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HOMICIDIO AGRAVADO / TESTIMONIO DE O�DAS Y con respecto al testimonio de o�das -o prueba ex credulitate-, la Sala de Casaci�n Penal ha se�alado que constituye una especie de la prueba de referencia, al ser el medio utilizado para llevar esa manifestaci�n o declaraci�n al juicio. Textualmente as� se dijo: �[�] Cuando la declaraci�n no est� plasmada en un documento, sino que fue hecha a un tercero quien se encargar� de publicitarla en el juicio, la aducci�n de aquella obviamente lo ser� como prueba de referencia y su pr�ctica se ce�ir� a las reglas propias del testimonio, escenario en el que le corresponder� al testigo de acuerdo con el interrogatorio y contrainterrogatorio del que sea objeto, exponer el contenido de la declaraci�n y todos los pormenores de la forma en que obtuvo ese conocimiento� HOMICIDIO AGRAVADO / CORROBORACI�N PERIF�RICA � acorde con lo que ha sostenido la jurisprudencia, aunque en su gran mayor�a en delitos sexuales, pero que indudablemente tiene su �mbito de aplicaci�n en cualquier otra conducta delictiva, en aquellos eventos donde la versi�n de la v�ctima constituye el �nico elemento de juicio a partir del cual reconstruir lo sucedido, o como en este caso, de lo dicho por testigos que al parecer lo presenciaron, pero que ante la imposibilidad f�sica de comparecer a juicio, dado su fallecimiento, surge una dificultad probatoria para acreditar la responsabilidad que se endilga, ello ha sido morigerado por la jurisprudencia de la Corte a trav�s de la corroboraci�n perif�rica de los hechos, �metodolog�a anal�tica que impone examinar los datos demostrados en el proceso que puedan hacer m�s cre�ble la versi�n de la persona afectada�.
Y al evocarse la verdadera raz�n de ser de la prueba de corroboraci�n perif�rica, hay lugar a recordar que ellas no est�n llamadas a suplir o reemplazar a la prueba de referencia, sino como su nombre lo indica, a acompa�arla, a efectos de poder soportar que esta s� es confiable o cre�ble. REP�BLICA DE COLOMBIA PEREIRA-RISARALDA RAMA JUDICIAL TRIBUNAL SUPERIOR DE PEREIRA SALA DE DECISI�N PENAL Magistrado Ponente: CARLOS ALBERTO PAZ Z��IGA Pereira, veinticuatro (24) de agosto de dos mil veintitr�s (2023) ACTA DE APROBACI�N No 891 SEGUNDA INSTANCIA Acusado: AFODC�dula de ciudadan�a:1.020.414.461 expedida en Bello (Ant.)Delito:Homicidio agravadoV�ctima:Ramiro Arteaga GaviriaProcedencia:Juzgado Segundo Penal del Circuito de Dosquebradas (Rda.)Asunto:Decide apelaci�n interpuesta por la Fiscal�a y el apoderado de v�ctimas contra el fallo absolutorio de agosto 13 de 2018.
SE CONFIRMARadicaci�n66170600000020080000401 El Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, pronuncia la sentencia en los siguientes t�rminos: 1.- hechos Y ACTUACI�N PROCESAL 1.1.- Los hechos fueron plasmados por el funcionario de primer nivel en el fallo confutado de la siguiente manera: �En la madrugada del 24 de agosto de 2.007 el se�or RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA fue llevado por un taxista a la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas porque se encontraba en estado de embriaguez y no recordaba su lugar de residencia. El se�or ARTEAGA GAVIRIA fue dejado en un calabozo sin candado y al parecer golpe� a uno de los retenidos en la misma estaci�n. A eso de las 05:00 horas y cuando se encontraba descuidado, fue golpeado brutalmente por JDLR y AFOD, lo que le gener� su traslado a un centro hospitalario, no obstante lo cual fallece el d�a 12 de diciembre del a�o 2.007 como consecuencia de Shock (sic) neurog�nico producido por trauma contundente tor�xico (sic) y cr�neo encef�lico severos, derivados de tal agresi�n. AFOD es persona adulta en pleno use (sic) y goce de sus facultades f�sicas y mentales, con grado de instrucci�n bachiller, que comprende la ilicitud de su acci�n y puede determinarse conforme a ella y actu� de manera voluntaria�. 1.2.- Adelantado el programa metodol�gico de investigaci�n e identificado el se�or AFOD, se llevaron a cabo las audiencias preliminares ante el Juzgado Segundo Penal Municipal con funci�n de control de garant�as de Dosquebradas (septiembre 05 de 2013), se procedi� a declarar en contumacia al se�or AFOD y por intermedio de su apoderado se le formularon cargos por el delito homicidio agravado -art. 103 y 104 numeral 4� C.P.-. 1.3.- Ante tal situaci�n, la Fiscal�a present� formal escrito de acusaci�n (octubre 30 de 2013) por medio del cual se le atribuyeron iguales cargos, pero se le adicion� la circunstancia de mayor punibilidad -art�culo 58 numeral 10 C.P., por la coparticipaci�n criminal-, cuyo conocimiento fue asignado al Juzgado Penal del Circuito de Descongesti�n de Dosquebradas (Rda.) -actualmente Juzgado Segundo Penal del Circuito-, autoridad frente a la cual, dados los m�ltiples aplazamientos, se llevaron a cabo las audiencias de formulaci�n de acusaci�n (marzo 06 de 2015), preparatoria (noviembre 03 de 2015) y juicio oral (junio 27 de 2016) fecha en la cual al haberse admitido por el a-quo unas pruebas documentales de la Fiscal�a, la defensa interpuso recurso de apelaci�n, determinaci�n que confirm� esta Corporaci�n (agosto 01 de 2016).
Retornada la actuaci�n al despacho de primer nivel, se continu� con el juicio oral (marzo 27, junio 12, agosto 10 de 2017) fecha esta �ltima, donde al admitirse a favor de la Fiscal�a un documento como prueba de referencia, conllev� a que la defensa interpusiera apelaci�n, decisi�n que confirm� esta Sala (febrero 07 de 2018), y luego de ello se continu� con el juicio (julio 06 y agosto 13 de 2018) al final del cual se emiti� un sentido de fallo absolutorio y en esa misma fecha se profiri� la sentencia respectiva. 1.4.- Para adoptar tal prove�do, el a-quo inicialmente consider� que en efecto se acredit� el deceso del se�or RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, con la diligencia de inspecci�n a cad�ver, as� como la necropsia practicada a este, como consecuencia de un trauma contundente tor�cico y craneoencef�lico, ocasionado por un objeto contundente.
En relaci�n con el compromiso que se la atribuy� a AFOD, luego de hacer alusi�n a jurisprudencia atinente a la prueba de referencia, ante la no existencia de testigos directos del hecho, y de lo expuesto por el policial JHONNY CASTRILL�N OSPINA, para la fecha comandante de guardia de la Estaci�n de Polic�a, a quien le correspond�a la vigilancia de los retenidos en ese comando, esgrime que este no fue testigo directo del hecho y por ende la Fiscal�a solo cuenta con las entrevistas de JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS y CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A que ingresaron como prueba de referencia, al acreditarse el fallecimiento de ambos.
Refiere, luego de plasmar apartes de tales entrevistas, que estas son lac�nicas y no aportan elementos claros acerca de la participaci�n de AFOD en la presunta golpiza a ARTEAGA RAM�REZ, no se realizaron con ellos reconocimientos fotogr�ficos de quienes en su sentir ejecutaron la conducta, pese a que murieron tiempo despu�s de rendir entrevista, sin que en ellas mencionaran que la v�ctima haya discutido con los presuntos victimarios y por el contrario dijeron que el afectado solo se quejaba.
