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NO PROCEDE EN SUBROGACI�N LEGAL SUBROGACI�N LEGAL. Da derecho al asegurador, cuando paga la indemnizaci�n correspondiente, a remitir contra el responsable de la ocurrencia del siniestro, para que �ste le cancele hasta el valor de su importe REQUISITOS PARA LA SUBROGACI�N LEGAL. A�n cuando del texto del referido art�culo 1096 pareciera deducirse que el �nico requisito exigido para el ejercicio de la acci�n subrogatoria fuera el de que el asegurador hubiere efectuado un pago, es lo cierto que la doctrina, teniendo en cuenta la noci�n misma que de la subrogaci�n tiene el art�culo 1666 del C�digo Civil, ha se�alado los siguientes: a) existencia de un contrato de seguro; b) un pago v�lido en virtud del referido contrato; c) que el da�o producido por el tercero sea de los cubiertos o amparados por la p�liza, y d) que una vez ocurrido el siniestro surja una acci�n para el responsable�. TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE BOGOTA D. C. SALA CIVIL Bogot�, D. C., febrero siete (7) del a�o dos mil cinco (2005) REF.
Sentencia. Ordinario. LATINOAMERICANA DE SEGUROS S.A. contra AUTOM�VILES ALGAB Y CIA LTDA. Magistrada Ponente LUZ MAGDALENA MOJICA RODR�GUEZ Discutido y aprobado en Sala de diciembre 15 de 2004. Se procede a resolver el recurso de apelaci�n propuesto por el extremo pasivo de la litis contra la sentencia proferida por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de esta ciudad, en el proceso de la referencia.
ANTECEDENTES 1. La sociedad Latinoamericana de Seguros S. A., mediante apoderado judicial, cit� jurisdiccionalmente a la Sociedad Autom�viles Algab y C�a. Ltda., a trav�s de su representante legal, para que previos los tr�mites del proceso ordinario de mayor cuant�a se realizaran las siguientes o similares declaraciones y condenas: �1. DECLARAR: La existencia del contrato de transporte de mercanc�as celebrado entre VEH�CULOS DE LA COSTA S.A. (VEHICOSTA) como remitente y AUTOM�VILES ALGAB Y CIA LTDA, como transportadora.
La destinataria igualmente fue VEH�CULOS DE LA COSTA S. A. (VEHICOSTA). �2. DECLARAR: Incumplido el contrato de transporte por parte de la transportadora, como quiera que no efectu� la entrega de las mercanc�as acarreadas, en el lugar y momento convenidos con la remitente propietaria de las mismas. �3. CONDENAR: a la demandada al pago del valor de la indemnizaci�n, que por raz�n de la p�rdida de la mercanc�a transportada, est� prevista en el art�culo 1031 del c�digo de comercio. �4.
DECLARAR: Que la demandante, en virtud de la subrogaci�n de los derechos contemplados en el art�culo 1096 del c�digo de comercio, est� legitimada para cobrar y, por ende, para recibir el pago de la indemnizaci�n que por concepto de la p�rdida de las mercanc�as haga la demandada, hasta por la suma de CUARENTA Y TRES MILLONES QUINIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL CIENTO QUINCE PESOS MDA/CTE, ($43�545.115.00), por haber sido este el valor que ella pag� a la propietaria de VEH�CULOS DE LA COSTA S.A. VEHICOSTA. �5.
CONDENAR: a la demandada a pagar a la demandante la suma de CUARENTA Y TRES MILLONES QUINIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL CIENTO QUINCE PESOS MDA/CTE ($43�545.115.oo), en el t�rmino de cinco (5) d�as, o en el que fije el se�or juez de conocimiento, contados a partir de la ejecutoria de la sentencia. �6. CONDENAR: a la demandada a pagar a la demandante la suma que en dinero resulte por la devaluaci�n monetaria o p�rdida de valor adquisitivo causada, o que se cause sobre el capital de CUARENTA Y TRES MILLONES QUINIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL CIENTO QUINCE PESOS MDA/CTE, ($43�545.115.00), desde la fecha en que la demandante pag� a su asegurada dicho valor, o sea, desde el 27 de junio de 1994, hasta cuando se efect�e realmente el pago de la obligaci�n. Esto conforme a la certificaci�n que expida el Banco de la Rep�blica a tal fecha, para lo cual se servir� el se�or Juez oficiar a dicha entidad. 2.
Como hechos en que finc� su pretensi�n se encuentran los que a continuaci�n se compendian: 2.1. Que Vehicosta adquiri� en General Motors Colmotores cuatro (4) veh�culos por un valor de $45.179.862.00, celebrando el 25 de abril de 1994 con la demandada Autom�viles Algab y C�a. Ltda. un contrato de transporte para que fueran trasladados a la ciudad de Cartagena por v�a terrestre los cuatro automotores identificados as�: Swift 1.3 color rojo oporto, serie S9-4122904;
Swift 1.3, color azul danubio, serie S9-4123043; Swift 1.0, color rojo serie 610-418907; y Luv Tfraly, color gris plomo, serie TS9-4240120; convenio en el cual actu� como remitente y destinataria Veh�culos de la Costa y como transportadora la sociedad demandada. 2.2. Que la sociedad transportista procedi� a trasladar los veh�culos en menci�n desde la ciudad de Bogot� hasta Cartagena v�a terrestre � v�a Medell�n - utilizando la tracto mula de placas SOA 007, marca chevrolet modelo C70 1993, color blanco seures, No. de motor MC O 7603L86, serie CMCO7603 y trailer de placa No. R13224, conducida por Luis Mar�a Carvajal D�az. 2.3.
