona que no es sujeto procesal de la actuaci�n disciplinaria, pero que s� tiene la calidad de interviniente en la misma, porque la informaci�n que proporciona activa aquella, se limita �nicamente a presentar y ampliar la queja bajo la gravedad del juramento, a aportar las pruebas documentales que tenga en su poder y a recurrir, tanto la decisi�n de archivo como el fallo absolutorio, lo cual significa que la persona que formula la queja, no puede, como s� lo pueden hacer los sujetos procesales, solicitar la pr�ctica de pruebas, controvertir las que se recaudan durante el tr�mite del proceso e interponer recursos por fuera de los casos autorizados legalmente.
Sobre el particular la H. Corte Constitucional en sentencia C�14 de 20 de enero de 2004, se�al� lo siguiente: �De acuerdo con el r�gimen legal vigente, los intervinientes en el proceso disciplinario son la autoridad administrativa o judicial que adelanta el proceso, los sujetos procesales y el quejoso. �La autoridad que conoce del proceso puede ser judicial, cual es el caso de los Consejos Superior y Seccionales de la Judicatura, cuando investigan a magistrados, jueces y abogados; o tambi�n administrativa, como ocurre con las entidades administrativas a las que est� vinculado el disciplinado, con las personer�as y con la Procuradur�a General de la Naci�n. �Los sujetos procesales son el investigado y su defensor y el Ministerio P�blico cuando no es la autoridad que conoce del proceso, ni ejerce la funci�n de vigilancia administrativa.
El investigado interviene en el proceso desde la indagaci�n preliminar y hasta el fallo definitivo, puede solicitar pruebas, controvertir las decisiones que no le sean favorables interponiendo recursos ordinarios y extraordinarios, solicitar la revocatoria directa del fallo sancionatorio y acudir a la jurisdicci�n de lo contencioso administrativo para demandar la legalidad de la actuaci�n cumplida y del fallo emitido.
Y el Ministerio P�blico, por su parte, interviene en defensa del orden jur�dico, del patrimonio p�blico y de los derechos y garant�as fundamentales. �El quejoso, finalmente, es la persona que pone la falta disciplinaria en conocimiento de la autoridad y como no se trata de un sujeto procesal, su intervenci�n se limita, como lo plantea el Procurador General de la Naci�n, a la presentaci�n y ampliaci�n de la queja, a la facultad de aportar pruebas y recurrir la decisi�n de archivo y el fallo absolutorio. �3) Justificaci�n de la limitaci�n de la intervenci�n del quejoso en el proceso disciplinario������������������������ �3.
De acuerdo con lo expuesto, al quejoso no le asiste la calidad de sujeto procesal, pues se trata de la persona que pone en movimiento el aparato administrativo o judicial del Estado con miras a la investigaci�n de una falta disciplinaria y la sanci�n de los responsables. De all� que sus facultades de intervenci�n en el proceso sean limitadas pues si bien puede presentar la queja, ampliarla, aportar pruebas y recurrir la decisi�n de archivo de las diligencias y el fallo absolutorio, no est� legitimada para otras intervenciones procesales como las de solicitar pruebas, recurrir las decisiones que se profieran en el proceso, distintas a las ya indicadas, y solicitar la revocatoria directa del fallo. �Esta limitaci�n de la intervenci�n del quejoso en el proceso disciplinario es compatible con la �ndole de los intereses que se debaten en �ste.
En el derecho disciplinario, el contenido de injusticia de la falta se agota en la infracci�n de los deberes funcionales que le asisten al sujeto disciplinable, es decir, en el desenvolvimiento de actos funcionales sin estricto apego al principio de legalidad que regula sus actos. Entonces, como la imputaci�n disciplinaria no precisa de la vulneraci�n de un bien jur�dico, entendida tal vulneraci�n como causaci�n de un da�o concreto o como la producci�n de un resultado materialmente antijur�dico, no es posible afirmar la concurrencia de una persona afectada con la comisi�n de la falta.