El patrullero CASTRILL�N OSPINA, fue claro en decir que no se enter� personalmente de los hechos donde result� lesionado ARTEAGA RAM�REZ, que estaba ubicado a 50 o 60 metros de donde prestaba guardia, al ser el �nico que all� se encontraba, de igual manera mencion�, conforme a la minuta, que JDLR y AFOD ingresaron en agosto 24 de 2007 a las 02:31 a.m. y 02.32 a.m., respectivamente, y que en las celdas de reflexi�n se hallaban unas diez personas, cuyos nombres refiri�; no obstante, la Fiscal�a no ingres� como evidencia las minutas para tener claridad acerca del n�mero de personas all� retenidas, as� como la fecha y hora de su ingreso, y aunque dio cuenta de lo sucedido por voces de JHON JAIRO REND�N, tambi�n detenido transitoriamente, este no fue entrevistado por los investigadores para aclarar lo acontecido, m�xime que lo expresado por el policial no coincide con las entrevistas ingresadas como prueba de referencia, al no saberse si los agresores estaban en la celda de reflexi�n o como lo dijeron los entrevistados, que la v�ctima sali� y le peg� a uno de los �Paisas� cuando estaban en el pasillo.
Para condenar, no puede existir margen de duda sobre la responsabilidad y ac� no hay certeza, ya que si bien en las celdas hab�an varias personas y los se�ores JUAN GUILLERMO y CARLOS ALBERTO refieren que fueron los �Paisas� quienes golpearon a RAMIRO ARTEAGA, ello no se prob�, pues como lo dice la defensa, si hab�an once personas detenidas, muchas podr�an haber sido de Medell�n, sin haberse acreditado la intervenci�n de AFOD, en tanto nada se dice acerca de cual de los retenidos ten�a el alias de �Ojitos� al que la v�ctima le peg� con un zapato, adem�s es probable que cualquier otro retenido hubiera tambi�n agredido al afectado.
Y aunque el fiscal alude que JDLR fue condenado por estos hechos, no se alleg� la sentencia para establecer si el ac� procesado pudo o no haber tenido participaci�n en el il�cito. Estima en consecuencia, que no existe prueba de corroboraci�n que afiance lo expuesto en las entrevistas que ingresaron como de referencia, al no haberse profundizado en la individualizaci�n plena de quienes participaron en el il�cito y por consiguiente debe emitirse un fallo absolutorio. 1.5.- El delegado Fiscal y el apoderado de v�ctimas no estuvieron de acuerdo con los t�rminos del fallo, motivo por el cual lo apelaron y procedieron a su sustentaci�n, lo que hicieron de manera escrita. 2.- Debate 2.1- Fiscal -recurrente- Pide se revoque el fallo absolutorio y en su lugar se emita uno de condena contra el procesado, lo cual fundamenta en lo siguiente: En punto de lo esgrimido en el fallo, se�ala que las entrevistas que ingresaron como prueba de referencia fueron recibidas a menos de un mes de ocurrido el hecho y all� los detenidos dieron cuenta de manera clara y sencilla pero detallada, de la forma en que fueron retenidos, informan del ingreso de personas a quienes mencionaron como los �Paisas� hinchas del Nacional y de la presencia de un borracho que llev� un taxista, esto es, RAMIRO ARTEAGA, y los �Paisas� a los que se refieren fueron identificados desde el momento de sucedido el hecho, obteni�ndose copia de la contrase�a y denuncia por p�rdida que dejaron al ingresar a la sala de reflexi�n y que ingres� a juicio, por lo que no hay duda respecto de la identidad de AFOD.
Considera que tal prueba de referencia no se valor� como correspond�a por el juez, en relaci�n con la percepci�n de los hechos, sinceridad del testigo, capacidad de rememoraci�n, que de haberlo hecho otra ser�a la decisi�n, en tanto �Qu� m�s se les pod�a exigir a los entrevistados o ampliar sobre la identificaci�n de los paisas y/o sobre la participaci�n de uno de ellos?, por cuanto all� narran en sus propias palabras lo acontecido, lo que percibieron de manera directa, donde el se�or DAVID LOPERA ya condenado, y AFOD agredieron de manera brutal al hoy occiso, quien pese a la atenci�n m�dica, falleci�.
De lo expuesto por el Pt. JHONY CASTRILL�N se estableci� la manera en que ingresaron a las celdas de reflexi�n, entre otros, el ahora procesado, de una persona en estado de embriaguez llevado por un taxista, que corresponde a la v�ctima; con el libro de poblaci�n se determin� el n�mero de personas que ingresaron, as� como los testigos de referencia, sin existir duda de la hora de arribo de estos a las celdas, ni de la golpiza que fue a las cinco o cinco y media de la ma�ana al interior de dichas celdas, de lo cual se percat� durante el cambio de guardia, y as� mismo se escuch� lo relativo al procedimiento que se adelant� en el viaducto donde se retuvieron a JDL -condenado por estos hechos- y AFOD.
Aunque el juez indic� que no se puede condenar con prueba de referencia, sin existir otras que lo corroboren, en este caso no se valor� lo dicho por el Pt. JUAN CAMILO DUR�N, quien inform� del procedimiento en el viaducto que llev� a interceptar a dos personas que arrojaban piedras a veh�culos, quienes eran hinchas del Nacional que iban para Cali; adem�s, fueron llevados a la Estaci�n de Polic�a y al d�a siguiente en horas de la tarde se enteraron que hab�an lesionado a una persona en el calabozo.
En relaci�n con la discrepancia de la hora de ingreso de AFOD y JUAN DAVID a la Estaci�n de Polic�a, el comandante de Guardia era JHONY ANDR�S CASTRILL�N, a quien se le expusieron la minuta de vigilancia y clase de servicios, que el juez adujo echar de menos, con lo que se prob� el ingreso de al menos 10 personas a las celdas de reflexi�n y pasillo, as� como la existencia de una celda destinada para personas retenidas transitoriamente, que no ten�a reja, candado o seguridad alguna, y otra donde hab�an personas detenidas por orden judicial o capturas, que contaba con seguridad, de lo cual se resalta que AFOD y JUAN DAVID efectivamente ingresaron al Comando y fueron ubicados en celdas de reflexi�n, donde estaban los testigos de referencia y donde lleg� la v�ctima.
No entiende entonces, lo de �lac�nica� de las entrevistas que adujo el juez, pues lo que hicieron los testigos fue expresarse breve y concisamente sobre el conocimiento de las personas que ven�an de Medell�n que ingresaron a las celdas, quienes se ufanaban de ser hincas del Nacional, y quienes se�alan a AFOD y JUAN DAVID como los que golpearon a RAMIRO ARTEAGA, y tal golpiza encuentra respaldo en el protocolo de necropsia y en el testimonio que el perito rindi� en juicio, aunado a que JHON JAIRO REND�N, le indic� a JHONY ANDR�S CASTRILL�N, que fueron los �Paisas� quienes golpearon a dicha persona.
De igual forma en juicio se trajo a colaci�n la sentencia proferida contra JUAN DAVID LOPERA por estos hechos, y por ende se prob�, am�n a la libertad probatoria, que ya exist�a una persona condenada por lo sucedido y que es la misma que fue relacionada como retenida en el viaducto e ingresada a las celdas de reflexi�n, las que fueron identificadas, individualizadas y contra las que se libr� captura, lo que confirma que este fue una de los que en compa��a de AFOD particip� en el homicidio de RAMIRO ARTEAGA. 2.2- Apoderado de v�ctimas -recurrente- Solicita al Tribunal que se revoque el fallo absolutorio y en su lugar se emita uno de car�cter condenatorio, para lo cual sostiene: En las entrevistas admitidas como prueba de referencia, los testigos indican la forma en que fueron retenidos en agosto 23 de 2007, y advierten el ingreso de personas que mencionaron como los �Paisas�, as� como la presencia de un borracho llevado por un taxista, esto es, RAMIRO ARTEAGA, y los �Paisas� fueron identificados desde el momento en que fueron capturados en el viaducto, cuando estaban en las celdas y en los actos urgentes, al obtenerse copia de la contrase�a y denuncia de p�rdida que dejaron al ingresar a la sala de reflexi�n, mismas que ingresaron a juicio, por lo cual no hay duda de la plena identidad de AFOD, sin ser otros diferentes a los retenidos quienes golpearon a la v�ctima, esto es, los se�alados por los entrevistados, quienes se encontraban en el lugar del hecho.