Que en desarrollo de esa actividad el cami�n fue blanco de la delincuencia y result� incinerada la mercanc�a, quedando destruidos cada uno de los veh�culos por lo que se configur� su p�rdida total, hechos que arrojaron igualmente el extrav�o de los documentos contentivos del contrato de transporte terrestre al que ya se hizo menci�n, tal como fue ratificado por el conductor del automotor con comunicaciones de fechas 2 y 3 de mayo de 1994, la primera de ellas suscrita por el gerente general de la sociedad demandada. 2.4.
Que la sociedad transportadora no tuvo ning�n tipo de prevenci�n ni vigilancia en el transporte de la mercanc�a referida con el fin de evitar un hecho que era previsible, con lo cual se tiene que incumpli� el contrato de transporte en la medida en que los veh�culos trasladados no fueron entregados en el lugar de destino final, existiendo presunci�n de culpabilidad a su cargo. 2.5.
Que a trav�s de p�liza autom�tica de seguro de transportes No. 930284, certificado No. 954907, consta que se celebr� contrato de seguro con Veh�culos de la Costa S. A., por lo que en su calidad de aseguradora asumi� los riesgos y asegur� a dicha sociedad propietaria de los automotores, lo que constitu�an el inter�s asegurable. 2.6. Que mediante comunicaci�n de fecha 28 de abril de 1994 la sociedad Vehicosta S. A. dio aviso del siniestro a la firma Probolsa S. A. corredor de seguros e intermediario del contrato, el cual le fue remitido inmediatamente. 2.7 Que a trav�s de comunicaciones calendadas 4 de mayo, 20 de mayo y junio 10 de 1994 Vehicosta S. A., a trav�s de su corredor de seguros, le hizo allegar toda la documentaci�n necesaria para el pago de la indemnizaci�n de acuerdo con lo pactado en el contrato y lo establecido en la ley. 2.8.
Que una vez verificados los tr�mites internos, mediante orden de pago de siniestro No. 158971 cancel� a Vehicosta S. A. la indemnizaci�n correspondiente por medio de Probolsa - en su calidad de corredora de seguros - la cual ascendi� a la suma de $43.545.115, por lo que se subrog� por ministerio de la ley en los derechos del asegurado, es decir, de Vehicosta S. A, quedando de esta forma legitimada para reclamar ante el responsable directo de la ocurrencia del siniestro. 3.
Admitida la demanda, se dispuso su traslado al extremo pasivo, notific�ndose la sociedad a trav�s de apoderado judicial, mandatario que procedi� a contestar la demanda, oponi�ndose a las pretensiones, aceptando algunos de los hechos, otros en forma parcial y negando los restantes; asimismo propuso las excepciones que denomin� �FUERZA MAYOR O CASO FORTUITO�, �EL DA�O FUE PRODUCTO DEL HECHO DE UN TERCERO�, �EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N EFECTUADA POR LATINOAMERICANA DE SEGUROS S.A. NO CORRESPONDE AL SINIESTRO OCURRIDO EL 26 DE ABRIL DE 1994�, �FALTA DE LEGITIMACI�N EN LA CAUSA� Y �FALTA DE NEXO CAUSAL ENTRE LOS HECHOS DE LA DEMANDA Y EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N POR EL SINIESTRO DE HURTO�, defensas que edific� en los hechos, que en lo necesario se compendiar�n en l�neas posteriores.
(fls. 77 a 84, C.1). 3.1. Una vez se corri� el traslado de las excepciones propuestas, en el cual la parte demandante guard� silencio, se convoc� a los intervinientes a la audiencia establecida en el art�culo 101 del C�digo de Procedimiento Civil, declar�ndose fracasada la etapa conciliatoria, luego de lo cual se dio apertura al t�rmino probatorio decret�ndose las solicitadas por las partes y practicadas en su mayor�a se cerr� el debate probatorio dando paso a los alegatos de conclusi�n, actuaci�n que realiz� la parte demandante insistiendo en su posici�n y particularmente en el incumplimiento del contrato de transporte por parte de la sociedad demandada en tanto los veh�culos no se entregaron a su destinatario, sin que se probara causa exonerativa alguna; mientras que la parte demandada reafirm� el derecho que tiene para que se acceda a su defensa, con fundamento en que existi� una causal que la releva de responsabilidad en el incumplimiento del contrato de transporte como lo es el ataque guerrillero que ocasion� la p�rdida de la mercanc�a transportada. 4.
El a-quo pronunci� sentencia en la cual resolvi�: �PRIMERO: DECLARAR la existencia del contrato de transporte de mercanc�as celebrada entre VEHICULOS LA COSTA S.A. VEHICOSTA S.A. y AUTOMOVILES ALGAB Y CIA LTDA., siendo remitente la primera y actuando como transportadora la segunda. �SEGUNDO: DECLARAR la inejecuci�n del contrato de transporte aludido en el numeral anterior por virtud de causa extra�a atribuible a un tercero y por lo tanto no imputable a la sociedad AUTOMOVILES ALGAB Y CIA LTDA. �TERCERO: DESESTIMAR las pretensiones contenidas en los numerales Tercero, Cuarto, Quinto y Sexto del l�belo genitor, conforme a los planteamientos esbozados en la parte motiva de esta providencia. �CUARTO: CONDENAR a la parte actora al pago de las costas causadas dentro del presente proceso.� EL RECURSO 5.
Inconforme con la decisi�n la parte actora formul� recurso de apelaci�n a trav�s del cual solicit� la revocaci�n de los numerales tres y cuatro de la misma y solicit� que se accediera a las pretensiones contenidas en los numerales 3, 4, 5, 6 y 7 del libelo de la demanda, a su vez impetr� la modificaci�n del numeral segundo para que se declare la inejecuci�n del contrato de transporte no en virtud de la ocurrencia de una causa extra�a sino por causa imputable al transportador.