De all� que, en estricto sentido, en el proceso disciplinario no exista una persona afectada con la comisi�n de la ilicitud disciplinaria y que no sea posible legitimar a una persona para que intervenga en el proceso planteando un inter�s directo y alentando unas pretensiones espec�ficas. Es decir, en el proceso disciplinario no hay v�ctimas y ello es consecuente con la �ndole de la imputaci�n que en �l se formula� (el uso de las negrillas es del texto), (M.P.: doctor JAIME C�RDOBA TRIVI�O) Entonces, basta con remitirse al documento obrante a folio 284 del cuaderno 3 del expediente, identificado como oficio n�mero 118589/CGASL-723 de 3 de septiembre de 2007, en el que puede verse que, por parte de la Asesora Legal del Comando General de las Fuerzas Militares NUBIA LILIANA HENAO CARDONA, se envi� a la Oficina de Control Disciplinario Interno del Ministerio de Defensa Nacional, la queja formulada por la se�ora SONIA M�BEL RUIZ MORENO, el d�a 31 de agosto de ese a�o, para concluir que la demandada particip� dentro de la actuaci�n disciplinaria como quejosa, esto es, como una interviniente que, por definici�n legal, no es sujeto procesal y tampoco tiene la facultad de solicitar la pr�ctica de pruebas o controvertir las que se vayan recaudando durante el procedimiento, de manera que los testimonios practicados en aquella, cuya valoraci�n echa de menos el censor, no pod�an trasladarse v�lidamente al proceso y, por ello, tampoco era posible que los mismos fueran apreciados por la juzgadora de primera instancia, toda vez que no se practicaron a petici�n de la parte demandada, la que no ten�a el derecho de solicitar el recaudo de pruebas diferentes a las documentales que aport� con la queja, y mucho menos participar en la contradicci�n de las dem�s. As� las cosas, lo que debi� solicitarse por la parte demandante, en cualquiera de las oportunidades legalmente previstas, como pudo ser el traslado de las excepciones de m�rito propuestas, era la ratificaci�n de los testimonios rendidos dentro de la actuaci�n disciplinaria, de acuerdo con lo previsto en el numeral 1 del art�culo 229 del C�digo de Procedimiento Civil, lo cual nunca se hizo, pero ello no significa que tales declaraciones no sean �tiles en la valoraci�n de lo dicho por los mismos testigos, en torno a su credibilidad y consistencia, cuesti�n que, de todas maneras, poco interesa en el caso presente, dadas las condiciones de la litis, en que, en principio, la carga de la prueba estaba en cabeza del actor, la que no asumi� a plenitud.
Lo mismo puede predicarse de las declaraciones extrajuicio tra�das, las que no son susceptibles de apreciarse, pues en torno de las mismas no se cumpli� con el principio de contradicci�n, al no haber sido ratificadas, en las mismas condiciones que los testimonios recaudados en el proceso disciplinario, a que ya se aludi�. Las misivas aportadas con la demanda, por otra parte, fueron escritas, la una, en una �poca distinta al inicio de la supuesta relaci�n marital (1995) y la otra, incluso, pone de presente es que la demandada reclamaba al actor la necesidad de contraer matrimonio y de formar un hogar entre los dos, seg�n puede leerse en su texto, ello para 1998, de lo cual, como es l�gico, no puede desprenderse que existiera la pretendida uni�n marital.
Ahora: no es de poca monta que las partes en sus actos p�blicos se anunciaran como solteras, pues la doctrina y la jurisprudencia han considerado a la uni�n marital de hecho como un estado civil (cons. PEDRO LAFONT PIANETTA, �Derecho de Familia�, �Uni�n Marital de Hecho�, 1�. ed., Edic. Librer�a del Profesional, Bogot�, 1992, p. 160; C.S.J., Sala de Casaci�n Civil, Sentencia de 18 de junio de 2008.
M.P.: doctor JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR), de modo que si los litigantes se presentaban como libres de cualquier v�nculo en escrituras p�blicas, en que aparecen como otorgantes, y el actor, al parecer, tambi�n, en una diligencia judicial (denuncia penal), precisamente por la misma �poca en que se alega estaba vigente la uni�n marital, es una circunstancia bien diciente, especialmente en el caso del demandante, quien es, seg�n dijo en el interrogatorio que absolvi�, abogado y debe conocer las implicaciones de orden jur�dico que una situaci�n semejante trae consigo.
La sentencia apelada, entonces, habr� de confirmarse, sin m�s consideraciones, por no ser ellas necesarias. En m�rito de lo expuesto, EL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOT�, D.C., EN SALA DE FAMILIA DE DECISI�N, ADMINISTRANDO JUSTICIA EN NOMBRE DE LA REP�BLICA Y POR AUTORIDAD DE LA LEY, RESUELVE 1�.- CONFIRMAR, �ntegramente, la sentencia apelada, esto es, la de 17 de agosto de 2012, proferida por el Juzgado 3� de Familia de Descongesti�n de esta ciudad, dentro del proceso de la referencia. 2�.- Costas a cargo del apelante.