No hay duda de las horas de ingreso de los testigos a las celdas, de la v�ctima, acusados y de la golpiza que se dio luego de d�rseles salida y solo cuando se present� el cambio de guardia se percataron de las condiciones en que se hallaba RAMIRO ARTEAGA; tambi�n se escuch� lo relativo al procedimiento de retenci�n de personas en el viaducto y su identificaci�n. Manifiesta que la prueba de referencia no se valor� en debida forma, ya que el juez interpret� la misma como una entrevista general, cuando en lo narrado por los testigos se especifica de manera concreta cada hecho, identifican a los victimarios, sab�an donde fueron detenidos, para d�nde se dirig�an, sus caracter�sticas, que eran hinchas del Nacional, que ven�an de Medell�n e incluso el barrio de residencia, y tal informaci�n solo la pudieron obtener al estar en el lugar del hecho, sin que el a-quo hubiera valorado su percepci�n, sinceridad y capacidad de rememoraci�n. De igual manera, con el testimonio de JHONY CASTRILL�N se evidenci� la forma en que ingres� a la celda el acusado y la v�ctima, con la minuta se corrobor� el n�mero de personas que all� arribaron, entre ellos los testigos de referencia JUAN GUILLERMO ARIAS y CARLOS ALBERTO RAM�REZ, y as� mismo se tiene que JDLR, fue condenado por estos hechos.
Aduce que el juez tampoco analiz� lo dicho por JUAN CAMILO DUR�N, quien indic� cu�l fue el procedimiento que llev� a la retenci�n en el viaducto de dos personas hinchas del Nacional, para luego ser llevados a la Estaci�n de Polic�a, enter�ndose al d�a siguiente de que hab�an lesionado a una persona en el calabozo. Agrega, luego de hacer alusi�n a lo expuesto por el investigador WILLIAM RODR�GUEZ quien dio cuenta de la sentencia contra otro procesado, que el juez no valor� en conjunto las pruebas de referencia, con las arrimadas a juicio, al haberlo hecho de manera parcial para absolver al se�or AFOD, por lo cual pide su revocatoria. 2.3- Defensor -no recurrente- Pide se confirme el fallo confutado, y para ello expone: Era claro con los elementos de prueba que la Fiscal�a le entreg� que su cliente era inocente, en tanto con ellos no pod�a probarse su compromiso, y fueron precisamente los mismos testigos de cargo, los que le sirvieron para pedir la absoluci�n. Se�ala que en juicio se escuch� el testimonio del investigador EDWIN G�MEZ, quien nada adujo respecto al esclarecimiento del hecho, JUAN CAMILO DUR�N declar� sobre la forma c�mo captur� a su prohijado, d�nde lo traslad� y nada le consta del homicidio, JHONNY CASTRILL�N, Comandante de Guardia de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, quien coment� lo que sucedi� esa noche, la hora de ingreso de su defendido, de la v�ctima, pero nada aporta frente a lo que ocurri�, lo que igual aconteci� con los dichos de la investigadora DOLEYDA ROJAS ARBOLEDA.
De lo expuesto por el m�dico forense ERWIN MONTOYA ZAPATA, quien practic� la necropsia al se�or RAMIRO ARTEAGA, rese��, conforme lo plasmado en la historia cl�nica del Hospital San Jorge, que la v�ctima fue llevada al Hospital Santa M�nica �luego que sufriera ca�a por las escaleras, cuando estaba detenido en la estaci�n de polic�a�, y explica que las lesiones que sufri� fueron producidas por elemento contundente, como lo ser�a rodar por escaleras, sin ser el �nico que hizo tal afirmaci�n, ya que esta se plasm� en la Historia Cl�nica del Hospital San Jorge, dado lo afirmado por los policiales que trasladaron al lesionado al centro m�dico, y ser esta la verdad verdadera que se quiere ocultar para evitar una demanda administrativa y el pago de una indemnizaci�n, ya que desde el primer momento en que ARTEAGA fue llevado a los centros m�dicos se afirm� que las lesiones las caus� una ca�da, esto es, un accidente, mas no un homicidio, y debe confiarse en los galenos que lo atendieron y asumir que fue un accidente.
Aunque la Fiscal�a arrim� las entrevistas de JUAN GUILLERMO MORALES y CARLOS ALBERTO RAM�REZ como pruebas de referencia, quienes fallecieron antes de rendir testimonio en juicio oral, al leerlas ser� claro para el Tribunal que son �lac�nicas�, como lo dijo el juez, tomadas tiempo despu�s del accidente y de ah� que toma fuerza el que se quer�a evitar la verdad verdadera de lo sucedido y se cambia la versi�n por una supuesta agresi�n por parte de su defendido, para librar a la Polic�a de una demanda, y se pregunta �por qu� desde el mismo hecho no se trat� el caso como un hecho punible?, �por qu� los policiales cuando lo trasladaron a los centros m�dicos manifestaron a los galenos que las lesiones lo fueron por haber rodado por unas escaleras?, sin saber por qu� pese a que esta es la verdad, luego se cambi� a un hecho delictivo.
Refiere que la decisi�n emitida fue correcta, sin poderse especular con unas entrevistas que no fueron claras y concretas, sino evasivas y nada dijeron en juicio para comprometer la responsabilidad de su defendido. 2.4.- Debidamente sustentada la impugnaci�n, el funcionario de primer nivel la concedi� en el efecto suspensivo y dispuso la remisi�n de los registros pertinentes ante esta Corporaci�n con el fin de desatar la alzada. 3.- Para resolver, SE CONSIDERA 3.1.- Competencia La tiene esta Colegiatura de conformidad con los factores objetivo, territorial y funcional a voces de los art�culos 20, 34.1 y 179 de la Ley 906 de 2004 -modificado este �ltimo por el art�culo 91 de la Ley 1395 de 2010-, al haber sido oportunamente interpuesta y debidamente sustentada una apelaci�n contra providencia susceptible de ese recurso y por una parte habilitada para hacerlo -en nuestro caso la Fiscal�a y el apoderado de v�ctimas-. 3.2.- Problema jur�dico planteado Se contrae b�sicamente a corroborar el grado de acierto de la providencia de primer grado en cuanto absolvi� al se�or AFOD por la conducta de homicidio agravado, a t�tulo de coautor de la muerte del ciudadano RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA; o si, por el contrario, obran pruebas que conduzcan a establecer su responsabilidad en este caso, como lo pregonan el fiscal y el apoderado de v�ctimas como partes recurrentes. 3.3.- Soluci�n a la controversia No observa la Colegiatura existencia de vicios sustanciales que afecten garant�as fundamentales de las partes e intervinientes, puesto que el tr�mite de todas las etapas procesales se surti� con acatamiento del debido proceso, y los medios de conocimiento fueron incorporados en debida forma, en consonancia con los principios que rigen el sistema penal acusatorio, por lo que se pasar� a realizar el an�lisis del fallo proferido por la primera instancia, en los t�rminos anunciados.
Como se dej� plasmado al comienzo de este prove�do, los hechos que se le endilgan al ciudadano AFOD, hacen relaci�n a las lesiones que en la madrugada de agosto 27 de 2007, en el interior de una de las celdas de reflexi�n de la Estaci�n de Polic�a del municipio de Dosquebradas, al parecer se le propin� al ciudadano RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA por parte personas que se encontraban en tal sitio, mismas que derivaron en su deceso en diciembre 12 de esa anualidad.