Petici�n que fund� en que la sentencia no se hallaba acorde con los presupuestos f�cticos y jur�dicos del proceso, puesto que no obra en el litigio prueba id�nea de la causa extra�a � fuerza mayor o caso fortuito -, ni de las medidas adoptadas por parte de la demandada en su calidad de transportadora, seg�n las exigencias de la profesi�n. Que no se demostraron las circunstancias de irresistibilidad o imprevisibilidad necesarias para la configuraci�n de la fuerza mayor o el caso fortuito, por el contrario se recaud� material probatorio que acredita la previsibilidad de los hechos acaecidos, teniendo en cuenta que los ataques guerrilleros son de conocimiento p�blico por su habitual ocurrencia. Que no comparte, como lo dice la providencia, que por haberse acreditado el transitar de la tractomula por una carretera no clandestina, como es la v�a Medell�n � Bogot� y en una hora que, en principio, no revest�a alto riesgo 8:30 de la ma�ana, sea suficiente para predicar que se adoptaron las medidas razonables para conjurar el perjuicio, pues lo que se requer�a era que el transportador acreditara cu�les efectivamente se adoptaron acordes con la exigencia de su profesi�n. Que, en cambio, obran en el proceso pruebas que contienen testimonios e informes de c�mo otros transportadores s� tomaron medidas de previsi�n por la peligrosidad de la v�a por la cual transitaba la mercanc�a. 5.1.
El mandatario judicial del extremo pasivo sostuvo que se hallan debidamente demostradas las circunstancias de irresistibilidad e imprevisi�n de la causa extra�a, originada en la actuaci�n guerrillera que impidi� la ejecuci�n del contrato de transporte objeto de este litigio, en tanto que el ret�n guerrillero es un hecho imprevisto, su acci�n es s�bita y repentina, coloca al transportador en absoluta impotencia para impedir la ocurrencia del hecho generador del da�o. Que como medidas que adopt� el transportador se encuentran la de ordenar a su conductor transitar por v�as directas y nacionales, carreteras en las cuales se paga el peaje para que el Estado garantice seguridad y mantenimiento a las mismas, as� como circular en el horario de 6 a. m. a 6 p. m. Que la aseguradora pag� la indemnizaci�n por hurto y la realidad es que los autom�viles desaparecieron por incineraci�n en un ret�n guerrillero, en el cual, adem�s, perdieron la vida cuatro escoltas de Transempaques Ltda. Que la causa extra�a fue irresistible porque no obstante escoger un horario apropiado no se pudo lograr la mayor seguridad que con �l se pretend�a, al no poder resistir el obst�culo pese a la diligencia y cuidado empleados, sin que para esa carga se utilizara escolta en consideraci�n al costo de los fletes, servicio que es asumido por el concesionario o propietario, a m�s que la acci�n terrorista no se hubiera impedido con escoltas. 6.
Efectuada la audiencia prevista en el art�culo 360 del C�digo de Procedimiento Civil por petici�n del extremo activo, las partes procedieron a presentar los res�menes de sus intervenciones, por lo que rituado el tr�mite correspondiente a esta instancia, compete a la Sala de Decisi�n emitir el pronunciamiento pertinente. CONSIDERACIONES Concierta la Sala con el a-quo en la presencia de los presupuestos procesales por cuanto el Juzgado y el Tribunal son competentes para decidir, las partes han acudido en debida forma al proceso y la demanda re�ne los requisitos formales exigidos por la ley.
Y como no se observa vicio alguno que invalide lo actuado, debe proferirse sentencia de m�rito. Asimismo y de conformidad con la competencia que otorga el art�culo 357 del C�digo de Procedimiento Civil necesario es advertir que el contrato de transporte entre Vehicosta S. A. y Autom�viles Algab y C�a. Ltda., la primera como remitente y destinataria y la segunda como transportadora, se tendr� por celebrado en los t�rminos que da cuenta el litigio, en tanto que el a-quo accedi� a la pretensi�n que impetraba la declaraci�n de su existencia, sin que ning�n reproche se formulara en su contra por los intervinientes procesales; por el contrario, el apelante solicit� su confirmaci�n. Precisado el aspecto precedente se anota que no hay discusi�n alguna en punto a que la acci�n aqu� propuesta proviene de la subrogaci�n legal que da derecho al asegurador, cuando paga la indemnizaci�n correspondiente, a remitir contra el responsable de la ocurrencia del siniestro, para que �ste le cancele hasta el valor de su importe, tal y como lo estipula el art�culo 1096 del C�digo de Comercio, de donde para la prosperidad de la acci�n se deben cumplir los siguientes presupuestos: a) La existencia de un contrato de seguros vigente para el momento de ocurrencia del siniestro; b) la indemnizaci�n del da�o causado por el siniestro y, c) la identificaci�n del responsable de ese da�o. Dicha figura ha sido prevista en materia de contratos de seguros por el legislador en el art�culo 1096 del C�digo de Comercio as�: �El asegurador que pague una indemnizaci�n se subrogar�, por ministerio de la ley y hasta concurrencia de su importe, en los derechos del asegurado contra las personas responsables del siniestro�.
La Corte Suprema de Justicia en punto a los requisitos que dan lugar a la subrogaci�n ha se�alado: �A�n cuando del texto del referido art�culo 1096 pareciera deducirse que el �nico requisito exigido para el ejercicio de la acci�n subrogatoria fuera el de que el asegurador hubiere efectuado un pago, es lo cierto que la doctrina, teniendo en cuenta la noci�n misma que de la subrogaci�n tiene el art�culo 1666 del C�digo Civil, ha se�alado los siguientes: a) existencia de un contrato de seguro; b) un pago v�lido en virtud del referido contrato; c) que el da�o producido por el tercero sea de los cubiertos o amparados por la p�liza, y d) que una vez ocurrido el siniestro surja una acci�n para el responsable�.