T�sense. 3�.- Cumplido lo anterior, devu�lvanse las diligencias al Juzgado de origen. C�PIESE, NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ALEJO BARRERA ARIAS Magistrado GLORIA ISABEL ESPINEL FAJARDO IV�N ALFREDO FAJARDO BERNAL Magistrada Magistrado PROCESO ORDINARIO DE LUIS FRANCISCO PARRA URREGO EN CONTRA DE SONIA M�BEL RUIZ MORENO (AP. SENTENCIA). PAGE PAGE 20 1����� , U X � � S _ h i � � � � � � � �����ȸ�����������rdVdHdVHVh%u�h�}6�@���OJQJh%u�h�!6�@���OJQJh%u�h��6�@���OJQJh%u�h�3�6�@���OJQJ h%u�h�SC5�6�@���OJQJh%u�h +r6�OJQJh%u�h +r6�OJQJ^Jh%u�hi]V6�@���OJQJ h%u�hi]V5�6�@���OJQJ he} 5�6�@���OJQJmH $sH $"he} CJPJaJmH $nH sH $tH (he} he} CJPJaJmH $nH sH $tH ���� U V � � � � S T � � � ������������������$ �0��xdh*$^�xa$gdu$ �0��p���dh*$^�p`���a$gdu$����dh^��`��a$gd +r$ �0�dh*$a$gdu$ �Hdh*$a$gdugde} � � � � � � \ ] � L V p q r s � � ����45�������㧗���w����g��W�Ww��� h%u�h�GQ6�@���OJQJ^J h%u�h�Nd6�@���OJQJ^J h%u�hW�6�@���OJQJ^J h%u�h �6�@���OJQJ^J h%u�hC4K6�@���OJQJ^J h%u�hi]V6�@���OJQJ^Jh%u�h �6�@���OJQJ h%u�hi]V5�6�@���OJQJh%u�h�!6�@���OJQJh%u�hi]V6�@���OJQJh%u�h�Nd6�@���OJQJ � � � � � wF��@��o;�Q�� � ���������������������$dh-D7$8$H$M� ����a$gdu$ �Hdh*$a$gdu$ �0�dh*$a$gdu����]^��JP� 9:=>���õ����k�V?��1h%u�h�3�6�OJQJ^J,h%u�hi]V5�6�>*OJQJ]�^JmH sH )h%u�hi]V6�>*OJQJ]�^JmH sH &h%u�hu�6�OJQJ]�^JmH sH &h%u�h�q�6�OJQJ]�^JmH sH &h%u�hi]V6�OJQJ]�^JmH sH h%u�h�76�@���OJQJh%u�hE�6�@���OJQJh%u�hi]V6�@���OJQJh%u�hi]V6�OJQJ^J h%u�hi]V6�@���OJQJ^J h%u�h�u6�@���OJQJ^J>cd��������� } � � � � � � � � � � � T V Z [ j k m n ����������������q�c�U�U�U�Uh%u�h�^�6�@���OJQJh%u�h[q�6�@���OJQJh%u�h�K�6�@���OJQJh%u�hu�6�@���OJQJh%u�h�76�@���OJQJh%u�hC4K6�@���OJQJh%u�hi]V6�@���OJQJ h%u�hi]V6�@���OJQJ^Jh%u�hC4K6�OJQJ^Jh%u�h�GQ6�OJQJ^Jh%u�h�q�6�OJQJ^Jh%u�hi]V6�OJQJ^J!� � p q 5 6 �!�!�"�"�"�"�#�#I&J&�&�'�('*�+��������������������$dh-D7$8$H$M� ����a$gdu$ �Hdh*$a$gdu$ �0�dh*$a$gdu$ �0���dh*$`��a$gdun � � � 3 4 5 � � � %!&!.!�!�!�!e"j"�"�"�"�"$.$/$d$���������㫝������q�cUE h%u�h�76�@���OJQJ^Jh%u�h_5�6�@���OJQJh%u�hu�6�@���OJQJ h%u�h�:5�6�@���OJQJh%u�h�:6�@���OJQJh%u�h�t�6�@���OJQJh%u�hqS�6�@���OJQJh%u�h[q�6�@���OJQJh%u�h�76�@���OJQJh%u�hC4K6�@���OJQJh%u�h�^�6�@���OJQJh%u�h�2-6�@���OJQJh%u�hi]V6�@���OJQJd$e$j$z${$|$�$�$�$�$�$�$�$�$�$�$%$%0%=%>%@%C%P%X%Y%c%i%�%�%H&I&��Ͽ�߯ߟϟ�ϯoϟϟϟϯ���_� h%u�hxa�6�@���OJQJ^J h%u�h >6�@���OJQJ^J h%u�h�u6�@���OJQJ^J h%u�h�j�6�@���OJQJ^J h%u�hu�6�@���OJQJ^J h%u�h�v�6�@���OJQJ^J h%u�h!j�6�@���OJQJ^J h%u�hTnb6�@���OJQJ^J h%u�h�76�@���OJQJ^J h%u�h_5�6�@���OJQJ^J I&J&L&h&j&x&�&�&�&�&{+|+E-F-�.�.33 4 46575�5�5�6�6�6D8E8�8�8�8�9�9�9�:�:�;�;�;�����������������������������{��{m�m�m�h%u�h�^ 6�@���OJQJh%u�hJ 6�@���OJQJh%u�hS�6�@���OJQJh%u�hxa�6�@���OJQJh%u�h�j�6�@���OJQJh%u�h}L�6�@���OJQJh%u�h�:6�@���OJQJ h%u�hxa�6�@���OJQJ^J h%u�h�j�6�@���OJQJ^J h%u�h�:6�@���OJQJ^J'�+C-�.\0�1�23445�5�638�8�9�:�;�;
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