Debemos en primer decir que, en curso de juicio oral, por parte del ente acusador, se practicaron como pruebas los testimonios de EDWIN PASTOR G�MEZ MOSQUERA, DOLEYDA ROJAS ARBOLEDA, YINA SILENIA CARMONA ROJAS y JORGE ELI�CER GALVIS NIETO -investigadores del CTI-, SI. JULI�N CAMILO DUR�N SU�REZ -policial que retuvo al acusado-, SI. JHONNY ANDR�S CASTRILL�N OSP�NA -Comandante de Guardia de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas (Rda.) para la fecha del hecho-, ERVIN MONTOYA ZAPATA -m�dico legista-, y WILLIAM RODR�GUEZ PERDOMO -investigador de la Sij�n-.
Igualmente, como pruebas documentales se allegaron (i) plena identidad del ciudadano AFOD; (ii) fotocopia de la contrase�a de la c�dula de ciudadan�a a nombre de AFOD, (iii) denuncia instaurada ante la Secretar�a de Gobierno, Permanencia Tercer Turno de Bello (Ant.), que da cuenta de la p�rdida de la c�dula de ciudadan�a del se�or JDLR; (iv) copia del acta de inspecci�n a cad�ver;
(v) informe pericial de necropsia, historia cl�nica del Hospital Universitario San Jorge de Pereira, e informe t�cnico m�dico legal; (vi) fijaci�n fotogr�fica del sitio del hecho; y (vii) registros civiles de defunci�n de los testigos JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS y CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A, el reporte de noticia criminal de la muerte del primero de ellos, as� como las entrevistas que rindieron y que ingresaron como prueba de referencia con el investigador JORGE ELI�CER GALVIS.
Por parte de la defensa del acusado, no se aport� prueba alguna en juicio. Con miras a ingresar en el estudio de fondo del presente asunto, debemos partir por se�alar que no emerge duda alguna, al no haber sido objeto de controversia, el que en la madrugada de agosto 27 de 2007, el se�or RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, quien hab�a ingresado a las celdas de reflexi�n de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, al haber sido llevado all� por un taxista al no recordar su direcci�n de residencia y dada su exaltaci�n, fue brutalmente agredido en tal lugar, lo que motivo a que una vez las autoridades policivas se percataron del hecho lo trasladaran al Hospital Santa M�nica y de ah� al San Jorge de esta capital, donde estuvo interno por varios d�as y luego de hab�rsele dado de alta finalmente falleci� en diciembre 12 de 2007, al no haber logrado recuperarse de las lesiones que le fueron ocasionadas.
De lo anterior, da cuenta no solo la informaci�n que entreg� en juicio el SI JHONNY ANDRES CASTRILL�N OSPINA, quien encontr� al lesionado en la celda, sino que adem�s se acredit� con el acta de inspecci�n t�cnica al cad�ver que fuera arrimado a juicio con la investigadora del CTI, DOLEYDA ROJAS ARBOLEDA, as� como la historia cl�nica anexa a la necropsia m�dico legal que le practicara al occiso el m�dico forense ERVIN MONTOYA ZAPATA, quien determin� que las lesiones producidas al se�or ARTEAGA GAVIRIA fueron contundentes, mismas que le originaron trauma a nivel tor�cico y craneoencef�lico, que tuvo como consecuencia un edema cerebral y posteriormente un shock neurog�nico que desencaden� en su muerte.
Con ello se soport�, a no dudarlo, la materialidad de la ilicitud atribuida. El punto en controversia del debate es lo atinente al compromiso que en tales hechos el ente acusador le atribuy� al ciudadano AFOD y para ello proceder� la Sala al an�lisis que en derecho corresponde. Luego del debate probatorio surtido en desarrollo del juicio oral, el a-quo consider� que en este asunto no se logr� acreditar la responsabilidad en los hechos atribuidos al acusado AFOD, en tanto solo se cont� con prueba de referencia, esto es, lo que expresaron mediante entrevista los se�ores JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS y CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A, mismas que estima como lac�nicas, sin aportar elementos claros acerca de su participaci�n en la ilicitud, aunado a que no se arrim� al proceso el libro de minutas para tener claridad acerca del n�mero de personas retenidas, as� como su fecha y hora de ingreso, sin que el patrullero CASTRILL�N OSPINA haya presenciado lo ocurrido; y aunque aduce lo que escuch� de parte del se�or JHON JAIRO REND�N, tambi�n detenido transitoriamente, este no fue entrevistado para aclarar lo sucedido, por lo que no existe prueba que corrobore la intervenci�n del acusado en los hechos endilgados.
Esa posici�n fue apoyada por el defensor del procesado, pero frente a la misma tanto la delegada del ente acusador, como el apoderado de v�ctimas, se mostraron inconformes al estimar, al un�sono, que el a-quo no realiz� en debida forma la valoraci�n probatoria; y considerar, que en efecto existen otras pruebas que corroboran lo que pas� en el interior de las celdas de reflexi�n, donde los llamados �Paisas�, uno de los cuales ya fue condenado por este hecho, fueron quienes le ocasionaron las lesiones al se�or ARTEAGA GAVIRIA.
Como quiera que la decisi�n que emiti� el a-quo, se ciment� en gran medida en que solo existi� prueba de referencia, esto es, lo que al investigador de la Fiscal�a le comunicaron los se�ores JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS y CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A, quienes fallecieron luego de informar lo que percibieron del hecho acaecido al interior de la celda de reflexi�n de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, misma que no logr� ser corroborada por ninguno de las otros elementos que se aportaron a juicio, tal situaci�n obliga a la Sala a estudiar lo relativo a los institutos de la prueba de referencia y el testimonio de o�das.
En relaci�n con la primera figura -prueba de referencia-, esta se encuentra regulada en el art�culo 437 C.P.P, el cual la define como toda declaraci�n efectuado por fuera del juicio oral y que es utilizada para probar o excluir uno o varios elementos del delito, el grado de intervenci�n en la misma, las circunstancias de atenuaci�n o de agravaci�n punitivas, la naturaleza y la extensi�n del da�o irrogado, y cualquier otro aspecto sustancial objeto del debate, cuando no sea posible practicarla en juicio.
Y con respecto al testimonio de o�das -o prueba ex credulitate-, la Sala de Casaci�n Penal ha se�alado que constituye una especie de la prueba de referencia, al ser el medio utilizado para llevar esa manifestaci�n o declaraci�n al juicio. Textualmente as� se dijo: �[�] la declaraci�n que se realiza por fuera del juicio oral puede ser verbal o escrita, o provenir inclusive de otras formas de comunicaci�n normalmente aceptadas, como ademanes o expresiones gesticulares que provoquen en quien las percibe la expresi�n de asentimiento, negaci�n o respuesta�.
Empero, como esta declaraci�n anterior -que constituye prueba de referencia, no puede ingresar por si sola al proceso, requerir� siempre de �un testigo de acreditaci�n si est� contenida en un documento�o de un testigo de o�das si las manifestaciones de quien no est� disponible para testificar se hicieron a un tercero: Cuando la declaraci�n no est� plasmada en un documento, sino que fue hecha a un tercero quien se encargar� de publicitarla en el juicio, la aducci�n de aquella obviamente lo ser� como prueba de referencia y su pr�ctica se ce�ir� a las reglas propias del testimonio, escenario en el que le corresponder� al testigo de acuerdo con el interrogatorio y contrainterrogatorio del que sea objeto, exponer el contenido de la declaraci�n y todos los pormenores de la forma en que obtuvo ese conocimiento� . -negrillas y resaltado excluidos- De conformidad con lo anterior, se debe precisar que, si bien el testimonio de o�das se considera prueba de referencia, su pr�ctica se debe ce�ir a las reglas propias del testimonio, en cuyo caso, de acuerdo con lo dicho por la CSJ para la correcta apreciaci�n del mismo, es necesario tener en cuenta los siguientes requisitos: �La Corte se ha ocupado de fijar los requisitos para la correcta apreciaci�n del testigo de o�das.