Corresponde, entonces, siguiendo el marco legal y jurisprudencial precedente determinar la existencia de los requisitos en menci�n en el sub-iudice con el fin de verificar la legitimaci�n que le asiste a la demandante en el presente asunto, la que es discutida por el extremo pasivo bajo el argumento que no se halla demostrado el pago de la indemnizaci�n, por el siniestro del 26 de abril de 2004, porque la orden No. 158971 y el recibo aportados por la actora predican la cancelaci�n del siniestro de hurto ocurrido el d�a 25 de abril de 1994, hecho que no ocurri� en desarrollo de la actividad que ejerce la sociedad transportadora, por lo que no tiene conocimiento, ni es responsable de ese da�o, pago que adem�s recibi� Probolsa Seguros Limitada.
(fl. 80) Para desatar el punto se observa que a folio 40 milita copia aut�ntica de p�liza autom�tica de seguro de transporte No. 930284 expedida por la demandante, con vigencia a partir del 1� de abril de 1994, en la cual figura como tomadora y beneficiaria G. M. A. C. Financiera de Colombia S.A. y como asegurado �concesionarios varios�; los bienes asegurados corresponden a �VEH�CULOS AUTOMOTORES ENSAMBLADOS E IMPORTADOS� y con cobertura �PERDIDA TOTAL, FALTA DE ENTREGA, AVERIA PARTICULAR, SAQUEO Y HUELGA� y, a folio 45 del cuaderno principal aparece certificado de seguro de transporte y recibo de prima, en el cual figura la sociedad Vehicosta S. A. como asegurada � en su calidad de concesionario -, documentos que inequ�vocamente acreditan la existencia y vigencia del contrato de seguro, as� como la posibilidad que ten�a Vehicosta como asegurada � art�culo 1080 del C�digo de Comercio � para reclamar la indemnizaci�n correspondiente a la ocurrencia del riesgo asegurado.
Riesgo que una vez acaeci� lo cubri� la demandante, tal como se puede establecer a partir del valor cancelado a Vehicosta S. A., seg�n orden de pago siniestro No. 158971, por la cual se dispuso girar un cheque a favor de dicha sociedad por la suma de $43.545.115.00 como indemnizaci�n �nica, total y definitiva por el hurto de los veh�culos Chevrolet Swift No. de serie SP-94122904, LUV DLX No. de serie TS-94240120 Swift 1.0 con No. de serie AA44S94117718 y Swift 1.3 con serie SP-94123043, pago que aparece recibido por Vehicosta en el dorso de los documentos que militan a folios 38 y 39.
Como la demandada debate que la cancelaci�n no obedeci� al siniestro ocurrido el d�a 26 de abril de 1994, por se�alar los recibos el 25 de los mismos y calificarlo de hurto, necesario se hace precisar que de las comunicaciones cruzadas entre los ahora litigantes y con Vehicosta emerge sin duda alguna que pese a la denominaci�n que aparece en los documentos el pago se efectu� con ocasi�n de la incineraci�n de los automotores asegurados y consecuente falta de su entrega, eventos que se hallaban protegidos por la mencionada p�liza, como lo revela su texto, de donde ninguna trascendencia legal tienen las circunstancias en que fund� su defensa el extremo pasivo.
En efecto. Vehicosta reclam� por los automotores ya descritos, los que fueron entregados a Autom�viles Algab y C�a. Ltda. para su transporte, tema pac�fico en tanto que la transportadora as� lo acept� expresamente en su contestaci�n. Veh�culos que relacion� el conductor de la tractomula de placas SOA 007 en el informe que rindi� a Latinoam�ricana de Seguros y que se�ala corresponden a los que determin�, junto con otro, en su denuncia. En id�ntico sentido se encuentra la comunicaci�n de siniestro remitida por la demandada a Vehicosta con copia a Probolsa Seguros y la contestaci�n que �sta le diera a la reclamaci�n que le formulara Latinoamericana, en la cual el Gerente General del extremo pasivo expresa �nos permitimos ratificarles que el siniestro a que Ustedes se refieren ocurri� por acciones directas de los guerrilleros, (..) situaci�n que es bien conocida por Ustedes, por sus asegurados Vehicosta S. A., y por todo el pueblo Colombiano (..)�; siniestro por el cual Vehicosta solicit� a Probolsa le indicara los pasos a seguir para efectuar el pertinente reclamo y por el cual la �ltima de las nombradas ofici� a la aseguradora.
(fls. 18 y s. s.) As�, de los documentos adosados al proceso emerge que la verdadera intenci�n de la aseguradora no fue otra que pagar el siniestro por la p�rdida de los automotores descritos y entregados para su transporte a la demandada, por el acaecimiento del riesgo asegurado, cancelaci�n que recibi� la v�ctima como se aprecia de su firma en el env�s de los recibos ya mencionados.
S�guese, entonces, que la demandante efectu� un pago v�lido por cuenta del contrato de seguro y que tal obedeci� al da�o patrimonial que se encontraba amparado por la p�liza, que para el caso lo es la p�rdida total y consecuente falta de entrega de los veh�culos transportados por la demandada Autom�viles Algab y C�a. Ltda., con ocasi�n de los hechos ocurridos el 26 de abril de 1994 en el trayecto de Bogot� a Medell�n, con lo cual se determina que la demandante se halla legitimada y la defensa resulta impr�spera.
Luego se subrog� ope legis la demandante en los derechos y acciones que le asisten a la sociedad Veh�culos de la Costa S. A. �Vehicosta S. A.� respecto del responsable de la ocurrencia del siniestro referido, sin que la otra defensa esgrimida �FALTA DE NEXO CAUSAL ENTRE LOS HECHOS DE LA DEMANDA Y EL PAGO DE LA INDEMNIZACION POR EL SINIESTRO DE HURTO� prospere de conformidad con los razonamientos precedentes y en atenci�n a que su fundamento compart�a la situaci�n f�ctica analizada.
Y en punto a la acci�n frente al responsable se anota que como lo ha sostenido la Corte Suprema de Justicia en su Sala Civil es una exigencia que deviene como consecuencia de que el da�o indemnizado por el asegurador, para satisfacer las prestaciones del contrato de seguros, debe ser atribuible a persona diferente del asegurado, lo que traduce que en la subrogaci�n �nica y exclusivamente se pueden reclamar los derechos que �ste, como v�ctima del siniestro, pudiese ejercer contra el directo autor o responsable del perjuicio irrogado.
Entrat�ndose del seguro de transporte, como acaece en este evento, sucedido el siniestro, esto es, la p�rdida de la mercanc�a - representada en los veh�culos descritos - con su consecuente no entrega, ocasionada por los hechos denunciados y puestos de presentes en este litigio y pagada la indemnizaci�n por el asegurador, �ste se subroga legalmente en los derechos que surjan para el asegurado contra el transportador hasta concurrencia del importe pagado; ya contractualmente si el asegurado era parte del convenio o extracontractualmente si era ajeno a ese v�nculo.
En el caso bajo estudio se encuentra que el asegurado � como v�ctima - pod�a ejercer contra el transportador o los autores del da�o, el que en este caso corresponde a los derivados del contrato de transporte, la correspondiente acci�n indemnizatoria contractual dado que Vehicosta fue parte en el contrato de transporte, como se anot� inicialmente.
La acci�n de responsabilidad civil contractual ejercida por la demandante se dirige a comprobar que por el incumplimiento del contrato de transporte celebrado entre Veh�culos de la Costa S. A. y la demandada, se causaron los da�os que originaron la indemnizaci�n correspondiente. Como se sabe el contrato legalmente celebrado vincula a las partes y las obliga a ejecutar las prestaciones convenidas, de modo que si una de ellas incumple total o parcialmente las obligaciones que se impuso, o las ejecuta de manera imperfecta o retardada, facultad a la otra para demandar los perjuicios que se le hayan irrogado.
Ahora bien, sabido es que la responsabilidad se estructura mediante los elementos de incumplimiento de un deber contractual imputable al deudor, un da�o, y una relaci�n de causalidad entre �stos. Lo primero indica la inejecuci�n de las obligaciones contra�das en el contrato; lo segundo, vale decir el da�o, se concreta con la prueba de la lesi�n o detrimento que sufri� el actor en su patrimonio, porque no siempre el incumplimiento de uno de los extremos del contrato ocasiona perjuicios al otro, pues eventos se dan en que no se produce detrimento alguno, es por ello que cuando se demanda judicialmente el pago de los perjuicios, le incumbe al actor demostrar el da�o cuya reparaci�n solicita y su cuant�a, debido a que la condena que por este t�pico se haga no puede ir m�s all� del perjuicio patrimonial sufrido por la v�ctima, carga de la prueba en cabeza del demandante seg�n las disposiciones que gobiernan la materia.
(arts. 1757 C. C. y 177 del C. de P. C.) Establecida la existencia del contrato de transporte, tal como se defini� en la sentencia impugnada y se acept� por el extremo pasivo, ha de decirse que de conformidad con lo estatuido por el art�culo 981 del C�digo de Comercio �es un contrato por medio del cual una de las partes se obliga para con la otra, a cambio de un precio, a conducir de un lugar a otro, por determinado medio y en el plazo fijado, personas o cosas y a entregar �stas al destinatario� Como ya se ha dicho el celebrado entre Vehicosta y la demanda tuvo como objeto el traslado de los veh�culos de propiedad de la primera identificados como Swift 1.3 color rojo oporto, serie SP9-4122904;
Swift 1.3, color azul danubio, serie SP9-4123043; Swift 1.0, color rojo serie G10-418907; y Luv Tfraly, color gris plomo, serie TS9-4240120 de Bogot� a Cartagena, transporte que se inici� en la tractomula de placas SOA 007, marca chevrolet, modelo C 70 1993, color blanco, sin que se cumpliera con la entrega de los mismos en la �ltima de las ciudades citadas, por la actuaci�n de grupos al margen de la ley.
(fls. 12 a 15) Por tratarse de un contrato de transporte, su incumplimiento se rige por las normas propias del estatuto comercial, el que en su art�culo 992 dispone: �El transportador s�lo podr� exonerarse, total o parcialmente, de su responsabilidad por la inejecuci�n o por la ejecuci�n defectuosa o tard�a de sus obligaciones, si prueba que la causa del da�o le fue extra�a o que en su caso, se debi� a vicio propio o inherente a la cosa transportada, y adem�s que adopt� todas las medidas razonables que hubiere tomado un transportador seg�n las exigencias de la profesi�n para evitar el perjuicio o su agravaci�n. Las violaciones a los reglamentos oficiales o de la empresa, se tendr�n como culpa, cuando el incumplimiento haya causado o agravado el riesgo�.
Circunstancias en las que fund� dos de las excepciones la demandada argumentando, en esencia, que la inejecuci�n de la obligaci�n contractual obedeci� a un hecho de la subversi�n, el que reviste las caracter�sticas de imprevisible, irresistible e insuperable y no imputable jur�dicamente al transportador, pues pese a adoptar las medidas razonables, la acci�n terrorista super� su voluntad y la coloc� en imposibilidad absoluta de cumplir con su obligaci�n. Para resolver si existe motivo de exoneraci�n de responsabilidad del transportador, se tiene en cuenta lo que al respecto ha dicho la Corte Suprema de Justicia en su Sala de Casaci�n Civil, la que se pronunci� en los siguientes t�rminos: �Para que el transportador pueda exonerarse de responsabilidad por la p�rdida de la cosa transportada, tendr� que probar la ocurrencia del hecho extra�o constitutivo de la fuerza mayor y que tal ocurrencia no se debi� a su culpa, negligencia o descuido.