Espec�ficamente, en CSJ SP, 24 jul. 2013, rad. 40702, se resumieron los presupuestos a aplicar con ocasi�n de la apreciaci�n del referido medio de persuasi�n, as�: (i) Se requiere que se trate de un testigo de referencia de primer grado, entendiendo como tal quien sostiene en su declaraci�n que lo narrado lo escuch� directamente de una persona que tuvo conocimiento inmediato de los hechos, en contraste con el testigo de segundo grado o de grados sucesivos, que es quien al deponer afirma que oy� a una persona relatar lo que �sta, a su turno, hab�a o�do a otra, y as� sucesivamente.
(ii) Es preciso que el testigo de o�das se�ale cu�l es la fuente de su conocimiento, esto es, al testigo directo del evento de quien recibi� o escuch� la respectiva informaci�n, identific�ndolo con nombre y apellido o con las se�ales particulares que permitan individualizarlo. (iii) Es imperioso establecer las condiciones en que el testigo directo transmiti� los datos a quien despu�s va a dar referencia de esa circunstancia, de manera que sea posible evidenciar que lo referido de modo indirecto por el declarante ex auditu es trasunto fiel de la informaci�n vertida a �ste por el cognoscente directo.
Y, (iv) Es fundamental para otorgar poder suasorio a la especie de prueba en comento, la confluencia de otra clase de medios de persuasi�n, as� sean indiciarios, con la capacidad de reforzar las atestaciones del testigo de o�das. En conclusi�n, el testimonio de o�das se erige como medio de persuasi�n id�neo, serio y cre�ble cuando, adem�s de reunir los dos primeros presupuestos, �aparece corroborado o respaldado por otros elementos de convicci�n que no permiten dudar de la veracidad del relato hecho por otras personas al testigo�, lo cual implica afirmar que la prueba testifical de referencia �nica, por s� sola, es decir, hu�rfana de otros medios probatorios que la confirmen y robustezcan, en cualquier caso carece de eficacia suficiente para desvirtuar la presunci�n constitucional y legal de inocencia (providencia citada.
Cfr. igualmente, CSJ SP10694�2014, 13 ag. 2014, rad. 37924; CSJ SP5921�2017, 26 abr. 2017, rad. 42526; CSJ SP1777�2019, 22 may. 2019, radicado 53914)�� . Ahora bien, acorde con lo que ha sostenido la jurisprudencia, aunque en su gran mayor�a en delitos sexuales, pero que indudablemente tiene su �mbito de aplicaci�n en cualquier otra conducta delictiva, en aquellos eventos donde la versi�n de la v�ctima constituye el �nico elemento de juicio a partir del cual reconstruir lo sucedido, o como en este caso, de lo dicho por testigos que al parecer lo presenciaron, pero que ante la imposibilidad f�sica de comparecer a juicio, dado su fallecimiento, surge una dificultad probatoria para acreditar la responsabilidad que se endilga, ello ha sido morigerado por la jurisprudencia de la Corte a trav�s de la corroboraci�n perif�rica de los hechos, �metodolog�a anal�tica que impone examinar los datos demostrados en el proceso que puedan hacer m�s cre�ble la versi�n de la persona afectada�.
Y al evocarse la verdadera raz�n de ser de la prueba de corroboraci�n perif�rica, hay lugar a recordar que ellas no est�n llamadas a suplir o reemplazar a la prueba de referencia, sino como su nombre lo indica, a acompa�arla, a efectos de poder soportar que esta s� es confiable o cre�ble. En otras palabras, si las pruebas de corroboraci�n perif�rica tuvieran que demostrar aut�nomamente tanto el delito como la responsabilidad del acusado, entonces simplemente ser�an esas prueba de corroboraci�n las utilizadas para la emisi�n del fallo de condena por parte del juez, y el funcionario podr�a desechar o descartar�a de plano la o las pruebas de referencia existentes; pero ya se sabe que de eso no se trata, ni ese es el objetivo, porque lo que correspondes es efectuar un an�lisis de conjunto de la prueba de referencia con las de corroboraci�n perif�rica, habida consideraci�n a que la prueba de referencia sufre del defecto consistente en el grado de confiabilidad o credibilidad por no haber sido presentada en juicio y por lo mismo no haber podido ser controvertida de manera directa por la contraparte.
Pues bien, con miras a determinar, si como lo dilucid� el a-quo en este asunto, que s�lo obra prueba de referencia en punto de la presunta responsabilidad del acusado, sin existir otras pruebas practicadas en juicio que lo corroboren o complementen, de lo cual diferente tanto el fiscal delegado como el apoderado de v�ctimas, la Sala proceder� al an�lisis individual y en conjunto de la prueba testimonial como documental aportada al debate p�blico acorde con lo contemplado en los art�culos 404 y 432 C.P.P. En ese orden tenemos que en curso del juicio oral se logr� establecer, am�n de la informaci�n suministrada por el se�or SI.
JHONNY ANDR�S CASTRILL�N OSPINA, quien para la �poca del hecho ostentaba el grado de patrullero y ejerc�a labores como centinela que, dada la falta de personal en la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, fue encomendado por �rdenes del Comandante, como �Comandante de Guardia�, labores que ejerci� desde las 10 de la noche del d�a 23 de agosto, hasta las 7:00 a.m. del d�a siguiente 24 de agosto.
Al ejercer tal funci�n, dio cuenta que a las 2:31 y 2:32 a.m., respectivamente -conforme as� lo indic� al revisar la minuta de vigilancia que se le puso de presente, aunque la misma no se ingres� a juicio-, ingresaron a dicha Estaci�n, procedentes del viaducto, los se�ores JDLR y AFOD, quienes fueron trasladados por el ST. CHAVARRO y seguidamente metidos a las celdas de manera transitoria, ante lo cual se dispuso a su registro, a la vez que recibi� de manos del oficial que los transport�, los documentos que portaban, esto es, una denuncia de p�rdida de c�dula de ciudadan�a y una contrase�a de tal documento.
As� mismo, de lo expuesto en juicio por el SI. JUAN CAMILO DUR�N SU�REZ -quien conformaba una patrulla de vigilancia con puesto fijo en el viaducto de Dosquebradas-, se corrobora que en efecto, ante llamado de la central de radio de la Polic�a, que en el sector del viaducto hab�an unas personas que al parecer hurtaban y arrojaban piedras a los veh�culos, procedieron a verificar lo pertinente y encontraron a dos personas con las caracter�sticas que se les indic�, quienes manifestaron ser hinchas del Club Atl�tico Nacional, que ven�an de Medell�n y que se dirig�an deambulando con rumbo a Cali, y ante su grado de exaltaci�n, decidi� en conjunto con su compa�ero Pt.
EDWIN FERNANDO PINEDA PATI�O -ya fallecido-, trasladarlos hasta las salas de reflexi�n de la estaci�n, como as� lo hizo el ST. CHAVARRO, a la vez que confirm� que dichas personas, se identificaron con una contrase�a y una denuncia de p�rdida de c�dula de ciudadan�a, mismos que, una vez se le puso de presente el informe que su compa�ero entreg� acerca de tal asunto, se�al� como AFOD y JDLR; adem�s, dicho uniformado, como as� lo indic� en sede de contrainterrogatorio, no le const� nada de lo acontecido al interior de la Estaci�n de Polic�a, por cuanto su labor era de puesto fijo en el viaducto y por ende no pod�a moverse del sitio donde ejerc�a su actividad policial, enter�ndose de lo sucedido solo al d�a siguiente, por comentarios de su compa�ero quien resid�a en la Estaci�n, y quien entreg� un informe al superior que se lo solicit�.
De la informaci�n que entregaron ambos uniformados, se puede establecer sin dubitaci�n alguna, que a las instalaciones de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, ingresaron durante la madrugada del d�a 24 de agosto de 2007 los se�ores AFOD y JDLR, quien, en calidad de aprehendidos de forma transitoria, fueron dejados en las celdas o salas de reflexi�n de dicha entidad; as� mismo, y acorde con lo sostenido por el SI.