Y por fuerza mayor o caso fortuito se entiende, seg�n lo define el art�culo 1� de la Ley 95 de 1890, �el imprevisto que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los autos de autoridad ejercidos por un funcionario p�blico etc �, o sea para que �sta tenga lugar, se requiere que el hecho sea imprevisible e irresistible. �Imprevisible cuando se trate de un acontecer s�bito, sorpresivo, excepcional, de rara ocurrencia, e irresistible cuando sea inevitable, fatal, imposible de superar en sus consecuencias. �Aunque en principio, la responsabilidad por el incumplimiento de la obligaci�n contra�da por el transportador es de su cargo, cuando �ste pretenda alegar el hecho de un tercero como factor exonerante de aqu�lla, deber� probar que tal hecho fue imprevisible e irresistible. �Es conveniente recordar que el robo por s� solo no constituye fuerza mayor que exonere al transportador de responsabilidad, sino que es necesario probar adem�s que, a pesar de haber tomado todas las previsiones, no se pudo evitar el hecho, como lo tiene dicho la Corte en su siguiente fallo: �Cuando el acontecimiento es susceptible de ser humanamente previsto, por m�s s�bito y arrollador que parezca, no genera el caso fortuito ni la fuerza mayor. �Por ende, en tanto que sea posible prever la realizaci�n de un hecho susceptible de oponerse a la ejecuci�n del contrato, y que este evento pueda evitarse con diligencia y cuidado, no hay caso fortuito ni fuerza mayor.
Sin duda el deudor puede verse en la imposibilidad de ejecutar la prestaci�n que le corresponde, pero su deber de previsi�n le permitir� evitar encontrarse en semejante situaci�n. El incendio, la inundaci�n, el hurto, el robo, la muerte de animales, el da�o de las cosas, etc., son hechos en general previsibles y que por su sola ocurrencia no acreditan el caso fortuito o la fuerza mayor, porque dejan incierto si dependen o no de culpa del deudor.
Por consiguiente, es racional que el deudor alegue uno de esos o parecidos acontecimientos, pretendiendo librarse del cumplimiento de su obligaci�n, debe no solo probar el hecho, sino demostrar tambi�n las circunstancias que excluyen su culpa. no constituye caso fortuito sino probando que no obstante aquellas previsiones fue imposible evitar el suceso��. La misma Corporaci�n expuso: �Para que el transportador pueda destruir la presunci�n de culpa que gravita en su contra y por consiguiente la responsabilidad por el incumplimiento de sus obligaciones, no le bastar� demostrar que tal incumplimiento se debi� a fuerza mayor.
Requerir� adem�s, la prueba de que aquella no se debi� a culpa suya, lo cual resultar� de establecer que emple� la diligencia y cuidado debidos para hacer posible la ejecuci�n de la obligaci�n� (cursiva fuera del texto) � y la presunci�n de culpa que acompa�a a quien no ha ejecutado el contrato, no se destruye por la simple demostraci�n de la causa del incumplimiento cuando el hecho as� se�alado es de los que el deudor est� obligado a prever y evitar.
Por ejemplo el robo y el hurto son hechos que se pueden prever y evitar con solo tomar las precauciones que indique la naturaleza de las cosas. No constituye caso fortuito sino probando que no obstante aquellas previsiones fue imposible evitar el suceso; como cuando se consuman por un asalto violento que domina la guardia suficiente con que custodiaba la cosa� (Se destac�) Corresponde, pues, al transportador - para eximirse de responsabilidad � probar, adem�s de la existencia de una causa extra�a generadora del hecho en el que se origin� el incumplimiento, la adopci�n de las medidas razonables que un transportador normal adoptar�a de acuerdo con la profesi�n para evitar dicho suceso.
Descendiendo al caso objeto de estudio y aplicando las jurisprudencias transcritas se tiene que evidentemente el suceso que produjo el incumplimiento del contrato tuvo causas externas a la empresa transportadora, empero ellas, dadas las condiciones de seguridad del pa�s y el conocimiento general de la presencia de grupos al margen de la ley, eran previsible para el transportador, aseveraci�n que se deduce, adem�s, de lo expresado en la contestaci�n de la demanda �Para ning�n Colombiano es noticia nueva la existencia de grupos guerrilleros�, lo que impide predicar que ese acontecer �es sorpresivo, excepcional, de rara ocurrencia� y por contera que en s� mismo considerado es suficiente para eximir de responsabilidad a la demandada.
Adem�s, de conformidad con la prueba legalmente trasladada y seg�n la declaraci�n rendida por Abelardo Bedoya G�mez �a la altura del puente Calderas, en un restaurante que hay en ese sitio, la camioneta se detuvo (..), situaci�n que dur� por ah� uno o dos minutos, aprovech� para decirle al conductor que era GERARDO ARIAS que de ah� en adelante conduciera (sic) lo m�s r�pido que pudiera ya que el d�a viernes anterior a la fecha narrada (se refiere al 26 de abril de 1994), hab�amos visto una cantidad no determinada de miembros de un grupo subversivo quienes portaban armamento de largo alcance por ah� a un kilometro adelante del puente de Calderas, (..) seguimos exactamente unos doscientos metros antes de donde ahb�amos (sic) visto los subversivos el veh�culo detuvo la marcha bruscamente y observ� aproximadamente unos seis sujetos entre hombres y mujeres (..)� (fl. 64 C. Pruebas) Testimonio que inequ�vocamente indica el conocimiento pre-existente de la presencia de grupos al margen de la ley en ese lugar, lo que de suyo impide predicar que el acto haya sido imprevisible, sorpresivo, inesperado y por ende que constituya fuerza mayor o caso fortuito.
Igualmente figuran los informes de inteligencia del Ej�rcito Nacional en los que hacen constar que los IX frente de la FARC y la cuadrilla CARLOS ALIRIO BUITRAGO del ELN �operan en jurisdicci�n del municipio de San Luis Ant. (..)� (fls. 93 a 109) Pero a�n admitiendo que se desconoc�a la forma y el cu�ndo de actuar de esas asociaciones delincuenciales, permitiendo calificar de imprevisible e irresistible al suceso, es lo cierto que como lo ha sostenido la Corte Suprema de Justicia tal no es suficiente para exonerar de responsabilidad al transportador, sino que �ste, adem�s, se halla compelido a demostrar que no pudo evitar el hecho no obstante haber tomados todas las previsiones, por lo que la Sala se ocupar� de averiguar si en el litigio tales se acreditaron.
Y de las pruebas recopiladas en este litigio emerge que en verdad la demandada no adopt� medida alguna diligente para evitar el suceso. En efecto. El representante legal del extremo pasivo en el interrogatorio de parte rendido dentro del proceso se�al� que �Nosotros para la actividad del transporte �nicamente transport�bamos en horas de d�a no de noche debido a la inseguridad de las carreteras y normas que impone a veces las compa��as de seguros para cancelar cualquier accidente� (fl. 2 C. Pruebas parte demandante).
Evidente resulta que a esa sola determinaci�n, unida al de transitar por carreteras nacionales, no puede ten�rsele como una conducta prudente y cuidadosa para el ejercicio de la actividad de transporte, menos a�n cuando como qued� visto se conoc�a de la presencia de alzados en arma que pod�an causar da�os, como el que es motivo de este litigio, de donde no puede predicarse el cumplimiento leal y diligente de las obligaciones concretas que por el contrato de transporte reca�an en la demandada.
Luego, en criterio de la Sala no se adopt� ninguna medida de seguridad por parte de la sociedad transportadora tendiente a evitar el hecho previsible - que lo era el ataque de un grupo al margen de la ley � y por esa v�a evitar el acaecimiento del suceso que origin� el incumplimiento del contrato, deviniendo que la causal de exoneraci�n de responsabilidad no se encuentra acreditada, en tanto que como viene de verse al mencionado ataque no se le puede atribuir de irresistible e imprevisible, por lo que se debe concluir en la improsperidad de las excepciones denominadas �FUERZA MAYOR O CASO FORTUITO� y �EL DA�O FUE PRODUCTO DEL HECHO DE UN TERCERO�.
Satisfechos los requisitos de la responsabilidad civil contractual debe averiguarse cu�l el monto de la indemnizaci�n que debe retribuir la demanda, efecto para el cual se tiene en cuenta que la Corte Suprema de Justicia ha reiterado en este punto: �Ahora en orden a precisar los alcances de la subrogaci�n legal que consagra el art�culo 1093 del C�digo de Comercio ha de tenerse en cuenta que la indemnizaci�n que paga el asegurador estar� determinada por el valor del da�o derivado del siniestro, evaluado al momento de su ocurrencia e indemnizado en t�rminos del contrato, lo cual excluye, desde luego, los intereses o perjuicios moratorios que el art�culo 1080 impone al asegurador, en su caso, pues �stos desbordan el concepto de da�o asegurado.
La suma que limita el derecho del asegurador, �transmitido� ope legis por el asegurado, es la del d�a del pago de la indemnizaci�n, y a esa suma ha de quedar limitada tambi�n la responsabilidad del causante del siniestro� � Y respecto a la correcci�n monetaria ha dispuesto: �En efecto, todos ellos, a una, descubren las pot�simas razones que entregan una fisonom�a jur�dica muy propia a la subrogaci�n que consagra el art�culo 1096 del C�digo de Comercio, de lo cual es diamantino reflejo el mandato por fuerza del cual la aseguradora no tiene m�s derecho que a la suma que efectivamente pag� por virtud del contrato de seguro.
Dicha norma, pues, lejos de contener descuidadas voces legislativas, denota una ratio legis respetabil�sima, y hace de su preceptiva el acu�amiento de un raciocinio sazonado, particularmente si en cuenta se tiene que acaso esa es la manera m�s aconsejable como se preserva el equilibrio de todas las relaciones jur�dicas que se dan cita en el punto. �No es de recibo arg�ir, entonces, que cuando as� se decide resulta desnaturalizado el car�cter indemnizatorio de la obligaci�n subrogada, porque, ins�stase, la del art�culo 1096 en cita es una subrogaci�n de estirpe singular; tanto, que no tiene la fuente com�n del fen�meno conocido como pago realizado por un tercero, ya que la aseguradora ha pagado deuda propia, la misma que a su cargo surgi� del contrato de seguro, lo cual repugna, hay que admitirlo, si pasase por persona digna de ser indemnizada.
Es claro que ella tiene derecho a ser reembolsada, mas no indemnizada, y esto mismo pone fuera de lugar la invocaci�n del criterio de equidad que en eventos indemnizatorios ha tenido presente la Sala, atendiendo pautas como la del art. 16 de la ley 446 de 1998. �En otros t�rminos, al pagar el asegurador, libera o extingue la obligaci�n del autor del da�o, respecto del asegurado, hasta la cuant�a de lo pagado, merced a la existencia de un contrato de seguro que proteg�a a la persona que precisamente le traslad� el riesgo, quedando aqu�l subrogado, hasta esa cuant�a, en los derechos del asegurado, seg�n el imperativo legal.