CASTRILL�N OSPINA, no existe tampoco incertidumbre alguna, que a ese lugar donde previamente hab�an ingresado esas dos personas, fue igualmente llevado el se�or RAMIRO ARTEAGA, quien se encontraba en alto estado de alicoramiento. De ello se puede decir, que tanto el ahora acusado, como quien fuera v�ctima de una agresiva golpiza, en efecto compartieron las celdas de reflexi�n, ya hubiera sido al interior de aquella destinada para tales personas, la que de acuerdo con lo sostenido por el SI.
CASTRILLON OSPINA, carec�an de seguridad alguna para mantener la reja cerrada y que por ello se pod�a salir o ingresar a esta sin dificultad, ora que permanecieran en el pasillo de las referidas celdas, dado la peque�ez de estas. As� mismo, las dos personas que fueron ingresadas con antelaci�n a quien ahora funge como v�ctima, portaban copias de documentos con los cuales se logr� su identificaci�n, esto es, la contrase�a de la c�dula a nombre de AFOD y la denuncia de p�rdida de la c�dula que suministr� JDLR.
Ello, por supuesto, da cuenta que estos s� fueron algunas de las personas que durante la madrugada del d�a 24 de agosto de 2007, se hallaban en el interior de las celdas del aludido Comando de Polic�a. Ahora bien, una vez corroborado, sin lugar a equ�voco alguno, que tanto el ahora acusado, como su compa�ero LOPERA RESTREPO y quien resultara agredido en el interior de las celdas, se�or RAMIRO ARTEAGA, en efecto compartieron durante la madrugada del hecho el mismo sitio, donde finalmente este �ltimo recibi� una fuerte agresi�n que a la postre desencaden� en su muerte, se debe establecer si con las pruebas obrantes, se logr� determinar, m�s all� de toda duda, la responsabilidad del se�or AFOD en tal hecho il�cito, por el cual fue llamado a responder en juicio.
Y a ese respecto, debe decir la Sala, en consonancia con lo manifestado por el funcionario de primer nivel que, en efecto en este asunto, contrario a lo indicado por el delegado del ente acusador y el apoderado de v�ctimas, que solo obra prueba de referencia, sin existir otras acompa�antes o de corroboraci�n perif�rica que permitan otorgar plena credibilidad a los dichos de dos de los testigos que ingresaron como prueba de referencia admisible, dada la ocurrencia de su deceso.
En efecto, tenemos de conformidad con lo expresado por el investigador del CTI, JORGE ELI�CER GALVIS NIETO, que en desarrollo del programa metodol�gico de investigaci�n, procedi� a recolectar informaci�n de familiares del hoy occiso, as� como de quienes tuvieron alg�n conocimiento de lo acontecido en la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, ya fuera por ser miembros de la instituci�n o por estar detenidos en la misma, frente a lo cual, como as� lo refiri� en juicio tal servidor, escuch� en entrevistas a ANA ROSA PEL�EZ y RUBIEL ARTEAGA GAVIRIA -esposa y hermano del afectado-, Pt.
ANDR�S FELIPE SALAZAR L�PEZ, Pt. JUAN CAMILO DUR�N SU�REZ y Pt. JHONNY ANDR�S CASTRILL�N OSPINA -todos al servicio de la Polic�a de Dosquebradas-, as� como a los se�ores C�SAR AUGUSTO ZAPATA MAR�N, CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A y JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS -estos tres �ltimos se encontraban en los calabozos del Comando cuando sucedi� el hecho- De los all� anunciados por el investigador, a juicio, como se dijo desde el inicio de este prove�do, solo comparecieron JUAN CAMILO DUR�N SU�REZ y JHONNY ANDR�S CASTRILL�N OSPINA, y respecto al conocimiento que estos tuvieron sobre lo que pas� en el interior de las celdas, puede la Sala asegurar, que nada les consta, ello por cuanto como se dijo; el primero, solo procedi� a aprehender para su traslado al se�or AFOD y a JDLR; y el segundo, como as� lo refiri� en juicio, al hallarse solo como Comandante de Guardia, en un puesto fijo, donde deb�a atender el radio respectivo, no logr� percatarse de nada de lo ocurrido en las celdas de reflexi�n, ubicadas a una distancia de entre 50 o 60 metros, desde donde �l se encontraba, y que solo al d�a siguiente al efectuar el cambio de turno, con su compa�ero SI. �SCAR GRAJALES, cuando este proced�a a realizar revista a las celdas para dar salida a quienes estaban all� retenidas transitoriamente, de un momento a otro lanz� voces de auxilio por cuanto un detenido por homicidio se hab�a fugado y al revisar en la sala de reflexi�n observ� lesionada a la persona que ingres� ebria a las 3:00 a.m. en el interior de la celda, por lo cual el ST.
RIOS FONSECA EDUARDO orden� llevarlo al hospital, como as� lo hizo el oficial en compa��a de su conductor. De lo expuesto por JHONNY ANDR�S CASTRILLON OSPINA, se tiene, que el mismo solo se percat� del hecho al d�a siguiente, es decir, no fue alertado en instante alguno por ninguna de las personas que se ubicaban en las celdas, ya fuera por retenci�n transitoria o en aquella destinada para detenidos, de lo que all� ocurr�a, solo fue luego de la reacci�n policial dada la presunta evasi�n de un homicida que enga�� al policial para salir de su celda y posteriormente huir.
Y puntualmente, frente a la persona lesionada, el patrullero CASTRILL�N OSPINA, afirm� haber escuchado del se�or JHON JAIRO REND�N, quien se encontraba en la sala de reflexi�n, que observ� cuando dos �Paisas�, a uno de los cuales le dec�an �Ojitos�, quienes dec�an que le �romp�an el cuero al que sea� y fueron los que golpearon a esta persona, al parecer por cuanto al estar en estado de alicoramiento, al ingresar le peg� con un zapato a uno de ellos, y que estos los amenazaron que si dec�an algo a la �gente que estaba de servicio�, que tambi�n los �cascaban�, al ser esa la raz�n por la cual los mismos no dijeron nada en ese momento.
Ahora, si bien es cierto que de acuerdo con lo aportado por el SI. CASTRILL�N OSPINA, y en concordancia con la minuta de vigilancia que se le puso de presente -la cual se reitera, no ingres� a juicio, en las celdas de reflexi�n y pasillo, lugar donde eran ubicados los detenidos de manera transitoria, adem�s de la persona que ingres� alicorada (v�ctima), cuyos datos no entreg�, por lo cual no se registraron en ese libro, sino al parecer en el de poblaci�n -del cual ning�n documento se le exhibi� y por ende tampoco ingres� a la actuaci�n-, tambi�n se hallaban los se�ores JHON EDISON NIETO, C�SAR AUGUSTO ZAPATA, JHON JAIRO RENDON, CARLOS RAM�REZ GARC�A, JHON GULLERMO MORALES, DEIBY DIAZ, ANDRES LIBARDO CANO, JUAN DAVID ARANGO GIRALDO, JDLR y AFOD.
Sin embargo, para la Sala, aceptando en gracia de discusi�n que JHON JAIRO REND�N -quien no fue entrevistado ni declar� en juicio-, hubiese sabido qui�n lesion� a la v�ctima al interior de la estaci�n de polic�a y ello fue lo que le trasmiti� al patrullero CASTRILLON OSPINA, este conocimiento adquirido no fue por percepci�n directa, por tanto no puede ser considerado como un testigo directo de lo que all� ocurri�, sino que por el contrario, como se indic� con claridad en la jurisprudencia ya citada, ante tal conocimiento recibido de un tercero, solo adquiere la connotaci�n de testigo de referencia, nada m�s. De igual manera, se tiene que los tambi�n detenidos para ese momento CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A y JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS, a quienes el investigador JORGE ELI�CER GALVIS NIETO, s� entrevist�, pero fallecieron tiempo despu�s, por lo que sus dichos ingresaron a juicio como prueba de referencia, fueron coincidentes en manifestar que se dieron cuenta que entre las 2:00 o 3:00 a.m. entraron a un se�or muy borracho, quien al parecer no quiso pagar una carrera, estaba exaltado y muy grosero, haciendo bulla; debido a ello fue dejado en el pasillo donde estaban todos los detenidos, pero al ponerse agresivo un �agente� lo pas� a la celda del fondo que estaba sin candado y en esas le peg� con un zapato a uno de los �Paisas� que le dec�an �Ojitos�; estos eran dos muchachos que dec�an ser del barrio �Popular 2� de Medell�n, hinchas del equipo Atl�tico Nacional que iban para Cali a ver un partido, quienes empezaron a darle patadas al borracho en el est�mago, se paraban en la reja y le ca�an en la cabeza, ante lo cual esa persona solo se quejaba y aunque ellos les dec�an que no le pegaran m�s, manifestaban que �el que se metiera le romp�an el cuero�, por lo cual ninguno pudo llamar al agente que estaba de turno, quien no se dio cuenta de lo que pasaba en los calabozos, y cuando les dieron salida el borracho qued� all� tirado en el piso, el cual botaba sangre por boca y nariz.
No obstante, para la Sala lo expuesto por estas dos personas solo guarda similitud con lo que supuestamente dijera el tambi�n detenido JHON JAIRO REND�N, a trav�s de lo referido en juicio por el SI. CASTRILL�N OSPINA, en cuanto a que �dos paisas, uno de ellos apodado Ojitos�, fueron los que golpearon al se�or RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, quien ingres� detenido a la estaci�n de polic�a en estado de alicoramiento.
Sin embargo, de dichos relatos no se advierte ning�n dato relevante del que pudiese por lo menos individualizarse claramente a los �dos paisas� hinchas del Atl�tico Nacional que supuestamente agredieron a la v�ctima, ni mucho menos cual fue la participaci�n puntual y concreta de cada uno de ellos en la aludida agresi�n. Pero si en gracia de discusi�n se admitiese que, de la prueba de referencia referida atr�s, se colige que efectivamente el acusado AFOD particip� en la golpiza que acab� posteriormente con la vida de RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, tampoco logr� ser corroborada con otros elementos objetivos de distinta naturaleza, como lo exige la jurisprudencia, para poder considerar superada la tarifa negativa prevista en el art�culo 381 de la Ley 906 de 2004.
Es que ni siquiera el relato que dieron de los hechos CARLOS ALBERTO RAM�REZ GARC�A y JUAN GUILLERMO MORALES ARIAS, al investigador JORGE ELI�CER GALVIS NIETO, se corresponde con lo consignado por los galenos en la historia cl�nica de la v�ctima, ni lo encontrado por el m�dico legista que practic� la necropsia, doctor ERVIN MONTOYA ZAPATA, conforme a lo expuesto en el juicio.
La imputaci�n f�ctica esgrimida por la fiscal�a en contra del acusado AFOD, consisti� b�sicamente que �ste en compa��a de otro sujeto, en la madrugada del 24 de agosto de 2.007, al interior de la Estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, golpearon brutalmente a otro detenido de nombre RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, lo que le gener� su traslado a un centro hospitalario, no obstante lo cual fallece el d�a 12 de diciembre del a�o 2.007 como consecuencia de choque neurog�nico producido por trauma contundente tor�cico y cr�neo encef�lico severos, derivados de tal agresi�n. Sin embargo, en la audiencia del juicio oral, cuando se llam� a declarar al doctor ERVIN MONTOYA ZAPATA, medico legista que practic� la necropsia m�dico legal en este caso, se pudo determinar: (i) que el dictamen lo rindi� el 13/12/2007; y (ii) para rendir dicho dictamen tuvo como soporte el acta de levantamiento de cad�ver # 848 y la historia cl�nica del hospital Santa M�nica de Dosquebradas (24/08/007) en la que se consign� que las lesiones se produjeron luego de una ca�da por unas escaleras.
Puntualmente en el interrogatorio directo del fiscal, al minuto 40:15 se le pregunt� al m�dico forense: ��Cu�ndo usted doctor realiza ese examen interno y dentro de la informaci�n que se le alleg� o se consignaba en la historia cl�nica, es compatible estos hallazgos que usted encontr� con una ca�da en unas escaleras? Respondi�: Claro que s�, se�or juez.
Ya hab�an pasado cinco meses del accidente y evidencia como tal del accidente no ten�a ninguna lesi�n externa (�) lo �nico que encontr� fue el hematoma cerebral. Hay algo que quisiera aclarar se�or juez, por ejemplo, aqu� mencionan que la fractura fue en el lado derecho (temporal) y encontr� un hematoma en el lado izquierdo, eso se explica por lo que llamamos el contragolpe.
En f�sica hay una lesi�n por golpe y otra por contragolpe. A nivel de cr�neo ocurre eso.� Luego, el mismo perito forense aclar� que del trauma contundente como tal s�lo encontr� la fractura a nivel de cr�neo. Reconoci�, adem�s, que lo del trauma tor�cico lo concluy� con base en la historia cl�nica porque al ingreso le encontraron unas fracturas costales, pero �l no las encontr� luego de cuatro meses, tiempo en que por lo general las fracturas se consolidan.
Como puede verse, la verdadera causa de la muerte de RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA, qued� absolutamente en la incertidumbre, pues no se supo si las lesiones que le produjeron la muerte fue consecuencia de una golpiza que recibi� en la estaci�n de polic�a de Dosquebradas la madrugada del 24 de agosto de 2.007, por parte del acusado y otro sujeto; o por el contrario, como consecuencia de una ca�da por escaleras, tal como se advierte de la historia cl�nica del hospital universitario San Jorge de Pereira, informaci�n incluso aportada a los galenos en su momento por un policial que tampoco se supo su nombre, ni mucho menos fue llevado a juicio para escuchar su versi�n. Para la Sala este punto era trascendental que se hubiese dilucidado en juicio por el fiscal y el m�dico forense, pues cient�ficamente es posible diferenciar el trauma encef�lico en el que un objeto duro en movimiento golpea el enc�falo, como un pu�o o patada, y el trauma que el enc�falo recibe cuando las estructuras encefalocraneanas en movimiento, chocan contra una superficie dura, como un piso de cemento.
Al respecto, se citar� a uno de los maestros de la medicina legal en nuestro pa�s, el doctor Cesar Augusto Giraldo G., quien en su libro MEDICINA FORENSE, editado por Se�al Editora, 4� edici�n, a�o 1984, p�gina 60, se refiere al tema de las lesiones contundentes en los siguientes t�rminos: �En el estudio post-mortem de alg�n fallecido por trauma encefalocraneano, puede en t�rminos generales diferenciarse de un trauma encef�lico en el que un objeto duro en movimiento golpea el enc�falo, como un garrotazo, y un trauma que el enc�falo recibe cuando las estructuras encefalocraneanas en movimiento chocan contra una superficie est�tica dura, como un piso de baldosa o cemento; en el primero de los casos generalmente s�lo hay lesi�n en el sitio del golpe con trauma en cuello cabelludo, cr�neo y a�n enc�falo subyacente, pero no hay lesi�n de contragolpe.
En el segundo de los casos, suele haber lesi�n en el sitio del impacto f�sico, por lo general existe tambi�n lesi�n en el polo opuesto por contragolpe, que produce contusi�n en el enc�falo, con presencia o no de factura.� (Subrayas y negrillas nuestras) De conformidad con lo anterior, tal como qued� acreditado con la declaraci�n del medico forense, en la v�ctima no solo se encontr� una fractura en el temporal derecho, sino tambi�n un hematoma en el temporal izquierdo (lesi�n en el polo opuesto por contragolpe), por tanto, para la Sala es probable que dicha lesi�n s� se hubiese ocasionado por una �ca�da por escaleras� (segundo caso expuesto atr�s), tal como qued� consignado en la historia cl�nica del occiso.