Es posible que de cara a esta disposici�n, el monto de la condena a cargo del responsable del da�o no resulte igual a aquel que hubiera arrojado si el demandante fuese la propia v�ctima, porque para �sta no existe norma que de suyo limite, y su reclamo, ese s� indemnizatorio, podr�a gozar de mayor amplitud; mas, como ya se dijo, el diverso resultado se explica por la presencia de un asegurador que, con arreglo a sus fines, ayuda a paliar las p�rdidas, sin que por ello adquiera la calidad de v�ctima o de directamente perjudicado, pues el hontanar de su obligaci�n es muy otro, a saber, el contrato de seguro, dentro de cuyo marco ha recibido contraprestaci�n. Total que el asegurador no puede pretextar que la consabida limitaci�n legal implique un empobrecimiento suyo.
Ni es dable alegar, por otra parte, que sin la correcci�n monetaria el demandado resultar�a pagando una cosa diferente a la debida, en lo que se violar�a el art�culo 1627 del C�digo civil, pues sea lo que fuere, el caso es que el censor pasa de largo ante el hecho de que es la propia norma la que deja lugar a reservas, al disponer, a rengl�n seguido, que todo ello es sin �perjuicio de lo que en los casos especiales dispongan las leyes�, con lo que dej� de lado explicar, como es de necesidad en un recurso dispositivo, porqu� su caso lo enmarca en la regla general y no cuadra dentro de las excepciones, siendo que, como viene de verse, la subrogaci�n del art�culo 1096 es asaz particular. �Y comoquiera que la Corte estima que la soluci�n dada por la ley es la m�s justa de todas, antin�mico fuera reconocer la correcci�n monetaria que edificada sobre el postulado de la equidad ha dispuesto la Corporaci�n en otros asuntos (Sentencia de 25 de agosto de 2000, exp. 5445).� Corresponde as�, ordenar a la sociedad demandada el pago de la suma cancelada por la demandante a Veh�culos de la Costa S. A. como indemnizaci�n, suma sobre la cual no es posible ordenar el pago de la correcci�n monetaria, como lo impetr� la actora, de conformidad con la jurisprudencia expuesta.
Corolario de lo anterior se impone la confirmaci�n del numeral 1� y la revocaci�n de los numerales 2�, 3� y 4� de la sentencia impugnada, de acuerdo con las razones expuestas. DECISI�N Por lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot�, en Sala Civil de Decisi�n, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, RESUELVE MODIFICAR la sentencia proferida por el Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de la ciudad, objeto de impugnaci�n, para REVOCAR sus numerales segundo, tercero y cuarto y en su lugar disponer:
PRIMERO: DECLARAR civilmente responsable a la demandada AUTOM�VILES ALGAB Y CIA LTDA por el incumplimiento del contrato de transporte celebrado con Veh�culos de la Costa S. A., de conformidad con lo expuesto en la parte motiva.
SEGUNDO: CONDENAR a la sociedad AUTOM�VILES ALGAB Y CIA LTDA. al pago de la suma de $43.545.115.00 (CUARENTA Y TRES MILLONES QUINIENTOS CUARENTA Y CINCO MIL CIENTO QUINCE PESOS MCTE), a favor de LATINOAMERICANA DE SEGUROS S. A, pago que deber� efectuar dentro de los diez d�as siguientes a la ejecutoria de esta providencia, como tambi�n a las costas de primera instancia, las que ser�n liquidadas por la Secretar�a del a-quo.
TERCERO: CONDENAR en costas de la instancia al extremo demandado. T�sense. NOTIF�QUESE Y C�MPLASE, Los Magistrados, LUZ MAGDALENA MOJICA RODR�GUEZ CARLOS JULIO MOYA COLMENARES HUMBERTO A. NI�O ORTEGA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, S. de C. C.. Sentencia agosto 6 de 1985. Magistrado Ponente Horacio Montoya Gil. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, S. de C. C..
Sentencia agosto 6 de 1985. Magistrado Ponente Horacio Montoya Gil. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sala de Casaci�n Civil. 29 de noviembre de 1989. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. Sala de Casaci�n Civil. Sent. agosto 6 de 1985 Ib�dem. LXIV, CLXV. 555, 23 p. Ib�dem. Sentencia de agosto 6 de 1985. M. P. Horacio Montoya Gil. T. S. B. S. Civil Exp. 11001310301819952113 01 PAGE 2 6����������� � B���#�'�'�'�'�����ʹ���������wh�`�V�JCJOJQJ\�^JaJ6�@���]�^JaJOJQJ\�aJ@���OJQJ^JaJmH sH @���CJOJQJaJ@���OJQJaJ5�CJOJQJ^J@���^JaJCJOJQJ^J5�@���^JaJ5�@���^JaJmH sH j5�@���U^JaJmH sH CJOJQJ^JmH sH %j0J@���CJOJQJU^JaJ@���CJOJQJ^JaJCJOJQJ^J6��������������������|rrr $ ��*$a$$ ��dh*$5$7$8$9DH$a$$a$X$$If�F����{��0�������6��������4� Fa� $$Ifa$$If Ψ�������~������ � ��� � ����������������������� $ �0�*$a$$ �0��N*$`�Na$$dha$$ �0��Odh*$`�Oa$$ �0�O��N*$^�Na$���ABC��'(����&'vw[\~_ ` �#������������������������ �0�*$5$7$8$9DH$$ �0��N*$`�Na$ $ �0�*$a$�#�#�'�'�'�'�(�(�)�)i*j*�*�*�*�*�,�,..|/}/����������������������`�$ �0��N*$`�Na$ $ �0�*$a$�Nd�`�N�d�`�$ 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