Por �ltimo, pretendi� el fiscal probar en juicio, que en efecto el se�or JDLR, sujeto que el d�a de los hechos ingres� detenido junto con AFOD, a la estaci�n de Polic�a de Dosquebradas, ya fue condenado por estos hechos, como tambi�n lo indic� el investigador de la SIJ�N, WILLIAM RODR�GUEZ PERDOMO, quien en ejercicio de sus labores recolect� una sentencia de condena proferida en contra de aqu�l por el Juzgado Penal del Circuito de Dosquebradas en marzo 05 de 2018, bajo la radicaci�n 66170600046-2007-00061, pero fue totalmente equivocado el manejo que tanto fiscal como investigador le dieron a tal prueba documental, pues finalmente no se logr� establecer si dicha sentencia se profiri� en contra de LOPERA RESTREPO, salvo lo aducido por el fiscal y el propio testigo, pero la falencia mas grave es que ni siquiera se determin� si esa sentencia ten�a relaci�n con la muerte del se�or RAMIRO ARTEAGA GAVIRIA.
Vistas as� las cosas, como quiera que de acuerdo a lo contemplado en el canon 7� C.P., las dudas deben ser resueltas en favor del acusado, seg�n lo se�ala el principio del in dubio pro reo, a la Corporaci�n no le queda alternativa distinta, ante la ausencia de prueba directa o de corroboraci�n de la prueba de referencia, que acompa�ar el fallo absolutorio proferido por el despacho de primer nivel en favor del ciudadano AFOD, investigado por la presunta conducta de homicidio, por la cual fue llevado a juicio.
En m�rito de lo expuesto, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira (Rda.), en Sala de Decisi�n Penal, administrando justicia en nombre de la Rep�blica y por autoridad de la ley, CONFIRMA la sentencia absolutoria proferida en agosto 13 de 2018 por el Juzgado Penal del Circuito de Descongesti�n -hoy Segundo Penal del Circuito- de Dosquebradas (Rda.)-, a favor del acusado AFOD, de conformidad con lo indicado en el cuerpo motivo de esta providencia. En atenci�n a lo dispuesto por el Consejo Superior de la Judicatura en el art�culo 4� del Acuerdo PCSJA20-11518 del 16 de marzo de 2020, la Circular CSJRIC20-75 expedida por el Consejo Seccional de la Judicatura de Risaralda, y la Ley 2213 de junio 13 de 2022, no se realizar� audiencia de lectura, y por ende esta sentencia se notificar� por la Secretar�a de la Sala v�a correo electr�nico a las partes e intervinientes, mismo medio por el cual los interesados podr�n interponer el recurso extraordinario de casaci�n, dentro del t�rmino de ley.
NOTIF�QUESE Y C�MPLASE CARLOS ARTURO PAZ Z��IGA Magistrado JULI�N RIVERA LOAIZA Magistrado MANUEL YARZAGARAY BANDERA Magistrado El Acta de la aludida audiencia se encuentra incompleta, por lo cual se desconoce si al mismo se le impuso medida de aseguramiento; no obstante, al revisar la actuaci�n se tiene que cuando el Juzgado de Conocimiento recibi� el expediente en octubre 30 de 2013, lo fue sin detenido. Entre otras Sentencia del 6 de marzo de 2008, radicaci�n 27477, M.P. Augusto J. Ib��ez Guzm�n y sentencia del 27 de febrero de 2013, radicado 38773. Auto del 8 de abril de 2014, radicaci�n 36784 � AP1823-2014. Cfr. Sentencia de 18 de octubre de 1995, radicaci�n 9226, criterio reiterado en sentencias de 02 de octubre de 2001, radicaci�n 15286, y 05 de octubre de 2006, radicaci�n 23960. �dem, obras citadas. Ver radicado 57127 del 14 de julio de 2021 -SP2995 � 2021-, MP.
Fabio Ospitia Garz�n. CJS sentencia de julio 24 de 2013, radicado 40702. CSJ SP 3069-2019, 6 ago. 2019, Rad. 54085, reiterado en CSJ SP859, 11 mar. 2020 y CSJ AP4640, 24 ago. 2022, rad. 61078. Homicidio agravado Radicaci�n: 661706000000 2008 00004 01 Procesado: AFOD Confirma sentencia S. N� 030 P�gina PAGE 2 de NUMPAGES 3 )*' ( = P Q Z [ ^ _ N P e } ~ �����ʼ��휎����|m[M ������Ծ��골������|�|sjdj|j[j|jh�q�hJQ�CJ h�WZCJh�q�h�f�CJh�q�h�zsCJh�q�h�f�CJaJh�q�h�b�CJaJh�q�h�N.CJaJh�q�h�k�CJaJh�q�hJQ�CJaJh�q�h�s�CJaJh�q�h� CJaJh�q�h�l�CJaJh�q�h`~�CJaJh�q�hf 2CJaJh�q�h2AiCJaJh�q�h�n�CJaJ �������5�����h��{kd$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�FytT[� $Ifgd�q�dgd�q� $da$gd�q�56>Q�{{ $Ifgd�q�{kd�$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�FytT[�>PQRrs��������� &*;=@HIJTUjlmno��������������������ƽ�㜓����xi h�q�h�f�@�CJEHaJh�q�h;MCJaJ h�q�h�q�h�U�h�U�CJh�q�h�q�CJ h�U�CJh�q�h�zsCJh�q�h� �CJh�q�h��CJh�q�h�s�CJh�q�h�:CJh�q�hJQ�CJaJh�q�hJQ�CJh�q�h�f�CJaJh�q�h�f�CJh�q�h�k�CJ"QR[r�{{ $Ifgd�q�{kd"$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�FytT[�rs���{{ $Ifgd�q�{kd�$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�FytT[����I�{{ $Ifgd�q�{kdD$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� Fa�FytT[�IJUm�{{ $Ifgd�q�{kd�$$If�F���0 �" ��0��������������� ��� ���4�4� 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texto*@$d��� !F\�(a�M�s�8 D�!�Cc6���HyY�B��� �s:��F���&���CL�0^Gs�"��!�� �}$B��"� ��)���1�6�[ �WK� �{��"2�� G6���1 �eGA���; q�c?�G0E�s� ���+D�C P�5��6�}����)�&�|2O,����1:AXI C�#�+�k���w�"z��sˈޏ�� �����b]M{k� �.�K�����.�Ƿ1,����Q�?ʶ����m�����J�A��5ݮ��{�u�>!�Ă�}��� �Ҹ��N����]n¥\�Ё��&H�8 _B4�=~ٕN� !�� ϩ�*�p�� � T�Le��C�- �r� i��J~� *~P(5�^��z�B�oW m߯�{~���T CaaT�ӓ�>|�����E�o��D�/mWF,*2u�RT��L�b����)�P ���yT����f�VhV�����4 ͠�)tkA���~���:� 쵫�W�5 �r�ZI�o4 u�Ri{�v�� g�y* Y, ������PK! ѐ��'theme/theme/_rels/themeManager.xml.rels��M �0���wooӺ�&݈Э���5 6?$Q�� �,.�a��i����c2�1h�:�q��m��@RN��;d�`��o7�g�K(M&$R(.1�r'J��ЊT���8��V�"��AȻ�H�u}��|�$�b{��P����8�g/ ]�QAsم(����#��L�[������PK-!���� [Content_Types].xmlPK-!�֧��6 0_rels/.relsPK-!ky��� theme/theme/themeManager.xmlPK-!�ؾ4���theme/theme/theme1.xmlPK-! ѐ��'� theme/theme/_rels/themeManager.xml.relsPK]� �rJu�}�~����� ����J����l���� ww�����>�0OD E �#U(�,X/�1 8hA�F$MW6Y�[�^Va�lpsX{����l�*�� 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